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Fantasías

Fantasías Sexuales. Salud sexual

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Todo lo que necesitas saber sobre las fantasías sexuales

Las fantasías sexuales son un fenómeno universal que forma parte del repertorio de la
imaginación humana. Permiten explorar deseos, escenarios y experiencias que pueden
enriquecer la vida íntima, siempre desde un espacio seguro y personal. A continuación,
profundizamos en este fascinante mundo.

¿Qué son las fantasías sexuales?

Fantasear es una forma de dar rienda suelta a la imaginación para vivir experiencias
alternativas en nuestra mente. En el plano sexual, las fantasías pueden entrelazar
pensamientos, emociones y sensaciones corporales, permitiendo experimentar placer de
manera privada y personal. Estas imágenes o ideas suelen actuar como detonantes de la
excitación sexual, abriendo puertas a nuevos horizontes eróticos.

El desarrollo de las fantasías sexuales comienza en la infancia, especialmente en


mujeres, según la terapeuta sexual Wendy Maltz en su libro El mundo íntimo de las
fantasías sexuales femeninas. Las primeras fantasías suelen ser románticas o sensuales,
evolucionando hacia ideas más explícitas a medida que avanza el desarrollo sexual y se
adquiere experiencia, tanto personal como cultural.

Tipos de fantasías sexuales

Aunque la variedad es tan amplia como la imaginación de cada persona, las fantasías
sexuales pueden clasificarse en dos grandes categorías:

1. Fantasías noveladas
Estas fantasías se estructuran como una historia con personajes, escenarios y una
narrativa definida. Los roles dentro de estas historias pueden variar:
o Dominante: el poder y el control son los elementos clave.
o Amado/a: se enfoca en la intimidad, el cariño y la conexión emocional.
o Víctima: donde aparecen el miedo o la violencia (en el contexto seguro de la
fantasía).
o Salvaje: protagonizada por la libertad y la falta de reglas.
o Objeto de deseo: donde el foco está en ser el centro de atención.
o Voyeur: disfrutando de observar en lugar de participar.
2. Fantasías no noveladas
Estas están vinculadas a estímulos sensoriales (visuales, auditivos, táctiles) que
provocan placer sin necesidad de una narrativa compleja. Por ejemplo, imaginar
un roce específico o un aroma que activa la excitación.
Las fantasías sexuales más comunes

1. Acostarse con una celebridad:


Idealizados por su apariencia y estilo de vida, los famosos son objeto frecuente
de deseo. Aunque inalcanzables, su imagen alimenta las fantasías.
2. Sexo con un desconocido:
La idea de intimidad con alguien totalmente ajeno, sin lazos ni contexto previo,
es excitante por su componente de misterio y aventura.
3. Sexo en la playa:
Combina la sensualidad del agua y la naturaleza con el romanticismo de un
entorno paradisíaco. Eso sí, se deben tomar precauciones para mantener la
higiene y protegerse de infecciones.
4. Con los ojos vendados:
Al privar el sentido de la vista, se intensifican los otros sentidos, como el tacto y
el olfato, aumentando el placer.
5. Sexo mientras hay invitados en casa:
El riesgo de ser descubierto añade una dosis extra de emoción.
6. Sexo con otra mujer (para mujeres):
Fantasear con intimidad con una persona del mismo sexo no necesariamente
refleja una orientación homosexual, sino curiosidad y atracción.
7. Sexo en la oficina:
La formalidad del entorno laboral y el juego con lo prohibido hacen de esta
fantasía algo recurrente.
8. Sexo en un ascensor:
Popularizado por películas, su atractivo radica en el riesgo y la adrenalina.
9. Juego de roles:
Representar escenas de dominación, sumisión u otras narrativas eróticas permite
explorar nuevos territorios con reglas claras y consensuadas.
10. BDSM:
Implica prácticas como bondage, disciplina y sadomasoquismo, que exploran
roles de poder y sumisión.
11. Participar en un trío:
Este escenario exige madurez y confianza en la pareja, ya que involucra a una
tercera persona.
12. Sexo en un avión:
La privacidad limitada y la adrenalina de ser descubierto convierten este acto en
una fantasía popular.
13. Intercambio de parejas:
Común entre parejas swinger, esta práctica se basa en acuerdos explícitos y
confianza mutua.
14. Ser observado:
Algunas parejas disfrutan de ser vistas durante sus encuentros íntimos,
explorando el voyeurismo.
¿De qué se nutren las fantasías sexuales?

Las fantasías sexuales están profundamente influenciadas por la experiencia personal, la


cultura y las imágenes o narrativas a las que se está expuesto. Desde películas y libros
hasta encuentros reales, todo puede alimentar el "cajón de las fantasías". Por ello, es
importante buscar inspiración en aquello que despierte los sentidos y enriquezca la vida
erótica.

Reflexión final

Las fantasías sexuales son un espacio de exploración seguro y enriquecedor. Mientras


no dañen a terceros ni se conviertan en una obsesión o patología, son una herramienta
poderosa para profundizar en la conexión con uno mismo y con la pareja. Al final, la
imaginación no tiene límites, y cada mente es un universo único de posibilidades.

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