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REGION PAMPEANA

Ramon Cieza
Lorena Mendicino

Introducción

La región Pampeana abarca las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe
y Córdoba. Comprende aproximadamente el 30% de la superficie continental de nuestro país y
más del 55% de la población total del país.
Esta región es la más densamente poblada del país, sin embargo, la distribución de la
población en este territorio es desigual. Alrededor del 30% de la población argentina, se
concentra en el área metropolitana (Ciudad de Buenos Aires y 24 partidos del conurbano
bonaerense).
La región es una amplia planicie de más de 50 millones de hectáreas con un clima templado
y con tierras fértiles valoradas inclusive en el plano internacional, para el cultivo de distintas
especies y la crianza de ganado.

Provincias de la región Pampeana

Elaboración propia a partir de Argenmap, Instituto Geográfico Nacional (IGN), Año 2022.
Condiciones naturales de producción

El clima es templado con temperaturas benignas; las medias de verano oscilan entre los 20 y
25ºC y las de invierno entre los 5 y los 12ºC con un promedio anual de 17ºC. Las lluvias son
abundantes, decreciendo hacia el Oeste (Dolores, en el este, 920 mm/año; General Pico, en el
oeste, 587 mm/año).
La región pampeana se caracterizó desde su conformación y aún lo sigue haciendo por sus
excelentes condiciones edáficas y climáticas que permiten el desarrollo de cultivos de cosecha
y la ganadería. Los productores tradicionales pampeanos basaron su producción en esquemas
mixtos, que implicaban rotaciones entre agricultura y ganadería, situación que les permitió
mantener la capacidad productiva de los suelos, y a la vez ayudaba a adaptarse a las
oscilaciones de precios del mercado internacional; este planteo productivo fue variando en los
últimos años.
En base a sus patrones edáficos y pluviométricos, la eco-región pampeana puede ser dividida
en 5 áreas más o menos homogéneas:

- Pampa ondulada
- Pampa central
- Pampa austral
- Pampa deprimida
- Pampa mesopotámica

Según Viglizzo (2002) en la Pampa ondulada predominan suelos profundos con buenas
condiciones de drenaje que permitirían un uso agrícola de la tierra. Tanto los contenidos de
materia orgánica y nitrógeno como la estructura granular de los suelos declinan hacia las tierras
subhúmedas y semiáridas del oeste de la región.
La mayor parte de las tierras de la Pampa central son aptas para la agricultura y la ganadería,
a pesar de que los riesgos de erosión de sus suelos imponen algunas limitaciones a la labranza.
La Pampa Deprimida y la Pampa Mesopotámica poseen una aptitud predominantemente
ganadera (actividad de cría) bajo pastoreo de praderas naturales y pasturas perennes
introducidas. Las principales restricciones al cultivo de cereales y oleaginosas derivan de
problemas de salinidad, drenaje y erosión hídrica.
Pese a su heterogeneidad, las tierras de la Pampa austral presentan restricciones localizadas
impuestas por la profundidad de los suelos. Sin embargo, la mayor parte de sus suelos son aptos
para cultivos anuales, aunque existen áreas marginales hacia el oeste que son destinadas
exclusivamente a la producción ganadera.
En cuanto a la fitogeografía, en esta región predominan praderas y pastizales (gramíneas y
leguminosas principalmente, nativas o naturalizadas) vegetación arbustiva y arbórea ribereña,
así como el espinal bordeando “en medialuna” la región. El espinal es un bosque xerófilo
pampeano que se extiende desde el norte de Entre Ríos, el centro de Córdoba, Santa Fe y La
Pampa, hacia el sur de la provincia de Bs. As., formando un arco o medialuna, donde predominan
especies como: aguaribay, algarrobo, talas, caldén, chañar, piquillín, entre otras.

Subregiones de la región pampeana

Referencias: 1: Pampa ondulada. 2: Pampa central. 3: Pampa austral. 4 Pampa deprimida


5: Pampa mesopotámica.
Elaboración propia a partir de Argenmap, IGN. Año 2022.

Construcción social del espacio

En la región pampeana coexisten dos formas de ocupación del espacio: A) El uso urbano la
cual se concentra en la ribera de los ríos Paraná y de La Plata, en menor medida del Uruguay,
en la faja costera atlántica y en los centros urbanos dispersos en el área rural como las cabeceras
de Partidos. Rodeando los grandes centros urbanos se encuentran cinturones productivos donde
se practican las actividades intensivas para proveer de productos frescos a la población. B) En
el resto de la región predomina el uso rural, siendo la actividad económica principal la agrícola-
ganadera.
A continuación, se presentan los principales hechos en diferentes periodos históricos que
permite analizar cómo se fue configurando la estructura social en esta región.
Época colonial hasta 1880

Giberti (1986) señala una primera etapa de “difusión del ganado” que comprende hasta fines
del siglo XVI, a la que le sigue la etapa de las “vaquerías” desde el siglo XVII hasta 1750. El
ganado vacuno es introducido al país con la primera fundación de Buenos Aires en 1536, se
reproduce e interna en la región, hasta que es cazado por medio de las vaquerías. Un amplio
comercio legal o clandestino de cueros valoriza más tarde el vacuno y aumenta su demanda, por
lo que surge la “estancia colonial”, estableciéndose la propiedad del ganado hasta 1810. Con la
creación de los saladeros a partir de 1815, se inicia un período de exportación de cueros y carne
salada, esto continuará hasta 1850.
La importancia de la Región Pampeana se inicia con la creación del virreinato del Río de La
Plata en 1776 y la posterior habilitación del puerto de Buenos Aires, de aquí en más esta región
va a continuar ganando importancia económica.
Borodoski y Suarez, (2004), en relación al Delta, indica la presencia de colonos en el Delta
desde 1818, siendo los ríos Paycarabí, Paraná Miní y Carabelas asiento de los más viejos
pobladores de origen europeo, los inmigrantes se dedicaron en un inicio al cultivo de frutales de
carozo y pepita. El cultivo forestal con sentido comercial en el Delta comenzó a mediados del
siglo XIX con la introducción de las primeras especies de sauce.

Modelo agroexportador

Las particularidades ecológicas, la posibilidad de conexión directa con el mercado externo a


través del puerto y principalmente la preeminencia del modelo agroexportador, hicieron de la
Región Pampeana la principal productora de granos y carnes destinados al mercado externo
entre los años 1880 y 1930. La población que llegó de Europa a la región se concentró en la
ciudad de Buenos Aires, y en menor medida se estableció en el campo.
En el periodo coexistieron el régimen de arrendamientos rurales por un lado (fue el que tuvo
más peso en la región), y el acceso a la tierra a partir de una política de conformación de colonias,
impulsada por leyes nacionales y provinciales. La colonización, que en cuanto a superficie tuvo
menos importancia que el arrendamiento, fue la responsable del inicio de la producción de granos
con destino a la exportación. Las primeras colonias agrícolas en la Argentina se ubicaron en las
Provincias de Santa Fe y Entre Ríos sobre todo la zona del litoral fluvial. Con la llegada del
Ferrocarril, principalmente el que unió las ciudades de Rosario y Córdoba, se instalaron colonias
en las zonas cercanas al trazado de las vías surgiendo las colonias agrícolas de Bernstadt (hoy
Roldán), Carcarañá, Cañada de Gómez, Tortugas, Armstrong, entre muchas otras. En el caso
del Delta del Paraná avanzado el siglo XIX el gobierno de Sarmiento estimuló el poblamiento de
esta zona, pensándola como estratégica debido a la cercanía a la ciudad de Buenos Aires. En
este sentido un importante número de inmigrantes puebla la zona, debido a la promoción de
ventas de estas tierras que eran notablemente más baratas que las del resto de la región
pampeana. Los inmigrantes se dedicaron al cultivo de mimbre, frutales, especies forestales
álamos y sauces, hortalizas y desarrollando la avicultura y apicultura en pequeñas unidades
productivas (Borodoski y Suarez, 2004).
Todo este período tuvo conflictos sociales, entre ellos en el sector rural la primera Huelga
Agraria que se conoce con el nombre del “Grito de Alcorta” en 1912, y en las ciudades diferentes
huelgas de obreros.
Acerca del comercio exterior un alto porcentaje se concentró en el puerto de Buenos Aires,
con una red ferroviaria convergente hacia las ciudades más pobladas y el puerto de Buenos Aires
y Rosario, con una alta inversión de capitales externos (ingleses y franceses especialmente), que
dan impulso además a la industria frigorífica y la infraestructura portuaria. (Girbal Blacha, 2008).
La introducción del barco frigorífico permite la exportación de carne congelada, abasteciendo a
la demanda de países con población industrial en pleno crecimiento.

Modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI)

A partir de 1930, en un contexto internacional de profundos cambios, entre ellos la caída de


los precios internacionales y la expansión de las barreras proteccionistas en los principales
mercados donde se dirigían las exportaciones, provocó un cambio en el papel del Estado. Así se
comenzaría a proteger la naciente industria nacional mediante la aplicación de una política fiscal
y monetaria expansiva y la creación de juntas reguladoras de carnes y de granos para controlar
los precios y asegurar los precios de los productos en el mercado interno. Se registró una alta
concentración de la población en los centros urbanos (Buenos Aires). La industria comienza a
ser el segmento más dinámico del período, tuvo su centro en los principales centros urbanos de
esta área. (Cao y Vaca, 2006)
Es principalmente a partir de 1945 con el gran auge de la industria que se produce el primer
gran éxodo rural, la migración campo ciudad, que en la región se debió a múltiples factores:
- La demanda de mano de obra por parte de una industria en expansión.
- Las mejores condiciones de vida que ofrecía la ciudad.
- La mecanización de las tareas agrícolas, que hizo que disminuyera la necesidad de mano
de obra para las principales tareas rurales.
- El estatuto del peón rural, que mejoraba las condiciones de vida de los asalariados rurales
determinando exigencias para el empleo que los patrones no estaban dispuestos a conceder.
La pampa húmeda se reconfigura durante este gran período, esto no se debe exclusivamente
al descripto éxodo rural, sino también a condiciones del contexto nacional e internacional. En el
plano nacional se produce el acceso a la propiedad de la tierra de un importante número de
arrendatarios, debido a la posibilidad de créditos y al desaliento del arrendamiento en el marco
de la Ley de arrendamiento que establecía condiciones reguladas que beneficiaban a los
arrendatarios.
En el contexto internacional la situación de la 2º guerra mundial y la inmediata postguerra,
sumado al contexto nacional de incremento del consumo interno, produce un vuelco de la
producción hacia productos destinados al comercio nacional en detrimento de los destinados a
la exportación. Así es que, durante estos años, se incrementa la producción de ganadería
vacuna, frutales, cultivos industriales y hortalizas.
A partir del año 1952, comienzan a incrementarse los volúmenes producidos de granos y
carnes en la región, este incremento se va a mantener hasta nuestros días.
El desarrollismo a partir de 1958, también concibe a la industria como el motor de la economía
del país. Durante este modelo, el desarrollo económico se promueve a partir de la inversión de
capitales, tecnología principalmente en industria pesada.

Neoliberalismo 1976-2001

Con la apertura de fronteras impuesta por el régimen militar de 1976, comienza el proceso de
desindustrialización de nuestro país, considerando que la gran mayoría de las industrias estaban
localizadas en el conurbano bonaerense, este proceso afecta directamente a la región que
estamos estudiando, más allá que no se trate del ámbito rural. Se inicia un proceso de
reprimerización de la economía, al que se suma “la revolución verde”, que tiene su inicio en la
etapa anterior, lo que genera un notable incremento en los rendimientos de los principales
cultivos destinados al mercado externo; comenzando a ser cada vez más importantes las
empresas multinacionales proveedoras de insumos y maquinarias agrícolas.
Este proceso se profundiza a partir de la década de 1990 con el conjunto de políticas
neoliberales, donde la desregulación de la economía, la fijación del tipo de cambio y el ajuste
estructural fueron el escenario propicio para que un importante porcentaje de productores
agropecuarios pequeños y medianos se retiraran de la actividad algunos dando en arriendo sus
campos a otros actores, como los pooles de siembra y los fondos de inversión agrícola.

Quiebre neoliberal: Estado de Bienestar 2001-2015

El proceso de agriculturización se consolida, especialmente en esta región de la mano de lo


que Natanson (2018) denomina: “la economía de la soja, se trata de un entramado extenso que
incluye desde los puertos de las multinacionales sobre el río Paraná y las grandes propiedades
tradicionales hasta los nuevos pools de siembra y las empresas prestadoras de servicios
agropecuarios.”
En paralelo y gradualmente comienza un periodo de concertación sobre el desarrollo rural,
centrado en la visibilización y análisis de la agricultura familiar, y su jerarquización institucional,
hasta el año 2015.
La restauración neoliberal 2015-2019

El retorno a un modelo económico con un Estado reducido se manifestó, en diferentes


medidas de gobierno. A nivel sector agropecuario uno de los hitos más importantes, fue el pasaje
de Ministerio de Agroindustria al rango inferior de Secretaría con la consecuente quita
presupuestaria, eliminación de dependencias, principalmente las relacionadas con el desarrollo
rural y la agricultura familiar.
En la región las principales tres grandes medidas que impactaron en el sector fueron:
-Eliminación de los derechos de exportación para todos los productos, excepto para
los del complejo soja, cuya alícuota se bajó inicialmente del 35 al 30 por ciento, luego se iría
reduciendo.
- La devaluación del peso.
- La liberalización o el retiro del Estado de la administración del comercio exterior.
Como consecuencia , en líneas generales, la supresión de los derechos de exportación y la
devaluación de la moneda produjeron un fuerte incremento de los ingresos de los productores
de granos, expresados en dólares. Al mantener el 30 por ciento por derechos de exportación de
soja y quitarlos para el maíz, se produjo una transferencia de superficie dedicada a la soja hacia
el maíz, ambos cultivos primavera-verano.
Entran en crisis la agroindustria en general (molinos, aceiteras) y también las actividades
dependientes de los granos como el feed lot, la producción porcina, los criaderos de pollo, la
producción láctea. La crisis del sector radica en el incremento de los costos, que no es
acompañado con un incremento del consumo. Los costos de producción experimentaron una
fuerte suba debido a la devaluación y la eliminación de los derechos de exportación, sumado al
fuerte incremento de la energía producto de la quita de subsidios. Así, en 2016 se registra un
retroceso en los indicadores agroindustriales, que se revierte parcialmente en 2017, para volver
a caer durante 2018, de la mano de una inflación que se dispara por encima del 40 por ciento,
una devaluación por arriba del 100 por ciento y un consumo interno que acelera su caída.
La mayor producción de trigo y maíz generó mayores saldos exportables. Las exportaciones
de maíz crecieron en torno a 8 millones de toneladas respecto de 2015 y las de trigo en 7
millones, como promedio de 2016 y 2017. Sin embargo, tanto la industria de la molienda de trigo
como la de industrialización del maíz siguieron procesando el mismo volumen entre 2015 y 2017.
La industria láctea entra en crisis, con la quiebra de la cooperativa SanCor y el cierre de 1379
tambos entre el año 2015 y el 2019.
Si bien el slogan del gobierno fue: “La Argentina debe ser el supermercado del mundo”, las
estadísticas muestran que la agroindustria sufrió un fuerte retroceso, las exportaciones
estuvieron conformadas por materias primas y en consecuencia el tan anunciado agregado de
valor (de nuestras exportaciones) se realizó en otros países.
Estructura productiva

Ganadería de carne

La Región Pampeana constituye la principal zona ganadera del país y una de las más aptas
del mundo por el clima templado y las pasturas naturales e implantadas que allí se desarrollan.
Concentra el mayor número de ganado bovino, porcino y equino y la mayor producción de carne
y leche.
En el complejo económico de la carne se distinguen varias etapas. El primer eslabón de la
producción ganadera corresponde a la cría, formado por un conjunto de animales dedicados a la
reproducción; estos animales son toros, vacas y vaquillonas (vacas que nunca han tenido una
cría), siendo el producto principal el ternero de destete y como productos secundarios, los
animales de descarte. Los terneros se venden cuando adquieren cierto peso (150 – 200 kilos)
desde los 6 meses hasta los 10 meses (dependiendo de la zona y la eficiencia productiva). Esta
actividad ganadera por lo general se realiza en zonas más marginales donde los suelos no son
aptos para los cultivos, por ejemplo en la subregión denominada Cuenca del Salado.
La invernada es el proceso productivo posterior a la cría que consiste en el engorde de los
terneros hasta los 400 - 450 kg., siendo el producto final el animal para faena para consumo (res
de gancho). La invernada es demandante en cantidad y calidad de alimento para que el aumento
de peso sea constante y se pueda llegar al peso de faena en el menor tiempo posible. Para
producir alimentos de calidad es necesario que los suelos sean de buena aptitud, que permita la
siembra de pasturas artificiales y verdeos, para asegurar una cantidad de pasto satisfactoria a lo
largo del año.
Las razas predominantes son la Aberdeen Angus, Hereford y sus cruzas, las cuales cuentan
con características óptimas para la producción de carne y se desarrollan bien en los climas
templados de la región. Las principales zonas de producción se encuentran en el Oeste de la
provincia de Bs. As., Santa Fe y Córdoba. En los últimos veinte años se ha desarrollado otra
forma de engorde denominado “a corral” o “feed lot”, donde los animales se encuentran
concentrados en corrales y se los alimenta en base a granos.
Cuando el ganado llega al peso de faena es llevado a los mataderos y frigoríficos donde se
produce la industrialización y se logra el producto final. A partir de ese momento comienza la
etapa de comercialización; la carne por un lado, y los subproductos, por el otro, son enviados al
mercado interno o a la exportación. La comercialización de ganado en pie se realiza
principalmente a través de consignatarios (o intermediarios) en Mercados Concentradores como
el Mercado de Liniers; remates ferias en las localidades o en venta directa a frigoríficos.
En la actualidad, los mercados de exportación absorben alrededor del 25% al 30% del
volumen total de producción de carne vacuna. El restante, tiene como destino el mercado interno,
con un consumo per cápita de más de 50,2 kilogramos por habitante al año. Los frigoríficos
encargados de la faena se concentran principalmente en la región pampeana. El stock ganadero
y la producción, tuvieron un crecimiento hasta el 2007 en que alcanzó los 58 millones de cabezas,
comenzando luego un período de liquidación que llevó al stock en el año 2021 de 53 millones de
cabezas.

Figura 1. Circuito de la carne bovina

Fuente: Elaboración propia

Producción Lechera

En la Argentina la producción de leche, se concentra en la Región Pampeana representando


más del 90% de lo producido en el país. La actividad láctea en esta región se desarrolla cuencas
lecheras con predominancia en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Esta
actividad se basa en sistemas productivos en las que se crían y ordeñan bovinos de raza lechera,
principalmente Holstein y en menos media Jersey. El sistema de alimentación del ganado lechero
fue históricamente de base pastoril, sobre todo alfalfa y praderas, complementado con un
importante uso de reservas (heno y silaje) así como alimentos concentrados. Es por eso que en
general las cuencas lecheras se ubican en lugares con suelos de calidad donde se desarrollan
bien las pasturas. Si bien la lechería argentina se sustentó en un sistema pastoril basado en
pasturas implantadas, en los últimos veinte años evolucionó hacia un tipo semi-pastoril con un
mayor uso de alimentos concentrados. Por otra parte, se evidencia una concentración de la
producción en menos productores de mayor escala, aumentando el número de vacas en ordeñe
por hectárea y la productividad individual por animal. Dado el carácter perecedero de la leche, la
necesidad de refrigeración de manera rápida y continua es fundamental, por lo que en las
unidades productivas cuentan con tanques de frio y el transporte de la leche a la industria se
realiza en camiones cisterna a baja temperatura.
El proceso de industrialización y agregado de valor es parte fundamental de la actividad. Se
estima la existencia de unas 1200 industrias, de las cuales dos firmas se reparten el liderazgo
en las distintas líneas de productos (Sancor y La Serenísima). Las otras corresponden a
pequeñas y medianas empresas de distinta envergadura con importancia local en algunas de las
cuencas. Unas pocas industrias concentran el 75% en las leches en polvo entera y descremada,
leches pasteurizadas, esterilizadas y chocolatadas, leche condensada, manteca, crema, yogur,
quesos fundidos, sueros y postres y flanes. En tanto, sólo acaparan entre el 40-60% del mercado
en los rubros quesos blandos, semiduros y duros y dulce de leche. El consumo interno
comprende el 75% de la producción total, y el resto se exporta principalmente como leche en
polvo.

Figura 2. Circuito de producción de leche

Fuente: Elaboración propia

Ganadería intensiva

Producción de pollos
Dentro del sector avícola, la producción de carne de pollo es una actividad de tipo intensiva
localizándose fundamentalmente en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. La producción
se hace en galpones de alrededor de 10.000 pollos cada uno que se crían por un lapso de
aproximadamente 45-60 días por camada. La producción primaria y la industria están integradas
verticalmente casi en su totalidad. El productor primario y la industria se “asocian” mediante un
contrato formal que estipula las obligaciones de ambos, o hasta algún tipo de compromiso
duradero entre las partes. La industria le entrega el pollito BB recién nacido, los alimentos y todos
los insumos necesarios (a veces también el asesoramiento técnico); el productor primario pone
las instalaciones y la mano de obra, y debe realizar los trabajos relativos a la crianza del pollo,
por lo cual recibe una suma de dinero predeterminada. Generalmente la industria se encarga de
casi la totalidad de las etapas: producción del pollito BB, elaboración de alimentos balanceados,
faena y comercialización; dejando únicamente la recría y engorde de parrilleros en manos de los
productores primarios. La producción argentina de aves se incrementó en los últimos 10 años en
125%, muy superior al ritmo mundial. Este crecimiento se debió al aumento del consumo interno
de carne de pollo como sustituto de otras carnes (paso de 10 Kg/hab/año en los años `80 a 46
Kg/hab/año en 2020), acompañado por el desarrollo de la actividad en cuanto a eficiencia y
menores costos. Este sector demanda el 55% del maíz, el 30% de la soja y el 70% de las harinas
de extracción que permanecen en el país. La industria de pollos en Argentina se encuentra
concentrada en pocas empresas, siendo las más importantes Granja Tres Arroyos, Frigorífico
Soychú S.A., Las Camelias, Noelma y Alibue.

Producción de Cerdos
El cerdo se produce en las mismas zonas donde se obtiene la materia prima más importante
para su alimentación (el maíz); por ello la zona núcleo maicera (Norte de Bs As, Sur de Santa Fe
y Sur de Córdoba) constituyendo la zona productiva por excelencia. El 39 % de los sistemas
productivos se encuentran bajo sistemas de producción en confinamiento con una productividad
promedio por madre/año de 20 animales terminados. El 61 % restante de las madres se
encuentran bajo sistemas de producción a campo o mixtos (a campo con alguna etapa
intensificada) cuya productividad por madre/año se estima alrededor de 10 a 14 animales. Los
sistemas de producción de pequeña y mediana escala productiva (10 a 200 madres) son los que
prevalecen en el país. Sin embargo, se ha producido un importante aumento en el número de
productores que a partir de estratos de 100 madres han confinado parte o totalmente sus
animales convirtiéndose en empresa tecnificadas de mayor eficiencia productiva. También se ha
observado en estos últimos años la instalación de megaempresas altamente tecnificadas y con
índices de eficiencia productiva equiparable a los sistemas más eficientes a nivel mundial. La
carne porcina puede ser utilizada para la elaboración de embutidos, o para el consumo fresco
directo. Las empresas elaboradoras de embutidos también se encuentran cercanas a las zonas
de producción. El consumo de cerdo por habitante aumentó de 4 kilos/habitante/año en el 2002
principalmente como chacinados a 16 kg/hab/año en 2020 en que el 85% es como consumo
fresco, siendo una carne que puede sustituir a la de ganado bovino, compitiendo con su menor
precio.

Agricultura

Los cereales y oleaginosas son los principales cultivos desarrollados en la Región Pampeana.
Los cereales más importantes son maíz, trigo y sorgo, y en menor medida cebada y avena. En
cuanto a oleaginosas son soja y girasol, con una producción menor colza y maní. La región se
constituye como la más importante en cuanto a producción de granos, siendo el área central de
la producción de cereales y oleaginosas, ocupando el 83% de la superficie total del país en los
cinco cultivos más importantes. Al analizar la superficie sembrada para la región pampeana, se
observa una gran superficie de soja sobre los otros cultivos. Esto ocurrió de igual manera para
la totalidad de la Argentina (Figura 3). En este sentido el área agrícola en la región pampeana
avanzó sobre la ganadería, la cual fue marginada a otras regiones de menor productividad.

Figura 3. Evolución de la superficie sembrada de cereales y oleaginosas en


Argentina

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Ministerio de Agricultura de la Nación. 2021

La Agricultura es una de las actividades económicas más importantes del área pampeana. La
tecnología utilizada ha ido variando en los últimos 20 años, con la incorporación de semillas de
alto potencial de rendimiento, aumento en el uso de fertilizantes y pesticidas (herbicidas,
fungicidas e insecticidas) y la realización de las tareas con maquinarias de gran porte que permite
una mayor capacidad de trabajo. Es importante mencionar el desarrollo de la siembra directa y
las semillas genéticamente modificadas como parte del paquete tecnológico utilizado en gran
parte de los productores de la región. Para la producción primaria de cereales y oleaginosas
podemos mencionar una serie de actores e instituciones presentes en la región que son
necesarios para llevar adelante el proceso productivo: a) la asistencia técnica, prestada por
agentes públicos, el INTA por ejemplo y privados contratados por el productor o pertenecientes
a las empresas vendedoras de insumos, las cuales ofrecen al productor asesoramiento sobre
temas específicos. b) los proveedores de insumos de este eslabón son los relacionados con la
producción agropecuaria, esto es, proveedores de semillas, fertilizantes, insecticidas, herbicidas,
fungicidas, inoculantes, gasoil, entre otros. c) los servicios contratados de maquinaria, desde
labores previas a la siembra hasta la cosecha. Esta tarea la realizan los contratistas de
maquinarias, constituyéndose en un actor fundamental para la producción de granos en la región
d) el transporte es un servicio que el productor debe contratar, más del 80% del trasporte de
granos se realiza en camión (solamente un pequeño porcentaje se trasporta en ferrocarril). e) el
acopio es un agente fundamental en esta cadena y brinda el servicio de conservar el grano en
condiciones (sano, seco y limpio) hasta su venta. En esta etapa se reciben las partidas de cada
productor, se las clasifica, agrupa y se forman otras mayores que por su tamaño, tipo o calidad
se ajustan a los requerimientos de exportación o de la industria. El acopio es el vínculo entre la
producción primaria y el próximo eslabón que será en algunos casos la industria y en otros la
comercialización. En los últimos años se desarrolló la tecnología de silo bolsa que permite
acopiar la producción en el propio campo del productor, evitando un componente más en el
circuito y una reducción de los costos.
El complejo oleaginoso es el principal exportador de la economía nacional. La cadena de
oleaginosas argentina es una de las actividades de mayor relevancia dentro del país. Este sector
abarca la producción primaria de semillas oleaginosas, su industrialización para la obtención de
aceite y pellets y la venta de estos productos, en su mayoría, al mercado externo. De la
industrialización de las oleaginosas se obtiene aceites para consumo humano (girasol) y
elaboración de biodiesel (soja) y harinas con un buen nivel proteico que se destina a alimento
balanceado para animales siendo muy demandando en el mercado internacional para la
alimentación de pollos, cerdos y vacas en Asia (China) y Europa. De la industria surgen en menor
medida otros derivados para la alimentación humana y la industria farmacéutica.
En cuanto a la producción de cereales, los mismos se destinan parte para el mercado interno
y parte a la exportación. El proceso industrial que se realiza es la molienda obteniendo harinas
principalmente para el consumo humano (en el caso del trigo) o el animal (en el caso del sorgo
y el maíz). Los molinos y plantas industriales de los cereales se encuentran distribuidos por toda
la región, aunque muchas de ellas se encuentran próximas a los centros de consumo.
La mayoría de las plantas de industrialización de aceite de soja se ubican sobre el margen
del río Paraná, concentrándose en la provincia de Santa Fe el 83% de la capacidad instalada. La
región más importante en la molienda de girasol se encuentra en el litoral marítimo de la provincia
de Buenos Aires, con concentraciones industriales en las localidades de Necochea y Bahía
Blanca. En estas zonas se encuentran también los puertos más importantes los cuales
concentran la casi totalidad de la exportación de cereales y oleaginosas del país.
Figura 4. Circuito de cereales y oleaginosas

Fuente: Elaboración propia

Horticultura

Dentro de la actividad hortícola nacional la provincia de Buenos Aires presenta gran


relevancia, siendo la principal productora de hortalizas del país, con el 22 % de la producción, la
provincia que sigue en importancia es Córdoba la que produce el 16 % de la producción nacional.
En relación al volúmen comercializado, del total de hortalizas ingresadas al Mercado Central
de Buenos Aires (MCBA), el 48% provino de Buenos Aires durante el año 2002. Desde el punto
de vista de la demanda, la ciudad de Buenos Aires y el conurbano son el principal centro de
consumo del país, dado que esta región concentra el 31,9 % de la población total de Argentina
de acuerdo a los datos del Censo Nacional Agropecuario de 2010. Los productores entregan su
verdura a través de intermediarios a los Mercados Concentradores (en un 74%), siguiendo en
orden de importancia los supermercados e Hipermercados (con un 15%), los Acopiadores (9%)
y el resto en verdulerías y a consumidor final (ferias, venta directa en quintas, etc.)
La horticultura tiene importancia social por la contribución a la alimentación de la población,
por estar sustentada en sistemas de producción familiares y con alta capacidad de generación
de empleo, ya sea directo e indirecto. El aumento de las hortalizas ofertadas se debe
principalmente a un aumento en la productividad, que responde a una incorporación cada vez
más creciente de paquetes e innovaciones tecnológicas principalmente el invernáculo, pero
también variedades mejoradas, manejos de fertilización y riego, eficiencia de gestión, etc. La
actividad hortícola se lleva a cabo mediante tres modalidades productivas diferentes: a)
cinturones verdes u hortícolas, b) zonas hortícolas especializadas y c) áreas de horticultura
extensiva. En la región pampeana, se encuentran presentes las modalidades a) y c) las cuales
describiremos a continuación.
Cinturones verdes u hortícolas: son aquellas zonas de quintas que rodean a las grandes
ciudades y por encontrarse cerca de los centros de consumo, producen aquellas hortalizas más
perecederas y que se destinan al consumo fresco. Las quintas son de poca superficie (menos
de 10 hectáreas) y en ellas se realizan gran diversidad de cultivos (más de 10 especies
diferentes). Por lo general se trata de productores del tipo familiar. Los rubros más importantes
son tomate, pimiento, apio, lechuga, espinaca, acelga, chaucha, remolacha, alcaucil, zapallito,
frutilla, berenjena, repollo. La horticultura de la región está caracterizada por tener un esquema
de producción intensivo y altamente diversificado en cuanto a forma de producción y cantidad de
especies que se cultivan.
Áreas de horticultura extensiva: Los cultivos se realizan en campos más grandes (30, 40 has.
o más) y se rotan con otros cultivos no específicamente hortícolas. Se cultiva una sola especie y
en mayores superficies, con menor uso de mano de obra y por lo general las labores son
mecánicas y en menor medida manuales a diferencia de los cinturones verdes. La mano de obra
utilizada es asalariada. Los cultivos predominantes de esta modalidad productiva son: papa en
el sudeste de Buenos Aires; zanahoria en el sur de Santa Fe; batata en Córdoba, San Pedro (Bs.
As.); cebolla en el sur de Buenos Aires.

Producción Forestal

De las provincias de la región, Entre Ríos constituye a nivel nacional la principal zona de
cultivo e industrialización de Eucalyptus grandis, con 113.000 has concentrándose al este de la
provincia, sobre las terrazas del Río Uruguay. La provincia de Buenos Aires representa el 9% de
la producción forestal del país, concentrada principalmente en la región del delta bonaerense.
El Delta del Paraná (entrerriano y bonaerense) es la principal cuenca forestal de salicáceas
(sauces y álamos) del país, con más de 80.000 ha de plantaciones. La misma supone la
participación de un conjunto heterogéneo de aproximadamente 300 productores forestales, de
los cuales 200 habrían recibido algún tipo de beneficio por la implementación de la Ley de
Promoción Forestal N° 25.080. (Fernández, 2018).
La producción de álamos y sauces tiene como principal destino la fábrica de Papel Prensa
S.A., para la fabricación de papel para diario y de otro tipo, que consume entre el 60% y 70% del
total de madera de la región y en menor medida para envases (tableros, cajones, pallets, etc.).
Las características climáticas y edáficas de la zona constituyen el medio más favorable para
la producción, en gran escala, de maderas de rápido crecimiento y en especial de maderas
blandas.
Las Salicáceas presentan gran adaptabilidad ecológica, rapidez de crecimiento, posibilidad
de propagarse vegetativamente por estacas y realizar su aprovechamiento utilizando los
rebrotes, y producción de materia prima de alta calidad, con numerosos destinos comerciales. Si
comparamos a las producciones mencionadas con respecto a otras producciones, además de
tratarse de plantaciones que se adaptan a las características agroecológicas zonales, requieren
una menor inversión inicial frente a otros cultivos, escasa mano de obra, se adaptan a períodos
cortos de anegamiento, con rentabilidad superior a la media de otras producciones. Pero en
contraposición a esto, para el productor la forestación presenta el serio inconveniente de requerir
un largo ciclo de cultivo, de 10 a 16 años.
El uso de la madera de salicáceas se clasifica en dos grandes grupos: sólido y triturado. Por
uso sólido se entiende la madera en rollizos que se somete a diversos procesos sin que pierda
la estructura fibrosa original. Las primeras transformaciones suelen ser el aserrado (producción
de tablas para muebles, ataúdes, puertas placa, materiales de logística y construcción) y el
debobinado (producción de láminas destinadas a la confección de envases fruti-hortícolas,
fósforos, tableros compensados y palitos).
Por otro lado, la madera cuyo destino es el triturado, se somete a diversos procesos químicos
resultando en dos tipos de productos: la pasta celulósica (destinada a la producción de rollos de
papel de diario) y los tableros de partículas (aglomerados) en sus distintas variantes.
(Borowdoski, 2017).
Sobre industrialización y comercialización: el Delta no tiene grandes industrias básicas
asentadas en las islas, aunque en los últimos tiempos aparecieron pequeños aserraderos que
dan valor agregado a la madera que sale de las islas. La región es principalmente proveedora
de las fábricas localizadas en la franja ribereña inmediata al Río Paraná, desde San Fernando y
Tigre hasta Ramallo (región norte) y también de industrias asentadas en las proximidades de
las ciudades de Buenos Aires, Morón, Avellaneda, Quilmes, Bernal, Ranelagh, etc. (región sur).
En la zona de influencia del Delta existen alrededor de 44 aserraderos, cuatro plantas
debobinadoras, una de tableros de partículas y una de papel para periódicos. Por lo tanto, el
movimiento de la madera se realiza principalmente por vía fluvial, llegando desde las islas a los
Puertos de Tigre, San Fernando, Escobar, Campana, Zárate y San Pedro, de esta manera el
transporte fluvial explica gran parte del costo operativo que tiene la región.
Figura 5. Circuito forestal en la Cuenca del Paraná

Fuente: Elaboración propia en base a Fernández, 2018

Problemáticas

Si bien en la región podemos observar diferentes problemáticas, aquí estudiaremos las


relacionadas al sector rural. Como se analizó en el apartado “Construcción social del espacio”
desde la década de 1990, se profundizan una serie de políticas que dan inicio a un conjunto de
cambios, los cuales algunos de ellos constituyen las principales problemáticas del sector. Hemos
considerado al proceso de agriculturización como el problema principal. De este se desprenden
una variada serie de problemas secundarios, no por la importancia sino por su origen.
La agriculturización, se define como el avance de la agricultura por sobre la ganadería y su
centralidad en el aprovechamiento de las mejores tierras. Este proceso responde a un importante
cambio en la demanda mundial de cereales y oleaginosas para utilizarlos como materias primas
en la agroindustria (producción de aceites, de comida balanceada para animales domésticos y
de granja, entre otros). Este cambio en la demanda mundial se tradujo en un aumento de los
precios de los productos agrícolas, por lo que los productores optaron por la producción de
granos en detrimento de las actividades ganaderas.
El cambio en la demanda mundial conlleva a cambios en la producción y es otro de los
factores desencadenantes del proceso de agriculturización experimentado en la región
pampeana, con la aparición de nuevos actores, modificaciones en las tecnologías utilizadas y
una reducción considerable en la cantidad de productores.
La aparición de nuevos sujetos de inversión, con suficiente capital financiero disponible, que
buscan oportunidades para rentabilizar su capital, por ejemplo los “pooles de siembra”
comprenden una de las aristas del proceso de agriculturización. Estos organizan la producción
agropecuaria a partir de su poder financiero, el control de las distintas etapas del circuito o
cadena de valor y el conocimiento y participación en los mercados mundiales. Por su tamaño
(escala de producción), pueden reducir costos. Cuando se enfrentan con los productores
tradicionales de menor tamaño, tanto en la etapa primaria de producción como en el mercado se
da una relación desigual. Producto de esta asimetría entre pooles y productores tradicionales, se
produce el abandono de la actividad por parte de estos últimos que a su vez aceptan la oferta de
los pooles de dar en arriendo sus tierras. Se produce lo que muchos autores han estudiado como
la transformación de productor a rentista. De la mano de estos nuevos sujetos se produce una
mercantilización de las distintas fases de la producción agropecuaria, donde se contratan todas
las labores culturales. Como se mencionó en esta asimetría los afectados negativamente son los
agricultores tradicionales familiares o pequeños empresarios, de los cuales algunos subsisten
acoplándose a la cadena de valor exitosa, pero con márgenes de rentabilidad muy estrechos.
“Algunos viven la paradoja de manejar mayores sumas de dinero, debido al alto precio de sus
cosechas, pero ante cualquier fluctuación, caen en deuda.” (Gudynas, 2008)
Generalizándose la producción agrícola en detrimento de la ganadería, la región se ha
especializado en la producción de granos y dentro de esta en la producción de soja, con el
paquete tecnológico (siembra directa-soja transgénica-herbicida total). La producción de granos
especialmente soja (pero no exclusivamente) avanzó sobre las tierras destinadas a la ganadería
de carne (invernada) y de leche, de aquí varias consecuencias: la reducción del número de
tambos e intensificación de estos sistemas, reducción de la superficie ganadera de carne y
reducción del stock de ganado vacuno, surgimiento y consolidación del feedlot.
El proceso de agriculturización asociado al uso de altos insumos ha generado problemas
ambientales con serios problemas en la sustentabilidad de los sistemas (Sarandón y Flores,
2014). El uso de plaguicidas ha llevado a la contaminación en personas (trabajadores y
comunidad circundante), ambiente y alimentos. Por otra parte, ha generado una mayor
resistencia a plagas y malezas, problema que se magnifica con el correr de los años. Del mismo
modo el modelo agrícola predominante en esta región genera una disminución de la
biodiversidad, alta dependencia de combustibles fósiles con una consecuente disminución de
eficiencia energética y una mayor dependencia de insumos químicos contaminantes y costosos
para los productores.
El proceso de agriculturización y especialmente la producción de soja, implica la incorporación
en los sistemas productivos del ya mencionado “paquete tecnológico”, los generadores y
proveedores del mencionado paquete son empresas transnacionales. Esto implica entre otras
cosas la pérdida de poder de decisión del productor respecto de la selección de semillas, la
fijación de su propio calendario agrícola, la selección de proveedores, etc. Puede pensarse,
entonces, que los productores independientemente de su tamaño, son incorporados en la red de
desarrollo de estas multinacionales de la biotecnología como extensiones productivas. (Rima,
2011)
Referencias

Borodowski. E; Suárez, R. (2004). El cultivo de álamos y sauces: su historia en el Delta del


Paraná SAGPyA Forestal nº32. Núcleo de Extensión Forestal Delta.
Borodowski E. (2017). Situación actual del cultivo y uso de las Salicáceas en Argentina.
Disertación. V Congreso Internacional de Salicáceas 2017.
Cao, H. y Vaca, J. (2006). Desarrollo regional en la Argentina: la centenaria vigencia de un patrón
de asimetría territorial [Link]
Fernández, E. (2018). Análisis de la cadena foresto industrial de la cuenca Delta del Paraná- 1a
ed. – Campana, Buenos Aires: Ediciones INTA.
Giberti, H. (1986). Historia Económica de la ganadería argentina. Hyspamerica, Bs. As. 275 pp.
Girbal-Blacha (2008). Desequilibrio regional y políticas públicas agrarias. Argentina 1880- 1960.
Revista digital de la escuela de historia – unr / año 1 – n° 2 / Rosario.
Gudynas, E. (2008). Un análisis de las transformaciones recientes en la agricultura
latinoamericana. Economía crítica y desarrollo y desarrollo, 3, Santiago de Chile.
Instituto Geográfico Nacional (IGN). Recuperado de [Link]
31.4287&lng=-62.3364&layers=argenmap
Natanson José (2018). Mauricio Macri en su ratonera. El fin de la utopía gradualista. Revista
Coyuntura nuso nº 276 / julio - agosto 2018. En línea [Link]
en-su-ratonera/
Rima Juan Carlos (2011). Secuencia de ciencias sociales (geografía): Los Espacios Rurales y
las Actividades Económicas. Ed. Biblos. Buenos Aires.
Sarandón, S; Flores, C. (2014). Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de
Agroecosistemas sustentables. EDULP.
Viglizzo, E. et al (2002). La sustentabilidad ambiental de la agricultura pampeana: Ciencia hoy,
Vol. 12, Nº. 68, 2002, págs. 38-51

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