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Tema 3 - HME

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Tema 3: Al Ándalus: De la conquista al esplendor

Al- Ándalus se implicará en el marco general del islam; de hecho, el desembarco de los
musulmanes en la Península vendrá dado por la política expansionista del islam oriental
con un discurso y presupuestos propios de esta religión, y, a pesar de que Al-Ándalus tenga
características propias, la base social poblacional y cultural será la de la península arábiga.

1. La conquista de Hispania
La conquista de Hispania por los musulmanes estuvo favorecida por el establecimiento del
islam oriental en el norte de África que servirá de puente en ese salto hacia la Península

Las primeras campañas que se llevan a cabo en la zona norte africana serán en el año 641
con la toma de Alejandría, estarán encaminadas en la búsqueda de botín para poder
mantener su estructura [Link] operaciones buscarán un asentamiento estable en el
que puedan permanecer de forma continua; así, se llevará a cabo una islamización de
Egipto a través de la fundación de Fustat y la construcción de la mezquita de Amr. Hacia
el año 670 ese modelo oriental se irá estableciendo en el norte de África. Se crean las
ciudades campamento, como es el caso de la que se hace en Túnez,y poco a poco se va a ir
controlando ese espacio.

En estos momentos, el peligro más desequilibrante en el norte de África, una zona muy
desarticulada, será la presencia de grupos nómadas del Sáhara (bereberes) que ya le habían
creado problemas a Roma, a los vándalos o a los bizantinos. Enun primer momento, se
resisten a la presencia árabe y les atacarán; ese mundo árabe se asienta en las zonas de
costa e irán ocupando espacios que les permita controlar un territorio importante. En ese
sentido, va a ser fundamental el control de esos enclaves, como por ejemplo la ocupación
de Cartago, que les permite tener una presencia estable dentro de lo que va a ser el
territorio, destacando también la fundación de Kairouan en el 670.

En torno al 705-708, esa presencia se verá afianzada en la zona sur del Magreb donde
desde el 704 nos encontramos con un gobernador oficial establecido por ese poder oriental,
que será Musa, quegobernará esa provincia norte africana. Su proceso de conquista (no su
islamización) se cerrará con la toma de Ceuta en el 709, aunque su mayor problema sigue
siendo esos grupos bereberes que se resisten al control del mundo árabe. Por lo tanto, la
islamización de las tribus nómadas será uno de los objetivos principales, ya que, los
bereberes serán colectivos con una fuerte organización tribal, lo que beneficia al mundo
islámico para meterlos en las tropas, ya que contarían con un mayor número de soldados.

Los árabes y bereberes mantendrán relaciones “pre-conversión” entre ellos, pero al final
esta tribu nómada acabará convirtiéndose al islam. Los bereberes son muy belicosos, y
difíciles de controlar, y por esto, serán los primeros contingentes que llegan a Hispania. Lo
que hace Musa es enviar al contingente bereber para evitar con estos problemas en el norte
de África. Los primeros grupos que llegan a la península no eran unidades uniformes ya
que muchos no estaban todavía islamizados.
Dentro de la península, nos encontramos un poder visigodo fragmentado, con pueblos
enfrentados entre sí, que nos habla de un territorio con poderes locales cada vez más
fuertes, elemento que el islam aprovecha. Dentro de esta, vemos como los poderes locales
se encuentran con que los musulmanes les dejaran total independencia, tanto personal
como religiosa, solo pidiéndoles tributos, por lo que estos poderes locales visigodos se
aliaran con ellos.

En la zona norte africana, las fuentes nos dejan pistas sobre estos grandes nobles que
colaboran con estos recién llegados, y son de toda índole, no solo grandes nobles y
aristócratas de grandes propiedades; si no que además el clero y los obispos se verán muy
colaboracionistas con el mundo islámico. Estos clérigos efectuarán una labor fiscal para el
mundo árabe, proporcionándole los detalles del sistema fiscal visigodo, incluso algunosde
estos nobles empezarán a recoger algunos impuestos, de los que se quedarán una [Link]
de estos colaboracionistas será el conde Julián, señor de Ceuta, que prestó apoyo a los
musulmanes a cambio de que se le permita conservar su posición de privilegio. Él
proporcionará embarcaciones a los musulmanes para cruzar el estrecho de Gibraltar.
Preguntar si los clérigos efectúan una labor fiscal.
En torno al año 710 el bereber Tarif ibn Malluk llevará a cabo una expedición de
reconocimiento en la que pequeños contingentes se empiezan a situar en el sur de la
Península, a través de algaradas. Sin embargo, Musa querrá dar un paso mayor y efectuar
una presencia poderosa en la Península. Tras esta incursión, se realizará una segunda
expedición (con el amparo de Musa) al frente del liberto Tariq ibn Ziyad, que llegará a
Gibraltar con unos 7000 soldados bereberes donde no encuentra oposición tomando Carteia
y Algeciras. Aunque se inicia un largo problema ya que él era un liberto y sus tropas no
eran árabes.

Cuando desembarcan en la Península, las fuentes visigodas nos hablan de que Rodrigo está
en batallas con el norte, y no hay respuesta directa contra los bereberes lo que les permite
asentarse rápidamente sin apenas resistencia. No habrá ningún árabe en la primera llegada,
la tropa será fundamentalmente bereber al frente del liberto Tariq, sin embargo, cuando
Musa se da cuenta que puede conseguir botín en la península, empieza a quitar a los
bereberes de su ejército y empieza a dejar entrar a los árabes, para que de esta forma no
tenga que repartir el botín con esta tribu nómada.

Se empezarán a asentar en Algeciras, y al no tener una respuesta de las tropas visigodas,


empezarán a cometer pequeños asaltos en zonas próximas. La llegada de musulmanes hace
que Rodrigo deba hacer un llamamiento general hacia el sur, para hacer frente a esa
amenaza, y en ese ínterin de tres meses se dice que llegan los refuerzos del norte de África.
Hacia julio del 711, el ejército visigodo (dividido y cansado) está en el sur, y el mundo
islámico ha acumuladoun número de tropas importante gracias al recibimiento de nuevas
tropas (5000 soldados), por lo que se produce el enfrentamiento, que será la batalla del
Guadalete. La historiografía oficial habla de que Rodrigo murió en esa batalla, y su figura
no aparece mencionada en ninguna otra actividad a partir de esta.
Se cree que la batalla de Guadalete tuvo lugar en unas riveras del rio Guadalete entre
Algeciras y Medina Sidonia. Esta batalla es clave ya que constituía el último ejemplo de
cohesión entre la monarquía visigoda y la nobleza. Pocas veces una batalla viene a
ejemplificar el derrumbamiento del Reino Visigodo. Murió la mitad del contingente
visigodo, aunque se llevó a cabo una huida hacia delante desplazándose lo que quedaba a
Écija. Tariq tras la batalla se traslada a Algeciras para recomponerse, aunque se dispondrá
a acabar con este contingente asentado en Écija donde consigue una capitulación por parte
de la nobleza.
A partir de ahí, empieza un cambio en la estrategia musulmana, donde la falta de oposición
y de respuesta empieza a animar al mundo islámico a empezar una campaña de conquista
hacia el norte buscando el centro de poder visigodo, Toledo. No es una conquista, sino una
penetración en la que se busca botín, se ve como un contingente va avanzando, a la vez
que pequeños colectivos de tropas actúan en espacios concretos; por ejemplo, Mugit-Al-
Rumi, consigue con 700 hombres la capitulación de Córdoba.
Durante la penetración, se busca una actividad de explotación más que un asentamiento
definitivo, buscando afianzar su posición a la vez que cuidan su retaguardia, lo que facilita
un asentamiento posterior. Musa llega a la Península en junio del 712 con unos 18000
soldados árabes del norte de África, llegará rodeados de un número importante de árabes
y sus familiares de la tribu del profeta y otras tribus. Con su llegada se dará un carácter
oficial a la conquista.
Tendrá una actitud diferente que la de su liberto ya que irá asegurando sus posiciones,
rodeándose de personas de confianza como los Quaraysies y los Tabi`un. Irán avanzando
y ocupando enclaves importantes, desde Algeciras se extenderán hacia Medina Sidonia,
Carmona o Sevilla. Se empiezan a firmar pactos con la nobleza local como el de Mérida
en el 713 tras su asedio (capitulaciones).
En cuanto a Toledo, se acepta que Tariq entró en Toledo estableciendo una guarnición,
destacará la figura del Obispo Oppas que ayudará a conseguir la capitulación de la ciudad.
Por lo tanto, irán buscando intencionadamente o no las capitulaciones de los núcleos más
importantes.

Abd Al Aziz (hijo de Musa) se dirige hacia Málaga, Granada y Murcia, lo que indica la
capitulación del mundo visigodo. Este nuevo contingente se dirige hacia Toledo, donde
Musa empezará atomar las riendas de la dirección que tienen que seguir estas conquistas y
entre el 713 y el 714 ocupará Toledo, empezando su marcha hacia el norte. En el verano del
714 se reinician las campañas avanzando hacia el valle del Ebro, Alto Aragón y más tarde
la zona occidental, destacan la toma de Zaragoza y Lérida. Como puntos clave de la
conquista destacan los pactos con la nobleza local de origen visigodo de esos territorios,
como por ejemplo los pactos con el conde Casio.

Musa y Tariq darán cuenta de sus conquistas a Damasco, desplazándose hasta allí para
comunicar al califato Omeya sus logros. Cuando Tariq y Musa abandonan la Península
dejan al frente a Abd Al Aziz, considerado el primer gobernador de la Península.
En estos primeros momentos de conquista se llevarán a cabo una política de capitulaciones
para tranquilizar el territorio y tener posibilidades de asentarse, así como la implantación
de una fiscalidad que les permita constituir una estructura e impuestos en los nuevos
territorios. No había diferenciación entre musulmanes o no musulmanes en el pago de
impuestos. No nos encontraremos con una conquista cerrada ya que aunque se consiga el
control habrá zonas donde se produzca levantamientos contra el nuevo poder.

El mundo árabe hará frente a los enfrentamientos surgidos de la aplicación de los principios
del islam oriental dentro de la península con respecto a la propiedad de la tierra. En la
Península quedará patente esas diferencias en el mundo árabe entre los yemeníes y los
qaysíes. Los musulmanes querrán cruzar los Pirineos siguiendo su política de rápida
expansión protagonizada por grandes colectivos.
Abd Al Aziz (714-716) completará la conquista de la Península con la incorporación de
las plazas del Algarbe, Lisboa, Coimbra y Viseu. Tendrá problemas por casarse con la
viuda del Rey Rodrigo. Será asesinado en el 716 dándose por iniciado el Emirato
dependiente de Damasco.

Emirato dependiente de Damasco (714-756)


Abd Al Aziz iniciará la etapa del Emirato dependiente de Damasco (714-756). Se da por
asumido que en el 714 la Península está totalmente conquistada, pero todavía nos
encontramos con muchas lagunas que hay que tener presentes como las zonas del norte
donde por las condiciones geográficas, el esfuerzo de conquista es tremendamente costoso.
En ese sentido, poco a poco se van estableciendo y entraríamos en la etapa del emirato
dependiente de Damasco, una época muy inestable, donde nos encontramos ya con 21
gobernadores.

De esta primera etapa tenemos información del 754, una crónica mozárabe, que empieza a
dar noticia de cómo se producen esos asentamientos, en relación con la nobleza visigoda.
Se cree que los musulmanes empujaron a los visigodos al norte de la Península,y cuando se
establecen allí en el norte son los que abanderan la llegada al sur.

Algunos nobles visigodos emigran al norte, pero otros establecen pactos y a partir de ahí la
nobleza visigoda tendrá un gran peso, y empezarán a tener un cierto protagonismo,
mientras que otras áreas quedan fuera. Los árabes se asentarán siguiendo un modelo de
hábitat disperso, usan zonas elevadas con una posición privilegiada para controlar zonas
de paso y así empiezan a influir en las zonas rurales donde se han desarticulado los cuadros
de mando. Esto constituirá los verdaderos agentes de cambio que irán entrando en contacto
con esa población autóctona, lo que en muchos casos perdurarán las estructuras anteriores.

En la Península se empieza a ver una dualidad que se prolongará durante todo el periodo
andalusí que será la dualidad entre el mundo árabe y bereber, que introduce un elemento
social que choca. Los bereberes representan a las mawlas, que serán un colectivo que,
aunque va buscando botín, tienen más idea de asentarse, de tener presencia, mientras que
dentro del colectivo árabe se quiere ver esa idea de enriquecimiento personal, y de prestigio
de los linajes árabes y esa posibilidad de volver luego a esos espacios. Desde el mundo
Omeya se busca que se incremente la presencia árabe y disminuya el mundo bereber.
Las guerras entre qaysíes y yemeníes producidas en la parte oriental llegará hasta la
península. Los qaysíes aparecen como nuevos convertidos y terminarán configurando
dentro de Al Ándalus un colectivo social como andalusíes, pero que ya han nacido en Al
Ándalus, empezando a tener posturas enfrentadas con el colectivo árabe y bereber. Habrá
enfrentamientos entre estos dos colectivos, ya que, los qaysíes pretenden políticas más
duras, mientras que el mundo yemení buscará integrar a toda la población en la comunidad
de creyentes y darles privilegios árabes en general, buscando una integración masiva.
En la península se empiezan a producir conversiones, pero la mayor parte serán mozárabes.
Nos encontramos con una realidad social compleja, con procesos de arabización (cambio
lingüístico) e islamización (cambio ideológico) irán cambiando y transformando la
sociedad, de hecho, no se hablará de una sociedad plenamente islámica hasta el califato de
córdoba.

El proceso de arabización es el más rápido ya que se empiezan a imponer el uso de la lengua


árabe,las estructuras, la forma de vestir, etc. Sin embargo, la islamización es un proceso
mucho más lento ya que no permite parecer árabe (que crea en la religión musulmana), si
no serlo. Pretende conseguir una base social donde el islam sea un elemento que los vincule.
El islam tiende a endurecer sus posturas con aquellos colectivos que no son islámicos,
dificultando más el no ser árabe lo que desencadenará en la disminución la presencia
mozárabe. La base el islam será el Corán, y la confesión religiosa.

Para ello, fomentarán la inmigración musulmana; que ocupará cargos importantes;


promoverán matrimonios mixtos entre musulmanes y mujeres indígenas; que comenzarán a
darse en las élites autóctonas; y la conversión al islam de la población hispanovisigoda para
mejorar su estatus social y quedar exento del pago del jizya.
La islamización se fundamenta en:

-Inmigración de musulmanes
-Matrimonios mixtos entre musulmanes y mujeres indígenas
-Conversión de la población hispano-visigoda
FALTA CONTENIDO SOBRE ISLAMIZACIÓN
El emirato dependiente será una etapa complicada de asentamiento, poco a poco el mundo
árabe empieza a intentar afianzar su presencia en la península e ir consolidándola. Esos
gobernadores (wali), en principio, dependen del califato oriental, y aparecen como los
amires, con una serie de atribuciones que serán fundamentales. Estos gobernadores asumen
en sufigura funciones militares, funciones administrativas, políticas, religiosas y judiciales.
Serán los responsables de pagar a las tropas con un reparto de botín, y en esta época se
debe reservar 1/5 para el Estado, y no se sabe si estas tropas podían recibir ya un sueldo
como en Egipto, o si se les pagaba de acuerdo con el botín o los tributos de aquellas zonas
que habían capitulado. El Emirato dependiente se irá articulando y estos gobernadores
empezarán a acuñar moneda, y poco a poco aflorará la figura del juez (Cadi) empieza a
constatarse su presencia dentro de la península.

En este primer período, los gobernadores deberán hacer frente al problema del reparto
legal, ya que para financiar su política necesita de una base sólida y real que les permita ir
hacia delante.
Será el Estado el que financie la transformación de las ciudades, por lo que buscará
controlar esa fiscalidad visigoda intentando afianzar las bases que ya controlan. Esto
constituirá uno de los motivos del desequilibrio ya que estas medidas tendrán oposición
porque, aunque los defensores piensen que el Estado puede velar por el bien común, sus
detractores eran aquellos que habían obtenido una posición de privilegio por lo que no
querrán verse desfavorecidos y relegados a un segundo plano (luchas de poder). Estas
posiciones enfrentadas provocarán una rebelión bereber hacia el 740, que será importante
porque nos muestra la división de intereses sociales dentro de Al Ándalus.

Emirato independiente de Damasco (756-929)


El califato independiente de Damasco será una etapa de mejoras, de transformaciones, de
novedades, pero que tendrá el problema del estallido de revueltas, un proceso que se dará
en todo el mediterráneo occidental, y donde el mundo árabe enseña su cara.

Constituye una etapa en la que en Al Ándalus se mantiene la rama Omeya, empezando a


caminar de una forma distinta al califato oriental. Coincide con ese periodo de transición
en el que el mundo árabe se encuentra comprometido ya que los mawlas reclamarán una
situación más igualitaria con respecto a los árabes ya que estos gozaban de unos privilegios
políticos y sociales, a pesar de que los mawlas y el resto de islámicos formaban parte de la
comunidad de creyentes. Estas desigualdades será la base sobre la que se apoye el mundo
Abasí que organiza una revolución.

Abderramán I, perteneciente a la familia Omeya, conseguirá escapar de la revolución


Abasí y buscará a las familias de origen Omeya que se encuentran asentados en diferentes
espacios del Imperio. Este acabará en la zona norte africana desde donde dará el salto a la
Península a través de Almuñécar, será recibido por los clientes Omeyas y se irá
desplazando por la Península para hacerse con el control de esta. Se convertirá en un emir
siendo los Omeyas las cabezas políticas y religiosas de la Península, se dejará de mencionar
al califa simbolizando una ruptura religiosa entre oriente y Al Ándalus. Se iniciará por
tanto una nueva etapa Omeya en la Península sentándose las bases de la cultura política y
social que dará paso al califato.
Seguirá siendo una etapa de consolidación, y con mucha inestabilidad, ya que todavía no
habrá un desarrollo total, esperando al desarrollo del mundo califal, que permitirá pasar de
una estructura provincial a una estructura de Estado que funcione de forma independiente.

El primer dirigente será Abderramán I que vendrá acompañado de sus clientelas y parte de
sus familiares que se establecen en torno al 755 tras cruzar el estrecho. A partir de ahí
comienza un proceso de penetración hacia el centro de la Península desde la costa con la
ayuda de los Yunds sirios del Jordán. Abderramán I se irá moviendo por el sur buscando
apoyos por Granada, Sevilla, Sidonia…por diferentes espacios que le darán ese soporte.
Abderramán I, que adquirirá el título bifocal de emir y rey tratando de acerca al mundo
árabe y mozárabe, tomará la ciudad de Córdoba. A pesar de que no se proclama califa.

No solo recibe apoyo omeya, si no que el mundo bereber también le dará esa cobertura, y
mediante rápidas adhesiones Abderramán buscará un enfrentamiento definitivo. En ese
sentido es muy importante la aproximación que hace a Córdoba, que será considerado el
centro del poder político árabe, y donde se dará la batalla de Al- Musara, que será la que
marque la conquista de esa ciudad y marcará el inicio del califato independiente a partir
del 756.

Medidas Abderramán I

Abderramán I no buscará una conquista basada en la ocupación militar y en el control fiscal,


sino que irá encaminado a articular la estructura política y administrativa del territorio,
dejando de ser una provincia y pasando a ser un Estado, que intentará copiar la tradición
Omeya oriental.

Abderramán I usará como modelo de gobierno el modelo omeya, no tomará el título de


Califa ya que no se siente fuerte para dar ese salto, pero si renuncia a la dirección religiosade
la parte oriental del Imperio, de hecho, sabemos que en la oración de los viernes (Jutba),
en la que se recuerda al califa, se prohíbe que se mencione al califa oriental pidiéndose que
se maldiga, lo que es una escenificación de una ruptura.
Abderramán conseguirá imponerse a una fuerte aristocracia (formada a través de lazos de
unión), para ello pondrá en los altos cargos a miembros de su familia, antiguos clientes
omeyas, yunds sirios y árabes establecidos en la península, creando un soporte en el que
se pueda apoyar. Relegará a los yemeníes a un segundo plano.

En esta época se establecerán espacios de control militar y administrativo. Los territorios


antes ocupados por los yunds sirios se convertirán en provincias militares (coras o kuras)
lideradas por un gobernador (wali) tendrán un fuerte carácter militar. Se establece una línea
de frontera en el norte a través de las coras de Zaragoza, Toledo y Mérida. Por lo tanto
veremos como empieza a dibujarse una nueva organización territorial.
Dentro de estas, se crearán una serie de distritos (Iqlim) con el que se controla la
producción y la fiscalidad y están relacionadas con los castillos rurales. Otro tipo de distrito
son las marcas, que en época califal quedarán muy bien estructuradas. En este espacio la
presencia muladí tiene mucho peso.
A nivel administrativo también da forma a una administración central y se multiplican el
número de secretarías y ministerios. Además, esta arabización de la administración da un
paso hacia adelante ya que el Estado modifica algunos núcleos urbanos, como en Córdoba
con la construcción de la mezquita o la adaptación del Alcázar eliminando los antiguos
centros de poder. Se empieza articular y transformar la fisionomía de la sociedad hacia una
de tipo árabe, también intentará crear una liturgia del Estado.
Por otra parte, Abderramán está muy preocupado por la financiación del Estado, ya que,
para sostener todas estas reformas estimula el retomar la guerra santa y promover campañas
de castigo para conseguir botín,a pesar de que dentro de la Península tiene grandes puntos
de inestabilidad.
Se producirá un aumento de la presión fiscal para conseguir un aumento de recursos, así
como un incremento del número de tierras en manos del estado. Consigue estas tierras a
través de ese quinto que habían recaudado y quitando privilegios de esa aristocracia
visigoda. Tudmir es un ejemplo de un territorio que tras estas reformas administrativas
pasará a ser una Cora. Si no puede arrebatar tierra, aumenta la presión fiscal a esa
aristocracia.
Se producirá una institucionalización de los impuestos legales (los recogidos en el Corán),
en la que destaca el Zagat (limosna), este era un diezmo de la producción agrícola, que en
un primer momento se paga en especie y ya luego sí en dinero. Estos impuestos no son
personales, si no territoriales se calculaba la teórica productividad del territorio, este
impuesto se distribuía entre la comunidad rural, la cual favorece la solidaridad (aunque
también beneficia al Estado). A parte de la limosna, insiste en la recaudación correcta en
el impuesto que recae en los no musulmanes, el cual si era sobre la persona (jarai y yizya)
sobre todo a cristianos y judíos. Estos dos impuestos eran más elevados y duros, por lo que
se recauda mucho con ellos. Va a ver desacuerdos con aquellos impuestos que eran
ilegales, es decir, que no estaban en el Corán.
Sabemos que comienza la emisión de moneda anónima de plata (dirhams) y que se
instaura la ceca de Córdoba, que se considera un privilegio para los dirigentes. En cuanto
Abderramán se hace con el control pone en marcha la política omeya e incorpora un ejército
compuesto por clientelas militares y bereberes aunque luego lo irá desarticulando
sustituyendo los yunds sirios por un ejército privado de mercenarios que le otorgara mayor
fidelidad, el cual no desaparecerá nunca de Al- Ándalus. Normalmente son esclavos,
bereberes o prisioneros de guerra y conformarán un grupo adepto a la dinastía. En cuanto
a su labor en la guerra santa, provocará enfados de los árabes puesto que ellos también
quieren participar para conseguir tierras y promoción social.
Durante el gobierno de Abderramán se producen una serie de avances y transformaciones
positivas pero su intención aglutinadora deja muchos descontentos. En primer lugar, los
mercenarios además de descontentar a los árabes también suponen un peso económico y
habrá que aumentar la carga fiscal. Del mismo modo, tenemos a estas familias afines o no
a los Omeya que habían sido gobernadores devarios núcleos antes de que él llegara y ven
sus privilegios mermados. En última instancia,se añaden abasíes que intentan desequilibrar
la política de Abderramán y aquellos muladíes (que pagaban más y encima no eran afines
a la religión). Sin embargo, a pesar de estos descontentos, en ningún caso se querían
distanciar del islam ya que era el paraguas que aglutinaba todo.
Hay que destacar que la expansión del territorio junto con la puesta en marcha de diversas
medidas provocó diversos movimientos de resistencia de grupos que se veían apartados de
los grupos de poder y de otros de que tras apoyar al nuevo emir ven como sus intereses no
son satisfechos. Una de las primeras revueltas son las realizadas por antiguos gobernadores
de Al-Ándalus y de sus partidarios. También tendrá que hacer frente a los levantamientos
de la zona del Guadalquivir y las zonas montañosas del sur que se van a levantar por la
represión fiscal, integrados por grupos de mozárabes, muladíes o bereberes. En la zona
norte nos vamos a encontrar con un núcleo poblacional que reconocerá la autoridad del
emir, pero se organizan de una forma muy autónoma.
Hisham I (788-796)
A la muerte de Abderramán I, su hijo Hisham I lo sucederá. Su reinado se caracterizará por
una relativa tranquilidad, sabiendo mediar entre los diferentes intereses, reanudará la yihad
en busca de botín y recuperará territorios perdidos. Supo mediar con los yuns sirios y la
propia familia Omeya. Tendrá ciertos focos de inestabilidad en la serranía de Ronda y la
zona de la Alpujarra, también va a recuperar territorios perdidos en la zona de Gerona y en
el sur de Francia.

Le dará un giro a la política fiscal incrementado los impuestos, haciéndolos más complejos
y mejorando el control fiscal para conseguir la financiación necesaria para hacer frente a los
gastos del ejercito mercenario que no ha dejado de crecer, le dará impulso al mundo urbano
con centros económicos fundamentales. ¿enfrentamiento entre la propia familia omeya?
Situación económica estable, media entre la familia omeya.

Al-Hakam I (796-822)

Al Hakam defenderá la necesidad de afianzar los recursos fiscales dándole un giro a la


política fiscal y así incrementar los recursos del estado para hacer frente entre otros gastos
al mantenimiento del ejercito mercenario. Incrementará los impuestos artesanales y
comerciales buscando el impulso del mundo urbano que le permita una articulación fiscal
más compleja y la creación de centros económicos fundamentales. Esto provoca revueltas
protagonizadas por mozárabes y musulmanes ante el excesivo control fiscal, que perjudica
sobre todo al mundo urbano. Ejemplo: rebelión de Arrabal.
Los ulemas y alfaquíes, especialistas en derecho islámico, conciencian a la población de que
los impuestos son ilegales. ¿Los acaba incorporando? Para conseguir una sacralización de
la figura de Hakam, ya que a ellos se les consideran personas de gran prestigio y con una
fuerte moralidad. Estos les ayudan a conectar con el pueblo. Y los tiene como consejeros.

Abderramán II (822-852)

Abderramán II protagonizará un periodo de reformas que afectarán a la estructura estatal


donde se empezará a imponer una sociedad islámica (islamización) en aquellos espacios
donde hay una sociedad mozárabe o bereber, afectando a la estructura estatal.

Llevará a cabo cambios en la organización del Estado, empezando a surgir una


administración central que imita el modelo Omeya, pero con influencia abasí visto con la
presencia de Ziryab. Esta será cada vez más compleja donde se producirá un incremento
del funcionariado dependiente del Estado que se irá jerarquizando, aparecerán nuevos
departamentos como el de la cancillería, hacienda, así como el aumento de magistraturas
urbanas (sahid almadina, sahid al-suq, dos cuerpos de policía urbana) que intentará
proteger la actividad económica ligada a ese mundo urbano. ¿liturgia del estado?

Se impondrá un protocolo oficial para la corte que focalice el poder entorno al emir que se
impondrá como la cabeza del Estado, se simboliza como el centro del Estado islámico.
Buscará crear una centralización más compleja que le permita imponerse al resto de
poderes locales (bereberes, muladíes o árabes) que, a pesar de que juran fidelidad al emir,
su lejanía con respecto a Córdoba les hace tener una cierta independencia, por lo que
realmente el espacio que controla el emir es reducido en comparación con el resto del
territorio, bajo-medio Guadalquivir, y que se había ido extendiendo a ciertas áreas
montañosas. Esa fracturación de los poderes locales debilita al emirato ya que dificulta el
poder articular un Estado. El califa Abderramán III buscará frenar esta fracturación.

Necesitarán de los poderes locales a pesar de la fracturación que suponen. Por una parte,
Córdoba es consciente de que los poderes en la frontera a veces actúan a sus espaldas, pero
son los elementos que permiten evitar el avance cristiano en un primer momento.
Llevará a cabo una centralización a través de una importante política fiscal haciéndose
necesario financiar los resortes del Estado (incluido el económico) para intentar
controlarlos en beneficio del fortalecimiento y consolidación de la estructura estatal.
Abderramán II fijará su mirada en el sistema impositivo, y en poder beneficiar los núcleos
urbanos, y poco a poco considera necesario aumentar, no solo la fiscalidad, si no habilitar
otro escenario, que será el mundo urbano, para conseguir los recursos necesarios. Con
Abderramán II se aumenta la presión fiscal lo que va a dar lugar a un descontento de la
población, destacando los mozárabes. Se aumentará la circulación de moneda a través de
la reforma de la Casa de la Moneda, que tenía su sede Córdoba, con el objetivo de aumentar
los beneficios y afrontar el comercio y la recaudación de impuestos. La emisión de moneda
era controlada por el emir. Se incrementa tanto los dirhams de plata y los feluses de cobre.
Las ciudades irán teniendo poco a poco una actividad política, territorial y económica por
lo que hará necesario incrementar la red urbana y fortalecer antiguas ciudades, para controlar
los territorios más rurales y fortalecer al Estado. Se intentará establecer en las ciudades
núcleos urbanos fuertes donde se fomente la actividad comercial interna y externa
(necesidad de controlar el mediterráneo occidental para dar salida a sus productos), la base
de la alimentación y el desarrollo de otras actividades artesanales, donde el beneficiario
directo sea el Estado. Esto se producirá tanto con Abderramán II y Muhammad I.

Muhammad I va a incrementar la presión fiscal de las tierras capituladas para conseguir


mayores beneficios, la política fiscal es esencial. Conseguir la fuente necesaria para
consolidar el Estado.
Tanto Abderramán II como Muhammad I tendrán la necesidad de buscar un control total
del territorio para que sirva de base productiva y de fortalecimiento del Estado, con unas
necesidades cada vez mayores. Ambos incrementarán el número de mercenarios, que
estarán bajo el servicio directo del emir, teniendo una planificación más activa además de
aminorar la presencia cristiana.
Se empezará a desarrollar una tipología islámica dentro del mundo urbano. A las ciudades
se le empezarán a dotar de elementos como murallas, zocos, baños, alcazabas y barrios,
incidiendo en la islamización del Estado y de la sociedad cuyos modelos se irán
trasladando a los territorios más rurales. Reutilizarán espacios con una reconstrucción. Los
emires serán conscientes de la importancia de que las ciudades no solo articulen la
economía, sino que también ejerzan un control territorial cuya finalidad final será la de
reforzar el papel de Córdoba. Se fortalecen ciudades antiguas y se fundan otras nuevas
como Calatayud o Madrid, la red urbana se verá incrementada con Abderramán II y
Muhammad I. En el territorio rural se establecen castillos rurales, cuando llegan los
musulmanes la población se encontraba en las zonas más altas, aunque empezarán a bajar
a las a los valles donde se organizan en alquerías y en base a las necesidades del comercio
imponiéndose el policultivo.
Se potenciará la actividad mercantil/comercial con el objetivo de integrar a todos los
colectivos que participaban en esta actividad. Abderramán II dará un fuerte impulso a los
núcleos urbanos y los zocos rurales, aumentando el control sobre los cambistas y los
comerciantes, y todos los agentes implicados en la actividad comercial. Se potencia la vida
artesanal mediante la creación de zocos, con una red cada vez más compleja que beneficia
a los intereses del Estado. Los polos fundamentales sobre los que se articula la actividad
económica es el mundo urbano.
El Estado controlará determinadas producciones con las que obtener beneficios directos.
No solo se potenciará el comercio interior (comercios regionales), sino también una
reactivación del exterior (especialmente el marítimo) a través del establecimiento de pactos
comerciales que mejoren ese comercio, buscando el control del Mediterráneo Occidental.
Destacarán las relaciones con el norte de África donde se le dará salida a los productos
internos y conseguir así materias primas, también destacará el comercio con el sur de
Europa en zonas como el sur de Italia. Se creará una red de puertos costeros protegidos por
el Estado con fortificaciones, destaca Algeciras o Bayana se reactivan los de la zona
levantina destacando Cartagena.
Hay que destacar la política de integración ya que todavía no estamos ante una sociedad
islámica, de ahí las revueltas internas que sigue habiendo; y en ese sentido el mundo
musulmán impulsa esta política donde se endurecen estos procesos de arabización e
islamización, para que asuman todos esos cambios, y así sociabilizar a la mayor parte de
la población para que entre en el mundo islámico.

Con Abderramán II habrá un fuerte impulso a la arabización, donde observamos como las
comunidades mozárabes se van alejando de los núcleos urbanos, con una postura cada vez
más radical como si se hiciera necesario mostrar su cristianismo. La ofensiva de la
arabización, buscando una islamización, provocará que el mundo mozárabe se vaya
radicalizando ya que se empieza a buscar una respuesta por parte de algunos dirigentes
mozárabes, buscando el “martirio”, a través de protestas y actuaciones contrarias a esa
arabización que se simbolizan como ejemplarizantes.
La arabización impulsada por el mundo islámico permitirá que estos elementos se hagan
visibles, mientras que sectores islámicos empezarán a presionar para ir cambiando el
colectivo social sobre el que se asienta el colectivo islámico, queriendo darle una
fisionomía personal, donde se buscará que la conversión al islam sea cada vez mayor. En
esos círculos de poder, se querrá ayudar a profundizar en esa política de islamización
impulsada por el Estado.
La islamización supone la expansión de la religión, y en ese camino, la influencia de
alfaquíes y ulemas que se afianzarán en el gobierno de Abderramán II que pretenderá que
se vaya definiendo la confesión religiosa, y que se imponga la corriente maniquí, lo que
conlleva que la islamización empiece a perseguir elementos muy simbólicos del mundo
cristiano, que en las ciudades estaban muy visibles, pretendiendo minimizar su presencia,
lo que hace que la islamización sea menos benévola. El controlar de manera eficaz el
territorio, hará que la zona norte esté en el objetivo de control del poder califal, y hará que
haya campañas en las zonas del norte. En esta etapa no hay frontera, será discontinua, y
estarán perfectamente definidas las marcas superiores, dondese definirán espacios como
Mérida, y aquí, a diferencia de otros espacios tiene mucho peso el mundo muladí, antiguos
cristianos cuyo origen están en familias visigodas, pero dentro de la nueva religiosidad.
Se producirán conflictos entre las familias muladíes que intentan hacerse con el control y
mantenerse en esos espacios con una gran independencia, otro elemento más del mosaico
que arrastra Al Ándalus casi desde el primer momento. La realidad es que, a pesar de los
intentos de unión, habrá colectivos con unas raíces independientes que no acabarán de
sociabilizar. En el norte, aparte de lo visto anteriormente, el mundo emiral debe comprender
la situación poblacional del norte ya que no hay suficientes árabes para llevarlos hasta allí,
por lo tanto, la situación será diferente para mundo cristiano, donde los procesos de
conquistas incluirán asentamientos de población en los espacios conquistados, y de esa
forma, conseguirán ocupar mejor la zona fronteriza.
Otro de los problemas árabes es sociabilizar las zonas de frontera; ya con Abderramán II y
Muhammad I, a pesar del proceso de consolidación de la frontera, nos encontramos como
se van repoblando núcleos como León, y que nos mostrará un escenario diferente.
El tercer periodo y final del emirato independiente de Damasco será Abd Allah, que
marcará la etapa final del mundo emiral, donde se verá como las dificultades en el control
de las zonas, como vemos con el mundo muladí, y la fractura de poderes locales será cada
vez más difícil de controlar, y a finales del emirato nos encontramos con una situación
en la que los levantamientos fueron una constante, donde el mundo muladí tuvo una
enorme presencia, provocando sublevaciones en la zona de Toledo, además de las
presiones bereberes, en la zona de Bayana y varios focos rebeldes en el sur.

Califato de Córdoba (929-1031)


El inicio del califato de Córdoba dentro de Al Ándalus supone la consolidación del mundo
omeya en la península y del poder del Estado, en ese sentido, seguirá unas directrices
que coincidirán con el islam oriental, asistimos a la etapa en la que se consolida un
Estado Islámico con una sociedad que adopta ya la realidad islámica. A pesar de las
luchas internas, la llegada al trono será sucesiva (estabilidad) y los califas buscarán
conseguir la adhesión de las élites con respecto a sus hijos, situándolos en zonas
determinadas para que reciban reconocimiento de éstas. En este califato destacarán la
figura de Abd al-Rahman III, al-Hakam II y Almanzor. Se asiste a una época de máximo
esplendor en todos los aspectos, cuyo centro político es Córdoba.
El desarrollo del califato cordobés estará marcado por la figura de Abderramán III.
Cuando accede al poder, estamos dentro del emirato independiente, y desde el 912 al 929
será emir, y será en el 929 cuando se haga nombrar califa. Bajo su reinado, vemos
funcionar esa estructura califal en un espacio de un largo gobierno ya que estará al frente
del califato hasta el 961, lo que le da una cierta estabilidad y le permitirá conducir y
cerrar las estructuras del desarrollo de los emiratos.

Abderramán III sube al trono por imposición de su abuelo, que lo considera el más
cualificado para adquirir el control, lo que provoca que los cuadros de gobierno muestren
oposición a esa designación, en un momento en el que el poder se va desarticulando, ya
que, en esta transición entre emirato y califato, encontramos una etapa en la que vemos
un estado de “semitaifa”, donde hay muchos poderes locales actuando de forma
independiente. Es por esto, por lo que Abderramán III es consciente de los problemas
internos del mundo andalusí, y buscará soluciones para ellos.
En primer lugar, sus medidas irán encaminadas en buscar el control de las zonas en
rebelión más cercanas a Córdoba que se resistían a entrar en un gobierno más
centralizado, a través de la destrucción de fortalezas antiguas, lazos personales y nuevos
gobernadores, consiguiendo una nueva reorganización del territorio. Más tarde se
intentó aglutinar a los poderes locales (bereberes, árabes y muladíes) quienes
presentaban una complejidad étnica y religiosa, lo muladíes fueron lo más peligrosos ya
que llegaron a establecer alianzas con los mozárabes que fueron tachados de
colaboracionistas por un mundo cristiano cada vez más consolidado, destacará el
movimiento de los mártires. En definitiva, lo que se intenta es frenar los focos de
rebeldía que se habían ido estableciendo y consolidando a lo largo del territorio, también
se buscará un reconocimiento económico con el pago de tributos. Estos poderes locales,
que no serán un cuerpo homogéneo, lucharán también entre ellos para imponer sus
propios intereses los unos a los otros.
Abderramán III llevará a cabo incursiones en las zonas del centro donde las rebeliones
eran constantes con el objetivo de sofocarlas. En la etapa final del emirato había cierta
inseguridad. Se hace hincapié en la rebelión de Bigastro ya que esta se encontraba cerca
de los centros de poder andalusíes, será sofocada hacía el 928. La zona de Bayana fue
controlada y sometida al control cordobés hacia el 922, hacia el 932 también acabará
con los levantamientos en las zonas de Badajoz y de Mérida.

Abderramán III seguirá una política intervencionista en los reinos del norte lanzando
campañas de castigo, donde buscará redefinir las fronteras, y donde querrán disminuir
elpeso de los reinos cristianos. Por otro lado, parará la yihad que se volverá a retomar
en los tiempos finales del emirato de la mano de Almanzor. Serán fundamentales las
campañas en el valle del Ebro y del Duero para frenar el avance cristiano hacia el sur,
asegurando el control de Zaragoza y fortaleciendo las instituciones estatales.

Sin embargo, una derrota contra los cristianos en Simancas en 939 dará lugar a un
cambio de Abderramán en su enfoque reforzando las instituciones estatales y realizando
reformas administrativas. Asumió un liderazgo fuerte, evitando sublevaciones internas
y estableciendo una presencia estratégica en lugares como Medinaceli.

Ninguno de los poderes pretende derrotar al estado islámico, sino que les molesta la
centralización del estado. En un primer momento, se les ha dejado actuar a los poderes
locales a cambio del control territorial pero siempre con gran libertad. Lo que intenta el
mundo Omeya es centralizar el Estado, control directo por parte de Córdoba, ese es el
problema que tienen los poderes locales. Se va produciendo un mayor control conforme
se desarrolla el Estado. Por esto, esa gran cantidad de sublevaciones.
Independientemente de los problemas internos, el Estado se mantiene fuerte. Se obligará
a que estos poderes locales paguen impuestos, reducir su autonomía y a que participen
en las campañas del califa.

El asumir el título califal se ha querido entender, más como una necesidad para hacer
frente al choque con la zona norteafricana por controlar el Mediterráneo, ya que, en el
momento en el que nos encontramos hay un califato fatimí que se localiza en la zona
norteafricana, muy agresivo, y que será una de las principales oposiciones al mundo
andalusí. El califato fatimí se irá identificando con la zona de Egipto, que tendrá una
posición clave en el Mediterráneo oriental.
Ese control del Mediterráneo sería la base sobre la que se desarrolla esa primera etapa de
control con una política que mira al norte de África, y con un califato cordobés que
alcanza el punto álgido de su unión con el mediterráneo e intentan llevar una posición de
control y de preponderancia. Destaca el ataque al puerto de Almería en 955

Buscará establecer puntos estratégicos con los que poder ejercer una posición de control,
destacando el control de las Islas Baleares. Se intentará evitar los ataques directos a
través de alianzas e intervenciones diplomáticas como la llegada de embajadas que
reconozcan la autoridad de Abderramán III, por lo que va consiguiendo una posición de
liderazgo que pone en cuestión la expansión del califato Fatimí.
A partir del 955, las fuentes nos hablan de una reforma de la administración central con
una intención den centralizar el gobierno, la cual se va a masificar ya que se utiliza como
una forma de recompensa. Se mantiene el cargo de visir al frente de las principales
dependencias de la administración central, es un cargo que se convierte en honorífico
que se utiliza para compensar, en muy poco tiempo se suceden varios de estos visires,
es una manera de recompensar esos clientes siendo un servicio más honorifico que real.
El Hayib jugó un papel importante como soporte del poder central, viene de la
administración oriental (primer ministro), es una figura dentro de la administración
central. En un primer momento el califa impulsará este cargo, aunque más tarde lo
frenará. Se cree que pudo tener un carácter honorífico.

Se verá como Abderramán III a pesar de poner a sus clientes en lo cargos, empleará una
política rotativa sustituyendo a estos clientes por otros de manera muy sucesiva.
En cuanto al ejército se pondrá en marcha una política en la que se van entrelazando las
acciones militares con las diplomáticas. Se aumentará el número de esclavos que
formaran parte del ejército, aumentando el uso de mercenarios en su ejército. Se
fortaleció su guardia personal, rodeándose de un ejército cada vez más cercano, con la
confianza de que es número de personas ajenas a las clientelas árabes van a suponer una
mayor fidelidad.

Tras la muerte de Abderramán III, accede al poder Al- Hakamán II que intentará
mantener la política de su padre, aunque no será igual. Este tomará un Estado donde los
procesos de arabización e islamización está finalizados, aunque empezará a delegar en
determinados funcionarios competencias correspondientes al gobierno, dejándolas de
lado. Será fundamental la figura del Galib en la actividad militar al frente del ejército
califal, teniendo un gran peso en las marcas al frente de las campañas militares.
La figura del Hayid tendrá una gran importancia en la toma de decisiones políticas, con
Al- Hakamán. Junto a ese primer ministro empiezan a aparecer una serie de grandes
funcionarios que controlan la corte, estos son procedentes de los mercenarios califales
de confianza del Califa, destacan los fatam. Esta situación generará una fuerte posición
de poder que va a dar lugar a un deterioro y fracturación de esa autoridad califal. Los
fatam eran esclavos liberados que van a ir ocupando altos cargos a la vez que las
clientelas, tendrán el rechazo del califa. El gobierno de Al Hakamán, a nivel político, se
ve el inicio de la degradación que empieza a fracturarse en una serie de poderes.

Al Hakamán en el ámbito militar se verá como este engrosará las filas militares con
mercenarios del Magreb, así como delegar las principales funciones en segundas personas lo
que debilitará el poder califal. Se asistirá a una nueva debilidad califal ya que este reducirá esa
relación que anteriormente se había forjado con el pueblo a través de una serie de festividades,
si estarán presentes estos nuevos poderes en los que el califa delegaba las funciones.
Con la muerte Al Hakam II llegará al poder su hijo Hisham II con 11 años, dejandolo en
una posición débil. En un primer momento, cuenta con el apoyo directo de Galib, que sigue
ocupándose de la faceta militar, pero se empezará a producir una situación de desgobierno
en la que se van a irán posicionando personajes del entorno de la corte más inmediata,
convirtiéndose uno de ellos en sus primeros ministros.
El Hayid terminará acaparando todos los resortes del poder, destacando la figura de
Almanzor. Este dejará aislado de sus funciones a Hisham II, convirtiéndose en la figura
dirigente. Almanzor en su camino por fortalecer el poder creará un nuevo gobierno al
margen del califa, creará una ciudad pegada a Medina Azahara donde establece su
residencia.
En cuanto a la oposición, podemos destacar la del Galib (que eliminará), también la de los
sectores árabes, aunque los alfaquíes y ulemas en un primer momento lo apoyarán, sobre
todo porque pensaban que era necesaria la presencia de Almanzor dentro de la corriente
maniquí. Sin embargo, verán como Almanzor minimiza al califa, volviéndose en contra ya
que lo verán como una usurpación del poder. Almanzor responderá con la llegada de
mercenarios que reactivarán la yihad, de manera que de esa forma consigue botín y ganarse
a los sectores más descontentos, que ven en esa yihad la posibilidad de reivindicar ese
espacio de poder. Por otra parte, Almanzor va a redefinir la administración colocando en
los puestos de poder a gente de su confianza.
Nos encontraremos con una etapa de degradación de este califato cordobés en el que poco
a poco se irán viendo las dificultades del dirigente que intenta poner en marcha una política
con el que atraer a los principios islámicos con medidas muy visibles, como por ejemplo
reformar la biblioteca de Medina Azahara pegándole fuego a libros. También pone en
marcha obras de beneficencia queriendo aumentar su prestigio, con esa yihad que envía al
norte contra determinados enclaves cristianos, en ciudades como Barcelona o Santiago de
Compostela, le permitirá demostrar su éxito al frente del gobierno. A pesar de todas esas
medidas, se están preparando las bases para una fractura del poder que no tratará en llegar.

En cuanto a la política interior se va a llevar a cabo una serie de reformas que permita
afianzar el sistema fiscal y a la vez ir consolidando y aumentando la posición dentro de la
península. En estos momentos, tenemos una política definida, que querrá tener un control
del frente africano por las tropas, por su oro, y lo vemos durante todo el periodo califal.
Abderramán III hará una primera entrada, hasta que se hace con el control de Melilla y ahí
ya se ve un enfrentamiento directo con los poderes de la zona norteafricana. Lo que intenta
Abderramán III es que se le reconozca autoridad en la zona, que poco a poco le permita
tener puntos fuertes en ese espacio, no sólo será el control de Melilla en el 931, sino que
también conseguirán Ceuta lo que les dará una posición de privilegio en el Magreb. Es una
zona conflictiva, pero también un espacio que miran por ser el granero de Europa. El
control del norte de África tendrá avances y retrocesos.
Abderramán III consolidará su presencia cundo el califato fatimí se vaya a Egipto, y
siguiendo su estela, Al Hakamán y su primer ministro intentarán intervenir en las disputas
entre los diferentes grupos norteafricanos, en una disputa con un margen general, ya que
son grupos de bereberes sumidos en enfrentamientos entre nómadas y sedentarios, y serán
la cantera de los mawlas que tendrán un sentir del islam muy identificado con el mundo
almorávide y almohade. Almanzor también continuará con la presencia en el norte de
África, y que, a pesar de la debilidad dentro del control del Estado, eso va a ocupar una
parte importante de su política.

La figura de Almanzor va ligada al final del califato de Córdoba, a pesar de sus


dificultades él se mantendrá dentro del poder mediante el uso de propaganda que tape
su llegada ilegal al Estado. Cuando muere, queda un gobierno muy personalista ya que
había amarrado muchas fidelidades, y su control y su obra empieza a caer. A pesar de que
se le quiere dar una continuidad, ni el carisma de ninguno de sus sucesores, ni el
entretejido que él había creado se mantiene, por lo que esa sucesión se ve rápidamente
borrada.
Las fuentes nos empezarán a hablar de las fitnas, que se puede traducir en guerras civiles,
lo que hace que el poder se fracture y poco a poco se ven como los poderes locales
terminarán saltando por los aires, haciéndose con un estado destruido que acabará en los
reinos de Taifas, que representa los colectivos sociales y de poder que acabará con la
unidad del califato de Córdoba. Para muchos es el inicio del califato de Al Ándalus, con
núcleos como Almería, pero desde el punto de vista político, desde la desaparición del
califato de Córdoba no habrá esa estructura gubernamental tan fuerte, y la última unidad
política unificada será el reino de Granada, que será la reducción final de Al Ándalus.

Economía y sociedad
Los enfrentamientos tradicionales entre los árabes del norte y del sur se van a reflejar en
la península ibérica. Además, el mundo bereber llegará a la península con sus propias
luchas internas, principalmente centradas en las disputas tribales.
La sociedad andalusí, desde el principio, muestra rasgos distintivos donde el elemento
privado y su supremacía sobre lo público están presentes. Los grupos sociales establecen
un contrato con el poder, co-organizando los diferentes colectivos. Se forma una
sociedad de tipo tributario donde el estado se beneficia de una parte de la tributación a
través de la sociedad, utilizando esos fondos para obras de infraestructura y para sostener
el ejército. El Estado no perderá el privilegio que le corresponde.

Aunque se destaca el carácter urbano en el mundo andalusí, la actividad económica


urbana es mínima en comparación con el mundo agrícola. Sin embargo, las ciudades se
convierten en símbolos de poder y organización del territorio, siendo enclaves
representativos del poder islámico y centros importantes de artesanía y comercio.
Cabe recalcar la presencia muladí, se viene arrastrando una acepción, que hace referencia
a los hijos entre hombres libres y mujeres autóctonas, haciendo referencia a “Andalusíes”,
personas que ya nacen en Al Ándalus, y que se consideran autóctonos. La consolidación
de la sociedad islámica andalusí se produce gradualmente, con un impulso mayor
durante la época omeya y una completa consolidación durante la época califal. Aparecen
diferencias étnicas y económicas entre árabes, bereberes y mozárabes convertidos al
islam. La sociedad andalusí se caracteriza por un sistema de clases donde los notables
desempeñan un papel importante como líderes morales y mediadores entre los colectivos
y el poder central.
Además de estos grupos, hay otros marginados en la sociedad andalusí, como los
cristianos mozárabes y las comunidades judías. Los mozárabes, inicialmente numerosos,
van perdiendo peso y se desplazan a zonas rurales debido a la presión fiscal y la creciente
incomodidad en los centros urbanos. Por otro lado, los judíos tienen un peso significativo
en al-Andalus y colaboran con el estado, ocupando cargos importantes y estableciéndose
en áreas comerciales conocidas como juderías. Importancia de los negocios y los
préstamos. Existen esclavos, pero no es el modelo de producción fundamental.
El Califato de Córdoba representa una sociedad islámica influenciada por elementos
autóctonos, pero que se arabiza e islamiza a lo largo del tiempo (influencia oriental). Esa
división, también la encontramos dentro del mundo jurídico, los Jassa, clase social más
elevada, y Amma, masa popular.

Por lo que nos encontramos con una sociedad heterogénea, con diferencias jurídicas
entre hombres y mujeres de condición libre yesclavos, además de económicas, étnicas y
religiosas.
En contraposición a esta sociedad, nos encontramos con una economía donde la
agricultura ostenta un papel primordial, aunque el ámbito urbano también desempeña
una función significativa. La ciudad se percibe como un espacio económico donde se
llevan a cabo actividades fundamentales, como la artesanía y el comercio, que reflejan
el modelo tributario utilizado en al-Andalus. La producción artesanal y comercial
emerge como el rasgo distintivo más notable de esta civilización. En este contexto
económico, existe una estrecha relación entre el mundo urbano y rural, generando
excedentes que sostienen a las comunidades agrícolas y abastecen al mundo urbano.

La organización de la artesanía y el comercio, especialmente la artesanía, implica la


producción en talleres donde los artesanos trabajan agrupados por oficios, sin
intervención directa del Estado. A diferencia de otras sociedades, en el mundo andalusí
no se observa la formación de gremios, ni se fomenta desde el Estado la protección de
la producción ni el establecimiento de normativas, no va a ver un control propio del
mundo gremial ya que se basan la idea del bien común y las ayudas mutuas. Los
artesanos están dirigidos por líderes de sus oficios que eran los hombres buenos (el
amín), quienes actúan como intermediarios ante las autoridades y resuelven disputas
entre empresarios, sin formar un grupo cerrado. El amín será la figura más importante.

La artesanía abarca una amplia gama de productos, destacando textiles, cerámica, trabajo
en cuero y vidrio, destinados tanto al comercio interior como exterior. Estos productos
se comercializan en diferentes tipos de mercados, como los zocos, situados en las
ciudades, y los mercados agrícolas, ubicados fuera de las murallas, donde los
campesinos venden sus excedentes. Esto constituye el mercado interno.

Por otro lado, el comercio de productos de lujo, tanto locales como extranjeros, es una
constante en el territorio andalusí. Los mercados de lujo suelen estar cerca de las
mezquitas y se distribuyen en el tejido urbano, con callejones que se pueden cerrar por
la noche. Este comercio requiere la existencia de edificios como las alhóndigas, que
sirven para almacenar y distribuir productos, así como para alojar a los comerciantes
foráneos y pagar impuestos.

El comercio exterior, especialmente durante el califato de Córdoba, se centra en los


puertos principales que conectan con el norte de África, el oriente, la Hispania cristiana
y Europa, siendo la moneda andalusí de gran importancia en el Mediterráneo.
En cuanto a la explotación de recursos, tanto urbanos como rurales, se enfoca en la
utilización de los recursos naturales de las zonas montañosas circundantes a las ciudades,
regulada y asociada a la recolección de plantas aromáticas, la obtención de madera y la
minería, es decir, la explotación de las zonas comunes.
Sin embargo, la agricultura se erige como el motor principal de la economía andalusí,
destacando el regadío (también la de secano) y la diversificación de cultivos, con una
amplia variedad de productos agrícolas que se cultivan en grandes y pequeñas
propiedades, estas últimas caracterizadas por el policultivo y trabajadas por familias que
abastecen a las ciudades. Es una actividad impulsada por el Estado, pero no dirigida, no
trabaja como un sistema feudal (a diferencia del mundo cristiano), sino que hay una
libertad de cultivo, y se fomenta el policultivo. Esa producción se va a ir viendo
completada con los cultivos intensivos de vegetal, que seguirán la tradición antigua.
Las ciudades, como centros organizativos, dependen del territorio agrícola circundante
para su abastecimiento, y la unidad poblacional predominante es la alquería, controlada
por castillos rurales estratégicamente situados. A través de tratados agrícolas, se observa
la diversidad y la introducción de nuevos cultivos en la península, tanto autóctonos como
importados y adaptados por el mundo islámico, en respuesta a necesidades comerciales
y de producción.

Hay una gran variedad de productos, y se intentan cubrir todas las necesidades, por lo que
numerosos cultivos se irán readaptando al territorio peninsular, y se suelen utilizar
grandes fincas para ir aclimatando nuevos cultivos

Las grandes obras e infraestructuras hidráulicas están impulsadas por el Estado, creado
un entretejido complejo. El agua es el elemento esencial, todas las necesidades del
mantenimiento y de la distribución y aprovechamiento del agua será otro de los elementos
fundamentales.

A la hora de la explotación de la tierra encontramos una propiedad que va regulando la


actividad en el campo, donde se ven implicados pequeños agricultores, y a cambio de ese
trabajo, también van a aportar al dueño de a tierra, llamados contratos de aparcería. Hay
una serie de impuestos que gravan la tierra, y la actividad económica se irá enriqueciendo
a la vez que se impulsa la moneda, y por eso al Estado le interesa animar la creación de
ciudades.

Cultura
Al-Ándalus se caracteriza por el desarrollo cultural que se va a producir, sobre todo por
laevolución interna del mundo andalusí, que permitirá un desarrollo diferente a la que
vemos en otras áreas. Ejerciendo una fuerte influencia, no solo en la zona cristiana, sino
en otros espacios donde la cultura andalusí tendrá un calado especial. Podemos pensar
que Al Ándalus va a tener influencia de la escuela maniquí, sin embargo, la base autóctona
con otros mundos permitirá el desarrollo de una cultura muy especial, y en momentos
deesplendor cultural, con Al Hakamán II se hará una biblioteca.

Empiezan a aparecer una serie de fracturas en la organización social, que hará que el
califato empiece a deteriorarse. Hay que tener en cuenta que el mundo árabe y cristiano
son complementarios.

Posibles preguntas (planteadas por mi)


- Origen y sociedad de Al-Ándalus
- Organización institucional del Califato de Córdoba
- Cómo se constituye la sociedad islámica de Al-Ándalus: que procesos
intervienen y cuáles son sus principales componentes.

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