GUÍA PARA LOS
COMPARTIRIADOS
Hakuna, septiembre 2023
Esta guía está destinada a todos los coordinadores de compartiriados. En este documento se
pretende dar algunas líneas conceptuales o “de fondo” para entender mejor qué es el
compartiriado, por qué y cómo lo hacemos, además de concretar algunos temas prácticas sobre
cómo empezar, dar difusión y llevar a cabo proyectos de compartiriado. Es imprescindible su lectura
para la comprensión global y real del servicio que se quiere dar como coordinador.
I. Qué es el compartiriado
Cuesta mucho poner una palabra al encuentro entre dos personas que viven circunstancias
diferentes. Precisamente porque no es más que eso: vivir la vida, querernos todos como
hijos de Dios, hermanos entre nosotros. Es cierto que parece obvio, pero la realidad es que
supone dar un paso más allá.
Para que se produzca ese encuentro, hay que vivir el Evangelio de manera radical: por un
lado, requiere la mayoría de las veces salir a buscar fuera de nuestras dinámicas,
especialmente a aquellas personas que no saben que tienen una dignidad. Si no, la
inercia nos llevaría a quedarnos donde estamos, a relacionarnos únicamente con las
personas que están en nuestro día a día. No quiere decir que haya que moverse físicamente
lejos de nuestro entorno. En nuestra ciudad, en nuestras calles, hay personas que no saben
que han nacido para amar y ser amadas. Pero sí hay que salir de la dinámica. Hay que saber
reconocerles, y eso exige un paso más. Además, ya sea el marginado, el enfermo, el pobre
material, el que está en prisión, etc. en muchas ocasiones no suelen tener medios, o no se
saben capaces para salir de donde están. Esto exige además amar a personas
desconocidas, personas que incluso pueden rechazarnos: “Si amáis a los que os aman,
¿qué mérito tenéis? Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis?” (Lucas
6: 32-36)
Volviendo a la cuestión del término para hablar de todo esto, en Hakuna surgió la idea de
llamarlo compartiriado. Siendo el origen de nuestra vida, esta palabra podría ser quizá
más o menos un reflejo de lo que vivimos: un encuentro en el que compartimos, servimos,
crecemos unos con otros. El compartiriado nace del deseo de hacer ver a cada persona
que tiene una dignidad que implica amar y ser amado. Se genera un contacto entre
personas inmersas en un contexto social donde abunda la pobreza espiritual, y otras
que viven una circunstancia externa que limita su potencial, afecta a su dignidad y puede
igualmente propiciar sufrimiento espiritual - pobreza material, enfermedad, adicciones,
privación de libertad, soledad, etc. -.
Se trata de un contacto que “no cambia nada y lo cambia todo”: posiblemente, a nivel
material no suponga una solución inmediata, pero a nivel espiritual tiene un gran impacto.
Se inicia la rotura de la indiferencia; se caen barreras entre las personas; el centro vuelve
a ser el centro; entramos en la dinámica del agradecimiento y la gratuidad; se abren los
ojos a otras formas de vivir, de relacionarse con la realidad, de ver el mundo; nos
hacemos conscientes de nuestra fragilidad; se conoce el amor en su expresión más
radical que implica amar y ser amados de manera ineficiente, gratuita, misericordiosa; el
sufrimiento o el mal son transfigurados por la una alegría sincera fruto de la entrega y
de la confianza. En definitiva, empezamos a redescubrir la forma de vivir de Cristo.
Tener claro que “nosotros no vamos a hacer nada” – en el sentido en que se acaba de
exponer, es decir, en el sentido de cambiar una situación material a corto plazo - es
importante para que no se generen frustraciones y haya confusión sobre lo que es
prioritario en el compartiriado (aunque eso luego pueda derivar en un cambio tangible a
medio, largo plazo). De hecho, todo esto se traduce en un poso que va cambiando poco a
poco la mirada, la actuación y la vida…
No obstante, como ya hemos mencionado, hay situaciones que afectan a la dignidad
humana: son las que queremos cambiar.
- La pobreza material suele llevar implícito un ataque contra la dignidad de la
persona: la falta, o incluso negación, del acceso a bienes básicos (la doctrina social
de la Iglesia habla sobre la vivienda, el trabajo, etc.) que obligan a la persona a
sobrevivir, y le impiden vivir desarrollando todo su potencial, aspiraciones
espirituales, etc.
- Por supuesto, también existe el sufrimiento desligado de la pobreza material. Y
aunque el sufrimiento en sí forma parte de la vida, hay situaciones en las que su
prolongación desesperada en el tiempo también impide vivir.
En este sentido, la búsqueda de soluciones creativas, en las que volcamos todos los
dones que hemos recibido de Dios, es también parte de la misión del compartiriado.
II. El compartiriado como pilar de nuestra espiritualidad
Los compartiriados están en el origen de Hakuna: en 2013, donde se identifican los
principios del movimiento, el grupo de jóvenes que fue a la JMJ de Río de Janeiro, tuvo
como misión hacer “labor social” las semanas previas al encuentro. Desde entonces, cada
año se organizaban viajes y proyectos con esta misión, tanto fuera como en España. Esto
probablemente ha influido de una forma concreta en la manera de servir, de
relacionarse y de mirar el mundo, que de alguna forma ha marcado y sigue marcando el
carisma a día de hoy.
A la inversa, nuestro carisma tiene una gran importancia en la manera de entender y de
actuar en el compartiriado. Es decir, tanto en la manera en la que entendemos el concepto
en sí, como en la manera de ponerlo en práctica.
2.1. La horizontalidad de sabernos hijos de Dios
La palabra “compartiriado” tiene una trascendencia conceptual: ésta no se ha escogido
simplemente para hacerlo “atractivo”. Supone un cambio de la visión tradicional sobre esto:
el voluntariado se asocia hoy en numerosas ocasiones a “ir a dar” o “ir a ayudar” como si
estuviéramos en una relación vertical en la que hay un solo necesitado y un voluntario que
responde a su necesidad. Esto a su vez puede resultar en la percepción del voluntariado
como un “check” de la lista de cosas que hay que hacer en la vida, como una especie de
moralismo “para ser mejor”: aquí es donde probablemente está el error más dañino. No sólo
porque no vamos a entender nada, no vamos a abrirnos al Misterio de Cristo en los que
sufren, y dejaremos de experimentar la transformación espiritual que supone, sino porque
además se genera un escalón entre las personas que cala en su manera de percibir el
mundo y percibirse a sí mismas. Por todo ello, cambiar nuestra visión sobre esto es un
bien en sí mismo.
Compartir implica situarse en un plano horizontal, bidireccional y supone igualmente
hacer una introspección y examen de las necesidades de uno mismo, estando abiertos a
recibir y a ser transformados. Cuando comprendemos esto, caemos en la cuenta de que
esta entrega es vivir para lo que hemos sido creados: amar y ser amados. Es actuar
conforme a nuestra naturaleza.
De hecho, el compartiriado encierra un Misterio: estos “pobres” son la vía que tenemos,
además de la Eucaristía, de encontrarnos con Cristo. Mateo 25: “Lo que le hicisteis a este
de los más pequeños lo hicisteis conmigo.” El mismo Dios se encarna en una familia
humilde, es inmigrante en Egipto, refugiado de la violencia de Herodes, errante, sin encajar
nunca del todo en la sociedad, identificándose siempre con los últimos... Eso es lo que nos
diferencia del “voluntariado”: estamos tocando, abrazando, saciando la sed del mismo Dios.
Una sed que no es por carencia: ¡Él es Dios! Es sed de saciarnos a nosotros.
Por todo ello, nuestra vida activa y nuestra vida contemplativa son una unidad no una
digresión. Cuando yo recibo a Dios en el pan, me lleno de Él, por eso luego tengo la
capacidad de entregarlo. Lo entrego al pobre y en el mismo pobre lo estoy tocando. Por
eso, si no nos llenamos del amor de Dios nos frustramos: hay veces que estás cansado, de
no ver frutos de tu trabajo, estás acompañando a una persona con problemas de adicción,
que parece que va genial y de repente recae, o te rechazan… Nosotros encontramos nuestro
sustento aquí: en el Amor de Dios. Nosotros nos insertamos en la vida divina a través de
Cristo. Cuando yo no tengo ya fuerzas, Él me las da, en mi debilidad cuando yo no puedo
entregarme, es Él mismo el que lo hace a través de mi.
2.2. Cómo se traslada esto a la práctica
Por otro lado, el carisma de Hakuna también influye en la manera de “hacer” compartiriado:
- Lo más importante es querernos más. Aunque pongamos al servicio del
compartiriado nuestra creatividad, eficiencia, formación, etc., sin amor construimos
sin base: el origen de casi todas las problemáticas es el corazón de cada persona.
Además, el amor transforma, da unidad de vida, y nos ablanda el corazón no sólo en
el momento específico del compartiriado, si no que nos ayuda a trasladar esa
sensibilidad al resto de ámbitos de nuestra vida. “No es lo mucho que hacemos…
es cuánto amor ponemos en lo que hacemos” – Madre Teresa de Calcuta.
- Si no lo hacemos muy libres, mejor no hacerlo. Es mejor que venga una sola
persona libremente al compartiriado que veinte por una especie de coacción. De la
misma manera, si hago un compartiriado desganado, “por cumplir”, por alcanzar un
“check”, sin poner el corazón, pierde su sentido. El hacerlo libremente tiene que
llevarnos a hacerlo “con toda el alma”.
- Necesariamente disfrutones para que todos disfruten. En el compartiriado nos
vamos a encontrar con situaciones muy duras y complicadas. Esto no es
contradictorio con llevar esperanza, ilusión, humor, alegría en estos contextos. De
hecho, probablemente eso sea lo mejor que podamos entregar: la alegría es una
expresión del amor más profundo. No es huir de una situación, si no aceptarla y darle
la vuelta. Es sacar lo bueno y ver la Gracia en la desgracia. Que siempre busquemos
hacer disfrutar al de enfrente, que le queramos más y mejor.
- Acoger a todos, estar siempre abiertos. Estar pendiente de que cada una de las
personas con las que me relaciono en el compartiriado, es misión fundamental del
mismo. Obviamente es imposible llegar a todo, pero hacerlo con esta predisposición
puede ayudarnos a desarrollar una sensibilidad especial para estar pendiente de
cada persona.
Dado que el amor es universal y tiene fuerza por sí mismo, el compartiriado puede
atraer a personas alejadas de la Fe. Tal y como nosotros lo concebimos, puede
suponer una vía de palpar a Dios (tanto en el propio acto de entrega como en las
personas), y es una manera de compartir nuestra alegría de vivir con personas que
no solemos encontrar en nuestro entorno habitual. Esa universalidad es un rasgo
clave de nuestra espiritualidad, que da mucha riqueza y que tiene que ver con la
propia vida de Jesús de Nazaret.
Todo esto hace que sea crucial que quien coordine un compartiriado comprenda y haya
vivido la espiritualidad de Hakuna, y tenga el deseo de que otros vivan lo mismo en el
compartiriado. “Ir todos a una” es esencial y no siempre es sencillo. Hay muchas realidades
muy buenas, pero aquí estamos refiriéndonos a algo tan específico y característico como lo
que se acaba de exponer.
III. La oración del compartiriado
Para predisponernos a lo que se va a vivir - la manera en la que lo enfocamos cambia luego
mucho cómo lo vivimos y en general la práctica – se propone una oración con 10 puntos
para rezar cada día antes de empezar el compartiriado:
1. Señor, haz que en mí crezca la necesidad de compartir con el mundo el amor que he
recibido. Que no me baste con querer a los que me quieren. También a los que no
conozco, incluso a los que me rechazan.
2. Regálame la gracia de la gratuidad, que disfrute al entregarme en lo escondido. Que mi
entrega sea libre, sin buscar nada del otro.
3. Quiero salir a buscar, y como tú, no dejarme a nadie. Especialmente a aquellos que no
saben que tienen una dignidad. Ojalá nadie viva sin saber que es querido, nacido para
amar y ser amado.
4. Ayúdame a vivir descalzo ante la realidad, sin huir de nada, sin ser turista. Que vaya con
el alma en las manos, dejando que todo me afecte, poniendo el corazón. Ahí brota la
creatividad, y sólo desde ahí transformaré y daré unidad a mi vida.
5. Desarma, Dios mío, mis juicios. Que vea siempre la persona, no su acción. Que trate de
escuchar y entender, que mire como Tú miras.
6. Hazme consciente de que yo no voy a salvar a nadie, sino a compartir la vida que he
recibido de Tí. Y que recuerde que todo es sencillo. Te sirves de mí como te da la gana:
a veces, basta con estar, hablar, sonreír, mirar a los ojos.
7. Que reconozca mi propia miseria al compartir con los que son humildad viva. Que me
descubra necesitado y te deje romper las capas de mi corazón de piedra, abriéndome
a tu amor sin medida.
8. Enséñame a contemplar autenticidad y belleza en la pobreza, y se despierte el deseo
de verdad y libertad en mi vida. En el encuentro con los que son humildad viva, te
revelas: que sea capaz de admirar en ellos el arte de vivir.
9. No dejes que el misterio del sufrimiento me paralice: aunque no pueda resolverlo, con
entrega y confianza lo transfiguras. Que no renuncie nunca a la alegría: es el mayor
abrazo del dolor y su transformación en redención.
10. Que recurra cada día a la oración y a los sacramentos. Sólo en la intimidad contigo y con
tu gracia recibo la fuerza y el sentido. Cuando yo no puedo, Tú sí puedes.
IV. Algunos pasos clave
0. Identificar a una persona que conozca el Espíritu y a la que le surja la inquietud de
coordinar compartiriados (en general) en una ciudad:
a. Si es desde el Staff de una ciudad, lo ideal sería que el coordinador general
(o los anteriores coordinadores de compartiriados) se pusieran en contacto
con el coordinador de región (se explica más abajo) para comentarlo
b. Si es desde coordinación regional o general, debería hablarse a su vez con el
coordinador general de la ciudad
1. Detectar la necesidad o el problema: esto puede venir a posteriori de la inquietud
de hacer compartiriado en una ciudad, pero también puede darse previamente. En
este segundo caso, en base a la existencia de la necesidad concreta surge(n) una (o
varias) personas que deciden empezar compartiriado para dar respuesta.
No es siempre fácil este punto: como explicaremos más adelante, si se parte de cero,
Forofos puede ser un proyecto que ayude a hacer un punto de situación con las
principales problemáticas sociales que existen a nivel local.
2. Conocer el enfoque que vivimos en Hakuna relativo al compartiriado en una
llamada o reunión con el coordinador de región/ general. Hay distintas maneras de
vivir esto, así como distintas motivaciones. Hakuna tiene un por qué y un estilo
específicos, y en ese sentido es importante valorar si se quiere ir por ese camino. Por
otro lado, con el objetivo de generar sinergia y profundizar en la manera de abordar
un determinado problema, desde Hakuna se proponen una serie de iniciativas (se
desarrollan más abajo), siempre como ayuda.
3. Adaptar la idea propuesta al contexto concreto. Cada contexto tiene una serie de
singularidades que lo hacen único. En este sentido, es importante tener la mente
abierta para adaptar cada propuesta. Es más, aunque los proyectos propuestos
estén acotados, si surgen ideas complementarias, mejoras, sugerencias, es algo
muy positivo porque enriquece lo que hay.
4. Buscar una manera de acceder a las personas que se encuentran en situación de
necesidad. Probablemente es el punto más complicado, sobre todo en un contexto
de sociedad “desarrollada”. Para esto es clave apoyarse en “aliados” que conozcan el
contexto: párrocos / parroquias donde acuden personas y familias del lugar, otras
ONGs o fundaciones que ya operan (aunque sea en cosas diferentes), particulares
que por cualquier motivo, conocen el sitio, etc.
5. Difundir la idea. De cara a llegar a las personas con las que queremos desarrollar el
proyecto, es importante:
o apoyarse en los aliados mencionados arriba: ellos conocerán mejor cuáles
son las vías más efectivas para llegar a dichas personas (a través de la
parroquia, de los colegios de la zona, tablones de anuncios, grupos de
WhatsApp, ayuntamiento, etc.).
o difundirlo a través de los canales de Hakuna (Horas Santas, RRSS). La
inscripción debe llevarse a cabo a través de un formulario - por proyecto y
común a todas las ciudades-, que cuando se envía muestre el enlace al grupo
de WhatsApp del proyecto para cada ciudad. Es un paso sencillo que
permite 1) tener un único enlace por proyecto para todas las ciudades
(información unificada en web, instagram, etc.); 2) tener la información
necesaria de voluntarios para que puedan estar asegurados; 3) acceder a
contactos para envíos de información que pueda serles de especial interés.
En este sentido, es importante hacerle llegar los enlaces de WhatsApp por
proyectos al coordinador regional, para que el mismo pueda incluirlos en los
formularios y lanzar estos proyectos con los formularios.
6. Formar equipo y repartir roles. La idea es que todos los que participen en un
compartiriado puedan implicarse más allá del “rato del compartiriado como tal”. En
primer lugar, para aprovechar los dones de cada uno, y en segundo lugar, porque
es más fácil que así lo hagamos nuestro. Hay proyectos que requieren de más
logística y otros de menos, pero siempre hay tareas diversas en las que cada uno
puede aportar desde sus pasiones, formación o experiencia.
7. Tener reunión de lanzamiento. Con el fin de explicar qué es el compartiriado
(enfoque), qué se va a hacer, dónde, cuándo y otros detalles logísticos. En esta:
a. debería transmitirse bien el enfoque y espíritu en el compartiriado
b. puede servir para implicar a todo el mundo, transmitiendo que es un
proyecto de todos y en el que se espera que todos puedan aportar
c. se puede dejar trazado un plan de acción orientativo (calendario de
actividades, reparto de tareas, material necesario, etc.)
8. Incorporar mejoras e ideas. Hay que ir con la mente abierta siempre, porque todo
lo que se proponga en un primer momento son sólo líneas de apoyo. Es esencial
dejar que la Vida y la realidad manden siempre, porque sólo así responderemos
verdaderamente a las necesidades y no estaremos imponiendo algo. En este
sentido es interesante escuchar siempre mucho a las personas con las que nos
relacionamos, y tener reuniones periódicas con todo el equipo para ir repasando,
compartiendo y proponiendo.
Financiar las necesidades materiales del proyecto: En numerosas ocasiones, empezar y
llevar a cabo un proyecto de compartiriado conlleva necesidades económicas. A modo de
ejemplo, en Re.play se necesitan instrumentos, material para hacer manualidades, etc. El
objetivo es que logremos que estas necesidades puedan cubrirse con el esfuerzo de todos.
Para ello, se pueden plantear campañas, eventos, etc. al coordinador general desde
cualquier ciudad. A la hora de realizar un gasto, es importante poner el mismo en
conocimiento del coordinador regional / general que lo comunica al responsable
económico de Acción Social. Es necesario obtener la aprobación de cualquier gasto - salvo
que se trate de algo recurrente que se apruebe como tal, y para el que no hay que solicitarlo
cada vez - y siempre pedir factura a nombre de la fundación para aquello que se compre
para el correcto desarrollo del proyecto.
Los datos de facturación de la fundación son los siguientes:
FUNDACION HAKUNA REVOLUTION
Calle Mártires Concepcionistas, 12, 28231 Las Rozas, Madrid
CIF: G86470788
Las facturas deben enviarse por correo a la responsable económica de compartiriados,
Aitana Mayo
[email protected], explicando el motivo del gasto, su aprobación, la
ciudad, el importe y el número de cuenta de la persona que ha realizado el desembolso.
V. Coordinación y cuidado de todos
4.1. Estructura territorial
Igual que otras líneas de actividad de Hakuna, los compartiriados siguen un esquema
territorial con el objetivo principal de que se preserve el espíritu, pero también de cuidarnos
unos a otros, resolver posibles dudas, compartir ideas, etc. de una manera fluida.
En este sentido, para los compartiriados existe:
Coordinación compartiriados general:
Coordinación compartiriados territorial (por regiones):
o Norte España: María Bistué
[email protected] o Centro España: Bego Bellot
[email protected] o Madrid, España: Arancha Abad
[email protected] o Levante España: Gabi García Solé
[email protected] o Latinoamérica: Laura Esteban
[email protected] o Europa y Asia: Ana Sarrá
[email protected]Coordinación compartiriados ciudad / coordinación proyectos:
No se incluye el detalle en este documento al ser una información más granular. No
obstante, se actualiza tanto en la web de behakuna & fundación de manera recurrente.
En este punto, es necesario apuntar que los compartiriados no siempre están “divididos”
por grupos como las Horas Santas, revolcaderos, etc. donde se crean los mismos para que
todo el mundo se sienta en un ambiente lo más cercano y cómodo posible. De igual modo,
conviene señalar que no siempre hay un coordinador de ciudad: sólo cuando el volumen
de proyectos lo requiera. De hecho, en muchos casos, en las ciudades en las que sólo existe
un proyecto, el coordinador del mismo es a su vez el coordinador de ciudad.
Para la coordinación de proyectos es bueno que haya un equipo de coordinación, no un
solo coordinador del proyecto - sobre todo a medida que van creciendo y que se requieren
distintos roles, como logística, actividades, económico, etc. -
4.2. El papel del coordinador
Es importante tener en cuenta que, si bien no es imprescindible que los coordinadores sean
pringados, es importante que sean personas empapadas del carisma y espíritu de
Hakuna: que hayan ido a alguna escapada de verano, GodStop, SoulWeek… o que hayan
formado ya parte de algún compartiriado.
Es importante recordar que el que coordina un compartiriado no es el que decide todo ni
el que hace todo, sino el que vela por que todo lo correspondiente a su área salga lo mejor
posible. No es el que tiene que definir, preparar, comprar el material de todas las
actividades, hacer los resúmenes, etc. Es más bien el encargado de que todo salga
adelante, pero implicando en cada paso a todos los participantes. Por supuesto, siempre
teniendo en cuenta sus esenciales funciones: la centralidad de Dios reflejada en la unidad,
el amor y el servicio y el carisma de Hakuna.
La implicación es esencial en Hakuna porque forma parte del proceso de transformación
de cada persona. Se trata de una manera de facilitar la entrega e implicación de todos y de
impulsar la confianza en las personas para que expresen y pongan en práctica todo su
potencial.
4.3. Propuestas para cuidar de todos y ser más familia
En los compartiriados, uno de los principales objetivos es que seamos todos más familia,
que nos queramos siempre más. Tanto los que participan directamente en el proyecto
como aquellos con los que colaboramos para que salga adelante.
Puede estar bien trabajar en una serie de cosas (todas o algunas). No tienen por qué
funcionar para todos, tendrán que adaptarse a cada proyecto, igual que se pueden incluir
algunas que no estén contempladas aquí.
1. Explicar el contexto y el propósito de la iniciativa. Para que todos nos sintamos
comprometidos a este nivel: sin entender el objetivo global, es más difícil estar
motivado, implicarse, hacerlo nuestro, etc.
2. Rezar por las personas que participan en el compartiriado. Animar para rezar un
ratito por todas las personas con las que estamos y nos relacionamos. Puede servir
de punto de partida el decálogo / oración propuesto más arriba.
3. Proponer “cañas” juntos. De forma que disfrutemos juntos, demos pie a acoger y
conocer a personas que todavía no conozcamos.
4. Compartir los avances cada día. Por ejemplo, puede estar bien mandar por
WhatsApp un breve resumen del día (lo que se ha hecho, impresiones, inquietudes,
etc.); además de alguna foto. Ayuda a que los que no han podido ir puedan seguir
lo que se hace.
5. Hacer formularios de inscripción, y renovarlos cada curso (ya que las
circunstancias de unos y otros cambian cada año), en los que se recojan
preferencias, conocimiento, etc. de cada uno.
6. Preparar listado de asistencia mensual para organizar mejor la actividad
(cuando sea aplicable). Para tratar que salgan adelante las actividades con
regularidad y prever posibles contratiempos, es clave una buena organización y
planear con tiempo. Además, así cada uno se guarda verdaderamente la fecha.
7. Implicar en el desarrollo de actividades: cuando en el compartiriado es necesario
desarrollar alguna actividad que requiera preparación previa, es importante que no
sólo se involucre el o los coordinador(es), sino que se fomente apoyo en esto por
parte de todos.
Cuidar también a los colaboradores aunque no participen directamente en el proyecto.
Un elemento clave de los compartiriados son las personas o entidades con las que
colaboramos, a las que nos unimos o nos sumamos para acceder a aquellas personas con
las que queremos hacer esto. Por ejemplo, una parroquia, otras ONGs, residencias,
particulares, etc. El cuidado de éstos es necesario, no porque nos están ayudando – en el
fondo ambos buscamos una misma cosa – si no porque no tendría sentido hacer lo que
hacemos si no cuidamos con detalles a todas las personas con las que nos relacionamos.
En este sentido, debemos adaptarnos a las necesidades que tengan de la mejor manera
posible, pero siempre manteniendo nuestro estilo y cuidando la comunicación formal e
informal.
VI. Iniciativas
Existen diferentes tipos de compartiriados, contamos aquí algunos de ellos:
CONTINUOS DURANTE EL CURSO
Forofos
Ayuda puntual a otras iniciativas: parroquias, residencias, fundaciones, etc. Desde repartir
alimentos, limpiar espacios, visitar residencias, centros, hospitales, organizar excursiones…
Hablemos
Visitas a personas que viven en la calle. La cena crea la ocasión, ya que la idea principal no
es dar nada, sino hablar sobre la vida, provocar un abrazo.
Re.play
Talleres de guitarra, canto, juegos, conciertos, etc. con niños y adolescentes en barrios con
pocos recursos. Se crea una familia en torno a la música.
Mano a mano
Artesanía, cocina, pintura en contextos de pobreza, desarraigo familiar. Se usa el trabajo
manual para dignificar, promover la creatividad, acompañar.
Entre Líneas
Un rato para estar, disfrutar mayores y jóvenes. A veces se leen poemas, artículos, ensayos,
compartiendo experiencias, para despertar la sensibilidad y poner en común perspectivas
vitales de unos y otros.
Descalzos
Sesiones en las que se ahonda en grandes preguntas como el sentido de la vida, la libertad,
la identidad, etc. con jóvenes en diferentes contextos sociales, en las que después se
reflexiona juntos.
PUNTUALES EN EL AÑO
La gran mañana
Celebración de la mañana del 24 de diciembre con desayuno, villancicos, acompañando a
todos, especialmente a los que sufren pobreza, soledad, enfermedad, etc.
Quiero cenar contigo
Convivencia durante periodos concretos (fines de semana, semana santa) con sacerdotes
que atienden parroquias de zonas rurales, cuidándoles, y apoyando en misas,
celebraciones, comunión a mayores, enfermos, etc.
OTROS
Visitas a enfermos en hospitales, personas privadas de libertad en cárceles, a personas con
adicciones en barrios marginales, etc.
ESCAPADAS DE COMPARTIRIADO
En los periodos vacacionales (como semana santa, verano, etc.) se llevan también a cabo
estas iniciativas en otros lugares.