Tema 14
Tema 14
ÍNDICE
1. Introducción
2. Concepto de sintagma
3. El sintagma nominal
4.1. El sustantivo
4.1.1.1. Propios
4.1.1.2. Comunes
4.3.1. Artículos
4.3.2. Demostrativos
4.3.3. Posesivos
4.3.4. Cuantificadores
4.3.4.1. Numerales
4.3.4.2. Indefinidos
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4.7. Los adjetivos
6. Conclusión
7. Bibliografía
Para el desarrollo de este tema es necesario llevar a cabo una breve reseña
legislativa que nos ubique en los parámetros del sistema educativo actual. Así, en primer
lugar, hay que referir la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre por la que se modifica
la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y a la Resolución de acceso a la
función pública 12/01/2023.
Así, el tema que nos ocupa se relaciona directamente con los temas centrados en el
estudio de la lengua, y, más concretamente, con los temas que abarcan el estudio de los
diferentes elementos y niveles que componen nuestra lengua (temas del 10 al 25).
Por otra parte, desde un punto de vista curricular y teniendo en cuenta las posibles
repercusiones didácticas, citaremos el Real Decreto 217/2022 (concretado en el Decreto
82/2022 para la comunidad autónoma de Castilla - La Mancha en secundaria y el
Decreto 83/2022 en Bachillerato), que vincula este tema directamente con los saberes
básicos … en relación al estudio y puesta en práctica del sintagma nominal. Con
diferentes grados de complejidad, su estudio se verá en todos los cursos de Secundaria y
Bachillerato.
1. INTRODUCCIÓN
Para llevar a cabo un análisis gramatical es fundamental conocer cuáles son las
unidades gramaticales básicas y distinguir sus niveles: sintáctico u oracional (funciones
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sintácticas), sintagmático (sintagmas) y morfológico (palabras o categorías
gramaticales). Así, se distingue entre el nivel superior, oración, y el inferior, morfemas.
Sea cual sea la complejidad de una oración, casi siempre es posible agrupar sus
elementos en dos unidades: una en torno al sustantivo o un elemento que funcione como
tal, y otra en torno al verbo. Tanto una como otra pueden aparecer con más o menos
complementos sin que su estructura se altere, como ocurre en El gran perro preferido
de la infancia de mi hermano frente a Su perro.
2. CONCEPTO DE SINTAGMA
Así pues, las dificultades planteadas por el término palabra han llevado a algunos
lingüistas a postular una nueva unidad, el sintagma, que puede definirse como una
construcción integrada por una o más unidades que, en conjunto, desempeñan la misma
función.
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Bloomfield, el representante del estructuralismo norteamericano, consideraba el
sintagma como la unión de dos o más formas pertenecientes a clases sintácticas distintas
como unidad. Por otro lado, la gramática estructural considera que las palabras llenas
(sustantivo, verbo, adjetivo y adverbio) son los elementos capacitados para constituirse
como núcleo de un sintagma, configurando así sintagmas sustantivos, verbales,
adjetivos y adverbiales, respectivamente. Interesa esta precisión en el sentido de que
permite distinguir clases de palabras o categorías verbales (sustantivo, verbo, adjetivo
y adverbio) de las unidades funcionales (partes de la oración).
No obstante, sea cual sea su definición exacta, Bally señala que el sintagma debe ser
siempre una estructura binaria, cuyos miembros son intercambiables con otros de su
misma clase sin que se altere gramaticalmente el conjunto y entre los cuales haya una
dependencia funcional. Su estructura prototípica es modificador + núcleo +
complemento.
Estos dos conceptos han sido modelados desde una perspectiva funcionalista por
Rojo y Jiménez Juliá en Fundamentos del análisis sintáctico funcional. Así, empleamos
el término construcción endocéntrica para referirnos a aquella construcción en la que
uno de sus constituyentes inmediatos puede desempeñar la misma función que realiza la
construcción completa. Determina la conexión entre elementos distintos, de los cuales
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uno es obligatorio y otro opcional, ya que el segundo elemento está subordinado al
primero. Por ejemplo, platos en tiene platos de papel puede desempeñar por sí solo la
función de complemento directo. Mientras que las construcciones exocéntricas son
aquellas en las que ninguno de sus constituyentes posee la capacidad para desempeñar
la misma función que realiza la construcción completa, por lo que no puede hablarse
propiamente de núcleo, ya que son construcciones de dos constituyentes independientes
(cada uno presupone al otro). Por ejemplo, la construcción por el camino en vino por el
camino es exocéntrica porque vino camino resulta agramatical.
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En la actualidad, según la NGLE, se prefiere el concepto de grupo para referirse a
las unidades en las que se puede articular la lengua y que presentan valor sintáctico. Así,
contempla la existencia de grupos nominales, adjetivales, verbales, adverbiales,
preposicionales, interjectivos y conjuntivos.
3. EL SINTAGMA NOMINAL
4.1. El sustantivo
El sustantivo, como una de las partes nucleares de la oración, se define por medio de
tres criterios: formal, funcional y semántico.
Definición formal:
El estudio formal del sustantivo está relacionado con los dos tipos de morfemas
flexivos que un sustantivo puede recibir, que son los morfemas nominales de género y
de número.
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Varios autores han señalado que el género y el número no funcionan de la misma
manera. Aunque el sustantivo tiene género en sí mismo, no puede decirse que tenga
número singular o plural, sino que presenta variación de número. Por ejemplo, casa o
mano son femeninos, pero solo sabremos si son singular o plural cuando aparezcan en la
cadena sintagmática.
Tal como señala Ángel López, el género es una delimitación intrínseca a la figura
sustantiva: todo sustantivo pertenece a un género, el cual proyecta siempre hacia los
adjetivos y, a veces, hacia los determinantes que lo acompañan. Sin embargo, el número
es una delimitación extrínseca al sustantivo, que este absorbe y proyecta hacia el
adjetivo.
Por otro lado, el género de algunos nombres de persona o animal se manifiesta con
cierta irregularidad, porque algunos de persona son invariables en cuanto al género
(taxista, patriota, mártir) o bien algunos de animal son iguales en femenino y en
masculino, lo que se conoce como epicenos (hormiga, pantera, cebra).
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Por su parte, los nombres de los seres inanimados están adscritos
convencionalmente al masculino o al femenino. En este caso, el género casi nunca
implica un referente sexuado.
Los morfos de plural pueden ser: -s para palabras acabadas en vocal; -es para
palabras acabadas en consonante o vocal tónica (excepto -á como ocurre en sofás); y O
tachada para palabras sin morfo de plural acabadas en -s como en lunes, martes, caries,
caos, pies.
A veces la presencia del mofo de plural implica un cambio radical del significado
del término en cuestión. Ej.: celo/celos, belleza/bellezas, esposa/esposas, luna/lunas.
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Por otro lado, el plural puede utilizarse para denotar una clase única, como en el
ejemplo los perros abundan en este barrio, donde los perros se refiere a una clase, al
conjunto de los perros.
Definición funcional:
Definición semántica:
4.1.1.1. Propios
Individualizan los objetos que designan y señalan sus características distintivas. Por
ejemplo, Juan distingue a las personas que se llaman así de las demás.
El nombre propio se aplica a una persona o cosa individual para distinguirla de las
demás de su especie o clase. Puede decirse, como veremos más adelante, que el nombre
común clasifica y el nombre propio distingue o identifica.
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(este A) y nunca de un particular (un A). Precisamente, la indeterminación (un Goya)
nos permite percibir que el nombre propio ha dejado de serlo y se ha transformado en un
nombre de clase. Así empleado, se refiere a la clase de individuos denominados con ese
nombre propio o a una interpretación metafórica: el nombre propio se refiere a la clase
de individuos con ciertas propiedades del referente del nombre propio (nunca será un
Quijote).
Algunos nombres propios aparecen forzosamente con artículo o sin él: el Tajo, el
Guadalquivir, España. Otros vacilan en el uso: el Perú/Perú, la China/China. El
nombre propio contiene en sí el valor de determinación, de ahí que se caractericen por
su incapacidad para recibir la modificación de complementos restrictivos: oraciones de
relativo especificativas (*Felipe VI que es el rey de España) y de aposiciones
especificativas (*Felipe VI rey de España), pues estos elementos se encargan de
determinar al nombre, de restringir su significado.
4.1.1.2. Comunes
Son los sustantivos que no expresan rasgos diferenciadores de los objetos que
denominan, sino que los agrupan por sus características no distintivas. Expresan los
rasgos semánticos comunes a todos los miembros de una especie. Se dividen en
contables, que designan las cosas que no pueden dividirse sin dejar de ser lo que son
(árbol, mesa), es decir, aquellos sustantivos que se refieren a realidades numerables; y
no contables, que son aquellos que denotan cosas que pueden dividirse hasta el infinito
conservando su naturaleza y su nombre (agua, vino, plata). Las realidades a las que
hacen referencia estos nombres no pueden numerarse, pero sí medirse, por lo que, a
diferencia de los contables, admiten cuantificadores indefinidos
(poco/mucho/demasiado arroz).
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conjunto de sustantivos que poseen la característica de presentar como unidad lo que es
significativamente una pluralidad. Estos, a su vez, se dividen en colectivos
determinados, sustantivos que designan grupos de elementos cuya naturaleza
conocemos y que, aunque no tienen morfema de plural, son sustantivos que se refieren a
un conjunto de elementos que implican la índole de las personas o cosas que son
unidades del conjunto (familia, que engloba parientes; ejército, que engloba soldados);
y en colectivos indeterminados, cuando se desconoce la naturaleza de los elementos
que lo componen pudiendo ser estos de cualquier tipo (conjunto, fajo, serie, grupo,
docena). Mientras que los individuales se refieren a una sola cosa en singular (perro).
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sustituye. Los pronombres personales funcionan como término primario. Se caracterizan
por referirse a las personas del discurso, por ello, y en tercera persona, sustituyen al
nombre y se refieren a lo enunciado antes. Los pronombres de tercera persona son los
únicos pronombres en el sentido etimológico de palabra que se pone en lugar del
nombre. En realidad, tú y yo no son pronombres personales, como asegura la gramática
tradicional, porque nunca sustituyen a otro nombre. Tú y yo son nombres específicos
con que designamos en un acto de comunicación verbal al emisor y al receptor, sea cual
sea la identidad del hablante y del oyente.
Una clasificación más clásica de los pronombres sería la de Marcos Marín, quien
habla de los siguientes tipos:
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- Dependientes de la significación del coloquio: posesivos,
demostrativos y numerales.
- Dependientes del hilo discursivo: relativos e interrogativo-
exclamativos. Estos forman parte de los pronombres adjetivos
solo con valor de redundancia. Ej.: vino una mujer, qué mujer.
Pronombres adverbios: demostrativos, indefinidos, relativos, interrogativos
y exclamativos.
Personales: con los que se alude a los personajes del discurso: el que habla,
primera persona; el que escucha, la segunda; y la tercera, que es ajena al
hablante y al oyente. Pueden ser átonos y tónicos.
Demostrativos: los que sitúan temporal o espacialmente a lo aludido (éste,
ése, aquél).
Cuantitativos: aquellos que indican cantidad.
- Indefinidos: permiten cuantificar (mucho, poco) o identificar
(otro, cualquier).
- Numerales, ordinales y cardinales, que indican cantidad u
orden exacto.
Posesivos: sirven para indicar la posesión de una o varias realidades por
parte de cualquiera de las personas que intervienen en el discurso.
Relativos: cuya significación en cada oración depende de la de su
antecedente, que se encuentra en la oración principal.
Interrogativos: se relacionan directamente con los relativos, pero son
tónicos y nunca llevan antecedente (quién, cuál).
Por último, habría que mencionar los casos de leísmo, laísmo y loísmo. El sistema
de pronombres átonos de tercera persona posee gran fijeza, pero desde antiguo se han
producido asimilaciones de unas formas a otras. Las asimilaciones más generales son:
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Leísmo de persona: le etimológicamente es dativo, pero ha pasado a cubrir
también la función de lo como acusativo de persona en género masculino
hasta el punto de que ha sido aceptado por la norma de uso culto.
Leísmo de cosa: el uso de le dativo por lo acusativo de nombre masculino
de cosa siempre ha sido censurado por la Academia. Ej.: *Cógele el
ordenador.
Laísmo: la acusativo por le dativo de nombre femenino se considera
incorrecto. Ej.: *La dije que viniera.
Loísmo: lo acusativo por le dativo se considera incorrecto. Ej.: *Lo vi las
manos sucias.
4.3.1. Artículos
Por otro lado, hay que distinguir entre los artículos definidos o determinados
(el/la/los/las) y los indefinidos o indeterminados (un/uno/una/unos/unas). La función
del artículo determinado es delimitar y precisar la referencia, tiene como función
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específica la de actualizar al sustantivo. En cambio, el artículo indeterminado tendría
una función no identificadora, y podría aportar un contenido cuantitativo, numeral no
ordinal o indefinido (una libreta).
4.3.2. Demostrativos
Los demostrativos cumplen una función identificadora. Con ellos se hace referencia
a algo conocido por los interlocutores y que previamente ha sido mencionado o que se
actualiza en virtud del entorno. Pero, además de este valor identificador, los
demostrativos cumplen con una función situativa, pues se vinculan con las personas
implicadas en el discurso y se ubican con respecto a las circunstancias espacio-
temporales del discurso mismo. Esta propiedad situacional es la deixis, y no es privativa
de los demostrativos, pues la comparten también los posesivos, los pronombres
personales y algunos adverbios deícticos, demostrativos o pronominales (aquí, allí, ahí).
Pero no solo se emplean para las referencias espaciales, sino también para la
sucesión cronológica, sea esta de sucesos reales o de lo mencionado en el discurso
lingüístico (anáfora o catáfora). Se opone así, lo cercano al hablante (este) frente a lo
alejado (aquel), comportándose ese como una neutralización de ambas polaridades.
4.3.3. Posesivos
Estos determinantes manifiestan dos formas, una apocopada y otra plena. Las
primeras son prenucleares y átonas, están restringidas a la función de adyacente del
sustantivo, son monosilábicas y presentan únicamente variación numérica en
concordancia con el sustantivo al que determinan. Las segundas son posnucleares y
tónicas o plenas, polisilábicas y manifiestan morfológicamente variación genérica y
numérica.
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Formas apocopadas: mi/mis (primera persona), tu/tus (segunda persona) y su
(tercera persona). Formas plenas: mío/mía/míos/mías (primera persona),
tuyo/tuya/tuyos/tuyas (segunda persona) y suyo/suya/suyos/suyas (tercera persona). En
estas formas, la primera y segunda personas hacen referencia a un único poseedor,
mientras que la tercera a uno o varios poseedores.
4.3.4. Cuantificadores
Bajo esta etiqueta se agrupa una serie de elementos lingüísticos de muy diversa
índole, pero que tienen un punto significativo en común: indicar la cantidad que adopta
el lexema del nombre nuclear. La cantidad que se asocia al nombre puede ser precisa o
aproximativa, de ahí la distinción que frecuentemente se establece entre numerales
(indican un número preciso) e indefinidos (establecen una cantidad imprecisa o
indefinida).
4.3.4.1. Numerales
Los ordinales expresan el orden en una sucesión, de modo que no expresan una
cantidad. Concuerdan en género y número con el sustantivo al que modifican. La forma
masculina singular se apocopa ante el sustantivo modificado cuando figura en posición
prenuclear (el primer hombre/el hombre primero).
4.3.4.2. Indefinidos
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Los indefinidos o imprecisos denotan una cantidad no exacta, sin especificar
número. Se dividen en cuantificadores universales o fuertes (todo, cada, ambos y
cualquier) y cuantificadores no universales o débiles (ningún, ninguno, alguno, cierto,
varios, mucho, bastante, demasiado).
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especificativa y explicativa para distinguir los distintos tipos de aposiciones, distinción
que se hace extensiva a las oraciones de relativo y también a los adjetivos.
Las diferencias que median entre ambas se vinculan con la constitución o no por
parte de las mismas de un único grupo fónico con el sustantivo al que modifican, es
decir, si hay pausa o no entre los dos miembros del sintagma. En el caso de las
especificativas suele hablarse de aposiciones unimembres y, en el segundo, de
aposiciones bimembres.
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Se denominan oraciones de relativo a aquellas unidades oracionales constituidas por
un pronombre, adjetivo o adverbio relativo que actúan, aunque no siempre (como es el
caso de las oraciones de relativo sustantivadas, artículo determinado + que), como
modificadoras de un elemento que se denomina antecedente. La posición que ocupan
con respecto a ese antecedente es la pospuesta.
El paradigma de los relativos está integrado por los nexos que, donde, cuando,
como, quien/es, cuyo/a/s/as, el/la cual, los/las cuales y cuanto/a/s/as. Son unidades
dependientes, pues no son capaces de construir por sí mismas un enunciado y, con
excepción de el cual, son átonas.
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matiz semántico, generalmente de carácter circunstancial, favorecido por el distinto tipo
de contexto.
El adjetivo es una clase heterogénea de palabras que tiene como papel principal el
de ampliar o precisar con una nota la significación del sustantivo. En este sentido, el
adjetivo es un elemento dependiente del sustantivo, es decir, un término secundario.
Puede funcionar en ocasiones como adyacente de otro adjetivo, como atributo o
predicativo, y llega a ser núcleo del sintagma nominal cuando está sustantivado.
Los adjetivos pueden dividirse en dos clases: los adjetivos explicativos o epítetos
pueden acompañar al núcleo del SN sin que sea necesario para diferenciarlo dentro de
su grupo, destacando una cualidad del nombre (la blanca nieve, el frío hielo). Los
adjetivos especificativos acompañan al nombre para seleccionar y diferenciar a la
realidad designada por él de otras posibilidades (dame el abrigo gris, pásame el pan
integral).
En cuanto a su posición, todas las gramáticas españolas desde Bello han señalado
que los adjetivos antepuestos cumplen funciones diferentes a las de los pospuestos. Con
pequeñas diferencias, afirman que el adjetivo pospuesto especifica o diferencia al
sustantivo, mientras que el antepuesto explica o realza. De manera que los explicativos
van antepuestos y los especificativos pospuestos.
Por otro lado, hay una serie de adjetivos, los relacionales, que no pueden aparecer
en cualquier posición. Estos adjetivos expresan una relación entre la denotación de
nombre y otra entidad, tienen una función básicamente clasificadora, y no pueden, por
tanto, anteponerse nunca al nombre. Ej.: la caja torácica, la intervención rusa.
La forma del adjetivo, además del morfema de género y número, propios del
sustantivo, tiene también el morfema de grado. Así pues, puede ser positivo bueno,
comparativo mejor y superlativo óptimo.
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De entre todas las funciones que pueden desempeñar los sintagmas nominales,
diremos que la principal es la de sujeto. El principal rasgo distintivo de esta función es
la concordancia con el verbo con el que forma la oración. Ej.: Las gallinas estaban en el
corral/el gallo estaba en el corral. Por supuesto, no podemos olvidarnos aquí de su
función como vocativo: Luis, sube a casa.
Asimismo, puede ser un atributo. Se caracteriza por ser un segmento que puede
relacionarse sintácticamente con el sujeto o con el objeto directo, ya que concuerda con
ellos en género y número; aparece únicamente con verbos copulativos, llamados
también atributivos; y se sustituye por el pronombre lo. La función de atributo puede
sustentarse sobre un sintagma nominal simple o sustituido, sobre un sintagma adjetivo,
sobre un sintagma preposicional o bien sobre una oración.
6. CONCLUSIÓN
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A pesar de las dificultades halladas en un principio para una definición consistente
de sintagma o grupo, este se ha revelado como un elemento fundamental del análisis
sintáctico.
7. BIBLIOGRAFÍA
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