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Revista del

Consejo Latinoamericano
de Ciencias Sociales
Nº 7 - Diciembre 2024
CLACSO Secretaría Ejecutiva
Karina Batthyány - Directora Ejecutiva
María Fernanda Pampín - Directora de Publicaciones
Equipo Editorial
Lucas Sablich - Coordinador Editorial
Solange Victory y Marcela Alemandi - Producción Editorial

CC BY-NC-NA
La responsabilidad por las opiniones expresadas en los libros, artículos, estudios y otras
colaboraciones incumbe exclusivamente a los autores firmantes, y su publicación no
necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO.

ISSN: 2796-9096

Esta revista está disponible en texto completo en la Red de Bibliotecas Virtuales de CLACSO
biblioteca.clacso.edu.ar

Se autoriza la reproducción de los artículos en cualquier medio a condición de la mención de la


fuente y previa comunicación al director.

CLACSO. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - Conselho Latino-americano de


Ciências Sociais

Estados Unidos 1168 | C1023AAB Ciudad de Buenos Aires | Argentina

Tel [54 11] 4304 9145 | Fax [54 11] 4305 0875 | <[email protected]> | <www.clacso.org>
Revista del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
ISSN 2796-9096 – Diciembre 2024 – Nº 7

Dirección
Karina Batthyány (Directora Ejecutiva-Consejo Latinoamericano de Ciencias
Sociales / Universidad de la República, Uruguay)

Comité Editor
Alain Basail Rodríguez (Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México)
Gloria Chicote (Universidad Nacional de La Plata, Argentina)
Mônica Dias Martins (Universidade Estadual de Ceará, Brasil)
Carolina Jiménez (Universidad Nacional de Colombia, Colombia)
María Fernanda Pampín (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales /
Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Valentina Perrotta (Universidad de la República, Uruguay)
Juan Piovani (Universidad Nacional de La Plata / Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina)
Pablo Vommaro (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales / Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas / Universidad de Buenos
Aires, Argentina)

Consejo Académico
Dora Barrancos (Universidad de Buenos Aires / Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina)
Atilio Boron (Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini / Universidad
Nacional de Avellaneda, Argentina)
Fernando Calderón Gutiérrez (Universidad Nacional de San Martín,
Argentina)
Augusto Castro (Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú)
María Isabel Domínguez (Centro de Investigaciones Psicológicas y
Sociológicas, Cuba)
Enrique Dussel  (Universidad Autónoma Metropolitana / Universidad Nacional
Autónoma de México / Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México)
Pablo Gentili (Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Brasil)
Bárbara Goebel (Instituto Ibero-Americano / Freie Universität Berlin,
Alemania)
Eduardo Grüner (Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de
Avellaneda, Argentina)
Jochen Kemner (Kassel University, Alemania)
Marta Lamas (Universidad Nacional Autónoma de México, México)
Roberto López (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El
Salvador, El Salvador)
Bernardo Mançano Fernandes (Universidade Estadual Paulista, Brasil)
Ana Silvia Monzón (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales,
Guatemala)
Isabel Piper (Universidad de Chile, Chile)
Geoffrey Pleyers (Université Catholique de Louvain, Bélgica)
Julián Rebón (Universidad de Buenos Aires / Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina)
Elisa Reis (Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil)
Marcia Rivera (Instituto Latinoamericano de Educación para el Desarrollo,
Puerto Rico)
Ana Rivoir (Universidad de la República, Uruguay)
Darío Salinas (Universidad Iberoamericana, México)
Saskia Sassen (Universidad de Columbia, Holanda)
Esteban Torres (Universidad Nacional de Córdoba / Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina)
Mauricio Tubío (Universidad de la República, Uruguay)
Monserrat Sagot (Universidad de Costa Rica, Costa Rica)
Virginia Vargas (Universidad de San Marcos, Perú)

Equipo editorial
Coordinación editorial: Fernanda Pampín
Secretaria editorial: Daniela Atairo
Asistencia editorial: Solange Victory
Responsable de gestionar la plataforma de la revista: Valeria Carrizo
Diseño: Marcelo Giardino
Asesoría en política de acceso abierto: Dominique Babini y Laura Rovelli
Índice
EDITORIAL

EDITORIAL

11 Desandar las tramas de la desigualdad. Reactualización del


compromiso de las ciencias sociales ante la emergencia de un
modelo contra el bienestar
Karina Batthyány

DOSSIER

17 Pasados y presentes de dominación y resistencia. Democracia,


derechos humanos y paz en América Latina y el Caribe
Isabel Piper Shafir y Carolina Jiménez Martín

21 Hacia una paz antagónica. Conflicto y derechos humanos desde


Nuestra América
Francisco Octavio López López

39 Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en


México. La expertise de la Comisión Mexicana de Defensa y
Promoción de los Derechos Humanos
Iran Guerrero Andrade

59 Estrategias de resistencia de mujeres. Conflicto armado


colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas
Izabel Solyszko Gomes y Javier Armando Pineda Duque
77 Lugares de memoria y crímenes de Estado. Una revisión
sistemática sobre su estudio en Latinoamérica
Nicolás Joel Carvajal-Loaiza, Ana Maria Valencia-Varon,
Julio Alejandro Riascos-Guerrero y Juan Carlos Arboleda-Ariza

101 Víctimas como protagonistas de la resistencia. Más allá del


modelo participativo
Valeria Vegh Weis

121 Más que bastones contra fusiles. Acción colectiva del


movimiento indígena caucano en tiempos violentos
John Edison Sabogal Venegas y Andrés Fernando Suárez

141 Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las


comunidades negras en Colombia
Tatiana Quintero Suárez

159 Entre el reconocimiento y el arrepentimiento. El lugar de


la memoria insurgente fariana en el escenario transicional
colombiano
Julia Lledín Vitos y Lorena Carrillo González

ARTÍCULOS

187 A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores


da Educação do Futuro”
Mayara Oliveira Fernandes y Alex Viana Ramos Monte

203 La crisis ecosocial en clave civilizatoria. Alternativas y


experiencias educativas desde Cuba
Anisley Morejón Ramos y Oihane García

223 Honhat: memoria y tierra en los escritos wichí de Laureano


Segovia
Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro

249 Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile. Vicente


Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la
producción teórica entre los años 2009-2020
Pablo Castillo

267 ¿Merecedores de políticas sociales? Framing en la prensa escrita.


El caso de Argentina y España
Casandra Hojman
287 Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como
futuro docente en la transformación curricular en Uruguay
Pedro Russi Duarte y Rossana Judith Pérez Fernández

303 El enfoque de género en el sistema penal. Un acercamiento


desde una perspectiva garantista y reformista de la institución
carcelaria
Cristian Daniel Cruz Amador

321 Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica


José Guadalupe Gandarilla Salgado

ENTREVISTA

343 La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica


desde la academia feminista. Conversación con Rosario Aguirre
Valentina Perrotta

RESEÑAS

359 Berón, Alberto (2023). Los guetos de la memoria


Jefferson Jaramillo Marin
EDITORIAL

Desandar las tramas


de la desigualdad
Reactualización del
compromiso de las
ciencias sociales ante
la emergencia de
un modelo contra el
bienestar
Karina Batthyány

Hace unos años afirmamos que la pandemia –que azotó al mundo entero– Tramas
y Redes
había profundizado las desigualdades sociales existentes en nuestra región Dic. 2024
e incluso había generado nuevas. Hoy, la tendencia de ampliación de las Nº7
ISSN
desigualdades se agrava por el resurgimiento en nuestra región y en otros 2796-9096
lugares del mundo de las nuevas derechas, las ultraderechas y sus reconfi-
guraciones. Los discursos ya conocidos desde fines del siglo pasado sobre la
reducción del gasto público, garante de que los Estados pudieran asegurar
educación, salud, seguridad social, trabajo y cuidados, así como fortalecer
derechos ambientales y territoriales, claramente se asocian a un modelo que
atenta contra el bienestar para todos y para todas. Este modelo también su-
pone un retroceso en materia de derechos humanos, en especial para los
grupos más vulnerables en nuestra región como mujeres y disidencias, pero
también para los derechos de las poblaciones indígenas, afrodescendientes,
los colectivos migrantes, entre otros sectores minoritarios.
En tiempos donde se ponen en jaque nuevamente los principios
y acuerdos democráticos sobre los que se estructuran nuestras sociedades,

Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual


4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 11
Editorial

las ciencias sociales tienen el desafío y el compromiso de interpretar esos


Tramas
y Redes procesos para desandar las tramas que permiten su permanencia en el tiem-
Dic. 2024 po a pesar de la larga historia de luchas y resistencias a la opresión y vio-
Nº7
ISSN lencia. Por eso, tenemos una cita obligada: la X Conferencia Latinoameri-
2796-9096
cana y Caribeña de Ciencias Sociales. Horizontes y Transformaciones para
la Igualdad, evento en el que nos reuniremos a debatir en torno a los ejes
articuladores “Democracias, resistencias, comunidades, derechos y paz”.
Este encuentro tendrá lugar en Bogotá, ciudad donde nació CLACSO en oc-
tubre de 1967 y capital de la Colombia progresista que hoy también enfrenta
Reactualización del compromiso de las ciencias sociales ante la emergencia de un modelo contra el bienestar

grandes desafíos.
En este número que estoy presentando se publica un dossier de
textos seleccionados por convocatoria abierta coordinado por Isabel Piper y
Carolina Jiménez titulado “Pasados y presentes de dominación y resistencia:
democracia, derechos humanos y paz en América Latina y el Caribe”. El
aporte de un conjunto de trabajos como este, que pone en diálogo produc-
ciones para pensar nuestra región, es sustancial porque América Latina y el
Desandar las tramas de la desigualdad

Caribe son sinónimo de colonialismo, opresión y violaciones a los derechos


humanos, pero también de lucha, resistencia, organización y memoria. Los
avasallamientos a los derechos humanos han sido una constante en nuestra
región que ha asumido formas diversas según las relaciones de poder pro-
pias de cada contexto y temporalidad. Su forma más feroz han sido y son los
golpes de Estado y las dictaduras militares que instalan el terrorismo como
estrategia de ejercicio del poder estatal.
Escribo este breve texto en el Día Internacional de los Derechos
Humanos; celebro entonces que los aportes de este dossier colaboren para
comprender las formas en que la violación de los derechos humanos se ejerce
en gobiernos totalitarios y las luchas por la recuperación de la democracia,
en contextos de dictadura, o de la paz, en contextos de guerra o conflicto
armado. Me gustaría señalar una vez más que la producción de conocimien-
to es un aporte necesario para el diseño de políticas públicas de memoria
y reparación, acciones centrales para el fortalecimiento de la democracia
representativa y la construcción de sociedades más justas e igualitarias. El
pivote para ello está constituido por la conjunción de leyes, políticas que las
garanticen y la construcción de una cultura y relaciones sociales de recono-
cimiento y respeto de las diferencias.
La sección de artículos recibidos por convocatoria abierta y
permanente está conformada por ocho textos que asumen el formato de
ensayos, revisiones bibliográficas y resultados de investigaciones sobre te-
mas centrales de la agenda de las ciencias sociales desde una perspectiva
crítica. Su variedad sigue destacando la pluralidad de enfoques, tendencias e
intereses que la red de CLACSO nuclea en torno a las ciencias sociales y las
humanidades de toda América Latina y el Caribe. Finalmente, la entrevista

12 |
Editorial

a Rosario Aguirre es un nuevo aporte sobre la trayectoria de aquellas inte-


Tramas
lectuales y académicas que han abordado temas centrales para pensar las y Redes
desigualdades en nuestra región. En este caso se destaca la trayectoria y el Dic. 2024
Nº7
pensamiento de una pionera en la problemática de los cuidados desde una ISSN
2796-9096
perspectiva feminista en Uruguay. Las tareas de cuidado son un eje de in-
vestigación y acción que CLACSO viene promoviendo para instalar en la
agenda regional y en el que vengo trabajando particularmente hace muchos
años. La entrevista, guiada por Valentina Perrotta, recupera los comienzos
de la investigación académica sobre este tema, cómo ha evolucionado el pen-
samiento al respecto y qué cuestiones son necesarias (e imprescindibles) aún
abordar. Considero que esta agenda es muy importante desde la convicción
de que, en estos momentos de crisis a nivel mundial, la propuesta de una
sociedad del cuidado y de la necesidad de colocar en el centro las cuestiones
asociadas al cuidado de la vida en todas sus dimensiones, con nuevos pactos
o acuerdos sociales, puede ser uno de los elementos en la búsqueda de alter-
nativas de futuro para la región, pero también a nivel internacional, en los
países europeos y en el Sur global.
Como en cada editorial, los y las invito a leer los aportes que se
publican en nuestra revista académica, a través de la que buscamos difundir
la producción de investigadores e investigadoras de nuestra región compro-

Karina Batthyány
metidos en las cuestiones que nos preocupan y ocupan.

| 13
DOSSIER

Diciembre 2024, N° 7
CLACSO, ISSN 2796-9096
Pasados y presentes
de dominación y
resistencia
Democracia, derechos
humanos y paz en
América Latina y el
Caribe
Isabel Piper Shafir
Universidad de Chile, Chile
[email protected]

Carolina Jiménez Martín


Universidad Nacional de Colombia, Colombia
[email protected]
Fecha de recepción: 02/12/2024
Fecha de aceptación: 16/12/2024

La historia de América Latina, el Caribe y las Antillas está plena de múl- Tramas
y Redes
tiples experiencias de resistencia contra distintas formas de colonialismo, Dic. 2024
intervencionismo, opresión y violencia. Las luchas por la libertad, la justicia, Nº7
ISSN
la equidad y la paz, han implicado fuertes y frecuentes – sino permanentes– 2796-9096
enfrentamientos, conflictos armados y guerras civiles. La voluntad de los
sectores dominantes de sostener el modelo capitalista y conservar sus privi-
legios ha impulsado la persecución de todas aquellas personas o grupos que
son vistos como amenazas al orden establecido. Pese a ello, la lucha por la
defensa de los derechos humanos, la construcción de la paz y la ampliación
democrática se ha configurado como un baluarte de la resistencia y la acción
social en la región.
Durante el último lustro, se han afianzado posiciones reaccio-
naras en algunos gobiernos de la región que amenazan los desarrollos de-
mocráticos y las frágiles condiciones de paz que se han logrado construir.
Además, estas tendencias ponen en cuestión la contribución histórica de los

Cita sugerida
Piper Shafir, Isabel y Jiménez Martín, Carolina (2024). Pasados y presentes de
dominación y resistencia. Democracia, derechos humanos y paz en América
Latina y el Caribe. Tramas y Redes, (7), 17-20, 70aa. 10.54871/cl4c70aa
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| 17
Dossier

movimientos que defienden las memorias de la represión y de las luchas, así


Tramas
y Redes como el respeto y la materialización de los derechos humanos. Estas y otras
Dic. 2024 estrategias de persecución y deslegitimación de movimientos sociales son
Nº7
ISSN solo una muestra de los riesgos que se tejen en la región para la consolida-
2796-9096
ción de la paz y la democracia.
El pensamiento crítico en las ciencias sociales encuentra en
América Latina un espacio fértil para reflexionar sobre estos temas y contri-
buir a la comprensión del presente y desarrollo de estrategias de resistencia
en contextos de conflicto, exclusión y transformación social. En este núme-
ro monográfico de nuestra revista Tramas y Redes nos propusimos ofrecer
una plataforma para el análisis profundo de las diversas estrategias que han
surgido en la región frente a los retos impuestos por sistemas de opresión,
violencia y desigualdad. Los artículos reunidos en este volumen comparten
un enfoque interdisciplinario, comprometido con visibilizar las luchas de
Democracia, derechos humanos y paz en América Latina y el Caribe

comunidades, movimientos y sujetos históricos que han enfrentado la ad-


versidad con creatividad, coraje y agencia política.
Pasados y presentes de dominación y resistencia

A través de diferentes contextos geográficos y temáticos, pro-


ponemos un recorrido que invita a reflexionar sobre las formas en que las
narrativas colectivas y las prácticas sociales han sido utilizadas para cons-
truir espacios de justicia, memoria y transformación. Estos trabajos tras-
cienden los enfoques tradicionales al incorporar nuevas perspectivas teóri-
cas y metodológicas que aportan tanto a la comprensión académica como a
las acciones concretas en favor de los derechos humanos y la paz. Asimismo,
constituyen un aporte a la producción de conocimiento sobre democracia,
derechos humanos y paz, que recupera las perspectivas históricas de estas
luchas y sitúa los desafíos que enfrenta la región ante el fortalecimiento de
expresiones políticas y sociales de las derechas.
El recorrido de este monográfico inicia con “Hacia una paz an-
tagónica”, de Francisco Octavio López López​, un ensayo que revisita el con-
cepto de paz desde una mirada crítica y situada en el contexto de Nuestra
América. López parte de la crítica a los modelos tradicionales de “paz libe-
ral”, señalando sus limitaciones en tanto que invisibilizan las causas estruc-
turales de la violencia y promueven un enfoque homogéneo y exportable. En
contraste, el autor aboga por una “paz antagónica”, que reconozca el conflic-
to como inherente a las dinámicas sociales y se enfoque en transformarlo en
lugar de suprimirlo. La propuesta de López no solo es relevante en términos
teóricos, sino que también ofrece herramientas prácticas para repensar los
procesos de construcción de paz en una región históricamente atravesada
por la desigualdad y la lucha por derechos.
En “Defensa y constitucionalización de los derechos humanos
en México”, Iran Guerrero Andrade​presenta un análisis minucioso de cómo
la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos

18 |
Dossier

ha influido en la transformación del marco legal mexicano. Desde su funda-


Tramas
ción en 1989, esta organización ha desarrollado estrategias innovadoras para y Redes
documentar violaciones graves de derechos humanos y promover cambios Dic. 2024
Nº7
legislativos significativos, como la reforma constitucional de 2011. Guerre- ISSN
2796-9096
ro Andrade examina la forma en que las prácticas sociolegales han permi-
tido articular demandas locales e internacionales en torno a los derechos
humanos, generando un impacto estructural en un país marcado por crisis
recurrentes de violencia e impunidad. Este artículo subraya la importancia
de la expertise técnica y la movilización social en la promoción de reformas
legales profundas.
El tercer artículo, “Estrategias de resistencia de mujeres”, de Iza-
bel Solyszko Gomes y Javier Armando Pineda Duque​, nos traslada al con-
texto del conflicto armado colombiano para explorar las respuestas organi-
zativas de mujeres víctimas. A través de una investigación participativa con
cinco colectivos de mujeres, los autores muestran cómo estas organizaciones
han desarrollado estrategias que van más allá de la simple supervivencia,
convirtiéndose en espacios de resistencia activa y reconstrucción comuni-
taria. Este trabajo resalta el protagonismo de las mujeres como agentes de
cambio en entornos marcados por el desplazamiento forzado y la violencia

Carolina Jiménez Martín


Isabel Piper Shafir
estructural, ofreciendo lecciones valiosas para el diseño de políticas públicas
y acciones comunitarias.
Nicolás Carvajal-Loaiza, Ana María Valencia-Varon, Julio Ale-
jandro Riascos-Guerrero y Juan Carlos Arboleda-Ariza aportan una revi-
sión sistemática en “Lugares de memoria y crímenes de Estado”, que exami-
na cómo los espacios físicos dedicados a la memoria han evolucionado en
América Latina​. Los autores analizan la transición de enfoques centrados
en la materialidad hacia perspectivas más dinámicas, que consideran la per-
formatividad y las políticas de memoria. Este artículo es fundamental para
entender el papel de los lugares de memoria en los procesos de justicia tran-
sicional y reconciliación al destacar su capacidad para articular demandas
de verdad, justicia y reparación.
En “Víctimas como protagonistas de la resistencia”, Valeria
Vegh Weis ​plantea una revisión crítica del modelo participativo tradicional
y resalta cómo las víctimas de crímenes internacionales pueden convertirse
en actores clave de resistencia y transformación. El artículo problematiza la
dependencia de las estructuras estatales y propone un enfoque que privilegia
la agencia de las víctimas, que pueden ampliar las posibilidades de resis-
tencia frente a la inacción o complicidad del Estado. Este texto ofrece una
mirada crítica y novedosa sobre la justicia social y la memoria en contextos
violentos.
John Edison Sabogal Venegas y Andrés Fernando Suárez, en
“Más que bastones contra fusiles”, exploran la acción colectiva del pueblo

| 19
Dossier

Nasa en el norte del Cauca, Colombia. Se analiza cómo las comunidades


Tramas
y Redes indígenas han defendido su autonomía territorial frente a la guerrilla y otros
Dic. 2024 actores armados mediante estrategias no violentas, destacando su capacidad
Nº7
ISSN para movilizar recursos sociales, políticos y culturales. El texto ofrece un
2796-9096
análisis profundo de los repertorios de resistencia indígena en un entorno
de violencia represiva prolongada.
En “Las memorias colectivas como forma de re-existencia”, Ta-
tiana Quintero Suárez​explora cómo las comunidades negras del Bajo Atrato
colombiano han utilizado la memoria colectiva para resistir y reconstruir su
identidad frente al conflicto armado. Este artículo, guiado por enfoques de-
coloniales y posestructuralistas, destaca el poder de las narrativas compar-
tidas como herramientas para la resistencia y el posicionamiento político.
El volumen concluye con “Entre el reconocimiento y el arrepen-
timiento”, de Julia Lledín Vitos y Lorena Carrillo González​, que aborda las
Democracia, derechos humanos y paz en América Latina y el Caribe

tensiones en la construcción de la memoria insurgente fariana en el marco


del proceso de paz colombiano. Este artículo reflexiona sobre cómo las na-
Pasados y presentes de dominación y resistencia

rrativas de los excombatientes pueden enriquecer la comprensión del pasa-


do, contribuyendo a una reconciliación más inclusiva y crítica.
Los diversos elementos abordados en este número –la paz crí-
tica y su aplicación en Nuestra América; los derechos humanos en acción
desde la defensa a la reforma legal; las mujeres en resistencia y sus estrategias
colectivas frente a la violencia de género; los lugares de memoria y su rol en
la justicia transicional; la agencia de las víctimas más allá del modelo parti-
cipativo; la acción colectiva indígena en la lucha por la autonomía en el Cau-
ca; las memorias colectivas y re-existencias de comunidades negras; y las
memorias insurgentes y la justicia transicional– invitan a repensar nuestras
realidades desde una perspectiva crítica, comprometida y transformadora.
En un momento histórico en el que América Latina enfrenta nuevos desa-
fíos, estas reflexiones ofrecen herramientas académicas, políticas y cultura-
les para la transformación social.

Isabel Piper-Shafir Carolina Jiménez Martín


es doctora en Psicología Social por la es Doctora en Estudios Latinoamericanos.
Universidad Autónoma de Barcelona. Vicerrectora de la Sede Bogotá de la
Es profesora e investigadora del Universidad Nacional. Profesora del
Departamento de Psicología, Facultad Departamento de Ciencia Política de
de Ciencias Sociales de la Universidad la Universidad Nacional de Colombia.
de Chile. Co-coordina el GT-CLACSO Investigadora del Grupo Theseus e
“Memorias colectivas y prácticas de integrante del GT-CLACSO “Crisis y
resistencia”. economía mundial”.

20 |
Hacia una paz
antagónica
Conflicto y derechos
humanos desde Nuestra
América
Francisco Octavio López López
Investigador independiente, México
[email protected]

Fecha de recepción: 25/06/2024


Fecha de aceptación: 12/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
En esta disertación teórico-filosófica se pretende comenzar a construir la propuesta Dic. 2024
Nº7
de una “paz antagónica” a partir de cuatro apartados. En el primero se analizan las ISSN
2796-9096
limitantes del modelo más difundido de paz, a la par que se ofrece una panorámica
de la paz crítica o posliberal. En un segundo momento, desde un enfoque nuestra-
mericano se hace una conceptualización de nociones vinculadas con los estudios de
paz, como lo son la violencia, el antagonismo y el conflicto. En el tercer apartado se
ofrece una aproximación a la perspectiva crítica de derechos humanos en vincula-
ción con la paz. Finalmente, se instrumentan ciertas contribuciones nuestramerica-
nas en torno a la paz.

Palabras clave
1| paz 2| derechos humanos 3| violencia 4| antagonismo 5| conflicto

Cita sugerida
López López, Francisco Octavio (2024). Hacia una paz antagónica. Conflicto y
derechos humanos desde Nuestra América. Tramas y Redes, (7), 21-37, 70ag. DOI:
10.54871/cl4c70ag
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| 21
Dossier

Tramas
Rumo a uma paz antagônica. Conflito e direitos
y Redes humanos em Nuestra América
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
Esta dissertação teórica e filosófica dá os primeiros passos para a construção da pro-
posta de uma “paz antagônica” em quatro seções. A primeira seção analisa as limi-
tações do modelo de paz mais difundido e oferece uma visão geral da paz crítica ou
pós-liberal. Em segundo lugar, a partir de uma perspectiva nossoamericana, é apre-
sentada uma conceituação de noções ligadas aos estudos da paz, como violência, an-
tagonismo e conflito. A terceira seção oferece uma abordagem da perspectiva crítica
dos direitos humanos em relação à paz. Por fim, algumas contribuições nuestrameri-
canas sobre a paz são usadas para investigar alguns dos conteúdos da paz.

Palavras-chave
1| paz 2| direitos humanos 3| violência 4| antagonismo 5| conflito
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

Towards an antagonistic peace. Conflict and human


Hacia una paz antagónica

rights from Nuestra América

Abstract
In this theoretical and philosophical dissertation, first steps are taken to construct a
proposal of an “antagonistic peace” in four sections. The first section analyzes the limi-
tations of the most widespread model of peace, while offering an overview of critical or
post-liberal peace. Secondly, from a nuestra América approach, a conceptualization
of notions related to peace studies, such as violence, antagonism and conflict, is made.
The third section offers an approach to the critical perspective of human rights in rela-
tion to peace. Finally, certain contributions from nuestra América on peace.

Keywords
1| peace 2| human rights 3| violence 4| antagonism 5| conflict

22 |
Dossier

Aportes hacia una concepción crítica de paz Tramas


Aunque es un término que circula con notoria comodidad en el debate pú- y Redes
Dic. 2024
blico contemporáneo, el de la paz es un asunto que, cuando se pretende tra- Nº7
bajar con seriedad, resulta esquivo. Difícilmente alguien negará la impor- ISSN
2796-9096
tancia de la paz, mas no hay consenso respecto a qué se entiende por ella,
generando así un vaciamiento conceptual. Lo más común es que la paz sea
entendida como el antónimo de la guerra, por lo que el cese o pausa de cierta
confrontación armada o situación bélica daría paso a entornos pacíficos. No
obstante, desde una posición crítica, dicho planteamiento resulta insuficien-
te, por lo que se impone la necesidad de re-trabajar el contenido teórico de la
paz en relación con otros conceptos del pensamiento social y político.
En tiempos recientes, a lo largo y ancho del planeta se han susci-
tado experiencias diversas de construcción de paz que estimulan la reflexión
y teorización en torno a dicha cuestión desde enfoques no convencionales.
Al respecto, los politólogos vascos Iker Zirion y Karlos Pérez de Armiño
identifican que la visión actualmente predominante de la construcción y
cultura de paz se sustenta en un ideario político y económico liberal. Por
tanto, a este modelo bien le embonan la nomenclatura de “paz liberal” (2020,

Francisco Octavio López López


p. 17).
Algunas de las principales críticas que se esgrimen hacia este
modelo son: a) la presunta universalidad de los valores que promueve; b) a la
par que se defiende una única forma de Estado (el Estado-nación moderno),


se obvia la existencia de otro tipo organizaciones sociopolíticas; c) se impone
una economía de libre mercado con lo cual se reduce el papel del Estado en
la economía; d) se privilegia los derechos civiles y políticos en menosprecio
de los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales; e) sus políti-
cas internacionales son impuestas y no negociadas hacia los actores locales;
y, por último, f) sirve como instrumento para apuntalar a escala mundial
la globalización neoliberal (también nombrada como “biopolítica global”)
(Zirion y Pérez de Armiño, 2020, pp. 22-23).
No obstante, la preponderancia de este modelo no imposibili-
ta el ensayar otras formas de concebir y construir la paz. De hecho, ya se
han trazado algunas rutas para transitar hacia proyectos de “paz poslibe-
ral”, “paz crítica”, “paz problematizadora”, “paz imperfecta”, “paz conflic-
tiva”, etc. Aunque ambos autores reconocen la diversidad de posturas que
procuran trabajar la paz desde un horizonte no liberal, identifican algunos
imperativos comunes: a) transformar el conflicto y la búsqueda de erradicar
sus causas estructurales; b) transformar las estructuras y las relaciones de
poder; c) visibilizar y encarar las desigualdades de género; d) privilegiar la
participación social y de actores locales; e) insertar un enfoque de derechos
humanos, que privilegie los económicos, sociales, culturales y ambientales;

| 23
Dossier

f) reconocer la pluralidad cultural e identitaria (Zirion y Pérez de Armiño,


Tramas
y Redes 2020, pp. 24-34).
Dic. 2024 En el mismo orden de ideas, los intelectuales vascos procuran
Nº7
ISSN diferenciar entre “paz negativa” y “paz positiva” (Zirion y Pérez de Armiño,
2796-9096
2020, pp. 17-19). Desde la primera acepción se concibe la paz como el sim-
ple cese de los conflictos armados. Esta es la concepción que suele asumirse
desde el modelo de paz liberal. En cambio, desde la segunda se aboga por
generar transformaciones políticas y sociales que afronten las raíces de cada
conflicto para crear condiciones de bienestar y justicia en pos de una paz
duradera.
Un punto que es importante visibilizar es que para Zirion y Pé-
rez de Armiño (2020, p. 18) los conflictos no han de ser “resueltos”, como
muchas veces se pregona, sino transformados para que se conduzcan por
medios no violentos. En vez de concebir la conflictividad como algo negativo
que ha de ser eliminado, instan a asumirla como una condición inherente de
la vida social y una de sus funciones es la de catalizar cambios.
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

Asimismo, también ha de subrayarse que en su propuesta de paz


posliberal, ambos autores instan a incorporar la figura de los derechos hu-
manos (en adelante DDHH) de manera integral. Concerniente a este punto,
Hacia una paz antagónica

la internacionalista portuguesa Daniela Nascimento, asumiendo el enfoque


de paz crítica, ha advertido que desde el modelo de paz liberal se ha difun-
dido una visión sumamente reducida y limitada de los DDHH. Identifica
que en el contexto actual permea un imaginario doméstico e internacional
en el que se exaltan los derechos civiles y políticos en menoscabo de los de-
rechos económicos y sociales. Esto debido a que se cree que los primeros
se alcanzan con la simple ausencia de coerción del Estado, mientras que
solo los segundos requieren de la implementación de recursos estatales para
cumplirse. Tal división encarna el menosprecio de la condición indivisible
e interdependiente de los DDHH (Nascimento, 2020, pp. 337-339). Este será
un asunto por profundizarse en un apartado posterior.
Los planteamientos que se han recuperado de estas tres voces
ofrecen un panorama bastante sustancioso respecto a la noción hegemónica
de paz, así como las rutas generales hacia la construcción de una paz posli-
beral. No obstante, desde la presente disertación, además de subsumir estos
aportes para integrarlos a una propuesta nuestramericana, también se pro-
cura un rescate de ciertas contribuciones fraguadas desde nuestra América
en torno a este asunto.

24 |
Dossier

Violencia, antagonismo y conflicto. Claves desde Tramas


nuestra América y Redes
Dic. 2024
Como se indicó en el apartado previo, desde cierto enfoque predominante se Nº7
ha diseminado la idea que la paz es simplemente el cese de la confrontación ISSN
2796-9096
bélica. Concerniente a ello, el filósofo colombiano Alfredo Gómez-Müller
alerta que:

[…] la paz de la que habla la cultura de la paz es habitual y simple-


mente entendida como ausencia de guerra, es decir, es pensada desde
el horizonte de la guerra, y en este sentido, la cultura de paz en el me-
jor de los casos no sería más que un capítulo particular de la cultura
de la guerra que pretende superar (2016, pp. 142).

Es por ello que el autor advierte que desde ciertas perspectivas


se concibe que la condición natural de la humanidad es la guerra de todos
contra todo con el fin de poseer y dominar. De modo tal que si hubiera es-
pacio para la paz, sería únicamente como un cese temporal de la guerra
(Gómez-Müller, 2016, p. 147). A partir de los planteamientos de su colega,
Carlos Manrique realiza un matiz que conviene retomar: la guerra entonces,

Francisco Octavio López López


desde el paradigma dominante, no se asume únicamente como el conflicto
bélico, sino también como una forma de sociabilidad humana; misma que,
por cierto, no es posible erradicar (2016, p. 159).


Desde el presente trabajo se estima que dicha oposición entre
guerra y paz resulta no solo insuficiente, sino también perniciosa. Motivo
por el cual se presenta otro modelo de entendimiento que a su vez integre la
agresividad, la violencia, el conflicto y el antagonismo de un modo mucho
más articulado y productivo. Antes de transitar hacia una desambiguación
de la paz desde una perspectiva crítica y nuestramericana, resulta necesario
primero abordar lo referente a la cuestión de la violencia también desde el
mismo enfoque.
La necesidad de penetrar en el tema de la violencia a partir de
distintos aportes fraguados en nuestra América puede explicarse a partir
de cierta reflexión de la filósofa uruguaya Mabel Moraña: “Toda la historia
de América Latina podría ser escrita a partir de las distintas formas de vio-
lencia que la han asolado desde sus orígenes […]” (2018, p. 146). La autora
ayuda a concebir las distintas formas y dimensiones de violencia que se han
suscitado en la región a partir de la intrusión colonial. Desde la violencia
militar ocurrida hacia las poblaciones originarias en la empresa de la con-
quista y la violencia epistémica de la que también fueron objeto en el proceso
de colonización, la violencia represiva hacia las rebeliones indígenas, afro y
populares, pasando por la pretensión de homogeneización y las violencias
propias de los órdenes nacionales independientes, hasta llegar a la violencia

| 25
Dossier

que implicó la instauración del neoliberalismo, en no pocas ocasiones acom-


Tramas
y Redes pañada de dictaduras.
Dic. 2024 Ahora bien, la violencia es un término que se presta a la confu-
Nº7
ISSN sión en más de un sentido. Se le puede reducir a una connotación estrecha,
2796-9096
desde la cual se definiría únicamente como un agravio deliberado con impli-
caciones que afectan la corporalidad de otra u otras personas. O bien, desde
cierta concepción demasiado amplia, podría reconocerse como violencia
cualquier acción o comunicación en la que exista afectación por medio del
ejercicio del poder. Asimismo, también pululan las posturas que condenan
cualquier acto de violencia, sin otorgar la mínima importancia al contexto o
motivo por el que se emplea la fuerza o a las afectaciones finales.
El filósofo vasco-salvadoreño Ignacio Ellacuría (2002a), es un
pensador y actor político situado en la guerra civil de El Salvador que elaboró
una lúcida conceptualización del tema que ahora resulta útil. Primeramente,
habría que distinguir entre el fenómeno de la agresividad y el de la violencia.
La agresividad es un impulso biológico que, paralelamente con el sexo, el
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

hambre y el miedo, es uno de los grandes instintos animales. Asimismo,


además de posibilitar la supervivencia y el mejoramiento de la especie, la
agresividad es un mecanismo biológico que da pie a la organización grupal.
Hacia una paz antagónica

Es así que, en el proceso de hominización, la especie humana


nunca pierde la base biológica de la agresividad y, dado que es lo que per-
mite la organización social, sería contraproducente que lo hiciera. Por ello,
Ellacuría (2002a, p. 439) advierte la necesidad de reorientarla, encauzarla o
sublimarla. De hacer caso omiso de lo anterior, puede manifestarse lo que el
filósofo identifica como “poder demoniaco”, el cual se trata:

[…] de una fuerza que, por un lado, es extraordinariamente podero-


sa, y que, por el otro, una vez desatada, le es al hombre casi imposible
de dominar. Es uno de esos poderes con los cuales el hombre cuenta.
Es tan poderoso que acaba apoderándose del hombre mismo y ma-
nejándolo a su antojo. La presencia y la presión de esa fuerza no de-
penden directamente de la libertad humana, y esa fuerza puede hacer
del hombre un “poseso”, un ser alienado, cuyo margen de libertad
personal ha sido máximamente reducido (Ellacuría, 2002a, p. 446).

Si la agresividad es un impulso que comparten varias especies


animales, la violencia comprende una condición que el devenir evolutivo ha
otorgado de forma exclusiva a la humanidad. La violencia, es pues, la agre-
sividad racionalizada. Cuando se ejecuta un frío cálculo de la razón para el
ejercicio de la violencia premeditada, se está en frente al “poder diabólico”
(Ellacuría, 2002a, pp. 445-447). Mientras el poder demoniaco se manifiesta
cuando la agresividad apenas deja de ser pura, el poder diabólico es cuando
predomina el cálculo racional.

26 |
Dossier

Además de plantear el origen de la violencia como la homini-


Tramas
zación (que no humanización) de la agresividad, Ignacio Ellacuría también y Redes
avanza en el esclarecimiento de los múltiples tipos de violencia. Primera- Dic. 2024
Nº7
mente, concibe la violencia como síntoma de un orden social injusto. Es ISSN
2796-9096
decir, en una situación donde permea la injusticia, quienes se benefician
de ésta pueden llevar a cabo acciones violentas para perpetuarlo y, a la par,
pueden ejercer la violencia quienes se resisten. El autor, aunque advierte que
toda violencia siempre acarrea males, reconoce que hay momentos intole-
rables específicos en los que la violencia se presenta como una vía necesaria
de transformación, a pesar de los efectos negativos que ha de ocasionar. Es
lo que entiende por auténtica “violencia revolucionaria” (Ellacuría, 2002a,
p. 449).

La violencia represiva y la violencia revolucionaria coinciden en que


son consecuencias de una violencia de otra índole. La violencia que
funge como raíz y origina otras manifestaciones de violencia es la
“violencia estructural”, misma que también ha de entenderse como
injusticia estructural y se encuentra sustentada por un orden legal

Francisco Octavio López López


injusto y un orden cultural ideologizado (Ellacuría, 2002b, p. 502).
De ahí se derivan otras violencias que son sus síntomas, ya sea para
sostener la injusticia estructural, como expresión de una sociedad
insatisfecha o con el fin de afrontar tal condición estructural y perse-


guir algún cambio. Ellacuría considera:

La violencia estrictamente tal [es decir, la estructural] es, por


lo tanto, la injusticia que priva por la fuerza al hombre de sus derechos per-
sonales y le impide la configuración de la propia vida conforme a su propio
juicio personal. Lo diferenciativo de la violencia no es el método a seguir,
sino la injusticia cometida. Y esta diferencia cobra su máximo relieve en
aquellas estructuras que hacen imposible una vida humana, que no por ser
supraindividuales dejan de ser responsabilidad de todos, especialmente de
los poderosos. Es lo que debe llamarse estrictamente injusticia social, la vio-
lencia social y establecida […] La institucionalización de esta injusticia social
es la magnificación máxima de la violencia (Ellacuría, 2002a, pp. 454-455).
Mabel Moraña escudriña este tema por una senda similar y aña-
de un elemento que contribuye a enriquecer y fortalecer la formulación de la
Ellacuría. Si bien la autora coincide en la existencia de una violencia estruc-
tural –también llamada “objetiva” o “sistémica”– que se ubica en la base de
la organización de las sociedades latinoamericanas, advierte la existencia de
la “violencia salvaje”, misma que, a diferencia de la represiva o revoluciona-
ria, no tiene ninguna vocación política y es ejecutada por actores cuyo invo-
lucramiento con el Estado resulta difuso (por ejemplo, crimen organizado
o pandillas juveniles), mas no por ello cesan de responder a las lógicas del

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Dossier

orden económico vigente (2018, p. 147). Es posible plantear que la violencia


Tramas
y Redes salvaje es otra expresión sintomática de la violencia estructural. Por su par-
Dic. 2024 te, la filósofa usamericana Judith Butler (realiza una precisión que permite
Nº7
ISSN complejizar este asunto. La violencia no se limita a ser acto o evento, ni tam-
2796-9096
poco manifestación institucional; sino que actualmente la violencia también
es una “atmósfera tóxica de terror” (2020, pp. 47-48). Esta acepción permi-
te visibilizar cierto aspecto que, desde su coyuntura, Ellacuría difícilmente
pudo apreciar con claridad: la violencia estructural no solo se manifiesta en
las instituciones estatales, sino que también circula y se cristaliza en otros
espacios, como los propios de la violencia salvaje. En diálogo con Manrique,
es entonces la violencia, y no la guerra, la que puede conformar un tipo de
sociabilidad.
En suma, desde el andamiaje teórico de Ellacuría, el fenómeno
de la violencia posee tres acepciones interrelacionadas: a) como hominiza-
ción y racionalización de la agresividad biológica; b) como injusticia estruc-
tural y raíz de otras violencias derivadas; c) como síntomas de dicho orden
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

social injusto, ya sea para habitarlo, sostenerlo o afrontarlo.


Ahora bien, desde la conceptualización del filósofo vasco-salva-
doreño, parecería que el propio proceso de hominización transforma de ma-
Hacia una paz antagónica

nera irremediable la agresividad en violencia y lo cual haría que no quedase


más opción que participar en la misma en alguna de sus expresiones (ya sea
como violencia estructural o como violencia revolucionaria). Para salir de
este escollo conviene recuperar cierto aporte del mismo autor en alusión a la
hominización y la humanización.
Si bien la hominización y la humanización no son procesos en-
teramente diferenciados, existe un matiz que los distingue. La primera re-
mite a la constitución biológica del ser humano gracias al proceso evolutivo.
En cambio, a través de la segunda, el sustrato biológico, aunque no se pierde,
experimenta una desvinculación que habilita nuevas posibilidades. La ho-
minización ya no es suficiente, sino que se apela a una humanización de la
historia y de la especie humana. La humanización remite a una extensión
del proceso biológico de hominización, pero va más allá de este. Implica el
proceso opcional en el que se procura la planificación de la historia y de la to-
talidad de los seres humanos inmersos en ella. Es la extensión y ampliación
de posibilidades y capacidades para la humanidad en su conjunto (Ellacuría,
2001, p. 260).
En este sentido, desde las presentes líneas, se sostiene que a
través del proceso de humanización la agresividad puede tomar una deriva
distinta a la violencia: el antagonismo. Para el filósofo colombiano Santiago
Castro-Gómez, la ontología de la existencia humana se encuentra consti-
tuida por un impulso agonal, el cual se expresa en una lucha y disputa que
dota de un carácter trágico a la existencia (2015, pp. 228-235). Por lo tanto, el

28 |
Dossier

conflicto es un elemento que es imposible de extirpar de la vida humana, lo


Tramas
cual acarrea como consecuencia la presencia de un antagonismo que reside y Redes
en todo proceder humano. Este antagonismo deriva en la confrontación de Dic. 2024
Nº7
distintas fuerzas plurales al interior de cierto orden social. El autor se distan- ISSN
2796-9096
cia de la comprensión del “poder” como la llana oposición entre oprimidos
y opresores, sino que lo califica como una matriz general de antagonismos
producida por múltiples fuerzas. El poder podría tomar la forma de domi-
nación, mas no siempre ha de ocurrir así. Por lo tanto, entender el anta-
gonismo como conflicto incesante de fuerzas, abre paso a la comprensión
del conflicto como una constante en todo ámbito social. No obstante, esta
conflictividad va acompañada de la posibilidad de cierta articulación con-
tingente de dichas fuerzas. De modo que, aunque sea imposible la anulación
del conflicto, ello no exime de su modulación y manejo. Esto último es la
labor de la política.
En una tesitura muy similar, la filósofa colombiana Laura Quin-
tana, al igual que como lo hiciera Ignacio Ellacuría, asume la carga histórica
que implica el conflicto armado de su país y ejerce un pensamiento situado.
Una de las preocupaciones de la autora es la de distinguir entre distintos

Francisco Octavio López López


tipos de conflicto. Para ella, el “conflicto social” (o político) ha de compren-
derse como una lucha inextirpable y que emerge de la condición de división
y problematización que habita el seno de lo social; en cambio, el “conflicto
violento” (o guerrero) es una modalidad de conflicto social que incorpora


dinámicas de violencia directa que destruyen las relaciones sociales (Quin-
tana, 2016a, p. 214).
Castro-Gómez (2016) distingue claramente entre guerra y con-
flicto. Lo que ha de buscarse es terminar con la guerra, y no con el conflicto
ni con el antagonismo. La diferencia radica en la dimensión constituyente
del antagonismo. Aunque este intelectual se distancia del desdén que Laura
Quintana mantiene hacia las instituciones estatales, puede notarse que hay
gran coincidencia en lo referente al desacuerdo, el conflicto y la politización
de la conflictividad para que no devengan en violencia.
Por su parte, Ellacuría, al abordar el tema de la violencia, no
problematiza la cuestión del conflicto, ni del antagonismo. Sin embargo, su
conceptualización que enlaza la agresividad con la violencia puede entre-
cruzarse con lo referente al antagonismo, el conflicto social y el conflicto
violento o armado. De modo tal que, es viable plantear que la agresividad
al hominizarse se traduce en antagonismo, el cual puede desbocarse en la
forma de conflicto violento o, través de la humanización, puede modularse y
conducirse como conflicto político.
Ha de subrayarse la advertencia de Castro-Gómez respecto a la
imposibilidad de erradicar el antagonismo, así como la de Ellacuría referente
a la necesidad de encauzar la agresividad. De lo contrario, se está en riesgo

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Dossier

de que se encarne en el cuerpo social aquello que el filósofo colombiano Es-


Tramas
y Redes tanislao Zuleta nombró como “la felicidad de la guerra”. Para este último,
Dic. 2024 algo que torna atractivo el fenómeno de la guerra es su carácter festivo (Zu-
Nº7
ISSN leta, 2020, p. 38). A pesar de que toda guerra ha de estar conducida por el
2796-9096
poder diabólico, en tanto cálculo racional, que ejecutan las élites políticas
y militares, quienes ponen la sangre y carne para el combate son arrojados
por el poder demoniaco que viabiliza que las particularidades e intereses se
disuelvan en la prevaleciente ambición de exterminar al enemigo.
En un estudio reciente, el filósofo mexicano Donovan Hernán-
dez Castellanos (2024) problematiza la desregulación de armas de fuego que
se producen en las potencias del Norte Global y se distribuyen incontrolada-
mente, ya sea por vías legales e ilegales, en los países del Sur global. Todo ello
provoca una exacerbación de la violencia, en la que se cruzan aspectos de
racialización, prácticas capacitistas, masculinidad destructiva (y, por consi-
guiente, del patriarcado) y aumento de valor capitalista, lo cual se traduce en
violaciones de derechos humanos que son motivadas por actores públicos,
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

pero también privados.


A esta práctica Hernández Castellanos la define como razón bé-
lica, que define como: “[…] aquel dispositivo que ha hecho que los conflictos
Hacia una paz antagónica

políticos se tramiten directamente como conflictos armados” (2023, p. 282).


Con lo recorrido hasta ahora, se puede plantear que la razón bélica responde
a una expresión de poder diabólico en la que el antagonismo se decanta di-
rectamente como violencia armada. En vez de reflejar un ímpetu de huma-
nización, responde claramente a un interés de deshumanización.
Una vez que se ha avanzado en desambiguar y conceptualizar
las nociones de violencia, antagonismo y conflicto, es que se formula la pro-
puesta de “paz antagónica”. Desde una perspectiva crítica, ésta no procura
erradicar la conflictividad, pero sí los entornos de violencia en sus múltiples
expresiones, incluida la guerra. Es una propuesta que, en contraposición a la
razón bélica, hace parte de una apuesta de humanización. En los siguientes
apartados se busca explorar ciertos contenidos de esta propuesta de paz.

Derechos humanos en perspectiva crítica


El supuesto que guía el presente trabajo es que una postura crítica en torno
a la construcción de paz adquiere mayor fortaleza y alcance si se cruza con
el enfoque crítico de los DDHH, y lo mismo ocurre de manera inversa. Ha
de aclararse que, aunque incluso existe el derecho humano a la paz, este par
de elementos no están forzosamente ligados, pero, en caso de procurarse
su imbricación, ha de presentarse un flujo benéfico para ambos universos
conceptuales.

30 |
Dossier

Existen varias voces que, desde corrientes y tradiciones diver-


Tramas
sas, se han sumado a contribuir a la perspectiva crítica de los DDHH. Para y Redes
este momento, se enfatiza en cierto aporte de Mariana Celorio (2015), quien Dic. 2024
Nº7
sostiene que los DDHH, en tanto productos históricos y culturales, poseen ISSN
2796-9096
una condición ambivalente. Para la socióloga mexicana, la ambivalencia de
DDHH se expresa en dinámicas de movilización y desmovilización social,
desde aquí se propone que tal condición ambivalente resulta evidente en
tanto estos derechos pueden ser momentos ideologizados que sirven para
apuntalar regímenes de dominación, para administrar gerencialmente los
programas de paz liberal, o bien, como productos y procesos antagónicos
a tales regímenes. En consonancia con ello, Donovan Hernández (2024,
p. 286) también sostiene que los DDHH pueden operar a veces a favor y
otras en contra de la razón bélica.
Por otro lado, los DDHH guardan en su núcleo constitutivo una
dimensión antagónica. El hecho de asumir los DDHH como productos an-
tagónicos no ha de entenderse únicamente como la llana oposición ante cier-
tas dinámicas de la dominación o la desigualdad. Si bien, ese es un momento
ineludible de la praxis emancipadora de los DDHH, también es necesaria la

Francisco Octavio López López


transformación o modificación (aunque sea parcial) de tales condiciones de
agravio, para lo cual se requiere una articulación creativa de las fuerzas que
se oponen dicha dominación. Una puesta en común de las demandas proce-
dentes por quienes sufren distintos agravios.


Al respecto, Laura Quintana vincula de manera explícita la no-
ción del “desacuerdo” con las luchas por derechos y la subjetivación política.
Con el apoyo de ciertos estudios de caso, la autora posiciona que la reivindi-
cación de derechos efectuada por los movimientos sociales ha de entenderse
como un proceso de subjetivación política. Esta última dista de plegarse a las
denominadas políticas de la identidad, o bien, como ella nombra, la “gramá-
tica de la identidad” (Quintana, 2016b, p. 108). Por el contrario, una subje-
tivación requiere del desacuerdo para negar el código de una identidad que
ha sido impuesta, lo cual posibilita la aparición de una comunidad escindida
que antes no existía, una “identidad imposible”. En sus palabras: “[…] una
subjetivación política confronta una ordenación e identificación del espacio
social jurídicamente establecido” (Quintana, 2016b, p. 109).
Hay dos precisiones que merecen plantearse. Lo primero a re-
saltar es que los procesos de subjetivación política incitados por el desacuer-
do no son totalmente externos al orden jurídico del Estado, como tampoco
se constriñen a efectuarse únicamente a través de dichos cauces. Quintana
sostiene la necesidad de asumir ciertos principios y planteamientos propios
del derecho estatal para confrontarlo, así como formular ciertos reclamos en
clave de derechos, aunque estos no se encuentren aún positivados.

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Dossier

Por otro lado, para la autora, dicho desacuerdo (o antagonis-


Tramas
y Redes mo) no se encarna exclusivamente como confrontación y resistencia hacia
Dic. 2024 las prácticas gubernamentales por parte de los sujetos no institucionales;
Nº7
ISSN ni tampoco en un empleo netamente utilitarista y funcional del andamiaje
2796-9096
institucional por parte de dichos sujetos (aunque a veces se desprecien tales
canales). Quintana sostiene la existencia de una tercera opción en la que el
desacuerdo se manifiesta como un momento creativo y de experimentación
política que moviliza distintos tipos de prácticas (discursivas y no discursi-
vas), lo cual a su vez posibilita la reconfiguración de instituciones y dinámi-
cas sociales. De tal modo resulta que, los procesos de subjetivación política
entrañan un cariz disidente, pero también transformativo (Quintana, 2016b,
p. 107). Esta tercera ruta, coincide y complementa lo que se ha estudiado
previamente respecto de la paz antagónica.
Además, la filósofa colombiana se interesa en posicionar otro
tipo de derechos que se contraponen a los derechos instituidos, como lo son
los “derechos propuestos” y los “derechos construidos en la movilización
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

popular” (Quintana, 2016, pp. 112-113). Ambos se fraguan justamente en el


seno de las movilizaciones, mas los primeros son aquellos que, de lograr ins-
titucionalizarse, sirven como argumentos políticos para realizar reclamos
Hacia una paz antagónica

no reconocidos; mientras que los segundos aluden a las formas de autoorga-


nización de los movimientos sociales para validar exigencias que no tienen
cabida en las prácticas institucionales dadas.

Hacia una paz antagónica


A la par de trabajar el asunto de la violencia, Ellacuría también se abocó
a dilucidar la cuestión de la paz. Desde su posicionamiento en la periferia
global, emitió duros señalamientos a los discursos en boga respecto de la
“paz mundial” que se difundían en tal momento. Identificó que aludía a una
paz promovida desde el primer mundo, por lo que se desconocían o menos-
preciaban las necesidades y condiciones del tercer mundo. Al estar inmerso
en las tensiones de la guerra fría, señaló que el conflicto bipolar entre las po-
tencias de los bloques capitalista y soviético dificultaba visualizar la paz más
allá del cese de los conflictos bélicos. Lo cual orillaba a que fuera una paz que
se aseguraba, paradójicamente, por la amenaza de la violencia. Todo esto
con externalidades y afectaciones negativas a los países y pueblos del tercer
mundo. “Las naciones poderosas –a juicio del filósofo– exportan injusticia
estructural y con ella la falta de paz, la raíz de la violencia” (Ellacuría, 2002c,
p. 493). Esta cita es relevante, dado que permite entrever que la conforma-
ción de la violencia estructural está imbricada con las relaciones de centro y
periferia internacional. La violencia estructural tiene una fuerte dimensión
global, y no solo nacional o regional.

32 |
Dossier

Era claro que, para el contexto de la guerra civil, desde el cual


Tramas
escribía, reflexionaba y actuaba, la concepción más divulgada de paz mun- y Redes
dial resultaba fútil. Por lo que, con el interés de avanzar en una conceptuali- Dic. 2024
Nº7
zación de la paz desde el tercer mundo, procura vincular este fenómeno con ISSN
2796-9096
su conceptualización amplia de violencia, así con el entramado jerárquico
entre países del norte y países del sur. La búsqueda por construir la paz no
puede obviar las condiciones sistemáticas de desigualdad a escala regional,
nacional y global. El autor sostiene:

La paz no es la mera ausencia de guerra y las guerras se dan, así como


los conflictos, por falta de paz. La paz no es, por otro lado, de manera
primaria, un estado subjetivo de los ánimos, sino un ordenamiento
justo de las relaciones sociales. Y es este ordenamiento justo de las
relaciones sociales lo que más falta en los países del tercer mundo […]
(Ellacuría, 2002c, p. 495).

Finaliza su argumento con un exhorto a que el tercer mundo


indague en la cimentación de la paz que más le convenga, dado que la paz
confeccionada y promovida desde el primer mundo en poco o nada le sirve

Francisco Octavio López López


para atender sus necesidades y urgencias (Ellacuría, 2002c. p. 500).
Lo cierto es que la época en la que escribía Ellacuría ya no co-
rresponde a los tiempos que corren; sin embargo, varias de sus señalamien-
tos resultan provechosos en la polémica concerniente a tal asunto. De mo-


mento, interesa resaltar dos puntos útiles para la construcción de paz: 1) la
paz se encuentra en plena vinculación con la justicia, y no solo ha de enten-
derse como la ausencia de conflicto bélico o de guerra; 2) es indispensable
asumir la presencia de un orden global sustentado en la jerarquización entre
países centrales y periféricos.
Complementariamente, Laura Quintana sostiene que, en los
contextos de conflicto armado, como el colombiano, la violencia ha modu-
lado en gran medida las prácticas y las subjetividades, mismas que no se
pueden desmontar únicamente con medidas jurídicas, sino que es necesario
trastocar las prácticas sociales. Estas premisas le permiten a la autora formu-
lar su propuesta de “paz transformadora” (2016a, p. 222), tarea para la cual
resulta ineludible la participación activa de los sujetos y colectivos afectados,
con el fin de evitar que la construcción de paz funja como una imposición
de arriba hacia abajo.
Un aspecto que no ha de obviarse en la apuesta de la filósofa es
el papel tan relevante que otorga a los movimientos sociales y su ejecución
del desacuerdo en los procesos de transformación. Para la autora, por más
importantes que resulten las demandas planteadas por estos movimientos
a través de los cauces legales e institucionales, es ineludible el papel de las
acciones que van más allá de estos espacios. Por ello mismo es que:

| 33
Dossier

El cambio […] no puede producirse por medios legales […] sino que
Tramas
y Redes requiere de la acción que excede siempre todo orden legal, aunque
Dic. 2024 pueda en parte presuponerlo: […] bien porque el verdadero cambio
Nº7
ISSN es precisamente aquel que no puede ser producido por los canales
2796-9096 normales establecidos para dar lugar a modificaciones; o bien por-
que lo que se quiere hacer ver son las contradicciones que el mismo
orden instituido produce cuando quebranta las fronteras y reglas que
lo sostienen (Quintana, 2016a, pp. 218-219).

Por lo tanto, la construcción de una paz transformadora va ín-


timamente vinculada con la intervención de lo público a través del ejercicio
político democrático en el cual individuos y movimientos sociales posi-
cionan reclamos a las instituciones estatales. Pero también, dichos actores
despliegan acciones que desnudan las insuficiencias de dichas instituciones,
proponen nuevas prácticas, además de disputar imaginarios e ideologías
con el fin de que se tornen socialmente preponderantes. La construcción de
Conflicto y derechos humanos desde Nuestra América

la paz requiere de la generación de espacios institucionales y no instituciona-


les de igualdad y libertad (Quintana, 2016a, pp. 219-220).
En tal sentido, Estanislao Zuleta (2020) meditó respecto de la
Hacia una paz antagónica

posibilidad realista de sortear la guerra. El filósofo, en coincidencia con Ella-


curía y Quintana, sostuvo una profunda desconfianza en ciertos pacifismos
que, en la búsqueda de concluir o evitar las actividades bélicas, pasan por
alto la conflictividad social que habita en el núcleo de lo humano. La posi-
ción de Zuleta consiste en que aceptar la condición constitutiva del conflicto
permite indagar en formas de gestionarlo:

Para combatir la guerra con una posibilidad remota, pero real de


éxito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hos-
tilidad son fenómenos tan constitutivos del vínculo social como la
interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica
es una contradicción en los términos. La erradicación de los conflic-
tos y su disolución en una cálida convivencia no es una meta alcan-
zable, ni deseable, ni en la vida personal –en el amor y la amistad–, ni
en la vida colectiva. Es preciso, por el contrario, construir un espacio
social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarro-
llarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro,
matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo (Zuleta,
2020, p. 37).

Ahora bien, lo que se pretende desde la paz antagónica es desac-


tivar el conflicto armado, cuya manifestación más cruda es la de la guerra,
con lo cual han de desmantelarse distintas expresiones de violencia sinto-
mática. No obstante, además de afrontar los estallidos de estas violencias,

34 |
Dossier

ha de confrontarse la raíz de toda violencia, es decir, se han de atender las


Tramas
causas de violencia estructural, que es la injusticia estructural. La búsqueda y Redes
de la justicia resulta un imperativo para la construcción de paz, entendién- Dic. 2024
Nº7
dola como el conjunto de ordenamientos que posibilitan que todo integrante ISSN
2796-9096
de cierto orden social acceda de forma igualitaria a lo necesario para vivir,
desarrolle sus capacidades con libertad e impida dinámicas del ejercicio del
poder como dominación.
Asimismo, Ellacuría denunció que la presencia de prácticas
de dominio no ocurre solo entre individuos y grupos, sino también desde
los países del norte hacia los países del sur. Por mínima que sea la reper-
cusión de lo que pudiera hacerse, ya sea desde los movimientos sociales o,
incluso, desde las instituciones estatales, desde la paz antagónica y desde
la paz transformadora, no se pueden ignorar las relaciones planetarias de
centro y periferia, así como la condición de jerarquía que las configura. Por
tanto, la paz antagónica es obligatoriamente de carácter antiimperialista y
anticolonialista.
Para concluir estas líneas, se estima pertinente recuperar un ex-
tracto de Estanislao Zuleta referente a la paz y al conflicto:

Francisco Octavio López López


[…] una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores con-
flictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos,
sino productiva e inteligentemente en ellos. Que solo un pueblo es-


céptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un
pueblo maduro para la paz (2020, p. 39).

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Francisco Octavio López López




| 37
Defensa y
constitucionalización
de los derechos
humanos en México
La expertise de la
Comisión Mexicana de
Defensa y Promoción de
los Derechos Humanos
Iran Guerrero Andrade
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo,
México
[email protected]

Fecha de recepción: 20/06/2024


Fecha de aceptación: 12/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
El artículo busca reconstruir la práctica expertise en derechos humanos que la Co- Dic. 2024
Nº7
misión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos ha desarrolla- ISSN
2796-9096
do en México desde 1989 para documentar y defender violaciones graves, así como
mostrar el impacto que tuvo su trabajo en la reforma en materia de derechos huma-
nos de 2011, por medio de acompañar la denuncia internacional de la desaparición
forzada de Rosendo Radilla Pacheco. Se analiza la conformación de la organización,
explorando las condiciones sociales y políticas que propiciaron su fundación, las
estrategias legales innovadoras y las actividades que ha desarrollado en México du-
rante distintos momentos de crisis de seguridad.

Palabras clave
1| derechos humanos 2| expertise 3| violaciones graves 4| práctica de los derechos humanos

Cita sugerida
Guerrero Andrade, Iran (2024). Defensa y constitucionalización de los derechos
humanos en México: La expertise de la Comisión Mexicana de Defensa y
Promoción de los Derechos Humanos. Tramas y Redes, (7), 39-58, 70ac. DOI:
10.54871/cl4c70ac
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 39
Dossier

Tramas
Defesa e constitucionalização dos direitos humanos
y Redes no México. A experiência da Comissão Mexicana
Dic. 2024
Nº7
para a Defesa e Promoção dos Direitos Humanos
ISSN
2796-9096
Resumo
O artigo busca reconstruir a experiência prática em direitos humanos que a Comissão
Mexicana para a Defesa e Promoção dos Direitos Humanos desenvolveu no México
desde 1989 para documentar e defender violações graves, bem como mostrar o impac-
to que seu trabalho teve na reforma em matéria de direitos humanos de 2011, acom-
panhando a denúncia internacional do desaparecimento forçado de Rosendo Radilla
Pacheco. A formação da organização é analisada, explorando as condições sociais e
políticas que levaram à sua fundação, as estratégias jurídicas inovadoras e as ativi-
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

dades que desenvolveu no México durante diferentes momentos de crise de segurança.


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

Palavras-chave
1| direitos humanos 2| perícia 3| violações graves 4| prática dos direitos humanos

Defense and constitutionalization of human


rights in Mexico. The Expertise of the Mexican
Commission for the Defense and Promotion of
Human Rights

Abstract
The article seeks to reconstruct the practical expertise in human rights that the Mexi-
can Commission for the Defense and Promotion of Human Rights has developed in
Mexico since 1989 to document and defend serious violations, as well as show the
impact that its work had on the reform in human rights matters of 2011, by accompan-
ying the international complaint of the forced disappearance of Rosendo Radilla Pa-
checo. The formation of the organization is analyzed, exploring the social and political
conditions that led to its founding, the innovative legal strategies and the activities it
has developed in Mexico during different moments of security crisis.

Keywords
1| human rights 2| expertise 3| serious violations 4| practice of human rights

40 |
Dossier

Introducción1 Tramas
El 10 de junio de 2011, cuando se vivía la peor etapa de violencia en México y Redes
Dic. 2024
(hasta ese momento), consecuencia de la guerra contra el narco que había Nº7
impulsado el presidente Felipe Calderón Hinojosa desde 2006 (Pereyra, ISSN
2796-9096
2012), se publicó en el Diario Oficial de la Federación una serie reformas
constitucionales a los artículos 1, 3, 11, 15, 18, 29, 33, 89, 97, 102 y 105 que, en
conjunto, representaron un hito para la protección formal de los derechos
humanos de todas las personas en el país (Carbonell y Salazar, 2011; Castilla,
2011; Martínez, 2011). Se trató, según lo señalado por la Suprema Corte de
la Nación, de la modificación legislativa de mayor envergadura realizada a la
Constitución vigente de 1917 en materia de derechos humanos (SCJN, 2021).
El alcance legal fue de tal magnitud que se catalogó como un
cambio de paradigma constitucional por las siguientes razones: la incorpo-
ración de los derechos humanos de fuente internacional al catálogo de de-
rechos reconocidos por el máximo ordenamiento legal (Carbonell y Salazar,
2011); la obligación de todas las autoridades en el ámbito de sus competen-
cias de promover, respetar, proteger y garantizar derechos humanos (Salazar,
Caballero y Vázquez, 2014); el establecimiento del criterio de interpretación
conforme a la Constitución y a los tratados internacionales para interpretar

Iran Guerrero Andrade


normas relativas a los derechos humanos; y por incorporar el principio pro
persona, criterio que favorece la protección más amplia al aplicar normas.
Adicionalmente, con la reforma constitucional se instituyeron una serie de


figuras, entre ellas el bloque de constitucionalidad y el control de convencio-
nalidad ex oficio (Ferrer, 2011), que dieron paso a múltiples investigaciones
en derecho desde perspectivas formalistas (Caballero, 2013; Fix-Zamudio y
Valencia, 2013).
En el campo del activismo sociolegal (Maldonado y Guerrero,
2022), la reforma constitucional si bien se difundió como una consecuencia
de la condena emitida en noviembre de 2009, en el marco del caso conten-
cioso presentado ante el Sistema Interamericano contra el Estado mexicano
por la desaparición forzada, a manos del ejército, de Rosendo Radilla Pa-
checo, líder campesino del estado de Guerrero en la década de los setenta
(Cossío, 2014); no ha sido analizada como parte de la práctica expertise en
derechos humanos de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los
Derechos Humanos (En adelante “CMDPDH” o la “Comisión”), organiza-
ción defensora de derechos humanos que, en colaboración con la Asociación

1 El artículo forma parte de una investigación más amplia que se presentó para obtener
el grado de Doctor en Ciencias Sociales con mención en Sociología por la Facultad Lati-
noamericana de Ciencias Sociales. La tesis lleva por título: La abogacía activista en México:
un análisis de la práctica del derecho de las abogadas y abogados de las ONG´s de derechos
humanos en contextos de excepción.

| 41
Dossier

de Familiares de Detenidos-Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los


Tramas
y Redes Derechos Humanos, presentó la denuncia contra el Estado mexicano el 15
Dic. 2024 de noviembre de 2001, acompañó el proceso contencioso en la Corte Inte-
Nº7
ISSN ramericana de Derechos Humanos hasta la emisión de la condena el 23 de
2796-9096
noviembre de 2009 y ha continuado con el seguimiento del cumplimiento
de la sentencia (Caso Radilla Pacheco vs Estados Unidos Mexicanos, 2019).2
Precisamente, este artículo busca reconstruir el trabajo y la
práctica expertise en derechos humanos que la CMDPDH ha desarrollado
en México desde 1989 para documentar y defender violaciones graves a los
derechos humanos en contextos políticos caracterizados por la violencia y la
impunidad. Para lograrlo, se propone realizar un análisis de la organización
desde el momento de su conformación, explorando las condiciones sociales
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

y políticas que propiciaron su fundación, pasando por las estrategias legales


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

innovadoras que implementó para promover y defender los derechos huma-


nos, hasta las actividades que ha desarrollado en México durante distintos
momentos de crisis de seguridad.
El objetivo es recuperar las principales prácticas que la Comi-
sión ha desarrollado por más de tres décadas en la defensa de los derechos
humanos; prácticas que fueron clave para lograr una sentencia en el ámbito
internacional contra el Estado mexicano con repercusiones estructurales,
donde además de estipularse medidas de restitución para la parte lesionada,
como la obligación de investigar los hechos, juzgar y sancionar a los res-
ponsables, y medidas de satisfacción y no repetición; también se incluyeron
medidas relativas a la reforma de disposiciones legales de derecho interno.
En concreto, se estableció la obligación del Estado mexicano de adoptar es-
tándares de interpretación en materia de derechos humanos, como los esti-
pulados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en otros
instrumentos de fuente internacional, que se tradujeron en parte sustantiva
de la reforma constitucional de 2011.
El argumento que se defiende es que la práctica expertise en de-
rechos humanos desarrollada por la CMDPDH, entendida como un proceso
de perfeccionamiento en la utilización de los mecanismos de defensa para la
presentación internacional de casos, en el que intervienen elementos como
la documentación, el desarrollo técnico especializado, la interdisciplina-
riedad, la sofisticación de la argumentación, la formación y experiencia de

2 Es oportuno mencionar que, como ocurre en la mayoría de los casos exitosos, el princi-
pal impulso para lograr justicia y verdad proviene de las víctimas. En la sentencia contra el
Estado mexicano por la desaparición forzada de Rosendo Radilla fue fundamental el rol que
jugó Tita Radilla en todas las etapas del proceso. Sin embargo, en la presente contribución se
coloca el énfasis en la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Huma-
nos por la labor que ha desempeñado por más de tres décadas en la defensa de los derechos
humanos en México.

42 |
Dossier

los distintos liderazgos que encabezaron los trabajos de la organización, las


Tramas
conexiones internacionales, así como el apoyo financiero por parte de orga- y Redes
nizaciones internacionales que se interesaron por colocar la agenda por los Dic. 2024
Nº7
derechos humanos en el contexto regional latinoamericano; fue clave para ISSN
2796-9096
la adopción de medidas legislativas en materia de derechos humanos a nivel
nacional en México
La estrategia metodológica utilizada en el artículo consiste en
realizar una reconstrucción detallada del surgimiento de la organización,
prestando atención a los detalles, momentos y circunstancias que permitie-
ron a la CMDPDH desarrollar y consolidarse en México como una alterna-
tiva para la defensa especializada de los derechos humanos. Se recurre a la
estrategia del rastreo de procesos (Bennett y Checkel, 2015), reconstruyendo
los pormenores de su fundación y consolidación. Además, se emplean una
serie de entrevistas en profundidad realizadas al equipo jurídico que estuvo
vigente entre 2016 y 2020, así como a actores clave como su fundadora, Ma-
rieclaire Acosta Urquidi, y José Antonio Guevara Bermúdez, quien fungía
como responsable de la dirección ejecutiva de la organización en los años
que se desarrolló el trabajo de campo. Posteriormente, se analiza el caso
de la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco, presentado por la

Iran Guerrero Andrade


CMDPDH ante el Sistema Interamericano, para mostrar su rol en la defensa
y promoción de los derechos humanos en México, particularmente con rela-
ción a la reforma constitucional de 2011.


La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción
de los Derechos Humanos
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos
se fundó en 1989, cinco años después de la creación de la Academia Mexi-
cana de Derechos Humanos (AMDH) y del Centro de Derechos Humanos
Fray Francisco de Vitoria en 1984, justo en la primera ola en la que apare-
cieron las organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos en
México, durante el régimen político dominado por el Partido Revoluciona-
rio Institucional (PRI). A diferencia de las primeras organizaciones que se
establecieron en el país con un enfoque académico y religioso (López, 2015),
la CMDPDH se conformó con un perfil eminentemente civil y laico, con au-
tonomía e independencia gubernamental; rasgos que le permitieron generar
una trayectoria independiente de los poderes políticos y facticos del Estado.
Un aspecto distintivo de la creación de la CMDPDH es que va-
rios de los fundadores tuvieron una participación significativa en la AMDH.
Sin embargo, al no observar en ese espacio organizacional pautas efectivas
para contribuir socialmente frente a la situación política que prevalecía
en México, decidieron iniciar un proyecto alternativo independiente. La

| 43
Dossier

entrevista con Marieclaire Acosta Urquidi, directora y fundadora, resulta


Tramas
y Redes esclarecedora en el proceso del surgimiento de la organización luego del dis-
Dic. 2024 tanciamiento con otros liderazgos de la AMDH:
Nº7
ISSN
2796-9096 La Academia (AMDH) siempre fue cooptada como lo fue la Comi-
sión Nacional de Derechos Humanos. Siempre fue así, está bien los
dejamos, pero hasta acá, un poder discrecional […]. Nos enfrentába-
mos a una pared, los miembros de la Academia no iban a consentir
que lleváramos casos, el lema era “causas, pero no casos”, y algunos
de los directivos de la Academia (1988), entre ellos el presidente se
acercan a Raúl Salinas y Carlos Salinas, y se hace una visita del Con-
sejo Directivo de la Academia en un momento que había una mo-
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

vilización nacional alrededor de la legitimidad de esa elección. Nos


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

dividimos entre quienes no estábamos de acuerdo, y aquello desató


conflictos internos en la Academia. […]. (Entrevista a Marieclaire
Acosta Urquidi).

Según se desprende de la entrevista, la CMDPDH se formó a


partir de divisiones internas en la AMDH, estableciéndose como un espacio
autónomo y de resistencia frente al gobierno electo, en medio de un ámbito
de polarización y descontento social provocados por el clímax político que
dejó la elección presidencial de 1988. Su propósito fue utilizar las herramien-
tas jurídicas internacionales de derechos humanos para defender casos y en-
frentar la represión política de ese periodo. Para alcanzar estos objetivos fue
primordial su carácter plural y cívico, lo que le permitió mantenerse al mar-
gen de las tendencias oficialistas que dominaban otros espacios de derechos
humanos en el país. En este contexto, dominado por el control político del
PRI y de efervescencia en la conflictividad social, resulta ilustrativa la narra-
ción de Acosta Urquidi sobre el tratamiento de los conflictos provocados por
la movilización del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) entre
1994 y el 2000 en otras organizaciones de derechos humanos:

El movimiento (derechos humanos) ha estado muy influenciado por


la iglesia católica, casi el 90% tiene sus raíces en una estrategia pas-
toral, nosotros veníamos de la estrategia liberal, jacobina, lo que no
fue fácil y te plantea otro tipo de situaciones […]. Las estrategias y
tácticas de la Comisión eran muy diferentes; el movimiento de los
zapatistas estaba muy ligado a la diócesis de San Cristóbal, muchas
veces la denuncia internacional podía atentar contra la posición que
tenía la diócesis y sobre todo con Don Samuel como mediador en el
conflicto. Eso generó muchas tensiones. Otra vez, porque nosotros
éramos libres. (Entrevista a Marieclaire Acosta Urquidi).

44 |
Dossier

De este modo, la CMDPDH junto a otras organizaciones como


Tramas
el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, inauguraron y Redes
una etapa crucial en la defensa de los derechos humanos en México; ambos Dic. 2024
Nº7
espacios fueron primeros en incorporar como estrategia la presentación de ISSN
2796-9096
casos paradigmáticos y estratégicos a nivel internacional para denunciar
situaciones estructurales de lo que estaba ocurriendo en el país. Esta cir-
cunstancia posicionó a estas organizaciones como pioneras en el activismo
judicial internacional, permitiéndoles convertirse en los espacios organiza-
cionales en México con mayor participación en la defensa de los derechos
humanos en el Sistema Interamericano.
Los orígenes de la CMDPDH, tanto en el contexto mexicano
como global, están vinculados con las transformaciones, reformas y crisis
económicas que afectaron a los países latinoamericanos. Además, esta orga-
nización se fundó un año después de uno de los mayores episodios de ines-
tabilidad política en México, consecuencia del llamado fraude electoral que
puso en crisis el sistema electoral y político, y que resultó en la presidencia
de Carlos Salinas de Gortari (Loaeza, 1999). Se creó en un periodo marcado
por la implementación y expansión de las primeras reformas neoliberales
tras la llegada de Miguel Salinas de Gortari al poder. Estas reformas, que

Iran Guerrero Andrade


se convirtieron en los cimientos de las negociaciones del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN), impactaron en diversos sectores,
particularmente en los más desfavorecidos.


Otro evento relevante de esa etapa, crucial para comprender el
perfil y la metodología de trabajo de la Comisión, es la aparición del dis-
curso político de los derechos humanos en América Latina y México como
una posibilidad emancipadora frente a los regímenes autoritarios. Según los
especialistas, este discurso emergió como una estrategia conservadora de la
derecha para neutralizar las fuerzas revolucionarias en el contexto latinoa-
mericano y eliminar definitivamente los vestigios de la izquierda marxista
del espacio público (Dezalay y Garth, 2003). El apoyo financiero de algunas
empresas internacionales a la causa de los derechos humanos es significativo
en este contexto. La CMDPDH, pese a los casos que presentó contra el Esta-
do mexicano no escapa de esta paradoja política reaccionaria. Inicialmente
contó con el respaldo considerable de la Fundación Ford para desempeñar
sus actividades de defensa y presentación de casos. Este hecho puede co-
rroborarse con las palabras de la fundadora Acosta Urquidi, cuando señala
que: “la Fundación Ford estaba agotada con la Academia, y se vinieron a
apoyarnos a nosotros por el nuevo modelo […]. Logré conseguir apoyo fuera
de México” (Entrevista a Marieclaire Acosta Urquidi).
En México, se considera que la emergencia de los derechos hu-
manos como un discurso político fue una consecuencia del neoliberalismo,
la reorganización social y el debilitamiento del corporativismo (Estévez,

| 45
Dossier

2008). En este contexto, la creación de la Comisión Nacional de los Derechos


Tramas
y Redes Humanos por decreto presidencial en 1990, un año después de la funda-
Dic. 2024 ción de la CMDPDH, ilustra cómo se oficializó e institucionalizó una agen-
Nº7
ISSN da nacional de derechos humanos. En conjunto, los anteriores momentos y
2796-9096
circunstancias proporcionan un marco de referencia sobre el contexto en el
que se estableció la CMDPDH, facilitando una comprensión externa de los
eventos que prevalecían en el espacio público cuando la organización inició
sus actividades.

Liderazgos en la formación de la práctica expertise


en derechos humanos de la Comisión Mexicana de
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Defensa y Promoción de los Derechos Humanos


Entre los principales liderazgos que fueron fundamentales para la confor-
Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

mación de una práctica expertise en derechos humanos destaca, en primer


lugar, el nombre de Marieclaire Acosta Urquidi, quien fundó y ejerció como
directora en la Academia Mexicana de Derechos Humanos de 1984 a 1988,
y posteriormente, fue fundadora de la CMDPDH en 1989. Su perfil es tan
emblemático que a lo largo de su carrera ocupó cargos destacados a nivel
internacional, como subsecretaria de Derechos Humanos y Democracia en
la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, directora del Departamen-
to para la Promoción de la Gobernabilidad en la OEA, directora del Centro
Internacional para la Justicia Transicional, presidenta de Amnistía Interna-
cional entre 1977 y 1984, y secretaria general entre 1976 y 1977.
Entre sus principales aportes a la práctica expertise resalta de su
perfil sus numerosas redes globales en el ámbito de los derechos humanos,
así como su extensa trayectoria académica y profesional tanto a nivel nacio-
nal como internacional. Estas conexiones y su experiencia en el campo de los
derechos humanos le brindaron la oportunidad de llevar a cabo algo que ella
misma relata: “[…] se formó todo un grupo de jóvenes, comenzamos a reclu-
tar estudiantes de derecho, aunque no podíamos pagarles un salario elevado,
teníamos la posibilidad de enviarlos a cursos y facilitar su formación en el
extranjero gracias a nuestras conexiones” (Entrevista a Marieclaire Acosta
Urquidi). De esta forma, el trabajo que comenzó a desarrollar la CMDPDH
se diferenció de otras organizaciones nacionales por sustentarse en las he-
rramientas que proporcionaban los tratados internacionales en materia de
derechos humanos, al igual que por las bases internacionalistas y de defensa
jurídica que adquirieron sus miembros al formarse en la academia global.
Junto a Marieclaire Acosta Urquidi, otro nombre destacado que
contribuyó en la profesionalización de la organización es Miguel Concha
Malo. Concha Malo, miembro fundador e integrante de la Comisión junto a
Acosta Urquidi, también fue cofundador del Centro de Derechos Humanos

46 |
Dossier

Fray Francisco de Vitoria, otra organización con décadas en el trabajo de


Tramas
defensa en derechos humanos en México. Al igual que Acosta Urquidi, for- y Redes
mó parte de la AMDH en 1984. Su trayectoria incluye participación como Dic. 2024
Nº7
miembro de la sección mexicana de Amnistía Internacional, donde su labor ISSN
2796-9096
fue medular en la promoción y defensa de los derechos humanos a nivel in-
ternacional. Además, su perfil implicó la publicación de importantes traba-
jos académicos que influyeron en el campo político y en la práctica expertise
que desarrolló la CMDPDH.
Otro nombre central para entender el perfil profesionalizante
de la CMDPDH es Rafael Ruiz Harrel. Desde su participación en la funda-
ción de la organización, Ruiz Harrel jugó un papel crucial en su desarrollo.
Utilizando conocimientos especializados en matemáticas, se dedicó a reali-
zar estudios estadísticos de los fenómenos criminales, lo que permitió a la
organización basar sus diagnósticos y estrategias en datos concretos y rigu-
rosos. Gracias a su labor, Harrel se convirtió en un referente en materia de
seguridad en México hacia finales del siglo pasado. Sus estudios estadísticos
proporcionaron una comprensión más profunda y precisa de los patrones de
criminalidad, logrando influir en la formulación de políticas de seguridad a
nivel nacional. La metodología y el enfoque analítico introducidos por Ruiz

Iran Guerrero Andrade


Harrel posesionaron a la organización como una entidad profesional y téc-
nica en el ámbito de la seguridad pública en México.
En el mismo sentido, Juan Carlos Gutiérrez Contreras es rele-


vante para comprender el perfil expertise que asumió la organización cuan-
do se desempeñó como director de la CMDPDH. Antes de unirse a la orga-
nización, Gutiérrez Contreras ejerció funciones destacadas en el Centro por
la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), donde tuvo un papel crucial
en la coordinación del trabajo jurídico de los abogados en litigios ante el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Durante el tiempo que co-
laboró con CEJIL, Gutiérrez Contreras se distinguió por su participación
en numerosos casos de gran relevancia internacional. Entre sus actividades
jurídicas, sobresale su intervención en litigios contra los estados de Guate-
mala, Honduras y México, incluyendo su involucramiento en el caso “Al-
fonso Martín del Campo Dodd vs México”. Su labor en estos litigios implicó
una representación efectiva ante el Sistema Interamericano, que continuó de
manera extendida con el acompañamiento y asesoramiento a las víctimas
y sus familias, asegurando que sus derechos fueran defendidos de manera
integral.
Al asumir la dirección de la Comisión, Gutiérrez Contreras
aportó su experiencia en la defensa internacional de los derechos humanos.
Su liderazgo estuvo marcado por un enfoque estratégico en la promoción y
protección de los derechos humanos desde un enfoque legalista e interdis-
ciplinario, utilizando su experiencia previa para fortalecer los mecanismos

| 47
Dossier

de defensa dentro de la Comisión. Su impacto se reflejó en la mejora de las


Tramas
y Redes prácticas de litigio y en la implementación de estrategias más efectivas para
Dic. 2024 enfrentar violaciones de derechos humanos, consolidando así el papel de la
Nº7
ISSN Comisión como una institución clave en la defensa de los derechos huma-
2796-9096
nos en la región. De hecho, su experiencia previa en procesos contenciosos
en el sistema interamericano resultó medular durante la última etapa del
caso presentado en la Corte Interamericana por la desaparición forzada de
Rosendo Radilla.
Los anteriores nombres proporcionan elementos significativos
para comprender tanto el perfil con el que nació la CMDPDH como la conti-
nuidad que ha mantenido en algunos momentos de su historia reciente. Los
rasgos profesionales de los directores y miembros fundadores revelan que
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

las principales actividades en las que estuvieron involucrados son de alta


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

especialización en la defensa de los derechos humanos, con vínculos y parti-


cipaciones destacadas en el ámbito internacional de los derechos humanos.
La información disponible sugiere que el perfil académico, profesional y de
expertise en el campo de los derechos humanos de estos miembros fundado-
res y directores de la Comisión se reflejó en las actividades cotidianas y en
los objetivos de la organización. Esta experiencia contribuyó a la generación
de un trabajo relativamente homogéneo en el perfil de la organización, cen-
trado en la documentación, defensa y presentación de violaciones graves de
derechos humanos a nivel internacional.
El perfil de la organización, el contexto de su creación y la tra-
yectoria de los miembros fundadores y directores son determinantes para
entender la práctica expertise en derechos humanos que se desarrolla en ese
espacio. Este contexto influye significativamente en las orientaciones que
asume la práctica del derecho al momento de presentar los casos, especial-
mente en litigios estratégicos y paradigmáticos como los que históricamente
ha presentado la CMDPDH en sedes internacionales. La práctica del dere-
cho se modula y adapta para que sea comprensible y exitosa en los espacios
judiciales a los que está dirigida.
La formación y experiencia de los líderes de la CMDPDH no
solo definen su perfil institucional, sino que también condicionan, en mayor
o menor medida, la forma en que los abogados activistas ejercen el derecho
dentro de la organización. Este enfoque técnico y especializado es crucial
para enfrentar y resolver los desafíos en el ámbito de los derechos humanos,
asegurando que los casos presentados sean sólidos y efectivos en la defensa
de los derechos humanos a nivel internacional.

48 |
Dossier

Principales actividades de la Comisión Mexicana de Tramas


Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y Redes
Dic. 2024
En la actualidad, las actividades y el énfasis del trabajo en derechos huma- Nº7
nos que desempeña la CMDPDH se han modificado por las directrices que ISSN
2796-9096
ha impulsado el consejo directivo, conformado por Pilar Calveiro Garrido,
Luis González Placencia, Ana Francisca Vega y Regina Tamés; no obstante,
sigue manteniendo parte medular de las estrategias y trabajo que llevaron a
la organización a ser pionera en el litigio internacional en derechos humanos
y en la atención de problemáticas de violencia estructurales que caracterizan
el contexto mexicano. Esta característica que acompaña a la organización
desde su fundación la enmarca Marieclaire Acosta Urquidi cuando explica
el surgimiento de la organización de la siguiente forma:

Me llamó la atención cómo se usaba el derecho y los métodos jurí-


dicos para defender los procesos políticos y las causas en América
Latina, pero era muy evidente que acá en México se negociaban los
problemas (el derecho como arma de negociación política). Roberto
Cuellar nos explicó que había que utilizar las herramientas jurídicas
para la defensa de los derechos humanos.

Iran Guerrero Andrade


Así, además de defender, dar seguimiento y acompañar proce-
sos a nivel internacional relacionados con violaciones graves a los derechos


humanos, como la tortura y la desaparición forzada de personas, la organi-
zación también se dedica al monitoreo e investigación de familias despla-
zadas por la violencia y la delincuencia organizada, así como al desplaza-
miento interno forzado. Asimismo, gracias a su prestigio internacional, la
organización tiene la capacidad de desarrollar programas en colaboración
con la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR), enfocados en los solicitantes de asilo en México.
Por otro lado, la organización ha desarrollado la impartición
de talleres y cursos en materia de derechos humanos, dirigidos a funcio-
narios públicos de diversos niveles y funciones, incluidos jueces, policías y
fuerzas armadas. A menudo, estos talleres se llevan a cabo en colaboración
con instituciones académicas de renombre y especializadas en la educación
de derechos humanos en México. Un aspecto relevante de los procesos que
acompaña la CMDPDH es la inclusión de áreas como la defensa del territo-
rio y de los pueblos indígenas, temas que históricamente no formaban parte
de su agenda ni de sus objetivos, pero que se incorporaron por formar parte
de violaciones generalizadas por parte del Estado mexicano. Estas áreas, al
no estar alineadas con el perfil especializado de la organización en litigios
individuales y casos estratégicos, carecen de financiamiento directo para
emprender procesos abiertos en estas materias.

| 49
Dossier

Otra actividad por demás relevante que se incorporó durante la


Tramas
y Redes década pasada fue la integración a una campaña nacional para la protección
Dic. 2024 de las personas defensoras de los derechos humanos en México. Este pro-
Nº7
ISSN yecto cuenta con significativos aportes internacionales, como el de la Unión
2796-9096
Europea. El objetivo principal de esta iniciativa es prevenir la desaparición
y el asesinato de defensores de derechos humanos, a través de la visibilidad
y la capacitación. La campaña busca aumentar el reconocimiento público de
los defensores, proporcionando además herramientas y conocimientos que
les permitan protegerse mejor en su labor cotidiana.
En conjunto, las anteriores actividades le permitieron a la orga-
nización tener un estatus consultivo en la Organización de Estados Ameri-
canos y en la Organización de Naciones Unidas. Además, ser miembro de
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

destacadas redes internacionales y nacionales dedicadas a la defensa de los


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

derechos humanos, como la Coalición por la Corte Penal Internacional, el


Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio y la Red Internacional
para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Esta última red tiene
una presencia significativa en más de 70 países alrededor del mundo.
Desde su fundación, la Comisión ha centrado su perfil organi-
zacional en la representación de víctimas de violaciones graves a los dere-
chos humanos en casos individuales. Sus principales esfuerzos se han diri-
gido a prevenir la repetición de tales violaciones utilizando las herramientas
legales disponibles. Durante muchos años, las acciones de la Comisión se
han concentrado en el empleo de mecanismos legales internacionales y en
la presentación de casos ante el Sistema Interamericano de Derechos Hu-
manos. Gracias a su enfoque metodológico, la CMDPDH se ha consolidado
como una de las organizaciones mexicanas con más intervenciones legales
en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La razón de este enfo-
que se debió, como lo señala su fundadora: “Al límite de ese modelo (el de la
negociación de las causas) y entrar a la defensa jurídica y la utilización de las
herramientas internacionales que dan los derechos humanos […]”.
La organización se ha distinguido por su protagonismo en mo-
mentos críticos de las crisis de seguridad en México. Entre sus interven-
ciones más destacadas se encuentran las respuestas a los casos de la guerra
sucia, la defensa de víctimas durante el conflicto armado zapatista, y más
recientemente, los casos derivados de la violencia generalizada tras la imple-
mentación de políticas de combate al narcotráfico. Otro rubro coyuntural
en el que participó fue en la atención, defensa y representación internacional
de las víctimas de feminicidios en Ciudad Juárez durante los años 90. De
hecho, la organización se considera como de las principales impulsoras para
que organismos internacionales realizaran diagnósticos en México sobre la
alarmante situación de violencia que enfrentaban las mujeres en esa región

50 |
Dossier

fronteriza. Al respecto, es ilustrativo como José Antonio Guevara señala el


Tramas
papel de la organización cuando le tocó presidirla en 2016: y Redes
Dic. 2024
Nº7
La Comisión (CMDPDH) por la problemática en que se encuentra
ISSN
el país hemos decidido que vamos a priorizar nuestro trabajo en 2796-9096
las violaciones graves de derechos humanos cometidos en el actual
contexto de la política de seguridad, la verdad es que la Comisión
siempre se ha caracterizado por asumir ese tipo de casos cuando
han existido momentos de crisis de seguridad, o respuestas críticas,
desproporcionadas y de fuerza a problemas de seguridad que se han
presentado en el país desde casos de la guerra sucia, casos contra el
EZLN, o en el contexto del conflicto armado zapatista, y ahora casos
contra la política de combate al narcotráfico; también la Comisión
se ha caracterizado por buscar acompañar situaciones muy críticas
de violaciones graves de derechos humanos, por ejemplo fue pionera
en la atención de víctimas en ciudad Juárez en los 90 (...). Y bueno
desde el 2006 hemos ido documentando casos (2007, 2008 y 2009)
relacionados con la política de seguridad, primero casos de arraigo
que fuimos de las organizaciones pioneras, sino es que la única que

Iran Guerrero Andrade


hemos trabajado para documentar el fenómeno del arraigo y buscar
que mecanismos internacionales se pronuncien sobre eso en con-
vencionalidad o en constitucionalidad. (Entrevista realizada a José


Antonio Guevara).

Las anteriores actividades, sumadas a los casos que acompañó,


como el litigio paradigmático de la desaparición forzada de Rosendo Radi-
lla, permitieron que la CMDPDH generara amplias redes internacionales
que se tradujeron en prestigio para acceder a programas globales con finan-
ciamiento, como el desplazamiento interno forzado y solicitantes de asilo;
causas en las que la organización ha sido pionera en México; incluso, de ma-
nera temprana a las crisis humanitarias que se han experimentado a partir
de las primeras caravanas de migrantes. Estos elementos fueron fundamen-
tales para que la organización actualmente cuente con una infraestructura
instalada, lo que genera que organizaciones internacionales la seleccionen
para la defensa y representación de casos en sedes internacionales.

El caso Radilla Pacheco vs. Estados


Unidos Mexicanos y su relevancia en la
constitucionalización de los derechos humanos
El 15 de marzo de 2008 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
sometió a la competencia contenciosa de la Corte Interamericana la soli-
tud presentada por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los

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Dossier

Derechos Humanos en noviembre de 2001. Se trató del caso presentado en


Tramas
y Redes conjunto con la Asociación de Familiares Detenidos-Desaparecidos y Víc-
Dic. 2024 timas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM), por
Nº7
ISSN la desaparición forzada del líder campesino, Rosendo Radilla Pacheco, ocu-
2796-9096
rrida en agosto de 1974 durante un retén militar en el estado de Guerrero.
La causa ya había sido previamente presentada ante el Grupo de
Desapariciones Forzadas de la Organización de Naciones Unidas en 1996,
cuando Tita Radilla, hija de Rosendo Radilla, al encabezar los trabajos de
AFADEM, comenzó con la exigencia de justicia a nivel internacional por las
desapariciones ocurridas durante el periodo de la guerra sucia. Sus denun-
cias a nivel nacional comenzaron desde inicios de 1990. A partir de esa fecha,
se continuó con la documentación y presentación de denuncias, recursos le-
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

gales y alegatos judiciales en sede nacional con el objetivo de documentar la


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

opacidad con la que actuaron (y seguían actuando) los distintos gobiernos


en turno, tanto a nivel estatal en Guerrero como a nivel federal, colocando el
énfasis en el fuero militar que permitió una impunidad prolongada y generó
obstáculos en el acceso a la justicia.
En ese contexto y aprovechando la oportunidad legal que se
abrió tras la aceptación del Estado mexicano de la competencia contenciosa
del tribunal interamericano en 1998, se presentó la denuncia internacional
por violaciones que continuaban prolongándose desde la desaparición de
Rosendo Radilla. La relevancia del caso fue que, al ser un litigio en el sistema
interamericano, posesionó a la CMDPDH como una de las organizaciones
no gubernamentales más influyentes en el campo de los derechos humanos
en México.
En el plano estrictamente legal, el litigio de la violación grave
cometida durante la guerra sucia contra Rosendo Radilla Pacheco fue me-
dular para que la Corte Interamericana ordenada al Estado mexicano la in-
corporación a su derecho nacional de normas del sistema interamericano y
otras figuras y principios como el control de convencionalidad, fundamen-
tales para el respeto de los derechos humanos de todas las personas. El al-
cance que se obtuvo fue medular en la vida democrática porque permitió la
posibilidad para que activistas y defensores en el país incorporen derechos,
principios, pautas y criterios jurisprudenciales de fuente internacional, nor-
malmente más progresistas que el derecho nacional.
Al mismo tiempo, la presentación de la denuncia sirvió para
mostrar las políticas militares implementadas por los gobiernos en turno
para reprimir a líderes y activistas sociales durante el régimen político desa-
rrollado en el país durante todo el siglo XX. Este caso fue emblemático de las
numerosas violaciones de derechos humanos ocurridas entre las décadas de
1979 y 1980, donde la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales y

52 |
Dossier

la tortura fueron prácticas utilizadas por el ejército en diversas regiones del


Tramas
país. y Redes
Durante el proceso contencioso en el sistema interamericano, Dic. 2024
Nº7
la práctica expertise que aportó la CMDPDH al caso se evidenció en dife- ISSN
2796-9096
rentes niveles y circunstancias. En primer lugar, porque mediante un caso
concreto de una violación grave de derechos humanos, se articuló un alegato
que permitió evidenciar violaciones sistemáticas y estructurales que habían
ocurrido en el país durante décadas de políticas represoras. Al respecto, es-
tudiantes de la Maestría en Derechos Humanos y Democracia de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales sede México, Luis Arriaga Valenzuela
y Jorge Santiago Aguirre Espinosa, integrantes del Centro de Derechos Hu-
manos Miguel Agustín Pro Juárez, así como otras organizaciones dedicadas
a exigir justicia en casos de desapariciones, contribuyeron en aportar infor-
mación relevante. El peritaje de Carlos Montemayor, aunque no valorado
en su conjunto por no haberse formalizado ante fedatario público, fue par-
ticularmente revelador de las directrices represoras contra liderazgos opo-
sitores a los gobiernos en turno (Caso Radilla Pacheco vs. Estados Unidos
Mexicanos, 2019).
Un segundo aspecto donde se hizo evidente la práctica expertise

Iran Guerrero Andrade


fue en el objeto de la controversia que se integró alrededor de la exigencia de
justicia, ya que, a la par de establecer como proceso central contra México la
desaparición de Rosendo Radilla Pacheco, su falta de avances en las inves-


tigaciones y los obstáculos procesales alrededor de su exigencia de justicia,
particularmente en lo que respecta al fuero militar; de manera adicional se
presentó la obligación del Estado mexicano de adoptar disposiciones rela-
cionadas con el derecho interno del país. Particularmente, la obligación de
adoptar los derechos humanos contemplados en la Convención Americana,
así como los respectivos criterios de interpretación (Caso Radilla Pacheco vs.
Estados Unidos Mexicanos, 2019).
Un tercer aspecto que permite dimensionar la expertise en dere-
chos humanos en el caso presentado en la Corte Interamericana fue la parti-
cipación de distintos actores y organizaciones que contribuyeron, mediante
opiniones especializadas vertidas en la figura de amicus curiae, en la conde-
na contra México. La siguiente tabla enlista algunas de las participaciones
relevantes que se dieron en el marco del proceso contencioso para respaldar
la responsabilidad del Estado:

| 53
Dossier

Tabla 1. Actores que participaron en el caso Radilla Pacheco vs. Estados


Tramas
y Redes Unidos Mexicanos
Dic. 2024
Nº7 Organización/Institución Sede
ISSN Universidad Panamericana Ciudad de México
2796-9096
Asociación Española para el Derecho Internacional de los
España
Derechos Humanos
Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia Ciudad de México
Washington, Río de Janeiro,
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional
Buenos Aires y San José
Oficina de Asuntos Latinoamericanos Washington
Clínica de Interés Público de la División de Estudios Jurídicos
Ciudad de México
del Centro de Investigación y Docencia Económicas
Escrito de los alumnos de la Maestría en Ciencias Sociales de
Ciudad de México
la Facultad Latinoamericana sede México
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez Ciudad de México


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

Fuente: Elaboración con base a la sentencia del caso Radilla Pacheco vs. Estados
Unidos Mexicanos.

Un cuarto aspecto del trabajo especializado se desprende de la argumenta-


ción que se presentó por parte de la Comisión en lo relativo a la tipificación
de la desaparición forzada de personas que se había establecido en el artícu-
lo 215-A del Código Penal Federal vigente en 2001, que de manera textual
señalaba: “comete el delito de desaparición forzada de personas, el servidor
público que, independientemente de que haya participado en la detención
legal o ilegal de una o varias personas, propicie o mantenga dolosamente su
ocultamiento bajo cualquier forma de detención”. Desde el razonamiento
legal mostrado, la figura contenida en la justicia penal contravenía la obli-
gación de adoptar medidas legislativas internas para tipificar la figura de la
desaparición forzada. La razón era que la legislación mexicana no cubrió los
parámetros establecidos en el artículo III de la Convención Interamerica-
na sobre Desaparición Forzada, debido a que el artículo del Código Penal
no aseguraba la sanción de todas las personas involucradas (en calidad de
cómplices, encubridores, parte del Estado o particulares que actuaran con
apoyo, autorización o aquiescencia del Estado).
La determinación que se adoptó sobre este punto fue que, efec-
tivamente, si bien existía un ánimo de regular la desaparición forzada en
México, este no era suficiente porque no mostraba una plena armonización
con la normatividad internacional que sanciona la desaparición forzada de
personas. Por esa razón, la Corte Interamericana determinó que el Estado
no había cumplido con las obligaciones que impone el artículo 2 de la Con-
vención Americana, en lo relacionado con el deber de los Estados de adoptar
disposiciones de derecho interno, en este caso, relacionadas con la investiga-
ción y sanción de las desapariciones forzadas de personas.

54 |
Dossier

Se debe señalar que en gran medida el trabajo de derechos hu-


Tramas
manos presentado por la CMDPDH se basó en sostener una argumentación y Redes
del incumplimiento del Estado mexicano de diversas convenciones por me- Dic. 2024
Nº7
dio de un trabajo interdisciplinario. La característica de este rasgo fue la ISSN
2796-9096
utilización y combinación de distintas disciplinas sociales que, sumadas al
trabajo legal, permitieron la incorporación de conocimientos que robuste-
cieron la técnica y expertise formalista del derecho. Este trabajo de derechos
humanos privilegia que los argumentos de fondo, básicamente formales,
sean los que ocupen una centralidad al momento de exigir la responsabi-
lidad internacional, pero también se acompaña de datos complementarios
que permiten una mayor legibilidad en los espacios de decisión judicial.

Conclusiones
A lo largo de la contribución se mostró que el trabajo de expertise desarrolla-
do por parte de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Dere-
chos Humanos por más de tres décadas fue medular para la constituciona-
lización de los derechos humanos en México. En el proceso se destacan las
alianzas globales, la alta capacitación de diversos liderazgos que apuntalaron

Iran Guerrero Andrade


el trabajo de la organización, el perfeccionamiento técnico en derechos hu-
manos y la preparación de sus integrantes en la academia global. Nombres
como los de Marieclaire Acosta Urquidi, Miguel Concha Malo, Rafael Ruiz


Harre y Juan Carlos Gutiérrez Contreras fueron determinantes para que la
CMDPDH se consolidara como una opción técnica y especializada en la
presentación de casos a nivel internacional; instrucción que le valió conver-
tirse en una de las organizaciones mexicanas con mayor acompañamiento
de violaciones graves en los sistemas internacionales.
Entre los principales rasgos que acompañan la expertise en de-
rechos humanos que ha impulsado la CMDPDH se encuentra la utilización
de las principales fuentes del derecho internacional de los derechos huma-
nos, tales como tratados, convenciones, jurisprudencia, recomendaciones y
el derecho suave. Debe sumarse a este trabajo legal especializado, la incor-
poración de otros campos que permiten desarrollar una práctica interdisci-
plinaria en la defensa de los derechos humanos, donde la documentación,
el trabajo de incidencia, el acompañamiento psicosocial y la participación
de las víctimas contribuye a la exigencia de justicia en temáticas que han
sido particularmente distintivas de regímenes autoritarios, como la tortura,
desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, desplazamiento inter-
no forzado, feminicidio y otras causas relevantes que la organización ha de-
fendido desde 1989.
En la actualidad, el contexto en México exige la revalorización de
esta experiencia, particularmente en relación con las dos comisiones creadas

| 55
Dossier

en el marco del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO): la Co-


Tramas
y Redes misión Nacional de Búsqueda y la Comisión para la Verdad y el Acceso a la
Dic. 2024 Justicia en el caso Ayotzinapa. Estas iniciativas responden a una crisis de
Nº7
ISSN desapariciones forzadas que ha alcanzado niveles alarmantes y buscan ofre-
2796-9096
cer justicia y reparación a las víctimas y a la sociedad civil. Sin embargo,
hasta ahora, no han logrado alcanzar resultados que convenzan a la socie-
dad sobre su eficacia.
La experiencia de la CMDPDH, con su trabajo especializado en
documentación, incidencia y acompañamiento de casos, puede constituir
un apoyo clave para fortalecer la efectividad de estas comisiones. El conoci-
miento acumulado en la defensa de los derechos humanos aporta un marco
ético y técnico que podría enriquecer el trabajo de búsqueda y justicia en
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

el país. Así, la CMDPDH no solo se mantiene como un referente histórico,


Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

sino como un actor indispensable en un contexto de urgente necesidad de


verdad y justicia.
El aporte histórico de la CMDPDH en el acompañamiento de
casos y en la defensa de los derechos humanos proporciona un referente cla-
ve para estas comisiones. Al integrar su experiencia en la documentación
y denuncia de violaciones de derechos humanos, la CMDPDH puede con-
tribuir de manera significativa a estos nuevos esfuerzos gubernamentales
y potenciar el impacto de su trabajo a nivel nacional. Este enfoque multi-
disciplinario resulta indispensable para atender la magnitud de la crisis de
derechos humanos que enfrenta el país, reforzando la necesidad de contar
con mecanismos especializados y comprometidos con la justicia y la verdad.

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56 |
Dossier

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Tramas
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Iran Guerrero Andrade


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en Derechos Humanos: Una década transformadora. México:
Suprema Corte de Justicia de la Nación.

| 57
Dossier

Tramas
Entrevistas
y Redes Entrevista a Marieclaire Acosta Urquidi. Realizada por Jairo López en
Dic. 2024
Nº7
mayo de 2014 en las oficinas de Freedom House de la Ciudad
ISSN de México.
2796-9096
Entrevista a José Antonio Guevara Bermúdez. Realizada el 20 de junio de
2016 en las instalaciones de la Comisión Mexicana de Defensa y
Promoción de los Derechos Humanos.
Entrevista a Nancy López. Realizada el 14 de junio de 2016 en las instalacio-
nes de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los
Derechos Humanos.
Entrevistas realizadas al equipo jurídico de la Comisión Mexicana de De-
fensa y Promoción de los Derechos Humanos del 13 al 17 de
LA EXPERTISE DE LA COMISIÓN MEXICANA DE DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

junio de 2016.
Defensa y constitucionalización de los derechos humanos en México

58 |
Estrategias
de resistencia de
mujeres
Conflicto armado
colombiano, violencias de
género y organizaciones
de víctimas
Izabel Solyszko Gomes
Universidad Externado de Colombia, Colombia
[email protected]

Javier Armando Pineda Duque


Universidad de los Andes, Colombia
[email protected] Fecha de recepción: 21/06/2024
Fecha de aceptación: 25/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
El conflicto armado colombiano produjo diversas formas de violencia contra las mu- Dic. 2024
Nº7
jeres. Sin embargo, es importante observar la emergencia de múltiples expresiones ISSN
2796-9096
en las acciones desarrolladas por ella, como formas y estrategias de resistencia. El
objetivo de este artículo es presentar los resultados de una investigación realizada
con cinco organizaciones de mujeres víctimas del conflicto armado. Se aborda el
protagonismo de sus integrantes en el desarrollo de estrategias de resistencia frente
a su condición de víctimas, en un contexto de desplazamiento forzado y numerosas
dificultades para reorganizar sus vidas.

Palabras-clave
1| conflicto armado 2| violencia de género 3| resistencia 4| mujeres

Cita sugerida
Solyszko Gomes, Izabel y Pineda Duque, Javier Armando (2024). Estrategias
de resistencia de mujeres: conflicto armado colombiano, violencias de género
y organizaciones de víctimas. Tramas y Redes, (7), 59-76, 70af. DOI: 10.54871/
cl4c70af
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 59
Dossier

Tramas
Estratégias de resistência de mulheres: conflito
y Redes armado colombiano, violências de gênero e
Dic. 2024
Nº7
organizações de vítimas
ISSN
2796-9096
Resumo
O conflito armado colombiano produziu diversas formas de violência contra as mul-
heres. Entretanto, é importante observar a emergência de múltiplas expressões nas
ações desenvolvidas por elas, como formas e estratégias de resistência. O objetivo do
artigo é apresentar os resultados de uma pesquisa realizada com cinco organizações
de mulheres de vítimas do conflito armado. Aborda-se o protagonismo de suas inte-
grantes no desenvolvimento de estratégias de resistência ante sua condição de vítima,
em um contexto de deslocamento forcado e numerosas dificuldades para reorganizar
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

suas vidas.

Palavras-chave
1| conflito armado 2| violência de gênero 3| resistência 4| mulheres
Estrategias de resistencia de mujeres

Women strategies of resistance: Colombian armed


conflict, gender violence and victims’ organizations

Abstract
The Colombian armed conflict produced various forms of violence against women.
However, it is important to observe the emergence of multiple expressions in the ac-
tions carried out by them, such as forms and strategies of resistance. The objective of
this article is to present the results of a research carried out with five organizations of
women victims of the armed conflict. The role of its members in the development of re-
sistance strategies against their condition as victims is addressed, in a context of forced
displacement and numerous difficulties in reorganizing their lives.

Keywords
1| armed conflict 2| gender violence 3| resistance 4| women

60 |
Dossier

Introducción Tramas
El conflicto armado interno colombiano ha durado más de cinco décadas re- y Redes
Dic. 2024
velando las disputas por proyectos societarios completamente opuestos y la Nº7
complejidad que un escenario de guerra puede generar, donde no hay límites ISSN
2796-9096
para los hechos violentos y para la barbarie. Es amplía la bibliografía respec-
to a los hechos victimizantes que han asolado a la población, especialmente
en el campo. Colombia ocupa uno de los primeros lugares en el ranking de
población desplazada a causa del conflicto (CNMH, 2013; Comisión de la
Verdad, 2022).
En el país, se ha reconocido la desproporcionalidad de los hechos
de violencia contra las mujeres en el contexto del conflicto: desplazamiento
forzado, violación sexual, tortura, amenazas, hostigamientos, prostitución
forzada, embarazo y aborto forzados, servidumbre forzada para labores
domésticas, reclutamiento forzado de familiares, pérdida de familiares por
asesinato y/o desaparición forzada y feminicidio (Meertens, 2019; Comisión
de la Verdad, 2022).
Estas formas de violencia experimentadas por las víctimas del
conflicto armado en Colombia deben dar lugar para hablar sobre la resisten-

Javier Armando Pineda Duque


cia. Hay numerosas organizaciones de mujeres provenientes de diferentes

Izabel Solyszko Gomes


sectores sociales, que se unieron para construir proyectos en un contexto
adverso de violencia y barbarie, de pobreza y exclusión. Estas acciones co-
lectivas se consideran resistencia por múltiples factores: tratase de proyectos
que se construyeron haciendo resistencia a las dificultades emergentes de
los traumas de haber vivido la guerra, las dificultades cotidianas del contex-
to del desplazamiento forzado, en cotidianidades que para nada facilitan o
promueven el movilizarse y el accionar colectivo (Codacop et al., 2005; Ruta
Pacífica de las mujeres, 2005; Villareal y Río, 2006; Villareal, 2007; Grupo de
Memoria Histórica, 2009; 2011; Magallón, 2012; Granados, 2012; González,
2012; ONU Mujeres, 2013; Ramírez, 2015; Lancheros, 2016).
Las mujeres, ellas bien lo saben, en medio a una coyuntura
adversa, lo que hicieron cotidianamente fue resistir. Esta comprensión se
torna posible a partir de algunos estudios que transcienden el análisis de
la resistencia como una búsqueda de transformación a las estructuras de
poder tratando lo demás, lo cotidiano como puro activismo, resiliencia o
afrontamiento. Esta otra perspectiva sobre la resistencia reconoce la poten-
cia organizadora y estratégica de las organizaciones de mujeres (Pérez, 2008;
Martínez, 2008; Bartra, 2010; Enríquez, 2010).
A la luz de la relación entre violencia y resistencia, este artículo
presenta las experiencias de resistencia de cinco grupos de mujeres en Co-
lombia, conformados por víctimas del conflicto armado que se organizaron
en el marco del desplazamiento forzado.

| 61
Dossier

Los grupos partícipes de la investigación fueron: Liga de Mu-


Tramas
y Redes jeres Afro (Soacha, Cundinamarca); Narrar para Vivir (San Juan Nepomu-
Dic. 2024 ceno, Bolívar); Renacer Mujeres emprendedoras (Tuluá, Valle del Cauca),
Nº7
ISSN Tejedores de Memoria del Sucre (Sincelejo, Sucre) y Madres por la vida/Red
2796-9096
de Mariposas (Buenaventura, Valle del Cauca). No obstante, que cada una
de estas colectividades pertenece a una región diferente del país y que se
reconocen las diversas experiencias generadas por las diferencias socio te-
rritoriales, fue posible encontrar elementos comunes frente a la trayectoria
de conformación y en las acciones construidas para resistir y reconstruir a
sus vidas.
La importancia del tema reside en que “en el país existen más
publicaciones e investigaciones sobre violencia que sobre estrategias y ex-
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

periencias que busquen alternativas a esta forma relacional. Mucha de la


literatura existente sobre la resistencia en los últimos años se ha construi-
do desde perspectivas urbanas y ‘neutras’ en cuanto a relaciones de género”
(Villareal y Ríos, 2006). Se ha ampliado el debate en la última década, al
crecer la apuesta por hablar de resistencia y experiencias que aportan a la
Estrategias de resistencia de mujeres

construcción de la paz y la no violencia. Asimismo, se considera ponderar


los límites de la resistencia ante lo que es el papel del Estado y puede recaer
en la vida de estas mujeres cuyos derechos fueron profundamente violados.
Es así, con pequeñas nuevas pistas, que se espera contribuir al inmenso tra-
bajo construido década tras década sobre el tema en el país.

La experiencia de las mujeres: su trasegar define la


resistencia
Se acogen los aprendizajes de la historiadora Joan Scott sobre la categoría
experiencia como necesaria para indagar sobre las acciones colectivas: “La
experiencia es al mismo tiempo siempre una interpretación y esta necesita
de interpretación. El que cuenta como experiencia no es ni autoevidente ni
directo: es siempre conflictivo, siempre, por lo tanto, político” (Scott, 1999,
s./p.).
Para comprender y dar lugar a las acciones realizadas por las
organizaciones de mujeres, se tomó la experiencia como sustento del saber,
como punto de partida y análisis para el punto de llegada. Cómo plantea
Dumais (1990), la categoría “experiencia de las mujeres” es inquietante al re-
coger numerosas y hasta abstractas dimensiones, sin duda, define una forma
de enraizamiento para posicionarlas como sujetos históricos cuyas prácticas
sociales importan y construyen la realidad social. Se realiza un ejercicio que
“articula la importancia de la experiencia de un grupo, de un tipo distintivo
de conciencia colectiva, que puede ser alcanzada a través de las luchas del

62 |
Dossier

grupo por obtener el tipo de conocimiento que necesitan para sus proyectos”
Tramas
(Harding, 2010, p. 59). y Redes
En esta investigación, la experiencia de las mujeres se definió Dic. 2024
Nº7
como aquella que revela una “fuerza de creación, de poderío, su esperanza ISSN
2796-9096
vital de romper y levantar los obstáculos” (Dumais, 1990, s./p.). Es justamen-
te al observar esta experiencia colectiva, situada y a la vez recurrente entre
algunas organizaciones de mujeres, que se juntaron para enfrentar las nu-
merosas consecuencias que el conflicto armado trajo a sus vidas, que reside
la proposición de estrategias de resistencia a partir de una noción proactiva,
constituidas por las acciones colectivas cotidianas, no necesariamente de
oposición al sistema sino al contexto.
Plantear que las mujeres víctimas del conflicto armado colom-
biano diseñan y desarrollan estrategias de resistencia supone reconocer su
protagonismo y su autonomía afrontando el silencio y la invisibilidad histó-
rica que tales prácticas tienden a sufrir. Es cierto que, la resistencia, en ge-
neral, es asociada a procesos colectivos que buscan la transformación social
(Vega, 2022).
De otro lado, la epistemología feminista justamente lo que per-

Javier Armando Pineda Duque


mite es analizar los fenómenos desde otras miradas que no sean dicotómi-

Izabel Solyszko Gomes


cas, por ejemplo, entre lo público y lo privado, lo personal y lo colectivo. Las
Madres de Plaza de Mayo, por ejemplo, han construido estrategia de resis-
tencia al rondar, al llorar no en la casa sino en la calle, que han “sustituido el
espacio privado de socialización del dolor por el espacio público de ejercicio
de la beligerancia y exigencia de justicia más allá del derecho” (Martínez,
2008, p.88).
Así, las estrategias de resistencia de las mujeres constituyen un
accionar que tiene en cuenta y aprovecha las oportunidades favorables (En-
ríquez, 2010). Son ejercicios que quieren “dar lugar a una experiencia otra”
(Martínez, 2008, p. 88), mediante múltiples y distintas formas de accionar.
Esto permite comprender otras “formas de hacer política por parte de las
mujeres, formas sui generis de organización y de lucha, como las acciones
de barrio y que, desde la vida cotidiana, sean consideradas” (Bartra, 2010,
p. 75).
Es así, a partir del reconocimiento de nuevas formas de resistir,
que se definieron como “estrategias de resistencia” las acciones en torno a: i.
el reconocimiento de vivencias y problemáticas comunes; ii. la construcción
y el desarrollo de acciones colectivas internas; iii. la construcción y el desa-
rrollo de acciones colectivas externas; y, iv. las actividades colectivas para
generar recursos económicos.

| 63
Dossier

Tramas
Metodología de la investigación: la ruta y los
y Redes caminos recorridos
Dic. 2024
Nº7
El presente artículo toma como referencia la epistemología feminista para
ISSN abordar las categorías de experiencia de las mujeres y estrategias de resis-
2796-9096
tencia desde la realidad del conflicto armado colombiano. Aquí la produc-
ción de conocimiento en el campo del saber científico (reconociendo que hay
múltiples otros saberes) se realiza desde las experiencias de las mujeres como
elemento fundamental en la determinación de los asuntos a investigar y de
la forma en la que estos procesos se llevan a cabo (Gargallo, 2008) donde se
debe considerar al menos la desconstrucción de las jerarquías patriarcales
donde lo vivido por las mujeres históricamente es silenciado y no tiene valor
(Bartra, 2010).
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

La investigación desarrolló una metodología cualitativa de en-


foque exploratorio donde el contacto con los grupos se dio por medio de lo
que se ha llamado bola de nieve, cuando un sujeto te conduce a otro, confor-
mando el universo de participantes. De este modo, se establecieron conver-
saciones con las mujeres, por medio de entrevistas individuales y grupales.
Estrategias de resistencia de mujeres

Estos nombres son revelados porque las mujeres compartieron el deseo de


que sus organizaciones fueran conocidas.
La información fue sistematizada reuniendo las distintas voces
de las fundadoras e integrantes de los cinco grupos partícipes, totalizan-
do treinta y dos mujeres. Los ejes centrales de análisis fueron: (i) el análisis
documental sobre el conflicto armado colombiano, la violencia contra las
mujeres en el contexto de este conflicto y las estrategias de resistencia de-
sarrolladas por las mujeres; y, (ii) el análisis de la información de campo:
historia de conformación del grupo, principales acciones y dificultades de
cada grupo.
Analizar historias de protagonismo de las mujeres colombia-
nas frente a la violencia de las múltiples guerras, tiene la intencionalidad de
reconocer las connotaciones políticas de sus prácticas colectivas y propor-
cionar el conocimiento de un fenómeno a quienes “no fueron testigos de la
injusticia pero que tienen el derecho de horrorizarse, de escandalizarse, de
encolerizarse y de integrarse al reclamo de justicia” (Martínez, 2008, p. 83).

Resultados: estrategias de resistencia, encuentros


y acciones cotidianas
Estrategias de resistencia y sus dimensiones de acción
Los resultados de las entrevistas demostraron que las experiencias de las cin-
co organizaciones de mujeres víctimas del conflicto armado expresan dife-
rentes dimensiones de la resistencia y van desde la creación misma del espa-
cio, hasta su funcionamiento cotidiano y las diversas formas de participación

64 |
Dossier

de las integrantes. En tal sentido, fueron cuatro los campos de acción con-
Tramas
siderados como estrategias de resistencia, a la luz de esta investigación: (i) el y Redes
reconocimiento de vivencias y problemáticas comunes; (ii) la construcción Dic. 2024
Nº7
y desarrollo de acciones colectivas internas; (iii) la construcción y desarrollo ISSN
2796-9096
de acciones colectivas externas y (iv) las actividades colectivas para generar
recursos económicos.

Cuadro 1. Estrategias de resistencia construidas por cinco


organizaciones de mujeres víctimas del conflicto armado colombiano
Reconocimiento Construcción Actividades
Construcción y
de vivencias y y desarrollo de colectivas para
desarrollo de acciones
problemáticas acciones colectivas generar recursos
colectivas internas
comunes externas económicos
Elaboración del duelo Participación política:
Diversos
Historias comunes y sanación: escucha y mesas de víctimas,
emprendimientos
ejercicios de dignificación consejos comunitarios
Ejercicios públicos
Dolor compartido Autoformación: derechos de memoria, Tejido de mochilas
humanos, formas de sensibilización
Preocupaciones y violencia y visibilización: Presentación de
proyectos futuros plantones, actos obras de teatro

Fuente: Elaboración propia (2022).

Javier Armando Pineda Duque


Izabel Solyszko Gomes
(i) El reconocimiento de vivencias y problemáticas comunes: la constitución
de los cinco grupos se dio a partir de la sensibilidad producida por el recono-
cimiento de vivencias y problemáticas de vida en común, encontrando en la
condición de desplazamiento forzado el primer elemento de identificación.
Así mismo, los encuentros y el diálogo establecidos van dando lugar a la
identificación de otras experiencias compartidas como los hechos victimi-
zantes sufridos en el marco del conflicto.

El dolor nos hizo juntar. A raíz del caso que nos pasó nos juntamos.
El dolor es el mismo, es igual. Tenemos la misma causa (Grupo Teje-
doras de Memoria Sucre).

De Madres por la Vida sale Red de Mariposas. El nombre surge al


escuchar una historia de una de las mujeres víctimas: como todos
y cada uno de esos dolores eran tan fuertes y tan tristes, que uno se
escapaba en el momento que describían las lágrimas […] le dije: ¿y
cómo quieres que yo le llame a tu historia? “mariposa de alas rotas”,
cuando ella me dijo así, yo sentí que se me clavaba un puñal y me
ahogaba. […]. pero hubo críticas a través de las mismas mujeres que
cómo iba a ser de alas rotas, que no sé qué… […]. Pero cómo ella se
vuelve a reponer de nuevo […] Dijimos: “Mariposas de alas renova-
das construyendo futuro” (Grupo Madres por la Vida).

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Dossier

Llama la atención que el tiempo compartido y las acciones del


Tramas
y Redes grupo van a posibilitar el reconocimiento de otras formas de violencias su-
Dic. 2024 fridas en el cotidiano: las violencias de género especialmente en el marco de
Nº7
ISSN las relaciones de pareja.
2796-9096
Participan jovencitas como ella y ellas, pero lo que nos toca con ellas
es buscar la forma de que se motiven, que ellas sean unas personas
que no se queden viviendo debajo de nadie, que sientan motivación
por aprender y aprender a defenderse (Grupo Liga de Mujeres Afro).

Como ahorita estamos viendo mucha violencia contra las mujeres,


que las están maltratando y las están matando. Nos reunimos para
ver todo eso (Grupo Renacer Mujeres Emprendedoras).
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

(ii) La construcción de acciones colectivas internas: cada grupo constru-


yó unas dinámicas de funcionamiento y eligió unas estrategias de trabajo
frente a las necesidades e intereses de sus integrantes. La pauta común en
Estrategias de resistencia de mujeres

estas colectividades fue el desarrollo de herramientas que faciliten atravesar


el duelo y permitan alcanzar la sanación, al tiempo en que las lideresas van
participando de espacios más amplios de formación, en contacto con una
serie de actores institucionales. Esta dinámica se replica en el grupo, al con-
formarse subcomités de aprendizaje, especialmente, en temas de derechos y
asuntos de género.
El Grupo Narrar para Vivir es una referencia nacional e inter-
nacional frente a la estrategia psicosocial desarrollada por las propias funda-
doras, sin embargo, todos los otros grupos, a su modo, aportan al tema de la
elaboración del duelo y la sanación. Es posible afirmar que las estrategias de
resistencia de los grupos en el campo de las acciones colectivas internas se
presentan en: a) acciones para la elaboración del duelo y para la sanación; y
b) acciones de autoformación.

a) Elaboración del duelo y la sanación: para afrontar los dolores y traumas de


lo vivido en la guerra, los grupos suelen construir espacios de diálogo entre
las integrantes. Estos se caracterizan por la escucha receptiva y, a su modo,
desde la propia intuición y experiencia creativa, el desarrollo de ejercicios
sanadores y de dignificación.

Las tejedoras empezamos, no tanto porque tejamos, sino porque es-


tamos tejiendo memoria de nuestros hijos. Estamos luchando, tejien-
do, haciendo de las redes, buscando la verdad de nuestros familiares
y que eso no se pase por alto (…) Ahí nos congregamos y unas a las
otras nos agarramos, nos soltamos, antes llorábamos, nos poníamos

66 |
Dossier

tristes y de un momento a otro ya las capacitaciones, la charla, la


Tramas
confianza (Grupo Tejedoras de Memoria del Sucre). y Redes
Dic. 2024
Hay que narrar para poder seguir viviendo. Algunas mujeres no sa- Nº7
ISSN
ben leer ni escribir entonces ellas ahí dibujan el burrito o dibujan una 2796-9096
flor y a través de dibujos narran también. No necesariamente tiene
que ser escrito. También es importante que dibujemos nuestros cuer-
pos y nos dibujemos en los cuerpos los dolores y las cicatrices […]
Porque de pronto no lo expresan, pero hay patrones de conductas que
nos indican eso (Grupo Narrar para Vivir).

b) Autoformación: con el objeto de superar los hechos dolorosos que mar-


caron sus vidas, evitar que se repitan y poner en práctica lo aprendido, es-
tas colectividades replican los conocimientos que adquieren a través de la
experiencia misma o del intercambio con las diferentes organizaciones e
instituciones.

Nos reunimos para dar las explicaciones, por ejemplo, de que hay

Javier Armando Pineda Duque


personas en estos momentos de la ley 1448 (sic), acerca de nuestros

Izabel Solyszko Gomes


derechos como víctimas. Por ejemplo, ella como víctima no sabe que
nosotros tenemos derecho a cinco prioridades (Grupo Liga de Mu-
jeres Afro).

También nos formamos, miramos qué actividades tenemos para ha-


cer, lo que planeamos y planteamos ahí las incidencias que vamos a
hacer (Grupo Tejedoras de Memoria del Sucre).

(iii) La construcción de acciones colectivas externas: las experiencias de los


cinco grupos revelaron que los encuentros entre las mujeres no se reducen
a su cotidianidad o a intercambios sobre sus vidas privadas, sino que todos
tienen incidencia en la discusión pública de cada uno de sus territorios.
Al respecto, se observaron dos dimensiones de las acciones pú-
blicas: a) la participación política para la incidencia desde las organizaciones
comunitarias o en las mesas de políticas públicas. De hecho, muchas de las
lideresas son coordinadoras en el Programa Familias en Acción; y, b) las
acciones colectivas para la construcción de memoria, sensibilización y vi-
sibilización sobre los hechos victimizantes. Aquí también se ha encontrado
que estas lideresas abordan el problema de la violencia de género contra las
mujeres desde su identidad como víctimas del conflicto armado.

a. La participación política para la incidencia desde las organizacio-


nes comunitarias o en las mesas de políticas públicas.

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Dossier

Yo hago parte de la Mesa de Víctimas del municipio, departamental


Tramas
y Redes y mantengo orientando a muchas víctimas que llegan aquí y no sa-
Dic. 2024 ben a dónde dirigirse, en especial, a la población afro (Grupo Liga de
Nº7
ISSN Mujeres Afro).
2796-9096
Nos encontramos y de ahí, nos permite avanzar también en el Consejo
Comunitario (Grupo Madres por la vida/Red de Mariposas).

b. Las acciones colectivas para la construcción de memoria, sensibili-


zación y visibilización sobre los hechos victimizantes.

Nosotras causamos un impacto en la gente porque en esos plantones


tenemos un mapa de la memoria histórica. Ese mapa lo ponemos en
el centro […] En esos plantones hacemos un acto simbólico en con-
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

memoración de todas las víctimas y ese mapa tiene una estructura


donde las mujeres conservamos las fotos de nuestros seres queridos,
desaparecidos y de todos los hechos importantes ocurridos en medio
del conflicto armado. Usamos las velas, usamos las flores, hacemos
un acto simbólico (Grupo Narrar para Vivir).
Estrategias de resistencia de mujeres

En los cinco primeros días del mes, hacemos un plantón en la iglesia.


Siempre. Ponemos toda la galería, todas las fotos de nuestros fami-
liares desaparecidos (…) En el parque central de aquí enfrente a la
iglesia […] hacemos ahí y a la gente le llama la atención. Llevamos
camisetas y las fotos las ponemos todas en la galería ahí y un pendón
donde tenemos todo plasmado como tejido, las formas como se des-
aparecieron los hijos, dónde, las fechas, de casi todos (Grupo Tejedo-
ras de Memoria del Sucre).

iv) Las actividades colectivas para generar recursos económicos: si bien el


conflicto armado ha asolado a los grupos históricamente más vulnerables
de la población colombiana, es fundamental reconocer que la situación de
miseria o más pobreza se da en el marco del desplazamiento forzado. Las
mujeres en condición de desplazamiento terminan viviendo en situaciones
mucho más precarias de las que vivían en sus territorios de origen.
Así, la falta de recursos económicos y la lucha diaria por subsis-
tir pasan de ser problemas individuales, a ser elementos que configuran la
identidad y existencia de los grupos. En este sentido, se consideran estrate-
gias de resistencia las actividades para generar recursos económicos porque
se han identificado acciones colectivas que priorizan a todas las integrantes
del grupo. Desde a) participación en obras de teatros con fines de sensibili-
zación y generación de recursos; b) la formación y capacitación; y, c) el desa-
rrollo de proyectos productivos.

68 |
Dossier

El grupo Renacer Mujeres Emprendedoras es un grupo cuyo


Tramas
principal objetivo es generar autonomía económica para las mujeres en con- y Redes
dición de desplazamiento forzado. Aunque este no es el objetivo central de Dic. 2024
Nº7
las demás agrupaciones, todas construyeron acciones colectivas para la ge- ISSN
2796-9096
neración de recursos económicos, para el mantenimiento del grupo y para
el apoyo a sus integrantes.

Es un proyecto con la gobernación de ganado, de ganadería. Estamos


ya casi dando punticos en la cocada, como digo yo. Esperar a ver que
nos salga todo bien y empezar a emprender y empezar a mirar todo el
esfuerzo que hemos hecho aquí en Narrar (Grupo Narrar para Vivir).

Estamos tejiendo memoria de nuestros hijos (…) algunas venden las


mochilas (Grupo Tejedoras de Memoria del Sucre).

Es importante reconocer que estas organizaciones no necesa-


riamente tienen la centralidad de su discurso público el tema de la resisten-
cia. En su diario vivir, su agenda está concentrada en los puntos plasmados
anteriormente, identificados en el marco de la investigación a partir de los

Javier Armando Pineda Duque


cuatro elementos organizadores. Sin embargo, al ser indagadas sobre la no-

Izabel Solyszko Gomes


ción de resistencia, tenían claridad sobre la potencia de su organización, sus
acciones y su horizonte.
Las nociones conferidas a la resistencia
Las entrevistas realizadas en cada encuentro con las organizaciones de mu-
jeres terminaron siempre con el cuestionamiento sobre qué era para ellas la
resistencia. La propuesta consistía en garantizar un significado propio con-
ferido por los sujetos de la investigación sobre el objeto en cuestión. Las res-
puestas a esta indagación no fueron extensas, tampoco muy elaboradas, sin
embargo, llamó la atención el hecho de que las mujeres partícipes suspiraban
y cambiaban el tono de voz y el ánimo, con un aire de esperanza al responder
a la pregunta. Así lo contestaron:

La resistencia es lo que estamos haciendo nosotras ahora (Grupo Ma-


dres por la Vida).

La resistencia es como lo que estamos haciendo aquí […] Pues a


raíz de nuestra resistencia es que estamos aquí en estos momentos
y seguiremos dando […]caer y levantarse otra vez. Caer y levantarse
(Grupo Liga de Mujeres Afro).

Aquí hemos estado, aquí nos vamos a quedar, de aquí no nos vamos
a ir y vamos a luchar para que eso que nos pasa, no pase a nosotras ni
a otras compañeras (Grupo Red de Mariposas).

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Dossier

Para mí la resistencia es estar unidas. Ha sido una marcha de resis-


Tramas
y Redes tencia que hemos tenido nosotras en este ámbito. La resistencia es
Dic. 2024 esto que nosotras tenemos. Resistir son las ganas de seguir viviendo
Nº7
ISSN (…) la resistencia significa seguir viviendo (…) significa la estabili-
2796-9096 dad de vida de uno, porque si uno no tiene estabilidad a uno no le
dan ganas de seguir resistiendo (Grupo Narrar para Vivir)

Aunque el contenido es sintético para ser analizado, vale la pena


presentar de cada grupo el reconocimiento de lo que hacen como resistencia,
el valor del encuentro y el compromiso con la transformación de la realidad.
Estos puntos toman sentido al desear que lo sufrido no sea experimentado
por nadie más, dado que las organizaciones se conforman por la vivencia
común de los hechos victimizantes.
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

Discusión: resistir como mujeres organizadas en


medio a la adversidad
Es válido afirmar que los cinco grupos de mujeres partícipes de la investiga-
Estrategias de resistencia de mujeres

ción han construido resistencia cotidiana frente al dolor de lo vivido y a las


dificultades simbólicas y materiales derivadas de su situación como mujeres
desplazadas. Eso afirmado por la perspectiva que reconoce en la resistencia
una pluralidad entre el cotidiano y las estructuras sociohistóricas más am-
plías. La resistencia es “la fuerza del acontecer cotidiano para hacer frente
a las situaciones límite; construye de modo persistente las alternativas para
denunciar los abusos sistemáticos del ejercicio del poder; genera, así mismo,
estrategias para sortear las arbitrariedades de una organización social des-
igual” (Villarreal, Ríos, 2006, p. 65).
La experiencia de las organizaciones de mujeres podría ser con-
siderada afrontamiento o incluso resiliencia, sin embargo, cuando se realiza
en medio de condiciones tan adversas y colectivamente, solo puede ser com-
prendida desde las prácticas de resistencia.
Desde la formulación misma de la investigación se ha propuesto
hablar de resistencia. Los resultados del trabajo de campo han demostrado
que sí, hay estrategias (en tanto son planeadas y proyectadas) de resistencia,
porque:

i) en una sociedad individualista, donde se disputan no solo


los hombres sino también las mujeres, propio de lo patriar-
cal y capitalista, encontrase y construir colectivamente es en
sí mismo un acto de resistencia.
ii) en un contexto en el que la paz política del país no se ha con-
solidado, desarrollar acciones para alcanzar una vida libre

70 |
Dossier

de violencia y trabajar en la construcción de “paz” es un acto


Tramas
de resistencia. y Redes
iii) en una coyuntura adversa, de profundas y extremas des- Dic. 2024
Nº7
igualdades sociales, desarrollar esfuerzos para obtener me- ISSN
2796-9096
dios de sobrevivencia para sí, la familia y la comunidad es
hacer frente a la necro política estatal que encuentra en la
raza y en el género fuertes elementos para exponer determi-
nadas poblaciones a condiciones de extrema vulnerabilidad.

Todas esas estrategias, creadas de manera cotidiana y creativa


por las mujeres tensionan y dan lugar a otras experiencias y alternativas a la
violencia sufrida. Reconocer y valorar esas trayectorias singulares construi-
das a la luz de la invisibilidad pública, es uno de los pasos posibles y quizá
necesarios en el largo proceso de construcción de paz.
Estos argumentos concuerdan con una investigación realizada
en Antioquia que analizó las tensiones entre el control territorial y la vio-
lencia establecida, revelando como en un contexto adverso las mujeres no
perdían su capacidad de construir resistencia. “Quienes en medio de la gue-

Javier Armando Pineda Duque


rra han dado paso a formas más orgánicas y autonómicas de resistencia en

Izabel Solyszko Gomes


la perspectiva de configurar un espacio desde el cual fuera posible garanti-
zar su autodeterminación” (González, 2012, p. 119). Asimismo, de acuerdo
con Zuluaga (2013), las mujeres víctimas del conflicto armado construyen
resistencia cotidiana –en el campo, construyen prácticas ecológicas positi-
vas y garantizan el derecho a la alimentación, no obstante, sean reconocidas
apenas por el ejercicio de sus roles tradicionales de género. El énfasis en la
comprensión se da justamente en la potencia de sus procesos organizativos
que inciden sobre la cotidianidad a la vez que trastocan las desigualdades
sociales y de género.
Otro aspecto llama la atención ante la potencia de la resistencia
construida por estas mujeres: la articulación entre sus necesidades y la inte-
gralidad de las acciones. Todas las organizaciones abordan diversos aspectos
de la vida de las mujeres. Si bien el tema central es la victimización en el
marco del conflicto armado y la necesidad de tramar garantías de atención
y reparación, es notorio cómo emerge el problema de la violencia de género
cotidiana, es admirable cómo utilizan la necesidad económica para sensibi-
lizar sobre las violencias.
Estas mujeres incorporaron tanto componentes simbólicos
como materiales a su lucha cuando trabajan estrategias de elaboración del
duelo y acciones para la generación de recursos económicos. El ejemplo más
emblemático de eso, quizás, sean las obras de teatro, donde se presentan y
transforman su rol de víctimas del conflicto armado, abordan la violencia

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Dossier

de género cotidiana contra las mujeres y, al final, buscan que la obra genere
Tramas
y Redes algún tipo de recurso económico.
Dic. 2024 De otro lado, cabe destacar dos puntos clave al plantear las es-
Nº7
ISSN trategias de resistencia desarrolladas:
2796-9096
i) La importancia de reconocer la ausencia del Estado, denun-
ciarla, reivindicarla más allá de la presencia de la fuerza pú-
blica y no romantizar la fuerza y el protagonismo de estas
mujeres (expresiones como “mujeres berracas”, “mujeres
que sí rebuscan” o “mujeres echadas pal ante” pueden tener
una connotación revictimizadora y poco contestataria ante
el silencio y la omisión estatal. El dicho “hasta que la dig-
nidad se haga costumbre” requiere urgentemente ser vivido
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

en la cotidianidad de cada mujer, de cada organización. La


resistencia no puede ser el instrumento que exige con tanta
frecuencia esfuerzo para dar respuesta a los derechos vitales
para la existencia digna.
Estrategias de resistencia de mujeres

ii) En la misma dirección, el refuerzo de los roles de género


puede ser sumamente desgastante y agotador, dado que las
mujeres siguen siendo las responsables por la reproducción
social de la vida, en otras palabras, por el trabajo doméstico
no remunerado. Son las que asumen las tareas objetivas y
subjetivas para tornar posible sus vidas, la de sus familias y
la de sus compañeras. La Organización Madres por la Vida
lleva en su nombre este sentido. Pero de igual forma, en to-
dos los grupos emergieron voces sobre la responsabilidad fa-
miliar. Hablar de la resistencia de las mujeres no puede im-
plicar aumentar sus cargas. Se ha observado que las mujeres
llevan la responsabilidad sobre la vida de sus familias ahora
en el nuevo territorio y, al encontrarse con otras, de alguna
manera se responsabilizan por el grupo.

Consideraciones finales
En el escenario paradójico luego de 8 años de las firmas en el acuerdo de
paz y, la permanencia del conflicto armado en el país se hace fundamental
identificar y analizar las estrategias de resistencia desarrolladas por las orga-
nizaciones de mujeres víctimas, por ser precisamente ellas quienes sufrieron
de manera desproporcional la violencia y sobrevivieron al conflicto armado
con enormes dificultades y responsabilidades en construir su proceso de re-
territorialización después del desplazamiento forzado.

72 |
Dossier

Hablar de violencia implica hablar de resistencia. No se puede


Tramas
atribuir a las víctimas una pasividad o una identidad congelada, sino que y Redes
hay que reivindicar la potencia de los sujetos en medio de contextos adver- Dic. 2024
Nº7
sos. La investigación realizada ha dado cuenta de las experiencias de cinco ISSN
2796-9096
grupos de mujeres víctimas del conflicto armado que construyeron acciones
para resistir a la situación de desplazamiento forzado, especialmente frente
al dolor de lo sufrido, a la necesidad de revindicar memoria y reparación y a
las dificultades económicas diarias de la vida en el nuevo territorio.
Si bien cada experiencia es singular, fue posible encontrar unos
hilos conductores que posibilitan el diálogo entre esas vivencias. Se ha en-
contrado manifestaciones de resistencia en la experiencia de Narrar para Vi-
vir, Liga de Mujeres Afro, Tejedoras de Memoria del Sucre, Renacer Mujeres
Emprendedoras y Madres por la vida/Red de mariposas porque hacen frente
a una sociedad patriarcal y capitalista que privilegia la supervivencia indivi-
dual y condena a las mujeres, sobre todo en el marco de un conflicto armado,
a la soledad y al abandono estatal. Estas mujeres en cambio defienden a tra-
vés de acciones cotidianas su derecho a vivir una vida libre de violencias y su
anhelo de alcanzar y construir la paz; y se oponen a la necro política estatal

Javier Armando Pineda Duque


que ha sumido en la extrema pobreza y desigualdad social a buena parte de

Izabel Solyszko Gomes


la población por su género o racialización.
Estas consideraciones, implícita o explícitamente han hecho
que estos grupos trabajen por: (i) el reconocimiento de vivencias y proble-
máticas comunes; (ii) la construcción y desarrollo de acciones colectivas in-
ternas; (iii) la construcción y desarrollo de acciones colectivas externas y (iv)
la realización de actividades colectivas para generar recursos económicos.
Todo eso revela una fuerte capacidad de las mujeres de desarro-
llar estrategias en la adversidad, con una calidad integral que impresiona,
porque las acciones no se fragmentan. Se observa que los grupos no se res-
tringen a abordar la problemática del conflicto armado, sino que reconocen
los temas inherentes a la vida cotidiana de ser mujer, marcada por una rígida
socialización de género.
Es por esto que se afirma que las estrategias de resistencia de las
mujeres organizadas a causa de la victimización del conflicto armado son las
acciones colectivas realizadas en contextos adversos con finalidades comu-
nes para vivir y dar lugar a nuevas realidades cotidianas. Se construyeron
formas alternativas a la violencia y a la guerra para construir paz, y acciones
disidentes del orden económico hegemónico, que tiende a la individualidad.
Resistencia a los estereotipos tradicionales de género. Resistencia al derecho
y al revés. Las mujeres fueron víctimas de múltiples hechos de violencia y
constructoras de múltiples estrategias de resistencia.
Ante este amplio conjunto de estrategias analizadas emergen
algunas preguntas: ¿son duraderas y sostenibles en el tiempo? ¿Podrían ser

| 73
Dossier

replicables para orientar la agenda de política pública en la construcción de


Tramas
y Redes paz? El alcance de la investigación ha mostrado diversas dificultades para
Dic. 2024 el mantenimiento de las organizaciones, de un lado, asoladas por la preca-
Nº7
ISSN riedad económica y, de otro, por el contexto de violencia aún vivido en sus
2796-9096
territorios. Esto conlleva a otra inquietud: ¿todo eso es responsabilidad de
las mujeres? ¿Es tarea de las víctimas del conflicto solventar las necesidades
económicas que, en buena parte, son producto de la guerra? ¿Cómo dismi-
nuir el peso de las múltiples responsabilidades asignadas por defecto a ellas?
Las políticas públicas para las mujeres y para las víctimas deben
tener en cuenta esas particularidades, deben buscar enfoques interseccio-
nales, intersectoriales e integrales. Reconocer que la violencia siempre en-
cuentra resistencia, no puede redundar en una justificación para la negli-
Conflicto armado colombiano, violencias de género y organizaciones de víctimas

gencia estatal en el cumplimiento de las garantías legales de cada ciudadana.


Hablar de resistencia debe ser la clave para alcanzar la realización de los
derechos humanos y una vida libre de violencia, no una excusa para seguir
haciendo caso omiso a la necesaria efectividad de estos derechos.
Estrategias de resistencia de mujeres

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Javier Armando Pineda Duque


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76 |
Lugares de memoria
y crímenes de Estado
Una revisión sistemática sobre
su estudio en Latinoamérica
Nicolás Joel Carvajal-Loaiza
Universidad del Valle, Colombia
[email protected]
Ana María Valencia-Varon
Universidad del Valle, Colombia
[email protected]
Julio Alejandro Riascos-Guerrero
Universidad del Valle, Colombia
[email protected]
Juan Carlos Arboleda-Ariza
Universidad del Valle, Colombia
[email protected]
Fecha de recepción: 05/07/2024
Fecha de aceptación: 12/11/2024

Resumen
Tramas
Esta revisión sistemática examina la literatura académica sobre lugares de memoria vin- y Redes
culados a crímenes de Estado en América Latina publicada entre 2014 y 2024. El estudio Dic. 2024
Nº7
busca comprender cómo estos espacios han sido conceptualizados, estudiados y deba- ISSN
tidos en la región. La búsqueda se realizó en múltiples bases de datos académicas, si- 2796-9096

guiendo los lineamientos PRISMA. Se analizaron 119 publicaciones, de las cuales se se-
leccionó un total de 41 documentos científicos. Los resultados revelan una evolución en
la comprensión de los lugares de memoria, desde enfoques centrados en la materialidad
hacia perspectivas que enfatizan su carácter dinámico y performativo. Se concluye que
el campo de estudios sobre lugares de memoria en América Latina se ha consolidado
como un área interdisciplinaria que ofrece insights valiosos sobre los procesos de elabo-
ración del pasado traumático y los desafíos de la construcción democrática en la región.

Palabras clave
1| lugares de memoria 2| crímenes de estado 3| América Latina 4| estudios de memoria

Cita sugerida
Carvajal-Loaiza, Nicolás Joel; Valencia-Varon, Ana María; Riascos-Guerrero, Julio
Alejandro y Arboleda-Ariza, Juan Carlos (2024). Lugares de memoria y crímenes
de Estado: una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica. Tramas y
Redes, (7), 77-99, 70ai. DOI: 10.54871/cl4c70ai
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 77
Dossier

Tramas
Lugares de memória e crimes de Estado:
y Redes uma revisão sistemática do seu estudo na América
Dic. 2024
Nº7
Latina
ISSN
2796-9096
Resumo
Esta revisão sistemática examina a literatura acadêmica sobre lugares de memória
ligados a crimes de Estado na América Latina publicada entre 2014 e 2024. O estudo
busca entender como esses espaços têm sido conceituados, estudados e debatidos na
região. A busca foi realizada em múltiplas bases de dados acadêmicas, seguindo as
diretrizes PRISMA. Foram analisadas 119 publicações, das quais foram seleccionados
41 artigos científicos. Os resultados revelam uma evolução na compreensão dos luga-
res de memória, desde abordagens centradas na materialidade até perspectivas que
enfatizam o seu carácter dinâmico e performativo. Conclui-se que o campo de estudos
sobre os lugares de memória na América Latina se consolidou como uma área inter-
disciplinar que oferece valiosos insights sobre os processos de elaboração do passado
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

traumático e os desafios da construção democrática na região.


Lugares de memoria y crímenes de Estado

Palavras-chave
1| lugares de memória 2| crimes de Estado 3| América Latina 4| estudos de memória

Spaces of memory and state crimes: a systematic


review of their study in Latin America

Abstract
This systematic review examines the academic literature on sites of memory linked
to state crimes in Latin America published between 2014 and 2024. The study aims
to understand how these spaces have been conceptualized, studied, and debated in
the region. The search was conducted across multiple academic databases, following
PRISMA guidelines. A total of 119 publications, of which a total of 41 scientific papers
were selected. Results reveal an evolution in the understanding of memory sites, from
approaches focused on materiality towards perspectives emphasizing their dynamic
and performative nature. It is concluded that the field of memory site studies in Latin
America has consolidated as an interdisciplinary area offering valuable insights into
the processes of working through traumatic pasts and the challenges of democratic
construction in the region.

Keywords
1| sites of memory 2| state crimes 3| Latin America 4| memory studies

78 |
Dossier

Introducción Tramas
Los lugares de memoria vinculados a crímenes de estado han emergido y Redes
Dic. 2024
como espacios fundamentales para la construcción de narrativas sobre el Nº7
pasado violento en Latinoamérica. Estos sitios, que abarcan desde ex centros ISSN
2796-9096
clandestinos de detención hasta espacios memoriales y museos, se han con-
vertido en puntos nodales donde convergen políticas estatales, demandas de
víctimas y debates académicos (Schindel, 2009).
La noción de “lugares de memoria”, acuñada por Pierre Nora
(1989), ha sido ampliamente reinterpretada en el contexto latinoamericano
para analizar los procesos de memorialización de violaciones a los derechos
humanos. Estos espacios funcionan como anclajes materiales del recuerdo y
escenarios de disputa política sobre los sentidos del pasado (Jelin y Langland,
2003). El estudio de estos lugares se ha desarrollado en paralelo a los procesos

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


de justicia transicional y consolidación democrática en la región, reflejando

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


complejos debates sobre verdad, justicia y reparación (Stern, 2004).
Este trabajo realiza una revisión sistemática de la literatura so-
bre lugares de memoria vinculados a crímenes de Estado en Latinoamérica,
publicada entre 2014 y 2024. Nos preguntamos: ¿Cuáles han sido las princi-
pales líneas de investigación? ¿Qué marcos teóricos y metodológicos se han
utilizado? ¿Cómo se han abordado las tensiones entre memoria, historia y
política? La revisión se justifica por la necesidad de un panorama actuali-
zado sobre un tema de gran relevancia social y política, en un momento en
que la región enfrenta nuevas formas de violencia e intentos de relativizar los
crímenes del pasado.

Método
Esta revisión sistemática siguió un protocolo adaptado de las directrices
PRISMA (Page et al., 2021) y las recomendaciones de Petticrew y Roberts
(2006). El proceso se estructuró en cuatro fases: 1. Estrategia de búsqueda:
Se definió un período de estudio del 2014 al 2024. La búsqueda se realizó en
Web of Science, Scopus, Google Scholar y ResearchRabbit, utilizando térmi-
nos clave en español, portugués e inglés. 2. Criterios de inclusión/exclusión:
Se incluyeron estudios empíricos o teóricos sobre lugares de memoria vincu-
lados a crímenes de Estado en Latinoamérica, publicados en el período defi-
nido. Se excluyeron trabajos no académicos o no relacionados directamente
con el tema. 3. Proceso de selección: Se realizó un cribado en dos etapas: re-
visión de títulos/resúmenes y revisión de textos completos. Los desacuerdos
se resolvieron mediante discusión entre investigadores. 4. Análisis: Se utili-
zó un enfoque de síntesis temática (Thomas y Harden, 2008), identificando
patrones y temas recurrentes. La codificación y categorización se realizó con
ATLAS.ti. (ver tabla 1).

| 79
Dossier

Tabla 1. Clasificación y categorización


Tramas
y Redes Clasificación teórica y categorización
Dic. 2024
Subcategorías.
Nº7 Categoría 1.
Sitio auténtico
ISSN Lugares físicos
Sitio conmemorativo
2796-9096
Subcategorías.
Categoría 2.
Actos simbólicos contestatarios
Lugares de memoria Símbolos y rituales
Actos simbólicos conmemorativos
dedicados a víctimas de
crímenes de Estado Subcategorías.
Afectividad y memoria
Categoría 3.
Memoria generacional
Conceptos
Políticas de memoria
abstractos
Turismo de trauma
Pedagogía de la memoria

Fuente: Elaboración propia.

El corpus final incluyó 41 documentos, que fueron analizados y categoriza-


dos según las principales líneas temáticas identificadas.
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

Figura 1. Diagrama PRISMA


Lugares de memoria y crímenes de Estado

Fuente: Elaboración personal.

80 |
Dossier

Resultados Tramas
En esta sección, presentamos los resultados de nuestra revisión sistemática, y Redes
Dic. 2024
organizados en torno a categorías que reflejan las tendencias predominantes Nº7
en la investigación, los debates más significativos y las perspectivas emer- ISSN
2796-9096
gentes en el campo. Este recorrido permite mapear el estado actual del co-
nocimiento en el área, identificar vacíos y proponer nuevas direcciones para
la investigación.

Lugares físicos
La materialización de la memoria colectiva encuentra una expresión tangible
en los espacios físicos dedicados a conmemorar a las víctimas de crímenes
de Estado. Estos lugares de memoria están concebidos como sitios tangibles,
los cuales funcionan como anclajes materiales que sostienen y transmiten la

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


memoria colectiva a través del tiempo.

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


Sitios auténticos
Dentro de la categoría de lugares físicos, los sitios auténticos aparecen como
escenarios fundamentales que analizan el origen, renovación y refunciona-
lización de los lugares de memoria en Latinoamérica que han sido creados
como dedicación a víctimas de crímenes de Estado. En este sentido, países
latinoamericanos históricamente afectados por Estados dictatoriales que
han atravesado procesos de justicia transicional, se asumen como oportuni-
dad para exigir verdad y justicia sobre los desaparecidos, mientras cumplen
una función pedagógica para las futuras generaciones.
La literatura académica examina diversos aspectos de estos si-
tios, desde la recuperación y refuncionalización de los centros donde acon-
teció accionar represivo (Messina, 2019; García, 2018; Guglielmucci y López,
2019; Almeida, 2018); lugares de memoria como forma de reparación y obje-
to pedagógico del deber de la memoria (Ramos Muñoz, 2024; Thiesen y Al-
meida, 2015); demanda por verdad y justicia sobre los hechos (Guglielmucci
y López, 2019); configuración de identidad (Jatene et al., 2023) y forma de
turismo (Gevehr et al., 2023).
En la construcción y preservación de estos sitios, resulta fun-
damental destacar el papel que cumplen los actores sociales como las orga-
nizaciones de derechos humanos y colectivos de víctimas. Son estos grupos
quienes materializan la dimensión simbólica de estos lugares y facilitan el
desarrollo de la memoria como herramienta pedagógica para la promoción
de los derechos humanos, buscando “articular la memoria histórica de cada
centro como medida de reparación, justicia y verdad” (Ramos Muñoz, 2024).
Un aspecto relevante en la literatura reciente es la tensión entre
la preservación de la memoria y la mercantilización de estos espacios. Au-
tores como Jatene et al., (2023) y Gevehr et al., (2023) exponen cómo estos
sitios de memoria son insertados en la economía del mercado al posicio-
narlos como lugares turísticos. No obstante, señalan que, a pesar de esta | 81
Dossier

mercantilización, estos lugares siguen siendo fundamentales para evitar el


Tramas
y Redes silenciamiento selectivo o forzado de la memoria histórica.
Dic. 2024
Nº7 Sitios conmemorativos
ISSN
2796-9096 En contraste con los sitios auténticos, existe otra categoría de espacios que, si
bien no mantienen una conexión espacial directa con los hechos históricos,
cumplen un rol crucial en la preservación de la memoria colectiva. Estos si-
tios conmemorativos se han construido con el fin de conmemorar el pasado
doloroso de las víctimas de crímenes de Estado y la resignificación de estos
mediante los museos y espacios de memoria.
Por ejemplo, trabajos como el de Fernández-Droguett (2015),
abordan los lugares de memoria conmemorativos como formas de estruc-
turar la identidad y la memoria nacional con el fin de “recordar los hechos
y a sus víctimas, constituyéndose en la base de una cultura del ‘Nunca Más’,
relativa al desarrollo de valores democráticos y a favor de los derechos hu-
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

manos” (Fernández-Droguett, 2015, p. 132). De esta manera, de Lucca Neto


y Jatene (2020) destacan que esta forma de recordar los hechos y las víctimas
Lugares de memoria y crímenes de Estado

está ligada a conceptos de arquitectura y patrimonio que contribuyen a la


preservación y conservación de la memoria mediante las intervenciones mu-
seológicas. También, Aguilera (2014) destaca la importancia de la ubicación
de los sitios de memoria, pues contribuyen a la significación y producción
espacio-temporal de los homenajes.
Asimismo, se encuentran artículos destinados a las políticas pú-
blicas, como el de Machado e Silva y de Oliveira (2019) que exponen median-
te una crítica sobre algunos libros cómo la dictadura en Brasil es un avance
para representar la construcción de la conciencia colectiva, generando que
la memoria se destaque como campo de justicia, denuncia e investigación.
Fernandes-Ferraz y Pacheco Campos (2018) en el artículo titu-
lado “Os lugares de memória da ditadura: disputas entre o poder público e os
movimentos sociais” exponen las disputas que pueden llegar a consolidarse
en la memoria, pues aunque mencionan que existen cicatrices producidas
por el olvido y el silencio, también resulta algo controversial hablar de me-
moria cuando aún están de “moda”.
Acosta-Sierra y Corrales-Caro (2022) mencionan que los sitios
conmemorativos también se constituyen por nombres de calles, cantos, mu-
rales y demás manifestaciones espaciales. De la misma manera exponen que
mediante estas acciones conmemorativas, se pone de manifiesto la disputa
política por el pasado; sin embargo, esa pugna política y social trasciende
para enmarcarse en lo tangible y ser transmitido a las generaciones futuras
por medio de los lugares de memoria.
Finalmente, el trabajo de Longoni (2015) (ver anexos 1 y 2 ) rea-
liza una distinción entre los sitios auténticos y los sitios conmemorativos,

82 |
Dossier

destacando la importancia de los dos en el deber de la memoria y la demanda


Tramas
de justicia. No obstante, la autora también resalta la tensión entre las dife- y Redes
rentes memorias que se pueden encontrar en este lugar, debido a esto expone Dic. 2024
Nº7
que los lugares de memoria se deben comprender desde la memoria plural ISSN
2796-9096
para dar cabida a todos los relatos de víctimas que se pueden encontrar.

Símbolos y rituales
La dimensión simbólica de los lugares de memoria se manifiesta a través
de diversas prácticas, tradiciones y rituales que contribuyen a su resignifi-
cación. Estas expresiones, aunque diferentes en su naturaleza y objetivos,
comparten el propósito común de contribuir a la prevalencia de la memoria
sobre hechos sociales que involucran crímenes de Estado o violencia deriva-
da de disputas políticas.

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon
Actos simbólicos conmemorativos
Los actos conmemorativos constituyen una forma fundamental de interac-
ción con los lugares de memoria, transformando espacios físicos en escena-
rios de homenaje colectivo. Estas conmemoraciones, desarrolladas en mo-
numentos y sitios reclamados por la comunidad, trascienden a convertirse
en actos de construcción de memoria colectiva (ver anexo 3 ).
Los lugares de memoria, más allá de establecerse como referen-
tes materiales de hechos históricos, tienen la particularidad de funcionar
como espacios de reunión y de consolidación de la memoria colectiva, es
decir, tienen la capacidad de ser facilitadores para la creación de una relación
dialógica entre la comunidad, el lugar que habita y la historia del mismo
(Tesche-Roa et al., 2018) para construir una serie de elementos o prácticas
simbólicas que permitan a la población tramitar y esclarecer, a través de las
memorias, los hechos trágicos derivados de épocas de dictadura o de cons-
tante violencia estatal (Ramos, 2023) en territorios latinoamericanos.
Los documentos aquí presentados, trabajan sobre la premisa de
que muchas prácticas simbólicas que se ejecutan en lugares de memoria se
valen irremediablemente de la intención y el trabajo de la comunidad por
resignificar el espacio (Macé, 2019) es decir, de decidir dotar de un nuevo
significado a espacios anteriormente cimentados en narrativas de dolor y
pérdida. Es así como se habla de los lugares de memoria como vehículos
para la consolidación de prácticas simbólicas orientadas a servir de home-
naje para aquellos que, como resultado de conflictos estatales en épocas de
políticas represivas, son la evidencia, a través de sus vidas y ausencias, de las
atrocidades de las dictaduras históricas en Latinoamérica.
Teniendo en cuenta lo anterior, los lugares de memoria, más allá
de su inicial significado político, religioso o ideológico (Tesche-Roa, et al.,
2018) pasan a ser puntos de partida para manifestaciones de orden simbólico

| 83
Dossier

que buscan conmemorar la labor que muchos han hecho en pos de asegurar
Tramas
y Redes o transferir la lucha por los valores y derechos humanos fundamentales a
Dic. 2024 generaciones venideras (Macé, 2019), valiéndose para ello de la articulación
Nº7
ISSN entre lo ético y lo estético (Tesche-Roa, et al., 2018) como herramienta artís-
2796-9096
tica de representación.
Actos simbólicos contestatarios
Mientras algunos actos simbólicos buscan conmemorar, otros, como los tra-
bajados en el siguiente conjunto de documentos, destacan expresiones sim-
bólicas que buscan propiciar espacios de protesta y denuncia ante el Estado
como método para exigir que los hechos sufridos durante las épocas de la
dictadura en Latinoamérica no vuelvan a repetirse. De igual forma, pueden
entenderse como mecanismos para mostrar el descontento de la comunidad
en cuanto a las narrativas políticas con las que se permean los lugares de
memoria (ver anexo 4 ).
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

Tal como vimos en el apartado anterior, los lugares de memoria


pueden suscitar la constitución o consolidación de prácticas simbólicas que
Lugares de memoria y crímenes de Estado

rememoran hechos trágicos ocurridos o conmemorados allí, sin embargo,


resulta importante preguntarse, ¿qué sucede cuando la población no se en-
cuentra conforme con la disposición o intención política detrás de dichos
espacios? Montaña, Quiroga y Páramo (2023) mencionan que existe una
constante tensión entre la memoria local, es decir, la de las comunidades que
habitan el territorio, y la memoria “nacional hegemónica” o estatal.
Dicha tensión se deriva de la inconformidad con los intentos de
privatización o politización de los lugares de memoria, que Da Silva Catela
(2014) ejemplifica al trabajar los conflictos presentados en los centros clan-
destinos de detención (CCD) en Argentina, puesto que, para la población del
territorio, dichos lugares merecen ser recuperados y ser abiertos al público,
en un afán de exigir que quienes en esos centros desaparecieron, vean un
ápice de reconocimiento y de justicia.
Otro ejemplo de esto, es el caso mencionado por Domínguez
(2022) y que dista de una casa llamada “El bichirú” hogar de una familia ubi-
cada en Argentina en la que funcionaba una sede de falsificación de docu-
mentos. Gracias a la intervención estatal, la familia muere, dejando huérfano
a un niño que años después recupera el predio y lo convierte en un escenario
para la conmemoración de los hechos vividos. La autora menciona que ac-
tualmente, dicho espacio es empleado para instruir sobre derechos humanos
y sobre las narrativas del cuerpo femenino como lugar de guerra en medio
de los conflictos en la dictadura argentina, como una forma de resignificar
el espacio y consolidar esfuerzos para la exigencia del reconocimiento del
flagelo a la población femenina en la dictadura.

84 |
Dossier

De la misma forma, Diaz (2020) aborda la resignificación de


Tramas
prácticas artísticas, en este caso, los alabaos para la cultura afro del departa- y Redes
mento del Chocó en Colombia, fueron adaptados a las necesidades sociales Dic. 2024
Nº7
y políticas contemporáneas, pasando de ser cantos mortuorios a manifesta- ISSN
2796-9096
ciones rítmicas de resistencia, denuncia y memoria.

Conceptos abstractos1
El presente apartado se centra en agrupar los trabajos que sirven como vía
de expansión a la idea de materialidad de lugares de memoria, proponiendo
un conjunto de elementos discursivos, ideológicos y prácticos, que se ubican
como focos de memoria de naturaleza inmaterial.
Afectividad y memoria

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


Al examinar la dimensión inmaterial de los lugares de memoria, se eviden-

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


ció que el trabajo de Piper (2015) titulado “Violencia política, miedo y ame-
naza en lugares de memoria”; junto con el de Montenegro et al. (2014),“Ex-
periencia y materialidad en lugares de memoria colectiva en Chile” y el de
Donatech (2021), “Comunidades y sitios de memoria: metodología para la
puesta en valor de los sitios de memoria”, se centran en estudiar los afectos,
emociones o sentimientos que derivan de interactuar con lugares de memo-
ria que representan hechos trágicos en el contexto latinoamericano.
En este sentido, uno de los factores característicos de los luga-
res de memoria es su capacidad de movilizar emociones (Montenegro et al.,
2014) y de suscitar la constitución de perspectivas de valor (Donetch, 2021)
en las poblaciones directa o indirectamente relacionadas con los hechos re-
presentados en estos espacios. Es posible, así, concebir los lugares de memo-
ria, no solo como espacios físicos movilizadores de prácticas o rituales sim-
bólicos, sino también como vehículos para generar un vínculo de empatía
(Piper, 2015; Donetch, 2021) entre los distintos grupos generacionales que
conviven en el territorio implicado en las violencias de Estado.
No podemos hablar de la movilización de los afectos, sin incluir
en la discusión la concepción del miedo como factor común en este vínculo
entre individuo y lugar de memoria. Piper (2015) en su trabajo “Violencia
política, miedo y amenaza en lugares de memoria” menciona cómo los espa-
cios usados en la época de dictadura para detener y torturar a la población,
aún a día de hoy, provocan una sensación de temor no solo por concebir
la posibilidad de que actos así puedan volver a suceder, sino también por

1 Nora (1992), define estos lugares abstractos: “Un lugar de memoria es una unidad signi-
ficativa, de orden material o ideal, de la cual la voluntad de los hombres o el trabajo del tiem-
po ha hecho un elemento simbólico del patrimonio memorial de una comunidad” (p. 32).

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Dossier

pensar en el devenir de las personas que vivieron en carne propia las conse-
Tramas
y Redes cuencias de la dictadura en Chile.
Dic. 2024 Es de esta manera que los lugares de memoria se configuran
Nº7
ISSN como “repositorios vivos” que movilizan una conexión de manera “senso-
2796-9096
rial, visceral, emotiva y vívida a quien los recuerda (Turnbull, 2002 en Mon-
tenegro et al., 2014) y que permiten que los individuos doten de un valor ins-
piracional y espiritual (Donetch, 2021) al conjunto de elementos materiales
e inmateriales que constituyen los sitios de memoria.
Memoria generacional
Además de comprender los lugares de memoria como espacios movilizan-
tes de emociones, existen trabajos que abordan las relaciones generacionales
que se dan como consecuencia de la interacción con lugares de memoria que
conmemoran épocas marcadas por el terrorismo y la violencia de Estado,
haciendo énfasis en las diferentes perspectivas de individuos que tuvieron
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

contacto directo con estos hechos y las de aquellos que, indirectamente han
heredado la memoria colectiva de sus familiares (ver anexo 5 ).
Lugares de memoria y crímenes de Estado

Hablar de memoria generacional implica reconocer que existen


estas diferencias en las distintas generaciones y también el trabajo implíci-
to que existe en la transmisión de la memoria histórica a las personas más
jóvenes (Sepúlveda et al., 2015; Fernández, González y Piper, 2018). Como
práctica de resistencia y consolidación de la lucha por la memoria, el rol de
las nuevas generaciones resulta clave para consolidar narrativas reales de no
repetición (Reyes, Cruz y Aguirre, 2016) que contribuyan a la resignificación
de los lugares de memoria.
En estos trabajos se evidencia que las generaciones más jóve-
nes, nacidas en los periodos de posdictadura tienen la posibilidad de abor-
dar los tópicos relacionales entre la memoria y los crímenes de Estado desde
un punto de vista objetivante (Sepúlveda, et al., 2015) con el propósito de
establecer espacios de crítica y debate sobre el funcionamiento actual de las
narrativas políticas que rodean a los espacios de la memoria. Es decir, al no
haber estado directamente inmersos en la época de la dictadura, tienen la
posibilidad de ver la diada “lugar de memoria-violencia de Estado”, como
una relación socio-cultural (Sánchez, 2022; Del Valle Orellana, 2017) que
necesita ser discutida en la actualidad, en pos de la resignificación de los
espacios y la conmemoración de los hechos y de las personas involucradas
en los mismos.
Un punto fundamental en la memoria generacional es el rol que
tiene la transmisión del trauma o miedo a la repetición, que generaciones
pasadas desarrollaron como resultado de las complejas situaciones sociales
derivadas de la represión dictatorial (Sepúlveda, et al., 2015). Sin embargo,
en los trabajos aquí mencionados se evidencia la necesidad de los jóvenes

86 |
Dossier

“no protagonistas” (Reyes, et al., 2016) de construir una visión propia de


Tramas
los hechos acontecidos, en un intento de liberarse de “trauma transgenera- y Redes
cional” (Sánchez, 2022; Del Valle Orellana, 2017) para poder contribuir a la Dic. 2024
Nº7
reconstrucción simbólica y representativa de los lugares de memoria, para ISSN
2796-9096
las generaciones próximas.
Políticas de memoria
Ahora bien, nos proponemos analizar el compendio de documentos cuyo fin
es la discusión referente a las prácticas institucionales por parte del Estado,
que se desarrollan en vías de legislar la memoria (ver anexo 6).
Los lugares de memoria suelen constituirse como intentos co-
munitarios o gubernamentales por delimitar áreas que permitan realizar
tránsitos simbólicos entre los hechos trágicos que se vivieron en los territo-
rios (Messina, 2014; Gonçalves, 2015). Por ende, los autores identifican que la

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


delimitación del espacio conmemorativo trae consigo intenciones narrativas

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


que pueden intentar favorecer agendas gubernamentales o establecer políti-
cas de reparación para la memoria colectiva (Messina, 2014).
Tal como ejemplifica Grimi (2023) en su trabajo, cuando se
construyó un espacio que tenía el objetivo de promover el ejercicio de me-
moria sobre los hechos de la dictadura, dicha propuesta fue impulsada por el
consejo local del territorio y llegó efectivamente a cumplir su cometido. Sin
embargo, el llamado “Museo de la memoria” fue un punto crítico para de-
batir la necesidad de inclusión de los distintos actores sociales en la decisión,
puesto que, en pos de establecer una narrativa de memoria hegemónica, la
propuesta se llevó a cabo de manera unilateral.
De igual manera, García (2020) realiza una comparación entre
las políticas de la memoria que tuvieron lugar en el periodo del Franquismo
en España y las contrasta con aquellas gestadas en el territorio chileno du-
rante la época del Pinochetismo. El autor propone realizar este paralelismo
haciendo uso de las propuestas que ambos gobiernos tuvieron para estipular
fechas conmemorativas de los logros de ambas dictaduras, que, sin embar-
go, no llegaron a consolidarse. Vemos entonces cómo a nivel histórico, la
privatización de la memoria ha estado presente y ha evolucionado con el
paso del tiempo. Sin embargo, las narrativas de las sociedades actuales que
constantemente se disputan en pos de la memoria y la resignificación de
los hechos (Messina, 2014; Tatunts y Ponamareva, 2017) permite evidenciar
una perspectiva menos totalitaria, pero aún marcada por la intencionalidad
política, en la constitución de espacios públicos de memoria.
Teniendo en cuenta lo anterior, Larralde (2014) en su trabajo
define las políticas de la memoria, de manera ideal, como mecanismos para
gestionar los hechos de violencia estatal del pasado, a través de procesos
de “justicia retroactiva” e instauración de estrategias conmemorativas que

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Dossier

buscan la prevalencia de la memoria de los hechos trágicos con el propósito


Tramas
y Redes de quedar impunes en la memoria colectiva. Sustentando lo anterior, el au-
Dic. 2024 tor también menciona que, aunque existen muchos intentos por establecer
Nº7
ISSN políticas públicas de la memoria a nivel gubernamental, existen más actores
2796-9096
sociales que intentan consolidar la memoria en un intento por crear una
identidad colectiva (Groppo, 2002 en Larralde, 2014) que se enfoque en re-
significar el pasado, en los términos y necesidades de la actualidad.
Turismo de trauma
En el análisis de las diferentes dimensiones de los lugares de memoria, sur-
ge una perspectiva analítica particular: su potencial como atractivo turísti-
co. De esta forma, emerge la posibilidad de percibir los lugares de memoria
como vehículos de movilización mercantil o económica, sustentados en el
trauma como aspecto de enganche para atraer a personas del exterior a los
territorios que experimentaron de primera mano, las violencias del Estado
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

en épocas de dictadura. Sin embargo, los estudios realizados en torno a la re-


lación entre los lugares de memoria y el turismo son recientes en el contexto
Lugares de memoria y crímenes de Estado

Latinoamericano.
Por ejemplo, el trabajo publicado por Allier Montaño (2018) ti-
tulado “Tlatelolco, lugar de memoria y sitio de turismo. Miradas desde el
68” expone que los lugares de memoria dedicados a las víctimas de Estado,
particularmente en México, se han convertido en turismo de trauma. En
este sentido, la autora expone que este sitio supone un compromiso por parte
del turista con el espacio que está visitando, en donde debe ser recorrido con
respeto por el pasado y representar en él una responsabilidad social con el
lugar.
Esta transformación de los lugares de memoria en destinos tu-
rísticos se encuentra sujeta a ciertas problemáticas. Como señalan Goycoo-
lea Prado y Paz Núñez (2023) mencionan que al convertirse en espacios tu-
rísticos, los lugares de memoria modifican el componente original por los
cuales fueron creados, suscitando tensiones del significado del lugar. El lugar
de memoria pasa a convertirse en un punto de atracción para turistas que
va más allá de comprender la memoria histórica del sitio. Al igual, Vázquez
(2016) expone que al momento que los lugares de memoria se insertan en el
contexto urbano y se priorizan intereses económicos, el valor simbólico y
conmemorativos de estos espacios se convierte en ambivalencias.
Este fenómeno plantea una paradoja fundamental para la pre-
servación de los hechos pasados: mientras estos espacios fueron original-
mente pensados como sitios de conmemoración, reparación simbólica o
transmisión, su incorporación o adhesión a circuitos turísticos, genera una
tensión ética y una discusión significativa en el marco de la memoria social.
Esta transformación no solo modifica la experiencia del turista visitante,

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Dossier

sino que además tiende a banalizar el trauma histórico al convertirlo en un


Tramas
objeto o producto de consumo. y Redes
Dic. 2024
Pedagogía de la memoria Nº7
ISSN
Debido a las tensiones que emergen en la comprensión sobre los significados 2796-9096
de los lugares de memoria, se evidenciaron investigaciones que tienen como
foco visibilizar la importancia de la enseñanza del pasado, como ocurre en
los casos de Argentina, Brasil y Chile, donde se resalta la riqueza que tienen
los lugares de memoria con estos fines.
Así, por ejemplo, se encuentra la capacidad de enseñanza que
poseen lugares de memoria que Tavares (2022) caracteriza por tres factores
principales: su condición simbólica, en cuanto a su potencial instructivo; su
condición material, en cuanto permite una interacción individuo-espacio
y su condición de significado, en cuanto al trasfondo que permea al monu-

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


mento (Le Golf, 1991, p. 236, en Tavares, 2022).

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


De igual manera, en el trabajo de Tavares (2022) podemos ob-
servar que, la labor educativa y pedagógica, en términos de memoria, no
puede buscar enseñar elementos informativos únicamente, sino que debe
desarrollar en la generación joven una narrativa del “Nunca más”, orientada
a configurar en ellos un pensamiento reflexivo y crítico.
Esta idea se complementa con lo trabajado por Pappier y Garri-
ga (2023) al defender que la educación en términos de memoria histórica y
cultural, no puede venir de un lugar ideológico parcializado, por el contra-
rio, debe animar a consolidar una perspectiva informada y estructurada.

Conclusiones
Esta revisión sistemática de la literatura sobre lugares de memoria vincula-
dos a crímenes de Estado en Latinoamérica ha permitido identificar tenden-
cias, debates y desafíos significativos en este campo de estudio.
Entre los hallazgos más significativos, el análisis revela una di-
versidad de aproximaciones en la categorización de los lugares de memoria,
identificando principalmente “sitios auténticos” y “sitios conmemorativos”.
Se observa una evolución conceptual desde enfoques centrados en la mate-
rialidad hacia perspectivas que enfatizan el carácter dinámico y performa-
tivo de estos espacios.
Más allá de esta categorización básica, se evidencia una tenden-
cia creciente hacia abordajes interdisciplinarios, combinando perspectivas
de la historia, antropología, sociología y estudios culturales. En términos
metodológicos, predominan los estudios cualitativos, con un auge de enfo-
ques etnográficos y de investigación-acción participativa.
En el marco de estos abordajes interdisciplinarios, emerge como
tema recurrente en los textos analizados la tensión entre las políticas estatales

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Dossier

de memoria y las iniciativas de la sociedad civil. Los estudios revelan que la


Tramas
y Redes creación y gestión de lugares de memoria son procesos altamente politiza-
Dic. 2024 dos, donde se negocian diferentes narrativas sobre el pasado. Las investiga-
Nº7
ISSN ciones revisadas abordan críticamente las políticas públicas de memoria y la
2796-9096
potencial mercantilización de estos espacios a través del turismo de trauma,
planteando interrogantes éticos y políticos.
Estos interrogantes derivan de la tensión existente entre las me-
morias colectivas y las políticas estatales de memoria. Por un lado, los luga-
res de memoria se constituyen como elemento simbólico representativo de
causas sociales o como monumentos conmemorativos de hechos violentos,
que para las personas tienen un peso histórico. Sin embargo, a nivel estatal,
lo que se evidencia en las investigaciones encontradas, es que las políticas de
memoria en la mayoría de los casos no se alinean con el objetivo de recordar
lo sucedido, sino que se establecen como vías para contar una versión ins-
titucional de los hechos que rodean históricamente los lugares de memoria.
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

Adicionalmente y aunque a nivel latinoamericano sean pocos


los estudios sobre el tema, los lugares de memoria a través del tiempo se han
Lugares de memoria y crímenes de Estado

transformado no solo en espacios conmemorativos, sino en elementos de


valor económico por su potencial para atraer turistas externos al territorio,
suscitando que estos lugares no sean pensados desde un accionar histórico
y reivindicativo, por lo que resulta necesario proponer más investigaciones
alrededor de las implicaciones que existen entre el turismo y los lugares de
memoria para comprender las afectaciones de estos.
Por otro lado, la revisión muestra un creciente interés por las
formas en que los lugares de memoria son apropiados y resignificados por
diferentes actores sociales. Se destacan estudios sobre prácticas conmemo-
rativas, intervenciones artísticas y usos pedagógicos de estos espacios. En
el análisis de los textos se evidencia una dimensión pedagógica y una de
transmisión intergeneracional en las que destaca el potencial educativo de
los lugares de memoria. Sin embargo, también se señalan desafíos en dicha
transmisión, especialmente en contextos donde persisten legados autorita-
rios o negacionistas.
También se encuentra un énfasis importante en la construcción
de vínculos intergeneracionales movilizados por los lugares de memoria, los
cuales apelan experiencialmente a la dimensión afectiva, siendo esta una
forma de contrarrestar las barreras en materia de transmisión de hechos
pasados.
Esta revisión evidencia la consolidación de un campo de estu-
dios en desarrollo y en constante evolución sobre los lugares de memoria en
Latinoamérica. Los lugares de memoria emergen no solo como repositorios
del pasado, sino como espacios dinámicos donde se negocian y construyen
sentidos sobre la historia reciente y sus implicaciones para el presente.

90 |
Dossier

La diversidad de enfoques y temas abordados refleja la com-


Tramas
plejidad de estos espacios como condensadores de memorias, identidades y Redes
y luchas sociales. Su estudio ofrece valiosas perspectivas para comprender Dic. 2024
Nº7
los procesos de elaboración del pasado traumático y los desafíos de la cons- ISSN
2796-9096
trucción democrática en la región. Los lugares de memoria se revelan como
espacios cruciales para la defensa de los derechos humanos y la promoción
de una cultura de paz y democracia.

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94 |
Dossier

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| 95
Dossier

Anexo 1. Agrupación de sitios auténticos


Tramas
y Redes Perspectiva Año de
Dic. 2024 Título de documentos agrupados Autoras/Autores
de análisis publicación
Nº7
ISSN Restituir lo político: Los lugares de memoria Guglielmucci, Ana
2019
2796-9096 en Argentina, Chile y Colombia López, Loreto

Lugares y políticas de la memoria. Notas


teórico-metodológicas a partir de la Messina, Luciana 2019
experiencia argentina
Educación para la paz y derechos humanos
Ramos Muñoz,
en lugares de memoria: Estudio de caso 2024
Cristian
múltiple en Argentina, Chile y España
La experiencia de Chile y Argentina en la
transformación de ex centros clandestinos Guglielmucci, Ana
2019
de detención, tortura y exterminio en López, Loreto
lugares de memoria
Vargas Jatene, Caio
Lugares de Memória das Ditaduras Civil- Ramos Crivelente,
Militares Latino-Americanas e as Disputas Mariana 2023
pelo Patrimônio Yumiko Kobashi,
Sitios Nair
auténticos
Lugares de memoria y represión en
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

García, Jorge
México: Tlatelolco, Campo Militar Número 1, 2018
Mendoza
Lecumberri
Lugares de memoria y crímenes de Estado

Processos de construção de lugares de


Almeida, Priscila
memória da resistência em Salvador: 2018
Cabral
projetos, disputas e assimetrias
Thiesen, Icléia
Lugares de memória da ditadura e a
Almeida, Priscila 2015
patrimonialização da experiência política
Cabral
Lugares de memoria en América Latina:
Longoni, Ana 2015
coordenadas de un debate
Gevehr, Daniel
Luciano
Os lugares de memória dos movimentos
Bilhar da Silva,
sociorreligiosos do Contestado (SC) e dos 2023
Caroline
Mucker (RS)
Alves Garcia,
Gabriele

Fuente: Elaboración propia.

96 |
Dossier

Anexo 2. Agrupación de sitios conmemorativos


Tramas
Perspectiva de Año de y Redes
Título de documentos agrupados Autoras/Autores
análisis publicación Dic. 2024
Nº7
Acosta-Sierra, Paola
Repertorios de resistencia y lugares Helena ISSN
2022 2796-9096
de memoria en la revuelta social Corrales-Caro, Diego
Alejandro
Lugares de memoria de la dictadura
Fernández-Droguett,
en Chile. Memorialización incompleta 2015
Roberto
en el barrio Cívico de Santiago
Lugares de memória das ditaduras
Vargas Jatene, Caio
civis-militares latino-americanas, 2020
de Lucca Neto, Luiz
arquitetura e inscrições de sentido
Lugares de memória difícil em São Machado e Silva,
Sitios Paulo: reconhecimento de valor Mariana Busson
2019
conmemorativos nas políticas de preservação do de Oliveira Tourinho,
patrimônio cultural Andréa
DArc Fernandes
Os lugares de memória da ditadura:
Ferraz, Joana
disputas entre o poder público e os 2018

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


Campos, Lucas
movimentos sociais
Pacheco

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


Lugares de memoria en América
Longoni, Ana 2015
Latina: coordenadas de un debate
Memories and silences of a
segregated city: Monuments and
Aguilera, Carolina 2014
political violence in Santiago, Chile,
1970–1991

Fuente: Elaboración propia.

Anexo 3. Agrupación de actos simbólicos conmemorativos


Perspectiva de Año de
Título de documentos agrupados Autoras/Autores
análisis publicación
Tesche-Roa, Paula,
Memoria histórica y derechos Mera-Lemp, Maria.
humanos en concepción - Chile: Jose, Villagrán-
2018
Lugares e imaginarios locales Caamaño, Guillermo,
vividos Garrido-Leiva,
Amanda
Educación para la Paz y en
Actos simbólicos
Derechos Humanos en el ex
conmemorativos
centro de detención, torturas y
Ramos, Cristian 2023
exterminio Clínica Santa Lucía. De
la experiencia del trabajo formativo
del lugar de memoria
Los lugares de memoria del pasado
reciente en Uruguay: dificultades, Macé, Jean-François 2019
prácticas y expectativas

Fuente: Elaboración propia.

| 97
Dossier

Anexo 4. Agrupación de actos simbólicos contestatarios


Tramas
y Redes Perspectiva de Año de
Título de documentos agrupados Autoras/Autores
Dic. 2024 análisis publicación
Nº7
Montaña-Mestizo,
ISSN Los lugares de memoria en tensión: Vladimir Quiroga-
2796-9096 símbolos, memoria y construcción Zuluaga, Marcela 2023
nacional Páramo-Bonilla, Carlos
Guillermo
Lo que merece ser recordado…
Conflictos y tensiones en torno a los Da Silva Catela, Gilda
2014
proyectos públicos sobre los usos del Veronica
pasado en los sitios de memoria
Actos simbólicos
contestatarios Los lugares de la memoria en Díaz Quintero, Juliana
2020
América Latina Paola
Mujeres y dictadura: análisis de
prácticas universitarias en el sitio de Domínguez, María
2022
memoria El Bichicuí (La Plata) desde Cecilia Luz
una perspectiva etnográfica
Food, conviviality and the work of
mourning. The asado scandal at Sosa, Cecila 2019
Argentina’s ex-ESMA
Una revisión sistemática sobre su estudio en Latinoamérica

Fuente: Elaboración propia.


Lugares de memoria y crímenes de Estado

Anexo 5. Agrupación de memoria generacional


Perspectiva de Año de
Título de documentos agrupados Autoras/Autores
análisis publicación
Sepúlveda Galeas,
Mauricio
Lugares de memoria y
Sepúlveda Gaticas,
agenciamientos generacionales: 2015
Andrea
Lugar, espacio y experiencia
Piper Shafir, Isabel
Troncoso Perez, Leyla
Los lugares de memoria y las
nuevas generaciones: Algunos Reyes, Maria José
efectos políticos de la transmisión Cruz, María 2016
de memorias del pasado reciente Aguirre, Felix
de Chile
Memoria Memorias de la (pos)dictadura:
Del Valle Orellana,
generacional prácticas, fechas y sitios de memoria 2017
Nicolás
en el Chile reciente
Fernández Droguett,
Recordar la dictadura chilena Roberto
2018
visitando lugares de memoria González, Loreto
Piper, Isabel
Trauma, Memoria y Antagonismo
Político: Algunas Puntualizaciones
sobre el Papel de los Sitios de
Sánchez, José 2022
Memoria en la Elaboración de los
Efectos Transgeneracionales de la
Violencia Política

Fuente: Elaboración propia.

98 |
Dossier

Anexo 6. Agrupación de políticas de memoria


Tramas
Perspectiva Año de y Redes
Título de documentos agrupados Autoras/Autores
de análisis publicación Dic. 2024
Lugares y políticas de la memoria: a
Nº7
propósito de las tensiones en la calificación Messina, Luciana 2014 ISSN
de las víctimas 2796-9096
Lugares de memória, memórias
Gonçalves, Janice 2015
concorrentes e leis memoriais
Los “lugares de memoria” en Rosario.
Conflictos, representaciones y políticas de Belén Grimi, Sabrina 2023
la memoria sobre la última dictadura
Políticas de Las políticas de la memoria en las
memoria dictaduras de España y Chile Una García Torres, Álvaro 2020
perspectiva comparada
Política de memoria en sociedades de Tatunts, Svetlana
transición democrática: Casos de Chile y Ponamareva, 2019
Argentina Anastasía
Políticas de la memoria. A propósito de su
vigésimo aniversario en la ciudad de La Larralde Armas,

Julio Alejandro Riascos-Guerrero Juan Carlos Arboleda-Ariza


2014
Plata (Argentina): la configuración de un Florencia

Nicolás Joel Carvajal-Loaiza Ana Maria Valencia-Varon


campo y sus prácticas

Fuente: Elaboración propia.

| 99
Víctimas como
protagonistas de la
resistencia
Más allá del modelo
participativo
Valeria Vegh Weis
Universidad de Konstanz, Alemania / Universidad
de Buenos Aires, Argentina
[email protected]

Fecha de recepción: 08/07/2024


Fecha de aceptación: 25/11/2024

Resumen Tramas
y Redes
Los agentes estatales son los actores legitimados para confrontar los delitos de ge- Dic. 2024
nocidio, crímenes de lesa humanidad y de guerra. Asimismo, y paradójicamente, Nº7
ISSN
estos actores son frecuentemente los perpetradores, espectadores pasivos e incluso 2796-9096
encubridores de estos crímenes, y quienes obstaculizan o no impulsan procesos de
memoria, verdad y justicia. Estudios socio-legales han comenzado a prestar aten-
ción a actores de base, particularmente organizaciones de la sociedad civil, como
sujetos de resistencia. Este artículo hace especial foco en las víctimas. Primero, se
explorarán las diferencias respecto de las organizaciones de la sociedad civil. Luego,
se analizará críticamente el paradigma imperante. Finalmente, se problematizará
si un nivel de agencia más allá de la encerrrona estatalista puede abrir las puertas a
mayores niveles de resistencia.

Palabras clave
1| delitos internacionales 2| víctimas 3| agencia 4| participación 5| sociedad civil

Cita sugerida
Vegh Weis, Valeria (2024). Víctimas como protagonistas de la resistencia. Más allá
del modelo participativo. Tramas y Redes, (7), 101-120, 70ae. DOI: 10.54871/cl4c70ae
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 101
Dossier

Tramas
Vítimas como protagonistas da resistência. Além do
y Redes modelo participativo
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
Os agentes estatais são os atores legitimados para confrontar os crimes de genocídio,
crimes contra a humanidade e crimes de guerra. Ao mesmo tempo, e paradoxalmente,
esses atores são frequentemente os perpetradores, espectadores passivos e até mesmo
acobertadores dos crimes, e aqueles que obstruem ou deixam de promover processos
de memória, verdade e justiça. Os estudos sociojurídicos começaram a dar atenção
aos atores de base, especialmente às organizações da sociedade civil, como sujeitos de
resistência. Este artigo se concentra especialmente nas vítimas. Primeiro, serão explo-
radas as diferenças com relação às organizações da sociedade civil. Em seguida, será
analisado criticamente o paradigma predominante. Por fim, será problematizado se
um nível de agência além do cerco liderado pelo Estado pode abrir a porta para níveis
maiores de resistência.
Víctimas como protagonistas de la resistencia

Palavras-chave
Más allá del modelo participativo

1| crimes internacionais 2| vítimas 3| agência 4| participação 5| sociedade civil

Victims as protagonists of resistance. Beyond the


participatory model

Abstract
State agents are the actors legitimized to confront crimes of genocide, crimes against
humanity and war crimes. At the same time, and paradoxically, these actors are often
the perpetrators, passive spectators and even accessories after the fact of these cri-
mes, and those who obstruct or fail to promote processes of memory, truth and justice.
Socio-legal studies have begun to pay attention to grassroots actors, particularly civil
society organizations, as subjects of resistance. This article focuses in particular on
victims. First, the differences with respect to civil society organizations will be explo-
red. Then, it will critically analyze the prevailing paradigm. Finally, it will consider
whether a level of agency beyond state-led enclosure can open the door to greater levels
of resistance.

Keywords
1| international crimes 2| victims 3| agency 4| participation 5| civil society

102 |
Dossier

Introducción Tramas
Más de 160 millones de personas han sido víctimas de genocidios, delitos de y Redes
Dic. 2024
lesa humanidad y crímenes de guerra sólo en el siglo XX (Rummel, 1997). Nº7
Estos números siguen aumentando dramáticamente, incluso hoy, en lugares ISSN
2796-9096
tan diversos como Medio Oriente, Congo, Myanmar, Siria, Etiopía, Afganis-
tán o Ucrania. En este escenario fatídico, los Estados han sido considerados
globalmente como las entidades responsables de confrontar las consecuen-
cias de estos delitos en masa. Esta mirada es deudora del derecho penal in-
ternacional (el marco normativo global que aborda los crímenes internacio-
nales y sus consecuencias) que regula a los Estados como los entes legítimos
para esta tarea, relegando el rol de individuos y organizaciones no estatales
(de Greiff, 2020).
Sin embargo, estudios críticos han echado luz sobre la paradoja
de que los Estados son, frecuentemente, perpetradores o espectadores pasi-
vos que no accionan ante crímenes en curso ni hacen frente a la búsqueda
de verdad, memoria y justicia en el periodo posterior (Zaffaroni, 1988; Del
Olmo, 1990). Es más, estas agencias operan muchas veces como encubrido-
res, ocultando delitos internacionales mediante “técnicas de neutralización”
(Sykes y Matza, 1957), “estados de negación” (Cohen, 2001) y “técnicas de
otredad” (Jamieson y McEvoy, 2005). En otras palabras, la paradoja fun-

Valeria Vegh Weis


damental es que el Estado, la agencia que históricamente ha sido la autora
de los crímenes de mayor escala, ha sido asimismo la principal encargada


de proteger a la ciudadanía de estos mismos crímenes (Friedrichs, 2009).
En esta línea, se ha dicho que el Estado tiene la cara de Jano, es a la vez el
principal protector de los derechos humanos y el principal violador de estos
mismos derechos (Gready, 2019). ¿Quién es entonces el actor social que pue-
de impulsar la resistencia, particularmente frente a la negativa o incapacidad
del Estado para confrontar los delitos cometidos por esta misma agencia ya
sea mientras estos ocurren o en el proceso posterior, en búsqueda de memo-
ria, verdad y justicia?
Este artículo argumentará que las víctimas, aquellas personas
particularmente afectadas por los crímenes en discusión, son ese actor clave.
Con eje en los delitos internacionales, “víctima” es entendido aquí como las
personas físicas que han sufrido un daño como resultado de la comisión
de un delito comprendido dentro de la jurisdicción de la Corte Penal In-
ternacional, incluidas las víctimas indirectas, tales como los familiares (Re-
glas de Procedimiento y Evidencia de la CPI, 2009). Aun cuando “víctima”
es un concepto controvertido, particularmente en el ámbito de la justicia
transicional, bajo el argumento de que encarna pasividad y homogeneidad
(Crosby y Lykes, 2011), es posible comprometerse con una resignificación de
esa imagen impotente y de su caracterización monolítica y binaria (Dussel,
1998; Fassin y Rechtman, 2009). Sin embargo, para ello, es clave entender

| 103
Dossier

que se trata de una categoría abstracta que subsume en una voz a muchas
Tramas
y Redes víctimas con intereses y necesidades diferentes (Piper y Montenegro, 2017)
Dic. 2024 que pueden no querer involucrarse en los procesos de resistencia (van der
Nº7
ISSN Merwe and Lykes, 2018) y que, en cualquier caso, este es un camino que las
2796-9096
víctimas pueden tomar pero siempre conscientes de que, según el derecho
internacional, solo el Estado tiene la obligación legal de hacer frente a las
atrocidades.
En este análisis, plantearé primero la diferencia entre “víctimas”
y “organizaciones de la sociedad civil”, así como las limitaciones de estas
últimas. Luego desarrollaré el pasaje de un modelo primigenio que tendió a
instrumentalizar a las víctimas en favor del Estado como actor estrella hacia
el modelo de la participación. Finalmente, guiada por la pregunta planteada
por Piper y Montenegro, indagaré en las condiciones de posibilidad para
una mayor agencia de las víctimas. En esta lógica, articularé cinco críticas
que problematizan los alcances del modelo participativo como plataforma
para la acción de las víctimas. El artículo incluye referencias a una amplia
Víctimas como protagonistas de la resistencia

gama de estudios de casos ubicados en el Sur Global para ilustrar diferentes


modalidades de resistencia por parte de las víctimas.
Más allá del modelo participativo

El rol (y los límites) de la sociedad civil como actor


en la resistencia
Estudios socio-legales han explorado el rol de la sociedad civil en la resis-
tencia frente a la violencia en masa y los delitos internacionales. La sociedad
civil ha sido descripta como un conjunto de personas con intereses y valores
comunes que plantean demandas al Estado caracterizadas por ser de interés
público (Portantiero, 1981); una esfera de interacción social en la economía y
el Estado que está compuesta por la familia, las asociaciones, los movimien-
tos sociales y otras formas de comunicación política (Cohen y Arato, 2000);
y un ámbito de la acción colectiva no coaccionada en torno a intereses, pro-
pósitos y valores compartidos que actúa en forma independiente del Estado
y no posee objetivos principalmente comerciales (Green y Ward, 2019).
Se señala que este actor puede desempeñar un papel crucial a la
hora de definir las acciones del Estado como ilegítimas mientras se produ-
cen los delitos, es decir, cuando el Estado viola las normas legales o las creen-
cias morales compartidas (Green y Ward, 2004). En este sentido, la sociedad
civil “en oposición a, o en forma independiente de las intervenciones forma-
les [puede llenar] el vacío en el contexto de la inacción y la negligencia del
Estado” (McEvoy et al., 2017, p. 23). Ello incluye dar fuerza a diversos marcos
normativos empleándolos para censurar la conducta estatal ilegítima, poner
al descubierto la conducta criminal a través de un complejo proceso de reco-
pilación, corroboración y difusión de información, y perseguir reparaciones

104 |
Dossier

(Green y Ward 2019). Además, con posterioridad a los crímenes, la sociedad


Tramas
civil también puede desafiar la atmósfera hegemónica ideológica susceptible y Redes
de proporcionar apoyo o impunidad a los perpetradores (MacManus, 2014) Dic. 2024
Nº7
y, más ampliamente, disputar las “políticas y discursos centrados en el Esta- ISSN
2796-9096
do” (McEvoy y McGregor, 2008). Es entonces que “los ciudadanos concien-
ciados podrían, con tiempo y apoyo, actuar como guardianes de la memo-
ria, como vigilantes contra la represión, y como parteras de la democracia”
(Gready y Robins, 2019, p. 54).
En esta lógica, es frecuente que los estudios que buscan explo-
rar el rol de actores por fuera del Estado en procesos de resistencia frente a
delitos internacionales pongan el foco en organizaciones de la sociedad civil
(Della Porta, 2013; Kovras, 2017; Destrooper and Parmentier, 2018; Groses-
cu, 2019; Bernhard et al., 2020; Hegre, Bernhard y Teorell, 2020). Sin embar-
go, como desarrollaremos, esto es problemático en dos sentidos.
Por un lado, muchas veces se utiliza este término para estudiar a
colectivos conformados por activistas o expertos que no son víctimas. Ante
ello es posible preguntarse, ¿se puede esperar un compromiso exhaustivo a
largo plazo en un caso concreto (ej. la situación actual en Medio Oriente) por
parte de organizaciones de la sociedad civil que dependen de donantes que
financian sus agendas con requisitos estratégicos volatiles, compuestas por

Valeria Vegh Weis


expertos que pueden cambiar de trabajo en multiples ocasiones, o de traba-
jadores ad honorem y activistas con multiples responsabilidades e intereses?


Es más, no pocas veces organizaciones de la sociedad civil de-
vienen en “empresarios de la justicia transicional” que acaban hablando en
nombre de las víctimas, quebrando la relación directa entre estas y la so-
ciedad civil. Es decir que, aún cuando se trate de expertos o activistas con
una auténtica empatía hacia las víctimas, es común que tiendan a tergiversar
involuntariamente las necesidades de estas en función de lo que conside-
ran pragmaticamente correcto. Con ello, y aun con buenas intenciones, se
puede acabar por silenciarlas e instrumentalizarlas, anulando su potencial
de actuación y reproduciendo su sensación de impotencia (Merry, 2006,
Madlingozi, 2010, McEvoy y McConnachie, 2012). Esto no habla de la ca-
lidad personal de estos actores; la mayoría son bienintencionados y tienen
una auténtica empatía por las víctimas, pero frecuentemente terminan por
“robarles el dolor” y distorsionar sus intereses. En pocas palabras, no pocas
veces los expertos tienden a hablar en nombre de las víctimas y a definir las
subjetividades y los objetivos del proceso en función de sus objetivos institu-
cionales, dejando desatendidas las necesidades de las víctimas (Robins, 2011;
Schwöbel-Patel, 2021).
Ello es particularmente sensible cuando las organizaciones de
la sociedad civil se mueven en el ámbito del derecho. Allí se potencian estos
procesos de apropiación porque el trabajo realizado por las víctimas sobre

| 105
Dossier

el terreno es posteriormente “traducido” al léxico jurídico y presentado por


Tramas
y Redes tecnócratas del derecho. Por ejemplo, en Sierra Leona las víctimas no es-
Dic. 2024 taban satisfechas con la labor del tribunal internacional establecido para
Nº7
ISSN juzgar los crímenes perpetrados en el territorio, pero los expertos jurídicos
2796-9096
internacionales ignoraron este hecho y alabaron al tribunal en nombre de
las víctimas. En Irlanda del Norte, las víctimas han llevado a cabo un im-
portante trabajo de base, pero tecnócratas fueron los que presentaron el pro-
ceso públicamente, apropiándose de su labor (McEvoy y McGregor, 2008).
Similares procesos se dieron incluso a nivel de la Corte Penal Internacional,
al punto que se ha calificado el rol de las víctimas como trabajo no pago e
invisibilizado al servicio del tribunal (Ullrich, 2024).
Por otro lado, en la mayoría de los casos se utiliza el concepto de
“organizaciones de la soeciedad civil” sin otras especificaciones, con lo que
no sabemos si con ello se hace referencia a grupos de víctimas o a grupos de
expertos y activistas que no son víctimas. A modo de ejemplo, incluso en
contribuciones por lo demás relevantes dirigidas explícitamente al estudio
Víctimas como protagonistas de la resistencia

de la resistencia frente al Estado, los términos “víctima” y “sobreviviente”


no aparecen en el glosario final (Baaz, Lilja y Vinthagen, 2017; Chenoweth,
Más allá del modelo participativo

2021). Paradójicamente, muchos de estos estudios analizan casos de organi-


zaciones de víctimas, pero omiten clarificarlo. Por ejemplo, Gready y Robins
( 2017) exploran y enaltecen el rol de las Madres de Plaza de Mayo e HIJOS
en Argentina pero las nombran como “organizaciones de la sociedad civil”.
Lo mismo sucede en Destrooper (2016) cuando hace referencia al trabajo de
los sobrevivientes al conflicto civil en Guatemala. Esta visión pasa por alto el
hecho fundamental de que, más allá de ser sociedad civil, son grupos de víc-
timas. Omitir esta información nos deja sin respuestas frente a una pregunta
clave: ¿Son las organizaciones de la sociedad civil en general o las organi-
zaciones de víctimas, registradas/caracterizadas como organizaciones de la
sociedad civil, las que están desempeñando un papel clave en la resistencia?
A ello se agrega que las organizaciones de la sociedad civil sue-
len concebirse como esferas públicas distintas del Estado, una concepción
que a menudo no concuerda con las trayectorias de las víctimas. Esto se debe
a que las víctimas pueden (aunque no sin despertar polémica) formar parte
del Estado y de organismos gubernamentales internacionales y abordar los
crímenes y sus legados “desde adentro” (por ejemplo, hasta 2023, hijos de
detenidos-desaparecidos eran titulares de dos ministerios y de la Secreta-
ría de Derechos Humanos en Argentina, y familiares de desaparecidos eran
titulares de organismos judiciales encargados de llevar adelante las causas
penales). En esta línea, la resistencia de las víctimas dentro del Estado puede
darse en la forma de víctimas que hoy se desempeñan como funcionarios
estatales y, desde ese rol, enfrentan a otros actores poderosos que se oponen
a trabajar sobre el pasado, como, por ejemplo, empresas invplucradas en los

106 |
Dossier

crímenes (Payne, Pereira y Bernal-Bermúdez, 2020). Además, el término


Tramas
“organizaciones de la sociedad civil” refiere necesariamente a un actor co- y Redes
lectivo, mientras que las víctimas pueden desempeñar un papel relevante en Dic. 2024
Nº7
la resistencia actuando de forma individual (Martí y Fernández, 2013). ISSN
2796-9096

El rol de las víctimas en los procesos de resistencia:


de la “instrumentalización” a la “participación”
Cuando logramos correr el velo entre sociedad civil y víctimas, y nos re-
ferimos específicamente estas últimas y su rol en la resistencia, el análisis
tampoco es sencillo. Las experiencias del siglo XX evidenciaron que las víc-
timas han tendido a ser instrumentalizadas, es decir, utilizadas como capital
retórico con el objetivo de otorgar legitimidad a los procesos de confronta-
ción de crímenes en curso y en los procesos transicionales, pero sin avalar su
involucramiento real en la toma de decisiones. El caso testigo en este sentido
es el de los juicios de Núremberg en la segunda posguerra, cuando el foco se
centró en el juzgamiento de los perpetradores y se redujo a las víctimas a la
función de “token” de los delitos que se buscaban exponer.
Más allá de este caso paradigmático, muchos otros procesos
perpetuaron la tokenización de los sobrevivientes y familiares. Como señala

Valeria Vegh Weis


el relator de la ONU, Ahmed Shaheed: “con demasiada frecuencia, una vez
que se han recogido sus testimonios, las víctimas no reciben información


sobre las decisiones tomadas y se quedan en su condición de víctimas, en lu-
gar de ser empoderadas mediante una participación activa” (2013, párr. 97).
Podemos nombrar el caso de Perú, donde la intervención de las
víctimas se redujo a invitarlas a proporcionar testimonio. Es más, muchas
dieron testimonio en su idioma local, el quichua, que fue traducido al espa-
ñol; sin embargo, no hubo traducciones a la inversa. Es decir, la información
provista por las víctimas fue un insumo útil para los dirigentes del proceso
(y traducida para ello), pero no hubo atención en traducir los resultados y
próximos pasos para que ellas estuvieran al tanto de los efectos y usos de
su contribución. Además, el gobierno ostentó un continuo desprecio hacia
ellas y dificultó el acceso a apoyo psicológico durante las exhumaciones. En
una línea similar, en Colombia se utilizó la manipulación del lenguaje de la
justicia transicional para fomentar la impunidad (Uprimny y Saffon, 2008)
mientras que las mujeres víctimas denunciaron que no se les dio la oportu-
nidad de expresar sus opiniones y que sintieron que el proceso era, en última
instancia, inútil (ICTJ, 2014). El caso de Nepal también muestra un proce-
so conducido por las élites, que marginalizaron a las víctimas de las zonas
rurales, reproduciendo el ostracismo prevalente en la vida social y política
nepalí (Robins y Bhandari, 2012).

| 107
Dossier

Para hacer frente a esta instrumentalización, organizaciones in-


Tramas
y Redes ternacionales y académicos desarrollaron, a partir de la década de 1990, el
Dic. 2024 llamado “enfoque centrado en las víctimas” o de “participación de las vícti-
Nº7
ISSN mas” (Bonacker y Safferling, 2013). Este promueve procesos o mecanismos
2796-9096
en los que las víctimas puedan ser escuchadas y consideradas (Robins, 2011).
En este sentido, Orentlicher (2007) destaca la importancia central de promo-
ver la amplia participación de las víctimas en el diseño y la implementación
de programas de justicia transicional para combatir la impunidad. Por su
parte, Nickson y Braithwaite (2014) afirman que, al conceder a los sobrevi-
vientes derechos de participación, se les puede ayudar a trascender su pérdi-
da. Lundy y McGovern (2008) también sostienen que la participación tiene
como objetivo lograr la sostenibilidad de los procesos a largo plazo, aleján-
dose del modelo de “talla única” y de “arriba hacia abajo”, para permitir, en
cambio, que las voces de las víctimas sean escuchadas y atendidas.
Organismos internacionales, incluida la ONU, también han
apoyado este enfoque. El Secretario General de las Naciones Unidas (2010)
Víctimas como protagonistas de la resistencia

abogó por “asegurar la centralidad de las víctimas en el diseño y la imple-


mentación de los procesos y mecanismos de justicia transicional”. El Con-
Más allá del modelo participativo

sejo de Derechos Humanos de la ONU (2012) afirmó la importancia de un


enfoque centrado en las víctimas en todas las actividades de justicia tran-
sicional. Siguiendo la misma lógica, el primer relator especial para estos
temas, de Greiff (2012), abogó por una “participación significativa” de las
víctimas, las organizaciones de víctimas y la sociedad civil en la búsqueda
de la verdad, los juicios, las reparaciones y las reformas legislativas. En igual
sentido, el Estatuto de Roma garantiza que el interés de las víctimas sea te-
nido en cuenta en todas las fases del proceso y admite la concesión de repa-
raciones colectivas o simbólicas. Es más, el artículo 53 requiere que el fiscal
tenga en consideración “los intereses de las víctimas” al decidir si iniciar o
no un proceso.
Sin perjuicio del avance representado por el modelo de “partici-
pación” respecto de las experiencias previas, no ha logrado subvertir los lí-
mites de la encerrona estado-céntrica. Como veremos, ello no se basa en una
implementación inadecuada del modelo, sino en las limitaciones intrínsecas
al concepto de participación.

Los límites del modelo de participación


de las víctimas
Conceptualmente, el enfoque de “participación” reafirma su condición de
“invitadas” o “participantes” en iniciativas dirigidas por otros (gobiernos,
organismos internacionales). El modelo sigue “hablándole”, sigue dirigién-
dose, a los Estados o a los titulares del poder internacional, quienes, si están

108 |
Dossier

dispuestos y son capaces, “permitirán” la participación de las víctimas (las


Tramas
mismas que tradicionalmente han instrumentalizado). Empíricamente, los y Redes
casos evidencian que, efectivamente, aun bajo el modelo participativo, las Dic. 2024
Nº7
víctimas permanecen como receptores pasivos, como “objetos” en procesos ISSN
2796-9096
que se deciden en otros lugares por otros actores que dicen velar por sus
intereses. Ahora bien, se podría argumentar que el modelo de participación
no necesariamente debe ser objetado, particularmente si se logran cubrir
los objetivos y necesidades de las víctimas. Sin embargo, ello dista de ser el
caso. En los próximos párrafos, analizaré cinco vías por las que el modelo
de participación fracasa en asegurar que los derechos de las víctimas sean
efectivizados.
Volatilidad política
En primer lugar, el enfoque participativo perpetúa el papel sumiso de las
víctimas en relación con una dirigencia política que puede no estar compro-
metida, e incluso estar en contra, de confrontar los crímenes en curso o pa-
sados. Es especialmente preocupante si los líderes no están comprometidos
con la impugnación de los delitos cometidos o en curso y/o con la persecu-
ción de los perpetradores, o, incluso más grave, cuando el propio gobierno
está formado por personas que estuvieron o están implicadas en las violacio-

Valeria Vegh Weis


nes de derechos humanos. En otras palabras, no está claro cómo funciona
el enfoque participativo si quienes detentan el poder encargado de aplicarlo


son quienes perpetran los crímenes o evitan deliberadamente trabajar con
sus legados, como lo analicé en el caso de Kenia (Vegh Weis, 2020). Como
señala James, “preocupa cómo funciona el enfoque centrado en las víctimas
en un contexto sociopolítico dominado por los autores institucionales y be-
neficiarios individuales de las injusticias” (2012). En estos casos, descartar
por completo las voces de las víctimas, amenazarlas o seleccionar solo a las
víctimas consideradas adecuadas o útiles, mientras se ignora a aquellas que
quieren profundizar el proceso puede dejar intactas las rutinas que hicieron
posibles los crímenes (James, 2012).
Esto puede verse en el caso de Kenia, donde un grupo de trabajo
designado para investigar las violaciones de los derechos humanos ocurri-
das durante la violencia postelectoral de 2007 concluyó que la mayoría de
los casos restantes no eran aptos para el enjuiciamiento debido a la falta de
pruebas creíbles, en particular porque no había suficientes declaraciones de
testigos (Amnistía Internacional, 2014). En particular, las víctimas sí estaban
dispuestas a participar e impulsar la investigación, pero tenían miedo de
hacerlo porque personas de las fuerzas militares y del gobierno seguían en
posiciones de poder y podían tomar represalias. El gobierno no tenía nin-
gún interés en perseguirse a sí mismo y, por tanto, no amplió los progra-
mas de protección de testigos (Vegh Weis, 2020b). Una situación similar se

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Dossier

produjo cuando el fiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua


Tramas
y Redes Yugoslavia anunció que se investigarían los crímenes cometidos por todas
Dic. 2024 las partes. Como era de esperar, los Estados implicados no cooperaron con
Nº7
ISSN las investigaciones.
2796-9096
Asimismo, en Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (CNA)
fue la entidad que investigó e informó sobre las violaciones de los derechos
humanos y del derecho humanitario durante el Apartheid. Los miembros
del CNA no estaban implicados en la comisión de los crímenes del régi-
men del Apartheid, pero sí en los crímenes contra el régimen blanco del
Apartheid, y dentro de sus filas se alegaba que habían cometido crímenes
contra los supuestos traidores o disidentes. Buscando superar cualquier po-
sible consecuencia penal, el CNA presionó para que la comisión de la verdad
funcionara con amnistías condicionales, sin tener en cuenta los intereses de
las víctimas. Una historia semejante se repitió cuando el fiscal del Tribunal
Penal Internacional para Ruanda buscó acusar a las autoridades estatales e
incluso al sistema Gacaca, supuestamente dirigido por las víctimas, pero que
Víctimas como protagonistas de la resistencia

fue criticado por el alto nivel de apropiación y control estatal del proceso y la
simultánea falta de autonomía de la comunidad (McEvoy y McGregor, 2008).
Más allá del modelo participativo

Vulnerabilidad política
En segundo lugar, incluso cuando los gobiernos de la transición estén dis-
puestos a trabajar para conseguir una participación significativa de las víc-
timas, puede ser políticamente impracticable. Esto se debe a que los países y
las regiones que están atravesando procesos de transición tras crímenes ma-
sivos son especialmente vulnerables a los cambios políticos y a la inestabi-
lidad socioeconómica. Como resultado, incluso si un determinado régimen
está dispuesto a dar a las víctimas una voz clara en el proceso, esta partici-
pación está limitada por el éxito, la continuidad y la fuerza de ese régimen.
Así, las acciones de las víctimas acaban siendo inciertas y vulnerables a los
cambios en las políticas públicas o a los fluctuantes alineamientos políticos.
¿Qué ocurre si la administración cambia y las víctimas ya no son “invitadas”
(es decir, no se les permite participar)? ¿O si el gobierno continúa en el poder,
pero se ve sometido a las reacciones de los antiguos perpetradores, que le
empujan a adoptar amnistías u otros mecanismos inversos?
Por ejemplo, la Comisión para la Acogida, la Verdad y la Re-
conciliación en Timor Oriental, iniciada por la ONU, tenía originalmente
un amplio mandato para dar lugar a las demandas de las víctimas por la
“no reconciliación sin justicia”. Sin embargo, después de la independencia,
la administración de Timor Oriental formó una alianza con el gobierno in-
donesio y juntos crearon la Comisión de la Verdad y la Amistad que tenía
el mandato de buscar una “verdad concluyente” y la reconciliación final sin
justicia. Las demandas de las víctimas por la justicia penal, la recuperación

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Dossier

de los desaparecidos y el abordaje de las desigualdades económicas subya-


Tramas
centes fueron desestimados por el nuevo gobierno luego del cambio de co- y Redes
yuntura (Kent, 2011). Dic. 2024
Nº7
ISSN
Selectividad 2796-9096
En tercer lugar, incluso cuando hay lugar para avanzar en el proceso de con-
frontación de los crímenes, las restricciones al involucramiento de las vícti-
mas se perpetúan en base a la selectividad. Esto significa que, aunque el dis-
curso de la participación es en principio universal –es decir, incluye a todos
y todas los/as que han sufrido graves violaciones de los derechos humanos–,
el Estado selecciona y nombra como víctimas únicamente a una parte de
toda la población afectada. En otras palabras, como el Estado es el que deter-
mina la forma de “participación”, puede acabar dirigiéndose solo a quienes
contempla que tienen derecho a esa consideración. Es decir, los titulares del
poder pueden acabar determinando a quién se reconoce como víctima.
Por ejemplo, la vanagloriada Comisión de la Verdad y la Re-
conciliación de Sudáfrica clasificó a las víctimas y permitió la participa-
ción de aquellas que explícitamente avalaron el proceso de reconciliación,
mientras que otras víctimas no aliadas con el modelo promovido desde la
comisión permanecieron sin ser escuchadas (Hamber y Wilson, 2003, Stan

Valeria Vegh Weis


y Nedelsky, 2013b). Los testimonios que no proyectaban el sentido de una
“víctima inocente” también fueron marginados y percibidos como incohe-


rentes (Krog et al., 2009). En Chile se produjo un proceso similar, ya que el
gobierno trazó una línea entre las víctimas “culpables” o “no tan inocentes”
–que englobaba a los implicados en la lucha política– y aquellas víctimas
“inocentes” o “no controvertidas”, que eran los familiares de las personas
detenidas-desaparecidas. En esta línea, la Comisión de la Verdad y la Recon-
ciliación chilena de 1990 se centró en las desapariciones forzadas y excluyó a
los presos políticos, quienes solo consiguieron que se investigaran sus casos
muchos años después, en 2004, bajo la jurisdicción de la Comisión Nacional
sobre Prisión Política y Tortura.
Problemas similares surgieron en Ruanda, donde los Hutus y
los Tutsis fueron divididos como perpetradores y víctimas respectivamente,
sin tener en cuenta la complejidad del conflicto, con víctimas entre los Hu-
tus y perpetradores entre los Tutsis. En Timor Oriental, los veteranos, en su
mayoría hombres (víctimas útiles) fueron reconocidas e invitadas a partici-
par en el proceso transicional, mientras que las víctimas no amenazantes,
como las mujeres y los pobres de las zonas rurales (víctimas irrelevantes),
no fueron tenidas en cuenta. Además, no se escuchó a aquellas víctimas que
querían llevar a cabo iniciativas de conmemoración comunitaria porque esa
propuesta era una expresión de “asuntos pendientes”, que no se ajustaba a la
agenda patrocinada por el gobierno y la ONU, destinada a marcar una clara

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Dossier

ruptura con el pasado (Kent, 2011). Del mismo modo, cuando se examinan
Tramas
y Redes los tribunales internacionales que se presentan como centrados en las vícti-
Dic. 2024 mas, como las Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, “se
Nº7
ISSN aferran a modos de rendición de cuentas que establecen límites sobre cómo
2796-9096
se narra la historia de la víctima” (Mohan, 2009, p. 42).
Metonimia: participación como “reconciliación”, “curación” o
“consulta”
En cuarto lugar, los estudios existentes muestran que, en la práctica, incluso
los procesos que se presentan como centrados en las víctimas rara vez lo
son (Lawther y Moffett, 2017). Como afirma van Boven, existe una “brecha
entre, por un lado, las normas y las aspiraciones y, por otro lado, las realida-
des de dejar a las víctimas sin reparación y recursos” (van Boven, 2013, 18).
Esta distancia entre las aspiraciones y las prácticas puede adoptar diferentes
formas. En la mayoría de los casos, la realidad muestra que la participación
opera metonímicamente, tomando la parte por el todo, en el que la amplia
Víctimas como protagonistas de la resistencia

gama de posibilidades que da la “participación” se reduce o a la búsqueda de


“reconciliación y la curación”, con un enfoque individualista y patologizan-
te, o a la mera “consulta”, un involucramiento formal desconectado de los
Más allá del modelo participativo

procesos de toma de decisiones. Analicemos estas dos variantes.


En cuanto a la reconciliación y la curación, Fassin y Rechtman
(2009) revelan que, en diversas situaciones, desde los conflictos armados
hasta los campos de refugiados, la modalidad que prevalece es la de “lidiar
con el trauma”. Este enfoque conlleva el riesgo de reducir la atención a los
crímenes perpetrados y a los cambios sociales necesarios para evitar su repe-
tición a un proyecto principalmente psicológico y centrado en el individuo.
Además, a través de estos procesos de superación del trauma,
las víctimas pueden ser forzadas al perdón y la reconciliación en aras del su-
puesto éxito del proceso. De hecho, el lema “contar es curar” de la comisión
sudafricana y “la verdad cura” de los tribunales Gacaca de Ruanda siguieron
esta línea (Buckley-Zistel y Stanley, 2012). En estos casos, el anunciado bene-
ficio terapéutico aparecía no solo como una solución mágica, sino también
como el resultado del trabajo de “perdonar” (incluido el abandono de las
aspiraciones de justicia) y “reconciliarse”, con la humillación adicional de
enfrentarse a los perpetradores que se negaban a aceptar su responsabilidad,
y que incluso podían negarse a pedir perdón. Como resultado, en los casos
de Sudáfrica y Ruanda, muchas víctimas expresaron tener sentimientos de
impotencia, ira, miedo y vergüenza (Espinoza Cuevas et al., 2020; Stan y
Nedelsky, 2013).
Se suma a ello que, en muchos casos, el proceso de curación,
aun cuando resulta necesario, es extremadamente superficial porque se en-
tiende que dar a las víctimas la oportunidad de hablar al menos una vez

112 |
Dossier

(por ejemplo, en el contexto de una comisión de la verdad) es suficiente para


Tramas
ayudarlas a recuperarse (Marks y Clapham, 2005). Por el contrario, las ex- y Redes
periencias de Bruno Bettelheim, Primo Levi y Paul Celan, entre muchos Dic. 2024
Nº7
otros, demuestran que no basta con dejar que las víctimas alcen la voz (y ni ISSN
2796-9096
siquiera con que escriban sus propias historias). El caso de Primo Levi es pa-
radigmático: luego de años escribiendo elocuentemente sobre sus experien-
cias traumáticas en los campos de exterminio nazis, murió cayendo de las
escaleras en un aparente suicidio, exponiendo cómo el trauma psicológico
muchas veces no puede resolverse solo con el testimonio (Rousseaux, 2015).
Como se ha mencionado, la brecha entre las promesas y la rea-
lidad también puede manifestarse a través de la modalidad de “consulta”.
Por ejemplo, la ONU destaca la relevancia de la consulta como un objetivo
en sí mismo: “las experiencias de justicia transicional más exitosas deben
gran parte de su éxito a la cantidad y calidad de las consultas públicas y a las
víctimas realizadas” (Naciones Unidas, 2004, párr. 16, énfasis añadido). Sin
embargo, la consulta es problemática en tanto las víctimas son concebidas
como actores externos invitados a compartir sus opiniones, mientras que la
toma de decisiones cruciales queda en manos de otros actores.
Además, una consulta puede ser incluso perjudicial cuando las
preguntas dirigidas a las víctimas se formulan de forma engañosa, lo que

Valeria Vegh Weis


puede provocar una re-victimización. Por ejemplo, muchas veces incluyen
pedirles a las víctimas que “elijan” qué pilar es más importante para ellas


o que establezcan una lista de prioridades, en contradicción con el enfoque
holístico de la justicia transicional. Esto es especialmente perjudicial cuando
estas consultas tienen lugar en comunidades empobrecidas y se pide a las
víctimas que decidan si prefieren “justicia” o “reparaciones”, convirtiendo
así la justicia en un objetivo secundario e incluso inalcanzable debido a las
necesidades materiales urgentes que deben cubrir las reparaciones. En con-
secuencia, incluso cuando las víctimas tienen derecho a obtener tanto jus-
ticia como reparaciones (e incluso verdad y garantías de no repetición), este
tipo de consulta condescendiente –que se asemeja a una pregunta imposible
del tipo “¿preferís a tu mamá o a tu papá?”– no deja abierta la opción a elegir
ambos pilares. De manera perjudicial, las conclusiones producidas por estas
formas de consulta son presentadas por los organismos internacionales y
gobiernos hablando en nombre de las víctimas y expresando que “lo que
quieren” es reparación y no justicia.
Por poner un ejemplo, en Kenia –en un contexto en el que la
mayoría de las víctimas han estado luchando por recuperar u obtener un
pedazo de tierra para satisfacer su subsistencia diaria, resolver demandas
médicas urgentes y/o alimentar, vestir y educar a sus hijos– se pidió a las
víctimas que identificaran su prioridad. Los resultados de estas engañosas
consultas se presentaron afirmando que las demandas materiales “tienen

| 113
Dossier

prioridad sobre los aspectos menos inmediatos de la justicia” y que “hay un


Tramas
y Redes énfasis abrumador en los enfoques que sirven para restablecer las condicio-
Dic. 2024 nes de vida y la seguridad económica” (Robins, 2011). En una línea similar,
Nº7
ISSN Timor Oriental desplazó las demandas de justicia por las de reparación. Sin
2796-9096
embargo, este cambio no respondió a la decisión de las víctimas, sino a “la
importante influencia ejercida por las organizaciones internacionales” como
“el CIJT, la Unidad de Derechos Humanos de la Misión Integrada de la ONU
en Timor-Leste y los asesores internacionales de la secretaría posterior a la
CAVR, que han promovido activamente la opinión de que un aspecto clave
de lo que ‘quieren las víctimas’ es la asistencia material” (Kent, 2011, p. 450).
En la República Democrática del Congo, basándose en una con-
sulta posiblemente distorsionada, las conclusiones afirmaron en igual senti-
do que las necesidades básicas de supervivencia y la seguridad deben preva-
lecer sobre la justicia porque así lo quieren las víctimas. El argumento para
defender esta priorización fue que “los encuestados expresaron su temor a
las represalias si hablaban abiertamente de su experiencia en el conflicto, lo
Víctimas como protagonistas de la resistencia

que supone un obstáculo para cualquier proceso de búsqueda de la verdad y,


en general, para el cambio social” (Vinck y Pham, 2008, 398). Por el contra-
Más allá del modelo participativo

rio, este debería haber sido un argumento para reforzar la protección de las
víctimas a los fines de que puedan participar en los procesos de justicia sin
poner en riesgo su integridad, y no para descartar la justicia favoreciendo la
impunidad. En fin, dentro del paradigma participativo, “las víctimas son, en
el mejor de los casos, consultadas y testigos, no responsables de la toma de
decisiones” (De Waardt and Weber, 2019, 209).
Impulso desde las víctimas y corsé liberal
Los casos muestran que, cuando se produce una participación más autén-
tica en entornos formales rara vez se debe a una iniciativa estatal, sino que
a menudo se produce tras las demandas previas de movilización de las víc-
timas (Evrard, Mejía Bonifazi y Destrooper, 2021). Trabajos relevantes han
identificado que, cuando logran empujar los límites originalmente estable-
cidos por el Estado, las víctimas han producido resultados transformadores
en iniciativas específicas y en casos tan diferentes como los juicios penales en
Alemania (Karstedt, 2010), la comisión de la verdad en Colombia (Tamayo
Gomez, 2022), el litigio estratégico en Guatemala (Burt, 2021), los esfuerzos
de memorialización en España (Rubin, 2014) y las políticas gubernamenta-
les en Nepal (Robins and Bhandari, 2012).
Aun en estos casos, cuando las víctimas fuerzan el paradigma
para ser realmente escuchadas e involucradas, el enfoque participativo per-
manece siendo estrecho porque, en última instancia, el alcance de la partici-
pación y la escucha sigue siendo decidido por los que tienen el poder. Como
explica Meister, “si se practica en la medida justa, y con el grado justo de

114 |
Dossier

contención, la ‘justicia transicional’ puede aportar una transformación cul-


Tramas
tural que deje a salvo la democracia liberal” (2002, p. 94). ¿Serán admitidas y Redes
las víctimas que presionan por una transformación más radical más allá de Dic. 2024
Nº7
los límites de la democracia liberal? ISSN
2796-9096

Conclusiones
Mientras que los estudios historiográficos suelen concentrarse en las haza-
ñas de los héroes (que acabarán siendo conmemorados en estatuas en lu-
gares céntricos, nombres de calles y billetes, y que son hombres blancos en
casi todos los casos), los estudios de justicia transicional y los estudios de
memoria sí reconocen la centralidad de las víctimas (Vezzetti, 2007). Sin
embargo, los narradores de los procesos de confrontación con un pasado
violento siguen siendo “expertos”, particularmente funcionarios del Estado,
representantes de organizaciones internacionales y, en el mejor de los casos,
abogados de organizaciones de la sociedad civil.
Este artículo ha señalado cómo la literatura ha apuntado que
los enfoques exclusivamente estatales tienen serias limitaciones y, en con-
secuencia, esfuerzos se han dedicado a incluir a las víctimas como actores
relevantes a través del enfoque participativo. Sin embargo, el argumento

Valeria Vegh Weis


central del artículo es que, incluso dentro de este nuevo paradigma, las víc-
timas siguen teniendo un papel subordinado. Más que un inconveniente en


la aplicación del enfoque centrado en las víctimas (y dirigido por el Estado),
el argumento de este artículo es que el propio enfoque parece ser intrínseca-
mente problemático.
Esto se debe a cinco razones principales: 1. la participación de-
pende de los que ostentan el poder y rara vez se produce si el gobierno no
está comprometido con el proceso de justicia transicional o de memoria, o,
incluso, si sus miembros han estado implicados en los crímenes cometidos;
2. incluso los gobiernos comprometidos con el proceso transicional pueden
ser inestables y la participación de las víctimas resultará entonces incierta; 3.
aún en contextos más propicios, los gobiernos son los que ostentan el poder
para definir quién es una víctima con derecho a participar y quién no; 4.
para las víctimas admitidas, la participación también suele limitarse a me-
canismos de curación o mecanismos de consulta que no influyen en la toma
de decisiones; y, finalmente, 5. cuando existen grados de participación más
significativos son frecuentemente resultado de la presión de las víctimas en
la puja de poder e incluso entonces las iniciativas que buscan cambios radi-
cales más allá del corsé liberal raramente son atendidas.
En fin, el ideal de la participación de las víctimas implica un pa-
pel auxiliar en una política pública dirigida por otros (el gobierno, el poder
judicial, organizaciones internacionales o tribunales internacionales). Las

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Dossier

acciones de las víctimas acaban siendo inciertas y vulnerables a los cambios


Tramas
y Redes en las políticas públicas o a los fluctuantes alineamientos políticos. Además,
Dic. 2024 no es improbable que los actores estatales acaben hablando en nombre de las
Nº7
ISSN víctimas y configurando la construcción de sus subjetividades de acuerdo
2796-9096
con sus objetivos institucionales, lo que deja el enfoque centrado en las víc-
timas como un eslogan que rara vez se materializa. Así pues, este modelo no
parece suficiente para garantizar cambios transformadores y duraderos, ya
que reduce a las víctimas a una posición en la que son accesorios dependien-
tes de la voluntad de quienes detentan el poder.
En esta lógica, continúa pendiente un debate sistemático sobre
qué constituye agencia y cómo sería un involucramiento real por parte de
las víctimas (Grewcock, 2012). Este reto nos invita a buscar un enfoque em-
pírico y teórico más allá del paradigma participativo que conciba a las vícti-
mas como las auténticas protagonistas de los procesos de resistencia. ¿Cómo
es posible dar lugar a ese proceso de subjetivación de las víctimas? ¿Cuáles
son los ejes posibles para superar los límites del modelo participativo? Estas
Víctimas como protagonistas de la resistencia

preguntas necesarias abren un nuevo campo de exploración que excede el


alcance de este artículo y que precisan construirse a partir del estudio empí-
Más allá del modelo participativo

rico de casos donde las víctimas hayan logrado un nivel de agencia más allá
del corsé participativo.
Sin embargo, es posible sugerir algunas líneas orientativas. Un
modelo de protagonismo de las víctimas, más allá de los límites participati-
vos, las involucra con su propia organización, objetivos colectivos y un plan
de trabajo independiente de los grupos de poder (gobierno, organizaciones
internacionales, organizaciones de expertos, tribunales internacionales).
Además, este modelo hace referencia a la capacidad de las organizaciones
de víctimas para hablar por sí mismas a través de sus canales institucionales
(redes sociales, boletines informativos), y a la posibilidad de expresarse ante
los medios de comunicación, la sociedad en general y el gobierno, y no nece-
sariamente a través de intermediarios como los abogados o equipos técnicos.
Este modelo también requiere que éstas no sólo sean escuchadas
y tenidas en cuenta por los que detentan el poder, sino que creen y hagan
realidad sus iniciativas o presionen al gobierno para que las ponga en prácti-
ca, incluso contra la determinación gubernamental de impedirlo. Vías para
lograr ello incluyen la búsqueda del reconocimiento nacional e internacio-
nal de las violaciones de los derechos humanos y el aprovechamiento de las
estructuras jurídicas e institucionales preexistentes, así como la creación de
nuevas herramientas tanto a nivel nacional como internacional (por ejem-
plo, litigios estratégicos innovadores). Se agrega a ello que el modelo de pro-
tagonismo puede incluir el reconocimiento de las víctimas como modelos
morales y figuras públicas que atraigan el apoyo civil y la construcción de un
legado transgeneracional. En fin, no hay recetas cerradas, sino lineamientos

116 |
Dossier

para la acción y un llamado a problematizar epistemológicamente la ence-


Tramas
rrona participativa y la necesidad de impulsar un modelo de agencia que y Redes
vaya más allá de las puertas abiertas por el poder de turno. Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096
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Más que bastones
contra fusiles
Acción colectiva del
movimiento indígena
caucano en tiempos
violentos
John Edison Sabogal Venegas
Universidad de Duke, Estados Unidos
[email protected]

Andrés Fernando Suárez


Investigador independiente, Colombia
[email protected]
Fecha de recepción: 05/06/2024
Fecha de aceptación: 25/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
Una lucha entre bastones y fusiles se ha librado en las montañas del norte del Cauca Dic. 2024
Nº7
entre los indígenas del pueblo Nasa y la guerrilla de las FARC-EP en torno a dos pro- ISSN
2796-9096
yectos políticos antagónicos en los que se disputa el territorio y la autonomía. ¿Cómo
pudieron los bastones de los indígenas hacer frente a los fusiles de los guerrilleros
en su lucha por el territorio y la autonomía? Estableciendo un amplio repertorio
de acciones colectivas que combinan estrategias de disuasión, mitigación, negocia-
ción y confrontación, lo que ha demandado a su vez la movilización de recursos
sociales, políticos y culturales en un contexto político que combina oportunidades
y amenazas.

Palabras clave
1| acción colectiva 2| insurgencia 3| movimiento indígena 4| antagonismo 5| repertorio

Cita sugerida
Sabogal Venegas, John Edison y Suárez, Andrés Fernando (2024). Más que
bastones contra fusiles. Acción colectiva del movimiento indígena caucano en
tiempos violentos. Tramas y Redes, (7), 121-139, 70ab. DOI: 10.54871/cl4c70ab
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 121
Dossier

Tramas
Mais do que bastões contra rifles. Ação coletiva do
y Redes movimento indígena Caucano em tempos violentos
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
Uma luta entre bastões contra rifles tem sido travada nas montanhas do norte do
Cauca entre o povo indígena Nasa e a guerrilha das FARC-EP em torno de dois pro-
jetos políticos antagónicos em que se disputam território e autonomia. ¿Como é que
os paus dos indígenas conseguiram enfrentar as armas da guerrilha na sua luta pelo
território e autonomia? Estabelecendo um amplo repertório de ações coletivas com-
binando estratégias de dissuasão, mitigação, negociação e enfrentamento, o que, por
sua vez, exigiu a mobilização de recursos sociais, políticos e culturais num contexto
político que combinava oportunidades e ameaças.
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

Palavras-chave
1| ação coletiva 2| insurreição 3| movimento indígena 4| antagonismo 5| repertório
Más que bastones contra fusiles

More than batons against firearms. Collective


action of Caucano indigenous movement in violent
times

Abstract
A struggle between batons and firearms has been fought in the mountains of Nor-
thern Cauca between the Nasa indigenous people and the FARC-EP guerrilla. They
represent two antagonistic political projects disputing territory and autonomy. How
were the indigenous’ batons able to confront the guerrillas’ weapons in their fight for
territory and autonomy? Constructing a wide repertoire of collective actions with
strategies of deterrence, mitigation, negotiation, and confrontation, creating social,
political, and cultural resources of mobilization in a political context that combines
opportunities and threats.

Keywords
1| collective action 2| insurgency 3| indigenous movement 4| antagonism 5| repertoire

122 |
Dossier

Introducción Tramas
Nos encontrábamos hablando de otros hechos violentos en el norte del Cau- y Redes
Dic. 2024
ca. Desde pequeño, Germán,1 un líder veredal de un resguardo de Caloto, ha Nº7
padecido la violencia. Varios de los miembros de su familia fueron persegui- ISSN
2796-9096
dos, amenazados y asesinados por el Frente Sexto de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). Siendo niño
tuvo que presenciar cómo un grupo de guerrilleros entraba a la finca fami-
liar y asesinaba a uno de sus tíos y un primo. Años después, su abuelo fue
asesinado y su familia se desplazó. “En esa época no es como ahora que hay
cabildos y guardia, y uno puede ir a hablar con ellos para hacer algo”. Esta-
mos en una oficina de la casa del Cabildo de Huellas en Caloto. A espaldas de
Germán cuelga un cuadro de Edwin Dagua, un joven líder Nasa de 28 años
asesinado en abril de 2018 por la disidencia Dagoberto Ramos del Estado
Mayor Central (EMC). En la foto aparece Edwin con el bastón y sombrero
del pueblo Nasa, en la parte de arriba del cuadro se lee “Eres nuestra fuer-
za para seguir”. El día anterior a nuestra conversación, hombres armados
habían asesinado a Sandra Peña, lideresa y gobernadora del resguardo La
Laguna Siberia de Caldono.

John Edison Sabogal Venegas


Germán me cuenta cómo participó de una persecución y de-

Andrés Fernando Suárez


tención de integrantes de la Dagoberto Ramos luego de que asesinaron a un
comunero en el resguardo. Al enterarse del hecho, siete guardias indígenas,
entre ellos Germán, decidieron emprender la persecución de los guerrille-
ros. Se dividieron en dos grupos, unos en moto y otros en carro, mientras
llamaban a la comunidad y a otros guardias para que los apoyaran. “Uno no
siente miedo en ese momento, uno está en la acción” dice, mientras explica
cómo lograron capturarlos. Al llegar a un punto, vieron a los hombres de la
Dagoberto armados con fusiles y en uniforme camuflado en una zona mon-
tañosa. Los rodearon. “Solo íbamos con nuestros bastones” recuerda. Los
guerrilleros les apuntaron con sus armas gritando que no se iban a dejar “co-
ger” o que los “llevaban muertos”. “Ahí uno sí siente temor, cuando le apun-
tan con el arma. Ellos tenían hasta granadas y uno dijo que la iba a explotar”.
Intentando persuadirlos, los guardias les dijeron que no lo hicieran porque
ya toda la comunidad estaba avisada y en camino, que no había escapatoria.
Poco a poco, el resto de la gente iba llegando, rodeándolos y exigiéndoles que
dejaran de apuntar. Germán saca su celular y muestra un video del hecho.
En él se ve a los guerrilleros siendo llevados caminando por un potrero, ro-
deados por comuneros de todas las edades, algunos guardias con chaleco y
chonta (bastón), otros simplemente con sus botas y machetes al cinto.

1 Nombre cambiado por razones de confidencialidad.

| 123
Dossier

Luego de capturarlos, como es habitual en la justicia indígena,


Tramas
y Redes los llevaron a la asamblea comunitaria. Allí les aplicaron “remedio”, sancio-
Dic. 2024 nes de la justicia propia del pueblo Nasa para afrontar las “desarmonías”,
Nº7
ISSN algunas de las cuales consisten en baños espirituales con plantas medicina-
2796-9096
les y otras “sacudidas” con latigazos. Todos los guerrilleros eran indígenas
Nasa. Luego de aplicar el remedio, unos fueron enviados a “patio prestado”
en la cárcel San Isidro de Popayán, mientras que otros fueron remitidos a
trabajos comunitarios.
Aunque en otras asambleas se ha decidido destruir armas y uni-
formes, en esta ocasión se decidió entregar las armas al obispo de Cali para
buscar un “diálogo humanitario”. Germán sentencia: “Esos de ahora son
todos muchachos, sin formación política ni ideológica, eso es un despelote
ahí”, reiterando que no hay comandantes con quienes hablar para que se
respeten los territorios. “Pasan de arriba a abajo, en motos, armados, como si
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

nada. Cuando ven a la guardia, no nos dicen nada, cuando la guardia los ve,
tampoco les dice nada, desde que no se metan con las comunidades”.
Lejos de ser un episodio coyuntural, este hecho describe algu-
nas de las acciones colectivas que las organizaciones indígenas del norte
Más que bastones contra fusiles

del Cauca han desplegado para hacer frente a los actores armados en sus
territorios.
Este artículo pretende comprender cómo el pueblo indígena
Nasa ha logrado resistir y consolidar su proyecto político de autonomía en
el territorio sin recurrir a las armas para confrontar a un poder armado he-
gemónico. Para ello, la primera parte describe el proceso histórico del an-
tagonismo entre el movimiento indígena y la guerrilla de las FARC-EP. La
segunda parte aborda los repertorios de acción colectiva del movimiento
indígena para enfrentar el antagonismo violento y cómo se combinan, al-
ternan y superponen estrategias de negociación, confrontación, disuasión y
mitigación. La tercera parte explora los desafíos que debe afrontar el proyec-
to indígena Nasa ante la desaparición del poder armado de las FARC-EP y
su reemplazo por poderes armados fragmentados en competencia violenta
por el territorio.
Este antagonismo entre el movimiento indígena y la insurgen-
cia no deja de ser paradójico. Unos y otros representan proyectos políticos
insubordinados frente al Estado y además tienen relativas coincidencias pro-
gramáticas en torno a la lucha por la tierra. La diferencia estriba en que unos
lo hacen desde una apuesta revolucionaria-armada, mientras que los otros
apelan a una reivindicación étnica-civil.
En perspectiva histórica, los procesos organizativos del pue-
blo Nasa en el Cauca han implicado reconstrucciones identitarias, políti-
cas, culturales y territoriales (Almendra, 2017; Chávez y cols., 2019; Archila
y González, 2010) en medio de un escenario de presencia permanente de

124 |
Dossier

proyectos armados. Cuatro procesos son centrales en el movimiento indí-


Tramas
gena. Primero, una (re)interpretación consciente del pasado en términos de y Redes
una larga resistencia que viene desde la misma colonia con cacicazgos como Dic. 2024
Nº7
la Cacica Gaitana, Angelina Guyumús y Juan Tama, pasando por el levan- ISSN
2796-9096
tamiento de Manuel Quintín Lame hasta la creación del Consejo Regional
Indígena del Cauca –CRIC– (Rappaport, 2000). Segundo, la reinvención y
recuperación de una identidad cultural a través de la educación propia, la
lengua y la espiritualidad (Peñaranda, 2015). En tercer lugar, la centralidad
de la lucha por la tierra y los territorios colectivos, que desde los setenta tomó
forma con la recuperación de tierras en manos de hacendados y que desde
mediados de los años 2000 se reivindica como Liberación de la Madre Tierra
(Almendra, 2017). Finalmente, luego de la desmovilización del Movimiento
Armado Quintín Lame (MAQL), un mecanismo armado de defensa de las
comunidades indígenas entre 1984 y 1991 para contener la violencia guerri-
llera, terrateniente y paramilitar, las luchas indígenas han optado por la vía
pacífica (Chaves, Aarts y Van Bommel, 2019).
Afianzado y con una madurez organizativa incuestionable, este
proceso impidió que las FARC-EP se consolidaran totalmente en los territo-

John Edison Sabogal Venegas


rios indígenas, pese a su presencia permanente y su poderío militar. Por ello

Andrés Fernando Suárez


es pertinente preguntarse: ¿cuáles fueron los repertorios de acción colectiva
indígenas que les permitieron enfrentar el proyecto insurgente en medio de
los avatares violentos del conflicto armado? ¿cuáles son los nuevos desafíos
que enfrentan estos procesos organizativos luego de la dejación de armas de
las FARC-EP? Para responder estas preguntas, este artículo se apoya en la
revisión de bibliografía secundaria, el trabajo de campo del primero de los
autores mediante entrevistas y trabajo etnográfico, y el análisis de las decla-
raciones públicas de autoridades indígenas y las FARC-EP.

La historia del antagonismo entre las FARC-EP


y el movimiento indígena en el Cauca
Aunque las FARC-EP no han sido el único grupo guerrillero que ha hecho
presencia en el Cauca, sí ha sido el actor armado dominante en el norte y
nororiente. Desde su misma conformación en 1964 en Rio Chiquito (Páez-
Cauca) y su primera acción militar con la toma de Inzá (Cauca) el 17 de
marzo de 1965 (CNMH, 2016), las FARC-EP hicieron presencia permanente
en territorios indígenas del pueblo Nasa hasta su dejación de armas en 2017.
Teniendo en cuenta la periodización propuesta por el CRIC
(2022), se pueden identificar cinco etapas del antagonismo entre el movi-
miento indígena y la insurgencia. El primer periodo (1964-1982) se carac-
teriza por las luchas agrarias con medios disímiles. Es el momento en el que
se produce la fundación de las FARC-EP (1964) y el CRIC (1971), la primera

| 125
Dossier

con una agenda agrarista-armada y la segunda con una apuesta cívica y de


Tramas
y Redes acción política directa basada en la recuperación de las tierras.
Dic. 2024 En el Programa Agrario de 1964, las FARC-EP señalaron en el
Nº7
ISSN punto sexto que protegerían a las comunidades indígenas, dándoles amplio
2796-9096
acceso a la tierra, devolviéndoles aquella que les hubiese sido despojada y
reconociendo su autonomía (cultura, lengua propia, organización y autori-
dad) (CNMH, 2014, p. 346). A pesar de ello, desde el principio, su proyecto
armado con agenda campesina bajo el ideario marxista de lucha de clases
implicó tensiones con los procesos organizativos indígenas del Cauca. Entre
otras razones por la colisión político-programática de otros puntos del Pro-
grama Agrario que propugnaban por un reformismo más liberal que comu-
nista, enfatizando en la distribución de la tierra entre pequeños propietarios
campesinos y el respeto por el latifundio con vocación productiva, lo que
se oponía a la apuesta por territorios colectivos con la recuperación de los
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

resguardos por parte del movimiento indígena.


La conformación del CRIC en 1971 implicó no sólo un distan-
ciamiento de otras agendas agrarias y campesinas, sino la formalización de
una agenda centrada en la recuperación de tierras con reivindicaciones de
Más que bastones contra fusiles

educación propia intercultural y fortalecimiento de los cabildos como au-


toridades políticas autónomas (Archila y González, 2010), rechazando toda
pretensión de cooptación e instrumentalización por parte de los movimien-
tos guerrilleros (CRIC, 2022).
Un segundo periodo (1983-1991) se caracteriza por la exigen-
cia de autonomía, tanto por vías armadas como políticas, para contener la
violencia. Ante la violencia terrateniente para frenar las recuperaciones de
tierras y los asesinatos a líderes del movimiento por parte de las FARC-EP,
se conforma el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL) como un me-
canismo de autoprotección (Peñaranda, 2015). Al mismo tiempo, el CRIC y
los cabildos indígenas hacen públicas sus exigencias de respeto a la autono-
mía con la Resolución de Vitoncó en febrero de 1985. En esta resolución, el
movimiento indígena acusó públicamente a las FARC-EP de la violencia en
sus territorios, razón por la cual el CRIC planteó “que esta guerrilla se estaba
convirtiendo en el enemigo número uno de los indígenas” (CNMH 2012,
p. 190; CRIC 1985, p. 6), además de señalarlos “por su complicidad con te-
rratenientes para evitar más recuperaciones de tierras” (CRIC, 2022, p.167).
Luego de la desmovilización del MAQL en 1991 y el reconoci-
miento a nivel nacional de derechos para los pueblos indígenas con la nueva
Constitución Política de 1991, un nuevo periodo se inicia con la reorganiza-
ción militar de las FARC-EP desde mediados de esa década hasta la llega-
da de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a principios de los años
2000. Este periodo de reconocimientos democráticos y reconfiguraciones de
la violencia (1992-1999) tuvo implicaciones radicalmente distintas para las

126 |
Dossier

organizaciones indígenas y las FARC-EP, incluyendo un cambio en sus re-


Tramas
laciones con el Estado. Para los primeros implicó participación política en y Redes
la Constituyente y el posterior reconocimiento legal de derechos colectivos Dic. 2024
Nº7
en diferentes planos: circunscripciones especiales, transferencias del Sistema ISSN
2796-9096
General de Participación (programas de salud y educación), reconocimien-
to de la jurisdicción especial indígena y participación electoral a nivel local
por la descentralización política-administrativa. Por el contrario, para los
segundos significó un distanciamiento aún mayor con el Estado por su mar-
ginación de la Asamblea Nacional Constituyente, además del exterminio de
la Unión Patriótica y el fracaso de los diálogos de paz de Caracas y Tlaxcala
entre 1991 y 1992, lo que llevó a que se radicalizara la lucha armada.
A escala regional, la desmovilización de las otras guerrillas que
operaban en el Cauca (M-19, EPL y MAQL) implicó la hegemonía armada
de las FARC-EP en los territorios indígenas. Las FARC-EP se fortalecieron
militarmente, primero con el Sexto Frente en el norte y la cordillera central,
luego con el Octavo en la occidental, y desde 1995 con la Columna Móvil
Jacobo Arenas, estructura que operaba principalmente en territorios indíge-
nas. Este fortalecimiento militar se dio bajo las nuevas directrices de la VIII

John Edison Sabogal Venegas


Conferencia de las FARC-EP de 1993, cuyo propósito era propiciar un salto

Andrés Fernando Suárez


estratégico en la confrontación armada.
Desde 1996, la Columna Móvil Jacobo Arenas (CMJA) se con-
solidó como una de las más beligerantes a nivel nacional y la más activa
militarmente en el Cauca. Una de las manifestaciones de su poderío militar
es que dos de los municipios del Norte del Cauca (Toribío y Caldono) fueron
los que registraron el mayor número de tomas guerrilleras a nivel nacional
(CNMH, 2016). Parte de ese fortalecimiento bélico fue producto del trasla-
do de guerrilleros desde el Bloque Oriental (muchos de ellos provenientes
de Huila, Tolima y Llanos Orientales), así como de la intensificación de la
política de reclutamiento entre la población indígena. De hecho, el 87,2%
de los guerrilleros desmovilizados de esta estructura eran indígenas nasa
(Rodriguez y Espitia, 2018).
Mientras tanto, a mediados de esta década se conformó la Aso-
ciación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), una de las or-
ganizaciones indígenas que más ha confrontado la presencia armada de las
FARC-EP.
En este periodo es importante mencionar que las trayectorias
opuestas del movimiento indígena y las FARC-EP contienen una paradoja.
Una vez más, unos y otros hacen oposición al Estado, pero para proyectos
políticos totalmente opuestos. ¿Qué es lo que unos y otros están persiguien-
do ahora? Ya no es solo la tierra, es el territorio y su gobernabilidad. No
es casualidad entonces que para la década de los 90, el CRIC agregue el

| 127
Dossier

territorio y la autonomía a la plataforma de sus objetivos de lucha (Archila


Tramas
y Redes y Gómez, 2010).
Dic. 2024 Cuando se ha logrado acceso a la tierra, la prioridad dada al
Nº7
ISSN territorio implica asegurar lo que se ha ganado, acumulando fuerzas para
2796-9096
seguir luchando por más tierra, y con el territorio se garantiza a su vez la
autonomía, entendida como la posibilidad del autogobierno: administrar
justicia, proveer protección y regular la vida social. En los años noventa, esto
no solo era buscado por el movimiento indígena sino también por las FARC-
EP, aunque por razones distintas. Para la insurgencia se trataba entonces de
controlar el territorio para desplegar acciones militares de mayor impacto y
asegurar posiciones mediante la expulsión de toda presencia estatal, erigién-
dose como poder hegemónico.
A principios de los años 2000, en medio del fortalecimiento mi-
litar de las FARC-EP, se produce la llegada del Bloque Calima de las AUC al
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

norte del Cauca, lo que marca el inicio del cuarto periodo (2000-2011). Este
cambio se tradujo en el recrudecimiento de todas las formas de violencia
(CRIC, 2022). Aunque las AUC consolidaron su presencia en el norte del
Cauca en zonas planas y en la cordillera occidental, donde la presencia de
Más que bastones contra fusiles

comunidades indígenas es menor, es necesario señalar que su accionar no


logró alterar radicalmente las relaciones de poder entre indígenas y guerrilla
en las zonas montañosas de la cordillera central y con mayor presencia in-
dígena, como tampoco lo hizo la política seguridad democrática con la que
el Estado recuperó la iniciativa militar en el conflicto armado (2002-2010).
Si bien este periodo marcará el debilitamiento de las FARC-EP
en el desarrollo del conflicto armado a nivel nacional, el Cauca se posicio-
nará como el nuevo epicentro estratégico de la confrontación armada an-
tes y durante el proceso de paz entre el gobierno de Santos y esta guerrilla
(2012-2016), desplazando a los otrora poderosos e históricos Bloque Oriental
y Sur. Podríamos decir que, de alguna manera, la guerra nacional contra
las FARC-EP se transforma y termina en el suroccidente. No es casualidad
entonces que el máximo comandante de dicha guerrilla, Alfonso Cano, haya
sido abatido en una operación militar en el norte del Cauca en noviembre
de 2011.
El hecho de que el norte del Cauca se convierta en el centro es-
tratégico de la última etapa de lucha de las FARC-EP explica en parte por
qué las disidencias se formaron rápidamente en ese territorio después de la
firma del acuerdo de paz, toda vez que esta era una región en la que la derro-
ta estratégica de las FARC-EP a nivel nacional no se correspondía necesaria-
mente con la dinámica regional del conflicto armado.
En este periodo de recrudecimiento de la violencia, las organiza-
ciones indígenas (re)crean y consolidan muchos de sus repertorios de acción
colectiva contra la violencia. Desde el movimiento indígena se propusieron

128 |
Dossier

entonces alternativas a la crisis humanitaria, incluyendo la conformación


Tramas
de las Guardias Indígenas en 2001 por parte de la ACIN. Esta iniciativa re- y Redes
cogía la experiencia de las guardias cívicas que desde los ochenta apoyaron Dic. 2024
Nº7
las asambleas comunitarias y las recuperaciones de tierras (CNMH, 2012). ISSN
2796-9096
Con este nuevo dispositivo, las organizaciones indígenas lograron contener
la violencia armada contra las comunidades mediante un mecanismo de au-
toprotección de respuesta rápida a situaciones de emergencia (Chávez et al.,
2020; Archila y González, 2010), involucrar a los jóvenes mediante un nuevo
referente organizativo e identitario en el que participaban activamente y que
ofrecía una alternativa al reclutamiento por parte de las guerrillas, y erigir a
las guardias como un símbolo de resistencia pacífica.
El quinto periodo podríamos denominarlo entre fusiles, diálo-
gos y el reto de la paz. Inicia con el proceso de paz en La Habana (2012) hasta
la firma del acuerdo (2016) y la dejación de las armas (2017). Este periodo se
distingue por un escalamiento de las hostilidades hacia la fuerza pública por
parte de las FARC-EP en el norte del Cauca. Por ello, las organizaciones in-
dígenas del Cauca exigieron acuerdos humanitarios, así como participación
efectiva en la mesa de negociación entre el Estado y las FARC-EP (CRIC,

John Edison Sabogal Venegas


2022).

Andrés Fernando Suárez


Con la dejación de armas en 2017, los procesos de reincorpora-
ción de los combatientes y la aparición de nuevos actores armados (disiden-
cias de las FARC y el ELN) en los territorios indígenas, un periodo nuevo se
inicia (2017 hasta la actualidad). Este escenario emergente plantea nuevos
retos para el movimiento indígena.

Repertorios de acción colectiva: entre negociación


y confrontación
¿Cómo ha podido resistir y avanzar el proyecto indígena en medio del forta-
lecimiento militar del proyecto insurgente? Para comprenderlo es necesario
reconocer la diversificación del repertorio de acciones colectivas que desple-
gó el movimiento indígena. Se trata de cuatro tipos de acciones colectivas,
complementarias, combinadas y yuxtapuestas: disuasión, mitigación, con-
frontación y negociación (CRIC, 2022).
Por estrategias de disuasión entendemos el conjunto de acciones
colectivas bajo las cuales el movimiento indigena ha buscado evitar la ocu-
rrencia de hechos violentos. Estas acciones involucran los “puntos de control
territorial” donde guardias indígenas y comunidades hacen monitoreo de
las carreteras, pero también comunicados públicos o “asambleas permanen-
tes” en los que denuncian la presencia de actores armados en los territorios
(Almendra, 2017). Las estrategias de disuasión buscan prevenir hechos vio-
lentos o elevar su costo político para los actores armados. Algunos ejemplos

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Dossier

son las Resoluciones de Vitoncó en 1985 y de Jambaló en 1999, así como las
Tramas
y Redes Mingas que desde inicios de los años 2000 han exigido garantías y acuerdos
Dic. 2024 humanitarios (CRIC, 2022).
Nº7
ISSN Por su parte, las estrategias de mitigación se refieren a las me-
2796-9096
didas adoptadas para atender y aminorar los impactos de hechos violentos
ocurridos. Se cuentan entre estos los “espacios de protección humanitaria”
adecuados por las comunidades para refugiarse durante los combates, entre
los que se cuentan la escuela con bunker de Jambaló.
Como mecanismo de respuesta ante las emergencias, las guar-
dias han jugado un papel clave, pues son una estrategia comunitaria de
reacción que provee los medios logísticos para disminuir los efectos de la
violencia armada. Estas acciones trascienden la contención porque, si bien
su propósito es limitar las afectaciones, se activan y funcionan apelando a la
congregación y el encuentro comunitario, reivindicando la protección gru-
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

pal, reforzando principios de organización social y lazos de solidaridad que


son en sí mismo actos políticos y expresiones de autonomía.
Así mismo, el movimiento indígena ha desplegado estrategias
de confrontación para reivindicar su autonomía sobre el territorio. Enten-
Más que bastones contra fusiles

demos como estrategias de confrontación un conjunto de acciones colecti-


vas de alto riesgo en las cuales un grupo civil indígena entra en contacto de
forma premeditada con un grupo armado con la finalidad de interrumpir
de forma súbita el curso de una acción violenta. Estas acciones siguen habi-
tualmente esta secuencia: i) ejercicios de control territorial por la guardia, ii)
contacto y discusión con miembros del grupo armado, iii) choque y asesi-
nato por parte de guerrilleros, iv) reacción de la guardia y la comunidad, v)
detención de responsables, vi) juicio en asamblea con sanciones propias y/o
patio prestado, e vii) intercambio de comunicados públicos.
Estas acciones confrontacionales tienen como medio de desa-
rrollo el contacto directo entre la guardia y/o comunidad indígena con gue-
rrilleros, lo que puede desencadenar una potencial confrontación en la que
existe la evidente disparidad de contar o no con armas.
Este es un repertorio de acción colectiva que las organizacio-
nes indígenas han puesto en marcha para contener y enfrentar por medios
no armados la violencia de las FARC-EP, especialmente desde finales de los
años 90 y principios de los años 2000 con el recrudecimiento del conflicto
armado, reafirmando su postura de ruptura con la lucha armada luego de la
desmovilización del MAQL en 1991.
Un ejercicio preliminar de documentación de acciones con-
frontacionales en el departamento del Cauca, elaborado a partir de diversas
fuentes como entrevistas, prensa, comunicados, redes sociales y libros, ha
permitido identificar 39 acciones entre 1999 y el primer trimestre de 2023.
El 76% de estas se concentra en tres municipios del Norte del Cauca (Toribio,

130 |
Dossier

Caldono y Jámbalo), mientras que el 31% se producen en dos años críticos


Tramas
(2014 y 2022). El 46,2% de los casos documentados han implicado asambleas y Redes
comunitarias, bien sea para discutir colectivamente los hechos o para definir Dic. 2024
Nº7
los castigos en el marco de la justicia propia. Sobre las sanciones impuestas, ISSN
2796-9096
el 20,5% han sido penas privativas de la libertad en “patio prestado” y 25%
destrucción de armamento y/o uniformes de los guerrilleros. En más de una
cuarta parte de los hechos documentados, se han presentado situaciones de
violencia directa y/o intimidaciones contra los miembros de las guardias
indígenas.
También es importante destacar que entre las acciones de con-
frontación se cuentan persecuciones de la guardia indígena para liberar a se-
cuestrados y el rescate de niños y jóvenes que han sido reclutados, así como
la destrucción de laboratorios para el procesamiento de cocaína, la interrup-
ción de tomas guerrilleras e incluso el desalojo de bases militares.
Sin renunciar a las estrategias de disuasión, mitigación y con-
frontación, el movimiento indígena ha gestionado su antagonismo con las
FARC-EP mediante la negociación. Desde reuniones informales entre cabil-
dos o líderes indígenas con comandantes del Frente Sexto, la Columna Mó-

John Edison Sabogal Venegas


vil Jacobo Arenas o la Compañía Ambrosio González para exigir respeto a

Andrés Fernando Suárez


la autonomía y las comunidades, hasta demandas y discusiones entre líderes
indígenas de la ACIN y el CRIC con el Secretariado Nacional de las FARC-
EP. Se cuentan entre estos, los acercamientos durante los diálogos de paz de
La Uribe (1984-1986) y La Habana (2012-2016).
Ante el escalamiento de los asesinatos de indígenas por parte
de las FARC-EP, en enero de 1987, algunos líderes indígenas del CRIC y de
la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), se reunieron en
La Uribe (Meta) con el Secretariado de las FARC-EP. Tras la negociación, la
guerrilla suscribió un acuerdo el 30 de enero de 1987, firmado por Manuel
Marulanda, Jacobo Arenas, Raúl Reyes y Alfonso Cano, asumiendo cuatro
compromisos: 1) revisar la conducta de frentes como el Sexto, entre otros; 2)
capacitar políticamente a los mandos para un buen manejo de la “realidad
indígena”; 3) consultar en lo posible a las autoridades indígenas para la con-
frontación con grupos de autodefensa; y 4) mantener una buena disposición
para solucionar dificultades que se presenten entre las comunidades y los
frentes guerrilleros (Navia Lame, 2015).
En el caso de los diálogos de paz en La Habana (2012-2016), el
escalamiento de los combates, asesinatos y amenazas en territorios indíge-
nas por parte de la guerrilla llevó a que las organizaciones indígenas busca-
ran contacto con las FARC-EP para mitigar el impacto humanitario.
Estas estrategias de negociación no se han limitado a los en-
cuentros directos. También han incluido los “intercambios epistolares” en
los que se denuncia la violencia y se reafirman las discrepancias políticas. En

| 131
Dossier

una carta dirigida a “Timochenko”, máximo comandante de las FARC-EP,


Tramas
y Redes en abril el 2012, la ACIN plantearon: “Esta carta es para seguir con el diá-
Dic. 2024 logo y debate público que iniciamos hace ya tres años (7 de marzo de 2009).
Nº7
ISSN Y para invitarlos nuevamente a un diálogo sobre temas humanitarios en el
2796-9096
territorio indígena del norte del Cauca” (ACIN, 2012, p. 25).
En su carta de respuesta, “Timochenko” criticó a las organiza-
ciones indígenas, señalando: “A veces parece desprenderse de sus sinceras
alegaciones, que las comunidades indígenas sólo miran por ellas mismas,
desconociendo la suerte de los demás desposeídos y perseguidos de Colom-
bia. […] me permito expresarles que no es aislándose del resto de colombia-
nos que claman fervientemente por la paz y la justicia social, como van a
lograr conquistar sus viejos anhelos” (Agencia Prensa Rural, 2012).
Años más adelante, en medio de las discusiones sobre el punto
de víctimas en La Habana, un incidente violento ocurrido en noviembre de
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

2014 exacerbó las tensiones. Tras discutir con guerrilleros que instalaban
una vaya alusiva a Alfonso Cano, dos guardias indígenas fueron asesinados
por guerrilleros de las FARC-EP en Toribio. Los guerrilleros fueron captu-
rados por la comunidad y la guardia, llevados a asamblea y la mayoría de
Más que bastones contra fusiles

ellos condenados a 64 años de prisión (Chaves et al., 2019). En el intercambio


de comunicados, “Timochenko”, aún en armas, criticó el juicio y dijo que la
sentencia era “absurda” al ir en contra del sentido de justicia (El País, 14 de
noviembre 2014).
Estas estrategias de negociación se centraron en la búsqueda de
acuerdos humanitarios que redujeran el carácter violento del antagonismo,
pero la última de ellas fue distinta, pues transitó hacia una participación
decisiva y vinculante en la negociación política entre el Estado colombiano
y las FARC-EP que desembocó en el Acuerdo de Paz del Teatro Colón el 24
de noviembre de 2016.
Si bien el movimiento indígena caucano apoyaba el proceso de
paz, eso no significaba que dejara de percibir un riesgo en la negociación
política entre el Estado y las FARC-EP, pues sus dos antagonistas históricas
negociaban, entre otros puntos, una agenda agraria, lo que era visto con sus-
picacia respecto a sus eventuales efectos regresivos sobre sus conquistas y
reivindicaciones históricas por la tierra y el territorio. En vez marginarse de
un acuerdo de paz que podría impactar su lucha, su decisión fue vincularse
para que se hiciera con ellos y asegurarse que no fuera contra ellos, lo que
derivó en una participación decisiva y vinculante, aunque las partes inicial-
mente esperaba que fuera meramente consultiva, logrando la incorporación
de un capítulo étnico dentro del Acuerdo de Paz de 2016 (Sabogal, 2020).
Este acuerdo de paz no solo implicaba el fin del antagonismo
violento entre el movimiento indígena caucano y la guerrilla de las FARC-
EP, sino que reforzaba las garantías de sus derechos frente al Estado con el

132 |
Dossier

capítulo étnico. Sin embargo, una cosa era firmar el acuerdo de paz, otra
Tramas
cumplirlo. La sombra del incumplimiento del acuerdo de paz opacó rápi- y Redes
damente la esperanza de paz. Primero, porque distintos grupos armados Dic. 2024
Nº7
quisieron sustituir el poder hegemónico de las FARC-EP, incluyendo disi- ISSN
2796-9096
dencias del mismo grupo guerrillero y otras guerrillas. Segundo, porque el
gobierno nacional que asumió la implementación del Acuerdo de Paz resultó
ser la principal fuerza política de oposición a los mismos.
A pesar de que el antagonismo violento con la antigua guerrilla
de las FARC-EP había llegado a su fin, aunque no necesariamente con todos,
el nuevo comienzo no prescindía del pasado, de hecho, lo reafirmaba. La
memoria de los agravios se puso en el centro de los reclamos por verdad y
justicia del movimiento indígena caucano contra las FARC-EP, tal y como se
pudo constatar en el Encuentro por la Verdad organizado por la Comisión
de la Verdad en Caldono, Cauca, el 21 de marzo de 2021.

[…] La presencia de las extintas FARC-EP en el territorio acabó con


la armonía, rompiendo el tejido social y le negó al pueblo nasa la
posibilidad de construir su propio camino, pues tuvo por un lado

John Edison Sabogal Venegas


que dedicarse a enfrentar al Estado y el gobierno con sus políticas

Andrés Fernando Suárez


nefastas contra el territorio, y por el otro lado se tiene que enfrentar
al actor armado con el fin de evitar que sus comuneros sean asesi-
nados, reclutados, señalados, estigmatizados y desplazados de sus
territorios […] Las FARC le negó la oportunidad a las comunidades
indígenas que pudieran construir su propio camino dentro de la
vida democrática del país, pues con la dejación de armas del Quintín
Lame se dijo no más a las armas, pero desafortunadamente este he-
cho fue aprovechado para reclutar, lo cual permitió que algunos co-
muneros fueran cooptados y que estos ayudaran a permear a través
de las ideas inculcadas de revolución el retorno del conflicto armado,
esta vez con ideas ajenas al propio pensamiento de los pueblos origi-
narios […]. El tejido social que el conflicto armado rompió y que para
nuestro caso fue las FARC-EP, a través de su discurso de revolución
que inculcó en algunos comuneros, conllevó a que quienes fueron
amigos se convirtieran en enemigos, familias que fueran unidas se
desunieran bajo el criterio de ser colaborador o infiltrado de x o y
bando armado, que la comunidad fuera utilizada con el argumento
de cambio social sin consultarles si ese era el camino que ellos habían
elegido […] (CEV, 2021).

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Dossier

Tramas
Nuevas armas, bastones ancestrales:
y Redes retos y mutaciones del conflicto armado
Dic. 2024
Nº7
Finales de abril de 2023, Caldono (Cauca). El movimiento indígena, bajo el
ISSN liderazgo del CRIC, convoca la denominada “Minga Humanitaria, Política
2796-9096
y Social por la Defensa de la Vida, el Territorio y la Paz Total e Integral de
los pueblos” (CRIC, 2023). Parte de la acción colectiva es citar a los grupos
armados irregulares que operan en sus territorios para discutir la grave si-
tuación humanitaria. Esperan, con escepticismo, que lleguen comisiones del
ELN y las disidencias de las FARC, tanto de la Segunda Marquetalia como
del EMC. Un líder indígena manifiesta ante la prensa: “Es importante que
todos los grupos armados que existen en este momento, y que hacen presen-
cia en nuestros territorios, puedan estar en este escenario de cara a frenar
definitivamente los asesinatos sistemáticos que están ocurriendo contra las
comunidades indígenas y también contra los campesinos y negritudes” (La
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

W Radio, 29 de agosto 2023).


Ningún representante de los grupos armados asiste a la Minga,
pero el ELN y el EMC envían mensajes en video. La declaración del EMC
no despeja las dudas sobre su carácter político, el discurso de lucha de clases
Más que bastones contra fusiles

propio de las FARC-EP tiende a diluirse y en su lugar irrumpe vagamente


el “enfoque diferencial”, reconociendo a los indígenas como “los guardia-
nes de la naturaleza” (El Tiempo, 29 de abril 2023). Al final de los tres días,
las organizaciones indígenas exigen en un comunicado público: respeto a
la vida, detener el reclutamiento, respeto a los mandatos comunitarios por
parte de los grupos armados, cesar las amenazas a líderes, entre otras (CRIC,
2023). Dentro del comunicado, las organizaciones indígenas exigen el cum-
plimiento de los acuerdos suscritos con las FARC-EP y el CRIC en los años
1985, 1987 y 1989 sobre reconocimiento de la autonomía de los pueblos in-
dígenas (CRIC, 2023). Un nuevo bucle, de una historia de nunca terminar,
parece ocurrir.
En el convulso escenario que han sucedido a la firma del Acuer-
do de Paz (2016), vale la pena preguntarse cuáles son los nuevos retos que
enfrentan estos repertorios de acción colectiva de cara a las reconfiguracio-
nes territoriales del conflicto armado. ¿Puede este entramado de estrategias
colectivas hacer frente a los nuevos poderes locales que tratan de instaurar,
muchas veces a sangre y fuego, los nuevos grupos armados tras la salida del
actor armado hegemónico?
Hay por lo menos tres desafíos que deberían tenerse en cuenta.
En primer lugar, los reacomodos del conflicto armado regional provocados
por la dejación de armas de las FARC-EP ha llevado a que viejos actores
como el ELN y nuevos actores como las disidencias, pretendan copar el te-
rritorio, un reacomodo en el que prevalece la fragmentación y la competen-
cia violenta. Ninguno de ellos ha logrado convertirse en la continuación del

134 |
Dossier

viejo poder armado hegemónico de las FARC-EP. En un comunicado de la


Tramas
ACIN dirigido al bloque suroccidental del EMC (14 de mayo de 2024), esta y Redes
organización denuncia la degradación de la lucha revolucionaria de estos Dic. 2024
Nº7
grupos, alegando que su enemigo ya no es el Estado sino la población civil, ISSN
2796-9096
en particular el movimiento indígena, además de que no tienen proyecto
político porque no proponen soluciones para los problemas de las comuni-
dades, mientras siguen devengando las rentas de la coca, la marihuana y la
minería, reconociendo en contraposición un carácter político a las antiguas
FARC-EP.
En segundo lugar, los nuevos actores armados registran cam-
bios en sus estructuras y alianzas (los disidentes de las antiguas FARC-EP
se agrupan en dos facciones en disputa: EMC y Segunda Marquetalia), así
como en sus comandancias y la composición de sus filas. Esto ha provoca-
do un nuevo ciclo de reclutamiento entre la población indígena (la ACIN
denuncia 783 reclutamientos de indígenas menores de edad entre 2019 y el
primer trimestre de 2024). A diferencia de las antiguas estructuras de las
FARC-EP, algunas de las nuevas comandancias –sobre todo mandos me-
dios– son indígenas, quienes apartándose del movimiento indígena formu-

John Edison Sabogal Venegas


lan críticas internas que hacen más difícil los diálogos entre comandancias y

Andrés Fernando Suárez


cabildos. Históricamente, durante las disputas ideológicas y tensiones entre
organizaciones indígenas y las guerrillas, los comandantes eran foráneos y
ajenos al mundo indígena (muchos de ellos eran procedentes del Huila, To-
lima y los Llanos Orientales), reflejando con mayor nitidez las discrepancias
de las “visiones étnicas” e ideológicas de unos y otros.
En la actualidad, la posibilidad de mandos medios indígenas
supone un desafío nuevo y eventualmente perturbador para las autoridades
indígenas, puesto que son miembros de la comunidad que no solo siguen
reclutando a los suyos, sino que ahora asumen liderazgos armados para
disputar la legitimidad de las autoridades indígenas tradicionales en sus
territorios.
Finalmente, un tercer factor es la nueva bonanza de marihuana
que en los últimos años se expande por el nororiente del Cauca. Esta genera
múltiples tensiones entre las comunidades y sus autoridades tradicionales,
pues muchas familias indígenas las perciben como su única salida económi-
ca. En contraste con ello, las autoridades, junto con las guardias indígenas,
han propuesto “Mingas hacia adentro” para erradicar manualmente cultivos
de marihuana, lo que ha desencadenado amenazas y atentados por parte de
las disidencias en su afán por controlar el negocio.
La mayor fragmentación entre los actores armados en disputa,
pero también una formación política e ideológica cada vez más difusa, ha-
cen difícil que las organizaciones indígenas encuentren interlocutores para

| 135
Dossier

salidas negociadas a la violencia, pues mandos difusamente reconocibles o


Tramas
y Redes inestables refuerzan la idea de una desestabilización fatal.
Dic. 2024 Esta desestabilización se ve reforzada por los rezagos, muchos
Nº7
ISSN limitando en la parálisis, de la implementación del Acuerdo de Paz de
2796-9096
2016 por parte de un gobierno nacional que asumió el poder del Estado
con las banderas de la oposición y el rechazo a dicho acuerdo en 2018, lo
que se ve reflejado en el escaso avance de los puntos sobre reforma rural
integral y participación política, pero particularmente en el retraso del
capítulo étnico. A noviembre de 2023, siete años después de la firma del
Acuerdo de Paz, el 74% de las disposiciones del capítulo étnico estaban en
estado de implementación mínimo o no iniciado, en contraste con el 49%
de las disposiciones de los seis puntos del Acuerdo de Paz (Echavarría, et
al., 2024)
Una paradoja del escenario violento emergente es que cuanto
Acción colectiva del movimiento indígena caucano en tiempos violentos

más organizadas están las comunidades indígenas, mayor va a ser el desplie-


gue de violencia de esos grupos armados para copar el poder que han dejado
las FARC-EP, porque para compensar la debilidad de su fragmentación y
consolidarse como poder armado hegemónico, deben desestabilizar el po-
Más que bastones contra fusiles

der del movimiento indígena que se les opone.


En este contexto de creciente y persistente violencia contra el
movimiento indígena caucano, vale la pena repensar la acción colectiva más
allá de la movilización de recursos y las oportunidades política, poniendo
el énfasis, como propone Almeida (2020) en el efecto movilizador que pro-
vocan las amenazas y cómo éstas refuerzan los procesos de encuadre para
la acción colectiva, dejando de ver en el efecto de la violencia únicamente
la parálisis o la desorganización y ponderando en su lugar los umbrales de
tolerancia que se rebasan para desencadenar la acción colectiva.
El movimiento indígena caucano ha desplegado histórica-
mente su acción colectiva en medio de las amenazas más que de las opor-
tunidades, movilizando recursos en un proceso de encuadre que revierte
el efecto intimidante de la violencia en un vector de resistencia y lucha,
un refuerzo de la identidad colectiva que fungirá como sedimento para
reacomodar sus estrategias de acción colectiva. Por lo pronto, el reperto-
rio de acción colectiva parece estar agotando sus acciones de negociación
mientras refuerza las de mitigación, contención y confrontación, porque
en medio de la volatilidad de la situación han constatado que la única
opción es reafirmarse mientras los reacomodos violentos van decantando
las fuerzas en pugna. Por ahora, la prioridad del movimiento indígena se
centra en la unidad propia, poniendo sus esfuerzos en contener el recluta-
miento de niños, niñas y adolescentes, así como en gestionar las divisio-
nes internas de las comunidades y los conflictos entre los comuneros y las
autoridades tradicionales, evitando la erosión de su legitimidad. Unidad

136 |
Dossier

hacia adentro y relacionamiento hacia afuera, porque cuanto mayores


Tramas
sean las amenazas, mayores los esfuerzos por gestionarse las oportuni- y Redes
dades, lo que se traduce en nuevas estrategias y enmarcados2 emergentes Dic. 2024
Nº7
para continuar la lucha, porque hasta la fecha el movimiento indígena no ISSN
2796-9096
ha perdido protagonismo en la esfera pública con sus mingas y sus gran-
des movilizaciones.
Si algo caracteriza a las luchas indígenas es su concepción de
largo plazo y su capacidad de recrear sus repertorios de acción colectiva
en los momentos más críticos. No es casual entonces que el movimiento
indígena del Cauca insista en que seguirán luchando “hasta que se apague
el sol”.

Referencias
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ciación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN-.
https://prensarural.org/spip/spip.php?article8726.
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John Edison Sabogal Venegas


Andrés Fernando Suárez
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Centro Nacional de Memoria Histórica (2016). Tomas y ataques guerrille-
ros (1965 - 2013). Bogotá: CNMH – IEPRI.

2 Según Almeida, el enmarcado se refiere a la “interpretación activa de los agravios para


una audiencia más abarcadora, que incluye a los adherentes, los espectadores, el público ge-
neral, las poblaciones seleccionadas como sujetos de la protesta, los grupos que son el blanco
de la lucha y los adversarios” (2020, p. 146).

| 137
Dossier

Chaves, Paola; Aarts, Noelle and Van Bommel, Severine (2019). Recons-
Tramas
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138 |
Dossier

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Tramas
las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN): y Redes
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Nº7
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2796-9096
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John Edison Sabogal Venegas


Andrés Fernando Suárez

| 139
Las memorias
colectivas como
forma de re-existencia
para las comunidades
negras en Colombia

Tatiana Quintero Suárez


Instituto Colombo-Alemán para la Paz, Colombia
[email protected]

Fecha de recepción: 23/06/2024


Fecha de aceptación: 12/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
La dimensión colectiva de las memorias es un marco teórico-práctico que permite Dic. 2024
Nº7
comprender cómo las comunidades negras en Colombia han desarrollado mecanis- ISSN
2796-9096
mos de resistencia y re-existencia. El pasado compartido en el marco del conflic-
to armado interno permite aproximarse a la construcción de narrativas comunes.
Guiado por el pensamiento decolonial y los postulados del posestructuralismo,
el texto busca reflexionar en torno a qué se recuerda por medio del ejercicio de la
memoria colectiva, cómo se recuerda y cuáles son los propósitos de este proceso,
puntualmente en el caso del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de la
Cuenca del río Cacarica, ubicado en la subregión del Bajo Atrato en Colombia.

Palabras clave
1| memorias colectivas 2| comunidades negras 3| resistencias 4| re-existencia 5| conflicto
armado interno en Colombia

Cita sugerida
Quintero Suárez, Tatiana (2024). Las memorias colectivas como forma de re-
existencia para las comunidades negras en Colombia. Tramas y Redes, (7), 141-158,
70ad. DOI: 10.54871/cl4c70ad
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 141
Dossier

Tramas
As memórias colectivas como forma de
y Redes re-existência das comunidades negras na Colômbia
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
A dimensão colectiva das memórias é um quadro teórico-prático que nos permite
compreender como as comunidades negras na Colômbia desenvolveram mecanismos
de resistência e re-existência. O passado partilhado no contexto do conflito armado
interno permite-nos abordar a construção de narrativas comuns. Orientado pelo pen-
samento decolonial e pelos postulados do pós-estruturalismo, o texto procura refletir
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

sobre o que é lembrado através do exercício da memória colectiva, como é lembrado


e quais são os propósitos deste processo, especificamente no caso do Conselho Comu-
nitário das Comunidades Negras da Bacia do Rio Cacarica, localizado na sub-região
de Bajo Atrato, na Colômbia.

Palavras-chave
1| memórias colectivas 2| comunidades negras 3| resistência 4| re-existência 5| conflito
armado interno na Colômbia

Collective memories as a form of re-existence for


black communities in Colombia

Abstract
The collective dimension of memories is a theoretical and practical framework to un-
derstand how black communities in Colombia have developed resistance and re-exis-
tence mechanisms. The shared past within the internal armed conflict allows approa-
ching common narratives building. Using decolonial thought and poststructuralism as
a guideline, this article proposes a reflection on what is remembered under collective
memory exercises, how is the process of remembering and what are the purposes of it.
To achieve that goal it will focus on the Communitarian Council of Black Communi-
ties in the Cacarica’s river basin located in the Bajo Atrato subregion in Colombia.

Keywords
1| collective memories 2| black communities 3| resistance 4| re-existence 5| internal armed
conflict in Colombia

142 |
Dossier

Introducción Tramas
El concepto de la memoria ha sido objeto de estudio desde múltiples perspec- y Redes
Dic. 2024
tivas académicas. Uno de los aportes desde la antropología se concentra en Nº7
su configuración como un fenómeno social con implicaciones identitarias y ISSN
2796-9096
culturales. Con el fin de explorar esta noción y extrapolarla a una dimensión
política, este artículo se enfoca en la dimensión colectiva de las memorias
con el fin de resaltar la importancia de reconocer el amplio margen de narra-
tivas y actores que hacen parte de la colectivización de este concepto.
El artículo busca reafirmar el hecho de que ninguna memoria,
incluso apelando a experiencias netamente personales, puede abstraerse de
un contexto social localizado, específico y moldeado por ejercicios de poder
y disputa, considerando la experiencia de las comunidades negras en Co-
lombia, particularmente del Consejo Comunitario de Comunidades Negras
de la Cuenca del río Cacarica. Una exploración conceptual de esta natura-
leza debe partir del reconocimiento de los sujetos colectivos étnicos en el
país, como sujetos múltiples y diversos que, desde la organización local, han
consolidado una identidad política.
Siguiendo orientaciones teóricas desde el posestructuralismo y
el pensamiento decolonial, este texto intenta reflexionar en torno a qué se

Tatiana Quintero Suárez


recuerda por medio del ejercicio de la memoria colectiva, cómo se recuer-
da y cuáles son los propósitos de este proceso. En este orden, el objetivo es
aproximarse a las narrativas de resistencia de las identidades negras, que


comenzaron con el proceso de esclavización y se han extendido hasta hoy,
particularmente en el contexto del conflicto armado interno.
Lo que se presenta en este texto es una descripción parcial de
un proceso de investigación-acción participativa realizado durante cuatro
años en el que se dio origen a la co-construcción entre las comunidades de
la cuenca del río Cacarica y la autora en torno a las memorias, sus alcances
y las estrategias para convertirlas en impulsoras de las identidades comuni-
tarias, de sus propósitos de resistencia y re-existencia, y en línea con ello, de
posicionamiento político.
El artículo inicia con una aproximación conceptual a las me-
morias colectivas y cómo pueden ser relacionadas con prácticas de resisten-
cia en diferentes escalas locales. Luego propone una breve presentación del
proceso de construcción de las identidades negras en Colombia a partir de
la colectivización de los relatos sobre el pasado. Posteriormente, aborda el
proceso de construcción identitaria del Consejo Comunitario del Cacarica y
el rol de la memoria colectiva. Previo a las conclusiones, el artículo se enfoca
en presentar la construcción de estas identidades múltiples como una ma-
nifestación de lo que Catherine Walsh y Walter Mignolo (2018) denominan
como re-existencia.

| 143
Dossier

Tramas
Las memorias colectivas: una aproximación
y Redes conceptual que deriva en prácticas de resistencia
Dic. 2024
Nº7
La significación y materialización de los recuerdos y de los silencios que los
ISSN acompañan cobran sentido una vez son mediados por significaciones socio-
2796-9096
culturales. En este orden y siguiendo los postulados del posestructuralismo
y los lineamientos del pensamiento decolonial, este texto propone abordar
las memorias como mecanismos para reafirmar identidades en resistencia,
y en consecuencia, como una forma de re-existencia, puntualmente, en el
caso de las comunidades negras en Colombia. El análisis se presenta en dos
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

dimensiones: 1) la reivindicación de un pasado compartido que reafirma el


derecho a la reparación, pero también a la inclusión en la esfera política na-
cional; y 2) el sentido del ser colectivo, la vinculación comunitaria y las diná-
micas de (re)territorialización después de un proceso sistemático de despojo
ocurrido en el marco del conflicto armado. Estas dimensiones, parten de
considerar las memorias desde una perspectiva crítica que las incluye como
una parte fundamental de “procesos continuos de contestación y resisten-
cia” (Olick y Robbins, 1998, p. 127).
Las prácticas colectivas de la memoria son procesos ejercidos
por actores sociales con agencia e intencionalidad. En el caso colombiano,
este ejercicio ha permitido que ciertas comunidades y colectivos posicionen
narrativas en favor del reconocimiento, al menos jurídico, de sus derechos.
Así, un proceso dinámico de selección y re-interpretación de eventos pasa-
dos tiene lugar en línea con el ejercicio político de la ciudadanía. Este, a su
vez, desafía la individualidad y posiciona discursivamente el ser plural.
La definición de memoria colectiva apela a “una construcción
social constituida a través de la circulación de múltiples símbolos con in-
terpretaciones compartidas por actores sociales e instituciones y, al mismo
tiempo, disputada por otros en respuesta a posiciones heterogéneas en un
campo social jerarquizado” (French, 2012, p. 349; traducción propia). Ello
implica que el ejercicio colectivo de la memoria opera como un espacio para
disputar los sentidos de la historia y las narrativas dominantes que la han
moldeado. La construcción de memorias puede ser considerada como un
proceso dinámico que retoma el pasado con el fin de re-interpretarlo en el
presente y posicionarlo de cara a ciertos objetivos en el futuro.
Esta dimensión tiene como antecedente las contribuciones de
Maurice Halbwachs (2011). El autor planteó la necesidad de explorar la me-
moria colectiva al reconocer que cada persona desarrolla procesos de me-
moria en un contexto social específico. En este marco, las memorias indivi-
duales se consolidan como puntos de vista sobre los cuales se construyen las
narrativas colectivas acerca del pasado. Sin embargo, es importante señalar
que todo punto de vista es susceptible de cambios, negociaciones, reformu-
laciones y transformaciones.

144 |
Dossier

En términos de Elizabeth Jelin (2001), los parámetros que de-


Tramas
finen ciertas identidades son también los marcos sobre los que se moldean y Redes
las memorias. Esto implica la comprensión e incorporación del pasado en Dic. 2024
Nº7
el ser individual y colectivo, lo que conduce a una validación social del re- ISSN
2796-9096
cuerdo. Podemos afirmar que el ejercicio de la memoria no depende de la
experiencia personal y en primera persona, por el contrario, las memorias
se colectivizan una vez trascienden la ocurrencia misma de los eventos y ad-
quieren una vida propia (Restrepo, 2005). Esta base colectiva solo puede ma-
terializarse por medio de la comunicación y el relato. Estos últimos operan
como herramientas para la incorporación generacional y, así, la repetición
del ciclo de elaboración de memorias colectivas, transmisión, incorporación
y (re)incorporación identitaria. Lo anterior se traduce en configuraciones
socio-políticas, que incluyen la experiencia y el ejercicio de poder, no solo
entendido desde las hegemonías, sino también desde la reapropiación social
por medio de las resistencias que se revelan en las narrativas resultantes de
dicho proceso.
Esta conceptualización general entra en diálogo con la expe-
riencia y las contribuciones acerca de las memorias colectivas en Colom-
bia. La historia de violencia del país y sus impactos socio-culturales dieron

Tatiana Quintero Suárez


origen a múltiples iniciativas de memoria que se iniciaron en los años 70 y
de cierta manera persisten hasta hoy, no solo en términos de elaboración
teórica sino también de diálogo social e, incluso, de política pública. Sin


embargo, el silenciamiento de quienes fueron diferencialmente impactados
por el conflicto y la prevalencia de las narrativas institucionales requieren
mantener la discusión acerca de las memorias, su construcción continua y
los aportes de las estrategias colectivas para posicionar narrativas sobre el
pasado. Ello puede ser nombrado, como sugiere Elizabeth Jelin (2001), como
“memorias narrativas”. De acuerdo con la autora, el ejercicio de la memoria
y el recuerdo como una repetición del pasado puede ser un proceso, además
de traumático, solitario. Por consiguiente, extrapolarlo a una dimensión na-
rrativa, que se comparte con otros, facilita tanto su (re)construcción, como
su comunicación.
En Colombia, las memorias colectivas pueden considerar-
se como estratégicas en términos de identificación y posicionalidad. En la
actualidad, si bien se trata de un proceso aún en etapa de consolidación,
existe una manifestación clara del resultado sobre las diputas que colecti-
vidades históricamente marginalizadas han emprendido: se ha conseguido
la inclusión de memorias subalternas en debates públicos. Esta es una de las
mayores contribuciones que el contexto colombiano aporta a las reflexiones
teórico-prácticas sobre el tema. A pesar de los retos de un contexto com-
plejo, cambiante y continuo de violencia, las manifestaciones de iniciativas
de memoria colectiva que se desarrollan con autonomía desde las bases

| 145
Dossier

comunitarias y las organizaciones sociales son un ejemplo de su alcance


Tramas
y Redes en términos de re-existencia, como “un terreno de lucha por significados
Dic. 2024 y representaciones que pretenden crear nuevas prácticas políticas” (Comi-
Nº7
ISSN sión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2009, p. 128). Esta dimensión
2796-9096
reconoce la agencia, la subjetividad, la intencionalidad y la colectivización
de los relatos como dispositivo para afrontar los impactos del pasado, pero
también como guía para orientar discusiones estructurales.

[…] las memorias son producto de la combinación de tiempos y espa-


cios. Combinación de tiempos en el sentido en que de cara al pasado
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

–a la catástrofe de la historia y al sufrimiento– son un ejercicio crea-


tivo de resistencia aquí y ahora que se proyecta al futuro, que tiene
un destino. [...] son una combinación de espacios en la medida en que
ponen materialmente en relación al espacio devastado con el espacio
en que de nuevo es posible la comunidad en su cotidianidad […] (Co-
misión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2009, p. 21).

En el contexto colombiano, esto evidencia cómo la memoria


colectiva se distancia del recuerdo lineal y homogéneo y se constituye al-
rededor de la multiplicidad que trasciende la individualidad y confronta las
narrativas acerca de las causas estructurales de la violencia. Así, aboga por
un reconocimiento social de responsabilidades, pero no desde la culpa, sino
más bien desde la transformación y la resignificación como mecanismo para
la no repetición.
Las prácticas que conducen al ejercicio colectivo de las me-
morias se traducen en prácticas políticas que, por medio de la autonomía,
permiten la auto-narración, el auto-relato y el auto-recuerdo en medio de la
complejidad de las tensiones y negociaciones que tienen lugar en el ámbito
colectivo. Es imposible negar que las narrativas y discusiones que se gestan
en las instancias nacionales, hoy por hoy, y tal vez por el contexto político ac-
tual, reconocen el deber de incluir la experiencia localizada y territorializada
de quienes por décadas fueron silenciados.
Esta exploración conceptual permite acercarse a los procesos
desarrollados por las comunidades negras rurales de Colombia, no como
sujetos homogéneos, sino como sujetos colectivos que desde la organización
local han consolidado una identidad política en el país. Tomaremos como
referente al Consejo Comunitario de comunidades Negras de la Cuenca del
Río Cacarica, ubicado en el municipio de Riosucio, departamento del Chocó.
Esta región, habitada prevalentemente por comunidades ne-
gras, fue testigo del proceso de victimización derivado del escalamiento del
conflicto armado y de los impactos desproporcionados en las comunidades
étnicas. Estas, por motivo de los procesos de racialización, empobrecimien-
to y exclusión son un ejemplo de cómo las memorias logran consolidar

146 |
Dossier

identidades a favor de las resistencias y las re-existencias. Refiriéndose a esta


Tramas
región Odile Hoffmann afirma: y Redes
Dic. 2024
Nº7
[…] La construcción de memoria colectiva desarrolla un diálogo en-
ISSN
tre intereses individuales y estrategias colectivas, más o menos ex- 2796-9096
plícitas, que responden a ciertas necesidades. En el caso de la región
del Pacífico colombiano, estas estrategias responden a un sentido
práctico […] “reconocerse como negro” y proclamarlo como una
condición, así como un foco para la movilización […] (2002, p. 133;
traducción propia).

De esta manera se recrea un pasado doloroso y compartido


que se viene escribiendo desde la esclavización hasta el presente. Esta tarea
representa un intento por construir y reconstruir identidades mientras se
aboga por la eliminación de las prácticas estructurales de discriminación
racial que se traducen en luchas por la existencia. El reconocimiento de estas
formas de organización colectiva y construcción comunitaria no busca posi-
cionar un discurso esencializante. En cambio, admite el rol de las posiciona-
lidades y contraposicionalidades que se manifiestan por medio de relaciones

Tatiana Quintero Suárez


de poder que, al igual que en todas las esferas sociales, están presentes al
interior de las organizaciones de base. Aun así, la lucha por la existencia, la
re-existencia y la agencia política se convierte en un elemento conductor de
luchas comunes donde prima el sujeto colectivo.


Las identidades negras en Colombia:
la colectivización de los relatos del pasado
El acercamiento a las identidades negras en Colombia se ha dado desde la in-
terdisciplinaridad. La antropología ha estado presente en estos procesos, en
buena parte desde perspectivas críticas que apelan por la teoría-acción. En
Colombia, la antropología emergió en los años 40 con un interés particular
en torno a los pueblos indígenas. La investigación asociada con identidades
negras emergió tardíamente en la década de los 80 y dio lugar a lo que hoy
conocemos como estudios afrocolombianos.
Una de las autoras que contribuyó a visibilizar el escaso interés
de la antropología sobre los saberes negros en el país fue Nina de Friede-
mann. De acuerdo con el recuento de Eduardo Restrepo, la idea que hasta
entonces primaba en el Instituto Colombiano de Antropología era que el
estudio sobre poblaciones negras no podía considerarse antropología, “para
ellos no podía ser antropología porque, en tal momento, el sentido común
disciplinario indicaba que la pertinencia disciplinaria estaba enmarcada en
el estudio de los pueblos indígenas […] a pesar de la narrativa de la antropo-
logía como ‘estudio del hombre’” (2016, p. 202).

| 147
Dossier

Otro de los autores que sobresale, no sin ser objeto de lecturas


Tramas
y Redes críticas, es Jaime Arocha. El autor propone la noción de huellas de africanía
Dic. 2024 (1998) y bajo esta lógica, sugiere la existencia de un vínculo entre las identi-
Nº7
ISSN dades negras en Colombia y el continente africano que se fundamenta en un
2796-9096
pasado compartido que subsiste por medio de prácticas de memoria colec-
tiva. Este vínculo debe ser entendido como diverso y múltiple ya que resulta
de una mixtura de referencias que corresponden con las dinámicas mismas
de la esclavización.
Una de las lecturas críticas a las que nos referimos es propues-
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

ta por Eduardo Restrepo (2003). El autor cuestiona la noción de huellas de


africanía al señalar que los sujetos son producto de condiciones históricas
específicas desde las cuales articulan su agencia, la cual no se agota en la
reproducción de sus condiciones históricas. Así, la crítica apunta al peligro
que se constituye por el efecto unificador que sugiere el concepto de africa-
nía. Su propuesta, que reconoce la importancia del lenguaje y su relación con
la realidad, es referirse a africanías. Ello permitirá entonces la inclusión del
extenso rango de diversidad y heterogeneidad que sirve como base para las
identidades afrocolombianas. Estas últimas constituidas en un contexto y a
partir de un proceso histórico particular que ha terminado enriqueciendo
las condiciones de existencia locales y regionales (Restrepo, 2003).
Estas dos aproximaciones no son contradictorias, sino que,
desde una lectura articulada, contribuyen a enriquecer los estudios afroco-
lombianos. Incluir las significaciones plurales ratifica la importancia del dis-
curso y el lenguaje como determinantes de las experiencias de poblaciones
racializadas. Por otro lado, apelar a esa identidad compartida y fundada en el
pasado común permite entender la historia reciente del país y cómo ha sido
objeto de transformaciones a partir de narrativas que provienen del ejercicio
de la memoria colectiva. Aquí, nuevamente cobra relevancia el valor de la
narrativa y el lenguaje, ahora, como mecanismo para la consolidación de las
comunidades negras como un sujeto político-étnico en el país.
Lo anterior refleja que las narrativas emergentes del ejercicio de
la memoria han sido usadas como herramientas comunitarias de resistencia.
Esto, en favor de la protección de los derechos individuales y colectivos que
han sido históricamente vulnerados en razón de la persistencia del racismo
estructural que moldea las dinámicas sociales, políticas y culturales de Co-
lombia. Por este motivo, vale la pena presentar un breve recuento de cómo
ha sido este proceso de configuración identitaria.
El inicio de la historia colonial de América Latina derivó en pro-
cesos de exterminio y esclavización que, a su vez, fueron y siguen siendo
confrontados desde las resistencias y las luchas que, de acuerdo a la tesis de
este artículo, encuentran una de sus fuentes en las memorias colectivas. Es-
tas pueden entenderse como espacios simbólicos de encuentro para quienes

148 |
Dossier

comparten un pasado de opresión y, por medio de narrativas compartidas,


Tramas
han definido su posicionamiento en todos los niveles sociales. y Redes
Esta historia común, en el caso de Colombia, fue silenciada du- Dic. 2024
Nº7
rante buena parte de su vida republicana. Sin embargo, en la década de los ISSN
2796-9096
80 comenzó un movimiento por el reconocimiento legal y político de las
identidades negras que contrastó con el rápido crecimiento del debate y la
inclusión alrededor de los derechos de las comunidades indígenas. Ambos
procesos se agruparon bajo la noción de comunidades étnicas. No obstan-
te, las comunidades negras se enfrentaron a una serie de cuestionamientos,
principalmente acerca de la existencia o no de ciertas construcciones cultu-
rales que permitieran su reconocimiento en la esfera pública y legal.
Este proceso, con implicaciones jurídicas y políticas, es el re-
sultado de un ejercicio de memoria que apeló a la reafirmación de las iden-
tidades negras. Los discursos históricos en América Latina y puntualmente
en Colombia, promovieron, durante un largo periodo, la noción de pueblos
mestizos como determinante identitario de la nación. Este hecho propició la
marginalización de discursos, narrativas, prácticas, saberes y sentires que en
las esferas locales se habían mantenido vivos y en resistencia desde épocas de
esclavización. Las identidades negras fueron negadas en la esfera pública y

Tatiana Quintero Suárez


este hecho, permitió la instalación de racismos estructurales.
Este carácter, que se entiende inmerso en las estructuras que
configuran las dinámicas sociales, se manifiesta en la producción de des-


igualdades, que en definitiva son una de las principales causas de los impac-
tos desproporcionados de la violencia reciente, pero también histórica en
Colombia en contra de las identidades negras. Estas formas se manifiestan
en relaciones intrínsecas entre discriminación, ejercicios de poder, procesos
de explotación de recursos y empobrecimiento. La respuesta, entonces, ape-
lando a la construcción de un sujeto colectivo, se dio por medio del ejercicio
de las memorias y la reconstrucción de un pasado compartido, que aunque
doloroso, constituye identidades y luchas –también compartidas– que se de-
rivaron en una victoria, por lo menos jurídica, con su inclusión en la noción
de comunidades étnicas.
Así, el proceso de reivindicación étnico-cultural continuó con
el respaldo de la investigación social, el trabajo de organizaciones no guber-
namentales, activistas y otros sectores comprometidos con la transforma-
ción hacia un Estado que reconociera la multiplicidad identitaria y, en con-
secuencia, velara por la garantía diferencial de ciertos derechos. Este proceso
vio su primer resultado en la constitución política de 1991, aunque su elabo-
ración no contó con una representación afro, las identidades negras fueron
reconocidas y un proceso de etnización comenzó. De acuerdo con Arocha,

| 149
Dossier

[…] la etnicidad [es entendida] como el conjunto de rasgos particu-


Tramas
y Redes lares que evoluciona un pueblo a lo largo de su historia de interaccio-
Dic. 2024 nes con otros pueblos, con la nación y con el ámbito del cual deriva
Nº7
ISSN su sustento. Dentro de esos rasgos, son preponderantes: (i) el feno-
2796-9096 tipo –la raza– debido al papel discriminatorio y excluyente que los
grupos dominantes le han otorgado; y (ii) la autoconsciencia étnica
porque cuando se la convierte en circulante político da pie a que el
fundamentalismo la considere como el marcador por excelencia de
la identidad histórico-cultural, y a que le desconozca esa identidad a
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

quienes no ejercen la militancia étnica […] (1998, p. 210; traducción


propia).

Uno de los elementos de mayor relevancia fue el reconocimiento


de los derechos étnico-territoriales, bajo la noción de propiedad colectiva
para las comunidades negras en las zonas rurales del país. Esta garantía per-
mitió a las comunidades retornar a sus territorios luego del masivo fenóme-
no de desplazamiento forzado que el país experimentó como consecuencia
de la violencia, prioritariamente entre los años 1995 y 2006. Además, esta
lógica de colectivizar un derecho que, desde las configuraciones sobre el
desarrollo, la globalización y el capital tiende a ser dimensionado como el
bastión de lo privado, desafía los estándares sobre los que la población se
relaciona con el valor del espacio, ya no como un objeto de intercambio,
sino como un territorio construido a partir de la relación de las gentes con
el entorno. Sobre este punto particular, el caso del Consejo Comunitario de
Comunidades Negras de la Cuenca del río Cacarica es ilustrativo.

El Consejo Comunitario del Río Cacarica:


la memoria colectiva y la construcción identitaria
como mecanismo de resistencia
Como ya hemos expuesto, el objetivo de este texto es reafirmar las múltiples
dimensiones de las memorias colectivas y cómo su ejercicio se transforma en
manifestaciones políticas de resistencia y re-existencia en términos dialógi-
cos, culturales y sociales. Antes de abordar el tema central de este apartado,
es importante reflexionar en torno a la noción de re-existencia. Este término
es empleado en línea con una apuesta decolonial que guía las posturas éticas,
prácticas y académicas de este artículo. Catherine Walsh y Walter Mignolo
(2018) definen el término como una reconstrucción epistémica que se rela-
ciona con la re-emergencia y es resultado del qué hacer individual y colectivo
por el reconocimiento de la dignidad y el ejercicio autónomo del ser.
El concepto recoge los alcances de las prácticas de la memoria
colectiva al interior del Consejo Comunitario del Cacarica. Sus miembros,
al desarrollar iniciativas colectivas para el recuerdo, por un lado, reafirman

150 |
Dossier

su identidad, y, por otro, posicionan su existencia disputando sus derechos a


Tramas
la autonomía, a la reivindicación histórica de las identidades negras, al valor y Redes
del territorio y los procesos de territorialización. Dic. 2024
Nº7
El Consejo Comunitario de la cuenca del Río Cacarica está ubi- ISSN
2796-9096
cado en el noroccidente de Colombia en el municipio de Riosucio, Chocó.
Su territorio hace parte del margen fronterizo con Panamá y se constitu-
ye como un espacio en el que confluyen múltiples intereses económicos.
Este hecho jugó un papel determinante en la manera en que se configuró la
confrontación armada en la región, así como la ubicación estratégica de los
proyectos de control social y territorial de los actores armados. Aunque las
comunidades señalaron en repetidas ocasiones que el conflicto se configu-
ró de cara a dichos intereses, las narrativas oficiales excluían esta variable
de la construcción discursiva que daba cuenta de este hecho. Hoy, por la
evolución del proceso de reconstrucción histórica y el esfuerzo social por
incluir las voces excluidas, se da por sentado el papel que jugaron las fuerzas
económico-políticas en el escalamiento del conflicto.
En el caso de la cuenca del río Cacarica, uno de los momentos
cardinales ocurrió con la toma paramilitar del municipio de Riosucio que
estuvo ligada a la avanzada militar denominada Operación Génesis. El desa-

Tatiana Quintero Suárez


rrollo de dichas acciones armadas tuvo lugar entre los días 24 y 27 de febrero
de 1997 y consistió en los bombardeos de territorios colectivos bajo la juris-
dicción del municipio de Riosucio, entre ellos el del Consejo Comunitario


de Cacarica. Allí, en paralelo, se desplegó el accionar paramilitar que causó
el asesinato de algunos miembros de las comunidades y el desplazamiento
masivo de la población. Aunque inicialmente el recuento oficial establecía
que se trataba de una coincidencia, posteriormente fue probado, e incluso
reafirmado por un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(Caso de las Comunidades Afrodescendientes Desplazadas de la Cuenca del
Río Cacarica (Operación Génesis) vs. Colombia, 2013), que las operaciones
se desarrollaron de manera sistemática y articulada y, en consecuencia, el
Estado colombiano es responsable por la vulneración de los derechos de las
comunidades que habitaban la cuenca.

[…] Por razones que sobrepasaban nuestro control tuvimos que huir
en diferentes grupos. Algunos se fueron hacia Panamá… La gente
buscó la frontera porque no había suficiente tiempo para irse a otra
parte. Fueron 48 horas las que nos dio el grupo [refiriéndose a los
grupos paramilitares] para desocupar el territorio. […] Fue una ope-
ración conjunta entre el Estado y su hijo, porque los paramilitares
eran el hijo del Estado. […]. El Estado negó lo que pasó y cuando uno
niega algo está promoviendo su repetición […] (Comunicación per-
sonal, miembro de Comunidad Barranquilla, Cacarica. Julio, 2018).

| 151
Dossier

Arturo Escobar (2004) explica que la lógica que define la es-


Tramas
y Redes trategia de desterritorialización y desplazamiento forzado de los territorios
Dic. 2024 negros en el país implica una reestructuración biofísica y cultural. En otras
Nº7
ISSN palabras, una redefinición de las prácticas cotidianas que, aunque permea-
2796-9096
das por las lógicas nacionales, aun conservaban cierto grado de autonomía
e independencia. Esto se traduce en la instalación de un proyecto que pro-
pende por el control de todas las esferas de la vida, en este caso de las comu-
nidades negras de Cacarica, y que en consecuencia es resultado de prácticas
coloniales y de exclusión racial (Escobar, 2010).
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

Este proceso no terminó con el desplazamiento forzado, sino


que derivó en la imposibilidad del retorno y el control casi que absoluto por
efecto de la expansión de los grupos paramilitares en la región. Esto se tra-
dujo en la destrucción física pero también simbólica del sentido de colec-
tividad. Dichos impactos pueden ser explicados acudiendo al concepto de
etnocidio. Esta noción, inicialmente propuesta por Pierre Clastres (1996),
busca trascender los alcances del término genocidio y concentrarse en los
efectos de la predominancia de los patrones culturales occidentales. De esta
manera, permite la introducción de variables como la cultura, la espiritua-
lidad, el pensamiento y en general las formas de vida cuando tratamos de
comprender los impactos de situaciones de dominación en las que se pone
en riesgo la existencia.

[…] El genocidio es, pues, la destrucción sistemática de los modos de


vida y de pensamiento de gentes diferentes a quienes llevan a cabo la
destrucción. En suma, el genocidio asesina los cuerpos de los pue-
blos, el etnocidio los mata en su espíritu. Tanto en uno como en otro
caso se trata sin duda de la muerte, pero de una muerte diferente: la
supresión física es inmediata, la opresión cultural difiere largo tiem-
po sus efectos según la capacidad de resistencia de la minoría opri-
mida […] (Clastres, 1996, p. 56).

Esta definición ofrece un puente de diálogo para comprender


el contexto general de las comunidades negras que por causa del proceso
histórico de racialización/discriminación fueron desproporcionalmente im-
pactadas por la violencia. En el caso del Consejo Comunitario del Cacarica,
un sujeto colectivo despojado por la mediación de intereses de capital que,
valiéndose de fuerzas armadas, afectaron no solo el estar físico de la pobla-
ción, sino también sus prácticas, creencias, lazos y, por sobre todo, el sentido
de la identidad colectiva. Este hecho fue reafirmado durante décadas por
medio de narrativas oficiales que negaban las dimensiones diferenciales del
proceso de victimización contra las comunidades negras y apuntaban a cla-
sificar dichas acciones como no sistemáticas. Sin embargo, con el informe
final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en el año 2022,

152 |
Dossier

encontramos que por primera vez el Estado colombiano reconoce el rol, las
Tramas
implicaciones y las dimensiones del racismo estructural como un elemento y Redes
definitorio del conflicto armado interno en el país. Dic. 2024
Nº7
ISSN
[…] Sobre el desplazamiento primero escuchamos los rumores… 2796-9096
pero estábamos confiados en el territorio y pensamos que nadie po-
día sacarnos pero en el momento en que llegaron (refiriéndose a los
grupos paramilitares)… Los rumores se hicieron realidad y nos des-
pojaron de nuestro territorio. Aunque los responsables nunca asu-
mieron lo que paso y no hablaron de las razones detrás de lo que
hicieron nosotros sabemos que tuvo que ver con los intereses econó-
micos en nuestro territorio […] (Comunicación personal, miembro
de Turbo, Antioquia. Enero, 2022).

A pesar de los alcances de estas acciones, es posible afirmar que


constituyeron un mero intento etnocida. La capacidad de resistencia de las
comunidades negras, derivó en nuevas formas de organización y la reivindi-
cación de las identidades culturales ahora como una lucha política. En mu-
chos casos, el desplazamiento forzado y la incapacidad estatal para atender

Tatiana Quintero Suárez


sus impactos propició el enraizamiento de los pueblos con sus territorios y
en la generación de estrategias para retornar con o sin acompañamiento ins-
titucional. Este es el caso de las comunidades de la cuenca del Cacarica que,
valiéndose de prácticas colectivas de memoria, lograron el retorno de buena


parte de la población bajo la figura de zonas humanitarias: comunidades
que se declaran neutrales en medio de la persistencia de las confrontaciones
armadas en sus territorios.

[…] Nosotros discutimos la forma en la que queríamos retornar a


nuestro territorio porque nuestro deseo, desde que llegamos a Tur-
bo (municipio receptor de la gran mayoría de víctimas de desplaza-
miento forzado de la cuenca del río Cacarica) era retornar. Turbo no
era el lugar para que nosotros tuviéramos una vida digna […] […]
(Comunicación personal, miembro de Comunidad Bijao, Cacarica.
Agosto, 2018).

La iniciativa se consolidó en el año 2000 en dos asentamientos,


la Zona Humanitaria Nueva Esperanza en Dios y la Zona Humanitaria Nue-
va Vida, hoy reconocidas como parte de la organización interna del Consejo
Comunitario. Uno de los resultados es la reivindicación de la autonomía,
que se traduce en espacios organizativos para la recuperación del sentido
identitario, ligado con las construcciones simbólicas sobre el espacio que ha-
bían habitado. En consecuencia, podemos pensarnos como testigos ausentes

| 153
Dossier

de la movilización de las comunidades del Cacarica en función de un objeti-


Tramas
y Redes vo común, recuperar el territorio que les había sido despojado.
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096 La construcción identitaria como forma de
re(exi)sistencia: Desde la esclavización hasta el
reconocimiento del racismo estructural como parte
de las dinámicas del conflicto armado interno
Cantando:
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

[…]
Les voy a contar la historia
de nuestro desplazamiento
cómo fue que sucedió
estando aquí en el Chocó
y este es un caso muy duro
para que el mundo lo sepa
nos sacaron a la fuerza con bombas y metralleta
este es un caso muy duro [las personas acompañan con palmas]
y eso si me dolió a mi
cuando escuchaba unos ruidos: las bombas de Salaquí
las balas de metralla y bombas aquí tiradas
nos salimos corriendo
directo pa’ la montaña
una niña yo cargaba
su madre desesperada
ay ombeee
esto no se hace con el campesino que vive en la tierra…
Esta la gente emocionada, tenemos que esperar que se les pase su
emoción.

[…] (Comunicación personal, miembro de Comunidad Bijao, Caca-


rica. Agosto, 2018)

En el caso de la cuenca del Cacarica, la memoria y su ejercicio


colectivo puede entenderse como un mecanismo para sostener y recuperar
el sentido de la territorialización. Se hace manifiesta entonces, la capacidad
de reconstruir sobre un pasado traumático con dos propósitos. El primero,
reafirmar el valor simbólico del territorio como lugar para desarrollar la hu-
manidad, la existencia cultural, la vida política y la comunidad. El segundo,
resignificar espacios que fueron cruzados por la violencia y fueron testigos
de los impactos del conflicto pero que, por efecto de la reivindicación colec-
tiva, recuperan su ser simbólico.

154 |
Dossier

Ulrich Oslender (2004) señala que las acciones armadas dan lu-
Tramas
gar a nuevos significados sobre del espacio transformándolos en “paisajes y Redes
del terror”. “Estos paisajes son visibles, por ejemplo, en las formas en que Dic. 2024
Nº7
los agentes del terror dejan huellas –como las casas destruidas y quemadas ISSN
2796-9096
o grafitis en las paredes– como ‘estampa’ de su presencia y como amenaza
constante para los pobladores” (Oslender, 2004, p. 41). Así se describe como
los territorios, vaciados por efecto del conflicto, cambian de sentido y se con-
vierten en desencadenantes de recuerdos sobre rupturas y desposesiones.
Por tal motivo, el qué hacer comunitario se convierte en el accionar de la
re-existencia.
Este quehacer del recuerdo involucra una agencia política y, sin
lugar a duda, debe ser entendido como un proceso colectivo, selectivo e in-
tencional. La construcción de narrativas colectivas que traen el pasado al
presente están mediadas por el interés de encontrar efectos particulares en el
futuro cercano. En el caso del Consejo Comunitario del Cacarica, uno de sus
intereses es validar su disputa por la autoridad física y simbólica del espacio
que habitan como un ejercicio de autonomía. Esto opera como reafirmación
de identidades localizadas, pero al mismo tiempo ligadas con la noción de
pueblos negros en la escala nacional.

Tatiana Quintero Suárez


Dichas intencionalidades involucran tensiones y luchas de po-
der, pero, en simultáneo, rompen con la idea de la memoria como lineal,
cronológica y homogénea. Esto coincide con lo que señala Elizabeth Jelin


(2001), la memoria como parte de las realidades sociales, no está exenta de la
complejidad, la contradicción y los conflictos. Esta dimensión de la memoria
nos invita a pensar en ella no como un objeto sacro que resulta de procesos
armónicos, sino como el resultado de disputas, primero por las narrativas
históricas en cabeza del Estado y segundo, por los significados y connotacio-
nes sobre los territorios.
En la cuenca del río Cacarica las iniciativas de memoria van
desde la escritura de un libro recolectando testimonios acerca del despla-
zamiento forzado, hasta la conmemoración del retorno colectivo bajo el
nombre de Somos Génesis. Esta última nace como una forma de disputar la
negación Estatal sobre el carácter sistemático de la operación que provocó
el desplazamiento forzado y su alianza con fuerzas paramilitares. Estas ini-
ciativas facilitan la transmisión generacional no solo de las narrativas, sino
también de los sentidos e identidades. Así se devela el esfuerzo por asegurar
la persistencia de las memorias compartidas y al mismo tiempo por prolon-
gar la existencia comunitaria.

[…] Yo no sé mucho sobre el desplazamiento porque en esa época,


yo fui desplazada, pero era una niña. Por eso yo no recuerdo bien.
Sin embargo, yo sé lo que mi amada madre y padre me dijeron. Ellos

| 155
Dossier

dicen que nosotros vivíamos en calma, que podíamos cazar sin mie-
Tramas
y Redes do y plantar nuestro maíz. […] (Comunicación personal, miembro
Dic. 2024 de Comunidad Bijao, Cacarica. Agosto, 2018)
Nº7
ISSN
2796-9096 El anterior testimonio refleja el proceso de reinterpretación y
posicionamiento en términos de memoria. Los contornos sociales que defi-
nen el recuerdo promueven ciertas narrativas. La voz de la mujer que relata
su experiencia está en línea con los propósitos de la reafirmación comuni-
taria. En primer lugar, comparte su testimonio y conocimiento en colectivo
refiriéndose constantemente a “nosotros”, así se hace parte del ser comunita-
Las memorias colectivas como forma de re-existencia para las comunidades negras en Colombia

rio. En segunda instancia, se apropia del recuerdo y lo hace suyo reafirman-


do el pasado que compartían y los impactos que, aunque no puede atestiguar
física o personalmente, tocan su existencia.
De esta forma es posible enfatizar el alcance de las dimensiones
de la memoria colectiva en términos de resistencia y re-existencia en el Ca-
carica. La resistencia se materializa en la disputa constante por las narrativas
que se transmiten intergeneracionalmente y que apuntan al reconocimiento
de la amalgama entre comunidad y territorio. Por otro lado, la re-existencia
emerge al emplear estrategias colectivas para recordar con el objetivo de en-
frentar y aminorar los efectos posiblemente traumáticos del pasado.

Conclusiones
A lo largo de este artículo se expuso cómo la exploración de la dimensión
conceptual de la memoria colectiva permite desarrollar análisis críticos en
torno a la consolidación de estrategias discursivas y narrativas de resistencia
y re-existencia. En este orden, las memorias operan como dispositivo para
la reafirmación identitaria y con ello, el posicionamiento político. Este es el
caso de las comunidades negras en Colombia y su proceso de reconocimien-
to como sujetos étnicos.
La descripción de la consolidación de una condición étnica
para las identidades negras invita a considerar cómo, desde la base de las
construcciones narrativas de pasados comunes, incluso cuando no son ex-
perimentados de manera directa, conducen a la generación de sentidos de la
colectividad. Esto podría suceder en cualquier ámbito social, pero cuando
apela a comunidades marginalizadas, adquiere una dimensión transforma-
dora. Ejemplo de ello son las dos dimensiones mencionadas al inicio de este
artículo. Por un lado, la lucha social por el reconocimiento del pasado común
como comunidades históricamente discriminadas como consecuencia de
procesos de racialización que les hizo acreedoras del reconocimiento cons-
titucional y legal de derechos diferenciales y, por el otro, en relación al con-
flicto armado interno y la reafirmación de los sentidos de la territorialidad.

156 |
Dossier

De lo anterior, es reflejo el caso de la cuenca del río Cacarica,


Tramas
donde las comunidades negras consolidaron su existencia en torno a nocio- y Redes
nes colectivas de ser y existir. Además, afianzaron un sentido de la territo- Dic. 2024
Nº7
rialidad y por causa de este, resistieron los impactos del conflicto armado. ISSN
2796-9096
En razón de ello, luego de un extenso proceso de victimización retornaron a
sus comunidades bajo la premisa de fortalecerse como organización y como
sujeto político.
Lo anterior se manifiesta, primero, en las acciones de re-exis-
tencia que buscan asegurar la construcción y reconstrucción constante de
identidades y, segundo, en las conexiones físicas y simbólicas con el territo-
rio como fuente para la preservación social, política, cultural y económica.
Finalmente, con relación a las memorias, la elaboración colectiva del pasado
que conduce a la comunicación intergeneracional y a la reafirmación comu-
nitaria superando la repetición individual de experiencias traumáticas.
Este proceso, que es objeto de transformaciones constantes, de
disputas y negociaciones hoy puede traducirse en resultados concretos en el
ámbito público, político y jurídico en Colombia. Aunque la deuda histórica
por el pasado y el presente de exclusión racializada sigue en mora de ser sal-
dada, actualmente es claro el rol de las memorias subalternas. Así, las con-

Tatiana Quintero Suárez


tribuciones comunitarias, sociales y colectivas al traer el pasado al presente
derivan en la inclusión de un espectro amplio de futuros posibles desde la
diferencia, la pluralidad y diversidad. Es, en definitiva, una disputa actual


por un cambio significativo en las estructuras sociales que, sobre la base de
la exclusión, han moldeado las prácticas raciales, de género y de capital.

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| 157
Dossier

Conflicto e (In)Visibilidad. Retos de los Estudios de la Gente Ne-


Tramas
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sidad del Cauca.

158 |
Entre el reconocimiento
y el arrepentimiento
El lugar de la memoria
insurgente fariana en el
escenario transicional
colombiano
Julia Lledín Vitos
Universidad Nacional de Colombia, Colombia
[email protected]

Lorena Carrillo González


Universidad Nacional de Colombia /
Universidad Pedagógica Nacional, Colombia
[email protected]

Fecha de recepción: 25/06/2024


Fecha de aceptación: 25/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
El presente artículo busca reflexionar sobre la memoria fariana, como memoria co- Dic. 2024
Nº7
lectiva e insurgente, construida por las y los excombatientes de la antigua guerrilla ISSN
2796-9096
de las FARC-EP y su lugar en el escenario de transicionalidad que vive Colombia tras
la firma del Acuerdo Final de Paz en 2016. Plantea que la comprensión dicotómica
sobre la guerra, los sesgos que aun pesan sobre la reconstrucción de los hechos y el
aporte de verdad que hacen las y los excombatientes, así como el estigma que pesa
sobre esta población impide avanzar en escenarios que posibiliten la construcción de
memorias críticas e integradoras.

Palabras clave
1| memoria insurgente 2| FARC 3| víctimas 4| justicia transicional 5| guerra

Cita sugerida
Lledín Vitos, Julia y Carrillo González, Lorena (2024). Entre el reconocimiento y
el arrepentimiento: el lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario
transicional colombiano. Tramas y Redes, (7), 159-183, 70ah. DOI: 10.54871/
cl4c70ah
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

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Dossier

Tramas
Entre reconhecimento e arrependimento: o lugar
y Redes da memória insurgente fariana no cenário de
Dic. 2024
Nº7
transição na Colombia
ISSN
2796-9096
Resumo
Este artigo busca refletir sobre a memória Fariana, como memória coletiva e insur-
gente, construída pelos ex-combatentes da ex-guerrilha FARC-EP, e seu lugar no ce-
nário de transição que vive a Colômbia após a assinatura do Acordo Final de Paz
em 2016. Sugere que a compreensão dicotómica da guerra, os preconceitos que ainda
pesam na reconstrução dos acontecimentos e no contributo de verdade que os ex-com-
batentes dão, bem como o estigma que pesa sobre esta população impedem o progresso
em cenários que permitir a construção de memórias críticas e integradoras.
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

Palavras-chave
1| memória insurgente 2| FARC 3| vítimas 4| justiça transicional 5| guerrilla
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

Between recognition and repentance: the place


of Farian insurgent memory in the Colombian
transitional scenario

Abstract
This article seeks to reflect on the Fariana memory, as a collective and insurgent me-
mory, built by the ex-combatants of the former FARC-EP guerrilla, and its place in
the transitional scenario that Colombia is experiencing after the signing of the Final
Agreement of Peace in 2016. It suggests that the dichotomous understanding of war,
the biases that still weigh on the reconstruction of events and the contribution of truth
that ex-combatants make, as well as the stigma that weighs on this population prevent
progress in scenarios that enable the construction of critical and integrative memories.

Keywords
1| insurgent memory 2| FARC 3| victims 4| transitional Justice 5| guerrilla

160 |
Dossier

Me da mucha tranquilidad el haber sido coherente con mis


Tramas
razones, con lo que yo pensaba. Le ha dado sentido a mi y Redes
vida. No entiendo eso del arrepentimiento. […] Dic. 2024
Nº7
ISSN
Una cosa es arrepentirse y otra bien distinta es reconocer. 2796-9096
Claro que hay que reconocer que las víctimas de un guardia
han sufrido, evidentemente, pero también se debe reconocer
que hay, en muchos casos, víctimas injustas.
Entrevistas anónimas en La Lucha Hablada,
conversaciones con ETA (2021)

El modelo de justicia transicional que se posiciona en periodos de post


conflicto pretende una efectiva reparación a las víctimas, la búsqueda de la
verdad y el diseño de una serie de reformas institucionales que permitan la
implementación de acuerdos y garanticen la no repetición de la guerra, en el
marco del estado de derecho (Carrillo González, 2016). Promete la verdad
como fórmula para restablecer la cotidianidad previa al conflicto armado, la
cual se retrata como escenario idílico al que regresar. La verdad se presenta
como un derecho de las víctimas directas y del conjunto de la sociedad, bajo

Lorena Carrillo González


la pretensión de “obtener” una verdad plena, completa, que satisfaga las de-

Julia Lledín Vitos


mandas y sea técnicamente incuestionable. Para el caso del Acuerdo Final de
Paz (en adelante, AFP) de 2016, firmado entre el Gobierno colombiano y las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-
EP), concebido en ese entonces como “el fin” del conflicto armado, la verdad
se convirtió en eje central de las instituciones del Sistema Integral para la
Paz (en adelante, SIP): objeto medular de la Comisión para el Esclarecimien-
to de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (en adelante, CEV); requi-
sito de beneficios para comparecientes en la Jurisdicción Especial para la Paz
(en adelante, JEP) y un elemento fundamental para el establecimiento de lo
acaecido a las personas, a cargo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas
por Desaparecidas (en adelante, UBPD).
El aporte de verdad y el reconocimiento de responsabilidad por
parte de los llamados comparecientes forzosos (quienes no pueden elegir su
sometimiento a la JEP) se configuró como el compromiso necesario para
acceder a los beneficios jurídicos, principalmente la ausencia de una pena
privativa de libertad intramural, como quedó regulado en el Acto legislativo
01 de 2017 y en la Ley 1957 de 2019. Esta había sido una de las llamadas líneas
rojas de los negociadores de la insurgencia en La Habana, en palabras de
Iván Márquez, entonces jefe negociador, “para los guerrilleros: cero cárcel”
(El Espectador, 20 de febrero 2023).
Esa centralidad del aporte de verdad generó expectativas en las
víctimas y en la sociedad en general, bajo la convicción de que abriría la

| 161
Dossier

posibilidad de conocer aspectos desconocidos de la guerra (motivaciones,


Tramas
y Redes responsables, entre otros) al hacerlo obligatorio. Tras siete años de imple-
Dic. 2024 mentación del Sistema Transicional, el aporte de verdad se encuentra enma-
Nº7
ISSN rañado en una gran paradoja: se ha priorizado su sentido como derecho y
2796-9096
monopolio de las víctimas a reafirmar su verdad sobre el conflicto y lo que
les sucedió,1 más que como elemento central del esclarecimiento que contri-
buye a la construcción de verdades integradoras sobre el pasado. Esto, aun-
que pueda comprenderse por el contexto social y político en el que inició y se
ha desarrollado el funcionamiento del SIP en un país altamente polarizado,
resulta contraproducente para los preceptos sobre los que fue construido di-
cho Sistema. Así, las verdades de quienes integraron la antigua guerrilla de
las FARC-EP permanecen silenciadas y se convierten en memorias que tie-
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

nen que ser ocultadas, sobre todo cuando entran en conflicto con la verdad
de las víctimas y su experiencia del daño.
La memoria es eminentemente subjetiva, cualitativa, “es una
visión del pasado siempre matizada por el presente” (Traverso, 2011, p. 22),
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

por ello en este artículo nos proponemos abordar el lugar de la memoria


insurgente en el elaboración de verdad y su potencialidad para acercarnos
a escenarios de reconciliación2 más reales e imperfectos, más humanos. Es-
cenarios que puedan contribuir a superar el relato dominante y dicotómico
sobre la guerra, caracterizada como algo externo que castiga, y nos acerquen
a su comprensión en un marco de prácticas cotidianas complejas y violentas
en las que se han cruzado víctimas y combatientes. Pues como bien lo seña-
la Traverso, “el testigo puede aportarle elementos de conocimiento fáctico
inaccesible por otras fuentes, pero también y sobre todo puede ayudarlo a
restituir la calidad de una experiencia histórica, que cambia de textura una
vez enriquecida por la vivencia de sus actores” (Traverso, 2011).

1 A modo de ejemplo, véase las publicaciones de la JEP online: Jurisdicción Especial


para la Paz [@JEP_Colombia]. (15 de junio de 2024). Con sus relatos, las víctimas sacan
a la luz las historias que el conflicto trató de ocultar [Tweet]. X. https://x.com/JEP_Co-
lombia/status/1802048434867781694?t=AbRK4hu7WsQYF2TKSk4scA&s=08; Especial
820.000 voces por la verdad. Disponible en: https://www.jep.gov.co/Especiales/victimas/
index.html; Jurisdicción Especial para La Paz [JEP Colombia]. (15 de marzo de 2024). La
Verdad que exigen las víctimas es #lajusticiaquerestaura. Facebook. https://www.facebook.
com/watch/?v=3712349335696013; Jurisdicción Especial para La Paz [JEP Colombia]. (13
de mayo de 2024). Cinco años de investigación sobre reclutamiento y utilización de niños y
niñas. Sin sus voces no hay verdad. https://www.youtube.com/watch?v=0J0rBao1wCY&ab_
channel=JEPColombia.
2 Entendemos la reconciliación en el sentido de Huyse (2003), como proceso largo y lento
que pasa, al menos, por tres estados en las relaciones humanas: la convivencia (ser capaz de
vivir junto al otro), la confianza (comenzar a relacionarse) y la movilización hacia la empatía
(comenzar a entenderse).

162 |
Dossier

Este artículo busca aportar a la caracterización de la memoria


Tramas
insurgente fariana como una memoria que se desarrolla en medio de una y Redes
tensión: a la par que se construye en el presente desde las experiencias pasa- Dic. 2024
Nº7
das, las trayectorias actuales y las subjetividades políticas de las y los excom- ISSN
2796-9096
batientes, debe ser enunciada en un escenario transicional construido bajo
el paradigma de la justicia restaurativa3 y la centralidad de las víctimas. El
artículo busca también contribuir a las reflexiones sobre la transicionalidad
y la necesidad de contemplar alternativas que abran los marcos sociales para
la comprensión del pasado, integrando el reconocimiento de las experiencias
de integrantes de organizaciones insurgentes.
Aunque las tensiones sobre el reconocimiento y el arrepenti-
miento son comunes a todas las instancias transicionales creadas en Colom-
bia, priorizaremos aquí el abordaje sobre el escenario de la JEP.

Nota metodológica
La propuesta desarrollada en este artículo parte de nuestras experiencias
en el trabajo con exintegrantes de las FARC-EP en el marco de las instan-
cias transicionales creadas por el AFP, desde un enfoque de investigación

Lorena Carrillo González


acción-reflexión. A partir de esas experiencias y de los múltiples diálogos

Julia Lledín Vitos


informales sostenidos con las y los excombatientes, identificamos tensiones
entre el reconocimiento del daño causado a las víctimas y una demanda de
arrepentimiento de su participación en la lucha revolucionaria, como un as-
pecto conflictivo del lugar que se le ha dado a sus voces en las instancias
transicionales. Desarrollamos la reflexión sobre estas tensiones de la mano
de autores y autoras que ya han problematizado la comprensión de la memo-
ria y el pasado de la guerra, tomando ejemplos de la información pública que
ha producido la JEP.
Es importante precisar que este artículo es resultado de un ejer-
cicio de abstracción de nuestras reflexiones personales, de los diálogos infor-
males sostenidos por fuera de los ámbitos laborales y da cuenta de nuestra
trayectoria como investigadoras. Aclaramos que para su construcción no se
utilizó ninguna información reservada ni de carácter confidencial.

3 Naciones Unidas define la justicia restaurativa, como aquella que usa procesos restau-
rativos, esto es “cualquier proceso en que la víctima y el ofensor, y cuando sea adecuado,
cualquier otro individuo o miembro de la comunidad afectado por un delito participan en
conjunto y activamente en la resolución de los asuntos derivados del delito, generalmente
con la ayuda de un facilitador” (UNODC; 2006, p. 6).

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Dossier

Tramas
La memoria insurgente fariana
y Redes Los bombardeos realizados por las Fuerzas Militares a una comunidad cam-
Dic. 2024
Nº7
pesina, comunista y en resistencia en Marquetalia en 1964, enmarcados en
ISSN el discurso anticomunista de la guerra fría, desencadenaron la conforma-
2796-9096
ción de la guerrilla más grande del hemisferio occidental: las Fuerzas Ar-
madas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) (Carrillo González, 2016).
Los guerrilleros fundacionales de las FARC-EP fueron, en su mayoría, gente
campesina víctima de distintas violencias, que decidieron no permanecer
como “cuerpos sin voz”, arrasados, sin capacidad de agencia (Rancière,
2010), sino sumarse a un proyecto colectivo que luchaba por acabar con esas
violencias.
Durante varias décadas, hasta finales de los años 90, esta guerri-
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

lla gozó de cierta legitimidad popular que se fue erosionando como resulta-
do de violaciones a los derechos humanos de la población civil (secuestros,
asesinatos, atentados a oleoductos o tomas en centros poblados); de situa-
ciones que reflejaron lo que se ha denominado la degradación del conflicto
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

armado, es decir, la crudeza de la guerra sin contemplaciones humanitarias;


y de la lucha contrainsurgente4 desplegada especialmente con el paramili-
tarismo y con la política de Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro
Uribe Vélez. Ya para el año 2008 lo que inició como una marcha convo-
cada para rechazar los secuestros se transformó, gracias a una sutil labor
del Ministerio de Defensa, en una movilización social contra dicha guerrilla
(CEV), marcando un punto de inflexión en la confrontación contra el Esta-
do colombiano y en el imaginario social de las guerrillas.
De igual forma, en el proceso de consolidación de la lucha con-
trainsurgente desde el 2002, tras los sucesos post 11 de septiembre, se hizo
cada vez más frecuente que en las alocuciones presidenciales y en las de-
claraciones de miembros del gobierno y de las fuerzas armadas, el término
utilizado para referirse a la guerrilla fuese el de narcoterroristas, nombre
que parece tener sus orígenes en la denominación de final de siglo narco-
guerrilla (Carrillo González, 2008). La guerrilla pasó de ser asociada públi-
camente con la insurgencia a ser asociada con el terrorismo responsable de

4 De acuerdo con los estudios realizados por Liliana Franco, una definición de contrain-
surgencia recae en los manuales militares norteamericanos, según los cuales “mientras la
insurgencia representa un movimiento que lucha de forma organizada y en armas por el po-
der político, la contrainsurgencia no es un movimiento u organización sino una estrategia
ofensiva, un conjunto articulado de acciones de diversa naturaleza (paramilitares, milita-
res, psicológicas, cívicas, políticas y económicas) cuyos objetivos políticos y estratégicos son
determinados por el Estado como parte desafiada, en función de la derrota del movimiento
insurgente” (Franco, 2009, p. 358).

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Dossier

la violencia más extrema en el país, aunque las cifras muestren una realidad
Tramas
más compleja.5 y Redes
En este contexto, quienes integraban las FARC-EP mantuvieron Dic. 2024
Nº7
internamente sus prácticas y discursos, y en sus entornos más cercanos –con ISSN
2796-9096
“sus masas”– reafirmaban la legitimidad del ejercicio rebelde en Colombia.
En el relato colectivo de esta guerrilla sobre sí misma, su surgimiento y re-
producción tienen su razón de ser en las violencias ejercidas contra el pue-
blo colombiano por la oligarquía, el Estado, el nuevo colonialismo y la falta
de soberanía, las empresas multinacionales, el paramilitarismo, entre otros
(Stangle, 2023; González Galindo y Martínez Bravo, 2016). En ese relato se
afianzó la idea entre la guerrillerada de que su acción revolucionaria llegó a
poner en jaque al Estado colombiano, con importantes éxitos militares y po-
líticos. La acción de las FARC-EP articuló una base social en varias regiones
del país, donde gozaba de amplia legitimidad y era vista a menudo como la
autoridad. Sobre esas referencias se fue construyendo la memoria insurgente
fariana.
La memoria hace referencia a “una acción social, política y cul-
tural construida simbólicamente y de carácter hermenéutico” (Piper-Shafir
y Fernández Droguett, 2013, p. 20). Al constituirse en memoria colectiva,

Lorena Carrillo González


Halbwachs precisa que esta recoge acontecimientos “que tenía(n) un lu-

Julia Lledín Vitos


gar en la vida de nuestro grupo [...] y que consideramos también ahora, en
el momento en que lo recordamos desde el punto de vista de este grupo”
(Halbwachs, [1950] 2005, p. 172). Así, esa memoria colectiva fariana se con-
figura como una memoria insurgente, que Natalia Marcos define, a partir
del concepto de insurgencia de Catherine Walsh,6 como aquella memoria
“sublevada, rebelde, insumisa, insubordinada e insurrecta contra el poder,
que se levanta contra situaciones de injusticia y opresión” (2008, p. 88). Esta
autora remarca que construir memoria insurgente implica formas de reme-
moración y olvido diferentes a las del poder institucionalizado, pero tam-
bién a las de otros grupos sociales.
La firma del AFP en noviembre de 2016 pareció abrir un nuevo
escenario para la construcción de esa memoria fariana, o, al menos, para que

5 El Centro Nacional de Memoria Histórica (2013) documentó que los paramilitares fue-
ron responsables de más del 35% de los asesinatos selectivos, frente al 16% de las guerrillas.
La CEV, por su parte, identificó que el 45% de los homicidios fueron responsabilidad de los
paramilitares, frente al 27% de las guerrillas y que el 52% de las desapariciones forzadas son
atribuidas a los paramilitares, frente al 24% a las FARC-EP (CEV, 2022).
6 Esta autora entiende por insurgencia aquellas iniciativas históricas y colectivas “que
intentan transgredir, interrumpir, interculturalizar e incidir, descolonizando y transfor-
mando las estructuras del poder y del saber, como también a los propios sujetos, con miras
hacia la edificación y realización de estructuras, instituciones, relaciones, y de saberes y
seres realmente diferentes” (Walsh, 2007, pp. 14-15 en Marcos, 2008, p. 88).

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Dossier

se visibilizara. Al analizar las memorias fragmentadas experimentadas por


Tramas
y Redes miembros del movimiento armado socialista en México, Rodolfo Gamiño
Dic. 2024 observó que estos vieron en la transición democrática una oportunidad para
Nº7
ISSN cuestionar el lugar de su memoria en la historia mexicana, que los “colocó
2796-9096
como ‘derrotados’, como sujetos imposibilitados para reconfigurar sus re-
cuerdos, los cuales simbólicamente estaban suprimidos del ámbito público,
hundidos en la bruma de la culpa, el error y la vergüenza” (2017, p. 81). En
Colombia, Rafael Quishpe ha abordado las características de la emergencia
de la memoria colectiva de los excombatientes de las FARC-EP en el con-
texto transicional, como una apuesta por posicionarla. Para él, la memoria
fariana se caracteriza por ser “re-explicativa (en cuanto a contenido) y reivin-
dicativa (en cuanto a apuesta política)” (2018, p. 102). La primera implica que
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

“las voces insurgentes disputan la interpretación común (o mayoritariamen-


te aceptada) de múltiples hechos que marcaron la historia de la violencia y
la paz” (ibid.). La segunda, que esa memoria colectiva “exalta y heroíza [sic]
a sus figuras históricas y compañeros fallecidos, a la vez que ofrece razones
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

que, según su juicio, justificaron la larga confrontación armada y su involu-


cramiento como combatientes” (2018, p. 103). A esas dos características le
sumamos otros dos elementos fundamentales:
Es una memoria auto-crítica, pues con base en la ética revolu-
cionaria y las prácticas disciplinarias internas de la antigua guerrilla,7 re-
flexionan sobre los errores políticos y humanos cometidos, pero también
sobre las afectaciones causadas por sus acciones a las víctimas. Esto se ha
venido profundizando en el escenario transicional, en el proceso de recono-
cimiento de los derechos de estas y de sus demandas de justicia, y es recono-
cido por la Magistratura.8
Es una memoria contrahegemónica, que se construye a partir de
las experiencias de vida cotidiana en la clandestinidad, los márgenes y sus
intentos de actuar por fuera del sistema capitalista, que hoy se enfrenta tam-
bién a las imposiciones de un ordenamiento neoliberal. Es una memoria que
cuestiona los discursos sociales hegemónicos en torno al conflicto armado
e interpela el relato dominante sobre las responsabilidades en los usos de las
violencias.

7 Como guerrilla marxista-leninista, el principio de la crítica y la auto-crítica atravesaba


los distintos procesos reflexivos internos de la organización. En términos disciplinarios, la
elaboración de auto-críticas cuando los guerrilleros cometían algún incumplimiento del
Reglamento de Régimen Disciplinario, eran parte fundamental del proceso disciplinario.
8 La conversación sostenida entre la Magistrada Julieta Lemaitre y la periodista Ma-
ría Jimena Duzán, da cuenta de ello. Está disponible en: https://www.youtube.com/
watch?v=QZhmDwgs12Y&ab_channel=Mar%C3%ADaJimenaDuz%C3%A1n

166 |
Dossier

La memoria fariana se elabora fundamentalmente a partir de


Tramas
las remembranzas, de los testimonios hablados y de la cultura oral, propia de y Redes
las comunidades campesinas. La cultura interna y las prácticas propias de la Dic. 2024
Nº7
guerrilla9 convirtieron la narrativa del testimonio individual y colectivo en ISSN
2796-9096
vehículo central de reproducción de la memoria. A ello se le suma la pérdida
de otros materiales escritos, fotográficos o audiovisuales en la conducción de
las hostilidades, es decir que a menudo solo se puede contar con la palabra,
con las voces de las y los excombatientes, para quienes, al igual que para la
gente campesina, es sagrada. En este caso, como señala Mercedes Vilanova,
“la memoria personal es el único lazo con lo que fue” (2002, p. 22). Esta
autora refiere que:

Ser íntegros es reconocer el propio pasado y construir una continui-


dad narrativa que despliegue el esfuerzo por constituirse personal
y colectivamente. El rol de la memoria no se limita a conservar y
transmitir (…). La memoria realiza una síntesis de lo vivido a través
de un proceso que solo concluye con la muerte y gracias al cual una
persona o un grupo se aprehenden en su unidad. Este esfuerzo de re-
conocimiento nos permite la relación con nosotros mismos y, cómo

Lorena Carrillo González


con la memoria agustiniana, el conocimiento de nosotros mismos

Julia Lledín Vitos


se transforma en el hilo conductor de una vida asumida con cierta
transparencia, resistiendo distorsiones y falsificaciones y poniendo
límite a las fuerzas del olvido (Vilanova, 2002, p. 26).

Así, la memoria fariana que se expresa en un contexto transi-


cional puede comprenderse, justamente, como “continuidad narrativa” de
exintegrantes de las FARC-EP que reconocen su pasado. Quienes narran ese
pasado y reconstruyen esa memoria hoy en día son personas que vivieron
directamente esos hechos, pero que reflexionan en un nuevo contexto sobre
ellos, lo que ofrece nuevas posibilidades de pensar su acción pasada, pero
también su proyección futura.
Teniendo en cuenta estas características, creemos que la me-
moria fariana debe ser comprendida y abordada como una memoria insur-
gente, que también se cuestiona algunos aspectos de sus propias prácticas
colectivas en medio de la guerra. Esto, en tanto se elabora con sujetos que se
construyeron a sí mismos/as como insurgentes, pero también porque reco-
ge experiencias de resistencia a las violencias hegemónicas y de intentos de
construcción de un proyecto político alternativo. Estos sujetos reflexionan

9 Asociadas con la vida clandestina, la estructura de los ejércitos irregulares, las necesi-
dades militares de no dejar evidencias y mantener la compartimentación de la información,
entre otros.

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Dossier

críticamente sobre sus propias acciones que generaron a su vez otras resis-
Tramas
y Redes tencias. Esto es lo que permite el diálogo y reconocimiento de las víctimas,
Dic. 2024 así como avanzar en escenarios de reconciliación más honestos que permi-
Nº7
ISSN tan transformar prácticas y construir otros relatos de país. Es una “memoria
2796-9096
colectiva que se construye y se deconstruye en una constante tensión entre la
reivindicación y la reconciliación” (Quishpe, 2018, p. 110).
Si bien la escucha de estas memorias en el proceso transicional
está centrada en la reconstrucción de sucesos violentos, es fundamental no
perder de vista que la memoria fariana se enuncia desde la perspectiva de
quién le dio un sentido a la lucha armada, cuyo ciclo terminó, del que cono-
cen el desenlace y sufren sus consecuencias (Saltalamacchia, 1992). Así, esta
memoria puede permitirse comprender, analizar e interpretar (Traverso,
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

2003) las violencias y sus consecuencias, antes que incorporar acríticamente


análisis dicotómicos sobre víctimas y victimarios. Por ello, ante la abundan-
cia de descripciones estereotipadas y saturadas de la guerra (Payne, 2002), el
posicionamiento de la memoria insurgente lucha por el sentido del pasado
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

con el relato hegemónico que lo enmarca, promueve reflexiones críticas so-


bre la cotidianidad de la guerra y aporta conocimiento imposible de adquirir
por otras fuentes. Interpela la verdad y la reconstrucción de los hechos, que
son aceptados socialmente solo si provienen de una experiencia higienizada
y libre de subjetividad política; solo si se enuncian desde una experiencia ver-
gonzante del guerrero.
Es posible que las y los exguerrilleros/as tiendan a “organizar el
discurso de su memoria desde sus actuales convicciones” (Saltalamacchia,
1992), esto es, desde un presente marcado por la continuidad de la guerra
y la difícil implementación de un acuerdo de paz que prometió garantías
jurídicas –y físicas– para su participación política y su reincorporación. Te-
niendo en cuenta este contexto social cercano,10 la reconstrucción de esas
narrativas insurgentes suele estar atravesada por múltiples temores, por ello
es importante señalar que la transicionalidad también ha sido una oportu-
nidad para que los equipos técnicos que apoyan a este colectivo ante la JEP
diseñen herramientas que rescatan esas narrativas y facilitan su evocación
(Lledín, Lugo y Pérez, 2023).
Desde esta comprensión, escuchar sin sesgos la memoria fariana
resulta importante al menos en dos sentidos. Por un lado, por su capacidad

10 Por contexto social cercano se entienden las circunstancias que rodean los aportes y
que pueden incidir en el relato del excombatiente. Un ejemplo de ello es el análisis de una
entrevista al General Videla, que realizó Martín Kohan en el que señalaba que los juicios
iniciados por aquel entonces en Argentina respecto al robo de niños incidió en los silencios
y en el modo en el que Videla abordó la explicación o no de dichos eventos. Véase “Videla. El
horror del silencio” de Kohan en Reyes Sánchez et al. (2016, pp. 137-148).

168 |
Dossier

de pensar críticamente el pasado, para comprenderlo, incluso en su crude-


Tramas
za, y avanzar en diálogo con otras memorias hacia la no repetición de la y Redes
violencia. Por otro lado, para recuperar y actualizar un horizonte de trans- Dic. 2024
Nº7
formación social, que pone en su centro la vida, la dignidad y la igualdad, a ISSN
2796-9096
partir de experiencias valiosas que contribuyen a pensar y construir nuevos
proyectos políticos de sociedad. Esto permitirá la expansión de los marcos
sociales de los recuerdos,11 al darle un lugar en la memoria social del país.
Expondremos a continuación cómo esa memoria insurgente
dialoga y se tensiona con otras en el desarrollo de la Jurisdicción Especial
para la Paz. En ese proceso, testimonio, memoria colectiva y construcción de
la verdad se entretejen, siendo ese marco de sentido en el que se inscriben los
testimonios individuales y colectivos de las y los exguerrilleros, tanto ante
las entidades transicionales, como en los ejercicios autónomos que se llevan
a cabo (Quishpe, 2018).

El contexto transicional en Colombia y la memoria


insurgente: la tensión entre el arrepentimiento y el
reconocimiento

Lorena Carrillo González


La historia de Colombia parece una historia de ciclos inacabables de violen-

Julia Lledín Vitos


cia, que podría considerarse un conflicto intratable en la caracterización de
Daniel Bar-Tal (2009), es decir, un conflicto que permanece en el tiempo,
con sucesivos ciclos de violencia, debido a las condiciones estructurales que
le son propias y a la persistencia de una cultura que legitima el uso de la vio-
lencia para resolver los conflictos (Beristain, 2021).
En perspectiva histórica, los procesos de resistencia tomaron la
forma de organizaciones y movimientos políticos y sociales y de movimien-
tos guerrilleros, los cuales proliferaron entre las décadas de 1950 y 1990,
varios de ellos se fueron moldeando en lo que Castellanos (2023) definió
como el “espíritu de la época”, producto de entrecruzamientos de diversos
procesos culturales, políticos y sociales. Desde esos años, la respuesta esta-
tal a todo movimiento de resistencia se ha guiado por la llamada “doctrina
del enemigo interno”, que divide la sociedad en dos grupos: buenos/ami-
gos y malos/enemigos. En contextos de conflicto armado prolongado, como
el colombiano, la sociedad se polariza, con memorias también polarizadas
(Castillejo, 2021). En ese marco, quien no acepte lo estipulado por el orden

11 Retomando el planteamiento de Halbwachs, la profesora Elizabeth Jelin, en su con-


ferencia “Interrogar el pasado. Silencios y recuerdos en palabras, imágenes, sonidos y
recuerdos”, impartida en noviembre de 2024 en la Universidad de Antioquia, plantea
que los marcos sociales de los recuerdos salientes se expanden para incluir otros even-
tos, otros protagonistas. Conferencia disponible en línea en: https://www.youtube.com/
watch?v=OTAgYSXhlIA&ab_channel=InstitutodeEstudiosRegionales-UdeA

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Dossier

establecido, los insurgentes en términos de Franco (2009), que resisten o


Tramas
y Redes defienden propuestas de transformación, son considerados enemigos y, por
Dic. 2024 tanto, objeto de la violencia directa. El actual escenario transicional no es-
Nº7
ISSN capa a esa configuración histórica, de modo que la estigmatización continúa
2796-9096
vigente, así como la negación de la subjetividad política y de las experiencias
de quienes estuvieron alzados en armas y decidieron firmar un acuerdo de
paz, lo que a menudo orienta la comprensión de los aportes de verdad en el
marco del sistema judicial. Si bien existen falencias en el proceso e indivi-
duos que deliberadamente se niegan a satisfacer los derechos de las víctimas,
los relatos que permiten comprender contextos y reconstruir hechos son a
menudo desestimados por considerarlos justificatorios.12
Sobre las experiencias de excombatientes de las FARC-EP pe-
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

san distintos sesgos que a menudo suelen orientar la validación del aporte o
no a la verdad: el sometimiento a un proceso judicial, el reconocimiento de
afectaciones y responsabilidades, pero también el sesgo de la derrota. El es-
cenario de la justicia transicional suele anular la subjetividad política de las
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

y los insurgentes, privilegiando la validez de aquellos aportes donde además


de reconocer los hechos, se arrepienten de ellos. Recordemos que, según la
RAE, “reconocer” significa “admitir o aceptar que alguien o algo tiene de-
terminada cualidad o condición” y “admitir como cierto algo” (RAE, 2014,
definición 8 y 9), mientras que “arrepentirse”, se refiere a “sentir pesar por
haber hecho o haber dejado de hacer algo” o “no ser consecuente con un
compromiso” (RAE, 2024, definición 1 y 2). En la comprensión de quienes
integraron las FARC-EP es posible reconocer el daño causado a las víctimas
y admitir la responsabilidad, sin arrepentirse de las decisiones de la organi-
zación, pues perciben esto último como arrepentirse de haber pertenecido a
la guerrilla y de su compromiso revolucionario.13
Tal como lo señala Traverso (2011), diríamos que en tiempos re-
cientes el pasado se ha convertido en un objeto de consumo y de espectáculo.
Para el caso de estos tiempos transicionales el pasado de las y los excomba-
tientes se ha vuelto potencialmente rentable. Una rentabilidad sujeta, claro
está, a que se presente como un pasado neutralizado y a que coincida con la
memoria de las víctimas y refuerce su arrepentimiento ante la comisión de

12 Véase, por ejemplo la nota “Víctimas cuestionaron los aportes de verdad hechos por
exintegrantes de las Farc ante la JEP” (López, 4 de abril 2023); o “Pese a imputación de es-
clavitud, víctimas están insatisfechas por falta de reconocimiento del Secretariado” (Verdad
abierta, 2 de mayo 2024); o el Boletín # 33. Determinación de hechos y conductas en el Caso
No. 01 y atribución de responsabilidad a los integrantes del Secretariado de las FARC-EP:
Auto 019 de 2021 de la SRVR (III). Disponible en: https://www.coljuristas.org/observato-
rio_jep/documentos/boletines/boletin_33.pdf
13 Esta afirmación se realiza a partir de conversaciones informales con exintegrantes de
las FARC-EP que participan ante instancias transicionales.

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Dossier

crímenes sujetos a sanción penal. Así, la exigencia de “neutralizar” la me-


Tramas
moria fariana, silenciando cualquier explicación que pueda ser interpretada y Redes
como justificatoria o que interpele la verdad de las víctimas, profundiza las Dic. 2024
Nº7
tensiones naturales del proceso transicional y distancia las posibilidades de ISSN
2796-9096
construir una verdad integradora, propia del proceso dialógico. Podríamos
señalar que esto es en parte a lo que la Magistrada Julieta Lemaitre de la Sala
de Reconocimiento de Verdad de la JEP, se refiere con “dimensión moral de
la verdad”.14
Suponer entonces que, sobre este tipo de aportes, la JEP logra-
rá hacer un cierre moral al conflicto armado desconoce, entre otras cosas,
que los vencidos “repiensan el pasado con una mirada aguda y crítica, que
la experiencia de la derrota contiene un potencial epistemológico que tras-
ciende su causa” (Traverso, 2018, p. 63). Así, al orientar prioritariamente la
coincidencia de los relatos de las víctimas con el reconocimiento y el arre-
pentimiento de las y los excombatientes, se pierden los ejercicios de memoria
que reflexionan críticamente sobre su pasado de lucha armada y se refuerza
un juicio moral sobre quienes integraron la insurgencia, construido desde el
relato dominante. Tal como lo señalaría Walzer en su estudio sobre la moral
y la guerra, “es importante subrayar que la realidad moral de la guerra no

Lorena Carrillo González


queda fijada por las actividades que los soldados ponen efectivamente en

Julia Lledín Vitos


práctica sino por las opiniones del conjunto de la humanidad” (1977/2001,
p. 43). Uno de los retos que enfrentan entonces las instituciones transiciona-
les es su capacidad para esclarecer la verdad –las verdades– sin ceder a pre-
siones políticas, dispositivos morales hegemónicos y a los sesgos de quienes
imparten justica u orientan las contribuciones, dando lugar a aquellas voces
que han permanecido silenciadas.
En ese escenario la reconstrucción de la verdad en el caso a caso
resulta imposible, pues a la magnitud de los hechos violentos se le suma que
a menudo solo se cuenta con testimonios: mayoritariamente de las víctimas
directas o indirectas, en una menor escala de los presuntos responsables y
en muchos casos no se cuenta con ningún tipo de información, lo que a
menudo se confunde con falta de reconocimiento, negación y afrenta a las
víctimas. Retomar las distintas memorias para construir una verdad recon-
ciliadora es la posibilidad de interpelar el relato dominante sobre la guerra y
la oportunidad de cumplir el propósito dialógico que orienta a las institucio-
nes transicionales. Esto implica darles lugar a las interacciones entre vícti-
mas y excombatientes en el presente, pero también en el pasado, ya que lejos
de ser excepcionales, han sido frecuentes. Tal como lo señalaba Primo Levi,

14 Véase el panel La verdad de la JEP. Definiciones y Alcances con los Magistra-


dos Julieta Lemaitre y Alejandro Ramelli. Disponible en: https://www.youtube.com/
watch?v=AwiCv4n8Lgw&ab_channel=JEPColombia

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Dossier

Son muchos los signos que indican que ha llegado el tiempo de ex-
Tramas
y Redes plorar el espacio que separa a las víctimas de los perseguidores (¡y
Dic. 2024 no sólo en los Lager nazis!), y hacerlo con una mano más ágil y un
Nº7
ISSN espíritu menos confuso de como se ha hecho, por ejemplo, en algu-
2796-9096 nas películas. Sólo una retórica esquemática puede sostener que tal
espacio esté vacío: nunca lo está, está constelado de figuras torpes o
patéticas (a veces poseen al mismo tiempo las dos cualidades) que
es indispensable tener presente si queremos conocer a la especie hu-
mana, si queremos poder defender nuestras almas en el caso de que
volvieran a verse sometidas a otra prueba semejante o si, únicamen-
te, queremos enterarnos de lo que ocurre en un gran establecimiento
industrial ([1989] 2012, p. 414).
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

A continuación, se ejemplifican algunas de estas situaciones:

-Silenciamiento de los aportes: La polémica generada en torno a la imputa-


Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

ción al antiguo Secretariado de las FARC por el crimen de esclavitud den-


tro del Caso 01 “Toma de rehenes y otras graves privaciones de la libertad”
realizada en 2021, relacionada con el patrón de secuestros por control social
y territorial, evidencia el silenciamiento de las voces de los excombatientes
para comprender lo acaecido: los casos que la JEP encontró para ilustrar este
crimen, basados en los relatos de quienes solicitaron su acreditación como
víctimas (Autos 244 y 279 de 2021), hacen referencia a sanciones comunita-
rias impuestas a quienes incumplieron las llamadas normas de convivencia,
afirmando que estas normas fueron impuestas por la guerrilla y respondían
al control social y territorial ejercido por la insurgencia, y al temor de la
población. Rechazando que las conductas ya reconocidas que afectaron la
dignidad de las víctimas de secuestro fueran calificadas como esclavitud, el
antiguo Secretariado señaló en una carta pública que “sería faltar a la verdad
y quedar en deuda con la historia permitir que se imponga la narrativa de
que las Farc fue una organización esclavista” (El Espectador, 7 de noviembre
2021). Así mismo, en la respuesta formal refirieron sobre las sanciones por
incumplimiento de normas de convivencia que estas

surgieron como una respuesta comunitaria a la necesidad de contar


con normas comunes que permitieran regular la vida comunitaria y
la convivencia, así como gestionar diferencias y conflictos que surgen
entre sus integrantes [...] en donde las comunidades desarrollaron
formas de administración de justicia, supliendo la ausencia del Esta-
do, y la guerrilla apoyaba dichos modelos comunitarios (Londoño, 4
de febrero 2022).

172 |
Dossier

Dando diversos ejemplos de contribución en audiencias y en


Tramas
actos de reconocimiento con la CEV, aluden a la forma en la que asumieron y Redes
esa tarea, buscando legitimidad social, al garantizar la protección de la co- Dic. 2024
Nº7
munidad, del “justo comunitario” en los términos de Espinosa (2010). Sin ISSN
2796-9096
embargo, la solicitud se resolvió de manera negativa, de forma que la JEP,
no tuvo en cuenta los aportes desde la memoria de los comparecientes para
comprender esta interacción, al considerarlos justificatorios.

-Reconocimiento vinculado al arrepentimiento: En la audiencia de recono-


cimiento del antiguo Secretariado del Caso 01,15 sus miembros realizaron
las siguientes afirmaciones “los criminales fuimos nosotros […] fue nues-
tra gente la que actuó de esa manera tan infame, de esa manera cobarde”
(Pastor Alape); “me surgía una [palabra] escuchando los relatos: que sentí
asco. Asco de las mismas acciones que hicimos a nombre de las FARC-EP, a
nombre de las ideas revolucionarias” (Rodrigo Londoño); “nos avergüenza
que esto haya sucedido, no tenemos palabras […] la atrocidad y barbaridad
nos muestran y nos permiten entender el nivel de degradación a la que llegó
la guerra en Colombia” (Julián Gallo). Estas y otras afirmaciones similares
fueron aceptadas por la Magistrada Lemaitre, que, sin embargo, interrum-

Lorena Carrillo González


pió a Milton de Jesús Toncel cuando este afirmó que, en el caso de dos de las

Julia Lledín Vitos


secuestradas, en el campamento donde estaban cautivas se les construyeron
dos casas. La Magistrada fue enfática al decirle que “para las víctimas es muy
ofensivo, incluso cuando saben que hubo momentos en que hubo compasión
[…] cada vez que ustedes traen a colación esos momentos es profundamente
ofensivo”. El peso de la sanción ha llevado a que una parte de los compare-
cientes moldeen las intervenciones y dejen a un lado su memoria y su contri-
bución a la verdad de los hechos. Esto ha significado el aumento de tensiones
entre los propios excombatientes.

-Verdad de las víctimas y arrepentimiento: En la audiencia de observaciones


de víctimas del antiguo Bloque Sur,16 tras la narración de una de las víctimas
de los hechos asociados con su secuestro y ante la falta de reconocimiento
de parte de los comparecientes, la Magistrada María Galvis Patiño indicó
que registraba la tristeza y el dolor de la víctima por el no reconocimiento
de los hechos. Sobre el testimonio aportado señaló “La Jurisdicción lo cree,
la Sala lo da por cierto, independientemente de que esto no sea reconocido

15 Realizada los días 21, 22 y 23 de junio de 2022 en Bogotá. La Transmisión de los 3 días
de audiencia está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=KckiSIEZRcY&ab_
channel=JEPColombia
16 Realizada el 4 de julio de 2024 en Bogotá. La Transmisión de la audiencia está disponi-
ble en: https://www.youtube.com/watch?v=sbnauTeaSxI&ab_channel=JEPColombia

| 173
Dossier

por los comparecientes del Bloque Sur”. En la misma audiencia, un aboga-


Tramas
y Redes do representante de víctimas de la Comisión Colombiana de Juristas señaló
Dic. 2024 explícitamente que la demanda de su representado está ligada a que el re-
Nº7
ISSN conocimiento del daño esté “acompañado de manifestaciones sinceras de
2796-9096
contrición y arrepentimiento como una medida de satisfacción anticipada
para las víctimas que, en todo caso, contribuye a cimentar el perdón social,
que es un requisito para su reincorporación”.17
Los ejemplos mencionados dan cuenta de cómo las afirmacio-
nes de arrepentimiento son bien recibidas, mientras que las que buscan ex-
plicar y aportar otras versiones de los hechos, así como señalar las falencias
de información, son acalladas y percibidas como falta de aporte. Los ejerci-
cios de memoria insurgente se dan por tanto en un escenario poco propicio
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

para su escucha, el entendimiento y la aceptación de narrativas no hegemó-


nicas. La memoria insurgente no ha contado con escenarios propicios para
ser atendida y utilizada.
A continuación, a manera de cierre, realizamos algunas re-
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

flexiones que esperamos puedan contribuir a la generación de conocimiento


sobre la memoria insurgente fariana y su importancia en la construcción
de una verdad integradora, como una contribución para la reconciliación y
para la elaboración de nuevas formas de resistencia.

Hacia una verdad integradora


La reconstrucción de la verdad, de las verdades, del conflicto armado se con-
vierte en una tarea compleja, en la que distintos actores contribuyen desde
su memoria colectiva, a la par que compiten por la exclusión de las memorias
de quienes, en el pasado, eran considerados sus enemigos. Para cada actor,
la verdad se equipara con su memoria, sin dar cabida a las explicaciones o
argumentos de otros, a veces por desconocerse, a veces por negarse abierta-
mente. Por lo general, esos testimonios solo concurren parcialmente, debido
a los lugares de enunciación desde donde se evocan.
En ese sentido, la construcción de una verdad integradora, solo
es posible si se basa en el tejido de las narrativas testimoniales de las víctimas,
pero también de las y los exintegrantes de las FARC-EP. Esto se convierte en

17 Situaciones similares fueron incorporadas en el informe final de la CEV, al señalar que


la antigua guerrilla debía asumir responsabilidad por la estigmatización que sufrió la po-
blación civil por parte del Estado, los grupos paramilitares y la misma sociedad, en regiones
donde la insurgencia hacia presencia y tenía base social (Caso “La verdad de las gentes de
la selva, el río y las cachiveras. La guerra desconocida de Mitú” https://www.comisiondela-
verdad.co/caso-toma-de-mitu; Hallazgos y recomendaciones, en relación con poblaciones
específicas, como los pueblos étnicos, el campesinado o la población cocalera, pp. 160, 209,
383, entre otras).

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Dossier

la esencia del esclarecimiento, un proceso tan potente como frágil, que se


Tramas
afecta y se redefine constantemente, entre otros, por la comprensión social y Redes
de las víctimas y de los excombatientes de las FARC-EP. Dic. 2024
Nº7
Las víctimas suelen ser agrupadas en un todo homogéneo que ISSN
2796-9096
permite diferenciar las buenas de las malas, es decir, aquellas que son bio-
grafiables frente a las que se constituyen como olvidables (Reguillo, 2007).
Han sido comprendidas en el relato dominante sobre la guerra como “cuer-
pos sin voz, anónimos, en masa” (Rancière, 2010), sin identidades políticas,
necesidades ni procesos de sanación específicos. En el escenario transicional
colombiano, las buenas se asocian, por lo general, con las víctimas de las
guerrillas. En este grupo se suele resaltar especialmente a aquellas personas
pertenecientes a grupos económicos, familias de clase alta, que habrían pa-
decido la totalidad de atrocidades cometidas por las guerrillas.18 A menudo
en esta dicotomía se suele comprender a las víctimas buenas como víctimas
inocentes. En contraposición, las víctimas malas se asocian con la criminali-
dad estatal y son culpabilizadas por lo que les sucedió: “algo hicieron”, “se lo
buscaron”, estas serían víctimas culpables. Por ello, a menudo, las víctimas
reacomodan sus relatos, elaboran silencios y secretos, develan y ocultan in-
formación (Robin Azevedo, 2023) para encajar en la categoría de víctimas

Lorena Carrillo González


buenas y con ello lograr reconocimiento y agilidad en el desarrollo de sus

Julia Lledín Vitos


casos ante la JEP, pero también ante instancias encargadas de los procesos
de reparación. Como señala Calveiro “es necesario precisar, poner nombre
y apellido –es decir, coordenadas espaciales y temporales– cada vez que ha-
blamos de “la víctima”, si es que queremos entender algo” (2017, p. 134), pues
las víctimas también están atravesadas por el conflicto y se han construido
socialmente.
Por su parte, quienes integraron las FARC-EP suelen ser de-
finidos socialmente como terroristas criminales. En contraposición, estos
se conciben a sí mismos como sujetos revolucionarios, que integraron una
organización político-militar que buscaba defender al pueblo. Ingresaron a
veces por decisión política, a veces por la persecución del Estado y de otros
actores armados, a veces por necesidad, por escapar de profundas situacio-
nes de pobreza, por la necesidad de auto reconocerse y empoderarse tras
sufrir violencias basadas en género (Beltrán, 2015; Cifuentes Patiño, 2009).

18 Aunque el universo de víctimas asociadas con las guerrillas es amplio, el desarrollo del
Caso 01 ha dejado ver cómo se percibe un tratamiento distinto de los casos entre aquellos
más famosos y aquellos que permanecen en el anonimato. La representación judicial de las
víctimas ha señalado, por ejemplo, que las elecciones de las víctimas para las audiencias de
reconocimiento parecieran estar influenciadas en gran medida por la atención mediática
que recibían algunos casos. Estos consideran que un criterio que a veces prima en la elec-
ción son aquellos casos con una mayor presencia en los medios de comunicación (Valencia
Cortés y Molano Ayala, 2023).

| 175
Dossier

Las decisiones que tomaron en el ejercicio de la rebelión buscaron contribuir


Tramas
y Redes a los objetivos de resistencia y transformación social y enfrentar a una oli-
Dic. 2024 garquía que usaba la violencia para defender sus privilegios de clase (Comi-
Nº7
ISSN sión de historia FARC-EP, 2017). Por ello, ser calificados como “criminales
2796-9096
de guerra y de lesa humanidad”, supone un cuestionamiento profundo a
su subjetividad e identidad revolucionaria. Al respecto un exguerrillero se
pregunta “¿cuál va a ser el futuro de lo que fuimos?”.19 Si bien han reconocido
su responsabilidad en hechos y políticas que constituyen crímenes interna-
cionales, el malestar generado por la aplicación de esta categoría en la JEP
se relaciona con la percepción de que la misma niega el sentido de vida y la
identidad revolucionaria que les es propia. Desde esta mirada, es distinto ser
revolucionarios que cometieron vulneraciones de los derechos de otros, a ser
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

criminales. En el centro de esa distinción está la tensión entre el reconoci-


miento y el arrepentimiento (Gago y Ríos, 2021).
El proceso de esclarecer la verdad requiere entonces que las par-
tes se abran a la posibilidad de comprender la verdad desde una construc-
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

ción dialógica que reconoce, tal como lo plantea la profesora Jelin, las luchas
por el sentido del pasado. A este respecto, Mínguez plantea, para el caso del
País Vasco, que para que sea posible el diálogo, es importante avanzar en la
construcción de una memoria incluyente, construida a partir de “memorias
colectivas incluyentes, complejas y flexibles” (2015, p. 243), para lo que “es
necesario acercarse a un mínimo común compartido por toda la sociedad”
(Mínguez, 2015, p. 247). Desde esta perspectiva, el trabajo de memoria busca
“la construcción de visiones subjetivas menos defensivas y reactivas donde
se puedan integrar distintos puntos de vista” (Mínguez, 2015, p. 242).
A partir del concepto de memoria incluyente de Mínguez, pro-
ponemos una adaptación en el escenario transicional colombiano, para
abordarlo como verdad integradora, en tanto es la verdad lo que buscan
las entidades del Sistema integral. Al ser integradora, se plantea ir más allá
de la inclusión,20 pues al integrarse en esa verdad más amplia, las distintas
memorias entran en diálogo y construyen un mínimo común que da sen-
tido al conjunto. El proceso de construcción de esa verdad integradora no
implica, como señala Beristain que “los grupos y personas abandonen su
postura, se trata de desideologizar el análisis de la realidad, empleando es-
quemas más amplios y flexibles, que abran la posibilidad de nuevas formas
de comportamiento” (2021, p. 116). En el caso del País Vasco, el colectivo

19 Expresión aportada en conversación informal con un excomandante de las FARC-EP,


en relación con el desarrollo del proceso de justicia por parte de la JEP.
20 La RAE señala que “integrador” significa que “alguien o algo pase a formar parte de
un todo”, mientras que “incluyente” hace referencia a “poner algo o a alguien dentro de una
cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites”.

176 |
Dossier

de víctimas de ese conflicto que participó en la Iniciativa Glencree,21 ilustra


Tramas
bien esta situación al señalar que en esos procesos son habituales las “dis- y Redes
cusiones ideológicas, porque en muchas cosas no estamos de acuerdo” (s.f., Dic. 2024
Nº7
p. 7). Pensar entonces en las verdades del conflicto implica abrirse a com- ISSN
2796-9096
prender que la vivencia del otro ha sido distinta y encontrar la forma de
que esas diferencias quepan en el esclarecimiento del pasado, no solamente
diferenciando entre víctimas y responsables, sino también entre las distintas
víctimas y entre los distintos responsables. Se requiere, paralelamente, un
ejercicio que podríamos denominar como de re-politización de la diferencia,
es decir, de trabajar para comprender, y aceptar que el desacuerdo es nece-
sario en una sociedad democrática y que trabajar sobre la diferencia permite
aceptar al otro y no eliminarlo. Se requiere superar la exigencia del arrepen-
timiento, y aceptar el reconocimiento como mínimo común, para aportar
otras bases al proceso restaurativo.
Como señala Aranguren (2008), para que una persona pueda
expresarse es necesario que haya alguien dispuesto a escuchar. En el caso de
los excombatientes de las FARC-EP se requiere trabajar en las condiciones
sociales de la escucha de su memoria insurgente fariana, que incorpora una
autocrítica reflexiva sobre las afectaciones causadas por la guerra y un reco-

Lorena Carrillo González


nocimiento de responsabilidad en los hechos victimizantes que cometieron.

Julia Lledín Vitos


Tanto víctimas como responsables “(t)endrá(n) que pensar en cómo descri-
bir con pudor y dignidad los actos que han degradado y humillado a miles
de personas, porque habrá podido entrever que las narraciones del otro, con
sus silencios, sus huecos y sus vacíos, irrumpen también en la conciencia
ética de quien los escucha” (Aranguren, 2008, p. 21).
Es fundamental la existencia de interlocutores/as que ayuden
y acompañen en la narración y reflexión (Beristain, 2021). Las institucio-
nes transicionales deberán jugar ese rol de interlocutor que dé cabida a las
distintas memorias, buscando que dialoguen entre ellas y reflexionen sobre
las realidades del conflicto armado para avanzar hacia la construcción de
una verdad integradora. Por ende, aquellas narrativas del arrepentimiento
impulsadas por las y los Magistrados de la JEP, que insisten en valoraciones
restringidas del aporte de verdad y el reconocimiento de responsabilidad de
quienes integraron las antiguas FARC-EP, deben perder protagonismo. De
la misma manera deberán reconocerse como sujetos/as atravesados por una
lectura de la guerra que, sumada al mandato de la centralidad de los derechos
de las víctimas, puede afectar su actuación como jueces imparciales, pues al

21 Esta fue “una experiencia de encuentro y debate entre víctimas de violencia política y
terrorismo de diferente signo, que comenzó en diciembre de 2007”; son víctimas de distin-
tos grupos y distintos hechos victimizantes en el desarrollo del conflicto vasco, impulsado
por la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco (DAV).

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Dossier

manifestar una identidad con las víctimas, que va más allá de la empatía
Tramas
y Redes necesaria en el proceso de justicia, caen a menudo en falsas equivalencias,22
Dic. 2024 en juicios morales,23 en la negación de la escucha y el desconocimiento de
Nº7
ISSN elementos aportados desde la memoria fariana para comprender y esclarecer
2796-9096
los hechos, aspectos que van, justamente, en vía de garantizar los derechos
de las víctimas, incluida la no repetición.
Por lo anterior, es importante identificar sobre qué bases se pue-
de establecer el diálogo entre las memorias. En ese sentido, Quishpe señala
que el problema en el proceso transicional, centrado primordialmente en la
memoria de la víctima, “sigue haciendo énfasis en que los excombatientes
–en el marco de su vinculación con la justicia transicional– solo deberían
aportar al componente de verdad como garantía de los derechos de las víc-
El lugar de la memoria insurgente fariana en el escenario transicional colombiano

timas, desconociendo que ellos también construyen la memoria colectiva


de su agrupación” (2018, p. 97). La Iniciativa Glencree remarca que el diá-
logo debe partir del reconocimiento mutuo “porque hay una dignidad que
ha sido despreciada y una realidad que ha sido negada muchas veces” (s.f.,
Entre el reconocimiento y el arrepentimiento

p. 10); “[e]s difícil hablar de tu dolor y escuchar el de los demás”, pero ahí se
genera la comprensión y el sentir de que “somos exactamente iguales” (s.f.,
p. 6). El diálogo y el reconocimiento no solamente se refieren a la violencia
en sí y las afectaciones causadas, sino también a la capacidad de resistir y
transmitir esas prácticas resistentes.
Si bien este proceso de construcción de una verdad integradora,
en la que las partes puedan verse, al menos parcialmente, reflejados, tiene
pocos avances específicos en el actual proceso transicional, podemos apun-
tar algunas ideas para pensarlo. En primer lugar, se requiere escuchar las
narrativas de los distintos actores, también de quienes integraron las FARC-
EP, en tanto son depositarios de memorias sobre la resistencia a distintos
tipos de violencias y de construcción de tejido social en distintas circuns-
tancias. El reconocimiento de la condición de resistente de la otra parte y de
su capacidad para elaborar el sufrimiento y sobrevivir a los distintos tipos
de violencia se convierte en un referente fundamental en este proceso. Los

22 Como ejemplo, el Magistrado auxiliar Felipe Alejandro Galvis Castro en la audiencia


de observaciones de las víctimas a las versiones del antiguo Bloque Oriental, ocurrida el 6 de
junio de 2024 en Bogotá cuando señaló que las FARC llegaron a atacar a “quienes prestaban
un servicio al Estado, como hacen ahora los magistrados de la JEP”, refiriéndose a la Fuerza
Pública en Mitú. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=1HTGrL1L8fY.
23 Estos juicios morales hacen parte de la visión de la JEP en relación con todos los compa-
recientes, como evidencian las declaraciones de la Magistrada Lily Rueda en la Audiencia de
Reconocimiento y Aceptación de Responsabilidad del Subcaso Huila – Caso 003, el 10 de
agosto de 2024 en Neiva, dirigiéndose a los comparecientes: “esta es una oportunidad para
demostrar que han retomado ese compás que perdieron en algún momento de sus vidas”.
Disponible en: https://www.facebook.com/watch/?v=1183460592917441

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Dossier

antiguos insurgentes, pero también las víctimas, deben trabajar en una re-
Tramas
elaboración de la memoria que transforme el lenguaje propio de la guerra y y Redes
sea capaz de desideologizarse para ser escuchado por el otro. Comprender Dic. 2024
Nº7
y reconocer al otro como un ser humano, que ha sufrido y ha resistido, es ISSN
2796-9096
importante para avanzar en las condiciones de la escucha y la valentía para
hablar y reflexionar conjuntamente, sin que eso conlleve una negación de
lo que cada uno es, piensa y siente. El diálogo y la construcción conjunta de
una verdad integradora no implican renunciar a los postulados políticos,
morales o identitarios propios, pero sí aceptar que el otro no los comparta
y que, pese a ello, sea posible el reconocimiento. Abrirse a escuchar las mo-
tivaciones, las experiencias y los intereses del otro, aceptando que existirán
contradicciones, pero que es posible trabajar, a partir de la comprensión del
lugar de enunciación de cada actor, su posición ideológica, los intereses en
juego, los autorretratos de cada parte, la imagen que cada una tiene de la otra
o de las propias características de la memoria como proceso de reelabora-
ción de la experiencia.
Los diálogos directos, sin la excesiva mediación del proceso en
la JEP, entre víctimas y responsables que vivieron unos mismos hechos o
el conflicto en el territorio, con la preparación que esto requiere, ofrece el

Lorena Carrillo González


mejor escenario para la construcción de esa verdad integradora. Los acto-

Julia Lledín Vitos


res externos pueden acompañar ese proceso, pero no imponer sus visiones
sobre las experiencias directas de quienes vivieron directamente los hechos
que se están abordando. En la experiencia común, pese a atravesarse desde
distintos lugares, están los matices, pero también los puntos de encuentro,
las emociones, las contradicciones y la comprensión. La mediación tiene ahí
una función crucial, porque ayuda a la comprensión y a la escucha.
Los procesos de esclarecimiento y reconocimiento ante las ins-
tituciones transicionales constituyen precisamente una oportunidad para
construir una verdad integradora que permita proyectar un futuro conjunto
de dignidad, desde ejercicios de memoria críticos e inclusivos. Una cons-
trucción de una memoria que supone

complementar los hechos con evaluaciones de las conductas perso-


nales que sean asumibles por todos, incluidos los protagonistas, y así
llevar la memoria al terreno de lo aceptable (o al menos comprensi-
ble) más que al campo de lo exigible desde el punto de vista de las
distintas convicciones éticas y morales, las cuales no admiten desvia-
ciones ni trasgresiones (Ibarra Güell, 2021, p. 213).

Las entidades transicionales requieren despojarse a sí mismas, y


a quienes las hacen realidad y materializan cada decisión y cada audiencia,
de los estereotipos polarizantes y moralistas de la guerra y abrirse a escu-
char las distintas memorias colectivas y comprenderlas, abrirse a escuchar

| 179
Dossier

la memoria insurgente fariana. Sin esa apertura, no se podrá contribuir a la


Tramas
y Redes construcción de procesos sostenibles de reparación del daño causado, de no
Dic. 2024 repetición y reconciliación, y se habrá perdido la oportunidad, abierta con la
Nº7
ISSN firma del AFP, de controvertir el relato hegemónico, y errado, sobre nuestro
2796-9096
pasado.

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Lorena Carrillo González


Julia Lledín Vitos

| 183
SECCIÓN
ARTÍCULOS
Título de sección

Diciembre 2024, N° 7
CLACSO, ISSN 2796-9096
A educação
sob o controle
empresarial: crítica
aos “Pensadores da
Educação do Futuro”

Mayara Oliveira Fernandes


Universidade de São Paulo, Brasil
[email protected]

Alex Viana Ramos Monte


Universidade Federal de São Paulo, Brasil
[email protected]
Fecha de recepción: 08/01/2024
Fecha de aceptación: 04/10/2024

Tramas
Resumo y Redes
O objetivo deste artigo é apresentar os atores que fazem parte do Conselho dos Pen- Dic. 2024
Nº7
sadores da Educação do Futuro (PEF) e desvendar seu projeto empresarial para a ISSN
2796-9096
educação. Para atingir o objetivo proposto, nossa análise de discurso se concentra
nas reuniões realizadas pelo Conselho, bem como nas declarações feitas por seus
representantes. Buscamos destacar dois aspectos principais: qual é a “educação do
futuro” e qual é o “futuro da educação” na perspectiva dos PEF. Para esse grupo, a
“educação do futuro” é caracterizada por uma abordagem tecnicista, já o “futuro da
educação” aponta para uma perspectiva de privatização, que pode acarretar profun-
das mudanças no direito à educação, principalmente para as classes trabalhadoras.

Palavras-chave
1| Pensadores da Educação do Futuro 2| privatização 3| educação 4| educação do futuro

Cita sugerida
Fernandes, Mayara Oliveira y Monte, Alex Viana Ramos (2024). A educação sob o
controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro” Tramas y
Redes, (7), 187-202, 70aj. DOI: 10.54871/cl4c70aj
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 187
Artículos

Tramas
Educación bajo control corporativo: crítica a los
y Redes “Pensadores de la Educación del Futuro”
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumen
2796-9096
El objetivo de este artículo es presentar a los actores que forman parte del Consejo de
Pensadores de la Educación del Futuro (PEF) y desentrañar su proyecto empresarial
para la educación. Para lograr este objetivo, nuestro análisis del discurso se centra en
las reuniones realizadas por el Consejo, así como en las declaraciones hechas por sus
representantes. Buscamos destacar dos aspectos principales: cuál es la “educación del
futuro” y cuál es el “ futuro de la educación” desde la perspectiva del PEF. Para este
grupo, la “educación del futuro” se caracteriza por un enfoque tecnicista y, por otro
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

lado, el “ futuro de la educación” apunta hacia una perspectiva de privatización, que


podría acarrear cambios profundos en el derecho a la educación, especialmente para
las clases trabajadoras.

Palabras clave
1| Pensadores de la Educación del Futuro 2| privatización 3| educación 4| educación del
futuro

Education under corporate control: critique of the


“Education Thinkers of the Future”

Abstract
The purpose of this article is to present the actors who are part of the Council of
Thinkers of Future Education (PEF) and unveil their business project for education.
To achieve the proposed objective, our discourse analysis focuses on the meetings held
by the Council, as well as on the statements made by its representatives. We aim to
highlight two main aspects: what is the “education of the future” and what is the “ fu-
ture of education” from the perspective of the PEF. For this group, the “education of the
future” is characterized by a technicist approach and the “ future of education” points
towards a perspective of privatization, which may bring about profound changes in
the right to education, especially for the working classes.

Keywords
1| Thinkers of Future Education 2| privatization 3| education 4| education of the future

188 |
Artículos

Introdução Tramas
A educação tem sido historicamente palco de intensos debates e disputas y Redes
Dic. 2024
por diferentes projetos. Ao longo do tempo, a educação foi sendo moldada Nº7
para atender aos interesses do Estado de tipo capitalista que se encontra em ISSN
2796-9096
sua fase neoliberal. A implementação de políticas de cunho neoliberal não
apenas afetou o mundo do trabalho, mas também teve repercussões em to-
das as esferas da vida social, incluindo a educação. A adoção de políticas
neoliberais se espalhou globalmente, intensificando os fatores estruturais do
sistema capitalista e disseminando os princípios neoliberais em todos os as-
pectos da sociedade. Concordamos com autores como Dardot e Laval (2016,
p. 136) quando afirmam que o neoliberalismo desencadeou uma revolução
no pensamento, ampliando os limites do mercado para abranger a “totalida-
de das atividades humanas”. Giovanni Alves (2011) fala sobre uma “coope-
ração complexa” que acentuou o movimento de “absolutização do capital”
em todas as esferas sociais. Robinson (2016, p. 5) argumenta que essas mu-
danças permitiram que os grupos dominantes se libertassem da responsabi-
lidade pelo trabalho e pelo estado de bem-estar social. Com as alterações nas
relações entre capital e trabalho, também ocorreu uma mudança no “tipo”
de capital humano exigido, o que demandou uma adaptação na educação

Mayara Oliveira Fernandes


Alex Viana Ramos Monte
para se adequar ao novo estágio do capitalismo. O objetivo deste artigo é
apresentar os atores empresariais que fazem parte do “Conselho dos Pen-
sadores da Educação do Futuro” e desvendar seu projeto empresarial para
a educação. O artigo pretende analisar criticamente quais são suas ideias
pedagógicas buscando compreender suas estratégias e impactos no cenário
educacional atual brasileiro e debater sobre o futuro da educação.
Para atingir o objetivo proposto, nossa análise se concentra nas
reuniões realizadas pelo Conselho, bem como nas declarações feitas por
seus representantes. Para a análise crítica dos materiais selecionados, op-
tamos por empregar a abordagem da análise de discurso. Essa abordagem
reconhece que a linguagem está intrinsecamente ligada a um contexto his-
tórico, político, social e ideológico específico (Dvoskin, 2017, p. 141). Isso
implica que os discursos são moldados por relações de poder e dominação
presentes em um dado período histórico. Portanto, é fundamental examinar
as relações que o texto mantém com suas condições históricas durante sua
produção e interpretação. Em um determinado contexto histórico, certos
discursos e interpretações prevalecem, dadas pela hegemonia do discurso
dominante. Através da análise de discurso, é possível explorar as diferentes
leituras possíveis, ou seja, identificar o campo de significados disponíveis em
um determinado texto (Dvoskin, 2017, p. 143). É crucial ressaltar que toda
análise de discurso deve ser fundamentada em uma teoria social e seguir um
procedimento que, de acordo com Orlandi (2009, p. 67), envolve um pro-
cesso constante de idas e vindas “entre teoria, consulta ao corpus e análise”.

| 189
Artículos

Entendemos que as instituições escolares desempenham um


Tramas
y Redes papel crucial não apenas no ensino de habilidades práticas, mas também na
Dic. 2024 inculcação das normas e comportamentos considerados apropriados para
Nº7
ISSN as diferentes classes sociais. Em outras palavras, a escola não apenas trans-
2796-9096
mite conhecimentos e habilidades, mas também perpetua a estrutura social
existente ao formar indivíduos que se ajustam aos padrões estabelecidos pela
sociedade. De acordo com Althusser, a escola desempenha um papel funda-
mental na reprodução da qualificação da força de trabalho e na perpetuação
da submissão às regras da ordem estabelecida (1980, p. 14). Isso significa que,
além de fornecer conhecimentos e habilidades, a escola molda a subjetivida-
de dos indivíduos de acordo com as necessidades do sistema econômico e
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

social vigente. Althusser (1980, p. 20) argumenta que a reprodução da força


de trabalho vai além do aspecto material, como o salário, e envolve tam-
bém a qualificação dessa força de trabalho de acordo com as exigências da
“divisão social-técnica do trabalho”. Isso implica que a escola desempenha
um papel significativo na formação de uma força de trabalho qualificada e
adaptada às demandas específicas do sistema produtivo e da sociedade como
um todo. Essa qualificação diversificada da força de trabalho é obtida não
apenas no ambiente de trabalho, mas também por meio do sistema educa-
cional e de outras instâncias e instituições sociais.
Este trabalho contribui ao criticar o “Conselho dos Pensadores
da Educação do Futuro” e seu projeto empresarial, destacando como suas
propostas pedagógicas, alinhadas ao contexto neoliberal, refletem um tema
atual e em andamento na educação. Ao analisar as estratégias e os impactos
desses atores no sistema educacional brasileiro, o artigo revela as motivações
por trás da mercantilização da educação e promove o debate sobre a impor-
tância da defesa da educação, em oposição à lógica do mercado.

A educação do futuro: competências necessárias


para o mundo de trabalho precarizado
Março de 2022 foi palco da primeira reunião, organizada pela Federação das
Indústrias do Estado de Goiás (FIEG)1, para definir um grupo de doze (12)
“especialistas renomados nacionalmente em diversas áreas do conhecimento”

1 A FIEG faz parte da Confederação Nacional da Indústria (CNI), que adota uma aborda-
gem sistemática ao desenvolver diretrizes com o propósito de “fortalecer a competitividade
da indústria” e impulsionar o crescimento do Brasil (CNI, 2018, p. 88). Nessa perspectiva, a
Educação é identificada como um elemento crucial para atender às necessidades da indús-
tria e garantir a qualificação da força de trabalho de acordo com as demandas do mercado.
A CNI desempenha um papel significativo na representação dos interesses da burguesia
industrial no Brasil, buscando influenciar políticas públicas e diretrizes educacionais que
estejam alinhadas com os objetivos e necessidades do setor industrial. Isso inclui a pro-
moção de programas e iniciativas educacionais que visam fornecer às empresas um pool de

190 |
Artículos

que começaram a fazer parte do conselho dos “Pensadores da Educação do


Tramas
Futuro” (PEF). Integram o Conselho dos Pensadores da Educação do Futu- y Redes
ro: Alexandre Campos Silva (PhD em Gestão do Conhecimento pela Ponti- Dic. 2024
Nº7
fícia Universidade Católica de São Paulo), Celson Pantoja Lima (doutor em ISSN
2796-9096
Computação pela New University Of Lisbon), Cláudio Sassaki (mestre pela
Stanford University Graduate School of Education), Eduardo Deschamps
(doutor em Engenharia Elétrica pela Universidade Federal de Santa Catari-
na), Edward Madureira Brasil (doutor em Agronomia Universidade Federal
de Goiás), Jefferson de Oliveira Gomes (doutor em Engenharia Mecânica
pela UFSC/RWTH Aachen Alemanha), Lúcia Dellagnelo (mestre e douto-
ra em Educação pela Universidade de Harvard), Maria Helena Guimarães
de Castro (mestre em Ciência Política pela Universidade Estadual de Cam-
pinas), Mozart Neves Ramos (pós-doutor em Química pela Politécnica de
Milão), Paulo Vargas (economista pela Pontifícia Universidade Católica de
Goiás), Rafael Lucchesi (economista pela Universidade Federal da Bahia) e
Sandro Mabel é administrador e especialista em negócios). Destaca-se que
dos 12 membros do conselho, nove possuem pós-graduações stricto sensu,
formados em renomadas universidades brasileiras e estrangeiras, como
PUC, USP, UFSC, UFG, UNICAMP, UFBA, New University Of Lisbon,

Mayara Oliveira Fernandes


Stanford University Graduate School of Education, Universidade de Har-

Alex Viana Ramos Monte


vard. Todos os membros estão ligados a empresas de diferentes ramos, como
tecnologia, indústria, agropecuária, mineração, engenharia e grupos econô-
micos (Credit Suisse e Goldman Sachs).
Este grupo de pessoas chamadas para integrar o Conselho do
PEF são considerados estudiosos capazes de pensar a educação que esteja
em consonância com as transformações e exigências do mundo do trabalho,
segundo a FIEG:

Donos de extensos currículos e exitosas carreiras profissionais, pro-


fessores, mestres e doutores foram escalados com a missão nobre de
subsidiar o trabalho das instituições da indústria em Goiás, que têm
legado de 70 anos de existência, identificando as necessidades da
educação em consonância com as exigências do mundo do trabalho,
a partir das perspectivas da Indústria 4.0 e das próximas revoluções
industriais e, neste momento, fundamentalmente dos avanços dos
sistemas digitais (2022, p.11).

Segundo Gramsci (2011), para garantir a dominação de clas-


ses na sociedade burguesa, a burguesia precisa contar com intelectuais

trabalhadores qualificados e adaptados às exigências do mercado, refletindo a perspectiva


de que a educação deve estar diretamente ligada às demandas do setor produtivo.

| 191
Artículos

orgânicos que desempenhem o papel de articular os interesses da classe do-


Tramas
y Redes minante com os dos dominados. Isso resulta na criação de uma racionalida-
Dic. 2024 de aparentemente universal, que oculta a relação contraditória entre capital
Nº7
ISSN e trabalho. Gramsci usou esse termo para descrever intelectuais que surgem
2796-9096
dentro de uma classe social específica e articulam seus interesses, visões de
mundo e ideologias. Esses intelectuais não apenas representam os interesses
de sua classe, mas também têm um papel ativo na formação e na dissemi-
nação das ideias que sustentam a hegemonia dessa classe sobre a sociedade.
Na primeira reunião do conselho, o presidente da FIEG, San-
dro Mabel, destacou que a educação deve estar estritamente voltada para
o mundo do trabalho. Ele enfatizou que os conselheiros devem “mapear e
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

identificar as novas habilidades exigidas para os trabalhadores da indústria


do futuro (...) criando um modelo de educação referência” (SISTEMAFIEG,
2022). Essa associação direta entre “indústria” e “educação” reflete a direção
que os conselheiros do programa PEF pretendem seguir para a educação:
um modelo estritamente focado nos interesses do mercado de trabalho. O
trecho citado revela uma perspectiva alinhada com a visão neoliberal da
educação, na qual a formação dos indivíduos é orientada principalmente
pelas demandas do mercado de trabalho. Sandro Mabel, ao enfatizar a ne-
cessidade de uma educação estritamente voltada para o mundo do trabalho,
indica uma abordagem utilitarista da educação, na qual o principal objetivo
é fornecer habilidades e competências que atendam às necessidades imedia-
tas do mercado.
A expressão “mapear e identificar as novas habilidades exigidas
para os trabalhadores da indústria do futuro” sugere uma abordagem prag-
mática, na qual a educação é vista como um meio de preparar os indivíduos
para se encaixarem nas demandas específicas da indústria. O termo “crian-
do um modelo de educação referência” indica a intenção de estabelecer um
padrão para a educação que esteja alinhado com as necessidades do mercado
de trabalho, enfatizando a utilidade imediata da educação em relação à pro-
dutividade econômica. Essa associação direta entre “indústria” e “educação”
sugere uma visão instrumental da educação, na qual a finalidade principal é
preparar os indivíduos para serem trabalhadores produtivos, em detrimento
de uma abordagem mais ampla que considere o desenvolvimento integral
das pessoas e sua capacidade de participar ativamente na sociedade.
Segundo a FIEG, o intuito da criação do programa é “influen-
ciar os modelos de educação e os processos de ensino e aprendizagem atra-
vés da antecipação das grandes e impactantes tendências” (Vaz, 7 de março
2022). De acordo com o presidente da FIEG, Sandro Mabel, os membros
do conselho do PEF são profissionais de “diferentes áreas do conhecimen-
to (...) comprometidos com a educação e a profissionalização” (Vaz, 7 de
março 2022). Para Mabel, é importante buscar estratégias na educação que

192 |
Artículos

levem em consideração o avanço tecnológico que estão adentrando o mundo


Tramas
do trabalho. Neste sentido, é necessário compreender o “perfil das novas y Redes
gerações de estudantes e a conexão com o mundo de trabalho” (Vaz, 7 de Dic. 2024
Nº7
março 2022). Aqui, vemos uma evidente aproximação da educação com o ISSN
2796-9096
mundo do trabalho. As habilidades que devem ser trabalhadas na educação
devem ser as requeridas no mundo do trabalho.
Uma análise crítica desses trechos pode apontar para a visão
instrumental da educação que eles refletem. Segundo Saviani (2021), ao dis-
sertar sobre as teorias pedagógicas não críticas, composta pela pedagogia
tradicional, pela pedagogia nova e pela pedagogia tecnicista, o tecnicismo
busca formar indivíduos eficientes que contribuam para o aumento da pro-
dutividade. Dessa forma, a abordagem dos PEF parece reduzir a educação a
um mero meio de fornecer habilidades e competências específicas para aten-
der às necessidades imediatas do mercado, o que se alinha com a pedagogia
tecnicista. Essa visão instrumental da educação, centrada na preparação
para o mercado de trabalho, pode negligenciar outros aspectos importantes
da formação humana, como o desenvolvimento de habilidades sociais, a ca-
pacidade crítica e reflexiva, e a compreensão ampla dos contextos sociais e
culturais. Ao enfatizar apenas as habilidades técnicas e o ajuste às demandas

Mayara Oliveira Fernandes


do mercado, essa abordagem pode limitar a capacidade dos indivíduos de

Alex Viana Ramos Monte


se adaptarem a mudanças futuras e de contribuírem de forma mais ampla
para a sociedade. Além disso, a ênfase na antecipação de tendências e na
adaptação às demandas futuras do mercado de trabalho pode levar a uma
abordagem de curto prazo, na qual a educação é moldada pelas necessidades
imediatas das empresas, em vez de ser orientada por objetivos mais amplos
de desenvolvimento humano e social.
Um dos objetivos expressos pelo Conselho dos PEF é “mapear e
identificar as novas habilidades e competências exigidas dos trabalhadores
da indústria do futuro”. O termo “competência” refere-se à capacidade de
mobilizar a força de trabalho a partir do saber ser, do comportamento e das
diferenças entre um trabalhador e outro. Tanto a qualificação quanto a com-
petência correspondem à capacidade da força de trabalho em atender às de-
mandas do trabalho, de acordo com as diferentes concepções da produção.
Com a mudança no paradigma produtivo, também houve mudanças na
concepção da qualificação dos trabalhadores. Segundo Hirata (1994, p. 129),
a ruptura com o taylorismo e o fordismo deu origem a uma “nova forma de
utilização da força de trabalho” que exige trabalhadores multifuncionais e
flexíveis. Essa mudança teve início no final dos anos 1970 e se estendeu até
meados dos anos 1980, de acordo com Hirata:

O novo “conceito de produção” exigiria, assim, uma massa de con-


hecimentos e atitudes bastante diferentes das qualificações formais

| 193
Artículos

requeridas pelas organizações do trabalho de tipo taylorista (...) A


Tramas
y Redes tese da requalificação dos operadores com a adoção de novas con-
Dic. 2024 dições de produção vai conduzir a uma superação do paradigma da
Nº7
ISSN polarização das qualificações dominantes desde o fim dos anos se-
2796-9096 tenta à emergência do modelo de competência (1994, p. 131-132).

Ropé e Tanguy ressaltam que o termo “competência” é polimor-


fo, mas é necessário reconhecer os usos dessa palavra como um “ato social”
(1997, p. 16). Assim, o termo “competência” é envolto de uma força social e
veicula uma ideia. No mesmo sentido, Ramos alerta que o uso da noção de
competência não pode ser separado das “condições de sua produção, de sua
difusão e de sua reprodução” (2006, p. 231). Neste sentido, houve um movi-
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

mento na tentativa de substituir noções como “saberes” e “conhecimentos”,


vinculados à ideia de qualificação, para a noção de “competências”, ligada à
ideia de performance e eficácia (Lembré; Moreau e Tanguy, 2020). Ou seja,
no mundo do trabalho, houve uma mudança da noção de qualificação para
a de competência (Mello e Silva, 2002, p.103). E, na educação, a noção de
competências substitui as ideias de “saberes” e “conhecimentos”.
Segundo os PEF, as competências mais necessárias na atualida-
de estão relacionadas à integração de novas tecnologias. Além disso, Eduar-
do Deschamps destaca que as competências socioemocionais2 são essenciais
para enfrentar as constantes mudanças no mundo do trabalho. No mesmo
sentido, Lucia Dellagnello sugere que pensar a educação do futuro deve con-
siderar o conteúdo a ser ensinado, a forma de ensinar e as modalidades de
oferta dessa educação. Ela enfatiza que as competências socioemocionais são
elementos fundamentais no aspecto “o que ensinar”. Ou seja, as condições
subjetivas da formação são cruciais nesse novo paradigma produtivo. Exis-
te a necessidade de formar o trabalhador para que ele possa desempenhar
funções específicas no trabalho ao qual está submetido. Além disso, é crucial
criar condições subjetivas para enfrentar um mundo do trabalho cada vez
mais precário e terceirizado. Nesse contexto, as competências socioemocio-
nais têm o papel de preparar o trabalhador para lidar com o que estamos

2 Para uma discussão acerca das competências comportamentais ver Viana; Fernandes
(2022). Com a implantação de uma nova disciplina na educação básica –chamada proje-
to de vida– as competências socioemocionais tornaram-se centrais. Nesta disciplina, as
competências trabalhadas são divididas em cinco macrocompetências (abertura ao novo,
amabilidade, autogestão, engajamento com os outros e resiliência emocional) e 17 compe-
tências socioemocionais (determinação, foco, organização, persistência, responsabilidade,
empatia, respeito, confiança, tolerância ao estresse, autoconfiança, tolerância à frustração,
iniciativa social, assertividade, entusiasmo, curiosidade para aprender, imaginação criativa
e interesse artístico).

194 |
Artículos

chamando de os “3I’s”: incertezas, inconstâncias e inseguranças desse novo


Tramas
mundo do trabalho. y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
O futuro da educação: terceirização da gestão e dos 2796-9096
docentes nas propostas dos “Pensadores da Educação
do Futuro”
Celson Pantoja, ao abordar a temática “como a educação deve ser oferecida
no futuro”, afirmou que o Conselho de PEF está alinhado com o relatório
da Unesco (2022), destacando a necessidade de “terceirização dos recursos
de ensino”. Ele enfatizou que essa terceirização envolve a atuação docente e
propôs que a contratação de professores seja feita “por meio de empresas que
fornecerão os docentes”. Maria Helena Guimarães ressaltou a importância
desse relatório da Unesco para promover “diálogos sobre educação em torno
de um novo contrato social”. Por sua vez, Lúcia Dellagnello observou que é a
primeira vez que um relatório da Unesco propõe a parceria público-privada
para a educação.
A menção ao alinhamento com o relatório da Unesco sugere que
o conselho busca respaldo em uma fonte de autoridade reconhecida inter-
nacionalmente para fundamentar suas propostas. A ênfase na terceirização

Mayara Oliveira Fernandes


Alex Viana Ramos Monte
dos recursos de ensino, incluindo a contratação de professores por empre-
sas, indica uma abordagem que valoriza a participação do setor privado na
oferta de educação, o que pode ser interpretado como um movimento em
direção à privatização ou parcerias público-privadas no setor educacional.
O termo “parceria público-privada” (PPP) é frequentemente utilizado para
se referir a um modelo de “colaboração” entre o setor público e o setor pri-
vado, no qual ambos trabalham juntos na prestação de serviços públicos ou
na realização de projetos de infraestrutura. No entanto, existem inúmeras
preocupações com a potencial falta de transparência, conflitos de interes-
ses, transferência de riscos públicos para o setor privado e o foco nos lucros
privados em detrimento do interesse público. As PPPs podem levar a des-
igualdades no acesso a serviços públicos, deixando áreas menos lucrativas
negligenciadas, enquanto os governos continuam a arcar com riscos e custos
adicionais. Além disso, as PPPs podem ser vistas como uma forma de pri-
vatização disfarçada, na qual empresas privadas buscam lucro ao fornecer
serviços públicos. Isso pode resultar em um desvio de recursos públicos para
o setor privado,3 aumentando a desigualdade e minando o acesso universal
aos serviços essenciais.

3 Naomi Klein, em seu livro A Doutrina do Choque (2008), destaca como a privatização e
a influência das corporações no fornecimento de serviços públicos evidenciam os impactos
negativos na igualdade e no interesse público.

| 195
Artículos

Essas preocupações em torno das PPPs e suas implicações para


Tramas
y Redes a igualdade e o acesso aos serviços essenciais estabelecem um contexto sig-
Dic. 2024 nificativo para explorar o papel da educação na interseção entre o utilitaris-
Nº7
ISSN mo econômico e a responsabilidade social. A proposta de um “novo contrato
2796-9096
social” sugere a necessidade de repensar as relações entre Estado, mercado
e sociedade no contexto da educação, enquanto a menção à inédita propos-
ta da Unesco de parceria público-privada indica um potencial impacto nas
políticas educacionais globais. Essa abordagem levanta questões sobre os
possíveis impactos da crescente participação do setor privado na educação
e a necessidade de um debate amplo e participativo sobre os rumos da edu-
cação no contexto contemporâneo. Além disso, essas proposições estão al-
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

inhadas com os preceitos da Nova Gestão Pública (NGP) que é um campo


de estudo que aborda como estruturar, administrar e supervisionar o setor
público (Barzelay, 2003, p. 241). Na América Latina,4 conforme observa o
autor, a NGP foi influenciada por um “esforço deliberado de transferência de
políticas públicas por organizações internacionais, como o Banco Mundial”.
Venco argumenta que a NGP segue os princípios oriundos do setor privado,
priorizando a “redução de custos, o aumento da eficiência nas esferas ope-
racionais e gerenciais, refinamento das formas de controle” (2016, p. 392).
No contexto brasileiro, uma figura proeminente na promoção
da NGP foi Bresser Pereira.5 Ao fazer um balanço sobre a reforma da
gestão pública brasileira de 1995, ele argumenta que essa reforma obteve
sucesso em três dimensões distintas: institucional, cultural e de gestão.
Embora a dimensão da gestão tenha avançado mais lentamente em sua
implementação, Bresser Pereira destaca que a reforma foi particularmente
“mais bem-sucedida no plano cultural” (Bresser Pereira, 2002, p. 29). Ele
enfatiza que, no plano cultural, a “mudança de mentalidade” desempen-
hou um papel fundamental na adoção de uma “nova forma de pensar o
aparelho do Estado” (Bresser Pereira, 2002, p. 30). Bresser Pereira atribui
esse rápido progresso na dimensão cultural a duas forças significativas que
moldaram o século XX em escala global: o capitalismo global e a demo-
cracia. No contexto da globalização, o Estado passou a desempenhar um
papel fundamental em apoiar as empresas em sua competição no comércio
internacional. Valores como competência, eficiência e responsabilização
na gestão tornaram-se cruciais. Ele destaca que se o custo do aparelho

4 Barzelay discute que o centro de discussão e elaboração da NGP ocorreu no Reino Unido,
Austrália, Nova Zelândia, Canadá, Suécia, Estados Unidos, Canadá, Suíça e Itália. Já em
outros países da Ásia, América Latina e África, as ideias da NGP foram implantadas por um
esforço de organizações internacionais (2003, p. 241).
5 Foi ministro da Fazenda do Brasil (1987), Ministro da Administração Federal e Reforma
do Estado (1995-1998) e Ministro da Ciência e Tecnologia (1999).

196 |
Artículos

estatal fosse excessivo, isso poderia impactar negativamente as empresas


Tramas
e prejudicar a posição do país na competição global. Portanto, o Estado y Redes
não deveria se tornar mínimo, mas sim se reconstruir e fortalecer.6 No Dic. 2024
Nº7
mesmo sentido, Dardot e Laval, ao discutirem sobre o Estado neoliberal, ISSN
2796-9096
afirmam que nesta nova fase do capitalismo o Estado “adota por princípio
a submissão de sua ação às regras do direito privado” (2016, p. 184). Isso
implica uma reconfiguração do Estado para atuar como um “guardião do
privado”. Defensores da NGP, como destacado por Venco e Carneiro, ar-
gumentavam que o Estado burocrático, caracterizado por sua lentidão e
altos custos, era notoriamente ineficiente (2018, p. 9). Portanto, a transição
para um modelo de Estado gerencial se tornou imperativa, uma vez que o
Estado burocrático “não correspondia ao dinamismo da sociedade emer-
gente, robotizada e automatizada” (Venco e Carneiro, 2018, p. 9).
Os membros dos PEF enfatizaram a importância da formação
continuada dos docentes. Mozart Neves destacou que a formação dos pro-
fessores é crucial para garantir uma educação de qualidade, juntamente com
uma gestão escolar eficaz. Maria Helena Guimarães ressaltou que “sem pro-
fessores preparados, não vamos sair do lugar”, observando que o problema
não reside apenas na remuneração dos professores, mas também na qua-

Mayara Oliveira Fernandes


lidade da formação oferecida a eles. A afirmação de que “sem professores

Alex Viana Ramos Monte


preparados, não vamos sair do lugar” pode ser interpretada como uma sim-
plificação do problema, já que a qualidade da educação não depende exclusi-
vamente da preparação dos professores, mas também de uma série de outros
fatores, como políticas educacionais, infraestrutura escolar, condições de
trabalho e valorização da carreira docente. Além disso, embora a formação
dos professores seja crucial, a remuneração adequada também desempenha
um papel importante na valorização da profissão e na atração de talentos
para a carreira docente. A falta de incentivos financeiros pode afetar ne-
gativamente a motivação e o desempenho dos professores, impactando
indiretamente a qualidade da educação. Portanto, enquanto a formação
continuada dos professores é um aspecto fundamental para a melhoria da
educação, é importante considerar também outros elementos que influen-
ciam a qualidade do ensino, como as condições de trabalho, a valorização da

6 Venco e Carneiro apontam uma contradição nas proposições e ações de Bresser-Perei-


ra. Afirmam que “é pitoresco que o ex-Ministro da Administração e Reforma do Estado
(MARE) defenda um combate à “ofensiva neoliberal, sendo ele próprio importante agente
desse movimento não somente no Brasil, como também na América Latina” (2018, p. 9).
Segundo os autores, Bresser-Pereira construiu um arcabouço legal para que medidas neo-
liberais fossem institucionalizadas. Dentre essas medidas, ressaltam o “estabelecimento
das parcerias público-privadas e a legitimação do ‘mercado’ no interior do setor público”
(2018, p. 9).

| 197
Artículos

carreira docente e o apoio institucional para o desenvolvimento profissional


Tramas
y Redes dos educadores.
Dic. 2024 Rafael Lucchesi apontou a necessidade de criar um “centro de
Nº7
ISSN formação continuada” pelo SESI/SENAI, focado na Base Nacional Comum
2796-9096
Curricular (BNCC)7 e na Reforma do Ensino Médio (A redação, 18 de feve-
reiro 2022). Ele sugeriu um projeto piloto em Goiás devido à “forte relação
que o sistema de Goiás tem com o poder público”, visando avançar nessa
agenda. Sandro Mabel destacou que há uma “abertura para testar”. Diante
disso, o estado de Goiás foi escolhido para “sediar testes e laboratórios que
fomentem o desenvolvimento de mão de obra educacional, com apoio da
Confederação Nacional da Indústria (CNI)”. O SESI Goiás, administrado
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

pela FIEG/CNI, iniciou esse projeto ao assumir a gestão de uma escola pú-
blica, uma iniciativa inédita no país. Esta iniciativa gerencial é a primeira no
país e conta com a “parceria” com a prefeitura de Alto Horizonte, no Norte
do Estado de Goiás. Em fevereiro de 2022, o Colégio Municipal Militari-
zado Professor Divino Bernardo Gomes passou a ser gerido pelo SESI/GO.
A escola atende alunos do 1º ao 9º ano do ensino fundamental, com cerca
de 771 estudantes. O SESI selecionou profissionais técnicos e docentes para
atuar na escola, além de estruturar o “projeto político-pedagógico alinhado
à proposta pedagógica do ensino do SESI Nacional”. Em 2018, o colégio pas-
sou por mudanças devido à Lei Ordinária nº 709/18, que instituiu a milita-
rização da escola (A redação, 18 de fevereiro 2022). Segundo Sandro Mabel:

Estamos avançando nessa parte de treinar a rede pública também. O


SESI/SENAI (...) assumimos uma escola de 800 alunos numa cidade
no interior de Goiás para colocar a metodologia SESI/SENAI dentro
dela. (...) Essa escola está servindo de base para nós assumirmos ou-
tras escolas. (...) Então é passar essa visão, uma visão de indústria,
com a visão de desenvolvimento, uma visão de uma educação mais
avançada, com mais recursos inclusive tecnológicos para difundir
essa educação no Estado de Goiás (SISTEMAFIEG, 2022).

Dellagnelo sugeriu que o centro de formação do SESI/SENAI


seja um “parceiro técnico” das secretarias de educação estaduais e muni-
cipais para oferecer cursos de formação continuada. Ela enfatizou que as
universidades públicas possuem uma concepção muito abstrata e estão dis-
tantes da realidade da sala de aula, e que o Sistema S poderia ocupar esse
espaço de demanda. Maria Helena complementou que há uma falta de

7 Venco e Carneiro consideram a BNCC uma ferramenta essencial na adoção de um pro-


jeto neoliberal para a educação, cuja “lógica se volta para a mensuração de resultados e
padronização mundial da educação” (2018, p. 7).

198 |
Artículos

conexão entre o conhecimento das universidades e as escolas, destacando a


Tramas
necessidade de atuação do SESI/SENAI na formação continuada dos profes- y Redes
sores. A crítica à concepção “abstrata” das universidades públicas pode ser Dic. 2024
Nº7
considerada uma generalização excessiva, pois muitas dessas instituições já ISSN
2796-9096
têm programas e projetos que visam integrar teoria e prática, além de esta-
belecer parcerias com escolas para oferecer uma formação mais alinhada
com as necessidades reais da educação. Essas iniciativas demonstram que as
universidades públicas estão atentas à importância de uma formação mais
prática e aplicada para os futuros profissionais da educação. A convergência
das falas dos membros do Conselho aponta para uma visão compartilhada
sobre a necessidade de uma formação continuada para os professores, alin-
hada às demandas do mercado de trabalho e da sociedade. Além disso, essa
visão inclui uma perspectiva privatista da gestão educacional e da contra-
tação dos professores, sugerindo um movimento em direção à terceirização
dessas funções para empresas privadas.

Considerações finais
Ao longo deste artigo, buscamos destacar dois aspectos principais: qual é
a “educação do futuro” e qual é o “futuro da educação” na perspectiva dos

Mayara Oliveira Fernandes


Alex Viana Ramos Monte
PEF. Para esse grupo, a “educação do futuro” é caracterizada por uma abor-
dagem tecnicista, voltada para preparar os estudantes para se adaptarem às
incertezas, inconstâncias e inseguranças (“3I’s”) do novo mundo do trabal-
ho. Já o “futuro da educação” aponta para uma perspectiva de privatização,
que pode acarretar profundas mudanças no direito à educação, principal-
mente para as classes trabalhadoras.
Reconhecemos que o Conselho de Pensadores da Educação do
Futuro (PEF) é composto por intelectuais orgânicos da burguesia que ex-
pressam os interesses dessa classe nos rumos da educação. A análise das
declarações dos membros ligados ao Conselho revela uma visão de educação
fortemente orientada para as necessidades do mercado de trabalho. Esse en-
foque destaca a busca por uma formação que atenda às exigências imediatas
das indústrias, priorizando habilidades técnicas e competências alinhadas
com as demandas do mundo do trabalho contemporâneo. Ao direcionar a
formação apenas para as demandas específicas do mercado de trabalho, há
o risco de reduzir a educação a um mero instrumento de preparação para
o emprego, deixando de lado sua função essencial de promover o cresci-
mento humano e social. A ênfase exclusiva nas habilidades técnicas pode
negligenciar aspectos fundamentais da formação, como a reflexão crítica,
a capacidade analítica e a compreensão abrangente das questões sociais,
políticas e culturais. É necessário um debate mais amplo e inclusivo sobre
os rumos da educação, que não envolva representantes da indústria, mas

| 199
Artículos

educadores, estudantes, comunidade escolar e toda a sociedade. A busca


Tramas
y Redes por uma educação de qualidade deve estar fundamentada não apenas na
Dic. 2024 eficiência econômica, mas também nos valores humanos e sociais que são
Nº7
ISSN essenciais para a construção de uma sociedade democrática.
2796-9096
Além disso, a proposta de terceirização da formação docente,
com a contratação de professores por empresas para atuarem nas escolas,
levanta preocupações sobre a autonomia e a qualidade do ensino. A par-
ticipação de empresas privadas na gestão e formação dos profissionais da
educação suscita questionamentos sobre possíveis conflitos de interesse e a
preservação da função social da educação. Ao considerar a relação entre o
público e o privado no âmbito educacional, é fundamental garantir que as
A educação sob o controle empresarial: crítica aos “Pensadores da Educação do Futuro”

políticas e práticas educacionais não se restrinjam apenas às demandas ime-


diatas do mercado, mas que também promovam o desenvolvimento integral
dos indivíduos e contribuam para o bem-estar social. Nesse sentido, é cru-
cial que os debates sobre o direito à educação na América Latina e no Caribe
considerem não apenas as dinâmicas econômicas, mas também os aspectos
culturais, sociais e éticos que permeiam esse direito fundamental.

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202 |
La crisis ecosocial en
clave civilizatoria
Alternativas y
experiencias educativas
desde Cuba
Anisley Morejón Ramos
Universidad Nacional Autónoma de México,
México
[email protected]

Oihane García
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko
Unibertsitatea, España
[email protected]
Fecha de recepción: 11/01/2024
Fecha de aceptación: 05/08/2024

Tramas
Resumen y Redes
Las aportaciones al tratamiento de la crisis ecosocial, en sus múltiples dimensiones, Dic. 2024
Nº7
se reagrupan en dos tendencias generales: una hegemónica, que resituó la crisis con ISSN
2796-9096
salidas plausibles dentro del sistema del capital en términos de capitalismo verde, y
otra contrahegemónica, al abordar la temática socioecológica en clave civilizatoria,
y con ello poner en el centro del debate el modelo de desarrollo. En este artículo
tenemos como propósito reflexionar sobre los retos educativos de la crisis ecosocial
actual en clave civilizatoria tomando como referencia a Cuba. En concreto, ana-
lizamos las políticas gubernamentales en el campo de la educación ambiental, así
como las experiencias de educación popular ambiental que se desarrollan desde la
sociedad civil cubana y los grupos de estudios.

Palabras clave
1| crisis ecosocial 2| educación ambiental 3| educación popular 4| justicia social 5| Cuba

Cita sugerida
Morejón Ramos, Anisley y García, Ohaine (2024). La crisis ecosocial en clave
civilizatoria. Alternativas y experiencias educativas desde Cuba. Tramas y Redes,
(7), 203-222, 70ak. DOI: 10.54871/cl4c70ak
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 203
Artículos

Tramas
A crise ecossocial em chave civilizacional.
y Redes Alternativas e experiências educativas de Cuba
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
As contribuições para o tratamento da crise ecossocial, nas suas múltiplas dimen-
sões, agrupam-se em duas tendências gerais: uma hegemônica, que reposicionou a
crise com soluções plausíveis dentro do sistema do capital em termos de capitalismo
verde, e outra contrahegemônica, abordando a questão socioecológica numa chave
civilizacional e, assim, colocando o modelo de desenvolvimento no centro do deba-
te. Neste artigo nosso objetivo é refletir sobre os desafios educacionais da atual crise
ecossocial em chave civilizacional, tomando Cuba como referência. Especificamente,
analisamos as políticas governamentais no campo da educação ambiental, bem como
as experiências de educação ambiental popular que são desenvolvidas pela sociedade
civil cubana e por grupos de estudo.

Palavras-chave
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

1| crise ecossocial 2| educação ambiental 3| educação popular 4| justiça social 5| Cuba


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

The ecosocial crisis from the perspective of


civilization. Educational experiences and
alternatives from Cuba

Abstract
The contributions to the treatment of the ecosocial crisis, in its multiple dimensions,
are grouped into two general trends: the hegemonic tendency placed the crisis within
capitalism and the counterhegemonic tendency understood the crisis in a civilizatio-
nal key. The purpose of this paper is to reflect on the educational challenges of the eco-
social crisis in a civilizational perspective taking Cuba as a reference. We analyze the
government policies in environmental education and the experiences of popular en-
vironmental education developed from the Cuban civil society and the study groups.

Keywords
1| social and ecological crisis 2| environmental education 3| popular education 4| social justice
5| Cuba

204 |
Artículos

Introducción Tramas
Nos encontramos inmersos en una crisis multidimensional sin preceden- y Redes
Dic. 2024
tes, en un escenario donde cobran centralidad el deterioro ecológico y la Nº7
descomposición social y ética (Prats, Herrero y Torrego, 2017). Se trata de ISSN
2796-9096
una crisis epistémica y civilizatoria (Escobar, 2017) que afecta a todos los
ámbitos de la vida y del funcionamiento de la sociedad, y que deja entrever
el agotamiento del modelo desarrollista occidental basado en el paradigma
de la razón instrumental y en un proyecto depredador, excluyente y homo-
genizador (García, 2020).
Aproximarse a esta crisis ecosocial en clave civilizatoria, desde
su integralidad constitutiva, no solo implica generar conocimientos sobre
los diferentes problemas socioambientales (cambio climático, pérdida de la
biodiversidad, erosión y salinización de los suelos, empobrecimiento, des-
igualdad, injusticia, entre otros problemas); sino que comprender la crisis
ecológica como social conduce a ponerla en relación con los seres humanos y
las distintas sociedades, a problematizar los cimientos de la sociedad moder-
na y a construir alternativas contrahegemónicas frente al “enverdecimiento”
del sistema del capital (Morejón, 2019).
En esta dirección, cobran especial relevancia las prácticas edu-
cativas emancipatorias que favorecen procesos de enseñanza-aprendizaje o

Anisley Morejón Ramos


alfabetización ecosocial con y desde los sujetos del cambio. Las respuestas

Oihane García
colectivas que apuestan decididamente por la sostenibilidad de las vidas (las
vidas humanas justas y libres, así como el conjunto de las vidas en el Plane-
ta) se distinguen por abordar la complejidad de las problemáticas socioe-
cológicas, realizar una profunda crítica al sistema del capital y la sociedad
moderna y, muy especialmente, acompañar procesos y proyectos desde el
compromiso ético y político de la necesidad del cambio consciente.
En este escrito se pretende reflexionar sobre los retos funda-
mentales que tiene una educación ecológicamente consciente, tomando
como referencia las políticas y experiencias de educación (popular) ambien-
tal que se están desarrollando en Cuba. No en vano, desde la década del 90
del siglo pasado, en un contexto de fuertes constricciones ecológicas, falta
de abundancia material y desafíos políticos debido al derrumbe del campo
socialista y al recrudecimiento del bloqueo comercial y financiero impuesto
por Estados Unidos, Cuba pone en marcha una transición social, ecológica
y energética innovadora y referencial para los movimientos ecologistas de
todo el mundo (Santiago Muiño, 2014). Hoy día, la experiencia cubana ofre-
ce un espacio de múltiples aprendizajes en lo que se refiere a la aplicación
de políticas socioambientales apropiadas y de colaboración entre diferentes
agencias y agentes.
En primer lugar, se esbozarán las diferentes respuestas (cientí-
fico-tecnológica, política, económica y educativa) que se han dado a la crisis

| 205
Artículos

ecosocial a nivel global, a partir de un estudio documental de fuentes biblio-


Tramas
y Redes gráficas sobre el tema. En segundo lugar, se analizarán los programas y las
Dic. 2024 políticas públicas del Gobierno de Cuba, poniendo el foco en la impronta del
Nº7
ISSN debate ambiental en las políticas educativas, ello también desde un enfoque
2796-9096
documental en pos de revisar los programas y normativas en la consolida-
ción de la política ambiental cubana. En tercer lugar, se sistematizarán las
experiencias de educación popular ambiental que se tejen en y desde la socie-
dad civil cubana (proyectos comunitarios, debates y talleres multiactorales,
creación de redes de trabajo, escuelas de formación, etc.) que están encami-
nadas a la construcción de poder popular y a entablar otras relaciones con
el territorio. Como reflexión final, nos gustaría trasladar los debates y las
acciones que contribuyen a pensar (y a superar) la crisis ecosocial actual en
clave civilizatoria.

Respuestas a la crisis ecosocial y sus desafíos


educativos
La crisis ambiental enunciada en la segunda mitad del siglo XX, llevó a la
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba
La crisis ecosocial en clave civilizatoria

búsqueda de diferentes respuestas a los problemas socioecológicos y fomen-


tó, a través de la educación, la formación de una cultura ambiental centrada
en la comprensión de la magnitud, las causas y las soluciones a los desafíos
de la época (Morejón, 2011).
Una de las respuestas más recurridas a la evidencia del impacto
antrópico en el planeta ha sido la científico-tecnológica y financiera. En tér-
minos generales, se pensó que el problema de la contaminación era soluble
mediante la creación de sistemas de descontaminación diseñados desde la
ciencia, la creación de fondos para facilitar las inversiones necesarias y la
toma de medidas jurídicas que pusieran freno a las acciones de los contami-
nadores, entre ellas las sanciones económicas (Sotolongo y Delgado, 2006).
Otra de las dimensiones relevantes en el tratamiento de la cri-
sis socioambiental fue la económica, subrayando los efectos perversos de
los modelos de “desarrollo” arrojados en el Informe Nuestro futuro común
(1987) de la Comisión Brundtland. En dicho informe apareció por primera
vez el concepto de desarrollo sostenible, definido como la articulación del
progreso económico, la justicia social y la preservación del medio ambiente.
Además, se consideró “la pobreza, la miseria y las inequidades de los grupos
poblacionales como problemas ambientales, tan ambientales como la ero-
sión, la desertificación, la deforestación o la contaminación” (Íñiguez, 1996,
p. 35).
La solución científico-tecnológica y financiera aunada a la eco-
nómica, cobraron mayor relevancia en el siglo XXI. En la Cumbre sobre De-
sarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en el año 2002, dentro del

206 |
Artículos

Informe El Futuro que queremos se plasmó el concepto de economía verde


Tramas
“(…) orientada a un mejoramiento del bienestar humano y a una reducción y Redes
de las inequidades en el largo plazo, sin exponer a las futuras generaciones Dic. 2024
Nº7
a significativos riesgos ambientales y escaseces ecológicas” (Buonomo et al., ISSN
2796-9096
2013, p. 21). Bajo los supuestos de la “economía verde” se reconceptualizó la
naturaleza en términos de “capital natural”. Más que un valor en sí misma,
la naturaleza pasaría a ser proveedora de “bienes y servicios” y fuente de
inversiones de origen privado para potenciar y mantener la utilidad de los
ecosistemas, sin beneficios reales a los más necesitados (Iñiguez y Morejón,
2019)
A este respecto, Ana Isla (2013) advierte que la crisis ecosocial
es originada por dos tipos de fallas del mercado. Por una parte, los bienes
producidos reflejan los costos de producción, pero no lo costos sociales y
ecológicos que forman las externalidades, que son resueltas mediante im-
puestos por contaminación y/o permisos del mercado. Por otra parte, como
los bienes comunes naturales (la foresta, las montañas, el paisaje, etcétera)
no tienen precio establecido, el mercado convierte la totalidad de la natura-
leza en valor monetario. Tal y como precisa el Banco Mundial, este “capital
natural” puede ser incorporado en el sistema nacional del Producto Interno
Bruto (PIB) y la bolsa de valores.1

Anisley Morejón Ramos


La triada tecnocientífica-financiera-económica como salida

Oihane García
plausible a la crisis, se apoderó del debate ambiental dentro de los organis-
mos internacionales que apostaron por el “enverdecimiento” del sistema del
capital. Según Anisley Morejón (2022), esta adopción refiere a procesos teji-
dos desde lo epistémico, político, social, económico, axiológico, tecnológico,
legal y cultural en un intento de darle solución a la crisis ambiental dentro de
la propia lógica de crecimiento y expansión ilimitada del capital. Desde esta
óptica, lo ambiental se convierte en una dimensión a integrar en los diagnós-
ticos económicos, políticos y sociales dentro de los análisis sobre impacto
ambiental, así como en las acciones dirigidas para mitigarlos (por ejemplo,
mediante el ordenamiento y la gestión racionales del ambiente).
En el ámbito educativo, desde la década del 70 del siglo pasado
se ha intentado dar otras respuestas a la crisis ecosocial. En la trayectoria e
institucionalización de la Educación Ambiental (EA, en adelante), marca-
ron su impronta la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano
celebrada en Estocolmo en 1972; la Carta de Belgrado de 1974; el Progra-
ma Internacional de Educación Ambiental (PIEA) de la ONU en 1975 y la

1 Entre los muchos ejemplos podemos mencionar la gestión del cambio climático, com-
prendido como la mayor externalidad posible del sistema, al expulsar gases de efecto inver-
nadero a la atmosfera sin ningún costo. De ahí que se creen los mercados del carbono donde
los permisos de emisión son negociables desde diferentes opciones (Cepal, 2014).

| 207
Artículos

Conferencia Intergubernamental de Tbilisi (URSS) en 1977, la cual hizo dos


Tramas
y Redes aportaciones fundamentales en al ámbito de la EA: en primer lugar, ayu-
Dic. 2024 dó a entender las problemáticas socioecológicas de forma compleja (y no de
Nº7
ISSN forma aislada o fragmentada) y, en segundo lugar, se plasmó la necesidad
2796-9096
de favorecer otra ética que se diferenciase de la racionalidad instrumental
ampliamente extendida en las sociedades occidentales.
Poco después de la desintegración del campo socialista, otro
punto de inflexión en la trayectoria de la EA fue la Cumbre de la Tierra cele-
brada en Rio de Janeiro en 1992, la cual fue auspiciada por la ONU y contó
con una amplia representación de jefes de Estado y de gobierno. Además de
abogar por el fomento de la educación, la capacitación y la sensibilización
para el logro del desarrollo sostenible, se pusieron las bases para la creación
del documento Agenda 21, la que contiene una serie de tareas a realizar hasta
el siglo XXI.
Así, en el año 2005 se dio comienzo al Decenio de las Naciones
Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible2 (EDS) que concluyó
en 2014 sustituyendo el concepto de EA por el de EDS (Calixto, 2013). No
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

en vano, la historia oficial de la EA ha sido construida a partir de cumbres y


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

declaraciones internacionales donde se fue formando una trama discursiva


sin conflictos, sin fisuras y sin sujetos (González Gaudiano, 2002). A este
respecto, podemos decir que la EDS, que cuenta con un importante apoyo
institucional, se ha convertido en una de las corrientes dominantes dentro
del campo de la EA.
Para autores como Raúl Calixto (2013, p. 104), la EDS “evade
analizar los fundamentos de esta enorme desigualdad mundial, apelando a
estrategias que no van a la raíz de los problemas por lo que promueve medi-
das puntuales, dispersas y superficiales que sólo postergan la necesidad de
transformar el estilo de vida imperante y el modelo de consumo imperante”.
De ahí la necesidad de resignificar los conceptos y transformar y dotar de
sentido otras corrientes alternativas a la EDS.
En todos estos sentidos, se considera que la corriente de la Edu-
cación Popular Ambiental (EPA, en adelante) constituye una respuesta con-
tra-hegemónica al sistema vigente (Figueredo, 2009) y, además, representa

2 El Decenio de las Naciones Unidas para la EDS (2005-2014) tuvo como propósito “mo-
vilizar los recursos educativos del mundo para crear un futuro más sostenible” con la meta
general puesta en “integrar los principios, valores y prácticas del Desarrollo Sostenible en
todos los aspectos de la educación y el aprendizaje”. Es preciso distinguir la EDS de la co-
rriente de la educación ambiental para la sustentabilidad, la cual se alimenta del idealismo
y de la utopía propia de la ecopedagogía o Pedagogía de la Tierra. Para una aproximación a
esta corriente remitimos a las aportaciones de Moacir Gadotti (2003) y María de los Ángeles
Vilches-Norat (2016) así como las bases propuestas en la Carta de la ecopedagogía (2002) y
Carta de la tierra (2000).

208 |
Artículos

una propuesta alternativa a las corrientes hegemónicas de la EA (García,


Tramas
2020), particularmente aquellas que sostienen una concepción acrítica del y Redes
desarrollo sostenible y de la conservación del medio. Dic. 2024
Nº7
En palabras de la educadora ambiental cubana María Ángeles ISSN
2796-9096
Pérez (2021), la EPA es un proceso político-pedagógico que forma sujetos
colectivos con capacidad de incidencia política en la gestión ambiental de
sus territorios desde un enfoque interdisciplinario, participativo y dialógico,
que rebasa las escisiones características de la modernidad reforzando el va-
lor de las identidades comunitarias y el empoderamiento popular en la cons-
trucción colectiva de conocimientos, saberes y estrategias que armonicen
con el sistema socionatural, reviertan los modelos de desarrollo imperantes
que causan destrucción y permitan la transformación de prácticas socioam-
bientales en pos de otra racionalidad ambiental basada en la equidad y el
respeto por la biodiversidad.
A fin de incrementar las capacidades individuales y colectivas
de los sujetos críticos y comprometidos que protagonizan los cambios en sus
condiciones de vida y las de su entorno, otra característica distintiva de la
EPA es la de promover prácticas educativas emancipadoras que no reprodu-
cen lógicas de dominación cultural y simbólica en los procesos de enseñan-
za-aprendizaje (Figueredo, 2009).

Anisley Morejón Ramos


Oihane García
Cuba y sus derroteros ambientales: entre educación
ambiental y educación popular ambiental
Las políticas ambientales y de educación ambiental
En el año 2006, Cuba fue reconocida por la Fundación Mundial de la Na-
turaleza (WWF por sus siglas en inglés) como el único país en el mundo
con las condiciones para llevar adelante las metas del desarrollo sostenible.
Para ello, tomaron en cuenta los criterios del Índice de Desarrollo Humano,
establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, así
como el indicador de huella ecológica, que señala la energía y los recursos
per cápita que se consumen y generan. En base al primer índice, Cuba alcan-
za un buen nivel de desarrollo gracias al alto nivel de alfabetización y gran
esperanza de vida, mientras que su huella ecológica no es grande, al ser un
bajo consumidor de energía (Fernández y Pérez, 2009; Urkidi et al., 2016).
Dicho reconocimiento es resultado de ingentes esfuerzos del
Estado y gobierno cubano en su empeño por garantizar los derechos bási-
cos para una vida digna (acceso a la salud, la educación, la alimentación, la
vivienda, el agua potable, la cultura y el deporte), ya desde los primeros años
del triunfo revolucionado en 1959, en un territorio impactado por el mono-
cultivo, el bajo desarrollo industrial y la deforestación acaecida durante el
colonialismo. A este respecto, es conocido que el proceso de alfabetización

| 209
Artículos

del conjunto de la población cubana (entendida como proceso de dignifica-


Tramas
y Redes ción, autoestima, empoderamiento y de desarrollo íntegro de las personas y
Dic. 2024 del pueblo) tuvo desde sus orígenes un marcado carácter popular.
Nº7
ISSN Respecto a la EA, ésta se entiende como un proceso continuo
2796-9096
y permanente, que constituye una dimensión de la educación integral de
todos los ciudadanos, orientada a la adquisición de conocimientos, desarro-
llo de hábitos, habilidades, capacidades, actitudes y formación de valores,
donde se armonicen las relaciones entre los seres humanos y de ellos con el
resto de la sociedad y la naturaleza, con el fin de impulsar procesos econó-
micos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible (Ley 81 del Medio
Ambiente de 1997, Cap. II, Art. 8, p. 4).
Por lo demás, cabe destacar que se han impulsado diferentes
proyectos e instituciones para llevar a cabo la política ambiental en Cuba
(ver tabla 1).
Con la actualización de la Estrategia Nacional de Educación
Ambiental (ENEA) para los ciclos 2010-2015 y 2016-2020, se ratifica la EA
como una herramienta imprescindible para el trabajo de sensibilización,
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

educación y desarrollo de una cultura ambiental, a partir de la gestión y


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

tratamiento de los procesos educativos en diversos escenarios y condiciones,


según las características de cada organización, institución o territorio. Estos
“ecosistemas” (Fernández Soriano, 2005) o espacios locales de gestión am-
biental se constituyen en “escenarios de prácticas cotidianas que plasman la
política ambiental como ética de lo colectivo en la participación individual y
grupal en las decisiones y acciones” (Luna Moliner, 2012, p.1)
Además, cabe destacar que la ENEA constituye un instrumento
de la política y la gestión ambientales, al tomar en cuenta el contexto socio-
cultural y ecológico donde se desarrolla, la metodología interdisciplinar, el
enfoque ecosistémico, el carácter participativo, la formación de valores, la
perspectiva de género, y el desarrollo local. Desde estos principios rectores,
esta estrategia prioriza una diversidad de temáticas tales como el cambio
climático, diversidad biológica, consumo y producción sostenible, derecho
y participación ciudadana, y protección del patrimonio natural y cultural
(ENEA, 2005-2010).

210 |
Artículos

Tabla 1. Relación de principales acciones del Gobierno de Cuba en


Tramas
política ambiental y en materia de educación ambiental y Redes
Dic. 2024
Año Acción
Nº7
1976 Creación de la Comisión Nacional para la Protección del Medio Ambiente y la ISSN
Conservación de los Recursos Naturales (COMARNA), que tiene la función de 2796-9096
recomendar las medidas legislativas y la tecnología apropiada para la protección y
mejoramiento del medio ambiente.
1979 Celebración del Primer Seminario Nacional de Educación Ambiental organizado por el
Ministerio de Educación (Mined) y asistido por la Comisión Cubana de la UNESCO
1981 Aprobación de la Ley 33 Protección del Medio Ambiente y del Uso Racional de los
Recursos Naturales, como paso concreto en el trazo de la política ambiental.
1992 Participación de Fidel Castro en la Cumbre de la Tierra Río ‘92, donde denunció la
atroz destrucción del ambiente causada por el sistema capitalista, así como su relación
directa con el atraso, la pobreza y los graves problemas ambientales que azotan a la
humanidad.
1992 Modificación del Artículo 27 de la Constitución de la República de 1976 con el objetivo de
incorporar la definición de Desarrollo Sostenible, y desde donde se reconoce la estrecha
relación entre el desarrollo económico y social con la protección del medio ambiente, así
como los deberes de los ciudadanos para con la naturaleza.
1993 Adecuación de la Agenda 21 aprobada en la Cumbre de la Tierra mediante la creación
del Programa Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo (PNMAD), que indica dentro del
Capítulo 24 las actuaciones a seguir en materia de EA.
1994 Creación del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), organismo
encargado de dirigir, ejecutar y controlar la política del Estado y el Gobierno en materia
de ciencia, tecnología, medio ambiente y uso de la energía nuclear, propiciando la
integración coherente de éstas en el desarrollo sostenible.
1994 Fundación de la Agencia de Medio Ambiente (AMA), la cual gerencia y ejecuta
programas y proyectos de investigación científica e innovación tecnológica, participa en
la elaboración de las políticas y estrategias nacionales e internacionales en materia de

Anisley Morejón Ramos


medio ambiente.

Oihane García
1994 Fundación de la Red Cubana de Formación Ambiental (RDFA-Cuba), cuyo objetivo es el
de contribuir a fortalecer la capacidad institucional para la gestión pública de la EA, con
una orientación al desarrollo sostenible para favorecer la formación de la cultura general
e integral de la sociedad cubana.
1995 Creación del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental (CIGEA), organismo
que dirige, controla y promueve la gestión ambiental orientada al uso de recursos
naturales, la protección y conservación del medio ambiente, así como garantizar la EA
dentro de la educación general.
1997 Aprobación de la Ley Nº 81 del Medio Ambiente, que establece los principios, los
conceptos básicos y los objetivos fundamentales con relación al entorno.
1997 Elaboración del diseño de la Estrategia Ambiental Nacional (EAN) y elaboración de la
Estrategia Nacional de Educación Ambiental (ENEA)
2007 Actualización de la Estrategia Ambiental Nacional (EAN) para el segundo ciclo
2007-2010
2010- Actualización de la Estrategia Nacional de Educación Ambiental para los ciclos 2010-
2020 2015 y 2016- 2020 (ENEA).Actualización de la Estrategia Ambiental Nacional (EAN) para
el tercer y cuarto ciclo 2011-2015, 2016-2020
2021 Actualización de la Estrategia Ambiental Nacional (EAN) para el quinto ciclo 2021-2024
2022 Promulgación de la Ley 150/2022 “Del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio
Ambiente” la cual deroga la Ley 81/1997.

Fuente: elaboración propia.

Con base a los marcos normativos, se gestaron proyectos y crearon grupos


de trabajo en pro de impulsar la EA atendiendo a las problemáticas plasma-
das en la ENEA (ver Tabla 2).

| 211
Artículos

Tabla 2. Proyectos y grupos de trabajo en educación ambiental en Cuba


Tramas
y Redes Año
Centro/Proyectos Objetivos
Dic. 2024 fundación
Nº7 1992 Centro de Dirigir, coordinar y estimular el desarrollo de la EA en todos los
ISSN estudios de niveles y centros educacionales de la provincia de Villa Clara.
2796-9096 Educación
Ambiental (CEEA),
de la Universidad
de Ciencias
Pedagógicas Félix
Varela
1995 Centro de Estudio Promover la capacitación ambiental y la actualización
de Educación permanente de los profesionales de la educación en ejercicio.
Ambiental (CEEA-
GEA), adscrito a
la Universidad
de Ciencias
Pedagógicas
Enrique José
Varona.
1997 Movimiento Impulsado por la Asociación Nacional de Agricultores
Agroecológico Pequeños (ANAP), desde una metodología de educación
de Campesino popular entrelaza el trabajo de los coordinadores nacionales
a Campesino intermedios del movimiento, los facilitadores a nivel de
(MACaC) las cooperativas de base y los promotores agroecológicos
campesinos con sus familias como maestros y comunicadores
sociales.
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

1998 Grupo de Trabajo Diseñar, evaluar y sistematizar el Programa Interinstitucional


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

Estatal de la de la Bahía.
Bahía de La Desarrollar procesos de educación participativa en los ámbitos
Habana (GTE-BH) comunitario, educacional, empresarial y agroforestal.
Impartir cursos de metodología de la Educación Popular.
Metodología Mapa Verde: Es la representación del ambiente natural y
Mapa Verde cultural que caracteriza el entorno cubano. Constituye una
del Centro Félix metodología de diagnóstico, planificación y gestión ambiental
Varela participativa, que promueve el activismo ciudadano en las
comunidades para la solución cooperada de problemáticas
ambientales potenciando fortalezas mediante la creación de
capacidades para la autogestión. En Cuba se organiza en una
Red, estructurada en nodos en 24 territorios del país donde
se articulan con gobiernos e instituciones y organismos.
En esta Red participan infantes y adolescentes de manera
activa y consciente contribuyendo a la transformación de su
comunidad.
1999 Proyecto Agua Tiene como objetivo que los niños –desde edades tempranas–
Amiga del Niño y conozcan e interioricen el artículo 24 de la Convención sobre
la Niña los Derechos del Niño (Unicef-Cuba, s/f, p.27), donde se plasma
que los niños tienen el derecho a recibir agua potable. El
proyecto también persigue que asuman la protección de este
recurso como un deber; que conozcan la importancia del agua
para la vida, así como las consecuencias de su contaminación
y derroche.
2000 Programa Socializar el acceso al conocimiento desde los medios masivos
Universidad para de comunicación. Para ello se organizaron cursos televisivos
Todos donde destaca la temática ambiental
2001 Grupo de Desarrollar una cultura ambiental incentivando la
Educación preocupación por la naturaleza y el mar en particular.
Ambiental del
Acuario Nacional
de Cuba
GAIA Tiene como objetivos, mediante campañas y talleres,
concientizar a las personas más jóvenes sobre los problemas
climáticos que enfrenta el mundo hoy; motivar a los y las
jóvenes a convertirse en actores de cambio en el contexto en
que se desarrollan; promover un diálogo intergeneracional,
en el cual encuentren espacios las opiniones de la juventud y
estas aporten a los procesos de toma de decisiones.

212 |
Artículos

Año
Centro/Proyectos Objetivos Tramas
fundación
y Redes
2003 Campaña Proyecto comunitario y no lucrativo, que surge con la misión Dic. 2024
Acualina de comunicar y trasmitir educación ambiental a las personas,
especialmente a los niños y niñas fomentando valores y Nº7
conductas ambientalistas. Acualina está en diferentes ISSN
escenarios para enseñar y aconsejar sobre la preservación del 2796-9096
medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales.
Sus primeros pasos tuvieron lugar como un proyecto del Canal
Educativo, en forma de mensajes de bien público con una
duración aproximada de 60 segundo
2004 Por una Proyecto de investigación, desarrollo e innovación que forma
educación parte de un Programa territorial del Ministerio de Ciencia,
energética y Tecnología y Medio Ambiente (Citma). Organiza acciones
cultura popular de educación energética con adolescentes en el Museo de
sostenible Historia Natural de Pinar del Río. Apoya la sala expositiva
de energías renovables y crea actividades de lectura y
comprensión relacionadas con la literatura del Centro de
información Francisco Wuash Ferrer del museo.
2005 Taller de creación Es una experiencia de educación y comunicación popular
ambiental El lápiz ambiental con niños y niñas que transita por espacios
verde educativos y de creación, se forman habilidades comunicativas
de comprensión y construcción de textos a partir de diversos
estilos comunicativos.
2006 Quinta de Los Brinda servicios integrales científico-técnicos, ambientales,
Molinos culturales y de interpretación histórica, patrimonial y natural.
Entre las acciones destaca: Recorridos especializados a niños,
niñas y adolescentes mediante convenios con escuelas
primarias y secundarias.
•Talleres de educación ambiental y capacitaciones
y adiestramiento en oficios de jardinería, siembra y
reproducción de plantas

Anisley Morejón Ramos


ornamentales a jóvenes con discapacidad, favoreciendo su
inserción laboral.

Oihane García
• Ferias y exposiciones relacionadas con la naturaleza,
expoventas de plantas, conferencias especializadas y de
educación popular sobre ciencia y medioambiente, y eventos,
en coordinación con otros proyectos.
• Cuenta con un Centro Demostrativo de Energías Renovables
(CDER) en cuya gestión se incluyen, igualmente, la proyección
educativa hacia el público infantil y adolescente y la
capacitación.
2011 Patio Verde Liderada por Havanatur en coordinación con los ministerios
de cultura y educación, tiene por objetivo educar en el
cuidado del medio ambiente a través de círculos de interés,
fundamentalmente en niños y niñas en edad escolar.
2014 Proyecto Lluvia de Encaminado a la producción de materiales audiovisuales con
Estrellas niños, niñas y adolescentes sobre problemáticas ambientales
presentes en las comunidades. Ello encaminado a sensibilizar
a niños, niñas y jóvenes con las problemáticas ambientales de
la comunidad.
2015 Embajada Proyecto promovido por el artista Michelangelo Pistoletto y
Rebirth Tercer su fundación Cittadellarte, utiliza el arte y la creatividad para
Paraíso conectar todo tipo de forma organizativa con el objetivo de
trabajar juntos hacia un desarrollo sostenible en Cuba a través
del método Demopráctico.
2019 Cuba Verde Proyecto ambientalista que pretende realizar acciones para la
reforestación y el manejo del arbolado urbano, basado en los
principios de la arboricultura. También es un proyecto sobre
educación ambiental. Tiene como objetivo: Enseñar sobre la
reforestación y el manejo del arbolado urbano y la educación
ambiental.

| 213
Artículos

Año
Tramas Centro/Proyectos Objetivos
fundación
y Redes
Dic. 2024 2020 Proyecto GCCA+: Fortalecer e integrar la reducción de riesgos de desastres
Construir la y la resiliencia al clima en los planes de desarrollo sociales y
Nº7 resiliencia económicos locales de cuatro municipios costeros vulnerables.
ISSN marino-costera
2796-9096 en Cuba a través
de soluciones
de adaptación
naturales
2021 Red Verde Conformado por jóvenes ambientalistas, busca contribuir a
la educación ambiental de los cubanos a partir del reciclaje,
talleres infantiles y recogidas de residuos en costas y
desembocaduras de ríos. La plataforma colaborativa reúne a
diferentes asociaciones ambientalistas de la capital.
Mi acción por el Gestionar capacitación y crear mecanismos para que niños,
planeta niñas y adolescentes participen y protagonicen acciones e
iniciativas relativas al cuidado del medio ambiente. Así como
promover el empoderamiento y el protagonismo adolescente
en la gestión inclusiva de los multirriesgos de desastres y en
la resiliencia ante los efectos negativos del cambio climático
en Cuba.
2022 Proyecto de Tiene como objetivo promover el empoderamiento y el
investigación, protagonismo adolescente en la gestión inclusiva de los
desarrollo e multirriesgos de desastres y en la resiliencia ante los efectos
innovación negativos del cambio climático en Cuba.
Educación,
protagonismo
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

infantil, inclusión
La crisis ecosocial en clave civilizatoria

educativa y
género para la
reducción de los
multirriesgos
de desastres
y resiliencia
ante el cambio
climático desde
las escuelas a las
comunidades de
Cuba

Fuente: elaboración propia

Dichas normativas, programas y centros constituyen pilares para el impulso


de la EA en lo referente al fomento de una cultura ambiental en Cuba, dentro
de los diferentes programas de desarrollo económico y social del país, con
miras a lograr la difusión de los temas ambientales en sectores estratégicos
como son la agricultura, el turismo, el energético y la salud.
Aún más, analizando el paradigma ambiental contemporáneo
en el contexto cubano, –en el cual se han incluido nociones como racio-
nalidad ambiental, ecología política e incluso una redefinición del medio
ambiente como “nuevo espacio” de relaciones entre la sociedad civil y el Es-
tado–, se puede decir que estos debates y propuestas conducen a nuevos pa-
radigmas del desarrollo social (Luna Moliner, 2012) que, a su vez, se erigen
tendencias contra-hegemónicas.
No obstante estos avances, el país, y específicamente para el de-
sarrollo de una educación integral, topa con limitaciones de financiamiento
interno y externo. En ello juega un papel decisivo el bloqueo económico, co-
mercial y financiero impuesto por los Estados Unidos con daños estimados

214 |
Artículos

en la educación, entre marzo de 2022 a febrero de 2023, de 75.551.799 dóla-


Tramas
res. Cabe mencionar que en el Sistema Nacional de Educación se registran y Redes
1315 instituciones que requieren reparación, calculándose una afectación Dic. 2024
Nº7
total de 6.500.000 dólares. Además, se mantienen las dificultades para ad- ISSN
2796-9096
quirir los insumos con destino a la producción de libros, folletos y demás
bienes didácticos impresos, lo que ha imposibilitado disponer de los textos
del tercer perfeccionamiento del sistema nacional de enseñanza. Así como
el cese de producción de 76.900.000 libretas, libros, cuadernos y recetas mé-
dicas y 97.400.000 ejemplares de la prensa por parte de las Empresas de Pe-
riódicos y Ediciones Caribe. Estas afectaciones fueron ocasionadas en parte
por la cancelación de una línea de crédito, asociada a la decisión de un mo-
lino canadiense de no producir más para el destino Cuba debido al bloqueo
(Minrex, 2023).

Las experiencias de Educación Popular Ambiental


desde la sociedad civil y los grupos de estudio
Concomitante a la creación de centros, programas y marcos normativos
para el fomento de la EA en Cuba, a finales del siglo XX y con más auge
en el XXI proliferaron diversas experiencias de EPA en el país. Tal y como

Anisley Morejón Ramos


analizaremos en este apartado, estas experiencias nacen de centros y organi-

Oihane García
zaciones voluntarias de la sociedad civil cubana y de grupos académicos que
abrevan del pensamiento ambiental latinoamericano y caribeño e impulsan
debates sobre la crisis ecosocial en clave civilizatoria.
El educador popular del Centro Memorial Martin Luther King
(CMMLK) de La Habana, Jesús Figueredo (2009), considera que las reali-
dades concretas del contexto económico y sociocultural de la década del
90 del siglo pasado incidieron decisivamente en que algunos educadores
y educadoras ambientales, científicos sociales, docentes y agentes del agro
implicados en experiencias de EA asumieran la educación popular como
herramienta político-pedagógica de las prácticas educativas que estaban de-
sarrollando. En este sentido, con la desintegración del campo socialista y la
aparición de un nuevo momento histórico en el escenario internacional, “no
sólo había generado carencias de recursos básicos para la existencia sino un
cambio sustancial y abrupto de nuestros sentidos en las relaciones sociales y
para con nuestro entorno natural” (2009, p. 23).
Una de las experiencias que menciona Jesús Figueredo (2009) se
dio en el campo de la agricultura y el extensionismo agrícola. El replantea-
miento de las maneras de concebir e implementar el desarrollo agrícola, –un
modelo que ya había sido cuestionado por el deterioro ecológico y la incos-
teabilidad económica que suponía–, llevó a tener en cuenta los diversos sabe-
res de campesinos y campesinas; adentrarse en sus formas de vida, de pensar

| 215
Artículos

y de hacer; y propiciar un diálogo de saberes y culturas, en los términos que


Tramas
y Redes promueve la EPA (García, 2020). Por lo demás, considerar las subjetividades
Dic. 2024 y la cultura supuso repensar los enfoques conceptuales y metodológicos tra-
Nº7
ISSN dicionalmente utilizados y asumir procesos educativos y de investigación
2796-9096
que dieran respuesta al desarrollo rural en su integridad.
Otra de las experiencias desarrolladas en Cuba y que merecen
una especial mención son aquellos proyectos educativos con grupos comu-
nitarios para la gestión ambiental que, desde la autogestión comunitaria,
crearon en la década del 90 mecanismos de solidaridad vecinal, la promo-
ción social y el desarrollo de aspectos para el sostenimiento de la vida tan
esenciales como la salud, la educación, el deporte o la cultura (Fernández
Soriano, 2005). Para entender estas experiencias, no se puede obviar el poder
de la comunidad y la concepción de la solidaridad universal promovida por
el proyecto revolucionario (apoyo mutuo, sentimiento de mancomunidad,
modelo de convivencia basado en la civilidad y responsabilidad colectiva),
una fuerza necesaria para hacer frente a las transiciones ecosociales que se
vio mermada en el contexto de los 90 (Santiago Muiño, 2014).
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

En la actualidad, de la mano de la EPA, las organizaciones de


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

la sociedad civil cubanas están impulsando proyectos como Mapa Verde y


Cultura de Paz del Centro Félix Varela (CFV), que trabaja la vinculación de
las temáticas ambiental y de género con miras a alcanzar el desarrollo de co-
munidades ambientalmente responsables y resilientes desde una perspectiva
bioética, humanista y de justicia social (Vilaboy y Mirabal, 2020). También
destaca el trabajo por una cultura de la naturaleza que está llevando a cabo
Fundación de la Naturaleza y el Hombre “Antonio Núñez Jiménez” (FANJ)
con el propósito de armonizar las relaciones entre la sociedad y su entorno
desde el abordaje de la complejidad socioambiental.3
Por su parte, el Centro de Intercambio y Referencias de Iniciativa
Comunitaria (CIERIC), lleva a cabo los proyectos Creación de capacidades
en el proceso de actualización económica en el sector de la cultura y Red Arte
y Comunidad. Esta experiencia incorpora la concepción cultural, de equi-
dad y responsabilidad ambiental e impulsa la gestión del desarrollo terri-
torial a través del trazado de rutas que contemplan acciones encaminadas

3 Para ello, abordan temáticas como la conservación patrimonial y servicios culturales,


enfocado en la preservación de la memoria histórica y el vínculo de la cultura y el medioam-
biente; las localidades sustentables con énfasis en desarrollo comunitario, permacultura
agua y saneamiento ecológico, agricultura sustentable y rescate de conocimientos tradi-
cionales, el trabajo en ecosistemas sensibles y de montaña, cuencas hidrográficas, zonas
costeras y bahías; la conservación de la biodiversidad, vulnerabilidad y riesgo ante desastres
naturales, enfrentamiento al cambio climático y turismo sustentable; así como los vínculos
de la economía y la sociedad con el medioambiente. Se puede consultar el trabajo realizado
en su página web: http://www.fanj.org

216 |
Artículos

a 1) desarrollar y fortalecer las capacidades de los gobiernos locales y de los


Tramas
proyectos culturales; 2) acompañar y articular iniciativas económicas, cul- y Redes
turales y creativas y 3) alcanzar la autogestión financiera. Dic. 2024
Nº7
En relación a la transición energética, cabe mencionar el Movi- ISSN
2796-9096
miento de Usuarios del Biogás (MUB) de la Sociedad Cubana para la promo-
ción de las Fuentes Renovables de energía y el Respeto ambiental (CUBASO-
LAR), que agrupa a más de 3.000 productores que aplican la tecnología de la
digestión anaeróbica en el país.
Por último, se destaca el accionar de dos grupos de estudio y de
investigación que, desde su implicación en la comunidad, están ampliando
y enriqueciendo las bases de la EPA. En primer lugar, el Centro de Educación
y Promoción para el Desarrollo Sostenible (CEPRODESO), creado en 1999
y localizado en la provincia de Pinar del Río, persigue potenciar las capa-
cidades de los actores sociales, instituciones y organizaciones para el desa-
rrollo de procesos de gestión ambiental participativos desde la concepción
teórico-metodológica de la EPA. Dentro de las acciones del grupo resaltan
la producción de módulos para la formación de educadores populares a dis-
tancia, la celebración de los Encuentros Latinoamericanos de Experiencias
en Desarrollo de EPA (ELEPA) que han promovido articulación de actores
y experiencias cubanas y latinoamericanas, y la publicación de las sistema-

Anisley Morejón Ramos


tizaciones de las prácticas de educación y gestión ambiental comunitarias

Oihane García
realizadas (Pérez, 2022).
En segundo lugar, el Grupo de Estudios sobre Medio Ambiente
y Sociedad (Gemas) del Instituto de Filosofía, ubicado en la ciudad de La
Habana, impulsa desde el 2002, investigaciones desde el pensamiento crí-
tico latinoamericano y caribeño, en lo tocante al debate ambiental, desde
disímiles ejes de análisis, como son: la crisis ambiental en clave civilizatoria,
la ecología política, las alternativas al desarrollo, el ecofeminismo y la EPA.
En lo tocante al trabajo desplegado por Gemas, destaca toda una labor in-
vestigativa en proyectos I+D+I, de coordinación de Talleres nacionales e in-
ternacionales Medio Ambiente y Sociedad, acompañamiento a experiencias
comunitarias urbanas (mapeo y acompañamiento a experiencias socio-co-
munitarias, así como su articulación con los gobiernos locales) y de articu-
lación de grupos y proyectos ambientales de la Red-Gemas como base para
el fomento del trabajo ambiental y discusión multiactoral de temas clave en
el debate cubano.
En la apuesta por trascender los marcos institucionales de la EA
e impulsar la construcción colectiva de modelos justos en lo social y am-
biental, los centros mencionados realizan tres aportaciones fundamentales:
En primer lugar, animan en la formación y articulación de suje-
tos críticos y comprometidos con el entorno y sus problemáticas y facilitan
procesos educativos que cuestionan las relaciones entre los seres humanos y

| 217
Artículos

para con la naturaleza desde la ruptura de concepciones antropocéntricas.


Tramas
y Redes Los diferentes proyectos y programas analizados tienen la virtud de agluti-
Dic. 2024 nar experiencias auto-gestionadas en amplias redes de trabajo y múltiples
Nº7
ISSN actores de la sociedad civil cubana.
2796-9096
Precisamente, fomentar alianzas entre los centros, los líderes y
lideresas, y los gobiernos locales es clave para concertar estrategias en la bús-
queda de alternativas. Aún más, las experiencias de la EPA en la Cuba actual
están impulsando alternativas al desarrollo que rompan con la concepción
lineal, material e infinita del progreso. Esto es particularmente destacable ya
que el modelo industrialista y de progreso ha estado ampliamente extendido
en los países de la región (Figueredo, 2009) y de la que Cuba no fue una ex-
cepción (Santiago Muiño, 2014).
Un tercer aspecto a remarcar es la labor que realizan los centros
en la alfabetización y formación ecosocial mediante la realización de talleres
sobre la concepción teórico-metodológica de la EPA y de Ecología Política;
la difusión de la literatura crítica en relación a la EPA, la ecología política y el
pensamiento ambiental de América Latina y el Caribe en general; así como
Alternativas y experiencias educativas desde Cuba

la generación de publicaciones propias en lo tocante a la experiencia cubana,


La crisis ecosocial en clave civilizatoria

y su reflexión en torno a las problemáticas desde el ambientalismo crítico.


Se trata de una formación integral que procura la transversalidad de temáti-
cas –empoderamiento femenino, soberanía energética y alimentaria, justicia
ambiental y climática, etc.- en los proyectos gestados y acompañados.
Entre los obstáculos y las dificultades ya mencionadas para el
desarrollo de una educación integral, destaca, específicamente en el marco
de la EPA, la necesidad de un mayor respaldo institucional en cuanto a le-
gitimidad y visibilización de la labor de los centros mencionados (Vilaboy
y Mirabal, 2020). Así como una mayor articulación para lograr un trabajo
mancomunado dentro de los territorios. Las experiencias de EA de base co-
munitaria han demostrado que lo local no es siempre sinónimo de eficien-
cia de políticas públicas o de participación ciudadana (Fernández Soriano,
2005).
En relación a los sujetos del cambio que privilegia la EPA, cabe
preguntarse cómo podemos superar las respuestas individuales, remediales
y paliativas y transitar a la conciencia colectiva que tome en cuenta la com-
plejidad de las problemáticas y sus múltiples causas, dimensiones y escalas
(Figueredo, 2009). Aún más: es un reto de las sociedades actuales (y no solo
de la cubana) avanzar en un profundo cambio cultural volviendo deseable
un horizonte de escasez energética y constricciones materiales y reinventan-
do la austeridad con abundancia de tiempo libre, de relaciones sociales, de
creatividad (Santiago Muiño, 2014). En esta dirección, resulta necesario con-
solidar un sujeto con amplia formación política para enfrentar o asumir los

218 |
Artículos

procesos de cambio desde la diversidad de contextos que median las prácti-


Tramas
cas (Santos, 2018). y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
Reflexiones finales 2796-9096
Repensar la crisis ecosocial en clave civilizatoria invita a trascender aquellos
debates anclados en las causas y en las soluciones de los problemas socioam-
bientales desde las dimensiones científico-tecnológica-financiera, políticas
y económicas, para cuestionar los fundamentos del modelo de desarrollo
occidental de progreso, economía y el mercado. Este paso es indispensable
para desmontar falaces soluciones dentro del “enverdecimiento” del sistema
del capital y sus derivados (economía verde, desarrollo sostenible supeditado
a un crecimiento económico, mercantilización de la naturaleza, EDS, etc.), y
construir sociedades alternativas que tengan como premisa la sustentabili-
dad de las vidas y la justicia social y ambiental.
De la misma manera, será necesario que los proyectos educa-
tivos transciendan la dimensión ambiental (una educación acerca del me-
dio ambiente, fragmentada y reducida a sus componentes naturales, que no
cuestiona ni la sociedad moderna ni los modelos de desarrollo económico),
para abordar la complejidad de las problemáticas ecosociales y la compleji-

Anisley Morejón Ramos


dad del ser-en-el-mundo, incluyendo las relaciones de poder entre las per-

Oihane García
sonas, los pueblos y con el territorio. No menos importante, las prácticas
educativas emancipatorias tienen que ir encaminadas al empoderamiento
de la comunidad y al fortalecimiento de una ética que transcienda la razón
instrumental.
Con más de 60 años de construcción de un proyecto político
basado en la justicia social y una amplia trayectoria en materia de educa-
ción ambiental, el gobierno de Cuba ha elaborado un marco normativo que
impulsa la formación ecológica como proceso transversal dentro de los dife-
rentes niveles de enseñanza en el ámbito educativo formal y no formal. Estos
procesos se han enriquecido con las experiencias de la EPA, en una apuesta
de la sociedad civil cubana y grupos académicos por impulsar la concepción
teórico-metodológica en la comunidad.
En este sentido, podemos hablar de un diálogo de saberes
horizontal y multi-actoral que teje lazos y redes de un trabajo mancomu-
nado a favor de la dignificación de las vidas. No obstante, tal y como se ha
hecho en otras áreas, será necesario impulsar un dialogo profundo entre
decisores de política ambiental cubana, educadores y educadoras populares
ambientales y la comunidad en general para alcanzar a cabalidad la trans-
formación en clave civilizatoria.
Por el momento, como logro significativo se ha superado una vi-
sión acotada de la EA y se ha ampliado la definición de medio ambiente y del

| 219
Artículos

territorio, dotando de sentido y significado las prácticas de educación (po-


Tramas
y Redes pular) ambiental desde una sólida base comunitaria. La educación, aspecto
Dic. 2024 central dentro de la revolución, se concibe de forma permanente e integral.
Nº7
ISSN Esta, como herramienta de poder popular, está siendo repensada a luz de la
2796-9096
ecológica política y la educación popular, entre otras corrientes críticas de
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222 |
Honhat: memoria y
tierra en los escritos
wichí de Laureano
Segovia

Pamela Rosa Amelia Rivera


Giardinaro
Universidad Nacional de Salta, Argentina
[email protected]

Fecha de recepción: 21/06/2024


Fecha de aceptación: 19/08/2024

Tramas
Resumen y Redes
Este acercamiento a los complejos vínculos entre memoria y tierra en la cultura Dic. 2024
Nº7
wichí revisa una selección de textos de Laureano Segovia. En ellos, la literatura de ISSN
2796-9096
tradición oral, las tareas de los campeadores y las rutas de memoria tienen al monte
como espacio central. Son cartografías disidentes que se entrecruzan y distancian
con las concepciones del territorio sostenidas por los colonos criollos desde prin-
cipios del siglo XX y resignificadas en los ochenta. Existe una concepción wichí de
honhat, la tierra, en pugna con los avances destructivos de la cultura occidental,
donde los cuerpos, la oralidad y la escritura de Laureano Segovia son instrumentos
de resistencia política en América Latina.

Palabras clave
1| Laureano Segovia 2| rutas de memoria 3| literatura de tradición oral 4| cartografías
disidentes 5| hohnat

Cita sugerida
Rivera Giardinaro, Pamela Rosa Amelia (2024). Honhat: memoria y tierra en los
escritos wichí de Laureano Segovia. Tramas y Redes, (7), 223-248, 70al. DOI:
10.54871/cl4c70al
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 223
Artículos

Tramas
Honhat: memória e terra nos escritos Wichí de
y Redes Laureano Segovia
Dic. 2024
Nº7
ISSN Resumo
2796-9096
Esta abordagem dos complexos vínculos entre memória e terra na cultura Wichí revê
uma seleção de textos de Laureano Segovia. Neles, a literatura de tradição oral, as
tarefas dos campeadores e as rotas da memória têm a montanha como espaço cen-
tral. São cartografias dissidentes que se cruzam e se distanciam das concepções de
território sustentadas pelos colonos crioulos desde o início do século XX e redefinidas
na década de 1980. Há uma concepção Wichí de honhat, a terra, em conflito com os
avanços destrutivos da cultura ocidental, onde os corpos, a oralidade e a escrita de
Laureano Segovia são instrumentos de resistência política na América Latina.
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Palavras-chave
1| Laureano Segovia 2| percursos de memória 3| literatura de tradição oral 4| cartografias
dissidentes 5| hohnat

Honhat: memory and land in the Wichí writings of


Laureano Segovia

Abstract
This approach to the complex links between memory and land in the Wichí culture re-
views a selection of texts by Laureano Segovia. In this works, oral tradition literature,
the work of the campeadores and the memory routes have the mountain as a central
space. They are dissident cartographies that intersect and distance themselves from the
conceptions of territory held by Creole settlers since the beginning of the 20th century
and redefined in the 1980s. The Wichí conception of honhat, the land, is in conflict
with the destructive advances of Western culture, where bodies, orality, and the wri-
ting of Laureano Segovia are instruments of political resistance in Latin America.

Keywords
1| Laureano Segovia 2| memory routes 3| oral tradition literature 4| dissident cartographies
5| hohnat

224 |
Artículos

Hop mak ta iche p’ante hop ifwalas ta pajche man ta


Tramas
siwelelhais yukw istulya. Iche lahwaytsu p’ante ta ts’ilak y Redes
wichi ta ihi hunhat lhipa. Dic. 2024
Nº7
ISSN
Hay algo que sucedió antaño, en el pasado. Algo que los 2796-9096
blancos llaman historia. Hubo un tiempo lejano en el que en
este lugar sólo vivían los wichís.
(Montani y Juárez, 2016)

...desde el fondo del paisaje chaqueño, han llegado hasta


nosotros para hacernos oír su reclamo. Escúchenlos bien: no
piden caridad, sino respeto.
(Carrasco, 2004)

Introducción
El escritor wichí Laureano Segovia publicó cuatro libros titulados Lhatetsel.

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


Nuestros antepasados, nuestras raíces (1996); Olhamel Otichunhayaj. Nues-
tra memoria (1998); Otichunaj lhayis tha oihi tewok. Memorias del Pilcomayo
(2005); y Olhamel tha ohapehen wichi. Nosotros, los wichí (2011). El presente
escrito explora parte de la memoria indígena de la región textualizada en
dichos trabajos. Todos ellos, redactados a partir de entrevistas que el autor


realizó y registró en su propia lengua, durante más de veinte años.
Laureano Segovia nació en 1946, en Misión San Andrés, For-
mosa (Argentina). Falleció a principios de 2021 en Misión La Paz, una co-
munidad indígena de la provincia de Salta (Argentina), en el Chaco Central.
Dicha franja, dentro de la región eco geográfica del Gran Chaco (figura 1),
abarca más de 60 mil kilómetros cuadrados. Es la zona más cálida del país
con “un ámbito boscoso abierto, con cubierta bastante densa de arbustos,
aunque con intensidad dispar según zonas, que decrece de oriente a occiden-
te” (Trinchero, 2000, p. 70).
Sobre las familias wichí que, entre otros pueblos (figura 2), viven
en la región, Rodrigo Montani y Zelda Franceschi refieren:

Son un pueblo de antiguos cazadores-recolectores cuya vida mate-


rial y simbólica está íntimamente ligada al bosque y al río. Sus asen-
tamientos o comunidades siguen siendo relativamente pequeñas,
igualitarias y autónomas, aunque hoy, luego de dos siglos y medio
de retracción territorial por la conquista española y de un siglo y me-
dio de usurpación territorial y colonización por parte de los Estados
nacionales, los grupos wichís se han vuelto sedentarios tomando la

| 225
Artículos

forma de poblados forestales o de barrios marginados en los pueblos


Tramas
y Redes y ciudades que los criollos fueron instalando en la región. La historia,
Dic. 2024 la dinámica del parentesco y la forma de aprovechamiento del exten-
Nº7
ISSN so territorio hacen que los wichís sigan siendo, antes que un pueblo
2796-9096 homogéneo y unificado, una red enmarañada de asentamientos, to-
talmente horizontal y bastante fluctuante (2020, p. 267).

A principios de los ochenta, la tarea de Laureano Segovia coin-


cidió con la formación de la Asociación Indígena Lhaka Honhat (en español,
Nuestra tierra). Por esos años, caciques y comuneros chorotes, chulupíes,
tapiete, tobas y wichí iniciaron el pedido de transferencia de los ex Lotes
fiscales 55 y 14 como propiedad comunitaria de esos grupos que habitan la
zona ancestralmente.1
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Imagen 1. Región del Gran Chaco (sombreado área reclamada por Lhaka
Honhat)

Fuente: Carrasco (2009)

1 Cuestión que contó con el fallo a favor de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) en el año 2020.

226 |
Artículos

Piper-Shafir, Fernández-Droguett e Íñiguez-Rueda, siguiendo los es-


Tramas
tudios del sociólogo francés Halbwachs, señalan que “la memoria es y Redes
una acción discursiva realizada en el presente que construye relatos sobre el Dic. 2024
Nº7
pasado” (2013, p. 21). En relación a ello, me interesa desprender aquí algunas ISSN
2796-9096
ideas en torno a honhat, o tierra, que se transportan desde la oralidad a los
escritos de Laureano Segovia. Asumo así, junto a los autores mencionados,
que “Recordar algo es decir, al mismo tiempo, qué y cómo se lo recuerda, de-
limitando un momento específico y con un cierto tejido o trama de sentido”
(2013, p. 21). Por lo tanto, tendré en cuenta el contexto político y social en
que fueron elaborados los trabajos de Segovia.
Para acercarme a la complejidad de los sentidos de honhat en el
corpus mencionado, me detendré, en primer lugar, en una narración de la
cultura wichí transmitida oralmente desde tiempos muy anteriores. En se-
gundo lugar, repararé en testimonios a propósito de las tareas de obtención
de recursos en los ámbitos del monte y el río. En ambos casos, buscaré acer-
carme a la ligazón entre memoria y naturaleza. En tercer lugar, me referiré a
las reformulaciones de estas miradas a mediados de los 80 en la región, mo-
mento en que se resignifican (Vázquez, 2018) en el discurso un “nosotros”

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


(olhamel)2 y un “ellos”, los criollos (ahatay).
Las transcripciones, selecciones y traducciones de Segovia por-
tan el tono de los relatos orales que están en su origen. Más allá del conteni-
do, las presencias de la voz y la lengua materna dan cuenta de los vínculos fa-
miliares que los sostienen. Retomando a Piper-Shafir, Fernández-Droguett


e Íñiguez-Rueda: “Los afectos son constituyentes de la memoria. Tienen
forma, ritmo y movimiento, son etéreos, cambiantes, están compuestos de
relaciones que la configuran y que la hacen aparecer como un todo sin fisu-
ras” (2013, p. 12). En los escritos que estudiaré aquí, resonarán las voces de
los abuelos narrando historias a niños y niñas junto al fuego, los recuerdos
de padres y madres alimentando a sus familias en el monte, los caminos a
pie de hombres y mujeres en busca de los recursos necesarios para su gente.
Inevitablemente, también tendrán lugar las palabras del despojo.
Tal relación entre el monte y sus habitantes, remite a un “per-
tenecer a la tierra” (Lasansky, 2004) tras el cual consideraré el análisis de
un grupo de “wichi lewet lheyista pajchehen”, o “nombres de los parajes de
los aborígenes” (Segovia, 1998). Dichas coordenadas indígenas describen un
marco espacial, en términos de Halbwachs, que propondré como espacio
de memoria o, más bien, “ruta de memoria” (Guglielmucci y López, 2022).
Contrariamente a otras versiones de la Historia oficial argentina, el monte

2 En adelante, transcribiré las palabras, expresiones y textos en wichí en itálicas, para


destacarlas en mi texto. En los escritos de Laureano Segovia, las mismas se presentan sin
itálicas.

| 227
Artículos

chaqueño fue (y es) percibido por las poblaciones indígenas locales como
Tramas
y Redes un espacio habitado y transitable. Dichos “honhates lheyis” o “nombres de
Dic. 2024 lugares” (Segovia, 1998) constituyen cartografías disidentes (Zusman, 2002)
Nº7
ISSN profundamente imbricadas con un pasado cercano y un presente de lucha
2796-9096
por el derecho a andar y a vivir en ellas.
Tales son las resignificaciones (Vázquez, 2018) que exploraré
considerando a los trabajos de Laureano Segovia como instrumentos de re-
sistencia (Calveiro, 2020). Me interesa reconocer allí la revisión de una me-
moria comunitaria en el marco de la actual situación de tensiones políticas y
alarmas socioambientales y sanitarias en la que viven los pueblos chaqueños.

Imagen 2. Pueblos indígenas en el Gran Chaco


HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Fuente: Carrasco (2009).

228 |
Artículos

“Ifwalas ta t’ichun p’ante”, relatos de los primeros Tramas


tiempos y Redes
Dic. 2024
El antropólogo John Palmer sostiene que: “A pesar de los indicios visibles de Nº7
aculturación, los Wichí mantienen su identidad y su cosmovisión a través de ISSN
2796-9096
su idioma” (2005, p. 36). En efecto, entre las lenguas indígenas de Argentina,
el wichí es una de las que posee mayor vitalidad. Según Pérez y Wallis, ello
implica “su transmisión como primera lengua de padres a hijos; su capaci-
dad notable de generar nuevos vocablos y expresiones; y la fuerte asociación
de la lengua con la identidad étnica y cultural del pueblo wichí” (2019, p. 18).
De un total de alrededor de 60.000 personas, un 90,7 % habla habitualmente
su propia lengua.
Los wichí cuentan que, antes, los animales eran personas y, al
morir, fueron reencarnando bajo la forma que tienen hoy. Eso significa que
cada animal conserva la voluntad, espiritualidad esencial de todo ser, que
tuviera hace mucho tiempo atrás (Palmer, 2005). Por tal razón, los relatos
que componen la memoria de tiempos remotos son protagonizados, en mu-
chas ocasiones, por hombres o mujeres cuyo nombre se corresponde con los

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


animales del monte.
David Pastor, un hombre wichí residente en Sichet t’i (Pozo El
Toro) (figura 5), le refirió a Laureano Segovia la historia del Pájaro Carpinte-
ro y la Hija del Sol, titulada “Iche p’ante hi’no lhey Ifwala, wet Ha’yaj ka-histo-
ria tajna/ Historias del sol y del tigre” y publicada en Olhamel tha ohapehen
wichi. Nosotros, los wichí:


Iche p’ante hi’no ta lhey Ifwala, hap hi’no ta wuj ta lekajñayaj ihi
wet ihichet’a hi’no chi ifwiye. (...) Oyame ta iche hi’no ta lhey Ifwa-
la, ta Ifwala yame lhase tha yokw: yase, olham ohumin chi lhewej
Siwok. Wet taj leway ta yik atsina ta t’ukue t’at hi’no Siwok. Ta paj
wet hiwen hi’no. Ifwala ihumin p’ante Siwok, hap ta hape p’ante
hi’no ta ihan-lhakej, yo-p’antek: yase, ewej Siwok, hap ta hape hi’no
ta ihan-lhakej.

Wet atsina yokw: a-ihan, ojcha ta ichen-no-amche. Siwok yokw: is,


tai-noye, onulacha tha hap ta olani ayej pinu, chi oleyej wet onu-
lacha. Wet Siwok t’alhe atsina kahi wet atsina ithatho pinu lekahi.
Wet ileyej wet inucha, wet yitche atsina ta yapil-lewete. Wet yame
lewet wet is, Ifwala iwo-lawetha Siwok. Hap tajna mak ta iwoye
p’ante hap Ifwala. Ta paj p’ante wet iwolhasa Siwok, is iyej t’at atsi-
na. Paj wet wileklhi, malhyej-tso mak ta iwoye hap Siwok (Segovia,
1998, p. 23).

Había un hombre que se llamaba sol. Él también era hombre muy


valiente, el sol hizo juntar a su hija con el hombre que se llamaba

| 229
Artículos

pájaro carpintero, porque le gustaba que ese hombre sabía maris-


Tramas
y Redes car y el sol lo quería porque él sabía rebuscar. Él aconseja a su hija
Dic. 2024 que se case con el pájaro carpintero y la mujer va a buscarlo. El sol
Nº7
ISSN le dice que si algún hombre la llama no tiene que acercarse. Llega
2796-9096 hasta la casa del pájaro carpintero, él estaba ahí sacando miel de un
tronco. Ella le dice que ha ido a buscarlo porque su padre se lo ha
mandado, el pájaro carpintero le dice que lo espere un ratito, que
tiene que sacar miel y se van juntos de regreso para la casa.

Después la hija del sol y el pájaro carpintero se casaron y tuvieron


hijos juntos. Él todos los días se iba al monte a mariscar (Segovia,
1998, p. 26).

Los relatos antiguos con frecuencia son narrados por los abue-
los a niños y niñas en la comunidad. Dicho escenario se percibe en la intro-
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

ducción que David Pastor da a su historia: “Wet wichí ihumin ta tachahuye


historia-na. Ta wichi yame, hap hi’no ta talakwfwaj ta ihumin ta yame. Wet
iche tha wichi tachahuye, natses ihumn ta tachahuye elh ta yame tajna”
(Segovia, 1998, p. 23). En sus dichos, Pastor menciona el gusto que las per-
sonas experimentaban al escuchar esta historia. Así también, del gusto y
habilidades que los hombres ancianos desenvolvían al momento de narrar.
Además, el placer de niños y niñas por escuchar.
Esta y otras historias con las que los wichí enseñan a sus in-
fancias sobre la vida adulta pueden asociarse con las “literaturas orales o
de tradición oral” que Gonzalo Espino Relucé describe como “literatura
en el dominio de la choza” (2010, p. 16). Se trata de historias que circulan
en entornos familiares indígenas y que pertenecen a la memoria colectiva
diferenciando a un grupo de otro por sus valores y percepciones sobre el
presente y el pasado. En palabras del investigador: “En esa memoria ha-
blada se reconoce toda una colectividad que se diferencia de otras. En ésta
reposa su historia no escrita, sus saberes inmemoriales y sus afectos inter-
minables” (2010, p. 54).

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Artículos

Imagen 3. El cacique de Misión La Paz, David González (izquierda),


Tramas
durante una entrevista realizada por Laureano Segovia (derecha) y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096

Fuente: Quattrini y Antico (2007).

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


Todo aquello que escapa a la racionalidad de la palabra en “las prácti-
cas del recuerdo” forma parte de la dimensión afectiva de la memoria.
Una construcción dinámica donde “...se entrelazan palabras, silencios,
imágenes, artefactos, ritmos, cuerpos, movimientos, lugares, etc.” (Pi-
per-Shafir, 2020, p. 12). Todos ellos son rasgos presentes en la memoria


wichí, donde tiene lugar el “ejercicio social” de la palabra oral. O, más
bien, el acto de escuchar, o “chahuye” (Palmer, 2005, p. 200). Su impor-
tancia se concentra “no sólo porque en la cultura la oralidad es el medio
de transmitir la información, sino también por el significado espiritual
que se le adjudica a la palabra hablada (zlāmet)” (Palmer, 2005, p. 200).
Ello quiere decir que en el discurso, quien habla expresa su voluntad, su
espiritualidad, por lo cual quien oye evitará interrumpirlo. Dicho por
Palmer: “escuchar –y la acción complementaria de ‘oir’ (lāte)” es una
piedra angular del proceso social wichí. Constituye el medio principal
para la formación de una comunidad de ‘otros’ cognáticos que compar-
ten el espíritu de la buena voluntad” (2005, p. 200).
En la historia del hombre llamado pájaro carpintero, se des-
tacan sus capacidades para “mariscar”, “rebuscar” y “sacar miel”, en
coincidencia con las habilidades que la cultura wichí reconoce al ani-
mal (Palmer, 2005). Según lo explica Samania Segovia de Misión San
Andrés, padre de Laureano: “Los mariscadores son la gente que sale al
monte a buscar los productos naturales que el monte ofrece, como la miel
de lechiguana, de bala y otras cosas” (Segovia, 1998, p. 33). “Campear”
(welek / wilek en Segovia, 1998) es sinónimo de “mariscar” o “rebuscar”,

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Artículos

se trata del acto de recorrer el monte conociendo qué se puede hallar en


Tramas
y Redes él y sabiendo cómo encontrarlo.
Dic. 2024 No es extraño que el hombre-pájaro de nuestro relato fue-
Nº7
ISSN ra bueno para campear, ya que se trata de una de las habilidades que
2796-9096
caracteriza al hombre wichí. Esto es así porque la economía propia de
este pueblo “consiste en la cosecha estacional de recursos naturales por
medio de diversas técnicas de caza, pesca, recolección y cultivo de tipo
‘roza y quema’” (Palmer, 2005, p. 12). Son los campeadores quienes han
heredado los saberes necesarios para recorrer ese espacio.

Wichi ta welekhen, los campeadores


En la geografía wichí, la comunidad es el lugar donde se asientan ellos,
las personas; es el centro del mundo. A su vez, “el mundo es una selva
circundada de ríos y montañas” (Palmer, 2005, p. 4). Probablemente por
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

esa razón Rodrigo Montani afirma que “para los wichís la ‘naturaleza’,
como tal, no existe (…) y lo que existe son distintos ámbitos que llevan
nombres específicos” (2017, p. 51). En general, existen el cielo, las monta-
ñas del Oeste, el río, la tierra y el monte. Así también: “Cada uno de estos
ámbitos contiene fenómenos naturales, por lo general antropomorfiza-
dos, así como sustancias, plantas, animales y ‘dueños’” (Montani, 2017,
p. 51). Los dueños cuidan distintos ámbitos, animales, plantas o sus-
tancias. Los campeadores deben conocer y respetar los límites que cada
lëwukw (Montani, 2017) pone a su tarea de cazar, pescar o recolectar. Si
así no lo hicieran, su abastecimiento, su salud o su vida podría perjudi-
carse (Montani, 2017, p. 56).
En sus escritos, Laureano Segovia incluyó testimonios pro-
pios. Entre ellos, sus recuerdos sobre las actividades cotidianas de las
mujeres bajo el título “Wichi lakeyis tä pajchehen/ Costumbres de la
gente que es aborigen”, en Olhamel Otichunhayaj. Nuestra memoria:

Nichäte ifwala tä yachup E, taj ifwala tä nojchey ha’lä lhay, wet


nech’e häp tä tachuma, nech’e hi’wen ‘nohohen, wet o’wen tä olha-
mel olhäk ihi wet ohanhiyejt’a chi ‘nälej chi onichuyuhen. Tä ohäpe
leles o’wen t’at olhamel olhäk, ‘mak tä iwoye oko häp täjna lechu-
met, o’wen tä wuj tä lhaikhajyen, lhä’ye lhip tä nitayijlha ‘noyehen,
nowayhlä chi onichuyuhen (Segovia, 1998, p.10).

Cuando llegaba el tiempo de la primavera, las mujeres tenían mu-


cho trabajo. Era el trabajo de juntar los frutos del monte. Cuando
se tenía la fruta, se la guardaba para los hijos, para cuando no hu-
biese más fruta, de esa manera a nosotros nunca nos faltaba nues-
tro alimento, siempre teníamos para comer (Segovia, p.11).

232 |
Artículos

En el monte, las mujeres wichí dan importancia a gran va-


Tramas
riedad de plantas. Para alimentarse, recogen frutos de árboles grandes y Redes
como el algarrobo blanco, el chañar y el mistol. Así también, son comes- Dic. 2024
Nº7
tibles los frutos de arbolitos y arbustos como la tusca, la bola verde, el ISSN
2796-9096
poroto del monte y la sacha sandía. Entre los frutos de enredaderas, se
encuentra la doca. También son alimento los frutos de cactus como el
ucle y la pasacana, o de bromeliáceas como el wüye o chitsaj (chaguar)
(Montani, 2017).
En el mismo libro, Laureano retoma las palabras de su ma-
dre a propósito de la recolección de frutos. En ellas, se percibe una gran
variedad de alimentos en la dieta provista por el monte. Además, se
menciona el procedimiento de almacenamiento de tales productos, co-
nocido por las mujeres y heredado de sus antepasadas. En otro escrito,
el escritor presenta una lista titulada “Ha’läy ta wichi yenejlhi lhak lha’ye
‘mak at chik hape/ Las frutas del monte que son alimento de los wichí”.
Allí, detalla los nombres, las características y las formas de obtención y
preparación de varios alimentos. Así también, otros usos, como la fa-
bricación de utensillos y la preparación de medicinas (Montani, 2017,

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


p. 17). Por su parte, John Palmer explica:

La recolección de productos vegetales por parte de las mujeres cu-


bre el período que va desde fines de la época seca –la parte cálida
de la sequía, cuando maduran la tusca y la algarroba– hasta fines


de la época de lluvias, durante la cual cosechan los frutos de los
cultivos familiares (sandía, zapallo, maíz, poroto, batata) (2005,
p. 12).

En otro orden, los wichí dan distintas utilidades a árboles y


plantas de la región, como el quebracho colorado, el duraznillo, el gua-
yacán, el palo santo, el yuchán, algunas acacias y especies de caparis,
epífitas y cactus. Por supuesto, hay que mencionar la producción de hi-
lados y tejidos realizados a partir de chitsaj o chaguar (Montani, 2017).
En cuanto a los animales del monte chaqueño, existen car-
nívoros, edentados, roedores y marsupiales. Así también, un amplio nú-
mero de aves. Los campeadores pueden hallar pecarí rosillo, quimilero
o majano. Así también, pueden encontrarse con el puma o león, el gato
del monte, el oso bandera y el oso melero. Son alimentos la corzuela,
el pichi mulita, el pichi peludo y el quirquincho. Igualmente lo son el
conejo, la vizcacha, el ñandú o suri, la iguana y el yacaré, entre otras
especies (Montani, 2017).
A propósito de la caza, Laureano recoge palabras de su
padre, Samania Segovia, con el título “Wuj ta is p’ante honhat pajtha

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Artículos

namhen ahatay lhayis/ Nuestra tierra era muy linda hasta que llegaron
Tramas
y Redes los criollos y la perjudicaron”:
Dic. 2024
Nº7
Oyäme ‘mak tä ojcha ifwel ‘noho. Yokw, ifwalas tä pajche p’ante wuj
ISSN
2796-9096 tä is honhat, wuj ‘mayhay tä i’pe honhat, itshätäy tä niwusa, yäme
tä wuj p’ante. Wichi ‘welekwethä, yäme tä ipayithit’a, hino ‘welekl-
hi, tä näm tä kamaj ifwala tä ‘noelh ichäj t’at ‘mak tä t’ukwe. Yäme
tä iche iyhäj itshäwet tä lhamel iwo lheya tä yokw, chenaj, yäme tä
wuj tä ihi honhat tä alho p’ante. Wet häp tä wichi isej t’at tä lhamel
tiyäj, yäme tä iche hi’no tä alho p’ante. Wet häp tä wichi isej t’at tä
lhamel tiyäj, yäme tä iche hi’no tä lhayen at lechaya tä yike.

Wet ‘mak tä lhamel iwo lheya tä yokw, alhu, äp wuj p’ante tä i’pe
honhat. Häp tä yäme tä yok, ifwalasna ‘noelh fwita ‘weleklhi, tä
pajpej tä honajej oelh näm, iche tä niwohit ‘mak chi ichäjo le’wet.
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Iwet näm t’at ‘noelh, iwet honajej t’at. Yokw, mat ifwalas tä pajche
mälhhiyejt’atso, tä hi’no yike ‘mak lechaya tä yike (Segovia, 1998,
p. 94).

Yo voy a contar lo que me contó mi padre. Él dijo:

Antes la tierra era muy buena, había muchos animales y la gente


campeaba. Cuando el hombre campeaba en aquellos tiempos po-
día regresar temprano a la casa, hoy en día cuando se sale a cam-
pear se está todo el día y a veces se regresa sin nada. Antes había
muchos animales en el monte, había un animalito que se llamaba
oculto y la gente podía pillarlos y tener para comer todo el día.
Había gente que era muy buena para cazar oculto.

Antes también había mucha iguana en el campo. Hoy en día hay


muy pocas, cuando uno quiere campear a veces no consigue nada,
la gente recuerda que antes había muchos más animales que ahora,
antes era más fácil campear, no costaba nada, no era difícil buscar
animales (Segovia, 1998, p. 95).

Samania Segovia nombra al oculto y a la iguana, dos ani-


males que forman parte de la alimentación de los wichí. Así también:
“Los armadillos aparecen durante la época seca, mientras que la reco-
lección de la miel se realiza principalmente en la época de lluvias” (Pal-
mer, 2005, p. 12). Ahora bien, conviene reparar en que Segovia (padre)
destaca en su discurso las consecuencias que ha tenido la presencia de
los criollos para la caza y la gente.
Hasta aquí, Laureano Segovia relata sus recuerdos, las pa-
labras de sus padres que dan cuenta de un estilo de vida vinculado al
monte, a los ciclos de la tierra. Su testimonio se nos presenta “como

234 |
Artículos

construcción identitaria y como forma de comprensión y transmisión


Tramas
social de los sentidos múltiples de la experiencia” (Cacopardo, 2020, y Redes
p. 2). Aquel pasado individual cobra significados sociales al incluirse Dic. 2024
Nº7
ahora en olhamel otichunhayaj, nuestra memoria (Segovia, 1998), la de ISSN
2796-9096
la gente wichí, o de la gente. Ambos tiempos, pasado y presente, y ambas
subjetividades, individual y colectiva, se “anudan” en el testimonio, en
una identidad “recreada” mediante las palabras.
El monte es espacio de abastecimiento y aprendizajes. Tam-
bién es lugar de memoria, tanto discursiva como performativa. No obs-
tante, en tiempos de violencias neoliberales invisibilizadas (Cacopardo,
2020), el pueblo wichí ve desaparecer su mundo. Esta cuestión tiene una
raíz histórica que, de manera general, Rodrigo Montani explica así:

La historia de los wichís está marcada por el colonialismo, la ex-


plotación y la penuria. Un proceso que se inició en los siglos XVI
y XVII con las guerras y las pestes que expulsaron y diezmaron a
gran parte de la población wichí de los valles pedemontanos, que
continuó en los siglos XVIII y XIX con la misionalización, la colo-

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


nización criolla y la degradación ambiental, que se acentuó en el si-
glo XX con la explotación económica de los indígenas como mano
de obra y la devastación de los recursos naturales por agentes forá-
neos, culmina hoy con una nueva oleada de usurpación territorial
y destrucción del bosque (2017, p. 77).


Frente a lo anterior, las palabras retenidas en los textos de
Segovia elaboran la memoria de un “nosotros” que busca testimoniar,
dejar huellas de lo vivido y de una cosmovisión ligada al territorio y a la
comunidad (Cacopardo, 2020, p. 6).

“Lhaka honhat”, nuestra tierra


Alrededor de 1880, se produce en Argentina la serie de avanzadas mi-
litares sobre territorios indígenas del sur del país conocida como Con-
quista del Desierto. En 1884, el ministro de Guerra y Marina, el General
Benjamín Victorica, tuvo a cargo la tarea de extender tales matanzas en
la región del Gran Chaco. En ese contexto, la expedición militar “tenía
como objetivo la ocupación del territorio para someter a los indígenas y
convertirlos en trabajadores rurales” (Carrasco, 2009, p. 78). Con tales
acciones, la nación ampliaba sus fronteras incorporando al “progreso”
ese “desierto verde” para entonces “improductivo”.
Las concepciones indígenas en torno a honhat que explora-
mos aquí pueden contrastarse con las ideas perceptibles en el discurso
de Victorica. Sobre las personas, sus familias y sus hogares, escribió el

| 235
Artículos

General: “si bien considero indispensable también adoptar un sistema


Tramas
y Redes adecuado para situarlos permanentemente en los puntos convenientes,
Dic. 2024 limitándoles los terrenos que deben ocupar…” (en Carrasco, 2009, p. 78).
Nº7
ISSN En 1906, el colono Domingo Astrada publica Expedición al
2796-9096
Pilcomayo, relatada y protagonizada por él mismo. Su proyecto de fun-
dar una colonia ganadera en el Departamento de Rivadavia, con con-
sentimiento del gobierno, empezaba a concretarse. A propósito de ello,
narraba lo siguiente:

El 2 de Abril despaché una comisión al desierto compuesta de die-


ciocho hombres… Esta comisión llevaba el encargo de practicar
un reconocimiento de la zona a poblar y principalmente el de abrir
relaciones amistosas con las tribus de esos parajes, informándoles
al mismo tiempo y sin reservas la disposición superior de ubicar
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

una población de hombres civilizados en esos puntos… (en Ca-


rrasco, 2009).

Varios matices de las representaciones pasadas y presentes


sobre un otro indígena se textualizan en las palabras de Astrada. Estu-
dio aparte se merece el análisis de esta cuestión que roza muy de cerca
las formulaciones de la memoria wichí, tema de este escrito. Con tal
fin, me interesa señalar en el fragmento anterior, la percepción de los
territorios indígenas como un espacio sin habitantes, desierto, previo a
la llegada de la tan arrogada “civilización”. Esta caracterización busca
justificar los despojos territoriales al mismo tiempo que omite mencio-
nar los crímenes perpetrados con tales fines. Todo ello está a su vez sos-
tenido en el discurso positivista de la Generación del 80 (en Argentina).
Sobre uno de los caminos abiertos en el monte en aquellos
tiempos, Astrada dio detalles de su construcción: llevan el camino por
“una senda antigua de los indios como medio de aprovechar las aguadas:
que los indios no hacen caminos rectos sino por donde existen pozos de
agua permanente” (en Carrasco, 2009). En efecto, los colonos iban des-
cubriendo las rutas de los campeadores (que describiré más adelante) y
expandiendo su dominio territorial conforme pasaron los años (figura 4).

236 |
Artículos

Figura 4. Avance de la colonización en la región del Gran Chaco


Tramas
y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro




Nota: El área sombreada indica el territorio reclamado por Lhaka Honhat.


Fuente: Carrasco (2009).

Hace más de veinte años, el antropólogo argentino Hugo Trinchero expli-


caba sobre estas tierras: “se encuentran ocupadas por criollos que, a partir
de ‘puestos’ dispersos a lo largo y ancho del territorio, desarrollan una eco-
nomía doméstica basada en el tipo de manejo ganadero” (2000, p. 71). Los
pobladores indígenas poseían (y aún poseen) una economía doméstica ba-
sada en modalidades propias de recolección, pesca y caza. “Ambos ‘grupos’
compiten por el usufructo de los recursos del monte” (2000, p. 71).
En su momento, Laureano Segovia (1998) recogió varios testi-
monios wichí a propósito de la llegada de los criollos, ahatay, a la región
reclamada por la Asociación Lhaka Honhat (figura 4) y a las consecuencias

| 237
Artículos

sobre las poblaciones indígenas locales. Aquí retomo las palabras de Sama-
Tramas
y Redes nia Segovia:
Dic. 2024
Nº7
Häp täjna tä o’wen naji tä nech’e othaläkw, wet oyäme tsi o’wen
ISSN
2796-9096 naji. Tälhe tä ahätäy lhayis nämho olhamel o’wet, o’wen tä lhamel
lakhäywet ikänchi olhamel o’wet wet ikänchi ‘mak tä olhamel oyenlhi.
O’wen naji tä lhamel itetshan olhamel o’wet, elh ahätäy yokw, “Lhipna
olham tä olewuk”. Nech’e tachume tä hip’olhi wet yenlhi lelafwek. E,
hi’nona nech’e ‘näyejlhi honhat, wet chi hi’wen oelh chi ‘welekfwajlhi
t’at, chi nekfwaj at lhipche, hi’wen oelh le’näyij, nech’e ihän (Segovia,
1998, pp. 94 -96).

Cuando ya fui hombre empecé a conocer este problema con los crio-
llos, cuando ellos llegaron a nuestras tierras ya veía que sus animales
perjudicaban nuestro lugar. Además, ellos observaban mucho dónde
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

nosotros vivíamos y un día un criollo dijo “este lugar es mío” y empe-


zó a cercar, a cerrarlo con el cerco y a mezquinar. Cuando encontraba
huellas o alguien que campeaba decía “usted no puede venir aquí”
(Segovia, 1998, p. 97).

Este fragmento del discurso de Segovia padre expone tres pun-


tos importantes en el argumento elaborado por la Asociación Indígena
Lhaka Honhat (a lo largo de la ya mencionada lucha por la propiedad co-
munitaria de sus tierras). En primer lugar, aparece el daño que los animales
de los criollos provocan, no solo al suelo y, por consiguiente, a la diversidad
del monte, sino a los cultivos familiares que los wichí debieron cerrar. En
segundo lugar, Segovia se refiere a las acciones y discursos con los que, pau-
latinamente, los criollos fueron adueñándose de la tierra donde vivían, hasta
que llegaron a prohibirles pasar y, por consiguiente, alimentarse y recoger
los recursos del monte.
Según Vázquez, la resignificación es una práctica mediante la
cual una sociedad transforma o reorienta “el significado, el sentido y/o el
valor de un acontecimiento, situación, lugar, acción, etc. haciendo que ad-
quiera características diferentes en función de un contexto o imaginario
social” (2018, p. 423). Los sentidos de la memoria que se construyen o re-
interpretan en los trabajos de Laureano Segovia a propósito de honhat (la
tierra), vinculada al monte y a la tarea de campear, se resignifican junto a los
objetivos de la Asociación, fundada en diciembre de 1991 (Trinchero, 2000),
de la cual nuestro autor fue activo partícipe. De allí las siguientes palabras de
Francisco Pérez, coordinador de la agrupación, en la introducción al libro de
Laureano Segovia titulado Lhatetsel. Nuestros antepasados, nuestras raíces:

238 |
Artículos

Asociación de Comunidades Aborígenes “LHAKA HONHAT” häpe


Tramas
organización tä ihi tewok lhip lhaye tayhi, wet häpe t’at -wichi, fwo- y Redes
manhuy, asowaj, wanlhay, suwelele- tä laka ‘mayek ilhokej lhamel Dic. 2024
Nº7
tä ilech’oye. Wet papelna tä yäme wichi lechumyanay, häpe t’at ‘mak ISSN
tä häpkhilek wichi lhaichufwenej lakeyis tä pajchehen wet häte lhai- 2796-9096

chufwenej tä yahyen lhamtes wet häte leles isej tä ihi escuela. Häp
täja ‘mak tä tamenej tä Asociación yenlhi häp lechumetna wet hi’no
tä lechumet häpe tät Laureano Segovia tä ihi ‘Nop’ok’wet (Misión La
Paz)… (Francisco Pérez en Segovia, 1996, p. 9).

La Asociación de Comunidades Aborígenes “LHAKA HONHAT”


(Nuestra tierra) es una organización que agrupa a comunidades en
la costa del río Pilcomayo y también en el monte (en la Provincia de
Salta). Es de los mataco (wichí), chorote, chulupí, toba y tapiete, quie-
nes están en ella. Este libro cuenta de las actividades, los trabajos y las
costumbres de los tiempos pasados, para aprender a leer en nuestro
idioma y también para el provecho de nuestros hijos en la escuela. Es
por estas razones que la Asociación ha querido hacer este trabajo y el

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


hombre quien lo hizo es LAUREANO SEGOVIA que vive en Misión
La Paz, sobre el Pilcomayo (Francisco Pérez en Segovia, 1996, p. 9).

En este texto, Pérez detalla la pluralidad de grupos indígenas


que coordina, así como los lugares que sus integrantes habitan. En aquellos
momentos, la práctica social de la memoria ejercitada a través de las investi-


gaciones realizadas por Laureano Segovia contribuyó, y contribuye, “no sólo
a constatar acontecimientos y episodios, sino a producir ininteligibilidades
sobre el pasado que nutren la acción social” (Vázquez, 2018, p. 303).
En otras palabras, “los diferentes acontecimientos por los que
el grupo ha ido pasando permite a sus miembros reconstruir un pasado co-
mún y, de este modo, ir desarrollando la idea de quiénes somos un nosotros/
as” (Piper-Shafir, 2020 p. 8). En concordancia, Trinchero y Leguizamón ex-
plican en el “Prólogo” a Olhamel Otichunhayaj. Nuestra memoria: “al expre-
sar la necesidad de escribir ‘la historia propia’ las comunidades ven en ello
un instrumento que ayude a sostener el reclamo de sus derechos actuales, en
particular el derecho a la propiedad comunitaria de la tierra, ante la sociedad
en general y en particular ante el gobierno” (1998, p. 4).
Frente al desarrollo y organización de las demandas de las co-
munidades, los gobiernos provinciales, radicales o justicialistas, se resistie-
ron a lo largo de años. Ello, con miras a entregar títulos parcelados de la
tierra y a integrar la región al circuito económico previsto para el Mercosur,
aun desestimando los impactos socio-ambientales que esto último pudiera
ocasionar. Esta cuestión es descrita por Leguizamón y Gordillo (2002) en
El río y la frontera. Movilizaciones aborígenes, obras públicas y Mercosur en

| 239
Artículos

el Pilcomayo. De la misma manera, las desatenciones del gobierno nacional


Tramas
y Redes fueron delineándose como obstáculos para el efectivo ejercicio de los dere-
Dic. 2024 chos indígenas establecidos en la reformulación de la Constitución Nacio-
Nº7
ISSN nal, Artículo 75, inciso 17, de 1994.
2796-9096
En efecto, las tierras de los ex Lotes fiscales 55 y 14 constituyen
un espacio de tensiones entre las comunidades indígenas y la población crio-
lla, asentada en la región desde las migraciones de principios del siglo XX.
Este conflicto se sostiene hasta la actualidad dado el uso diferenciado que
cada grupo hace de la tierra. Como señalamos antes, a propósito del testimo-
nio de Samania Segovia, frente a la degradación del monte generada por la
presencia del ganado criollo (alambrados, dificultades para la renovación de
la vegetación, recursos alimenticios y reservorios de agua), las comunidades
han visto limitada su circulación y aprovechamiento de la tierra. A su vez, el
recrudecimiento de la degradación del terreno ha aumentado la invasión de
HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

los animales criollos en los cercos indígenas. Todas ellas son tensiones his-
tóricas que llevaron a la petición de propiedad comunitaria enfrentada a los
argumentos de propiedad histórica de las tierras que afirmaban los criollos.
Profundizando en estos conflictos, Trinchero señala que:

...la pauperización de la economía doméstica del colono retroalimen-


tada por el propio tipo de manejo de su ganado, sin otras opciones
técnicas ni económicas para resolverlo, tiende a agudizar el conflic-
to con el aborigen, quien al mismo tiempo debe recurrir a la huerta
como forma de completar su subsistencia impactada también por el
deterioro de la oferta ambiental (2000, p. 241).

“Honhates lheyis” y las rutas de la memoria wichí


Los distintos aspectos de las concepciones wichí en torno a honhat, o tierra,
que fuimos observando hasta aquí nos la muestran profundamente asocia-
da al monte y a las tareas de los campeadores. En efecto, el espacio se ubica
como punto de encuentro, un organizador de los recuerdos. Ello se presenta
así no sólo por el contexto histórico en que fueron elaborados los libros de
Laureano Segovia, sino también porque pensar el monte como ámbito de
la memoria wichí implica que “el lugar ha recibido la huella del grupo y a la
inversa. Entonces todo lo que hace el grupo puede traducirse en términos
espaciales (…)” (Halbwachs en Gugliemucci y López, 2020, p. 2).
En 1991, se elaboró un informe sobre el uso de las tierras de los
ex Lotes 14 y 55 para que acompañara un acta acuerdo con el gobierno pro-
vincial. Allí se reunió la información exigida por la Ley 6.469:

240 |
Artículos

Censo de población, historia de la ocupación, mapa de los asenta-


Tramas
mientos y áreas de uso económico. Durante varios meses el equipo y Redes
trabajó en terreno acompañando a los hombres y mujeres en las ac- Dic. 2024
Nº7
tividades de recolección, caza y pesca. Los ancianos les revelaron los ISSN
nombres que en su idioma dan a cada sitio en el territorio; les mos- 2796-9096

traron los lugares donde “antes” había abundantes frutos, plantas,


animales (Carrasco y Briones, 1996, p. 211).

Elaborados por la Asociación Lhaka Honhat, dichos mapas nos


muestran los sitios de obtención de recursos por comunidad (figura 5). Para
ello, se indican las distintas comunidades indígenas distribuidas en la zona
y, con un símbolo diferente para cada grupo, se marcan los lugares de abas-
tecimiento de sus pobladores.
Estos documentos plasmaron en papel las coordenadas orales
que los wichí –y otros pueblos de la región– llevan en su memoria. Estas
permiten comprender las grandes distancias que recorren los campeadores
y su conocimiento del territorio. Además, los mapas mostraron la necesidad
de un título unificado que permitiera a los distintos pueblos continuar con

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


su economía cazadora y recolectora.
Los campeadores van dejando huellas en el monte y van si-
guiendo otras, guiados por su manera de entender el mundo. Para ello, crea-
ron nombres que indican sus sitios relevantes. Sobre este tema, John Palmer
explica: “Los Wichí confieren identidad cultural a su territorio al ‘dar nom-


bres a la tierra’ (wozleísē hohnát). El uso consiste en asignar topónimos a los
sitios significativos del entorno, lo cual convierte el espacio en un territorio
culturalmente organizado” (2005, p. 41). Es claro, entonces, ese vínculo en-
tre tierra y memoria que mencioné antes.

| 241
Artículos

Figura 5. Sitios de obtención de recursos por comunidad


Tramas
y Redes
Dic. 2024
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ISSN
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HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Fuente: Carrasco. (2009).

Lo anterior también se percibe en la lista de “honhates lheyis” o “nombres


de lugares” que Laureano Segovia consigna en Olhamel Otinhayaj. Nuestra
memoria. Acompaña la enumeración, y sus traducciones de los nombres al
español, con explicaciones sobre el motivo o el origen de tales designaciones.
Por ejemplo:

242 |
Artículos

Ahutses lhup Honhatna ‘mak tä tamenej tä wichi yen lheya Ahutses


Tramas
Lhup, lhamel yäme tä wuj p’ante ahutses lhupis tä ihi. y Redes
Dic. 2024
Amotaj Huk ‘Mak tä tamenej tä lhamel yen lheya Amotaj Huk hon- Nº7
ISSN
hatna, wichi tä ‘welekhen p’ante lemäwet. Chi lhamel ilänhen amotas, 2796-9096
chi honajej wet häp tä lhamel ihi, äp lhamel yen at mäweta p’ante wet
lhamel iwo lheya wet yokw, Amotaj Huk (Segovia, 1998, p. 70).

Nido de caranchos. A este paraje en el que la gente campeaba le lla-


maban así, porque los caranchos hacían muchos nidos en ese lugar.

Chancho horneado. Este es otro campamento de los camperos. Se le


llamaba así porque los aborígenes siempre horneaban allí los chan-
chos rosillos que cazaban en el monte (Segovia, 1998, p. 71).

La conformación de estos “mapas orales” de la memoria wichí


entretejen (Rivera, 2022) las temáticas que venimos desarrollando. Es de-
cir, se asocian con los relatos de origen conservados desde tiempos remotos,
implican las tareas para la supervivencia y alimentación cotidianas, fueron
reactualizados durante los primeros años de la lucha por la propiedad de

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


las tierras y se cargan de nuevos sentidos en un presente de crisis socio-am-
biental. El monte es entonces un espacio de memoria debido a que, como
lo expresa Elizabeth Jelin (2002): “Las memorias sociales se construyen y
establecen a partir de prácticas y de ‘marcas’. Son prácticas sociales que se
instalan como rituales; marcas materiales en lugares públicos e inscripcio-


nes simbólicas…” (2002, p. 2).
Los nombres de lugares son entonces “marcas” simbólicas de la
memoria wichí, establecen coordenadas, conforman “una organización to-
ponímica del espacio es en sí misma un indicio del grado de compenetración
que los Wichí han alcanzado con su hábitat ancestral” (Palmer, 2005, p. 41).
Estos honhates lheyis diseñan “rutas de la memoria” desde la interpretación
wichí del mundo (figura 6), poseen los tres sentidos de la palabra “lugar”
que menciona Pierre Nora: material, simbólico y funcional (Gugliemucci y
López, 2020).

| 243
Artículos

Figura 6. Camino entre la comunidad Nop’ok’wet


Tramas
y Redes y Comunidad La Estrella, año 2021
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096

Fuente: fotografía tomada por la autora.


HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

En efecto, estas “rutas de memoria” wichí refuerzan sentidos del pasado y


nos proponen una interpretación de la tierra ligada a lo humano, nos hablan
de otros límites políticos posibles, aquellos que se trazan con el cuerpo. Se
trata de mapas no oficiales, no occidentales, que cuestionan los distintos po-
deres que permean la sociedad. Son parte de esas geografías disidentes que
menciona Perla Zusman donde “la relación entre poder y conocimiento es
subvertida a partir del establecimiento de un vínculo entre prácticas y sabe-
res sobre el espacio que sirva a fines emancipatorios” (2002, p. 25).

“Pertenecer a la tierra”3
En los relatos de tiempos pasados, la voz de los narradores transmite el pen-
samiento comunitario mediante las palabras de la lengua, junto al calor de la
familia que se reúne para escucharlas. Nuestro autor ha detenido con la letra
esa oralidad que se mueve renarrándose incansablemente, como la historia
en la cual un hombre llamado Pájaro Carpintero es reconocido por sus habi-
lidades para recoger miel y mariscar.
Como ese hombre, los campeadores conocen su territorio, be-
ben de la memoria los saberes que les permiten obtener sus recursos y volver
a salvo a casa. Porque en el monte chaqueño existe una gran diversidad de
alimentos (vegetales y animales) que, en algún tiempo, predominaron en la
alimentación de las familias wichí. Al respecto, Segovia comparte recuerdos
de sus padres junto a un detallado registro de los frutos que el monte provee.
Se configura así, en aquel presente de finales de los noventa, un “ellos”, aha-
tay, los criollos. Y también un nosotros, olhamel.

3 El subtítulo es tomado del libro de Lasansky (2004).

244 |
Artículos

Laureano Segovia comenzó a escribir esta memoria alrededor


Tramas
de 1998, al iniciarse las luchas por la propiedad comunitaria de los ex Lo- y Redes
tes 14 y 55 cuyo núcleo es una problemática entre dos maneras de enten- Dic. 2024
Nº7
der el mundo que se han opuesto históricamente, siempre en perjuicio de ISSN
2796-9096
las poblaciones indígenas, quienes, lentamente, se vieron despojadas de sus
tierras mientras observaban cómo su mundo era degradado en pos del lla-
mado “progreso”. Ante la destrucción, los mapas orales de los campeadores
chaqueños constituyen formas de la memoria asociadas a la tierra que hoy
resisten al olvido y al desarraigo.
El recorrido anterior nos presenta a honhat como una concep-
ción política y social del territorio cuya evolución histórica fue registrada en
los escritos, híbridos entre oralidad y escritura, de Laureano Segovia. Por
su parte, los estudios enmarcados en la Psicología Social de la Memoria nos
permiten resignificar aquellas voces en el marco de una situación actual de
emergencia y muertes. Tal como lo refiere Rodrigo Montani:

Hoy los “pueblos originarios” del Gran Chaco basan su subsisten-


cia en una combinación de actividades “tradicionales” y “modernas”

Pamela Rosa Amelia Rivera Giardinaro


(…) los indígenas siguen practicando todavía la recolección, la caza
y la pesca, aunque la notable reducción de la cantidad y la diversidad
de la flora y la fauna local, así como los espacios verdes disponibles
obstaculiza considerablemente dichas actividades (2017, p. 76).


En la actualidad, un gran número de familias wichí se mantiene
mediante asignaciones sociales, el trabajo como peones rurales, el comercio
de artesanías y, en mínima medida, de productos del monte. Por lo tanto,
“En el Gran Chaco la mayoría de la población rural vive en condiciones sani-
tarias y habitacionales muy precarias” (Montani, 2017, p. 78). Muchas perso-
nas mueren de enfermedades curables, las cuales, “junto con la desnutrición,
están inevitablemente asociadas a condiciones de pobreza estructural, que
de hecho se presentan como definitorias del área” (Montani, 2017, p. 78).
Frente a tanta devastación, ¿por qué seguir hablando de la me-
moria wichí? Pilar Calveiro se refiere a ciertas formas de resistencia “latera-
les o incluso subterráneas” (2020a). Las rutas de memoria wichí formulan
otros mapas, otros recorridos, otras maneras de ver y entender el mundo
para las cuales la escritura de Laureano Segovia se ha transformado en una
herramienta de difusión y permanencia. Su metodología es operar “a largo
plazo” empleando “prácticas productivas diversas –materiales, simbólicas,
discursivas– y comprenden estrategias diversas –principalmente defensi-
vas– que se modifican constantemente” (Segovia, 1998, p. 6).
Como formas de resistencia, tanto la memoria wichí como los
trabajos de Laureano Segovia interpelan a nuestra sociedad occidental. Nos
“muestran que la vulnerabilidad –y su reconocimiento– no necesariamente

| 245
Artículos

frena las resistencias sino que puede movilizarlas; señalan la capacidad de


Tramas
y Redes agencia de las víctimas de estas violencias y convocan a la acción en nosotros
Dic. 2024 mismos” (Calveiro, 2017).
Nº7
ISSN En las costas del Río Pilcomayo, aún existe el pueblo wichí ca-
2796-9096
minando sobre el monte. Entre ellos, en una comunidad llamada Misión La
Paz, vivió Laureano Segovia, historiador y cronista de su gente. Efectiva-
mente, “el espacio local se presenta como un espacio privilegiado para las
resistencias y allí ocurren muchas de las actualmente existentes en América
Latina” (Calveiro, 2020b).

Figura 7. Costa del río Pilcomayo en la comunidad Nop’ok’wet, año 2021


HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

Fuente: fotografía de la autora.

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HONHAT: MEMORIA Y TIERRA EN LOS ESCRITOS WICHÍ DE LAUREANO SEGOVIA

cuments d’anàlisi geográfica 40, 23-44.

248 |
Narrativas científico-
sociales y sociedad
en Chile
Vicente Sisto y la
relación entre trabajo y
subjetividad. Un análisis
de la producción teórica
entre los años 2009-2020
Pablo Castillo
Universidad Alberto Hurtado, Chile
[email protected]

Fecha de recepción: 15/01/2024


Fecha de aceptación: 10/10/2024

Resumen
El presente articulo tiene la finalidad de someter a revisión el desarrollo teórico e inves- Tramas
tigativo del autor Vicente Sisto a la luz de los cambios en los estudios críticos en Chile. y Redes
Dic. 2024
Como eje central se tomará la relación entre trabajo docente y subjetividad en el con- Nº7
ISSN
texto que Sisto denomina sociedades liberales avanzadas. Se analizó un corpus textual
2796-9096
total de 15 artículos académicos publicados entre 2009 y 2020 que tuvieron por objetivo
revisar las políticas del denominado new management y las prácticas narrativas en tor-
no a la desregulación laboral en Chile. Además, se realizó una entrevista en profundidad
a Vicente Sisto. Entre los hallazgos se destaca que el relato científico-social posee par-
ticularidades que lo hacen propio de una narrativa y una epistemología crítica, orien-
tándose hacia una apuesta en la cual las comunidades toman el relevo como centro de la
actividad intelectual y como horizonte normativo para el ordenamiento de la sociedad.

Palabras clave
1| estudios críticos 2| trabajo docente 3| new management 4| desregulación laboral

Cita sugerida
Castillo, Pablo (2024). Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile. Vicente
Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad: un análisis de la producción teórica
entre los años 2009-2020. Tramas y Redes, (7), 249-265, 70am. DOI: 10.54871/
cl4c70am
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

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Artículos

Tramas
Narrativas científico-sociais e sociedade no
y Redes Chile. Vicente Sisto e a relação entre trabalho e
Dic. 2024
Nº7
subjetividade: uma análise da produção teórica
ISSN entre os anos 2009-2020
2796-9096

Resumo
O presente artigo tem como objetivo revisar o desenvolvimento teórico e de pesquisa
de Vicente Sisto à luz das mudanças nos estudos críticos no Chile. O foco central é
a relação entre o trabalho docente e a subjetividade no contexto do que Sisto chama
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

de sociedades liberais avançadas. Foi analisado um corpus de 15 artigos acadêmicos,


publicados entre 2009 e 2020, que examinam as políticas do new management e as prá-
ticas narrativas sobre a desregulamentação trabalhista no Chile. Além disso, foi reali-
zada uma entrevista em profundidade com Vicente Sisto. Os resultados destacam que
a narrativa científico-social possui características próprias de uma narrativa e episte-
mologia crítica, orientada para uma abordagem onde as comunidades emergem como
o centro da atividade intelectual e o horizonte normativo para a organização social.
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

Palavras-chave
1| estudos críticos 2| trabalho docente 3| new management 4| desregulamentação trabalhista

Scientific-social narratives and society in Chile.


Vicente Sisto and the relationship between work
and subjectivity: An analysis of theoretical
production between the years 2009-2020

Abstract
The present article aims to review the works of Vicente Sisto in light of changes in cri-
tical studies in Chile. The central focus is the relationship between teaching work and
subjectivity in the context of what Sisto calls advanced liberal societies. A corpus of 15
academic articles, published between 2009 and 2020, was analyzed to examine new
management policies and narrative practices regarding labor deregulation in Chile.
Additionally, an in-depth interview was conducted with Vicente Sisto. We conclude
that the socio-scientific narrative has specific features characteristic of a critical narra-
tive and epistemology, oriented towards an analytical and normative approach where
communities emerge as the center of intellectual activity and the normative horizon
for societal organization.

Keywords
1| critical studies 2| teaching work 3| new management 4| labor deregulation

250 |
Artículos

Introducción1 Tramas
Los cambios estructurales llevados a cabo en la sociedad revelan la necesi- y Redes
Dic. 2024
dad de disponer de nuevos esquemas interpretativos para dar cuenta de las Nº7
particularidades sociales emergentes de los cambios en las condiciones de ISSN
2796-9096
vida de las personas. Múltiples son las dimensiones sociales interpeladas por
el cambio paradigmático y organizacional que hoy experimenta la sociedad
chilena; La salud, la educación, el trabajo entre otros, son aspectos atravesa-
dos por las transformaciones neoliberales implementadas en los últimos 40
años. Estos cambios, invisibles a simple vista, generan una serie de transfor-
maciones en las condiciones tanto materiales como subjetivas de aquellos
sujetos inmersos en las diversas dimensiones de la sociedad.
Frente a este contexto, el análisis de las ciencias sociales ha
permitido develar los mecanismos de funcionamiento y los efectos de tales
transformaciones en la vida social. Una dimensión especialmente relevante
han sido los nuevos estudios del trabajo, los cuales han permitido dar cuenta
de los cambios en la estructura laboral en aquellos lugares donde el trabajo
clásico, asalariado, sindicalizado, rígido, ha sido reemplazado por el trabajo
no clásico, subcontratado, individualizado, y flexible (de la Garza, 2000). Esta
apertura investigativa ha dado pie a una serie de narrativas científico-socia-
les en torno al posible fin del trabajo, frente a lo cual autores como Ricardo
Antunes apuestan por aseverar que el trabajo no ha llegado a su fin, sino más

Pablo Castillo
bien ha transformado su estructura productiva y administrativa, y con ello
permeado todas las dimensiones imbricadas como la dimensión jurídica,


normativa, organizacional y subjetiva (Antunes, 2003). Es precisamente en
torno a estas últimas dos dimensión donde la literatura investigativa chilena
de las últimas décadas ha desarrollado una multiplicidad de explicaciones
acerca de los procesos de organización y subjetivación laboral, pasando por
autores como Carla Fardella, Vicente Sisto, Jorge Castillo-Sepúlveda, Kathya
Araujo, entre otros, quienes han buscado dar cuenta de los impactos en los
cambios en la forma productiva sobre los modos en los cuales los trabajado-
res se identifican a sí mismos, perciben su entorno y se organizan.
Para el presente trabajo, ahondaremos en el desarrollo investiga-
tivo de Vicente Sisto en torno a la relación entre subjetividad, organización,
y trabajo en el contexto de lo que el autor denomina sociedades liberales
avanzadas (Vicente Sisto, 2009), dimensión epocal en la cual se llevan a cabo
las transformaciones anteriormente señaladas como la flexibilidad laboral,

1 Agradecimientos especiales al FONDECYT Regular (2022-2025) N°1220332: “El relato


crítico de las ciencias sociales en el Chile del siglo XXI: sus procesos constructivos, redes de
producción y su manejo de la facticidad y normatividad”, especialmente al Dr. Claudio Ra-
mos Zincke por la entrega de las condiciones materiales, intelectuales y humanas, las cuales
posibilitaron el presente análisis.

| 251
Artículos

la desregulación de las relaciones laborales y la privatización del empleo. En


Tramas
y Redes concreto aquí nos ceñiremos a su trabajo investigativo desarrollado entre
Dic. 2024 los años 2009 y 2020, realizando un análisis de 15 textos publicados en este
Nº7
ISSN margen de tiempo acorde a la temática de los cambios en la subjetividad y
2796-9096
organización laboral, problematizando los fundamentos científico-sociales
subyacentes al despliegue literario por parte del autor. Para ello esbozaremos
las siguientes preguntas que orientarán el trabajo investigativo. Por un lado,
¿cuáles son las construcciones y redes de producción que el autor desarrolla
y emplea en su obra y que componen su producción narrativa? Esta pregunta
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

nos permitirá dar cuenta de los nexos intertextuales, epistemológicos y rela-


cionales que configuran la narrativa científico-social del autor, permitiendo
develar los posicionamientos paradigmáticos acerca de la sociedad presentes
a lo largo de su obra. Por otro lado, ¿cómo traduce el autor los procesos de
la realidad sensible en una narrativa científico-social? Este cuestionamien-
to hará una bajada a las imbricaciones sociales, académicas, y políticas que
emergen a partir de la relación entre la obra investigativa y la realidad sen-
sible. Lo anterior nos permitirá adentrarnos en las formas en las cuales lo
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

escrito por el autor cobra sentido más allá de su obra y se relaciona con dis-
tintas instituciones, espacios formativos y de toma de decisiones.
Lo anterior cobra especial relevancia para la investigación so-
ciológica contemporánea en la medida en la que la inmiscusión en el mate-
rial investigativo permite dar cuenta de la construcción de los modos de pro-
ducción del conocimiento científico-social en Chile del presente siglo XXI.
Para ello la literatura investigativa de Vicente Sisto se tornará aquí como
el material empírico observable y analizable, esto con el fin de develar la
estructura narrativa subyacente a las investigaciones. Para ello, el presente
análisis busca ser capaz de dar cuenta de las lógicas y regularidades que tras-
cienden tal o cual investigación en su particularidad, buscando dar cuenta
del relato que unifica la obra del autor a lo largo de los años.

Enfoque teórico
La presente investigación estará orientada en todo momento por una serie
de nociones conceptuales e ideas de mundo que en última instancia se tra-
ducen en un enfoque acerca de cómo el texto interactúa y construye una
narrativa científico-social en relación con una heterogeneidad de actores so-
ciales tanto humanos como no humanos. En primera instancia, cabe señalar
que aquí comprenderemos el texto y el corpus bibliográfico (el cual se erige
como nuestro material empírico a trabajar) no tan sólo como una dimensión
objetual, pura extensión y creación pasiva por parte de un autor, más bien
buscaremos reivindicar una noción de hacer análisis desde la comprensión
activa y reiterativa del texto en la realidad social, una ontología relacional

252 |
Artículos

que en primera instancia se ve nutrida por las aportaciones conceptuales


Tramas
de la teoría de redes de la cual Bruno Latour y Michel Callon son parte y y Redes
principales gestores. Dic. 2024
Nº7
El texto en este sentido se expresará como un actor-red inmis- ISSN
2796-9096
cuido al interior de los procesos de constitución de la actividad científico-
social, siendo este actor “no reductible ni a un simple actor ni a una red. ( )
Un actor-red es, simultáneamente, un actor cuya actividad consiste en en-
trelazar elementos heterogéneos y una red que es capaz de redefinir y trans-
formar aquello de lo que está hecha” (Callon, 1998). Este punto de partida
nos permitirá avanzar en un análisis en el cual tanto actores tanto humanos
como textuales, se posicionan en un mismo entramado constitutivo de rea-
lidad, lo que Latour ha denominado un constructivismo simétrico o una
ontología plana (Latour, 2008), el cual rompe con viejos esquemas antropo-
céntricos a la hora de analizar la sociedad, o en nuestro caso el texto, su vida
propia y modos particulares de expresión. Sin embargo, pese a lo atractivo
de este enfoque, cabe someter a análisis los mecanismos sobre los cuales el
texto se erige como actor, esto para no caer en una visión que le confiera al
texto una agencia apriorística, nuestro enfoque más bien es de carácter si-
tuado y toma las particularidades y emergencias contingentes que confieren
agencia al material textual, un actor que a su vez es actuado por las redes de
las que es participe

Pablo Castillo
A la vez que relevar el estatuto histórico de las agencias no hu-
manas, tal como lo hecho por Latour con el análisis de la fermentación láctea


de Pasteur (Latour, 2001), el presente modelo teórico posibilita complejizar
el análisis acerca del entramado existente en los procesos de canonización
del debate científico-social, integrando por un lado a las personas que dieron
forma a la coyuntura, pero no tan sólo centrándose en el substancialismo
de dimensión relacional de lo humano, sino que aquí también las multipli-
cidades agenciales tendrán lugar en las expresiones de la institucionalidad
académica y los autores del canon teórico expresados en un meta-texto que
permea la construcción del relato en cada aseveración realizada por el autor.
Continuando con Latour, el análisis aquí presente tomará como
punto de partida un principio de simetría generalizada en el cual no existirá
preponderancia de un actor-red por sobre otros, ni una acepción reducida de
lo social entendido como puramente humano, sino que todos serán analiza-
dos en un mismo entramado de redes de producción que dan forma a la obra
de Vicente Sisto. Simetría generalizada significa predicar la igualdad entre
propiedades humanas y no humanas, en detrimento de la asimetría entre so-
ciedad y texto, o en nuestro caso, entre acción humana y producción textual.
La simetría aquí esbozada propiciará el desenmascaro de una unidad de
análisis que ya no reposa en los individuos y sus acciones, o en el texto y sus
elementos, sino que más bien serán las asociaciones y las redes heterogéneas

| 253
Artículos

de producción intelectual el punto de partida que conferirá sentido último


Tramas
y Redes a la obra aquí analizada. Como señalan Deleuze y Guattari, cuyas obras sir-
Dic. 2024 vieron de compost conceptual para el giro ontológico post social de Latour y
Nº7
ISSN Callon, “cualquier punto del rizoma debe ser conectado con cualquier otro,
2796-9096
y debe serlo” (Deleuze, 2002). Pese a lo radical de esta aseveración, en la
presente investigación realizaremos el esfuerzo por conectar los diversos
puntos contingentes, desde el marco situado que confiere sentido a la obra
de Sisto en relación con un contexto social de cambios en el management en
las diversas instancias e instituciones de la sociedad chilena post dictatorial
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

y en el afianzamiento de los mecanismos y dispositivos neoliberales.


El enfoque hasta ahora esbozado nos permitirá abrir la caja ne-
gra de la ciencia que compone los estudios científico-sociales, en concreto la
literatura de Vicente Sisto, permitiéndonos ir más allá de su apartado inves-
tigativo/empírico y develando las asociaciones subyacentes a la construcción
de los hechos. Aquí se perseguirá un análisis del pasado de los procesos hu-
manos y no humanos en la fabricación de los hechos una vez que las cajas
negras se han forjado, cerrado y naturalizado, o durante el transcurso de las
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

controversias que pueden reabrir, repensar y reconstruir los procesos cons-


titutivos de la ciencia social (Latour, 1992).

Metodología
Para dar cuenta de la narrativa que hay detrás de la obra de Sisto, se busca
rastrear la trayectoria investigativa del autor. Aquí, por un lado, se llevó a
cabo un análisis de un corpus textual de 15 publicaciones del autor entre
los años 2009 y 2020, buscando ahondar y visibilizar las construcciones
institucionales y políticas que atraviesan lo largo y ancho de su producción
académica.
Las redes institucionales que aquí analizaremos tienen relación
con los espacios de formación, publicación y divulgación del material inves-
tigativo, para ello analizaremos las universidades donde se formó el autor,
así como los centros académicos donde ha ejercido como docente, y también
los centros de pensamiento en las cuales ha publicado con regularidad.
En nuestro análisis acerca de las redes políticas analizaremos
los posibles alcances de la obra del autor en materia de despliegue hacia la
praxis política sobre la realidad más allá de lo académico, así como también
los contextos políticos de contingencia que posibilitan la aparición de fenó-
menos ligados a las transformaciones en la subjetividad, la organización y
el trabajo que en última instancia se traducen en conceptos y categorías de
análisis.
Para la realización de estas pretensiones, además de contar con
un análisis acerca del material bibliográfico, se hará una revisión de sitios

254 |
Artículos

web tales como el de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de


Tramas
Chile (ANID), LinkedIn, y plataformas ligadas a universidades e institucio- y Redes
nes donde Sisto ejerce, con el fin de tener una perspectiva ampliada acerca Dic. 2024
Nº7
de aspectos contextuales de la obra. Es en base a esta idea de ir más allá del ISSN
2796-9096
contenido textual, que también se desarrolló una entrevista en profundidad
semiestructurada que dio cuenta de las diversas redes y procesos que consti-
tuyen la narrativa científico-social del autor.
Redes institucionales
A la hora de analizar la materialización de la producción intelectual, la lite-
ratura ha tendido a exaltar puntos que hacen referencia a lo teórico como eje
gravitatorio de la consolidación narrativa, sin embargo, existen elementos
poco advertidos en el análisis acerca de la concretización de una narrativa
científico-social, elementos poco resaltables a simple vista pero que aportan
en misma cantidad a su edificación. Con esto nos estamos refiriendo a las
redes institucionales, un entramado complejo de relaciones formalizadas,
conductos regulares, jerarquías y roles que por un lado sirven de suelo y
condición de posibilidad para el desarrollo de una narrativa, pero por otro
como eje de propulsión y difusión de ideas y proposiciones científicas acerca
del mundo.
La ciencia moderna exige la concurrencia a estos espacios insti-

Pablo Castillo
tucionales para la transformación de las ideas a conocimiento científico, a su
vez que para erigirse como figura representativa de la institucionalidad cien-


tífica. Uno de los mecanismos de los cuales la ciencia dispone para expre-
sarse socialmente bajo una institución válida y aceptada es la academia, esta
provee un espacio reconocido tanto formal cono intersubjetivamente. La
academia occidental como lugar de formalización del saber provee el víncu-
lo entre las bases sociales y la ciencia como estadio a alcanzar. Es sabido que
todo aquel que quiera alcanzar un estatus científico, debe pasar por una serie
de procedimientos de validación. Aquí la universidad es expresión de esta
búsqueda de validación, donde desde la formación temprana bajo un pre-
grado y magister, hasta la formación más avanzada bajo un doctorado, son
procesos necesarios para la formalización y la concretización de las ideas en
conocimiento socialmente reconocido e institucionalizado como científico.
En la presente obra analizada, es posible apreciar a primera vis-
ta y bajo una mirada escueta, el conocimiento científico como algo dado
por la construcción teórica, la cual se torna punto de partida para anali-
zar la concretización de una narrativa. Sin embargo, el conocimiento, más
que ser una entidad apriorística, es resultado de múltiples procesos previos,
procesos sociales que exceden lo meramente teórico y que le dan forma,
sentido y dirección a la narrativa desde lo institucional. Para propósitos de
develar y describir aquello elementos que subyacen y componen la narrativa

| 255
Artículos

científico-social de Vicente Sisto, es necesario atañer a los procesos sociales


Tramas
y Redes que le dieron y que continuamente le dan forma a su actividad académica,
Dic. 2024 para lo cual será necesario ahondar en las instituciones inherentes a la pro-
Nº7
ISSN ducción del conocimiento científico.
2796-9096
Habiendo esclarecido que no existen relatos científicos sin es-
pacio institucional, haremos un recorrido por las principales instituciones
que han dado movimiento y forma al estado de la narrativa científico-social
de Vicente Sisto. Para ello recurriremos en primera instancia a un a una
diseminación de las condiciones de formación temprana en la universidad,
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

para luego ahondar en los espacios de validación de la propuesta analítica, y


en última instancia hacer un recorrido por las instituciones del presente que
posibilitan la reproducción del conocimiento y la proyección en el tiempo de
una narrativa ya en marcha.
Son en los años previos a su ingreso formal al pregrado de li-
cenciatura en psicología, donde Sisto, movido por el interés colectivo de su
entorno de amigos en la literatura, tomaría la decisión de estudiar psico-
logía en la Pontificia Universidad Católica de Chile, ingresando en el año
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

1991. Esta decisión estaría orientada por el enfoque social preponderante al


interior de la escuela de psicología en esos momentos, diferenciada según
Sisto de escuelas de psicología o sociología que habían sido intervenidas en
el contexto de la dictadura, cambiando su enfoque hacia el conductismo y
el funcionalismo. Sería la escuela de psicología de la Pontificia Universidad
Católica de Chile el lugar de la realización temprana de la formación en psi-
cología con un enfoque social y comprometido, llevando a cabo la primera
expresión de una orientación crítica con la disciplina.
Es entre 1992 y 1996 la instancia de formación temprana de Sis-
to, años en los cuales cursaría el pregrado de Licenciatura en Psicología en la
Pontificia Universidad Católica en Santiago. Aquí, forjaría y sería parte del
colectivo de ciencias sociales Revolucionando Conciencias, lo que le llevaría
a conocer y relacionarse con personas como el hoy político Eduardo Vergara
y el ahora sociólogo y cineasta Víctor Fajnzylber. Aunados por la búsqueda
de una radiografía critica del aquel entonces presente, emprenderían el co-
lectivo con la pretensión de realizar una anatomía crítica de la realidad social
de Chile de principios del retorno a la democracia, llevando a cabo lecturas
colectivas que transitarían desde el marxismo, el post-marxismo, hasta el
post-estructuralismo, haciendo un recorrido por las teorías de autores como
Karl Marx, Jacques Derrida, Ernesto Laclau, Gilles Deleuze, entre otros. Es-
tas lecturas a su vez estarían acompañadas de ciclos de foros y talleres con
profesores y eminencias académicas como lo fueron las lecturas en torno a
Marx con Carlos Pérez Soto, o reuniones en torno a pensamiento social y
político chileno con figuras como Tomás Moulian y Gabriel Salazar. Sería
entonces, el colectivo Revolucionando Conciencias, uno de los primeros y

256 |
Artículos

principales insumos intelectuales y relacionales en el proceso temprano de


Tramas
formación profesional y política. y Redes
En sus primeros años de egresado en pregrado, Sisto trabajaría Dic. 2024
Nº7
como profesor asistente en la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (AR- ISSN
2796-9096
CIS), institución privada ligada al Partido Comunista de Chile clave en la
década de 1990 para la formación del pensamiento crítico chileno, a su vez
que centro neurálgico de las ciencias sociales en nuestro país. Además de
esto, Sisto trabajaría media jornada en el Programa de Economía del Tra-
bajo (PET), institución no gubernamental formalizada en una cooperativa
de trabajadores, sin fines de lucro, cuya característica principal es la partici-
pación activa de todos los socios-trabajadores y cuya finalidad es contribuir
a un desarrollo equitativo, democrático y sustentable del país a través de la
investigación-acción2. Aquí su rol como investigador comprometido con la
participación de las asociaciones sindicales al interior del desarrollo inves-
tigativo dejaría ver de forma temprana una orientación hacia la vinculación
con las instituciones marcada por un acento crítico y relacional, relevando la
importancia de la participación de las agrupaciones trabajadoras en la deli-
beración de acciones públicas e investigativas.
Serían aquellos años de incipiente democracia entre 1991 y 1996,
sumado a sus primeras experiencias laborales con bases trabajadores entre el
1996 y el 1998, lo decisorio para su formación y orientación hacia la psicolo-

Pablo Castillo
gía social. En ese entonces, movido por una lectura social de la realidad, lo
que le llevaría a cursar el magister y el doctorado de psicología social. Sería


aquí, entre los años 1998 y 2004, donde desarrollaría en profundidad sus
competencias, habilidades e intereses en la psicología social del trabajo y es-
tudios de gubernamentalidad, participando en conversaciones y grupos de
discusión acerca de la en aquel entonces nueva sociología del trabajo, espacio
donde resaltaban autores como Jeremy Rifkin, Enrique de la Garza, Ricar-
do Antúnez y de forma central Nikolas Rose, adquiriendo de este modo,
las herramientas y la orientación teórica hacia una comprensión del trabajo
como forma estructurante de la vida y como mecanismo de subjetivación. Es
en este periodo además, donde realizaría su primer vinculo académico con
la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), trabajando como
profesor a media jornada, época donde además realizaría la investigación:
“Teoría psicológica en acción: La psicología frente a las consecuencias psi-
cológicas y sociales de los procesos de flexibilización laboral” (Sisto, 2002),
ahondando por primera vez en los cambios al interior del trabajo bajo con-
texto de políticas neoliberales.

2 Ver al respecto, la página web Sitio de recursos de la economía social y solidaria, https://
socioeco.org/index_es.html

| 257
Artículos

Ya de vuelta en Chile, y habiéndose empapado de los estudios


Tramas
y Redes del trabajo y las teorías de la subjetivación, Sisto emprendería de forma ya
Dic. 2024 consolidada su actividad analítica en sincronía con los cambios en la estruc-
Nº7
ISSN tura del trabajo en nuestro país, ahondando en los dispositivos neoliberales
2796-9096
y las políticas que dieron forma a la subjetividad laboral fragmentada, in-
dividualizada, y desregulada, propiciadora de las condiciones de su propio
desarrollo. Son estos estudios los que lo llevarían a profesor de planta en
la PUCV en el año 2005. Y es, además, esta línea de trabajo la que nutriría
hasta el día de hoy y la que lo llevaría a relacionarse con diversas institucio-
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

nes vinculadas tanto a la sociedad civil como al mundo académico. Entre


las primeras ligadas a la sociedad civil y el mundo político, encontramos
una relación estrecha con el Colegio de Profesores y el Movimiento por la
Unidad Docente (MUD), con quienes ha colaborado en reiteradas ocasiones,
realizando investigación empírica sobre la realidad del trabajo docente en
contexto de aplicación de políticas educativas. En relación con instituciones
de carácter académica encontramos una multiplicidad de nexos, entre los
cuales cabe mencionar de manera central la sección chilena de Red Lati-
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

noamericana de Estudios sobre el Trabajo Docente (Red ESTRADO), una


de las principales productoras y difusoras de conocimiento sobre el trabajo
docente en la región latinoamericana, y el Grupo de Estudios TRASAS, en-
cargado de investigar el nexo entre trabajo, subjetividad y articulación Social
al interior de Chile.
De forma más reciente, Sisto ha participado en el directorio del
Centro de Estudios de la Mujer (CEM), espacio dedicado a la investigación,
formación, difusión y asesorías en las áreas de trabajo y empleo, ciudada-
nía y política y políticas públicas, además de ser investigador principal en
el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva de la PUCV, espacio
de investigación y formación acerca de la educación inclusiva como valor
público orientado a la mejoría de calidad de vida de las personas a través de
la educación. Cabe mencionar además que actualmente se desempeña como
director del doctorado en Psicología de la PUCV.
Redes políticas
Aunque la propuesta analítica y la narrativa científica hasta ahora presen-
tada pueda parecer de tipo meramente descriptiva, Sisto no remite a una
simple descripción neutra, más bien se posiciona críticamente respecto de
los procesos hasta ahora mencionados, en concreto frente a las dinámicas
de individualización neoliberal suele esbozar juicios de valor que ponen en
tensión ideológica, política, pero por sobre todo bajo una lente científica las
implicancias sociales de las nociones de dispositivos, sociedad de control,
flexibilidad, desregulación y privatización. Es precisamente la crítica el mo-
tor que impulsa gran parte de su actividad investigativa, desde su quehacer

258 |
Artículos

teórico-analítico, hasta su vinculación interpersonal e institucional, siendo


Tramas
un crítico de la nueva normalidad neoliberal y de lo dado de antemano como y Redes
norma fija e inamovible. Dic. 2024
Nº7
Desde su implementación en plena dictadura chilena a media- ISSN
2796-9096
dos de la década de 1970, el neoliberalismo ha llevado a cabo una serie de
reformas tanto en la matriz productiva como en las principales estructuras e
instituciones de la sociedad. Uno de los principales ejes que se trasladan has-
ta el día de hoy tienen relación con el Estado subsidiario, en contraposición
al Estado de bienestar. Entre las principales particularidades que aquí nos
compete señalar del Estado subsidiario, encontramos de forma manifiesta
la desregulación de las leyes laborales, y de forma latente y poco advertida a
simple vista, una revolución de la identidad laboral propias del New Public
Managment, una traslación de las teorías organizacionales del mundo priva-
do llevado al espacio de lo público. Para Sisto estos cambios estructurales no
serían procesos neutros, más bien responderían en una primera instancia, a
una revolución neoliberal amparadas en el terrorismo de Estado encabezado
por la figura de Augusto Pinochet (Sisto, 2013). Sin embargo, aunque en su
crítica a la dictadura el autor resalta aspectos contextuales de la aplicación
del neoliberalismo, para este el modelo hallaría su falencia y tensiones más
allá de su contexto de implementación, sino que en su seno mismo estarían
los elementos que le harían un modelo precarizante y en constante contra-

Pablo Castillo
dicción interna.
En su análisis de la implementación de los dispositivos de indivi-


dualización a través de las reformas políticas neoliberales a la educación del
año 2001 –en concreto a la política de evaluación e incentivos al desempeño
docente– Sisto ya identificaría aspectos que atentan contra el bienestar y un
ordenamiento integro de la sociedad desde sus bases en la administración de
la educación, dejando entrever mediante entrevistas y análisis del discurso,
que la implementación de las políticas educativas orientadas a la individua-
lización traería consigo por un lado inconsistencias narrativas y por otro,
malestar, disconformidad y desconocimiento de la realidad docente.
Para Sisto, frente a las implicancias del neoliberalismo en la
profesión docente, inherentemente existirían tensiones; siguiendo a Fou-
cault (2012), donde hay poder, hay resistencia a ese poder. La resistencia en
el caso de las sociedades neoliberales se presentaría frente al orden canóni-
co vigente, frente al control identitario que moldea las subjetividades, y las
transforma en identidades autónomas, independientes de su entorno y pro-
piciadoras de las condiciones de realización de su propio éxito. Sin embargo,
pese a lo sublime del poder, para Sisto, este nunca lograría someter del todo
al sujeto, siempre existirían elementos de fuga que exceden la coerción y el
control, elementos que se presentan como vías de resistencia a la precariza-
ción que el autor identificaría con la flexibilización y la desregulación del

| 259
Artículos

empleo docente. La resistencia así se erigiría en última instancia frente a la


Tramas
y Redes fragmentación de la sociedad, buscando nuevas formas de vinculación que
Dic. 2024 excedan al individuo como ente átomo y fundamento de la articulación de
Nº7
ISSN las pautas sociales y laborales.
2796-9096
Frente a las formaciones sociales precarizantes, el autor se posi-
ciona críticamente, poniendo el acento en las disputas identitarias y políticas
que subyacen el conflicto al interior de la pretensión del poder de detentar
la dominancia sobre las subjetividades en beneficio de un moldeamiento in-
dividualizante de la identidad. Es sobre esto que Sisto menciona en relación
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

con la fragmentación de la profesión docente: “La individualización del tra-


bajo atenta contra el logro de una educación de calidad, eclipsando la ética
del servicio público como referente identitario” (Sisto, 2012).
En esta frase se deja ver una tendencia y una valoración hacia lo
público como estado deseable, una búsqueda por fortalecer lo común como
eje de articulación de las pautas sociales en contraposición de lo personal, lo
individual y lo privado. Es más, en la entrevista aquí realizada, Sisto apuesta
por una democracia radical y una conexión intima con las bases trabajado-
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

ras docentes, expresadas en asociaciones colectivas orientadas a la creación


de políticas públicas. Sobre esto Sisto asevera: “justamente por esta opción
de la democracia radical, yo prefiero trabajar con los colectivos, de abajo,
que van construyendo cosas de abajo”, además en la entrevista señala: “[ ]
tenemos que ser activos también en nuestra interlocución hacia las políticas
públicas, sobre todo, escuchando y trabajando desde nuestro lugar, ofrecien-
do nuestras herramientas a los colectivos, construyendo otra forma de hacer
las cosas, desde abajo”. Es en el indicativo “tenemos” donde el autor expre-
sa una orientación normativa acerca del quehacer del desarrollo científico,
orientando la actividad de quienes investigan hacia el compromiso con las
comunidades, utilizando las herramientas y los conocimientos en beneficio
de los colectivos de trabajadores, y en última instancia, hacia la creación de
políticas públicas asentadas en las bases sociales.
Como ya se ha dejado entrever, para Sisto lo común expresado
en las asociaciones colectivas, se erige como un pilar en las nuevas formas de
pensar la resistencia frente a la gubernamentalidad individualizante y frente
a la normalidad neoliberal. Son principalmente las asociaciones colectivas y
la solidaridad los aspectos que se inmiscuyen en el modo de llevar a cabo una
ciencia social comprometida con los cambios de la realidad social, sobre esto
Sisto dice: “[ ] existe una responsabilidad para los cientistas sociales que, en
el contexto de las nuevas políticas les corresponden ejercer un papel de nexo
entre las lógicas gubernamentales y su realización local. Efectivamente, de-
bemos ampliar la dimensión política de nuestro quehacer profesional. Tene-
mos el desafío y la oportunidad de afrontarlo” (Sisto, 2009), a través de esto

260 |
Artículos

deja ver la necesidad de realizar ciencia social comprometida políticamente,


Tramas
en favor de las resistencias sociales a la precarización de la vida. y Redes
En materia concreta, Sisto traduce esta orientación normativa Dic. 2024
Nº7
de hacer ciencia comprometida, en una vinculación directa de su trabajo con ISSN
2796-9096
las bases sociales, sobre todo con los movimientos de trabajadores docentes,
con los cuales ha realizado una labor estrecha, buscando visibilizar sus posi-
ciones y tensiones frente a las políticas docentes individualizantes. En parti-
cular el Movimiento por la Unidad Docente (MUD) se ha presentado como
una agrupación cuya relación y compromiso con el autor ha sido histórica
desde su formación en el año 2017. Cabe mencionar sobre el MUD, que este
colectivo se define a sí mismo como un proyecto de trabajadoras y trabaja-
dores de la educación de carácter nacional, anticapitalista y antipatriarcal,
que se construye desde el sector sindical y gremial en el mundo educativo,
y cuyo fundamento ideológico lo encuentra en la pedagogía crítica. De esto
podemos identificar y reafirmar el vínculo que existe entre Sisto y el proyec-
to de una ciencia comprometida con la crítica al modelo económico y social
vigente, a su vez que muestra la afinidad de Sisto con una tendencia hacia los
valores históricos que erigen a la clase trabajadora como sujeto político. Esta
orientación hacia un carácter de clase, si bien no es un aspecto manifiesto, sí
podemos señalarlo como un elemento latente en su desarrollo crítico, cuya
proveniencia podría identificarse en su formación e interés temprano en la

Pablo Castillo
filosofía marxista y post-marxista.
Si bien no existen elementos que hagan de su actividad cien-


tífico-social una narrativa marxista, sí es posible identificar ciertos puntos
tangentes y particulares que ligan su actividad académica a una epistemo-
logía crítica propia de las influencias de las teorías marxistas, tales como
la centralidad que otorga a los proyectos colectivos, de clase, y su crítica al
modelo neoliberal, aspectos que resaltan más aun teniendo en consideración
su formación con el profesor Carlos Pérez Soto y su paso por la universidad
ARCIS.

Conclusiones
El recorrido seguido a través de la trayectoria y obra de Vicente Sisto desde
su heterogeneidad de expresiones, tanto intelectuales como relacionales, ha
develado elementos significativos para la construcción de una aportación
analítica hacia la comprensión de la realidad en tanto relato científico-social,
y de aportes y valoraciones normativas asentadas en juicios científicos y po-
líticos acerca del estado actual de la sociedad chilena. Entre los principales
elementos aquí señalados, identificamos la existencia de dos líneas argu-
mentativas que constituyen y unifican el relato, las redes institucionales, y
las redes políticas, cada uno de estos elementos son parte de un esquema

| 261
Artículos

más amplio aquí denominado narrativa científico-social, a su vez que se pre-


Tramas
y Redes sentan como respuesta de los nexos tanto intelectuales, como epistemológi-
Dic. 2024 cos y relacionales que componen la obra del autor.
Nº7
ISSN Son estas líneas argumentativas las que se erigen como actores
2796-9096
relacionados unos con otros al interior de la obra, líneas que nos permiten
identificar una tendencia hacia un relato claro y unificado, coherente en to-
das sus fases de expresión y emergente a lo largo de la vida académica y obra
del autor, líneas argumentativas marcadas por la particularidad de la crítica,
que a su vez dan cuenta del modo en el que el autor traduce la realidad social
Vicente Sisto y la relación entre trabajo y subjetividad. Un análisis de la producción teórica entre los años 2009-2020

en contenido narrativo y conceptual, siendo materia prima para la construc-


ción de una apuesta analítica que trasciende lo particular, apostando por un
proyecto más amplio que le otorga cabida no sólo en la contingencia al inte-
rior de una investigación o en el análisis coyuntural de un fenómeno social
aislado, sino que se enmarca en una planificación acerca de una estructura
narrativa que encuentra directa correspondencia con los procesos de cano-
nización del debate intelectual al interior de las ciencias sociales chilenas en
el presente siglo XXI.
Narrativas científico-sociales y sociedad en Chile

Como ya se señaló, la construcción de la narrativa científico-


social de Sisto, está compuesta tanto por elementos analíticos como relacio-
nales. Dentro de los elementos analíticos encontramos una diseminación de
la realidad en la cual los procesos sociales aparecen fragmentados por las ló-
gicas y dispositivos dispuestos por el actual modelo neoliberal. Sin embargo,
la sistematización teórica presente en la obra, al igual que demás elementos
aquí identificados, no toma lo real como dado, ni se encausa en una simple
descripción de los hechos o un posicionamiento neutro, más bien se posi-
ciona desde la ciencia-social crítica, poniendo en tensión lo normalizado a
través del rigor analítico y el desarrollo conceptual, y apostando por un or-
den en el cual las comunidades emergen como combustible para el análisis y
brújula para la acción política de las ciencias sociales.
Este ímpetu crítico se presenta como el elemento que atravie-
sa todo el relato de Sisto, y el cual se conforma como su horizonte episte-
mológico, no sólo emergiendo como un punto tangencial a lo teórico, sino
que atravesando y actuando sobre las demás redes, desde lo institucional a
lo político. La crítica de esta forma permite la correlación de ambas líneas
argumentales señaladas, otorgándoles coherencia y consistencia interna,
al mismo tiempo que dando pie a las orientaciones metodológicas acerca
de cómo llevar lo social a lo científico, lo dialógico a lo sistemático. Como
se mencionó anteriormente, el trabajo con comunidades aparece como un
punto central en la construcción del relato científico-social de Sisto, son a
través de las voces de las comunidades y el trabajo con ellas que Sisto cons-
truye su apuesta narrativa, traduciendo la realidad sensible en materia de

262 |
Artículos

análisis, orientándose tanto a una ciencia como a un orden social asentado


Tramas
en lo común. y Redes
Hoy, en tiempos de experiencias sociales anómicas y de contra- Dic. 2024
Nº7
dicciones al interior del relato hegemónico en torno a la individualización ISSN
2796-9096
de la sociedad, pensar nuevos vínculos y nuevas formas de hacer ciencia se
presenta como un desafío analítico y normativo para las disciplinas afines
a las ciencias sociales, para ello las narrativas científico-sociales críticas se
ofrecen como un insumo que invita a matizar y cuestionar el orden dado de
las cosas, a la vez que revitalizar una forma de construir nuevas narrativas
comprometidas con un ordenamiento íntegro de la sociedad y asentado en
las bases sociales. El caso de Vicente Sisto y su narrativa crítica emerge como
un suministro no tan sólo para los estudios del trabajo docente, sino que
para la ciencia-social en su conjunto, permitiendo dar forma a una serie de
transformaciones latentes al interior de la sociedad chilena.

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Pablo Castillo


| 265
¿Merecedores de
políticas sociales?
Framing en la prensa
escrita
El caso de Argentina
y España
Casandra Hojman
Universidad Nacional de José C. Paz, Argentina
[email protected]

Fecha de recepción: 24/04/2024


Fecha de aceptación: 04/10/2024

Tramas
Resumen y Redes
Las percepciones sociales sobre la justicia y las políticas redistributivas son esencia- Dic. 2024
Nº7
les a la hora de diseñar políticas públicas. Los agentes no son indiferentes respecto ISSN
2796-9096
de las recompensas que reciben los demás y pueden promover una visión positi-
va o negativa del merecimiento de ellas, por lo cual es necesario entender cómo se
conforman estas percepciones. De esta manera, podríamos preguntarnos si la cons-
trucción de los discursos de los medios de comunicación presenta una carga valo-
rativa sobre algunos temas. El objetivo de nuestro trabajo es describir y comparar
los frames sobre el merecimiento de quienes reciben las prestaciones sociales y las
políticas de activación, en medios de prensa escrita en modelos sociales diferentes
como Argentina y España.

Palabras clave
1| España 2| Argentina 3| framing 4| prensa escrita 5| percepciones sociales

Cita sugerida
Hojman, Casandra (2024). ¿Merecedores de políticas sociales? Framing en la
prensa escrita. El caso de Argentina y España. Tramas y Redes, (7), 267-285, 70an.
DOI: 10.54871/cl4c70an
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 267
Artículos

Tramas
Merecedores de políticas sociais? Framing na
y Redes imprensa escrita. O caso da Argentina e da
Dic. 2024
Nº7
Espanha
ISSN
2796-9096
Resumo
As percepções sociais sobre a justiça e as políticas redistributivas são essenciais para o
desenvolvimento de políticas públicas. Os agentes não são indiferentes às recompen-
sas recebidas pelos outros e podem promover uma visão positiva ou negativa sobre o
merecimento delas, o que torna necessário compreender como essas percepções são
formadas. Dessa forma, podemos questionar se a construção dos discursos dos meios
de comunicação apresenta uma carga valorativa sobre determinados temas. O objeti-
vo do nosso trabalho é descrever e comparar os frames sobre o merecimento daqueles
que recebem benefícios sociais e políticas de ativação, em meios de imprensa escrita,
em modelos sociais distintos, como Argentina e Espanha.
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

Palavras-chave
1| Espanha 2| Argentina 3| framing 4| imprensa escrita 5| percepções sociais
El caso de Argentina y España

Deserving of social policies? Framing in the print


media. The study cases of Argentina and Spain

Abstract
Social perceptions of justice and redistributive policies are essential when designing
public policies. Agents are not indifferent to the rewards that others receive and can
promote a positive or negative view of their merit, which is why it is necessary to un-
derstand how these perceptions are shaped. In this way, we could ask ourselves if the
construction of the discourses of the communication media presents a value load on
some issues. The objective of our work is to describe and compare the frames on the
deserving of those who receive social benefits and activation policies, in written media
in different social models such as Argentina and Spain.

Keywords
1| Spain 2| Argentina 3| framing 4| written press 5| social perceptions

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Artículos

Introducción Tramas
Las percepciones sociales sobre la justicia y las políticas redistributivas son y Redes
Dic. 2024
esenciales a la hora de diseñar políticas públicas. Las y los agentes no son Nº7
indiferentes respecto de las recompensas que reciben las y los demás y pue- ISSN
2796-9096
den promover una visión positiva o negativa del merecimiento de ellas, por
lo cual es necesario entender cómo se conforman estas percepciones. Van
Oorschot y Roosma (2017) dan cuenta de que las imágenes públicas de de-
terminados grupos receptores de los programas sociales son estereotipadas.
Esto quiere decir que

la visión que nos hacemos de un grupo es el resultado de un contacto


repetido con representaciones enteramente construidas o bien filtra-
das por el discurso de los medios. [ ]. Las representaciones colectivas
tienen un impacto considerable sobre la identidad social. Y lo que es
más aun, influyen en las relaciones que establecen los grupos y sus
miembros (Amossy y Herschberg Pierrot, 2001, p. 36).

Este artículo tiene como objetivo principal analizar cómo los


medios de prensa escrita de Argentina y España construyen los frames so-
bre el merecimiento de las personas receptoras de prestaciones sociales. El
enfoque estará en los criterios de merecimiento que los medios destacan al

Casandra Hojman
retratar a las y los beneficiarios de políticas sociales.
Voloshinov plantea que en la construcción de los temas, es po-


sible ver que cualquiera de ellos siempre se presenta con una acentuación
valorativa que le da carácter de bueno, malo o justo (Voloshinov, 1976). El
autor también indica que, si bien las diferentes clases sociales utilizan la
misma lengua, colocan acentos valorativos diferentes al signo ideológico (la
palabra), por lo cual es esta la arena de la lucha de clases; aunque no todos
los grupos tienen la capacidad de imponer esos acentos. Por ejemplo, “femi-
nismo”, para algunos grupos sociales tiene una connotación positiva, y para
otros, negativa.

Cualquier injuria puede llegar a ser elogio, cualquier verdad viva ine-
vitablemente puede llegar a ser para muchos la mentira más grande.
En las condiciones normales de vida social esta contradicción im-
plícita en cada signo ideológico no puede manifestarse plenamente,
porque un signo ideológico es, dentro de la ideología dominante,
algo reaccionario (Voloshinov, 1976, p. 50).

De esta manera, podríamos preguntarnos si la construcción de


los discursos de los medios de comunicación presenta una carga valorativa
sobre algunos temas, y si dichos discursos influyen en el diseño de las polí-
ticas sociales.

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Artículos

Aunque el análisis se centrará en los criterios de merecimiento


Tramas
y Redes construidos por los medios, también es importante reconocer que las repre-
Dic. 2024 sentaciones mediáticas pueden verse influenciadas por el género. Si bien este
Nº7
ISSN aspecto no será el foco principal del estudio, se considerará de manera se-
2796-9096
cundaria para entender si los estereotipos de género afectan las percepciones
de merecimiento. Menéndez (2001) advierte que las imágenes de las mujeres
en los medios suelen estar vinculadas a roles tradicionales, como esposas,
hijas o madres, lo que podría condicionar la forma en que se perciben como
receptoras de prestaciones sociales. Podemos decir entonces que se ven in-
fluenciados por la división sexual del trabajo vigente, de acuerdo con la cual
la maternidad sólo es aceptable en el contexto del matrimonio o con una
jefatura de hogar masculina (Chant, 2006).
Entre las teorías sobre comunicación más actuales, podemos
señalar la teoría del framing (Entman, 1993; Tankard, 2001), que refiere al
modo en que los medios de comunicación construyen las explicaciones de
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

los acontecimientos.
Esta última será la teoría que se utilizará en este trabajo; a partir
de ella nos propondremos describir y analizar los frames sobre las y los re-
ceptores de prestaciones sociales y las políticas sociales en medios de prensa
escrita en Argentina y en España, para centrarnos en qué criterios de mere-
El caso de Argentina y España

cimiento construyen. Elegimos estos países ya que presentan dos contextos


sociales diferentes, con dos formas de economías capitalistas distintas. Nos
preguntamos ¿Qué similitudes y diferencias presentan en países como Ar-
gentina y España? ¿Cómo se construyen los frames sobre el merecimiento de
los receptores de prestaciones sociales y las políticas sociales, en medios de
prensa escrita de diferente ideología en ambos países?
En las próximas páginas, presentamos la justificación, el mar-
co teórico, el contexto en el que se inscriben estos países, el análisis y la
conclusión.

Percepciones de merecimiento y legitimidad en las


políticas sociales: influencia de la ideología y el
género
Durante los últimos quince años, se han realizado experimentos sobre la
justicia distributiva, las motivaciones prosociales y la influencia social. A
menudo, las personas asumen costos para ayudar o castigar a otras según
su percepción sobre si quienes reciben planes sociales son merecedores o no
de esos beneficios.
Van Oorschot y Roosma (2017) documentan las actitudes hacia
el estado de bienestar y las valoraciones de la población sobre cuán exigen-
tes deben ser los requisitos para acceder a las prestaciones sociales. Dichas

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Artículos

percepciones parecen responder a reglas heurísticas simples, automáticas e


Tramas
intuitivas, que trascienden la ideología, el interés propio y la clase social. Los y Redes
autores señalan que las imágenes estereotipadas que se presentan de los gru- Dic. 2024
Nº7
pos receptores de los programas sociales cumplen un papel importante en ISSN
2796-9096
los estudios sobre la legitimidad de los beneficios sociales. Se concluye que
los beneficios destinados a grupos con una imagen pública negativa tienden
a ser menos aceptados y que esta imagen es, por lo general, difícil de cambiar.
Otro enfoque que tratan es la percepción de merecimiento, que
distingue determinadas características percibidas en los grupos, más allá de
las “identidades negativas” que establecen la legitimidad social de un bene-
ficio. En este enfoque, la legitimidad social –al igual que en el enfoque de la
imagen pública– está basada en la percepción que tienen las personas sobre
el mérito de los grupos, ya sea que se los considere merecedores o no. Aun-
que la identidad social de los grupos destinatarios juega un rol importante,
también se aplican una serie de otros criterios que las personas utilizan para
formar su opinión sobre el merecimiento. Van Oorschot (2000) desarrolló
un marco llamado CARIN, compuesto por cinco criterios que suelen apli-
carse para decidir si las personas son merecedoras de los beneficios sociales:

• Control: depende del mayor o menor control que la persona


tenga sobre sus circunstancias; mientras más control tenga,

Casandra Hojman
menos merecedora se la considera.
• Actitud de cumplimiento: depende de si las personas cum-


plen con las exigencias de los programas y si muestran gra-
titud por la ayuda que reciben.
• Reciprocidad: considera si han contribuido en el pasa-
do o se han capacitado mediante cursos, entrenamientos,
etcétera.
• Identidad: basada en la pertenencia grupal.
• Necesidad: si realmente necesitan ayuda.

Cuando las personas cumplen con estos cinco criterios, se llega


a una “dimensión universal de apoyo”, que se utiliza para comprender el
pensamiento sobre el merecimiento.

Política social e ideología


En cuanto a las ideologías de los medios de comunicación y su influencia
en la aceptación de políticas sociales, se ha observado que las ideologías
más conservadoras tienden a ser más críticas hacia las políticas de ayuda
social que no imponen estrictos requisitos de activación. Se distingue entre
las ideologías de izquierda y de derecha en función de sus valores funda-
mentales. Los movimientos de izquierda suelen centrarse en las políticas de

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Artículos

igualdad y redistribución, mientras que las ideologías más neoliberales pre-


Tramas
y Redes fieren enfocar las políticas sociales en la activación de las personas pobres y
Dic. 2024 desempleadas.
Nº7
ISSN Según Vázquez (2010), existe cierta evidencia de que las ideolo-
2796-9096
gías más conservadoras son más hostiles hacia las políticas de ayuda social
que no exigen estrictos requisitos de activación. Además, Vázquez (2010)
señala que se puede establecer una distinción entre la ideología de izquierda
y la de derecha en cuanto a los valores que defienden, siendo la izquierda más
proclive a la igualdad y la redistribución.
En lo que respecta al paradigma de la activación, su propósito
principal es ayudar a las personas que perciben rentas mínimas a alcanzar
la autosuficiencia económica para que dejen de depender de las prestaciones
de garantía de ingresos. Las políticas activas operan directamente sobre el
mercado de trabajo con el objetivo de reducir el desempleo. Según Moreira
(2008, en Eguía Careaga, 2011), el propósito último de la activación es ayu-
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

dar a quienes reciben rentas mínimas a ser económicamente autosuficientes.


Sin embargo, se ha observado que, en el caso de las políticas de
activación dirigidas hacia el género, se ha adoptado una visión de “nuevo
maternalismo de la política social”, en la cual persisten las diferencias de
género. Según Jenson (2012), la igualdad de género en las políticas de acti-
El caso de Argentina y España

vación ha sido sustituida por una visión de un “nuevo maternalismo de la


política social”.
En América Latina, se han implementado políticas de transfe-
rencias condicionadas que, aunque muestran cierta conciencia de género,
han sido objeto de críticas debido a su enfoque maternalista. Según Pautassi
(2009) y Zibechi (2010, en Jenson, 2012), estas políticas están condicionadas
a ciertas acciones por parte de las personas receptoras, lo que puede influir
en que las mujeres se mantengan en la esfera privada y no se enfoquen en
alcanzar su autonomía económica o seguridad.

Contexto de los países objeto de estudio


Este estudio selecciona a Argentina y España debido a sus divergentes tra-
yectorias históricas y estructuras económicas. La elección de estos dos casos
permite examinar de manera rigurosa si los medios de comunicación con
diferentes orientaciones ideológicas configuran las percepciones públicas de
manera distinta o similar, considerando los contextos socioeconómicos de
cada país. Este análisis contribuye a una comprensión más profunda de las
dinámicas mediáticas y su influencia en la representación de las políticas
sociales, enmarcado dentro de economías contrastantes, lo que enriquece el
debate académico sobre el papel de los medios en la construcción del discur-
so público en contextos diversos.

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Artículos

Existe una variedad de capitalismos, que no se explican única-


Tramas
mente por sus instituciones, sino por su historia y sus características cultu- y Redes
rales, por su estructura económica y el vínculo con la economía mundial Dic. 2024
Nº7
(Schneider, 2009; Artiles, Chávez Molina y Semenza, 2019). España y Ar- ISSN
2796-9096
gentina presentan dos contextos sociales diferentes. Son dos formas de eco-
nomías capitalistas diferentes, que varían de acuerdo con su historia y con
el contexto social, político y económico en el que se desarrollaron, es decir
que sus “modelos sociales son legados históricos y están vinculados a los
procesos económicos y políticos de la región” (Artiles, Vincenzo y Chávez
Molina, 2019, p. 1).

Tabla 1. Contextos sociales y económicos de Argentina y España

Argentina España
Una tradición corporativista con economías Estructuras neocorporativistas débiles,
coordinadas, (Scharpf, 2000 y Hall y Soskice, capitalismo periférico y es dependiente de las
2001, en Artiles et al., 2019). economías del centro (Prebisch, 1981; Ricupero,
2004 y Schneider, 2009, citados en Artiles et
al., 2019).
Cifras de desempleo altas y de largo tiempo, Baja protección por desempleo, un empleo
empleos precarios para jóvenes. Bajos informal muy alto, economía no-monetarizada
salarios, modelo de protección por desempleo y economía de subsistencia (Cecchini y
contributivo-proporcional (Del Pino y Ramos, Martínez, 2011 en Artiles et al., 2019).
2013, en Artiles et al., 2019).

Casandra Hojman
Estado de bienestar fuerte y “familista” Estado de bienestar es cuasi inexistente.
(Moreno, 2007; Baglioni y Oliveira, 2013, en
Artiles et al., 2019).


Se encuentra dentro del Modelo Social Integra el Mercado Común del Sur
Europeo. (MERCOSUR),

Fuente: Elaboración propia.

En el contexto del periodo que analizamos en esta investigación, 2009-2015,


en Argentina gobernaba Cristina Fernández de Kirchner, por la agrupación
“Frente para la Victoria” de ideología peronista (progresista). Las principales
políticas que se llevaron adelante en esa época fueron la Asignación Univer-
sal por Hijo, y los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, entre otros.
En el periodo 2009-2015 España sufrió una fuerte crisis econó-
mica. Desde 2009 hasta 2011, el presidente a cargo fue José Luis Rodríguez
Zapatero; el 20 de noviembre de ese año hubo elecciones y, por mayoría ab-
soluta, asumió la presidencia Mariano Rajoy por el Partido Popular (de de-
recha). Uno de los programas autonómicos más significativos en este país
que siguió rigiendo en ese periodo y también en la actualidad es el de Rentas
Mínimas de Inserción (RMI), cuyo origen se remonta a finales de los años
ochenta, en un momento de expansión de las políticas de asistencia social.

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Artículos

Tramas
Metodología
y Redes Para dar respuesta a las preguntas de investigación, se recurrirá al uso de la
Dic. 2024
Nº7
metodología de tipo cualitativa, que guíe el conjunto de acciones y decisio-
ISSN nes destinadas a generar conocimiento respecto del objeto de estudio.
2796-9096
Se buscará explorar, describir, interpretar y conocer cómo los
medios de prensa escritos construyen frames sobre el merecimiento de quie-
nes son los receptores de políticas sociales y sobre las personas en situación
de vulnerabilidad. Por ello, esa teoría es la que se utilizará aquí para compa-
rar las subjetividades que se crean desde los medios de comunicación escri-
tos en España y en Argentina en cuanto a los receptores de políticas sociales.
Se recurrirá al uso de la metodología de tipo cualitativa para
estudiar la contrastación empírica de la teoría del framing aplicada al caso
de estudio. De esta manera, se buscará establecer frames sobre las perso-
nas beneficiarias de las políticas sociales y sobre personas en situación de
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

vulnerabilidad.
En este estudio se utilizara un método de framing mixto, ya que
se partirá de un sistema de categorías basado en marco de abordaje crea-
do por Van Oorschot (2000) (CARIN) que se aplicará al material empírico,
pero abierto a revisarlo y establecer nuevas categorías conforme se vaya ana-
lizando el corpus de noticias.
El caso de Argentina y España

Las variables para el análisis serán la presencia/ausencia de los


criterios de merecimiento inspirados en los cinco criterios de dicho modelo
(control, actitud de cumplimiento, reciprocidad, identidad, necesidad). Es-
tos se aplicarán a diversos colectivos, como las mujeres, los inmigrantes, los
jóvenes y las personas en situación de vulnerabilidad.
Se tomará como unidad de análisis a la noticia periodística. Se
analizarán dos diarios de la Argentina, por un lado, La Nación, que respon-
de a una ideología liberal de derecha, y por el otro, el diario Página 12, que
se inscribe en la ideología progresista. Por otra parte, se tomarán dos diarios
Españoles: por un lado El Mundo, cuya ideología es de derecha, y El Diario,
de izquierda. De cada medio se tomarán veinte noticias publicadas en el pe-
riodo 2009-2015 que traten sobre políticas activas contra la pobreza, ayuda
a desempleados y planes sociales. Se reconocen frames que se construyen
sobre los receptores de políticas de activación en torno al merecimiento de
quienes reciben estas políticas. Se analiza el total de 80 noticias de cuatro
diferentes diarios, de dos países diferentes y dos diferentes adscripciones
ideológicas (Cuadro 1).

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Artículos

Cuadro 1. Diarios según país e ideología


Tramas
y Redes
Liberal de derecha Progresista Dic. 2024
Argentina 2 diarios (20 noticias) 2 diarios (20 noticias) Nº7
ISSN
España 2 diarios (20 noticias) 2 diarios (20 noticias) 2796-9096
Fuente: elaboración propia.

Análisis
En una primera instancia, la búsqueda se basó en palabras clave como “polí-
tica social”, “desempleo”, “planes sociales” y “políticas activas”, así como en
las políticas sociales específicas de cada país, como “Argentina Trabaja” en
Argentina y “Renta Mínima” en España.
La sistematización se basó en el análisis de 20 noticias. Luego,
se elaboró un cuadro en el cual, por cada noticia, se estableció el diario, el
título, la sección en la que se incluía, el párrafo, si aparecía algún frame no
contemplado y los cinco criterios de merecimiento para analizar cuál de
ellos estaba presente en cada noticia.
En este cuadro (Cuadro 2) se registraron el diario y la cantidad
de veces que aparecieron los diferentes criterios de merecimiento según el
marco de abordaje CARIN (Van Oorschot, 2000).

Casandra Hojman
Cuadro 2. Criterios de merecimiento CARIN


Cantidad Actitud de
Diario Control Reciprocidad Identidad Necesidad
de noticias cumplimiento

Criterio en Criterio en Criterio en


Página/12 20 - -
positivo: 18 positivo: 19 positivo: 11

Criterio en
negativo Criterio en Criterio en Criterio en
La Nación 20 -
(Mayor negativo: 11 negativo: 14 negativo: 6
control): 7
Criterio en Criterio en Criterio en Criterio en
Criterio en
negativo negativo: 11 negativo: 11 negativo: 11
El Mundo 20 negativo:
(Mayor Criterio en Criterio en Criterio en
3
control): 6 positivo: 2 positivo: 2 positivo: 2
Criterio en
positivo Criterio en Criterio en Criterio en
El Diario 20 -
(No tiene positivo: 3 positivo: 4 positivo: 16
control): 13

Fuente: Elaboración propia con base en el registro de los diarios Página|12, La


Nación, El Mundo y El Diario (2009-2015).

Si bien se parte de un sistema de categorías basado en marco de abordaje


CARIN, al utilizar un método mixto se encontraron en el material empírico
nuevas categorías para la construcción de un enfoque negativo o positivo
hacia el merecimiento de beneficios sociales. En el siguiente cuadro (Cuadro
3) podemos ver qué encuadres surgieron:

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Artículos

Cuadro 3. Frames encontrados


Tramas
y Redes
Dic. 2024 Diario
Nº7 Página|12 La Nación El Diario El Mundo
ISSN
Respuestas de quienes Se aprovechan Respuesta Fraude
2796-9096
critican el financiamiento de de los contestataria
las políticas sociales beneficios hacia la
estigmatización
de la pobreza
Empoderamiento de Clientelismo Empoderamiento Aprovechamiento
mujeres de mujeres de las prestaciones
sociales
Mujeres como madres Mujeres pobres Respuesta Inmigrantes que
con hijos contestataria se aprovechan de
hacia la ayudas sociales
estigmatización
de los migrantes.
Frames encontrados

Respuesta contestataria Buscan quedar Respuesta hacia Construcción de


hacia el prejuicio dentro embarazadas el prejuicio de que ya reciben la
de las mismas clases para cobrar un que el dinero prestación pero
vulnerables de que los plan social de la prestación exigen más
beneficiarios de planes se utiliza en
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

sociales se aprovechan de cuestiones


esto sin buscar trabajo innecesarias.
Respuesta hacia el prejuicio Denuncia de que Debido a la
de que el dinero de la quedan por fuera desigualdad, las
prestación se utiliza en de las ayudas mujeres son más
cuestiones innecesarias públicas. propensas a estar en
situación de pobreza
Respuesta contestataria Mayor pobreza en Exageración de la
El caso de Argentina y España

hacia el aprovechamiento de las mujeres cantidad de pobreza


los planes sociales real.
Respuesta contestataria a Mujeres-madres Mujeres-madres
la construcción de que las
mujeres vulnerables tienen
hijos para cobrar planes.de
los planes sociales

Fuente: Elaboración propia en base al registro de los diarios Página|12, La Nación, El


Mundo y El Diario (2009-2015).

Análisis según ideología


Podemos establecer una distinción entre la prensa escrita de ideología pro-
gresista y la de derecha y los valores de cada una de ellas. La primera sos-
tiene valores como la comunidad y busca centrarse en políticas dirigidas a
alcanzar una mayor igualdad para los agentes en situación de vulnerabilidad
(Bobbio, 2004); por lo cual, tanto en Argentina como en España, en la prensa
escrita de esta ideología, los frames que se construirían son de merecimiento
para las personas receptores de las políticas sociales. En consecuencia, se
buscaría en ambos desarmar el discurso de que estos colectivos no merece-
rían ayudas. La ideología de derecha sostiene valores conservadores, tradi-
cionales, tales como la autoridad y la ausencia de intermediarios (Vázquez,
2010), por lo cual en ambos países, en los diarios que responden a dicha
ideología se construyen frames de poco merecimiento de estas políticas. A su
vez, por esta razón, existe una construcción de un estereotipo negativo en la
imagen pública en cuanto a quienes reciben beneficios sociales.

276 |
Artículos

Por ejemplo, en Argentina, según esta prensa, recibieron bene-


Tramas
ficios sociales quienes serían afines a un gobierno progresista; y en España, y Redes
personas que no los necesitan pero hacen fraude para recibir las prestacio- Dic. 2024
Nº7
nes, o personas receptoras que exigen más beneficios, aunque ya tengan ac- ISSN
2796-9096
ceso a uno. En ambos países, la imagen que se construye es de agentes que se
aprovechan del Estado y los beneficios que este les otorga. De esta manera,
se reforzaría el valor de que no es necesario que exista un Estado que inter-
venga en cuestiones sociales. Asimismo, la imagen negativa que se construye
de las y los migrantes coincide con los valores tradicionales y conservadores
para una nación.

Análisis según tipo de Estado


En cuanto a los diarios de izquierda, si bien ambos construyen personas re-
ceptoras que son merecedoras de políticas sociales, existen diferencias en
cuanto a qué tipo de criterios se repiten para establecer el frame de mereci-
miento. En Argentina, los criterios que más se repiten son la actitud de me-
recimiento y la reciprocidad, mientras que en España, los que más aparecen
son la heurística de poco control de las circunstancias y mayor necesidad.
A su vez, la diferencia de los encuadres identificados es que, si bien en am-
bos países existe una construcción del discurso reivindicativo en cuanto a

Casandra Hojman
la estigmatización de la pobreza, en España existe una denuncia hacia quie-
nes quedan fuera de las prestaciones sociales, aunque las merecerían. Esta


diferencia podría deberse a la existencia de modelos de Estado diferentes,
ya descritos. Por esta razón, podríamos entender que hay distintos tipos de
denuncias en los dos países. En España, la prensa progresista se enfoca en
quienes quedan fuera de las prestaciones existentes que están avaladas por
un tipo de Estado de bienestar y una economía dentro del marco del Modelo
Social Europeo; mientras que en Argentina, se construye el merecimiento
para legitimar determinados programas sociales en un tipo de Estado de
un capitalismo periférico cuyos valores están alejados de los del Estado de
bienestar. De igual manera sucede con los diarios de derecha; en Argentina
aparece el encuadre de “clientelismo”, es decir, que las personas no serían
merecedoras porque estos planes habrían sido creados solo para quienes son
afines al gobierno. En España, al contar con un Estado de bienestar con pro-
gramas ya existentes, las personas que ya reciben prestaciones exigirán más
o harían trampa para recibirlas.
Género
En cuanto a las cargas valorativas y estereotipos que se conforman sobre los
receptores de políticas sociales según el género, podemos analizar y compa-
rar lo que sucede en cada una de las publicaciones.

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Artículos

En el diario de derecha de Argentina, a las mujeres en situación


Tramas
y Redes de vulnerabilidad se las representa como mujeres que tienen muchos hijos.
Dic. 2024 El criterio contemplado en el modelo CARIN que aparece con más frecuen-
Nº7
ISSN cia es el de “mayor control”. En algunos casos aparece el frame de que las
2796-9096
mujeres “buscan quedar embarazadas para cobrar un plan”. Un ejemplo de
esto sería: “[…] las madres de la villa suelen tener muchos hijos” (Basavilba-
so, 3 de marzo 2012) o “Julián Dindart, dijera hoy que hay menores de edad
que buscan quedar embarazadas para obtener una retribución económica,
como la Asignación Universal por Hijo” (La Nación, 19 de marzo 2012).
En Página|12, si bien a las mujeres se las representa como ma-
dres, la diferencia es que se construye un frame de merecimiento positivo,
ya que los criterios que más aparecen serían en torno a que observan la ac-
titud de cumplimento y reciprocidad. Otro encuadre que diferenciamos es
el “empoderamiento de mujeres a través de las políticas sociales”. Como por
ejemplo:
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

Del programa surgieron mujeres expertas en albañilería, electrici-


dad, plomería y otros oficios que por lo general son patrimonio de
los hombres. Después de completar la construcción de 150 viviendas
en Melchor Romero, como parte de un programa mucho más am-
El caso de Argentina y España

bicioso, desde el 2015 el gobierno de Cambiemos desactivó el sueño


y retiró los fondos comprometidos en el convenio (Rodríguez, 2 de
abril 2012).

A su vez, en la misma línea de este diario existe una respuesta


contestataria hacia la construcción del diario de derecha que asocia a las
mujeres en situación de pobreza con la idea de tener hijos por cobrar un
plan. Como por ejemplo: “La asignación universal es un derecho, no es algo
asociado a los hijos de la pobreza, nadie se va a embarazar para cobrar 270
pesos por mes” (Lukin, 29 de enero 2012).
En España, tanto en el diario de derecha como en el de izquierda,
las mujeres aparecen como merecedoras de beneficios sociales; el enmarque
discursivo que se encontró es que ya partieron de una desigualdad de género
existente, aunque a su vez, se las representa como madres. En El Mundo,
los criterios que más aparecen son la falta de control de circunstancias por
el género y que, debido a la desigualdad, las mujeres son más propensas a
estar en situación de pobreza. En El Diario, la categoría encontrada es que
las ayudas sociales sirven para el empoderamiento de las mujeres. En ambos
se asume la diferencia de género, pero mientras que en el diario de derecha
solo se la menciona, en el de izquierda se le suma el asunto de que se podría
empoderar a las mujeres en base a políticas sociales.
La construcción de los medios de comunicación respecto de las
mujeres en cuanto receptoras de políticas activas en Argentina tendría una

278 |
Artículos

cierta correspondencia a que la activación en América Latina, en relación


Tramas
con que las políticas de transferencias condicionadas serían paternalistas, es y Redes
decir, dependen del comportamiento de ellas como madres (Jenson, 2012), Dic. 2024
Nº7
como por ejemplo, si llevan a sus hijos al colegio. En tal sentido, ponien- ISSN
2796-9096
do el foco en la maternidad, el diario de derecha conformaría receptoras
que tendrían control de sus circunstancias, por lo cual serían madres que se
aprovechan de los beneficios sociales y, en consecuencia, no los merecerían.
Mientras que Página|12 construiría receptoras con actitud de cumplimiento
y reciprocidad, es decir que sí tendrían derecho a ellos.
Las imágenes de las mujeres que la prensa representa se asocian
en ambos países y ambas ideologías a la imagen “madres”, en palabras de
Menéndez (2001), siempre en lugares que no compiten con el mundo mascu-
lino. Sin embargo, en los diarios españoles se da cuenta de que existe dicha
desigualdad de género.
En los diarios de izquierda de ambos países aparecen los encua-
dres de que a partir de las políticas sociales se podría empoderar a las mu-
jeres, como por ejemplo, al capacitarlas para realizar oficios que tengan una
salida laboral. En el de derecha de Argentina aparece la representación de
las mujeres en situación de vulnerabilidad como personas que tienen hijos e
hijas para cobrar plata del Estado; un antecedente de esto fue lo mencionado

Casandra Hojman
respecto de la construcción mediática del concepto “queens of welfare”, me-
diante el cual se le impuso una connotación negativa a la caracterización de
ser madres solteras y pobres (Van Doorn, 2015). Podemos dar cuenta de que,


mientras en el diario de derecha de España se parte de la existencia de una
desigualdad de género, en La Nación se impondría una connotación nega-
tiva a las mujeres en situación de vulnerabilidad, es decir que existiría una
criminalización de la pobreza y, en vez de situarlas en lugares vulnerables, se
las acusa de hacer uso de eso para tener beneficios del Estado.

Conclusiones
Las imágenes públicas de determinados grupos que son receptores de pro-
gramas sociales son estereotipadas (Van Oorschot y Roosma, 2017), es decir,
que la manera en que se conforma el pensamiento sobre un grupo es el re-
sultado de una repetición de representaciones construidas en el discurso de
los medios. Mediante el encuadre, las personas desarrollan una conceptuali-
zación acerca de una problemática determinada (Chong y Druckman, 2007).
Aquí, se entiende el proceso de framing como una selección y enfatización de
la perspectiva de una información, expresiones y palabras (De Vreese, 2003).
Es necesario tener en cuenta que un problema puede interpretarse desde
múltiples perspectivas, con valores diferentes, y que “en nuestro tipo de so-
ciedad, los medios de comunicación de masas son decisivos en la formación

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Artículos

de la opinión pública que condiciona la decisión política” (Castells, 2008,


Tramas
y Redes p. 13). En este sentido, se puede establecer una distinción entre la prensa
Dic. 2024 escrita de ideología progresista y la de derecha en ambos países. En el pri-
Nº7
ISSN mer caso, los frames que se construyen tienden a ser de merecimiento para
2796-9096
las personas receptoras de las políticas sociales; además, en ambos casos,
existe una respuesta destinada a desarmar la estigmatización que se cons-
truye en los diarios de derecha sobre estas personas. Las imágenes públicas
configuradas por estos medios respecto de las personas beneficiarias serían,
en ambos casos, de merecimiento de recibir prestaciones sociales. Esto se
corresponde con los valores progresistas de comunidad y solidaridad.
Mientras que, en el segundo caso, en los diarios de derecha de
Argentina y España, la heurística que más aparece es la de mayor control de
las circunstancias, que no tienen actitud de cumplimiento ni reciprocidad,
y que realmente no necesitan los beneficios. En ambos países, los encuadres
construidos sobre las personas beneficiarias de programas sociales son del
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

tipo “se aprovechan de las políticas sociales o prestaciones”. En Argentina, se


encuentra el frame del “clientelismo”; en España, el frame indica que exigen
más prestaciones a pesar de ya recibirlas. También se incluye a las personas
migrantes en el frame de “aprovechamiento de políticas sociales”. La imagen
que se construye de estos grupos es negativa. Según Van Oorschot y Roosma
El caso de Argentina y España

(2017), tendrá menor aceptación social el hecho de que reciban algún tipo de
ayuda o programa social si las personas receptoras pertenecen a grupos con
una mala imagen pública. De esta manera, estos frames refuerzan el valor
tradicional y la ausencia de intermediarios que pertenecen a la ideología de
derecha, es decir, que no sería necesario que exista un Estado que intervenga
en cuestiones sociales.
También se pudo corroborar que existen ciertas diferencias en la
construcción de los frames según el país. En los diarios progresistas, hay di-
ferencias en cuanto a qué tipo de criterios se repiten para establecer el frame
de merecimiento. En Argentina, los criterios que más se repiten son la acti-
tud de merecimiento y la reciprocidad, mientras que en España prevalecen la
heurística de poco control de circunstancias y la mayor necesidad. Además,
una diferencia en los encuadres encontrados es que, aunque en ambos países
se construye un discurso reivindicativo en cuanto a la estigmatización de
la pobreza, en España se denuncia a aquellas personas que quedan fuera de
las prestaciones sociales aunque las merecerían. El enmarque contestatario
hacia la estigmatización de la pobreza también incluye al colectivo migrante.
En Argentina, la respuesta hacia la estigmatización y crimi-
nalización de las personas receptoras de ayudas sociales es contestataria
frente a los discursos que critican de dónde proviene el presupuesto para
financiar las políticas sociales, que los beneficiarios utilizan el dinero de las
prestaciones en cuestiones que no necesitan, y la estereotipación de que no

280 |
Artículos

buscan trabajo. El criterio que más se repite, entonces, es el de la actitud


Tramas
de cumplimiento y la reciprocidad. Esta diferencia podría adjudicarse a que y Redes
España y Argentina presentan dos contextos sociales, políticos y economías Dic. 2024
Nº7
capitalistas diferentes. El contenido de las demandas posee características ISSN
2796-9096
distintas en cada país, por lo que el tipo de denuncias también será diferente.
En España, la prensa progresista se enfoca en quienes quedan por fuera de
las prestaciones existentes del Estado de bienestar, que están avaladas por
el Modelo Social Europeo; mientras que, en Argentina, al pertenecer a una
economía periférica cuyos valores no están establecidos por un modelo de
Estado de bienestar, el merecimiento se construye para lograr la legitima-
ción de las ayudas sociales y de determinados programas.
Lo mismo ocurre con los diarios de derecha: el valor de la no
intervención social se orienta según el contexto social. En España, al contar
con un Estado de bienestar consolidado, los frames que aparecen se refieren
a que las personas que ya reciben prestaciones exigen más o hacen trampa
para obtenerlas, mientras que, en Argentina, el encuadre del “clientelismo”
sostiene que las personas beneficiarias no merecen los planes porque estos
habrían sido creados exclusivamente para personas afines al gobierno. Otra
diferencia que se encuentra en los frames es que, en Argentina, la configura-
ción de las personas receptoras fue fácilmente detectable, mientras que, en

Casandra Hojman
España, los valores ideológicos de no merecimiento son más sutiles y, por
ende, más difíciles de identificar. Esto también podría estar relacionado con
los valores del modelo de Estado, que son los de solidaridad intergeneracio-


nal, por lo cual las construcciones de no merecimiento son menos explícitas
y los frames más positivos en el país europeo que en el latinoamericano.
Por último, los frames sobre el merecimiento de las personas
que reciben los beneficios de las políticas sociales en la prensa escrita son
más positivos para las mujeres en los diarios de ideología progresista que
en los de derecha. Sin embargo, es más positiva la imagen de las mujeres
receptoras en ambos diarios españoles que en los argentinos, incluso en los
de ideología más conservadora. De acuerdo con las cargas valorativas y este-
reotipos que se conforman en el diario de derecha de Argentina respecto de
las mujeres en situación de vulnerabilidad, se las representa como personas
que tienen muchos hijos, y el criterio que aparece con mayor frecuencia es
el de “mayor control”. En algunos casos, aparece el frame de que las mujeres
“buscan quedar embarazadas para cobrar un plan”. En cambio, en el diario
El Mundo, las mujeres aparecen como merecedoras, y los criterios que más
sobresalen son la falta de control de circunstancias debido al género y que,
debido a la desigualdad, las mujeres son más propensas a estar en situación
de pobreza. Es decir que, en el diario de derecha español, se parte de la pre-
misa de la desigualdad de género, lo cual no ocurre en el argentino.

| 281
Artículos

Sin embargo, más allá de que el frame del diario de derecha es-
Tramas
y Redes pañol sea más positivo que el del argentino respecto a las mujeres, en com-
Dic. 2024 paración con el diario de izquierda del mismo país, es menos positiva la
Nº7
ISSN construcción de aquel. En El Diario, las mujeres también aparecen como
2796-9096
merecedoras, pero se encuentra el frame de que “las ayudas sociales sirven
para el empoderamiento de las mujeres”. El diario progresista en Argenti-
na construye un frame de merecimiento positivo, y los criterios que más se
repiten son la actitud de cumplimiento y la reciprocidad. Además, también
aparece el encuadre del “empoderamiento de mujeres a través de las políticas
sociales” y una respuesta a la construcción del diario de derecha, que asocia
a las mujeres en situación de pobreza con la idea de tener hijos para cobrar
un plan. La diferencia es que, en España, en ambas publicaciones se asume
la existencia de una desigualdad de género. Asimismo, en ambos países y en
ambas ideologías, las imágenes de las mujeres que la prensa representa están
asociadas a ellas como madres.
¿MERECEDORES DE POLÍTICAS SOCIALES? FRAMING EN LA PRENSA ESCRITA

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Casandra Hojman


| 285
Adagio analítico de
la relocalización del
sujeto político como
futuro docente en
la transformación
curricular en Uruguay
Pedro Russi Duarte
Universidad de la República, Uruguay
[email protected]

Rossana Judith Pérez Fernández


Universidad de la República, Uruguay
[email protected]
Fecha de recepción: 03/03/2024
Fecha de aceptación: 04/10/2024

Tramas
Resumen y Redes
Asistimos a una relocalización y resignificación del sujeto político en los ámbitos de Dic. 2024
Nº7
la educación superior en la región. Para argumentar a favor de la anterior afirma- ISSN
2796-9096
ción, se propone el análisis de la actual transformación curricular en la formación de
docentes y educadores de Uruguay, a partir del documento de base conocido como
Marco curricular de la formación de grado de los educadores. Presentamos un acer-
camiento crítico a los sentidos del derecho a la educación con la premisa de que toda
dotación de sentido es producto de unos procesos de semiosis que, a su vez, prefigu-
ran un tipo particular de sujeto, en este caso de la educación superior.

Palabras clave
1| derecho a la educación 2| formación docente 3| transformación educativa 4| Uruguay
5| sujeto político

Cita sugerida
Russi Duarte, Pedro y Pérez Fernández, Rossana Judith (2024). Adagio analítico
de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación
curricular en Uruguay. Tramas y Redes, (7), 287-302, 70ao. DOI: 10.54871/cl4c70ao
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 287
Artículos

Tramas
Adagio analítico da relocalização do sujeito político
y Redes como futuro docente, na transformação curricular
Dic. 2024
Nº7
no Uruguai
ISSN
2796-9096
Resumo
Assistimos a uma relocalização e ressignificação do sujeito político nos âmbitos da
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

educação superior na região. Para argumentar a favor da afirmação acima, propõe-se


uma análise da atual transformação curricular na formação dos docentes e educado-
res do Uruguai, a partir do documento de base conhecido como Marco curricular da
formação de grado de educadores. Apresentamos uma aproximação crítica aos senti-
dos do direito da educação com a premissa de que toda dotação de sentido é produto
dos processos de semioses que, por sua vez, prefiguram um tipo particular de sujeito,
neste caso da educação superior.

Palavras-chave
1| direito à educação 2| formação docente 3| transformação educativa 4| Uruguai 5| sujeito
político

Analytical adage about the political subject’s


relocation as a future teacher in Uruguay’s
curricular transformation

Abstract
We are witnesses to the ongoing processes of relocation and resignification of the po-
litical subject within higher education in the region. In order to focus on the journey
and treatment of said statement, we propose the analysis of the current curricular
transformation in the training of teachers and educators in Uruguay, starting with the
document known as Curricular Framework for Tertiary Training of Educators. With
a critical approach to the meanings of the right to education, we argue that all mea-
ning is the product of processes of semiosis that, in turn, prefigure a particular type of
subject, in this case of higher education.

Keywords
1| right to education 2| teacher training 3| curricular transformation 4| Uruguay 5| political
subject

288 |
Artículos

Primer movimiento… contexto de problematización Tramas


El presente ensayo tiene como telón de fondo un trabajo de investigación y Redes
Dic. 2024
que se viene llevando a cabo en el ámbito del Doctorado en Educación de Nº7
la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad ISSN
2796-9096
de la República (Uruguay). Las reflexiones aquí propuestas las intitula-
mos como adagio, en el sentido de un movimiento lento de análisis crítico
y arriesgamos a elaborar la tesis de que asistimos a una relocalización del
sujeto político que accede a las propuestas formativas públicas y privadas
para desarrollarse profesionalmente como docente. En dicho escenario, el
derecho a la educación opera como una tecnología ideológica tendiente a
la conformación de rasgos de empleabilidad en los individuos y se aparta
sensiblemente, en término de sus significados, del otrora concebido como
posibilidad emancipatoria y de construcción de unos proyectos personales
críticos y de agenciamiento de los involucrados. Ello exige de los teóricos y
académicos una necesaria interpelación del sentido del concepto de derecho
a la educación, considerando las bases epistémicas de esa idea reductora de
educar exclusivamente para el empleo o, de manera más intensa, para las
demandas del supuesto empleador.

Rossana Judith Pérez Fernández


En ese sentido, si poseer el derecho de acceso asegurara una for-
mación integral del pensamiento racional y sensible y un firme afianzamien-

Pedro Russi Duarte


to de las posibilidades de acciones políticas y pedagógicas que trasciendan
el cumplimiento de unos determinados roles asignados, entonces se estaría
pensando en el derecho como una facultad inherente a los seres humanos.
Sin embargo, lo que se analiza es la apertura o dotación del derecho como
favor –incluso dádiva– que reciben los individuos de las clases económica y
culturalmente deprivadas de inscribirse a carreras de educación superior y
de cursarlas. En tal caso, el derecho a la educación es cedido por una figura
otra, el benefactor, que, en el caso de los países de la región se encuentra
representado por el Estado mediante la gestión de sus respectivos gobiernos.
Esta situación se agudiza más cuando –en la región–, de acuerdo con autores
como Giroux (2018), Fernández Liria et al. (2017), Laval (2010), entre otros,
asistimos a la imperiosa idea de fulminar al Estado.
Ahora bien, acceder a los cursos no puede absorber toda la car-
ga de significado que históricamente ha constituido el término derecho. El
sentido de este vocablo contiene un intenso recorrido político, social, ideoló-
gico, antropológico, filosófico, histórico y semiótico en el que se encuentran
todas y cada una de las luchas, reivindicaciones y conquistas que nos identi-
fican como seres culturales y como sujetos. En tal caso, cabría cuestionarse
qué sentido tiene hoy: “tener derecho” en el contexto de la formación docen-
te, frente a paradigmas antihistóricos, negacionistas, aperspectivistas, utili-
taristas con base competencial y competitivo, regenteados por geopolíticas
antidemocráticas. En este marco, el derecho parece cambiar su significado

| 289
Artículos

de dignificar hacia el de una culpa a ser paga, un endeudamiento, es decir,


Tramas
y Redes “la culpa y carga por tener el derecho a…”.
Dic. 2024 La presente discusión y análisis, en torno a los sentidos del de-
Nº7
ISSN recho a la educación se sitúa en el ámbito de la educación superior y toma
2796-9096
como punto de partida para el análisis la actual “transformación educativa”
que se está llevando a cabo en Uruguay en la formación de los educadores
tanto en la esfera pública como privada. La mentada transformación, pu-
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

blicitada hasta la indigestión, forma parte del plan quinquenal de política


educativa del actual gobierno de este país (2020-2024). Esta propuesta se
sostiene ideológicamente en “el paradigma del aprendizaje permanente de
acuerdo con un enfoque competencial” (Marco curricular, p. 19). Actual-
mente se encuentra en fase de implementación desde el año 2023, abarcan-
do los diferentes aspectos que integran la preparación y formación para la
docencia y para la educación social. Se entiende que las características que
definen y explican los procesos reformistas que se vienen llevando a cabo
son un reflejo significativo de las geopolíticas educativas en materia de for-
mación superior en la región.
En Uruguay, la transformación educativa a la que referimos no
se restringe a un cambio sustancial en el currículo, sino que incluye cambios
esenciales en lo normativo, administrativo, de gestión y de recursos. Se apre-
cia una tendencia a la implementación de cambios sistémicos en el sentido
de formación gerencial de los futuros formadores de este país, que dejan de
ser entendidos como docentes para relocalizarlos en coaching. Como ilustra-
ción podemos mencionar que, en el año 2023, enmarcado el paradigma de
la educación como gestión empresarial, la Administración Nacional de Edu-
cación Pública (ANEP) ofrece el curso “Técnicas y recursos de coaching”,1
algo inédito para esa administración, pero no para el campo ideológico en
el que se mueve el actual gobierno nacional y su transformación educativa.
Podemos identificar, en el marco de las políticas educativas de
la actual gestión, que el gobierno uruguayo responde fidedignamente a las
demandas e intereses políticos pedagógicos foráneos (BID, FMI, UNESCO)
que intervienen en la concepción académica, política e ideológica de la forma-
ción discursiva curricular. En este sentido, es posible evidenciar un conjunto
de índices que se encuentran en la adquisición de terminología proveniente

1 “Curso virtual dirigido a funcionarios/as de la ANEP de todo el país, que cumplen fun-
ciones de gestión, técnicos y profesionales de todas las áreas. Tiene por objetivo dominar
herramientas y recursos fundamentales del Coaching Ontológico con un enfoque hacia las
personas y la organización”. Ver el sitio de la Administración Nacional de Educación Pú-
blica. La ANEP es el ente autónomo del Estado uruguayo que tiene a su cargo la adminis-
tración y el gobierno de la educación formal pública no universitaria, en todos los niveles
formativos: https://www.anep.edu.uy/convocatorias-actividades-formaci-n/curso-t-cnicas-
y-recursos-coaching-virtual-grupo-3-2023

290 |
Artículos

de otros procesos reformistas y de intervención que se vienen desarrollando


Tramas
desde la década de 1990 en países europeos y norteamericanos. y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
Segundo movimiento… ámbito de la educación en 2796-9096
“tipo de sujeto”
Por lo antedicho, pensamos el derecho a la educación en el ámbito de la
educación superior como procesos de semiosis (o circulación de sentidos)
que se insertan en las actuales acciones de “transformación” tendientes a la
formación de un tipo particular de sujeto que será o no habilitado –compe-
tente– para educar –coachear– a otros. Es en ese “tipo particular de sujeto”
que espetamos nuestra mirada analítica, porque es allí donde se concentra
el sentido de lo que manifestamos como lógica reproductiva y gerencial de
lo pedagógico en la formación de los educadores uruguayos como futuros/
as docentes.
En cuanto al concepto de sujeto no lo consideramos, en este tra-
bajo, como sinónimo amplio de ser humano sino como individuo portador
de una subjetividad en construcción que participa de unas gramáticas de
reconocimiento de los sentidos atribuibles a ciertas materialidades discur-

Rossana Judith Pérez Fernández


sivas. En este punto resulta imprescindible mencionar que la investigación
de doctorado que da origen a este artículo, cimenta su metodología de tra-

Pedro Russi Duarte


bajo en la propuesta sociosemiótica de Eliseo Verón (1998), con base a la
cual se están estudiando las gramáticas de producción del discurso institu-
cional para la transformación educativa en la formación de los educadores.
En cuanto a la categoría sujeto, como veníamos mencionando, se atiende,
particularmente, a la propuesta foucaultiana con relación a que el sujeto no
es una construcción personal atribuible a los individuos, sino el resultado
de procesos discursivos, de carácter instituyente y configuracional. En este
sentido, podemos reconocer en Althusser que,

Los verdaderos “sujetos” (en el sentido de sujetos constituyentes del


proceso) no son estos ocupantes ni esos funcionarios, no son, con-
trariamente a todas las apariencias, a las “evidencias” de lo “dado”
de la antropología ingenua, los “individuos concretos”, los “hombres
reales”, sino la definición y la distribución de esos lugares y de esas
funciones; los verdaderos “sujetos” son pues esos definidores y esos
distribuidores: las relaciones de producción (1994, p. 194).

También Lacan cuestiona la existencia del sujeto per se adu-


ciendo que no existe el sujeto, sino el significante. Planteo importante en el
análisis que venimos realizando para identificar los procesos de subjetiva-
ción que proponen los recientes procesos formativos de la educación supe-
rior. Las identificaciones que se producen en el marco de las experiencias y

| 291
Artículos

configuraciones en los microcosmos de circulación de sentidos (de discur-


Tramas
y Redes sos), en la educación superior, podrían pensarse en virtud de los significan-
Dic. 2024 tes que los ejecutores de los planes curriculares pondrán –están poniendo–
Nº7
ISSN en circulación.
2796-9096
De esa manera, los sentidos atribuibles al derecho a la educación
son instituidos desde las políticas educativas y asumidas por los destinata-
rios en una suerte de vínculo pedagógico perverso que convence a quien
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

“gozará” del derecho a formarse de asumir como propios los discursos de


la nueva etapa neoliberal. En esta lógica, quien, agradecido del derecho que
le ha sido dado de acceso, asume las sujeciones a las que será sometido, será
más tarde la mano ejecutora y reproductora del sistema, para asegurar lo
propio en las próximas generaciones. El derecho a la educación es, a todas
luces, una construcción altamente subjetiva y los sentidos desde lo que se
pueda pensar serán siempre vehiculizados o mediatizados por procesos
discursivos.
A su vez, observamos lo que Rancière propone,

Un modo de subjetivación no crea sujetos ex nihilo. Los crea trans-


formando identidades definidas en el orden natural de la distribu-
ción de las funciones y de los lugares en instancias de experiencia de
un litigio (1995, p. 60).

Los sentidos del derecho a la educación no pueden escindirse de


los procesos subjetivantes, presentes en todo proceso social. En este marco,
poner en discusión tanto la contextualización como las huellas del discurso
reformista de la educación superior constituye un ejercicio que nos permite
acercarnos, con mayor certeza, a los procesos subjetivos instituyentes que
entran en juego. En definitiva, es posible acercarnos críticamente a los posi-
bles sentidos que se atribuyen en la actualidad al derecho a la educación en
las etapas formativas de nivel terciario mediante el estudio de algunas de las
acciones y construcciones discursivas que se encuentran en juego. A partir
de ello, será viable elaborar un mapa de posibles efectos que los discursos
institucionales prefigurarán en sus destinatarios, considerados aquí como
sujetos de la educación o sujetos con derecho a la educación.
Asimismo, es importante expresar que el diseño e imposición
de una reforma en la educación superior no determina unos resultados, sin
resistencia alguna o capacidad de agencia de los individuos involucrados,
pero mediatiza unos particulares procesos subjetivantes. En este sentido, en-
tendemos el plan en curso como un dispositivo y, tal como propone Agam-
ben (2011), todo dispositivo produce su sujeto.

292 |
Artículos

Tercer movimiento… avance analítico Tramas


Al analizar el Marco Curricular (2022) que sostiene el proceso reformista y Redes
Dic. 2024
actual (que podemos destacar como refundacional en ciertos aspectos claves Nº7
del concepto de formación educativa y docente), encontramos varias marcas ISSN
2796-9096
discursivas que nos permiten recrear el sujeto de la educación y el sujeto
profesional de la educación que se propone producir como resultado de la
aplicación de los nuevos programas.
Comenzamos nuestra elocución refiriendo a un desplazamien-
to en la forma y de una relocalización del sujeto político, potencial estudian-
te de las carreras de grado de la formación en educación. Con esto es de
interés explicitar que se entiende que todo sujeto es un sujeto político, en
tanto es imposible pensarlo por fuera de las relaciones de poder (Foucault,
2021; Aramendi, 2013). Sin embargo, en vistas a las formaciones discursivas
que presentan, justifican, sostienen y proponen una transformación educa-
tiva en la propia formación de los educadores uruguayos, los lugares asig-
nados a los sujetos de la educación cambian sustantivamente a los otrora
viabilizados por una formación de corte crítica y humanista. Esa manera de
entender los procesos pedagógicos, son descartados de plano porque enlen-

Rossana Judith Pérez Fernández


tecen la acelerada performance de lo que es un estudiante (futuro docente)
que tendrá una salida laboral. La educación crítica y humanitaria nada más

Pedro Russi Duarte


es el estorbo al modelo funcionalista que mueve el engranaje de un sistema
que parece decir “cuanto más superficial mejor”. Por eso no es casual la re-
ducción o directamente el retiro de asignaturas, reducción de carga horaria
o redireccionamiento de momentos de formación científica y humana, que
tocan fuertemente una formación integral y autónoma de los docentes, ese
es el caso de Filosofía, Pedagogía, Historia, Sociología, Educación Artística,
Tutorías de tesis; muchas de ellas trocadas por eufemismos que no hacen
más que remarcar la higienización pedagógica propuesta en la transforma-
ción educativa.
Es importante, asimismo, que reafirmemos lo propuesto por
Aramendi (2013), de que no hay sujeto ni social ni político por fuera de la
significación y, en este marco, comprender los nuevos sentidos del derecho
a la educación implica necesariamente una revisión de las posibles significa-
ciones asociadas, en la actualidad, a dicho concepto.
El marco curricular
Por resolución 2993/022, acta extraordinaria 11 de sesión del Consejo Di­
rectivo Central de ANEP (Administración Nacional de Educación Públi-
ca), se aprobó el 5 de diciembre de 2022, un documento denominado Mar-
co Curricular de la Formación de Grado de los Educadores. Dicho texto fue
elaborado por el Consejo de Formación en Educación con la finalidad de
dar cumplimiento al lineamiento estratégico cinco del plan de Desarrollo

| 293
Artículos

Educativo 2020-2024 del gobierno en funciones al momento del presente


Tramas
y Redes ensayo. A su vez, la citada línea estratégica se justifica en dar cumplimiento
Dic. 2024 y ser coherente con el objetivo de desarrollo sustentable número cuatro pro-
Nº7
ISSN puesto por UNESCO (Educación de calidad).
2796-9096
El Marco Curricular se instituye como el documento de base
que sostiene, justifica y habilita todo el conjunto de acciones pedagógicas,
organizacionales, administrativas y políticas que se vienen ejecutando en
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

el contexto de la reforma conocida como Transformación educativa en la


formación de los docentes y educadores en su formación de grado.
Una de las premisas que justifica, a juicio de las autoridades a
cargo, la necesidad de una reforma de la formación de los futuros docentes
es una necesidad de “aumentar considerablemente la oferta de docentes ca-
lificados”. Como podemos apreciar, a simple vista, en esta enunciación pros-
pectiva se encuentra una afirmación de partida: la no existencia de docentes
calificados en dos sentidos, por una parte, cantidad de docentes a ofrecer a
los subsistemas educativos; y, por la otra, los pocos docentes disponibles pa-
recen no estar lo suficientemente calificados para cumplir con la demanda.
Uno de los problemas que se presentan como causa de la defi-
ciente calificación de los docentes egresados, en el documento que venimos
presentando, es un creciente “desgranamiento de la matrícula” (inscriptos/
as), entendido como bajo número de egresos. Llama la atención, en este sen-
tido, que dicho fenómeno constatado sea presentado como causa de la posi-
bilidad de la institución de “ofrecer” docentes calificados y no como síntoma
de problemáticas complejas de otras índoles. Como remedio a lo que se aca-
ba de mencionar, el Marco Curricular ofrece el enfoque competencial como
la solución que permitirá que las instituciones de la Educación Superior pue-
dan competir a escala global (2022, p. 5), es decir, alcancen la calificación de
la que carecen hoy sus egresados.
La intención manifiesta en el Marco Curricular citado es lograr
el reconocimiento universitario de las carreras que se imparten en el ámbi-
to de la formación de docentes y educadores en Uruguay. Esto se sostiene,
según este documento en imprimir una “mirada transformadora” a la for-
mación inicial de los futuros profesionales de la educación. Sin embargo,
no se propone una formación de carácter universitario, sino una habilita-
ción a un posible reconocimiento futuro, asociado, particularmente a dos
aspectos: el logro del valor crediticio de la formación en cuanto a la cantidad
de tiempo destinado por el estudiante a su formación y a la imposición de
una enseñanza basada en la actual lógica competencial. El reconocimiento
universitario se asocia, en esta propuesta reformista, a la cualificación de la
cual actualmente, y de acuerdo con el diagnóstico previo, la formación de
los profesionales de la educación carece. El foco, como vemos, está puesto
en la estandarización exigida por parámetros internacionales para que la

294 |
Artículos

formación de los educadores uruguayos integre el ranking mundial de ofer-


Tramas
ta académica. y Redes
En todo caso, a los diferentes aspectos mencionados como pro- Dic. 2024
Nº7
blemáticos o deficitarios la solución ofrecida por el documento de referencia ISSN
2796-9096
es la implementación del enfoque competencial. De hecho, a lo largo de la
lectura atenta y crítica del Marco, podemos apreciar cómo todas las justifi-
caciones y fundamentos promueven el enfoque competencial como la in-
eludible opción que dará solución a: los requerimientos internacionales de
cualificación, las modalidades de cursado, la inclusión, la diversidad, el logro
de los perfiles de egreso deseables, el futuro reconocimiento universitario de
los egresados, las adaptaciones del desempeño de los docentes a próximos
escenarios laborales. Todo problema presente en la educación de los docen-
tes y educadores uruguayos tiene solución: enfoque competencial.
La lógica con la que opera este enfoque prevé, de acuerdo con el
documento que venimos tratando, cuatro aspectos o mojones a considerar,
a saber: perfil de egreso, con esto refiere a las nueve competencias que se
han decidido como el fin –el faro– que vehiculiza, mediatiza, y obliga toda
acción educativa en la institucionalidad regente de la formación de los estu-

Rossana Judith Pérez Fernández


diantes de formación en educación; situaciones profesionales, es decir, las
propuestas didácticas que se encuentran estrechamente configuradas con

Pedro Russi Duarte


un único fin, el desarrollo de las competencias y que, como se espera que los
futuros profesionales sean “docentes y educadores competentes”, estarán, en
todo sentido, mandatados por las necesidad del componente de la práctica;
aprendizaje indispensables, esto hace alusión al conjunto de saberes –en tér-
minos de competencias– que los estudiantes deben adquirir en acuerdo con
las exigencias –ránkings actuales internacionales– de la educación superior;
progresión, es decir, el reclutamiento de evidencias que dé cuenta de que los
cursantes están alcanzando las competencias para las que todo el sistema
opera.
Sumado a esto, es necesario enfatizar que, de acuerdo con el do-
cumento, un plan diseñado desde el enfoque competencial parte de la com-
petencia que se “debe” desarrollar y desde ese punto se estructura, diseña,
reglamenta y aplica todo lo demás. Es decir, resumidas cuentas, se parte del
punto de llegada. El marco expresa, “las competencias son el centro desde
el que se define todo lo demás” (2022, p.32). Esto tira por tierra la mentada
centralidad en los estudiantes de la que se habla en diferentes momentos del
texto, así como también en los cursos dirigidos a los docentes, directores y
otros actores institucionales para aplicar correctamente la reforma.

| 295
Artículos

Tramas
Cuarto movimiento… la escena de la felicidad y la
y Redes competencia
Dic. 2024
Nº7
Es interesante, en este punto de nuestro análisis, referir y revisar más a fondo
ISSN lo que en el Marco Curricular se expresan como los profundos cambios que
2796-9096
justifican la reforma en curso, a saber,

las formas de relación intrapersonales, con el ambiente y con los


Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

entornos digitales, lo que impone establecer nuevas competencias


para los nuevos educadores, que les permitan a ellos y a sus futuros
alumnos, actuar con felicidad y de manera competente más allá del
contexto en el que les toque desarrollarse. (2022, p. 29)

Como podemos ver en la cita up supra, aparece una propuesta


de efecto causal que vincula problemas-solución-resultados sobre la base de
la inminente exigencia de “profundos cambios” a los que la formación de
los futuros educadores debe atender. Si nos detenemos en los términos de
esta ecuación resulta interesante ver cuáles son esos problemas/cambios que
demandan la solución “enfoque competencial”. Es importante señalar que la
competencia –operador de sentido esencial en la lógica neoliberal que sus-
tenta la transformación en ejecución– actúa como la aplicación de lo funcio-
nal de los sujetos en los respectivos contextos.
Por una parte, entendemos que “formas de relación” refiere a
las maneras en que actualmente se vinculan los individuos con los tres ám-
bitos expresados y la necesidad de que se vinculen de otra “forma”. Llama
la atención, en este sentido, que las formas de vinculación que se presentan
como problemáticas sean las intrapersonales (del individuo consigo mismo),
las ambientales y los entornos digitales, por varias razones. En cuanto a las
“relaciones intrapersonales”, cabe preguntarnos qué elementos o qué datos
científicamente relevantes se han ponderado para dar por sentado que la
formación docente debe cambiar la manera en que alguien se vincula consi-
go mismo. Vemos, en esta lógica, la presencia ideológica de lo que mencio-
namos al comienzo de este texto con relación al coaching, pero ahora como
siendo coach de uno mismo, empresario de uno mismo.
Esto nos lleva a dudar sobre la concepción de sujeto de la edu-
cación de la que se parte (destacamos que el término sujeto de la educación
aparece mencionado solo una vez en el documento, en la página 20), si es que
acaso se le está considerando como sujeto de derecho y, por tanto, con unos
rasgos de personalidad, carácter, sensibilidad, corporalidad, racionalidad,
biografías y unas construcciones éticas y estéticas particulares. En cuanto
a la relación con el ambiente, se presenta la duda en cuanto al alcance se-
mántico de dicho término en el documento en cuestión. Partimos de la base

296 |
Artículos

de que todo cuanto esté o se perciba por fuera de un individuo, ya podría


Tramas
integrar la categoría “ambiente”. y Redes
Por último, en relación con “las formas de relación con los en- Dic. 2024
Nº7
tornos digitales”, cabría preguntarnos cuáles rasgos nocivos se han detecta- ISSN
2796-9096
do en los estudiantes y qué investigación respalda estas afirmaciones. Suma-
do a esto, se está asumiendo, además, que existe un tipo de estudiante que,
a la postre, se relaciona de formas no adecuadas consigo mismo, con lo que
está fuera de sí mismo y con el mundo digital –lo que podemos denominar
la búsqueda de un solipsismo epistémico.
Por otra parte –pero no desprendido de lo anterior–, la solución
que se prevé al imponer el enfoque competencial nos lleva a preguntarnos el
alcance semántico de la expresión “actuar con felicidad” y “actuar de mane-
ra competente”. En este sentido, cabría abrir un extenso debate en relación
con los términos de las mentadas proposiciones. En principio, “actuar” no
parece admitir una lectura que nos haga pensar en la educación como de-
recho, en tanto todo derecho es, por definición –en el ámbito democrático–
inherente a la condición humana y no cabría pensar la educación como una
puesta en escena o actuación.

Rossana Judith Pérez Fernández


En tal caso, si nos ceñimos a lo expresado en el documento, las
competencias logradas permitirán actuar, es decir hacer “como si” se es feliz

Pedro Russi Duarte


y competente. Pero ¿cuál es la finalidad de esta performance? Y, por otra par-
te, ¿qué se está entendiendo por “felicidad” ?, ¿qué es “actuar con felicidad”?
“Actuar con felicidad y de manera competente más allá del contexto en el
que les toque desarrollarse”: ¿Significa esto que se está cumpliendo con el
derecho a la educación de niños, niñas, jóvenes y adultos si “parecen felices
y competentes” a pesar de las condiciones contextuales, políticas, sanitarias,
culturales, económicas, personales, históricas, y de cualquier otra índole en
las que les toque vivir? Barbara Ehrenreich en su sugestivo libro Sonríe o
muere: trampa del pensamiento positivo (2019), llama a la responsabilidad
colectiva contra el pensamiento mágico que se ha establecido y también ba-
nalizado por medio de la autoayuda. Justamente, sumado a lo anterior, es
en la lógica de la psicología positiva que parece anclarse esta búsqueda de
instituir un tipo particular de sujeto que actúe con felicidad e instruya a sus
alumnos para que también así lo hagan.

Quinto movimiento… lo diverso como camino


En consonancia con nuestra tesis de partida, aparentemente el derecho a
la educación queda expresado en el Marco Curricular en la siguiente cita:
“La situación y realidad geográfica de los estudiantes es una variable que
no debe quedar afuera de esta reflexión ya que lo que se pretende es que
todo estudiante tenga el derecho y la posibilidad real de recibir la formación

| 297
Artículos

elegida.” (2022, p. 14). Como vemos se asocia el derecho a la educación con el


Tramas
y Redes acceso a la oferta educativa, sobre todo restringida, según el documento, por
Dic. 2024 dificultades geográficas. Sin embargo, sumado a esta apreciación, veremos
Nº7
ISSN otros elementos que nos permiten pensar cuál o cuáles son los sentidos del
2796-9096
derecho a la educación en la propuesta reformista actual.
En este sentido, en la página 19 del documento referido, se ex-
presa lo siguiente: “El Marco Curricular de la Formación de Grado de los
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

Educadores se sustenta en una visión humanista que concibe la educación


como un derecho humano fundamental y se desarrolla en el paradigma
del aprendizaje permanente de acuerdo con un enfoque competencial”. En
cuanto a esto, cuando se refiere a “derecho humano fundamental” no apa-
rece otro elemento, a lo largo de todo el documento, que permita ampliar
el sentido del concepto de derecho más allá del de accesibilidad a la oferta
educativa. Entendemos, lo antes dicho, como una frase de efecto que mági-
camente parece transformar todo lo que sigue en la base de ese “derecho hu-
mano fundamental”; una frase que cumple la función de enmarcar la trans-
formación educativa en lo políticamente correcto, es decir, una obligación
enunciativa. En esa línea de pensamiento, el texto, si bien postula que la pro-
puesta se sustenta en una visión humanista, es, justamente en el ámbito de
las humanidades en las que se evidencia un mayor resentimiento de la carga
de contenidos en los programas por carrera, tal como mencionamos en pá-
rrafos anteriores. La ideología que sustenta tales decisiones desgarra todo lo
que sea curricularmente relacionado a las humanidades, lo que deviene en el
establecimiento de una paradoja, a saber: lo que digo que da esencialidad a la
propuesta es lo que extirpo o maquillo de una forma muy tosca.
El documento expresa, además, el mandato de que los saberes
disciplinares del componente o trayecto formativo denominado Trayecto de
formación equivalente para educadores –otrora conocido como Ciencias de
la Educación–, constituyen un problema si no logran ser vinculados con la
práctica (2022, p. 37). En este sentido, como ya mencionamos rápidamen-
te, parece no otorgarse valor a la formación del pensamiento humanista, la
cultura general y el acervo académico, lo que da cuenta de una de las carac-
terísticas de la educación superior en el actual momento del neoliberalismo:
su anti-intelectualismo, anti-academicismo, lógica empresarial, fabril y de
empleabilidad, como condición final de todo profesional universitario (Fer-
nández Liria et al., 2017).
En el mismo orden de cosas, en el Marco Curricular se alude a
atender en la transformación de la educación el componente de la educa-
ción inclusiva. A este respecto, es importante reparar en que, según el citado
documento, la inclusión –que podríamos asociar a un posible sentido del
derecho a la educación– se resuelve con el desarrollo de competencias so-
cioemocionales. Y es que, dentro de las competencias que se espera que haya

298 |
Artículos

desarrollado el sujeto de la educación en la formación de los educadores y


Tramas
en la educación superior en general, aparece la capacidad de gestión de sus y Redes
emociones, así como sucede con el resto de sus rasgos de personalidad que Dic. 2024
Nº7
deben ser sometidos a una autorregulación permanente, a fin de que estos ISSN
2796-9096
no constituyan un obstáculo para el cumplimiento de los roles asignados.
La personalidad “descontrolada” es algo que obstruye, porque
la personalidad es un rasgo de humanidad frente al cual la función utilita-
rista de la formación educativa no tiene otra respuesta que la extirpación o
el exorcismo administrativo-académico. No hay lugar para lo que no se con-
trole, es decir, para lo que no se mida, cuantifique o se haga datos, por eso la
preocupación cuantitativa de los egresos. Tampoco parece haber lugar para
todo aquello que no sea medible en resultados y competencias.
El derecho a la educación, en el marco de lo dicho hasta aquí, no
es algo que se construya o se conquiste, sino algo que se carga como deuda-
culpa. El cuestionamiento que surge es si efectivamente se está pensando en
el estudiante de formación en educación o si, lo que parece ser más atinado,
se está previendo la eficacia de los futuros empleados del sistema de educa-
ción, ya que incluso se expresa, en el citado documento, que la necesidad

Rossana Judith Pérez Fernández


de trabajar la inclusión es para que los futuros docentes trabajen la inclu-
sión (2022, p.15). Se dice, asimismo, la necesidad de que todos los estudian-

Pedro Russi Duarte


tes, al final de su trayectoria, logren “alcanzar el mismo perfil de egreso”
(2022, p.16), sin que importen sus singularidades (término que no aparece
en ninguna parte del citado documento). En la página 30, sin embargo, se
puede leer que “los estudiantes y sus aprendizajes no constituyen personas
homogéneas”. Si bien cabe la posibilidad de que se estén reconociendo las
diferencias entre individuos, poco importa esto si la finalidad, en toda regla
y a lo largo de todo el discurso, es la consecución de un único individuo con
idéntico punto de llegada en términos de las competencias de que dispondrá
para cumplir sus roles.
Llegados a este punto, nos hacemos algunas preguntas en re-
lación con la consideración de la atención a la diversidad y la centralidad
en el estudiante –expresiones arduamente repetidas desde el gobierno de la
educación–: ¿Qué papel juega la diversidad del estudiantado en su propia
formación? ¿se busca efectivamente incluir o disciplinar y “pulir” las dife-
rencias? ¿Es dable seguir pensando que la centralidad está en el estudiante?
Y la respuesta nos aparece en lo enunciado en el propio marco, en cuanto a
que la diversidad refiere a las diferentes trayectorias por las cuales los estu-
diantes pueden llegar a la competencia exigida.

| 299
Artículos

Tramas
Sexto movimiento… a modo de conclusión
y Redes En este intervalo del texto y análisis que venimos realizando, queremos des-
Dic. 2024
Nº7
tacar nuestra tesis inicial en cuanto a que estamos asistiendo a una nueva
ISSN relocalización y resignificación del sujeto político que pretende formarse
2796-9096
para educar. Esta relocalización –forzada– implica un deslizamiento en la
posición asignada a los sujetos, y una reubicación en el entramado político
Adagio analítico de la relocalización del sujeto político como futuro docente en la transformación curricular en Uruguay

del que forman parte como seres sociales y culturales. Un entramado que se
va higienizando en el transcurso del Marco Curricular; es decir, que se va
limpiando de todos aquellos ruidos críticos que establezcan movimientos
desacordes a lo obsesivamente propuesto por la transformación educativa en
ejecución. No estamos frente a una propuesta y discusión colectiva, donde
estén presentes las diferentes voces que dan estructura a la formación docen-
te (estudiantes, docentes…), sino que estamos viviendo una transformación
de bies violentamente refundacional, como todas las refundaciones. El Mar-
co Curricular se propone, a todas luces, como el “marco cero” de la forma-
ción, en el sentido que nada existió antes que merezca ser puesto en diálogo
con las pretensiones formativas actuales. En lo mencionado, notamos una
lógica de Génesis que se presenta, también, en otras acciones de gobierno
que van más allá de la puntualizada en este análisis.
Se trata pues de un lugar asignado desde la formación inicial,
en la que el sujeto queda por fuera de la toma de decisiones con una par-
ticipación parcial en los procesos. Lo que se espera que esté presente no es
su singularidad ni su ser-en-el-mundo sino sus aptitudes para, a pesar de
cualquier circunstancia, alcanzar la capacidad de actuar con felicidad y de
manera competente como empleado del sistema educativo al que sirva, ins-
talando fuertemente una indiscutible lógica utilitarista y de reproducción en
la formación docente.
En este contexto, asistimos a la desprofesionalización de unas
carreras que, paradójicamente, tienen ambiciones de ser reconocidas como
universitarias eludiendo la formación que ello requiere históricamente. El
docente será un ser idéntico a todo otro, en términos de competencias, deu-
dor del favor del acceso -a como dé lugar- a su derecho a la educación supe-
rior, sin posibilidades de desarrollo de unos intereses intelectuales propios,
dado que su función es saber desarrollar competencias de manera eficaz y
su campo de acción se reduce a ello, en el campo cercado de la didáctica
específica de su carrera.
Se tratará de un trabajador/a –lógica del empleado “gerente”–
del sistema educativo que deberá ingresar al mundo de la estandarización
de los resultados con herramientas –competencias– para evaluar qué tanto
le falta para estar con capacidad para competir en la internacionalización de
una determinada educación superior.

300 |
Artículos

En este marco, la docilidad, la despolitización aparente, la su-


Tramas
misión, la capacidad de autogestión y emprendedurismo, la capacidad de y Redes
actuar sin conciencia espacio-temporal e histórica, serán valores –activos– Dic. 2024
Nº7
para aquel que haya accedido a su derecho a la educación superior como ISSN
2796-9096
futuro docente o educador.
Frente a lo dicho, podemos entender que la perspicacia y desa-
fío político pedagógico están en el giro epistémico comprensivo, para pro-
blematizar lo desconsiderado y descartado por los modelos educativos que
exaltan la competencia, llenos de protocolos cuantitativos, informaciones y
cálculos, que nada tienen que ver con la dinámica creativa de la vida.
Frente a esto, seguimos sosteniendo que el hombre es pensa-
miento, no una máquina industrial ejecutora de exaltados y festejados mo-
delos generalistas de pasteurización educativa.
Así también, la vida, en constante dinámica y tejido de forma-
ción con otros/as, es poder errar e intentar otras respuestas, experimentar y
articular hipótesis a los problemas, cuestionar para caminar hacia los cono-
cimientos críticos que posibilitarán otros entramados inferenciales.
La innovación necesaria no está atada a los dispositivos tecno-

Rossana Judith Pérez Fernández


lógicos, a lo digital en sí, ni a las exigencias mercantilizadas y mercantili-
zantes de intereses supra estatales, sino a las preguntas construidas en el

Pedro Russi Duarte


cotidiano en el fortalecimiento de la oralidad-escucha, en la presencia en la
defensa colectiva de lo humano, en las capacidades de agencia de los sujetos
que se agrupan para el cuidado y protección de la cultura, en los sujetos
que, conscientes de su politicidad, se adueñan de su palabra y la instalan con
responsabilidad en diálogo permanente con otras. Para finalizar, invitamos
a seguir creyendo y entendiendo la formación docente como la esencia de
crecer en la relación con la alteridad (alter).
Es sensato, como desafío, compartir un fragmento cortazariano
del capítulo 9 de Rayuela…

¿Qué es un absoluto, Horacio? –Mirá –dijo Oliveira–, viene a ser


ese momento en que algo logra su máxima profundidad, su máximo
alcance, su máximo sentido, y deja por completo de ser interesante
(2019, p. 44).

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| 301
Artículos

ANEP (2022). Marco curricular de la formación de grado de los educadores.


Tramas
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302 |
El enfoque de género
en el sistema penal
Un acercamiento
desde una perspectiva
garantista y reformista
de la institución
carcelaria
Cristian Daniel Cruz Amador
Contraloría General de la República, Colombia
[email protected]

Fecha de recepción: 15/01/2024


Fecha de aceptación: 10/10/2024

Resumen
El escrito interpreta aspectos antropológicos sobre la violencia sexual ejercida contra Tramas
el cuerpo de las mujeres desde una perspectiva garantista de los derechos humanos, y Redes
Dic. 2024
con énfasis en el funcionamiento inadecuado del sistema penal y sus consecuen- Nº7
cias en el proceso de los agresores sexuales para aceptar la responsabilidad de sus ISSN
2796-9096
actos con la sociedad. Se parte de un diseño metodológico hermenéutico que em-
plea estándares internacionales (CADH) y jurisprudencia de la Corte IDH, así como
literatura especializada en derechos humanos, género y sistema penal. Se plantea
propuesta reformista de la institución carcelaria donde los agresores sexuales des-
plieguen el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión como mecanismo de
aceptación de la responsabilidad interpersonal que tienen con la sociedad.

Palabras clave
1| violencia sexual 2| sistema penal 3| responsabilidad interpersonal 4| agresores sexuales
5| enfoque de género

Cita sugerida
Cruz Amador, Cristian Daniel (2024). El enfoque de género en el sistema penal:
un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución
carcelaria. Tramas y Redes, (7), 303-319, 70ap. DOI: 10.54871/cl4c70ap
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

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Artículos

Tramas
A perspectiva de gênero no sistema penal: uma
y Redes abordagem a partir de uma perspectiva garantista
Dic. 2024
Nº7
e reformista da instituição prisional
ISSN
2796-9096
Resumo
O texto interpreta aspectos antropológicos da violência sexual contra o corpo das
mulheres a partir de uma perspectiva garantista dos direitos humanos, com ênfase
no funcionamento inadequado do sistema penal e suas consequências no processo
de aceitação de responsabilidade pelos agressores sexuais em relação à sociedade.
Baseia-se em um desenho metodológico hermenêutico (que utiliza padrões interna-
cionais (CADH) e jurisprudência da Corte IDH, além de literatura especializada em
direitos humanos, gênero e sistema penal. Propõe-se uma abordagem reformista da
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

instituição carcerária, onde os agressores sexuais exercem o direito à liberdade de pen-


samento e expressão como um mecanismo para compreender e aceitar sua responsa-
bilidade interpessoal perante a sociedade.

Palavras-chave
El enfoque de género en el sistema penal

1| violência sexual 2| sistema penal 3| responsabilidade interpessoal 4| agressores sexuais


5| perspectiva de gênero

The gender perspective in the criminal justice


system: an approach from a human rights-based
and reformist perspective on the penitentiary
institution.

Abstract
The paper analyzes anthropological aspects of sexual violence against women’s bodies
from a human rights perspective, emphasizing the inadequate functioning of the crimi-
nal justice system and its consequences on the process of sexual offenders accepting res-
ponsibility for their actions toward society. It employs a hermeneutical methodological
that utilizes international standards (ACHR) and jurisprudence from the Inter-Ameri-
can Court of Human Rights, as well as specialized literature on human rights, gender,
and the criminal justice system. We propose a reformist approach to the penitentiary
institution where sexual offenders exercise their right to freedom of thought and ex-
pression as a mechanism for accepting their interpersonal responsibility to society.

Keywords
1| sexual violence 2| criminal justice system 3| interpersonal responsibility 4| sexual offenders
5| gender perspective

304 |
Artículos

Introducción Tramas
El sistema penal es un armazón complejo mediado por tensas relaciones de y Redes
Dic. 2024
poder (Segato et al., 2009). En este horizonte, comprender desde la antropo- Nº7
logía jurídica el funcionamiento de la institución carcelaria es fundamental ISSN
2796-9096
para advertir que el género no hace parte integral de los análisis vertidos
sobre el sistema penal. Por un lado, la concepción punitiva1 promovida por
algunos sectores políticos y organizaciones de mujeres2 vislumbra en el au-
mento de las penas una solución pertinente. Por otro lado, la concepción
garantista3 advierte la peligrosidad de aumentar las penas porque la mayor
proporción del castigo penal se concentra en personas racializadas y preca-
rizadas socioeconómicamente (Segato, 2003a).
Sin embargo, ambas concepciones se equivocan al concebir la
violencia sexual. En primer lugar, porque la violencia sexual debe entender-
se como un crimen político que no sólo es un delito; y en segundo lugar la
directriz de aumentar las penas a través de legislación no tiene un impac-
to favorable en la protección de la sociedad y el fortalecimiento del tejido
social. Tomando estas consideraciones se propone orientar la reflexión con
los trazos fundamentales del pluralismo jurídico, una corriente dentro de la
antropología jurídica que permite sintonizar el enfoque de género y la defen-

Cristian Daniel Cruz Amador


sa de la dignidad humana (Segato, 2003a). Situar en diálogo ambas aristas
configura un profundo debate porque son posturas aparentemente opuestas
y contrapuestas.
Para abordar este problema teórico y práctico para la defensa de


los derechos humanos desde un enfoque de género se exponen los siguientes
enunciados: i) el patriarcado es un orden político; ii) el Estado tiene el ADN
patriarcal; iii) la violencia sexual es un delito y un crimen político ejercido
contra el cuerpo de las mujeres; iv) la perspectiva garantista es valiosa para
comprender los delitos contra el patrimonio cometidos por personas pobres

1 La política criminal guarda una estricta relación con las actitudes punitivas de la pobla-
ción. Existe un vínculo bidireccional puede considerarse a la política criminal tanto causa
como consecuencia de las actitudes punitivas (Indermaur y Lynne, 2005). En este sentido,
la concepción punitiva busca interpretar el sentir de la población para aumentar las penas
como castigo a las conductas delictivas.
2 En este ensayo la categoría mujeres en plural integra una amplia gama de identidades
de género femeninas (mujeres trans e intersexuales) y trasciende la concepción biológica y
la lógica binaria. De igual manera es convergente con el debate por el reconocimiento de la
diversidad sexual y de expresiones de género (Butler, 2001).
3 En la aplicación del derecho penal las medidas de discriminación positiva dictaminan
la necesidad de proteger la dignidad humana de las personas pobres, racializadas e indíge-
nas frente al poder punitivo del Estado (Zaffaroni, 2012). Complementariamente, Zaffaroni
(2012) indica que las personas precarizadas y empobrecidas representan la mayoría de la
población carcelaria en América Latina debido a que son los máximos responsables de los
crímenes contra el patrimonio.

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Artículos

y racializadas pero profundamente equivocada para entender la violencia


Tramas
y Redes sexual; y v) la violencia sexual como crimen de género es un acto político
Dic. 2024 y conducta delictiva que debe contextualizarse en el marco del garantismo
Nº7
ISSN pero empleándolo de manera relacional entre la víctima y el agresor sexual,
2796-9096
donde el agresor sexual ejerce una condición de poder sobre la víctima.
Mediante estos enunciados interpretativos emerge con fuerza
la necesidad de centrar la atención en el agresor sexual en tanto partícipe
de una relación de poder asimétrica, donde la responsabilidad interperso-
nal cumple un papel importante. En esta dimensión, la interpretación del
género por parte del pluralismo jurídico atiende la necesidad de proteger
a las mujeres de su agresor debido a la relación de poder asimétrica que las
violenta, transgrede y repele en su humanidad.
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

De igual manera considera necesaria la institución carcelaria


para proteger la armonía de la sociedad, cuando existen sujetos que atacan
el tejido social es menester tenerlos fuera de circulación, para lo cual es vi-
tal reformar el sistema penal. En esta argumentación resulta trascendental
reformular la institución carcelaria para convertirla en un escenario de re-
flexión en el cual se potencialice el derecho a la libertad de pensamiento y de
El enfoque de género en el sistema penal

expresión donde los agresores sexuales acepten su responsabilidad interper-


sonal por medio de recursos lingüísticos y generación de vocabulario propio
del escenario carcelario.
En resumen, el texto está organizado de la siguiente manera:
un primer acápite denominado la violencia sexual en el cuerpo de las mu-
jeres; y un seg undo acápite llamado la responsabilidad interpersonal en los
agresores sexuales y el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.
Finalmente, se plantean algunas conclusiones.

La violencia sexual en el cuerpo de las mujeres


Violencia sexual según los estándares internacionales en el
Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH)
De acuerdo al marco de protección de los derechos humanos de las muje-
res establecidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(CADH) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradi-
car la Violencia contra la Mujer (también conocida como Convención Belém
Do Pará) se identifican importantes hitos en la jurisprudencia de la Corte In-
teramericana de Derechos Humanos (IDH) en materia de violencia sexual:

• Caso Masacre Plan de Sánchez Vs. Guatemala. Reparacio-


nes. Sentencia 19 de noviembre de 2004. Mujeres víctimas
de violencia sexual por parte de agentes del Estado, conti-
núan padeciendo sufrimientos por dicha agresión.

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Artículos

• Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. Méxi-


Tramas
co. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. y Redes
Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Los homicidios en Dic. 2024
Nº7
Ciudad Juárez son manifestaciones de violencia basada en ISSN
2796-9096
género. Las víctimas (tres mujeres) sufrieron graves agre-
siones físicas y probablemente violencia sexual antes de
morir, fueron desaparecidas y sus cuerpos aparecieron en
un campo algodonero.
• Caso Masacre de las Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
24 de noviembre de 2009. Durante el conflicto armado las
mujeres fueron seleccionadas como víctimas de violencia
sexual, donde fue una práctica del Estado ejecutada en
el contexto de las masacres. Particularmente en Las Dos
Erres, las mujeres embarazadas fueron víctimas de abortos
inducidos y otros actos de barbarie.
• Caso Vicky Hernández y Otras Vs. Honduras. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
de marzo de 2021. Plantea una serie de elementos que abor-

Cristian Daniel Cruz Amador


dan de manera profunda la violencia incluida la violencia
sexual contra las mujeres pertenecientes a la comunidad
LGTBIQ+, quienes son víctimas de las instituciones encar-
gadas de investigar y administrar justicia por sus orienta-


ciones patriarcales, binarias, heteronormativas y cisgénero
que se materializan en formas de discriminación por moti-
vos de orientación sexual e identidad o expresión de género.

La referida jurisprudencia permite argumentar que la violencia


sexual puede llegar a ser sistemática en cualquier contexto territorial. Es de-
cir, no se remite única y exclusivamente al ámbito del conflicto armado, sino
que existen conductas generalizadas en entornos urbanos y rurales que vio-
lentan la integridad sexual de las mujeres (Odio Benito, 2001). Otro estándar
definido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IDH) refiere
que la violencia sexual es una manifestación de violencia basada en género.
En tanto, son los cuerpos de las mujeres los que padecen las múltiples trans-
gresiones a la dignidad humana. Bajo este razonamiento violencia sexual y
género configuran un nexo causal.
Adicionalmente, la violencia sexual como práctica de Estado es
un estándar que llama la atención acerca de la participación de agentes es-
tatales en la vulneración del cuerpo de las mujeres en distintos momentos
ya sea en la órbita de una protesta social, un conflicto armado o detenciones
arbitrarias. Paralelamente, la violencia sexual toma formas diferenciadas de

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Artículos

discriminación contra mujeres trans e intersexuales. Con este enunciado


Tramas
y Redes la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IDH) puntualiza algunas
Dic. 2024 obligaciones estatales para preservar la incolumidad de la igualdad y evitar
Nº7
ISSN acciones discriminatorias. Por ello resulta imperioso construir y aplicar pro-
2796-9096
tocolos con enfoque diferencial.
Los estándares internacionales identificados en la jurispruden-
cia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IDH) resultan útiles
en la identificación de las claves que posibilitan una interacción entre el en-
foque de género y una perspectiva garantista de los derechos humanos. Lo
que en la práctica significa el interés superior de la mujer víctima de violen-
cia sexual frente a la condición social, económica, étnica y racial del agresor
sexual en un proceso penal. En esta interacción, teorizar sobre el pluralismo
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

jurídico y la relación entre violencia sexual y orden patriarcal son compo-


nentes fundamentales.
El pluralismo jurídico
Una reflexión académica con repercusión social que intente sintonizar el en-
foque de género con una perspectiva garantista de los derechos humanos
El enfoque de género en el sistema penal

exige permanecer disponible a la demanda de sus sujetos de estudio (Le-


mgruber, 2001). En este orden de ideas, el proyecto del pluralismo jurídico
es un horizonte vital para trascender el binomio relativismo/universalismo.
Para Lemgruber (2001) el pluralismo jurídico tiene como principio el respe-
to a la agencia y capacidad deliberativa de cada sujeto para que preserve su
derecho a que su curso histórico continúe fluyendo libre y diferenciado. Una
óptica pluralista nos lleva a plantear la relación aparentemente antagónica
entre género y derechos humanos especialmente en la violencia sexual.
La propuesta teórica es aplicar el garantismo de manera inversa.
Donde la integridad de la víctima está por encima de las garantías judiciales
de la población precarizada, empobrecida y racializada. De esta manera se
concilia el horizonte pluralista desde un enfoque garantista de los derechos
humanos. En esta lógica argumentativa, el pluralismo jurídico es un camino
abierto y perfectible, su utilidad radica en la posibilidad de aceptar el escaso
impacto de la Ley no sólo entre nosotros sino también en los países más vigi-
lados del mundo (Lemgruber, 2001). Bajo esta comprensión, la deliberación
es un movimiento transformativo en el tiempo para la sociedad, el Estado y
los agresores sexuales (Segato et al, 2009).
La violencia sexual contra las mujeres como objetivo
estratégico del orden patriarcal
La violencia sexual sobre lo femenino tiene formas de destrucción corporal
sin precedentes. El fenómeno es de tal magnitud que la crueldad y la lealtad
causan un daño material y moral que pone en cuestión la efectividad de la
política pública en la gestión y atención de este asunto. Es decir, el Estado

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Artículos

incumple las obligaciones internacionales de garantizar el derecho a una


Tramas
vida libre de violencia sexual contra las mujeres. Aún las mujeres luchan de y Redes
manera incisiva por ser sujetos políticos plenos con garantía de derechos so- Dic. 2024
Nº7
bre sus cuerpos. Por esta razón, la violencia sexual es un punto central en la ISSN
2796-9096
comprensión del despliegue del orden patriarcal violento sobre las mujeres.
Un orden patriarcal que se resiste a las victorias conseguidas por los colecti-
vos feministas en el campo estatal.
En el caso de Colombia, el cuerpo de las mujeres ha sido el so-
porte donde se escribe la derrota moral del enemigo (resultado de las con-
frontaciones entre fuerza pública, insurgencias y paramilitares). El canon
del hecho confrontacional es el mandato de masculinidad en la orientación
mental del agresor sexual. El contexto social de los colectivos feministas a
nivel mundial da cuenta de esta situación (Segato, 2003a).
Frente a este aspecto, es importante indicar que la “Sexualiza-
ción de la violencia es un patrón observable y verificable en prácticamente
todas las guerras a nivel mundial” (Munkler, 2005, p. 86). Este hecho in-
eludible, permite rastrear una relación entre el cuerpo de las mujeres y el
territorio, donde el control sobre estos es una forma de simbolizar y ejercer
su pedagogía (Segato, 2014). En este orden de ideas, “El papel del Estado, con

Cristian Daniel Cruz Amador


sus leyes y normativas de diversos niveles, es proteger, en primer lugar, la
propiedad, inclusive por encima de la protección de la vida” (Segato, 2014,
p. 356).
Lo que sucede con la violencia sexual ejercida sobre el cuerpo de


las mujeres es la naturaleza ficcional del Estado de Derecho. Concretamente,
del sistema penal y sus actores que no entienden la complejidad de la proble-
mática desde el rol de las víctimas, pero también desde la responsabilidad
interpersonal de los agresores sexuales. En este sentido, “Toda violencia tie-
ne una dimensión instrumental y expresiva. En la violencia sexual, la expre-
siva es predominantemente la violación, toda violación, no es una anomalía
de un sujeto solitario, es un mensaje de poder y apropiación pronunciado en
sociedad” (Segato, 2014, p. 360).
Entender la violencia sexual ejercida contra los cuerpos de las
mujeres significa aceptar la vigencia de la matriz heterosexual como funda-
mento de todas las otras formas de relación de dominación (Segato, 2014).
Más aún, la intrusión sexual tiene un carácter profanador, porque es un acto
que transgrede lo resguardado (Segato, 2014). En síntesis, la estructura pa-
triarcal ordena el campo simbólico y orienta los afectos y valores.
Finalmente,

Si toda violencia de género es estructural y cobra vidas en números


próximos a un genocidio sistemático y en una multiplicidad de es-
cenarios, es indispensable, para los fines de las estrategias de lucha

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Artículos

contra la victimización de las mujeres, es decir, para poder investigar


Tramas
y Redes y desarticular los agentes perpetradores del daño, entender que hay
Dic. 2024 un tipo de violencia de género que se genera y transita por escenarios
Nº7
ISSN absolutamente impersonales (Segato, 2014, p. 365).
2796-9096
En este aspecto, importa precisar que algunos hechos de violen-
cia sexual pueden rebasar la muerte sistemática de mujeres, un fenómeno en
constante expansión en países como México y su emblemático modelo de
Ciudad Juárez. Así las cosas, situar los delitos como la violencia sexual en el
plano universal del interés general de la sociedad es una tarea urgente para
localizar y desarticular este dispositivo de dominio.
En este marco, la categoría femigenocidio denota la intención de
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

letalidad y deterioro físico en contexto de impersonalidad social donde el


género cobra especial relevancia. Esta categoría es fértil porque la imper-
sonalidad es un trazo que se afinca en casos de violencia sexual generaliza-
dos y sistemáticos lo que se encuentra asociado con escenarios de creciente
conflictividad.
El pluralismo jurídico brindó algunos ejes temáticos propios
El enfoque de género en el sistema penal

de la antropología. Adecuados en la reflexión acerca de la violencia sexual


ejercida contra el cuerpo de las mujeres. Donde el contexto es un factor ca-
racterístico pero la sistematicidad y generalidad son atributos del orden pa-
triarcal. Queda pendiente unir esta teorización del género para comprender
la violencia sexual en una garantista que defiende los derechos humanos de
los agresores sexuales (algunos de ellos precarizados y racializados).
En este eje de la reflexión, un derecho humano básico que apor-
ta al proceso de responsabilidad interpersonal de los agresores sexuales es
el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Se sustenta en la
riqueza lingüística que nutre la comprensión individual en primera persona
de los hechos y la respectiva responsabilidad de los agresores sexuales con la
sociedad. Es un esfuerzo necesario en la meta social de desmontar prácticas
y repertorios patriarcales como la violencia sexual contra las mujeres.
Ahondaremos sobre este asunto haciendo énfasis en los están-
dares internacionales en materia de libertad de pensamiento y libertad de
expresión; la responsabilidad interpersonal de los agresores sexuales y el de-
recho a la libertad de pensamiento y de expresión en la institución carcelaria.

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Artículos

La responsabilidad interpersonal en los agresores Tramas


sexuales y el derecho a la libertad de pensamiento y y Redes
de expresión Dic. 2024
Nº7
ISSN
Derecho a la libertad de pensamiento y de expresión según 2796-9096
los estándares internacionales del Sistema Interamericano de
Derechos Humanos (SIDH)
Este derecho es crucial para el ejercicio de otros derechos, pero también para
el pleno desarrollo de las personas. Como todo derecho humano, es univer-
sal, inalienable, indivisible e interdependiente de todos los demás derechos.
Para el ámbito de los condenados por violencia sexual este derecho es esen-
cial porque enriquece la realización de su ser como lo es el derecho a pensar
y expresar su reflexión en torno a la responsabilidad interpersonal por vio-
lentar la integridad sexual de las mujeres.
Frente a los estándares internacionales, la Corte Interamericana
de Derechos Humanos (IDH) señala en el Caso Tristán Donoso Vs. Pana-
má, que la libertad de expresión es un derecho de toda persona y no cabe
restringirlo a un grupo de personas o a una determinada profesión. De igual
manera, otra de las características de la libertad de expresión es su doble di-

Cristian Daniel Cruz Amador


mensión (individual y colectiva), y una garantía explícita es que no se puede
menoscabar una de ellas invocando justificación de la preservación de la
otra como lo establece la Opinión Consultiva OC-5/85 de la Corte Interame-
ricana de Derechos Humanos (IDH).


Con relación a las obligaciones del Estado se encuentra respetar
el derecho, proteger o ejercer la debida diligencia, tomar medidas para ha-
cerlo efectivo y cumplir los estándares y tratados internacionales. Este mar-
co jurídico permite sintonizar las estrategias planteadas para que la libertad
de pensamiento y de expresión en la institución carcelaria tenga aplicabili-
dad. Tramitar la responsabilidad interpersonal ayuda a extender su sentido
a una responsabilidad con la sociedad. Esta estrategia es vital en la desarti-
culación de la violencia sexual, funciona como antídoto contra el mandato
de masculinidad y la estructura patriarcal de lo social.
La responsabilidad interpersonal y con la sociedad en los
agresores sexuales
La institución carcelaria no solamente tiene una connotación negativa frente
a la sociedad sino también un impacto positivo en la elevación de los índices
de violencia sexual (Lemgruber, 2001). Las prácticas y métodos carcelarios
cobran centralidad en la reproducción de la violencia sexual como delito y
crimen político. En este sentido, la cárcel revela los secretos de toda la so-
ciedad. Por ende, comprender la alta y desproporcionada incidencia de la
violencia sexual perpetrada en contra de los cuerpos femeninos es central
en esta reflexión.

| 311
Artículos

A continuación, se presenta un listado que describe las claves


Tramas
y Redes analíticas de la reflexión propuesta por Rita Segato: i) la marca en los cuerpos
Dic. 2024 de las mujeres es una firma del agresor sexual o grupo perpetrador (Uribe,
Nº7
ISSN 2001), es decir un mensaje escrito en los cuerpos profanados dirigido a la
2796-9096
comunidad, una huella que deja el agresor en las mujeres como sucede en los
conflictos armados especialmente en el caso colombiano donde el cuerpo de
la mujer es el territorio transgredido por el control y la violencia del orden
patriarcal encarnado en grupos armados ilegales (Segato, 2003b) y agentes
del Estado; y ii) el agresor sexual se desvía del vínculo con el delito y el cri-
men político por considerarlo abominable, no habla en primera persona,
sino en tercera persona y siempre busca salvarse de la culpa, no asume la
responsabilidad por acción (Segato, 2003b).
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

Para el agresor sexual la mayor violencia que puede infligirse


es que hable de la violencia cometida. Rita Segato denomina este fenómeno
como driables de la responsabilidad (Segato, 2003b). El sujeto va modifican-
do el posicionamiento de la responsabilidad en su discurso (Segato, 2003b).
Esta anotación tiene respaldo en lo que Sykes y Matza (1957) formulan como
excusa de la conducta contraventora de la Ley. Esta conducta del agresor
El enfoque de género en el sistema penal

sexual se refleja en la negativa de la responsabilidad, negativa del daño, ne-


gación de la víctima, condenación de los condenadores y apelo a lealtades
mayores (Segato, 2003b).
Específicamente, la atribución de responsabilidad a otro agente
se ve materializada en los procesos de conversión religiosa en Brasil (Segato,
2003b). Donde los agresores sexuales argumentan que fueron tomados por
el diablo o un espíritu maligno que los obligó a violentar sexualmente (Ripa
Alsina, 2002). Sin embargo, la tasa de incidencia en agresores sexuales que
pasan por un proceso de conversión en las cárceles de Brasil es altísima (Se-
gato, 2003b). Para Segato (2003b) los agresores sexuales recaen en una falsa
conciencia o como lo define Zizek (1989), conciencia cínica.
Otra situación característica de la negativa de la responsabilidad
interpersonal y con la sociedad se materializa cuando el agresor sexual con-
dena e invalida la Ley que lo condenó (Segato, 2003b). Para Segato (2003b)
los agresores sexuales entienden lo que Zaffaroni (1991) caracteriza como
un mecanismo deslegitimado por su arbitrariedad selectiva para referirse al
sistema penal. En este sentido, la eficacia de la institución carcelaria depen-
de rigurosamente de la credibilidad de la Ley y los actores que la aplican y
ejecutan (Segato, 2003b).
Bajo esta argumentación, lo que existe en el sistema penal es in-
suficiente para garantizar un proceso de responsabilidad interpersonal y de
responsabilidad con la sociedad en los agresores sexuales. Un elemento in-
visibilizado por el sistema penal y las instituciones carcelarias es la carencia
de palabras, la pobreza lingüística, un recurso fundamental para la reflexión

312 |
Artículos

y el autoanálisis (Segato, 2003b). No tienen recurso ni herramienta herme-


Tramas
néutica, lo que sí existe es un secuestro del vocabulario del bien acaparado y Redes
por la prédica religiosa (Segato, 2001). Otro obstáculo en la asunción de una Dic. 2024
Nº7
responsabilidad interpersonal y con la sociedad apropiada por parte de los ISSN
2796-9096
agresores sexuales es lo que Segato (2003b) denomina la visión mercantil de
la pena, impulsada en la econometría del castigo de la Universidad de Chi-
cago (Marí, 1983). El discurso que los actores del sistema penal (agresores
sexuales, jueces, guardias penitenciarios) despliegan es el de pagar y saldar
las cuentas (Segato, 2003b). Este modelo tiene como consecuencia permitir
al agresor sexual eludir el camino de la responsabilidad interpersonal. La
naturaleza cuantitativa de la pena desdibuja la responsabilidad cualitativa
de la misma (Segato, 2003b).
Un proceso de responsabilidad interpersonal transita por la
colocación en primera persona del agresor sexual como actor del delito de
violencia sexual y del crimen político al tener efecto profanador en la comu-
nidad –son las mujeres quienes han asumido el rol de proteger el territorio
y el arraigo comunitario–. Aceptar la culpa es un paso clave para gestionar
la responsabilidad individual, propia y situada en el sujeto. Ahora bien, toda
responsabilidad interpersonal conlleva una responsabilidad con la sociedad.

Cristian Daniel Cruz Amador


Esta es apropiada y conviene orientarla por el camino de las ideas y la deli-
beración garantizando el derecho a la libertad de pensamiento y de expre-
sión en la cárcel, en tanto sirve para detectar lo que no funciona bien en la
sociedad.


La violencia sexual no es meramente una agresión física. La vio-
lencia sexual es un asunto de interés general y es a través de la deliberación
que los agresores sexuales pueden comunicarse con la sociedad y la sociedad
puede desmontar la violencia sexual identificando la responsabilidad inter-
personal de los agresores sexuales en el sistema penal y asumiendo la tarea
de comprender que el fenómeno de la violencia sexual está profundamente
enraizado en el orden patriarcal de lo social. En esta arista argumentativa,
los agresores sexuales asumen una responsabilidad jurídica en el sistema
penal (una pena cuantitativa) una responsabilidad anclada en una condena
representada por un valor numérico. Dejando aún lado la aceptación de la
culpa y la asunción de una responsabilidad interpersonal como horizonte
constructor de una responsabilidad con la sociedad. Un aspecto vital para
desmontar el mandato de masculinidad del orden social –concretamente de
la institución carcelaria–.
El juez y los operadores carcelarios se reformulan aquí como
piezas de una maquinaria, excluyendo la dimensión de las relaciones inter-
personales (Segato, 2003b). Para Segato (2003b) responder al otro encarnado
en una humanidad no es responder a una máquina impersonal constituida
por funciones articuladas (Garland, 1999; Tamburrini, 1996). Es decir, la

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Artículos

relación entre la responsabilidad interpersonal y la sentencia se comporta


Tramas
y Redes como una relación entre cosas y no entre personas. La codificación del delito
Dic. 2024 y la codificación de la pena se tratan de un sistema sin prójimos, no permite
Nº7
ISSN como argumenta Ricoeur (1996) citado por Segato (2003b) una continuidad
2796-9096
narrativa entre quien fui, quien soy y quien seré. Asimismo, sin autonomía
no existe responsabilidad interpersonal y menos el tránsito hacia una res-
ponsabilidad con la sociedad.
El agresor sexual no es dueño de su conciencia ni de su cuerpo,
así es imposible ser responsable. Si los regímenes totalitarios fueron deno-
minados por Arendt (1989) como una pedagogía de la traición en el caso
del sistema penal y la institución carcelaria en Nuestra América son una
pedagogía de la irresponsabilidad. Una pedagogía de la irresponsabilidad
Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

que, para ser reorientada hacia una pedagogía de la responsabilidad inter-


personal y social, requiere que los agresores sexuales accedan a recursos ex-
presivos para comprender sus actos y aceptar la culpa. Es necesario que la
garantía del derecho humano a la libertad de pensamiento y de expresión se
materialice en la institución carcelaria.
El enfoque de género en el sistema penal

El derecho a la libertad de pensamiento y de


expresión en la institución carcelaria
Desde una visión de los derechos humanos el artículo 13 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (CADH) sostiene que toda persona
tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Lo cual no está ga-
rantizado en las cárceles y particularmente en los agresores sexuales, porque
para que este derecho pueda ser efectivo deben garantizarse otros derechos
como el acceso a recursos expresivos, el ejercicio de la audibilidad y la posi-
bilidad del cambio interpersonal (Beristain, 2000).
El derecho al acceso de recursos reflexivos enfrenta la pobreza
de vocabulario. El agresor sexual no puede hacerse cargo de sus acciones
en un discurso que recoge el pasado en el presente. Todo esto se hace con
la herramienta hermenéutica de la palabra. El derecho a la audibilidad hace
frente al enclaustramiento de la voz del agresor sexual. Los saberes de los
agresores sexuales son negados. Es importante garantizar este derecho por-
que es la inscripción discursiva de la persona humana, el registro narrativo
y su aporte a la sociedad.
El derecho al cambio interpersonal es la posibilidad que el agre-
sor sexual acceda al bien mediante un vocabulario no religioso. El acceso al
cambio interpersonal sólo tiene sentido si se aspira al perdón y se enuncia
este deseo de forma convincente. Alguien debe ser el primero en perdonar,
para romper con el circuito de la reproducción de la violencia. En este orden

314 |
Artículos

de ideas, ser autor significa ejercer la agencia, aún dentro de los límites muy
Tramas
restrictivos impuestos por la disciplina carcelaria (Segato, 2001). y Redes
Estas estrategias son útiles debido a que parten de la garantía Dic. 2024
Nº7
de derechos, no de la restricción de los mismos. Una vuelta de tuerca en la ISSN
2796-9096
perspectiva garantista de los derechos humanos para la población carcelaria.
Adicionalmente, incorpora el enfoque de género en la comprensión de la
violencia sexual desde una óptica reformista de la institución carcelaria. La
garantía de los derechos al acceso a recursos expresivos, a la audibilidad y al
cambio interpersonal es una pedagogía de la responsabilidad interpersonal
y la responsabilidad social, aspectos que no son incluidos en el funciona-
miento del sistema penal.
Sin embargo, es crucial que la sociedad entre en la cárcel, para
que se impulsen talleres de la palabra, poesía, periodismo, teatro y guión
cinematográfico; es decir, un escenario de sintonía entre la responsabilidad
interpersonal y la transformación social. En este vértice, una comprensión
más adecuada del agresor sexual puede ayudarnos a crear mecanismos de
prevención y desactivación de los dispositivos que perpetúan el ciclo violen-
to contra las mujeres (Segato, 2001).
Otra coordenada analítica establece que la comunidad carce-

Cristian Daniel Cruz Amador


laria detenta una memoria y saberes específicos que pueden contribuir en
mucho a que la sociedad aprenda a detener y desactivar la máquina de la vio-
lencia, concretamente la violencia sexual contra las mujeres. Que el agresor
sexual utilice el lenguaje para simbolizar sus tensiones psíquicas y sociales


permite reflexionar sobre aspectos centrales de la experiencia humana como
las motivaciones que nos llevan a actuar (Segato, 2001).
Paralelamente, la garantía de audibilidad y el registro de las ex-
periencias de los agresores sexuales enriquecen el proceso de comunicación
social. De igual manera, el acceso al cambio interpersonal como camino a
la reconciliación consigo mismo y con los otros (Segato, 2001). Asimismo,
derrocar la violencia sexual no es derrocar a las personas, sino desarticular
las costumbres y los hábitos de convivencia que las producen, y este derroca-
miento debe hacer parte de las metodologías prisionales.
En resumen, participar en la producción de discursos constitu-
ye un derecho fundamental para el desarrollo humano de los agresores se-
xuales. A continuación, se presenta a manera de esbozo algunas estrategias
para operativizar el derecho referido.

| 315
Artículos

Tabla 1. Estrategias para garantizar a los agresores sexuales el derecho


Tramas
y Redes humano a la libertad de pensamiento y de expresión en la cárcel
Dic. 2024
Nº7 Acción Estrategia
ISSN
Reflexión existencial Análisis reflexivo del agresor sexual y el guardia carcelario sobre su
2796-9096 historia de vida.
Construcción de Formar un banco de datos de historia oral y un catálogo de
vocabulario vocabulario propios del mundo de la cárcel.
Comunicación social Poner a disposición del agresor sexual medios expresivos para
aceptar su responsabilidad interpersonal y comunicar a la sociedad,
transitando de una responsabilidad individual a una responsabilidad
social.

Fuente: elaboración propia con base en las aportaciones de Segato (2001).

Las estrategias indicadas convergen en la urgencia de llevar al agresor sexual


Un acercamiento desde una perspectiva garantista y reformista de la institución carcelaria

a valorizar la capacidad de expresarse y poner la voz personal, situada, local


y popular a circular en ámbitos más amplios que la interlocución entre pares.
Para que el agresor sexual tenga la percepción de formar parte de una socie-
dad mayor y el mandato de una solidaridad ampliada, humanizada. En este
entendimiento, estudiar el papel de la comunicación verbal de la experiencia
personal en la prevención de la violencia sexual es un reto importante.
El enfoque de género en el sistema penal

Conclusiones
La violencia sexual guarda una estricta vinculación con el orden patriarcal
de la sociedad y el patrón de masculinidad vivido en los conflictos sociales y
armados en Nuestra América, donde la violencia sexual es un acto de rapiña
que simboliza la profanación de territorios, en este caso representados en
el cuerpo de las mujeres. El pluralismo jurídico es un horizonte abierto y
perfectible, su utilidad radica en la posibilidad de aceptar el escaso impacto
de la ley no solo entre nosotros, sino también en los países más vigilados del
mundo. Este es un marco adecuado, para entender la violencia sexual desde
el enfoque de género y en una lógica reformista de la institución carcelaria,
más garantista.
Situar la violencia sexual en el plano universal del interés general
de la sociedad es una tarea urgente para localizar y desarticular este disposi-
tivo de dominio. La violencia sexual tiene impactos más allá de las fronteras
del cuerpo de las mujeres, afecta la organización comunitaria y la dinámica
social de los territorios. El ejercicio del derecho a la libertad de pensamiento
y de expresión de los agresores sexuales es esencial porque enriquece la rea-
lización de su ser, como lo es el derecho de pensar y expresar su reflexión en
torno a la responsabilidad interpersonal y con la sociedad por los delitos y
crímenes políticos perpetrados contra las mujeres y sus comunidades.
El proceso de responsabilidad interpersonal y con la sociedad
es inviable en el sistema penal porque no hace parte de sus categorías, la

316 |
Artículos

responsabilidad de los agresores sexuales es jurídica. En este aspecto, un ele-


Tramas
mento invisibilizado por el sistema penal y las instituciones carcelarias es la y Redes
carencia de palabras y la pobreza lingüística. Los agresores sexuales necesi- Dic. 2024
Nº7
tan recursos reflexivos y de autoanálisis para aceptar la culpa, gestionar la ISSN
2796-9096
responsabilidad interpersonal y asumir la responsabilidad con la sociedad.
Como se dijo antes, derrocar la violencia sexual no es derrocar a las personas
sino desarticular costumbres y hábitos, y este derrocamiento debe formar
parte de las metodologías carcelarias, por medio del análisis reflexivo, la
formación de un banco de datos de historia oral y la utilización de medios
expresivos como el teatro, el cine y la poesía.

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Artículos

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Cristian Daniel Cruz Amador


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| 319
Félix Weil y los
orígenes de la Teoría
Crítica

José Guadalupe Gandarilla Salgado


Universidad Nacional Autónoma de México,
México
[email protected]

Fecha de recepción: 19/6/2024


Fecha de aceptación: 25/11/2024

Tramas
Resumen y Redes
En el centenario del Instituto de Investigación Social, se rastrea el papel de Félix Dic. 2024
Nº7
Weil en los orígenes de la Teoría Crítica. Se describe el contexto europeo luego de ISSN
2796-9096
la revolución rusa y la etapa que fincó los cimientos de esa corriente intelectual. Se
recupera una historia cuyas piezas arman un relato en que una escuela de pensa-
miento del Norte global muestra su asociación al mundo periférico y del Sur.

Palabras clave
1| Félix Weil 2| teoría crítica 3| epistemologías del Sur

Cita sugerida
Gandarilla, José (2024). Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica. Tramas y
Redes, (7), 321-340, 70aq. DOI: 10.54871/cl4c70aq
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 321
Artículos

Tramas
Felix Weil e as origens da Teoria Crítica
y Redes
Dic. 2024
Nº7 Resumo
ISSN No centenário do Instituto de Pesquisas Sociais traça-se o papel de Félix Weil nas
2796-9096
origens da Teoria Crítica. É descrito o contexto europeu após a Revolução Russa e a
etapa que lançou as bases dessa corrente intelectual. Recupera-se uma história cujas
peças juntam uma história em que uma escola de pensamento do Norte global mostra
a sua associação com o mundo periférico e o Sul.

Palavras-chave
1| Felix Weil 2| teoria crítica 3| epistemologias do Sul

Felix Weil and the Origins of Critical Theory

Abstract
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

In the centenary of the Institute for Social Research, the role of Félix Weil in the origins
of Critical Theory is traced. The European context after the Russian Revolution is des-
cribed, and the stage that laid the foundations of that intellectual current. A story is
recovered whose pieces put together a story in which a school of thought from the global
North shows its association with the peripheral world and the South.

Keywords
1| Felix Weil 2| critical theory 3| epistemologies of the South

322 |
Artículos

Enrique Dussel, en sus conferencias en Frankfurt, luego reuni-


Tramas
das en su libro 1492. El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del “mito de y Redes
la modernidad, dijo a su audiencia del claustro académico de la universidad Dic. 2024
Nº7
de dicha ciudad, casi a modo de reclamo: ISSN
2796-9096
Fue un judío argentino –de mi país de origen– el que dio el fondo
inicial con el que pudo sufragarse los gastos económicos del instituto
que fundó Horkheimer, entre otros. Es decir, el valor objetivado del
gaucho y peón del campo argentino en las carnes de vacuno y en
el trigo de las pampas, se transfirió a Alemania y dio origen a tan
prestigiosa Escuela. Es en nombre de esos semi-indios, esos pobres,
esos vaqueros de mi tierra, que dieron sus vidas, que se objetivó en
las mercancías de los hacendados y terratenientes (como la familia
fundadora del Instituto, que comerciaba con el imperio inglés), es en
nombre de ellos y como pidiendo cuenta de cuál fue el uso que se dio
al fruto de sus vidas, que me atrevo a dar estas conferencias ahora y
aquí (Dussel, 1992, p. 12).

Nada casual que el hecho fuera destacado por uno de los inte-

José Guadalupe Gandarilla Salgado


grantes más prolíficos de las filosofías del Sur, y describa un enlace en que las
epistemologías del Norte global incurren en deuda con las poblaciones del
Sur, un aspecto, así sea puntual, en que se subrayan las tareas de liberación
de que son depositarias, en términos de una obligatoriedad ética, las episte-


mologías del Sur. Teniendo en consideración más hilos de cómo se fue en-
tretejiendo esa red de complicidad Sur-Norte, el alegato dusseliano también
cobra otra significación. Remite a historias ocultas, subalternas, encubiertas,
que hacen posible y permiten la generosidad de los personajes principales de
este relato, la familia de los Weil, en las figuras del padre, Hermann, y de su
hijo, Félix José, y del papel protagónico de este último en la fundación del
Instituto de Investigación Social, y del lugar que pretendía darle en la histo-
ria del movimiento obrero.

Años preparatorios de militancia radical


Al padre, en su papel de donante, no le movía la adquisición de un estatus
académico, que por su actividad no requería. En cuanto al hijo, eludió po-
nerle su nombre al centro de estudios, como alguien sugería, pues deseaba
que este,

llegara a ser conocido, y quizá famoso, gracias a sus contribuciones al


marxismo como una disciplina científica, y no debido al dinero de su
fundador […] Weil rehusó también “habilitarse” y convertirse en un
Privatdozent, o considerar la posibilidad de un progreso académico

| 323
Artículos

ulterior que condujera a la dirección del Institut, porque numerosas


Tramas
y Redes personas hubieran quedado convencidas de que “compré” la “venia
Dic. 2024 legendi” o, más tarde, la cátedra (Jay, 1989, p. 33).
Nº7
ISSN
2796-9096 No era solo que Félix Weil quería desterrar sospechas sobre su
proceder, redoblado en el gesto de él mismo donar parte de su herencia a la
muerte de su madre, sino que fincaba sus intenciones de crear un centro de
estudios ex profeso dedicado al examen de la sociedad (en crisis, y con po-
sibilidades de renovación y cambio) en las ideas que profesaba y que habría
consolidado con quien habría sido su profesor universitario, luego mentor ex
cátedra, más tarde camarada y amigo muy íntimo, el marxista alemán Karl
Korsch, a quien algunos llamaban Lehrer, el maestro.
Karl Korsch, nació en 1886, en Tostedt, cerca de Hamburgo,
tuvo formación en derecho, economía, sociología y filosofía, en Jena, Mu-
nich, Berlín y Ginebra. En 1911 obtuvo doctorado en derecho (Doktor Juris)
por la Universidad de Jena, y de 1912 a 1914, fue a Inglaterra en ayudantía de
Ernest Shuster, autor de un libro sobre derecho civil y procesal inglés, pues
buscaba traducirlo al alemán para uso de los claustros germanos. Durante
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

el período londinense se afiliará, junto con su mujer (se habían casado en


1913), a la Sociedad Fabiana (de la que extrajo un acucioso interés por los
temas de la socialización). De esos años proceden sus primeros textos. Según
el testimonio de Hedda Korsch, se trasladaron juntos a Inglaterra, y ella ahí
también consiguió un empleo de transcribirle a su profesor un manuscrito
medieval inglés, en el British Museum.
Al iniciar la guerra, en 1914, volverán a Alemania y Korsch se
enrolará al ejército, negándose a portar fusil, y por ello siendo degradado,
también fue herido dos veces y, finalmente, retornará, en noviembre de 1918,
para unirse a la rebelión de las tropas del frente y a la población en general,
en la lucha por construir la república de los consejos, en diversas ciudades
alemanas, creyendo, como muchos, que sería posible pasar de la derrota del
imperio monárquico a un estado socialista. Korsch retorna a Alemania en
momentos en que las facciones, revisionista y ortodoxa, representadas por
Bernstein y Kaustsky, respectivamente, se hunden en desprestigio de crisis
y legitimidad (y sus reverencias a Marx no son sino fraseología sin sustento
político o práctico). El colapso de esos liderazgos se agrava cuando un go-
bierno erigido de la socialdemocracia carga con el descrédito de asesinar
a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo: ese es el caldo de cultivo para que
otras expresiones del movimiento (comunistas radicales, o extremistas de
izquierda, consejistas, anarquistas de variado tipo) “intenta[ran] con todas
sus fuerzas resucitar un nuevo movimiento obrero” y, en ese contexto, se
relanza “el slogan de ‘retorno a Marx’” (Mattick, 1973, p. 16), era así que,
“las condiciones revolucionarias que siguieron a la Primera Guerra Mundial

324 |
Artículos

suscitaron un renovado interés por la teoría marxista” (Mattick, 1973, p. 17).


Tramas
Estas situaciones influyen en la radicalización de gentes como Korsch, que se y Redes
agrupaban en el así definido “extremismo histórico”, y serían descalificados Dic. 2024
Nº7
por igual, como “secta comunista” por Kautsky, o “infantilistas de izquier- ISSN
2796-9096
da”, por Lenin. Paradójicamente, un elemento catalizador o decisivo para
su inclinación hacia la lucha consejista era una toma de posición de “afini-
dad electiva” con la revolución rusa y la conducción del gran líder, hasta su
muerte en enero de 1924.
Paralelamente, Félix Weil madurará en medio de un proceso de
concientización, de militancia, de acceso al marxismo, de radicalización y
compromiso (engagement). Aquel niño que preguntaba al padre porque la
familia de uno de sus trabajadores vivía con tan poco mientras ellos tenían
gran opulencia, había sido enviado desde su natal Argentina, en 1907, hacia
Frankfurt, para que estudiara el nivel secundario en el prestigioso Goethe-
Gimnasium, pero el traslado coincidía con la búsqueda de atención médica
a graves enfermedades de sus padres (de hecho, su madre morirá en 1912, y
su padre, en 1927). Concluido su bachillerato, en 1916, se anotó en la Facul-
tad de Derecho de la Universidad de Frankfurt, para hacer un doctorado

José Guadalupe Gandarilla Salgado


en Ciencias Políticas. Pudo, en esa universidad, relacionarse “con […] estu-
diantes […] como Friedrich Pollock y Max Horkheimer, en el seno de una
Alemania que atravesaba serias dificultades económicas y profundos cam-
bios políticos” (Rapoport, 2014, p. 135), y hasta fue ganado por una adhesión
a Alemania, y pretendió, en esa coyuntura de guerra, enrolarse al ejército,


pero le rechazaron por su condición de argentino, de no alemán. También
en ese período reclama que la economía se conduzca “sobre la base de mo-
tivaciones patrióticas en lugar de fines de lucro” (Rapoport, 2014, p. 136), y
ese dilema ya luego, con el fin de la guerra y la abdicación del Káiser, nos
entrega a un Félix Weil que “ya creía que podía transformarse el imperio en
una república. Se sumó a muchos estudiantes que se vestían con insignias
[…] negras, rojas y doradas, se unían a los consejos de trabajadores y solda-
dos en formación, y esperaban realizar una revolución como la de 1848 para
establecer una república. Pronto […] muchos de ellos se volvieron socialistas
convencidos” (Rapoport, 2014, p. 137).
Como dice uno de sus biógrafos, “Weil participó del proceso
revolucionario europeo activamente” (Rapoport, 2014, p. 167), fue en esas
jornadas iniciales que, a través de un panfleto de agitación, de manos de un
trabajador y combatiente, accede al Programa de Erfurt de 1891, que sus-
tituía al Programa de Gotha, de 1875. La parte práctica y de los objetivos
del partido del documento de Erfurt fue elaborada por Bernstein, y criti-
cado por Engels (máxima autoridad, a la muerte de Marx, en las cuestiones
teórico-prácticas del socialismo). Con su lectura, sin embargo, Félix Weil

| 325
Artículos

descubrirá su adhesión a esa corriente: él, como integrante de una familia


Tramas
y Redes con actividad empresarial en diversos países, y con una acaudalada fortuna.
Dic. 2024 Con su visión política modificada, de vuelta a la universidad de
Nº7
ISSN Frankfurt, redobla su activismo y funda con Leo Löwenthal (otro de sus
2796-9096
futuros comparsas en la escuela frankfurtiana), el Grupo de Estudiantes So-
cialistas. Núcleo que le parecerá conservador o atado a posiciones socialde-
mócratas, al tiempo que irá volcando su interés en el marxismo, tradición
que, al no enseñarse en Frankfurt, irá a aprenderla en otros sitios. Por ello
“decidió … trasladarse a la universidad de Tübingen en 1919” (Rapoport,
2014, p. 169), donde funda la Unión de Estudiantes Socialistas de Tübingen.
Meses intensos en que viaja a Stuttgart a la segunda Asamblea de los Con-
sejos Obrero-Campesinos de la región de Wurtenberg, de la cual Tübingen
formaba parte, donde ya se discuten Lineamientos para la socialización,
debate que retomará después. Allí tuvo conocimiento y desde ahí trabará
una fuerte amistad con Korsch, uno de los oradores principales en dichas
reuniones, quien pulía aristas y profundizaba preocupaciones tempranas,
respecto a que,
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

el concepto “socialización de los medios de producción” tiene un


claro significado negativo: en su aspecto positivo, está vacío y no
dice nada […] Esta falta de contenido de la fórmula socialista para
la organización de la economía no era y no es perjudicial mientras
la actividad práctica del socialismo esté limitada a la lucha y a la eli-
minación de los inconvenientes existentes […] Se vuelve perjudicial
apenas llega el momento en que el socialismo desde alguna parte y de
alguna manera llega al gobierno y por lo tanto se le pide que realice
la organización socialista de la economía (Korsch, 1982, pp. 9-10).

Otro encuentro determinante de aquellos años para futuros


proyectos de Félix Weil se da con Clara Zetkin, la legendaria dirigente re-
volucionaria, a quien conoce en un acto de la Liga Espartaquista (Rapoport,
2014, pp. 170-171). La relación con C. Zetkin fue definitoria y más importan-
te de lo que otros relatos de la cuestión suelen mencionar, si es que lo hacen,
pues, en primer lugar, fue de la relación con los espartaquistas que, en 1919,
del grupo de jóvenes con los que Weil se juntaba surgirá la Asociación Li-
bre de Estudiantes Socialistas, de vínculos más estrechos con el comunismo
radical, en segundo lugar, pese a la diferencia de edad, o quizá por ello, se
reunía frecuentemente con Zetkin, recibiendo, quizá también, sus lecciones
de feminismo práctico-cotidiano, y hubo incluso un episodio en que, al pa-
recer, Weil le salvo la vida, al nulificar la operación de un atentado en su
contra, y propició que Zetkin misma se refiriera a Weil como “su salvador”
(Rapoport, 2014, pp. 173-175). Tan influyente será la cercanía con Zetkin
que a través de su hijo Konstantin (que era amigo de la madre de Katherina

326 |
Artículos

–Käthe– Bachert), podrá Félix Weil iniciar relación con su futura primera
Tramas
esposa, con la que se casa en 1920 y a quien permaneció unido hasta 1929. y Redes
En 1924 Korsch accede a una cátedra como profesor titular; Dic. 2024
Nº7
pero ya sus destinos se habían enlazado antes, cuando Weil se mudó a Jena ISSN
2796-9096
con la intención de culminar ahí el doctorado, bajo la tutoría de Wilbrandt,
autoridad reconocida en el tema de la socialización. Derivado de esos prime-
ros encuentros con Zetkin y Korsch, y de las primeras lecciones recibidas,
con Wilbrandt y Korsch, procede la elaboración por parte de Weil de un
trabajo, “Vías y esencia de la socialización” (Weil, 1919) que gustó a Korsch y
lo incluyó en una revista de la que era integrante del cuerpo editorial.
Sin embargo, Weil fue expulsado por participar en la agitación
política de izquierda, y regresará a la Ciudad de Frankfurt donde presentará
su tesis. Su disertación (Weil, 1921) llevó por título “Socialización: Intento
de una base conceptual junto con una crítica a los planes de socialización”.
Texto que fue incluido, con el núm. 7, en la serie de publicaciones sobre So-
cialismo Práctico, coordinada por Korsch.
En el interín de su retorno a Frankfurt, luego de la experien-
cia universitaria en Jena y la conclusión de su investigación doctoral, Weil

José Guadalupe Gandarilla Salgado


llevará a cabo otras actividades (algunas de carácter clandestino) y estable-
cerá contacto con otras figuras del período. En octubre de 1920 asistió a un
congreso en Halle, Alemania, en que se decidía el vínculo entre la izquierda
alemana y la Internacional Comunista, y del que resultó, finalmente, la esci-
sión; pero ahí conoció a Grigori Zinóviev (importante integrante del Polit-


buró, dirigente, por esos años, de la Internacional Comunista y colaborador
directo de Lenin, hasta sus últimos días, y del propio Stalin hasta el inicio de
sus purgas, de las que fue víctima), quien le planteó un encargo que realizó
(y para cuyas comunicaciones utilizó el seudónimo de Beatus Lucius), pero
del que quizá lo más importante para Weil fue adentrarse en su indagación
sobre el movimiento obrero argentino.

La fundación del Instituto de Investigación Social


1922 fue un año de grandes tareas para Félix Weil y contó, en algunas de
ellas, con el apoyo incondicional de su padre Hermann, llevándolas a buen
término. Félix veía en ello su aporte al proceso revolucionario, sin embar-
go, el escenario político se estaba trastocando. Durante el verano,1 en un
hotel de Geraberg, localidad cercana a Ilmenau, al sudoeste de Weimar, en
una zona boscosa (por la foto que testimonia el encuentro), de Tübingen,

1 Esa es la fecha que consigna el biógrafo de Weil, y que desprende del dato tomado de la
lectura de sus Memorias, pues hay otros participes del seminario que dieron por fecha 1923,
y generaron cierta confusión (Rapoport, 2014, p. 201).

| 327
Artículos

se desarrollará un encuentro convocado como Primera Semana de Trabajo


Tramas
y Redes Marxista (STM), Erste Marxistische Arbeitswoche.
Dic. 2024 En las jornadas estuvieron presentes, entre otros, según lo con-
Nº7
ISSN signa la foto del grupo (que tampoco consigna autoría, pero que quizá fuese
2796-9096
tomada por Fukumoto Kazuo, quien en otras tomas de la reunión aparece
retratado), figuran ahí (de pie, de izquierda a derecha) Hede Massing, Frie-
drich Pollock, Eduard Ludwig Alexander, Konstantin Zetkin, Georg Lukács,
Julian Gumperz, Richard Sorge, Felix Weil, un hombre desconocido; (sen-
tados, de izquierda a derecha) Karl August Wittfogel, Rose Wittfogel, un
hombre desconocido, Christiane Sorge, Karl Korsch, Hedda Korsch, Käthe
Weil, Margarete Lissauer, Bela Fogarasi, Gertrud Alexander y el niño Karl
Alexander (ver imagen 1).

Imagen 1. Foto del grupo presente en la Primera Semana de Trabajo


Marxista, Geraberg
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

Fotografía de Kazuo Fukumoto (1894-1983). Tomada de: Wikimedia Commons.


https://de.wikipedia.org/wiki/Marxistische_Arbeitswoche

Interesante que, en la imagen, con participantes mayoritariamente menores


de los treinta años (intelectuales con doctorados universitarios, afiliados al
KAPD), ocupen el centro, un muy sobrio Lukács, y sentado, casi acostado,
muy desenvuelto, Korsch. Otro aspecto por destacar fue la discusión de al-
gunos manuscritos al año siguiente publicados como libros, (Korsch, 1923),
(Lukács, 1923), (Weil, 1923). Este seminario, encuentro, o semana de trabajo,

328 |
Artículos

sirvió de antecedente para otras importantes acciones impulsadas por los


Tramas
Weil. y Redes
En una de las biografías, sin ahondar en muchos detalles, se Dic. 2024
Nº7
atribuye a Félix Weil haber hecho aportaciones a los partidos comunistas de ISSN
2796-9096
Alemania o al ruso, y se insinúa que a diferencia de Korsch o Lukács, que vi-
vieron censuras o reprimendas inmediatas, o en los siguientes años, por sus
posicionamientos teóricos, para el caso de Weil “su condición de millonario
y su ayuda material a esos partidos lo ‘protegían’ de cualquier crítica, y eso él
lo sabía bien” (Rapoport, 2014, p. 209).
Más confiable parece ser el dato en cuanto a brindar apoyo a
compañeros estudiantes, a su regreso a Frankfurt, es el caso con Friedrich
Pollock y Max Horkheimer, y a pesar de que estos procedieran de familias
pudientes. Weil, enterado de que estos conocían la teoría de Marx y habrían
de defenderla, los “traslada” desde la pensión que ocupaban a una residencia
lujosa, en los suburbios de Kronberg im Taunus, lugar del que se sugiere
brotaron los planes para la puesta en marcha de una de las iniciativas más
importantes de los Weil (padre e hijo), por la que se les recuerda, cuando
ello ocurre, en tanto financiadores de la denominada Escuela de Frankfurt.

José Guadalupe Gandarilla Salgado


F. Weil se convenció de que, en las condiciones del período, era
imposible crear y luego sostener, como hubiera sido su deseo inicial, un “Ins-
titut für Marxismus”. Las circunstancias fueron dándose en dirección de es-
tablecer un convenio institucional con una universidad (como la Goethe de
Frankfurt) recientemente creada (procede de 1914), pero sin quedar expues-


ta (la nueva organización a crear) a cierta rigidez del sistema universitario
alemán; lo que será obtenido al contar con un presupuesto que mantuviera
certeza de continuidad y diera las condiciones para investigar, como era el
deseo de Félix José Weil, “[t]ópicos tales como la historia del movimiento
obrero y los orígenes del antisemitismo” (Jay, 1989, p. 32).
Convencerá a su padre para que otorgue el financiamiento y lo
asegure en el futuro. En la idea de los Weil, Kurt A. Gerlach era el principal
candidato a ser el director fundador del novedoso instituto de estudios, pero
no podrá ocupar el cargo por su repentino fallecimiento, el 19 de octubre
de 1922. Terminará por ser propuesto ante autoridades del Ministerio de
Cultura, como un Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozial-
forschung, IFS), y quedará ligado a la Universidad de Frankfurt, pero bajo
la gestión de la Gesellschaft für Sozialforschung (Sociedad para la Investiga-
ción Social, fundada a tal efecto), y de la que ocuparán los cargos principales
los Weil y otras gentes de su confianza (Rapoport, 2014, p. 214).
Existen otras versiones de los hechos, por ejemplo, Douglas
Kellner da por “probable que …[Korsch]… actuara como mediador para
persuadir a su alumno y amigo Félix Weil para que financiara el Instituto
de Investigación Social de Frankfurt …[y]… que se hubiera basado en el

| 329
Artículos

‘Departamento de investigación Fabiana’” (Kellner, 1981, p. 14). Luego cita


Tramas
y Redes algo de aún menos sustento: “en un principio Weil quería que su maestro
Dic. 2024 Karl Korsch, dirigiera el Instituto” (afirmación de Ulmen, G. L, 1975, p. 85,
Nº7
ISSN citada en Kellner, 1981, p. 14). Frecuentemente, se da por válida la autoadju-
2796-9096
ducación del mérito por parte de integrantes fundadores, por ejemplo, Max
Horkheimer así lo reseña: “[…] hacía falta en la Universidad […] un Instituto
donde realizar las investigaciones necesarias para conocer el estado actual
de la sociedad. Mi amigo Friedrich Pollock, economista, y yo, conocimos
a Félix Weil. Entre todos logramos convencer a su padre de la necesidad
de un Instituto con esas características, de modo que éste, generosamente,
puso a nuestra disposición los medios que posibilitaron su creación y trabajo
científico” (Horkheimer, 1973, pp. 219-220). Mismo caso con la declaración,
casi epifánica, de Pollock: “en los jardines del castillo de Kronberg fue fun-
dado entre Max Horkheimer, Félix Weil y yo el Institut für Sozialforschung,
al principio al menos en teoría” (Pollock, citado en Rapoport, 2014, p. 215).
Lastimosamente Horkheimer y Pollock, en sus relatos, se enlistan en pri-
mer lugar, y hacen del evento fundacional un acto de la cultura académico-
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

científica, cuando esta faceta universitaria, en nuestra lectura, incumbe a


un desplazamiento estratégico en correspondencia a un momento histórico
que busca nuevos escenarios y nuevas formas para la lucha por la transfor-
mación social.
El director fundador será Carl Grünberg, recordado como el pa-
dre del austromarxismo (aunque predicase un marxismo de cuño positivista
o evolucionista), para esos años ya reconocido por encabezar un proyecto
de rastreo y registro intelectual que había fundado desde 1910, al amparo
de su cátedra vienesa, el Archiv für die Geschichte des Sozialismus und der
Arbeitbewegung (Archivo para la historia del socialismo y el movimiento
obrero), y que se enmarcaba en el afianzamiento académico de las discipli-
nas histórico-sociales.
Hermann Weil, por su salud deteriorada, no pudo acudir al acto
inaugural, el 22 de junio de 1924, al que sí fueron autoridades universita-
rias, personalidades políticas y ministeriales. Habló en primer lugar Félix
Weil, con una alocución más política; la conferencia académica recayó en
Grünberg, con un tono programático la inició cuestionando la cultura uni-
versitaria y el papel del “mandarinato” intelectual. Eso tenía que ver con la
concepción que había de la investigación social, y que desde la publicación
del fascículo 1 del Grünbergs Archiv (1911), su editor venía defendiendo: la
propuesta de que, con las disciplinas emergentes de lo social, especializa-
ción no significara ni dispersión ni disociación, y que la investigación socio-
histórica bien fundamentada (ya en ese entonces de carácter internacional)
incumbe al “más alto interés práctico-político” (Grünberg, 2017, p. 46).

330 |
Artículos

Con Grünberg como director del IFS, los trabajos que se hicie-
Tramas
ron se suman a otros acopios documentales y se difunden desde el Grün- y Redes
bergs Archiv, en los fascículos del 11 al 15, publicados año con año, de 1925 a Dic. 2024
Nº7
1930, a excepción de 1927. Bajo la guía de Grünberg, en el primer fascículo, ISSN
2796-9096
ya integrado a las tareas del IFS (Vol. 11, Año 1925), se reeditan los ya cita-
dos trabajos de Korsch (1923) y Weil (1923), que un par de años antes ya se
habían divulgado. Durante la etapa (fundacional) del IFS, las entregas del
Grünbergs Archiv alojaron textos muy plurales en una línea que combina la
historia, del movimiento obrero y del marxismo, con la economía política, el
anarquismo, el socialismo, el derecho, etc.
Otros proyectos de incesante mecenazgo de izquierdas
Con la fundación y puesta en marcha del IFS, en 1924, no acaba la labor de
“mecenazgo de izquierdas” cumplida por los Weil. Por ejemplo, aún con las
fuerzas menguantes, por la enfermedad (que causará su muerte el 3 de octu-
bre de 1927), al padre lo encontraremos, a través de la Sociedad para la Inves-
tigación Social (que presidía), impulsando el proyecto para la publicación de
las obras de Marx y Engels (que en ese momento controlaba el albacea de En-

José Guadalupe Gandarilla Salgado


gels, Eduard Bernstein, y por esa vía estaban bajo control del Partido Social-
demócrata Alemán). Para ello se establecerá una especie de cogestión con el
titular (David Rizanov) del Instituto Marx Engels de Moscú (IMEM), luego
Instituto Marx-Engels-Lenin (IMEL), desde 1921; de tal manera que los Weil
financiaron el arranque del proyecto de la Marx-Engels-Gesamtausgabe


(MEGA I), al menos mientras estas obras se publicaron bajo la dirección de
Riazanov, hasta que este fue sustituido por Vladimir Adoratsky, en el IMEL.
Con ese motivo, Félix Weil viajó a Moscú varias veces. Así, en el plano políti-
co, estableció contacto y hasta amistad con Karl Radek, miembro del Soviet,
en tiempos de Lenin, y uno de los seis delegados del gobierno ruso ante los
obreros revolucionarios alemanes, quien había dado aquel emotivo discurso
en el funeral de Karl Liebknecht (18 de enero de 1919).
El matrimonio Gumperz acudió a la STM y en esa oportunidad
Julian Gumperz aseguró el fondeo de un proyecto con sede en Berlín, clave
para la difusión de la estética surrealista y el dadaísmo. En su apogeo fue
reconocido como el núcleo creativo de más influencia en la izquierda ale-
mana. Se trataba de la editorial Malik, el punto de conexión con el grupo de
Tristan Tzara y Hugo Ball, entre otros, que había nacido en Zurich, Suiza,
en febrero de 1916, en el Cabaret Voltaire. Georg Gross había conocido a
Helmut Herzfeld en 1915. El hermano de este, Wieland, en julio de 1916,
compró los derechos de una revista estudiantil, de tinte belicista, pero en
condición declinante, cuyo nombre era adecuado para invertirle su sentido,
Neue Jugend (“Nueva Juventud”); de esa manera burlaban la censura a la
creación de nuevas publicaciones. Ahí cambiaron también sus nombres, en

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Artículos

el primer caso se pasó al Grosz, y luego al George, añadiendo la e al final


Tramas
y Redes (americanizando de paso su enunciación, acorde a la filiación que el artis-
Dic. 2024 ta tenía por la cultura estadounidense de la época), los hermanos pasaron,
Nº7
ISSN en un caso, a añadir la e al final de su apellido, quedando como Wieland
2796-9096
Herzfelde y, en el otro caso, en protesta al patriotismo alemán, Helmut
Herzfeld adquirirá el nombre de John Heartfield. Estos tres, George Grosz,
Wieland Herzfelde y John Heartfield, serán desde esa fecha el corazón del
núcleo dadaísta en Berlin, y comenzaron a publicar, con el sello de Malik,
Neue Jugend, en febrero-marzo de 1917. Ese mismo año (anunciado en el
núm. 2, de junio), lanzan la colección de libros de la editorial, y arrancan,
justamente, con la Kleine Grosz Mappe (Pequeña Carpeta Grosz). Entonces,
dentro del catálogo de Malik, podrá encontrarse, en la Pequeña Biblioteca
Revolucionaria (PBR, Kleine Revolutionäre Bibliothek), el hecho de que ya
el núm. 4 de esa colección (cuyo editor era Julian Gumperz) es un material
muy contestatario de George Grosz, Das Gesicht der Herrschenden Klasse
(1921) (El rostro de la clase dominante, cuyo mejor título, se ha sugerido,
sería “El rostro del poder”, más acorde a su sentido) (Subirats, 1977, p. 14).
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

Como hemos dicho, por iniciativa de Gumperz (asistente a la STM y luego


vinculado al IFS), Felix Weil apostó por el apoyo financiero a Malik, de tal
manera que para 1923 era el socio mayoritario, con tres cuartas partes de las
acciones, y ya bajo su control financiero y administrativo han de aparecer, en
el núm. 9 de la PBR, Historia y conciencia de clase, de Lukács (cuya primera
edición consigna el trabajo tipográfico para la portada de John Heartfield),
y en el núm. 10 de la misma, Abrechnung folgt!, una colección de 57 dibujos
políticos, (cuya traducción literal sería ¡La facturación sigue!, pero el edi-
tor al castellano prefirió titular como ¡Ajustaremos cuentas!) (Grosz, 1977).
También de George Grosz, en ese mismo año de 1923, Malik publicó Ecce
Homo, una colección de unas 80 acuarelas y litografías, volumen hoy muy
cotizado. Félix Weil se involucró aún más con esa legendaria editorial desde
1929, en fechas de separación de su esposa, pues se muda a Berlín, renta una
habitación en un piso superior del mismo edificio de la empresa Malik, y
desde ahí la encabeza.2
Si al inicio hubo aporte indirecto a la difusión de la obra de
Grosz, el apoyo a su sustento fue frecuente durante esos años, y así lo con-
signa el mismo artista, en su autobiografía (Grosz, 1946). De la Primera
Carpeta (o Portafolio) Grosz (Erste Grosz Mappe) (1916) a lo creado una dé-
cada después, su obra dio “un gran salto” (Copfermann, 1968, p. 10), en sus
propias palabras, “transformé mi resentimiento en conciencia” (Grosz, et.

2 Ahí comenzó otro proyecto, la Soziologische Verlagsanstalt (editorial Sociológica), con la


que Weil publica, en bellos volúmenes encuadernados, a viejos camaradas o a aquellos que
debaten temas de su mayor interés.

332 |
Artículos

al., 1968, p. 30), y así lo dice en una conferencia de 1924: “Ya no odio sin
Tramas
distingos a los hombres; odio a vuestras instituciones y a sus defensores. Si y Redes
tengo una esperanza, ella consiste en ver desaparecer esas instituciones y la Dic. 2024
Nº7
clase de hombres que las protege. Mi trabajo se enlaza con esa esperanza … ISSN
2796-9096
el futuro pertenece a la clase de los trabajadores” (Grosz, 1968, et. al., p. 30).
En ese período Grosz pasó por varios estilos: dibujo grotesco,
caricatura política, acuarela, litografías. Y a fines de la década del veinte
inicia una esporádica etapa de retratista, faceta en la que hace la pintura
de Félix Weil, óleo sobre lienzo, de 1926, que se exhibe como parte de las
colecciones del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, Estados Unidos
(LACMA), y que ilustra la portada de las dos biografías escritas sobre Weil
(Rapoport, 2014; Erazo, 2017).
Durante esos años, en Berlín, se profundizó la amistad de F.
Weil, no sólo con Grosz, y por vía de este con Erwin Piscator (1893-1966),
con Bertolt Brecht y con la familia de los Korsch. Ya Félix había dado mues-
tras de esa actitud desprendida con los asuntos del dinero (en tanto univer-
salidad abstracta del valor, y dispositivo para trazar un muro de separación
de clase entre las gentes), y su preferencia por reconvertirlo en expresiones

José Guadalupe Gandarilla Salgado


materiales sustantivas de vigencia de la lógica transparente, horizontal o re-
cíproca del valor de uso, como ya lo había hecho con la pareja de los Korsch,
así lo testimonia Hedda Korsch,

estábamos íntimamente relacionados con todo el grupo que rodea-


ba la Malik Verlag incluyendo a Félix Weill, hijo de un millonario
que había fundado la Verlag y el Instituto de Investigación Social en
Frankfurt. Fue un amigo importante, que nos dio la primera cuota
para el pago de nuestra casa. (Korsch, 1973, p. 125; cursivas propias).

Nuestro personaje (sus medios económicos se lo permitían y sus


objetivos políticos se anteponían a la crematística de los negocios), seguirá
prodigando esos gestos, por ejemplo, para ayudar a la dramaturgia política
de Piscator, ámbito en que Grosz colaboraba para sus escenografías y puesta
en escena. Weil no financió la obra de Brecht, pero sí lo hizo con el otro
genial autor y director que puso el teatro al servicio de la revolución. Weil
no podría sino sentir simpatía o “afinidad electiva” con un dramaturgo que
evaluaba su trabajo en estos términos: “El problema del artista luego de 1914
consiste en que no tiene ya el derecho de ser un artista si su individualismo
adquiere prioridad sobre el interés general” (Piscator, 1968, p. 44) y que ante
el juicio negativo de sus críticos, que pretendían reducir su práctica teatral
a una representación panfletaria, no escatimaba términos para subrayar la
tendencia desde la que se posicionaba ante la realidad, “a favor de los obreros
y en contra del capital, a favor de los explotados y en contra de los explo-
tadores” (Piscator, 1968, p. 48), más aún en momentos en que el mundo se

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Artículos

precipitaba al abismo. Cinco años mayor que Brecht (1898-1956), y habiendo


Tramas
y Redes este último trabajado, como otros, en su “oficina dramatúrgica”, se ha dicho
Dic. 2024 que el proyecto de Piscator buscaba “llevar la escena privada a lo histórico”
Nº7
ISSN (Sastre, 1976, p. VII), con lo que el montaje se cargaba de una “sed de tota-
2796-9096
lidad” (Sastre, 1976, p. XV), que arrastraba una exigencia de orden técnico,
en ocasiones, difícil de cubrir. De su inédita exploración dramática se des-
prenden los cimientos del “teatro político”, primero en escenarios y plazas
proletarias, e instituciones como la Volksbühne de Berlín (el teatro del Pue-
blo de Berlín), luego, con la fundación de un teatro propio en el Berlín de la
República de Weimar: el Piscatorbühne (inaugurado el 3 de septiembre de
1927). Logro inigualable de sus escenificaciones (críticos teatrales lamentan
que esas representaciones no se filmaran, pues darían valiosos recursos di-
dácticos), fue la adaptación (en 1928) de la obra de sátira política respecto a
la guerra Las aventuras del buen soldado Schweik, cuyo espectáculo reunió la
colaboración de Brecht y Grosz (con el despliegue, por éste, de múltiples re-
cursos escenográficos). Sin embargo, el proyecto de Piscator iba al encuentro
de dificultades, con el aumento de costos para la puesta en escena; enfrenta-
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

ba contradicciones, “infraestructuralmente, porque se ponía al servicio de


una clase, el proletariado, que no podía financiar una empresa de tal enver-
gadura … y en el plano superestructural porque no había una dramaturgia a
la altura de las circunstancias” (Sastre, 1976, pp. VII-VIII). La empresa se re-
velaba imposible, Piscator, se hallaba “cargado de deudas al final de los años
20” (Sastre, 1976, p. VII), y fue ahí que obtuvo la ayuda de Félix Weil, quien:

se involucró financieramente en el teatro. Tomó a su cargo el mante-


nimiento total … Félix hizo un pedido especial al gerente comercial
de Piscator: que no se incluyera nuevos aparatos cuyos costos pudie-
ran afectar … las recaudaciones, algo que no ocurrió … a las pocas
semanas … ya no quedaba dinero […] Weil estaba igualmente satis-
fecho con su inversión, que tenía también fines políticos (Rapoport,
2014, p. 244).

Ni el fracaso de los consejistas de fines 1919 a 1921, ni las quie-


bras financieras, medraban la expectativa de Weil de ver emerger una
transformación en favor de los trabajadores; mantuvo su esperanza en años
muy difíciles en la república de Weimar, y aún con los peores presagios, su
posición era la de la “apuesta pascaliana” por la revolución. Y qué mayor
expresión de la épica revolucionaria se podría encontrar, en aquella época,
que la sublevación, en 1905, de la tripulación del acorazado ruso, en Odesa,
luego inmortalizada, al llevarse a la pantalla (en 1925), en película muda,
con innovadores recursos cinematográficos, por Serguei M. Eisenstein, con
el título de El acorazado Potemkin. Ya no sorprenderá que entre las ayudas
de Weil a fines culturales, siempre que concientizaran audiencias, ahora por

334 |
Artículos

medios audiovisuales, estuvo la adquisición de los derechos para exhibir y


Tramas
distribuir tan icónico Film. Se proyectó con éxito en todas las ciudades ale- y Redes
manas, y en las salas se acompañaba de una orquesta filarmónica de varios Dic. 2024
Nº7
integrantes. ISSN
2796-9096
El filme de Eisenstein se estrenó en el Teatro Bolshoi de Moscú,
el 24 de diciembre de 1925, de ahí saltó a la fama mundial. Su recorrido
europeo empezó con su estreno en el Teatro Apollo de Berlín el 26 de abril
de 1926, por una compañía, de abierta filiación de izquierdas, que era ges-
tionada por Will Münzenberg, político de amplia trayectoria, con militancia
espartaquista y luego electo como parlamentario en el Reichtag (hasta que
fue disuelto en 1933); pero por encima de eso contribuyó, por encargo de
Lenin, al combate de la hambruna rusa de 1921, y para la que, se dice, recau-
do millones de dólares, a través de su famosa organización Internationale
Arbeiter-Hilfe (IAH; “Ayuda Internacional de los Trabajadores”), desde ahí
destacó como propagandista del Partido Comunista Alemán.
Münzenberg supo del Acorazado Potemkin de Eisenstein el 21
de enero de 1926, asistió a una proyección a puertas cerradas en el Großes
Schauspielhaus de Berlín en honor del 2º aniversario de la muerte de Lenin.

José Guadalupe Gandarilla Salgado


El líder de la prensa obrera reconoció rápidamente el potencial de la película.
Cuando se enteró de que la empresa alemana Lloyd acababa de firmar un
acuerdo para importar 13 películas rusas, pero había rechazado al Acoraza-
do Potemkin, se ofreció a viabilizar, bajo los auspicios de IAH, la transmisión
de la película en Occidente, fundó así la nueva empresa Prometheus Film


GmbH, que rápidamente firmó un contrato con Sovkino (la productora ori-
ginal, en Moscú) (Oksana, 2024). Ocurrió que Münzenberg no pudo hacer el
pago en moneda extranjera exigido por Moscú, y hubo de recurrir a Weil, a
principios de 1926. Félix Weil estuvo de acuerdo, después de mirar la pelícu-
la. En la versión alemana modificada por el afamado director Phil Jutzi (en
ese tiempo comunista, pero luego tránsfuga al nazismo), el clásico se con-
virtió en un gran éxito, y Weil llegará a afirmar en sus memorias inéditas:
“Cuando se proyectó la película [...], recuperé mi depósito con un beneficio
considerable” (Schulz, 2017).

Un legado que redescubrir


Quedarse en ese plano, importantísimo, de Félix Weil, su mecenazgo ra-
dical, que halló lugar preciso en la Alemania de entreguerras, significaría
incurrir en cierta fetichización o subvaloración de sus aportaciones, en el
terreno teórico. En ese ámbito su obra todavía nos increpa, y por ello sobre
su itinerario hay ya una literatura creciente (Tarcus, 2007, Jeifets, 2015) que
trata de colocar sus aportes en su justa dimensión (Rapoport, 2014).

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Artículos

En dos de sus apasionantes facetas, como joven investigador, ra-


Tramas
y Redes dicalizado, en los temas de la socialización, y en su incesante labor de cura-
Dic. 2024 duría editorial; pero también por su amistad y afinidad política con Korsch,
Nº7
ISSN Zetkin o Radek, debe registrarse su importante papel al recuperar y luego
2796-9096
completar (para dar con una versión íntegra), el texto de Rosa Luxemburgo
sobre La Revolución Rusa. La edición de fines de los sesenta, editada y tradu-
cida (del italiano) por José Aricó (1969), retomada por el sello de Anagrama
(1975), resalta, según su editor, la inclusión de “los agregados de Weil en
base a la reconstrucción de Neuer Weg … Se incluyen como notas algunos
agregados hechos por Weil…” (Luxemburgo, 1975, p. 27). Aricó daba cuenta
(en la Nota Bibliográfica), además, de que:

En 1928, en la entrega n.° XII del llamado Archiv Grünberg, Félix


Weil publicó otros fragmentos en Rosa Luxemburgo über die russis-
che Revolution. Einige unveröffentlichte manuskripte (Rosa Luxem-
burgo a propósito de la Revolución rusa. Algunos manuscritos no
publicados). Un encargado berlinés del Instituto se había dirigido a
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

sus conocidos para recoger documentos sobre la “guerra y el movi-


miento revolucionario” En aquella ocasión se encontró un legajo de
108 páginas [… de entre ellas…] 14 páginas dedicadas a la guerra,
la cuestión nacional y la revolución (Luxemburgo, 1975, pp. 20-21).

Quizá era la primera vez que, en el marco de la literatura mar-


xista en castellano, se diera noticia de su nombre y su papel en la tarea de ac-
ceder al documento preciso de la postura de R. Luxemburgo, y ahí se citaba
una de las colaboraciones que hizo para aquel fascículo de la primera etapa
del IFS. Pero, el título completo en el Grünberg Archiv, consigna que se trata
de un documento “comunicado y presentado” por Félix Weil. La mención
por Aricó (1931-1991), el intelectual de Córdoba, Argentina, integrante de
Pasado y Presente, de la importante intervención de Weil sobre esa obra de
R. Luxemburgo, no destacó su papel en la creación del IFS, ni menos que
naciera en Argentina. Hecho comprensible pues no habían aparecido aún
los trabajos de Martin Jay (1973) ni de Rolf Wiggershaus (1986), dos de las
más meticulosas historias de la Escuela de Frankfurt, donde se le restituye,
parcialmente, en ese papel.
Félix Weil siguió colaborando con el IFS, aún en tiempos en que
veía que sus líneas de investigación eran sustituidas o dejadas de lado. Publi-
có con menos frecuencia en la revista que sustituyó al Grünberg Archive, la
Zeitschift für Sozialforschung, mayormente reseñas bibliográficas temáticas,
en los núms. 6 (1936), sobre el New Deal roosveltiano, y 7 (1938), sobre la
economía de guerra alemana; ambos textos cuando la revista se publicó por
Alcán, desde París.

336 |
Artículos

Cuando ganó el fascismo, F. Weil puso su esfuerzo en trasladar


Tramas
el IFS hacia otras plazas (primero Ginebra, Suiza, luego EUA), con el fin de y Redes
poner distancia a la amenaza de la guerra. Consecuentemente, cambiará su Dic. 2024
Nº7
residencia hacia la costa oeste de la nación norteamericana, en California. ISSN
2796-9096
Aunque fallecerá en Delawere, Estados Unidos.
A mediados de los años treinta pudo reincorporarse al IFS, con
su proyecto de pesquisa sobre la economía argentina, que finalmente publi-
cará, en Nueva York, bajo ese sello editorial en 1944. Hasta 2010 ese material
fue recuperado y presentado en edición castellana, por ediciones de la Bi-
blioteca Nacional, Argentina. El título elegido para su libro (Weil, 2010) hace
analogía con la entera evaluación de su propia vida: fue todo un enigma. De
cuyas claves, a lo largo de estos apartados, esperamos haber logrado obtener
algún desciframiento.
En una biografía de Engels, se ha comparado su vida con la
posterior figura de Ernesto Che Guevara; ahora, luego de este extenso re-
cuento, pensamos razonable comparar los aportes de F. Weil con una figura
anterior, la del camarada eterno de Marx. El parangón para algunos puede
resultar excesivo, pero es que ambos fueron “gentlemen comunistas”; aunque

José Guadalupe Gandarilla Salgado


en su caso se preste más el señalamiento, que no le disgustaba, como lo ha
hecho notorio su biógrafo de ser “un bolchevique de salón”. Weil fue, como
el revolucionario alemán, inspirador y partícipe de la lucha proletaria, pero
también favorable a reivindicaciones más plurales, en un caso, el consejismo
alemán, las figuras de Luxemburgo o Korsch, o el comunismo internacio-


nal, hasta 1938, en que renuncia plenamente a cualquier vinculación con
este, cuando la purga stalinista cobró la vida de su amigo, el historiador Karl
Schmückle; Engels también sostuvo esa visión amplia, como pueden mos-
trarlo sus estudios sobre el cristianismo primitivo, las revueltas campesinas
en la Alemania del siglo XVI, y sus avanzadas posiciones en cuanto a temas
del feminismo. Como Engels, Weil hizo obra temprana y sostuvo interés en
el movimiento obrero (y en general en la historia económica de Argenti-
na). Él mismo, en sus memorias inéditas reconoce que, en aquellos años de
militancia política, en la Alemania de los años veinte, “Creo […] que bien
puedo comparar mi situación de aquel entonces con la de Friedrich Engels.
Él se quejó amargamente en una oportunidad de tener que dedicarle tanto
tiempo al ‘vil comercio’, […] pero que lo hacía ‘en favor de la buena causa”
(Rapoport, 2014, p. 219). No muy diferente fue lo hecho por Weil, en años de
semejante espesor de contradicciones, sociales y geopolíticas.
En conclusión, no fue poco lo que se avanzó en aquella etapa
inicial del IFS, y no es pertinente, como en algunos textos se hace, datar la
historia de la denominada Teoría Crítica con el inicio del período en que le
encabeza Max Horkheimer. Cuando se ubica ahí el punto de partida, todo
el lapso precedente, de hechura del proyecto precursor, de la figura de los

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Artículos

Weil o de Korsch, Grosz, Brecht, entre otros, suelen invisibilizarse o de pla-


Tramas
y Redes no omitirse. Por ser eso frecuente, urge reivindicar tales episodios, forman
Dic. 2024 parte de una contrahistoria, son piezas de un relato que busca escribirse des-
Nº7
ISSN de otro lugar de enunciación. Hacerlo, desde este nuevo punto de mira, ilu-
2796-9096
minará otros flancos igualmente notables, como puede ser el hecho mismo
de que, en ocasiones la periferia está en el centro, y eso solo puede ser visto,
desde abajo, y desde el Sur.

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Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

340 |
Entrevista

Tramas
y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096

ENTREVISTA

José Guadalupe Gandarilla Salgado

| 341
Entrevista

Tramas
y Redes
Dic. 2024
Nº7
ISSN
2796-9096
Félix Weil y los orígenes de la Teoría Crítica

342 |
La construcción
de políticas
de cuidados:
una visión
sociológica desde
la academia
feminista
Conversación
con Rosario Aguirre
Valentina Perrotta
Universidad de la República, Uruguay
[email protected]

Fecha de recepción: 21/11/2024


Fecha de aceptación: 09/12/2024

A construção de políticas de cuidado: uma visão socio- Tramas


lógica da academia feminista. Conversa com Rosario y Redes
Aguirre Dic. 2024
Nº7
ISSN
The construction of care policies: a sociological vision 2796-9096
from the feminist academia. Conversation with Rosario
Aguirre

Valentina Perrotta: Es un gusto para mí iniciar esta conversación con una


colega: la destacada socióloga uruguaya, pero también renombrada a nivel
regional e internacional, Rosario Aguirre. Rosario es una maestra y una
referencia ineludible para quienes estudiamos el género, los cuidados y las
desigualdades asociadas a estas problemáticas. Rosario, ante todo, muchas
gracias por aceptar esta entrevista. Lo primero que me gustaría preguntarte
es por el inicio de tu carrera. ¿Qué te motivó a estudiar sociología en un mo-
mento en el que esta disciplina todavía no estaba consolidada como carrera en

Cita sugerida
Perrotta, Valentina (2024). La construcción de políticas de cuidados: una visión
sociológica desde la academia feminista. Una conversación con Rosario Aguirre.
Tramas y Redes, (7), 343-356, 70ar. DOI: 10.54871/cl4c70ar
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 343
Entrevista

Uruguay? ¿Cómo fue que te decidiste por esta disciplina en un contexto, ade-
Tramas
y Redes más, tan convulsionado políticamente en tu país? ¿Y cómo tomó esta decisión
Dic. 2024 tu familia y tu entorno?
Nº7
ISSN
2796-9096 Rosario Aguirre: Valentina, es un placer compartir esta conversación conti-
go. Agradezco a CLACSO por posibilitar este espacio de intercambio sobre
nuestros intereses comunes. Recientemente, el Consejo ha publicado una
antología esencial de mi trabajo,1 proyecto impulsado con ímpetu por su
actual directora ejecutiva, Karina Batthyány. La elaboración de esta anto-
logía y los reconocimientos que he recibido en el último tiempo me obliga-
ron a ordenar y reflexionar sobre mi propia trayectoria. Este proceso tiene
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

claroscuros, pues me hace consciente del tiempo transcurrido –que ha sido


mucho– e influye sobre la lectura que hoy puedo hacer de mi propia historia.
Teniendo esto en cuenta, voy a intentar bucear en mi recorrido desde los
inicios, como tú pretendes.
Mis comienzos, como mencionabas, tuvieron lugar durante una
época muy turbulenta de la historia de nuestro país, a fines de los sesenta y
principios de los setenta. Desde el principio, mi vida académica –así como
mi vida familiar, dado que en el mismo periodo tuve a mis hijas– estuvo
muy ligada a ese contexto político-institucional. La institucionalización de
Conversación con Rosario Aguirre

la sociología en el Uruguay estaba comenzando recién , con posterioridad a


Argentina y Chile, que en este punto llevaban la delantera. Cuando me inicié
en la vida universitaria opté por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
de la Universidad de la República en la que comencé la carrera de Abogacía.
Pocos años después se formó dentro de esta Facultad el Instituto de Ciencias
Sociales. En el marco de dicho instituto, fui encuestadora en los primeros
censos universitarios de la población estudiantil y docente de los distintos
servicios universitarios que se estaban realizando por entonces. Aldo Sola-
ri, uno de los pioneros en construir una mirada laatinoamericana sobre el
Desarrollo, fue director del Instituto de Ciencias Sociales. En ese momento,
el instituto empezó a crecer, comenzó tímidamente la internalización de la
sociología, se organizaron cursos de formación con profesores invitados. De
este modo, me fui entusiasmando al descubrir las posibilidades de trabajar
en un campo que tuviera que ver con las desigualdades y la justicia social.
En Derecho, tuve una profesora excelente, la primera catedrática mujer en
Derecho Penal, la doctora Adela Reta, que habia contribuido a la formación
de una organización de la sociedad civil que trabajaba con adolescentes in-
fractores. Alli participé en una investigación con un equipo de abogados en

1 Se trata de la antología Cuidados en agenda. Género, trabajo y uso del tiempo, disponible en
acceso abierto en la Librería Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales en el siguien-
te enlace: https://libreria.clacso.org/publicacion.php?p=3224&c=24

344 |
Entrevista

los juzgados penales y también en acciones concretas de acompañamiento


Tramas
a estos jóvenes. A partir de esta experiencia entendí que desde la incipiente y Redes
sociología se podía aportarse a la comprensión de esta problemática que em- Dic. 2024
Nº7
pezaba a instalarse en el país. ISSN
2796-9096
Pero fueron años muy difíciles porque había mucha agitación
política y también estudiantil. Sin embargo, desde el Centro de Estudiantes
de Derecho había un núcleo de militantes que proponían profesionalizar los
estudios sociales. Lentamente, algunos fueron a estudiar al exterior a través
de contactos que no se socializaban. En ese entonces no había posibilidad de
acceder a través de medios públicos a las ofertas de formación del circuito
internacional. Así que me mantuve algunos años haciendo los trabajos que
proponían los que venían del exterior con ciertas novedades en cuanto a
algunos temas de investigación y diferentes enfoques y debates. Navegué en
ese ambiente. Se fue generando un contexto propicio para crear la Licencia-
tura en Sociología y, finalmente, con otros compañeros formamos un núcleo
que conformó la primera promoción de estudiantes de esa carrera. Nos tocó
cursar en medio de grandes debates teóricos, por ejemplo, los vinculados
a los nuevos enfoques marxistas y las controversias con el funcionalismo y
todo en medio, a su vez, de las luchas estudiantiles. Era un ambiente muy

Valentina Perrotta
fermental. Terminamos la licenciatura hacia 1970 y en 1973 se produjo el
golpe de Estado. Entonces, esa primera promoción quedó “boyando” sin el
título. Recién en 1975, ya establecida la dictadura, el Ministerio de Cultura,
con Edmundo Narancio a la cabeza, firmó los títulos y nosotros pudimos
iniciar trámites para hacer estudios en el exterior.

V. P.: ¿Después te exiliás en Ecuador?

R. A.: No, eso no sucedió de inmediato. Hay otra etapa antes. La que acabo de
comentarte sería la etapa de los comienzos, del intento de profesionalizarse,
pero después vinieron los primeros años postintervención de la universidad
pública. Yo formé parte de un núcleo de docentes que no firmamos la Decla-
ración de Fe Democráctica2 y que, por eso, fuimos destituidos. Entonces se
tuvo que recrear nuestra profesión en el ámbito privado. Se formaron grupos
de trabajo que se consolidaron como centros de investigación. La historiado-
ra Blanca Paris ha llamado a este proceso como la “universidad extramuros”
del período dictatorial. Junto a César Aguiar y Gustavo Cosse ya antes de la
intervención de la Universidad habíamos conformado un grupo con colegas

2 La Declaración Jurada de Fe Democrática fue una medida de vigilancia de la sociedad


decretada en 1974 por parte del régimen dictatorial uruguayo que categorizaba a los ciu-
dadanos en tres grupos, “A, B y C” según su “grado de peligrosidad” a la hora de realizar
cualquier trámite. La nulidad absoluta de este certificado fue declarada por Ley Nº 15.738
en agosto de 1985.

| 345
Entrevista

economistas, el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), para hacer


Tramas
y Redes un sondeo de opinión pública en la primera elección en la que participó el
Dic. 2024 Frente Amplio, ya final del período en que pudimos actuar públicamente.
Nº7
ISSN El desafío era ofrecer trabajos sociológicos cuando la profesión
2796-9096
casi no se conocía. ¿Cómo explicar qué hacían los sociólogos? Para ello, con-
seguimos que organizaciones sociales amigas como el Centro de Asisten-
cia Técnica para las Cooperativas de Ayuda Mutua, el Sindicato Médico o
el Servicio de Salud de los Funcionarios No Docentes de la Universidad se
transformaran en “clientes” con los que pudimos desarrollar nuestra nacien-
te expertise. Esto lo logramos con el impulso fuertísimo de César Aguiar,
que nos entusiasmaba con la propuesta de que “la oferta creaba la demanda”,
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

es decir, que teníamos que demostrar que lo que hacíamos como sociólogos
iba a servir para fortalecer el trabajo de sus organizaciones sociales.
Este fue un periodo corto para mí porque me tuve que ir en
1975. En esos años hubo allanamientos en el estudio donde trabajaba mi
marido y variados problemas, por lo que resolvimos dejar el país. Llegamos
al Ecuador, donde obtuve una beca en FLACSO y mi marido consiguió tra-
bajo en una organización de promoción del hábitat. Esa etapa del exilio nos
aportó mucho y nos hizo más latinoamericanos. Veníamos de un ambiente
Conversación con Rosario Aguirre

muy eurocéntrico, tanto en lo que leíamos como en la mirada que teníamos


de nuestras sociedades. Fue un choque cultural, pero a la vez muy motivador
en cuando a lo que estábamos viviendo en la región. Estoy muy agradecida
con la gente que nos rodeó en esa época; el gobierno progresista ecuatoriano
nos recibió muy bien a nuestra llegada. Hubo mucha solidaridad con noso-
tros, con nuestras familias, así como mucha solidaridad entre los uruguayos,
los argentinos y los chilenos que estábamos ahí. Y, además, ahí entré en con-
tacto con muchas feministas argentinas, chilenas, europeas… Allí llegaban
profesores europeos con sus esposas que también tenían experiencia de mi-
litancia y activismo feminista. Formábamos grupos de reflexión porque nos
impactaba sobretodo la situación de las mujeres: las que trabajaban en nues-
tras casas, las que nos permitían estudiar y trabajar, pero que estaban abso-
lutamente sobreexplotadas. Además, enseguida empecé a trabajar para mi
tesis en un asentamiento en Guayaquil de 100.000 personas sobre políticas
de vivienda. Todo eso me sensibilizaba mucho y me hacía querer realmente
al Ecuador, querer estar allí y entenderlo. También por entonces tuvo lugar
un hecho que fue muy relevante para mi trayectoria: el Segundo Encuentro
Feminista Latinoamericano y del Caribe, en julio de 1983 en Lima, al que
fui con Ana Falú, compañera del centro en el que estuve trabajando luego
de terminar el posgrado. Ahí nos encontramos con “las popes” de la región,
con Gina Vargas, por ejemplo, una feminista cuyos documentos eran como
la Biblia en ese momento. Y bueno… fue un camino sin retorno. Cuando las

346 |
Entrevista

elecciones de 1984,3 armamos nuestras valijas y tuvo lugar una vuelta masiva
Tramas
de los uruguayos que estábamos en Quito. Volví con treinta y cuatro paque- y Redes
tes de libros que había acumulado. Yo pensaba que traía un tesoro, aunque Dic. 2024
Nº7
luego no volví realmente sobre estos textos ni a sus problemáticas, la realidad ISSN
2796-9096
uruguaya planteaba otros desafíos. Pero el exilio fue una experiencia que
realmente me transformó.
El regreso a Uruguay democrático fue otra etapa central de mi
vida. En un primer momento me reinserté en el Centro Interdisciplinario
para el Desarrollo (CIEDUR) que fue uno de los centros que habíamos crea-
do en dictadura y que se mantiene en la actualidad. Allí tuve la suerte de po-
der coordinar un proyecto sobre mercado de trabajo de mujeres en Montevi-
deo, Paysandú y Maldonado. Este fue el primer trabajo empírico que se hizo
en Uruguay sobre el trabajo asalariado, doméstico remunerado e informal
de las mujeres4. Fue una contribución importante porque había mucha efer-
vescencia entre las feministas uruguayas que habían actuado en la Concer-
tación Nacional Programática (Conapro). A la vez, se había creado en 1979
el Grupo de Estudios sobre la Condición de la Mujer Uruguay, GRECMU,
con su fundadora Susana Prates, académica feminista con una activísima
militancia social, tuvimos conversaciones fermentales sobre posibles líneas

Valentina Perrotta
de colaboración que su temprano fallecimiento truncaron.

V. P.: Aprovecho esto para vincular con otro hito de tu carrera, que es tu rol
como fundadora del actual Grupo de Sociología de Género en el Departamen-
to de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales. Conozco la gran cantidad
de obstáculos con los que te topaste y las tensiones que tuviste que atravesar
para traer esta experiencia que relatabas y todas estas inquietudes novedosas
de fuera de la academia a la academia. Es decir, traer el género como cate-
goría sociológica o estructurante de la vida social y de las desigualdades al
Departamento de Sociología, que tengo muy claro que fue un camino arduo.
Quisiera que nos cuentes, ahora, cómo fue ese proceso. Es decir, qué resisten-
cias encontraste y cuáles son las etapas que reconocés dentro del recorrido que
permite que, unos años después, se pueda consolidar este grupo y esta línea de
investigación indiscutida dentro del departamento.

R. A.: Fui paso a paso y, como siempre, desde los márgenes hacia el centro.
No sé si realmente llegué hasta el centro, pero si tú dices que la categoría fue

3 Las elecciones de noviembre de 1984 marcaron el fin de la dictadura militar y el regreso a


la democracia en el país.
4 Una síntesis de esa investigación, que fue realizada durante mi trabajo en CIEDUR fue
publicada en Sociológica de México y se encuentra incorporada en la antología esencial que
CLACSO publicó.

| 347
Entrevista

legitimada dentro del Departamento… te creo. [Risas]. Empezamos con los


Tramas
y Redes seminarios temáticos. Donde encontraba la necesidad de cubrir un vacío,
Dic. 2024 me lanzaba y proponía un seminario, por ejemplo, sobre desigualdades en-
Nº7
ISSN tre hombres y mujeres. Desde la dirección de la institución se consideraba
2796-9096
que era una temática que no correspondía incorporar dentro del plan de es-
tudios, se me decía que debía reformularse como un seminario que plantea-
ra un abordaje sociológico sobre las familias. Pero la libertad de cátedra me
permitió incorporar los contenidos sobre género pertinentes. Y así fue con-
solidándose este campo dentro de la enseñanza. Por esos seminarios trans-
currieron estudiantes y ayudantes, algunas de las cuales se asustaban de lo
que estábamos transmitiendo. Una de ellas –esto es una anécdota– tuvo que
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

abandonar el curso porque participar le causó un conflicto matrimonial: el


marido pensó que estaba enloqueciendo cuando le contó les temas que estu-
diábamos. Pero, en general, yo creo que las estudiantes se entusiasmaban y,
además, ellas mismas iban abriendo otros senderos, aportando ejemplos en
sus clases prácticas en metodología o en teoría, así se fue filtrando en la for-
mación en sociología, en una tarea de difusión medio oculta durante años.
Primero empezamos con un seminario temático optativo en los márgenes,
luego un programa de sociología especial y, después, llegamos a los talleres,
Conversación con Rosario Aguirre

que ya eran un espacio más importante porque está en el eje de la carrera.


Además, cuando llegué a la Dirección del Departamento de Sociologia, pro-
ducto de un vacío de poder y de un gran desorden interno que había allí en
ese momento, tengo que reconocerlo, aproveché la instancia para introducir
un curso sobre desigualdades de género justo cuando se estaba creando la
primera generación de la Maestría en Sociología dentro de la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Dado que había que ela-
borar programas y proponer docentes para dicha maestría, insistí en invitar
a Carlos Filgueira con el cual armamos un curso donde incluimos un módu-
lo dedicado a desigualdades de género.
De esa manera lateral fue ingresando la formación de género al
cuerpo principal de la enseñanza de la carrera. A todas las ayudantes de mi
grupo les recomendaba que no descuidaran incorporarse a las materias bá-
sicas de la Licenciatura en Sociología, que no atendieran solamente los cur-
sos específicos de género. Esa estrategia creo que fue fundamental. Fue, por
ejemplo, el camino seguido por Karina Batthyány y otras compañeras. Pero,
paralelamente, tuvimos la suerte de que también en la Universidad se crea-
ra la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC). Desde el 2000
y durante muchos años, me presenté a distintos llamados (I+D, profesores
visitantes, publicaciones, etc). Con ese financiamiento, al que se agregaron
algunos otros, pudimos consolidar un equipo.
Pienso que esa manera de lograr la sustentabilidad de este gru-
po tuvo sus costos en otros aspectos, dado que no pude dedicar más tiempo

348 |
Entrevista

a tener presencia institucional y entrar en los juegos de poder internos de la


Tramas
facultad participando con baja intensidad en las instancias de cogobierno. y Redes
Dic. 2024
Nº7
V. P.: Claro, pero tenías que generarte tus recursos para investigar, recursos de ISSN
los que otros equipos disponían a través de fondos del propio departamento. 2796-9096

R. A.: Claro. En ocasiones tenía más recursos para investigar que otros. Pero
eso también me dio legitimidad y me permitió consolidar efectivamente
al equipo, de otra manera hubiera sido imposible mantener la producción.
Además tejimos relaciones internacionales muy extensas, y en esto Karina
Batthyány ocupó un rol muy activo. De vez en cuando invitabamos a alguna
investigadora prestigiosa del exterior y esta situación también era considera-
da como algo un poco extraño. Me acuerdo, por ejemplo, cuando invitamos
en los noventa a realizar un curso a la socióloga brasileña Neuma Aguiar,
una prestigiosa especialista de métodos cuantitativos en temáticas de género
y trabajo, el entonces director del Departamento de Sociología vio con mu-
chísimo asombro esta visita. De esa manera, utilizando todos los recursos
universitarios o de poder del propio ámbito pudimos crecer y consolidar
el grupo. Creo que postular a fondos universitarios centrales para seguir la
vinculación con equipos de excelencia del exterior es una estrategia que hay

Valentina Perrotta
que seguir, las nuevas generaciones, ya saben que se puede hacer, pero noso-
tros lo hicimos cuando recién esto empezaba a funcionar.

V. P.: Claramente, el Grupo de Sociología de Género ha jugado un papel muy


importante en el vínculo de la academia con la política pública y, reciente-
mente, la política de cuidados. Porque trabajé contigo y conozco tu rigurosi-
dad e independencia académica, me importa conocer tu mirada al respecto.
¿Cómo ha sido este vínculo entre la producción académica, sus líneas, sus
intereses teóricos y la posibilidad de incidir en las transformaciones sociales
y cuestiones asociadas a la justicia social? ¿Cómo generar conocimiento para
incidir en quienes toman las decisiones o en quienes diseñan política pública?
¿Cómo observas tú ese vínculo a la distancia? ¿Qué lugar te parece que jugó
este grupo en lo que hoy se conoce como el Sistema Nacional Integrado de
Cuidados?

R. A.: Hay que hacer una genealogía de la construcción del Sistema. Yo creo
que, para ello, los conocimientos que aportamos desde el grupo al inicio
fueron básicos, fundamentales para construir argumentos. Tanto en lo que
tiene que ver con las formaciones familiares –para lo que la gente de demo-
grafía también aportó mucho–, pero sobre todo en cuestiones de conceptua-
lización de los cuidados como trabajo. Nos empeñamos en demostrar esto
último empíricamente, fue una tarea realmente difícil al principio porque
no se creía posible. Los funcionarios de la oficina estadística nacional (INE)

| 349
Entrevista

estaban bastante escépticos, no consideraban relevante medir las tareas que


Tramas
y Redes hacían las mujeres en los hogares. Fue entonces que hicimos con financia-
Dic. 2024 miento universitario la encuesta precursora de 20055. Esa primera encues-
Nº7
ISSN ta sirvió de basamento para mostrar que tenía importancia el tiempo que
2796-9096
las mujeres dedicaban al trabajo no remunerado. Para realizar la incidencia
ante el INE fueron relevantes las redes internacionales que habíamos tejido,
vinieron especialistas que trajeron la experiencia europea y mexicaa como
María Ángeles Durán, Maria Eugenia Gómez Luna y Mercdes Pedrero, lo
cual permitió incorporar estas encuentas de uso del tiempo al sistema esta-
dístico nacional a partir de 2007. Además, tuvimos el apoyo de la de CEPAL,
que creó un grupo de expertas a nivel latinoamericano que permitió afinar
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

aspectos metodológicos.

V. P.: Entonces, tú destacabas las encuestas de uso del tiempo que se realiza-
ron, que evidenciaron la división sexual del trabajo y la sobrecarga de trabajo
no remunerado de las mujeres utilizando un idioma que todo el mundo podía
entender. Eso fue un quiebre, un hito. Y una forma de que la política pública o
los actores de gobierno no pudieran mirar para otro lado. Las pruebas estaban
a la vista y certificadas por el organismo estadístico oficial. De modo tal que
se empezaba entonces a poder discutir utilizando la conceptualización que
Conversación con Rosario Aguirre

ustedes proponían desde el grupo: la noción de los cuidados. Para cuando eso
sucedía, ya durante el segundo gobierno del Frente Amplio, habían avanzado
varias reformas de orientación redistributiva y, en 2010, el gobierno de Muji-
ca decide crear un grupo de trabajo interinstitucional en el que participaran
tanto académicas como representantes del movimiento feminista.

R. A. Participamos activamente en ese grupo de trabajo que condujo el deba-


te que culminó con la aprobación de la ley de creación del Sistema Nacional
Integrado de Cuidados (2015). Ese debate que tuvo una duración de un año
contó con una nutrida participación de organizaciones sociales y personas
expertas y feministas. Durante dicho debate hice varias presentaciones sobre
el trabajo de cuidados remunerado. Si tú me preguntas acerca de los vacíos
de conocimiento aún existentes priorizaría lo que para mi es central: identi-
ficar las diversas modalidades del trabajo de cuidados remunerado, la mayo-
ria de las cuales son informales.

V. P.: ¿Qué tensiones había entre los diferentes actores sociales implicados en
estas reformas: personas mayores, infancias, personas con discapacidad…?

5 Aguirre, Rosario y Karina Batthyány (2005). Uso del tiempo y trabajo no remunerado.
Encuesta en Montevideo y área metropolitana 2003, con la colaboración de Lorena Alesina y
Lucía Scuro. Montevideo: UNIFEM/Universidad de la República.

350 |
Entrevista

R. A.: Si bien en la fundamentación del proyecto de ley se impuso la visión


Tramas
feminista, que pone en el centro la división sexual del trabajo y las desigual- y Redes
dades entre hombres y mujeres, cuando se convocaba a los actores sociales, Dic. 2024
Nº7
estos venían por poblaciones y, por lo tanto, predominaba una visión ase- ISSN
2796-9096
xuada, por llamarla de alguna manera y centrada más en las personas que
necesitan cuidados que en las personas que cuidan. Costaba considerar los
cuidados como una relación social. Las discusiones han ido evolucionan-
do, sobre todo porque hay más gente que va entendiendo, hay gente más
joven, una renovación generacional interesante… hasta tenemos alumnos
estudiando estos temas. Confío, entonces, que con el tiempo se seguirán
aportando conocimientos que acompañen la implementación de la política,
se trata de un proceso muy complejo, que depende del contexto político. El
contexto cuenta. La primera etapa de implementación del sistema, que se
produjo aceleradamente, en alrededor de cuatro años, fue durante una etapa
progresista. Luego vino una segunda etapa de signo contrario en la que el
proceso quedó congelado y se volvió una cuestión más asistencial basada en
programas, en la que la prioridad no es ya el tiempo de las mujeres.

V. P.: Sin ninguna duda. Pero nunca lo fue, ¿no? Eso también es importante

Valentina Perrotta
decirlo.

R. A.: Además, la primera etapa fue exploratoria y con poco financiamiento.


Eso quedó ahí, a mitad de camino. Y ahora vino “la aplanadora”…

V. P.: Tal cual. Pero bueno, para ir cerrando con el tema del Sistema Nacional
Integrado de Cuidados de Uruguay, quisiera detenerme en el hecho de que, al
ser el primero en implementarse en América Latina, despertó mucho interés e
incluso se lo ha tomado como un modelo exportado por las Naciones Unidas,
por ejemplo. Y en este punto, las feministas críticas nos vemos compelidas a
señalar cuáles son sus puntos positivos y en qué aspectos no debería ser un
modelo para seguir. En cuanto a esto, ¿qué cuestiones destacarías como un
avance o aspectos a favor de la ley y qué otras cuestiones te parece que todavía
están en la columna del debe de este Sistema que tenemos hoy? Sobre todo,
teniendo en cuenta que este domingo tenemos elecciones6 y que sabemos que
viene la tercera etapa. ¿Qué te parece que va a suceder? ¿Te parece que es po-
sible profundizar en los principios de universalidad o en la transformación de
la división sexual del trabajo? ¿Cómo la ves en este sentido?

6 El domingo 24 de noviembre de 2024 se dirimió un ballotage en Uruguay entre los candi-


datos Yamandú Orsi, del Frente Amplio, y Álvaro Delgado, del Partido Nacional. El recuen-
to favoreció al primero.

| 351
Entrevista

R. A.: Bueno, quiero decirlo muy claro: la tercera etapa dependerá de quién
Tramas
y Redes gane las elecciones. Cómo se avanza en esto es una decisión política. Se están
Dic. 2024 realizando esfuerzos –liderados por la Red Pro Cuidados– para conformar
Nº7
ISSN una coalición de actores (sociales y académicos) para darle un nuevo impul-
2796-9096
so al SNIC.

V. P.: Poco reconocidos, pero sí, ahí estamos.

R. A.: Pero bueno, los fundamentos están: la perspectiva de género, la pers-


pectiva de derechos, el universalismo, la equidad. En todo esto estamos de
acuerdo. Ahora bien, en el asunto de la elección de las poblaciones depen-
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

dientes es donde creo que debemos repensar algunas cuestiones y volver al


concepto de cuidados. Porque en estos años ha habido algunos avances, por
ejemplo, hay que repensar la relación cuidados-naturaleza, que tenemos que
abordar de alguna manera y que nos lleva más bien al urbanismo y el terri-
torio, en sentido más amplio. El tema de la dependencia está bien; hay que
atender a los dependientes y esta puede ser la prioridad. Pero también es
necesario adelantarse a la dependencia a través de la noción de cuidados en
sentido amplio. Esto nos conduce al tema de la transversalidad que debería
tener la política de cuidado, porque si nosotros decimos que los cuidados son
Conversación con Rosario Aguirre

el cuarto pilar junto a la salud, la educación y la seguridad social… ¡bueno!


Estamos ante un pilar que tiene una arquitectura aún muy endeble, desde
la cual se dificulta pensar la transversalización de los otros tres. Tiene una
historia reciente y pocos recursos frente a los otros. Entonces, creo que lo que
nos falta –pero que es un trabajo difícil– es tener comunicación con quienes
están pensando los modelos de protección social en general y no aislarnos en
el llamado cuarto pilar. Tenemos que pensar distintos modelos de cuidados,
sin lugar a duda, pero también tenemos que ver cómo nos relacionamos con
los otros pilares del sistema.

V. P.: Totalmente. Y cómo hacemos que los otros asuman sus responsabilida-
des de cuidado, teniendo en cuenta estas zonas grises que existen entre salud
y cuidados, educación y cuidados…

R. A: Además, porque estos sectores están casi obligados a pensar los cuida-
dos. Salud incumbe a todas las etapas del curso de la vida, desde los niños
hasta los que mueren. Educación también abarca distintos sectores. Segu-
ridad social, por su parte, si bien es un sector diferente que fue pensado en
primera instancia para los trabajadores formales y solo después se fueron
haciendo rectificaciones para incluir prestaciones no contributivas, inclu-
ye una gran cantidad de prestaciones sociales que se intersecan con los
cuidados.

352 |
Entrevista

V. P: Vivienda, por ejemplo. Seguridad social incluye prestaciones de vivienda


Tramas
que deberían pensar los cuidados. y Redes
Dic. 2024
Nº7
R. A.: Claro, vivienda, ¡es fundamental! Vivienda no está actualmente re- ISSN
presentada en la Junta Nacional de Cuidados. Empleo sí, por ejemplo. Es 2796-9096
decir que hay que mirar de nuevo el diseño del sistema de protección social
y, además, los financiamientos, porque cada uno de los pilares se financia de
manera diferente. Algunos de rentas generales, otros de fondos solidarios y
otras contribuciones, otros forman parte del sistema mixto. La educación
pública se financia con presupuesto público exclusivamente. Hoy hay gran-
des diferencias de calidad entre los prestadores de salud, lo mismo sucede en
la enseñanza entre el sistema público y aquellos que pueden pagar. Entonces,
debemos repreguntarnos, ¿qué sistema queremos? Pedimos universalidad,
por un lado, y por otro, corresponsabilidad social.¿Queremos la presen-
cia del Estado, pero también el compromiso de la comunidad y del sector
privado?

V. P.: Es muy complejo, sí. Por último, para ir cerrando, en esta última etapa
de tu vida académica, de investigadora y también de militante, te fuiste cen-
trando en las vejeces de las mujeres, o en las desigualdades de género que se

Valentina Perrotta
expresan en la vejez pero que se van acumulando lo largo de la vida. Quisiera
vincular este objeto actual de tus indagaciones con la insinuación que hiciste
hace un momento en cuanto a una propuesta revolucionaria que me decías
tener y que no quiero dejar pasar. ¿Qué líneas, vacíos y desafíos te parece que
quedan para quienes seguiremos investigando los cuidados en los próximos
años y seguiremos presentándonos a fondos concursables como lógica que
puede sostener nuestras investigaciones?

R. A.: Yo ahora estoy trabajando –como tú decías–en el tema de los cuidados


en las vejeces. Me interesa por motivos vivenciales. Nosotras siempre parti-
mos de la experiencia vivida para elegir los temas que nos motivan. En este
momento mi vida, creo que puedo transmitir vivencias y colocar algunos
temas que me parece que están muy ocultos en este momento en el que se
priorizan los temas de infancia. En este punto, considero que hay una falsa
oposición en la academia y en las políticas públicas en creer que, por un
lado, hay una inversión y, por el otro, hay un gasto, cuando se pueden hacer
inversiones en las vejeces que hagan que los gastos del sistema sanitario sean
menores.

V. P.: Por ejemplo, en esto que mencionabas de la prevención…

R. A.: Claro una vida más sana, redunda en menos hospitalizaciones y me-
nos medicalización.

| 353
Entrevista

V. P.: Entiendo. Te referís a ir concientizando sobre una etapa de la vida que


Tramas
y Redes va a llegar y que es mejor llegar preparados o mejor.
Dic. 2024
Nº7
ISSN
R. A.: Exacto. Creo no se le da ninguna importancia al fin de la vida. Pero
2796-9096 todas y todos vamos a llegar a él. Sin embargo, nadie se hace cargo de esto
más que los médicos, que hacen intervenciones a veces innecesarias. Por eso
los cuidados también deben existir al final de la vida. Y no me refiero sola-
mente a los cuidados paliativos, porque ahora en los trabajos sobre envejeci-
miento se habla mucho de los cuidados paliativos. Creo que eso no resuelve
el asunto de la dignidad y de los derechos que tienen las personas de decidir
cómo y cuándo quieren morir. Ese es un tema que me interesa por razones
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista

obvias y que se está discutiendo, porque en el país se está discutiendo la ley


de eutanasia.

V. P.: Y en el que estás militando activamente también, ¿no?

R. A.: En los últimos meses me retiré de la militancia activa porque no estoy


de acuerdo con el proyecto de ley, que me parece muy minimalista. Dicho
proyecto se elaboró así porque se consideró que era lo que se podía aprobar, y
ni siquiera eso sucedió. Este tema hay que trabajarlo mucho más a nivel de la
Conversación con Rosario Aguirre

sociedad. Yo abogo por una postura más maximalista, no sé si en la ley, pero


por lo menos en la sociedad, que considere que uno puede decidir y pedir
ayuda que no sea solamente la sanitaria. Va a ser un debate difícil.
Pero volviendo a lo que se puede hacer desde el ámbito uni-
versitario, que es donde el grupo está trabajando –auguro que por mucho
tiempo–, hay una tarea que hay que hacer y es de muy largo plazo: ponerse
de acuerdo con los investigadores y expertos en políticas sociales y políticas
de protección social. No es nada fácil, pero creo que hay que intentarlo de
alguna manera, porque si uno quiere reestructurar desde el punto de vista
institucional el sistema de cuidado, jerarquizarlo y colocarlo en otro lugar,
hay que tener aliados en esa tarea, que toca también a los otros pilares del
bienestar.
Otro aspecto en el que me parece que hay que tratar de avanzar
es en el estudio de las interseccionalidades, de las desigualdades cruzadas y,
para eso, me parece que, más allá de las formulaciones teóricas, empírica-
mente tenemos un problema enorme, porque para cuantificar a las distintas
poblaciones y entenderlas se necesitan recursos y estudios que den cuenta su
existencia Es dificilísimo conseguir que los institutos de estadística realicen
muestras más grandes que permitan mayores desagregaciones. Otro aspecto
tiene que ver con el reconocimiento estadístico del trabajo remunerado de
cuidados. Hemos avanzado en hacer visible el trabajo doméstico remune-
rado. Sabemos que un cierto porcentaje de trabajadoras del hogar cuidan
niños, otras cuidan personas mayores. También sabemos que se avanzó en

354 |
Entrevista

la formalización pero todavía queda mucha informalidad de personas que


Tramas
trabajan cuidando y no son trabajadoras domésticas (niñeras, cuidadoras y Redes
de enfermos) Si tomás el código de ocupaciones, te volvés loca intentando Dic. 2024
Nº7
detectar cómo construir un sector cuidados. Eso no lo podés hacer con la ISSN
2796-9096
información que nos brindan actualmente las encuestas de hogares. Ahí hay
un trabajo de incidencia para que la Conferencia Estadística de las Améri-
cas de la CEPAL (CEA) realice recomendaciones internacionales como se ha
realizado con las encuestas de uso de tiempo. Esto tiene, además, un interés
político, porque podríamos a llegar a identificar un sector cuidados.

V. P.: Justo estaba pensando en eso. Más allá del proceso académico o estadís-
tico oficial, qué pasa con ese colectivo que no se reconoce como un colectivo.
La niñera, la que trabaja en el residencial de manera muy precaria y la educa-
dora de un centro infantil, como son los Centros de Atención a la Infancia y la
Familia (CAIF) por ejemplo. ¿Cómo se reconocen como sector de los cuidados?
Ese es otro trabajo que hay que hacer.

R. A.: Ahí justamente hay todo un trabajo que hay que hacer para que adquie-
ran identidad. Eso, si se traduce en la negociación colectiva, es ganancia para
las trabajadoras. Porque ahora ellas están en tres grupos diferentes. Además,

Valentina Perrotta
lo que nosotras creamos es una categoría artificial: la categoría de cuidadora.
Las cuidadoras que son remuneradas no se identifican como un grupo, no
tienen identidad. Además como decíamos antes son invisibles estadística-
mente. Mostrar estadísticamente cuántas son –que son un montón–, sería
un paso hacia el reconocimiento. Ahora que la OIT está interesada en los
cuidados puede incorporar este tema. Porque si hay un sector industria ma-
nufacturera, si hay un sector minería, ¿por qué no hay un sector cuidado
en la negociación colectiva y están todas dispersas, sin poder identificarse?

V. P.: ¿Porque son mujeres? [Risas]. Rosario, fue un placer enorme escucharte,
realmente. Yo me quedaría horas conversando contigo.

R. A.: Cuando quieras nos tomamos un café y la seguimos. ¡Ojalá que des-
pués del domingo para festejar!

V. P.: Yo ya tomé varios apuntes de todas tus ideas porque, si todo sale bien,
te vamos a necesitar mucho en el próximo periodo del sistema. Fue un placer
enorme. Agradezco enormemente la invitación de CLACSO a realizar esta
entrevista y felicito a CLACSO también y a Karina Batthyány por la inicia-
tiva de publicar tu antología esencial Cuidados en agenda, que es realmente
ineludible para quienes se forman, no ya solo en sociología de género, sino en
sociología en general y quieren entender las desigualdades estructurales de la
sociedad. Para mí es un placer también personal haberme formado contigo

| 355
Entrevista

y haber integrado tu equipo de trabajo; eso es algo que te voy a agradecer


Tramas
y Redes siempre.
Dic. 2024
Nº7
ISSN
R. A.: El futuro es tuyo.
2796-9096
V. P.: Bueno, pero contigo.

Esta entrevista puede consultarse en formato video en el micrositio web de la


revista: https://www.clacso.org/tramas-y-redes/. Fotografía: Adriana Cabrera
Esteve.
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista
Conversación con Rosario Aguirre

Rosario Aguirre Valentina Perrotta


es socióloga uruguaya egresada de es doctora en Sociología por la Facultad de
la primera promoción de la carrera Ciencias Sociales de la UdelaR, Uruguay.
de Sociología de la Universidad de la Docente e investigadora del Grupo
República (UdelaR) en 1974. Durante Sociología de Género del Departamento
la dictadura cívico-militar, se exilió y de Sociología de la Facultad de Ciencias
realizó estudios de posgrado en Ecuador Sociales (UdelaR, Uruguay). Es integrante
y Francia. A su regreso al Uruguay, fue del Sistema Nacional de Investigadores
fundadora del Área de Relaciones de (SNI) del Uruguay. Actualmente es
Género del Departamento de Sociología co-coordinadora del Grupo de Trabajo
de UdelaR. Actualmente es investigadora CLACSO “Cuidados y género”.
emérita y evaluadora del Sistema Nacional
de Investigadores del Uruguay. Le fue
otorgado el Premio Latinoamericano
y Caribeño de Ciencias Sociales 2022,
máxima distinción de CLACSO.

356 |
RESEÑAS

Diciembre 2024, N° 7
CLACSO, ISSN 2796-9096
La construcción de políticas de cuidados: una visión sociológica desde la academia feminista
Conversación con Rosario Aguirre

Nº7
ISSN
Tramas
y Redes
Dic. 2024

2796-9096

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Entrevista
Berón, Alberto (2023).
Los guetos de la memoria.
Pereira: Universidad Tecnológica
de Pereira. 136 páginas.

Jefferson Jaramillo Marin


Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá
[email protected]

Fecha de recepción: 25/11/2024


Fecha de aceptación: 16/12/2024

Los guetos de la memoria es el más reciente libro de Alberto Antonio Be- Tramas
y Redes
rón Ospina, actualmente profesor titular de la Universidad Tecnológica de Dic. 2024
Pereira (Colombia), en la Facultad de Ciencias de la Educación y miembro Nº7
ISSN
del Grupo de Trabajo de CLACSO “Memorias Colectivas y Prácticas de Re- 2796-9096
sistencia”. El libro fue publicado por el sello editorial de la Universidad en la
que lleva trabajando cerca de 25 años en labores de docencia, investigación
y extensión, y es una amalgama de sugestivas discusiones e itinerarios de la
memoria en Europa y América Latina. A lo largo del mismo, tienen cabida
en las reflexiones del profesor Berón, desde el ocaso de la noción de pro-
greso hasta las crisis de las ideologías, desde la comuna como expresión de
insurrección popular hasta la ilustración judía, desde la potencia del ensayo
como trazo filosófico y literario hasta las amnesias instaladas en la cultura,
desde los autoritarismos políticos hasta los campos de concentración, des-
de la visión sobre la ciudad moderna hasta la reflexión sobre la paz y los
archivos.

Cita sugerida
Jaramillo Marin, Jefferson (2024). Berón, Alberto (2023). Los guetos de la memoria.
Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira. 136 páginas. Tramas y Redes, (7), 359-
362, 70as. DOI: 10.54871/cl4c70as
Esta obra está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual
4.0 Internacional https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_AR

| 359
Reseñas

Esta obra es antecedida por otras de sus publicaciones más re-


Tramas
y Redes cientes de 2021,1 las cuales se escribieron y publicaron en medio de la pan-
Dic. 2024 demia de COVID-19: Cuadernos de confinamiento y Librería de viejo. Con
Nº7
ISSN formas narrativas distintas pero imbricadas, este “filósofo de la memoria”
2796-9096
(Pachón, 2024) y “artista literario” (Firmiano, 2022) como lo han nombrado
algunos recientemente en el país, se adentra en la exploración “de la contin-
gencia de la existencia” confinada y desafiada por lo pandémico, buscando
desentrañar la experiencia del viaje y de la literatura, la vida de los poetas y
los delirios existenciales de lo urbano, el exilio y la protesta social, la cotidia-
nidad de los encuentros y las formas extraordinarias de lo humano.
La obra del profesor Berón se apoya en diversos autores y auto-
ras, con vasos comunicantes y desde temporalidades y espacialidades distin-
tas, en su transitar por la filosofía de la memoria. En ese sentido, el lector y
lectora puede encontrarse en sus páginas con alusiones a Walter Benjamin,
Reyes Mate, Jean Amery (Hans Meyer), Georgy Lukács, Roberto Burgos
Cantor, Franz Fanon, Karl Marx, Karl Löwith, Gershom Scholem, Bertold
Brecht, Jacques Ranciere, Michel Onfray, Richard Forster, Achille Mbembé,
Alberto Valencia, Martin Heidegger, Germán Guzmán Campos, Zigmunt
Bauman, Enrique Dussel, Franz Kafka, Theodor Adorno, Hannah Arendt,
Sigmund Krakauer, Michel Löwy, Vladimir Jankélevitch, Laura Quintana,
Rosa Luxemburgo, Wendy Brown, Casal Lodeiro, Susan Buck Morss y Svet-
Los guetos de la memoria
Berón, Alberto (2023)

lana Aleksievich.
De este libro llama de entrada la atención el título en el que se
conjugan dos palabras, “gueto” y “memoria”. La primera trae a colación
un lugar de marginamiento, mientras que articulada con la segunda es
una “especie de barrio habitado por los pensadores de la memoria” (Be-
rón, 2023, p. 7). Para el autor, este espacio aloja a intelectuales llámense
historiadores, filósofos, novelistas o sociólogos, cuyas ideas no solo han
“generado importantes desarrollos hermenéuticos, sino también posibili-
dades de impulsos resistentes” (2023, p. 8). El hilo conductor del autor, si
se quiere, de los diez capítulos que componen la obra, es que todos estos
autores/as habitan este barrio memorial, donde yerguen las ruinas, plan-
teando sendos reparos a la civilización occidental actual como productora
de “vidas desperdiciadas, daños irreparables en la biósfera y violencia en
diversidad de escalas” (2023, p. 8).
El lugar de enunciación del libro está dado por la figura del “filó-
sofo o historiador trapero que sumerge sus dedos en los desechos del pasado
para extraer aspectos olvidados y que sirven a la interpretación del mundo

1 Antes de este momento, el profesor Berón había escrito algunos ensayos filosóficos relacio-
nados con dos de los autores que atraviesan las fibras de su pensamiento: Walter Benjamin
y Reyes Mate. En esa dirección se recomienda Berón (2005 y 2010).

360 |
Reseñas

social” (2023, p. 8). A través de esa figura, el profesor Berón profundiza en te-
Tramas
mas que también se encuentran en sus otros trabajos, por ejemplo: las otras y Redes
caras del progreso, las filosofías que se nutren de lo que se margina y olvida, Dic. 2024
Nº7
los residuos, las ruinas, los escombros, en cada una de las situaciones e indi- ISSN
2796-9096
viduos olvidados, la responsabilidad histórica del historiador, pero también
del filósofo y por qué no, del poeta, el lugar de la universidad que fue un lu-
gar privilegiado para el intelectual, pero hoy banaliza el trabajo del historia-
dor y del intelectual, el historiador como un cronista de los vencidos, el lugar
de la escritura en aquellos que han experimentado el exilio, la Haskala o la
ilustración judía, la literatura mesianista pero sin mesías de los judíos hete-
rodoxos, la tradición del marxismo sobre la utopía y el mesianismo utópico,
por ejemplo la obra de Luckács, Bloch, Benjamin, Lowy, el lugar de la me-
moria en los escritores concentracionarios, el campo de concentración como
primera zona de la memoria, el lugar de la filosofía en escenarios permanen-
tes de levantamiento popular, las respuestas autoritarias a la insurrección
popular, el buen vivir como freno de mano a la locomotora del progreso, los
giros de la memoria en Colombia.
Tres aspectos quisiera señalar para cerrar esta breve reseña, in-
vitando a través de ellos, a los y las interesados/as a trasegar la obra. El pri-
mero tiene que ver con la convocatoria que hace el profesor Berón a pensar

Jefferson Jaramillo Marin


que nuestra realidad no es solo la nuestra, ni apenas la del presente que nos
correspondió vivir, sino que hace parte de un extenso periplo donde abun-
dan antepasados, vivos, muertos y futuros (2023, p. 126). El papel práctico
del filósofo aquí es central en el propósito de “descomarcalizar las discusio-
nes” (2023, p. 126), de invitar a tejer puentes entre el legado universalista y
las visiones más propias, más localizadas.
El segundo aspecto está en directa relación con las dos claves de
lectura con las cuales entroniza y cierra el texto del profesor Berón. En el pri-
mer caso, la figura del gueto nos retrotrae a la memoria judía, en el segundo,
la de la ceiba, nos conduce a la “memoria negra”. En tal sentido, la obra del
profesor Berón habría podido titularse también “De los guetos de la memo-
ria a las ceibas de la resistencia”. Ahí, por supuesto, este texto reflexionaría
lo que va del pensamiento judío diaspórico al pensar latinoamericano de-
colonial; del gueto al palenque; del campo de concentración a la plantación
esclavista, aspectos que no son desarrollados en el mismo.
El tercer asunto alude a una idea que aparece en la página 22 del
texto –y que no comparto–, donde el profesor Berón comenta “los latinoa-
mericanos nos hemos alimentado solo de las sobras de la ciencia producida
en Europa”. Desde su óptica “tenemos solo remanentes de los modelos po-
líticos producidos por los filósofos europeos”. Mi opinión al respecto es que
a partir de este comentario no se valora lo suficiente o se desconoce con su
afirmación en esta parte del texto, que hemos alentado pensamiento propio

| 361
Reseñas

–y muy propio– desde las ceibas de la resistencia latinoamericana a las que


Tramas
y Redes precisamente hace referencia en las últimas páginas de su trasegar escritural
Dic. 2024 en este libro.
Nº7
ISSN
2796-9096
Referencias
Berón, Alberto (2005). Walter Benjamin, pensador de la ciudad. Usos y re-
cepciones en América Latina. Pereira: Universidad Tecnológica
de Pereira.
Berón, Alberto (2010). El filósofo como cronista de las víctimas. En Alberto
Sucasas y José A. Zamora (editores). Memoria-política-justicia.
En diálogo con Reyes Mate (pp. 296- 310). Madrid: Trotta.
Firmiano, Diego (2022). Alberto Berón, el filósofo flâneur. El Diario.
https://www.eldiario.com.co/seccion-d/las-artes/alberto-
beron-el-filosofo-flaneur/
Pachón Soto, Damián (2024). Alberto Berón Ospina: el filósofo hacia el que
me oriento reconoce en la víctima un potencial histórico. El Es-
pectador. https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-
coyuntura/alberto-beron-ospina-el-filosofo-hacia-el-que-me-
oriento-reconoce-en-la-victima-un-potencial-historico/
Los guetos de la memoria
Berón, Alberto (2023)

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