Tema 3 - HME
Tema 3 - HME
Al- Ándalus se implicará en el marco general del islam; de hecho, el desembarco de los
musulmanes en la Península vendrá dado por la política expansionista del islam oriental
con un discurso y presupuestos propios de esta religión, y, a pesar de que Al-Ándalus tenga
características propias, la base social poblacional y cultural será la de la península arábiga.
1. La conquista de Hispania
La conquista de Hispania por los musulmanes estuvo favorecida por el establecimiento del
islam oriental en el norte de África que servirá de puente en ese salto hacia la Península
Las primeras campañas que se llevan a cabo en la zona norte africana serán en el año 641
con la toma de Alejandría, estarán encaminadas en la búsqueda de botín para poder
mantener su estructura [Link] operaciones buscarán un asentamiento estable en el
que puedan permanecer de forma continua; así, se llevará a cabo una islamización de
Egipto a través de la fundación de Fustat y la construcción de la mezquita de Amr. Hacia
el año 670 ese modelo oriental se irá estableciendo en el norte de África. Se crean las
ciudades campamento, como es el caso de la que se hace en Túnez,y poco a poco se va a ir
controlando ese espacio.
En estos momentos, el peligro más desequilibrante en el norte de África, una zona muy
desarticulada, será la presencia de grupos nómadas del Sáhara (bereberes) que ya le habían
creado problemas a Roma, a los vándalos o a los bizantinos. Enun primer momento, se
resisten a la presencia árabe y les atacarán; ese mundo árabe se asienta en las zonas de
costa e irán ocupando espacios que les permita controlar un territorio importante. En ese
sentido, va a ser fundamental el control de esos enclaves, como por ejemplo la ocupación
de Cartago, que les permite tener una presencia estable dentro de lo que va a ser el
territorio, destacando también la fundación de Kairouan en el 670.
En torno al 705-708, esa presencia se verá afianzada en la zona sur del Magreb donde
desde el 704 nos encontramos con un gobernador oficial establecido por ese poder oriental,
que será Musa, quegobernará esa provincia norte africana. Su proceso de conquista (no su
islamización) se cerrará con la toma de Ceuta en el 709, aunque su mayor problema sigue
siendo esos grupos bereberes que se resisten al control del mundo árabe. Por lo tanto, la
islamización de las tribus nómadas será uno de los objetivos principales, ya que, los
bereberes serán colectivos con una fuerte organización tribal, lo que beneficia al mundo
islámico para meterlos en las tropas, ya que contarían con un mayor número de soldados.
Los árabes y bereberes mantendrán relaciones “pre-conversión” entre ellos, pero al final
esta tribu nómada acabará convirtiéndose al islam. Los bereberes son muy belicosos, y
difíciles de controlar, y por esto, serán los primeros contingentes que llegan a Hispania. Lo
que hace Musa es enviar al contingente bereber para evitar con estos problemas en el norte
de África. Los primeros grupos que llegan a la península no eran unidades uniformes ya
que muchos no estaban todavía islamizados.
Dentro de la península, nos encontramos un poder visigodo fragmentado, con pueblos
enfrentados entre sí, que nos habla de un territorio con poderes locales cada vez más
fuertes, elemento que el islam aprovecha. Dentro de esta, vemos como los poderes locales
se encuentran con que los musulmanes les dejaran total independencia, tanto personal
como religiosa, solo pidiéndoles tributos, por lo que estos poderes locales visigodos se
aliaran con ellos.
En la zona norte africana, las fuentes nos dejan pistas sobre estos grandes nobles que
colaboran con estos recién llegados, y son de toda índole, no solo grandes nobles y
aristócratas de grandes propiedades; si no que además el clero y los obispos se verán muy
colaboracionistas con el mundo islámico. Estos clérigos efectuarán una labor fiscal para el
mundo árabe, proporcionándole los detalles del sistema fiscal visigodo, incluso algunosde
estos nobles empezarán a recoger algunos impuestos, de los que se quedarán una [Link]
de estos colaboracionistas será el conde Julián, señor de Ceuta, que prestó apoyo a los
musulmanes a cambio de que se le permita conservar su posición de privilegio. Él
proporcionará embarcaciones a los musulmanes para cruzar el estrecho de Gibraltar.
Preguntar si los clérigos efectúan una labor fiscal.
En torno al año 710 el bereber Tarif ibn Malluk llevará a cabo una expedición de
reconocimiento en la que pequeños contingentes se empiezan a situar en el sur de la
Península, a través de algaradas. Sin embargo, Musa querrá dar un paso mayor y efectuar
una presencia poderosa en la Península. Tras esta incursión, se realizará una segunda
expedición (con el amparo de Musa) al frente del liberto Tariq ibn Ziyad, que llegará a
Gibraltar con unos 7000 soldados bereberes donde no encuentra oposición tomando Carteia
y Algeciras. Aunque se inicia un largo problema ya que él era un liberto y sus tropas no
eran árabes.
Cuando desembarcan en la Península, las fuentes visigodas nos hablan de que Rodrigo está
en batallas con el norte, y no hay respuesta directa contra los bereberes lo que les permite
asentarse rápidamente sin apenas resistencia. No habrá ningún árabe en la primera llegada,
la tropa será fundamentalmente bereber al frente del liberto Tariq, sin embargo, cuando
Musa se da cuenta que puede conseguir botín en la península, empieza a quitar a los
bereberes de su ejército y empieza a dejar entrar a los árabes, para que de esta forma no
tenga que repartir el botín con esta tribu nómada.
Abd Al Aziz (hijo de Musa) se dirige hacia Málaga, Granada y Murcia, lo que indica la
capitulación del mundo visigodo. Este nuevo contingente se dirige hacia Toledo, donde
Musa empezará atomar las riendas de la dirección que tienen que seguir estas conquistas y
entre el 713 y el 714 ocupará Toledo, empezando su marcha hacia el norte. En el verano del
714 se reinician las campañas avanzando hacia el valle del Ebro, Alto Aragón y más tarde
la zona occidental, destacan la toma de Zaragoza y Lérida. Como puntos clave de la
conquista destacan los pactos con la nobleza local de origen visigodo de esos territorios,
como por ejemplo los pactos con el conde Casio.
Musa y Tariq darán cuenta de sus conquistas a Damasco, desplazándose hasta allí para
comunicar al califato Omeya sus logros. Cuando Tariq y Musa abandonan la Península
dejan al frente a Abd Al Aziz, considerado el primer gobernador de la Península.
En estos primeros momentos de conquista se llevarán a cabo una política de capitulaciones
para tranquilizar el territorio y tener posibilidades de asentarse, así como la implantación
de una fiscalidad que les permita constituir una estructura e impuestos en los nuevos
territorios. No había diferenciación entre musulmanes o no musulmanes en el pago de
impuestos. No nos encontraremos con una conquista cerrada ya que aunque se consiga el
control habrá zonas donde se produzca levantamientos contra el nuevo poder.
El mundo árabe hará frente a los enfrentamientos surgidos de la aplicación de los principios
del islam oriental dentro de la península con respecto a la propiedad de la tierra. En la
Península quedará patente esas diferencias en el mundo árabe entre los yemeníes y los
qaysíes. Los musulmanes querrán cruzar los Pirineos siguiendo su política de rápida
expansión protagonizada por grandes colectivos.
Abd Al Aziz (714-716) completará la conquista de la Península con la incorporación de
las plazas del Algarbe, Lisboa, Coimbra y Viseu. Tendrá problemas por casarse con la
viuda del Rey Rodrigo. Será asesinado en el 716 dándose por iniciado el Emirato
dependiente de Damasco.
De esta primera etapa tenemos información del 754, una crónica mozárabe, que empieza a
dar noticia de cómo se producen esos asentamientos, en relación con la nobleza visigoda.
Se cree que los musulmanes empujaron a los visigodos al norte de la Península,y cuando se
establecen allí en el norte son los que abanderan la llegada al sur.
Algunos nobles visigodos emigran al norte, pero otros establecen pactos y a partir de ahí la
nobleza visigoda tendrá un gran peso, y empezarán a tener un cierto protagonismo,
mientras que otras áreas quedan fuera. Los árabes se asentarán siguiendo un modelo de
hábitat disperso, usan zonas elevadas con una posición privilegiada para controlar zonas
de paso y así empiezan a influir en las zonas rurales donde se han desarticulado los cuadros
de mando. Esto constituirá los verdaderos agentes de cambio que irán entrando en contacto
con esa población autóctona, lo que en muchos casos perdurarán las estructuras anteriores.
En la Península se empieza a ver una dualidad que se prolongará durante todo el periodo
andalusí que será la dualidad entre el mundo árabe y bereber, que introduce un elemento
social que choca. Los bereberes representan a las mawlas, que serán un colectivo que,
aunque va buscando botín, tienen más idea de asentarse, de tener presencia, mientras que
dentro del colectivo árabe se quiere ver esa idea de enriquecimiento personal, y de prestigio
de los linajes árabes y esa posibilidad de volver luego a esos espacios. Desde el mundo
Omeya se busca que se incremente la presencia árabe y disminuya el mundo bereber.
Las guerras entre qaysíes y yemeníes producidas en la parte oriental llegará hasta la
península. Los qaysíes aparecen como nuevos convertidos y terminarán configurando
dentro de Al Ándalus un colectivo social como andalusíes, pero que ya han nacido en Al
Ándalus, empezando a tener posturas enfrentadas con el colectivo árabe y bereber. Habrá
enfrentamientos entre estos dos colectivos, ya que, los qaysíes pretenden políticas más
duras, mientras que el mundo yemení buscará integrar a toda la población en la comunidad
de creyentes y darles privilegios árabes en general, buscando una integración masiva.
En la península se empiezan a producir conversiones, pero la mayor parte serán mozárabes.
Nos encontramos con una realidad social compleja, con procesos de arabización (cambio
lingüístico) e islamización (cambio ideológico) irán cambiando y transformando la
sociedad, de hecho, no se hablará de una sociedad plenamente islámica hasta el califato de
córdoba.
-Inmigración de musulmanes
-Matrimonios mixtos entre musulmanes y mujeres indígenas
-Conversión de la población hispano-visigoda
FALTA CONTENIDO SOBRE ISLAMIZACIÓN
El emirato dependiente será una etapa complicada de asentamiento, poco a poco el mundo
árabe empieza a intentar afianzar su presencia en la península e ir consolidándola. Esos
gobernadores (wali), en principio, dependen del califato oriental, y aparecen como los
amires, con una serie de atribuciones que serán fundamentales. Estos gobernadores asumen
en sufigura funciones militares, funciones administrativas, políticas, religiosas y judiciales.
Serán los responsables de pagar a las tropas con un reparto de botín, y en esta época se
debe reservar 1/5 para el Estado, y no se sabe si estas tropas podían recibir ya un sueldo
como en Egipto, o si se les pagaba de acuerdo con el botín o los tributos de aquellas zonas
que habían capitulado. El Emirato dependiente se irá articulando y estos gobernadores
empezarán a acuñar moneda, y poco a poco aflorará la figura del juez (Cadi) empieza a
constatarse su presencia dentro de la península.
En este primer período, los gobernadores deberán hacer frente al problema del reparto
legal, ya que para financiar su política necesita de una base sólida y real que les permita ir
hacia delante.
Será el Estado el que financie la transformación de las ciudades, por lo que buscará
controlar esa fiscalidad visigoda intentando afianzar las bases que ya controlan. Esto
constituirá uno de los motivos del desequilibrio ya que estas medidas tendrán oposición
porque, aunque los defensores piensen que el Estado puede velar por el bien común, sus
detractores eran aquellos que habían obtenido una posición de privilegio por lo que no
querrán verse desfavorecidos y relegados a un segundo plano (luchas de poder). Estas
posiciones enfrentadas provocarán una rebelión bereber hacia el 740, que será importante
porque nos muestra la división de intereses sociales dentro de Al Ándalus.
El primer dirigente será Abderramán I que vendrá acompañado de sus clientelas y parte de
sus familiares que se establecen en torno al 755 tras cruzar el estrecho. A partir de ahí
comienza un proceso de penetración hacia el centro de la Península desde la costa con la
ayuda de los Yunds sirios del Jordán. Abderramán I se irá moviendo por el sur buscando
apoyos por Granada, Sevilla, Sidonia…por diferentes espacios que le darán ese soporte.
Abderramán I, que adquirirá el título bifocal de emir y rey tratando de acerca al mundo
árabe y mozárabe, tomará la ciudad de Córdoba. A pesar de que no se proclama califa.
No solo recibe apoyo omeya, si no que el mundo bereber también le dará esa cobertura, y
mediante rápidas adhesiones Abderramán buscará un enfrentamiento definitivo. En ese
sentido es muy importante la aproximación que hace a Córdoba, que será considerado el
centro del poder político árabe, y donde se dará la batalla de Al- Musara, que será la que
marque la conquista de esa ciudad y marcará el inicio del califato independiente a partir
del 756.
Medidas Abderramán I
Le dará un giro a la política fiscal incrementado los impuestos, haciéndolos más complejos
y mejorando el control fiscal para conseguir la financiación necesaria para hacer frente a los
gastos del ejercito mercenario que no ha dejado de crecer, le dará impulso al mundo urbano
con centros económicos fundamentales. ¿enfrentamiento entre la propia familia omeya?
Situación económica estable, media entre la familia omeya.
Al-Hakam I (796-822)
Abderramán II (822-852)
Se impondrá un protocolo oficial para la corte que focalice el poder entorno al emir que se
impondrá como la cabeza del Estado, se simboliza como el centro del Estado islámico.
Buscará crear una centralización más compleja que le permita imponerse al resto de
poderes locales (bereberes, muladíes o árabes) que, a pesar de que juran fidelidad al emir,
su lejanía con respecto a Córdoba les hace tener una cierta independencia, por lo que
realmente el espacio que controla el emir es reducido en comparación con el resto del
territorio, bajo-medio Guadalquivir, y que se había ido extendiendo a ciertas áreas
montañosas. Esa fracturación de los poderes locales debilita al emirato ya que dificulta el
poder articular un Estado. El califa Abderramán III buscará frenar esta fracturación.
Necesitarán de los poderes locales a pesar de la fracturación que suponen. Por una parte,
Córdoba es consciente de que los poderes en la frontera a veces actúan a sus espaldas, pero
son los elementos que permiten evitar el avance cristiano en un primer momento.
Llevará a cabo una centralización a través de una importante política fiscal haciéndose
necesario financiar los resortes del Estado (incluido el económico) para intentar
controlarlos en beneficio del fortalecimiento y consolidación de la estructura estatal.
Abderramán II fijará su mirada en el sistema impositivo, y en poder beneficiar los núcleos
urbanos, y poco a poco considera necesario aumentar, no solo la fiscalidad, si no habilitar
otro escenario, que será el mundo urbano, para conseguir los recursos necesarios. Con
Abderramán II se aumenta la presión fiscal lo que va a dar lugar a un descontento de la
población, destacando los mozárabes. Se aumentará la circulación de moneda a través de
la reforma de la Casa de la Moneda, que tenía su sede Córdoba, con el objetivo de aumentar
los beneficios y afrontar el comercio y la recaudación de impuestos. La emisión de moneda
era controlada por el emir. Se incrementa tanto los dirhams de plata y los feluses de cobre.
Las ciudades irán teniendo poco a poco una actividad política, territorial y económica por
lo que hará necesario incrementar la red urbana y fortalecer antiguas ciudades, para controlar
los territorios más rurales y fortalecer al Estado. Se intentará establecer en las ciudades
núcleos urbanos fuertes donde se fomente la actividad comercial interna y externa
(necesidad de controlar el mediterráneo occidental para dar salida a sus productos), la base
de la alimentación y el desarrollo de otras actividades artesanales, donde el beneficiario
directo sea el Estado. Esto se producirá tanto con Abderramán II y Muhammad I.
Con Abderramán II habrá un fuerte impulso a la arabización, donde observamos como las
comunidades mozárabes se van alejando de los núcleos urbanos, con una postura cada vez
más radical como si se hiciera necesario mostrar su cristianismo. La ofensiva de la
arabización, buscando una islamización, provocará que el mundo mozárabe se vaya
radicalizando ya que se empieza a buscar una respuesta por parte de algunos dirigentes
mozárabes, buscando el “martirio”, a través de protestas y actuaciones contrarias a esa
arabización que se simbolizan como ejemplarizantes.
La arabización impulsada por el mundo islámico permitirá que estos elementos se hagan
visibles, mientras que sectores islámicos empezarán a presionar para ir cambiando el
colectivo social sobre el que se asienta el colectivo islámico, queriendo darle una
fisionomía personal, donde se buscará que la conversión al islam sea cada vez mayor. En
esos círculos de poder, se querrá ayudar a profundizar en esa política de islamización
impulsada por el Estado.
La islamización supone la expansión de la religión, y en ese camino, la influencia de
alfaquíes y ulemas que se afianzarán en el gobierno de Abderramán II que pretenderá que
se vaya definiendo la confesión religiosa, y que se imponga la corriente maniquí, lo que
conlleva que la islamización empiece a perseguir elementos muy simbólicos del mundo
cristiano, que en las ciudades estaban muy visibles, pretendiendo minimizar su presencia,
lo que hace que la islamización sea menos benévola. El controlar de manera eficaz el
territorio, hará que la zona norte esté en el objetivo de control del poder califal, y hará que
haya campañas en las zonas del norte. En esta etapa no hay frontera, será discontinua, y
estarán perfectamente definidas las marcas superiores, dondese definirán espacios como
Mérida, y aquí, a diferencia de otros espacios tiene mucho peso el mundo muladí, antiguos
cristianos cuyo origen están en familias visigodas, pero dentro de la nueva religiosidad.
Se producirán conflictos entre las familias muladíes que intentan hacerse con el control y
mantenerse en esos espacios con una gran independencia, otro elemento más del mosaico
que arrastra Al Ándalus casi desde el primer momento. La realidad es que, a pesar de los
intentos de unión, habrá colectivos con unas raíces independientes que no acabarán de
sociabilizar. En el norte, aparte de lo visto anteriormente, el mundo emiral debe comprender
la situación poblacional del norte ya que no hay suficientes árabes para llevarlos hasta allí,
por lo tanto, la situación será diferente para mundo cristiano, donde los procesos de
conquistas incluirán asentamientos de población en los espacios conquistados, y de esa
forma, conseguirán ocupar mejor la zona fronteriza.
Otro de los problemas árabes es sociabilizar las zonas de frontera; ya con Abderramán II y
Muhammad I, a pesar del proceso de consolidación de la frontera, nos encontramos como
se van repoblando núcleos como León, y que nos mostrará un escenario diferente.
El tercer periodo y final del emirato independiente de Damasco será Abd Allah, que
marcará la etapa final del mundo emiral, donde se verá como las dificultades en el control
de las zonas, como vemos con el mundo muladí, y la fractura de poderes locales será cada
vez más difícil de controlar, y a finales del emirato nos encontramos con una situación
en la que los levantamientos fueron una constante, donde el mundo muladí tuvo una
enorme presencia, provocando sublevaciones en la zona de Toledo, además de las
presiones bereberes, en la zona de Bayana y varios focos rebeldes en el sur.
Abderramán III sube al trono por imposición de su abuelo, que lo considera el más
cualificado para adquirir el control, lo que provoca que los cuadros de gobierno muestren
oposición a esa designación, en un momento en el que el poder se va desarticulando, ya
que, en esta transición entre emirato y califato, encontramos una etapa en la que vemos
un estado de “semitaifa”, donde hay muchos poderes locales actuando de forma
independiente. Es por esto, por lo que Abderramán III es consciente de los problemas
internos del mundo andalusí, y buscará soluciones para ellos.
En primer lugar, sus medidas irán encaminadas en buscar el control de las zonas en
rebelión más cercanas a Córdoba que se resistían a entrar en un gobierno más
centralizado, a través de la destrucción de fortalezas antiguas, lazos personales y nuevos
gobernadores, consiguiendo una nueva reorganización del territorio. Más tarde se
intentó aglutinar a los poderes locales (bereberes, árabes y muladíes) quienes
presentaban una complejidad étnica y religiosa, lo muladíes fueron lo más peligrosos ya
que llegaron a establecer alianzas con los mozárabes que fueron tachados de
colaboracionistas por un mundo cristiano cada vez más consolidado, destacará el
movimiento de los mártires. En definitiva, lo que se intenta es frenar los focos de
rebeldía que se habían ido estableciendo y consolidando a lo largo del territorio, también
se buscará un reconocimiento económico con el pago de tributos. Estos poderes locales,
que no serán un cuerpo homogéneo, lucharán también entre ellos para imponer sus
propios intereses los unos a los otros.
Abderramán III llevará a cabo incursiones en las zonas del centro donde las rebeliones
eran constantes con el objetivo de sofocarlas. En la etapa final del emirato había cierta
inseguridad. Se hace hincapié en la rebelión de Bigastro ya que esta se encontraba cerca
de los centros de poder andalusíes, será sofocada hacía el 928. La zona de Bayana fue
controlada y sometida al control cordobés hacia el 922, hacia el 932 también acabará
con los levantamientos en las zonas de Badajoz y de Mérida.
Abderramán III seguirá una política intervencionista en los reinos del norte lanzando
campañas de castigo, donde buscará redefinir las fronteras, y donde querrán disminuir
elpeso de los reinos cristianos. Por otro lado, parará la yihad que se volverá a retomar
en los tiempos finales del emirato de la mano de Almanzor. Serán fundamentales las
campañas en el valle del Ebro y del Duero para frenar el avance cristiano hacia el sur,
asegurando el control de Zaragoza y fortaleciendo las instituciones estatales.
Sin embargo, una derrota contra los cristianos en Simancas en 939 dará lugar a un
cambio de Abderramán en su enfoque reforzando las instituciones estatales y realizando
reformas administrativas. Asumió un liderazgo fuerte, evitando sublevaciones internas
y estableciendo una presencia estratégica en lugares como Medinaceli.
Ninguno de los poderes pretende derrotar al estado islámico, sino que les molesta la
centralización del estado. En un primer momento, se les ha dejado actuar a los poderes
locales a cambio del control territorial pero siempre con gran libertad. Lo que intenta el
mundo Omeya es centralizar el Estado, control directo por parte de Córdoba, ese es el
problema que tienen los poderes locales. Se va produciendo un mayor control conforme
se desarrolla el Estado. Por esto, esa gran cantidad de sublevaciones.
Independientemente de los problemas internos, el Estado se mantiene fuerte. Se obligará
a que estos poderes locales paguen impuestos, reducir su autonomía y a que participen
en las campañas del califa.
El asumir el título califal se ha querido entender, más como una necesidad para hacer
frente al choque con la zona norteafricana por controlar el Mediterráneo, ya que, en el
momento en el que nos encontramos hay un califato fatimí que se localiza en la zona
norteafricana, muy agresivo, y que será una de las principales oposiciones al mundo
andalusí. El califato fatimí se irá identificando con la zona de Egipto, que tendrá una
posición clave en el Mediterráneo oriental.
Ese control del Mediterráneo sería la base sobre la que se desarrolla esa primera etapa de
control con una política que mira al norte de África, y con un califato cordobés que
alcanza el punto álgido de su unión con el mediterráneo e intentan llevar una posición de
control y de preponderancia. Destaca el ataque al puerto de Almería en 955
Buscará establecer puntos estratégicos con los que poder ejercer una posición de control,
destacando el control de las Islas Baleares. Se intentará evitar los ataques directos a
través de alianzas e intervenciones diplomáticas como la llegada de embajadas que
reconozcan la autoridad de Abderramán III, por lo que va consiguiendo una posición de
liderazgo que pone en cuestión la expansión del califato Fatimí.
A partir del 955, las fuentes nos hablan de una reforma de la administración central con
una intención den centralizar el gobierno, la cual se va a masificar ya que se utiliza como
una forma de recompensa. Se mantiene el cargo de visir al frente de las principales
dependencias de la administración central, es un cargo que se convierte en honorífico
que se utiliza para compensar, en muy poco tiempo se suceden varios de estos visires,
es una manera de recompensar esos clientes siendo un servicio más honorifico que real.
El Hayib jugó un papel importante como soporte del poder central, viene de la
administración oriental (primer ministro), es una figura dentro de la administración
central. En un primer momento el califa impulsará este cargo, aunque más tarde lo
frenará. Se cree que pudo tener un carácter honorífico.
Se verá como Abderramán III a pesar de poner a sus clientes en lo cargos, empleará una
política rotativa sustituyendo a estos clientes por otros de manera muy sucesiva.
En cuanto al ejército se pondrá en marcha una política en la que se van entrelazando las
acciones militares con las diplomáticas. Se aumentará el número de esclavos que
formaran parte del ejército, aumentando el uso de mercenarios en su ejército. Se
fortaleció su guardia personal, rodeándose de un ejército cada vez más cercano, con la
confianza de que es número de personas ajenas a las clientelas árabes van a suponer una
mayor fidelidad.
Tras la muerte de Abderramán III, accede al poder Al- Hakamán II que intentará
mantener la política de su padre, aunque no será igual. Este tomará un Estado donde los
procesos de arabización e islamización está finalizados, aunque empezará a delegar en
determinados funcionarios competencias correspondientes al gobierno, dejándolas de
lado. Será fundamental la figura del Galib en la actividad militar al frente del ejército
califal, teniendo un gran peso en las marcas al frente de las campañas militares.
La figura del Hayid tendrá una gran importancia en la toma de decisiones políticas, con
Al- Hakamán. Junto a ese primer ministro empiezan a aparecer una serie de grandes
funcionarios que controlan la corte, estos son procedentes de los mercenarios califales
de confianza del Califa, destacan los fatam. Esta situación generará una fuerte posición
de poder que va a dar lugar a un deterioro y fracturación de esa autoridad califal. Los
fatam eran esclavos liberados que van a ir ocupando altos cargos a la vez que las
clientelas, tendrán el rechazo del califa. El gobierno de Al Hakamán, a nivel político, se
ve el inicio de la degradación que empieza a fracturarse en una serie de poderes.
Al Hakamán en el ámbito militar se verá como este engrosará las filas militares con
mercenarios del Magreb, así como delegar las principales funciones en segundas personas lo
que debilitará el poder califal. Se asistirá a una nueva debilidad califal ya que este reducirá esa
relación que anteriormente se había forjado con el pueblo a través de una serie de festividades,
si estarán presentes estos nuevos poderes en los que el califa delegaba las funciones.
Con la muerte Al Hakam II llegará al poder su hijo Hisham II con 11 años, dejandolo en
una posición débil. En un primer momento, cuenta con el apoyo directo de Galib, que sigue
ocupándose de la faceta militar, pero se empezará a producir una situación de desgobierno
en la que se van a irán posicionando personajes del entorno de la corte más inmediata,
convirtiéndose uno de ellos en sus primeros ministros.
El Hayid terminará acaparando todos los resortes del poder, destacando la figura de
Almanzor. Este dejará aislado de sus funciones a Hisham II, convirtiéndose en la figura
dirigente. Almanzor en su camino por fortalecer el poder creará un nuevo gobierno al
margen del califa, creará una ciudad pegada a Medina Azahara donde establece su
residencia.
En cuanto a la oposición, podemos destacar la del Galib (que eliminará), también la de los
sectores árabes, aunque los alfaquíes y ulemas en un primer momento lo apoyarán, sobre
todo porque pensaban que era necesaria la presencia de Almanzor dentro de la corriente
maniquí. Sin embargo, verán como Almanzor minimiza al califa, volviéndose en contra ya
que lo verán como una usurpación del poder. Almanzor responderá con la llegada de
mercenarios que reactivarán la yihad, de manera que de esa forma consigue botín y ganarse
a los sectores más descontentos, que ven en esa yihad la posibilidad de reivindicar ese
espacio de poder. Por otra parte, Almanzor va a redefinir la administración colocando en
los puestos de poder a gente de su confianza.
Nos encontraremos con una etapa de degradación de este califato cordobés en el que poco
a poco se irán viendo las dificultades del dirigente que intenta poner en marcha una política
con el que atraer a los principios islámicos con medidas muy visibles, como por ejemplo
reformar la biblioteca de Medina Azahara pegándole fuego a libros. También pone en
marcha obras de beneficencia queriendo aumentar su prestigio, con esa yihad que envía al
norte contra determinados enclaves cristianos, en ciudades como Barcelona o Santiago de
Compostela, le permitirá demostrar su éxito al frente del gobierno. A pesar de todas esas
medidas, se están preparando las bases para una fractura del poder que no tratará en llegar.
En cuanto a la política interior se va a llevar a cabo una serie de reformas que permita
afianzar el sistema fiscal y a la vez ir consolidando y aumentando la posición dentro de la
península. En estos momentos, tenemos una política definida, que querrá tener un control
del frente africano por las tropas, por su oro, y lo vemos durante todo el periodo califal.
Abderramán III hará una primera entrada, hasta que se hace con el control de Melilla y ahí
ya se ve un enfrentamiento directo con los poderes de la zona norteafricana. Lo que intenta
Abderramán III es que se le reconozca autoridad en la zona, que poco a poco le permita
tener puntos fuertes en ese espacio, no sólo será el control de Melilla en el 931, sino que
también conseguirán Ceuta lo que les dará una posición de privilegio en el Magreb. Es una
zona conflictiva, pero también un espacio que miran por ser el granero de Europa. El
control del norte de África tendrá avances y retrocesos.
Abderramán III consolidará su presencia cundo el califato fatimí se vaya a Egipto, y
siguiendo su estela, Al Hakamán y su primer ministro intentarán intervenir en las disputas
entre los diferentes grupos norteafricanos, en una disputa con un margen general, ya que
son grupos de bereberes sumidos en enfrentamientos entre nómadas y sedentarios, y serán
la cantera de los mawlas que tendrán un sentir del islam muy identificado con el mundo
almorávide y almohade. Almanzor también continuará con la presencia en el norte de
África, y que, a pesar de la debilidad dentro del control del Estado, eso va a ocupar una
parte importante de su política.
Economía y sociedad
Los enfrentamientos tradicionales entre los árabes del norte y del sur se van a reflejar en
la península ibérica. Además, el mundo bereber llegará a la península con sus propias
luchas internas, principalmente centradas en las disputas tribales.
La sociedad andalusí, desde el principio, muestra rasgos distintivos donde el elemento
privado y su supremacía sobre lo público están presentes. Los grupos sociales establecen
un contrato con el poder, co-organizando los diferentes colectivos. Se forma una
sociedad de tipo tributario donde el estado se beneficia de una parte de la tributación a
través de la sociedad, utilizando esos fondos para obras de infraestructura y para sostener
el ejército. El Estado no perderá el privilegio que le corresponde.
Por lo que nos encontramos con una sociedad heterogénea, con diferencias jurídicas
entre hombres y mujeres de condición libre yesclavos, además de económicas, étnicas y
religiosas.
En contraposición a esta sociedad, nos encontramos con una economía donde la
agricultura ostenta un papel primordial, aunque el ámbito urbano también desempeña
una función significativa. La ciudad se percibe como un espacio económico donde se
llevan a cabo actividades fundamentales, como la artesanía y el comercio, que reflejan
el modelo tributario utilizado en al-Andalus. La producción artesanal y comercial
emerge como el rasgo distintivo más notable de esta civilización. En este contexto
económico, existe una estrecha relación entre el mundo urbano y rural, generando
excedentes que sostienen a las comunidades agrícolas y abastecen al mundo urbano.
La artesanía abarca una amplia gama de productos, destacando textiles, cerámica, trabajo
en cuero y vidrio, destinados tanto al comercio interior como exterior. Estos productos
se comercializan en diferentes tipos de mercados, como los zocos, situados en las
ciudades, y los mercados agrícolas, ubicados fuera de las murallas, donde los
campesinos venden sus excedentes. Esto constituye el mercado interno.
Por otro lado, el comercio de productos de lujo, tanto locales como extranjeros, es una
constante en el territorio andalusí. Los mercados de lujo suelen estar cerca de las
mezquitas y se distribuyen en el tejido urbano, con callejones que se pueden cerrar por
la noche. Este comercio requiere la existencia de edificios como las alhóndigas, que
sirven para almacenar y distribuir productos, así como para alojar a los comerciantes
foráneos y pagar impuestos.
Hay una gran variedad de productos, y se intentan cubrir todas las necesidades, por lo que
numerosos cultivos se irán readaptando al territorio peninsular, y se suelen utilizar
grandes fincas para ir aclimatando nuevos cultivos
Las grandes obras e infraestructuras hidráulicas están impulsadas por el Estado, creado
un entretejido complejo. El agua es el elemento esencial, todas las necesidades del
mantenimiento y de la distribución y aprovechamiento del agua será otro de los elementos
fundamentales.
Cultura
Al-Ándalus se caracteriza por el desarrollo cultural que se va a producir, sobre todo por
laevolución interna del mundo andalusí, que permitirá un desarrollo diferente a la que
vemos en otras áreas. Ejerciendo una fuerte influencia, no solo en la zona cristiana, sino
en otros espacios donde la cultura andalusí tendrá un calado especial. Podemos pensar
que Al Ándalus va a tener influencia de la escuela maniquí, sin embargo, la base autóctona
con otros mundos permitirá el desarrollo de una cultura muy especial, y en momentos
deesplendor cultural, con Al Hakamán II se hará una biblioteca.
Empiezan a aparecer una serie de fracturas en la organización social, que hará que el
califato empiece a deteriorarse. Hay que tener en cuenta que el mundo árabe y cristiano
son complementarios.