LOS PREJUICIOS LINGÜISTICOS, 6B – LUCIA BUENO FONTIVEROS 1A
1. Los prejuicios lingüísticos.
De manera general los prejuicios lingüísticos son subjetivos, es decir, no presentan
una base real y simplemente son opiniones negativas hacia el habla, el lenguaje de otra
persona, otro país... únicamente por la manera en la que suena.
Los hablantes solemos presentar cierto grado de xenofobia hacia lenguas
desconocidas, por el temor de sentirnos excluidos ante lo incomprendido,
posicionándonos en una situación de incertidumbre e incomodidad. Estas situaciones
se remontan a la Antigua Grecia, donde se empezó a dar estos casos, como por
ejemplo, Dante, ya en el siglo XIV, comenzó a rechazar dialectos italianos con
argumentos sin una base real, donde afirmaba, por ejemplo, que se daba un acento
poco elegante y áspero.
Sin embargo, para el buen liguista no existe discriminación alguna hacia otra lengua, ya
que debe buscar su estudio apasionado, profundo y objetivo, apreciando cada lengua y
cultura en su esplendor.
2. Principales afectados.
Ahora abarcaremos los principales casos en los que se dan estos prejuicios:
2.1. Lenguas musicales y lenguas ásperas.
Entendemos por lenguas musicales aquellas que suenan agradable al oído del
hablante, debido a su abundancia de vocales y un ritmo suave, como podría ser el
francés. En cambio, por lenguas ásperas entendemos aquellas que no suenan tan
agradable, pues poseen consonantes rígidas de pronunciar y menos vocales, dando
lugar a un ritmo más duro. Y es que, estas cualidades de musicalidad o dureza no se
deberían tener en cuenta a la hora de valorar o poner prejuicios a un lenguaje, pero
según Tusón, el autor de este fragmento, es natural poner prejuicios lingüísticos a las
lenguas que presentan un mayor grado de dureza, llegando a juzgar a la persona que
habla sin tener realmente en cuenta lo hablado y solo como suena.
2.2 Lenguas públicas y lenguas privadas.
Entendemos por lenguas públicas aquellas que son reconocidas oficialmente, siendo
enseñada en bastantes sitios del mundo ya que es ampliamente conocida, así
presentando reglas estrictas de gramática y pronunciación. Por ejemplo, el inglés, es
una lengua pública, que es enseñada a nivel mundial mientras que es usada en
ámbitos oficiales, en la administración pública, en las escuelas... con sus
determinadas reglas ortográficas y de pronunciación. En cambio, entendemos por
lenguas privadas aquellas que nunca serán reconocida oficialmente, pues solo es
conocida en pequeños grupos de personas, y no presenta una determinada regla de
ortografía ni pronunciación. Por ejemplo, en el sureste de Etiopía, se habla el mursi, un
dialecto no reconocido oficialmente que solo logran hablar los pequeños pueblos
nativos cuyo dialecto es incierto.
Tusón afirmará que los prejuicios lingüísticos entre estos dos tipos existen, dando lugar
a un sentimiento superior del hablante de una lengua pública respecto al hablante de
lengua privada, ya que su lengua presenta más reconocimiento y popularidad, siendo
esto un grave error, pues cada lengua tiene su propio valor interno y no deben ser
comparadas en ningún momento.
2.3. ¨Lenguas primitivas¨.
Desde la involuntaria ignorancia, se conoce como ¨lenguas primitivas¨ aquellas que
fueron desarrolladas en los principios de la historia de la humanidad, dando a
entender, un notable atraso en ellas, con un cierto grado de pensamientos retrógradas.
Los prejuicios lingüísticos relacionan estas ¨lenguas primitivas¨ cuyos hablantes
pertenecen a una población nómada o presentan una cultura agrícola, como en los
principios de la humanidad, sintiéndonos superiores a ellos por presentar un lenguaje
más ¨avanzado¨. Y es cada lengua la que presenta su valor en su propio contexto, y
ninguna es más útil que otra.
Según Tusón no se debería usar este adjetivo ¨primitivas¨ para hacer referencia a un
conjunto de lenguas, pues las pone en una jerarquía innecesaria, ya que ninguna
lengua es inferior o superior a otra, y con primitivas se puede dar a entender un cierto
grado de inferioridad.
3. Conclusión
Realmente leyendo este fragmento de Jesús Tusón me he dado cuenta de los prejuicios
lingüísticos que los hablantes podemos llegar a tener son demasiados... En una
inocente ignorancia todos hemos presentado algún prejuicio lingüístico en un
determinado momento, y es una pena pues, cada lengua es diferente, no más, ninguna
es superior o inferior, no se deben de comparar, no importe como suene, como sea su
cultura, o como sea su nivel de popularidad, ya que cada una presenta una
complejidad y valor máximo en su propio contexto y nadie debe desprestigiarlas.