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ANATOMÍA

BARCELÓ

SENTIDOS
OÍDO

El oído es uno de los órganos de los sentidos y está constituído por el oído externo, medio e interno.

Oído externo

El oído externo
comprende el pabellón
auricular (oreja) y al
conducto auditivo
externo, encargados
de la recepción de
sonidos y la
conducción del mismo
hacia la membrana
timpánica. El conducto
auditivo externo
(CAE)se extiende hacia
la porción timpánica
del hueso temporal,
desde la oreja hasta la
membrana timpánica.
Límites del CAE:
Anterior: Articulación temporomandibular;
Posterior: Apófisis mastoidea;
Superior: Fosa craneal media;
Inferior: Glándula parótida;
Externo: Pabellón auricular; • Interno: Membrana timpánica.

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Oído Medio
El oído medio está formado por la caja timpánica, ubicada en la porción petrosa del temporal (peñasco), las
celdillas mastoideas y la trompa auditiva.
Límites de la caja timpánica:
• Superior: el techo del tímpano, que separa la cavidad timpánica de la duramadre de la fosa craneal media.
• Inferior: el suelo que separa la cavidad timpánica de la vena yugular interna.
• Lateral: membrana timpánica.
• Medial: pared laberíntica que separa la cavidad timpánica del oído interno e incluye al promontorio formado
por la ventana coclear y la ventana oval (o vestibular).
• Posterior: la pared mastoidea, en donde se encuentra la entrada al antro mastoideo que conecta la cavidad
timpánica con las celdillas mastoideas, y el conducto para el nervio facial.
• Anterior: la pared carotidea, que separa la cavidad timpánica del conducto carotideo y que incluye el orificio de
la trompa auditiva y el conducto del músculo tensor del tímpano.

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El oído medio aloja a distintas estructuras óseas, musculares y nerviosas. Contiene a los huesecillos del oído:
el martillo, el yunque y el estribo, a los músculos estapedio y tensor del tímpano, al plexo nervioso timpánico y
al nervio de la cuerda del tímpano, ramo del VII par craneal (Facial).

Oído interno

El oído interno corresponde al órgano vestíbulococlear, formado por el laberinto óseo y el laberinto
membranoso.
El laberinto óseo se encuentra escavado en la porción petrosa del temporal; se compone de la cóclea, el
vestíbulo, los tres conductos semicirculares y el conducto auditivo interno; y contiene un líquido llamado
perilinfa.
El laberinto membranoso se encuentra suspendido en la perilinfa dentro del laberinto óseo; se compone de los
conductos semicirculares membranosos, el conducto coclear y dos sacos (el utrículo y el sáculo); y contiene
otro líquido llamado endolinfa.
Los componentes del oído interno transportan al cerebro la información relacionada con la audición y el
equilibrio.

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Laberinto óseo
El laberinto óseo está formado por el vestíbulo, los conductos semicirculares, la cóclea y el conducto auditivo
interno.

Vestíbulo

Contiene el sáculo y el utrículo. Tiene seis paredes: lateral, medial, superior, inferior, anterior y posterior. La
pared lateral está ubicada entre el vestíbulo y la cavidad timpánica. En esta pared encontramos la ventana oval
y la ventana redonda.
La pared medial separa el vestíbulo de la pared lateral del conducto auditivo interno. En esta pared
encontramos el receso utricular, donde se aloja el utrículo y donde encontramos los orificios internos de los
conductillos vestibulares. En dirección anterior al receso utricular está la cresta vestibular, que lo separa del
receso sacular o esférico. En este último se aloja el sáculo. En dirección anterior e inferior al receso sacular
está ubicado el receso coclear en el cual se aloja el extremo inferior del conducto coclear. Los tres recesos
son perforados por pequeños orificios que conforman las máculas o manchas cribosas, por donde pasan las
fibras que van a conformar el nervio vestibulococlear. La pared anterior
del vestíbulo está relacionada en su parte alta con el conducto facial y el nervio facial, y en su parte baja con
la rampa vestibular de la cóclea. La pared posterior presenta el orificio del extremo ampular del conducto
semicircular posterior.

Conductos semicirculares
Los conductos semicirculares son
tres conductos con forma de
herradura que están ubicados en
dirección superior y posterior al
vestíbulo. Son tres conductos
semicirculares: anterior, lateral y
posterior.

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Cóclea
Tiene forma de cono. La columela forma el eje de la cóclea. Alrededor de la columela está el conducto espiral,
que en el ser humano da entre 21/2 y 23/4 vueltas. La lámina ósea espiral es una laminilla ósea delgada que
comienza en la pared inferior del vestíbulo y se introduce en la cóclea dentro del conducto espiral.
Divide la cavidad coclear en mitades semicilíndricas denominadas rampa vestibular (comienza en el vestíbulo)
y rampa timpánica (comienza en la ventana redonda). La lámina espiral ósea termina en el gancho de la lámina
espiral a nivel de la cúpula coclear. Esta última presenta una apertura denominada helicotrema, que comunica
la rampa vestibular con la timpánica.

Conducto auditivo interno


Es un conducto horizontal de aproximadamente 1 cm de largo, que está ubicado en el interior de la porción
petrosa del hueso temporal. El fondo del conducto auditivo interno está relacionado con la pared medial del
vestíbulo. La cresta transversal lo divide en una porción superior y una porción inferior. En la porción superior
encontramos el área facial, donde comienza el conducto facial. En el extremo medial del conducto auditivo
interno está el orificio auditivo interno, por donde pasan los NC VII y VIII y los vasos laberínticos.
Laberinto membranoso

Son las partes blandas que están dentro del laberinto óseo. Dentro del laberinto membranoso se encuentra la
endolinfa. El laberinto membranoso se divide en laberinto vestibular y laberinto coclear

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LABERINTO COCLEAR

El laberinto coclear está contenido dentro de la cóclea ósea. Está formado por el conducto coclear. Está
revestido por un epitelio sensorial para la percepción del sonido. Presenta una cara vestibular, una cara externa
y una cara timpánica. La cara vestibular corresponde a la pared superior del conducto coclear. En la cara
externa encontramos las estrías vasculares, la prominencia espiral producida por los vasos prominentes y el
ligamento espiral. La cara timpánica es la cara inferior del conducto coclear, que está ubicada en dirección
superior a la rampa timpánica. En esta cara encontramos la cresta basal, continuación medial de las fibras del
ligamento espiral y sitio de fijación de la lámina basal por donde transcurren los vasos espirales. Sobre la
lámina basal encontramos el órgano espiral [de Corti], que convierte las ondas sonoras en impulsos nerviosos.
A nivel del conducto espiral del modiolo encontramos el ganglio espiral, donde están reunidos los cuerpos
neuronales de las células bipolares que corresponden a la primera neurona de la vía coclear. Las
prolongaciones periféricas de estas neuronas se originan en los estereocilios de las células de Corti (órgano
receptor) y las prolongaciones centrales conforman el nervio coclear.

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En una sección de la cóclea, se distinguen tres paredes, de ellas la membrana basilar es donde se asienta el
Órgano de corti. Este está formado por: Las células receptoras, las células de sostén, la lamina reticular y la
membrana tectória.

VÍA AUDITIVA

La vía auditiva constituye una vía


ascendente (sensitiva) de tipo sensorial,
que transmite y transduce información
sonora.
Receptor: el órgano de Corti, ubicado en
el conducto coclear sobre la membrana
basilar. Dicho receptor, tiene
unaprolongación periférica encargada de
la recepción del estímulo y una
prolongación central que transmite el
impulso hacia la primera neurona,
constituída por las células bipolares
ubicadas en el ganglio espiral o de Corti.
Luego, los axones de la primera neurona
forman la porción coclear del VIII par
craneal, para dirigirse a la unión
bulboprotuberancial a través del
conducto auditivo interno.
Una vez ingresados al tronco del
encéfalo, los axones de la primera neurona van a hacer sinapsis con la segunda neurona, ubicada en los
núcleos cocleares dorsal y ventral. Desde aquí los axones de la segunda neurona ascienden por el lemnisco
lateral para hacer sinapsis con la tercera neurona, ubicada en el colículo inferior del mesencéfalo. Los axones
de esta neurona ascienden hasta el cuerpo geniculado medial del tálamo para hacer sinapsis con la cuarta
neurona de la vía. Por último los axones de esta última neurona pasan a través de la cápsula interna para

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dirigirse a la corteza auditiva primaria, representada por las áreas 41 y 42 de Brodmann, ubicadas en el lóbulo
temporal.

VÍA OLFATORIA

La vía olfatoria constituye una vía ascendente (sensitiva) de tipo sensorial, que transmite y transduce
información odorífera. El sistema olfatorio es el encargado de transformar las señales odoríferas presentes en
el medio en señales eléctricas, para luego transmitir esta información hacia las zonas de la corteza cerebral
relacionadas con el olfato y así ser interpretadas.
Receptor: corresponde a las neuronas bipolares ubicadas en el epitelio olfatorio del techo de las fosas nasales.
A su vez, estas mismas también corresponden a la primera neurona de la vía olfatoria, siendo ésta la única
excepción en la cual el receptor y la primera neurona de la vía corresponden a la misma estructura. Las
prolongaciones centrales de la primera neurona constituyen los filetes olfatorios que atraviesan la lámina
cribosa del etmoides y penetran en el bulbo olfatorio, donde hacen sinapsis con la segunda neurona que
corresponden a las células mitrales y en penacho, cuyos axones constituyen la cintilla olfatoria. Ésta a su vez,
se divide en estría olfatoria lateral que llega (sin hacer sinapsis en tálamo como las demás vías consientes) a
la corteza piriforme homolateral (formada por el uncus del hipocampo), el área entorrinal,(área 28 de
Brodmann), y la ínsula y al complejo nuclear amigdalino; y en estría olfatoria medial que decusa a través de la
comisura blanca anterior para llegar al bulbo olfatorio contralateral e inhibir aquellas acciones motoras que
dirijan la cabeza hacia el lado contrario al de la percepción de un olor determinado.
La corteza olfatoria posee dos tipos de conexiones:
Intrínsecas, dentro de la misma corteza
Extrínsecas, con otras regiones diferentes Las principales conexiones intrínsecas, parten del núcleo olfatorio
anterior, corteza piriforme y corteza entorrinal lateral, y se distribuyen por todas las áreas de la corteza
olfatoria. Las conexiones extrínsecas, corresponden a fibras centrífugas que retornan al bulbo olfatorio. Gracias
a las conexiones con el sistema límbico, nuestro organismo puede asociar experiencias con aromas, como
sucede con los placeres asociados al aroma de las comidas, o las vivencias revividas al oler un perfume.

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GUSTO

El sentido del gusto es un conjunto de sensaciones consecuentes a la estimulación de las papilas gustativas.
La sensación de sabor es el resultado de la combinación de estimulación directa de las papilas, estimulación
de los receptores olfativos por los vapores de la comida y estimulación de las terminaciones libres del nervio
trigémino y otros nervios en las membranas mucosas de las cavidades oral y nasal. La visión también juega un
papel importante, la apariencia de la comida afecta la anticipación y el sabor. El gusto es mediado por
receptores inervados por los nervios craneales VII, IX y X.

LENGUA

Si bien la lengua está compuesta en su mayoría por músculo, en su superficie está cubierta de protuberancias
llamadas papilas. Se pueden distinguir cuatro clases distintas de papilas, filiformes, foliadas, fungiformes y
caliciformes; las cuales contienen los quimiorreceptores. Estas papilas también se encuentran distribuidas
ampliamente por el paladar y la faringe siendo importantes al tragar y en las respuestas reflejas a los buenos
o malos sabores.
Cada papila gustativa es una estructura que contiene cerca de 100 células con forma de huso, estas células
son epiteliales modificadas como células del gusto con importantes propiedades nerviosas.

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Inervación

Motora: Nervio Hipogloso (PCXII), salvo el músculo palatogloso que está inervado por el nervio vago (PCX).

Sensitiva: representa el tacto y la temperatura.


Dos tercios anteriores: Nervio lingual (rama del nervio mandibular).
Un tercio posterior y las papilas circunvaladas: Ramo lingual del nervio craneal Glosofaríngeo (PC IX).
Área inmediatamente anterior a la epiglotis Nervio Vago (PC X).

Sensorial: representa el sentido del Gusto.


Dos tercios anteriores: Nervio cuerda del tímpano (ramo del nervio facial PCVII).
Un tercio posterior: Nervio Glosofaríngeo (PC IX) y Nervio Vago (PC X).

Desviación de la lengua después de lesiones del nervio hipogloso.

Traumatismos como una fractura de la mandíbula, pueden lesionar el nervio hipogloso, con parálisis y posterior
atrofia de un lado de la lengua. Ésta se desvía hacia el lado paralizado (lado de la lesión) al protruir, debido a
la acción del músculo geniogloso del lado sano. La contracción unilateral desvía la lengua hacía el lado
contralateral.
Todos los músculos tienen inervación bilateral excepto el músculo geniogloso.

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VÍA GUSTATIVA

Las células receptoras del gusto tienen microvellosidades que se extienden por el poro gustativo quedando
expuestas al estímulo químico. Estas células se comunican con fibras viscerales sensitivas de los nervios facial,
glosofaríngeo y vago. Las fibras del nervio facial inervan principalmente a las papilas fungiformes, foliadas
anteriores y las del paladar; las fibras del glosofaríngeo inervan a las papilas caliciformes, la mayoría de las
foliadas y las presentes en la faringe y algunas fibras vágales inervan las de la epiglotis y esófago. La
denervación de un área de la lengua causa degeneración de las papilas gustativas y por ende imposibilidad de
percibir el sabor en esta área.

Las neuronas de segundo orden que median la percepción del gusto se encuentran localizadas en el núcleo
del tracto solitario. Las fibras gustativas del trigémino terminan separadas de las de los pares IX y X en la
porción lateral y rostral de este núcleo.
Las fibras eferentes de las células de segundo orden pueden tomar dos caminos. Algunas participan de
actividades reflejas como salivar, tragar o toser por la vía de los núcleos motores de los nervios craneales.
Otras fibras proyectan hacia la corteza cerebral vía tálamo, sin decusar las fibras ascienden ipsilateralmente

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por el tracto tegmental central hacia la parte más ventral del núcleo ventral posteromedial (VPM) del tálamo
donde se unen a las fibras del tracto dorsal trigéminal. Desde el núcleo VPM las fibras proyectan hacia la
corteza gustativa que se localiza en la ínsula y la parte medial de la superficie opercular frontal.
Desde la corteza gustativa se proyectan fibras hacia la corteza órbital del lóbulo frontal donde la información
gustativa se integra con la olfatoria y otros tipos de información; también proyecta hacia la amígdala a través
de la cual la información alcanza el hipotálamo y el sistema límbico.

APARATO VISUAL
El aparato visual está formado por: la órbita, los globos oculares, el nervio óptico, los parpados, los músculos,
el aparato lagrimal y los vasos y nervios.

Globo ocular

El globo ocular es el órgano encargado de la recepción y transducción de los estímulos lumínicos. Es hueco,
de forma esférica y se encuentra alojado dentro de la órbita.
Su pared, está compuesta por tres capas: de interno a externo, la túnica nerviosa, compuesta por la retina; la
túnica vascular, compuesta por la coroides hacia posterior, el cuerpo ciliar en la parte media, y el iris hacia
anterior; y la túnica fibrosa, formada por la esclerótica hacia posterior, y la córnea hacia anterior.
Túnica nerviosa: Compuesta por la retina, que contiene neuronas sensibles a la luz, capaces de captar y
transducir las señales. Esta capa se continua con el nervio óptico, atravesando las demás capas del ojo, allí se
forma un sitio desprovisto de receptores llamado papila o punto ciego, por este sitio también encontramos a
la arteria y vena de la retina. Otro sector destacado, es la macula donde se encuentran la máxima concentración
de conos, y en su centro podemos encontrar a la fóvea.
Túnica vascular: La coroides está compuesta por un lecho capilar que irriga los fotorreceptores de la retina
y por la melanina, un pigmento que absorbe la luz. El cuerpo ciliar, presenta un componente muscular liso que
rodea al cristalino en forma de anillo, que sirve para ajustar el poder de refracción del mismo y un componente
vascular, denominado procesos ciliares, que produce el líquido de la cámara anterior del ojo. El componente
más anterior es el iris, que contiene dos músculos de acciones opuestas, que permiten ajustar el tamaño de la
pupila (orificio central).
Túnica fibrosa: La esclerótica, tejido blanco resistente que se encarga de mantener la forma y dimensiones
del ojo. Además de servir como sitio de inserción para los músculos extrínsecos del ojo; hacia anterior se une

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a la córnea (tejido transparente que deja pasar los rayos de luz), formando el limbo esclerocorneal donde
podemos encontrar al conducto de Schlemm.
Luego de atravesar la córnea, el rayo de luz debe pasar por dos ambientes líquidos antes de llegar a la retina.
El humor acuoso, es producido por los procesos ciliares, en la cámara posterior (entre el cristalino y el iris),
luego este pasa por la pupila hacia la cámara anterior (detrás de la córnea, y por delante del cristalino); este
líquido es reabsorbido por el conducto de Schlemm. Sus funciones son: mantener la presión ocular constante,
nutrir el cristalino y la córnea que son avasculares y es un medio de refringencia.
Entre el dorso del cristalino y la retina, encontramos al humor vítreo, sustancia gelatinosa que representa el
80% del volumen del ojo, que mantiene la forma del mismo.
Entre el segmento anterior y el posterior, podemos ubicar al cristalino, lente bicóncava que posee
considerablemente menor poder de refracción que la córnea, que sin embargo es muy importante por poder
ser ajustable, permitiendo observar los objetos a distintas distancias sin perder el foco.

Órbita
Es una cavidad ósea con forma de pirámide cuadrangular de base anterior y vértice posterior, posee 4 paredes
y está constituida por 7 huesos: Frontal, Maxilar superior, Cigomático, Lagrimal, Etmoidal, Esfenoides y Palatino.
El reborde orbitario es grueso y protege de los impactos.
Contenido: globos oculares, músculos extraoculares, nervios y vasos sanguíneos.

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Límites de la órbita

Techo: Esfenoides y frontal.


Pared lateral: Ala mayor del
esfenoides y cigomático (pared
más gruesa).
Pared medial: Lagrimal, esfenoides
y maxilar y etmoides (pared más
delgada).
Piso: Maxilar, cigomático y palatino
(pared que se fractura con más
frecuencia).
Vértice: Ala mayor y menor del
esfenoides.
El vértice de la órbita presenta dos
regiones topográficas, por donde
los elementos nobles ingresan o
salen de la órbita: el conducto
óptico, formado por el ala menor del esfenoides, y por él pasan el nervio óptico y la arteria oftálmica; y la
hendidura esfenoidal formado por el ala mayor y menor del esfenoide, por ella pasan los nervios oculomotor,
abducens, troclear y la rama oftálmica del trigémino, nervios simpáticos y la vena oftálmica.

Músculos del ojo

Los músculos extrínsecos del ojo, son estriados que se contraen por reflejo o voluntariamente.
Los músculos intrínsecos del ojo, en cambio, están formados por músculo liso y su contracción es únicamente
refleja.
Son ocho los músculos extrínsecos del globo ocular: cuatro rectos (superior, inferior, medial y lateral), que
tienen su origen a nivel del anillo tendinoso común, dos oblicuos (superior e inferior), el músculo orbitario, y
el músculo elevador del párpado superior.

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Anillo tendinoso común [anillo de Zinn]

Este anillo tendinoso da origen a los músculos rectos. Rodea el conducto óptico y la porción medial de la
hendidura orbitaria superior. Adopta un trayecto anterior y se divide en cuatro bandeletas (superiores medial
y lateral, e inferioresmedial y lateral) que separan a cada uno de los cuatro músculos rectos.
Las estructuras que ingresan o salen de la órbita, se dividen topográficamente por dentro o por fuera del anillo
de Zin.

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Por DENTRO (veo 2 monas simpáticas):Vena Oftálmica (según el autor –
Testut: fuera), Pc: III, V1 ramo nasociliar, VI y Simpático;
Por FUERA (pasta frola):PC:IV, V1 ramo Frontal y V1 ramo Lagrimal.

Los músculos intrínsecos son:


*El músculo ciliar: formado por músculo liso. La contracción del músculo ciliar lleva la coroides hacia delante,
relajando las fibras de la zónula y permitiendo que el lente adopte una forma más convexa para la visión de
cerca. *El músculos esfínter de la pupila está formado por una red de fibras musculares espiraladas, que al
contraerse disminuyen el diámetro de la pupila (miosis) y por lo tanto el ingreso de la luz. Este músculo está
inervado por fibras parasimpáticas provenientes del nervio oculomotor.
*El músculo dilatador de la pupila está formado por una capa delgada de fibras musculares lisas, orientadas
principalmente en dirección radial. La contracción de estas fibras aumenta el diámetro pupilar (midriasis) y con
ello el ingreso de luz. Este músculo está inervado por fibras simpáticas provenientes del plexo carotídeo.

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Aparato lagrimal

El aparato lagrimal está formado por la


glándula lagrimal y las vías lagrimales, que
llevan las lágrimas hacia la cavidad nasal.
La función del aparato lagrimal es
humidificar la córnea y la conjuntiva.

Glándula lagrimal Está ubicada por encima


de la porción lateral superior del ojo. Es
una glándula acinosa que presenta entre
6 y 14 conductos excretorios, que
terminan en el saco conjuntival superior.
Ocasionalmente encontramos glándulas
lagrimales accesorias, ubicadas
principalmente cerca del saco conjuntival
superior.
Está irrigada por la arteria lagrimal, rama de la arteria oftálmica. Las venas lagrimales acompañan a esta arteria
en su trayecto y terminan en la vena oftálmica. El drenaje linfático de la glándula lagrimal termina en los nodos
parotídeos.
La inervación de la glándula lagrimal proviene del nervio lagrimal (ramos del nervio oftálmico del trigémino) y
del ramo orbitario del maxilar. A través de este último llega la inervación secretoria proveniente del núcleo
lagrimal en el puente, vía nervio facial, nervio petroso mayor, ganglio pterigopalatino (sitio de sinapsis), y del
nervio maxilar que finalmente emite el ramo orbitario.

Parpados
Están formados por tejido muscular y membranoso situado por delante del globo ocular. El párpado superior
es más grande y el párpado inferior es más pequeño. Los párpados pueden estar separados entre sí o
contactarse.
De adelante hacia atrás cada uno de los párpados está formado por: piel, tejido celular, músculo estriado, una
capa fibrosa (tarsos y ligamentos), músculo liso y mucosa. Los párpados también presentan tres tipos de

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glándulas: tarsales [de Meibomio], sebáceas y ciliares [de Moll]. La capa de músculo estriado está formada
por la porción palpebral del músculo orbicular del ojo.

Conjuntiva
Es la mucosa que tapiza la cara posterior de los parpados y se repliega sobre la cara anterior del globo ocular.

VÍA VISUAL

Esta vía comienza en los receptores, conos y bastones de la capa nuclear externa de la retina, que son los
encargados de transducir el estímulo lumínico en energía eléctrica. Estas aferencias se dirigen hacia las
primeras neuronas de la vía, las células bipolares, que se encuentran en la 6ta capa de la retina (nuclear
interna); estas a su vez van a hacer sinapsis a la segunda neurona en la octava capa, llamadas células
ganglionares. Los axones de estas neuronas se congregan para formar el nervio óptico y luego, así salir del
globo ocular por un punto en común, papila óptica (sitio desde el que ingresan las arterias o venas oftálmicas,
útil para medir la presión intracraneana), un sitio donde no encontraremos fotorreceptores, también llamado
punto ciego. El nervio óptico recorre el canal óptico hasta llegar al surco prequiasmático donde se forma el
quiasma óptico (decusación de la retina nasal, campo temporal). Luego de formar este quiasma el trayecto del
impulso viaja por el tracto óptico o cintilla óptica conteniendo información de ambos ojos. Estas fibras llegan al
cuerpo geniculado externo del tálamo, para hacer sinapsis con la tercera neurona de esta vía, en este punto
la vía toma dos caminos, con funciones diferentes:
Fibras por el haz genicucalcarino (radiaciones ópticas) para alcanzar la corteza visual primaria (área 17 de
Brodmann), que se ubica lo largo de la cisura calcarina, en el lóbulo occipital.
Fibras que se dirigen al área pretectal y tubérculo cuadrigémino superior, para coordinar el reflejo fotomotor.
Este reflejo se produce a través de la estimulación lumínica del ojo. La respuesta a este estímulo es la
contracción del musculo ciliar del iris el cual se encarga de reducir el diámetro pupilar. Este fenómeno se
denomina miosis. Las fibras aferentes utilizan a vía visual hasta llegar a las cintillas ópticas, donde algunas
fibras salen de éstas, ingresan al mesencéfalo y llegan a los núcleos pretectales. Cada uno de estos núcleos,
emite fibras hacia ambos núcleos iridioconstrictores. Las fibras que salen del mesencéfalo forman parte de
tercer par craneal, o nervio motor ocular común, las cuales llegan a la órbita, donde hacen sinapsis con el
ganglio ciliar. Las neuronas de este ganglio forman los nervios ciliares cortos, que penetran en el globo ocular

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e inervan al músculo ciliar del iris o constrictor de la pupila. La respuesta final es la miosis bilateral, homolateral
al estímulo (reflejo fotomotor directo) y contralateral al mismo (reflejo fotomotor consensual).

REFLEJO DE ACOMODACIÓN

En este reflejo habrá miosis, contracción del musculo ciliar cambiando la convexidad del cristalino para poder
“hacer foco” y contracción del musculo recto interno el ojo, para que los mismos se dirijan a la línea media.
Este reflejo utiliza la vía óptica hasta que la misma llega a la corteza visual, desde aquí parten fibras hacia la
corteza frontal (zona que corresponde al campo ocular) por medio del fascículo longitudinal superior, para
poder conjugar los movimientos de los ojos. Desde este sitio descienden fibras hacia el tubérculo cuadrigeminos
superior y núcleos pretectales, bajando por la capsula interna, y desde aquí la información se dirige hacia el
complejo nuclear del tercer par craneal.

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REFLEJO IRIDIODILATADOR

El reflejo comienza, como los anteriores en utilizando la vía óptica hasta llegar a las cintillas, donde algunas
fibras salen dirigiéndose al mesencéfalo, más precisamente a los núcleos de los tubérculos cuadrigéminos
superiores. Las fibras van a descender en el haz tectoespinal, hacia la medula espinal para buscar un núcleo
simpático (núcleo iridiodilatador) el cual aparecerá en la asta lateral a nivel de C8/T1, en este se encuentra la
neurona preganglionar, la cual envía su axón a través de la raíz ventral del nervio raquídeo, luego por el nervio
espinal y desde ahí pasa a la cadena simpática paravertebral, por intermedio del ramo comunicante blanco.
Ingresa a la cadena simpática a nivel torácico y asciende por la misma hasta el ganglio cervical superior, ahí
se encuentra la neurona post ganglionar. Desde este sitio emergen fibras que ascienden rodeando la arteria
carótida interna. A nivel del seno cavernoso se separa de la arteria para ingresar a la fisura orbitaria superior,
pasa por el ganglio ciliar sin hacer sinapsis y llega al musculo irdiodilatador y producir la midriasis.

CORRELACIÓN ANATOMOCLÍNICA APARATO VISUAL

Trastornos en la vía visual: Defectos de los campos visuales

En el campo visual pueden aparecer puntos en los cuales hay una disminución o una pérdida de la visión. Estos
puntos se denominan escotomas relativos y absolutos, respectivamente.
Según la localización del escotoma éste puede ser: central, centrocecal, paracentral, o anular.
Cuando el defecto del campo visual abarca un cuadrante completo estamos ante la presencia de una
cuadrantopsia, que puede ser nasal o temporal, y superior o inferior. Cuando el paciente no ve un hemicampo
(nasal o temporal, superior o inferior) completo presenta una hemianopsia. La hemianopsia es homónima
cuando está comprometido el mismo lado, derecho o izquierdo, del campo visual de cada ojo. La hemianopsia
es heterónima cuando está comprometida la mitad derecha del campo visual de un ojo y la mitad izquierda del
campo visual del otro ojo, por lo que pueden ser bitemporales o binasales.
La lesión del nervio óptico produce un defecto del campo visual ipsolateral, cuya forma depende de las fibras
comprometidas. La lesión completa del nervio produce el defecto total, o anopsia, del campo visual de ese
lado.
El compromiso del quiasma óptico produce una hemianopsia bitemporal si se afecta la parte central (tumores
hipofisarios), o una hemianopsia binasal si se afecta la porción lateral (aneurismas carotídeos).

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El compromiso de la cintilla óptica produce una hemianopsia homónima, al igual que el compromiso del cuerpo
geniculado lateral.
La afección de las radiaciones ópticas produce hemianopsias o cuadrantopsias homónimas, y el compromiso
de la corteza visual escotomas congruentes o hemianopsia homónima (lesión total de la cisura calcarina)
ocasionalmente con conservación de la mácula.

Lesión de los nervios oculomotores

Lesiones del nervio oculomotor PC III


La lesión del nervio oculomotor se puede
producir a nivel de sus núcleos, del
fascículo, en su porción subaracnoidea,
en su trayecto por el seno cavernoso, o
a nivel de la fisura orbitaria superior.
Las lesiones nucleares aisladas del NC III
son raras.
Clínicamente presentan debilidad de los
músculos rectos superior, inferior,
interno y oblicuo menor, y el constrictor
de la pupila
ipsolaterales. También hay debilidad muscular del recto superior contralateral y ptosis bilateral incompleta. En
la lesión fascicular pura están afectados todos los músculos ipsolaterales inervados por el NC III, y no hay
compromiso de los músculos contralaterales. Esto se puede observar en pacientes con síndromes
mesencefálicos de Weber, Benedikt y Claude.
El compromiso de la porción subaracnoidea del NC III generalmente se observa como consecuencia de lesiones
compresivas (como p. ej., herniación del uncus, aneurismas), isquémicas por diabetes o vasculitis, y en las
aracnoiditis basales. En las lesiones compresivas aparecen primero la midriasis arreactiva de la pupila y luego
la debilidad de los músculos extraoculares.
En las lesiones isquémicas generalmente están comprometidas las fibras centrales del NC III y no las periféricas,
que corresponden a las fibras pupilomotoras. Como consecuencia en este tipo de lesión no hay compromiso
del reflejo pupilar. Cuando la lesión del NC III se produce a nivel del seno cavernoso, generalmente encontramos

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lesiones asociadas de los NC IV y VI, y del 1º y 2º ramo del NC V. Clínicamente la presencia de un síndrome de
Horner y paresia oculomotora es característica de una lesión a este nivel.
A nivel de la fisura orbitaria superior, el NC III se divide en un ramo superior y un ramo inferior.
Si se lesiona el ramo superior, el paciente presentará debilidad de los músculos recto superior y elevador del
párpado superior con la consiguiente ptosis palpebral ipsolateral. Si se compromete el ramo inferior, el paciente
presentará debilidad de los músculos rectos inferior e interno, y oblicuo menor.
Si la lesión ocurre a nivel de la fisura orbitaria superior también puede haber signos clínicos de lesión de los
NC IV y VI, los tres ramos del nervio oftálmico del NC V y las venas oftálmicas.
En líneas generales, la causa más frecuente de afección del NC III es la mononeuropatía diabética. Clínicamente
cursa con debilidad de los músculos rectos superior, inferior, interno, oblicuo menor y constrictor de la pupila
ipsolaterales. Esto produce diplopía (visión doble) vertical u oblicua binocular, y ptosis palpebral (caída del
párpado superior por compromiso de la inervación del elevador del párpado superior).

Lesión del nervio troclear


La causa más frecuente de compromiso del NC IV,
ya sea unilateral o bilateral, son los traumatismos
craneales (sobre todo frontales), seguidos por la
neuropatía isquémica por enfermedad de pequeños
vasos (mononeuritis múltiple, diabetes).
Se manifiesta clínicamente con diplopía vertical
contralateral a la lesión, que aumenta al mirar hacia
abajo. El paciente presenta desviación de la cabeza
hacia el lado opuesto de la lesión ya que la
inclinación hacia el mismo lado aumenta la diplopía
(prueba de la inclinación cefálica de Bielschowsky.

Lesión del nervio abducens


El núcleo del NC VI está ubicado en la porción inferior del puente, a nivel del núcleo del nervio facial. Parte de
las fibras del núcleo del NC VI dan origen al fascículo longitudinal medial. Ascienden y cruzan la línea mediana
y hacen sinapsis a nivel del subnúcleo del recto interno del NC III contralateral, permitiendo de esta manera la
mirada conjugada en el plano horizontal. La otra porción de fibras del núcleo del NC VI son las que conforman

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el NC VI propiamente dicho que sale del tronco encefálico a nivel del surco bulbopontino, pasa por el seno
cavernoso y luego por la fisura orbitaria superior para terminar inervando el músculo recto externo. La lesión
a nivel del fascículo longitudinal medial produce una “oftalmoplejía internuclear”, esto es, la parálisis de la
aducción de un ojo con nistagmo en el ojo abducente. Las causas más frecuentes de esta afección son las
lesiones vasculares y la esclerosis múltiple. La lesión a nivel del núcleo del NC VI produce la parálisis del recto
externo ipsolateral y de la mirada conjugada hacia el lado de la lesión. Estas lesiones pueden ser congénitas
como en los casos de los síndromes de Möbius y de Duane. Las causas de las lesiones fasciculares son
generalmente vasculares, desmielinizantes o por una encefalopatía de Wernicke. Las lesiones de la porción
subaracnoidea del NC VI generalmente son secundarias a tumores o aumentos de la presión intracraneal.
Cuando está comprometido a nivel de la punta del peñasco del hueso temporal, la paresia del NC VI se asocia
a dolor facial ipsolateral por afectación del NC V y sordera por compromiso del NC VIII (síndrome de Gradenigo).
Cuando el compromiso del NC VI se produce a nivel del seno cavernoso, la paresia ipsolateral del recto externo
está asociada a un síndrome de Horner. Los aneurismas de carótida interna y las fístulas carotidocavernosas
son dos causas posibles de afección del NC VI a este nivel.

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