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Derechos de la Víctima en Casación

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Magistrado Ponente Doctor ELADIO RAMÓN APONTE APONTE

La Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes,


integrada por los ciudadanos Jueces Numa Humberto Becerra, Hugolino Ramos
Betancourt y Ana Villavicencio, el 5 de mayo de 2005, declaró sin lugar el recurso
de apelación interpuesto por el ciudadano abogado Oscar Triana, inscrito en el
Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el Nº 94.820, apoderado judicial de la
víctima, ciudadano Álvaro Robinson Peña, titular de la cédula de identidad Nº
4.576.950, contra el fallo del Tribunal Tercero en Funciones de Control del Circuito
Judicial Penal del Estado Cojedes, dictado el 11 de octubre de 2005, que condenó al
ciudadano David Jesús Quintana Peralta, titular de cédula de identidad Nº
14.112.819 a cumplir la pena de dos (2) años y cuatro (4) meses de presidio, más las
accesorias correspondientes, por los delitos de Homicidio Culposo, tipificado en el
artículo 411 del Código Penal y Porte Ilícito de Arma de Fuego, tipificado en el
artículo 278 eiusdem, vigente para el momento en que ocurrieron los hechos, en
perjuicio del ciudadano Jorge Robinson Peña Aranguren. Se deja constancia de que
la recurrente acusó por el delito de homicidio intencional, tipificado en el artículo
407 de Código Penal.

Contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, interpuso recurso de casación


el apoderado de la víctima, siendo contestado por la defensa pública en su
oportunidad y pidió que se declare sin lugar el recurso interpuesto.

El 9 de agosto de 2005, se dio cuenta en la Sala de Casación Penal del recibo


del presente expediente, correspondiendo la ponencia a la Magistrada Doctora
Blanca Rosa Mármol de León.

El 22 de febrero de 2006, se reasignó la ponencia al Magistrado Doctor


Eladio Ramón Aponte Aponte, de conformidad con lo establecido en el artículo 20
de la Ley Orgánica del Tribunal Suprema Justicia, quien con tal carácter suscribe el
presente fallo.

PUNTO PREVIO
En relación con las impugnaciones realizadas por la víctima contra las
decisiones de primera y segunda instancia, se observa lo siguiente:

Del análisis de los artículos 19, 26 y 30 de la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela y los artículos 23, 118, 119 y 120 del Código Orgánico
Procesal Penal, se desprenden garantías de carácter sustantivo y procesal en el
marco de las exigencias del debido proceso que reconoce a la víctima como aquella
persona que por una acción delincuencial ha sido lesionada física, psíquica
o económicamente y participa en un proceso contra el presunto autor de los hechos,
para lograr atenuar o reparar el daño sufrido.

Es oportuno transcribir la jurisprudencia de la Sala Constitucional en cuanto


al derecho de la víctima que señala:

“… observa esta Sala que el Código Orgánico Procesal Penal ha


propugnado como uno de los grandes avances de nuestro sistema
penal, la consideración de la víctima como sujeto procesal,
aunque no se constituya en acusador, por lo que, alcanzado tal
reconocimiento legal, corresponde ahora a los operadores de
justicia darle la debida importancia a la participación que le ha
sido concedida de manera expresa a través del artículo
120 eiusdem, y de forma indirecta mediante otras disposiciones
legales del aludido texto adjetivo, que le atribuyen el derecho de
intervenir en todo el proceso, aun en su fase de investigación y en
cualquier caso en que se dicte una decisión adversa a sus
intereses. Sin importar que se hubiere o no constituido en
querellante, acusador privado o se hubiere adherido a la
acusación fiscal, se le otorga el derecho de apelar de dichos fallos
y los órganos jurisdiccionales se encuentran en la obligación de
garantizar la vigencia plena de dichos derechos…”. (188 del 8
mar 05).

Ahora bien, las facultades recursivas que le asisten a la víctima, devienen


inequívocamente del derecho a la tutela judicial efectiva prevista en el artículo 26
de la Constitución y el artículo 25.1 de la Convención Americana de Derechos
Humanos que tiene como contenido básico el derecho a acceder los tribunales sin
discriminación alguna, el derecho a incoar e intervenir en un proceso, el derecho a
obtener una sentencia motivada, el derecho a la utilización de los recursos y sobre
todo el derecho a que la sentencia se ejecute, de lo que se concluye, bajo estas
premisas, que el ejercicio y la vigencia del derecho a la tutela judicial efectiva
persigue evitar impunidad y reparar el daño ocasionado a la víctima.

En tal sentido, considera la Sala que no puede negarse el derecho al recurso


de la víctima que en este caso acusó por el delito de Homicidio Intencional a titulo
de Dolo Eventual, distinto por el cual resultó condenado el ciudadano David Jesús
Quintana Peralta que fue el de Homicidio Culposo.

En nuestro proceso penal la víctima se le ha reconocido condición de


parte, en consecuencia, sin el acceso al derecho de la doble instancia lejos de ser
una tutela judicial efectiva resultaría artificiosa.

Aunado a esto y conforme a la disposición del artículo 25.1 de la Convención


Americana sobre Derechos Humanos que establece el derecho de toda persona a un
recurso sencillo y rápido o cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o
tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley y el criterio de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos que considera que el acceso a la
jurisdicción por parte de la víctima de un delito deviene de un derecho fundamental
del ciudadano, sumado al criterio de la Sala Constitucional el cual establece que:

“… la interpretación de las instituciones procesales debe ser


amplia, tratando que si bien el proceso sea una garantía para
que las partes puedan ejercer su derecho de defensa, no por ello
se convierta en una traba que impida lograr las garantías que el
artículo 26 constitucional instaura. La conjugación de artículos
como el 2, 26 ò 257 de la Constitución de 1999, obliga al juez a
interpretar las instituciones procesales al servicio de un proceso
cuya meta es la resolución del conflicto de fondo, de manera
imparcial, idónea, transparente, independiente, expedita y sin
formalismos o reposiciones inútiles…”. (Sentencia 10 de mayo
de 2001 Caso: Juan Adolfo Guevara y otros).

Es por lo expuesto que la Sala pasa a examinar las denuncias


contenidas en el escrito contentivo del recurso de casación interpuesto por el
ciudadano abogado Oscar Triana apoderado del ciudadano Álvaro Robinsón Peña,
en su condición de víctima indirecta.
HECHOS

Los hechos acreditados por el representante del Ministerio Público en su


acusación, son los siguientes:

“… El día 25 de Julio del año 2004, siendo las 04:00 (sic) horas
de la mañana aproximadamente el imputado DAVID JESÚS
QUINTANA PERALTA, dio muerte al ciudadano JORGE
ROBINSON ARANGUREN, en la Urbanización Tamanaco,
frente al Trailer de Perros calientes de nombre ‘TROPY
AMBUR’, Tinaquillo, Estado Cojedes, al manipular de forma
imprudente un arma de fuego. Siendo detenido posteriormente en
el Hospital de Tinaquillo Joaquina de Rotondaro, por el
funcionario Policial REINALDO HERNANDEZ (sic) (…) quien
posteriormente informa a su Comando, donde lo trasladan…”.

Los hechos expuestos por el acusador privado en su querella, son los


siguientes:

“…En fecha 25 de julio del año 2003, el hijo de mi poderdante se


encontraba en compañía, entre otras personas, del acusado y de
los ciudadanos José Luis Aparicio Rodríguez y Jorge Luis
Delgado Madriz, quienes regresaban de una fiesta de graduación
que se llevara (sic) a acabo (sic) en Caja de Agua, Finca Santa
Bárbara, en la Ciudad de Tinaquillo. Entre las 4:00 y 4:30 de la
madrugada, aproximadamente, de ese día, se encontraban en la
Urbanización, calle Terepaima, de la población de Tinaquillo,
Estado Cojedes, específicamente en un trailer destinado al
expendio de comida rápida (…) En ese lapso, el ciudadano, José
Luis Aparicio Rodríguez, despojó al ciudadano, Jorge Luis
Delgado Madriz, aparentemente como medida de precaución, de
un arma de fuego calibre 9 mm (sic), pues según lo refiere el
primero de los nombrados, este último se encontraba bastante
ebrio y se estaba casi durmiendo colocándosela en la parte de
atrás del pantalón. Luego de esto, en un momento determinado, el
acusado pa<ºrocede a pedirle tal arma de fuego, despojándolo de
la misma, comenzando a manipularla y dirigiéndose hacia el
trailer de expendio de comida rápida, dentro del cual se
encontraba el hijo de mi representado, hoy difunto comiendo un
perro caliente (…) Una vez en el sitio, el acusado procedió a
apuntar al hijo de mi representado, con el arma de fuego, y en la
manipulación que hace de ella, se produjo un disparo que
impacto (sic) en la humanidad del mismo, el cual le causó la
muerte de manera casi instantánea, pese a ser trasladado de
manera inmediata al centro asistencial …”.

El acusado privado en su acusación particular solicitó lo siguiente:

“…Ciudadano Juez, en el presente caso el agente activo del


delito, estuvo consciente de la peligrosidad de su actuación, del
peligro que conlleva la manipulación de un arma de fuego
cargada y sin embargo actuó de esa manera, acercándose a
donde se encontraba la víctima, apuntándola con el arma e
hiriéndola con un disparo que no estuvo alejado más allá de 60
centímetros, entre la boca del cañón y la zona del cuerpo
impactada por el proyectil. (…) Por tanto sobre la base de las
anteriores consideraciones de hecho y de derecho es por lo que
formalmente, pido que se admita la presente acusación particular
propia, con la presente calificación jurídica y no la que le esta
atribuyendo el Ministerio Público, y se proceda a abrir el
correspondiente Juicio Oral y Público en contra del imputado
DAVIS JESUS QUINTANA PERALTA (…) por la comisión de
los delitos de HOMICIDIO INTENCIONAL SIMPLE Y
PORTE ILICITO DE ARMA, el primero de ellos a titulo de
DOLO EVENTUAL, previsto y sancionado en los artículos 407
y 278 del Código Penal…”.

RECURSO DE CASACIÓN
PRIMERA DENUNCIA

Con fundamento en el artículo 460 del Código Orgánico Procesal Penal, el


recurrente denunció la infracción del artículo 456 eiusdem, aduciendo que la
sentencia recurrida adolece del vicio de inmotivación y al respecto expresó:

“… observamos que la recurrida, ante el planteamiento realizado


en el recurso de apelación ejercido nos da una respuesta genérica,
poco precisa, incongruente con lo planteado y hasta cierto punto
contradictorio entre si. Por un lado el motivo esgrimido en el
recurso de apelación resultaba claro en el sentido de cuestionar la
decisión del Tribunal de Control, puesto que la misma carecía
de la debida motivación (…) sin embargo la decisión de los
Magistrados de la Corte de Apelaciones, se dirigió a establecer
de una manera genérica que el Juez de primera instancia (sic) ‘…
si realizó una motivación clara de los hechos al momento de
dictar sentencia y establecida la debida correspondencia entre lo
expuesto por el recurrente y las actas procesales…’ (…) los
jueces de la recurrida ni siquiera analizan de una forma concreta
y especifica (sic) la sentencia del Juez de Primera Instancia, en
contraposición con el concreto y específico motivo del recurso de
apelación, sino que los mismos se dirigen a establecer que el
Juez si había realizado una motivación en lo referente al tipo
penal atribuible al acusado y en consecuencia el establecimiento
de la pena aplicable (…) la misma bajo ningún respecto
decide de una manera razonada y mucho menos fundamentada
en razón de hecho y de derecho, de una manera lógica y
coherente la denuncia planteada (…) de todo lo anteriormente
expuesto y razonado, resulta meridianamente claro que la
decisión recurrida en casación carece de la debida
fundamentación exigida por la norma del artículo 456 del
Código Orgánico Procesal Penal (…) claro que los jueces de la
recurrida no aplicaron, como debían hacerlo tal normativa …”.

La Sala, para decidir, observa:

El artículo 456 del Código Orgánico Procesal Penal, señalado como violado
por el recurrente, dispone:

“…La audiencia se celebrará con las partes que comparezcan y


sus abogados, quienes debatirán oralmente sobre el fundamento
del recurso.
En la audiencia, los jueces podrán interrogar al recurrente sobre
las cuestiones planteadas en el recurso.
La Corte de Apelaciones resolverá, motivadamente con
la prueba que se incorpore y los
testigos que se hallen presentes…”

La referida norma regula, entre otras cosas, el desarrollo de la audiencia


pública que ha de realizar la Corte de Apelaciones una vez admitido el
recurso propuesto y expresamente señala, que ésta resolverá motivadamente en el
supuesto de que en la segunda instancia se incorporen nuevas pruebas y éstas sean
debatidas en esta oportunidad.
En el presente caso, los alegatos de inmotivación esgrimidos por el
recurrente, no se corresponden con la disposición legal aludida como infringida, ya
que esta norma, soló es aplicable como se indicó anteriormente, en las causas donde
se incorporen nuevos elementos probatorios en la audiencia pública de
apelación, requisito que no se cumplió en esta causa.

Este criterio es mantenido por la mayoría de la Sala en la sentencia Nº 713


del 13 de diciembre de 2005, con ponencia del Magistrado Doctor Eladio Ramón
Aponte Aponte.

En consecuencia, considera esta Sala procedente desestimar, por


MANIFIESTAMENTE INFUNDADA, la primera denuncia del recurso de casación
propuesto de conformidad con el artículo 465 del Código Orgánico Procesal
Penal. Así se declara.

SEGUNDA DENUNCIA

Con base en el artículo 460 del Código Orgánico Procesal Penal, denuncia el
recurrente la errónea interpretación de los artículos 328 y 376 eiusdem
y expresó lo siguiente:

“ … En este sentido tenemos que ante el argumento esgrimido en


el recurso de apelación, referido al quebrantamiento de la
formalidad procesal establecida en el artículo 328 del COPP
(sic), en el cual señala el lapso dentro del cual las partes (…)
deben cumplir con ciertas y determinadas cargas (…). Al inicio
del análisis que hacen los Magistrados del Corte de Apelaciones
de lo establecido en el artículo 328 del COPP, (sic) los mismos
aciertan en el sentido de interpretar que de ella ‘… se desprende
palmariamente que existe un lapso preclusivo de hasta cinco días
antes del plazo fijado para la celebración de la audiencia
preliminar para que el imputado solicite por escrito la aplicación
del procedimiento por admisión de los hechos …’ que ´… la
mencionada norma establece un veto al imputado que dejara
transcurrir dicho plazo y no manifestara por escrito su voluntad
en el sentido de que se aplique el procedimiento por admisión de
los hechos…’. Pero luego se aparta de este razonamiento
y concluye, al concatenar esta norma con lo establecido en el
artículo 376 del mismo COPP (sic) que por ser admisión de los
hechos un procedimiento especial, es este artículo el que
establece o señala la oportunidad en que el imputado puede
admitir los hechos (…) La admisión de los hechos es tratada por
el legislador penal como un procedimiento especial, regulado en
un solo artículo. Pero ello no quiere decir que el mismo deba
interpretarse aisladamente sin tomar en cuenta las otras normas
que lo mencionan, (…) así como tampoco deben interpretarse
aisladamente u olvidándose de instituciones procesales tan
importantes y de tan vieja data como lo es la carga procesal (…)
La norma del artículo 328 del COPP fue instituida por nuestro
legislador como ‘Facultades y Cargas de las Partes’, como
queriendo hacer ver que dentro de los numerales en él
contenidos (sic) existen algunas actuaciones que pueden llegar a
considerarse como facultades y otras como cargas, lo cual a mi
parecer es erróneo, pues todas las actividades procesales allí
señaladas están destinadas a que en la audiencia preliminar se
tome una determinación que pueda afectar lo sustancial de la
relación jurídico procesal penal, pudiendo en un momento
determinado terminarlas, suspenderla o incluso robustecerla para
alguna de las partes intervinientes (…) una de tales actuaciones
que deben llevar a cabo las partes, especifica y concretamente el
imputado, es, conforme a lo establecido por admisión de hechos
(…) que se ha de llevar a cabo en la audiencia preliminar y que
dará pie a que se aplique el procedimiento especial consagrado
en el artículo 376 del COPP (…) En el presente caso, la
interpretación que le están dando los Jueces de la Corte
de Apelaciones, no es la más acorde con la sistemática relación
que existe entre ambas normas (…) Por un lado, la norma del
artículo 328 del COPP (sic) es o constituye el precedente lógico
de la norma establecida en el artículo 376, en el sentido de que en
la audiencia preliminar se abrirá o aplicará el procedimiento por
admisión de los hechos, si, sólo si, el imputado ha cumplido su
carga procesal de solicitarlo en la oportunidad fijada en el
artículo 328 (…). De haberse aplicado tal razonamiento los
Jueces de la Corte de Apelaciones, no hubiere existido otra
solución que la de tener que desechar tal manifestación de
voluntad exteriorizada en plena audiencia preliminar, sin que
previamente hubiere cumplido el imputado con la carga procesal
que le imponía el artículo 328 del COPP (sic) y ordenar la
apertura a juicio con la calificación admitida por el Tribunal de
Control, pero con la posibilidad para mi defendido de exponer su
punto de vista y de ser debidamente escuchado, no se así lo
colocó en una evidente y clara situación de desigualdad que no
puede tolerarse en nuestro sistema procesal (…) así pues sobre la
base de los anteriores razonamientos de hecho y de derecho es
por lo que se debe concluir que ciertamente en la recurrida existe
el vicio de errónea interpretación de las normas antes señaladas,
en virtud de lo cual solicito formal y respetuosamente se declare
la nulidad total, plena y absoluta de la decisión proferida por la
Sala Única Corte de Apelación del Circuito Judicial Penal del
Estado Cojedes …”.

Por cuanto la denuncia se encuentra debidamente fundamentada, la Sala la


declara admisible y convoca la correspondiente audiencia pública, que deberá
celebrarse dentro de un plazo no menor de quince (15) ni mayor de treinta (30)
días, según el artículo 466 del Código Orgánico Procesal Penal. Convóquese a las
partes y líbrense las correspondientes boletas. Así se decide.

DECISIÓN

Por todos los razonamientos anteriormente expuestos, el Tribunal Supremo de


Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando justicia, en nombre de la
República y por autoridad de la Ley DECLARA DESESTIMADA por
MANIFIESTAMENTE INFUNDADA la PRIMERA DENUNCIA y ADMITE
LA SEGUNDA DENUNCIA del recurso de casación interpuesto por el ciudadano
abogado Oscar Triana, apoderado de la víctima, ciudadano Álvaro Robinson Peña.

Publíquese, regístrese y notifíquese.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Audiencias del Tribunal Supremo de


Justicia, en Sala de Casación Penal, a los VEINTISIETE (27) días del mes de
ABRIL del año 2006. Años: 195° de la Independencia y 147° de la Federación.

El Magistrado Presidente,
ELADIO RAMÓN APONTE APONTE
Ponente

El Magistrado Vicepresidente,

HÉCTOR CORONADO FLORES

Las Magistradas,

BLANCA ROSA MÁRMOL de LEÓN

DEYANIRA NIEVES BASTIDAS

MIRIAM MORANDY MIJARES

La Secretaria,

GLADYS HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

ERAA/ mnl
Exp. N°AA30-P-2005-00365.

VOTO CONCURRENTE
Quien suscribe, Héctor Manuel Coronado Flores, Magistrado de la Sala de
Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, manifiesta su desacuerdo sólo con
el punto previo contenido en la decisión de la admisión del recurso de casación
interpuesto por el apoderado de la víctima, el cual consideró resulta innecesario,
toda vez, que la legitimidad recursoria de la misma en casación contra la decisión
dictada por la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Estado Cojedes
no está en discusión, por cuanto la ley reconoce su cualidad de parte en el proceso y
la habilita para interponer válidamente el recurso. Cualidad de parte que ésta
adquiere una vez presentada la acusación particular propia y admitida por el Juez de
Control en el acto de la audiencia preliminar, tal y como consta al folio 223 de la
pieza 1 de la presente causa, y así expresamente lo establecen los artículos 327 y 328
del Código Orgánico Procesal Penal.

“Artículo 327. Audiencia preliminar. Presentada la acusación el Juez


convocará a las partes a una audiencia oral, que deberá realizarse
dentro de un plazo no menor de diez días ni mayor de veinte.
La víctima podrá, dentro del plazo de cinco días, contados desde la
notificación de la convocatoria, adherirse a la acusación del Fiscal o
presentar una acusación particular propia cumpliendo con los
requisitos del artículo 326.
La admisión de la acusación particular propia de la víctima al término
de la audiencia preliminar, le conferirá la cualidad de parte
querellante en caso de no ostentarla con anterioridad por no haberse
querellado previamente durante la fase preparatoria. De haberlo
hecho, no podrá interponer acusación particular propia si la querella
hubiere sido declarada desistida.”

“Artículo 328. Facultades y cargas de las partes. Hasta cinco días


antes del vencimiento del plazo fijado para la celebración de la
audiencia preliminar, el Fiscal, la víctima, siempre que se haya
querellado o haya presentado una acusación particular propia, y el
imputado, podrán realizar por escrito los actos siguientes:
1. Oponer las excepciones previstas en este Código, cuando no hayan
sido planteadas con anterioridad o se funden en hechos nuevos;
2. Pedir la imposición o revocación de una medida cautelar;
3. Solicitar la aplicación del procedimiento por admisión de los
hechos;

4. Proponer acuerdos reparatorios;


5. Solicitar la suspensión condicional del proceso;
6. Proponer las pruebas que podrían ser objeto de estipulación entre
las partes;
7. Promover las pruebas que producirán en el juicio oral, con
indicación de su pertinencia y necesidad;
8. Ofrecer nuevas pruebas de las cuales hayan tenido conocimiento
con posterioridad a la presentación de la acusación fiscal.”

Caso contrario sería si la víctima no se querella, ni presenta acusación propia


o se adhiere a la acusación formulada por el Ministerio Público, por cuanto su
actuación quedaría limitada a aquellas respecto de las cuales la ley le otorga
participación, conforme al artículo 120 del Código Orgánico Procesal
Penal, manteniendo su condición de víctima -sujeto procesal con participación en el
proceso- mas no de parte querellante.

Queda en estos términos planteado mi desacuerdo con la decisión que


antecede. Fecha ut-supra.

El Magistrado Presidente,

ELADIO RAMÓN APONTE APONTE

El Magistrado Vicepresidente,

HÉCTOR CORONADO FLORES


Disidente

La Magistrada,

BLANCA ROSA MÁRMOL DE LEÓN

La Magistrada,
DEYANIRA NIEVES BASTIDAS

La Magistrada,

MIRIAM MORANDY MIJARES

La Secretaria de la Sala,

GLADYS HERNÁNDEZ GONZÁLEZ

HMCF/mj
VC Exp. Nº 2005-00365 (EAA)

VOTO SALVADO

Quien suscribe, Blanca Rosa Mármol de León, Magistrada de la Sala de


Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, salva su voto en la presente
decisión, con base en las siguientes razones:

En el presente caso, quien recurre en casación es el abogado Oscar Triana,


apoderado judicial de la víctima, ciudadano Álvaro Robinson Peña.

Ahora bien, el Código Orgánico Procesal Penal en el artículo 120 establece


los derechos de la víctima, señalando lo siguiente:

“Artículo 120. Derechos de la víctima: Quien de acuerdo con las


disposiciones de este Código sea considerado víctima, aunque no se
haya constituido como querellante, podrá ejercer en el proceso penal
los siguientes derechos:
1. Presentar querella e intervenir en el proceso conforme a lo
establecido en este Código;
2. Ser informada de los resultados del proceso, aun cuando no
hubiere intervenido en él;
3. Solicitar medidas de protección frente a probables atentados
en contra suya o de su familia;
4. Adherirse a la acusación fiscal o formular una acusación
particular propia contra el imputado en los delitos de acción
pública; o una acusación privada en los delitos dependientes de
instancia de parte.
5. Ejercer las acciones civiles con el objeto de reclamar la
responsabilidad civil proveniente del hecho punible;
6. Ser notificada de la resolución del fiscal que ordene el
archivo de los recaudos;
7. Ser oída por el tribunal antes de decidir acerca del
sobreseimiento o antes de dictar cualquier otra decisión que
ponga término al proceso o lo suspenda condicionalmente;
8. Impugnar el sobreseimiento o la sentencia absolutoria”.

Del artículo antes transcrito, se desprende que el Código Orgánico Procesal


Penal le da amplias facultades a la víctima para que personalmente siga el proceso
en todas sus instancias.

Sin embargo, el mismo Código le pone límites a la víctima al momento de


recurrir, ya que le da el derecho de impugnar el sobreseimiento o la sentencia
absolutoria, por cuanto son decisiones que les son desfavorables a su pretensión,
pero no así el derecho de oponerse o de recurrir de la sentencia condenatoria
impuesta al acusado.

En tal sentido, conforme al principio de agravio contemplado en el artículo


436 del Código Orgánico Procesal Penal, “…Las partes sólo podrán impugnar las
decisiones judiciales que les sean desfavorables…”. Y por cuanto en el presente
caso, quien interpuso recurso de casación contra la decisión que confirmó la
sentencia condenatoria impuesta al ciudadano DAVID JESÚS QUINTANA
PERALTA, por el Juzgado Tercero de Control del Circuito Judicial Penal del Estado
Cojedes, por el procedimiento especial por admisión de los hechos, fue la víctima,
quien no está facultada para ello, por tratarse de una sentencia condenatoria, es por
lo que considero que esta Sala ha debido DESESTIMAR POR INADMISIBLE el
recurso de casación interpuesto, a tenor de lo dispuesto en el artículo 465 del Código
Orgánico Procesal Penal.
Por las razones antes expuestas, quedan expresadas las razones por la que
salvo mi voto en la presente decisión. Fecha ut supra.

El Magistrado Presidente,

Eladio Aponte Aponte

El Magistrado Vicepresidente, La Magistrada Disidente,

Héctor Coronado Flores Blanca Rosa Mármol de León

La Magistrada, La Magistrada,

Deyanira Nieves Bastidas Miriam Morandy

La Secretaria,

Gladys Hernández González

BRMdeL/hnq.
VS. Exp. N° 05-0365 (EAA)

ººº

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