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IMPLICANCIAS POLÍTICAS Y

ECONÓMICAS DEL BREXIT

Comunicaciones del embajador Alberto Luis Davérède


y del doctor Alfredo Gutiérrez Girault en la sesión privada
del Instituto de Política Internacional,
el 5 de julio de 2016
IMPLICANCIAS POLÍTICAS Y
ECONÓMICAS DEL BREXIT

Por el embajador Alberto Luis Davérède

El resultado del referéndum convocado por el gobierno bri-


tánico que se celebró el día 23 de junio próximo pasado tuvo una
amplia repercusión en los medios nacionales e internacionales.
Fue lógico que ello ocurriera, ya que se trata de un evento que fue
calificado como el de mayor repercusión para el futuro del Reino
Unido desde la Segunda Guerra Mundial.
Teniendo en cuenta que el tema tiene numerosas aristas, creo
que resulta apropiado, a esta altura de los acontecimientos –ya que
aún restan muchas decisiones por adoptar– concentrar esta exposi-
ción en las cuestiones que más pueden interesar en este foro.
De especial relevancia resulta el análisis de la decisión de
convocar un referéndum para decidir un tema de tanta envergadu-
ra. Resulta lícito preguntarse sobre la validez de la utilización de
un instrumento que, aun cuando esté previsto en la legislación, es
típico de una democracia directa y no de una representativa, como
es el caso del Reino Unido.

3
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

El recurso a este procedimiento para sopesar el parecer del


electorado acerca de una cuestión en particular es excepcional,
tanto en los regímenes presidenciales como en los parlamentarios,
como es el caso del Reino Unido. Y es usual en regímenes constitu-
cionales de democracias directas, como en la Confederación Suiza.
El resultado de la consulta puede ser, según el país de que se trate,
vinculante o no. En algunos sistemas presenta características espe-
ciales que condicionan el desenlace, tales como mayorías califica-
das o participación mayoritaria en regiones, estados o provincias.
En el caso británico, a pesar de la importancia del tema, la
consulta no fue vinculante para el gobierno, y el resultado no es-
tuvo condicionado por requisito alguno de mayorías especiales.
La decisión del gobierno de convocar a un referéndum fue
motivo de severos cuestionamientos. Se recordó al respecto la
afirmación de la ex Primer Ministro británica Margaret Thatcher,
en el sentido de que los referéndums sacrifican las protecciones
constitucionales y la soberanía del Parlamento en aras de la con-
veniencia política.
Un escritor y periodista de considerable prestigio, John Car-
lin, fue más allá al afirmar que “…la política no debería ser un jue-
go frívolo. Los líderes demagogos que para aumentar su vanidad
y sus ansias de poder alientan la noción de que la sabiduría de las
masas es la máxima virtud de la democracia deben ser escuchados
con cautela. Las decisiones de Estado son todas debatibles pero
exigen que aquellos que las tomen posean un mínimo de respon-
sabilidad cívica y un conocimiento de cómo funciona el Estado.
(El Primer Ministro David) Cameron pecó de una responsabilidad
histórica y una idiotez monumental al encomendar la decisión so-
bre el complejísimo tema, entendido por una ínfima fracción de la
población, de decidir o permanecer en la Unión Europea”.
La medida adoptada trae a la memoria la conocida obra de
Barbara W. Tuchman “The March of Folly” (“La Marcha de la

4
INSTITUTOS 2016 - ALBERTO LUIS DAVÉRÈDE

Estupidez”), en la que se analizan los grandes errores históricos


cometidos por diferentes Estados, y donde se plantean tres requi-
sitos indispensables para considerar una decisión estatal como una
estupidez: 1) que la medida fuera percibida como contraprodu-
cente al momento de su adopción; 2) que existiera una alternativa
viable; y 3) que el criterio aplicado fuera el de un grupo y no de
una persona.
A la luz de las circunstancias, parecería que la decisión
adoptada por el gobierno británico reunía los tres requisitos antes
enunciados.
Cabe preguntarse si sería posible revertir la decisión de
abandonar la Unión Europea, adoptada sobre la base del respeto
del referéndum. Teóricamente sería viable, ya que la consulta no
fue vinculante. Pero, al menos en el momento actual, ello no pa-
rece posible. En efecto, unos 17 millones de ciudadanos eligieron
la opción triunfante, por lo que sería políticamente indeseable ig-
norarla. En definitiva, el juego democrático implica el respeto de
las decisiones mayoritarias, y en el presente caso, aunque por una
pequeña mayoría, el electorado optó por el así llamado “Brexit”.
Por su parte, los líderes de Europa continental han indicado
claramente que “fuera es fuera”, dejando así traslucir que no exis-
te voluntad política de revisar los requisitos que se imponen a los
Estados miembros de la Unión para permanecer en ella.
No obstante, debe tenerse en cuenta que la mayoría de los
miembros del Parlamento británico no favorecen la salida del Rei-
no Unido de la UE. Pero el gobierno no parece tener intención de
consultarlo antes de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa,
que desata el procedimiento conducente a la separación. El renun-
ciante Primer Ministro David Cameron informó que dejará para
su sucesor o sucesora la adopción de este paso fundamental para
comenzar a negociar un nuevo relacionamiento del Reino Unido
con el bloque.

5
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

Sin embargo, algunos observadores opinan que es necesa-


rio un pronunciamiento del Parlamento para poder concretar este
paso, lo cual deja planteado un tema constitucional que deberá
ser resuelto. Algunos opinan, incluso, que para poder revisar el
resultado sería necesario convocar a una nueva elección general y
que el partido que resulte triunfante proponga la celebración de un
nuevo referéndum.
Otro tema de análisis que puede resultar de interés es el de
las razones que motivaron a la mayoría del electorado a pronun-
ciarse a favor del Brexit. Las principales parecen hacer sido la vo-
luntad generalizada de recobrar la autonomía de la voluntad en la
adopción de decisiones que afecten los intereses del Reino Unido.
Para quienes fueron motivados por esta razón, existiría una dele-
gación indebida de poderes y funciones en una institución excesi-
vamente burocrática, onerosa e invasiva, como sería a su juicio la
Unión Europea. Otra motivación consistiría en el rechazo al libre
ingreso en el territorio británico de ciudadanos de los otros paí-
ses miembros del bloque, que resultaría en baja de salarios y des-
ocupación para los propios súbditos británicos. También habría
influido en vastos sectores de la ciudadanía el parecer de que los
asuntos gubernamentales están manejados por élites privilegiadas
e influidos por sectores financieros acaudalados ajenos a las nece-
sidades del pueblo. Acorde con este sentimiento, la globalización
solo beneficiaría a los más ricos.
A la luz de la realidad imperante, algunos de estos argu-
mentos no estarían basados en hechos. En cuanto a la inmigra-
ción, si bien ha aumentado considerablemente en los últimos dos
años –unas 300.000 personas por año– solo cerca de la mitad
proviene de Europa, principalmente de Polonia, Rumania y Bul-
garia. Pero debe tenerse en cuenta que los porcentajes de acogida
de inmigrantes por parte del Reino Unido son similares a los de
Alemania y Francia, los dos países más afectos a la U.E. La tasa
neta de inmigración en el Reino Unido es de 2,56 personas cada

6
INSTITUTOS 2016 - ALBERTO LUIS DAVÉRÈDE

1.000 habitantes, lo cual lo ubica en el lugar número 37 a nivel


mundial.
También debe tenerse en cuenta que residen en el resto de
la U.E. cerca de un millón y medio de súbditos británicos, cuya
permanencia podría verse comprometida si el R.U. modificara sus
normas migratorias. Por otra parte, los inmigrantes resultan indis-
pensables en ciertos sectores de la economía británica, y pagan
más impuestos de lo que reciben en materia de educación y salud.
Sectores como el agrícola difícilmente podrían subsistir sin contar
con la mano de obra de los inmigrantes, menos onerosa que la
requerida por los súbditos británicos.
El desempleo en el R.U. es uno de los más bajos en el mun-
do desarrollado. Se ubica en aproximadamente en el 5 %, frente a
un 10 % en Francia y un 20 % en España. El promedio para la zona
euro de la U.E. es del 10 %.
En relación con el argumento que vincula la adhesión a la
U.E. con la pérdida de soberanía en la adopción de medidas guber-
namentales, debe tenerse en cuenta que los Estados miembros del
bloque aún conservan un considerable poder de supervisión, con-
trol e influencia sobre las medidas que se adoptan, tanto a través
de sus comisarios en la Comisión Europea, como en el Consejo
Europeo, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Euro-
peo. El Parlamento Europeo debe aprobar la legislación junto con
el Consejo de la Unión Europea. Por su parte, las iniciativas que
propone la Comisión están sujetas a una evaluación previa de su
impacto, en consulta con las partes interesadas, los representantes
de la industria y la sociedad civil.
Asimismo, los Estados poseen poder de veto sobre algunas
decisiones, tales como el ingreso de nuevos miembros, y existen
mayorías calificadas para la adopción de algunas medidas de im-
portancia particular.

7
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

Durante la campaña por el referéndum se exageró el impacto


financiero que tiene la contribución al bloque sobre el presupuesto
del R.U. Esa contribución descendió, luego de las gestiones lleva-
das a cabo por la Sra. Thatcher, de 18 billones de libras esterlinas
a 8 billones. Buena parte de esa suma vuelve al R.U. en forma de
fondos estructurales, ayudas al sector agrícola y becas educativas,
entre otros fines.
Los reparos a la pertenencia a la U.E. fundados en una in-
satisfacción con los presuntos resultados deletéreos de la integra-
ción económica sobre los sectores menos privilegiados parecen
ser, a la luz de la realidad imperante, los más justificados. En
efecto, la globalización, desregulación y liberación de los flujos
comerciales internacionales produjeron positivos resultados en
términos de combate a la pobreza y facilidades para las inversio-
nes y los servicios. Sin embargo, grandes sectores de la población
–y no solo en el R.U.– quedaron fuera de esos beneficios. Ello
produjo resentimientos y enfrentamientos, así como un resurgi-
miento de los nacionalismos y los populismos. Las clases menos
favorecidas enfrentan problemas de acceso a la vivienda –que se
encareció en el R.U. en parte como resultado de la inmigración–
educación deficitaria y falta de respeto a los valores fundamen-
tales. Los sectores carenciados tuvieron en repetidas oportunida-
des que pagar los errores de los tecnócratas, como ocurrió con el
rescate de los bancos durante las crisis, al que se hizo frente con
fondos públicos. Los sectores financieros son percibidos como
privilegiados y los salarios se encuentran retrasados y han per-
dido poder adquisitivo. En estas condiciones imperantes, la U.E.
se vuelve un objetivo irresistible para políticos oportunistas. La
decisión de plantear el referéndum fue adoptada en definitiva para
hacer frente a una división dentro del Partido Conservador con
respecto a la permanencia en el bloque económico, a partir de la
prédica populista del UKIP, el partido de derecha favorable a la
separación.

8
INSTITUTOS 2016 - ALBERTO LUIS DAVÉRÈDE

Resulta lamentable que una medida tan drástica como fue


el someter una decisión que condicionará el futuro del R.U. –y
también de la U.E.– no haya sido adoptada luego de una profunda
reflexión colectiva, debidamente informada, sino que haya sido
motivada por intereses partidarios que algunos consideran mez-
quinos. Campaña signada por un proceso que, como lo denunció
el Arzobispo de Canterbury en la Cámara de los Lores, sembró
odio y veneno en la sociedad británica.
Queda ahora un largo camino que recorrer hasta conocer
qué características tendrá en definitiva la nueva inserción mundial
del R.U., su relacionamiento con la U.E. y el futuro del bloque. El
desafío es extraordinario y las consecuencias serán de gran enver-
gadura, pero la diplomacia británica ha demostrado su eficiencia
ante anteriores retos de similar trascendencia. Que el R.U. se trans-
forme en un país quizás más pequeño territorialmente, aislado y
con menor peso en las relaciones internacionales, o en una nación
que gane en libertad de comercio y autonomía en sus decisiones
dependerá en gran medida de la habilidad de sus negociadores.

9
LA SALIDA DEL REINO UNIDO
DE LA UNIÓN EUROPEA:
Estado de situación y posibles impactos para la
economía mundial y para Argentina

Por el Dr. Alfredo Gutiérrez Girault

Un resultado sorpresivo, sin explicación


desde el desempeño de la economía…

El resultado del referéndum del 23 de junio pasado consti-


tuyó un primer paso para la salida del Reino Unido del marco de
la Unión Europea. La diferencia fue extremadamente ajustada y
con marcadas y notables diferencias entre las regiones que com-
ponen al Reino Unido y entre los distintos segmentos de la pobla-
ción: mientras Londres, Escocia e Irlanda del Norte optaron por
“Remain”, el resto de las regiones se inclinaron por el “Leave”;
a su vez los jóvenes se inclinaron mayoritariamente por la per-
manencia y la población madura-avanzada por la ruptura. Estos

11
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

perfiles de adhesión seguramente tendrán importancia en la evolu-


ción posterior de la vida política de U.K. Obviamente, el resultado
necesita la ratificación parlamentaria para tener efecto pero todo
indica, al menos hasta la fecha, que las Cámaras convalidarán el
veredicto de las urnas.
En las semanas previas al referéndum, los mercados habían
anticipado, siguiendo las encuestas de opinión pública, que una
vez más mostraron su precariedad cuando los resultados son “ce-
rrados”, el triunfo del voto por la permanencia y, con optimismo,
se habían posicionado en consecuencia. Obviamente, cuando los
resultados favorables al “leave” se conocieron, la corrección fue
mayúscula siendo necesario “undershooting”, que se tradujo en
una caída espectacular de las bolsas y una depreciación marcada
de la libra esterlina.
Con el correr de los días, sin embargo, los mercados se es-
tabilizaron, en parte por la acción coordinada de las autoridades
monetarias de Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos.
No se observó tampoco contagios importantes. Pero la percepción
de que el hecho significaba un cambio profundo en el orden eco-
nómico internacional no se disipó.
¿Cómo explicar el sentido del voto de la sociedad británica?
Hay diversas hipótesis, según se consideren aspectos económicos,
sociales y culturales.
La información relevante se incluye en el Cuadro1.
La situación económica del Reino Unido al momento de
producirse el referéndum no parece justificar el resultado del mis-
mo. El Producto Interno Bruto (PIB) aumentó en los últimos cinco
años a una tasa media anual del 2,1 %, valor que excede el creci-
miento medio anual del conjunto de las economías avanzadas en
el mismo período (1,6 %) y que triplica al de la Unión Europea
(0,6 %); debe reconocerse que en el 2015 la economía daba seña-
les de estarse desacelerando suavemente (el pronóstico de aumen-

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INSTITUTOS 2016 - ALFREDO GUTIÉRREZ GIRAULT

Cuadro 1. El Reino Unido y la Unión Europea: Un analisis comparado. Princi-


pales variables económicas y sociales (datos para 2015 salvo indicado).

Reino Unión Economías


Variable
Unido Europea avanzadas
PIB (us$mmm) 2.950,0 18.470,0 s/d
PIB p. cápita (us$) 45.700 s/d s/d
PIB (∆ % promedio 2011-2015) 2,1 0,6 1,6
Inflación (∆ % prom 2011-2015) 2,3 1,4 1,6
Población (mm) 63,0 380,0 s/d
Inversión/PIB 17,2 19,6 20,7
Tasa de desocupación 5,1 10,1
Cuenta Corriente Bza de pagos /PIB -5,2 3,0 0,7
Cta. capitales Bza de Pagos /PIB 0,1 1,3 s/d
Exportaciones (us$ mmm) 650,0 5.990,0 s/d
Importaciones (us$ mmm) 715,3 5.781,1 s/d
Reservas Internacionales (us$ mmm) 118,0 700,0 s/d
Resultado Fiscal total /PIB -4,4 -2,0 -3,0
Resultado Primario /PIB -2,8 0,1 -1,4
Ingresos Fiscales /PIB 35,7 46,5 36,6
Gasto Público /PIB 40,2 48,5 39,6
Deuda Pública /PIB 89,3 93,2 105,8
Circulante ((us$ mmm) 103,9 1.200,0 s/d
M3 (us$ mmm) 3.255,0 12.000,0 s/d
Coeficiente de Gini (2012) 0,36 0,37 0,39
Índice de Desarrollo Humano (2013) 0,892 s/d 0,810
Índice de Calidad Institucional
10º s/d s/d
(posición) 2014
Índice de Competitividad (posición)
10º s/d s/d
2015
Volumen de Inmigrantes (en % de la
12,4 12, 12,5
población)
Resultado pruebas PISA (puntos) 2012 505 500 490

Fuente: Elaboración propia, con datos de FMI, PNUD, Banco de Inglaterra, Banco Cen-
tral Europeo, WorldEconomicForum y Fundación Libertad y Progreso.

13
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

to del PIB para el 2016 en los días previos al referendum era de


1,8 %). En síntesis, vis a vis su propia historia y el desempeño de
las economías avanzadas, en términos de crecimiento la perfor-
mance del Reino Unido era más que aceptable. Más aún, el PIB
per cápita supera los 45.000 dólares.
La tasa de inflación media en el citado quinquenio fue de
2,3 % anual, apenas por encima del promedio del mundo desa-
rrollado y con una tendencia claramente a la baja en 2016 (0,4 %
interanual a junio).
A fuer de críticos, la tasa de Inversión en términos del PIB
resulta algo baja (17,2 %) en 2015, pero no al punto de ser un dato
alarmante.
En síntesis, dentro de un mundo de bajo crecimiento, el des-
empeño del Reino Unido podría definirse como razonable desde
la perspectiva de las variables estrictamente económicas “reales”.

… ni tampoco desde los indicadores sociales


y del mercado de trabajo
Una hipótesis alternativa del triunfo del “leave” radicaría en
que, como ocurre en otros países europeos, en U.K. podría existir
un sentimiento de frustración en la sociedad y de percepción de una
injusta distribución de la riqueza que habría dominado a los votan-
tes e incidido en el voto de quienes concurrieron a votar; en otros
términos los que fueron a votar fueron los “enojados”. Sin embargo,
los datos objetivos provenientes de distintas fuentes tampoco ratifi-
can esta hipótesis, según puede apreciarse en el Cuadro 1.
Una primer evidencia la aporta la tasa de desempleo: en
el 2015 fue 5,1 %, la mitad de la observada en la Unión Euopea
(10,1 %) y similar a la que históricamente ha enfrentado el Reino

14
INSTITUTOS 2016 - ALFREDO GUTIÉRREZ GIRAULT

Unido, lo que abate la hipótesis de un aumento en el desempleo


que podría explicar el malhumor social. De todas maneras, debe
señalarse que éste es un promedio nacional y que puede encubrir
situaciones regionales y locales de cierta complejidad.
Por otra parte, el Coeficiente de Gini en el Reino Unido
arroja un valor de 0,36 (valores más bajos sugieren una distri-
bución más igualitaria) similar a los observados en el resto de la
Unión Europea y menores a los predominantes EE.UU. (0,40);
recuérdese que a menor valor del coeficiente resuta más equitativa
la distribución.
Si se desea un indicador más amplio que combine variables
económicas, del mercado de trabajo, aspectos sociales, educacio-
nales, etc. puede recurrirse al Índice de Desarrollo Humano (IDH)
que calcula el PNUD; en este caso, el valor del IDH en el Reino
Unido es significativamente más alto que en el conjunto de las
economías avanzadas (como promedio). Por lo tanto cuesta acep-
tar la tesis que la situación social general en U.K. fuera peor que
en el mundo desarrollado.
Se ha argumentado que la inmigración genera tensiones
sociales, particularmente por el temor de los trabajadores de ser
desplazados por los provenientes de países del Este Europeo. Sin
embargo, por ahora la proporción de inmigrantes como porcentaje
de la población total ronda el 12 % y es similar al observado en la
Unión Europea y en el promedio de las economías avanzadas.
Más aún otros indicadores como la calidad de la educación
(medida por el resultado en las pruebas PISA) muestran al Reino
Unido en el mismo nivel o levemente por encima que el promedio
de la Unión Europea y las economías avanzadas.
Finalmente, podría pensarse que la sociedad se frustró por
sentirse desprotegida por las instituciones. Sin embargo, utilizan-
do índices de calidad institucional, el Reino Unido aparece en el
décimo lugar entre más de 150 países.

15
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

Los impactos políticos, económicos y financieros


fuera y dentro del Reino Unido serán significativos…
Cualquiera sea el motivo que llevó al éxito del “Leave”, el
resultado del referéndum tiene efectos geopolíticos relevantes que
influirán en la economía del propio Reino Unido y de la Unión
Europea en el corto y mediano plazo.
En ese sentido, la agenda del mundo incluye una serie de
eventos en el futuro inmediato, por caso las elecciones presiden-
ciales en EE.UU., en dónde la actitud de los votantes puede ser
influida por la experiencia del Brexit, en términos de que lo im-
probable se vuelve posible. En la misma línea, puede influir en el
desarrollo de los movimientos nacionalistas en Italia, Francia, Ho-
landa, etc. Y alentar la fantasía de nuevas fracturas o directamente
de una disolución de la Unión Europea.
Por cierto, el desarrollo de los efectos del cuadro de si-
tuación post Brexit y de las medidas que adopten los gobiernos
dependerá de la forma que se lleve adelante la negociación del
“divorcio” entre Reino Unido y la Unión Europea y de cómo evo-
lucionen los conflictos dentro de cada uno de los bloques (por caso
las tendencias secesionistas de Escocia e Irlanda del Norte).
El análisis de los impactos en el plano económico y finan-
ciero debe dividirse en el corto plazo y en el largo plazo, y en
ambos casos son importantes.
En el corto plazo, y más allá que los riesgos políticos men-
cionados más arriba se concreten o no, una de las consecuencias
del resultado del referéndum radica en que podría imponer un ses-
go “bearish” a los mercados financieros hasta que los hechos prue-
ben que estos temores son infundados.
Afortunadamente, el contexto de elevada liquidez y tasas de
interés nominal sumamente bajas negativas (no tanto las reales)
cuando no negativas, lubrica las tensiones, al menos por el mo-

16
INSTITUTOS 2016 - ALFREDO GUTIÉRREZ GIRAULT

mento. Los bajos rendimientos de los bonos soberanos de España


y de Italia, cercano al 1 % anual, son un ejemplo elocuente de esa
alta liquidez.
Esto forma una suerte de colchón a lo que se debe agregar un
previsible esfuerzo de cooperación de los bancos centrales de las
economías avanzadas, es decir del Banco de Inglaterra, del Banco
Central Europeo, de la Reserva Federal y del Banco de Japón para
evitar que se produzca en los mercados una pérdida de riqueza que
derive en una parálisis de la demanda agregada como ocurriera en
las primeras semanas posteriores a la crisis de Lehman en el 2008.
Cabe recordar que en aquella oportunidad resultó contrastante la
rápida decisión de la Reserva Federal de ampliar los mecanismos
que proveían liquidez a los bancos con el ritmo más pausado del
Banco Central Europeo. Y esta diferencia de velocidades de reac-
ción y montos involucrados se manifestó luego en la duración e
intensidad del receso en una y otra área.
En esta oportunidad, se supone que la cooperación debería
materializarse en una acción coordinada en los mercados financie-
ros y cambiario, y complementada con la creación de la liquidez
necesaria para evitar que la turbulencia se propague y produzca
males mayores. En condiciones normales se podría sugerir una
baja de las tasas de interés pero éstas se encuentran ya en niveles
mínimos sobre todo en Unión Europea, como se mencionó más
arriba; de todas maneras es posible que la Reserva Federal demore
algunos meses la tantas veces anunciada y tantas veces postergada
suba de tasas.
Para la economía del Reino Unido hay cuatro efectos previ-
sibles en el corto plazo:
i) Una reducción de la tasa de crecimiento en el segundo se-
mestre del 2016 y en el 2017 a un entorno entre 0 % y 1 %;
esto implica un crecimiento bastante menor al histórico
que, como fue señalado, supera levemente el 2 % anual.

17
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

ii) Un flujo de salida de capitales que reforzaría la debilidad


de la libra esterlina. Ello, si bien alentaría las exporta-
ciones (incluyendo turismo receptivo) y desalentaría las
importaciones del Reino Unido lo cual resulta a priori
positivo tendría otros efectos adversos. Para citar dos,
el impacto en las hojas de balance de las empresas ex-
tranjeras radicadas en el país y el descalce de monedas
que sufren los bancos. El “divorcio” obligará a cambios
regulatorios importantes en el sistema financiero.
iii) Es probable que Reino Unido sufra la pérdida de algu-
nos mercados dentro de la Unión Europea perjudicando
así sus exportaciones; ello puede mitigar los eventuales
efectos favorables de una moneda depreciada.
iv) La desintegración de algunas cadenas productivas ínti-
mamente interrelacionadas con las empresas ubicadas en
la Unión Europea. Los vecinos son socios naturales de
comercio e indisponerse con ellos perjudica la actividad
económica. Este aspecto es relevante: ténganse en cuen-
ta que Reino Unido figura 10 en el ranking de competiti-
vidad y esa posición ventajosa se verá resentida.

… y la capacidad de respuesta del Reino Unido


limitada

Pero más allá que el desempeño reciente de la economía del


Reino Unido haya sido razonable desde una perspectiva histórica
y en clave internacional comparada, el problema que posiblemen-
te haya sido subestimado por los votantes que se inclinaron por el
“leave”, es que en la coyuntura hay dos frentes en que está en una
situación compleja: el externo y el fiscal.

18
INSTITUTOS 2016 - ALFREDO GUTIÉRREZ GIRAULT

En primer lugar, como se muestra en el Cuadro 1, la cuenta


corriente de la balanza de pagos del 2015 fue fuertemente defi-
citaria: 4,3 % del PIB. En años normales una parte del déficit de
cuenta corriente ha sido financiado con inversión directa extranje-
ra con bajo costo. Pero el dato relevante es que el 48 % del total de
inversión directa extranjera que recibe U.K. proviene de la Unión
Europea.
Post Brexit el entorno para esas inversiones ha cambiado,
dando lugar a un contexto de incertidumbre sobre las reglas de
juego de divorcio que tardarán en definirse, de debilidad de la libra
esterlina agravada por un bajo nivel de reservas internacionales en
el Banco de Inglaterra (equivalen apenas al 12 % de las importa-
ciones anuales, contra el 40 % / 50 % que recomienda la literatura).
Esto no constituye un marco atractivo para que el flujo de
inversión directa extranjera se sostenga. Si la inversión directa ex-
tranjera se reduce será necesaria una corrección aún mayor de la
libra esterlina para ordenar el sector externo, de nuevo agravada
por la falta de colchón que brindaría un nivel más alto de reservas
internacionales. Y debe tenerse en cuenta, como ya fue menciona-
do, que en la hoja de balance de los bancos ingleses el financia-
miento en moneda extranjera tiene una participación importante.
Otra vulnerabilidad vinculada con su sector externo es que
la mitad del comercio exterior de Reino Unido se destina a la
Unión Europea. En particular, de sus exportaciones totales, que
en el 2015 rondaron los 650 mil millones de dólares de los cuales
el 50 % se destinó al continente europeo. Si los países del bloque
buscan proveedores en el resto del mundo, el efecto sobre la eco-
nomía real del Reino Unido será muy significativo. De nuevo, en
este plano será crucial cómo se negocie la separación.
En segundo lugar y desde otro plano, la situación fiscal del
Reino Unido es también compleja. Como ocurrió con otros países
desarrollados luego de la crisis del 2008 se realizó una política

19
ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

fuertemente expansiva cuya clave fue aumentar el gasto mante-


niendo los recursos, lo que resultó inicialmente en un aumento en
el déficit fiscal que comenzó a revertirse lentamente en los últimos
años. Ese bache se financió con fuerte aumento de deuda pública.
El estado de situación de las finanzas públicas del Reino
Unido en 2015 mostraba un resultado primario negativo de 2,8 %,
un déficit total de 4,4 %, y un nivel de deuda pública de 89 %, todo
en términos del PBI. Si bien los números ingleses son mejores que
los de los países de la Unión Europea (a excepción de Alemania),
no hay espacio para una nueva escalada de gasto público o de
reducción de impuestos que agregue otros veinte puntos de deuda
pública. En resumen, no hay espacio para hacer una política fiscal
contra cíclica expansiva que compense las tendencias contractivas
que provocaría el “leave”, mencionadas en párrafos anteriores.
Si en la caja de herramientas del Secretario del Tesoro no hay
suficientes herramientas para mitigar efectos recesivos del Brexit,
los ojos se posarán en el Banco de Inglaterra, y la demanda será por
más facilitación monetaria. Otro argumento para una libra débil.
Finalmente estimaciones a largo plazo sugieren que en el
año 2020 el PIB del Reino Unido será 5 % menor al que hubiera
logrado de mantener su status previo. Si bien estas estimaciones
descansan en muchos supuestos, constituyen una señal de que los
efectos adversos no se agotan en los que se vislumbran en el corto
plazo sino que persistirán en el tiempo.
Claramente, si el camino de la unificación europea se pensó
en tiempos difíciles para el mundo, no fue solo porque se obte-
nían ventajas políticas importantes como generar incentivos para
una convivencia pacífica entre vecinos que habían guerreado entre
ellos por siglos y tener una base de negociación más sólida frente
a las potencias dominantes en el escenario internacional. También
había motivos económicos originados en la búsqueda de econo-
mías de escala, la articulación de cadenas de producción y en la

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INSTITUTOS 2016 - ALFREDO GUTIÉRREZ GIRAULT

reducción de costos de transacción, de manera de aumentar la efi-


ciencia de las economías nacionales. Si todo esto era cierto en el
plano de la teoría económica (el enfoque de las áreas óptimas) y se
comprobó en el plano de los hechos, retroceder tendrá necesaria-
mente costos económicos para los países involucrados.

Los efectos sobre la Unión Europea también serán


negativos

El ritmo de crecimiento de la economía de la Unión Europea.


“remanente” también se verá afectado de manera negativa: sobre el
ya magro desempeño que venía mostrando en los últimos años (con
un crecimiento de 0,6 % en el último quinquenio, como promedio
anual), este episodio puede implicar una baja de entre 0,5 % y 1 %.
Es probable que se observen problemas por la desarticulación de
cadenas productivas, cambios de proveedores, etc. La logística de
la actividad económica está ordenada de una manera que se verá
modificada por el “divorcio” y que tardará en recomponerse.
Pero quizás el efecto adverso más importante para la Unión
Europea sea de orden político: el de la incertidumbre respecto de
que otros países puedan seguir el mismo camino que el Reino Unido
y lo que esta incertidumbre provoque en los mercados financieros.
Por supuesto, las corrientes secesionistas en los distintos
países tienen un argumento para atraer nuevos adeptos, presionar
sobre sus gobiernos, etc. Esto puede condicionar a los negociado-
res de la Unión Europea en el sentido inducirlos a endurecer sus
exigencias ante el Reino Unido de manera de desalentar nuevas
fugas. Mientras estos factores no se resuelvan, el euro mostrará
signos de debilidad frente al dólar y al yen, como ya fue señalado.

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ANALES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

El impacto para las economías en desarrollo


Para las economías emergentes el escenario de la economía
mundial que se conforma a partir del Brexit no es favorable. El
menor crecimiento de Europa y del Reino Unido provocará me-
nor crecimiento de la economía mundial y desaceleración en un
crecimiento del comercio internacional que ya mostraba signos de
debilidad en los últimos años, con una disminución notable en la
elasticidad ingreso del comercio, que se ha reducido a 1. Esto no
ayuda ni al aumento de los volúmenes comerciados ni a los pre-
cios de las materias primas.
La capacidad de compra externa de las economías emergen-
tes se reducirá.
En lo que hace al canal financiero, los flujos de capital hacia
el mundo emergente que se recompusieron significativamente en
el segundo trimestre del año, podrían verse afectados negativa-
mente de producirse un aumento de en la aversión al riesgo (me-
nos fondos y prima de riesgo más alta).
En el caso particular de Argentina y en términos de su co-
mercio, la participación de Reino Unido es de 1 % y la de la Unión
Europea de 15 % (sobre la suma de exportaciones e importaciones
de Argentina). Por lo tanto el impacto del menor crecimiento del
Reino Unido es relativamente bajo; no así el de la desaceleración
del crecimiento de la U.E. Debe recordarse que esta última es pro-
veedora del 20 % de las importaciones de Argentina (en particular
de bienes de capital), y compradora de un tercio de las exporta-
ciones de Manufacturas de Origen Agropecuario de Argentina. En
el caso del comercio de servicios reales (seguros, fletes, servicios
financieros), la estimación del impacto en términos de actividad es
más complejo (y probablemente aumente la gravitación del Reino
Unido), pero no por ello deja de ser importante.

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