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Paremia 0133 Cojones (La Riqueza Del Castellano)

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PAREMIA 0133

COJONES.- LA RIQUEZA DEL CASTELLANO


Un buen ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de
acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y
frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos,
Si esta palabra va acompañada de un numeral, tiene significados distintos,
según el número utilizado. Así "uno" significa caro o costoso ("valía un cojón"),
"dos" significa valentía "tiene dos cojones"), "tres" significa desprecio ("me
importa tres cojones" un número muy grande y par significa dificultad ("lograrlo
me costó mil pares de cojones").
El verbo cambia el significado. "Tener", valentía ("aquella persona tiene
cojones"), aunque en admiración puede significar sorpresa ("tIene cojones");
"poner" expresa un reto, especialmente si se ponen en algunos lugares ("puso los
cojones encima de la mesa"). También se los utiliza para apostar ("me corto los
cojones"), o para amenazar ("te corto los cojones").
El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el tiempo
presente indica molestia o hastío ("me toca los cojones" el reflexivo significa
vagancia ("se tocaba los cojones"), pero el imperativo significa sorpresa ("¡tócate
los cojones"').
Los prefijos y sufijos modulan su significado; "a" expresa miedo
("acojonado") "des" significa cansancio ("descojonado"), "udo" indica perfección
("cojonudo" pero "azo" se refiere a la indolencia o abulia.
Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa éxito ("me salió de
cojones") o cantidad ("hacía un frío de cojones"), "por" expresa voluntariedad ("lo
haré por cojones"), "hasta" expresa el límite del aguante ("estoy hasta los cojones"
pero "con" indica el valor ( "era un hombre con cojone0) y "sin" la cobardía ("era
un hombre sin cojones").
Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta
expresa el frío ( "se me quedaron los cojones morados"); la forma, el cansancio
("tenía los cojones cuadrados"); pero el desgaste implica experiencia ("tenía los
cojones pelados de tanto repetirlo"). Es importante el tamaño y la posición ("tiene
dos cojones grandes y bien plantados"); sin embargo, hay un tamaño máximo
("tiene los cojones como los del caballo de Espartero") que no puede superarse,
porque entonces indica torpeza o vagancia "le cuelgan", "se los pisa", "se sienta
sobre ellos" e incluso "necesita una carretilla para llevarlos"). Recordemos aquello
de "los cojones del cura de Villalpando los llevan cuatro bueyes y van sudando".
La interjección "¡cojones!" significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo
los solicita ("¡manda cojones"). Federico Trillo hizo en el Congreso de los
Diputados una interpretación análoga: "¡Manda huevos!"
En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes ("me sale de los
cojones").
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros
idiomas, con mayor número de acepciones.

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