El periodo 1920-1933, los gobiernos de los
sonorenses, su visión del país, la creación del
PNR, el movimiento cristero y la relación con
Estados Unidos.
Vivir en México entre 1920 y 1933 fue testigo de una transformación
profunda en el país. Los sonorenses, un grupo de líderes políticos y
militares originarios de Sonora, tomaban el poder tras la muerte de
Venustiano Carranza en mayo de 1920. Álvaro Obregón, Plutarco
Elías Calles y Adolfo de la Huerta son algunos de los líderes que
impulsaron una visión de México como una nación en proceso de
modernización, buscando crear un Estado laico, democrático y justo.
Recuerdo cuando Obregón asumió la presidencia en diciembre de
1920 y comenzó a implementar políticas de modernización y creación
de infraestructura. Luego, Plutarco Elías Calles continuó esta política,
enfocándose en la secularización y la justicia social. Sin embargo, su
gobierno enfrentó la oposición de los cristeros, un movimiento liderado
por católicos conservadores que se estaban oponiendo a la
secularización.
(1925) los sonorenses estaban creando el Partido Nacional
Revolucionario (PNR), que se convirtió en el partido oficial del
gobierno. Su objetivo era aglutinar a los diferentes grupos políticos y
sociales que apoyaban la Revolución Mexicana y proporcionar una
plataforma para la política nacional.
La relación con Estados Unidos fue compleja y tensa durante este
período. Los sonorenses buscaban mantener la soberanía nacional y
proteger los intereses económicos de México, mientras que Estados
Unidos presionaba para que México acepte sus intereses económicos
y políticos. La disputa por la propiedad de la tierra y los recursos
naturales era un tema central en la relación bilateral.
A pesar de los desafíos, los sonorenses lograron sentar las bases para
la construcción de un Estado más justo y democrático. Su legado
incluyó la modernización del país, su Creación de infraestructura y
políticas para impulsar el desarrollo económico, la reducción de la
influencia de la Iglesia Católica en la política y la sociedad, también
hubo Justicia social para garantizar la igualdad de oportunidades para
todos los mexicanos.
Recuerdo los momentos difíciles que vivimos durante la Guerra
Cristera, cuando la violencia y el conflicto se extendieron por todo el
país. Pero también recuerdo la determinación y la visión de los
sonorenses, que luchaban por crear un México más justo y
democrático.
Aunque enfrentaban importantes desafíos, los sonorenses lograron
dejar un legado duradero en la historia de México. Su visión de un país
moderno, secular y justo sigue inspirando a las generaciones futuras.
Vivir en México en ese período fue una experiencia que nunca
olvidaré. Fue un momento de cambio y transformación, y estoy
orgulloso de haber sido parte de esa historia.