Los Incas
Los incas fueron una de las civilizaciones más grandes y poderosas de América
precolombina. Su imperio, conocido como el Tahuantinsuyo, se extendió a lo largo
de la cordillera de los Andes y abarcó partes de los actuales países de Perú,
Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y Colombia. Este imperio floreció entre los siglos
XIII y XVI, hasta su caída en manos de los conquistadores españoles en 1532.
Origen y expansión del imperio
El imperio inca tuvo su origen en la región del Cuzco, en lo que hoy es Perú. Según
la leyenda, el primer inca, Manco Cápac, fue enviado por el dios Sol, Inti, para
fundar la civilización. Bajo el liderazgo de varios emperadores, los incas comenzaron
a expandir su territorio mediante alianzas y conquistas. El Tahuantinsuyo, que
significa "las cuatro regiones unidas", llegó a abarcar aproximadamente 2 millones
de kilómetros cuadrados y tuvo alrededor de 12 millones de habitantes en su
apogeo.
Economía
La economía inca se basaba principalmente en la agricultura, aunque también
desarrollaron la ganadería, la pesca y el comercio. El maíz, las papas, el ají y la
quinua eran algunos de los cultivos más importantes. Para enfrentar las dificultades
del terreno montañoso, los incas desarrollaron un sistema de terrazas agrícolas
llamadas andenes, que permitían cultivar en las laderas de las montañas.
Los camélidos (como la llama y la alpaca) eran fundamentales en la economía
inca. Se usaban para el transporte de mercancías y su lana se utilizaba para fabricar
ropa.
Una característica única de la economía inca era la ausencia de dinero y comercio
basado en el trueque. El estado distribuía los recursos a través de un sistema de
trabajo obligatorio llamado mita, en el cual los habitantes debían trabajar para el
estado, en agricultura, construcción o en el ejército, a cambio de comida y bienes.
Religión
La religión inca era politeísta y estaba profundamente conectada con la
naturaleza. El dios Sol, Inti, era la deidad más importante y se le rendía culto en
ceremonias grandiosas. Además, los incas veneraban a Pachamama (la madre
tierra), Viracocha (el dios creador) y otras divinidades relacionadas con la
naturaleza, como las montañas y las estrellas.
Los incas creían en la vida después de la muerte, y la momificación era una
práctica común entre la nobleza. Los sacrificios humanos también formaban
parte de los rituales religiosos, especialmente en momentos de crisis, como sequías
o desastres naturales. Las ceremonias religiosas se realizaban en templos sagrados,
siendo el más importante el Coricancha, el templo del Sol en Cuzco.