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Temas abordados

  • Saussure,
  • marco legislativo,
  • elementos comunicativos,
  • contexto comunicativo,
  • teorías lingüísticas,
  • creatividad lingüística,
  • semiótica,
  • signo lingüístico,
  • función apelativa,
  • actos perlocutivos
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  • creatividad lingüística,
  • semiótica,
  • signo lingüístico,
  • función apelativa,
  • actos perlocutivos

TEMA 1: LENGUAJE Y COMUNICACIÓN.

COMPETENCIA LINGÜÍSTICA Y
COMPETENCIA COMUNICATIVA

ÍNDICE:

1. Introducción

2. El lenguaje humano

3. El signo lingüístico

3.1. El signo lingüístico de Saussure

3.2. El signo lingüístico de Hjelmslev

3.3. Otras concepciones del signo

3.4. Clasificación de los signos

4. Funciones del lenguaje

5. Competencia lingüística y competencia comunicativa

5.1. Competencia lingüística

5.2. Competencia comunicativa

6. Conclusión

7. Bibliografía

0. INTRODUCCIÓN: marco legislativo y marco curricular

Para el desarrollo de este tema es necesario llevar a cabo una breve reseña
legislativa que nos ubique en los parámetros del sistema educativo actual. Así, en primer
lugar, hay que referir la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre por la que se modifica
la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y a la Resolución de acceso a la
función pública 12/01/2023.

Igualmente, se debe referir la Orden de 9 de septiembre de 1993 por la que se


aprueban los temarios que han de regir en los procedimientos de ingreso para el cuerpo

1
de profesores de Educación Secundaria (regulada por el Real Decreto 850/1993 de 4 de
junio).

Así, el tema que nos ocupa se relaciona directamente con los temas centrados en el
estudio de la lengua, y, más concretamente, con los temas que abarcan el estudio de los
diferentes componentes lingüísticos que nos permiten comunicarnos (temas del 1 al 6).

Por otra parte, desde un punto de vista curricular y teniendo en cuenta las posibles
repercusiones didácticas, citaremos el Real Decreto 217/2022 (concretado en el Decreto
82/2022 para la comunidad autónoma de Castilla - La Mancha en secundaria y el
Decreto 83/2022 en Bachillerato), que vincula este tema directamente con los saberes
básicos … en relación al estudio y el trabajo de las destrezas comunicativas: escuchar y
hablar, leer y escribir. Con diferentes grados de complejidad, su estudio se verá en todos
los cursos de Secundaria y Bachillerato, dado que la comunicación es uno de pilares
fundamentales de nuestra asignatura.

1. INTRODUCCIÓN

El tema de la comunicación es el que, indudablemente, abre todos los programas de


los estudios lingüísticos en todos los niveles, desde la educación primaria hasta los
universitarios. A simple vista, parece sencillo, pero acercarse a un tema con términos tan
polisémicos, como lenguaje y comunicación, no es tan fácil como parece. Por lo que,
para comenzar, conviene que hagamos una breve recapitulación de algunos conceptos
clave.

Entre las numerosas definiciones de lenguaje, la mayoría alude de manera explícita


y directa a la comunicación, de ahí que, en sentido lato, pueda decirse que lenguaje es
todo aquello que comunica. El lenguaje designa, en principio, cualquier medio de
comunicación que permite expresar o manifestar algo.

El término comunicación, por su parte, también adolece de cierta indeterminación


intrínseca. Así, Lyons distingue entre un concepto muy general, aunque teórico, que
podría describirse como de interacción social o bien como de respuesta a un estímulo, y
un concepto algo más restringido, como el de transmisión intencional de información
por medio de algún sistema de señalización establecido.

2
Desde el punto de vista de su etimología, el término procede de communicatio,
communicare “hacer partícipe a alguien de algo”, “entenderse con alguien”. Es decir, la
comunicación, como categoría lingüística, es el intercambio de información entre un
hablante-emisor y un receptor-oyente, el proceso por el cual un emisor, con un mensaje
sujeto a un código determinado y que utiliza un canal también determinado, hace llegar
información a un receptor que participa del mismo código y utiliza el mismo canal.

En cualquier caso, el hecho de que, explícita o implícitamente, se estime que las


lenguas constituyen sistemas de símbolos diseñados para la comunicación, nos obliga,
como propuso Lyons y determina el título de nuestro tema, a adoptar un punto de vista
abarcador. Por ello, se han empleado dos términos casi equivalentes -ambos procedentes
del griego semeion “signo”- para designar la teoría general de los signos -el análisis de
los sistemas de señalización-, en la que el lenguaje quedaría comprendido en:

 Semiótica: su precursor fue Charles Pierce. Según el teórico, la semiótica -


término empleado mayoritariamente en América- consiste en el estudio de los
signos y de los procesos de significación. Dicho de otra forma, se centra en
cómo los signos (palabras, imágenes, sonidos) crean un significado y cómo se
comunican en los diferentes contextos. Por tanto, la semiótica abarca desde la
producción hasta la interpretación de los signos de manera general, para lo que
se necesita de un significante (el soporte material), un significado (imagen
mental) y un referente (objeto real o imaginario al cual hace alusión el signo).
 Semiología: su precursor fue Saussure, y, desde él, la lingüística europea. Es una
rama de la semiótica que, unida a la piscología social, estudia la vida de los
signos en el seno de la vida social, es decir, el signo como unidad psíquica en
una díada: el significante (imagen acústica) y el significado (imagen mental, idea
principal que tenemos en mente respecto a cualquier palabra). De manera que la
semiología estudia las relaciones entre los signos y lo que representan en un
contexto social y cultural.

Aunque ambos campos se ocupan del estudio del significado y, a menudo, se


utilizan de manera intercambiable, hay algunas pequeñas diferencias: la semiótica es un
término más amplio que incluye el estudio de los signos en cualquier forma de
comunicación, mientras que la semiología se centra más en el aspecto social y cultural
de los signos.

3
En definitiva, la semiótica o semiología, tendrá por objeto el estudio, además de la
lengua, de todos los sistemas de signos, entre los que Saussure nombra la escritura, el
alfabeto de sordomudos, los ritos simbólicos, las formas de cortesía, las señales
militares, etc. En opinión de Eco, corresponderían al campo semiótico las
investigaciones de zoosemiótica, señales olfativas, comunicación táctil-olfativa, código
del gusto, paralingüística (tonos de voz), cinésica (gestos), lenguajes tamborileados o
silbados, semiótica médica (indicios-síntomas), códigos musicales, lenguajes
formalizados y artificiales, lenguas naturales, y mass media.

Dicho esto, tal y como defiende Gutiérrez Ordóñez, toda comunicación lingüística
se realiza en un acto semiológico en el que participan:

 Los actores del discurso: el emisor y el receptor.


 El código: conjunto pasivo de elementos memorizados, listo para ser utilizado.
 El mensaje: experiencia cifrada según las unidades y reglas combinatorias del
código, que se constituye como la conjunción de expresión y contenido.
 El canal: soporte físico del mensaje.
 Ruidos e interferencias, que pueden perturbar la intercomunicación.
 La redundancia y la repetición, que pueden evitar las perturbaciones a través
de la sobrecarga de información.
 La situación de discurso o contexto extralingüístico: conjunto de factores que
rodean el acto de comunicación y que son conocidos por el emisor y el receptor.

2. EL LENGUAJE HUMANO

Lenguaje en sentido amplio es todo lo que puede ser considerado como una
asociación entre una expresión (sensible) y un contenido (interno). Entendido el
lenguaje de esta manera, bajo la noción quedarían englobados los sistemas de
comunicación que los animales utilizan entre sí, por muy elementales y sencillos que
estos sean.

Si bien se ha mantenido tradicionalmente que el único ser vivo capaz de comunicar


es el hombre, en los últimos años, gracias a los avances en etología de la comunicación,
comienza a admitirse que la capacidad comunicativa es rasgo común al mundo animal,
lo que ha complicado el problema de definir la posición del hombre desde la perspectiva
de la comunicación. Ya no se trata de ver cómo es que el hombre puede comunicar

4
mientras los animales no son capaces de ello, sino de mostrar cuáles son las diferencias
entre las modalidades comunicativas animales y humanas. Así pues, Simone en
Fundamentos de Lingüística, fija como propiedades fundamentales del lenguaje,
entendido en sentido amplio, las siguientes:

 Carácter congénito: el lenguaje es congénito, no resulta de un aprendizaje, sino


que nace con el organismo que lo exhibe, pues está grabado en el patrimonio
genético del individuo.
 Relativa inmutabilidad: el carácter congénito del lenguaje hace que esta
facultad no se altere en el tiempo, sino que es inmutable.
 Universalidad: no podemos suponer que el lenguaje esté distribuido de
diferente manera entre los distintos núcleos de la especie humana, sino que el
lenguaje hay que concebirlo como algo presente de la misma manera en todos
los componentes de la especie humana, independientemente del área geográfica
y del momento histórico en el que aquellos viven.
 No puede ser aprendido ni olvidado.
 Indiferencia ante cualquier tipo de expresión: como facultad, el lenguaje se
manifiesta bajo forma de asociaciones distintas entre expresión y contenido, y es
indiferente respecto a qué expresión concreta se selecciona para actualizarlo.
 Límites: por mucho que sea indiferente a las distintas expresiones, el lenguaje
no puede actualizarse en infinitas maneras.

Una vez visto esto, es necesario que ahora nos refiramos a las características
específicas del lenguaje humano propuestas por Hockett:

 Vía vocal-auditiva: el ser humano posee un aparato fonador que es el


responsable de las pautas de sonido que constituyen las señales que se emiten en
el lenguaje y que se reciben por los oídos.
 Transmisión irradiada y recepción dirigida: una vez emitido, el sonido se
mueve en todas direcciones a partir del punto en que se origina a través de
cualquier cuerpo uniforme, disminuyendo en intensidad a medida que se aleja de
la fuente. Por ejemplo, una pared no impide que podamos oír la voz de alguien,
pero no escuchamos con la misma fuerza. La audición suele estar
razonablemente orientada respecto de la localización de la fuente sonora.
 Fading rápido: las señales son evanescentes, y a menos de ser captadas en el
momento justo, se pierden de manera irrecuperable.
5
 Intercambiabilidad: los organismos participantes están capacitados para
transmitir mensajes y para recibirlos.
 Retroalimentación total: salvo excepciones patológicas, cualquier hablante de
una lengua humana oye todo lo que dice en el momento de decirlo, y esta
retroalimentación auditiva se completa con la retroalimentación cinestésica de
los movimientos articulatorios.
 Especialización: todo un sistema de comunicación está especializado en el
grado en que sus consecuencias energéticas directas sean biológicamente
irrelevantes. Por ejemplo, cuando preparamos la mesa para ir a comer, el hecho
de colocar los platos y los cubiertos está vinculado íntimamente, en las
costumbres de nuestra sociedad, a la función biológica de la alimentación; pero
también esa misma acción sirve de estímulo para que los otros miembros de la
familia se dirijan al comedor.
 Semanticidad: se da cuando los elementos de un sistema de comunicación
tienen denotaciones, es decir, tienen lazos asociativos con cosas y situaciones, o
con tipos de cosas y situaciones, del entorno de quienes lo emplean.
 Arbitrariedad: en un sistema semántico de comunicación, decimos que hay
iconicidad en la medida en que cada símbolo se parece a su denotación en
contornos físicos o en la medida en que todo el repertorio de símbolos del
sistema muestra similitud geométrica con todo el repertorio de significados. En
la medida en que un símbolo o sistema no es icónico, decimos que es arbitrario,
ya que la relación entre el signo y la realidad denotada se produce por un
acuerdo, ya sea institucional o genético, y se vuelve necesario porque limita
socialmente la libertad de creatividad.
 Carácter discreto: siempre que de un continuo físico de posibilidades se
extraen ciertas regiones perfectamente discernibles unas de otras, decimos que
hay cuantización, puesto que se obtiene un repertorio de señales discretas. Por
ejemplo, entre señalar con un dedo y no señalar, el contraste es discreto; en
cambio, se considera continuo cuando en el gesto mismo de señalar, el dedo
apunta a una variedad infinita e insegmentable de direcciones.
 Desplazamiento: hace referencia a aquello que se dice en la comunicación y
que puede estar alejado en tiempo y espacio del momento en que se establece la
comunicación.

6
 Dualidad: según Hockett, todas las lenguas humanas tienen dualidad de
pautamiento; una estructura cenemática, que es el sistema fonológico; y una
estructura pleremática, que es el sistema gramatical, lo que permite que pueda
construirse una cantidad indefinidamente grande de enunciados formalmente
distintos a partir de un conjunto relativamente pequeño de elementos
fonológicos, posibilitando una enorme economía asociada a una gran eficiencia
de rendimiento.
 Productividad: un sistema de comunicación en el que es posible crear y
comprender sin dificultad mensajes nuevos es un sistema productivo, de tal
manera que todo hablante puede decir algo que nunca ha dicho ni oído antes y
ser perfectamente comprendido por sus oyentes, sin que el hablante ni el oyente
se percaten de la novedad lo más mínimo.
 Transmisión cultural o tradicional: el lenguaje es un sistema que también
sirve como transmisor de elementos culturales.
 Prevaricación: los mensajes lingüísticos pueden ser falsos y pueden no tener
ningún significado en el sentido lógico.
 Reflexividad: en una lengua es posible comunicarse acerca de la comunicación
misma.
 Creatividad: el uso del lenguaje no está condicionado por estímulos exteriores
o interiores en la producción de un mensaje. Esto es que las expresiones
lingüísticas son impredecibles en condiciones normales.
 Articulación: la articulación es principio general del lenguaje consistente en la
organización de los elementos de la lengua en todos los niveles.

3. EL SIGNO LINGÜÍSTICO

Según Gutiérrez Ordóñez, el signo es un objeto material percibido sensorialmente


que interviene en el proceso comunicativo representando o sustituyendo a otro objeto o
realidad. Dicho de otra forma, los denominados signos son las unidades constituyentes
de cualquier sistema de comunicación.

La naturaleza del signo ha preocupado desde antiguo. Así, por ejemplo, según
Aristóteles el signo consiste en la asociación de una articulación fónica y una
representación mental obtenida por abstracción a partir de los objetos del mundo

7
exterior. Entre el nombre y la significación se establece una relación arbitraria y
convencional.

3.1. El signo lingüístico de Saussure

Para Saussure, la descripción del signo, recogida en Curso de lingüística general, es


de contenido psicológico, puesto que localiza el signo en la mente del emisor. Estaría
formado por un concepto o significado que se asocia de un modo arbitrario con una
imagen acústica o significante. Además de la arbitrariedad, lo que caracteriza al signo
saussureano es la linealidad: el significante, por ser de naturaleza auditiva, se desarrolla
solo en el tiempo y tiene los caracteres que toma del tiempo, de manera que representa
una extensión que es mensurable en una sola dimensión, en una línea; y la
inmutabilidad y la mutabilidad del signo: el signo en su naturaleza es inmutable en
cuanto al individuo, pero mutable históricamente, ya que el signo, en relación a la
comunidad lingüística que lo emplea, es impuesto.

3.2. El signo lingüístico de Hjelmslev

En sus Principios de Gramática General, mantiene una concepción del signo ligada
a la de Saussure. Coincide con él en el carácter biplánico y en la índole psíquica de los
componentes. Es en Prolegómenos a una teoría del lenguaje donde Hjelmslev propone
su conocida concepción del signo. El autor habla aquí del plano de la expresión y del
plano del contenido para hacer referencia a lo que es expresado -el contenido- y a
aquello mediante lo cual transmite ese contenido -la expresión-. La distinción
saussureana ha sido elevada al nivel más general: esta distinción expresión / contenido
ahora hay que realizarla en el análisis de un texto o sistema.

3.3. Otras concepciones del signo

Con los estoicos, el signo comienza a representarse conceptualmente como un


triángulo: lo significado, lo que significa y el objeto. Dos de estos elementos, palabra y
objeto, son corpóreas; mientras que la cosa significada es incorpórea. Esta misma
concepción la encontramos también en Ogden y Richards, quienes distinguen entre

8
pensamiento, símbolo y referente desde una perspectiva psicologista; Ullman, que
distingue un esquema dividido en tres partes, el sentido, el nombre y la cosa; y
Baldinger, que diferencia el significado -objeto mental-, del significante -imagen
acústica- y de la realidad o cosa.

3.4. Clasificación de los signos

Sin duda alguna, la clasificación más conocida es la de Peirce:

 Índice: es un signo que perdería inmediatamente el carácter que lo convierte en


signo si su objeto fuese suprimido, pero que no perdería este carácter si no
hubiese intérprete. Por ejemplo, el humo con respecto a un fuego.
 Icono: es un signo que poseería en sí mismo el carácter que lo hace
significativo, a pesar de que su objeto no tuviese existencia, como por ejemplo
un mapa, una foto o un trazo a lápiz que representa una línea geométrica.
 Símbolo: es un signo convencional y arbitrario que perdería el carácter que lo
hace signo si no hubiese algún intérprete, pues el símbolo está inserto en una
cultura.

4. FUNCIONES DEL LENGUAJE

Jakobson, en su artículo Lingüística y Poética, expresa que en el lenguaje se pueden


dar distintas funciones que determinarían la estructura verbal de un mensaje. De manera
que las funciones del lenguaje son las distintas relaciones que se establecen entre los
distintos elementos comunicativos.

 Función referencial o denotativa: es aquella que está orientada hacia el


contexto, es decir, a la realidad extralingüística, al referente. Es la función por la
que se comunican contenidos objetivos, o, lo que es lo mismo, independientes de
la subjetividad del emisor, aunque no por ello han de estar en el mundo real. La
realidad o contexto coincide con lo que se ha dicho. Por ejemplo: son las tres de
la tarde; está lloviendo en la calle.
 Función emotiva o expresiva: se centra en el emisor, en la expresión directa de
la actitud del hablante ante aquello de lo que está hablando, infiriendo los
elementos subjetivos que se desprenden del hablante. A esta función se vinculan
la entonación expresiva; y un sinfín de elementos paralingüísticos como la
intensidad, el ritmo, las pausas del discurso, y elementos lingüísticos como la

9
modalidad exclamativa, los diminutivos, los aumentativos, los despectivos, la
adjetivación valorativa, y la propia selección del léxico. Por ejemplo: ¡Qué pena
me das!
 Función apelativa o conativa: se orienta hacia el receptor, con el fin de influir
en su actitud o provocar una reacción. Las expresiones gramaticales propias de
esta función son el vocativo, el imperativo y la modalidad interrogativa. Por
ejemplo: Está un poco oscuro, ¿no? / pásame el mando.
 Función fática: pone en relación ininterrumpida al emisor y al receptor. Por
tanto, se orienta al canal y se da en los mensajes que sirven para establecer,
prolongar o interrumpir la comunicación, para cerciorarse de que el canal de
comunicación funciona, para llamar la atención del interlocutor o confirmar si su
atención se mantiene. Esta función puede patentizarse a través de un intercambio
profuso de fórmulas ritualizadas o en diálogos enteros. Por ejemplo: Bueno,
pues nada / oye, ¿me escuchas? / ¿sigues ahí?
 Función poética: centra su atención en el mensaje, en la forma o estética misma
del mensaje. Puede decirse, por tanto, que es la forma y elegancia con la que el
propio mensaje se emite y presenta ante el receptor. Busca el decoro de la
expresión lingüística para atraer la atención sobre su propia forma, y suele
acompañarse de numerosos recursos literarios o cualquier derivación y
extrañamiento con respecto al uso normal. Por ejemplo: A quien madruga, Dios
le ayuda / hoy es una mañana radiante, brillante y sonriente (= hoy amaneció
despejado).
 Función metalingüística: se centra en el código, con el fin de que el emisor y el
receptor comprueben que están utilizando el mismo código, y se da cuando
empleamos el lenguaje para referirnos al propio lenguaje. Por ejemplo: ¿Qué
significa lenguaje? / el nombre de Pedro tiene cinco letras.

Por último, podemos mencionar a Halliday, según el cual las funciones básicas o
pertinentes para el entendimiento general de la estructura lingüística, más que para una
investigación psicológica o sociológica determinada, son tres:

 Función experiencial o ideacional: el lenguaje sirve para la expresión del


contenido, esto es, de la experiencia que el hablante tiene del mundo real,
incluyendo el mundo interior de su propia conciencia.

10
 Función interpersonal: es la que permite establecer y mantener relaciones
sociales. Sirve para la expresión de los roles sociales que incluyen los roles
comunicativos creados por el lenguaje mismo y que asumimos al formular o
contestar una pregunta. Esta función abarca todo aquello necesario para que se
dé un acto comunicativo efectivo entre dos interlocutores.
 Función textual: permite a la lengua proveer medios para establecer
correspondencias consigo mismo y con ciertos rasgos de la situación en que se
usa. Gracias a esta función, el hablante o el escritor puede construir sus textos.

5. COMPETENCIA LINGÜÍSTICA Y COMPETENCIA COMUNICATIVA

5.1. Competencia lingüística

El término de competencia lingüística tiene su auténtico punto de partida en la


gramática generativa, y, concretamente, en las primeras teorías lingüísticas de Chomsky.
Alude al sistema de reglas interiorizado por el hablante y que constituye su saber
lingüístico, es decir, la capacidad de comprender y producir un número infinito de
oraciones nunca oídas anteriormente, y de distinguir intuitivamente las secuencias
gramaticales de las que no lo son.

Chomsky distingue entre la competencia lingüística del hablante-oyente, entendida


esta como la capacidad que el individuo posee para generar oraciones correctas
mediante el empleo de los mecanismos gramaticales; y la actuación, que consiste en la
aplicación correcta de esa competencia en la producción de un hecho lingüístico
determinado. Los hablantes de una lengua conocen implícitamente su gramática, es
decir, son poseedores de una competencia lingüística, y actualizan los conocimientos en
su producción, en sus ejecuciones lingüísticas.

En este punto, conviene no olvidar que Chomsky y sus seguidores parten de la tesis
innatista, según la cual los seres humanos poseemos una capacidad de lenguaje que
representa un rasgo constituyente, diferencial y privativo de nuestra especie. Uno de los
principios previos de esta teoría lingüística es el de la gramática universal: puesto que la
mente humana ya tiene una orientación lingüística específica, existe una gramática
universal, que no es otra cosa que la posesión de facultad lingüística. Ello explica que
no interesen solo los hechos concretos de una lengua, sino también la extracción de
principios generales que formen parte de la gramática universal.
11
En cuanto al concepto de competencia, el autor considera que se equipara a la
descripción de la gramática del hablante como capacidad, es decir, a su formulación en
el plano teórico, o, en su defecto, a la capacidad psicológica del hablante. Es decir, la
competencia puede ser entendida de dos modos distintos:

 En sentido lato, la competencia intrínseca se presenta como una realidad mental


muy compleja. Se relaciona con la capacidad innata, y se vincula con una teoría
general del aprendizaje.
 En sentido restrictivo, la competencia se reduce al sistema de reglas o
gramática, como resultado del mecanismo de adquisición lingüística.

En definitiva, el conocimiento inconsciente que el hablante tiene de su lengua y que


fija durante los primeros años de su vida es lo que Chomsky llama competencia
lingüística, concepto que distingue de actuación o conjunto de enunciados producidos
por un hablante, puesto que la competencia es el objeto interior perfecto e invariable,
formalizado en su totalidad, que alude al conocimiento que posee un hablante de una
lengua; mientras que la actuación hace referencia al uso real de ese conocimiento en
situaciones concretas.

A su vez, estos dos conceptos de competencia lingüística y actuación, se han


relacionado con dos términos de Saussure: lengua y habla. El primero se refiere al
sistema de signos que adquiere su valor gracias a convenciones hechas por una
sociedad; mientras que el segundo alude a la realización individual y concreta de la
lengua. La diferencia entre ambos autores es que, para Saussure, el conocimiento de la
lengua es inconsciente y consiste más bien en unidades estáticas delimitadas por
relaciones paradigmáticas; mientras que, para Chomsky, el conocimiento es intuitivo y
consiste en una serie de reglas gramaticales que permiten la buena formación de
oraciones.

Para Coseriu, toda teoría de la competencia lingüística que tenga una base objetiva
ha de partir de dos comprobaciones: por una parte, que la lengua es una actividad
humana universal que los individuos, como representantes de tradiciones comunitarias
del saber hablar, llevan a la práctica individualmente, y, por otra, que una actividad
puede ser considerada como actividad, como el saber en el que se basa esa actividad y
como el producto de la misma. Como contenido del saber lingüístico general distingue
tres grados:

12
 Saber elocucional o saber general: tiene que ver con los principios de
congruencia del pensamiento consigo mismo y con el conocimiento de las cosas.
Todo hablante espera de los otros emisores un sentido, a la vez que espera que
los otros lo interpreten de una forma tolerante.
 Saber idiomático o competencia lingüística particular: incluye tanto lo
aprendido, es decir, signos dotados de forma y contenido, como los
procedimientos que se llevan a cabo para que, a partir de lo dado, se realice la
actividad lingüística.
 Saber expresivo o competencia textual: consiste en procedimientos con
normas inherentes que se manifiestan para que el hablante asigne a los textos el
juicio de lo apropiado según el contexto o la situación.

5.2. Competencia comunicativa

Ahora bien, a nadie se le escapa que la competencia del hablante no solo es


lingüística, sino también comunicativa: es la capacidad que nos permite adecuar nuestro
comportamiento lingüístico y extralingüístico a una determinada situación de
comunicación.

El etnógrafo lingüista Hymes introdujo el término de competencia comunicativa


para referirse al conocimiento y a la capacidad de una persona para utilizar todos los
sistemas semióticos a su disposición como miembro de una comunidad dada. La
competencia lingüística no es más, pues, que una parte de la competencia comunicativa.
Dicho de otra forma, la competencia comunicativa es la capacidad de dominar
situaciones de habla, de emplear adecuadamente subcódigos sociolingüísticos de un
código estándar de la norma particular.

Con su modelo Speaking, pretende definir cuáles son los parámetros necesarios para
que un hablante movilice su competencia comunicativa, los cuales hacen alusión al
acróstico Speaking que se forma con las iniciales de los ocho componentes:

 S = situation (situación): se refiere a la localización espacial y temporal del


hecho comunicativo, es decir, al tiempo y al lugar en que un intercambio verbal
concreto se produce.

13
 P = participants (participantes): se refiere a los actores que intervienen en la
comunicación, a los interlocutores, a sus características socioculturales, y a la
relación que existe entre ellos.
 E = ende (finalidades): son las metas, los objetivos de la interacción, aquello
que se obtiene al final de la comunicación.
 A = acts (secuencia de actos): se refiere a la organización y estructura de la
comunicación, tanto por lo que respecta al contenido como a la forma en que se
estructura el tema.
 K = keys (clave o tono): registro utilizado. La clave es el tono de la interacción,
el grado de formalidad o informalidad que puede depender del tipo de relación
entre los participantes, del tema o de las metas que se persiguen.
 I = instrumentalities (instrumentos): este componente incluye el canal, que en
el caso del discurso oral es audiovisual; y el código, es decir, las formas de
hablar, el repertorio verbal de los participantes y todo lo que les rodea, como los
gestos o la posición del cuerpo.
 N = norms (normas): las normas pueden ser tanto de interacción, que regulan la
toma de la palabra, es decir, quién puede intervenir y quién no; y de
interpretación, de qué manera se interviene -espontáneamente, pidiendo la
palabra- si se puede interrumpir a quien está hablando o no. Estas normas suelen
hacer referencia al conocimiento compartido entre el emisor y el receptor.
 G = genders (género): se refiere al tipo de comunicación, como una
conversación espontánea, una clase magistral, trabajos en grupo, una entrevista,
etc. Por supuesto, no hay que olvidar que cada uno de estos géneros está
organizado, normalmente, en diferentes tipologías textuales: dialógica,
argumentativa, expositiva, narrativa y descriptiva.

Como puede apreciarse, la comunicación lingüística responde siempre a una


intención del hablante -no siempre explícita-, transcurre bajo ciertas limitaciones de
carácter psicológico, y está sometida a ciertas circunstancias que conforman el contexto.

Desde presupuestos distintos, Austin y Searle inciden en el mismo problema hasta


llegar a la clasificación de los actos de habla, es decir, los actos que materializan las
posibilidades del habla. Son específicos de los signos, pues, lógicamente, solo pueden
realizarse a través de herramientas que constituyan algún tipo de lenguaje.

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Austin distingue entre significado y fuerza: así, el significado es lo que un
enunciado dice y la fuerza es lo que hace (prometer, jurar, declarar, negar). Asimismo,
postuló que en cada emisión hay potencialmente tres actos:

 Acto locutivo: es el que realizamos por el mero hecho de “decir algo”. En este
acto se consideran el aspecto fónico, gramatical y semántico. Se trata de emitir
un enunciado con un significado interpretable. Por ejemplo: Déjame tu libro
azul / no me gustó la última película que vimos.
 Acto ilocutivo: es el que se realiza al decir algo, esto es, lo que hace el emisor al
emitir un enunciado gracias a una fuerza, la fuerza ilocutiva, que asigna un valor
de acción intencional a las palabras emitidas. Se trata, pues, de la intención del
hablante, su finalidad inmediata. Por ejemplo: felicitar, agradecer, ordenar.
 Acto perlocutivo: de carácter implícito, es el resultado, la acción o efecto
secundario que produce el acto comunicativo en el oyente. Por ejemplo: cuando
una persona le pide a otra que le alcance un vaso de agua y esta última lo hace.

Por otro lado, encontramos a Lyons, para quien la competencia comunicativa


presenta un carácter muy general, dado que no se restringe al uso de la lengua, sino que
se inserta dentro de cualquier sistema semiótico. De su teoría resultan interesantes los
tipos de conocimiento o de competencia que intervienen en la adecuación situacional de
los enunciados:

 Oficio y estado: según el autor, en toda situación comunicativa los


interlocutores deben conocer su oficio y su estado. Los oficios o funciones
lingüísticas, a su vez, pueden ser deícticos (aparecen gramaticalizados en la
categoría de persona) u oficios sociales, que son de índole cultural. El estado
sería la situación social relativa a los participantes.
 Adecuación situacional en el espacio y en el tiempo: todo hablante
competente debe dominar, desde el punto de vista comunicativo, dos
sistemas distintos de referencia espaciotemporal: el sistema deíctico, cuyas
coordenadas se crean por el acto mismo de la enunciación, y el sistema
específicamente cultural para la referencia al tiempo y al lugar, lexicalizado
en la lengua que se habla.
 Grado de formalidad: los interlocutores deben estar capacitados para
categorizar la situación en cuanto a su grado de formalidad. Algunos autores
han llegado a distinguir hasta cinco grados, relacionándolos con diferencias
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fonológicas, gramaticales y léxicas: congelado, formal, consultivo, casual e
íntimo. Lyons, por el contrario, no cree que pueda distinguirse con tanta
nitidez estos grados en la escala de la formalidad, pero sí es cierto que todas
las lenguas poseen una gradación de este tipo.
 Medio: los interlocutores deben saber también qué medio es más apropiado
a la situación. Indica Lyons que hay diferencias de gramática y vocabulario
dependientes del medio que ejercen una influencia sobre la adecuación
situacional de determinados enunciados. Nos referimos aquí a la lengua
hablada y a la lengua escrita.
 Contenido: los participantes deben saber cómo adecuar sus enunciaciones a
su contenido. El contenido es un elemento muy importante a la hora de
seleccionar un registro (un dialecto o una lengua, según sea una comunidad
bilingüe o monolingüe).
 Dominio: Lyons lo define como la agrupación de situaciones sociales
típicamente constreñidas por un conjunto común de reglas
comportamentales. Se suele conectar este concepto con dos aspectos: por
una parte, el contenido temático, y, por otra, con los recintos y las relaciones
de oficio social (de madre a hija, de jefa a trabajadora).

En síntesis, la competencia lingüística fue un concepto introducido por Noam


Chomsky, quien considera que la competencia lingüística reside en la capacidad para
usar los sonidos, las formas, la sintaxis y el vocabulario de una forma correcta y
adecuada. De esta manera, una persona es competente lingüísticamente si se ajusta a las
reglas fonéticas, morfológicas, sintácticas y léxicas de su lengua. Por su parte, la
competencia comunicativa fue un concepto instaurado por Hymes, quien considera
que la competencia comunicativa asume que, para comunicarse eficaz y adecuadamente,
hay que tener en cuenta tanto el conocimiento lingüístico como el conocimiento social y
conceptual en el que se produce la comunicación. Es por ello por lo que la competencia
comunicativa supone la asimilación de la competencia lingüística.

6. CONCLUSIÓN

Como conclusión, nos gustaría insistir en la importancia del lenguaje para el ser
humano, hasta el punto de que, sin el buen desarrollo del mismo, no se produce el

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desarrollo pleno del individuo. No podemos obviar que el hombre es un ser social por
naturaleza y que la interacción social se logra por medio del lenguaje.

Por otra parte, queremos subrayar también la dificultad del estudio del lenguaje
abordado por una cantidad innumerable de disciplinas, lo que no hace sino insistir en la
importancia del mismo. En este sentido, la cantidad de teorías, muchas de ellas incluso
contradictorias, y el amplísimo abanico de terminología del que disponemos, permite
afirmar que se trata de un estudio vivo muy alejado de conclusiones definitivas.

7. BIBLIOGRAFÍA

- Escandell, Mª V. (2005). La comunicación. Ariel.


- Calsamigilia, H. y Tusón. A. (1999). Las cosas del decir. Ariel.
- Lyons, J. (1989). Introducción a la lingüística teórica. Teide.

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