EDITORIAL
REV CHIL OBSTET
/ RENÉ CASTRO
GINECOLSANTORO
2005; 70(1): 1-2 1
Editorial
La violencia sexual es “toda actividad sexual deseado, las enfermedades de transmisión sexual
no voluntaria, forzada mediante la violencia física, y, un significativo impacto sobre la salud mental
o por cualquier forma de coerción, agresión o abu- de las víctimas, el cual se proyecta a lo largo de
so”. Su práctica implica una relación de someti- toda su vida (angustia, culpa, vergüenza); algunos
miento en la cual la víctima ha rechazado el acto estudios muestran que alrededor del 40% de las
sexual o en que no ha tenido capacidad de con- mujeres violadas refieren anorgasmia prolongada
sentir, esto último especialmente en el caso de posterior, vaginismo, dispareunia, dolores pélvicos
niños. Se considera como abuso “la actividad recurrentes.
sexual inducida valiéndose de una situación de Chile no está libre de este flagelo. Un estudio
superioridad dada la particular condición de la víc- realizado en 2001 muestra que 50,3% de las mu-
tima, por trastorno o deficiencia mental, o por de- jeres, actual o anteriormente casadas o en convi-
pendencia económica, laboral, desamparo, inex- vencia, residentes en la Región Metropolitana, han
periencia o ignorancia”. experimentado alguna forma de violencia por par-
Este problema –que afecta con muchísima te de su pareja; de ellas, 14,9% experimenta vio-
mayor frecuencia a mujeres y niñas/os– expresa lencia sexual. En promedio, 79% de las víctimas
la mayor de las inequidades de género, no sólo de violencia sexual son mujeres, y de ellas, 81%
porque las víctimas son más débiles físicamente, fue agredida por una persona conocida o familiar;
sino que además tienen menor capacidad para alrededor de un tercio de las víctimas son mujeres
poder hacer valer sus derechos. de 15 años o menos. La información disponible
OPS en 2003 sentenció: “Millones de mujeres sólo da cuenta de una fracción de la realidad,
en el mundo sufren los efectos de la violencia de pues se estima que uno de cada cuatro delitos
género – violencia física, sexual, y emocional –en sexuales no se denuncia.
sus propios hogares cada día. Esto lo transforma Chile, ha asumido el imperativo ético de en-
en uno de los problemas de Derechos Humanos y frentar la violencia sexual y atenuar los daños y
de Salud Pública más extendidos actualmente a secuelas que produce en las personas más vulne-
nivel mundial. Este sufrimiento de las mujeres a rables, en el contexto de múltiples compromisos
menudo es silencioso e invisible para el resto del internacionales que ha suscrito y, de su decisión
mundo”. de implementar diversas leyes promulgadas al res-
El concepto de Salud Sexual y Reproductiva pecto (Agosto 1994: Ley N° 19.324, de Maltrato
– propuesto por la Organización Mundial de la Infantil, Ley N° 19.325, de Violencia Intra familiar;
Salud, aprobado en la Conferencia Internacional Julio 1999: Ley N° 19.617, sobre Delitos Sexua-
de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y, rati- les). En la Ley sobre Delitos Sexuales; el bien
ficado en la Cuarta Conferencia Internacional so- jurídico a proteger es la indemnidad sexual de la
bre la Mujer (Beijing, 1995)– implica, entre otras persona ofendida. Un elemento significativo es la
“…la posibilidad del ser humano de tener relacio- tipificación del delito de violación intraconyugal
nes sexuales gratificantes y enriquecedoras, sin cometido en contra del cónyuge o conviviente, con
coerción y sin temor de infección ni de un emba- quien se hace vida en común; es probable que
razo no deseado” (OPS, 1995). para muchas personas, incluido el personal de
Desde que la sociedad reconoce que todas las salud, resulte aún difícil conceptualizar el acto
personas tienen derechos humanos y, específica- sexual no consentido por la pareja, como un de-
mente el derecho de decidir acerca de la propia lito.
sexualidad, la violencia sexual es un delito, inde- La creación del Ministerio Público, en el marco
pendientemente de si ocasiona o no daño físico a de la Reforma Procesal Penal en desarrollo, plan-
la víctima. Entre las consecuencias de un acto de tea un cambio de paradigma respecto al rol de la
violencia sexual cabe destacar el embarazo no víctima, en relación al antiguo sistema procesal
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penal. El nuevo sistema otorga protagonismo a la das de la violencia o abuso sexual. Invito a leer
víctima en la solución del conflicto que la afecta, y cuidadosamente ese documento.
le reconoce el derecho a ser atendida; a recibir un Al concluir este Editorial, valoro la decisión del
trato digno; a denunciar el delito; ser informada; actual Directorio de la Sociedad Chilena de Obste-
solicitar protección; obtener reparación; ser escu- tricia y Ginecología de publicar en su revista
chada; interponer querella, participar en el proce- institucional el documento “Normas y Guía Clínica
so y derecho a reclamar. Se reconoce a las vícti- para la atención en servicios de urgencia de per-
mas de delitos sexuales que son mayores de sonas víctimas de Violencia Sexual” (Ministerio de
edad, la capacidad de decidir si quieren o no Salud, Abril 2004), que ayudará a los gineco-
poner los hechos en conocimiento del sistema obstetras nacionales, en su condición de “médicos
judicial; en el caso de víctimas menores de 18 de mujeres”, a asumir un rol más activo en la
años, el Código de Procedimiento Penal establece pesquisa y tratamiento oportuno y adecuado de
que existe “acción penal pública por cualquier de- las víctimas de este flagelo.
lito que se cometa en contra de los mismos”, lo Aprovecho la oportunidad para dejar un ele-
cual obliga a el/la profesional responsable de la mento adicional de reflexión en el ámbito de nues-
dirección del Servicio de Urgencia o del estableci- tra especialidad: el no respetar los derechos de la
miento de salud, a denunciar ante el sistema judi- mujer y su capacidad de tomar decisiones plena-
cial los delitos sexuales que se cometan en contra mente informadas sobre su vida reproductiva (por
de personas menores de edad de los que tenga ejemplo, esterilización voluntaria, uso de anticon-
conocimiento. cepción de emergencia, uso de anticonceptivos en
Los servicios de salud deben entregar a las mujeres viviendo con VIH/SIDA), o la realización
víctimas una atención integral, abordando junto a de procedimientos no justificados (por ejemplo,
los procedimientos biomédicos requeridos para su exceso de cesáreas en la practica privada, de
situación, los aspectos de su salud mental y/o histerectomía y ooforectomía “profiláctica”, etc.),
psicosocial (integralidad), y realizar labor pericial, pueden llegar a constituir situaciones de violencia
sin cuestionar la denuncia ni desacreditarla; en contra la mujer ejercidas por el médico gineco-
muchos casos la calidad de la atención de urgen- obstetra.
cia puede determinar el futuro de la víctima. A En el contexto de los profundos cambios que
partir de la promulgación de la ley de Delitos se han ido produciendo en distintos espacios so-
Sexuales y de la Resolución Exenta N° 710 del ciales, se hace necesario un proceso de mejora-
Servicio Médico Legal (1999), todos los profesio- miento en la calidad de la relación entre las muje-
nales de salud de los establecimientos públicos y res y los responsables de velar por su salud, en
privados, están habilitados para practicar recono- un marco de mutuo respeto. Con la presente ini-
cimiento, exámenes médicos y pruebas biológicas ciativa, la SOCHOG está dando un significativo
conducentes a acreditar el hecho y a la identifica- paso en esa dirección.
ción de las personas que han protagonizado el
hecho. El profesional que ejerce de perito debe
tener presente que su examen debe ser fidedigno, “Escuchen las voces de estas mujeres y
y ajustarse en forma rigurosa a los signos clínicos niñas que cuentan sus historias. Nos piden
observados y a los hallazgos objetivos; concluido que las escuchemos y hagamos algo acerca
el mismo, deberá emitir su conclusión clínica, pero de la violencia basada en el género, la forma
no está autorizado a afirmar ni a calificar el delito. más difundida de maltrato en el mundo.”
En el documento que se incluye en el presente
número de la Revista Chilena de Obstetricia y Isabel Allende
Ginecología, se definen las etapas de esta aten-
ción: acogida, exploración, tratamiento, informe
médico legal y derivación. El tratamiento se refiere Dr. RENÉ CASTRO SANTORO
a las intervenciones destinadas a prevenir o mini- Encargado del Programa Salud de la Mujer
mizar las consecuencias patológicas o no desea- Ministerio de Salud