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Qué Es La Filosofía

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13/3/2024

Profesor: Romero Guillermo


Materia: Filosofía
Curso: 6° año.
¿Qué es la Filosofía?
Desarrollo:

¿Qué es la Filosofía? ¿Por qué filosofar? Son preguntas difíciles de responder; tanto como "¿qué es la Física?" o "¿qué es la
Matemática?" Crear y analizar conceptos (decir lo que algo es, por ejemplo, decir qué es la Filosofía o qué es la Matemática) es
una función propia de la Filosofía. Sin embargo, no es sencillo explicar qué es, ya que no hay un conjunto de rasgos que
permita decir qué es la Filosofía, y con el cual estarían de acuerdo todos quienes se dedican a ella. Por eso, usted encontrará
una respuesta a esta pregunta sólo cuando ya haya comenzado su camino, es decir, cuando haya tenido algún contacto con lo
que los filósofos efectivamente hacen.

Sin embargo, vamos a adelantar algunas nociones. La Filosofía es un conjunto de contenidos (conceptos, ideas, tesis, teorías) y
también una actividad, un modo de pensar o reflexionar sobre esos contenidos. En cierto sentido, cualquier tema puede ser
abordado filosóficamente, siempre que esa reflexión presente ciertas características; entre otras, las de ser crítica, racional,
dispuesta al diálogo. Pero algunos temas han sido objeto de especial interés en la historia de la Filosofía: ¿Existe Dios? ¿Qué
es lo que realmente existe en el mundo exterior? ¿Cómo decidimos qué está bien y qué está mal? ¿Qué es el arte? ¿En qué
consiste el conocimiento? ¿Cómo razonar correctamente? ¿Cómo progresa la ciencia? De ellos nos ocuparemos en esta
materia.

El concepto de Filosofía
¿Tiene la vida humana un sentido? ¿Qué podemos conocer? ¿Es posible que nuestros sentidos nos engañen? ¿El ser humano
es libre o sus actos están determinados por Dios o el destino? ¿Cómo debemos actuar? ¿Por qué algunas personas encuentran
hermoso lo que otras encuentran feo? ¿Existe Dios? ¿El mundo es eterno, o tuvo un comienzo y tendrá fin? Es posible que
alguna vez usted se haya hecho preguntas como éstas. Tal vez le haya preocupado alguno de estos temas, pero no otros.
Preguntarse, dudar, buscar respuestas con curiosidad, a veces con angustia, son características propias de los seres humanos.
Sin embargo, las urgencias de la vida cotidiana, o la convicción de haber encontrado una respuesta satisfactoria pueden hacer
que olvidemos tales preguntas. El pensamiento filosófico exige abandonar la actitud cotidiana que acepta lo dado sin revisarlo,
para asumir una actitud crítica que cuestione lo obvio (lo que se da por supuesto o se considera evidente). La Filosofía indaga
reflexivamente los problemas, e intenta realizar esta búsqueda de modo preciso y riguroso, fundado en argumentos
racionales. Sin embargo, toda respuesta filosófica es a su vez, susceptible de discusión y análisis, porque no hay soluciones
únicas y definitivas a los problemas filosóficos.

Pero la búsqueda filosófica no queda limitada a cada uno, sino que se expresa en el marco de un diálogo respetuoso con otros.
En el diálogo nos reconocemos mutuamente y precisamos nuestros puntos de vista a través del intercambio de ideas. El
diálogo filosófico dura ya más de veinticinco siglos, y estamos invitados a participar en él a través de la reflexión crítica sobre
las ideas de los filósofos de todas las épocas.

Definiciones de filosofía

Atendiendo a su etimología, la filosofía (del griego philo: amor; y sophia: sabiduría) es el “amor a la sabiduría”. El filósofo,
pues, es el “amante de la sabiduría”. Esta definición se refiere, en primer lugar, a una actitud. Todos los humanos pueden ser
filósofos, porque desean saber, conocer, pero no todos llegan a serlo, porque no todos se dedican a buscar la verdad de las
cosas, más allá de lo aparente.

Por otra parte, la sabiduría consiste en encontrar la verdad, pero ¿existe esta o es igual para todos? Como no es posible dar
una sola respuesta a estas cuestiones, la filosofía, además de ser una actitud, es también un M modo de vida. Es filósofo quien
se consagra a la búsqueda de la verdad, indistintamente de que la halle.
13/3/2024
Profesor: Romero Guillermo
Materia: Filosofía
Curso: 6° año.
Debido a la amplitud de conceptos como sabiduría y verdad, inseparables de la filosofía, establec er un concepto universal
sobre esta es imposible. No obstante, a lo largo de la historia, los mismos filósofos, basados en su propio quehacer, se han
encargado de elaborar sus definiciones, la mayoría de las cuales comparten elementos. Algunas de ellas son:

Definición de Aristóteles «La filosofía es la ciencia de las primeras causas y los primeros principios».

Definición de Séneca «La filosofía es la ley del bien y del honesto vivir, y el que ha dicho que es la regla de la vida, le ha
restituido su verdadero nombre».

Definición de Jacques Maritain «La filosofía es el conocimiento científico que, mediante la luz natural de la razón, considera
las primeras causas o las razones más elevadas de las cosas».

Definición de Hegel «La filosofía es la ciencia de lo absoluto».

¿Qué origina la filosofía?

Si por una parte la filosofía como proceso cultural comenzó en la antigua Grecia, por otra la filosofía, como necesidad
intelectual, tiene su origen en tres factores clasificados por Karl Jaspers (1883 – 1969):

• Asombro: Tanto para Platón como para Aristóteles no hay filosofar sin asombro. El primero pone en boca de Sócrates
que «la admiración es lo propio del filósofo y la filosofía comienza con la admiración» (Teeteto, 155), mientras el segundo
escribió que «la admiración impulsó a los primeros pensadores a especulaciones filosóficas» (Metafísica, A, 2). Admiración se
ha de entender en este caso como una actitud de asombro y extrañeza ante la existencia.

• Duda: Del asombro necesariamente surge la duda, ya que queremos conocer, y conocer bien. De modo que el
asombro no lleva sino a despertar un deseo por conocer, pero no un conocer superficial sino radical, basado en el
cuestionamiento dirigido a encontrar todas las respuestas posibles y más profundas. Si un filósofo puede enseñar a dudar es
René Descartes (1596 – 1650), quien planteó la duda como método filosófico: si se puede dudar, se puede pensar y si se pude
pensar es porque se existe. Quien no duda, no se ve impulsado a buscar las respuestas necesarias, sea para confirmar sus
creencias o para descubrir la falsedad de las mismas. La más radical de todas las preguntas filosóficas es ¿por qué?, en especial
cuando se refiere al sentido de la vida.

• Situaciones límite: Son aquellas situaciones permanentes en la vida que no varían y que definen nuestra existencia. La
angustia ante la muerte, el sufrimiento, la enfermedad, la lucha por la libertad, la injusticia, el odio, son todas situaciones
ineludibles que generan reflexión filosófica y que, además, repercuten en los actos humanos. De modo que, contrario a la
opinión común, la filosofía es una reflexión sobre la vida y para la vida, una teorización sobre los principios de cuanto
anhelamos conocer y que, para nada, es ajeno a nuestra existencia concreta y cotidiana.
13/3/2024
Profesor: Romero Guillermo
Materia: Filosofía
Curso: 6° año.
1.

La esencia de la filosofía
“La filosofía, considerada desde el punto de vista de la sana razón humana, es según Hegel, el ‘mundo al revés’. Por esto, la
particularidad de nuestra empresa requiere una caracterización previa.
Surge esta de una doble característica del preguntar metafísico. En primer lugar, toda pregunta metafísica abarca íntegro el
problematismo de la metafísica. Es siempre el todo de la metafísica. En segundo lugar, ninguna puede ser formulada sin que
el interrogador, en cuanto tal, se encuentre dentro de ella, es decir, sin que vaya él mismo envuelto en ella. De aquí
desprendemos, por de pronto, esta indicación: el preguntar metafísico tiene que ser en totalidad y debe plantearse siempre
desde la situación esencial en que se halla colocada la existencia interrogante. Nos preguntamos, aquí y ahora, para nosotros.
Nuestra existencia –en la comunidad de investigadores, maestros y discípulos– está determinada por la ciencia. ¿Qué esencial
cosa nos acontece en el fondo de la existencia cuando la ciencia se ha convertido en nuestra pasión? Los dominios de las
ciencias están muy distantes entre sí. El modo de tratar sus objetos es radicalmente diverso. Esta dispersa multiplicidad de
disciplinas se mantiene, todavía, unida gracias tan solo a la organización técnica de las Universidades, y Facultades, y
conserva una significación por la finalidad práctica de las especialidades. En cambio, el enraizamiento de las ciencias en su
fundamento esencial se ha perdido por completo. Y sin embargo, en todas las ciencias, siguiendo su propósito más
auténtico, nos las habemos con ‘el ente mismo’.” (M. Heidegger, ¿Qué es Metafísica?).

2.

Hace un instante, les decía que filosofar era el esfuerzo por adquirir certeza acerca de lo fundamental. Pero debo apresurarme
a reconocer que eso, sin más, no es filosofar. Nuestros remotos abuelos ibéricos, los que decoraban las paredes de la cueva de
Altamira, y todos los humanos, desde la oscura frontera de su aparición, han hecho ese esfuerzo porque el hombre es un ser
inseguro, y ciertamente, no filosofaban. El intentar obtener un saber, un conocimiento adecuado de las cosas, para actuar
adecuadamente sobre ellas de manera ajustada a sus propósitos, es algo que el hombre hace desde que lo hay. La filosofía
consiste, sí, en eso mismo, pero rechazando ciertas formas y técnicas de conocimiento y sustituyéndolas por otras. El hombre se
halla siempre dotado de ciertas creencias que recibe de su entorno, es por ello constitutivamente un ‘heredero’, y confía –es
decir, cree- en determinados procedimientos como los más acreditados para orientar su existencia. Pues bien, la filosofía surgió
en el ánimo de algunos hombres cuando se sintieron en desvío respecto a las creencias entonces vigentes, y tuvieron la audacia
incomparable de atreverse a sustituirlas por otras nuevas: la fe en el poder esclarecedor de la propia razón humana como
método superior de conocimiento, la fe en la mera razón como intérprete de la enigmática realidad que nos rodea.
(Paulino Garagorri. Introducción a Ortega)

En Grecia es la filosofía quien inventa el Conocimiento como modo de pensar riguroso, el cual se impone al hombre haciéndole
ver que las cosas tienen que ser como son y no de otra manera. Descubre el pensamiento necesario o necesitativo. Al hacerlo se
da perfecta cuenta de la diferencia radical entre su modo de pensar y los otros que en torno de ella existían. ¿Qué otras formas
de actitud mental ante la Realidad había a la vista? La religión, la mitología, la poesía, las teologías órficas. El pensar de todas
estas ‘disciplinas’ consiste en pensar cosas plausibles, que acaso son, que parecían ser; pero no en pensar necesidades, cosas
que no dependen de nuestro albedrío reconocer o no, sino que, una vez entendidas, se imponen sin remedio a nuestra mente.
(José Ortega y Gasset. La idea de principio en Leibniz)

3.

Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y
mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido.
La filosofía sirve para ‘entristecer’. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar
13/3/2024
Profesor: Romero Guillermo
Materia: Filosofía
Curso: 6° año.
la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento bajo todas sus
formas.

¿Existe alguna disciplina, fuera de la filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su
fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas no podrían prevalecer. Denunciar en la mixtificación esta
mezcla de bajeza y estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las víctimas y de los autores. En fin, hacer del
pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, hombres que no confundan los fines de la cultura con el
provecho del Estado, la moral o la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del
pensamiento. Vencer lo negativo y sus falsos prestigios. ¿Quién, a excepción de la filosofía, se interesa por todo esto? La
filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa de desmixtificación. Y, a este respecto, que nadie se atreva
a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean la estupidez y la bajeza, serían aún mayores si no subsistiera
un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que querrían, que respectivamente les prohíbe, aunque sólo
sea por el qué dirán, ser todo lo estúpida y lo baja que cada una por su cuenta desearía. No le son permitidos ciertos excesos,
pero ¿quién, excepto la filosofía, se los prohíbe? ¿Quién les obliga a enmascararse, a adoptar aires nobles e inteligentes, aires
de pensador? Ciertamente existe una mixtificación específicamente filosófica; la imagen dogmática del pensamiento y la
caricatura de la crítica lo demuestran. Pero la mixtificación de la filosofía empieza a partir del momento en que ésta renuncia a
su papel desmixtificador, y tiene en cuenta los poderes establecidos: cuando renuncia a detestar la estupidez, a denunciar la
bajeza. Es cierto, dice Nietzsche, que actualmente los filósofos se han convertido en ‘cometas’. Pero desde Lucrecio hasta los
filósofos del siglo XVIII debemos observar estos cometas, seguirlos todo lo posible, hayar su camino fantástico. Los
filósofoscometas supieron hacer del pluralismo un arte de pensar, un arte crítico. (Gilles Deleuze. Nietzsche y la filosofía)

4.

Entrevimos que la verdad científica, la verdad física, posee la admirable cualidad de ser exacta, pero es incompleta y penúltima.
No se basta a sí misma. Su objeto es parcial, es sólo un trozo del mundo y además parte de muchos supuestos que da sin más
por buenos; por tanto, no se apoya en sí misma, no tiene en sí misma su fundamento y raíz, no es una verdad radical. Por ello
postula, exige integrarse en otras verdades no físicas ni científicas que sean completas y verdaderamente últimas. Donde acaba
la física no acaba el problema; el hombre que hay detrás del científico necesita una verdad integral y, quiera o no, por la
constitución misma de su vida, se forma una concepción enteriza del Universo. Vemos aquí en clara contraposición dos tipos de
verdad: la científica y la filosófica. Aquélla es exacta pero insuficiente; ésta es suficiente pero inexacta. Y resulta que ésta, la
inexacta, es una verdad más radical que aquélla –por tanto y sin duda, una verdad de más alto rango– no sólo porque su tema
sea más amplio, sino aun como modo de conocimiento; en suma, que la verdad inexacta filosófica es una verdad más
verdadera. (José Ortega y Gasset. ¿Qué es filosofía?)

La filosofía como pensar necesario era ‘el’ Conocimiento, era ‘el’ saber. Propiamente no había otro que ella, y en su propósito
se encontraba sola frente a la realidad. Dentro de su ámbito, como particularización de su ‘modo de pensar’, comenzaban a
condensarse las ciencias. Se ocupaban éstas de partes del Ser, de temas regionales: la figura espacial, los números, los astros,
los cuerpos orgánicos, etc.; pero el modo de pensar sobre estos asuntos era el filosófico. Por eso todavía Aristóteles llama a las
ciencias los conocimientos dichos en parte o particulares. Es preciso que los hombres de ciencia actuales se traguen, velis nolis,
y de una vez para siempre, el hecho de que el ‘rigor’ de la ciencia de Euclides no fue sino el ‘rigor’ cultivado en las escuelas
socráticas, especialmente en la Academia de Platón. Ahora bien, todas esas escuelas se ocupaban principalmente de Ética. Es
un hecho claro, que el método euclidiano, que el ejemplar ‘rigor’ del more geométrico, tiene su origen no en la matemática,
sino en la Ética. Que en aquellas lograse –y no por acaso– mejor fortuna que en ésta es otra cuestión. Las ciencias, pues,
nacieron como particularizaciones del tema filosófico: pero su método era el mismo de la filosofía, modificado mediante un
ajuste a su asunto particular. (José Ortega y Gasset. La idea de principio en Leibniz)

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