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Mitos y Leyendas del Callejón de Huaylas

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“AÑO DEL BICENTENARIO, DE LA CONSOLIDACION DE NUESTRA

INDEPENDENCIA, Y DE LA CONMEMORACION DE LAS HEROICAS


BATALLAS DE JUNIN Y AYACUCHO”
ESCUELA SUPERIOR DE FORMACION
ARTISTICA PUBLICA –ANCASH

Área: FOLKLORE MUSICAL


PERUANO
ESPECIALIDAD: música
CICLO: II
tema: COSTUMBRE Y
TRADICIONES
Docente: PEDRO LEIVA
Alumno: JESUS Tolentino pacosh

2024
DEDICATORIA
Este trabajo de investigación está
dedicado primeramente a Dios, que
día a día me ayuda a seguir
adelante brindándome su bendición
y una buena salud.
También quiero dedicar este
trabajo a todos mis familiares que
de distintas maneras me apoyan
para poder salir adelante, siempre
motivándome para no rendirme.
A mis amigos, quienes me han
apoyado con mucha paciencia y
siempre dándome muy buenos
consejos para no desviarme del
buen camino. Por último, quiero dar
las gracias a algunas personas más
por todas sus sabias palabras que
me ayudaron a poder realizar este
trabajo.

Índice
CARATULA
DEDICATORIA
INDICE
INTRODUCCION
MITOS Y LEYENDAS DEL CALLEJON DE HUAYLAS

INTRODUCCION
El Callejón de Huaylas o Valle del Santa es un estrecho y alargado valle aluvial de
la Cordillera de los Andes (Departamento de Ancash, Perú), formado por el recorrido
del río Santa desde su origen en la laguna altoandina de Conococha hasta el Cañón del
Pato. Este valle está rodeado por la Cordillera Negra al oeste y la Cordillera Blanca al
este; esta última es la cadena montañosa tropical más elevada del planeta con cimas
superiores a los 6000 m de altitud cubiertas de hielo y nieve, mientras que la Cordillera
Negra alberga montañas de hasta 5100 m s. n. m, las que se caracterizan por no
presentar nieves, aunque en los meses más fríos se acumulan en algunas de sus cimas
grandes depósitos de granizo y escarcha que le dan una tonalidad blanquecina.
MITOS Y LEYENDAS
DEL CALLEJON DE
HUAYLAS
LA LEYENDA DE HUASCAR Y HUANDOY:
Cuenta la Leyenda que, en el reino de la cordillera de los Andes, en el paraíso del valle
del Callejón de Huaylas, vivían los dioses. El dios supremo, Inti (el sol), tenía una hija
llamada Huandoy.
Huandoy era una bella joven, su padre pensaba casarla para toda la eternidad con un
dios de belleza similar, de iguales virtudes y tan poderoso como él. Pero en el corazón
del valle, en el poblado de los yungas, Yungay, vivía un gentil y valiente joven mortal,
llamado Huáscar, que se enamoró profundamente de Huandoy y ella correspondía al
gran amor de Huascarán. Cuando el dios padre se enteró de los amores entre su hija y
el joven mortal, le suplicó que le dejara, que vivir con un mortal no era conveniente
para una diosa: pero la pasión de los jóvenes era superior a las súplicas del padre, a sus
consejos y sermones.
Tan grande fue la rabia que sintió el dios supremo, Inti, ante la fuerza de este amor con
un mortal, que maldijo a la pareja de amantes y los condenó para la eternidad a vivir
separados. Los convirtió en dos grandes montañas de granito y los cubrió de nieves
perpetuas para calmar su ardiente pasión. Entre las dos montañas situó un valle
estrecho y profundo para que estuvieran totalmente aislados. En su furia, el dios padre
elevó las montañas a una altura majestuosa, para que los jóvenes se pudieran ver,
pero que nunca más se pudieran llegar a tocar.
Los enamorados lloran por su dolor, funden gota a gota la nieve que los cubre y sus
llantos de amor se unen en un lago de color azul turquesa para toda la eternidad. Este
lago recibe el nombre de Chinancocha y Orconcocha. Las montañas que llevan los
nombres de los príncipes Huandoy y Huáscar tienen una altitud de 6560 m.s.n.m. y
6768 m.s.n.m. son las montañas más altas del valle y de todo el país.

Ichik Ollku:
Hace mucho tiempo, en el caserío de Coirocsho,
distrito de Pueblo Libre, vivía una criatura temida por todos, conocida como el Ichiq
Ollku. Este extraño ser tenía la costumbre de
merodear por los alrededores, raptando a los niños queencontraba a su paso. Las
familias vivían con miedo, siempre pendientes de sus pequeños para evitar que
cayeran en sus garras. Un día, un niño valiente caminaba solo por el campo, cuando de
repente se encontró con un ser pequeño que estaba completamente desnudo. Este ser
desnudo, con voz suave,
le pidió ayuda: "¿Me puedes ayudar a alzar mi carga? Está un poco más allá". El niño,
mostrando su bondad, respondió sin dudar: "Por supuesto, yo te ayudo”. El ser
desnudo le dijo: "Entonces, por favor, ve adelante". El niño, un poco
confundido, preguntó: "¿Por qué debo ir adelante yo?". A lo que el ser desnudo
respondió con una sonrisa: "Es que yo te voy a indicar el camino para que no te
pierdas". Confiado en la sinceridad del nuevo amigo que hizo, el niño comenzó a
caminar al frente, mientras conversaban animadamente. Caminaban alegremente
cuando encontraron una pequeña zanja en el camino.
Sin pensarlo mucho, el niño empezó a cruzarla. Pero, de repente, sin previo aviso, el se
r desnudo, quien en realidad era el Ichik ollku lo tomó por sorpresa, con una fuerza
aterradora, lo arrastró hacia el bosque. El pequeño gritó pidiendo ayuda, pero sus
voces se perdieron en la espesura.
EL PISHTAKU:
La preocupación por la grasa corporal tiene una larga tradición en la región andina, al
punto que los indígenas prehispánicos le rendían culto en la forma del
dios Viracocha (literalmente "mar de grasa" en quechua). También es natural para los
campesinos pobres ver a la gordura y al exceso de grasa corporal como una señal de
vida, buena salud, fuerza y belleza. Se creía que muchas enfermedades tienen su
origen en la pérdida de grasa corporal, por lo que la delgadez extrema era despreciada.
Tomando en cuenta esto, la práctica de los conquistadores de tratar sus heridas con la
grasa corporal de los indígenas muertos en batalla horrorizó a estos.
La figura del pishtaco aparece desde muy antiguo en la tradición quechua, ya en
épocas prehispánicas se tienen noticias de sicarios enviados por los grupos de poder o
por etnias rivales para eliminar a personajes importantes o simplemente diezmar la
población.
La leyenda en su forma actual se remonta a la conquista española de América del Sur.
Los indígenas andinos temían a los misioneros españoles, pues los consideraban
pishtacos y creían que mataban personas para sacarles su grasa, con la cual
engrasaban las campanas de las iglesias para que suenen mejor. Ricardo
Palma menciona en sus Tradiciones Peruanas (Los Barbones) la figura del pishtaco o
naqak en Cuzco, narra la agresión que los indígenas cuzqueños infringieron a un grupo
de betlemitas acusándolos de pishtacos, pues a decir de estas personas los buenos
frailes secuestraban personas a quienes extraían la grasa para elaborar los ungüentos
con que curaban en el hospital que ellos tenía al costado de su iglesia y monasterio.
En la actualidad, leyendas similares afirman que las maquinarias de un ingenio
azucarero necesitan grasa humana como lubricante, o que los motores a reacción de
los aviones no pueden arrancar sin una gota de grasa humana.
La creencia del pishtaco ha afectado a los programas internacionales de asistencia,
haciendo que varias comunidades rechacen al programa estadounidense Food for
Peace por el temor que su verdadero propósito era engordar a los niños para luego
matarlos y extraerles su grasa. Los indígenas han atacado a los geólogos que
efectuaban registros en el altiplano de Perú y Bolivia, al confundirlos con pishtacos. El
trabajo de los antropólogos se ha visto limitado, ya que se rumoreó que las mediciones
de los pliegues de grasa corporal eran parte de un plan para seleccionar a los
individuos más gordos y que luego serían víctimas de los pishtacos. En 2009, la
leyenda del pishtaco fue citada como un posible factor contribuyente en la supuesta
creación por parte de la Policía Nacional del Perú de una historia sobre una banda que
mató a 60 personas para extraerles su grasa corporal.

VIRGEN DEL ROSARIO:


La Virgen María, por su papel preeminente en la Obra de la Salvación, unido
indisolublemente al de Cristo como Madre y Socia Corredentora, aunque subordinado
a éste, ocupa un lugar destacado en el santoral. La Iglesia, que celebra los misterios de
Cristo en el año litúrgico, tiene también muy presente a la Madre, que junto a Él y por
Él cooperó en nuestra redención como Nueva Eva, por lo que recibe un culto de
hiperdulía, una veneración superior a la concedida a ángeles y santos. Una memoria
diaria se encuentra en la misa, en la plegaria eucarística o canon, registrada ya en los
siglos IV-V, y en la antífona mariana al final de Completas, cerrando el Oficio Divino.
Semanalmente tenemos el culto sabatino, con la Memoria de Santa María en sábado,
que también comentaremos, en la misa a partir del siglo VIII y en el Oficio a partir del
X, que se generaliza desde el siglo XIII.
En todos los tiempos litúrgicos aparece María mencionada y celebrada, hasta tal punto
que algunas fiestas cristológicas exaltan tanto la misión de María que pueden
considerarse también fiestas mariales, tales como la Anunciación o la Presentación en
el Templo. Pero, además, ya desde la primitiva Iglesia se empezó a tributar a María un
culto propio, aunque no podemos documentar una fiesta litúrgica en su honor antes
del siglo IV, pues en la primitiva Iglesia se empezó a conmemorar a los santos en el
lugar de su sepultura, por lo que el ciclo santoral surge con la conmemoración de los
mártires. A mediados de este siglo, en Oriente, ya hay testimonios de una fiesta
mariana celebrada el domingo anterior a Navidad, llamada Memoria o
Conmemoración de Santa María. Pronto pasó a Occidente, particularmente a la Iglesia
milanesa. En Roma se señaló el primero de enero, anterior a la Octava de Navidad y a
la fiesta de la Circuncisión, pero pronto fue suplantada por la del quince de agosto, que
parece que en su origen no conmemoraba ningún misterio particular mariano. La
primera fiesta mariana vinculada a un acontecimiento de la vida de María parece ser la
Purificación, entre los griegos Hypapante.

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