Sentencia T-1028/10
COMPETENCIA DE LAS SALAS DISCIPLINARIAS DEL
CONSEJO SECCIONAL DE LA JUDICATURA Y DEL
CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA PARA
CONOCER DE ACCION DE TUTELA CONTRA CORTE
SUPREMA DE JUSTICIA
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS
JUDICIALES-Jurisprudencia constitucional consolidada sobre
procedencia
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS
JUDICIALES-Vulneración directa de la Constitución como causal
específica de procedencia
Queda claro que cuando en una providencia judicial no se inaplica una
norma que contradice manifiestamente la Carta Política queda afectada
por un defecto denominado violación directa de la Constitución que hace
procedente la tutela contra la misma.
ACCION DE TUTELA Y PRINCIPIO DE INMEDIATEZ-
Excepciones para aceptar que se presente en un extenso espacio de
tiempo entre vulneración y presentación
Advierte la Sala que, en el caso de la accionante, la carga de la
interposición de la acción de tutela en un plazo razonable resulta
desproporcionada dada su condición de persona de la tercera edad -75
años- y su situación de debilidad manifiesta originada en la precaria
situación económica que vive, la cual es consecuencia, precisamente, de
la falta del reconocimiento de la pensión de sobreviviente. Esta Corte ha
inaplicado el requisito de la inmediatez frente a personas de la tercera
edad bajo el argumento de que, según el artículo 46 de la Constitución
Política, es deber del estado proteger, prestar ayuda y atención a este
grupo poblacional, obligación que no cesa por el paso del tiempo. Otra
razón que concurre a hacer una excepción al principio de inmediatez es
el mal estado de salud de la accionante el cual también ha sido un
criterio relevante en la jurisprudencia de este Tribunal. Nótese que,
como se reseñó, aún en este tipo de acciones de amparo la Corte ha
inaplicado el requisito de la inmediatez por las particularidades del caso
concreto. Adicionalmente estima la Sala que el término transcurrido no
resulta demasiado prolongado de modo tal que afecte los derechos de
terceros, la seguridad jurídica o convierta la tutela en un premio a la
Expediente T-2.699.828
desidia de la peticionaria quien por varios años ha luchado por obtener
el reconocimiento de su pensión ante la justicia ordinaria.
PENSION DE SOBREVIVIENTES Y DERECHO AL MINIMO
VITAL-Caso en que se aplicó una norma manifiestamente contraria
a la CP
Es claro que las providencias atacadas incurrieron en una violación
directa de la Constitución al aplicar una norma que es manifiestamente
contraria al derecho a la igualdad reconocido en la Carta Política de
1991, lo que a su vez ocasionó la vulneración de los derechos
fundamentales de la actora a la seguridad social y al mínimo vital por la
falta de la pensión de sobrevivientes.
PENSION DE SOBREVIVIENTES DE COMPAÑERA
PERMANENTE-Caso en que las sentencias de la jurisdicción
laboral vulneraron los derechos a la seguridad social, a la igualdad y
al mínimo vital
PENSION DE SOBREVIVIENTES DE COMPAÑERA
PERMANENTE-Excepción de inconstitucionalidad respecto del
artículo 1 de la Ley 33/73/PENSION DE SOBREVIVIENTES DE
COMPAÑERA PERMANENTE-Orden de expedir sentencia de
reemplazo en el plazo ordenado/PENSION DE
SOBREVIVIENTES DE COMPAÑERA PERMANENTE-Si no
se expide sentencia de reemplazo se ordena al Fondo de Pasivo
Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia reconocer la
sustitución pensional de la pensión de invalidez
Referencia: expediente T-2.699.828
Acción de tutela instaurada por Alicia
Lizcano Cotes contra la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema
de Justicia y la Sala Laboral del
Tribunal Superior de Distrito Judicial
de Santa Marta
Magistrado Ponente:
HUMBERTO ANTONIO SIERRA
PORTO
2
Expediente T-2.699.828
Bogotá D.C., diez (10) de diciembre de dos mil diez (2010).
La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional integrada por los
Magistrados María Victoria Calle Correa, Luis Ernesto Vargas Silva y
Humberto Antonio Sierra Porto, quien la preside, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en
los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política y en los
artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la
siguiente
SENTENCIA
Dentro del proceso de revisión de los fallos de tutela proferidos por la
Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura
de Cundinamarca, en primera instancia, y por la Sala Jurisdiccional
Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, en segunda instancia,
en la acción de tutela instaurada por Alicia Lizcano Cotes contra la Sala
de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sala Laboral
del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta.
I. ANTECEDENTES
El 16 de marzo de 2010 la ciudadana Alicia Lizcano Cotes interpuso
acción de tutela solicitando el amparo de sus derechos fundamentales a la
igualdad, a la seguridad social y al mínimo vital, los cuales, en su
opinión, están siendo vulnerados por la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia y la Sala Laboral del Tribunal Superior de
Distrito Judicial de Santa Marta por las providencias que dictaron, en
casación y en segunda instancia respectivamente, en el proceso ordinario
laboral que siguió contra la Nación-Ministerio de Transporte y el Fondo
de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia.
De acuerdo con la solicitud de tutela y las pruebas obrantes en el
expediente, la accionante sustenta su pretensión en los siguientes
Hechos
1.- Edisberto Rivas Velásquez se desempeñó como trabajador oficial en
3
Expediente T-2.699.828
Ferrocarriles Nacionales de Colombia1. Durante el tiempo en que laboró
en la mencionada entidad adquirió una enfermedad que lo incapacitó para
laborar2 razón por la cual solicitó el reconocimiento de una pensión de
invalidez que finalmente no disfrutó debido a su fallecimiento el 1 de
noviembre de 19813.
2.- La peticionaria, Alicia Lizcano Cotes, actualmente de 75 años 4, era la
compañera permanente del señor Rivas Velásquez 5, relación de la cual
nació Edisberto Rivas Lizcano. Por lo anterior, ocurrida la muerte de su
compañero, la accionante solicitó a Ferrocarriles Nacionales de Colombia
la sustitución de su pensión de invalidez a favor de ella y de su hijo
menor de edad.
3.- Mediante resolución 277 del 27 de febrero de 1990 Ferrocarriles
Nacionales de Colombia reconoció, a partir del 20 de agosto de 1981 6, la
sustitución de la pensión de invalidez de Edisberto Rivas Velásquez en
cabeza de su hijo7, la cual disfrutó hasta 1996 cuando perdió la calidad de
estudiante8.
La sustitución en beneficio de la petente fue negada debido a que la ley
33 de 1973 no preveía expresamente la sustitución de la pensión de
invalidez en beneficio de las compañeras permanentes de los pensionados
sino únicamente de las viudas. El artículo 1 de la mencionada ley
establecía que “Fallecido particular pensionado o con derecho a pensión
de jubilación, invalidación o vejez, o un empleado a trabajador del
sector publico, se este oficial o semioficial con el mismo derecho, su
viuda podrá reclamar la respectiva pensión en forma vitalicia.
PARAGRAFO 1o. Los hijos menores del causantes incapacitados para
trabajar por razón de estudios o por invalidez, que dependieren
económicamente de el, tendrán derecho a recibir en concurrencia con la
cónyuge supérstite, la respectiva pensión hasta cumplir la mayoría de
edad, o al caso se aplicaran las reglas contempladas en el artículo 275
del Código Sustantivo del Trabajo y en las disposiciones que lo
1Folio 85, cuaderno 1.
2Folio 104, cuaderno 1.
3 Folio 78, cuaderno 1.
4Según declaración juramentada ante notario nació el 6 de febrero de
1935. Folio 74, cuaderno 1.
5Folios 80-80A y 87, cuaderno 1.
6Debido a que esta fue la fecha en la que se estableció la invalidez. Folio
87, cuaderno 1.
7Folio 78, cuaderno 1.
8Folio 2, cuaderno 1.
4
Expediente T-2.699.828
modificaron aclararon. Si concurrieren cónyuges e hijos la mesada
pensional se pagara, el 50% al cónyuge y el resto para los hijos por
partes iguales. La cuota parte de la pensión de devenguen los
beneficiarios acrecerá a la que perciben las demás cuando falte alguno
de ellos o cuando el cónyuge contraiga nuevas nupcias o haga vida
marital”.
Adicionalmente la decisión se basó en la inaplicabilidad al caso de la ley
12 de 1975 que, aunque enlista como beneficiarias a las compañeras
permanentes, regula el caso de la muerte del trabajador con el
cumplimiento del tiempo de servicio para adquirir el derecho a la pensión
de jubilación pero antes de cumplir la edad cronológica necesaria para
ello, situación que no encaja en la del señor Rivas Velásquez. El artículo
1 de la referida ley disponía “El cónyuge supérstite, o la compañera
permanente, de un trabajador particular o de un empleado o trabajador
del sector público, y sus hijos menores o inválidos, tendrán derecho a la
pensión de jubilación del otro cónyuge si éste falleciere antes de cumplir
la edad cronológica para esta prestación, pero que hubiere completado
el tiempo de servicio consagrado para ella en la Ley, o en convenciones
colectivas”.
4.- Debido a la negativa, la señora Lizcano Cotes instauró demanda
ordinaria contra la Nación-Ministerio de Transporte y el Fondo de Pasivo
Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia ante la jurisdicción
laboral. Allí reclamó, básicamente, el “reconocimiento y pago de la
sustitución de la pensión de invalidez, causada y no disfrutada por el
causante a partir del 27 de agosto de 1996 o desde la fecha en que fue
suspendido su pago al hijo menor de la demandante”9.
5.- El quince (15) de diciembre de 2004 el Juzgado Tercero Laboral del
Circuito de Santa Marta accedió a las pretensiones de la demanda.
Indicó el juez de primera instancia que “de conformidad con el artículo 1
de la ley 12 de 1975, el cónyuge supérstite o la compañera permanente,
de un trabajador particular o de un empleado o trabajador del sector
público, y sus hijos menores o inválidos, tendrán derecho a la pensión de
jubilación del otro cónyuge si este falleciere antes de cumplir la edad
cronológica para esta prestación, pero que hubiere completado el tiempo
de servicio consagrado para ella en la ley o en convenciones
colectivas”10. Con base en lo anterior, respecto de la situación de la
peticionaria, concluyó el ad quo que la norma mencionada “implica que
9Folio 75, cuaderno 1.
10Folio 78, cuaderno 1.
5
Expediente T-2.699.828
el derecho ha ingresado al patrimonio del trabajador y en este caso del
causante, pues la propia entidad reconoce que Edisberto Rivas Velásquez
(Q.E.P.D) tenía derecho a una pensión de invalidez causada y no
disfrutada que le fue sustituida inicialmente a su hijo menor en los
términos del parágrafo 1 del artículo 1 de la ley 33 de 1973 (…) [por lo
que] no queda otra decisión que ordenar al Fondo Pasivo Social de los
Ferrocarriles Nacionales de Colombia, reconocer y pagar la sustitución
pensional hoy pensión de sobreviviente a la señora Alicia Lizcano Cotes
a partir del veintisiete (27) de agosto de mil novecientos noventa y seis
(1996) (…)”11.
En relación con la Nación-Ministerio de Transporte el juez decidió negar
las pretensiones ya que “el causante fue pensionado por el Fondo Pasivo
Social de los Ferrocarriles Nacionales de Colombia, establecimiento
público del orden nacional con personería jurídica, autonomía
administrativa y patrimonio independiente, adscrito al Ministerio de
Transporte, según el artículo 1 del Decreto 1591 de 1989”12.
6.- La sentencia de primer grado fue objeto de recurso de apelación y el
Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta, el 19 de mayo de
2005, decidió revocarla y, en su lugar, negar las pretensiones de la
demanda.
Explicó el ad quem las diferencias que existen entre las hipótesis de
sustitución pensional consagradas en el artículo 1 de la ley 33 de 1973 y
en el artículo 1 de la ley 12 de 1975 13. Mientras el primero se refiere a las
pensiones de jubilación, invalidez o vejez, el segundo se ocupa tan sólo
de la pensión de jubilación. En tanto el primero regula la sustitución
pensional de un pensionado, el segundo disciplina la eventualidad de la
muerte con el cumplimiento del tiempo de servicio para adquirir el
derecho a la pensión de jubilación pero antes de cumplir la edad
cronológica necesaria para ello. Y, por último, el primero otorga la
sustitución a favor de la viuda “se excluye al viudo y la compañera
permanente”14 y el segundo lo hace en beneficio del cónyuge o la
compañera permanente.
Añadió que fue el artículo 3 de la ley 71 de 1988 la que extendió el
beneficio de la sustitución pensional previsto en la ley 33 de 1973 a la
compañera permanente al prescribir “Extiéndese las previsiones sobre
11Folios 80-80 A, cuaderno 1.
12 Folio 81, cuaderno 1.
13Folios 90-91, cuaderno 1.
14Folio 91, cuaderno 1.
6
Expediente T-2.699.828
sustitución pensional de la Ley 33 de 1973, de la Ley 12 de 1975, de la
Ley 44 de 1980 y de la Ley 113 de 1985 en forma vitalicia, al cónyuge
supérstite compañero o compañera permanente, a los hijos menores o
inválidos y a los padres o hermanos inválidos que dependan
económicamente del pensionado (…)”.
Entendido lo anterior, concluye que “la norma vigente en lo relacionado
a la transmisión del derecho pensional de invalidez, configurado en
agosto de año 1981, es la ley 33 de 1973 y conforme a ésta, no le asiste
derecho alguno a la actora por no ostentar la calidad de cónyuge o
viuda”. Agregó que “no comparte la Sala esta discriminación de sexo y
estado civil establecida por el legislador, eran las normas vigentes que
buscaban efectos civiles y no sociales, pero que en gracia a los
imperativos de justicia e igualdad, ya están superados; pero no se
pueden desconocer, ya que conforme al artículo 27 del Código Civil,
cuando el sentido de la ley sea claro no se desatenderá su tenor literal a
pretexto de consultar su espíritu, más aún cuando éstas eran las normas
vigentes (…) ya que la irretroactividad de la ley, es un principio
universal y más aún en las legislaciones de derecho al trabajo y la
seguridad social mediante la cual las normas rigen para el futuro
(…)”15.
7.- Interpuesto el recurso extraordinario de casación, la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia, el 26 de febrero de 2007,
decidió no casar la sentencia de segundo grado.
Advirtió que “el Tribunal tuvo en cuenta la circunstancia resaltada por
la impugnación, relativa a que las destinatarias de la ley 33 de 1973
solamente fueron las cónyuges, mas no las compañeras permanentes de
los pensionados o trabajadores con derecho a pensión. Luego no puede
atribuírsele una infracción frente al punto, amén de que el juzgador
precisamente por la circunstancia anotada concluyó que no podía
reconocer la sustitución pensional a la accionante. Y, en lo que hace con
la ley 12 de 1975, se observa que el ad quem expresamente la desestimó
como consagratoria del derecho pretendido por la actora, por considerar
que únicamente reguló la jubilación mas no la pensión de invalidez. Tal
consideración no se muestra equivocada, si se considera que las
pensiones de jubilación difieren de las de invalidez y ha tenido
regulaciones propias, dado su origen distinto”16.
Añadió que “no sirve de apoyo la aducción de la recurrente respecto a
15Folio 92, cuaderno 1.
16Folios 111-112, cuaderno 1.
7
Expediente T-2.699.828
que la ley 12 de 1975 es mas favorable para la reclamante y se adecua
más a la Constitución vigente desde 1991, toda vez que el principio de
favorabilidad procede en tanto exista duda sobre la preceptiva aplicable
(entre varias posibles, que disciplinan el mismo derecho), o en su
interpretación, si de su texto surgen diferentes alcances, pero aquel
postulado no es de recibo cuando la norma, cuya aplicación se pretende,
no regula el caso; tal cual aquí sucede, toda vez que se descarta la
aplicación de la reseñada ley 12, por no referirse a la pensión de
invalidez, sino únicamente a la de jubilación, de forma que no puede
hacerse ninguna confrontación respecto del contenido de tal
preceptiva”17.
8.- Manifiesta la señora Lizcano Cotes que las sentencias -de segunda
instancia y de casación- proferidas en el proceso ordinario laboral contra
la Nación-Ministerio de Transporte y el Fondo de Pasivo Social de
Ferrocarriles Nacionales de Colombia incurrieron en un defecto
sustantivo. Esto porque “la ley 33 de 1973, aplicable a la sustitución de
la pensión de invalidez del Sr. Rivas Velásquez, fue modificada por la Ley
71 de 1988, cuando la pensión sustituida era disfrutada por [su] hijo (…)
precisamente introduciéndole la posibilidad de que la compañera
permanente gozará de sustitución de dicha pensión” 18. Estima que, entre
las varias interpretaciones que pueden surgir de las normas mencionadas,
los jueces laborales han debido escoger aquélla mas favorable en virtud
del principio in dubio pro operario reconocido en el artículo 53 de la
Constitución, la cual es, precisamente, la que defiende el derecho de la
compañera permanente a la sustitución de la pensión de invalidez 19. Lo
que se refuerza si se tiene en cuenta que “la Constitución de 1991 (…)
eliminó definitivamente cualquier forma de diferenciación entre el
matrimonio y la unión libre, como formas de constitución de familia
(…)”20.
En consecuencia, a juicio de la demandante, se le vulneraron sus
derechos fundamentales a la igualdad entre las calidades de cónyuge y
compañera permanente (artículos 13 y 42 de la Constitución), a la
igualdad entre las diferentes formas de familia (artículo 42 de la Carta
Política) y a la seguridad social (artículo 48 ídem).
9.- Adicionalmente indica la petente que, a raíz de la ausencia de los
recursos económicos que le proporcionaba su compañero permanente, se
17Folios 115-116, cuaderno 1.
18 Folio 41, cuaderno 1.
19Folio 49, cuaderno 1.
20 Folio 42, cuaderno 1.
8
Expediente T-2.699.828
encuentra en “una situación crítica de pobreza”21 porque “no tiene una
fuente de ingresos regular, pues (…) se dedica a un pequeño negocio de
comercialización de artículos religiosos en la ciudad de Santa Marta,
que no le permite recaudar los recursos económicos suficientes para
subsistir en forma adecuada (…)”22. Explica que posee “un puesto donde
vendo estampitas y velas para ceremonias religiosas el cual tengo que
atender directamente, pago por el local trescientos mil pesos m/cte
($350.000) y no me alcanza para obtener una alimentación adecuada,
mis medicamentos UNASYN de 75 mgs. Tiene un valor de noventa mil
pesos m/cte ($90.000) mensuales, para la infección urinaria, además
sufro también de hipertensión arterial tomando LASARTAN y ASAGUIN
PEDIÁTRICO”23.
Afirma que su situación “le ha llevado a recurrir a la eventual ayuda
económica que le suministran amigos y parientes próximos” y a
“contraer una serie de deudas por fuera de la institucionalidad
financiera, de quedar en mora en dichos en dichos compromisos y en los
que anteriormente se tenían, y en general, en entrar en cesación de
pagos frente a obligaciones esenciales”.
Así, en su concepto, la negativa del reconocimiento de la sustitución
pensional le vulnera también su derecho al mínimo vital24.
10.- Añade la señora Lizcano Cotes que su solicitud de amparo cumple
con el requisito de la inmediatez ya que, en primer lugar, “la vulneración
es permanente en el tiempo y la situación desfavorable (…) de irrespeto
por sus derechos continúa y es actual” y, en segundo lugar, “es una
persona de la tercera edad y sin recursos económicos”25. Además de que,
según la jurisprudencia constitucional “la falta de recursos económicos
es una factor que justifica la inacción del interesado”26.
11.- Por todo lo anterior, en octubre de 2009 27, la actora interpuso acción
de tutela contra las providencias judiciales –de segunda instancia y de
casación- proferidas en el proceso ordinario laboral contra la Nación-
Ministerio de Transporte y el Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles
21Folio 74, cuaderno 1. Declaración rendida ante notario el 18 de
septiembre de 2009.
22Folio 6, cuaderno 1.
23Folio 74, cuaderno 1.
24Folio 6, cuaderno 1.
25Folio 8, cuaderno 1.
26Folio 9, cuaderno 1.
27Folio 247, cuaderno 1.
9
Expediente T-2.699.828
Nacionales de Colombia. Dicha solicitud de amparo fue negada en
primera instancia por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia el 14
de octubre de 2009 por ausencia de inmediatez y porque la Sala Laboral
de la Corte Suprema de Justicia “explicó en forma juiciosa y razonada
los motivos que de acuerdo con el acervo probatorio y el ordenamiento
jurídico aplicable al caso en concreto le permitían no casar la sentencia
de segunda instancia”28. Impugnada la anterior decisión, en segunda
instancia la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia
resolvió, el 9 de diciembre de 2009, anular todo lo actuado e inadmitir la
acción de tutela sin remitirla a la Corte Constitucional para su eventual
revisión en vista de que no se trataba de una sentencia, todo en aplicación
de su posición sobre la improcedencia de la tutela contra providencia
judiciales29.
En vista de ello, con fundamento en el auto 100 de 2008 expedido por
esta Corporación para aquellos casos en que la Corte Suprema de Justicia
se rehúsa a tramitar acciones de tutela en su contra, el peticionario
presentó su escrito de tutela ante la Sala Jurisdiccional Disciplinara del
Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca.
Solicitud de Tutela
12.- Con fundamento en los hechos narrados, la ciudadana Alicia Lizcano
Cotes exigió la protección de sus derechos fundamentales a la igualdad,
al mínimo vital y a la seguridad social que considera están siendo
vulnerados por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia y la Sala Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de
Santa Marta al dictar las providencias judiciales que le negaron la
sustitución de la pensión de invalidez de su fallecido compañero
permanente en el proceso ordinario laboral que siguió contra la Nación-
Ministerio de Transporte y el Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles
Nacionales de Colombia.
Solicitó entonces que se dejen sin efecto las referidas sentencias para, en
su lugar, declarar “debidamente ejecutoriada la sentencia del 15 de
diciembre de 2004 proferida por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito
de Santa Marta dentro del mismo proceso” y ordenar al Fondo de Pasivo
Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia su cumplimiento “con
los reajustes anuales, las mesadas adicionales de cada año y la
indexación correspondiente posteriores al año 2005, en adelante”30.
28Folio 192-198, cuaderno 1.
29Folios 70-72, cuaderno 1.
30Folio 66, cuaderno 1.
10
Expediente T-2.699.828
Respuesta de las entidades demandadas
13.- El magistrado Yesid Ramírez Bastidas de la Sala Penal de la Corte
Suprema de Justicia estimó que “la solicitud de amparo esta dirigida
contra la providencia del 14 de octubre de 2009, por medio de la cual
esta corporación resolvió negar la acción de tutela incoada por la
demandante contra las decisiones proferidas por las Salas Laborales del
Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta y de Casación d
esta Corporación dentro del proceso ordinario laboral iniciado por ella
contra el Ministerio de Transporte y el Fondo Pasivo Social de
Ferrocarriles Nacionales de Colombia”. Manifestó que “la providencia
atacada está lejos de constituir vía de hecho y por tanto la acción de
tutela no está llamada a prosperar”31.
14.- Los magistrados Camilo Tarquino Gallego, Eduardo López Villegas
y Francisco Javier Ricaurte Gómez de la Sala Laboral de la Corte
Suprema de Justicia señalaron, en primer lugar, que el Consejo Seccional
de la Judicatura de Cundinamarca “carece de competencia para conocer
de acciones de tutela promovidas en contra de decisiones de la Corte
Suprema de Justicia. Conforme al inciso segundo del numeral 2 del
artículo 1 del Decreto 1382 de 2000 lo accionado contra la Corte
Suprema de Justicia (…) será repartido a esa misma corporación (…) No
ha debido, por ende, esa Corporación, dar curso a la acción de tutela de
marras”32.
En segundo lugar adujeron que “la función que se ha encomendado a la
Corte Suprema de Justicia, relativa a poner fin a las decisiones judiciales
en materia civil, laboral y penal, y la legitimidad que encarna dentro de
esas ramas la Corporación, implica que las decisiones por ella
proferidas como organismo máximo, límite o de cierre no puedan en
manera alguna ser revocadas, anuladas o desconocidas por autoridad
alguna, porque la propia Constitución les imprime sello de
intangibilidad al situarla en la cúspide de la jurisdicción ordinaria. Lo
anterior conlleva a otra razón para que la acción de tutela hubiese sido
rechazada”33.
En tercer lugar, en su opinión, “ante una providencia proferida, como la
cuestionada, con severo apego al ordenamiento, aún cuando se pueda
discrepar de la misma, no es dable confrontarla, en manera alguna,
31Folios 190-191, cuaderno 1.
32Folio 199-200, cuaderno 1.
33Folio 201, cuaderno 1.
11
Expediente T-2.699.828
mediante una acción de amparo constitucional, destinada a remediar
reales desaguisados sobre derechos fundamentales, y no para combatir
providencias que, aun cuando adversas a una determinada parte, no
denotan abuso por esta Corte, de la función de dispensar justicia”.
Agregaron que “las construcciones jurisprudenciales de las Cortes,
dentro de su función constitucional, no son susceptibles de desconocerse
por vía de tutela”34.
15.- El Presidente de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia
argumentó que “el Consejo de Estado, mediante sentencia de 18 de julio
de 2002, determinó que era ajustada a la Carta Política la regla que
determina la competencia para el conocimiento de las acciones de tutela
contra las providencias de las Salas de Casación de la Corte Suprema de
Justicia. Dicha sentencia, hizo tránsito a cosa juzgada constitucional
(…) Por eso, esta Corporación estima que de acuerdo con las pautas del
referido Decreto, el Honorable Consejo Seccional de la Judicatura de
Cundinamarca carece de competencia para conocer de esta acción de
tutela”35.
14.- El Ministerio de Transporte indicó “por expresa prohibición del
decreto 2591 de 1991, la acción de tutela no procede contra fallos
judiciales, menos aún si se encuentran en firme como en el caso de
marras”.
Adicionalmente, respondió que “la doctrina constitucional ha previsto
excepcionalmente la procedencia de acciones de tutela en contra de
fallos judiciales cuando se ha evidenciado la vía de hecho incita en la
decisión de naturaleza manifiesta y palmaria adecuada a los defectos
que ha previsto la doctrina: sustantivo, fáctico, procedimental, orgánico;
situación que no aflora en el caso que nos ocupa; motivo que reitera la
improcedencia de la acción de tutela instaurada” .
En este sentido afirmó que “no se hace demostración alguna de una vía
de hecho de los fallos judiciales como lo establece la doctrina y la
jurisprudencia constitucional, se trata de quererle dar a una norma, un
alcance que el legislador no ha previsto. Se aplica la norma para el
momento del surgimiento del hecho esto es, la ley 33 de 1973, que para
la pensión de invalidez declaró como sustitutos a su viuda (no a su
compañera) o a los hijos menores; como también se desentraña de la
misma lo que el legislador quiso decir, hacerlo como se pretende en la
34Folio 201, cuaderno 1.
35Folio 229, cuaderno 1.
Folio 203, cuaderno 1.
12
Expediente T-2.699.828
presente acción, esto es, dándole alcance a la norma contenida en el
artículo 1 de la Ley 12 de 1975, es descontextualizar la naturaleza la
pensión otorgada que no corresponde a la de jubilación, sino a una de
invalidez. Lo anterior genera un ruptura con el principio de seguridad
jurídica, e igualmente abre un boquete para el acceso a una
administración de justicia con la cual se advierte que se enerva también
el principio de cosa juzgada, de conformidad con lo antes expuesto”.
Agregó que “el accionante (sic) pretende hacer ver que las
modificaciones hechas a la ley 33 de 1973, por la ley 71 de 1988, se
hacen retroactivas a situaciones jurídicas consolidadas en 1981, aspecto
este que desde una perspectiva jurídica y jurisprudencial no es posible
de conformidad con lo dicho por los diferentes órganos de justicia” .
15.- El Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia
manifestó que el proceso laboral ordinario iniciado en su contra por la
peticionaria “ya se encuentra ejecutoriado y en firme, con efectos de
cosa juzgada formal y material, el cual de acuerdo con las resultas
absolvió a la entidad (…) de todas y cada una de las pretensiones
demandadas en su oportunidad por la mencionada señora. En
consonancia con lo anterior, consideramos que se debe denegar la
acción que actualmente cursa en su despacho, por ser improcedente y
además por cuanto consideramos totalmente ajustados a derecho los
fallos proferidos por los despachos judiciales accionados en el sub
examine, debido a que la aquí accionante en ningún momento le fueron
vulnerados en el curso del proceso ordinario ni el debido proceso, ni los
derechos de contradicción, defensa, igualdad y conexos; antes por el
contrario, resultó vencida legalmente en juicio, luego de culminarse las
etapas procesales y probatorias correspondientes”36.
16.- Ni el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Santa Marta ni los
magistrados de la Sala de Decisión Laboral del Tribunal Superior de
Distrito Judicial de la misma ciudad contestaron la acción de tutela
interpuesta por la señora Lizcano Cotes a pesar de haber sido vinculados
por el juez de tutela primera instancia37.
Decisiones judiciales objeto de revisión
Sentencia de primera instancia
Folio 205, cuaderno 1.
36Folio 227, cuaderno 1.
37Folios 182 y 183, cuaderno 1.
13
Expediente T-2.699.828
17.- El 7 de abril de 2010 la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
Seccional de la Judicatura de Cundinamarca declaró improcedente la
acción de tutela presentada por la peticionaria.
Sin embargo antes de llegar a tal decisión, como asunto previo, se
consideró competente para conocer de dicha solicitud de amparo.
Recordó que “mediante auto del 3 de febrero de 2004 (reiterado por
auto 100 del 16 de abril de 2008), la Corte Constitucional, en razón de
que varios ciudadanos venían solicitándole que revisara las acciones de
tutela que habían presentado contra la Corte Suprema de Justicia, ante
esa misma Corporación, porque dichas acciones habían sido rechazadas
sin ser tramitadas y no eran enviadas para su eventual revisión, obrando
como máximo órgano de la jurisdicción constitucional y a fin de
garantizar el derecho fundamental de esas personas de acceso a la
administración de justicia, decidió que los accionantes a que se referían
la parte motiva de esa providencia y las demás personas que se
encontraran en la misma situación tenían derecho a acudir ante
cualquier juez, unipersonal o colegiado, para reclamar mediante acción
de tutela la protección del derecho fundamental que consideraban
violado con la actuación de una Sala de Casación de dicha Corte,
indicando expresamente en su parte motiva que es claro que el juez
escogido por el actor o actores no podrá suscitar conflicto de
competencia con la Corte Suprema de Justicia pues es la autoridad que
ya con anterioridad ha resuelto no admitir su trámite (…) situación en la
que se encuentra la actora (…) En consecuencia (…) esta Corporación
es competente para tramitar la presente acción de tutela”38.
Despejadas las dudas sobre su competencia, consideró el juez de primer
grado que la tutela resultaba improcedente “porque de acuerdo con lo
establecido por la jurisprudencia constitucional, el presupuesto de la
inmediatez constituye un requisito de procedibilidad de la tutela (…)
Con tal exigencia se pretende evitar que este mecanismo se emplee como
herramienta que premie la desidia, negligencia o indiferencia de los
actores o se convierta en un factor de inseguridad jurídica” 39. En el caso
bajo estudio estimó que “si esta demanda está dirigida contra las
sentencias de segunda instancia y de casación dictadas por las Salas
Laborales del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta y la
Corte Suprema de Justicia, en su orden, el 19 de mayo de 2005 y el 26 de
febrero de 2007, dentro del proceso ordinario laboral promovido por la
actora contra la Nación – Ministerio de Transporte y el Fondo Pasivo
Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia, no puede tenerse como
38Folio 242, cuaderno 1.
39Folio 246, cuaderno 1.
14
Expediente T-2.699.828
un plazo razonable que esta acción haya sido formulada por primera vez
en el mes de octubre de 2009: treinta y dos (32) meses después de
proferida la última de las decisiones en cita” 40. Adicionalmente, indicó,
“no se evidencia en este evento una justa causa que explique los motivos
por los cuales la señora Lizcano Cotes no haya formulado esta acción
de tutela de manera oportuna, dentro de un término razonable,
prudencial y adecuado”41.
De todos modos, agregó, “debe destacarse que de la lectura de la
sentencia de casación de la Sala Laboral de la Corte Suprema de
Justicia se concluye que la misma hizo énfasis en que no era aplicable a
la actora la Ley 12 de 1975, en razón a que esa ley sólo se refería a la
transmisión de la pensión de jubilación, más no a la de invalidez:
prestaciones absolutamente distintas. No habiendo, en consecuencia,
lugar a la aplicación del principio de favorabilidad, por tratarse de una
norma que no regula el caso controvertido”42.
Impugnación
18.- El 13 de abril de 2010 la señora Lizcano Cotes impugnó el fallo de
primer grado. Aseveró que en éste “no se realizó análisis alguno sobre la
aplicación del principio de inmediatez en el caso concreto, no se
consideró la condición de debilidad manifiesta de mi poderdante por su
edad, por su condición económica y física, y mucho menos se tuvo en
cuenta su debilidad económica”. Reitero lo expresado en el escrito de
tutela amparo en el que se sostuvo que se cumple con el requisito de la
inmediatez ya que, en primer lugar, “la vulneración es permanente en el
tiempo y la situación desfavorable (…) de irrespeto por sus derechos
continúa y es actual” y, en segundo lugar, “es una persona de la tercera
edad y sin recursos económicos”. Además de que, según la
jurisprudencia constitucional “la falta de recursos económicos es una
factor que justifica la inacción del interesado”43.
Sentencia de segunda instancia
19.- El 5 de mayo de 2010 la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del
Consejo Superior de la Judicatura confirmó el fallo de primera instancia
con base en similares razonamientos.
40Folio 247, cuaderno 1.
41Folio 248, cuaderno 1.
42Folio 352, cuaderno 1.
43Folio 264-265, cuaderno 1.
15
Expediente T-2.699.828
Arguyó que “desde 26 de febrero de 2007, fecha en la cual la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, profirió sentencia no
casando la providencia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de
Santa Marta y que constituye la inconformidad de la señora Alicia
Lizcano Cotes, al día en que acudió a este excepcional y que la Sala
Civil de la Corte Suprema de justicia, 9 de diciembre de 2009, declaró la
nulidad de la actuación desde el auto que avocó conocimiento de la
acción de tutela y en su ligar no admitió a trámite la solicitud de amparo
constitucional presentada por la misma transcurrieron aproximadamente
2 años y 10 meses”. De lo que a su juicio se deriva que “la urgencia y
prontitud como elementos de la tutela en el sub examine, no existen, se
reitera, la acción de tutela no fue incoada dentro de un tiempo
prudencial, para que el objeto de la misma no se desnaturalizara (…)
razón por la cual a la Colegiatura no le queda camino jurídico diferente
al de confirmar la determinación objeto de apelación, pues avalar el
pedimento constitucional con los argumentos del impugnante,
constituiría un factor de inseguridad jurídica que desnaturalizaría –se
repite- la filosofía del medio excepcional de amparo (…)”44.
Adicionalmente consideró que “si bien se alegó por parte del apoderado
de la actora, un presunto perjuicio irremediable, también lo es que se
observó dentro del infolio procesal que no fue demostrado; es más, se
constató por esta Sala que durante ese tiempo no se probó por parte de
la actora alguna circunstancia de tiempo, modo y lugar que le hubiese
impedido acudir de inmediato a la acción de tutela para hacer valer los
derechos fundamentales alegados (…)”45.
II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS
Competencia
1.- Esta Corte es competente para revisar el presente fallo de tutela de
conformidad con lo previsto en los artículos 86 y 241 de la Constitución
Nacional, el Decreto 2591 de 1991 y las demás disposiciones pertinentes.
Problema jurídico
2.- En atención a lo expuesto, esta Sala de Revisión debe determinar si la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sala
Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta
44Folio 19, cuaderno 2.
45Folios 19-20, cuaderno 2.
16
Expediente T-2.699.828
vulneraron los derechos fundamentales a la igualdad, a la seguridad
social y al mínimo vital de la señora Alicia Lizcano Cotes al negarle la
sustitución de la pensión de invalidez de su compañero permanente en las
providencias que dictaron, en casación y en segunda instancia
respectivamente, en el proceso ordinario laboral que siguió contra la
Nación-Ministerio de Transporte y el Fondo de Pasivo Social de
Ferrocarriles Nacionales de Colombia.
3.- A fin de resolver el asunto, la Sala se pronunciará, en primer lugar,
sobre una cuestión previa consistente en la supuesta falta de competencia
de las Salas Jurisdiccionales Disciplinarias del Consejo Seccional de la
Judicatura de Cundinamarca y del Consejo Superior de la Judicatura para
conocer de las acciones de tutela interpuestas contra la Corte Suprema de
Justicia.
En segundo lugar, se referirá a (i) la jurisprudencia constitucional actual
en torno a la procedencia de la acción de tutela contra providencias
judiciales, (ii) el requisito de inmediatez en la presentación de la acción
de tutela y sus excepciones en la jurisprudencia constitucional, con
especial referencia a la tutela contra providencias judiciales y (iii) la
violación directa de la Constitución como causal específica de
procedencia de la tutela contra providencias judiciales, para luego (iv)
resolver el caso concreto.
Competencia de las Salas Disciplinarias del Consejo Seccional de la
Judicatura de Cundinamarca y del Consejo Superior de la
Judicatura para conocer en primera y segunda instancia
respectivamente de la presente acción de tutela
4.- La peticionaria en un primer momento presentó la acción de tutela de
la referencia ante la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia, la cual fue negada en primera instancia46. Impugnada la anterior
decisión, en segunda instancia la Sala de Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia resolvió, el 9 de diciembre de 2009, anular todo lo
actuado e inadmitir la acción de tutela sin remitirla a la Corte
Constitucional para su eventual revisión en vista de que no se trataba de
una sentencia, todo en aplicación de su posición sobre la improcedencia
de la tutela contra providencia judiciales 47. En consecuencia, la
peticionaria acudió ante la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
Seccional de la Judicatura de Cundinamarca para que conociera del
respectivo amparo quien, por medio de auto de 18 de marzo de 2010,
46Folio 192-198, cuaderno 1.
47 Folios 70-72, cuaderno 1.
17
Expediente T-2.699.828
decidió admitir y avocar el conocimiento de la misma 48. Lo propio hizo la
Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura al
resolver la impugnación mediante fallo del 5 de mayo de 201049.
5.- La Sala considera que estas decisiones se ajustaron a lo establecido
por la Corte Constitucional por medio de auto 004 de 3 de febrero de
2004 en el que se dispuso:
“En esa medida, si la Constitución Política (art. 86), el Decreto 2591 de
1991 (art. 1º), y el Decreto Reglamentario 1382 de 2000, establecen que
la tutela procede contra cualquier autoridad pública y no solo en contra
de las autoridades administrativas, y así lo han reiterado la Corte
Constitucional en sus sentencias sobre la procedencia de la tutela contra
providencias judiciales por vía de hecho y el Consejo de Estado en la
sentencia anteriormente citada, es evidente que lo resuelto por las
diferentes Salas de Casación de la Corte Suprema de Justicia al no
admitir a trámite las acciones de tutela que interponen las personas
contra providencia judicial proferida por una Sala de dicha
Corporación, les vulnera su derecho constitucional fundamental de
acceso a la administración de justicia (C. N., art. 229) y a obtener la
tutela judicial efectiva de sus derechos fundamentales, de conformidad
con los Tratados Internacionales (Convención Americana de Derechos
Humanos, art. 25), y las Opiniones Consultivas de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (OC-11/90, OC-16/99).
Le corresponde por lo tanto a la Corte Constitucional, como máximo
órgano de la Jurisdicción Constitucional, impedir que continúe la
violación advertida, dado que las solicitudes de tutela en los casos en
que las diferentes Salas de Casación de la Corte Suprema de Justicia
resuelven no admitir su trámite, no pueden quedar sin solución alguna.
Pese a lo anterior, no es posible, como regla general, que la respectiva
Sala de Selección disponga lo pertinente sin que las tutelas hubieren
surtido el trámite propio de las instancias.
En estos casos entonces, con fundamento en el artículo 37 del decreto
2591 de 1991, que dispone que son competentes para conocer de la
acción de tutela, a prevención, los jueces o tribunales con jurisdicción en
el lugar donde ocurriere la violación o la amenaza que motivaren la
presentación de la solicitud, y con el fin de que las personas logren que
se pueda disponer lo pertinente en relación con la revisión de dichas
48 Folios 179-180, cuaderno 1.
49Folios 4 y siguientes, cuaderno 1.
18
Expediente T-2.699.828
acciones de tutela, los accionantes tienen el derecho de acudir ante
cualquier juez (unipersonal o colegiado), incluida otra Corporación de
igual jerarquía, solicitando la tutela del derecho fundamental que
consideran violado. Es claro que el juez escogido por el actor o actores
no podrá suscitar conflicto de competencia con la Corte Suprema de
Justicia pues es la autoridad que ya con anterioridad ha resuelto no
admitir su trámite.
Tampoco podrá negarse la tutela respectiva con fundamento en la
temeridad o mala fe del accionante, por cuanto para estos casos, al no
existir una decisión de fondo, la vulneración sobreviniente del derecho
de acceso a la administración de justicia justifica la nueva interposición
de la acción de tutela.
Finalmente, es necesario dar un tratamiento igual a otros ciudadanos
que puedan encontrarse en la misma situación aquí advertida. Por ello,
para los casos en que exista la misma situación de vulneración del
derecho fundamental de acceso a la administración de justicia y la no
tutela judicial efectiva de sus derechos fundamentales, los ciudadanos
tienen el derecho de acudir ante cualquier juez (unipersonal o
colegiado), incluyendo una Corporación de igual jerarquía a la Corte
Suprema de Justicia, para reclamar mediante una acción de tutela la
protección del derecho fundamental que consideran violado con la
actuación de una Sala de casación de la Corte Suprema de Justicia”
(subrayado fuera del texto original).
De acuerdo con lo anterior, esta Sala de Revisión confirmará la decisión
de los jueces de instancia de declararse competentes para conocer de la
acción de tutela de la referencia.
La jurisprudencia constitucional en torno a la procedencia de la
acción de tutela contra providencias judiciales. Reiteración de
jurisprudencia.
6.- En este tema ha existido una profusa evolución jurisprudencial 50.
Actualmente, la Corte sostiene que para que la tutela contra de una
decisión judicial sea procedente, y por ende, para que pueda prosperar se
deben verificar, respectivamente, la presencia de unas causales genéricas
y otras específicas, además de la violación a un derecho fundamental.
50 Al respecto ver las sentencias C-590 de 2005, T-606 de 2004, T-1244
de 2004, T-440 de 2006, T-950 de 2006, T-045 de 2007, T-1059 de 2007,
T-012 de 2008, T-014 de 208, T-129 de 2008 y T-311 de 2008, entre otras.
19
Expediente T-2.699.828
7.- Las condiciones generales de procedencia son aquellas cuya
ocurrencia habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la
providencia judicial que se impugna. En otras palabras, su cumplimiento
no determina la configuración de un defecto que demuestre que el juez
ordinario ha violado los derechos fundamentales del accionante a través
de la expedición de una sentencia o auto, simplemente autoriza al juez de
tutela a examinar si ello ha sucedido. Estas son:
(i) Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia
constitucional a la luz de la protección de los derechos
fundamentales de las partes. Exigencia que busca evitar que la
acción de tutela se torne en un instrumento apto para involucrarse
en asuntos que corresponde definir a otras jurisdicciones.
(ii) Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y
extraordinarios- de defensa judicial existentes para dirimir la
controversia, salvo que se trate de evitar la consumación de un
perjuicio iusfundamental irremediable.
(iii) Que la acción de tutela sea interpuesta en un término razonable a
partir del momento en que se produjo la vulneración o amenaza
del derecho fundamental, cumpliendo con denominado requisito
de la inmediatez. Lo anterior, con el objeto de preservar los
principios de cosa juzgada y seguridad jurídica.
(iv) Que si se trata de una irregularidad procesal, ésta tenga un efecto
determinante en la sentencia que se impugna y que conculque los
derechos fundamentales del actor.
(v) Que la parte actora haya advertido tal vulneración de sus derechos
fundamentales en el trámite del proceso ordinario, siempre que
esto hubiere sido posible51.
(vi) Que no se trate de sentencias proferidas en el trámite de una
acción de tutela. De forma tal, que se evite que las controversias
relativas a la protección de los derechos fundamentales se
prolonguen de forma indefinida.
51 En aplicación del mencionado requisito, en la sentencia T-320 de
2005, la Corte negó la indexación de la primera mesada pensional a una
persona que no había formulado esta solicitud como cargo de casación en
el proceso judicial ordinario.
20
Expediente T-2.699.828
8.- Una vez establecido el cumplimiento de los anteriores requisitos, el
juez de tutela sólo podrá conceder el amparo cuando halle probada la
ocurrencia de al menos una de las causales específicas de procedibilidad
de la tutela contra sentencias52, a saber:
(i) Defecto orgánico, que tiene lugar cuando el funcionario judicial
que emite la decisión carece, de manera absoluta, de competencia
para ello.
(ii) Defecto procedimental absoluto, que tiene lugar cuando el juez
actuó al margen del procedimiento establecido.
(iii) Defecto fáctico, que surge cuando el juez carece del apoyo
probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que
se sustenta la decisión.
(iv) Defecto material o sustantivo, que se origina cuando las decisiones
son proferidas con fundamento en normas inexistentes o
inconstitucionales, o que presentan una evidente contradicción
entre los fundamentos y la decisión.
(v) Error inducido, que se presenta cuando la autoridad judicial ha sido
engañada por parte de terceros y ese engaño lo llevó a tomar una
decisión que afecta derechos fundamentales.
(vi) Decisión sin motivación, que tiene lugar cuando el funcionario
judicial no da cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de su
decisión, pues es en dicha motivación en donde reposa la
legitimidad de sus providencias.
(vii) Desconocimiento del precedente, que se origina cuando el juez
ordinario, por ejemplo, desconoce o limita el alcance dado por esta
Corte a un derecho fundamental, apartándose del contenido
constitucionalmente vinculante del derecho fundamental
vulnerado.
(viii) Violación directa de la Constitución.
El requisito de inmediatez en la presentación de la acción de tutela y
sus excepciones en la jurisprudencia constitucional. Especial
referencia a la tutela contra providencias judiciales.
52 Desarrollados in extenso en la sentencia C-590 de 2005.
21
Expediente T-2.699.828
9.- De conformidad con el denominado requisito de inmediatez, la
acción de tutela debe ser interpuesta dentro de un plazo razonable y
proporcionado a partir del evento generador de la supuesta amenaza o
violación de los derechos fundamentales, so pena de que se determine su
improcedencia53.
10.- Desde la sentencia SU-961 de 1999 54 esta Corte determinó, a partir
de la interpretación del artículo 86 de la Constitución Política, que a
pesar de que según esta norma la acción de tutela puede ser interpuesta
“en todo momento”, de lo que se deriva que no posee ningún término de
prescripción o caducidad, ello no significa que no deba interponerse en
una plazo razonable desde el inicio de la amenaza o vulneración pues, de
acuerdo con el mismo artículo constitucional, es un mecanismo para
reclamar “la protección inmediata” de los derechos fundamentales.
A partir de allí la jurisprudencia constitucional ha sostenido
invariablemente que la ausencia de un término de caducidad o
prescripción en la acción de tutela implica que el juez no puede
simplemente rechazarla en la etapa de admisión con fundamento en el
paso del tiempo55, sin embargo, de la misma forma ha dicho que la
finalidad de la tutela como vía judicial de protección inmediata de
derechos fundamentales obliga a la autoridad judicial a tomar el cuenta
como dato relevante el tiempo transcurrido entre el hecho generador de
la solicitud y la petición de amparo pues un lapso irrazonable puede
llegar a demostrar que la solución que se reclama no se requiere con
prontitud, que es precisamente el caso para el cual el mecanismo
preferente y sumario de la tutela está reservado56.
53 En este sentido, las sentencias T-526 de 2005, T-016 de 2006, T-692
de 2006, T-905 de 2006, T-1084 de 2006, T-1009 de 2006, T-792 de
2007, T-825 de 2007, T-243 de 2008, T-594 de 2008, T-189 de 2009, T-
299 de 2009, T-265 de 2009, T-691 de 2009, T-883 de 2009, T-328 de
2010, entre muchas otras.
54 Reiterada en numerosas oportunidades por las distintas Salas de
Revisión de esta Corte, entre ellas las sentencias T-016 de 2006, T-158
de 2006, T-654 de 2006, T-890 de 2006, T-905 de 2006, T-1009 de 2006,
T-1084 de 2006, T-593 de 2007, T-594 de 2008, T-265 de 2009 y T-328
de 2010.
55 En este sentido las sentencias SU-961 de 1999, T-016 de 2006, T-158
de 2006, T-654 de 2006, T-890 de 2006, T-1084 de 2006, T-594 de 2008,
T-265 de 2009, T-328 de 2010, entre otras.
56 En este sentido las sentencias T-526 de 2005, T-016 de 2006, T-158 de
2006, T-654 de 2006, T-890 de 2006, T-905 de 2006, T-1009 de 2006, T-
593 de 2007, T-792 de 2007, T-825 de 2007, T-243 de 2008, T-594 de
22
Expediente T-2.699.828
Recuérdese que “la acción de tutela es una acción ágil y apremiante,
diseñada sobre un procedimiento urgente y célere, que permite la
protección rápida de derechos fundamentales enfrentados a afectaciones
reales y actuales de magnitud tal que el aparato jurisdiccional se ve
obligado a hacer a un lado sus tareas ordinarias, a desplazar los
procedimientos regulares que se someten a su consideración, para
abordar de manera preferente el análisis del caso planteado”57. Por lo
anterior, la orden del juez de tutela “debe estar respaldada por la
urgencia e inmediatez, en presencia de las cuales la Constitución lo
autoriza a modificar una situación de hecho a través de un proceso
sumario y expedito en el tiempo”58, condiciones que podrían verse
desestimadas si el afectado ha dejado pasar un tiempo irrazonable para
reclamar sus derechos.
11.- Así mismo, según la jurisprudencia constitucional, la exigencia de
inmediatez responde a necesidades adicionales. En primer lugar, proteger
derechos de terceros que pueden verse vulnerados por una tutela ejercida
en un plazo irrazonable59, caso en el que “se rompe la congruencia entre
el medio de protección y la finalidad que se busca: la protección integral
y eficaz de los derechos fundamentales de las personas” . En segundo
lugar, impedir que el amparo “se convierta en factor de inseguridad
[jurídica]”60. En tercer lugar, evitar “el uso de este mecanismo
constitucional como herramienta supletiva de la propia negligencia” en
la agencia de los derechos61.
12.- Ahora bien, insistentemente ha resaltado esta Corporación que la
razonabilidad del plazo no puede determinarse a priori, lo que se
2008, T-884 de 2008, T-265 de 2009, T-299 de 2009, T-691 de 2009, T-
883 de 2009, entre otras.
57Sentencia T-594 de 2008.
58 Sentencia T-158 de 2006. Reiterada por la sentencia T-691 de 2009.
59En este sentido las sentencias T-016 de 2006, T-158 de 2006, T-654 de
2006, T-890 de 2006, T-905 de 2006, T-1084 de 2006, T-1009 de 2006,
T-792 de 2007, T-594 de 2008 entre otras.
Sentencia SU-961 de 1999.
60 Ibídem. En el mismo sentido, sentencias T-526 de 2005, T-016 de
2006, T-158 de 2006, T-692 de 2006, T-890 de 2006, T-905 de 2006, T-
1009 de 2006, T-1084 de 2006, T-825 de 2007, T-299 de 2009, T-691 de
2009 y T-883 de 2009, entre otras.
61 Sentencia T-594 de 2008. En el mismo sentido sentencias T-526 de
2005, T-016 de 2006, T-692 de 2006, T-1009 de 2006, T-299 de 2009, T-
691 de 2009, T-883 de 2009, entre otras.
23
Expediente T-2.699.828
traduciría en la imposición de un término de caducidad o prescripción
prohibido por el artículo 86 de la Constitución, sino de conformidad con
los hechos de cada caso concreto 62. Es por ello que “en algunos casos,
seis (6) meses podrían resultar suficientes para declarar la tutela
improcedente; pero, en otros eventos, un término de 2 años se podría
considerar razonable para ejercer la acción de tutela, ya que todo
dependerá de las particularidades del caso”63.
13.- En este orden de ideas, surtido el análisis de los hechos del caso
concreto, el juez constitucional puede llegar a la conclusión de que una
acción de tutela, que en principio parecería carente de inmediatez por
haber sido interpuesta después de un tiempo considerable desde la
amenaza o vulneración del derecho fundamental, en realidad resulta
procedente debido a las particulares circunstancias que rodean el asunto.
Así, la jurisprudencia constitucional ha determinado algunos eventos –
por supuesto no taxativos- en que esta situación se puede presentar64:
(i) La existencia de razones válidas para la inactividad, como podría ser,
por ejemplo65, la ocurrencia de un suceso de fuerza mayor o caso
fortuito, la incapacidad o imposibilidad del actor para interponer la tutela
en un término razonable, la ocurrencia de un hecho completamente
nuevo y sorpresivo que hubiere cambiado drásticamente las
circunstancias previas, entre otras.
(ii) Cuando a pesar del paso del tiempo es evidente que la vulneración o
amenaza de los derechos fundamentales del accionante permanece, es
decir, su situación desfavorable como consecuencia de la afectación de
sus derechos continúa y es actual. Lo que adquiere sentido si se recuerda
que la finalidad de la exigencia de la inmediatez no es imponer un
término de prescripción o caducidad a la acción de tutela sino asegurarse
62 En este sentido las sentencias T-016 de 2006, T-158 de 2006, T-654 de
2006, T-890 de 2006, T-905 de 2006, T-1009 de 2006, T-1084 de 2006, T-
593 de 2007, T-792 de 2007, T-189 de 2009, T-265 de 2009, T-691 de
2009, T-883 de 2009, T-328 de 2010, entre otras.
63 Sentencia T-328 de 2010.
64 En este sentido las sentencias T-526 de 2005, T-016 de 2006, T-158 de
2006, T-468 de 2006, T-654 de 2006, T-692 de 2006, T-890 de 2006, T-
905 de 2006, T-1009 de 2006, T-1084 de 2006, T-593 de 2007, T-696 de
2007, T-792 de 2007, T-243 de 2008, T-594 de 2008, T-189 de 2009, T-
265 de 2009, T-299 de 2009, T-691 de 2009, T-883 de 2009, T-328 de
2010, entre otras.
65 Sentencias T-1009 de 2006 y T-299 de 2009.
24
Expediente T-2.699.828
de que se trate de de una amenaza o violación de derechos
fundamentales que requiera, en realidad, una protección inmediata.
(iii) Cuando la carga de la interposición de la acción de tutela en un
plazo razonable resulta desproporcionada dada la situación de debilidad
manifiesta en la que se encuentra el accionante, lo que constituye un
trato preferente autorizado por el artículo 13 de la Constitución que
ordena que “el Estado protegerá especialmente a aquellas personas que
por su condición económica, física o mental, se encuentren en
circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o
maltratos que contra ellas se cometan”.
14.- Diferentes Salas de Revisión de esta Corte han considerado que
acciones de tutela impetradas después de un tiempo considerable contado
desde la amenaza o vulneración del derecho fundamental eran
procedentes debido a la presencia de las hipótesis excepcionales antes
descritas.
Un ejemplo de ello es la sentencia T-526 de 2005 en la que se estimó
procedente una acción de tutela impetrada un año después de que se
dejaron de suministrar a una persona de la tercera edad (75 años) algunos
elementos médicos por parte de su Empresa Promotora de Salud. Indicó
la Sala de Revisión que “siendo la accionante una persona de la tercera
edad, que no recibe salario y que el que recibe su cónyuge es mínimo
para cubrir el valor de los elementos, que hasta donde le pudieron
colaborar sus hijos lo hicieron y por cuanto es deber del estado proteger,
prestar ayuda y atención a personas especiales mas concretamente a
personas de la tercera edad, no puede argumentarse que por haberse
presentado un año después de que le fue negado el suministro de los
citados elementos, cesa la obligación del estado establecida en el
artículo 46 de la Constitución Política. Razón por la cual, los derechos
fundamentales de una persona de la tercera edad deben primar sobre
cualquiera de rango legal, máxime cuando se pone de manifiesto su
situación de inferioridad”.
Del mismo modo procedió la Sala de Revisión al expedir la sentencia T-
692 de 2006 en la que se resolvió la tutela interpuesta por una mujer de
75 años a quien se le había concedido una pensión de sobrevivientes en
1961 pero tan sólo por dos años de acuerdo con la regulación vigente al
momento de la muerte de su esposo. Varios años después –en el 2005- la
actora solicitó la aplicación de una nueva regulación que databa de 1977
la cual convertía en vitalicia la pensión de sobrevivientes. Explicó la
Sala que “para el caso propuesto es claro que la extinción de la
sustitución pensional operó desde febrero de 1963 y, del mismo modo,
25
Expediente T-2.699.828
las normas que eliminaron los términos de extinción de la pensión de
sobrevivientes a favor del cónyuge fueron promulgadas en 1977. Desde
ese momento, la actora tuvo a su disposición las acciones ordinarias
destinadas a obtener el reconocimiento de la prestación, habida cuenta
la modificación de los supuestos normativos que le dieron origen. Por lo
tanto, para el presente evento no estaría cumplido el requisito de
inmediatez, lo que restaría procedencia a la acción de tutela interpuesta.
No obstante, esta conclusión debe evaluarse a partir de determinados
componentes fácticos presentes en el asunto de la referencia, que
permiten otorgarle un tratamiento excepcional. Es sencillo advertir que
la ausencia de la pensión de sobrevivientes reclamada por la actora
ocasiona un perjuicio actual y concreto, en la medida que la priva de los
recursos necesarios para garantizar su subsistencia digna; de forma tal
que, a la fecha, resultan gravemente vulnerados distintos derechos
constitucionales que dependen del ingreso que financie las condiciones
materiales para su eficacia”.
Conclusión similar se extrajo en la sentencia T-593 de 2007 mediante la
cual se decidió la acción de tutela interpuesta por una mujer y sus hijos
menores de edad contra el antiguo empleador de su compañero
permanente, ya fallecido, por negarse a reconocerles y pagarles la
pensión de sobrevivientes a la que tenían derecho. A pesar de el amparo
fue solicitado tres años después del surgimiento del derecho pensional, la
Sala de Revisión consideró que resultaba procedente “sin reparar en la
dilación en su interposición, por cuanto se trata de amparar derechos
fundamentales de sujetos de especial protección como son la accionante,
en calidad de madre cabeza de familia, y sus hijos, en condición de
menores de edad, de suerte que adjudicar la carga de acudir al juez
ordinario resulta abiertamente desproporcionado y desconocedor de los
principios inherentes al Estado Social de Derecho”.
Igualmente en la sentencia T-792 de 2007 la Sala de Revisión indicó que
era procedente la tutela interpuesta por un soldado bachiller inválido que
exigía capacitación como profesional aunque la acción fue impetrada un
año y ocho meses después de la negativa del Ministerio de Defensa. Ello
porque se encontraba demostrado que la vulneración del derecho
fundamental a la educación permanecía y porque se trataba de una
persona en situación de debilidad debido a su discapacidad física.
Una decisión análoga se tomó en la sentencia T-783 de 2009 en el que
una persona en condición de discapacidad mental dejó transcurrir un año
desde que se profirió el acto administrativo que negó la pensión de
sobrevivientes para acudir a la vía del amparo. La Sala de Revisión
sostuvo que el fallo de instancia, que declaró la improcedencia de la
26
Expediente T-2.699.828
tutela por falta de inmediatez, partía “de la consideración de los
requisitos de procedencia de la acción, pero los enmarca en un
transfondo que desconoce que el beneficiario del amparo es un sujeto de
especial protección, que en todo caso, no debe cargar con las
consecuencias de un probable incumplimiento de algún requisito de
forma de la acción, que dadas las circunstancias se presenta como el
único medio idóneo para garantizar sus derechos fundamentales”.
También en la sentencia T-654 de 2006 se hizo una excepción al
requisito de la inmediatez en el caso de un miembro de la Policía
Nacional que había adquirido varias enfermedades físicas y mentales
durante el servicio y a quien se le negaba el servicio médico. Dijo la Sala
de Revisión que, a pesar de que se había instaurado la tutela diez años
después de la fecha en que tuvieron lugar los hechos, “la inmediatez no
puede alegarse como excusa para dejar de amparar los derechos
constitucionales fundamentales cuando frente a quien se pretende hacer
valer este requisito es una persona que sufre un serio deterioro en su
salud física y mental y es incapaz de medir las consecuencias de su
acciones u omisiones, menos aquellas relacionadas con aspectos
jurídicos. De admitirse esta posibilidad, se le estaría negando a una
persona colocada en circunstancias de debilidad manifiesta de manera
seria y grave la posibilidad de acceder a la administración de justicia en
defensa de los derechos que le han sido desconocidos, tanto más cuanto,
las consecuencias de esa vulneración han permanecido en el tiempo y
tienden a agudizarse cada día más”.
Así mismo es reiterada la jurisprudencia de esta Corporación respecto de
la flexibilidad en la exigencia del requisito de inmediatez cuando se trata
de acciones de tutela interpuestas por personas en situación de
desplazamiento forzado. En la sentencia T-299 de 2009, en la que los
hechos que forzaron el desplazamiento habían ocurrido en el año 2006,
señaló la Sala de Revisión que la acción era procedente ya que “la
vulneración puede haber continuado en el tiempo, pese a que los hechos
ocurrieron en el año 2006. La condición desfavorable de los accionantes
es actual, en tanto no se ha resuelto su situación”. Iguales
consideraciones se hicieron en la sentencia T-468 de 2006 y en la
sentencia T-563 de 2005 frente a acciones de tutela incoadas por
personas desplazadas por la violencia respecto de hechos ocurridos en el
2001 y en el 2000, respectivamente.
27
Expediente T-2.699.828
15.- En lo que toca con el principio de inmediatez cuando se trata de
acciones de tutela contra providencias judiciales esta Corte ha señalado 66
que el análisis de la razonabilidad del plazo debe ser más estricto pues
“la firmeza de las decisiones judiciales no puede mantenerse en la
incertidumbre indefinidamente” ya que ello sacrificaría “los principios
de cosa juzgada y de seguridad jurídica”67. En otras palabras, ser laxo
con la exigencia de inmediatez en estos casos significaría “que la
firmeza de las decisiones judiciales estaría siempre a la espera de la
controversia constitucional que en cualquier momento, sin límite de
tiempo, pudiera iniciar cualquiera de las partes. En un escenario de esta
naturaleza nadie podría estar seguro sobre cuales son sus derechos y
cual el alcance de éstos, con lo cual se produciría una violación del
derecho de acceso a la administración de justicia – que incluye el
derecho a la firmeza y ejecución de las decisiones judiciales – y un clima
de enorme inestabilidad jurídica”68.
Lo anterior, recalca la Sala, en modo alguno significa imponer un
término de caducidad o prescripción a este tipo de acciones de tutela ya
que ello significaría desconocer el artículo 86 de la Constitución, que no
hace distinción alguna en este punto, y la sentencia C-543 de 1992 en la
cual esta Corte declaró la inexequibilidad del artículo 11 del Decreto
2591 de 1991 que establecía una caducidad de dos meses para incoar el
amparo contra providencias judiciales. De lo expresado se deriva que a
esta hipótesis también se aplican las reglas generales y las excepciones
jurisprudenciales reseñadas sobre la determinación del plazo razonable
para la interposición de la acción de tutela, solo que con una mayor
rigurosidad.
Por ejemplo, en la sentencia T-243 de 2008 se resolvió una acción de
amparo interpuesta un año y poco menos de dos meses después de la
expedición de la providencia atacada. A pesar del lapso transcurrido,
tomó en cuenta la Sala de revisión que, en el interregno, se había
expedido otra providencia en un caso similar que resolvía de forma
diversa el problema jurídico. Indicó que “la Corte Constitucional (…) ha
estimado como un criterio relevante para establecer la inmediatez, el
que los fundamentos de la tutela aparezcan después de haberse
ocasionado la violación Estos son criterios que han de ser ponderados
66En este sentido las sentencias T-016 de 2006, T-692 de 2006, T-890 de
2006, T-905 de 2006, T-1009 de 2006, T-1084 de 2006, T-594 de 2008,
T-189 de 2009, T-265 de 2009, T-883 de 2009, entre otras.
67 Sentencia T-594 de 2008.
68 Sentencia T-1009 de 2006.
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Expediente T-2.699.828
en cada caso, atendiendo a las circunstancias en que se encontraba el
tutelante”.
La violación directa de la Constitución como causal específica de
procedencia de la tutela contra providencias judiciales
16.- Como se mencionó, la jurisprudencia constitucional ha considerado
que dentro de las causales específicas de procedencia de la tutela contra
providencias judiciales está la violación directa de la Constitución 69.
El fundamento de esta causal se encuentra en “el actual modelo de
ordenamiento constitucional [que] reconoce valor normativo a los
preceptos superiores, de modo tal que contienen mandatos y previsiones
de aplicación directa por las distintas autoridades y, en determinados
eventos, por los particulares. Por ende, resulta plenamente factible que
una decisión judicial pueda cuestionarse a través de la acción de tutela
cuando desconoce o aplica indebida e irrazonablemente tales
postulados”70.
Así ha indicado esta Corte que tal hipótesis “se estructura cuando el juez
ordinario adopta una decisión que desconoce, de forma específica,
postulados de la Carta Política” . En otras palabras, “acaece cuando (i)
se deja de aplicar una disposición ius fundamental a un caso concreto, o
(ii) al aplicar la ley al margen de los dictados de la Constitución”71.
17.- Lo anterior, ha aclarado este Tribunal, puede ocurrir cuando la
autoridad judicial “no utiliza la excepción de inconstitucionalidad ante
vulneraciones protuberantes de la Carta”72. Recuérdese que la
excepción de inconstitucionalidad consiste en la inaplicación, en caso de
contradicción manifiesta con la Constitución Política, de las normas de
inferior jerarquía a propósito de un caso particular y con efectos inter
partes.
Cuando una autoridad judicial no aplica la excepción de
inconstitucionalidad en una providencia judicial comete una violación
directa de la Constitución ya que pasa por alto el artículo 4 de la Carta
Política que ordena que “en todo caso de incompatibilidad entre la
Constitución y la ley u otra norma jurídica, se aplicarán las
69 Sentencia C-590 de 2005.
70 Sentencia T-555 de 2009.
Sentencia T-555 de 2009.
71Sentencia T-747 de 2009.
72Sentencia T-658 de 2005.
29
Expediente T-2.699.828
disposiciones constitucionales” con el consecuente desconocimiento de
la supremacía de la norma superior y de su valor normativo.
En este sentido la jurisprudencia constitucional ha resaltado que el
principio de supremacía de la Constitución consiste en que “esta se
impone como el grado más alto dentro de la jerarquía de las normas, de
manera que el contenido de las leyes y de las normas jurídicas generales
está limitado por el de la Constitución. Así pues, debe existir siempre
armonía entre los preceptos constitucionales y las normas jurídicas de
inferior rango, y si no la hay, la Constitución Política de 1991 ordena de
manera categórica que se apliquen las disposiciones constitucionales en
aquellos casos en que sea manifiesta y no caprichosa, la
incompatibilidad entre las mismas, por parte de las autoridades con
plena competencia para ello”73.
De manera similar ha señalado que “el valor normativo de la
Constitución Política y la primacía que le es consustancial, obliga al
juez a desechar la aplicación de una ley que claramente viola sus
disposiciones. La figura de la excepción de inconstitucionalidad, cuando
se dan sus presupuestos, compromete al juez de la causa que debe
siempre velar por el efectivo cumplimiento de los mandatos
constitucionales”74.
De este modo queda claro que cuando en una providencia judicial no se
inaplica una norma que contradice manifiestamente la Carta Política
queda afectada por un defecto denominado violación directa de la
Constitución que hace procedente la tutela contra la misma.
Con las anteriores consideraciones procede la Sala a resolver el caso
concreto.
Caso concreto
18.- En el presente asunto, la señora Alicia Lizcano Cotes considera
vulnerados sus derechos fundamentales a la igualdad, a la seguridad
social y al mínimo vital por las providencias judiciales que dictaron la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sala
Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta, en
casación y en segunda instancia respectivamente, en el proceso ordinario
laboral que siguió contra la Nación-Ministerio de Transporte y el Fondo
de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia.
73 Sentencia C-069 de 1995.
74 Sentencia T-067 de 1998.
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Expediente T-2.699.828
Las sentencias atacadas le negaron a la peticionaria el reconocimiento de
la pensión de sobreviviente bajo el argumento de que el artículo 1 de la
ley 33 de 1973, vigente al momento de la muerte de su compañero
permanente -1 de noviembre de 1981-, otorgaba el mencionado derecho
solamente a la cónyuge.
La actora arguye que las decisiones judiciales incurrieron en un defecto
sustantivo debido a que, en virtud del principio in dubio pro operario,
debieron haber aplicado a su caso el artículo 3 de la ley 71 de 1988 que
extendió la sustitución pensional del artículo 1 de la ley 33 de 1973 a las
compañeras permanentes. Alternativa que se refuerza si se tiene en
cuenta que la Constitución de 1991 eliminó cualquier forma de
discriminación de las uniones maritales de hecho respecto del
matrimonio.
19.- Al ser esta una tutela contra sentencias judiciales debe la Sala, en
primer lugar, verificar si se satisfacen las causales genéricas de
procedibilidad.
(i) Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia
constitucional.
Sin duda alguna el presente asunto reviste relevancia constitucional ya
que el titular de los derechos fundamentales presuntamente vulnerados es
una persona de la tercera edad -75 años 75- a quien el estado debe
garantizar la seguridad social al tenor del artículo 46 de la Constitución,
derecho dentro del cual se encuentra incluida la pensión de
sobrevivientes de conformidad con la jurisprudencia de esta
Corporación76.
Adicionalmente, la relevancia constitucional de la tutela de la referencia
nace también de la innegable relación que existe entre la pensión de
sobrevivientes y el goce de varios derechos fundamentales como la vida
digna, el mínimo vital, la salud, la vivienda digna y la alimentación
adecuada debido a que ésta pretende proteger a quienes han perdido a la
persona que les brindaba el sustento económico de una previsible
75Según declaración juramentada ante notario nació el 6 de febrero de
1935. Folio 74, cuaderno 1.
76 Ver sentencias T-396 de 2009, T-326 de 2007 y C-336 de 2008, entre
otras.
31
Expediente T-2.699.828
privación o disminución significativa de los recursos destinados a las
necesidades básicas77.
(ii) Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios-
de defensa judicial existentes para dirimir la controversia, salvo que se
trate de evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental
irremediable.
En el caso de la señora Lizcano Cotes a partir de la lectura del expediente
se evidencia que cumplió con el mencionado requisito pues acudió al
proceso ordinario laboral el cual surtió las dos instancias y llegó a
casación78.
(iii) Que la acción de tutela sea interpuesta en un término razonable a
partir del momento en que se produjo la vulneración o amenaza del
derecho fundamental, cumpliendo con el requisito de la inmediatez.
Acerca de esta exigencia, ambas instancias sostuvieron su
incumplimiento debido a que transcurrieron dos años y ocho meses
aproximadamente entre la expedición de la sentencia de casación atacada
-26 de febrero de 200779- y la interposición de la primera tutela ante la
Corte Suprema de Justicia –octubre de 200980-. A lo que agregaron que
no se encontraba demostrada una justa causa para dilación en la solicitud
de amparo.
Contrario a lo estimado por los jueces de instancia, la Sala encuentra que,
aunque es evidente que el lapso de tiempo que dejó pasar la accionante
para impetrar la acción de tutela es irrazonable, debido a las especiales
circunstancias que rodean el asunto resultan aplicables dos de las
excepciones a la exigencia de la inmediatez que, como se vio, ha
admitido la jurisprudencia constitucional.
Así, en el caso de la señora Lizcano salta a la vista que, a pesar del paso
del tiempo, la supuesta vulneración de sus derechos fundamentales
permanece, es decir, continúa y es actual pues sigue sin disfrutar de la
pensión de sobreviviente a la que argumenta tener derecho, lo que la ha
llevado a “una situación crítica de pobreza”81 al no tener “una fuente de
ingresos regular, pues (…) se dedica a un pequeño negocio de
77 Al respecto ver las sentencias T-396 de 2009, T-043 de 2005, T-971 de
2005, T-1065 de 2005, T-129 de 2007 y T-593 de 2007, entre otras.
78Folios 80 y ss, 90 y ss y 111 y ss, cuaderno 1.
79 Folio 111 y ss, cuaderno 1.
80Folio 247, cuaderno 1.
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Expediente T-2.699.828
comercialización de artículos religiosos en la ciudad de Santa Marta,
que no le permite recaudar los recursos económicos suficientes para
subsistir en forma adecuada (…)”82, ni “obtener una alimentación
adecuada” ni comprar los medicamentos que requiere para sus
problemas de salud83. Recuérdese que la finalidad de la exigencia de la
inmediatez no es imponer un término de prescripción o caducidad a la
acción de tutela sino asegurarse de que se trate de de una amenaza o
violación de derechos fundamentales que requiera, en realidad, una
protección inmediata, como se logra ver en el presente caso.
También advierte la Sala que, en el caso de la señora Lizcano Cotes, la
carga de la interposición de la acción de tutela en un plazo razonable
resulta desproporcionada dada su condición de persona de la tercera edad
-75 años- y su situación de debilidad manifiesta originada en la precaria
situación económica que vive, la cual es consecuencia, precisamente, de
la falta del reconocimiento de la pensión de sobreviviente. Como se
anotó con anterioridad, esta Corte ha inaplicado el requisito de la
inmediatez frente a personas de la tercera edad 84 bajo el argumento de
que, según el artículo 46 de la Constitución Política, es deber del estado
proteger, prestar ayuda y atención a este grupo poblacional, obligación
que no cesa por el paso del tiempo.
Otra razón que concurre a hacer una excepción al principio de
inmediatez es el mal estado de salud de la accionante el cual también ha
sido un criterio relevante en la jurisprudencia de este Tribunal. En la
sentencia T-654 de 2006, caso en el que pasaron 10 años entre la
situación que dio origen a la violación del derecho y la solicitud de
amparo, se aseveró que “la inmediatez no puede alegarse como excusa
para dejar de amparar los derechos constitucionales fundamentales
cuando frente a quien se pretende hacer valer este requisito es una
persona que sufre un serio deterioro en su salud (…) De admitirse esta
posibilidad, se le estaría negando a una persona colocada en
circunstancias de debilidad manifiesta de manera seria y grave la
posibilidad de acceder a la administración de justicia en defensa de los
derechos que le han sido desconocidos, tanto más cuanto, las
consecuencias de esa vulneración han permanecido en el tiempo y
tienden a agudizarse cada día más”.
81Folio 74, cuaderno 1. Declaración rendida ante notario el 18 de
septiembre de 2009.
82Folio 6, cuaderno 1.
83Folio 74, cuaderno 1.
84 Sentencias T-526 de 2005 y T-692 de 2006.
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Expediente T-2.699.828
Particularmente relevante resulta reiterar en esta oportunidad la sentencia
T-692 de 2006 en la que se consideró procedente una acción de tutela
impetrada por una mujer de 75 años para solicitar la aplicación de una
ley de 1977 sobre pensión de sobrevivientes. Allí se expresó que, a pesar
de que habían pasado casi 30 años desde la expedición de la ley,“es
sencillo advertir que la ausencia de la pensión de sobrevivientes
reclamada por la actora ocasiona un perjuicio actual y concreto, en la
medida que la priva de los recursos necesarios para garantizar su
subsistencia digna; de forma tal que, a la fecha, resultan gravemente
vulnerados distintos derechos constitucionales que dependen del ingreso
que financie las condiciones materiales para su eficacia”.
Las precedentes consideraciones no se debilitan por el hecho de que se
trate de una tutela contra sentencias judiciales. Tal como se señaló, la
mayor rigurosidad en el análisis de la inmediatez no equivale a imponer
un término de caducidad o prescripción a estas solicitudes de amparo ya
que ello trasgrediría el artículo 86 de la Constitución, que prescribe que
la tutela se puede interponer en cualquier tiempo sin distinción alguna, y
la sentencia C-543 de 1992 en la cual esta Corte declaró la
inexequibilidad del artículo 11 del Decreto 2591 de 1991 que establecía
un término de caducidad para la tutela contra providencias judiciales.
Nótese que, como se reseñó, aún en este tipo de acciones de amparo la
Corte ha inaplicado el requisito de la inmediatez por las particularidades
del caso concreto85. Adicionalmente estima la Sala que el término
transcurrido no resulta demasiado prolongado de modo tal que afecte los
derechos de terceros, la seguridad jurídica o convierta la tutela en un
premio a la desidia de la peticionaria quien por varios años ha luchado
por obtener el reconocimiento de su pensión ante la justicia ordinaria.
(iv) Que la parte actora haya advertido tal vulneración de sus derechos
fundamentales en el trámite del proceso ordinario, siempre que esto
hubiere sido posible.
En el asunto de la referencia, es palpable el cumplimiento del
mencionado requisito pues el proceso ordinario laboral promovido por la
accionante tuvo como objetivo, precisamente, el reconocimiento de la
pensión de sobrevivientes que ahora reclama.
(v) Que no se trate de sentencias proferidas en el trámite de una acción de
tutela, exigencia que se satisface en este caso pues las providencias
atacadas fueron dictadas en un proceso ordinario laboral.
85 Sentencia T-243 de 2008.
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Expediente T-2.699.828
El cumplimiento de las causales genéricas autoriza a la Sala a examinar,
como lo hará enseguida, si se configura una causal específica, es decir, un
defecto que demuestre que los jueces ordinarios de segunda instancia y
casación violaron los derechos fundamentales de la accionante a través
de las sentencias dictadas en el proceso ordinario laboral al que se ha
venido haciendo referencia.
20.- Estima la Sala que, contrario a lo afirmado en el escrito de tutela, no
se presentó un defecto sustantivo en las providencias judiciales atacadas
por dos razones.
En primer lugar, tal como se sostuvo en los fallos de instancia, la
normatividad aplicable a la solicitud de sustitución pensional de la actora
es el artículo 1 de la ley 33 de 1973 ya que era la disposición vigente al
momento de la muerte de su compañero permanente el 1 de noviembre
de 198186 y tal norma preveía la pensión de sobreviviente solamente para
la cónyuge del fallecido, lo que excluye a la peticionaria. En efecto tal
norma prescribía que “Fallecido particular pensionado o con derecho a
pensión de jubilación, invalidación o vejez, o un empleado a trabajador
del sector publico, se este oficial o semioficial con el mismo derecho, su
viuda podrá reclamar la respectiva pensión en forma vitalicia”.
Posteriormente, el artículo 3 de la ley 71 de 198887 extendió la sustitución
pensional del artículo 1 de la ley 33 de 1973 a las compañeras
permanentes, pero tal disposición no le es aplicable pues no estaba
vigente al momento de la muerte del compañero permanente de la señora
Lizcano y no posee efectos retroactivos sino el efecto general inmediato
y hacia el futuro que, por regla general, tiene la legislación.
86 Folio 78, cuaderno 1.
87“Artículo 3 .- Extiéndese las previsiones sobre sustitución pensional de la Ley 33 de 1973, de la Ley
12 de 1975, de la Ley 44 de 1980 y de la Ley 113 de 1985 en forma vitalicia, al cónyuge supérstite
compañero o compañera permanente, a los hijos menores o inválidos y a los padres o hermanos
inválidos que dependan económicamente del pensionado, en las condiciones que a continuación se
establecen:
1. El cónyuge sobreviviente o compañero o compañera permanente, tendrán derecho a recibir en
concurrencia con los hijos menores o inválidos por mitades la sustitución de la respectiva pensión con
derecho a acrecer cuando uno de los dos órdenes tengan extinguido su derecho. De igual manera
respecto de los hijos entre sí.
2. Si no hubiere cónyuge o compañero o compañera permanente, la sustitución de la pensión
corresponderá íntegramente a los hijos menores o inválidos por partes iguales.
3. Si no hubiere cónyuge supérstite o compañero o compañera permanente, ni hijos menores o
inválidos, la sustitución de la pensión corresponderá a los padres.
4. Si no hubiere cónyuge supérstite, compañero o compañera
permanente, ni hijos menores o inválidos, ni padres, la sustitución de la
pensión corresponderá a los hermanos inválidos que dependan
económicamente del causante”.
35
Expediente T-2.699.828
En segundo lugar, la Sala considera que no es procedente acudir en este
caso el principio de favorabilidad con el fin de aplicar la ley 71 de 1988
al caso de la petente pues, como sostuvieron las decisiones de instancia,
este solo opera, de acuerdo con el artículo 53 de la Constitución Política,
cuando existe duda sobre cuál es la norma aplicable88, hipótesis que no
corresponde con el asunto bajo revisión.
21.- Lo antedicho no significa que el amparo deba ser negado porque la
Sala advierte que las sentencias atacadas incurrieron en una violación
directa de la Constitución, que es otra de las causales específicas de
procedencia de la tutela contra providencias judiciales, porque no
aplicaron la excepción de inconstitucionalidad respecto del artículo 1 de
la ley 33 de 1973. Según se expresó, de acuerdo con la jurisprudencia
constitucional89, una de las hipótesis en que se configura la causal de
violación directa de la Constitución es cuando en una providencia
judicial no se inaplica una norma que contradice manifiestamente la
Carta Política ya que ello desconoce el artículo 4 de la misma y los
principios de supremacía constitucional y valor normativo de la
Constitución.
A ello estaban obligadas la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia y la Sala Laboral del Tribunal Superior de Distrito
Judicial de Santa Marta al expedir las sentencias de casación y de
segunda instancia en el proceso ordinario laboral promovido por la
petente pues tales providencias fueron expedidas en vigencia de la
Constitución de 1991 –el 26 de febrero de 2007 y el 19 de mayo de 2005
respectivamente- la cual ordena, en su artículo 4, que “en todo caso de
incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica, se
aplicarán las disposiciones constitucionales”. Nótese que, al entrar a
regir la Carta Política de 1991, la situación de la actora no era aún una
situación jurídica consolidada pues su derecho a la sustitución pensional
estaba en discusión ante la jurisdicción ordinaria laboral.
La inaplicación del artículo 1 de la ley 33 de 1973 era perentoria ya que,
restringir el derecho a la sustitución pensional a las cónyuges con
exclusión de las compañeras permanentes, es manifiestamente contrario
al derecho fundamental a la igualdad consagrado en el artículo 13 de la
Constitución y al artículo 42 que otorga igual reconocimiento a las
distintas formas de familia sean formadas por vínculos jurídicos –
matrimonio- o naturales –uniones maritales de hecho-.
88 Sentencia T-090 de 2009.
89Sentencia T-658 de 2005.
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Esta contradicción manifiesta ha sido puesta de presente por la
jurisprudencia constitucional en varias oportunidades en casos similares
al presente en los cuales se negaba el reconocimiento de la pensión de
sobrevivientes a compañeras permanentes debido a que las regulaciones
vigentes en la época de la muerte de sus compañeros se limitaban a
otorgar este derecho a la cónyuge.
Así en la sentencia T-286 de 2000 se indicó que “(…) la Constitución de
1991 eliminó de manera tajante y definitiva toda forma de diferenciación
entre el matrimonio y la unión permanente como fuentes u orígenes de la
familia. Tanto el contrato solemne como la voluntad responsable de un
hombre y una mujer, sin formalidad alguna, producen el efecto jurídico
de formación del núcleo familiar. En consecuencia, todo aquello que en
la normatividad se predique del matrimonio es aplicable a la unión de
hecho. Con mayor razón lo relacionado con derechos, beneficios o
prerrogativas, tanto de quienes integran una u otra modalidad de vínculo
familiar como de los hijos habidos en el curso de la relación
correspondiente. Por eso, se muestra como contrario a los preceptos
constitucionales toda norma o acto, judicial o administrativo, que
pretenda introducir distinciones entre el matrimonio y la unión libre, con
el ánimo de reservar para la primera de esas formas de convivencia
determinadas preferencias o ventajas, o para la segunda ciertas
restricciones u obstáculos en cualquier campo (…) Para la Corte, desde
el punto de vista constitucional, resulta injustificada la exclusión de la
compañera permanente de los beneficios y derechos reconocidos
expresamente a la cónyuge supérstite, cuando la propia Carta pone a
ambas en un mismo plano de igualdad, sin importar el tipo de vínculo
que da origen a la familia”. El mismo razonamiento se usó en la
sentencia T-932 de 2008 en la cual se agregó que “a la luz de la
Constitución Política de 1991, las normas que establezcan un trato
discriminatorio injustificado entre cónyuges y compañeros permanentes,
deben ser objeto de una interpretación extensiva, en el sentido de
ampliar el ámbito de aplicación de los beneficios establecidos en las
disposiciones, previstos en principio exclusivamente para cónyuges, a los
compañeros permanentes”.
Similares consideraciones se hicieron recientemente en la sentencia T-
098 de 2010 en un caso muy similar al presente en el que también se
negaba el derecho a la pensión a una compañera permanente con
fundamento en la misma ley 33 de 1973. Expresó la Sala que “la
demandada pretende que aún después de la Constitución de 1991 se
continúe aplicando una disposición que discriminaba, por razones
morales, a las mujeres que libremente habían decidido formar una
familia sin casarse. Esta postura pone en evidencia que la decisión de
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Expediente T-2.699.828
cancelar el pago de la pensión de sustitución supuso una trasgresión al
derecho a la igualdad, ya que excluye a una persona de la sustitución
pensional que se encuentra bajo el mismo supuesto de una cónyuge – por
haber hecho vida marital con determinado hombre –, y sólo por el hecho
de no haberse casado. 3.6 Dicha legislación, hoy derogada, bajo ningún
concepto podría producir los efectos ultractivos que la aseguradora
pretende, como quiera que a la luz del orden constitucional vigente, con
independencia de su origen, la familia se protege como institución básica
de la sociedad”.
Es claro entonces que las providencias atacadas incurrieron en una
violación directa de la Constitución al aplicar una norma que es
manifiestamente contraria al derecho a la igualdad reconocido en la Carta
Política de 1991, lo que a su vez ocasionó la vulneración de los derechos
fundamentales de la actora a la seguridad social y al mínimo vital por la
falta de la pensión de sobrevivientes.
22.- De acuerdo con lo anterior, la Sala de Revisión revocará el fallo de
tutela proferido por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
Superior de la Judicatura, que decidió declarar improcedente la tutela
promovida por la accionante, para en su lugar conceder el amparo de los
derechos fundamentales a la igualdad, a la seguridad social y al mínimo
vital en la acción de tutela instaurada por Alicia Lizcano Cotes contra la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sala
Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta.
En consecuencia, la Sala dejara sin efectos la sentencia proferida por la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia el 26 de
febrero de 2007 dentro del proceso ordinario laboral promovido por
Alicia Lizcano Cotes contra la Nación-Ministerio de Transporte y el
Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia.
Así mismo, ordenará a la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia
que, dentro de los quince (15) días hábiles siguientes a la notificación de
la presente sentencia, expida una sentencia de reemplazo en la cual
aplique la excepción de inconstitucionalidad respecto del artículo 1 de la
ley 33 de 1973 en cuanto excluye a la compañera permanente del derecho
a la sustitución pensional. En este sentido, la nueva providencia deberá
entender que el derecho a la sustitución pensional que consagra el
artículo 1 de la ley 33 de 1973 comprende a la compañera permanente
desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1991.
Adicionalmente, en caso de que la Sala Laboral de la Corte Suprema de
Justicia no expida la sentencia de reemplazo en el plazo otorgado, se
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ordenará al Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de
Colombia reconocer, dentro de los ocho días hábiles siguientes al
vencimiento del término mencionado, la sustitución pensional de la
pensión del invalidez del señor Edisberto Rivas Velásquez a favor de su
compañera permanente Alicia Lizcano Cotes desde la entrada en vigencia
de la Constitución de 1991. El fundamento de esta orden estriba en el
hecho de que la actora cuenta con 75 años de edad y se encuentra
atravesando por una difícil situación económica, lo que hace necesario
asegurarle, en el menor tiempo posible y con la menor cantidad de
obstáculos, el restablecimiento de sus derechos fundamentales
vulnerados.
III. DECISION
En mérito de lo expuesto, la Sala octava de Revisión de la Corte
Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE
Primero.- REVOCAR por las razones expuestas el fallo de tutela
proferido por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de
la Judicatura para en su lugar CONCEDER el amparo de los derechos
fundamentales a la igualdad, a la seguridad social y al mínimo vital en la
acción de tutela instaurada por Alicia Lizcano Cotes contra la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia y la Sala Laboral del
Tribunal Superior de Distrito Judicial de Santa Marta.
Segundo.- En consecuencia, DEJAR SIN EFECTOS la sentencia
proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia el 26 de febrero de 2007 dentro del proceso ordinario laboral
promovido por Alicia Lizcano Cotes contra la Nación-Ministerio de
Transporte y el Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de
Colombia.
Tercero.- ORDENAR a la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia
que, dentro de los quince (15) días hábiles siguientes a la notificación de
la presente sentencia, expida una sentencia de reemplazo en la cual
aplique la excepción de inconstitucionalidad respecto del artículo 1 de la
ley 33 de 1973 en cuanto excluye a la compañera permanente del derecho
a la sustitución pensional. En este sentido, la nueva providencia deberá
entender que el derecho a la sustitución pensional que consagra el
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Expediente T-2.699.828
artículo 1 de la ley 33 de 1973 comprende a la compañera permanente
desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1991.
Cuarto.- ORDENAR al Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles
Nacionales de Colombia que, en caso de que la Sala Laboral de la Corte
Suprema de Justicia no expida la sentencia de reemplazo en el plazo
concedido en el numeral anterior, reconozca, dentro de los ocho días
hábiles siguientes al vencimiento del término mencionado, la sustitución
pensional de la pensión del invalidez del señor Edisberto Rivas Velásquez
a favor de su compañera permanente Alicia Lizcano Cotes desde la
entrada en vigencia de la Constitución de 1991.
Quinto.- Por Secretaría General, líbrense las comunicaciones previstas
en el artículo 36 del Decreto Ley 2591 de 1991.
Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte
Constitucional y cúmplase.
HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
Magistrado
MARIA VICTORIA CALLE CORREA
Magistrada
Con aclaración de voto
LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
Magistrado
Con aclaración de voto
MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO
Secretaria General
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ACLARACIÓN DE VOTO DE LA MAGISTRADA
MARÍA VICTORIA CALLE CORREA
A LA SENTENCIA T-1028 de 2010
Referencia: Expedientes T-2699828
Acción de tutela instaurada por Alicia
Lizcano Cotes contra la Sala de Casación
Laboral de la Corte Suprema de Justicia y
la Sala Laboral del Tribunal Superior de
Distrito Judicial de Santa Marta.
Magistrado Ponente:
Humberto Antonio Sierra Porto
Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la Sala, procedo a
exponer las razones por las cuales decidí aclarar mi voto.
1. Este fallo acertadamente tuteló los derechos a la igualdad, a la
seguridad social y al mínimo vital de la peticionaria. Porque, en efecto, el
haberla privado de la sustitución pensional, por el hecho de haber tenido
la condición de compañera permanente, y no de cónyuge, cuando murió
el trabajador con derecho a la pensión, significaba ir en contravía de la
Constitución. Por tanto, aunque la Ley 33 de 1973, vigente para la época
en que murió el compañero permanente de la actora, la hubiera excluido
por ese motivo en específico del disfrute de la garantía pensional, la
Constitución ordenaba protegerla y garantizarle su derecho al
reconocimiento de la sustitución pensional. Con todo, en la sentencia se
dice también que el amparo constitucional no podía prodigarse por la vía
de darle aplicación a la Ley 71 de 1988, aunque precisamente haya
remediado la deficiencia aquí señalada de la Ley 33 de 1973 en tanto
extendió a las compañeras permanentes las previsiones sobre sustitución
pensional contenidas en esta última. Y, eso, porque la Ley 71 de 1988 –
dice el fallo- “no estaba vigente al momento de la muerte del compañero
permanente de la señora Lizcano y no posee efectos retroactivos sino el
efecto general inmediato y hacia el futuro que, por regla general, tiene la
legislación”. No obstante, a mi juicio no sólo era posible, sino además
deseable por considerarlo más eficaz en nuestra tradición de respeto por
la presunción de legalidad, disponer que también era válido aplicar a este
caso –o a otro igual a este- la Ley 71 de 1988, aunque el hecho se hubiera
consolidado antes de que entrara en vigencia.
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2. Pero, antes de sustentar mi afirmación, debo aclarar que estoy de
acuerdo con que se le hubiera ordenado en este caso a la Sala de
Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia expedir una nueva
sentencia, en la cual aplique la excepción de inconstitucionalidad
respecto del artículo 1 de la Ley 33 de 1973. Por eso suscribo plenamente
la parte resolutiva de la providencia. Con lo que discrepo, es con que la
Corte Constitucional haya indicado en la parte motiva que esa es la única
forma de resolver legítimamente los casos futuros iguales a este. De ese
modo, en mi criterio, se sugiere que si los jueces resuelven un caso como
el examinado con fundamento en la Ley 71 de 1988, entonces
desconocen la ley o la Constitución. Y eso no me parece útil, y en cambio
sí podría resultar contrario al propósito que, en definitiva, animó a esta
Sala a proteger los derechos invocados por la peticionaria.
3. En efecto, para explicarlo adecuadamente, considero preciso hacer la
siguiente distinción: una cosa es la vigencia de una ley, y otra su
aplicabilidad. Porque aun cuando admito como válido, que por regla
general las leyes sólo son aplicables a los hechos que ocurran desde
cuando han entrado en vigencia, y hasta tanto se deroguen, ese no
siempre es el caso.90 El ejemplo más claro es el de una persona que
comete un delito mientras está en vigencia una ley, la cual consagra una
determinada pena para su conducta, pero, antes de su enjuiciamiento, una
nueva ley entra en vigencia derogando la anterior y contempla para ese
mismo delito una pena superior. Así, cuando el juez proceda a
enjuiciarlo, la ley vigente será sin dudas la ley posterior, pero la ley
90 Sobre el momento en el cual las leyes entran a regir, dice con el
artículo 52 del Código de Régimen Político y Municipal, “[l]a ley no
obliga sino en virtud de su promulgación, y su observancia principia dos
meses después de su promulgación. La promulgación consiste en
insertar la ley en el periódico oficial, y se entiende consumada en la
fecha del número en que termine la inserción”. Y, a tenor del artículo 53
del mismo Código, “[s]e exceptúan de lo dispuesto en el artículo
anterior los siguientes casos: 1. Cuando la ley fije el día en que deba
principiar a regir, o autorice al gobierno para fijarlo, en cuyo caso
principiará a regir la ley el día señalado.” Sobre la aplicabilidad de las
leyes desde que entran a regir y hasta que sean derogadas, pueden verse
entre otras las sentencias de la Corte Constitucional C-181 de 2002 (MP.
Marco Gerardo Monroy Cabra. SV. Jaime Córdoba Triviño, Eduardo
Montealegre Lynett y Álvaro Tafur Galvis) y C-434 de 2003 (MP. Jaime
Córdoba Triviño. Unánime). En la primera de ellas, la Corte dijo que
“[l]a regla general sobre la aplicación de la ley en el tiempo prescribe
que las leyes rigen a partir de su promulgación, hacia el futuro y hasta
su derogatoria”.
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Expediente T-2.699.828
aplicable a su caso será la ley anterior (art. 29, C.P.). 91 Porque, en
últimas, el campo temporal de aplicación de las leyes, depende en gran
medida de las determinaciones que al respecto establezcan las normas
superiores; en nuestro caso, la Constitución de 1991.92 Así las cosas, la
Ley 71 de 1988 pudo no haber estado vigente al momento de morir el
compañero permanente de una persona, pero eso no necesariamente
indica que dicha ley no le sea aplicable hoy por hoy.
4. Pienso, en cambio, que aun cuando la Ley 71 de 1988 no estaba
vigente cuando el hecho se consolidó, actualmente sí sería aplicable, por
las siguientes razones:
4.1. En primer lugar, porque así lo había dicho la Corte en la sentencia T-
202 de 1995 (MP Antonio Barrera Carbonell). En esa ocasión, debía
resolver si era válida la negativa de la sustitución pensional al compañero
permanente supérstite de una pensionada, bajo el argumento –entre otros-
de que la Ley 33 de 1973, vigente cuando falleció esta última (febrero de
1988), sólo consagraba el derecho a la sustitución para la cónyuge
supérstite. La Corte Constitucional dijo que no era válida tal negativa,
porque aun cuando la ley citada resultaba ser la vigente para aquella
época, luego la Ley 71 de 1988 (diciembre de 1988) había extendido ese
derecho a las compañeras y compañeros permanentes supérstite, y debía
aplicarse para el caso del peticionario. Por tanto, dijo que “los referidos
actos [de negativa de la pensión] se apartan de la preceptiva de la Ley
71 de 1988”.
4.2. En segundo lugar, porque no se trata de abrir una compuerta para la
aplicación de todas las leyes pensionales que resulten más benéficas, a
hechos consolidados en vigencia de normas luego derogadas. Descarto de
plano ese entendimiento. Tampoco supondría, entonces, entender que la
Ley 71 de 1988 siempre fue aplicable a todos los casos ocurridos antes de
entrar en vigencia, y mientras regía la Ley 33 de 1973. Lo único que
91 A propósito de la utilidad de distinguir entre la vigencia y la
aplicabilidad, puede verse a Prieto Sanchís, Luis: Apuntes de teoría del
derecho, Tercera edición, Madrid, Trotta, 2008, p. 170.
92 Kelsen decía que “[e]l campo de vigencia temporal de una norma
[…] puede ser determinado hasta cierto punto por otra norma superior”.
Ver, al respecto, Kelsen, Hans: “La vigencia espaciotemporal de la
norma. El campo de la vigencia espacial y temporal”, en Teoría General
de las Normas, Trad. Hugo Carlos Delory Jacobs, México, Trillas, 1994,
p. 150. No sobra aclarar que Kelsen hacía alusión a los efectos
retroactivos de una norma jurídica como un asunto referido “al campo de
vigencia temporal” de la misma.
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Expediente T-2.699.828
postula esta tesis, es que la Constitución de 1991 les ordena a los jueces
aplicarles retroactivamente, de forma específica y puntual, la Ley 71 de
1988 a las personas injustamente discriminadas por la Ley 33 de 1973.
Ello con dos finalidades. La primera, para reconocer que fue por virtud
del propio legislador democráticamente elegido, y no sólo por obra de la
Constitución de 1991, ni tampoco por disposición de la Corte
Constitucional, que se removió una barrera oprobiosa para la promoción
efectiva del derecho a la igualdad entre las personas vinculadas entre sí
por matrimonio, y las personas vinculadas mediante uniones de hecho.
La segunda, con el propósito de exponer otra vía posible para garantizar
el derecho a la igualdad, incluso en una comunidad jurídica
tradicionalmente venerante de la presunción de legalidad, en la cual a
menudo acaba por ser inoperante el mandato de aplicar la excepción de
inconstitucionalidad, cuando los preceptos legales violen la Constitución.
5. En últimas, mi opinión coincide con la de la Sala en al menos la
segunda finalidad. La primera de ellas no es compartida en la sentencia.
Pero lo que en realidad me lleva a aclarar el voto, no es la diferencia en
los fines, sino en los medios expuestos como válidos dentro de la parte
motiva de este fallo. Pues, en mi sentir, no sólo es legítimo adicionar el
artículo 1° Ley 33 de 1973 en el sentido de que el derecho a la sustitución
pensional consagrado en él comprende también a la compañera
permanente desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1991.
También lo es aplicar retroactivamente, a estos casos en concreto, las
modificaciones introducidas por la Ley 71 de 1988. Para eventos como
este, no veo por qué no es legítimo admitir que se aplique la Ley 71 de
1988 retroactivamente.
Fecha ut supra,
MARÍA VICTORIA CALLE CORREA
Magistrada
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