Pelirroja: ¡Epa! Tranquilos que yo nunca he comido de ese caldo...
Asesor: Yo se los puedo explicar todo...
Novia: ¡Vos calláte! ¡No defendás a tu noviecita!
Anciana: Pero, ¿también es novia de este?
Novia: ¡Pero claro señora! ¿Es que usted no se entera de nada?
Pelirroja: No, ¡mi novio es Lalo!
Anciana: ¡Pero que orgía tan asquerosa!
Asesor: ¿Quién es Lalo?
Novia: ¿Celoso?
Asesor: ¡No querida!... Pura curiosidad Anciana: ¡Le voy a dar su merecido para que
no ande corrompiendo a mi chiquito!
Pelirroja: ¡Ay, ay! Pare señora, pare... ¡Dígale a su mamá que yo no soy novia
suya!
Asesor: ¿Mi mamá? ¿Qué tiene que ver mi madre en todo esto?...
Pelirroja: ¡Mírela! Parece una fiera. Dígale algo para que se calme...
Asesor: ¡Pero esa señora no es mi mamá!
Novia: No la negués de nuevo, ¡mal hijo...!
Pelirroja: Creo que me rompieron el micrófono... ¿Lalo?, ¿Lalito?, ¿estás ahí?...
Asesor: ¡Esa vieja loca no es mi madre!
Anciana: ¡Nadie me dice loca! ¡Los desquiciados son ustedes!
Novia: ¡No toque a mi buñuelito!
Pelirroja: ¡Lalo! Vos sabés que sos el único hombre en mi vida! ¡No le hagás caso a
estos locos!
26 Anciana: ¡Nadie me dice loca!
Pelirroja: ¡Auxilio Lalo! ¡Sacáme de aquí!
Asesor: ¡Pero, ¿quién es el tal Lalo?
(Entra la Policía en paños menores, con un kepis y un revolver en la mano).
Policía: ¡Alto! que nadie se mueva. ¡Arriba las manos...!
Anciana: ¿Y ésta quién es?
Policía: ¡Yo soy la autoridad!
Pelirroja: ¿Vestida de esa forma? ¡Hágame el favor!
Policía: ¡Qué no se muevan dije!
Novia: ¿Quién es esta? ¿Otro de tus romances?
Asesor: ¡Te juro que no la conozco!
Anciana: ¡Qué depravación! ¡A mi me va a dar algo!
Policía: ¡Silencio! Para que lo sepan, yo soy la futura Primera Dama de la
República...
Anciana: ¿Cómo?
Pelirroja: ¡Nada que hacer! ¡Otra loca, como ésta!
Anciana: ¡Yo no estoy loca!... Pero, ¡estás mujeres que se consigue mi hijo me van
a desquiciar!
Novia: ¿Ves como si era una de tus amantes?
Asesor: ¡Ay, tranquila, amor mío, tranquila... ¡Yo no la conozco!
Policía: ¡Con que no me conocés...! Muy bien, no vas a reconocer a nadie más...
(Empieza a disparar. Todos salen).
27 Coda Final
(El parque).
Asesor: Todos me abandonaron ¡Me dejaron tan solo...! Sin trabajo, sin amigos, sin
dinero y sin amor terminé en mitad del arroyo...
Mendiga: Ya callese hombre, ¡lo suyo no es vida, es un tango...!
Asesor: ¡No culpo a mi Presidente! El hizo lo que debía para el bien de la
Patria... Yo fui un soldado que cumplió con su deber, poniendo mi pecho frente a
las balas para salvar a mi comandante...
Mendiga: ¡Supérelo y duérmase!..
Asesor: ¡El bien de la nación está por encima del bien de un asesor...! Fui un
sacrificio necesario para salvar la imagen y la buena marcha del estado... ¡Sí, eso
fue! ¡Lo volvería a hacer de ser necesario!
Mendiga: ¡Dios mío, dale tu paz!... ¡Déjeme descansar!
Asesor: Yo era un hombre importante... ¡Tan importante!... Pero volveré a
levantarme... ¡regresaré a la cima que me corresponde!, volveré a ser grande,
seré...Seré presidente de ésta gran nación... con una hermosa esposa de mi mano!
Mendiga: ¡Quédese con la banca! Qué le aproveche… (Se va) Asesor: Una dama junto a
mí... ¡una dama! la Primera Dama, la Primera Mujer… ¡Es Eva, Eva...! Eva y el
Presidente…
(Se va desvariando).
28 Canción de despedida
Igual que la vida La comedia acaba, Vuelvan a las calles Ya cayó el telón.
Guardemos el mundo De tela y cartón, Vuelvan a sus casas ¡Buen viaje señor!
Dejen sus aplausos Y su risa amena Y un par de monedas Para nuestra cena.
Y perdonen al cantor Que estos versos recita Como a él se lo contaron A ustedes lo
cantó...
Acta est fabula6
A mis alumnos de dramaturgia les recomiendo que pongan esta frase al final de sus
obras, sobre todo porque me parece divertido. En latín significa “La función ha
terminado”, y era como los comediógrafos romanos terminaban sus piezas. Nos
recuerda que la tradición teatral es muy antigua, nos une a los teatreros de todas
las épocas de una u otra manera, refuerza nuestra identidad como gremio y puede ser
tomada como una declaración de la persona que escribe teatro en favor del estudio y
del cultivo de la razón; valores intelectuales que nos permiten apreciar el uso de
una locución latina para cerrar nuestro texto.