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Historia del Automóvil Eléctrico

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MARCO TEORICO COMPLETO

HISTORIA DEL AUTOMOVIL ELECTRICO.

Actualmente la industria automotriz se encuentra bajo muchos cambios, la mayoría de estos


apuntan hacia la modernización y son dirigidos por los grandes avances tecnológicos con los
que hoy en día cuenta el mundo dando pie así a la creación de autos eléctricos; pero esto no
es algo nuevo para el hombre y la industria; esto viene desde años atrás, donde varios
personajes históricos vieron un gran potencial al fusionar las máquinas con la energía
eléctrica. Si incursionamos en la historia del automóvil hallaremos que el auto eléctrico
antecedió a los automóviles de combustión interna; los primeros autos eléctricos
experimentales aparecieron a mediados del siglo XIX en Europa; inclusive aparecieron
algunos prototipos prácticos a finales del mismo siglo; esto fue posible ya que en ese siglo se
desarrolló la electricidad de forma espectacular, y es que en 1800 apareció la pila de Volta,
pieza clave y fundamental para la creación del auto eléctrico. Alessandro Giuseppe Antonio
Anastasio Volta (1745 - 1827), químico, físico e inventor italiano; inventó la pila eléctrica que
lleva su nombre, la cual es una fuente de energía de corriente continua con la que comenzó
el desarrollo de la electrocinética. En 1800, utilizó dos discos de cobre, cinc y carbón
separados por cartones o fieltros impregnado en una solución salina, los cuales al hacer
contacto generan una reacción química entre los dos metales y el electrolito generando así
electricidad. De este modo y gracias a Alessandro Volta el mundo tiene una pila voltaica, la
primera batería química que permitía producir un flujo continuo de corriente eléctrica.
Gracias a esto se comenzó a desarrollar la electrocinética la cual es una rama de la física que
estudia los fenómenos relacionados con la electricidad en movimiento dando origen al
desarrollo de los primeros autos eléctricos. Fueron muchas las grandes mentes que se
enfocaron en el desarrollo de los primeros prototipos de autos eléctricos; y cada uno de ellos
tuvieron un enfoque y desarrollos distintos. Posiblemente el primer prototipo lo construyó el
húngaro Ányos Jedlik en 1828 el cual fue un modelo pequeño movido por un motor eléctrico
inventado por él mismo; posterior a ello, en 1834 un herrero de Vermont llamado Thomas
Davenport inventó el primer vehículo eléctrico movido por una batería; construyó un pequeño
tren con una vía circular en el cuál las vías hacían de conductores de la electricidad. Cabe
destacar que Davenport también inventó el primer motor eléctrico de corriente continua.
Esas fueron unas de las primeras propuestas para el futuro desarrollo de los autos eléctricos;
pero entre 1832 y 1839 el escocés Robert Anderson construyó el primer coche movido por
electricidad, usando como fuente de energía una batería no recargable. En 1835 el holandés
Sibrandus Stratingh y su ayudante Cristofer Becker desarrollaron un vehículo accionado por
baterías no recargables, que es el precedente de los actuales coches eléctricos. La primera
locomotora eléctrica fue inventada por Robert Davidson en 1837, impulsada por motores
eléctricos construidos por él mismo. (Independientemente, en Estados Unidos, Willian H
Taylor inventó los mismos motores en 1838, sin conocer cada uno el trabajo del otro). Fué
hasta 1838 cuando Robert Davidson consiguió mover una locomotora a 6 km/h, siendo éste
el primer vehículo eléctrico puro; eé con cuatro ruedas al que llamó Galvani, que usaba como
fuente de energía baterías de zinc ácido y que alcanzaba una velocidad de 4 mph, aunque no
podía transportar pasajeros. El problema principal de los vehículos eléctricos eran las
baterías; los cálculos demostraban que el consumo de zinc de una batería resultaba cuatro
veces más caro que el carbón de una máquina de vapor, que en aquel tiempo era el
competidor del motor eléctrico. En 1840 en Inglaterra, y en 1847 en Estados Unidos se
patentó el uso de los rieles de tren para el transporte de la electricidad. El invento de la
dinamo en 1860 y su perfeccionamiento posterior dio un gran impulso a la tracción eléctrica.
En 1850 Gaston Planté inventó la batería recargable de ácidoplomo, que todavía se usa en la
actualidad para alimentar el motor de arranque de los coches. Su principal ventaja era que
podría mantener una corriente eléctrica durante un largo periodo de tiempo, aunque en sus
primeras versiones eran pesadas y voluminosas. Durante el siglo XIX, paralelamente a los
motores eléctricos, se fueron desarrollando las baterías eléctricas. Años más tarde, en 1880,
aparecerían las primeras baterías de plomoácido. Entre 1897 y 1898 se construyeron y
comercializaron los primeros modelos de vehículos eléctricos que circularon por las calles
de Londres y Nueva York; por ejemplo, el primer taxi eléctrico fue llevado a Nueva York por
“Electric Vehicule Company”. Los motores de estos nuevos vehículos eran de corriente
continua, conectados a unas baterías que se podían conectar en serie y en paralelo en varias
configuraciones, controlando así la velocidad y el par. En la primera década del siglo XX se
fabricaron y comercializaron varios modelos de coches eléctricos, que eran poco más que
una carroza donde los caballos se habían sustituido por un motor eléctrico de corriente
continua y una batería. La autonomía era de entre 20 y 30 km, la velocidad de 25 km/h, y el
precio de 2000 a 3000 USD. En las ciudades las distancias eran pequeñas, y no se precisaba
de más autonomía. No obstante, su precio era prohibitivo, y solo estaban al alcance de
personas muy ricas. Dos años después, en 1899 el vehículo eléctrico superaría más de
100km/h pilotado por Camille Jenatzy el 29 de abril de 1899. En 1907 se comenzaron a
producir vehículos con baterías de plomo-ácido recargables. El auto eléctrico se empleó en
varias ciudades, incluso en la ciudad de México; cabe señalar que a principios del siglo XX
hubo en la ciudad de México varios servicios de transporte con base en vehículos eléctricos,
entre ellos los dos concesionados en 1904 al empresario Carlos L. Seeger para una línea de
“Omnibuses eléctricos” que corrió años después del Zócalo al Ángel de la Independencia. Y
otro servicio de “Coches automóviles eléctricos” con diecinueve “sitios de carga”, según
consta en las Actas de Cabildo de la Ciudad de México. Sin embargo, con la invención del
motor de combustión interna a fines de aquel siglo, realizada gracias a los tecnólogos Otto y
Diesel, y su aplicación al automóvil desarrollada principalmente por Daimler y Benz, se inició
en Europa un interés más bien deportivo por el automovilismo. Los primeros coches de
gasolina aparecieron en los años 20. Tenían grandes desventajas en comparación con los
coches eléctricos: eran muy ruidosos, producían un desagradable y fuerte olor a gasolina, y
eran difíciles de conducir, debido al difícil manejo de la palanca del cambio de velocidades.
Para arrancarlos había que usar una manivela para dar un impulso inicial al motor. Se
necesitaba un chofer con fuerza y habilidad para manejar aquella complicada máquina. El
precio de un coche de gasolina era incluso mayor que el de su homólogo eléctrico, que no
tenía problema de arranque, no producía olores ni ruido, y podía ser conducido incluso por
una mujer. La batalla parecía haber sido ganada definitivamente por el vehículo eléctrico. No
obstante, entre 1920 y 1930 ocurrieron algunos hechos que inclinaron la balanza a favor del
vehículo de gasolina; y es que en México así como en Texas y otros estados de Estados
Unidos se encontró gran cantidad de petróleo, lo que abarató el combustible de los coches
de gasolina. Se construyeron carreteras que unían las ciudades, permitiendo a los vehículos
de gasolina trasladarse de una ciudad a otra, lo que no estaba al alcance de la corta
autonomía del vehículo eléctrico. El invento de motor de arranque, un pequeño motor
eléctrico que con la ayuda de una batería de relativamente pequeño tamaño daba el impulso
inicial al motor de explosión facilitando el arranque eliminaba la incómoda manivela.
Finalmente, el invento por Henry Ford de la cadena de montaje permitió la producción en
serie de coches de gasolina, abaratando su coste y poniéndolo al alcance de la clase media.
En la década de los 1920 un coche eléctrico costaba unos 2000 USD y tenía una autonomía
de 25 km. Su equivalente de gasolina de costaba unos 600 USD con autonomía
prácticamente ilimitada. Debido a la combinación de todos estos factores, al final de la
década de los 20 el coche de gasolina había ganado la batalla definitiva y en los años 30 el
coche eléctrico dejó de fabricarse. Pero en los años de 1960 y 1970, tras una crisis del
petróleo, el sector eléctrico supo aprovechar la oportunidad y aparecieron algunos coches
eléctricos como el CityCar de Sebring-Vanguard o el Elcar. Los vehículos eléctricos
aprovecharon esa debilidad y en 1990 General Motors presentó el Impact en el Salón de Los
Ángeles, siendo el precursor del General Motors Experimental Vehicle 1( EV-1) que surgiría
tan solo 6 años después, lo cual marcaría un punto de inflexión en el mundo del vehículo
eléctrico; a partir de 1997 empezaron a aparecer algunos nuevos vehículos, entre ellos los
híbridos como Chevrolet S10, Solectria Geo Metro, Ford Ecostar, o Ford Ranger, logrando una
gran autonomía y cero emisiones. Aun así, la continua popularización del motor de
combustión y el alto precio del coche eléctrico, hacían que el motor de gasolina fuera en
cabeza en el mercado de la automoción. Tras la llegada del siglo XXI, la futura escasez del oro
negro y la búsqueda de nuevas alternativas para reducir los niveles de contaminación, han
provocado que el vehículo eléctrico juegue un papel importante dentro del sector de la
automoción, y las predicciones de futuro es que será un duro competidor del coche
convencional.
Componentes de un Motor Eléctrico.

¿Qué es un motor eléctrico?

Un motor eléctrico es un dispositivo electromecánico


diseñado para convertir la energía eléctrica en energía
mecánica, produciendo movimiento. Funciona por la
interacción entre el campo magnético generado por la
corriente y las partes magnéticas del motor. Los motores
eléctricos son componentes vitales en una variedad de
aplicaciones que van desde electrodomésticos hasta
maquinaria industrial y sistemas de transporte.

Componentes principales de los motores eléctricos

Bobina o Devanado:

La bobina, también conocida como devanado, es un componente esencial en un motor


eléctrico. Consiste en un conjunto de alambres enrollados en forma de bobina alrededor de
un núcleo magnético. La corriente eléctrica pasa a través de estas bobinas, creando un
campo magnético en el proceso. Este campo
magnético interactúa con el rotor y el estator,
generando el movimiento rotativo del motor. La
cantidad y la disposición de las bobinas en el devanado
pueden variar según el diseño y el tipo de motor, lo que
afecta sus características de funcionamiento.

Rotor:

El rotor es la parte móvil del motor eléctrico que se encuentra en el


interior del estator. Puede estar compuesto por imanes
permanentes o por un núcleo de hierro con bobinas enrolladas
alrededor de él. La interacción entre el campo magnético del estator
y el campo magnético del rotor provoca el movimiento rotativo. El
rotor puede estar montado en un eje que gira para transmitir el
movimiento a otros dispositivos. La selección del tipo de rotor
depende del tipo de motor y la aplicación específica.

Estator:
El estator es la parte fija del motor que rodea al rotor. Está compuesto por un conjunto de
bobinas de alambre enrollado alrededor de un núcleo magnético. Las bobinas del estator se
conectan a una fuente de corriente eléctrica, generando un
campo magnético fijo. Este campo interactúa con el campo
magnético del rotor, lo que induce el movimiento rotativo. El
estator proporciona el marco para las bobinas y el campo
magnético necesario para la operación del motor.

Rodamientos:

Los rodamientos son elementos que permiten que el rotor gire suavemente dentro del estator.
Están diseñados para reducir la fricción y el desgaste que se
producirían debido a la rotación constante del rotor. Los
rodamientos son esenciales para un funcionamiento eficiente y
duradero del motor, ya que aseguran que el movimiento sea
suave y sin obstrucciones. Pueden ser de diferentes tipos, como
rodamientos de bolas o rodamientos de rodillos, dependiendo
de la aplicación y la carga.

Eje:

El eje es una estructura que conecta el rotor con otros dispositivos externos, transmitiendo
el movimiento giratorio del rotor. Puede ser una pieza sólida
de metal o una estructura tubular. El eje también puede estar
diseñado para soportar cargas adicionales y proporcionar
estabilidad al rotor en movimiento. La elección del material y
el diseño del eje dependen de factores como la potencia del
motor y el tipo de aplicación.

Ventilador:
El ventilador del motor eléctrico es un componente esencial que se utiliza para la
refrigeración y la disipación del calor generado durante su
funcionamiento. Los motores eléctricos, especialmente los
de alta potencia, generan calor debido a la resistencia
eléctrica y las pérdidas internas que se producen en su
interior. Si el calor no se disipa adecuadamente, puede
provocar un sobrecalentamiento del motor y reducir su
eficiencia, vida útil y rendimiento.

La Carcasa que cubre el motor:

La carcasa que envuelve el motor eléctrico es un componente


crucial que despliega varias funciones fundamentales para
garantizar su funcionamiento eficiente y seguro en diversas
aplicaciones. Esta estructura externa actúa como una especie
de «capa protectora» que resguarda los componentes internos
del motor, asegurando su integridad y desempeño a lo largo del
tiempo.

¿Qué componentes auxiliares se pueden encontrar en un motor eléctrico?

Sistema de alimentación:

El sistema de alimentación suministra la energía eléctrica


necesaria para el funcionamiento del motor. En la mayoría
de los casos, esto implica conectar el motor a una fuente
de alimentación eléctrica, como una red de suministro de
energía o una batería. La tensión y la frecuencia de la
alimentación deben ser compatibles con las
especificaciones del motor para garantizar un rendimiento
óptimo.
Sistema de arranque:

Se utiliza para iniciar el movimiento del motor eléctrico


desde una condición de reposo. Dependiendo del tipo de
motor y la aplicación, pueden emplearse diferentes
métodos de arranque, como el arranque directo, el arranque
estrella-delta o el arranque suave. Estos métodos permiten
controlar la corriente de arranque y evitar sobrecargas en el
sistema eléctrico.

Sistema de control:

El sistema de control del motor se encarga de regular y supervisar los parámetros de


operación, como la velocidad, el par, la dirección de giro y la
protección del motor. Puede incluir componentes como
controladores de velocidad, sensores de posición,
controladores de par, controladores lógicos programables
(PLC) y sistemas de control basados en
microprocesadores. Estos sistemas permiten ajustar y
mantener los parámetros de operación dentro de los límites
deseados, lo que garantiza un rendimiento eficiente y
seguro del motor.

Sistema de protección:

Se encarga de salvaguardar el motor y los sistemas asociados ante condiciones anormales,


como sobrecargas, sobrecalentamiento, cortocircuitos y
fallos de fase. Puede incluir dispositivos de protección,
como fusibles, relés de sobrecarga térmica, interruptores
de circuito, sensores de temperatura y sistemas de
monitorización. Estos dispositivos detectan las
condiciones de funcionamiento anómalas y toman
medidas para evitar daños en el motor y garantizar la
seguridad del sistema.
COMPARACION DE COSTOS DE PRODUCCION DE MOTORES ELECTRICO, HIBRIDOS Y DE
COMBUSTION INTERNA

El inminente agotamiento de las fuentes de energía primaria, principalmente por la


dependencia energética del petróleo trae como resultado la inversión en nuevos modelos de
energía para la movilidad destinados a mejorar la calidad de vida de la población, buscando
nuevas formas de reducir el uso de combustibles fósiles como fuente de energía. El sistema
de transporte ha sufrido muchas críticas por ser responsable del consumo de gran parte de
estos combustibles, por lo cual, desde hace algunas décadas se está incentivando a la
reducción del transporte individual y uso de vehículos no motorizados, además del uso de
fuentes alternativas de energía que incluyen vehículos propulsados por energías renovables.

Los costos de producción de un motor eléctrico son generalmente más altos en comparación
con los motores de combustión interna y los híbridos. Esto se debe principalmente al costo
de las baterías y componentes electrónicos en los vehículos eléctricos, que impactan en el
valor de adquisición inicial (por ejemplo, los vehículos eléctricos tienen un valor de
adquisición más alto que los de combustión). Sin embargo, los vehículos eléctricos tienden
a tener costos operativos más bajos debido a su eficiencia energética y menor mantenimiento.

CAMBIOS REQUERIDOS EN LA INDUSTRIA Y GOBIERNO PARA FOMENTAR LA


PRODUCCION DE MOTORES ELECTRICOS EN MEXICO

Para fomentar la producción de motores eléctricos en México, se requieren cambios


significativos en varios frentes. En la industria, es esencial mejorar la eficiencia energética y
adoptar tecnologías innovadoras. La implementación de una Norma Oficial Mexicana que
establezca valores mínimos de eficiencia energética es crucial. Desde el gobierno, se deben
crear políticas públicas que incentiven el uso de vehículos eléctricos, como subsidios o
beneficios fiscales, para reducir las emisiones de gases y estimular la industria de motores
eléctricos.

Para impulsar la producción de motores eléctricos en México, se requieren cambios en la


industria y el gobierno que incluyan:

1. Establecimiento de Normativas: Implementar y actualizar normas oficiales que


regulen la eficiencia energética y los estándares de los motores eléctricos. Esto
garantizaría que los productos sean competitivos y sostenibles (referencia a las
normativas de eficiencia energética mencionadas en el primer snippet).

2. Incentivos a la Industria: Desarrollar políticas públicas que fomenten la inversión en


tecnologías limpias y responsabilidades ambientales, como incentivos fiscales para
empresas que produzcan vehículos eléctricos y sus componentes (según el segundo
snippet).
3. Educación y Capacitación: Promover programas de formación y capacitación para
trabajadores en tecnología de motores eléctricos, asegurando el desarrollo de
habilidades necesarias en la fuerza laboral.

4. Fomento de la Innovación: Apoyar la investigación y el desarrollo en sectores


relacionados con la electrónica y la movilidad eléctrica, para impulsar la
competitividad y la innovación dentro del país.

5. Infraestructura de Carga: Invertir en infraestructura adecuada para la carga de


vehículos eléctricos, lo cual facilitaría la adopción masiva de estas tecnologías.

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