MORAL Y ETICA
SEMANA 1
La moral y la ética son dos conceptos relacionados pero distintos que se utilizan para hablar
sobre el comportamiento humano y la toma de decisiones en términos de lo que está bien o
mal. Aquí hay una breve descripción de cada uno:
Moral:
La moral se refiere a las creencias, valores y principios que guían el comportamiento de una
persona o grupo de personas. Es el conjunto de reglas y normas que una sociedad,
comunidad o individuo considera como correctas o adecuadas. La moral es influenciada por
factores como la cultura, la religión, la educación y la tradición. Es importante destacar que
la moral puede variar de una cultura a otra y de una persona a otra.
Ética:
La ética es una disciplina filosófica que se ocupa de estudiar y reflexionar sobre el
comportamiento humano desde una perspectiva más abstracta y teórica. La ética se
preocupa por analizar y argumentar sobre los fundamentos de lo que es moralmente
correcto o incorrecto y proporciona un marco conceptual para comprender y evaluar el
comportamiento moral. Se basa en la razón, el análisis y el razonamiento lógico para
determinar principios éticos universales que puedan aplicarse de manera más general,
independientemente de la cultura o el contexto.
En resumen, la moral se refiere a las creencias y valores específicos que guían el
comportamiento de las personas en una sociedad o cultura particular, mientras que la ética
es una disciplina filosófica que se ocupa de analizar y discutir los fundamentos y principios
subyacentes de lo que es moralmente correcto en un sentido más general y abstracto.
Ambos conceptos están interrelacionados y juegan un papel importante en la toma de
decisiones éticas y en la construcción de una sociedad moralmente coherente
SEMANA 2
Universalidad del hecho moral
La universalidad del hecho moral se refiere a la idea de que existen ciertos principios éticos o
morales que son válidos y aplicables en todas las culturas y sociedades, independientemente
de las diferencias culturales, religiosas o geográficas. Esta noción sostiene que hay un
conjunto fundamental de valores morales que son intrínsecamente universales y que
trascienden las particularidades culturales y temporales.
Sin embargo, también existen perspectivas que cuestionan la universalidad de los hechos
morales. Algunos argumentan que las normas éticas y morales son construcciones sociales y
que varían según la cultura y la época. Argumentan que lo que se considera moralmente
correcto o incorrecto puede ser relativo a la sociedad en la que uno vive y a las creencias
que se mantienen en esa sociedad.
. El carácter debido y bueno de lo ético y lo moral
La ética posee un amplio espectro que recorre desde determinadas acciones hasta el centro
más estable y definitorio de la persona, pasando por todas sus manifestaciones y vivencias
prácticas. Pero, ¿qué de esas vivencias las hace morales?, ¿cuál o cuáles serán estas?
Bien, el análisis para responder a estas preguntas viene de nuestra propia experiencia de
vida, sabemos cuáles de los actos que realizamos podemos considerarlos como positivos o
negativos en el sentido ético y también sabemos lo que está prohibido o permitido de
acuerdo a los cánones que nosotros mismos aceptamos para que rijan la vida en sociedad.
¿En qué parte de la acción reside esa necesidad que la hace moral o inmoral?
La respuesta parece obvia, todo lo que se hace correctamente es lo moral y lo contrario sería
lo inmoral. Sin embargo, este mismo autor nos plantea otro ejemplo: la situación en la que
se nos plantee la disyuntiva de prestar auxilio a un herido en un accidente, o pasar de largo
para poder asistir puntualmente a una conferencia, nos explica que ambas acciones son
éticamente correctas, pero la necesidad o fuerza de estas situaciones son distintas; sin duda,
la primera es una obligatoriedad, y de ninguna manera lo otro se podría anteponer, aunque
también sea una obligación.
SEMANA 3
Principales modelos de la ética
2.1. Ética de las virtudes: Según esta teoría, lo importante es el desarrollo de las virtudes, ya
que solo a través de ellas se puede alcanzar la felicidad. Sus principales mentores son
Aristóteles, Sócrates y Platón.
2.2. Epicureismo: Esta teoría, impulsada por Epicuro, se basa en el placer, pero no cualquier
placer, sino un placer calculado, equilibrado y tranquilo, ya que otros tipos de placer pueden
llevar al sufrimiento. También se le conoce como hedonismo.
2.3. Estoicismo: De acuerdo a esta teoría, el ideal del hombre consiste en vivir de acuerdo a
la naturaleza. Al hacerlo, se adapta al orden universal y logra la felicidad. Sus principales
representantes son Epicteto, Séneca y Marco Aurelio.
2.4. Neoplatonismo: Este sistema ético afirma que el fundamento o principio supremo de
toda la realidad es el Uno, que es el ser perfecto, primero y absoluto. De él provienen, por
emanación, el nous (inteligencia o espíritu) y el alma. En estas tres realidades existe unidad y
perfección. Plotino fue quien desarrolló esta teoría.
2.5. Ética kantiana o ética del deber: Bajo el pensamiento de Kant, esta teoría sostiene que
el único fundamento de la norma moral es el deber. El valor moral solo puede radicar en la
voluntad del hombre y en su deseo de hacer el bien. La voluntad de cumplir con el deber es
el criterio máximo de la bondad moral.
SEMANA 4
2.6 Utilitarismo: Este modelo ético se basa en la búsqueda de la felicidad a través del placer
y el rechazo del dolor. Todo lo que aumente el placer y disminuya el dolor se considera útil.
El utilitarista más destacado es Bentham, quien enfatiza en el interés y la sabiduría moral
como base de la conducta.
2.7 Ética Marxista: Aunque no se haya desarrollado una ética completa en el marxismo,
esta corriente filosófica tiene un carácter moral. Marx defiende la praxis como criterio
último de verdad y considera que la alienación es la máxima expresión de la
deshumanización. Propone la construcción de una sociedad comunista sin clases sociales
mediante la revolución socialista.
2.8 Ética axiológica: Esta corriente se centra en el contenido de los valores morales. Se
considera bueno el acto que realiza un valor y malo el que lo impide. Los valores plasman
ideales de perfección que guían la conducta de las personas.
2.9 Ética de la liberación: Surge como respuesta a la opresión en América Latina y los países
del tercer mundo. El bien moral consiste en practicar la justicia y reconocer los derechos del
oprimido. Se busca respetar al otro y permitir que sea dueño de su propia historia.
2.10 Ética comunicativa: Basada en el diálogo, esta ética se enfoca en la justificación y
fundamentación de la ética en la sociedad pluralista y democrática. Se busca llegar a una
normativa moral universal a través del reconocimiento mutuo y el consenso de los
miembros de la sociedad.
SEMANA 5
La vida moral
3.1. La actividad moral personalizante y liberadora
Como personas estamos sujetas a nuestro propio ejercicio o juicio de conciencia, que nos
permite saber si hemos actuado bien, o por el contrario, no nos sentimos satisfechos con las
actuaciones tenidas ante alguna situación; todo este proceso constituye lo que llamamos
actividad moral, que no es otra cosa que “el conjunto de operaciones psíquicas que valoran
nuestra conducta a la luz de algún canon de perfeccionamiento humano”, González (2009).
Aunque parecería que todo está claro y que no habría razón para tener actuaciones
reprochables, sin embargo, hoy en día, como que se ha caído en un relativismo moral o por
decirlo menos, no le damos a la actividad moral, la importancia que realmente tiene, porque
de qué otra forma se explica el hecho de que nuestra conciencia nos dice lo que está mal,
pero a pesar de ello actuamos incorrectamente.
A decir de González (2009) para muchos la moral es una carga inútil, que se constituye en un
elemento opresor antes que liberador, porque no podemos hablar de objetividad absoluta
cuando se trata de definir lo bueno y lo malo, eso limita que podamos hablar de actividad
moral personalizante y liberadora, porque hay una moralidad que impide la libre realización
de las personas, traduciéndose en una moral opresora. Para que esto no ocurra, la moral
debe ser clara, lúcida, tener una estructura dinámica de creatividad y superación y ocupar el
sitial justo en el conjunto armónico de la actividad personal.
Entonces, para poder hablar de moral liberadora, esta necesariamente tiene que desarrollar
un conjunto de virtudes, que me den la pauta de cómo debo actuar en cada momento y
sentirme dueño de mis actos, pero con responsabilidad, solamente así podremos hablar de
liberación (González 2009).
Los valores
Ya mencionamos en el apartado anterior que toda actividad moral, pasa por una valoración,
y esta dependerá de criterios preestablecidos; en ese sentido, si ese acto está acorde a esos
criterios, se lo considera bueno, si transgrede dichos principios se lo califica como malo.
Sin duda son elementos para pensar, por qué el "no matar" lo asumimos en su totalidad,
porque, por un lado, estamos claros que no debemos matar, pero, qué pasa con la muerte
de otro en defensa propia. Para entender de mejor manera estas posturas antagónicas o
como dice el autor antagonismo moral, definamos lo que son los valores (González, 2009).
¿Qué son los valores?
Empecemos por aclarar que todo lo que hacemos en nuestro diario vivir, gira en torno a un
valor, ya sea económico, estético, religioso, político, etc. Es verdad que la prioridad de unos
sobre otros depende de cada quien, así para unos lo económico será lo primordial, para
otros lo religioso o lo político; ahora, como dice González (2009) " Una aproximación al ser
de los valores, la podemos lograr diferenciándolos de las cosas reales y de los objetos ideales
".
El autor se refiere a que en la cotidianidad los seres con los que nos relacionamos, son seres
que los podemos ver, tocar, pesar, etc., entonces estamos hablando de cosas reales , pero así
mismo, hay otros seres que no son cosas, porque no tienen una existencia real, sino ideal,
ejemplo: la igualdad, la justicia, los denominamos objetos ideales.
Muy bien, además de lo mencionado, podemos hablar de otras realidades como, por
ejemplo: la belleza, el amor, la justicia, que no se les puede denominar ni como objetos
reales, ni ideales; estos son realidades no reales, de los que tenemos clara conciencia de su
existencia, solo existen con relación a un ser real. Para clarificar, busquemos un ejemplo: si
hablamos de un hombre justo y otro injusto, aunque sabemos que lo son, pero estas
cualidades no son evidentes por si, solamente se reflejan como parte de la persona.
SEMANA 6
Los valores morales
Ya se dijo anteriormente de las múltiples posibilidades en cuanto a valores se trata, pero hay
entre ellos unos que consideramos más importantes: los éticos y morales.
Entonces, los valores morales se van forjando en la sociedad con el aporte intersubjetivo de
sus actores, en un complejo campo de interacciones en los que intervienen: la historia, la
influencia de los pensadores, y diversos y ricos componentes socioculturales.
Tener sentido moral para una persona, se relaciona con el poder ser; en otras palabras, la
posibilidad de cada persona de realización más perfecta, porque es un ser en proyecto. Es
importante resaltar que el valor moral, entendido como una cualidad, no tiene relación al
objeto en sí, más bien a los actos que este ejerce ante las diferentes circunstancias y
estímulos del medio (González, 2009, p. 108).
Siendo así, este abanico de reacciones o posibilidades, convierte el escenario en una
realidad sumamente compleja, porque todos los actos de nuestra vida constituyen la
conducta, lo que significa que son realidades que pueden ofrecer relación de sentido moral.
"Posee valor moral todo lo que es apreciado con sentido posibilitante en relación con
determinado proyecto de felicidad o perfeccionamiento del ser humano".
No es tan importante establecer un listado de valores que sirvan de criterio universal, lo
realmente importante es estructurar una moral axiológica, una conciencia del
comportamiento, orientada por la capacidad estimativa del hombre y no por su capacidad
repetitiva e imitativa González (2009).
Los valores al servicio de la vida
La vida humana es el bien más preciado que tenemos, nada está por encima de ella; por eso,
la salvaguarda de la vida establece dos imperativos formulados en dos prohibiciones
universales como son:
“No matar”, “no robar”; el uno fundamentalmente protege la vida en sí misma, pero
debemos entender que no solamente mata quien quita la vida biológica, sino también
cuando se atenta contra la libertad, el amor, la educación, el trabajo, ya sea quitando a
alguien esos bienes o impidiendo disfrutar de ellos.
Entonces, cada valor tiene importancia dependiendo de su relación con la vida. Los valores
no son fines en sí mismos, sino mediaciones de la vida. Solo la vida es fin (González, 2009).
Este concepto de los valores presenta dos teorías antagónicas: la absolutización de los
valores y el relativismo axiológico.
Absolutización de los valores
Al respecto, González (2009), nos dice que a lo largo de la historia hemos fetichizado algunos
valores, en ese sentido el valor convertido en fetiche se vuelve el absoluto y las demás
cualidades se desvalorizan. Bajo esa premisa, en nombre de la pureza de la raza, de la
ortodoxia, de la religión, de la ideología imperante, de la seguridad nacional, etc., se ha
sembrado la muerte entre los individuos y los pueblos.
¡No existen valores absolutos! La vida es el valor supremo.
Relativismo axiológico
Así como no estamos de acuerdo con la absolutización de los valores, también se tiene que
cuidar de no caer en el relativismo axiológico, y esto ocurre cuando creemos que los valores
dependen de cada individuo y de su particular manera de pensar, quitándole su carácter
universal, para que sea, en este caso, el individuo el que confiera el valor a lo que quiere y
quien quiere.
SEGUNDO BIMESTRE
SEMANA 9
Ética de la responsabilidad social
4.1. Una nueva actitud moral: sentido de la alteridad
Una de esas formas es justamente la solidaridad, que no es otra cosa que apoyar a quien
está en desgracia, sentir como propio el problema del "otro", despojarnos de sentimientos
negativos como el egoísmo, la mezquindad, el individualismo; y empezar a ver a quien vive
junto a nosotros, entender que son personas iguales, merecedoras de consideración, aprecio
y reconocimiento. En definitiva, dejar de ser indiferentes, para pensar en una sociedad más
justa.
4.1.1. La alteridad en la base de la solidaridad
La solidaridad se basa en el sentido de la alteridad que, a decir de González (2009), no es
otra cosa que sentido de "el otro", conciencia de "el otro"; es una propuesta para cambiar
de actitudes egoístas en una sociedad marcadamente individualista. Alteridad se contrapone
con "yoidad", "mismidad" o "totalidad".
4.1.2. La alteridad como ruptura de la mismidad
Si partimos del hecho de que la alteridad es la contemplación de la realidad tomando en
cuenta a "el otro", entonces, la alteridad rompe con la mismidad, porque como manifiesta
González (2009) es aceptar la existencia de "lo otro", de lo diferente opuesto o contrario,
frente a "lo mismo". Es aceptar que existen una diversidad de mundos como totalidades de
sentido, que yo (mi pueblo, mi clase, mi partido, mi iglesia) no poseo la verdad absoluta ni la
raíz del derecho.
4.1.3. La alteridad como búsqueda de “lo otro” (posibilitación)
Debemos entender la alteridad como opción, la búsqueda de lo diferente, lo nuevo, "lo
otro"; imaginar nuevas alternativas, romper el horizonte de lo que ya hemos experimentado;
destruir el hábito de la repetición. El hombre latinoamericano necesita tener esperanza.
Existe en nosotros la tendencia a la sumisión y la resignación, lamentable y lógica secuela de
la colonización.
4.1.4. La alteridad como apertura a “el otro” (fraternización)
De acuerdo al autor, a la alteridad debe entenderse como amor, pero se trata de ese amor
como opción trascendental, casi en una perspectiva metafísica: el amor entendido como
generador de fraternidad. Esta definición parte de comprender que todos somos iguales por
origen y hermanos por destino, de que tenemos unos mismos derechos, una misma
dignidad y una vocación común por encima de las vocaciones particulares.
4.1.5. La alteridad como conciencia de “nuestro-ser otro” (identificación)
Es interesante el planteamiento del autor con respecto a la identidad, ¿cuál es nuestra
identidad profunda, conciencia? Si analizamos el pasado encontramos que nuestro ser como
latinoamericanos es un "ser-dependiente", un "ser-en-relación-a"; el nombre dice relación al
descubrimiento europeo, la cultura es una prolongación de Europa, los caracteres étnicos
tienen en buena parte europea, entonces el ser de nuestro pueblo, no es identificable sin
relación a Europa.
Semana 10
Relaciones sociales a la luz de la alteridad.
Ya hemos hablado anteriormente de las formas y actitudes que las personas tenemos para
relacionarnos con los demás, estas revisten fundamental importancia, al menos, si
pretendemos una sana convivencia; pues bien, vamos justamente a adentrarnos un poco en
las nuevas formas de relación interpersonal, tomando en consideración los distintos ámbitos
de la vida humana en los que nos desenvolvemos.
Alteridad económica
Es sabido por todos que el factor económico en una sociedad como la nuestra juega un
papel preponderante, todo gira en torno al dinero porque, sin duda alguna, es el medio para
obtener: poder, estabilidad, seguridad, comodidad, etc., y la lucha es constante para mejorar
el ingreso económico, convirtiéndolo en un fin, en lugar de un medio.
Alteridad política
Uno de los objetivos primordiales del hombre y su relación con la sociedad es el bien común.
Precisamente, en ese contexto, la política entra para ocuparse de lograr este objetivo; sin
embargo, por la experiencia de esta actividad en la actualidad, se puede decir, que no está
acorde a las necesidades de la sociedad. El Estado, ente que debería ocuparse de procurar
los beneficios para el pueblo, se pone al servicio de los poderosos, convirtiéndose, de esta
manera, en un medio para alcanzar el poder, y la política en la estrategia para lograrlo.
Alteridad erótica
Una parte importante de las relaciones interpersonales es la erótica, desde el mismo hecho
que el ser humano es un ser sexuado, existe la atracción, por la tendencia afectiva basada en
el instinto sexual, entonces, esta atracción se manifiesta en las distintas formas de relación.
En palabras de González (2009):
La alteridad se encuentra afirmada desde la misma naturaleza, por dos razones: la distinción
de los sexos. El femenino es “otro” que al masculino y viceversa. En segundo lugar, porque a
diferencia de los animales, el sexo en el hombre se da en una persona y está especialmente
especificado por un psiquismo, fuente de racionalidad y espiritualidad. (p. 231).
Al parecer habría claridad al respecto, pero no es así, porque también se niega la alteridad
en este aspecto cuando se acentúa el machismo y se desconoce la igualdad de la mujer
como otredad sexuada con relación al varón, cosificándola, creyendo que sirve solamente
para procurar placer, procrear, cuidar la casa, etc.; es decir, se convierte en objeto.
Alteridad pedagógica
La pedagogía es el ámbito de la vida donde también tenemos un nuevo tipo de relaciones
interpersonales, más cuando confluyen los padres, hijos, educadores y por supuesto la
institución; pero, ¿cómo se dan estas relaciones?, según el autor, de manera totalizante, por
tanto, es necesario crear nuevas relaciones de alteridad.
Los padres pretenden educar a los hijos como fueron educados o buscando que sean lo
mismo, les imponen, en la mayoría de los casos, sus gustos, hábitos y amistades; es decir, les
quitan su autonomía, la singularidad cultural y vocacional.
Alteridad religiosa
La religión es la forma más perfecta de alteridad, porque implica la relación del hombre con
Dios, como el totalmente “Otro” la trascendencia es la alteridad absoluta. “La tendencia
espontánea del hombre a hacer de Dios algo a su imagen y semejanza, una proyección de
sus aspiraciones inalcanzables en este mundo, símbolo de una perfección que no conoce en
la tierra, le ha llevado a convertir la religión, en meollo ideológico de la sociedad occidental”.
Uno de los mandamientos bíblicos más conocidos es justamente la expresión más clara de la
alteridad “Amar al prójimo como a uno mismo” nos quiere decir que debemos valorar a la
persona de “el otro” sea quien fuere como la propia y hacer por él todo lo que se hiciera por
uno mismo, amar al enemigo, devolved bien por mal, procurar bebida, alimento, vestido,
medicina, etc.
SEMANA 11
Responsabilidad moral ante los problemas sociales
Muy bien, en la unidad 5 entramos en el plano de la ética aplicada para abordar justamente
uno de los problemas actuales de la sociedad, como es el de la responsabilidad social,
porque son muchos los aspectos que por la globalización se han incrementado, por
mencionar algunos tenemos: la pobreza, la desigualdad, la injusticia, la falta de
oportunidades, entre otros. Pero, cómo enfrentamos o le ponemos cara a estos problemas,
es lo que trataremos de describir en la presente unidad.
5.1. Responsabilidad moral ante los problemas sociales
Para González (2009), la convivencia en la sociedad se encuentra condicionada por los
múltiples aspectos propios de las relaciones entre los miembros de una comunidad: “ En una
sociedad donde predomina la armonía, el respeto por los derechos de cada persona, sus
miembros disfrutan de condiciones que les permiten acercarse más fácilmente a la felicidad
” mientras que en otra sociedad donde lo que predomina es el conflicto, donde ni siquiera
tienen asegurados los bienes necesarios, la felicidad parece inalcanzabl. (p. 187).
Al hablar de nuestros problemas sociales debemos considerar los numerosos problemas y
deficiencias, así como la responsabilidad moral que tenemos ante esta situación. Al ser
países del tercer mundo, sabemos que la condición de pobreza y limitación de nuestra
población son algunos de los factores causantes de problemas sociales como la
desorganización social, económica y política, esto en cuanto a lo interno; pero también, hay
otros de carácter externo, producto de la dependencia colonial y neocolonial de las grandes
potencias, lo que ha traído como consecuencia la explotación de nuestros recursos a favor
de estas potencias.
Como vemos, este desequilibrio ha dado lugar a la formación de sectores que
describiremos brevemente:
Sectores hegemónicos: es un grupo pequeño pero con todo el poder económico y político,
dueños de la tierra y la empresa. En torno a este grupo se encuentran los profesionales,
ejecutivos, funcionarios públicos, técnicos, que, con gran esfuerzo y ahorro, logran alcanzar
un nivel de vida confortable.
Sector marginal: lo integran campesinos, indígenas, obreros no especializados,
desempleados y subempleados. Sus ingreso no, les alcanza para satisfacer sus necesidades
básicas, personales y familiares, padecen hambre, no tienen vivienda propia ni seguridad
social y apenas reciben educación. (González, 2009, p. 188).
SEMANA 12
Responsabilidad moral ante los problemas sociales
5.2. El bien común. Objeto y norma de la vida en sociedad
Nos queda claro que el sentido de la alteridad significa pensar y preocuparnos por “el otro”;
por tanto, es necesario reflexionar sobre qué papel jugamos y cuál es nuestra
responsabilidad ante los problemas de nuestra sociedad.
En la sociedad podemos ver diferentes formas de asociación:
Sociedad política.
Sociedad comunitaria.
Sociedad cultural.
Sociedad religiosa, etc.
Por la connotación en la problemática social nos referiremos a la sociedad política, que al
igual que las demás sociedades, tiene un fin específico que la distingue de entre las otras. Al
hablar del bien común, parecería que se entiende claramente que se trata de un interés
común a todos los miembros de la nación, sin embargo, en la práctica no es así.
Esta realidad afecta a toda Latinoamérica, como ya lo vimos en el apartado anterior, esta
desigualdad es el indicador más claro de la desarmonía de la humanidad, y no es de ahora,
lo ha sido siempre; por ello, no es fácil hablar de un interés común, de un bien común. La
división de la sociedad en clases, propuesta por Marx hace más de un siglo, es un hecho
evidente, pues la sociedad política está integrada por grupos, cuyos intereses, al ser
diferentes, chocan y crean conflictos sociales:
Los intereses de los grandes capitalistas, no pueden coincidir con los de los obreros y mucho
menos con los de los desocupados, los intereses de los indígenas, son antagónicos con los de
los colonos, quienes por generaciones han ido arrebatándoles sus tierras; los intereses de los
campesinos propietarios de pequeñas parcelas o incluso desposeídos de tierras, son muy
distintos a los de los grandes terratenientes. (González, 2009, p. 244).
Cabe entonces preguntarse, ¿qué es el bien común?
“La Declaración de los Derechos Humanos se presenta a sí misma como “ideal común” por el
que todos los pueblos y naciones del mundo, deberían luchar, para que tanto los individuos
como las instituciones promueven estos derechos y libertades” (González 2009, p. 244). De
acuerdo a esto, el bien común se constituye bien para todos, común a todos, en tanto, en
cuanto se aplique universalmente y con efectividad.
El bien común ha sido siempre uno de los temas fundamentales de los que particularmente
se ha ocupado la ética sociopolítica; el bien común es un valor social. Al respecto, González
(2009) menciona:
...el hombre es un ser social por naturaleza y si el bien máximo de la persona humana como
individuo consiste en el “goce de su vivir, con la mayor plenitud o perfección posible para
alcanzar su felicidad, entonces, el máximo bien de una sociedad humana consistirá en el
goce colectivo de la vida social, lo que permitirá alcanzar la felicidad para todos sus
miembros”. (p. 241).
De acuerdo a lo anterior podemos darnos cuenta de que la sociedad es el equivalente a una
“macro-persona” porque posee unas condiciones de vida que pueden ser buenas o malas,
mejores o peores, si comparamos con otras sociedades; de ahí el hecho de que siempre
estemos comparando, como dice el autor, entre las formas de vida de las diferentes
sociedades.
En lo cotidiano se escucha decir, el nivel de vida de los Estados Unidos es mejor que el de
Ecuador, o las condiciones de vida en la ciudad, son mejores que en el campo, etc., lo que
nos demuestra que “una sociedad necesita determinadas condiciones, ambientales,
climáticas, económicas, políticas, para sobrevivir. La vida que dichas condiciones permiten a
los miembros de la sociedad, es un bien colectivo, el máximo bien, el bien común”.
(González, 2009, p. 245).
SEMANA 13
Acercamiento a la ética profesional
La sexta unidad está pensada para abordar lo referente a la ética profesional, puesto que,
como futuros profesionales, necesitan conocer estos aspectos fundamentales, entender
cómo debe ser el perfil axiológico de un profesional en las diferentes especialidades,
conocer acerca de los códigos deontológicos.
6.1. Ética y moral profesional
6.1.1. ¿Qué es la ética profesional?
Así como existe una ética de la sexualidad y la vida familiar, una ética política, una ética de la
comunicación, una bioética, existe también una ética profesional, que no es otra cosa que
una reflexión sistemática sobre las normas morales que regulan el comportamiento en la
actividad profesional. En toda profesión, para obtener un reconocimiento y asegurar la
calidad profesional, aparte de los conocimientos, se crea el código moral de la profesión,
este código es un conjunto de normas de comportamiento, que son aceptadas por quienes
conforman el colectivo profesional, y que generalmente se exige a través de un juramento
(González, 2009).
Según Hortal (2004), para un buen ejercicio profesional se debe combinar las referencias
éticas con las normas deontológicas y a la vez situar las normas deontológicas en el
horizonte de las aspiraciones éticas. La ética profesional se centra ante todo en el tema del
bien, qué es bueno hacer, al servicio de qué bienes está una profesión y cuál es el tipo de
bien que se busca con la profesión (p. 193).
Luces y sombras en los códigos de moral profesional
El juramento hipocrático se considera el más antiguo reglamento moral para la práctica
profesional, en este caso, el de los médicos. En la unidad 14 del texto Ética de González
(2009) podrá usted leer este juramento y el consiguiente análisis.
Precisamente la “ética profesional, estudia los códigos de “moral” profesional, pero no se
limita a ellos, sino que, partiendo de los principios éticos, deduce otros principios y criterios
que iluminan los contenidos de la norma moral fijada en el código” (González, 2009, p. 281).
En la actualidad, vemos que el código moral de una profesión no se inicia con un juramento,
porque se supone que este, se lo realiza en el momento de la graduación en la universidad,
el profesional se compromete a cumplir los deberes y normas propias de su profesión. En el
siguiente apartado nos ocuparemos en profundidad de este interesante tema.