Monición de entrada
Queridos hermanos, tengan todos muy buenas noches. Les damos
la más cordial bienvenida a la casa de Dios para festejar, junto a la
Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad, esta gran noche,
la «Noche Buena».
Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Por eso este
templo está bellamente preparado, para contemplar cómo esta
noche, la oscuridad se ve iluminada por una luz que irrumpe en las
tinieblas y parte la historia en dos, para dar paso a la gran
salvación prometida desde el Antiguo Testamento.
Todos nosotros, unidos en una sola asamblea, radiantes de gozo,
abramos nuestro corazón a Cristo, que es «La luz verdadera que
ilumina a todo hombre que viene a este mundo».
Que la Paz que el niño que nace nos trae, reine en nuestros
corazones hoy y siempre, y nos permita celebrar, radiantes, esta
gran fiesta, que comenzamos con el canto de entrada. De pie,
cantemos todos.
Monición a la primera lectura (Isaías 9, 1-3. 5-6)
Comencemos esta noche la liturgia de la Palabra escuchando la
gran noticia que el profeta Isaías trae al pueblo de Israel y a
nosotros ahora. Son palabras de alegría y júbilo que el profeta hace
sonar en la noche del desencanto y del dolor de los hombres,
anunciando que Dios va a encender la Luz de su esperanza y su
alegría. Escuchemos atentos.
Monición al salmo responsorial (Salmo 95)
El salmo 95 prolonga la alegría del anuncio de la primera lectura
con un canto de victoria, recordándonos cómo el nacimiento de
Cristo es la inauguración de la etapa última del
reino, e invitándonos a entonar «un cántico nuevo» ante el Señor
«que ya llega».
Y para darle un claro color cristiano, responderemos todos: «hoy
nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor».
Monición a la segunda lectura (Tito 2, 11-14)
San Pablo, en la carta a su discípulo Tito, a quien había
encomendado la comunidad de Creta, habla de dos «apariciones»,
la que ya sucedió, al encarnarse Cristo Jesús en nuestra historia, y
la que esperamos al final de los tiempos. Para el tiempo intermedio
entre esas dos apariciones, San Pablo nos da unas consignas para
la conducta de los cristianos.
Monición al Evangelio (Lucas 2, 1-14)
El evangelio según san Lucas relata cómo se celebró la primera
Navidad, pero, sobre todo, este relato expresa el profundo
significado que tiene el nacimiento de Jesús para toda la
humanidad; un gran acontecimiento por el que cielos y tierra
bendicen y alaban a Dios, como nosotros lo hacemos esta noche.
Dispongámonos a escuchar esta Buena Noticia, cantando y
aclamando al Señor. De pie, por favor...
ORACIÓN DE LOS FIELES
Opción 1
Presidente: Queridos hermanos, en esta Noche Santa en que se
manifestó la bondad y el amor del Salvador a todos los hombres,
oremos a Dios confiando plenamente en su misericordia. A cada
intención respondemos:
«Recuérdanos, Señor, tu gloriosa venida.»
1. Por la Iglesia, para que, contemplando cada día el
misterio del Verbo presente en la historia, sea cada vez más
el lugar donde el hombre pueda encontrar, como ante la
gruta de Belén, la belleza de Dios. Oremos.
2. Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que la
celebración del Misterio del Amor infinito de Dios, hecho
cercanía en su Hijo que ha nacido, les haga renacer al
Evangelio vivido, proclamado y compartido con todos los
hombres de buena voluntad. Oremos.
3. Por todos los pueblos, para que escuchando el anuncio
de los ángeles, emprendan nuevos caminos de concordia y
todos aprendamos a vivir en la paz que nos trae Cristo que
nace. Oremos.
4. Por todos los que en esta noche sufren por la ausencia
de sus seres queridos, por la enfermedad o la angustia,
para que sean consolados por la presencia salvadora del
Señor. Oremos.
5. Por todos nosotros, para que recibamos con un corazón
agradecido el inmenso amor de Dios manifestado en el Niño
de Belén, y nos convirtamos en testigos de ese mismo
amor. Oremos.
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Las ofrendas de pan y vino, que hoy llevamos al altar, harán posible
que Cristo se haga presente y podamos comulgar su cuerpo y su
sangre.
Que la ofrenda económica sea también muy generosa para que en
ninguna mesa falte el pan.
COMUNIÓN
El Dios, cuyo nacimiento celebramos esta noche, va a nacer en cada
uno de nosotros por
la comunión de su Cuerpo. Él será aquí y ahora para nosotros
Navidad. Con un corazón dispuesto y con mucha devoción,
acerquémonos a comulgar. Cantemos todos…
FINAL
Ahora que somos testigos del nacimiento del Niño Jesús, vayamos a
compartir esa alegría con el mundo, especialmente con aquellos
familiares nuestros que aún no han contemplado su gloria.
Convirtámonos en mensajeros de paz, armonía y felicidad. Vayamos
felices a cumplir esa misión.
¡Feliz navidad para todos!