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Corn As A Source of Mesoamerican Culture: El Maíz, Fuente de Cultura Mesoamericana

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Artículos

El maíz, fuente de cultura mesoamericana


Corn as a source of mesoamerican culture
Rivas, Ramón D.

Ramón D. Rivas Resumen: Historia, religión, cultura y utilidad del maíz (Zea
[email protected] mays) se juntan en este artículo, que solo persigue dar una
Universidad Tecnológica de El Salvador, El Salvador muestra somera sobre la importancia y utilidad de esta prodigiosa
planta milenaria que su fruto ha sido fuente principal de
alimentación en Mesoamérica. is article compiles the history,
religion, culture and usage of corn with the sole purpose of
Revista de Museología Kóot providing a small sample on the utility and importance of such
Universidad Tecnológica de El Salvador, El Salvador
ISSN-e: 2307-3942 prodigious millenary plant which fruit has been the main food
Periodicidad: Anual source in Mesoamerica.
núm. 12, 2022
[email protected]
Palabras clave: Maíz - Aspectos culturales - Historia -
Aprobación: 01 Diciembre 2020 Mesoamérica, Maíz - Aspectos sociales - Mesoamérica, Maíz
- cultivo - Mesoamérica, Maíz - aspectos socioeconómicos -
URL: http://portal.amelica.org/ameli/
jatsRepo/297/2972153005/index.html Mesoamérica.

DOI: https://doi.org/10.5377/koot.v0i11.10737 Abstract: is article compiles the history, religion, culture and
usage of corn with the sole purpose of providing a small sample
on the utility and importance of such prodigious millenary plant
which fruit has been the main food source in Mesoamerica.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-
NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. Keywords: Corn - Cultural aspects - History - Mesoamerica,
Corn - Social as- pects - Mesoamerica, Corn - Cultivation -
Mesoamerica, Corn - Socioeconomic aspects - Mesoamerica.

Introducción

El maíz, no solo es uno de los alimentos y cultivos más antiguos, sino, históricamente, la base de la
supervivencia para los habitantes de la región mesoamericana. Se cree que este grano es propio de nuestra
región. Fue pasando por el territorio americano y llegó a El Salvador para convertirse en un cultivo
permanente, que ofrece una base de alimentación muy importante. Cronistas del siglo XVII se refieren a la
tortilla con chile o sal, como la dieta básica de la mayoría de habitantes del actual El Salvador.
La extensión del cultivo y consumo del maíz es una práctica común de los pueblos prehispánicos, desde
México hasta Panamá, así como de otros granos como el frijol, maicillo y verduras; también se incluye el ayote,
chile y el cacao, los cuales pueden considerarse como alimentos básicos extendidos por toda Mesoamérica:
desde México hasta Nicoya, en Costa Rica.
Según datos arqueológicos, el maíz fue otra especie americana que se difundió a China, posiblemente por
la presencia portuguesa en Macao, en el siglo XVI. La domesticación del grano fue un proceso paulatino,
que pudo transformar al ancestral teosintle, el cual, según algunos investigadores, muchas de las valiosas
propiedades del maíz híbrido, se deben a la hibridación introgresiva del teosintle, nombre que en nahuaü
(lengua azteca) significa «sostén de los buenos».

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abierta de la comunicación científica

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Ramón D. Rivas. El maíz, fuente de cultura mesoamericana

Con respecto al lugar probablemente del descubrimiento del maíz, de acuerdo a Román Piña Chan,
citando a Chinchilla Aguilar (1974): “En la actualidad las evidencias existentes se inclinan a favor de la
región mexicana-centroamericana; pudiendo ser el área de Chiapas-Guatemala el centro de origen de las razas
afectadas por la introgresión del teocintle”. Es importante señalar que la teosintle es una hierba silvestre que
se cultivaba en México; y de ella se da origen al maíz, que por mucho tiempo se dudó que estas dos especies
podían estar relacionadas. El cultivo de este alimento básico aún en la actualidad, habría iniciado hace 10.000
o 7.000 años. Existen teorías sobre el origen de este cultivo.
Por ejemplo, en 1953 Silvia Rendón lanzó una tesis en la cual sostenía que había evidencia testimonial
histórica y lingüística de que el maíz no era originario de América, sino de la cuenca del Danubio o de
Transcaucasia.
Esta teoría fue apoyada en 1959 por el botánico Croizat, quien “aportó algunas pruebas botánicas y
antropológicas en favor de la hipótesis de que el maíz se originó en Asia. Salvando estos casos exóticos, los
científicos son unánimes en reconocer a América como el continente donde se originó, ya que no se ha
encontrado una sola mazorca en el Viejo Mundo anterior a 1492, lo que contrasta con las 25.000 halladas
desde Arizona hasta Guatemala antes de dicha fecha” (Mundorojas, 2009).
Lógicamente no entraremos a reflexionar sobre el origen del maíz a fondo, ya que aún no hay datos en
firme que nos permitan analizar su evolución en el mundo. Lo que si podemos hacer es comentar reflexionar
es sobre cómo este producto llegó a toda la región de América y acerca de los diferentes usos que los pueblos
le han dado en el transcurso de los tiempos. En el libro Hijos del Maíz, publicado por la Red por una América
Latina libre de transgénicos, se afirma que el maíz es la planta cultivada con los más profundos procesos de
domesticación que existe, pues es el resultado de un proceso que llevó entre 500 y 2 000 años, hasta que
sus creadores consiguieron obtener una planta con los rasgos propios de una especie cultivada. Fueron las
mujeres quienes, luego de un continuo proceso de experiencias acumuladas sobre el uso y transformación
de las plantas útiles, de aprender dónde encontrarlas y de experimentar cómo guardarlas, que iniciaron los
procesos de domesticación del maíz.
Como es sabido, del maíz surgen una serie de comidas que permitieron alimentar a los pueblos que los
cultivaron. Por ejemplo, las “tortillas rellenas” de la prehispanidad estaban “diseñadas” para emplearse como
alimento de viaje. Un uso similar al de las actuales pupusas. La primera descripción de las tortillas rellenas
es de los primeros años de la conquista española, en el siglo XVI; pero no se refiere a ningún nombre en
particular. La preparación de tortillas de maíz rellenas, usualmente de frijoles, hierbas y quizás carne, estaba
extendida por la región centroamericana a la llegada de los españoles. No se desconoce con certeza el origen
de la palabra Pupusa.
Otros derivados del maíz en aquellos tiempos eran el atole y el chilate, que formaron parte de la
gastronomía de los indígenas pipiles, pero sufrieron cambios con la llegada de los españoles y sus diferentes
productos alimenticios. Por ejemplo, la receta actual de atol de elote incorpora ingredientes que no eran
autóctonos, como la leche y el azúcar. La introducción de la planta de plátano tuvo impacto en la elaboración
del tamal y sus ingredientes. En fin, hay mucho de qué hablar sobre la transformación de la gastronomía pipil
por la llegada de los españoles.

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Revista de Museología Kóot, 2022, núm. 12, Enero-Diciembre, ISSN: 2307-3942

Dr. Ramón D. Rivas


En el caso de otros países, por ejemplo, Cuba, se sabe que, cuando Cristóbal Colón llegó al Nuevo Mundo
(1492), sus hombres encontraron en la isla grandes campos con un extraño cereal, hasta entonces desconocido
en el Viejo Mundo. Se trataba del maíz, al cual los “aborígenes” de esta isla lo llamaban mais o mahis, y que lo
consumían asado, salcochado, fresco, seco y hecho harina. Todo ello nos lleva a pensar que este cereal es propio
de nuestras tierras, pero que no se sabe a ciencia cierta quién inició con su cultivo y apropiación gastronómica.
El Inca Garcilaso de la Vega escribió referente a la alimentación de los indígenas mexicanos y peruanos.
El texto De la Vega, tomado del libro titulado Maíz: Regalo de los dioses, de Echeverría y Muñoz (1988),
dice de la siguiente manera: ... el grano que los mejicanos y los barloventanos llaman maíz y los del Perú, zara,
porque es el pan que ellos tenían es de dos maneras: el uno es duro que llaman muruchu y el otro tierno y de
mucho regalo que llaman capia, cómenlo en lugar de pan, tostado, o cocido en agua simple; para sus sacrificios
solemnes, como ya se ha dicho, hacían pan de maíz, que llaman zancu, y para su comer, no de ordinario, sino
de cuando en cuando por vía de regalo, hacían el pan que llaman humita... También hacen las gachas que
llaman api. De la harina y el agua simple hacían el brebaje que beben y del brebaje acedándole, como los indios
lo saben hacer, se hace muy lindo vinagre; de las cañas antes que madure el grano, se hace muy linda miel
porque las cañas son dulces... Las cañas secas y sus hojas son de mucho mantenimiento y muy agradables para
las bestias...
En la actualidad, —si ustedes recuerdan—, el maíz sigue siendo el alimento de todos los pueblos
americanos, pero también es considerado como el sustituto del petróleo, algo que generó mucha controversia

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Ramón D. Rivas. El maíz, fuente de cultura mesoamericana

en los años 2000. Se propuso para hacer el biodiesel, el cual se extraería del tallo y las hojas de las plantas de
maíz a fin de convertirlos en diésel y combustible para aviones.
Muchos sectores del mundo se pronunciaron en contra de esta política, ya que consideraron que la semilla
sagrada se estaría sembrando para estar al servicio del capital. ¿Cuáles serían las consecuencias? Asturias
(1949), lo dice en su libro Hombres de Maíz, que se inspira en un mito del Popol Vuh, uno de los libros
sagrados de los mayas: “sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz.
Sembrado para negocio es el hambre del hombre que fue hecho de maíz”. En este importante libro, se hace
la incisiva denuncia de los devastadores efectos que el capitalismo y las grandes empresas internacionales
tuvieron en las costumbres, creencias ancestrales, identidad y la seguridad de los campesinos guatemaltecos.

El maíz como fuente de cultura

Del maíz se han escritos múltiples historias, desde cuentos, leyendas y poesía hasta otros tipos de géneros
literarios. Esto se ha realizado desde los tiempos ancestrales, cuando los pipiles, por ejemplo, realizaron hasta
cantos por el cultivo del maíz.
El antropólogo, Schultze Jena (1982), hace referencia, en su libro “Mitos y Leyendas de los pipiles de
Izalco”, a que “el maíz y la lluvia están unidos a la religión y a los mitos de campesino indígena. El dios del
maíz nace en el lugar de la lluvia y de la niebla”. Estas palabras vertidas en uno de los cantares más antiguos
recogidos por el Sahagün... El texto VI relata cómo los Muchachos de la Lluvia sacan el maíz de las entrañas
de la montaña, y con disfraz de mito describe, a la vez, el paso de la cacería a la agricultura. Originalmente,
los Muchachos de la Lluvia eran puramente carnívoros. Como cazadores y moradores selváticos vivían en
completa armonía, cuando aparece un gigante perturbador de la paz y del orden”.
Esta figura tiene su origen en una de las primeras leyendas mexicanas, que habla de una antigua raza gigante,
la que también, —se dice—, puede tener otro origen.

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Un ejemplo actual de poesía para el maíz es la siguiente estrofa de Pablo Neruda:

Oda al Maíz

América, de un grano de maíz te elevaste hasta llenar de tierras espaciosas el espumoso océano.
Fue un grano de maíz tu geografía.
El grano adelantó una lanza verde, la lanza verde se cubrió de oro y engalanó la altura del Perú con su pámpano amarillo.

También existe una fuerte relación del maíz con la religión de los ancestros. Para los mayas y pipiles, el
cultivo del maíz era sagrado, por lo que era incorporados en sus ritos y celebraciones agrícolas. Por ejemplo,
en el Perú, las celebraciones del Inti Raymi (o fiestas del solsticio de junio) se inician con la cosecha del
maíz y de otros cultivos. En esta ocasión, los miembros de la comunidad comparten chicha, tamales y otras
preparaciones hechas en base a maíz.
Según datos tomados del libro Hijos del Maíz, en la región mesoamericana hay muchas fiestas ancestrales
que tienen como base el cultivo del maíz. Textualmente, el documento dice así:
El calendario agrofestivo de Mesoamérica está colmado de celebraciones ligadas al maíz, como es la fiesta
de La Candelaria o bendición de las semillas (2 de febrero), el día de Santa Cruz (finales de abril e inicios

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de mayo) para la petición de la lluvia y San Isidro Labrador para la bendición de los animales. El 1 y 2 de
noviembre es la celebración de los muertos en la cual se toma una bebida ceremonial llamada colada morada
o mazorca. Todas estas festividades están relacionadas con el ciclo del maíz en un sincretismo entre la religión
cristiana y la cosmovisión mesoamericana... Las comunidades trashumantes Rarámuri que habitan en la Sierra
Madre Occidental al Norte de México, organizan su existencia en torno al maíz (sunú)...” Para los Mexica,
la planta del maíz fue un don de los dioses. El propio Quetzalcóatl, después de la creación del Quinto Sol, se
encargó de buscarlo para entregarlo a los humanos; por esta razón el maíz tenía un carácter divino.
Analicemos el siguiente relato indígena precolombino recogido por Galeano (1994) en Memoria del
Fuego.
Los dioses hicieron de barro a los primeros mayas-quichés. Poco duraron. Eran blandos, sin fuerza; se
desmoronaron antes de caminar.
Luego probaron con la madera. Los muñecos de palo hablaron y anduvieron, pero eran secos: no tenían
sangre ni sustancia, memoria ni rumbo. No sabían hablar con los dioses, o no encontraban nada que decirles.
Entonces los dioses hicieron de maíz a las madres y a los padres. Con maíz amarillo y maíz blanco amasaron
su carne. Las mujeres y los hombres de maíz veían tanto como los dioses. Su mirada se extendía sobre el
mundo entero.
Los dioses echaron un vaho y les dejaron los ojos nublados para siempre, porque no querían que las personas
vieran más allá del horizonte.6
Esto nos puede llevar a interpretar que ha sido la zona mesoamericana donde el maíz tuvo su aparición y
su proceso de adaptación. Desde este lugar ha emigrado a otros países o regiones del mundo, por lo menos,
así es interpretado por muchos investigadores.
En la era moderna, en los pueblos mestizos de habla hispana, generalmente, se recuerdan los antiguos ritos
de la cosecha solo entre la generación mayor. Antes de la siembra, se recomienda el grano del maíz en rezos
al amparo de Dios, de la Virgen o de San Isidro, el patrón de los labradores, quien protege la joven simiente.
Una de las oraciones españolas que aún se reza en El Salvador es la siguiente: “San Isidro Labrador, quita el
agua y pon el sol” cuando los inviernos son calamitosos, y “San Isidro Labrador, pon el agua y quita el sol”,
cuando hay sequía.
Pasando al ámbito político, hay acontecimientos importantes que debemos analizar. Uno de ellos es en lo
político-cultural, el cual ocurrió en Guatemala, donde los diputados lo analizaron y consideraron que el maíz
tenía que ser declarado bien cultural, en la categoría de patrimonio natural y cultural a través de un decreto
hecho el 22 de septiembre de 2011, por ser un elemento fundamental para la alimentación y la espiritualidad
del pueblo maya. El Decreto dice así: “El maíz, todas sus variedades, tipos autóctonos, propios, distintivos,
originarios o peculiares de los suelos y climas de Guatemala es desde hoy Patrimonio Cultural de la Nación”.

El maíz como fuente de intercambio comercial

No solo el cacao ha servido como fuente de intercambio o moneda. Por ejemplo, en Perú se conoce que
los indígenas utilizaron el maíz como moneda. Un estudio hecho por Soler Bustamante (1954), señala que
“durante la cosecha se presentan compradores o negociantes de diferentes lugares y adquieren el maíz con
moneda o en base a trueques con cameros, lana, tejidos... En época de choclos es común el cambalache con
papas, ocas y ollucos”. En esta investigación se encontró que un saco de maíz equivale a otro saco igual de
papas.

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Aztecas y mayas unidas por el maíz

Los aztecas y mayas cultivaron la tierra con énfasis en el maíz. Según historiadores, la vida de los aztecas y los
mayas giró alrededor de la milpa, pues ninguna otra civilización dependió tanto del maíz como esta. Desde
esos tiempos, el mes de abril el tiempo para empezar a prepararse para la siembra. Si las lluvias tardaban,
entonces los aztecas hacían sacrificios a su dios Tlaloc. Ellos no creían necesario construir un sistema de
irrigación, por lo que dependieron totalmente de las lluvias para cultivar la tierra.
Los pipiles consideraban que existen cuatro columnas que sostienen la filosofía indígena sobre las cosas
que los rodeaban: la fruta del campo, que se convertía en su carne y sangre; la tierra, de la cual extraen la fruta;
el agua, sin la que nada puede crecer; y los astros, que son los que imperan sobre todas las cosas.

A manera de conclusión

Creo que hablar del maíz es un tema que da para muchas ponencias; horas y horas de análisis podrían resultar
de este tema. He querido solo resaltar lo más importante desde el punto de vista antropológico. Podemos
hacerlo desde la historia, la religión o cualquier otra rama de la ciencia.
Pero lo importante, en toda esta exposición, es señalar que, por años, las migraciones han permitido la
propagación de la cultura, y, por ende, alimentos o cultivos como el maíz. Además, este tipo de cultivo es tan
identitario, que permite que cada región o pueblo los incluyan como parte de su existencia misma, hasta el
punto de construir una cosmovisión según sus creencias religiosas.
Las poblaciones indígenas del Nuevo Mundo, especialmente mayas, aztecas, chibchas y quechuas,
cultivaban el maíz en forma intensiva, principalmente en los valles. Por las evidencias rescatadas, este
producto constituyó la fuerza dinámica de su desarrollo. Asimismo, desde el génesis de su cultivo, el maíz ha
sido utilizado para la preparación de las tortillas, trabajo que a través de miles de años se ha mantenido casi
inalterable. Finalmente, con el maíz creamos cultura, identidad y, por qué no decirlo, creamos una relación
muy propia en la región, tanto que nuestra cultura es conocida como del maíz.

Algunas curiosidades sobre el maíz

Elutamal sería ‘tamal de elote’, y tamal, la denominación náhuat para ‘tortilla’.


Mil también se refiere ‘terreno sembrado’ en náhuat. Así, tunalmil era la cosecha de sol, y xupanmil, la de
invierno, y apanmil, la de riego o de apante.
Campesinos salvadoreños aún usan estas denominaciones.
Para poder cultivar el maíz, se requiere de la intervención de la mano del ser humano, ya que el grano no
se puede desprender por sí mismo.
En América, existen aproximadamente 300 razas de maíz (Pearsall, 1986).

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Ramón D. Rivas. El maíz, fuente de cultura mesoamericana

Referencias

Asturias, M. A. (1949). Hombres de maíz. Argentina, Argentina: Losada.


Chinchilla Aguilar, E. (1974). Los jades y las cementeras. Guatemala, Guatemala: José de Pineda Ibarra.
Echeverría, J. y Muñoz, C. (1988). Maíz: Regalo de los dioses. Otavalo, Ecuador: Instituto Otovaleño de Antropología.
Galeano, E. (1994). Memoria del fuego. España, España: Siglo XXI
Mundorojas. (20 de noviembre del 2009). La historia del maíz en El Salvador [Entrada en el blog]. Recuperado de h
ttp://lahistoriadelmaizenelsalvador.blogspot.com
Schultze Jena, L. (1982). Mitos en la lengua materna en los Pipiles de Izalco en El Salvador. San Salvador, El Salvador:
Cáceres.
Soler Bustamante, E. (1954). Proyecto Yauyos-Huarochiri: La agricultura en la comunidad de San Pedro de Huancaire.
Revista del Museo Nacional, (23), 90-139.

Enlace alternativo

http://hdl.handle.net/11298/1193 (uri)

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