La tuberculosis (abreviada TBC o TB), llamada alternativa e históricamente peste blanca o tisis
1 (del griego φθίσις, a través del latín phthisis), es una infección bacteriana contagiosa que
afecta a los pulmones, pero puede propagarse a otros órganos. La especie de bacteria más
importante y representativa causante de la tuberculosis es Mycobacterium tuberculosis o
bacilo de Koch, perteneciente al complejo Mycobacterium tuberculosis.2Existe una vacuna
(BCG) para poder prevenir esta enfermedad.
Es, tal vez, la enfermedad infecciosa más prevalente del mundo. Considerando su forma
latente, en la cual no presenta síntomas, se estima que afecta al 33 % de la población
mundial.3 Es la segunda causa global de muerte, y la primera entre las enfermedades
infecciosas.4567
Otras micobacterias, como Mycobacterium bovis, Mycobacterium africanum, Mycobacterium
canetti y Mycobacterium microti pueden causar tuberculosis, pero todas esas especies no
suelen hacerlo en un individuo sano.
Los síntomas de tuberculosis son: tos crónica con esputo sanguinolento, fiebre, sudores
nocturnos y pérdida de peso. La infección de otros órganos causa una amplia variedad de
síntomas.
El diagnóstico se basa en la radiología (radiografías torácicas), una prueba de la tuberculina
cutánea y un análisis de sangre. También se complementa con un examen microscópico y un
cultivo microbiológico de los fluidos corporales, como las expectoraciones. El tratamiento es
complicado y requiere largos periodos de exposición con antibióticos. Los familiares del
enfermo también son analizados.
Durante los últimos años, la tuberculosis ha presentado una creciente resistencia a los
múltiples antibióticos y para ello se ha optado, como medida de prevención, por campañas de
vacunación, en general con la vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG).8