Úrsula Iguarán
Prima y esposa de José Arcadio Buendía. Es también madre de José Arcadio Buendía (hijo),
Aureliano Buendía, Amaranta Buendía y es madre adoptiva de Rebeca Buendía, además de
ser abuela de muchos otros personajes que aparecen a medida que avanza la historia.
Además de ser el motor espiritual de la familia, es su cabeza económica. Se caracteriza por
ser una mujer emprendedora y trabajadora que con su esfuerzo y prósperas empresas
empuja hacia adelante a toda la familia Buendía. Posee un comportamiento fuerte y busca
el bienestar de todos; pero sufre constantemente al ser la "voz de la razón de una familia de
locos", como ella lo afirma. En sus últimos años, durante el diluvio, poco a poco sucumbe a
la demencia senil y pierde completamente la vista; sin embargo, siempre mantiene su
espíritu que la caracteriza. Vive aproximadamente 120 años.
Úrsula Iguarán es la madre de la familia Buendía. Con un notable espíritu vivo y luchador, es
el pilar principal de su familia, la que aguanta, la que continúa a pesar de todo. Úrsula
desempeña un papel central como matriarca de la familia Buendía. Es la guardiana de las
tradiciones y del honor, y la responsable de la estabilidad del hogar durante la mayor parte
de la historia. En muchos sentidos, ella es la columna vertebral moral y práctica de la familia,
proporcionando dirección, trabajo y organización durante generaciones.
La laboriosidad de Úrsula Iguarán andaba a la par con la de su marido. Activa, menuda,
severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de la vida
se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la
noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerines de olán. Gracias a ella,
los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de
madera construidos por ellos mismo estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde
se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca. (García Márquez, 1967, p. 6)
Aunque la novela no ofrece una descripción física detallada de Úrsula Iguarán, se sabe que
es una mujer pequeña, de carácter fuerte y longeva. Su apariencia envejece a lo largo de la
novela, y en su vejez se vuelve encorvada y ciega. Se menciona su postura firme, y el lector
puede imaginarla como una mujer fuerte, independiente y resistente.
Características particulares de Úrsula
Úrsula es un personaje perseverante y sagaz, con una capacidad especial para anticipar
eventos trágicos en su familia, es una visualizadora del futuro y tiene una capacidad casi
sobrenatural para prever desgracias familiares, como la repetición de los errores en las
generaciones futuras o la posibilidad de deformidades en los descendientes debido al
incesto. No solo es sabiduría lo que caracteriza a Úrsula, sino una intuición que la conecta
con los elementos mágicos de la novela. Su longevidad también es una característica clave:
vive más de 100 años y es testigo de la caída y los ciclos repetidos de la familia Buendía.
Además, destaca por su gran capacidad de trabajo y su habilidad para mantener unida y en
pie a la familia a pesar de los conflictos.
Úrsula replicó, con una suave firmeza: Si es necesario que yo me muera para que se
queden aquí, me muero. (García Márquez, 1967, p. 8)
Muerte de Úrsula
Amaneció muerta el jueves santo. La última vez que la habían ayudado a sacar la cuenta
de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, la había calculado entre los ciento
quince y los ciento veintidós años. La enterraron en una cajita que era apenas más grande
que la canastilla en que fue llevado Aureliano, y muy poca gente asistió al entierro, en
parte porque no eran muchos quienes se acordaban de ella, y en parte porque ese
mediodía hubo tanto calor que los pájaros desorientados se estrellaban como perdigones
contra las paredes y rompían las mallas metálicas de las ventanas para morirse en los
dormitorios. (García Márquez, 1967, p. 141)
A los 115 años o a los 122, Úrsula Iguarán murió un Jueves Santo. Un Jueves Santo también
fallece Gabriel García Márquez, medio siglo después de haber escrito “Cien años de
soledad”. Antes de morir, Úrsula había dado las últimas e inapelables instrucciones a todo
miembro del clan Buendía que se había cruzado en su camino. Había sido la matriarca de
Macondo, la compañera del primero de los José Arcadios. Úrsula murió prácticamente
apagándose poco a poco hasta convertirse en una anciana que había vivido demasiado. Su
fallecimiento marca el final de una era para la familia Buendía.
Elementos de realismo mágico que tiene Úrsula
Entre los elementos que mas destacan sobre el realismo mágico en Úrsula están:
• Longevidad extraordinaria: Úrsula vive más de 100 años, una longevidad que
sobrepasa los límites naturales sin explicación lógica. A lo largo de su vida, ella
presencia varias generaciones de la familia Buendía, siendo testigo de la repetición
de sus tragedias y eventos cíclicos. Este fenómeno es típico del realismo mágico,
donde situaciones extraordinarias son aceptadas como normales por los personajes.
• Capacidad de anticipar eventos futuros: Úrsula posee una intuición casi
sobrenatural. Desde joven, sospecha y teme que el matrimonio entre miembros de
la familia podría llevar a descendientes con deformidades, como colas de cerdos. Sus
premoniciones, aceptadas sin asombro por ella misma, ejemplifican cómo lo mágico
y lo cotidiano se entrelazan en la narrativa.
• El deterioro y "muerte" simbólica: A pesar de que Úrsula pierde la vista en su vejez,
su vida continúa de manera casi mágica. Aunque ella se queda ciega, finge no estarlo
para no preocupar a su familia y sigue desempeñando sus tareas diarias. Su ceguera
es un símbolo del deterioro general de la familia Buendía, y, a pesar de su limitación,
sigue siendo una figura central, como si su sabiduría y presencia estuvieran más allá
de lo físico.
Aunque el temblor de las manos era cada vez más perceptible y no podía con el peso
de los pies, nunca se vio su menudita figura en tantos lugares al mismo tiempo. Era
casi tan diligente como cuando llevaba encima todo el peso de la casa. Sin embargo,
en la impenetrable soledad de la decrepitud dispuso de tal clarividencia para examinar
hasta los más insignificantes acontecimientos de la familia, que por primera vez vio
con claridad las verdades que sus ocupaciones de otro tiempo le habían impedido ver.
(García Márquez, 1967, p. 103)
• Transformación de espacios familiares: Úrsula reorganiza y mantiene la casa de los
Buendía por décadas, y a medida que envejece, percibe que los espacios cambian
de manera casi mágica. Los objetos de la casa parecen moverse o transformarse por
sí mismos, lo que refleja el caos que envuelve a la familia y la percepción
distorsionada del tiempo y la realidad en Macondo.
• Conexión con los muertos: A lo largo de la novela, Úrsula convive con la memoria de
los difuntos de manera natural, como si las barreras entre la vida y la muerte no
fueran claras. En un punto, ella siente la presencia de su difunto esposo, José Arcadio
Buendía, y mantiene conversaciones con él, reflejando la normalización de lo
sobrenatural en su mundo.
Úrsula salió a tomar agua en el patio y vio a Prudencio Aguilar junto a la tinaja. Estaba
lívido, con una expresión muy triste, tratando de cegar con un tapón de esparto el
hueco de su garganta. No le produjo miedo, sino lástima. Volvió al cuarto a contarle a
su esposo lo que había visto, pero él no le hizo caso. «Los muertos no salen - dijo-. Lo
que pasa es que no podemos con el peso de la conciencia.» Dos noches después,
Úrsula volvió a ver a Prudencio Aguilar en el baño, lavándose con el tapón de esparto
la sangre cristalizada del cuello. (García Márquez, 1967, p. 11)
¿Porque Úrsula está condenada a la soledad?
Aunque Úrsula es una figura central en la familia, está condenada a la soledad por la carga
emocional y espiritual que implica su rol. A lo largo de su vida, experimenta pérdidas y
decepciones constantes: ve a sus hijos y nietos sucumbir a los ciclos de tragedias familiares,
al incesto, y a las mismas decisiones destructivas. Además, su capacidad de prever el destino
trágico de su familia la llena de angustia, sabiendo que no puede evitar la fatalidad que los
persigue. Su soledad también es física al final de su vida, cuando pierde la vista y se queda
atrapada en su mundo interior, separada de la realidad que alguna vez dominó.
Úrsula tuvo que hacer un gran esfuerzo para cumplir su promesa de morirse cuando
escampara. Las ráfagas de lucidez que eran tan escasas durante la lluvia se hicieron más
frecuentes a partir de agosto, cuando empezó a soplar el viento árido que sofocaba los
rosales y petrificaba los pantanos, y que acabé por esparcir sobre Macondo el polvo
abrasante que cubrió para siempre los oxidados techos de cinc y los almendros
centenarios. Úrsula lloró de lástima al descubrir que por más de tres años había quedado
para juguete de los niños. Se lavó la cara pintorreteada, se quitó de encima las tiras de
colorines, las lagartijas y los sapos resecos y las camándulas y antiguos collares de árabes
que le habían colgado por todo el cuerpo, y por primera vez desde la muerte de Amaranta
abandonó la cama sin auxilio de nadie para incorporarse de nuevo a la vida familiar. El
ánimo de su corazón invencible la orientaba en las tinieblas. Quienes repararon en sus
trastabilleos y tropezaron con su brazo arcangélico siempre alzado a la altura de la cabeza,
pensaron que a duras penas podía con su cuerpo, pero todavía no creyeron que estuviese
ciega. Ella no necesitaba ver para darse cuenta de que los canteros de flores, cultivados
con tanto esmero desde la primera reconstrucción, habían sido destruidos por la lluvia y
arrasados por las excavaciones de Aureliano Segundo, y que las paredes y el cemento de
los pisos estaban cuarteados, los muebles flojos y descoloridos, las puertas desquiciadas,
y la familia amenazada por un espíritu de resignación y pesadumbre que no hubiera sido
concebible en sus tiempos. (García Márquez, 1967, p. 138)
Úrsula es una mujer que vive hasta los límites imposibles de la naturaleza, alarga los años
de su existencia hasta encogerse y volverse una criatura diminuta, indefensa, atrapada en la
noche eterna de su ceguera hasta amanecer muerta un Jueves Santo. Incluso después de su
muerte ella sigue luchando con las leyes de la creación para preservar su linaje.