Sismos, temblores y terremotos son términos usuales para referirse a los
movimientos de la corteza terrestre, sin embargo, técnicamente hablando, el
nombre de sismo es más utilizado (terremoto se refiere a sismos de grandes
dimensiones).
Son de corta duración e intensidad variable y son producidos a
consecuencia de la liberación repentina de energía. Paradójicamente,
poseen un aspecto positivo que es el de proporcionarnos información sobre
el interior de nuestro planeta. Actualmente, gracias a la técnica conocida
como tomografía sismológica o sísmica, se conoce con gran detalle el
interior de nuestro planeta.
Causas
Aunque la interacción entre Placas Tectónicas es la principal causa de los
sismos no es la única. Cualquier proceso que pueda lograr grandes
concentraciones de energía en las rocas puede generar sismos cuyo tamaño
dependerá, entre otros factores, de qué tan grande sea la zona de
concentración del esfuerzo. Las causas más generales se pueden enumeran
según su orden de importancia en:
TECTÓNICA: son los sismos que se originan por el desplazamiento de
las placas tectónicas que conforman la corteza, afectan grandes
extensiones y es la causa que más genera sismos.
VOLCÁNICA: es poco frecuente; cuando la erupción es violenta
genera grandes sacudidas que afectan sobre todo a los lugares
cercanos, pero a pesar de ello su campo de acción es reducido en
comparación con los de origen tectónico.
HUNDIMIENTO: cuando al interior de la corteza se ha producido la
acción erosiva de las aguas subterráneas, va dejando un vacío, el
cual termina por ceder ante el peso de la parte superior. Es esta caída
que genera vibraciones conocidas como sismos. Su ocurrencia es
poco frecuente y de poca extensión.
DESLIZAMIENTOS: el propio peso de las montañas es una fuerza
enorme que tiende a aplanarlas y que puede producir sismos al
ocasionar deslizamientos a lo largo de fallas, pero generalmente no
son de gran magnitud.
EXPLOSIONES ATÓMICAS: realizadas por el ser humano y que al
parecer tienen una relación con los movimientos sísmicos.
Características
El punto exacto en donde se origina el sismo se llama foco o hipocentro, se
sitúa debajo de la superficie terrestre a unos pocos kilómetros hasta un
máximo de unos 700 km de profundidad. El epicentro es la proyección del
foco a nivel de tierra, es decir, el punto de la superficie terrestre situada
directamente sobre el foco, donde el sismo alcanza su mayor intensidad. El
fallamiento (falla) de una roca es causado precisamente por la liberación
repentina de los esfuerzos (compresión, tensión o de cizalla) impuestos al
terreno, de esta manera, la tierra es puesta en vibración; esta vibración se
debe a que las ondas sísmicas se propagan en todas las direcciones y
trasmiten la fuerza que se genera en el foco sísmico hasta el epicentro en
proporción a la intensidad y magnitud de cada sismo.
Ilustración tomada de:
[Link]
Las diversas ondas sísmicas viajan a diferentes velocidades por lo que
llegan al sismógrafo a diferentes horas, los tiempos de viaje se ilustran
como gráficas de tiempo-distancia llamados sismogramas con lo que se
podrá determinar el epicentro de cualquier sismo.
Movimiento Trepidatorio y Oscilatorio. Al generarse un temblor las
ondas sísmicas que se propagan en todas direcciones, provocan el
movimiento del suelo tanto en forma horizontal como vertical. En los
lugares cercanos al epicentro, la componente vertical del movimiento es
mayor que las horizontales y se dice que el movimiento es trepidatorio; por
el otro lado, al ir viajando las ondas sísmicas, las componentes se atenúan y
al llegar a un suelo blando, como el de la ciudad de México, las
componentes horizontales se amplifican y se dice que el movimiento
es oscilatorio.
A menudo, si el sismo es de grandes dimensiones y tiene lugar en tierra se
denomina terremoto, y si tiene lugar en mar se
denomina maremoto formando olas gigantescas llamadas tsunamis de
enorme poder destructivo en las costas vecinas. Al tiempo comprendido
entre dos terremotos se le llama tiempo de recurrencia y al lapso de
calma (menos sismos y de baja magnitud) en un área donde han ocurrido
macrosismos se le conoce como quietud sísmica. De acuerdo con
recientes investigaciones de Max Wyss en el campo de la geología, se ha
determinado que es ahí donde se encuentran los mayores riesgos de un
terremoto, ya que indican la acumulación de energía o tensión elástica.
Impacto
Los efectos de un sismo traen como consecuencia el sacudimiento del suelo,
los incendios, las olas marinas sísmicas y los derrumbes, así como la
interrupción de los servicios vitales, el pánico y el choque psicológico. Los
daños dependen de la hora en que ocurre el sismo, la magnitud, la distancia
del epicentro, la geología del área, el tipo de construcción de las diversas
estructuras, densidad de la población y duración del sacudimiento.
Para cuantificar o medir el tamaño de un temblor se utilizan las escalas
de intensidad y magnitud. La escala de Intensidad o de Mercalli está
asociada a un lugar determinado y se asigna en función a los daños o
efectos causados al hombre y a sus construcciones. La escala de
Magnitud o Richter está relacionada con la energía que se libera durante
un temblor y se obtiene en forma numérica a partir de los registros
obtenidos con los sismógrafos, esta es la manera más conocida y más
ampliamente utilizada para clasificar los sismos.
Premonitorios. Frecuentemente algunos temblores grandes son
precedidos por temblores de menor magnitud generados al inicio del
fracturamiento alrededor de lo que será la región focal del gran temblor,
conocidos como temblores premonitorios. No es fácil determinarlos ya que
no es posible diferenciarlos de la sismicidad normal de una región, por lo
que en la generalidad de los casos, se sabe que un temblor es premonitorio
sólo en el contexto de la actividad posterior.
Replicas. Los sismólogos también han observado que, inmediatamente
después de que ocurre un gran temblor, éste es seguido por temblores de
menor magnitud llamados réplicas y que ocurren en las vecindades del foco
del temblor principal. Como estos sismos ocurren en la zona de ruptura del
temblor principal, su ocurrencia se debe probablemente al reajuste
mecánico de la región afectada que no recupera su estado de equilibrio
inmediatamente después del temblor principal. Inicialmente, la frecuencia
de ocurrencia es grande pero decae gradualmente con el tiempo. El estudio
de las réplicas de un gran temblor se ha aprovechado para estimar las
dimensiones de la zona de ruptura y otros estudios científicos, pero desde el
punto de vista social es necesario conocer su ocurrencia para adoptar una
actitud previsora. Las réplicas son de menor magnitud y pueden ocurrir
minutos, días y hasta años después del evento principal, el número de estas
puede variar desde unos cuantos sismos hasta cientos de eventos.
Predicciones sísmicas. Los sismos son un fenómeno recurrente. La
acumulación suficiente de energía en cualquier lugar tendrá que liberarse
reiteradamente mediante la ocurrencia de un nuevo sismo. Los eventos
símicos ocurren periódicamente en las mismas regiones geográficas; a
medida que pasa el tiempo en una región donde no ha ocurrido un temblor
fuerte, mayor es la probabilidad de que ahí ocurra uno. Es de esperarse que
en las regiones donde ya se han presentado sismos fuertes, vuelvan a
presentarse en el futuro. La predicción como resultado de la comprensión
de un proceso de la naturaleza es una de las metas de toda ciencia, por lo
que la sismología no es ajena a estas aspiraciones.