NEUROMA TRAUMATICO
El neuroma traumático es una condición que se desarrolla generalmente después de una
lesión en un nervio. Se forma como una respuesta del cuerpo a la lesión, donde el nervio
dañado intenta regenerarse, pero este proceso puede resultar en la creación de un nódulo
anormal en el sitio de la lesión. Esto puede causar dolor, hormigueo y otros síntomas
neurológicos.
Etiología.- la etiología del neuroma traumático está relacionada con la respuesta del nervio a
una lesión o daño. Las principales causas incluyen:
1. Lesiones Directas
Traumatismos: Lesiones como cortes, laceraciones o contusiones que afectan
directamente un nervio.
Fracturas: Lesiones óseas que pueden dañar nervios adyacentes.
2. Compresión del Nervio
Compresión por tejidos circundantes: Edema o hematomas resultantes de lesiones
pueden ejercer presión sobre los nervios, causando daño y formación de neuromas.
3. Intervenciones Quirúrgicas
Cirugías: Procedimientos quirúrgicos que involucran nervios pueden resultar en daño
nervioso y la formación de neuromas en el sitio de la cirugía.
4. Repetición de Lesiones
Microtraumatismos crónicos: Actividades repetitivas que causan daño acumulativo en
un nervio, resultando en un neuroma.
5. Factores Genéticos y Biomoleculares
Variaciones en la regeneración nerviosa: Algunas personas pueden tener
predisposiciones genéticas que afectan la forma en que sus nervios sanan después de
una lesión.
6. Enfermedades Subyacentes
Condiciones médicas: Enfermedades como la diabetes pueden afectar la salud de los
nervios, haciendo que sean más susceptibles a daños que pueden llevar a la formación
de neuromas.
Estas causas pueden actuar de manera aislada o en combinación, contribuyendo al desarrollo
de un neuroma traumático
Características clínicas.- Las características clínicas del neuroma traumático pueden variar
según la ubicación y la gravedad de la lesión, pero en general incluyen:
1. Dolor
Tipo de dolor: Puede ser agudo, punzante, o similar a una descarga eléctrica.
Localización: Generalmente se presenta en el sitio de la lesión, pero también puede
irradiarse a áreas cercanas.
2. Sensaciones anormales
Parestesias: Sensaciones de hormigueo o ardor en la zona afectada.
Hipoestesia: Reducción de la sensibilidad en el área inervada por el nervio
comprometido.
3. Alteraciones motoras
Debilidad: Puede haber debilidad en los músculos inervados por el nervio afectado.
Dificultad para realizar movimientos específicos: Esto puede deberse a la pérdida de
control motor.
Características Radiograficas.- Las características radiográficas del neuroma traumático no
son siempre específicas, ya que la mayoría de los neuromas no son visibles en las
radiografías estándar. Sin embargo, algunas características que pueden observarse en
estudios de imagen, especialmente en resonancias magnéticas (RM) y ecografías, incluyen:
1. Aumento de volumen
Masa o nódulo: Puede haber un aumento en el tamaño del nervio afectado, formando
una masa o nódulo en el sitio de la lesión.
2. Cambios en la señal
Resonancia magnética: En la RM, el neuroma puede aparecer como una lesión
hipointensa (oscura) en secuencias T1 y como una lesión hiperintensa (brillante) en
secuencias T2.
3. Efecto de masa
Compresión de estructuras adyacentes: El neuroma puede ejercer presión sobre las
estructuras vecinas, lo que podría ser visible en estudios de imagen.
4. Alteraciones en el trayecto del nervio
Desviación del nervio: Puede observarse una alteración en la trayectoria normal del
nervio afectado.
5. Hallazgos asociados
Cambios óseos: Si el neuroma es resultado de una lesión traumática, puede haber
cambios óseos asociados en el área afectada, como fracturas o calcificaciones.
6. Ecografía
En la ecografía, un neuroma traumático puede aparecer como una masa hipoecoica
(oscura) que se sitúa en el trayecto del nervio afectado.
Es fundamental realizar una evaluación completa con un médico y considerar pruebas de
imagen adecuadas para un diagnóstico preciso.
El diagnóstico definitivo.- El diagnóstico definitivo de un neuroma traumático generalmente
implica una combinación de métodos clínicos y de imagen, y en algunos casos, una
confirmación histopatológica. Aquí están los pasos más comunes en el proceso de
diagnóstico:
1. Evaluación Clínica
Historia clínica: Recopilación de información sobre la lesión, síntomas y duración.
Examen físico: Evaluación del dolor, sensibilidad, fuerza muscular y reflejos en el área
afectada.
2. Estudios de Imagen
Resonancia Magnética (RM): Es la prueba más útil para visualizar los neuromas.
Permite observar cambios en el nervio, como aumento de volumen y características de
señal.
Ultrasonido: Puede ayudar a identificar la presencia de un nódulo o masa en el trayecto
del nervio.
Tomografía Computarizada (TC): En algunos casos, puede ser útil para evaluar
lesiones óseas asociadas o cambios en la estructura ósea.
3. Electromiografía (EMG) y Estudios de Conducción Nerviosa
EMG: Puede mostrar signos de denervación o anomalías en la función del nervio
afectado.
Estudios de conducción nerviosa: Ayudan a evaluar la velocidad de conducción y la
funcionalidad del nervio.
4. Biopsia
En algunos casos, si el diagnóstico no es claro, se puede realizar una biopsia del tejido
para confirmar la presencia de un neuroma traumático. Esto se hace generalmente si
hay sospecha de otra patología.
Diagnóstico Diferencial.- El diagnóstico diferencial del neuroma traumático incluye una
variedad de condiciones que pueden presentar síntomas similares, especialmente dolor,
alteraciones sensoriales y cambios en la función nerviosa. Algunas de las condiciones a
considerar son:
1. Neuropatías periféricas
Neuropatía diabética: Puede causar dolor y pérdida de sensibilidad en las
extremidades.
Neuropatía por compresión: Como el síndrome del túnel carpiano o el síndrome del
túnel cubital.
2. Tumores
Neuromas: Tumores benignos de los nervios que pueden causar síntomas similares.
Tumores malignos: Como sarcomas o metástasis que afectan los nervios.
3. Lesiones traumáticas
Cortes o laceraciones: Lesiones directas que pueden afectar el nervio y simular un
neuroma.
Hematomas o lesiones por compresión: Pueden causar síntomas similares por presión
sobre el nervio.
4. Síndrome de dolor regional complejo (SDRC)
Caracterizado por dolor crónico, cambios en la piel y alteraciones vasomotoras.
5. Causas vasculares
Isquemia o trombosis: Problemas de circulación que pueden causar dolor y síntomas
neurológicos.
6. Infecciones
Infecciones del nervio: Como la neuritis o la herpes zóster, que pueden causar dolor y
alteraciones sensoriales.
7. Condiciones inflamatorias
Artritis o bursitis: Inflamación en las cercanías del nervio que puede causar dolor y
síntomas neurológicos.
8. Trastornos sistémicos
Enfermedades autoinmunes: Como el lupus o la artritis reumatoide, que pueden afectar
los nervios.
9. Causas psicológicas
Dolor neuropático: Puede tener un componente psicológico que complique el
diagnóstico.
Es fundamental realizar una evaluación completa que incluya historia clínica, examen físico y
estudios de imagen para diferenciar entre estas condiciones
Tratamiento.- El tratamiento del neuroma traumático puede variar según la gravedad de los
síntomas y la respuesta a terapias conservadoras. Aquí se describen las opciones más
comunes:
1. Tratamiento Conservador
Medicamentos:
o Analgésicos: Para aliviar el dolor, como paracetamol o antiinflamatorios no
esteroides (AINEs).
o Medicamentos adyuvantes: Antidepresivos tricíclicos o anticonvulsivos (como la
gabapentina o la pregabalina) pueden ser útiles para el dolor neuropático.
Terapia física:
o Ejercicios para mejorar la movilidad y fortalecer los músculos alrededor del área
afectada.
Inyecciones:
o Inyecciones de corticosteroides: Pueden ayudar a reducir la inflamación y el
dolor en el área afectada.
2. Tratamiento Quirúrgico
Extirpación del neuroma: En casos donde el dolor es severo y no responde al
tratamiento conservador, se puede considerar la cirugía para extirpar el neuroma.
Reconstrucción nerviosa: En algunos casos, puede ser posible realizar una reparación
o injerto del nervio para restaurar la función nerviosa.
3. Terapias Complementarias
Terapia ocupacional: Puede ayudar a adaptar las actividades diarias y mejorar la
calidad de vida.
Técnicas de manejo del dolor: Como la acupuntura o la terapia cognitivo-conductual,
que pueden ser útiles para el manejo del dolor crónico.
4. Seguimiento
Es importante el seguimiento regular con un médico para evaluar la evolución de los
síntomas y ajustar el tratamiento según sea necesario.
El enfoque debe ser individualizado, teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas y la
respuesta a las terapias iniciales.
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