Ilovepdf Merged
Ilovepdf Merged
ÍNDICE
- Nacido en Estagira el año 384 a.C., pronto se traslada a la corte macedonia, ya que su
padre es médico oficial del rey Amintas. Gracias a ello recibe una formación especial de
tipo empírico que despierta su interés por la biología. Se hace amigo del futuro rey Filipo.
- Se traslada a Atenas, donde ingresa en la Academia de Platón, conociendo así las
doctrinas de su maestro. Pero debido a su amistad con el rey Filipo II tendrá que abandonar
la ciudad.
- Inicia así unos años de peregrinaje por tierras griegas. Es un tiempo de observación y
catalogación de plantas y animales, así como fenómenos meteorológicos. Se va
distanciando de Platón. Es llamado a Macedonia para ser educador de Alejandro Magno,
con lo que tiene en sus manos el sueño platónico de educar a un rey.
- Finalmente, regresa a Atenas y funda el Liceo (335 a.C.) como centro alternativo a la
Academia. El último año de su vida tendrá que abandonar Atenas acusado de impío. Dicen
que se fue pronunciando la frase: “me voy para que Atenas no cometa un segundo crimen
contra la filosofía” (en referencia a la muerte de Sócrates).
- A Aristóteles tenemos que situarlo en diálogo con los autores presocráticos, ya que vuelve
a preguntarse por los asuntos de la naturaleza, así como con las doctrinas de Platón, su
maestro. También se distancia de las posturas sofistas, que siguen muy en boga en
Atenas. La filosofía de Aristóteles abarcará todos los temas.
Para Aristóteles, la naturaleza comprende todos los seres naturales dotados de movimiento.
De su explicación se encarga la física, que es una ciencia teórica1 que estudia las realidades
sometidas al cambio. Estudiaremos la Física aristotélica en torno a cuatro temas: teoría de las
causas, teoría hilemórfica, explicación del movimiento y cosmología.
Nuestro autor aborda el estudio de la naturaleza examinando las causas que producen
cualquier hecho o fenómeno. De ahí la importancia del concepto causa, que define como el
principio del cual algo procede. Aristóteles entiende que para explicar todo lo existente es
necesario recurrir a cuatro causas:
Tanta importancia tienen esta dos causas en la explicación de los seres, que a partir de
ellas Aristóteles elabora su teoría fundamental del ser o hilemorfismo. Según esta teoría todos los
seres son un compuesto inseparable de materia (hylé) y de forma (morphé). Materia y forma solo
pueden distinguirse mentalmente, ya que en la realidad resultan inseparables. Aristóteles une en
este concepto el mundo ideal y el mundo sensible platónicos, superando la división irreconciliable
de su maestro. Podríamos definirlas así:
Para nuestro filósofo la imposibilidad que tuvieron los primeros filósofos de explicar el nacer
y el perecer en la naturaleza se debió a que recurrieron a un solo tipo de causa (por ejemplo Tales
una causa material, el agua; los pitagóricos o Platón una causa formal, los números y las ideas;
etc.), sin caer en la cuenta de que las cuatro intervienen en todo lo que existe en la naturaleza.
Por último, también es relevante, en la teoría aristotélica, el papel que desempeña la causa
final en la explicación de la naturaleza. Aristóteles defiende el teleologismo, postura que influirá
en la Antigüedad y la Edad Media, y que afirma que la naturaleza no hace nada en vano o
azarosamente, sino que todo ser tiende a la realización de su propio fin, hacia su
perfeccionamiento o entelequia.
1
La ciencia en Aristóteles se relaciona con el deseo humano de saber y llegar a conocer la esencia de las cosas. Divide
las ciencias en tres grupos:
a. Teóricas: buscan el saber por sí mismo (Metafísica, Física y Matemáticas)
b. Prácticas: buscan el saber para actuar bien en la vida (Ética y Política)
c. Productivas: buscan el saber de cara a un hacer (diferentes Artes)
2.3. El problema del cambio.
Una vez explicado el origen de los seres mediante la teoría de las cuatro causas, Aristóteles
aborda el estudio del cambio o movimiento de los seres que tantos problemas ocasionó a los
filósofos anteriores.
El cambio o movimiento es cualquier modificación que pueden sufrir los seres en su forma o
en sus relaciones. Para que se produzca el cambio o movimiento son necesarios tres principios: la
materia (aquello que permanece en el cambio), la privación de una forma (la que no se tiene pero
se puede adquirir en el cambio) y la forma que se adquiere, una vez perdida la que se poseía
anteriormente.
Para el estagirita son dos los tipos de cambio: cambio sustancial, cuando se da la
generación o corrupción de un ser, y cambio accidental, cuando se modifican algunos aspectos del
ser (alteración -color, sabor,etc.-, disminución, aumento, desplazamiento).
La explicación que da Aristóteles del cambio se basa en una novedosa distinción entre los
conceptos de potencia y acto, que podemos explicar así:
· Potencia: capacidad que posee la materia de una sustancia de recibir una forma
diferente de la que tiene. (Por ejemplo, una semilla de cerezo es un cerezo en
potencia)
· Acto o entelequia: es la realidad actual de cualquier sustancia y es la forma que
haya recibido la materia. (Por ejemplo, la semilla de cerezo es en acto una semilla)
Por tanto, Aristóteles define el cambio como un proceso dinámico entre potencia y acto: el
paso de la potencia o posibilidad al acto o realidad. O en otros términos, la actualización de una
potencia.
2.4. Cosmología.
Por último, en su obra Sobre el cielo, Aristóteles expone las características del universo
(cosmos), en el que distingue dos regiones: el mundo sublunar, sometido al cambio y formado por
los cuatro elementos, fuego, agua, tierra y aire, y el mundo supralunar, perfecto e incorruptible,
formado por el éter.
Este movimiento circular es continuo, pero requiere para iniciarse de una causa que lo
produzca. Por tanto, hay que admitir la existencia de un primer motor. Si todo el universo está en
movimiento es necesario postular un primer motor inmóvil y que no dependa de ningún otro ser, es
decir, eterno y necesario, separado de las cosas sensibles, que sea acto puro. Esta idea influirá en
las demostraciones medievales de la existencia de Dios y se mantendrá durante toda la Edad
Media hasta que Galileo la rechace al afirmar que la física celeste y la terrestre son idénticas.
3. Metafísica.
De entre todas las ciencias para Aristóteles la metafísica es la filosofía primera. Si cada
ciencia particular se ocupa de una parcela del ser, la metafísica se ocupa de toda la realidad,
estudia el ser en cuanto tal, es decir, los aspectos del ser que son comunes a todos los seres.
Aristóteles la definía de cuatro maneras: ciencia del ente (ontología), ciencia de la sustancia
(ousiología), ciencia que estudia las causas (etiología) y ciencia que estudia la causa última, el
motor inmóvil (teología). La definición que da en el primer libro de la Metafísica sobre la filosofía
primera es: “ciencia que estudia al ente en cuanto al ente, sus principios y sus causas”.
La metafísica aristotélica nos ofrece una nueva visión del ser que supera la visión del ser
y el no ser como excluyentes, tal como afirmaban Parménides y Heráclito. Aristóteles descubre que
“el ser se dice de muchas maneras”, es decir, que el ser no es un término unívoco y excluyente,
sino análogo, lo que quiere decir que hay muchas maneras en que podemos aplicar el término ser
a las cosas.
Por tanto, para Aristóteles existen distintos significados o modos de ser. Pero antes de
adentrarnos en ellos conviene aclarar que para Aristóteles la realidad no está dividida en dos
mundos, tal como afirmaba su maestro, sino que es una sola. Toda la realidad es sustancia, por
lo que todos los significados del ser giran en torno al de sustancia. Todo ser es sustancia y la
sustancia es un compuesto hilemórfico (materia-forma). Aristóteles distingue sustancias primeras
(individuos, seres concretos) y segundas (clases de individuos que poseen una misma forma,
conceptos). Pero lo que en la realidad existen para él son sustancias primeras, es decir, seres
singulares.
2. Ser por esencia y ser por accidente. Esencia es lo que hace que una cosa sea esa
cosa y no otra. Viene determinada por la forma. El ser por accidente es algo
dependiente, casual y fortuito. Son las cualidades que no forman parte de la esencia.
Por ejemplo, estar de pie o sentado es algo accidental, al igual que estar pintada una
mesa de azul o de verde. Aristóteles define accidente como aquello que existe en la
sustancia sin ser necesario ni constante.
3. Ser en potencia y ser en acto. Potencia (dynamis) es la capacidad de llegar a ser algo
que todavía no se es, pero que se puede ser. Por ejemplo, una semilla es un árbol en
potencia. Mientras que acto (entelequia) es lo que un ser es de hecho, aquí y ahora. Por
ejemplo, “este árbol” es un ser en acto.
Con este modo de “ser potencial” salva la dificultad que planteó Parménides entre el ser
y el no ser, ya que se trata de un modo de ser intermedio. Y esto le permite a Aristóteles
explicar el movimiento como el paso del ser en potencia al ser en acto.
Con lo dicho queda claro que Aristóteles hace una novedosa propuesta metafísica, que
aunque pueda parecer alejada de nuestra vida, sin embargo ha calado hondo en el vocabulario
que empleamos habitualmente para hablar del mundo, de los sucesos y de las cosas que nos
rodean.
4. Teoría del conocimiento.
Aristóteles afirma que todos los seres vivos tienen algún tipo de conocimiento de acuerdo
con las funciones propias de cada uno de ellos. Esta afirmación habría que relacionarla con la
teoría del alma, donde expone tres tipos o funciones del alma: vegetativa, sensitiva e
intelectiva. Distingue así varios niveles de conocimiento que van desde el mero conocimiento
sensorial hasta el conocimiento intelectual. Pero lo que le interesa a Aristóteles es responder
cuál es el modelo de conocimiento que permite la investigación científica, que es la actividad
más característica del ser humano.
Para Aristóteles todo conocimiento comienza con la experiencia, con la sensación. Por
tanto, a diferencia de Platón, que concebía el conocimiento como un proceso de recuerdo,
Aristóteles no acepta la existencia innata de las ideas, sino que todo conocimiento parte de los
sentidos.
Los sentidos (alma sensitiva) poseen la capacidad de recibir las formas sensibles sin la
materia, es decir, las cualidades de los objetos, al igual que la cera recibe la marca de un anillo
sin recibir el metal. Por tanto, se da una revalorización de los sentidos, pues todo conocimiento
comienza y se basa en los sentidos. Pero el conocimiento sensible proporciona sólo formas
concretas, que todavía no hacen posible la ciencia.
Además de los sentidos, el conocimiento sensible también se sirve de la imaginación
(reproducción mental de objetos sin estar presentes) y de la memoria (acumulación de
imágenes pasadas).
Es una forma de conocimiento exclusiva de los seres humanos, llevada a cabo por el
entendimiento, facultad que desarrolla razonamientos y hace posible la ciencia.
El entendimiento (alma intelectiva) es capaz de recibir las formas inteligibles (imágenes
almacenadas) que le proporcionan los sentidos. A partir de esas formas la inteligencia es
capaz, mediante un proceso de abstracción, de llegar a las formas universales, es decir, a la
esencia de las cosas. Pero posteriormente es necesario entenderlas. Por eso distingue
Aristóteles entre intelecto paciente e intelecto agente.
o El intelecto agente extrae los conceptos universales a partir de las formas
sensibles. Realiza un proceso de abstracción, es decir, separar lo que se estima que
es una característica común a varios objetos, considerando lo que se pone a parte
como algo universal. Este es el proceso que posibilita la ciencia.
o El intelecto pasivo, por su parte, lleva a cabo razonamientos y juicios a partir de los
conceptos que le suministra el intelecto agente.
5. Ética
Ética y Política son ámbitos inseparables, pues las dos tienen el mismo objetivo: el
bienestar y la felicidad humanas. Ambos son saberes prácticos.
La Ética trata sobre la organización de la vida humana para vivir bien y ser felices. Es el
estudio de la finalidad del hombre como individuo. Orienta y guía el comportamiento, ya que el
ser humano debe comportarse de un cierto modo para responder a las exigencias de su
naturaleza. La naturaleza, según nuestro autor, se define como “lo que cada ser es, después
de cumplirse su desarrollo”.
La Ética aristotélica tiene una marcada dimensión teleológica: toda acción responde a una
finalidad, actuamos buscando un bien. El ser humano quiere conocer lo que es bueno para su
vida y actuar en consecuencia. La felicidad es el bien supremo, deseable por sí mismo y que
no se subordina a ningún otro bien. Para Aristóteles la finalidad de cada cosa radica en
actualizar sus potencias. Si lo propio del ser humano, su naturaleza, es la racionalidad, su
felicidad consistirá en llevar una vida contemplativa dedicada al saber. La felicidad no es un
estado, sino una conquista diaria, un tipo de vida que exige adquirir ciertos hábitos de
comportamiento, las virtudes. La virtud es hacer lo que se debe hacer de modo perfecto o,
dicho de otro modo, la capacidad de un ser para llegar a ser lo que tiene que ser. Aristóteles
distingue dos tipos de virtudes: virtudes dianoéticas y virtudes éticas.
- Las virtudes éticas se hacen necesarias porque el ser humano no es sólo intelecto, sino
que también tiene las funciones vegetativa y sensitiva, forma parte del reino animal y tiene
deseos, necesidades… Las virtudes éticas están relacionadas con nuestra manera de
actuar en el mundo, controlando nuestras pasiones y deseos. Ejemplo de ellas son la
fortaleza, la templanza, la generosidad.
Por ser muchos los impulsos y tendencias que debe moderar la razón, también son muchas
las virtudes éticas. Pero todas ellas comparten una pauta común: la pauta ética es buscar el
justo medio entre los extremos, la moderación en todos los aspectos del comportamiento. Se
trata del triunfo de la razón sobre los instintos. Aristóteles considera que sólo la prudencia y la
razón de cada uno garantizan la elección correcta del término medio.
6. Política.
Ética y Política son ámbitos inseparables, pues las dos tienen el mismo objetivo: el
bienestar y la felicidad humanas. Ambos son saberes prácticos.
La Política es el estudio de la conducta y finalidad del hombre como parte de una sociedad.
Su función es organizar la vida y el comportamiento colectivo para asegurar el bien común.
Frente a los sofistas, Aristóteles defiende el carácter social del ser humano y señala que la
ciudad no puede estar sólo regida por leyes convencionales (acuerdos), sino por leyes
naturales que surgen de la naturaleza del ser humano.
Y es que, según nuestro filósofo, el ser humano es un ser esencialmente político (polis) o
social. Y lo es por naturaleza, gracias a la palabra (logos), pero a una palabra que se abre a la
palabra compartida (dialogos). Por eso, la palabra es el fundamento de la comunidad política.
Por tanto, es en el seno de una comunidad donde el ser humano puede desarrollarse y
ser feliz. Quien no vive comunitariamente, dice Aristóteles, es un dios o una bestia, un idiotés
(individuo aislado).
Según Aristóteles, la sociedad es un todo complejo estructurado en varios niveles: familia
(unidad social básica), aldea (conjunto de familias) y ciudad (agrupación de varias aldeas).
Aunque ha surgido en último lugar, sin embargo, la ciudad (polis) es por naturaleza anterior a
la familia y al individuo, ya que es la comunidad perfecta con autosuficiencia total, cuyo fin es el
vivir bien, la vida buena y justa, la felicidad. El fin de la ciudad no es sólo sobrevivir, sino vivir
bien, el bien común, pues no existe comunidad si no se persigue el mismo fin. Por tanto, lo
que define una comunidad humana es su telos o finalidad.
Las tareas de la ciudad se reparten de modo parecido al platónico, ya que sólo los
ciudadanos libres pueden llevar una vida plena y virtuosa.
2 La justicia en Aristóteles se refiere a la justa medida según la cual se distribuyen los bienes, las ventajas y las
ganancias, y sus contrarios. Implica obediencia a las leyes y equidad con los demás.
Conceptos Aristóteles
Sustancia: (En griego, ousía) Concepto complejo, que cambia según la obra de
Aristóteles que leamos (por ejemplo, es muy distinta la definición de “sustancia” en
las Categorías y en la Metafísica). Para Aristóteles, la sustancias serían los entes
individuales (una manzana, un caballo, Ana Guerra). La sustancia es la primera y la
más importante de las categorías, y podemos estudiarla a través de
El saber teórico (theoré) se ocupa de “lo que no puede ser de otra manera”. Es un
saber descriptivo y son saberes teóricos la física (el movimiento no puede ser de
otra manera) o la biología.
Los saberes poiéticos y prácticos versan sobre «lo que puede ser de otra manera»,
es decir, sobre lo que podemos controlar a voluntad. Los saberes poiéticos (del
griego poiein: hacer, fabricar, producir) son aquéllos que nos sirven de guía para la
elaboración de algún producto, de alguna obra, ya sea algún artefacto útil (como
construir una rueda o tejer una m anta) o simplemente un objeto bello (como una
escultura, una pintura o un poema). Las técnicas y las artes son saberes de ese tipo.
Los saberes prácticos (del griego praxis: quehacer, tarea, negocio) son aquéllos que
tratan de orientarnos sobre qué debemos hacer para conducir nuestra vida de un
modo bueno y justo, cómo debemos actuar, qué decisión es la más correcta en
cada caso concreto para que la propia vida sea buena en su conjunto. Son saberes
prácticos la ética y la política.
Por otro lado, acto es las características, propiedades o determinaciones que una
cosa u objeto tiene en el presente. Ambos conceptos hacen referencia a las
diferentes maneras en las que puede aparecer el ser. Los conceptos de acto y
potencia sirven a Aristóteles para explicar el cambio y superar las teorías de los
presocráticos y de su maestro Platón (la teoría de las ideas).
Causa: (del griego aítia, de ahí viene “etiología”) principio del que depende una
cosa, es decir, causa es todo principio del ser, aquello de lo que de algún modo
depende la existencia de un ente; o de otro modo: todo factor al que nos tenemos
que referir para explicar un proceso cualquiera. Conocer verdaderamente es
conocer la causa (acordaos del ejemplo de los cuernos). Aristóteles distingue
cuatro tipos de causas:
• Causa formal: es lo que hace que la materia indeterminada pase a ser algo
determinado (se identifica con la esencia y con la naturaleza)
• Causa material: es lo que forma a un ente. La causa material de un árbol es
la madera, la de un examen de Historia de la Filosofía, el papel y la tinta (a
veces también las lágrimas).
• Causa eficiente: es la que provoca los movimientos, cambios o
transformaciones en el ente. Causa eficiente del árbol es el haber plantado
una semilla. Para Aristóteles, todo posee una causa eficiente; salvo el motor
inmóvil, que es causa causarum (la expresión es de Santo Tomás): causa de
las causas.
• Causa final: es hacia lo que se dirigen las acciones de un ente concreto. Por
ejemplo, la causa final de un examen de filosofía es comprobar los
conocimientos de los alumnos. Cuando hablamos de causas finales,
estamos hablando de “teleología”.
Alma: Para Aristóteles hay dos tipos de seres: los animados y los inanimados. Los
animados son aquellos que poseen alma, es decir, un principio vital que les permite
moverse por ellos mismos. A, al igual que su maestro Platón, también entiende que
el ser humano se compone de cuerpo y alma (dualismo antropológico). Pero, en
cuanto al alma, Aristóteles se diferencia de Platón en dos puntos: (1) no tiene origen
en el mundo de las ideas (así que nada de reminiscencia) y (2) los tipos de alma no
son los mismos. Los tipos de alma para Aristóteles son:
Felicidad: Es el Bien último del hombre, aquello a lo que apuntan todas sus
acciones. Puesto que la felicidad es aquello que acompaña a la realización del fin
propio de cada ser vivo, la felicidad que le corresponde al hombre es la que le
sobreviene cuando realiza la actividad que le es más propia y cuando la realiza de
un modo perfecto; en otras palabras: el ser humano es feliz cuando cumple su
función. La función del ser humano viene marcada por la composición de su alma:
como ser con alma sensitiva desarrollará virtudes éticas, basadas en el justo
medio; y como ser con alma intelectiva, desarrollará virtudes dianoéticas, basadas
en el uso de la razón.
Virtud: (del griego, areté. Es un concepto del que ya hemos hablado en los sofistas
y en Platón). Para Aristóteles la virtud de un objeto (una persona, un cuchillo, un
examen de Historia de la Filosofía) tiene que ver con su naturaleza y aparece cuando
la finalidad que está determinada por dicha naturaleza se cumple en el objeto en
cuestión. Es decir, un cuchillo virtuoso es aquel que corta bien, que cumple con su
función.
Según los tres tipos de alma que se dan en el hombre (vegetativa, sensitiva e
intelectiva) el hombre puede desarrollar dos tipos de virtudes: las éticas,
relacionadas con el alma sensitiva; o las dianoéticas, relacionadas con el alma
intelectiva.
La mejor forma de gobierno sería aquella en la que gobiernen los mejores y dirijan
la ciudad con vistas al bien común.
CONTENIDO
Al morir, Santo Tomás rozaba los 50 años, pero su obra era ya amplísima. Las
actas del proceso de canonización nos dan un catálogo de sus escritos que
ascienden a 36 obras y 25 opúsculos; pero es muy probable que este
catálogo no sea completo. Entre sus obras filosóficas más importantes se
incluyen varios libros en los que hace comentarios a diferentes obras de
Aristóteles. Las dos obras principales son, sin duda alguna, la Suma contra
gentiles, (escrita en torno al año 1260, es una obra de encargo solicitada por
el General de la orden dominica para la misión evangelizadora de esta orden
religiosa) y, sobre todo, la Suma de Teología (Summa Theologiae), compuesta
entre 1266 y 1273 (su obra más importante en la que expone de un modo
sistemático su pensamiento teológico y filosófico).
2. La filosofía medieval hasta Santo Tomás
2.1. San Agustín y la verdad interior
Las posturas son diversas y varían durante toda la Edad Media. San Agustín
defendía la incapacidad de la razón ante la fe, y afirmaba que a Dios (lo que
interesa a los medievales) sólo se llegaba por la fe (crede ut intelligas: cree
para entender).
• Artículos de fe. Son verdades necesarias para la salvación del ser humano
que sobrepasan el poder natural de la razón humana y que el ser humano
conoce exclusivamente mediante la fe. La verdad que hace referencia al
misterio de la Trinidad o la creación del mundo por Dios a partir de la nada
son verdades de este tipo. Pertenecen a la Teología Revelada.
5. Ética y política
El último apartado a tratar es la ética y la política tomista. Parte Tomás de la
idea aristotélica de que los hombres se dirigen hacia un fin (es la teleología
aristotélica. El Estagirita dirá que nos dirigimos hacia “el bien”, el dominico
dice “Dios”). Esto es suficiente fundamento ético para dirigir cualquier vida
humana, pero Tomás se enfrenta a la cuestión de las leyes, necesarias para
vivir en sociedad, adentrándose en el terreno de la política.
7. Guillermo de Ockham
Razón: Para Santo Tomás, la razón puede guiarnos hacia dos tipos de
conocimientos: (1) el conocimiento de las verdades naturales y (2) el conocimiento
de los preámbulos de la fe. Frente a aquellos que defendían la incapacidad de la
razón para llegar a conocer a Dios (por ejemplo, San Agustín), el Aquinate hace uso
de ella para llegar a las cinco vías.
Fe: Para Santo Tomás, hay lugares a los que la razón no puede llegar de ninguna
manera, estos son los artículos de fe (la Virgen parió siendo Virgen, Dios es Uno y
Trinidad, Dani es perfecto y todopoderoso…). Razón y fe se complementan, no
deberían contradecirse, y si lo hacen es porque la razón no se ha utilizado
correctamente.
Verdad: Para Santo Tomás, al contrario de los averroístas latinos, hay una única
verdad, a la que se accede tanto por la fe como por la razón. La verdad engloba las
verdades naturales, los artículos de fe y los preámbulos de la fe. También da Santo
Tomás esta definición de la verdad: “veritas est adequatio rei et intelectus” (la
verdad es la adecuación de las cosas a los pensamientos).
Dios: Para Santo Tomás, Dios es “acto puro”, el ser en el que su esencia consiste en
su existencia. Para entender esta cosa tan rara, tenemos que volver a la distinción
aristotélica de acto y potencia. La esencia de Dios (lo que le define) es el hecho de
ser, de existir. Los seres humanos podríamos existir o no (Dios podría no habernos
creado) pero lo que no puede ser es que Dios no sea. El concepto de Dios de Santo
Tomás reúne la metafísica aristotélica con el pasaje del Génesis en el que Dios dice
a Moisés (el hebreo, no el orientador): “Yo soy el que soy”. Según Tomás, podemos
llegar a la conclusión de que Dios existe a través de la razón.
Esencia: Uno de los conceptos centrales de la metafísica tomista. La esencia es lo
que hace sea lo que es, la “silleidad” de la silla, la “torreidad” de la torre. Está muy
en diálogo con el concepto aristotélico de potencia. En el ser humano, que es
contingente (esto es, podríamos no ser o ser de otra manera), su esencia no es la
existencia, al contrario de Dios.
Inmortalidad: Para Santo Tomás de Aquino, al igual que toda la filosofía medieval
cristiana, el alma es inmortal.
Ley Natural: Según Santo Tomás, es "la participación de la ley eterna en la criatura
racional". Es un conjunto de principios morales universales inscritos en la
naturaleza humana, que pueden ser conocidos por la razón. Por ejemplo: “no
matarás” es una ley que todos tenemos interiorizada, y deriva del plan divino.
ÍNDICE
CONCEPTOS: Idea, mundo sensible, mundo inteligible, Bien, razón, doxa (opinión),
episteme (ciencia), alma, virtud y justicia.
Platón (cuyo verdadero nombre era Aristocles) nace en Atenas el año 427 a.c. en el
seno de una familia aristocrática. Como era habitual en la sociedad a la que pertenecía,
recibe una amplia formación poética en la que destaca de forma notable, llegando a ser
él mismo autor de alguna tragedia. Hacia los 20 años conoce a Sócrates y esta
experiencia determina un cambio de rumbo en su vida. De él aprende la necesidad de
fundamentar en la justicia las doctrinas políticas y recibe la herencia de su integridad
moral. Unos 10 años más tarde, tras la condena y muerte de Sócrates, Platón inicia
una etapa muy activa intelectualmente, al tiempo que intenta llevar a la práctica sus
ideales políticos y su proyecto de educación de la juventud.
Viaja a Egipto y a Italia. Allí se pone en contacto con la escuela órfico-pitagórica, una
comunidad de sabios que le transmite una gran pasión por la geometría y que
determina sus creencias acerca de la inmortalidad del alma. De ahí pasa a Siracusa
(Sicilia) donde sufre alguna desventura política. De vuelta a Atenas, Platón funda la
Academia. En Atenas permanece durante 40 años, con la excepción de un par de
viajes más a Sicilia. Tampoco en estas ocasiones obtuvo éxito en sus empresas
políticas. Tras su regreso a Atenas permanece al cargo de la Academia hasta el año
347 a.C., fecha en la que muere cuando contaba 80 años.
- Platón nos explica mediante el mito del Demiurgo la relación existente entre
ambos mundos. De este mito podemos extraer que nuestro mundo es una copia
imperfecta del mundo de las ideas realizada por el Demiurgo. Nuestro mundo es
un cosmos ordenado según la armonía del mundo de las ideas. Cada objeto físico
es una réplica material de una idea inmaterial. En las cosas hay una finalidad y
tendencia hacia la idea de Bien o belleza, que es la máxima idea y causa de todas
las demás.
Platón trata detenidamente este tema en el mito de la caverna, que constituye toda
una reflexión sobre cómo educar al ser humano. El concepto platónico de educación es
muy distinto del concepto que tenían los sofistas, ya que para Platón no es el maestro
quien introduce la verdad en el discípulo, sino que el discípulo es capaz de ver por sí
mismo la verdad. En el alma existe la facultad y el órgano con el que cada uno aprende
(razón). Lo que hace falta es orientar correctamente la mirada y emprender el duro
ascenso que supone el camino del conocimiento para llegar a ver por uno mismo las ideas.
Por eso el camino que traza la dialéctica supone una liberación, rompe las cadenas del
engaño de creer verdaderas las sombras proyectadas en el fondo de la caverna.
En su teoría del conocimiento Platón distingue cuatro grados de conocimiento a los que
corresponden cuatro grados de realidad.
Así, en el mundo de las cosas tenemos las imágenes de los objetos, cuya única
forma de conocimiento es la conjetura, y los objetos mismos, de los que logramos
creencia. Por tanto, del mundo de las cosas sólo podemos tener un conocimiento sensible
e inseguro que Platón denomina doxa (opinión).
En el mundo de las ideas tenemos las imágenes de las ideas, es decir, los objetos
matemáticos de los que podemos tener un conocimiento discursivo (hipotético), y las
ideas mismas, de las que tenemos el grado máximo de conocimiento, el conocimiento
intuitivo. Del mundo de las ideas tenemos un conocimiento inteligible que es el único que
proporciona episteme (ciencia).
Mientras que con los sentidos podemos llegar al límite de lo sensible, que es el sol, con
la inteligencia podemos llegar al límite de lo inteligible, que es la idea de Bien.
Según el esquema del conocimiento que hemos trazado, Platón hace también su
división de las ciencias. Del mundo sensible se ocupan las artes que se encargan de
producir, fabricar o desarrollar los productos. Dentro del mundo de las ideas las ciencias
propedéuticas o preparatorias (aritmética, geometría, astronomía y música) se ocupan de
los objetos matemáticos, mientras que la dialéctica es la verdadera ciencia que se ocupa
de las ideas.
GRADOS de GRADOS de CONOCIMIENTO CIENCIAS
REALIDAD
Conocimiento Dialéctica (única
Ideas ciencia en sentido
Mundo de las intuitivo o ciencia Conocimiento estricto)
ideas Conocimiento inteligible(intelección): Ciencias
(la esencia) Objetos proporciona ciencia
discursivo o propedéuticas
matemáticos
razonamiento o preparatorias
Creencia (Visión
Objetos
Mundo de las directa de las Conocimiento
sensibles
cosas cosas sensibles) sensible: proporciona Artes
(el devenir) Conjetura o opinión. productivas
Imágenes
imaginación
4. ANTROPOLOGÍA
b) En segundo lugar, Platón divide el alma humana en 3 partes, tal como explica en
el mito del carro alado: por un lado el alma racional, que es inmortal e inteligente,
está situada en la cabeza y se encarga del pensamiento. Situada en el tórax estaría
el alma irascible: sería el lugar propio de las pasiones y los sentimientos,
tratándose en este caso de un alma mortal. Por último, en el abdomen estaría
el alma concupiscible (o apetitiva), donde residen los impulsos, instintos y
pasiones innobles. Por supuesto, esta parte del alma también será mortal. Si cada
una realiza con virtud lo que le es adecuado (sabiduría, fortaleza y templanza
respectivamente), entonces, hay armonía (justicia).
Esta división del alma pudiera parecer a primera vista arbitraria, carente de
fundamento. Sin embargo, si nos fijamos en la psicología del ser humano, nos
damos cuenta de que pensamientos, sentimientos e impulsos son 3 vectores
psicológicos esenciales para entender la mente humana y su comportamiento.
5. ÉTICA
¿Y qué relación existe entre todo el planteamiento teórico y la ética platónica? Pues
bien sencillo: a cada parte del alma le corresponderá una virtud propia. Así, sabiduría,
fortaleza y templanza serán, respectivamente, las virtudes correspondientes al alma
racional, irascible y concupiscible.
Cuando se reúnen todas las virtudes, cuando el alma del hombre está en
equilibrio, se obtiene la justicia (dikaiosyne). Esto aparece en la República, donde la
justicia es la virtud más importante. De este modo, para Platón, el hombre justo es aquel
en el que se da una armonía o equilibrio entre las 3 partes del alma: es justo aquel cuyo
alma racional (siendo prudente) domina a la parte irascible (que será valiente), y ambas
orientan al alma concupiscible (que será atemperada). Surge así un modelo ético basado
en el autocontrol y en un dominio racional de sí mismo. El hombre que logre estos
objetivos será armonioso y justo. Además, Platón establece un paralelismo entre el alma y
el Estado: compara al Estado con un ser humano. De este modo, la ética nos conduce
“naturalmente” a la política: sólo en una sociedad justa será posible educar a hombres
justos.
6. POLÍTICA
La República nos plantea una utopía política: la obra platónica intenta describir la
Idea de Estado, y por ello uno de sus temas centrales será la justicia en el Estado. Este
diálogo convierte a Platón en uno de los primeros utopistas de la historia. En esta utopía,
el gobierno debe caer en manos de los filósofos, de los sabios, tesis defendida por Platón
precisamente para evitar la ineptitud que detectaba en muchos de los políticos de su
tiempo. Así el modelo platónico es una aristocracia de la virtud y del saber: el poder
político no se hereda, sino que se ocupa temporalmente gracias a las virtudes y la
sabiduría propias del gobernante. No es su ascendente familiar el que determina su lugar
en la sociedad, sino su virtud. Los gobernantes no podrán nunca buscar su interés
personal sino que deberán gobernar según el orden de las Ideas. Para evitar la corrupción,
los gobernantes (y también los guardianes) renunciarán a la propiedad y la familia. La
sociedad platónica aparece dividida en tres clases sociales, que se corresponden con las
tres partes del alma y con las tres virtudes específicas de cada una:
Se trata, por tanto, de una sociedad jerarquizada: en cada ser humano predomina un tipo
de alma concreto que determina a su vez la clase social que le corresponde (Esto lo
expone en el mito de los metales). Para esto, cada individuo será educado, según sus
capacidades, para ocupar un lugar concreto en la sociedad. Por ello, la sociedad platónica
es, ante todo, una institución educativa, donde la formación de los individuos (la paideia)
ocupa un lugar esencial. Los ciudadanos quedan, de este modo, al servicio de la sociedad.
2. Mundo Sensible
3. Mundo Inteligible
4. El Bien
5. Razón
La razón es la facultad del alma que permite acceder al conocimiento verdadero del
mundo inteligible. Es el medio para superar las apariencias del mundo sensible y
alcanzar las Ideas y el Bien.
6. Doxa (Opinión)
8. Alma
El alma, para Platón, es inmortal, divina y la esencia verdadera del ser humano. Es
tripartita, dividida en tres partes:
La virtud, según Platón, es la armonía del alma. Cada parte del alma debe cumplir su
función: la razón debe guiar, el espíritu debe apoyar a la razón, y los deseos deben ser
controlados. Las virtudes cardinales platónicas son:
10. Justicia
La justicia es la virtud suprema en la filosofía de Platón. En el alma, la justicia se logra
cuando cada parte desempeña su papel sin interferir en las funciones de las otras. En
la sociedad, la justicia ocurre cuando cada clase social (gobernantes, guardianes y
productores) cumple su función y mantiene el equilibrio.