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Trabajo Social y Salud: Dependencia y Cuidados

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TRABAJO SOCIAL

Y SALUD
Núm. 54
II Edición

Junio de 2006

Ponencias y Comunicaciones
IX Congreso - Granada

Asociación Española de Trabajo Social y Salud.


Servicio de Medicina Preventiva y Social
HOSPITAL CLINICO UNIVERSITARIO
Depósito Legal: Z-1586-88 I.S.S.N. 1130-2976
Título clave: Trabajo Social y Salud.
Título Abreviado: Trab. Soc. y Salud
Edita: Asociación Trabajo Social y Salud.
Imprime: REPROIMSA
Para la gestión de SUSCRIPCIONES, ponerse en contacto con:
REPROIMSA C/. Carmen, n.º 26 • 50005 ZARAGOZA
Tel. y Fax: 976 301 999
E-mail: [email protected]

Para enviar artículos o dirigirse al Consejo de redacción:


Miguel Miranda
Escuela Universitaria de Estudios Sociales
C/. Violante de Hungría, 23
50009 Zaragoza
E-mail: [email protected]
INDICE
PONENCIAS

1 Ley de promoción de autonomía personal y atención a las personas en


situación de dependencia.
Mª Jose Sánchez Rubio ..............................................................15

2 El Trabajo Social en Salud ante la dependencia y la discapacidad.


Dolors Colom Masfraet ...............................................................31

3 La Continuidad asistencial en la practica profesional.


Emma Caballero González .......................................................47

4 Estrategia de apoyo a los cuidadores desde el sistema formal de Salud.


Niveles de apoyo.
Luisa Maria Saavedra Jiménez ..................................................61

5 Crisis de apoyo informal. Visión de las familias afectadas.


Representantes de la Asociación Altamid y Agrafem Comares,
de Granada ..............................................................................73
6 Intervención del Trabajo Social en pacientes con transtorno mental grave
Eva Mª Garcés Trullenque y Mª Angeles Pinilla ..........................85

7 La relación asistencial paciente/familia con enfermos crónicos.


Maria Jesús Rodriguez Fernández ............................................109

8 La gestión compartida de casos. Estrategia de coordinación.


Maria Jesús Brezmes Nieto. ......................................................127

9 Costes Ligados a la dependencia.


Jesús Rogero García. ............................................................... 145

COMUNICACIONES

10 Características de los cuidadores principales, de los pacientes atendidos


por la Unidad de Trabajo Social de la Corporación Sanitaria.
Antonia Apolinar et al. ............................................................173

Junio 2006 5
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

11 Evaluación de la calidad del Servicio de ayuda a domicilio y fisioterapia


por parte de los beneficiarios/as, los cuidadores/as y personal de ayuda.
Inmaculada C. Arvelo Perez et al. ............................................183

12 Estudio Protocolarizado de la eficacia de la coordinación de Trabajo


Social entre niveles Asistentes Sanitarios.
Susana Torres et al. .................................................................193

13 Programa de apoyo a familias con personas mayores y/o dependientes.


Rosalía Agudo Gonzalez. ..........................................................201

14 Perspectiva de doce años de Trabajo Social en un Servicio hospitalario


de Geriatría
C. Merino, et al........................................................................213

15 Circuito de Actuación frente a la Violencia de Género en un equipo de


Atención Primaria de Salud Urbano.
Malena Carpallo Nieto et al. .....................................................223
16 Propuesta metodológica para el tratamiento psicosocial de la familia
cuidadora tras la muerte del ser querido.
Juan Manuel Herrera Hernández et al. ....................................231
17 Intervención social en un proyecto de educación para la Salud a
Cuidadores Informales.
Mª Elena Díaz Palacios ...........................................................243

18 Trabajo Social Clínico, pérdida ambigua, duelo, intervención psicosocial,


tratamiento, proceso metodologico.
Juan Manuel Herrera Hernández et al. ....................................249

19 Calidad de vida en pacientes hepáticos y perfil sociosanitario del pacien-


te crónico hospitalizado en el hospital Nuestra Señora de la Candelaria
de Servicio Canario de Salud.
Inmaculada del Rosario Melián et al ........................................261

6
INDICE DE ARTÍCULOS

20 La intervención Comunitaria. Una fortaleza de Trabajo Social.


Ana María Menendez Caicoya. ..................................................275

21 Experiencia de intervención intersectorial en la prevención de caídas en


personas mayores.
Mª Luz Burgos Varo et al. .........................................................289

22 Programa de intervención sociosanitaria en el Hospital El Bierzo


(Ponferrada). ................................................................................
Mª Carmen Fidalgo Vega y Mª Nieves Alonso Vicente .................299

23 Evaluación de un programa de acompañamiento sociales para personas


con transtorno mental grave.
Raquel Dargallo Vitalla. et al. ..................................................309

24 La Complicidad entre el Complejo Hospitalario de Torrecardenas y el


Centro municipal de acogida de Almeria como base para mejorar la
atención socio-sanitaria a los “sin techo”.
Francisca Compan González. et al. ..........................................319

25 Experiencia con cuidadores de enfermos de Alzheimer y demencias en


Atención Primaria.
Mª Carmen Miguéliz Beaumont y Mª Carmen Litago Gil.............327

26 Proyecto de intervención social en una zona con necesidades de trans-


formación social.
Juana Pérez Villa. et al. ...........................................................335

27 Trabajo Social en una ABS. Principal nivel de Atención socio-sanitaria al


paciente geriátrico y a su entorno
Maite Mellado Caballero............................................................343

28 El plan de atención integral a las dependencias del Ayuntamiento de


Santa Úrsula (Tenerife, Islas Canarias).
Juan Octavio Hernández Cabrera et al. ....................................351

7
LEY DE PROMOCIÓN DE LA
AUTONOMIA PERSONAL Y ATENCIÓN
A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN
DE DEPENDENCIA

Mª JOSÉ SÁNCHEZ RUBIO


Diputada del Grupo Socialista. Congreso de los Diputados.

La atención a las necesidades de las personas en situación de dependencia


es uno de los grandes retos de las Políticas de Bienestar en nuestro País.
La demanda de cuidado para estas personas se ha venido incrementando de
forma notable en los últimos años y va a seguir aumentando en los próximos.
Esta demanda es consecuencia de la combinación de factores de carácter
demográfico, médico y social entre los que podemos citar: el envejecimiento de
la población, las mayores tasas de supervivencia de las personas afectadas por
alteraciones congénitas, enfermedades, accidentes graves y la creciente inci-
dencia de los accidentes laborales y de tráfico.
Este crecimiento de la demanda coincide en el tiempo con la crisis de los sis-
temas de apoyo informal, que tradicionalmente han venido dando respuesta a las
necesidades de cuidados, una crisis motivada fundamentalmente por los cambios
en el modelo de familia y la creciente incorporación de las mujeres al mercado
laboral.
En el último estudio realizado por el IMSERSO sobre la situación y evolución
del apoyo informal a los mayores en España, se pone de manifiesto que el 83%
de las cuidadoras son mujeres de 52 años como edad media. Las tres cuartas
partes de estas personas no tienen trabajo y el 70% de las cuidadoras son hijas.
El estudio ofrece otros datos de interés: en 1.600.000 hogares españoles se
cuida a personas mayores; 200.000 tienen que cuidar, además a personas con

Junio 2006 15
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

discapacidad, menores de 60 años. La media de horas diarias de atención es


de 10, aproximadamente. Sólo el 13,6% de estos hogares tienen algún tipo de
ayuda profesional o institucional, y un tercio de estas personas no puede ni plan-
tearse trabajar fuera de casa, es más un 12% ha tenido empleo y lo ha tenido
que dejar.
En relación al envejecimiento de la población, en 50 años ente 1960 y 2010
el número de personas de 65 años y más de los 15 países de la Unión Europea
(antes última ampliación) se habrá duplicado, pasando de 34 a 69 millones mien-
tras que la población total habrá aumentado un 22% pasando de 315 a 385 millo-
nes.
En España el envejecimiento demográfico aunque algo más tardío ha sido
intenso. El número de personas mayores de 65 años no ha necesitado 50 años
para duplicarse, pues lo ha hecho en sólo 30 años pasando de 3’3 millones de
personas en 1970 (9’7%) de la población total a más de 6’796 millones, según
los datos del censo de población del año 2001, (16’64%) de la población total.
En el 2005 estábamos ya en 7’2 millones, (16’85%) de la población total.
Una característica demográfica que se irá agudizando con el paso del tiem-
po es la que se ha llamado “ENVEJECIMIENTO DEL ENVEJECIMIENTO”, esto
es el gran aumento que experimenta el colectivo de población de 80 años y más,
este colectivo se ha duplicado en sólo 20 años, pasando de medio millón a 1’1
millones de personas, y según las precisiones para el 2016 superarán los 2’90,
para esa fecha 6’1% de los españoles tendrán más de 80 años.
La dependencia no afecta sólo a los mayores, según la encuesta de
Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud 1999 en España hay 2.215,393
personas (con más de seis años), que presentan alguna discapacidad, respecto
de las actividades de la vida diaria, es decir, están en diferentes situaciones de
dependencia. De este colectivo, la población de 65 años y más con problemas
de dependencia es de casi un millón y medio de personas, pero no todas las per-
sonas con discapacidad se encuentran en situación de dependencia.

16
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

La Sociedad Española manifiesta ante esta situación gran preocupación y


plantea la necesidad de que sea el Estado el que garantice esta atención en con-
diciones de igualdad para toda la ciudadanía. Esta opinión también es comparti-
da por el conjunto de administraciones públicas, profesionales del sector, agen-
tes sociales y organizaciones ciudadanas. Es de destacar que según el baróme-
tro del CIS-2004, el 76’1 de los encuestados considera la atención a la
Dependencia como prioridad y un 70% se muestra favorable a pagar más
impuestos para este fin.
Como los Servicios Sociales están transferidos a las Comunidades
Autónomas, a nivel estatal no se conocía la situación del conjunto del Estado, por
ello el Gobierno encargó a un grupo de expertos y profesionales del sector que
elaborase un Libro Blanco de la Dependencia en España en el que se reflejan
los siguientes datos:

PUNTO DE PARTIDA EN LA ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA


Nos encontramos ante una situación, la llamada dependencia, “problemáti-
ca”, entre comillas, ya que en muchas ocasiones no tenemos respuestas ante
situaciones tan normales como son las discapacidades que van surgiendo como
consecuencia del proceso de envejecimiento o las personas con discapacidad
que, por una u otra razón, están en situación de dependencia.
Hace años que desde diferentes ámbitos, comunidades autónomas, ayunta-
mientos, asociaciones, profesionales, personas afectadas, se ha estado dando la
voz de alarma ante la carencia de servicios y prestaciones para atender las
necesidades que se derivan de una situación de autonomía reducida en perso-
nas mayores y con discapacidad.
Nos encontramos ante una realidad que se caracteriza por un número

17
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

importante de personas en situación de dependencia a las que se les oferta un


catálogo de servicios y prestaciones totalmente insuficientes.

Dispar en función del territorio, diferencias autonómicas, provinciales y loca-


les, y que se agrava en las zonas rurales por la escasez de Centros y la menor
oferta de servicios.
En la que lo que eufemísticamente llamamos apoyo informal, se ha conver-
tido en el más formal de los apoyos, ya que en según que zonas, la familia y los
vecinos son el único recurso disponible.
Nos encontramos de otro lado con una importante dispersión normativa, en
gran medida incumplida en toda su amplitud, podríamos poner muchos ejem-
plos, por antigüedad solo referiré la LISMI (Ley de Integración Social de
Minusválidos), y por juventud la LIONDAU (Ley de igualdad de Oportunidades,
no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad),
por no hablar de las distintas leyes autonómicas, leyes de servicios sociales, de
atención al mayor, a las personas con discapacidad, etc. Así como planes y pro-
gramas. Creo no exagerar mucho si aseguro que si cumpliéramos todos los
compromisos adquiridos en las normas en vigor resolveríamos gran parte las
necesidades que las situaciones de dependencia generan.
A lo que hay que añadir en ocasiones descoordinación, entre administracio-
nes competentes de una u otra manera en materia de servicios sociales (Estado,
comunidades autónomas, corporaciones locales (diputaciones y ayuntamientos),
y descoordinación entre los distintos sistemas, el sanitario, el social, el educati-
vo.
Cierto despilfarro de medios:
Prestaciones de la SS, contributivas y no contributivas, centros, servicios y

18
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

prestaciones ofertados por los servicios sociales, oferta de la iniciativa privada,


a lo que podemos añadir los programas novedosos que se nos van ocurriendo y
vamos poniendo en marcha.
De otro lado, en muchas ocasiones las soluciones ofertadas no responden a
las necesidades reales ni a las necesidades sentidas por las personas en situa-
ción de dependencia.
No obstante este análisis crítico, no significa que considere que partimos de,
ya en la década de los 80, desde la Dirección General de Acción Social, la com-
pañera Patrocino de las Heras diseño el modelo de servicios sociales y el marco
competencial. El Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales,
iniciado en 1987, ha sido un instrumento eficaz aunque escaso en la financiación
lo que no ha permitido hacer extensiva las prestaciones a las necesidades plan-
teadas.
Al no existir normativa estatal que regule la atención a la dependencia cada
Comunidad Autónoma ha venido abordando la problemática de forma diferente,
con mayor o menor compromiso. Afortunadamente en Andalucía, hace años que
se iniciaron actuaciones en esta materia, dirigidas a los colectivos afectados y al
apoyo a sus familias. En algunas provincias, como Granada, con programas pio-
neros en España, como la teleasistencia o el de Familias Cuidadoras, con una
importante inversión por parte de la Diputación Provincial y los Ayuntamientos.
A nivel estatal, al inicio de esta legislatura, en abril de 2004, nos encontra-
mos con que se había producido un importante retroceso en la inversión en polí-
tica social, España estaba a la cola de la Unión Europea en lo que se refería a
políticas sociales.
El gasto de la protección social era uno de los más bajos de la UE. En por-
centaje del PIB, el 20,1%, cuando el gasto promedio de la UE. es del 27,3%.
El porcentaje del PIB, había disminuido en la década de los noventa un 1,1%.
Paso del 21,2% del PIB en el año 1991 al 20,1% en el año 1999.
Teníamos el gasto social en protección a la familia más bajo de la UE. en
porcentaje del PIB; se gasta el 0,5% frente al 2,1% de promedio de la UE.

19
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

En el índice de desarrollo humano de la ONU, España ocupaba el puesto nº


9 en el año 1990 y el nº 21 en el año 2000.
Así, en nuestro país sólo el 3,5% de las personas mayores de 65 años cuen-
tan con un servicio de ayuda a domicilio, el 2,84% con teleasistencia, el 3,86%
con una plaza en una residencia y el 0,54% en un centro de día, lo que sitúa a
España muy por detrás de los niveles de cobertura de los países europeos.
Lo que hoy llamamos atención a las personas en situación de dependencia
se atiende desde los servicios sanitarios y desde los servicios sociales, (comuni-
tarios y especializados).
Pero la realidad es que la oferta es totalmente insuficiente, la extensión y
desarrollo de los servicios sociales para atender las necesidades de cuidados es
sensiblemente inferior en España que en los países de nuestro entorno europeo.
La red de recursos tanto públicos como privados es claramente insuficiente para
la demanda creciente, la oferta de servicios sociales y sanitarios para personas
en situación de dependencia no llega a cubrir más que un mínimo porcentaje de
las necesidades que se plantean.
No quiero entrar en más detalles, creo que a estas alturas todos tenemos
claro, la escasez y la disparidad territorial y de recursos que hace que una per-
sona en situación de dependencia no reciba las mismas prestaciones y servicios
si está en Valencia, en Navarra, en Cataluña o Andalucía.
Estamos por tanto ante una oportunidad histórica para abordar la atención
a las personas en situación de dependencia y debemos hacerlo sabiendo que
modelo cultural, social y familiar queremos, que modelo de intervención va a
hacer más felices y más autónomas a las personas objetivo de nuestra atención.
Y sobre todo tenemos que tener cuidado de no dar pasos atrás, debemos tener
cuidado para evitar que las personas mayores y las personas con discapacidad
sean segregadas de los sistemas normalizados.
Ante la situación descrita se hacía necesario y oportuno regular la atención
a las personas en situación de dependencia, por ello y de acuerdo con el com-
promiso electoral del PSOE para las elecciones generales de 2004, el pasado 21

20
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

de abril de 2006 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de LEY DE


PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PER-
SONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA.
Estamos reconociendo nuevos derechos de ciudadanía, con carácter uni-
versal, público y reconociendo derechos subjetivos.
En su Artículo 1: Objeto de la Ley, nos dice: “La presente Ley tiene por obje-
to regular las condiciones básicas que garanticen el derecho a la promoción de
la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia,
que la misma establece, mediante la creación de un Sistema Nacional de
Dependencia con la colaboración y participación de todas las Administraciones
Públicas y la garantía por la Administración General del Estado de un contenido
mínimo común de derechos para todos los ciudadanos en cualquier parte del
territorio nacional”.
-Normativa de carácter Estatal, respetando la distribución competencial. El

Estado como garante del principio de solidaridad e igualdad. Las Comunidades


Autónomas, competentes en materia de Servicios Sociales y las corporaciones
locales como organizadores y gestores de servicios sociales de atención prima-
ria. Distribución competencial que quedaba claro en el Plan concertado para las
prestaciones básicas de S.Sociales de 1987.
Principios en los que se inspira la Ley:
Carácter universal, y por lo tanto homogeneizador de la atención a las per-

21
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sonas en situación de dependencia en todo el Estado.


Responsabilidad pública, aunque la gestión pueda ser directa o concertada.
La atención a las personas en situación de dependencia de forma integral e
integrada.
Que establezca de forma clara los mecanismos de coordinación socio-sani-
taria, que permita el acceso al sistema sanitario o social en función de las nece-
sidades y cubra ese espacio sanitario-social. Cuidando que la nueva Ley no
expulse del sistema sanitario a las personas mayores y discapacitadas, que se
encuentran en situación de dependencia.
“La colaboración de los servicios sociales y sanitarios en la prestación de los
servicios a los usuarios del sistema nacional de dependencia que se establezcan
en la Ley y las correspondientes normas de las Comunidades Autónomas y las
aplicables a las Entidades Locales.
El establecimiento de las medidas adecuadas de prevención, rehabilitación,
Estímulo social y mental.
La promoción de las condiciones precisas para que las personas puedan lle-
var una vida con el mayor grado de autonomía posible.
La permanencia de las personas en situación de dependencia, siempre que
sea posible en su entorno en el que desarrollan su vida.
Que contemple el importante papel de las familias, en tanto que son un ele-
mento básico para el afecto, el cariño, la felicidad. Sin sustentar en la familia la
responsabilidad de los cuidados. Que las personas en situación de dependencia
no se sientan una carga y no lo sientan así las familias, aunque estas jueguen un
papel fundamental.
Insistir en la participación, de las personas en situación de dependen-
cia en la decisión respecto a cual puede ser la decisión que se adopte respecto
a la atención que se le vaya a prestar.
La cooperación interadministrativa.

22
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

SISTEMA NACIONAL DE DEPENDENCIA


Se constituirá el Sistema Nacional de Dependencia (SND), con el fin
de promover la autonomía personal y garantizar la atención y protección a las
personas en situación de dependencia en todo el territorio del Estado, con la
colaboración y participación de todas las Administraciones Públicas en el ejerci-
cio de sus competencias. El SND se configurará como una red de utilización
pública, diversificada, que integre de forma coordinada, Centros y ervicios,
públicos y privados, debidamente acreditados.
Además, se creará el Consejo Territorial del Sistema Nacional de
Dependencia, como instrumento de cooperación para la articulación del siste-
ma. En el seno del Consejo Territorial del Sistema Nacional de Dependencia, la
Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas acordarán un
Plan de Acción Integral para la promoción de la autonomía personal y la aten-
ción a las personas en situación de dependencia, que definirá el marco de la
cooperación ínter administrativa que se desarrollará mediante los correspon-
dientes convenios.
Por otro lado, se constituirá el Comité Consultivo del Sistema Nacional de
Dependencia para hacer efectiva la participación institucional de las organiza-
ciones sindicales y empresariales, además de las administraciones públicas
(AGE, CC.AA. y entidades locales) en el sistema.

VALORACIÓN Y RECONOCIMIENTO DE LA DEPENDENCIA


La situación de dependencia se clasificará en los siguientes grados:
a) Grado I. Dependencia moderada: Cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día.
b) Grado II. Dependencia severa: Cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero
no requiere la presencia permanente de un cuidador.
c) Grado III. Gran dependencia: Cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su

23
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y


continua de otra persona.
En cada uno de los grados de dependencia, se establecerán dos niveles, en
función de la autonomía de las personas y de la intensidad del cuidado que requie-
re.
Los grados y niveles de dependencia, a efectos de su valoración, se deter-
minarán mediante la aplicación del baremo que se acuerde en el Consejo
Territorial y que se apruebe reglamentariamente por el Gobierno. Los menores
de 3 años que presenten graves discapacidades tendrán una escala de valora-
ción específica y el sistema atenderá sus necesidades de ayuda a domicilio y, en
su caso, prestaciones económicas vinculadas o de cuidados en el entorno familiar.
El procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia se
iniciará a instancias de los ciudadanos. Éstos serán evaluados por los órganos
que designen las Comunidades Autónomas. A partir de 2007, todos los ciudada-
nos que lo deseen podrán solicitar la evaluación.
El reconocimiento del derecho será expedido por la Comunidad Autónoma
correspondiente y tendrá validez en todo el Estado.

PRESTACIONES DEL SISTEMA NACIONAL DE DEPENDENCIA


Desde 2007, las personas serán evaluadas para determinar su grado y nivel
de dependencia y las prestaciones a las que tendrán derecho.
Para hacer efectivas las prestaciones reconocidas a la persona en situación
de dependencia, los servicios sociales de las Comunidades Autónomas estable-
cerán un Programa Individual de Atención.
El SND incluirá las siguientes prestaciones:
1) Prestación de servicios a través de centros y programas públicos o concer-
tados según catálogo
Los beneficiarios tendrán derecho a una serie de servicios según su grado y nivel
de dependencia.
El catálogo de servicios incluirá:

24
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

a) Servicio de Prevención de las situaciones de dependencia.


b) Servicio de Teleasistencia
c) Servicio de ayuda a domicilio:
- Atención de las necesidades del hogar
- Cuidados personales
d) Servicio de Centro de Día y de Noche:
- Centro de Día para mayores
- Centro de Día para menores de 65 años
- Centro de Día de atención especializada
- Centro de Noche.
e) Servicio de Atención Residencial:
- Residencia de personas mayores dependientes.
- Centro de atención a dependientes con discapacidad psíquica.
- Centro de atención a dependientes con discapacidad física.
2) Prestaciones económicas.
2.1. Prestación económica vinculada a la contratación del servicio
En caso de que no se disponga de la oferta pública de servicios que
requiera el beneficiario en función de su grado y nivel de dependencia, se pro-
cederá al reconocimiento de una prestación económica vinculada para que la
persona pueda adquirir el servicio en el mercado privado.
La prestación económica de carácter personal podrá recibirse cuando el
beneficiario cumpla determinados requisitos, y estará, en todo caso, vinculada a
la prestación de un servicio.
La cuantía de la prestación económica estará en relación con el grado de
dependencia y de la capacidad económica del beneficiario.
2.2 Compensación económica por cuidados en el entorno familiar.
Siempre que se den las circunstancias familiares y de otro tipo adecuadas
para ello, y de modo excepcional, el beneficiario podrá optar por ser atendido
en su entorno familiar, y su cuidador recibirá una compensación económica por
ello.

25
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Por tanto, el cuidador familiar deberá estar dado de alta en la Seguridad


Social. El apoyo a cuidadores conlleva programas de información, formación, y
periodos de descanso para los cuidadores no profesionales, encargados de la
atención de las personas en situación de dependencia.
2.3 Prestación de asistencia personalizada.
Tiene como finalidad la promoción de la autonomía de personas con gran
dependencia. Su objetivo es contribuir a la contratación de una asistencia per-
sonalizada durante un número de horas, que facilite al beneficiario una vida más
autónoma, el acceso a la educación y al trabajo, y el ejercicio de las actividades
básicas de la vida diaria. Reglamentariamente, se reconocerán las condiciones
de acceso a esta prestación.
Por otra parte, aquellas personas que opten por contratar un seguro priva-
do de dependencia obtendrán beneficios fiscales.

CALENDARIO DE IMPLANTACIÓN
El desarrollo del SND será gradual, con el fin de acompasar el desarrollo de
prestaciones con la creación de la infraestructura necesaria para ello. El desarrollo de todas
las prestaciones (debido a la creación de infraestructuras de servicios) se realizará de forma
progresiva durante ocho años.
El primer año se reconocerá el derecho a acceder a las prestaciones a quie-
nes sean valorados en el grado III (niveles 1 y 2).
El segundo y tercer año, a quienes sean valorados en el grado II, nivel 2
El tercer y cuarto año, a quienes sean valorados en el grado II, nivel 1.
El quinto y sexto año, a quienes sean valorados en el grado I, nivel 2.
El séptimo y octavo año, a quienes sean valorados en el grado I, nivel 1.

FINANCIACIÓN Y RETORNOS ECONÓMICOS


La financiación del sistema correrá a cargo de la Administración General del
Estado y de las Comunidades Autónomas.

26
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

El objetivo es pasar del 0,33% del PIB que se dedica en la actualidad a la


dependencia a más del 1% en 2015.
Para ello, y según la memoria económica de la ley, la Administración
General del Estado aportará más de 12.638 millones de euros nuevos hasta 2015
para garantizar las prestaciones y servicios del SND. Las Comunidades
Autónomas, que son las administraciones competentes en la materia, deberán
aportar una cantidad similar.
Para poner en marcha el sistema (2007-2015), el Gobierno se ha compro-
metido a aportar las siguientes cantidades
El Gobierno financiará íntegramente la cobertura básica común para
todo el Estado.
Además, el Gobierno establecerá anualmente convenios con las
Comunidades Autónomas para cofinanciar las prestaciones.
Los beneficiarios del Sistema participarán en la financiación del mismo en
función de su renta y patrimonio de forma equilibrada y justa, teniendo en cuen-
ta que ningún beneficiario dejará de recibir atención por falta de recursos.
La aportación concreta de los beneficiarios será establecida por el Gobierno
y las Comunidades Autónomas en el Consejo Territorial del Sistema Nacional de
Dependencia, una vez aprobada la ley.
Además de los beneficios sociales, la creación en España del Sistema
Nacional de Dependencia supondrá una inversión eficiente, por su impacto
social, económico y laboral. De hecho, según el Libro Blanco de la Dependencia
y el informe FEDEA, en 2015 se habrán creado cerca de 300.000 empleos.

RETOS EN LA IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA


Armonización territorial.
Coordinación de Sistemas (sanitario, social).
Formación de los Profesionales.
Puerta de entrada al SND.

27
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

COMPARECENCIAS EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS


En las distintas comparecencias que se han realizado en el Congreso de los
Diputados, en torno al Libro Blanco de la Dependencia en España por parte de
expertos, colegios profesionales, empresarios y sindicatos, iniciativa social,
etc.,(en la Comisión del Pacto de Toledo así como en la Comisión para las
Políticas Integrales de la Discapacidad) se ha puesto de manifiesto por los y las
comparecientes en términos generales, la necesidad de que se regule la aten-
ción a las personas en situación de dependencia entrando de manera pormeno-
rizada en como creían que debía llevarse a cabo esta regulación. Han sido por
tanto un instrumento fundamental para la elaboración del Proyecto de Ley. No
obstante debo manifestaros el sentimiento contradictorio que me han producido
las comparecencias, de un lado un sentimiento positivo al comprobar la enorme
ilusión que produce el hecho de que por fin se aborde una legislación de carác-
ter estatal para regular la atención a las personas en situación de dependencia,
ilusión que está directamente relacionada con la necesidad sentida por la ciuda-
danía de nuestro país en esta materia.
De otro lado la gran preocupación por las enormes expectativas que esta
legislación suscita. Hemos oído a muchos de los comparecientes manifestar lo
que esperaban de la Ley de Promoción de la Autonomía personal y Atención a
las Personas en Situación de Dependencia, debo deciros que en muchos casos
esperan que esta Ley resuelva todos los problemas que su menor autonomía les
produce, que las familias “se descarguen del problema”, que las prestaciones y
servicios cubran todas y cada una de las necesidades que se le planteen, en
resumidas cuentas “la panacea”.
Creo sinceramente que tenemos la tentación de atender a través de esta Ley
todos los huecos, resquicios normativos y de atención, fallo de los sistemas sani-
tarios y sociales, que existen actualmente.
Pues compañeras y compañeros, esto no va a ser así, las familias tendrán
que seguir desempeñando su papel, claro que el suyo y no el de “todos los sis-
temas”.

28
LEY DE PROMOCIÓN DE AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

Los sistemas tendrán que funcionar para las personas que se encuentren en
esta situación.
Tendremos que hacer efectivas todas las medidas que tienen que ver con la
dependencia en la legislación en vigor. Tendremos que incluir en las normas futu-
ras que tengan que ver con personas en situación de dependencia, la atención
de dicha dependencia sin derivarlo hacía esta Ley, en fin tendremos que aten-
der, en los sistemas normalizados, a la ciudadanía en función de sus caracterís-
ticas diferenciales, tanto a nivel sanitario, educativo, laborales, en las infraes-
tructuras en los transportes, etc.. De no ser así segregaremos al 9% de la pobla-
ción que es el porcentaje aproximado de personas con discapacidad que existe
en nuestro País.

Es necesario aclarar estos extremos a las personas y colectivos afectados,

dejar claro que no es un problema de presupuesto, que las medidas transversa-


les también cuestan, pero que incluyen y normalizan.
Y para finalizar creo que la atención a las personas en situación de depen-
dencia es urgente y prioritaria, por eso estamos priorizando su regularización y
va a ser un importante instrumento para la consolidación del sistema público de
Servicios Sociales lo que constituirá el 4º pilar del Estado de Bienestar.

29
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD
ANTE LA DEPENDENCIA
Y LA DISPACAPIDAD

DOLORS COLOM
Trabajadora Social.
ISSIS (Institut de Serveis Sanitaris i Social).
Revista Agathos, Atención Sociosanitaria y Bienestar.
www.revista-agathos.com

Nota de la autora: P arte de este artículo y posterior ponencia para el


I X Congreso Nacional de la Asociación Trabajo Social y Salud se ins-
pira y profundiza en el publicado estos mismos días por la revista
Servicios Sociales y Política Social Nº 73 editada por del Consejo
General de Diplomados en Trabajo Social bajo el título: “La dependen-
cia: un reto de siempre convertido en un cúmulo de olvidos, despro-
pósitos e intereses”.

“El señor K. contemplaba un día una pintura que representaba ciertos obje-
tos bastante caprichosamente.
-A algunos pintores -dijo- les ocurre lo
mismo que a muchos filósofos cuando contem-
plan el mundo. Tanto se preocupan por la forma
que se olvidan de la sustancia. En cierta ocasión,
un jardinero con el que trabajaba me dio una
podadora con el encargo de que recortase un
arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en
un macetón y se empleaba en las fiestas como
elemento decorativo. Había que darle forma
esférica. Comencé por podar las ramas más lar-
gas, mas por mucho que me esforzaba en darle
la forma apetecida, no conseguía ni siquiera

Junio 2006 31
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

aproximarme. Una vez me excedía en los cortes


por un lado; otra vez, por el lado opuesto.
Cuando por fin obtuve una esfera, resultó dema-
siado pequeña. El jardinero me comentó decep-
cionado: “Muy bien, la esfera ya la veo, pero
¿dónde está el laurel?”.
Bertolt Brecht 1898-1956
Historias del señor Keuner

A modo de prolegómeno
Determinadas realidades son tozudas, se empeñan. Se las puede matizar,
desenfatizar, disimular, ocultar, maquillar, incluso embellecer, pero con el tiem-
po siempre brotan de nuevo, por una razón, porque son realidades porque su
naturaleza es esa.
Una anécdota1 que ilustraría el párrafo anterior a modo de metáfora es
la que protagonizó Eisenhower cuando fue presidente de la Universidad de
Columbia de Nueva York, y antes de ser presidente de los Estados Unidos.
Cuentan que el Consejo de la Universidad le instó a hacer uso de su auto-
ridad para que los estudiantes dejaran de pisar los prados del campus.
-¿Por qué caminan sobre los prados? – preguntó Eisenhower.
-Porque es el camino más corto para ir desde la entrada principal hasta
el patio central-, dijeron los del Consejo.
-Si éste es el camino habitual de los estudiantes porque es el más corto,
tracen un camino pavimentado sobre el césped. – Problema resuelto.
La naturaleza siempre se manifiesta por el camino más corto. Una piedra que
se lanza al aire no dibuja recorridos extraños, su trayectoria siempre es la más
corta.
Son muchos los ejemplos que ponen de relieve que las fórmulas que en su
momento se adoptaron como modelo de coordinación entre servicios sociales y
servicios sanitarios, allá por los años ochenta, no facilitan a la ciudadanía aten-
dida por el sistema sanitario su acceso a determinadas prestaciones o progra-
mas de la red de servicios sociales cuando se requieren. Esta es una evidencia
cada vez más presente.

32
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

La primera reacción social fue que ante la falta de apoyos públicos para las
personas con dependencias y atendidas dentro del sistema sanitario, cuando la
necesidad requería respuesta, se acudía a los Servicios Privados. Un breve
paréntesis. A veces se ha acusado o reprochado a los gobiernos el permitir y
promover la oferta privada de servicios de carácter social. Sin duda este sería
un interesante motivo de discusión, pero de lo que no se puede dudar es que el
incremento de servicios sociales y personales privados se debe en primera ins-
tancia a una demanda justificada en necesidades que requieren atención y que
los servicios sociales no pueden prestar. En términos económicos se está fren-
te a las leyes del mercado, hay una demanda creciente insatisfecha que genera
una oferta también creciente. Lo turbador es que frente a la oferta privada la
esencia del tratamiento social, reinserción, elaboración de duelo, recomposición
de la dinámica familiar, etcétera, se desvanece. Cambia su objetivo hacia el
entretenimiento y el incremento de la utilización de servicios. De momento se
cierra el paréntesis.
¿Qué sentido tiene cuando una fórmula no funciona insistir en seguir apli-
cándola? La fe en la ciencia dura poco pues, por suerte el método científico per-
mite ir ajustando acciones y reacciones.
¿Sobre qué juicio se apoya el enfrentamiento con los hechos cuando éstos
reaccionan a la ineficiencia? ¿Qué lógica sostiene alimentar esquemas de aten-
ción obsoletos y caducos que obedecen más al centralismo propio de los esta-
dos comunistas de la desaparecida Unión Soviética que a la denominada gestión
centrada en la persona de las organizaciones de los Estados modernos? ¿Por qué
sostener una norma administrativa apoyada en una de las muchas teorías, cuya
práctica las contradice y la ciudadanía si puede las elude? Por ejemplo acudien-
do a la oferta privada. ¿Por qué justificar con palabras rimbombantes la paráli-
sis de las instituciones sanitarias y sociales, frente a problemas sociales, nada
nuevos, como es la “Atención a las personas Dependientes y/o Discapacitadas”?
Y la gran duda: ¿Por qué no plantearse seriamente y de una vez cómo mejo-
rar la organización actual para que el bienestar social de las personas depen-
dientes y/o discapacitadas deje de ser una carrera de obstáculos? ¿Qué impide

33
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

a los trabajadores sociales de salud establecer vías de coordinación entre aten-


ción primaria y atención especializada?
A parte de ver como están concebidos los esquemas de funcionamiento cabe
pensar cómo podrían concebirse de nuevo para mejorarlos. 2 Todas las organi-
zaciones especialmente las del sistema sanitario hace años que se están rea-
daptando a nuevos modelos de atención y de gestión (gestión clínica, interven-
ción por procesos...) pero incomprensiblemente, dejan al Servicio de Trabajo
Social fuera del todo. Así una primera consideración es que la atención social en
salud debe formar parte de los criterios de gestión e intervención adoptados por
cada organización.
Paupérrimo destino el que se dibuja si no se propician los cambios precisos
en los sistemas de salud y de servicios sociales que permitan a la ciudadanía sen-
tirse respetada, segura, protegida y atendida. Y quizás no sea ya cuestión de
presupuestos sino de humanidad. El papá Estado está cayendo en el error de
muchas familias en el ámbito doméstico que se olvidan de los afectos y los suplen
con dinero y elementos de consumo. No se deben confundir los presupuestos
(absolutamente necesarios) con los afectos y la misma atención
Si hay acuerdo en que la sociedad es altamente dinámica ¿por qué mante-
ner un sistema de atención esclerótico?
Sería una frivolidad trasladar al lector profesional la idea de que ésta es una
tarea fácil. No, en absoluto se trata de soplar y hacer botellas. Ni mucho menos.
Es muy difícil articular todos los servicios de tal manera que progresivamente se
reduzcan las lagunas asistenciales, pero hoy ya es posible técnica y científica-
mente identificar los puntos críticos en donde dichas lagunas se nutren. Es res-
ponsabilidad de todos, de los profesionales que tienen en su mano el poner de
relieve los déficits estructurales, pero en especial es responsabilidad de quienes
gobiernan facilitar los cambios bajo criterios de gestión que permitan una adap-
tación constante de los servicios a las realidades de las personas y no obligar a
estas a someterse a la tiranía de una burocracia anacrónica. El reduccionismo,
de momento, late con fuerza en el Proyecto de Ley de Autonomía Personal y
Atención a las Personas en situación de Dependencia aprobado hace unos días.

34
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

Un reduccionismo, además, sectario que de nuevo deja en manos de los


Servicios Sociales todo el patrimonio de recursos. Fórmula que si bien en la
década de los ochenta podía tener cierta justificación por la falta de experien-
cia y resultados, hoy en el siglo XXI estremece. De nuevo las personas atendi-
das en el Sistema Sanitario y que precisen ayuda se verán sometidas a un pere-
grinaje que desde el punto de vista de la pura organización es del todo innece-
sario y en cuyo primer peaje estarán servicios de carácter privado.
¿Cómo se puede dejar fuera del Proyecto de Ley a los trabajadores sociales
del sistema de salud cuando de siempre su intervención se ha dado con perso-
nas que necesitan ayuda?
A la luz de los hechos surge una primera hipótesis: Los Servicios Sanitarios
y los Servicios Sociales entienden la dependencia con parámetros e indicadores
diferentes. La diferencia de criterios y puntos de vista está en el mismo punto de
partida. No en vano desde sanidad se habla de personas dependientes y desde
servicios sociales se habla de personas en situación de dependencia. Ello justifi-
caría y haría más comprensible el enfoque que se le ha dado al nuevo Proyecto.
Así, parece que el Sistema Nacional de Dependencia reordenará el marco de
atención y prestaciones propias de los Servicios Sociales pero está por ver como
articula la atención ágil y eficiente de las personas que estando bajo el sistema
sanitario en régimen continuo, también son dependientes. O quizás el sistema
sanitario deberá replantearse determinadas fórmulas diferentes y que han
demostrado su eficiencia sobre las personas y sobre el sistema.3
Pero si se aspira a un Estado de Bienestar moderno ya va siendo hora de
empezar a pensar sobre todo en las personas afectadas y sus familias, no en las
estructuras.
¿Acaso los Servicios Sociales y de Trabajo Social no deben ser también dinámicos?
El filósofo florentino Pico Della Mirandola (1463-1494), cuando escribió el
“Discurso sobre la dignidad del hombre”4 instaba a éste a dar una nueva forma
al mundo que heredaba. Se sobreentiende para mejorarlo. Idea arriesgada que
en su época topó con las doctrinas cristianas que predicaban hacer las cosas a
la imagen y semejanza de Jesús.

35
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Y sobre esta idea es quizás donde se gesta el reto más grande para el futu-
ro Trabajo Social en Salud y en concreto, en la atención a las personas con
dependencia y/o con discapacidad. Más que mantener las fórmulas actuales y
seguir justificando la falta de respuesta por parte de los servicios sociales o la
imposibilidad de acceder a sus prestaciones, promocionando e impulsando direc-
ta e indirectamente a los servicios privados ¿por qué no pensar en fórmulas nue-
vas que optimicen los recursos y se evalúe su eficiencia? El presente arroja un
escenario pesimista que vuelve a repetir sin tregua los mismos errores de siem-
pre, un centralismo institucional desmesurado por parte de los servicios sociales
que hoy, con las nuevas tecnologías que permiten monitorizar la evolución de las
variables es injustificado. Un aspecto es centralizar la información, una necesi-
dad para poder evaluar y proyectar, pero muy distinto es centralizar los servi-
cios. De lo ocurrido, de los errores de pasado se debe aprender para evitar de
nuevo la repetición.
Pero ¿cuál es la magnitud de todo ello?

EL CAMBIO CURATIVO
El cambio forma parte de la vida de las personas y de las organizaciones y
si bien es un hecho inexorable, puede darse de manera discontinua o continua.
Como dice Charles Handy: “El cambio continuo es confortable. El pasado se
convierte en guía de futuro. [...]”Sin embargo, ocasionalmente las cir-
cunstancias se combinan, de tal manera que incomodan a los defensores
del statu quo. Las guerras, por ejemplo son siempre inoportunas, pero tam-
bién lo es la tecnología, cuando se desarrolla con rapidez; la demografía
cuando reporta un gran número de nacimientos o situaciones inesperadas,
al igual que los cambios radicales en los sistemas de valores. Situaciones
similares suceden con los movimientos económicos”. Qué duda cabe que la
actual es una época veloz marcada por el colapso pero ello no justifica quedar-
se atrapado sin más. Los profesionales también deben cambiar su manera de
pensar, que no quiere decir cambiar sus pensamientos o sus criterios.
No es una utopía esperar que los servicios funcionen bien, no lo será mien-

36
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

tras haya profesionales, trabajadores sociales empeñados en ello. El trabajador


social como agente de cambio no puede dimitir de esa responsabilidad que le
fue encomendada en su mismo origen, si bien ésta no es de su exclusividad sí
que en buena parte, está en sus manos.
Bienestar, gran palabra próxima a depreciarse en tópico. El concepto de
Bienestar parece haberse desvanecido en una entelequia lejana y magnánima
que va obviando a la persona frente a las grandes estructuras y proyectos. Los
trabajadores sociales del campo de la salud saben que el bienestar muchas
veces se alcanza por lo pequeño y sencillo, por lo que casi no supone presu-
puestos especiales, momentos de bienestar se dan cuando la persona recibe una
sonrisa, una explicación, una atención, se la escucha, se le da una orientación
preventiva, un apoyo, un seguimiento, en definitiva, se la atiende como es debi-
do. El bienestar se sostiene en el sentirse acompañado y no abandonado en unas
listas de espera confusas y complicadas.

LA DEPENDENCIA UNA PALABRA ADOLESCENTE QUE ESCONDE


AYUDAS MILENARIAS
Bajo el riesgo de desvelar a Perogrullo, cabe insistir en que de siempre, el
Trabajo Social en el campo de la Salud ha estado ligado a la atención de las per-
sonas enfermas que han perdido su autonomía funcional, psíquica y/o social, de
manera temporal o indefinidamente. Los calificativos empleados a lo largo de las
épocas para diferenciar la atención a estas personas que precisan apoyos: hoy
“Dependencia”; ayer “atención sociosanitaria”; anteayer “Cronicidad”; mucho
antes “personas con problemas sociales y altas problemáticas” y así sucesiva-
mente se podría ir retrocediendo en tiempo y nomenclatura, poco importan a la
ciudadanía. Los clientes5 esperan de los servicios la atención que hoy, a través
de los mass media, se les prometen. Las expectativas juegan un elemento clave
en todo ello. La tecnología de la imagen también ha llegado a la administración
y los políticos hacen un importante uso de ella. Otro debate sería la ética o su
falta, en dicho uso. Queda abierto aquí el espacio para la reflexión.
Los conceptos, los contextos, los pretextos, las definiciones, las delimitacio-

37
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

nes, son parte de la jerga profesional que si bien tiene, plenamente justificada,
su razón de existir, no se debe mezclar en ello a la ciudadanía cuyo principal
anhelo está en resolver sus problemas de la manera más sana y benéfica posi-
ble. El galimatías discursivo forma parte de otro espacio que siendo necesario
no debe interferir en la asistencia.
Para los profesionales en general y los trabajadores sociales en particular es
fácil confundir ágoras donde se debatan cuestiones relacionadas con la defini-
ción de nuevas realidades, clasificación y agrupación de problemas, la aplicación
de instrumentos de trabajo, el avance de la propia teoría, con el espacio de la
asistencia y atención a la persona. Ambos son espacios diferentes que implican
responsabilidades diferentes.

CÍRCULO VICIOSO DEL ABSURDO


Son varios los varios planos a considerar ante la atención a las personas
dependientes dentro del sistema sanitario y que son motivo de preocupación y
reconsideración no sólo teórica, sino también práctica.
La duda: Algunos profesionales y directivos sanitarios se cuestionan seria-
mente el Trabajo Social dentro de las organizaciones sanitarias, especialmente
en la atención primaria.
El pretexto: Los recursos sociales están en manos de los Servicios Sociales,
desde el sistema sanitario no se puede hacer nada, por tanto: las personas
deben ir directamente a los Servicios Sociales.
El craso error: Asociar la atención social en salud únicamente a la utilización
de recursos. De ese error todos son responsables.
La realidad: La Atención social en salud tiene muchas acepciones y está en
un momento expansivo.
El gran problema: Ciertamente cuando se requieren apoyos externos y tan-
gibles (programas que se rigen por plazas limitadas) se depende totalmente del
sistema de Servicios Sociales que, por sí mismo, está bien falto de recursos y
sobrado de demandas.
La apuesta: el Sistema Nacional de Dependencia como sistema que reorde-

38
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

na las prestaciones y organización de los servicios sociales es de suponer que


contribuirá favorablemente a la nueva manera de prestar la atención y, por
tanto, la población será la principal beneficiaria.
Los excluidos: Las personas atendidas dentro del sistema sanitario y que a la
vez necesiten ayuda parecen quedar nuevamente en compás de espera.
De siempre es bien conocido por todos los profesionales del campo de la
salud la impotencia, no mala fe, del Sistema de Servicios Sociales para atender
en tiempo real a las personas que están siguiendo tratamientos sanitarios.
Los trabajadores sociales de salud saben que con su intervención deben evi-
tar el sufrimiento, garantizar la rotura de la cadena de atención profesional pero
también conocen muy bien desde el empirismo la realidad precaria que les
envuelve. Como se ha dicho muchas personas atendidas por el sistema de salud
no pueden asumir de nuevo las responsabilidades de su vida habitual y aquí inter-
viene el trabajador social que a parte de atender a la persona también se ocupa
de las familias o red natural.

LA NECESIDAD DIAGNÓSTICA SOCIOSANITARIA: LA ELUDIDA


En todos los casos cuando se trata de personas que precisan ayuda, ésta se
requiere en tiempo real y no se puede diferir a una lista de espera bajo ningún
argumento. La necesidad está ahí y clama atención. Pero en este punto se levan-
ta el primer muro de la paradoja, la necesidad se plantea en un sistema, el sani-
tario pero la respuesta depende de otro el social.
No obstante el sistema sanitario en muchos casos cruza de puntillas por la
avenida de los problemas sociales de las personas que atiende. Pero ciertamen-
te los recursos están gestionados por otro sistema, el de Servicios Sociales que
tiene sus propias demandas.
Pretender separar y aislar la enfermedad, de la misma persona que la sufre,
a parte de ser esperpéntico, elimina de cuajo cualquier proyecto interdisciplinar.
Éste es otro reduccionismo que practican algunos profesionales y directivos sani-
tarios están atrapados en los resultados de la gestión administrativa pero no se
interesan por la gestión humana. El Estado de Bienestar está enfermo y los pro-

39
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

fesionales le ponen paños calientes.


Cuando, además, el Trabajo Social se desarrolla en el ámbito de la atención
primaria de salud éste incorpora de manera sistemática la función preventiva
interviniendo sobre aquellos grupos de personas que, aún sin haberse manifes-
tado el problema de salud se encuentran en una clara situación de riesgo que lo
intuye presto a declararse. 6, 7

EL TRABAJO SOCIAL EN LA O.M.S


La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) se refiere al Trabajo /
Asistencia Social en los siguientes términos;8
“La asistencia sanitaria es una parte vital pero a menudo pequeña del
apoyo de la persona mayor. Desde luego es imposible describir todas las for-
mas de apoyo y políticas sociales en un párrafo o dos. Sin embargo, es tan
grande su importancia para la salud que resulta indispensable una breve
referencia. Los servicios sociales, incluso, cuando dan niveles muy bajos
de asistencia, pueden ayudar a sostener al anciano en la comunidad y per-
miten a las familias arreglárselas, evitando así o por lo menos retrasando
el colapso total, la pérdida de la autonomía y la necesidad de la atención
institucional.
En la mayoría de los países, los servicios de salud y los sociales se han
organizado en paralelo, con poca imbricación.
Los servicio sociales facilitan atención y apoyo cuando la familia y el
individuo no pueden hacerlo por sí solos: carecen del imperativo terapéu-
tico de la medicina”.

EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD: UNA PRESTACIÓN DE CARÁCTER


UNIVERSAL
A diferencia de otros ámbitos del Trabajo Social, ya desde los tiempos de
Mary Richmond9, Ida Cannon, Richard Cabot, la atención social en el campo de
la salud tiene un carácter universal (accesible a todos los ciudadanos atendidos
en el servicio de salud que sea) con independencia de sus ingresos10 y un eje ver-
tebrador que gira alrededor de la pérdida de la salud. Dicha atención social no

40
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

quede sujeta a los parámetros propios de los Servicios Sociales que de momen-
to tienen un carácter selectivo, como serían la pobreza, la marginalidad, ina-
daptación, en definitiva atender solo a los más desfavorecidos económicamente.
Recordar las enseñanzas de Mary Richmond11 cuando promovió que en la I
Guerra Mundial los trabajadores sociales mostraron a la sociedad el valor de su
trabajo atendiendo a los soldados heridos y mutilados en la reinserción a su vida
y atendiendo también a sus familiares. Situaciones que no estaban vinculadas a
la pobreza. En Social Diagnosis12 su obra cumbre y desarrolla la metodología
de intervención de los trabajadores sociales dando al Trabajo Social el carácter
de disciplina.
Mary Ellen Richmond define: Trabajo Social de caso: “Consiste en aquellos
procesos que desarrollan la personalidad a través de ajustes deliberadamente
efectuados por el trabajador social, individuo a individuo, entre personas y su
ambiente social”.
Registros de caso: “Al principio era una crónica confusa de hechos ocurri-
dos en el curso de su trabajo”. “Gradualmente fue la construcción de una cro-
nología de procesos esenciales aplicados y de las observaciones sobre las cua-
les estos procesos estaban basados”. Un registro no es sólo una guía indispen-
sable a la futura acción sobre la persona atendida, es material didáctico para
entrenar otros caseworkers... “
Sobre la Unicidad de cada individuo: “La administración sana es la que trata
problemas desiguales, desigualmente”:
Sobre la Autodeterminación: “Una prueba de cualquier tratamiento social es
el grado por el cual todas las personas implicadas en el caso, son capaces al
límite de su capacidad, de tomar parte activa para alcanzar el resultado desea-
do”.
La pérdida de la salud por sí misma requiere del Trabajo Social muchos apo-
yos psico-socio-culturales que no pasan por los servicios sociales. Ello no es ni
mejor ni peor, pero si marca una diferencia siendo, probablemente, sobre esta
diferencia que se gestan las grandes divergencias entre salud y servicios socia-
les. Sin duda esta afirmación que se ha venido realizando a lo largo del texto

41
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

debe tomarse como una hipótesis sobre la que convendría profundizar pero la
realidad que se manifiesta en el sentir de los profesionales del Trabajo Social en
el campo de la salud, está ahí.
De hace tiempo no se puede negar el desencuentro real y creciente entre
el Trabajo Social en salud y los servicios sociales y el “Proyecto de Autonomía
personal y atención a las personas en situación de dependencia” es un master
universitario sobre el desencuentro institucional. Un desencuentro que incluso
puede ser natural al considerar los enfoques y ritmos distintos que ambos siste-
mas aportan a la resolución de necesidades sociales de las personas que atien-
den. Evidentemente hay lugares comunes: el Método Básico13, algunos instru-
mentos y técnicas, etcétera, pero el contenido y sobre todo el continente son
cada vez más dispares. No en vano desde Servicios Sociales se habla de situa-
ciones de dependencia y desde salud de personas dependientes pues en salud el
núcleo de toda la intervención sociosanitaria gira alrededor del estado bio-psico-
social de la persona y es la persona la que no puede desenvolverse de manera
autónoma se encuentre en una chabola o en el barrio residencial más lujoso. Las
situaciones particulares de cada una, sin duda, podrán aligerar o agravar la tipo-
logía y densidad del apoyo pero en salud toda la acción reside en la persona y
su familia. El Trabajo Social en salud fluye dentro de las muchas manifestacio-
nes de la enfermedad, aguda o crónica, y de las aceptaciones o negaciones de
las personas que la sufren, fenómeno definido como “resilience” que indica la
capacidad individual para afrontar determinadas situaciones de sufrimiento.
Cada persona es distinta y sus umbrales de resistencia también lo son, umbra-
les que los trabajadores sociales de salud estudian y sobre los cuales diagnosti-
can sin dejar de lado la labor preventiva.
Quizás va siendo hora de plantear nuevas sinergias de los servicios de
Trabajo Social en salud, nuevas responsabilidades y un nuevo reparto de la ges-
tión de los recursos existentes y, por supuesto una participación activa en los de
próxima creación para que la atención social a las personas con dependencia o
discapacidad pueda desarrollarse plenamente dentro de sus propios limites pero
sin el corsé, cada vez más asfixiante que supone la organización actual de los

42
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

servicios sociales y su ineficiencia para responder eficientemente ante la socie-


dad.
La población clama por unos servicios óptimos, por una atención que sol-
vente problemas y no que los cree. Cuando una fórmula no funciona por años
por más retórica que se le conceda invita a pensar en nuevas alternativas. Se
trata simplemente de acordar el modelo de atención social que se desea para
el campo de la salud.

RELACIÓN ENTRE EL TRABAJO SOCIAL DE LA ATENCIÓN PRI-


MARIA DE SALUD Y LA ATENCIÓN ESPECIALIZADA
De nuevo la teoría se estrella contra la realidad si bien dicha realidad está
condicionada por las fórmulas adoptadas. El interlocutor natural del servicio de
Trabajo Social hospitalario sería el servicio de Trabajo Social del Centro de Salud
si la organización lo permitiera. En la práctica hoy, es casi un imposible porque
estos últimos, se convierten en puros intermediarios entre los primeros y los ser-
vicios sociales. Para el trabajador social hospitalario la agilidad, la rapidez, la efi-
ciencia no es un capricho, es un valor básico que la institución hospitalaria le
exige. Por ello suele obviar al trabajador social del centro de salud y dirigirse
directamente a los servicios sociales o a los servicios privados. Pero aquí cabe
llamar la atención porque desde los mismos servicios de Trabajo Social hospita-
lario se comete el error criticado antes de asociar la atención social en la aten-
ción primaria al uso de recursos. La atención primaria tiene otras muchas fun-
ciones que no precisan de los servicios sociales.
PROPUESTA DE FUTURO
•Se recomienda medir el grado de eficiencia o ineficiencia de las fórmulas
aplicadas en los grandes retos no resueltos del sistema sanitario:
•Continuidad de la asistencia.
•Uso adecuado de los recursos hospitalarios y comunitarios.
•El seguimiento y su monitorización
•La ineficiencia y poca capacidad de respuesta pública, en especial la social.
•Desconocimiento de la magnitud de los déficits.

43
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

BIBLIOGRAFÍA
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1 Handy, Ch. (1993) La edad de la sinrazón. México. Editorial Apóstrofe.
2 Hammer, M.; Champy, J. (1997) Reingeniería de la empresa. Barcelona. Editorial
Parramón. Pag 11
3 Colom, D. (2000) La planificación del alta hospitalaria. Zaragoza. Mira Editores.
(parte final de resultados)
4 Fragmento del Discurso sobre la dignidad del hombre:
...Pero ¿a qué destacar todo esto? Para que comprendamos, desde el momento
que hemos nacido en la condición de ser lo que queramos, que nuestro deber
es cuidar de todo esto: que no se diga de nosotros que, siendo en grado tan
alto, no nos hemos dado cuenta de habernos vuelto semejantes a los brutos y
a las estúpidas bestias de labor....
5 Se habla de cliente en función de la definición del diccionario de la RAE que lo
define como: “Persona que está bajo la protección o tutela de otra. Persona

44
EL TRABAJO SOCIAL EN SALUD ANTE LA DEPENDENCIA Y LA DISPACAPIDAD

que usa con asiduidad los servicios de un profesional o empresa”.


6 Sánchez, M. (2006) “Trabajo Social y enfermedades raras” Agathos. Atención
Sociosanitaria y Bienestar, Año 6, número 1 pag. 32-40, Barcelona.
7 Rodríguez, J.; Rocabayena, Mª A. (2005) “Intervención social en las dependen-
cias: Experiencia de Trabajo Social en el Servicio de Atención Primaria de
Santa. Coloma de Gramanet”. Revista de Servicios Sociales y Política Social,
Número 72, Monográfico, La Protección Social a la Dependencia. Pag 37-63
Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social.
8 OMS (1984) Aplicaciones de la epidemiología al estudio de los ancianos.
Ginebra. Serie Informes Técnicos 706
9 Colom, D. (2003) “De Mary Richmond a la globalización, aportaciones del
Trabajo Social”. Revista de Trabajo Social y Salud, Noviembre 2003, número 46.
Zaragoza.
10 Moix Martínez, M. (2005) “Servicios Sociales Universales y Servicios Sociales
selectivos”. Revista Servicios Sociales y Política Social. Número 72. Madrid. Edita
el Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social. Pág:
11-22
11 Richmond, M. (1917) Social Diagnosis. New York. Russell Sage Foundation. Pag
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12 Richmond, M. (1917) Social Diagnosis. New York. Russell Sage Foundation. Pag
35-37
13 Colomer, M. (1974) “Método de Trabajo Social” Revista de Trabajo Social.
Asociación de Asistentes Sociales para el estudio y especialización del Trabajo
Social. Barcelona.

45
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL
EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

Mª EMMA CABALLERO GONZÁLEZ


Trabajadora Social. Área Sanitaria de Ferrol.

PRESENTACIÓN
En el momento que la organización de este Congreso me planteó la partici-
pación en esta mesa (“Atención a personas con falta de autonomía personal
desde el Sistema Sanitario Público”) y el abordaje desde esta perspectiva de la
continuidad asistencial, comencé a diseñar y estructurar los conocimientos.
Siempre he considerado que los trabajadores sociales disponemos de una rica
información, actualizada día a día a través de los pacientes y sus problemáticas,
pero el quehacer profesional desborda nuestra práctica diaria y perdemos en
ocasiones la oportunidad de utilizar esta riqueza como retroalimentación del sis-
tema de trabajo.
En los últimos meses se ha desatado una preocupación por el tema de la
dependencia que ha invadido todos los campos de la vida social. La futura Ley
de Atención a personas dependientes parece haber puesto de moda un tema
que los trabajadores sociales llevamos años abordando, aunque sin una cober-
tura integral por parte del sistema de protección social. Esta vorágine que da la
actualidad no debe conllevar una reforma completa de los procesos que lleva-
mos a cabo, pero si nos puede servir para revisar y mejorar nuestras actuacio-
nes y enriquecer nuestros puntos de vista. Pocas veces tenemos la oportunidad
de que un tema central en nuestro quehacer profesional sea debatido por dis-

Junio 2006 47
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tintos profesionales en todos los medios de comunicación.


Por todo ello, el análisis que a continuación se presenta está referido espe-
cialmente a las actuaciones orientadas a las personas con falta de autonomía
personal, y pretende una reflexión de los procesos en la continuidad asistencial,
la mejora de la coordinación entre los distintos niveles asistenciales, así como el
planteamiento de cuestiones cuya solución dejo a criterio de cada profesional,
ya que el principio de autodeterminación considero debe comenzar en el desem-
peño de nuestras funciones.
Es fundamental la consideración previa de “continuidad asistencial” como
uno de los elementos básicos para la “mejora de la calidad y eficiencia” de la
asistencia sanitaria; “ese techo” al que intentamos llegar a través de distintas
actuaciones que mejoran el servicio prestado y buscan un mayor “bienestar” de
las personas con falta de autonomía.
Esta ponencia parte de la premisa anterior pero, previo a ello, hay una refle-
xión, desde mi perspectiva profesional como trabajadora social en un hospital de
agudos.

APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE CONTINUIDAD ASISTENCIAL


El resultado de un braimstorming practicado al grupo de trabajadores
1
sociales de la zona de Ferrolterra fue el siguiente, cuando el concepto sobre
el que se les pidió exteriorizarán sus ideas, fue “la continuidad asistencial”: tra-
bajo en equipo, coordinación, seguimiento, integralidad, programación, colabo-
ración, llegar al final, protección al usuario.
Efectivamente todos los conceptos son positivos, lo cual refleja una motiva-
ción hacia el desempeño de la continuidad asistencial, aunque posteriormente
surgió alguna idea negativa como: conflictos de competencias, ingerencias pro-
fesionales, duplicidades o falta de tiempo.
Seguramente si practicásemos este braimstorming en otro grupo de tra-
bajadores sociales coincidirían en la mayor parte de los aspectos. De ahí que
fomentar lo positivo sería lo deseable, y ¿cuál es la solución a las dificultades
planteadas?, ¿es innato a la continuidad asistencial el conflicto entre profesiona-

48
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

les?, ¿es posible lograr una buena coordinación o es un ideal y será siempre
tema de debate profesional?, ¿la continuidad asistencial aumenta nuestro volu-
men de trabajo o ahorra tiempo y recursos a largo plazo?
Todos estos aspectos serán analizados a lo largo de esta ponencia, y sirven
de acotamiento del concepto a estudiar.
La Joint Comisión on Acreditation of Healthcare Organizations define la
continuidad asistencial como: la adecuación continua de las necesidades del
2
paciente al nivel y tipo adecuados de servicio médico, de salud o social.
Según Martín Zurro Continuidad es:” la atención a lo largo de la vida de las
personas, en sus distintos ámbitos (domicilio, escuela, trabajo, etc.) y en cual-
quier circunstancia (consulta en el Centro de Salud, urgencias, seguimiento hos-
pitalario)”. 3
La continuidad asistencial estaría por tanto interrelacionada con otros con-
ceptos que la dimensionan y fundamentan 4:
Individualización: cada persona debe ser considerada distinta y diferente, así
como cada grupo, asociación o colectivo.
Los trabajadores sociales tenemos muy presente este principio sobre todo en
los que se refiere a la individualización de cada persona. Sin embargo para una
continuidad asistencial con personas con falta de autonomía personal será muy
importante incidir en la individualización de cada grupo o asociación.
Habitualmente, debemos informar de grupos o asociaciones de ayuda mutua
y para ello es fundamental conocer su política, sus líneas de actuación que no
olvidemos que son cambiantes en el tiempo. Los contactos con estas asociacio-
nes o grupos debe ser frecuente. Pueden ser encuentros informales o formales,
pero estando seguros que este contacto es fundamental para un adecuado aco-
plamiento e integración del paciente dependiente en la red social.
Autodeterminación: el individuo es libre en su comportamiento y decisiones
personales.
Este principio presupone la libertad de pensar, de elegir y de hacer. Hay que
tener en cuenta que en muchas personas con falta de autonomía personal algu-
no de estos aspectos estará condicionado por su grado de dependencia. En

49
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

estos casos debemos hacer constar todo ello en el Informe Social así como en
el protocolo personal que sirva de inicio de las actuaciones posteriores, espe-
cialmente lo referente a aspectos legales (tutela, certificado de minusvalía...) ya
que el equipo interdisciplinar en el que nos encuadramos en ocasiones descono-
ce estos aspectos y no los tiene integrados en su protocolo como aspectos a pre-
guntar al paciente.
No olvidemos que trabajamos en el campo de la salud y en ocasiones éste es
un mundo “confuso” para el paciente en lo que se refiere a estructuras, proce-
sos, burocracia, y competencias, lo cual unido a la dificultad de entender su
enfermedad y aceptarla provoca situaciones de tensión y desorientación en el
paciente y red de apoyo.
Para una libre elección debemos partir de una adecuada información y una
orientación próxima en cada una de las etapas. En el campo del Trabajo Social
será de gran ayuda la derivación formal a la trabajadora social correspondien-
te, que clarificará las actuaciones realizadas.
Participación: el paciente y su red de apoyo deberán ser parte activa en el
proceso asistencial.
Interdisciplinariedad: que permita una valoración global (médica, funcional,
social y de calidad de vida). Se orientará a la realización de un plan personali-
zado de cuidados basado en objetivos conjuntos de los diversos profesionales.
Integralidad: no fragmentación en la atención. Debe considerarse a la per-
sona como un todo que auna lo físico y lo psíquico. Las actuaciones integrarán
las dimensiones individual, familiar y social.
Coordinación: según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua coor-
dinar es: “ordenar u organizar varias cosas o acciones para que colaboren a un
fin general”. La aplicación práctica al tema que nos ocupa y su relación directa
con lo que entendemos por continuidad asistencial será desarrollado en el pró-
ximo apartado.
Previos a estos conceptos es necesario un ejercicio de aceptación y com-
prensión del paciente tal y como es, conocer su evolución a lo largo del tiempo
y enmarcarlo geográfica y familiarmente en su lugar de residencia. Es decir,

50
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

desde que la persona entra en contacto con el sistema sanitario, todos los
aspectos, actividades, recursos y profesionales que intervienen deben integrar-
se en un único “proceso asistencial”.
En el campo médico otro término acuñado y unido junto al de continuidad es
el de “longitudinalidad”: “presencia y utilización de una fuente asistencial regular
a lo largo del tiempo” (Bárbara Starfield) (5). Sin embargo, la longitudinalidad
apunta más a la relación de confianza y a la identificación que el paciente pueda
hacer del profesional de referencia. Por tanto, la longitudinalidad se refiere a
una relación personal independiente de los problemas o estado de salud del
paciente.
Este concepto de longitudinalidad nos aportaría por tanto la “continuidad”
deseable en nuestro proceso asistencial al que aludíamos en la definición ante-
rior de Martín Zurro.
Por el contrario, el proceso de continuidad asistencial deberá abarcar una
visión no sólo continua sino coordinada a lo largo del tiempo. En palabras de
Galvez Ibáñez “podría decirse que la continuidad asistencial sería una o varias
longitudinalidades coordinadas” (6).

CONTINUIDAD ASISTENCIAL Y COORDINACIÓN


La coordinación entre niveles asistenciales e intersectorial es el primer
recurso a utilizar para el logro de una adecuada intervención, en primera ins-
tancia, y para conseguir el objetivo final de la continuidad.
Es primordial reorientar y mejorar los servicios, procurando un mayor apoyo
multidisciplinar. Para ello debemos crear un marco favorecedor de ese encuen-
tro, haciendo propuestas integradoras que a lo largo del tiempo deberán llegar
a establecer un programa de cuidados preventivo del deterioro y rehabilitador,
que integre al paciente en la comunidad.
Pero ese “marco favorecedor” ¿existe en nuestros propios centros de tra-
bajo? ¿cómo fomentarlo? ¿cómo medirlo?
Bárbara Starfield aborda este tema en relación a la profesión médica y dice
que la coordinación dentro de un servicio de salud puede ser medida en base a

51
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

las normas escritas sobre la manera de proceder en una interconsulta entre el


médico de familia y los especialistas correspondientes.
No podemos olvidar que la coordinación presupone un conocimiento del
campo y quehacer de cada uno de los profesionales que integran el equipo ¿o
quizás no nos quejamos continuamente de que los demás profesionales no saben
en qué consisten nuestras funciones?. Por ello, lo expuesto por Starfield sería
extrapolable al campo del Trabajo Social, y, me temo, que los procesos escritos
evidencian la escasa coordinación formal. Por tanto éste sería el segundo aspec-
to a incidir desde nuestros centros de trabajo.
La mejora en los procesos para una mayor calidad de los servicios se ha
introducido especialmente en servicios mecánicos o de procesos manuales (ser-
vicios como hostelería, lavandería, farmacia, etc), sin embargo, los departa-
mentos de Trabajo Social no han sido prioritarios en el abordaje del tema de la
“calidad”, mientras que ello mejoraría nuestros procesos, unificaría nuestras
codificaciones y registros y, a mi modo de ver, resultaría eficaz para la creación
de un lenguaje común a todos los profesionales del campo sanitario.
Otro modo de analizar la continuidad en la atención se centraría en el punto
de vista del paciente. Minué Lorenzo afirma que “el paciente aspira a resolver
sus problemas de la forma más definitiva posible, en el menor tiempo, con el
menor coste personal y con las interrupciones o disrupciones mínimas en todo
el proceso de la atención sanitaria” (7).
En realidad el paciente espera recibir una continuidad asistencial con todo
lo que el término conlleva (multiprofesionalidad, integralidad, información, coor-
dinación...).
En todo ese proceso que el paciente “espera” hallar cuando se ve inmerso
en el sistema sanitario es deseable “hacerle partícipe” de su proceso, lo cual
supondría la integración del paciente en el proceso asistencial. Éste será otro de
nuestros objetivos.

VENTAJAS DE LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL


Mejorar la calidad del proceso asistencial, asegurando la continuidad y la

52
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

coordinación asistencial es el objetivo principal en el que podemos participar


como trabajadores sociales.
Para lograr este objetivo general, al cual concurrirían los distintos profesio-
nales de salud implicados en la atención de personas con falta de autonomía per-
sonal, sería deseable llevar a cabo una serie de actividades:
Elección y definición conjunta de los procesos que sean susceptibles de con-
tinuidad asistencial.
Diseño del sistema de derivación de los casos en los que se requiera conti-
nuidad asistencial (documentación, circuito de coordinación, canal de comuni-
cación...).
Elaboración de un programa que fije los objetivos a lograr, temporalice la
puesta en marcha y fije las acciones a llevar a cabo.
Definir los procedimientos de información, evaluación y coordinación.
La programación de un “sistema de continuidad asistencial” nos permitirá
una aproximación a los objetivos de:
Mejora de los resultados sanitarios
Menores costes económicos
Mayor satisfacción del paciente y su familia
Mayor eficiencia del sistema
Todo ello concluye en una intersección de objetivos deseable para los distin-
tos ámbitos implicados: usuarios y familiares, profesionales y dirección sanitaria,
y por tanto, marca una intersección común que será el punto de partida de
nuestras actuaciones.

DIFICULTADES A LAS CUALES NOS ENFRENTAMOS


Hasta ahora las iniciativas llevadas a cabo para la mejora de la coordinación
se han centrado en el diseño de protocolos, establecimiento de criterios de deri-
vación y reuniones con las direcciones o los profesionales de los distintos cam-
pos. Sin embargo esto no ha sido suficiente para lograr un grado de coordina-
ción deseable. En ese caso, ¿dónde radica el problema de la coordinación?
Básicamente, en la comunicación.

53
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Si queremos garantizar una calidad en la continuidad asistencial es precisa


una mejora del sistema de información, accesible y asequible a todos los profe-
sionales.
El principal cauce de información acerca del paciente se inserta en la
Historia Clínica, sin embargo:
Esta historia no es común para Atención Primaria y para Atención
Especializada.
En muchos hospitales o Centros de Salud los trabajadores sociales no pue-
den acceder a la Historia Clínica.
La Historia Social no es considerada en ocasiones como elemento profesio-
nal de la historia general del paciente.
El acceso de los pacientes a su propia historia clínica y social requiere un
complicado y diversificado cauce burocrático.
Por tanto, si el acceso a la información sobre el paciente es la base princi-
pal para una coordinación entre profesionales, éste debería ser el primer esco-
llo a salvar.
Iniciativas como la llevada a cabo en diferentes hospitales de la red pública
sanitaria de utilizar un registro único o de informatizar la Historia Social como
parte de la Historia de salud contribuirán a un reconocimiento profesional mayor
y a la Historia única, herramienta de trabajo que evitaría duplicidades, equívo-
cos y facilitaría la coordinación, así como los estudios comparativos necesarios
para una mejora de la calidad asistencial.
Todas las iniciativas mencionadas en esta ponencia parten de los profesiona-
les, pero las direcciones de los hospitales y centros de salud, así como otros
órganos directivos tienen en su manos la potestad de dictar directrices que faci-
liten esa coordinación tan necesaria para una adecuada continuidad asistencial.
En el caso del área en la cual estoy ubicada, el proyecto piloto de gerencia única
supone un acercamiento de posturas, o por lo menos un marco que invita a la
superación del hospitalocentrismo y a la equiparación de ámbitos profesionales
necesarios para una puesta en común del trabajo diario. Aún la coordinación
entre trabajadores sociales de salud se sustenta en llamadas de teléfono o esca-

54
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

sas reuniones fruto de una iniciativa personal y voluntaria. No existe una deriva-
ción formal en base a modelos oficiales reconocidos por el SERGAS (en nuestro
caso). Cada profesional se ciñe a su ámbito mientras el paciente debe dirigirse,
más o menos asesorado, a uno u otro servicio.
Esto nos lleva a meditar sobre el sistema que despersonaliza la atención.
Sería deseable por ello un marco que acercase posturas y profesionales en un
mismo ámbito de trabajo. Depender de un mismo órgano podría ser un punto
de partida; y participar como algo habitual e instaurado algún día a la semana
en sesiones de trabajo en las que se analice el seguimiento de pacientes comu-
nes sería el proyecto a conseguir.

PROPUESTAS PARA LA MEJORA DE LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL


En la actualidad, la complejidad de datos y su necesidad de protección nos
llevan a analizar la forma de almacenamiento de éstos. El lenguaje de las tele-
comunicaciones, con Internet al frente, nos permite actualizar nuestros conoci-
mientos y mantenernos informados de novedades legislativas y nuevas iniciativas
que ayudan a una mejor y más actualizada intervención. Sin embargo, aún no se
ha impuesto totalmente la utilización de estos medios. La generalización en el
uso de la Historia de Salud Única permitirá un acceso rápido a la información,
protegida por permisos de acceso que garanticen la confidencialidad necesaria.
Otra de las iniciativas que contribuirá a una actuación más coordinada y una
mejora en la derivación es la posibilidad de adhesión de los trabajadores socia-
les del campo sanitario a los programas de apoyo informático utilizados por los
Servicios Sociales de Base. En Galicia, recientemente, se ha ampliado la posibi-
lidad de utilización del Programa Matiass para otros colectivos de profesionales,
una vez se ha implantado y consolidado su uso por los servicios sociales de base.
Esto nos da la posibilidad de “hablar un mismo lenguaje” y utilizar las mismas
herramientas.
Las dos iniciativas anteriores nos sitúan en un punto estratégico. A nivel hori-
zontal: con respecto a los demás profesionales que trabajan en el campo de la
salud, nos comunicaremos de un mismo modo a través de la Historia de Salud

55
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

única. A nivel vertical: la derivación y comunicación con otros compañeros de


asociaciones, servicios sociales, etc., cobrará rapidez y creará los cauces para
una intervención de calidad.
En general, deberá fomentarse el trabajo multiprofesional en sesiones con-
juntas que permitan hacer seguimientos detallados de pacientes incluidos en pro-
gramas concretos, agilidad en la interconsulta y desarrollo de protocolos con-
juntos.
En lo que se refiere a las actuaciones concretas en el marco de los pacien-
tes con falta de autonomía, el desarrollo de proyectos concretos fomentará la
coordinación efectiva entre los niveles de Atención Primaria y Especializada.
En otras profesiones han aparecido nuevas figuras con la finalidad de garan-
tizar la continuidad en la asistencia, como es el caso de la “enfermera de enla-
ce” que sirve de coordinadora entre niveles de asistencia, haciendo de agente
del cliente cuando éste precise de servicios sanitarios y sociales. ¿Es posible que
los trabajadores sociales participemos (tal y como sería deseable) en estas fun-
ciones de “enlace”?
Quizás deberíamos los profesionales del Trabajo Social anticiparnos a esta
visión de acompañamiento y proximidad al paciente, que venimos desarrollando
de forma innata a nuestra profesión pero sin crear o demandar figuras dedica-
das a este fin.
La propuesta que en este sentido se aporta en esta ponencia parte del desa-
rrollo de un proyecto denominado “Atención Continuada Individualizada”.

DESARROLLO DE UN PROYECTO PILOTO


La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sani-
tarias recoge en su artículo 4.7.d.: “La continuidad asistencial de los pacientes,
tanto la de aquellos que sean atendidos por distintos profesionales y especialis-
tas dentro del mismo centro como la de quienes lo sean en diferentes niveles,
requerirá en cada ámbito asistencial la existencia de procedimientos, protoco-
los de elaboración conjunta e indicadores para asegurar esta finalidad” (8).
Asimismo, la necesidad de abarcar e integrar en una misma actuación cam-

56
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

pos tan diversos como el domicilio, la atención primaria, la atención especializa-


da u otros Servicios hacen preciso fomentar la coordinación, resultando ésta
insuficiente para lograr un proceso continuo y próximo al paciente y su proce-
so. Por ello se hace necesario el diseño de un programa que abarque aquellas
personas que una vez son dadas de alta en el hospital, precisan mayor asisten-
cia en atención primaria o en el domicilio.
Este proyecto será desarrollado en estrecha colaboración con el personal
médico y de enfermería tanto de atención primaria como de especializada.
Objetivo general: que los pacientes incorporados a este proyecto y sus fami-
lias tengan una asistencia continuada desde la enfermedad al bienestar o al
desarrollo final de su enfermedad.
Se realizará protocolo de derivación con los equipos de las diferentes plan-
tas hospitalarias para aquellos casos en los que se consideren son pacientes sus-
ceptibles de atención continuada. En aquellos casos que se considera suscepti-
ble de ingreso en el programa se realiza entrevista conjunta (médico, supervi-
sor de enfermería de planta y trabajador social) para valoración de ingreso en
el programa.
Una vez es seleccionado el paciente, se realiza entrevista por el trabajador
social asignado a este proyecto, iniciando la intervención oportuna en caso nece-
sario. Dos o tres días antes del alta hospitalaria, se realizará visita conjunta del
trabajador social hospitalario y el correspondiente a atención primaria de la zona
de referencia del paciente, participando en dicha entrevista la familia o cuida-
dores que se vayan a hacer cargo del paciente en el domicilio.
Se elabora un informe de derivación social que acompañará el informe médi-
co de alta (a entregar al paciente y enviado por Intranet al equipo correspon-
diente), en el que se detallarán las intervenciones y gestiones realizadas, así
como problemáticas y gestiones pendientes de intervención y gestión.
El trabajador social de atención primaria derivará aquellos aspectos que con-
sidere oportunos a otros servicios, sirviendo de enlace directo con éstos.
Además, notificará, según el protocolo establecido, cada dos meses, la evolución
de la situación al equipo de especializada, siempre y cuando no fuese necesario

57
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

un ingreso durante ese tiempo.


Mediante la aplicación de este proyecto protocolizado se pretende un segui-
miento “real” del paciente, una verdadera continuidad asistencial sin necesidad
de una demanda continua del paciente de atención por los diferentes servicios
que concurren en su proceso.
Asimismo el logro de los objetivos propuestos disminuirá la variabilidad en la
práctica diaria, recibiendo cada paciente ante un mismo problema, una res-
puesta semejante, lo que redundará en una mayor equidad.

CONCLUSIONES
A lo largo de esta ponencia se ha incidido en algunos aspectos que, no obs-
tante, están sujetos a discusión, y ello sería deseable para lograr un avance en
este proceso de mejora de la continuidad asistencial, por lo que las siguientes
afirmaciones no son premisas sino temas a debatir:
La continuidad asistencial es considerada uno de los componentes funda-
mentales para el logro de la “calidad en la atención sanitaria”
La continuidad asistencial supone la actuación asistencial coordinada de múl-
tiples profesionales en tiempos distintos con un objetivo común: el paciente.
Dicho de otro modo: los pacientes no deben percibir barreras sino una conti-
nuidad en la atención de su proceso.
La mejora en los canales de comunicación es fundamental para una mejor
coordinación. La Historia Única de Salud permite crear un canal de comunica-
ción asequible, homogéneo y actualizado para todos los profesionales que inter-
vienen en la atención al paciente.
Las diferencias entre atención primaria y especializada provocan disfuncio-
nes en la continuidad asistencial. Es necesario fomentar la longitudinalidad en el
ámbito de la atención especializada y los enlaces “efectivos y reales” con aten-
ción primaria, situando al paciente en el centro del sistema sanitario. Se sitúa
así la asistencia sanitaria en una perspectiva horizontal.
En el área sanitaria de Ferrol el proyecto piloto de gerencia única iniciado
en el año 2005 nos invita a poder aspirar a una actuación compartida desde un

58
LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL

mismo escenario. El objetivo es lograr una mayor eficacia en la gestión sanita-


ria y una mayor continuidad asistencial de cada paciente. Así, quizás, la historia
única y la coordinación entre profesionales esté más próxima.

BIBLIOGRAFIA
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res y amenazas. Propuestas y alternativas”. Medicina de familia. Vol.4. Nº1.
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Grupo de trabajo compuesto por trabajadores sociales de los diferentes
campos existentes en la zona de Ferrolterra que se reúne desde 1999 men-
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Escuela Gallega de Administración Sanitaria. No editado. Santiago 2004.
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General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social. Nums. 50 y 57.
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vicios y tecnología”. Barcelona, 2001.
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Divino. Navarra 1997. Págs. 73-78.
Zurro, M. “Atención primaria de salud y medicina de familia”. Madrid, 1997.

NOTAS
Grupo de trabajo compuesto por trabajadores sociales de los diferentes
campos existentes en la zona de Ferrolterra que se reúne desde 1999 men-
sualmente.
The Joint Comisión on Acreditation of Healthcare Organizations. “Manual
para la acre ditación de hospitale s”. Ed. Fundación Ave dis Donabe dian.
Barcelona, 1996.
Zurro, M. “Atención primaria de salud y medicina de familia”. Madrid, 1997.
Zamanillo, T. Y Gaitán, L. “Para comprender el Trabajo Social”. Ed. Verbo
Divino. Navarra 1997. Págs. 73-78.
Starfield, B. “Atención primaria. Equilibrio entre necesidades de salud y ser-
vicios y tecnología”. Barcelona, 2001.
Gálvez Ibáñez, M. “Continuidad asistencial. Análisis conceptual, de los acto-

59
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

res y amenazas. Propuestas y alternativas”. Medicina de familia. Vol.4. Nº1.


Febrero 2003.
http:/www.doyma.es. Minué Lorenzo, S. “Continuidad asistencial y coordina-
ción entre niveles. ¿Algo más que lugares comunes?.
Ley 44/2003 de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanita-
rias.

60
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS
CUIDADORES DESDE EL SISTEMA
DE SALUD. NIVELES DE APOYO

LUISA Mª SAAVEDRA JIMÉNEZ


Área de atención y coordinación sociosanitaria. Dirección General de Programas
Asistenciales. Servicio Canario de la Salud. 2006

INTRODUCCIÓN
Seguimos trabajando... para la atención a las personas cuidadoras y las fami-
lias.
Hace tres años planteaba algunos aspectos relacionados con nuestro que-
hacer profesional en salud. El camino es largo y como dice una buena amiga y
compañera de salud , “...esta es una carrera de fondo...” con o sin relevos, pero
una carrera de fondo.
En estos últimos años escuchando a profesionales sanitarios de la planifica-
ción, cargos intermedios y algunos políticos/as, tomo conciencia que entre los
profesionales de trabajo social como rama de las ciencias sociales y los profe-
sionales sanitarios suele haber ciertas dificultades de comunicación.
Estas dificultades de comunicación no sólo tiene que ver con aspectos per-
sonales, con la diferencia de lenguajes, ni siquiera con la falta de voluntad de
alguna de las partes. Hay una diferencia sustancial que dificulta la comunicación
y esta es la diferente forma de ver la realidad (ontología).
Se podría decir que si bien somos trabajadores sociales de salud o trabaja-
dores sociales sanitarios, no pensamos, entendemos o explicamos la realidad de
la misma forma que los profesionales sanitarios.
Puede haber contextos en que las dificultades de comunicación sean meno-

Junio 2006 61
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

res, porque la necesidad de encontrar caminos para las situaciones de dificultad


de las personas provoca que se tenga una mayor flexibilidad en los plantea-
mientos.
Cuando se trata de debatir, planificar, definir o evaluar las actuaciones de los
profesionales de salud y la discusión se mueve en el plano teórico, creo que
resulta difícil entenderse, porque entre otros elementos, partimos de concep-
ciones de la realidad distinta.
En la formación académica está fuertemente arraigado el pensamiento posi-
tivista (la realidad es aprensible, externa a las personas, fragmentable, única) y
en las profesiones sanitarias como ciencias físicas, siguen teniendo una fuerte
base positivista en la que la evidencia científica toma el protagonismo.
Los/as trabajadores sociales no somos ajenos a este paradigma y existen
modelos de Trabajo Social que están fuertemente influenciados por él1. Sin
embargo, existen otras influencias que en nuestra formación toman relevancia
y que nos ayuda a abrir el foco a otras formas de ver la realidad, en las que
nuestro quehacer profesional encuentra más alternativas, Estas se enmarcan en
los paradigmas del constructivismo (la realidad es local y específica e investiga
lo concreto, subjetivo) y las teorías críticas (la realidad es dinámica, interactiva,
evolutiva y responde a procesos sociales, políticos, económicos, etc 2)
Situarnos en esta idea creo que ayuda a entender que no se trata sólo de
proponer un tipo de intervenciones, sino de pensarlas de manera distinta. Con
los ojos que vemos la realidad es lo que determina las formas en las que decidi-
mos transformarla.
Esta idea de fondo estará presente en lo que pretendo plantear, porque
hablar de cuidadoras/es familiares también nos plantea la forma en la que pen-
samos en esta realidad social.
Empezaré hablando de algunas cuestiones generales sobre las familias con
personas con dependencia
En segundo lugar hablaré de cuidadoras familiares y los modelos de análisis
que se hacen de las y los cuidadores familiares.
Por último plantearé las intervenciones que entiendo debe ofrecer el/la

62
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS CUIDADORES DESDE EL SISTEMA DE SALUD.

Trabajador/a Social de Salud desde el sistema formal teniendo en cuenta el con-


texto actual de desarrollo del Sistema Nacional de Dependencia.

LA FAMILIA Y LOS CUIDADOS


La familia aún hoy debe ser valorada, fundamentalmente en los países medi-
terráneos (del Sur de Europa) como la principal fuente de socialización y sólido
ámbito de solidaridad donde descansa la mayor parte de los cuidados.
El 88% del tiempo que se necesita para cuidar a algún miembro de la fami-
lia enfermo/a, lo prestan las redes sociales de apoyo, fundamentalmente la fami-
lia más cercana, mientras que sólo el 12% es llevado a cabo por los servicios
sanitarios, lo que llama Mª Mar García Calvente, el iceberg de la atención a la
salud3
En los procesos modernizadores, la industrialización y la urbanización se ha
ido pasando de la familia extensa a la familia nuclear, formada por los padres y
madres; los hijos e hijas; las niñas y los niños (54%). Y continúan produciéndose
cambios, como la diversificación de los tipos de familia o la paulatina desapari-
ción de “padre de familia” o patriarca. Además, cada vez son más las familias
compuestas solamente por dos personas (18%) o unipersonales (13%), lo que
resulta insuficiente para el cuidado en caso de enfermedad o dependencia 4.
En este contexto tan cambiante, ha sido en la mujer en la que sigue des-
cansando la mayor parte de los cuidados, coexistiendo en la actualidad dos gran-
des grupos de mujeres, ambas cuidadoras; la primera fundamentalmente de
niños y la segunda es la que hoy está asumiendo los cuidados de las personas
mayores dependientes.
La segunda, las cuidadoras familiares de las personas mayores dependien-
tes, que silenciosamente, sin que se remunere su función y sin que se valore sufi-
cientemente aún su función a nivel social, han constituido la base de los cuida-
dos sociales y sanitarios básicos continuos de nuestros mayores a costa, en oca-
siones, de su propio desarrollo de vida.
Como recoge Luis Moreno5 “....los poderes públicos han dado por descon-
tado la existencia de una fuerte obligación moral entre sus miembros familiares,

63
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

para desarrollar la tarea de cuidar...Ello explica cómo en los países latinos


“familistas” del sur de Europa los poderes públicos han hecho, hasta ahora, un
esfuerzo mucho menor respecto a la familia, que en los países más desfamilia-
rizados de la Europa central y septentrional..”
Por tanto, ambos tipos de mujeres han servido para amortiguar a los siste-
mas de protección social, en estos países del sur de Europa a costa del esfuer-
zo de estas Supermujeres.
Además hablar de cuidados, de enfermedad y dependencia también nos lleva
a plantearnos qué pasa con las familias en las que existe una persona con nece-
sidad de cuidados por razón de la dependencia y/o enfermedad, aspecto menos
estudiado. El impacto no se limita a la persona que asume de manera principal
los cuidados, sino que repercute en toda la familia.
Efectivamente, como recoge Navarro Góngora desde el enfoque sistémico,
ante un evento de este tipo, la regla que sigue la familia no suele ser la de repar-
tir la carga del cuidado entre los miembros de la familia, sino que funciona la
carga a uno solo/a (si existe esa persona y siendo normalmente mujer) con cier-
tas ayudas o apoyos ocasionales por parte de los otros miembros.
Parece que este hecho resulta altamente funcional, aunque parezca injusto,
ya que asegura un cuidado de calidad físico y psicológico, produciéndose una
especialización a partir de la práctica y se desarrolla una relación sumamente
estrecha y positiva.
Este esquema de reorganización familiar ampliamente conocido, según el
mismo autor ha funcionado bien, siempre que se den tres condiciones:
• Que el/la cuidador/a se identifique con su rol.
• Que tenga momentos de respiro.
• Que la carga sea soportable física y psicológicamente.
Navarro Góngora6 también explica las consecuencias relacionadas con el
impacto de una enfermedad en la familia, que van a variar dependiendo de cómo
se presente el evento en la familia, si la persona dependiente/enferma convive o no,
si el curso de la enfermedad o dependencia es progresivo, agudo o constante, etc.
Esta adaptación es un proceso no necesariamente negativo, pero en el que

64
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS CUIDADORES DESDE EL SISTEMA DE SALUD.

se puede observar algunas dificultades como: el aislamiento social, cambios de


roles y de poder, sometimiento de la familia a las necesidades de la persona
dependiente o enferma, la rigidez en el desarrollo de las funciones de los distin-
tos miembros, exclusiones emocionales, los sentimientos de culpa, la impoten-
cia, el duelo, problemas relacionados con el contacto con los sanitarios, etc.
Por tanto ampliando el foco como proponíamos al principio, podemos anali-
zar que, en el hecho de los cuidados familiares, participan no sólo la persona
cuidadora familiar, sino la familia en su conjunto y ésta debe estar presente en
nuestras intervenciones.

LAS CUIDADORAS FAMILIARES. MODELOS DE ANÁLISIS


DE LA PERSONA CUIDADORA
Las características del “cuidado informal” ha sido ampliamente estudiado en
los últimos años, así encontramos el último estudio del IMSERSO 2004 y una
amplia bibliografía sobre el tema así como literatura científica 7.
El cuidado informal hace referencia fundamentalmente al cuidado que se
presta a personas dependientes por familiares, amigos u otras personas, que no
reciben remuneración económica por la ayuda que ofrecen. Se denominan cui-
dadoras familiares o cuidadoras informales a las personas que dedican una
importante actividad diaria a este cuidado.
A través de las investigaciones se ha descrito un perfil de cuidadoras de per-
sonas mayores, unos efectos sobre su salud, unas tareas a las que dedican el
tiempo, unos tiempos de cuidado en la jornada diaria, repercusiones de cuidar,
etc. No vamos a detenernos en estos aspectos ya que muchos de estos datos
son ampliamente conocidos y se puede acceder a ellos fácilmente. Por el con-
trario me voy a centrar en la manera en la que analizamos el hecho de cuidar.
Mª del Mar García Calvente, plantea en su ponencia sobre “El sistema infor-
mal de atención a la salud” un interesante debate sobre los modelos teóricos que
se han propuesto en la literatura para analizar a la persona cuidadora (de niños)
desde el sector formal.
A partir de esta idea hago una propuesta de las distintas perspectivas desde

65
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

la que se mira este hecho de cuidar a las personas dependientes, que nos ayu-
dará a plantearnos cuál es el tipo de intervenciones con la persona cuidadora y
la familia. Partiendo del concepto de cuidadora y de la forma de mirar esta rea-
lidad, se definirá las actuaciones desde el ámbito profesional.
Evidentemente la influencia de estos modelos también determinan las deci-
siones de las políticas públicas de protección social y la Ley de Promoción de la
Autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia en
este sentido se define y se sitúa en esta lógica.

TRES PERSPECTIVAS DE ANÁLISIS


Perspectiva funcional: la persona cuidadora como recurso, es tenida en
cuenta por el sistema formal en tanto presta los cuidados a la persona depen-
diente, se plantea por tanto la necesidad de contar con ella para mantener la
situación estable y garantizar los cuidados.
Perspectiva clínica (sanitaria): la persona cuidadora como cliente o usuario,
se interviene con el binomio persona dependiente-cuidadora. Se identifican diag-
nósticos clínicos (Síndrome de sobrecarga de la persona cuidadora) y se ponen
tratamientos . Enfermo secundario.
Perspectiva psicosocial y familiar: la cuidadora en su situación. Se aborda el
hecho de cuidar en el contexto en el que se da, atendiendo a los elementos que
entran en juego en la situación; la experiencia subjetiva y particular de la per-
sona que asume la mayor parte de cuidados. El foco se pone en la familia y la
red social de apoyo además de la persona cuidadora. Su interés se centra en
facilitar aquellos elementos que favorezcan su tarea, el centro de la interven-
ción es el contexto familiar y social.
Estas tres perspectivas pueden complementarse en nuestro quehacer pro-
fesional. El riesgo actual está en dirigir la actuación de forma exclusiva a una de
las dos primeras perspectivas.
Por ello la propuesta que planteo, en el contexto actual es introducir desde
el Trabajo Social en Salud la perspectiva psicosocial y familiar en la atención a
las personas que realizan los cuidados a la persona en situación de dependencia

66
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS CUIDADORES DESDE EL SISTEMA DE SALUD.

en el contexto familiar.
Resumiendo podemos destacar que...
• La familia es el marco en el que se dispensan principalmente los cuidados
y ésta está sufriendo profundos cambios en los últimos años.
• Los cambios que se están produciendo tanto en los tipos de familia como
la incorporación de la mujer al mercado laboral, cambia radicalmente el pano-
rama y pone en una difícil situación al sistema público que debe responder a
estas necesidades.
• Siguen siendo las mujeres las que asumen estas funciones de forma
central (83,4%).
• En las familias en las que existe una persona con dependencia se produ-
cen adaptaciones importantes que puede tener consecuencias sobre la estabili-
dad de la familia, por lo que es importante ampliar el foco en las intervenciones.
• Los poderes públicos de los países del Sur de Europa han amortiguado
hasta ahora los efectos de la necesidad de cuidados ante el aumento de perso-
nas con dependencia, gracias al cuidado informal proporcionado en las familias.
• Las distintas perspectivas de análisis de la persona cuidadora familiar debe
tenerse en cuenta a la hora de plantear el valor añadido del Trabajo Social en el
sistema formal de salud.

EL TRABAJO SOCIAL DE SALUD:


Estrategias de apoyo desde el sistema formal de salud

• Las actuaciones que entiendo debe aportar el/la Trabajador/a Social de


Salud desde el sistema formal, debe tener tres ejes fundamentales:
• La atención a la persona cuidadora y la familia como unidad
• El fomento de la red social de apoyo
• La Coordinación Sociosanitaria

La atención a la persona cuidadora y familia como unidad


• Intervención psicosocial con la familia y persona cuidadora familiar: La
persona y familia en su situación, estudiando cómo viven la situación dada y

67
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

planteando el plan de intervención como un todo.


Estas intervenciones se deben realizar fundamentalmente en la atención
directa y deben incluir el diagnóstico familiar y el plan de intervención con-
sensuado con las personas afectadas.

Los objetivos fundamentales están encaminados a:


• Mejorar u organizar las relaciones con el sistema sanitario: obtención de
información, acceso a consultas, etc. Medidas específicas de accesibilidad.
• Creación de un sistema de respiro para la persona cuidadora principal si
existe y determinar la capacidad de la familia conviviente y no conviviente.
Sería conveniente que el reparto de tareas incluya la perspectiva de géne-
ro:
• Negociación y resolución de conflictos vinculados al cuidado
• Apoyo en la toma de decisiones y ante posibles situaciones futuras
• Facilitar la expresión de sentimientos, normalizando los mismos
• Normalización de la vida familiar
Intervenciones de Trabajo Social propias de esta atención son: mediación,
asesoramiento, dar información, contener la ansiedad, proporcionar apoyo
emocional, formar en habilidades sociales, entre otras8.

El fomento de la red social de apoyo


La intervención de mayor impacto positivo con las personas cuidadoras
familiares es disminuir de la carga de cuidados, por lo que este eje de la aten-
ción es fundamental y debe incluir los tres niveles de apoyo9 en el plan de inter-
vención:
Redes Intimas: Está formado por la familia conviviente o no conviviente
además de los amigos íntimos con una alta implicación en los eventos vitales
Redes sociales: Contactos con personas del contexto no profesionalizado
que pueden aportar apoyos de manera informal. Vecinos, grupos de apoyo,
amistades, conocidos, y cualquier otro contacto que genera satisfacción y
apoyo en la persona.
Red comunitaria: Asociaciones, servicios comunitarios, recursos sociales y

68
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS CUIDADORES DESDE EL SISTEMA DE SALUD.

sanitarios, voluntariado, etc

Los objetivos fundamentales en esta área son:


•Disminuir la carga de cuidados de la persona cuidadora principal y fami-
lia de forma que pueda desarrollar sus funciones con calidad de vida, hasta
que la carga sea soportable física y psicológicamente, momento en el que se
debería plantear la atención institucionalizada si procede.
•Proveer de las necesidades que se generen por el desarrollo de esta acti-
vidad de manera proactiva, que pueden ser fundamentalmente:
•Apoyo informacional: Información y formación, desarrollo de habilidades
para el cuidado.
•Apoyo emocional: Escucha, compañía, reconocimiento de su función, tiem-
po de respiro, ayuda mutua, etc.
•Apoyo material: Ayudas técnicas que ayuden a sus funciones, ayuda en
las tareas pesadas como el baño o desplazamiento de la persona dependiente,
respuesta en las situaciones de salud, protección social, ayudas económicas, etc
Las intervenciones del Trabajo Social son: dar información, dar explicacio-
nes, proporcionar asesoramiento/orientación, prestar asistencia práctica,
garantizar cuidados sociales, educar, entre otras10.

La Coordinación Sociosanitaria
Por último, el tercer eje de actuación del profesional de Trabajo Social en
Salud es la Coordinación Sociosanitaria, ahora más que nunca.
A pesar de que la persona en situación de dependencia es un usuario socio-
sanitario, como se ha venido recogiendo en los últimos años, es decir, una per-
sona que precisa una atención simultánea de los sistemas social y sanitario, el
futuro Sistema Nacional de la Dependencia no parece que vaya a resolver esta
cuestión. Se crea un nuevo sistema, que tiene una clara vinculación al aún no
universal Sistema de Servicios Sociales, pero no resuelve de manera explícita la
coordinación con el Sistema Sanitario.
El Trabajador Social de Salud, se convierte en la figura clave para el desa-
rrollo de la Coordinación entre los servicios de ambos sistemas a través de los

69
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

órganos y procedimientos de coordinación sociosanitaria


Los objetivos fundamentales del Trabajador Social de Salud serán:
•Desarrollo y participación en los órganos y procedimientos para la
Coordinación Sociosanitaria en los distintos niveles de atención
•Participar en la gestión compartida de casos para las personas en situa-
ción de dependencia.
El Trabajador Social de Salud, como profesional de enlace (o rol frontera)
aportará fundamentalmente, las técnicas de trabajo en equipo, creación de
bases de datos de recursos sociosanitarios, acercamiento de las visiones entre
los sistemas social y sanitario, gestión de casos, entre otras.
Por último, comentaré algunos aspectos a reflexionar de forma breve, en
consonancia con todo lo expuesto anteriormente, en el que se enmarca el deba-
te sobre la futura Ley de Promoción de la Autonomía personal y atención a las
personas en situación de dependencia y el desarrollo del Sistema Nacional de
Dependencia.

Sobre la Coordinación Sociosanitaria (Art. 11, c)


Excepcionalmente la Ley habla de Coordinación Sociosanitaria, depositando
en las Comunidades Autónomas la competencia de desarrollar procedimientos y
órganos de coordinación. Esta es una oportunidad al definir la composición y
funciones de estas comisiones de coordinación en las que la figura del profesio-
nal de Trabajo Social de Salud debe estar de forma inexcusable, al tener un per-
fil entre el sistema social y el sistema sanitario

Sobre el modelo de apoyo a las cuidadoras no profesionales (Art. 18)


El artículo 18 que desarrolla de manera específica el apoyo a los cuidado-
res/as no profesionales incluye:
•Medidas de reconocimiento social explícito como la prestación económi-
ca y el alta a la Seguridad Social
•Medidas de apoyo mediante la formación, la información y los tiempos de
respiro.
La primera tiene como valor el reconocimiento social de las personas cui-

70
ESTRATEGIA DE APOYO A LOS CUIDADORES DESDE EL SISTEMA DE SALUD.

dadoras su protección social (alta a la Seguridad Social) aunque sabemos que


son medidas que perpetúan las funciones de cuidado en la familia, liberando
menos del cuidado, ya que las prestaciones no alcanzan para pagar sólo una
parte de las horas de atención que precisa la persona dependiente (S. Sarasa
2003).
La segunda tiene como déficit, la indefinición de las medidas para los perio-
dos de descanso, ya que dependiendo de su variedad y accesibilidad responde-
rán o no a las necesidades que se plantean en estas situaciones de forma com-
plementaria a la prestación.
Con respecto a la formación a las personas cuidadoras, creo que existe el
riesgo de centrar los esfuerzos en el aprendizaje de técnicas y habilidades para
el cuidado desde el punto de vista puramente cognitivo (perspectiva funcional y
clínica), ya que esto no respondería a las necesidades que se plantean, que están
más en el plano del apoyo mutuo y apoyo emocional (perspectiva psicosocial),
por lo que el fomento de grupos de apoyo será la estrategia que responda más
a las necesidades planteadas en este grupo de personas cuidadoras, que han
optado por el cuidado de la persona dependiente en el hogar.
Por fin, las medidas de mejora de la accesibilidad a las personas cuidadoras
familiares a los Servicios de Protección Social (sanitario y social) creo que es
una carencia de la Ley.

Sobre el Programa Individual de Atención (Art. 29)


Por último el Programa Individual de Atención tiene un nombre muy preten-
sioso para reflejar de qué se trata, porque circunscribe sus intervenciones a los
servicios y prestaciones recogidos en la Ley, con lo que todas las intervenciones
que se salgan de la asignación de estos recursos y servicios, (y siempre que exis-
tan suficientes y no se genere listas de espera) será necesario realizar otro

Programa Individual de Atención Sociosanitaria.


En este sentido lo que planteo es que la operativización y concreción del
Programa Individual de Atención debe ser trabajado en coordinación entre los
Servicios Sociales y los Servicios Sanitarios de Atención Primaria en el contexto

71
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

de las comisiones o equipos base de coordinación sociosanitaria, ya que se trata


de armonizar el conjunto de medidas e intervenciones de manera global, tenien-
do en cuenta a los usuarios sociosanitarios en situación de dependencia con
necesidades sociales y sanitarias interconectadas. Llama poderosamente la
atención la exclusión casi total de los aspectos de salud de la atención a las per-
sonas con dependencia en el texto de la Ley.
Hay un camino que andar y como Trabajadores Sociales de Salud tenemos
cosas que aportar desde nuestra preparación y perspectiva profesional .

72
CRISIS DE APOYO INFORMAL.
VISIÓN DE LAS FAMILIAS
AFECTADAS

BREVE INTRODUCCIÓN A LA ENFERMEDAD


DE ALZHEIMER Y DEMENCIA
Representante legal de A.F.A. “ALTAMID”
Representante legal de A.F.A. “AGRAFEM COMARES”

La enfermedad de Alzheimer es tanto un problema sanitario como familiar


y social. Afecta al paciente, a la familia, y a la sociedad generando problemas
de salud, psicológicos, sociales y económicos.
Es un problema familiar debido a la incapacidad progresiva del enfermo para
valerse por sí mismo. A medida que la enfermedad avanza pierde su autonomía
personal, haciéndose cada vez más dependiente de los que le rodean. No puede
vivir solo, pierde progresivamente sus capacidades incluso para ser responsable
de sus actos.
La patología es neurodegenerativa, afecta al sistema nervioso central y pro-
duce en el paciente dependencia e incapacidad. En cuanto a su sintomatología
se refiere, quien la padece presenta pérdida de memoria reiterada (sobre todo
memoria reciente), desorientación temporal y espacial, pérdida de la capacidad
de comunicación, pérdida de la capacidad motora, agresividad, trastornos de la
conducta, pérdida de control de esfínteres, etc., con tres estadios (inicial,
medio, avanzado) o siete según el GDS.
Es la familia la que asume los cuidados desde los primeros síntomas de la
enfermedad. Los familiares son los que detectan la pérdida de memoria, la deso-
rientación y los típicos comportamientos de la enfermedad, a pesar de que el
enfermo en el inicio, consciente de sus posibles fallos intente cubrirlos o disimu-

Junio 2006 73
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

larlos. En la mayoría de los casos son los que demandan un diagnóstico y un tra-
tamiento médico, que debe ser en los estadios más iniciales para aumentar su
calidad de vida mediante la administración de medicación específica.
Asumir los cuidados de una persona con Alzheimer o Demencia supone un
gran esfuerzo, incide negativamente en las relaciones familiares y en la vida coti-
diana deteriorándolas en gran medida, ya que son los familiares los que han de
evitar que el enfermo se pierda en la calle y en la casa, adaptar el hogar, han
de controlar las situaciones problemáticas, ocuparse del aseo, del vestir a su
familiar afectado, ayudarle a que realice sus tareas domésticas durante el mayor
tiempo posible, son los que proporcionan los cuidados paliativos etc.
Si el cuidador principal es el cónyuge, la atención continua que ha de pres-
tar unida a los problemas de la edad y otras patologías que puede padecer, le
lleva a una situación de deterioro considerable de su salud física y psíquica, difí-
cil de superar. Igualmente se ve afectada la salud de cualquier otro cuidador
que realice sin ayuda todos los cuidados.
La familia padece la enfermedad tanto o más que el propio enfermo, sufrien-
do alteraciones psicológicas más o menos graves ocasionadas por la conviven-
cia diaria con el afectado.
Si los cuidados son repartidos entre varios cuidadores, es necesario adaptar
la vida laboral y el tiempo de ocio para cubrir veinticuatro horas las necesidades
del enfermo, hacerse cargo de una persona con Demencia a menudo se con-
vierte en una experiencia insuperable.
Los familiares también atraviesan distintas etapas a lo largo de la enferme-
dad. En un principio les genera miedo a la evolución (que desconoce y teme no
estar capacitado para ir adaptándose a la misma) a poder desarrollarla en un
futuro (desconociendo al mismo tiempo cómo evitarlo, generando angustia) y
sobre todo se encuentran desprotegidos socialmente, en soledad para dar las
respuesta adecuadas al comportamiento del/a abuelo/a. Igualmente sufren
desorientación al no saber qué hacer y a quién acudir, teniendo a su cuidado
veinticuatro horas durante años a quien involuciona, esperando que no se pro-
duzca un empeoramiento o que exista un medicamento que propicie su cura-

74
CRISIS DE APOYO INFORMAL. V ISIÓN DE LAS FAMILIAS AFECTADAS

ción.
Las respuestas a las situaciones se van dando por propia intuición. No exis-
te institución sanitaria o social pública que asuma la formación de los cuidado-
res, ni antes ni después de producirse el diagnóstico, (que no siempre llega a
producirse y si se produce no en todos los casos es correcto ni se realiza en el
primer estadio de la enfermedad). Se cuenta con un tratamiento farmacológi-
co, en muchos casos sólo paliativo (existen medicamentos específicos que
retardan el avance de la enfermedad en estadios leves-moderados a los que no
acceden los diagnosticados en estadios más severos, que se han de conformar
con otros que pueden producir un enlentecimiento menor), algún material higié-
nico-sanitario (pañales), alimentación adaptada y ortopedia.
En España entre el 60% y el 80% de los enfermos de Alzheimer están bajo
el cuidado directo de sus familias. A medida que la enfermedad progresa nece-
sitan atención constante por parte de cuidadores especializados, y a la larga,
también necesitan de los recursos institucionales y sociales que hoy por hoy son
escasos y en determinados casos inexistentes, generando un reto social en una
sociedad que no está preparada para afrontarlos. Los recursos disponibles no
difieren de los propios de que disponen la tercera edad, no existen recursos
específicos fuera de las Asociaciones de Familiares de Afectados por Alzheimer
y Demencia.
Si se han producido cotizaciones a la Seguridad Social en la vida laboral del
afectado, dispone de una pensión de jubilación y si el diagnóstico se ha produci-
do antes de los sesenta y cinco años se puede tramitar una revisión de la pen-
sión hacia la gran invalidez, y en el caso contrario, puede solicitar una pensión
no contributiva acreditando que carece de rentas o ingresos.
En cualquier caso la pensión que recibe no puede hacer frente a las nece-
sidades económicas que se plantean y el coste económico de los cuidados, nece-
sitando de la contribución de los recursos de otros miembros de la unidad fami-
liar para financiar los gastos y no existen ayudas o subvenciones económicas
especiales para estas familias.
A menudo se han de contratar particularmente a profesionales que ayuden

75
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

a cuidar al afectado de demencia, porque si bien existe la llamada Ayuda a


Domicilio gestionada por Instituciones o Administraciones Públicas, ésta es insu-
ficiente en cuanto al número de horas semanales y está sujeta a una barema-
ción económica. Los baremos en la mayoría de los casos impiden su gratuidad
o conlleva el pago del 100% del coste económico de la misma por tenerse en
cuenta los ingresos de la unidad familiar.
Nuestros enfermos no pueden vivir solos y al contabilizarse todos los ingre-
sos de su unidad familiar, pueden ver desestimada su petición de ayuda.
El entorno familiar del paciente ha de ser adaptado a las necesidades de su
incapacidad progresiva, han de ponerse en marcha una serie de medidas dirigi-
das a mantener activo física y mentalmente al mismo, en la medida de sus posi-
bilidades.
La estimulación adecuada y constante retrasa la progresión del deterioro,
siendo imprescindible la terapia ocupacional e igualmente la fisioterapia adapta-
da a su estado de movilidad individual y la ayuda a domicilio actual tal y como
está planteada no cubre estas necesidades.
En una sociedad en la que el papel de la mujer en la vida laboral y profesio-
nal va en aumento, es recomendable que el paciente ante la falta de atención
especializada en domicilio, asista a un centro especializado en la atención a per-
sonas con demencia que cumpla una función terapéutica a la vez que una fun-
ción social, y propicie la permanencia e integración del afectado en su entorno
social y familiar.
Debido a que las necesidades planteadas son numerosas, existiendo escasos
recursos sociales, desde hace unos años se están creando en España las aso-
ciaciones de familiares de enfermos de Alzheimer que intentan dar respuesta a
las familias de los más de ochocientos mil españoles con demencia.
Una AFA nace cuando un grupo de personas, familiares, afectados u otros,
se organiza para autoayudarse y apoyar a los afectados por esta enfermedad.
Se unen porque saben que juntos, aunando fuerzas, asociándose, conseguirán
mucho más que actuando individualmente. Los objetivos de una asociación de
familiares de enfermos de Alzheimer son entre otros:

76
CRISIS DE APOYO INFORMAL. V ISIÓN DE LAS FAMILIAS AFECTADAS

Promover el contacto y la ayuda entre familias con la misma problemática.


apoyar a las familias de los afectados
Trabajar en beneficio de las personas afectadas.
Sensibilizar a la sociedad, a la opinión pública, a los organismos públicos y
privados sobre la enfermedad, los problemas o las necesidades de los afectados.
Cuando formamos parte de una AFA podemos participar activamente den-
tro de nuestra asociación y en la sociedad para lograr nuestros objetivos.
En las asociaciones reciben información sobre cuestiones científicas de la
enfermedad, cuestiones prácticas, legales, económicas y de asistencia social,
consejo médico sanitario específico adaptado a la fase de la enfermedad y a la
situación concreta en que se encuentra el enfermo, consejo jurídico (ya que los
aspectos legales relacionados con la enfermedad son en muchas ocasiones una
fuente de preocupación para la familia), apoyo emocional (el trato continuo con
un afectado de Alzheimer y Demencia conlleva un gran desgaste psicológico, y
los cuidadores necesitan comunicar sus sentimientos en un espacio de encuen-
tro y diálogo con otras personas que viven experiencias similares y con las que
pueden conjuntamente afrontar los mismos problemas), formación para hacer
frente a los cuidados del enfermo. Pueden integrarse en las diversas actividades
lúdicas y de animación que la AFA organiza, recibir ayuda para cuidar al enfer-
mo por medio de atención especializada con: 1 Un programa de atención espe-
cializada a domicilio 2 Asistencia en una Unidad de Estancia Diurna Específica y
Especializada dependiente de la AFA , 3 Ingresos temporales en instituciones
especializadas (que pueden depender de la asociación) y encontrar distintos
talleres y programas de estimulación para el enfermo (terapias cognitivas, tera-
pias de psicomotricidad, terapias ocupacionales).
Como anteriormente se ha referido, los enfermos de Alzheimer y Demencia,
hoy por hoy se encuentran bajo los cuidados de su familia principalmente, con-
tando ésta con muy poco apoyo sociosanitario, sin normativa legal que establez-
ca unos servicios mínimos a los que acogerse. Es por ello que desde los colec-
tivos de afectados se espera una “ Ley de Promoción de la Autonomía Personal
y Atención a Personas con Dependencia” que sepa dar respuestas a las necesi-

77
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

dades de atención de nuestros enfermos, y que apueste por el fomento de la


autonomía, primando también, los servicios o prestaciones a pacientes en pri-
meros estadios de la enfermedad, y en cuanto a nuestra comunidad autónoma
se refiere, se desarrolle un Plan Integral de atención a Personas con Demencia.

CUIDADOS INFORMALES EN PACIENTES


CON ESQUIZOFRENIA: LAS NECESIDADES
DE LAS FAMILIAS
“El modo como una sociedad trate a sus locos da cuenta, de forma privilegia-
da, de la catadura moral de esa sociedad”.
Ha pasado casi medio siglo desde que en EEUU primero, y en Europa mas
tarde, los médicos psiquiatras asumieran ser el sujeto motor de la Reforma
Psiquiátrica propugnando una serie de transformaciones que llegadas a España
en los años 80 se materializaron en la denuncia social de la indignidad que supo-
nía el Manicomio concebido aún como un espacio de protección, cuidado y tra-
tamiento de los ciudadanos aquejados de enfermedad mental grave, cuando en
realidad se había convertido en un lugar de terror, violencia y segregación. Se
implicaron en la creación de una red asistencial de carácter comunitario, públi-
ca, universal y gratuita que garantizara el tratamiento y los cuidados precisos
para la permanencia de los pacientes en la comunidad de la que formaban
parte. Así, tras años de experiencia, a pesar de las contradicciones y las caren-
cias, de la variedad de las situaciones asistenciales existentes y de la supervi-
vencia de algunos de aquellos manicomios, travestidos en hospitales psiquiátri-
cos, cabe afirmar que el espacio privilegiado para el tratamiento de la locura ha
pasado a ser la propia comunidad, quedando así superado el manicomio, por lo
menos para la teoría y la practica del movimiento asistencial dominante en el
mundo. En el mismo sentido en que se puede considerar al psiquiatra el motor
de la Reforma Psiquiátrica, en el momento actual, teniendo en cuenta la situa-
ción de nuestro país y, en general, de los países occidentales en los que la idea
del estado del Estado del Bienestar está afianzada entre los ciudadanos, el motor

78
CRISIS DE APOYO INFORMAL. V ISIÓN DE LAS FAMILIAS AFECTADAS

de ese cambio, “el sujeto de la nueva historia” ha pasado a ser los propios usua-
rios y sus familiares. Serán ellos y sus instituciones especificas, el motor de la
reforma Psiquiátrica en el siglo XXI. De esta forma se podría aseverar que si
el objeto de la primera etapa de la Reforma Psiquiatrica fue el manicomio, el
objeto de la etapa que ahora se inicia es la propia comunidad.
En esta nueva fase se trataría de promover y articular plenamente una serie
de cambios sociales, políticos, sanitarios, e incluso de actitudes en relación con
la enfermedad mental y al enfermo, que se concreten en medidas tendentes a
la creación y consolidación de un espacio sociosanitario que garantice los trata-
mientos y cuidados precisos para el mantenimiento pleno del paciente mental en
la comunidad, con la mayor calidad de vida posible tanto para él como para su
familia.
Para el termino “cuidados informales”, en salud mental, es aceptada la defi-
nición de aquellas atenciones que ejercidas por alguien del entorno mas cerca-
no al enfermo no son acreedoras a una contraprestación económica; es decir,
no son profesionales quienes ejercen tales tareas.
La función de “cuidador informal” es generalmente ejercida por un miembro
de la familia.
En el año 1995 EUFAMI( Unión Europea de familiares de esquizofrénicos),
realizó un estudio en Europa sobre las necesidades de familiares de enfermos
mentales, de cuyos resultados para España venia a definir al cuidador tipo como:
Mujer, mayor de 60 años, casada o viuda, con unos ingresos mensuales en
torno a las 100.000 Ptas. (600-800), de profesión ama de casa, madre, nivel
de estudios primarios, cuida a su hijo desde hace 11 o doce años ( de
media), y dedica mas de 50 horas a la semana al cuidado de su familiar.
Este es el perfil de la persona que, en la mayoría de los casos, tiene asumida la
responsabilidad de ejercer unas funciones que casi siempre le sobrepasan, y
para las cuales nadie le ha pida su opinión de si estaba o no dispuesta a ello.
Las familias es un colectivo que proporciona cuidados al enfermo y padece
las consecuencias de la enfermedad, ignorado por los gobiernos y desconocido
por la sociedad. Además, es un colectivo de mas de un millón de personas en

79
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

España.
La ley general de sanidad de 1986 consagra el modelo “comunitario” para
las actuaciones en salud mental. Modelo que supone ampliar el espacio de refe-
rencia para las personas con enfermedad mental derribando las limitaciones
manicomiales mediante la diversificación y aumento de recursos. Los servicios
sociales, hasta entonces ajenos, cuanto mas de espaldas a una realidad oculta-
da, deben dar respuesta a nuevas demandas. Lo sanitario, y lo social quedan
anexados con un eslabón invisible y que deberá enmarcar las actuaciones de
ambos: la coordinación. La consecuencia, el diseño de nuevos marcos de res-
puesta, de nuevos recursos, programas y protocolos. En muchos lugares, la
reforma psiquiátrica se anticipó a la transformación y desarrollo de los servicios
sociales, lo que supuso una contrariedad; aunque los niveles de desarrollo se han
ido aproximando. La familia escalón necesario y fundamental en el proceso de
inserción o resocialiización, en algunos casos, ha sido la garante de todo el pro-
ceso cargando a sus expensas con las carencias de un sistema que siempre está
haciéndose y nunca disminuye el diferencial entre la oferta y la demanda.
El cambio de modelo asistencial se ha manifestado tan ilusionante como
lento, provocando en los cuidadores desconfianzas y desesperaciones agravadas
por el paso del tiempo que les ha convertido en mas viejos tanto a ellos como a
sus familiares enfermos; se les ha generado una serie de dudas que nadie, ni
profesionales, ni instituciones, han colaborado a hacerlas desaparecer.
Los cuidadores tienen necesidades de acceso a una mayor y mejor infor-
mación sobre el futuro de sus hijos y de ellos mismos; sobre como cuidar a su
familiar enfermo; quieren saber sus derechos como familiar; la naturaleza de la
enfermedad y la evolución en su familiar; quiere saber sobre aspectos legales y
sobre provisión de servicios. En definitiva, quiere dotarse de mejores conoci-
mientos para, por lo menos, equivocarse lo menos posible cuando tenga que
tomar una decisión al respecto de la vida de su familiar, que siempre lo hará en
soledad.
El papel de cuidador ha afectado a su salud, y para mejorar, la demanda la
dirigen hacia respuestas para sus familiares: servicios de día, y aprender a cui-

80
CRISIS DE APOYO INFORMAL. V ISIÓN DE LAS FAMILIAS AFECTADAS

dar a su enfermo.
Las familias, y con ellas el movimiento asociativo ha asumido como ideario la
defensa de la dignidad de la persona con enfermedad mental y de su familia, la
inserción en la comunidad y la rehabilitación como medio, no solo de recupera-
ción de habilidades sino como estrategia que evite un deterioro innecesario en
los primeros tiempos de la enfermedad. En definitiva, se identifica con todos
aquellos postulados de la referida ley de sanidad. Los cuidadores informales
creen, están convencidos, y demandan actuaciones de los profesionales de salud
mental que refuercen, desarrollen y perfeccionen estos principios enmarcados
en los parámetros de globalidad, integralidad, individualidad y continuidad.
Bajando al terreno de lo concreto el ejercicio de cuidador ha puesto sobre
aviso sobre el funcionamiento de las unidades de psiquiatría hospitalarias mane-
jándose la duda de su efectividad si solo se aplica un abordaje farmacológico y
coercitivo, desterrando otros medios recuperadores y psicológicos que preparen
tanto al enfermo como a la familia para el alta. Si un ingreso en una unidad de
agudos es traumático, mas si es involuntario, también lo es el alta; si no se pre-
para la familla suele recibirlo, estoicamente, y provisionalmente, hasta una
nueva crisis. Seguro que si se trabaja el espacio en donde se va a enviar a una
persona dada de alta, las recaídas disminuirían.
A estas alturas de los tiempos es ampliamente aceptado por una gran mayo-
ría de los profesionales de salud mental la necesaria confluencia de aspectos
sociales, laborales, clínicos, farmacológicos, etc. Y que de su dosificación pon-
derada va a depender la calidad de vida de la persona enferma; de eso, y de la
formación y educación recibida acerca de la enfermedad, del proceso de reha-
bilitación y de los mecanismos de apoyo tanto para él, como para la familia o
cuidador. En todo ese proceso sobre el que van a deambular de manera muy
principal las dudas y desconfianzas, nadie ejercerá una función de tutelaje tera-
péutico; ni siquiera la familia que generalmente ante el psiquiatra goza de un
amplio descrédito. Pueden producirse situaciones de posicionamientos encon-
trados ante la evaluación de unas posibilidades determinadas; el acceso al tra-
bajo, como ejercicio de un derecho fundamental de todo individuo puede llegar

81
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

a ser desaconsejado por algún facultativo arrojándole a una función dependien-


te en la sociedad; también viceversa, puede ser la familia quien dude de las posi-
bilidades laborales.
Las calificaciones de minusvalía pueden llegar a ser otro motivo de encuen-
tro. Para una persona con discapacidad es como el carné de conducir de los
conductores. Nunca debería convertirse en la puerta de acceso a una vida pasi-
va de pensionista. En este aspecto igualmente se hecha de menos la función de
tutelaje terapéutico, tanto social como sanitario.
Diecisiete años desde la promulgación de la Ley General de Sanidad es una
infinidad frente a un legado histórico que se confunde en el inicio de los tiempos,
la marginación, la extrañación, la ausencia, las hogueras. En definitiva la inhu-
manidad han quedado relegadas, se han enterrado. Nunca mas. La aparición de
respuestas efectivas originan nuevas necesidades, se ha perdido el pudor de asis-
tir al psiquiatra, la demanda aumenta , también las listas de espera. La sociedad
debe transformarse en mas receptiva, debe hacerle hueco al diferente, al dis-
tinto, a aquel que tenia olvidado encerrado en la cloaca que la misma sociedad
había generado. El modelo comunitario se está demostrando como el mas efec-
tivo. La demanda de servicios no es correspondida por la administración en la
porción en que se genera; Los profesionales de salud mental y las familias esta-
mos condenados a entendernos, a empujar el mismo carro; mejor hagámoslo
en la misma dirección.

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siglo. DIAZ SANTOS. Madrid. 1998.

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APORTACIONES MIEMBROS DE FEAFES.

83
INTERVENCION DEL TRABAJO
SOCIAL EN PACIENTES CON
TRASTORNO MENTAL GRAVE

EVA Mª GARCÉS TRULLENQUE


Trabajadora Social Psiquiátrica
Dpto. de Psiquiatría del HCU Zaragoza.
Mª ANGELES PINILLA BUDRÍA
Trabajadora Social Psiquiátrica
Fundación Rey Ardid Zaragoza.

INTRODUCCIÓN
El Trabajo Social con personas que padecen un trastorno mental grave
requiere de una especificidad que viene definida por las características psicopa-
tológicas y sociales de la enfermedad. Desde la perspectiva del objeto del
Trabajo Social como el individuo en situación de necesidad, trabajamos con per-
sonas que en muchos casos se encuentran en unas situaciones de necesidad tan
primarias como la necesidad de protección frente a estímulos del mundo exte-
rior percibidas por el sujeto como amenazantes de forma continua y que limitan
su vida; la necesidad de contención de impulsos sin la cual es inevitable el desa-
rrollo de conductas desviadas que les excluyen radicalmente del medio social; la
necesidad de emprender y acompañarles en la elaboración de un proyecto vital
que traen roto, a veces personas muy jóvenes, cuando no sin posibilidad de elaborar...
Para intervenir con esta complejidad de factores es necesaria una forma-
ción sólida y amplia, que abarque el conocimiento y manejo del mayor número
de modelos de intervención posible (sistémico, cognitivo-conductual, psicodiná-
mico,...) que posibilite la comprensión de la situación psicosocial del sujeto en

Junio 2006 85
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

todas sus dimensiones y el desarrollo profesional dentro de equipos multidiscipli-


nares con distintos enfoques teóricos.
A continuación trataremos de exponer algunos conceptos básicos para la
comprensión de las dificultades que padecen las personas con trastorno mental
grave, la metodología propia de la intervención desde el Trabajo Social y un aná-
lisis acerca de las claves del Proyecto de Ley de Promoción de la Autonomía
Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia, cuyo desarro-
llo podrá servir para atender las necesidades que en materia de dependencia
sufre este colectivo.

EL TRASTORNO MENTAL GRAVE (TMG)


El concepto de trastorno mental grave engloba una serie de entidades noso-
lógicas de diferente naturaleza y presentación clínica, que tienen en común cri-
terios de gravedad y persistencia en el tiempo, con tendencia al deterioro y que
alteran las relaciones personales.
Entre las entidades nosológicas que conforman el concepto de TMG se inclu-
yen:
• Trastornos esquizofrénicos,
• Trastornos Esquizoafectivos,
• Trastornos bipolares,
• Estados paranoides,
• Depresiones mayores,
• Trastornos. Obsesivo-compulsivos,
• Trastornos. de personalidad graves (límite, esquizotípicos),
• Trastornos Neruróticos graves,
• Otros (Trastornos. Duales, daño cerebral adquirido,..) desarrollando sub-
programas y recursos específicos en colaboración con otros dispositivos. Se
excluirán las personas con diagnóstico primario de abuso/dependencia de sus-
tancias, retraso mental, demencias y psicopatías.
La población diana objeto de intervenciones rehabilitadoras será aquella que
reúna, además de un diagnóstico de los anteriores, los siguientes criterios ope-

86
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

rativos:
CLINICOS
a. Gravedad clínica.
- presencia de una significativa distorsión de la realidad o comportamiento
abiertamente desadaptado atribuible al trastorno mental.
-falta de contención y conductas de riesgo (auto o heteroagresividad)
b. Temporalidad.
- Que los aspectos clínicos no se presenten de forma aislada o limitada en el
tiempo, sino de manera continua o episódica recurrente durante, al menos, dos
años.
SOCIALES (CONSECUENCIAS SOCIALES)
• perturbación o limitación de una función (disfunción o deficiencia),
• incapacidad funcional (discapacidad para el desempeño de un rol social),
• dependencia (necesidad permanente de mantenimiento por parte de otra
persona o de un servicio concreto),
• sobrecarga familiar manifiesta o persistente, o bien, ausencia de familia,
• ausencia de red social,

UTILIZACIÓN DE SERVICIOS
• Utilización previa de uno o más servicios de salud mental, de forma pro-
longada o reiterada
• Un criterio pronóstico que basándose en la evolución, haga prever la nece-
sidad de utilización de una multiplicidad de servicios en el futuro, que requiera
una planificación y organización de la asistencia psiquiátrica y una coordinación
interdepartamental o interinstitucional, que solo sea posible desde los servicios
públicos.
• También se recomienda incluir a todas las personas tributarias de alguno
de los diagnósticos apuntados anteriormente, con alguna hospitalización previa y
que hayan abandonado por un periodo de más de seis meses su seguimiento psi-
quiátrico individual.
• En el caso de que no se haya producido previamente una utilización de

87
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

servicios pero el pronóstico indique que habrá que utilizar servicios especializa-
dos de forma prolongada, es preferible que el caso solo sea considerado des-
pués de una revisión adecuada de los beneficios a obtener por su inclusión en
dispositivos de más alto contenido terapéutico (agudos, hospital de día,....)

METODOLOGÍA DE INTERVENCIÓN SOBRE LAS CONSECUENCIAS


DE LA ENFERMEDAD MENTAL DE CURSO CRÓNICO O TMG
LA REHABILITACION Y LA INTEGRACIÓN SOCIAL
La cronicidad que generalmente acompaña a las enfermedades mentales
produce la aparición de consecuencias psicosociales que perturban el curso de
la vida del paciente. Estas consecuencias definidas por la OMS como deficien-
cias, discapacidades y ninusvalías dificultan el desempeño de los roles sociales y
de actividades de la vida diaria y por consiguiente obstaculizan su integración
social. Para favorecer esta integración, es necesario un modelo de intervención
que actúe no solo sobre el síntoma sino también sobre las consecuencias (reha-
bilitación). Para ello, es preciso valorar las discapacidades de la persona y sus
situaciones de desventaja e intervenir además para cambiar el concepto social
que la sociedad tiene acerca del enfermo mental.
Como ya hemos comentado, en la enfermedad mental, y especialmente en
el TMG, a veces la desaparición de la deficiencia (DE) no hace desaparecer la
discapacidad (DI) o la minusvalía (M). Esto se debe a que pueden existir en el
entorno factores perpetuadores de éstas, cronificándolas.
Por ello, la intervención sobre las consecuencias del TMG suele darse en dos
fases, complementarias y generalmente paralelas en su desarrollo:

DETECCIÓN E INTERVENCIÓN SOBRE LA DISCAPACIDAD: LA


REHABILITACIÓN
La intervención se centra sobre el individuo principalmente, sobre lo que la
persona es capaz de hacer o podría llegar a hacer. En este sentido, tal y como
lo define la O.M.S. (1983) , la rehabilitación tiene como objetivo reestablecer el
nivel de funcionamiento mental, físico y sensorial óptimo, que precede a un tras-

88
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

torno padecido por una persona. Para esta propuesta, el diagnóstico de la enfer-
medad que padece la persona a través del modelo médico tradicional no es sufi-
ciente, ya que lo relevante para rehabilitar es conocer lo que las personas no
pueden hacer a causa de su enfermedad (Üstün, 1996).
En la “Carta para los años 80” se establece que “la Rehabilitación es un pro-
ceso en el que el uso combinado y coordinado de medidas médicas, sociales,
educativas y vocacionales ayudan a los individuos discapacitados a alcanzar los
más altos niveles funcionales posibles y a integrarse en la sociedad”.
Así pues, “la rehabilitación psicosocial tiene como meta global ayudar a las
personas con discapacidades psiquiátricas a reintegrarse en la comunidad y a
mejorar su funcionamiento psicosocial de modo que puedan mantenerse en su
entorno social y familiar en unas condiciones lo más normalizadas e indepen-
diente que sea posible (Anthony, 1980).

DETECCIÓN E INTERVENCIÓN SOBRE LA MINUSVALIA:


INTEGRACIÓN SOCIAL O REINSERCION.
La intervención se centra sobre el individuo en relación con su contexto y
situación social, sobre lo que los demás le dejan hacer o lo que los demás pien-
san que no puede a hacer a causa de su discapacidad. Se interviene sobre el
sujeto en relación al concepto social que se tiene de él.
La integración social se puede considerar como la participación del individuo
en las distintas esferas de la vida social y es el principio de la unidad del cuerpo
social (Ander Egg, 1981). Es un concepto contrario al de marginación. Por ello,
la recuperación del TMG se basa también en conseguir un sistema de soporte
comunitario que favorezca dicha integración social, que sobrepasa el ámbito de
actuación puramente clínico o psiquiátrico. Requiere la participación de profesio-
nales de otras redes y servicios de la comunidad, lo que implica establecer meca-
nismos de coordinación a nivel del territorio. Se trata de conseguir un entorno
comunitario favorable a la aceptación de las discapacidades o limitaciones que la
enfermedad mental comporta y propiciar una optimización del uso de recursos dis-
ponibles en la comunidad, y en esto los trabajadores sociales tenemos una función

89
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

primordial. Estaríamos hablando de conseguir una “equiparación de oportunida-


des, que significa el proceso mediante el cual el sistema general de la sociedad -
tal como el medio físico y cultural, la vivienda, el transporte, los servicios sociales
y sanitarios, las oportunidades de educación y trabajo, la vida cultural y social,
incluidas las instalaciones deportivas y de recreación- se hace accesible para
todos” (Programa de Acción Mundial para las personas con Discapacidad, 1988).
Tanto la rehabilitación como la integración social buscarán articular en la
vida del paciente una serie de recursos residenciales, ocupacionales, socioafec-
tivos y comportamentales de características protésicas, que le permitan el
desempeño de un mayor nº de roles socialmente válidos en ambientes lo más
normalizados posible. Para alcanzar este objetivo, la intervención se articula a
través de un proyecto individualizado que combine, por un lado, el entrenamien-
to y desarrollo de las habilidades y competencias que cada persona requiere
para funcionar efectivamente en la comunidad y, por otro, actuaciones sobre el
ambiente que incluyen desde psicoeducación y asesoramiento a las familias
hasta el desarrollo de soportes sociales destinados a ofrecer los apoyos necesa-
rios para compensar o fortalecer el nivel de funcionamiento psicosocial del
enfermo mental crónico (Anthony y Nemec, 1984). 0
El trabajador social dentro del equipo rehabilitador realizará intervenciones
tanto específicamente rehabilitadoras como de integración social, aunque con
un mayor peso específico en la segunda, con el objetivo de:
• Realizar un diagnóstico de la situación psicosocial del paciente: personal
(recursos propios y capacidades conservadas), contexto (redes y apoyos
sociales, recursos del entorno) y malestar psicosocial generado en la inte-
racción del individuo y el contexto (existencia de alta emoción expresada en
el contexto familiar y/o abandono, marginación, problemas judiciales, eco-
nómicos, laborales ...) y diseñar una propuesta de intervención para mejo-
rarla, integrada dentro del PIR (Plan Individualizado de Rehabilitación)
• Disminuir las situaciones de desventaja o minusvalía detectadas y propor-
cionar los soportes sociales necesarios para mejorar su adaptación social y
favorecer su integración en la comunidad.

90
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

• Promover valores relacionados con la adquisición de hábitos sociales salu-


dables, tolerantes, que reduzcan el impacto y los fenómenos de exclusión del
colectivo en situación de riesgo.
• Favorecer la adquisición de hábitos saludables y conductas socialmente
competentes, como prevención de los efectos adversos de la discapacidad.

LOS ENFERMOS MENTALES Y LA ATENCION A LA DEPENDECIA:


CUANDO LA DISCAPACIDAD DEVIENE EN DEPENDENCIA.
¿POR QUÉ SON PERSONAS CON DISCAPACIDAD?
La discapacidad en nuestro país viene regulada por el Real Decreto 1971/99
de 23 de Diciembre (procedimiento para el reconocimiento, declaración y cla-
rificación del grado de minusvalía), garantizando con ello la igualdad de condi-
ciones para el acceso del ciudadano a los beneficios, derechos económicos y
servicios que los organismos públicos otorguen.
En este Real Decreto, se establecen las normas para la evaluación de las
consecuencias de la enfermedad, de acuerdo con el modelo propuesto por la
Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías de la
OMS (CIDDIM).
Dentro las enfermedades cuyas consecuencias se valoran (en total 15 apar-
tados que hacen referencia a enfermedades de los distintos sistemas, aparatos
y funciones del ser humano) aparece la enfermedad mental (capítulo 16), en la
que se especifica “Partiendo del hecho reconocido de que no existe una defini-
ción que especifique adecuadamente los límites del concepto trastorno mental ,
entendemos como tal el conjunto de síntomas psicopatológicos identificables que
interfieren el desarrollo personal, laboral y social de la persona…”
La valoración de la discapacidad que un Trastorno Mental conlleva se reali-
zará en base a: “la disminución de la capacidad del individuo para llevar a cabo
una vida autónoma, la disminución de la capacidad laboral y el ajuste a la sinto-
matología psicopatológica universalmente aceptada.”
Las normas de carácter general para proceder a la determinación de la dis-
capacidad originada por deficiencias permanentes son:

91
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

1º El proceso patológico que ha dado origen a la deficiencia, bien sea con-


génito o adquirido, ha de haber sido previamente diagnosticado por los organis-
mos competentes…..
2º El diagnóstico de la enfermedad no es criterio de valoración en sí mismo.
Las pautas de valoración de la discapacidad que se establecen en los capítulos
siguientes están basados en la severidad de las consecuencias de la enfermedad,
cualquiera que sea ésta.
3º Debe entenderse como deficiencias permanentes aquellas alteraciones
orgánicas o funcionales no recuperables….
4º las pautas de valoración no se fundamentan en el alcance de la deficien-
cia sino en su efecto sobre la capacidad para llevar a cabo las actividades de la
vida diaria, es decir, el grado de discapacidad que ha originado la deficiencia.
El baremo específico de la discapacidad derivada de un Trastorno Mental
aparece en dicho decreto en la Pag.3400 del BOE 22, enero 2000 y en el BOE
62 de 13 de Marzo del 2000, pag.10299).
Esta valoración, como ya hemos dicho anteriormente, está basada en la
CIDDIM (OMS, 1980). La designación de las secuelas de la enfermedad (minus-
valía, handicap, discapacidad, incapacidad, deficiencia, invalidez...) y la de las
personas que las padecen (minusválidos, inválidos, incapaces, inútiles, discapa-
citados, disminuidos,...) ha sido profusa en los últimos años, lo que ha significa-
do la aparición de una gran confusión terminológica y de los riesgos que esto
conlleva, ya que al no disponerse de sinonimias completas en los principales idio-
mas científicos, la información obtenida se clasifica en todo el mundo bajo tér-
minos diferentes que tienen un mismo significado. Como consecuencia de lo
anterior, la O.M.S. toma una serie de iniciativas cuyos resultados se reflejan en
la publicación en 1980 de dicha Clasificación, que tenía como finalidad la nor-
malización terminológica y la sistematización de los conceptos que se venían
midiendo en contextos clínicos y de rehabilitación hasta esa fecha. A través de
esta clasificación, la OMS define tres aspectos de una misma situación (la con-
secuencia de la enfermedad) desde tres enfoques distintos, de gran utilidad para
operativizar las intervenciones sobre dichas consecuencias:

92
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

* DEFICIENCIA (DE)
Dentro de una experiencia de salud, una deficiencia es toda pérdida o anor-
malidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica
* DISCAPACIDAD (DI):
Dentro de una experiencia de salud una discapacidad es toda restricción o
ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en
la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.
* MINUSVALIA (M):
Dentro de una experiencia de salud, minusvalía es una situación desventajo-
sa para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una dis-
capacidad que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso.
A modo de ejemplo, una persona que padezca un TMG puede tener una defi-
ciencia (alucinaciones auditivas), que le provoque una discapacidad en el desem-
peño del rol laboral (la deficiencia que padece interfiere tanto en sus funciones
cognitivas que le es imposible concentrarse para realizar su actividad laboral) y
a consecuencia de la deficiencia y la discapacidad se encuentra en situación de
invalidez o desempleo, que puede generar carencia de ingresos económicos o
disminución de los mismos, dificultades para mantenerse de forma autónoma,
no poder acceder a una vivienda,...
El TMG cursa con un deterioro que se evidencia a través de diversas disca-
pacidades en las áreas de funcionamiento social relativas al autocuidado (higie-
ne personal y cuidado de la imagen, alimentación y cuidado del entorno), desem-
peño de roles sociales (familiar, conyugal, parental, relaciones sociales, utiliza-
ción del tiempo libre) y resolución de problemas y de situaciones de minusvalía
o desventaja consecuencia de las anteriores como pobreza o situaciones socio-
económicas desfavorecidas, pérdida de estatus, desempleo o exclusión del mer-
cado laboral, carencia de vivienda e imposibilidad de vivir de forma autónoma,
ausencia de redes sociales de apoyo y marginación (Liberman, 1988).
En un estudio realizado en la Residencia Profesor Rey Ardid de Zaragoza
(Unidad de Media Estancia) mediante la aplicación de la escala DAS II OMS
(valoración de discapacidad psiquiátrica) sobre un total de 50 pacientes con

93
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

TMG se evidenció que un 70% presentaba una discapacidad para su autocuida-


do, un 66% en relación a la capacidad para organizar y disfrutar de su tiempo
de ocio, en un 70% aislamiento social y un 92 % poseían discapacidades en el
desempeño de roles sociales que dificultaban su adaptación psicosocial, sufrien-
do a consecuencia de ello situaciones de desventaja como las descritas por los
expertos profesionales de la rehabilitación psiquiátrica (un 44% de la muestra se
encontraba en alguna situación de desventaja -carencia de vivienda, pobreza,
falta de apoyo familiar, desempleo,...-, un 38% con más de una y un 8% en los
que concurrían por lo menos tres). Las dificultades globales de adaptación social
de la muestra eran de un 78%, de las cuales la mitad eran de inadaptación seve-
ra (Pinilla, 1988) .
La cobertura de la atención necesaria derivada de la falta de autonomía de
estas personas no es solo un problema que afecte a los sistemas de protección
de la salud y específicamente a los Servicios Sanitarios de Salud Mental como se
plantea en ocasiones en algunos foros. En este sentido en el Prefacio del
Documento de consenso del IMSERSO sobre Rehabilitación e Integración Social
de las personas con trastorno mental grave se hace referencia a que los tras-
tornos mentales crónicos no constituyen solo un problema de salud sino que
afectan a todas las esferas de la vida de los individuos como son su funciona-
miento psicosocial (la discapacidad en terminología de la CIDDIM) y su partici-
pación en la comunidad (la minusvalía).
Continúa diciendo que el cambio de paradigma que en su día supuso la
reforma psiquiátrica y la desinstitucionalización no estuvo acompañado de los
necesarios recursos comunitarios, lo que ha motivado una movilización de todos
los sectores afectados reclamando los recursos sociales a que los enfermos
mentales y sus familias tienen derecho.
En este sentido, “este documento responde claramente a la preocupación
del IMSERSO por facilitar a estas personas y a sus familias las oportunidades
efectivas de llevar una vida digna y normalizada en la sociedad”….pretendiendo
“ser un documento marco que impulse las políticas de integración e inserción
social de este colectivo”.

94
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

En el anexo 9, apartado referido a Prestaciones económicas como una de


las herramientas y de los derechos sociales ya universalizados en el ámbito de la
discapacidad para lograr los objetivos de integración e inserción social de este
colectivo, se expone que en el sistema de Servicios Sociales se dispone de un
conjunto de prestaciones económicas entre ellas las pensiones, y otras ayudas
individuales para rehabilitación, asistencia especializada, apoyo a familias… sub-
venciones a Organizaciones no gubernamentales con el fin de financiar recursos
o cuidados no gratuitos (programas de integración social, programas de respi-
ro y vacaciones, atención familiar y personal… y cofinanciación entre el Mº de
Trabajo y Asuntos Sociales y las Comunidades Autónomas y Corporaciones
Locales de planes y programas de servicios sociales.

¿POR QUÉ SON PERSONAS DEPENDIENTES? EL CONTINUUM


AUTONOMÍA - DEPENDENCIA.
El proyecto de Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las
personas en situación de Dependencia define autonomía y dependencia de la
siguiente forma:
1. AUTONOMIA: La capacidad percibida de controlar, afrontar y tomar
decisiones personales acerca de cómo vivir al día de acuerdo con las normas y
preferencias propias.
2. DEPENDENCIA: El estado de carácter permanente en que se encuen-
tran las personas que, por razones ligadas a la falta o a la pérdida de autono-
mía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras
personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida dia-
ria.
En cuanto a la catalogación del nivel de dependencia, la situación de depen-
dencia se clasificará en los siguientes grados:
A. Grado I. Dependencia moderada, cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día.
B. Grado II. Dependencia severa, cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero

95
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

no requiere de la presencia permanente de un cuidador.


C. Grado III. Gran dependencia, cuando la persona necesita ayuda para
realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día, y por su
pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y
continua de otra persona.
En cada uno de los grados de dependencia, se establecerán dos niveles, en
función de la autonomía de las personas y de la intensidad del cuidado que
requiere. Tanto el grado como los niveles de dependencia, se determinarán
mediante la aplicación del baremo que se acuerde en el Consejo Territorial y que
se apruebe reglamentariamente por el Gobierno. Dicho baremo tendrá entre
sus referentes la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la
Discapacidad y la Salud (CIF).
Esta clasificación fue presentada por la OMS en su 54 ª Asamblea Mundial
de la Salud, en mayo del 2001, que se diferencia de la CIDDIM fundamental-
mente en que mientras la CIDDIM tenía por objeto las consecuencias de la
enfermedad, la CIF es una clasificación de componentes de salud, es decir, de
lo que constituye la salud, adoptando una posición neutral en relación la etiolo-
gía.
La CIF ha sido aceptada como una de las clasificaciones sociales de las
Naciones Unidas en el ámbito de la Igualdad de Oportunidades para las
Personas con Discapacidad.
La CIF: elementos claves.
Parte 1. Funcionamiento y Discapacidad. Cuyos componentes se pueden
emplear de dos maneras, o bien para indicar problemas, o por el contrario pue-
den indicar aspectos no problemáticos de la salud y aspectos relacionados con
la salud.
Incluye:
(a) Cuerpo. Funciones y estructuras corporales
(b) Actividades y participación. Cubre el rango completo de dominios que
indican aspectos relacionados con el funcionamiento tanto desde una perspecti-
va individual como social. Dispone de dos constructos, capacidad y desempe-

96
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

ño/realización.
Los componentes del funcionamiento y la discapacidad de una persona se
interpretan según la CIF mediante cuatro constructos diferentes y relacionados,
que se hacen operativos cuando se utilizan los calificadores, que son códigos
numéricos que especifican la extensión o magnitud del funcionamiento o la dis-
capacidad en esa categoría. El funcionamiento y la discapacidad de una perso-
na se conciben como una interacción dinámica entre los estados de salud y los
factores contextuales , valorándose en el funcionamiento los aspectos positivos
de la interacción y la discapacidad los aspectos negativos.
Parte 2. Factores contextuales.
(a) Factores ambientales. Que ejercen un efecto en todos los componentes
del funcionamiento o la discapacidad y están organizados partiendo del contex-
to/entorno más inmediato al individuo y llegando hasta el entorno general
(b) Factores personales. No están clasificados en la CIF debido a la gran
variabilidad social y cultural asociada con ellos.
El constructo básico de los factores ambientales se caracteriza o por su
esencia facilitadora o barrera de las características del mundo físico, social y
actitudinal.
El término Discapacidad deja de usarse como nombre de un componente
(de las dificultades de un individuo para realizar una actividad) para ser utiliza-
do sólo como término genérico global o “paraguas” para las tres perspectivas:
corporal, individual y social.
Por lo que respecta a los trastornos mentales graves, éstos quedan refleja-
dos en la CIF ya que dentro de las Funciones Corporales se especifican las fun-
ciones mentales y dentro de las estructuras corporales, aparecen las estructu-
ras del sistema nervioso
Centrándonos en los trastornos mentales graves el funcionamiento social ha
demostrado ser un potente predictor de la evolución futura. Existe ya evidencia
suficiente acumulada a lo largo de la pasada década demostrando que el fun-
cionamiento premórbido y el ajuste social tras los primeros episodios resulta ser
uno de los mejores predictores de la evolución a largo plazo, tanto en lo que con-

97
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

cierne a las variables clínicas como a las no clínicas (Frith et al. 1990; Sullivan
et al. 1990; Perlick et al. 1992; Jonson et al. 1991; Bailer et al. 1996). Como
consecuencia, parece necesario utilizar parámetros de valoración del funciona-
miento social que aporten información con respecto al grado de autonomía e
independencia de la persona y de sus necesidades de supervisión y apoyo.
Aproximándonos a la terminología que propone la CIF en relación al funcio-
namiento y discapacidad de un individuo con una determinada función de salud
se ha propuesto definir la dependencia como la situación en la que una perso-
na con discapacidad, precisa de ayuda, técnica o personal para la realización (o
mejorar el rendimiento funcional) de una determinada actividad.

Fuente: CIF (OMS, 2001, pag.11,13,31,32)


Se debe considerar la dependencia y la discapacidad, desde un punto de vista
universal, es decir, al igual que todas las personas pueden tener alguna limitación
para realizar alguna actividad determinada, todas las personas en mayor o
menor medida, son en ciertas situaciones dependientes. Es importante igual-
mente reconocer que la dependencia, relacionada con las condiciones de salud
alteradas, siempre es consecuencia de un grado severo de discapacidad. Si

98
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

intentamos encuadrar la dependencia en la propuesta de la CIF, se situaría den-


tro del constructo de “factores contextuales” ambientales de ayuda personal o
técnicos. Es decir, la dependencia sería una situación específica de discapacidad
en la que se darían dos elementos, una limitación del individuo para realizar una
determinada actividad (más o menos severa) y la interacción con los factores
concretos del contexto ambiental, relacionados con la ayuda personal o técnica.
DEPENDENCIA= LIMITACION EN LA ACTIVIDAD + AYUDA
¿Cómo puede afectar esta cuestión a las personas con un trastorno mental
grave?
En el capitulo IV del Libro Blanco sobre “La atención a las personas en situa-
ción de dependencia en España” presentado por el Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales, hace referencia igualmente a la problemática específica de las
personas con trastorno mental grave:
“…si bien presentan una problemática similar a las de las personas con
dependencia, por sus características especiales nos demandan soluciones
en parte diferenciadas. Por lo que respecta a las personas con trastornos
mentales graves conviene enfatizar que, tras la reforma legislativa de 1986
que dio lugar a la desinstitucionalización, pese a los esfuerzos que se vie-
nen haciendo falta un modelo de atención sociosanitaria, y faltan recursos,
gravitando en consecuencia sobre las familias el peso a la atención a estas
personas. De ahí las grandes expectativas que este colectivo, y de modo
especial sus familias cuidadoras tienen depositadas en el establecimiento
en el Estado español de un sistema de atención a la dependencia con los
recursos pertinentes.”
Será fundamental por tanto que las particularidades de este grupo de pobla-
ción se contemplen de forma específica en el desarrollo del futuro plan de
Atención Integral para la promoción de la Autonomía Personal y la atención a
las personas en situación de dependencia así como cuando se establezcan los
criterios de acceso a las prestaciones no se obvien las circunstancias de las per-
sonas con enfermedad mental. Las personas que sufren enfermedades menta-
les graves y crónicas presentan problemas muy complejos que no se reducen a

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REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

la sintomatología psicopatológica sino que afectan así mismo a otros aspectos


como el funcionamiento psicosocial y la integración en la comunidad. No debe
olvidarse que, aunque se compartan problemas más o menos comunes, éstos se
concretan en cada individuo, en cada persona, de un modo particular e indivi-
dualizado en función de la interacción (diacrónica y sincrónica) de múltiples fac-
tores biológicos, psicológicos, familiares y sociales que concurren en la historia
y la vida de cada uno de ellos, y asimismo en función de la atención y servicios
que reciben.
El grado de discapacidad y gravedad y el grado de dependencia, varía a lo
largo de un "continuum" dentro de este colectivo, desde situaciones de comple-
ta remisión sintomatológica y un nivel de funcionamiento normal, independiente
e integrado socialmente,hasta personas en las que la severidad de su psicopato-
logía y el grado de su deterioro personal harán necesarios una atención intensa
y una supervisión constante, e incluyendo a personas con recaídas periódicas
que generan retrocesos o deterioros en su funcionamiento y que requieren no
solo atención y tratamiento psiquiátrico sino también programas de rehabilita-
ción y apoyo social que les permita recuperar su autonomía y mantenerse en la
comunidad del modo más independiente e integrado posible.
Los elementos comunes que definen a las personas con TMS, y especial-
mente con esquizofrenia pueden resumirse en:
• Mayor vulnerabilidad al estrés, dificultades para afrontar las demandas del
ambiente.
• Déficit en sus habilidades y capacidades para manejarse autónomamente.
• Dificultades para interactuar socialmente, pérdida de redes sociales de
apoyo, que en muchos casos se limitan sólo a su familia y situaciones de aisla-
miento social.
• Dependencia elevada de otras personas y servicios sanitarios y/o sociales
• Dificultades para acceder y mantenerse en el mundo laboral, lo que supo-
ne un obstáculo para su plena integración social y favorece la dependenciaeco-
nómica, la pobreza y marginación.

100
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

NECESIDADES DE PROTECCIÓN SOCIAL DE LAS PERSONAS CON


ENFERMEDAD MENTAL CRÓNICA
Las necesidades y problemas de las personas con TMS son, por tanto, múl-
tiples y variados. Como personas y ciudadanos que son, antes que enfermos
mentales, comparten con el resto de la población problemas y necesidades
comunes (alimentación, higiene, salud, alojamiento, seguridad, convivencia,afec-
to, sexualidad, apoyo social y familiar, trabajo, etc.) Y además presentan difi-
cultades y necesidades específicas vinculadas a los problemas psiquiátricos y psi-
cosociales propios de este colectivo.
En el libro Atención Comunitaria de la enfermedad mental sobre las perso-
nas con enfermedad mental crónica que reciben atención en la Comunidad
Autónoma del País Vasco, se refleja las necesidades de protección social. Según
este estudio, estas personas viven, en su mayoría con su familia, en viviendas
con un equipamiento similar al resto de la población general. Sin embargo, una
proporción importante de ellas viven sin relación familiar en alojamientos como
pensiones, pisos, etc... Además presentan generalmente peores condiciones de
vida que la población general: tienen tanto un bajo nivel de estudios, como de
ingresos personales y ocupación laboral, peor salud y relaciones sociales cuali-
tativamente diferentes relacionándose principalmente con gente de su condi-
ción.
El Libro Blanco de Atención a las Personas en situación de Dependencia en
España incluye dentro de las Actividades de la Vida Diaria las siguientes:
•Cuidado personal (asearse solo, lavarse y cuidarse su aspecto, controlar
las necesidades y utilizar solo el servicio, vestirse, desvestirse, arreglarse, comer
y beber).
• Movilidad en el hogar.
• Tareas domésticas (cuidarse de las compras y del control de suministros
y servicios, cuidarse de las comidas, cuidarse de la limpieza y del planchado de
ropa, cuidarse de la limpieza y del mantenimiento de la casa, cuidarse del bie-
nestar de los demás miembros de la familia).
Si nos centramos específicamente en las personas que sufren esquizofrenia,

101
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

éstas presentan, en mayor o menor medida, déficit en alguna o en varias de las


siguientes grandes áreas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de valorar
la severidad de la pérdida de desempeño social (Blanco A. y Pastor A. 1997):
• Autocuidado (falta de higiene personal, deficiente manejo de su entorno,
hábitos de vida no saludables, etc.)
• Autonomía (deficiente manejo del dinero, falta de autonomía en el manejo
de transportes, nula utilización del ocio y tiempo libre, dependencia económica
y mal desempeño laboral.)
• Autocontrol (incapacidad de manejo de situaciones de estrés, falta de
competencia personal, etc.)
• Relaciones Interpersonales (falta de red social, inadecuado manejo de
situaciones sociales, déficit en habilidades sociales.)
• Ocio y tiempo libre (aislamiento, incapacidad de manejar el ocio, incapacidad
de disfrutar, falta de motivación e interés.)
• Funcionamiento cognitivo (dificultades de atención, percepción, con-
centración y procesamiento de información.)
Estas discapacidades o dificultades en el funcionamiento psicosocial generan
problemas para el desempeño normalizado de roles sociales, y en interacción
con diferentes factores y barreras sociales (estigma, rechazo social, insuficien-
cia de recursos de atención y soporte social, etc). originan un riesgo de des-
ventaja social y marginación (aislamiento social, desempleo, pobreza, falta de
vivienda, exclusión social.)
Con respecto al autocuidado, las dificultades más frecuentes que suelen las
personas con TMG son en :
• Aseo y vestido: cuando aparece la enfermedad, uno de los principales
hábitos que se pierde es el aseo.
• Disminución o asuencia de actividades de aseo: ducha, cabello, lavado de
cara y manos, higiene dental, higiene durante la menstruación, depilación, afei-
tado.
• Desempeño incorrecto en cada unidad conductual de aseo.
• No utilización de productos de aseo.

102
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

• Cambio de ropa infrecuente.


• Combinación inadecuada de la ropa dependiendo del clima o la situación.
• Exceso o ausencia de complementos.
• No sincronización de ducha con cambio de ropa.
• Sueño: alteración de horarios, calidad de sueno, tiempo destinado (exce-
sivas horas o muy pocas).
• Alimentación: dietas poco equilibradas, horarios irregulares, habitos ina-
decuados en la mesa.
• Hábitos de salud: vida sedentaria, automedicación, falta de información
en la actuación ante afecciones menores, consumo excesivo de bebidas exci-
tantes y de tabaco, juego patológico, practica irresponsable del sexo y/o dificul-
tades para la satisfacción.
Es importante igualmente considerar los factores que condicionan la auto-
nomía en el desempeño de las AVD básicas en las personas con TMG:
• Propios de la enfermedad: síntomas positivos o productivos (alucinaciones,
delirios, trastornos del curso del pensamiento), síntomas negativos (apatía, abu-
lia, aplanamiento afectivo, falta de motivación) y tiempo de evolución de la enfer-
medad.
• Otros factores: Pérdida de hábitos.
• Aparición de nuevos hábitos: consumo exagerado de bebidas y tabaco.
• Modelos familiares y psicosociales.
• Sobreprotección del entorno.
• Falta de motivación: al perder la iniciativa necesaria para disfrutar de las
actividades lúdicas y gratificantes para uno mismo, es más difícil la motivación
para la realización de aquellas que simplemente cubren necesidades básicas.
En resumen, podríamos decir que la mayor parte de las personas con un
TMG no suelen tener problemas en la mecánica de las AVD básicas, pero sí en
la motivación para realizarlas, a causa de la apatía, abulia (síntomas negativos
de la enfermedad), y que requieren igualmente ayuda de tercera persona (fami-
liar o atención especializada). La familia muchas veces no puede realizar esta
función de apoyo (alta emoción expresada, sobrecarga, …) y casi nunca se ha

103
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

visto reconocido el derecho a ayuda de 3ª persona (para el que solo se valora


la dificultad motora), aunque tenga reconocido el grado de 75 % de minusvalía
o más.
Lo mismo sucedería en otros aspectos, por ejemplo en la adherencia al tra-
tamiento farmacológico. La existencia de deficits cognitivos, la ausencia de con-
ciencia de enfermedad, la dificultad para la estructuración del día, pueden pro-
vocar riesgos de automedicación, intoxicación y abandono de la medicación con
el riesgo de recaída que supone. Es un ejemplo claro de una situación de depen-
dencia, en la que sería imprescindible la implementación de programas de apoyo
que o bien garantizaran una supervisión diaria (domiciliaria y/ o centro espe-
cializado) o una intervención rehabilitadora para favorecer su autonomía.
Por tanto, es necesario atender la problemática sociosanitaria específica de
las personas con TMG, así como ofrecer soporte a sus familias, apoyando y pro-
moviendo la rehabilitación e integración de las personas afectadas para que
puedan vivir y mantenerse en su entorno con unas condiciones de vida lo más
autónomas posibles. Entre las necesidades específicas vinculadas a los proble-
mas psiquiátricos y psicosociales propias de este colectivo, se podrían indicar las
siguientes :
1.- Atención y tratamiento de la salud mental.
Los pacientes con TMS necesitan adecuados procesos de diagnóstico y tra-
tamiento psiquiátrico que permitan controlar su sintomatología psicopatológica,
prevenir la aparición de recaídas y en su caso controlarlas, así como mejorar su
funcionamiento psicológico.
2.- Atención en crisis.
Incluso los pacientes que están recibiendo un adecuado tratamiento psiquiá-
trico experimentan con frecuencia recaídas. La atención en crisis, a través en
muchos casos de la hospitalización breve, es necesaria para la estabilización psi-
copatológica y posibilitar la recuperación del nivel de funcionamiento.
3.- Rehabilitación psicosocial y apoyo a la integración social
A pesar del buen control sintomatológico obtenido en muchos casos con el
tratamiento farmacológico y psiquiátrico, muchas de las personas que sufren

104
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

TMS mantienen déficit y discapacidades que dificultan su funcionamiento autó-


nomo y su integración social.
Los servicios y programas de rehabilitación psicosocial son esenciales para
la adquisición y recuperación de habilidades necesarias para la vida normaliza-
da en la comunidad; el apoyo flexible y continuado es necesario para favorecer
una integración social efectiva en sus entornos sociales y familiares. Entre otros,
se deberían considerar los servicios de ayuda a domicilio, programas de segui-
miento de casos o de tratamiento asertivo en la comunidad, programas de ocio,
servicios de comedor...
4. Rehabilitación laboral y apoyo a la integración en el mundo del trabajo.
La integración laboral es un componente clave para facilitar la autonomía,
independencia e integración social de cualquier persona. Sin embargo, la mayo-
ría de las personas con TMS están desempleados o excluidos del mundo laboral
y presentan importantes dificultades para acceder y mantenerse en puestos de
trabajo competitivos.
Son necesarios programas de rehabilitación laboral dirigidos a la orientación
y adquisición de hábitos laborales y habilidades que faciliten el acceso al merca-
do laboral, y el mantenimiento en el mismo, así como programas adaptados de
formación ocupacional para la mejora de la cualificación profesional. Son tam-
bién necesarias, dadas las exigencias y barreras del mercado laboral, acciones
y medidas dirigidas a potenciar la incorporación de este colectivo en el mundo
laboral, tanto a través del empleo protegido, como apoyando específicamente la
contratación de dichas personas en el mercado laboral ordinario (empleo con
apoyo).
5. Alojamiento y atención residencial comunitaria.
Las dificultades de acceso a alojamiento y de supervisión, especialmente
para personas sin cobertura familiar, favorecen situaciones de riesgo y margi-
nación. Es necesario disponer de alternativas de vivienda y atención residencial,
que cubran las diferentes necesidades de alojamiento, cuidado y supervisión,
permitiendo la vida en la comunidad en las mejores condiciones de autonomía y
calidad de vida posibles. Esta es una necesidad fundamental en la atención

105
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

comunitaria de esta población, y su inadecuada cobertura contribuye a generar


un conjunto de consecuencias negativas, entre otras:
• Incremento del fenómeno de la puerta giratoria, al aumentar los reingre-
sos hospitalarios.
• Uso inadecuado de la atención hospitalaria.
• Dificultad para la desinstitucionalización de los pacientes que permanecen
internados
• Aumento del riesgo de situaciones de marginación sin hogar.
• Sobrecarga de algunas familias, desbordadas por el cuidado y convivencia
con su familiar enfermo.
6. Apoyo económico.
Muchas personas con TMS tienen dificultades para alcanzar una mínima
autosuficiencia económica, debido a su escasa o esporádica historia laboral y a
sus dificultades para acceder y mantenerse en un puesto de trabajo. Es nece-
sario garantizar la cobertura de sus necesidades económicas mínimas cuando
no cuentan con otros ingresos ni tienen apoyo económico de sus familias, tanto
para evitar situaciones de pobreza como para facilitar su autonomía y manejo
en el entorno social. Ello implica apoyar a estas personas para que se puedan
beneficiar de los sistemas de prestaciones económicas existentes tanto contri-
butivas como no contributivas. Así mismo es necesario disponer para aquellas
personas que no puedan acceder a dichas prestaciones de programas de apoyo
con fondos que permitan proporcionar ayudas económicas individualizadas que
sirvan para facilitar procesos de rehabilitación y mantenimiento autónomo en la
comunidad.
7. Protección y defensa de sus derechos.
Los problemas psiquiátricos y psicosociales de las personas con TMS, así
como las barreras y desventajas sociales que sufren, hacen de esta población un
grupo especialmente indefenso y vulnerable ante posibles abusos, situaciones de
desprotección y obstáculos para el pleno acceso y ejercicio de sus derechos civi-
les como ciudadanos de pleno derecho. Por ello es preciso asegurar y promo-
ver la defensa y protección de sus derechos tanto en dispositivos de atención y

106
INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN PACIENTES CON TRASTORNO MENTAL GRAVE

tratamiento como en la vida cotidiana.


8. Apoyo a las familias.
Las familias constituyen el principal recurso de cuidado y soporte comunita-
rio de las personas con TMS. De hecho la gran mayoría viven con sus familias.
Sin embargo, la convivencia con el paciente puede suponer dificultades y con-
flictos, que en ocasiones puede llevar a las familias a sentirse desbordadas y con
escasos recursos para hacer frente a dichos problemas. Así mismo, en algunos
casos esta situación puede dar lugar a una importante tensión y sobrecarga para
las familias.
Es necesario proporcionar a las familias apoyo, información, educación y
asesoramiento para dotarse de estrategias y recursos para manejar y mejorar
la convivencia y ser agentes activos de la rehabilitación, así como para mejorar
la calidad de vida de la propia familia.
Los programas y/o servicios a desarrollar para cubrir estas necesidades
específicas van a requerir de equipos multidisciplinares donde el Trabajo Social
va a constituir una pieza clave en la prevención y la atención a las situaciones
de dependencia provocadas por el TMG.

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108
LA RELACIÓN ASISTENCIAL
PACIENTE/FAMILIA CON
ENFERMOS CRÓNICOS

Mª JESÚS RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ


Trabajadora Social.

UNIDAD MÉDICA DE ENFERMOS CRÓNICOS. HOSPITAL DE


SAN JUAN DE DIOS DE GRANADA.

“Cuando uno se posiciona con el otro, en la emoción y problema


del otro, se parte de la aceptación, de la legitimidad del otro”.
Humberto Maturana

INTRODUCCIÓN
La familia continúa siendo el principal recurso con el que cuentan las perso-
nas mayores en situación de dependencia, «un estado en el que se encuentran
las personas que por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía
física, psíquica o intelectual tienen necesidad de asistencia y/o ayudas
importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de
modo particular, los referentes al cuidado personal» (Libro Blanco de la
Dependencia, 2004)1.
En nuestra cultura todos queremos estar con la familia, especialmente en el
último tramo de la vida, y si esto no es posible la decisión de ingreso en un cen-
tro residencial, es muy costosa a nivel emocional y económico.

Junio 2006 109


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

La generación de nuestros mayores ha ahorrado (los que podían) para com-


prar una vivienda, para prever una larga enfermedad y para dejarle algo a los
hijos. A lo largo de mi experiencia laboral, ninguna persona mayor tenía previs-
to entrar “con gusto” a una residencia, ni pública ni privada. De las 87 residen-
cias solicitadas durante el año 2005, ningún solicitante expresó que ya lo tenía
previsto.
A sus hijos, les cuesta tiempo y dolor tomar la decisión y hacer los trámites.
También ellos han vivido ese modo de pensar y ahora se ven desbordados ante
la situación de dependencia. Necesitan de un proceso mental de comprensión
y aceptación para poder organizarse y abordar los cuidados que plantea esta
nueva situación. Cada familia tiene un tiempo de reacción y, algunas de ellas,
pasan por un periodo de crisis desencadenado por la dificultad o incapacidad de
afrontar la nueva realidad. Esta situación traumática requiere una respuesta
profesional reflexiva y rápida, encaminada a amortiguar los efectos de la crisis
e incrementar la capacidad y motivación de la familia para abordar el problema
y así facilitar el regreso del usuario/paciente a su contexto habitual, siempre que
esto sea posible, y sino a otro entorno donde se le garanticen los cuidados que
precisa.
Además de las dificultades y desbordamiento familiar, otras carencias admi-
nistrativas limitan o impiden que a la persona mayor dependiente se le pueda
garantizar el cuidado y atención necesaria. Los recursos sociales actualmente
no favorecen el regreso al domicilio, pues además de los múltiples trámites buro-
cráticos, la implantación de los mismos es casi imposible de enlazar con el alta
hospitalaria. Por ejemplo, uno de los recursos sociales más deficitarios es el ser-
vicio de ayuda a domicilio (higiene y movilización del paciente, tareas de hogar,
preparación de comida…), fundamentalmente en las zonas rurales que pre-
senta listas de espera que superan el año en nuestra provincia. Otra situación
especialmente difícil se presenta cuando el usuario/paciente es transeúnte, en
este caso el Centro de Orientación y Apoyo al Transeúnte (servicio dependiente
de la administración local) no lo admite en los albergues destinados a este colec-
tivo si no tiene movilidad o precisa alguna ayuda física, excluyendo problemas

110
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

psiquiátricos de manera absoluta. Las personas que se ven obligadas a ingresar


en una residencia, por carecer de familia, o bien, porque la familia no puede
atenderlos, se ven obligadas a sumarse a las listas de espera de las residencias
publicas (actualmente exceden los dos años). Las residencias privadas, con un
coste medio en el año 2005, de 900 euros la plaza para válidos (personas que
pueden autocuidarse) excede de la pensión mínima de jubilación (466.98 euros)
siendo esta la única alternativa inmediata en nuestro contexto.
Actualmente no existen protocolos formales de coordinación entre los recur-
sos sociales y sanitarios, lo que aumenta la dificultad de planificación al alta, en
cuanto al enlace entre unos recursos y otros, siendo necesario para la adecua-
da atención a estas personas, la coordinación sociosanitaria entre los dos
Sistemas Públicos. 2 En febrero de 2004 se llegó a un acuerdo marco de coordi-
nación entre la Consejería de Salud de Granada y los Servicios Sociales
Comunitarios, en el cual tenían preferencia las altas hospitalarias en cuanto al
servicio de ayuda a domicilio, pero esto no se llevó a cabo por falta de dotación
económica de los servicios sociales para incrementarlos.3
Desde la Unidad de Trabajo Social nuestra intervención profesional preten-
de establecer un proceso de ayuda con la familia, que vaya superando las difi-
cultades tanto emocionales como materiales que cada situación va presentando,
haciendo hincapié en el reparto de tareas, evitando en lo posible que la carga
de trabajo recaiga exclusivamente sobre la mujer (esposa, hija, sobrina...),
como viene ocurriendo de manera tradicional, y demostrado en múltiples inves-
tigaciones 4 y 5.
La administración sanitaria actualmente potencia con políticas de discrimi-
nación positiva hacia la mujer, que sigan girando sobre ellas la responsabilidad
de los cuidados, como el carnet de cuidadora, preferencia en las consultas, cur-
sos de formación, etc. 6
Es más, pensamos que en cuanto se le pague al cuidador/a, según la futura
Ley de Dependencia, aprobada por el Consejo de Ministro el día 21 de Abril de
2006, la posición secundaria de la mujer en el trabajo fuera del hogar, hará que
sean ellas las que continúen realizando las tareas de cuidados, potenciando de

111
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

nuevo el espacio público para los hombres y el doméstico para las mujeres. Con
lo que estas nuevas condiciones de contratación serán una excelente manera de
crear y reproducir un mercado de trabajo barato e inestable.7
A continuación empezaremos con una breve descripción del Centro en el
que actualmente desarrollamos la tarea profesional, así como las características
que definen a la población usuaria del mismo, para pasar a exponer y desarro-
llar nuestra actuación en este centro hospitalario.

DESCRIPCIÓN DEL CENTRO DE TRABAJO Y PERFIL DE LA


POBLACIÓN ATENDIDA
DESCRIPCIÓN DEL CENTRO:
La Unidad Médica de Enfermos Crónicos (UMEC) del Hospital de San Juan
de Dios de Granada, dependiente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) está fun-
cionando desde el año 1992. En la actualidad cuenta con 5 médicos (gerontólo-
go, nutricionista, oncólogo; y a tiempo parcial neurólogo y rehabilitador), 16
enfermeros, 20 auxiliares de enfermería, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional,
trabajadora social, administrativos, celadores y otro personal de apoyo. Cuenta
con 42 camas (10 exclusivas para pacientes oncológicos terminales) y la media
de pacientes al año es de 650. Su ámbito geográfico es el área norte de
Granada. El perfil de pacientes (exceptuando enfermos terminales) son enfer-
mos pluripatológicos con posibilidades de compensación en el hospital, proce-
dentes en su mayoría de los servicios de Medicina Interna, Neumología,
Digestivo, Neurología y servicios de Urgencias de los Hospitales de
Rehabilitación y Traumatología, y Hospital General Virgen de las Nieves.
El Hospital de San Juan de Dios, ha sido testigo del paso de la caridad (cons-
truido por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en el siglo XVI), a la bene-
ficencia (con la desamortización de Mendizábal en 1835), y posterior derecho a
la asistencia sanitaria (Servicio Andaluz de Salud –SAS-, 1978).
El último acontecimiento fue en Marzo de 2005, cuando por decisión popu-
lar y deseo de la Orden, por la significancia histórica de que es “La Casa Madre”,
ha pasado de nuevo a su gestión y cuidado. Todas las dependencias del edificio

112
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

estan en proceso de cambio.


Con esta breve crónica, deseo señalar la situación de incertidumbre y finitud
que actualmente tenemos todos los profesionales de la UMEC. Yo diría que
vamos “casi en paralelo” con los usuarios/pacientes mayores que pasan por él.
Las repercusiones que esta situación tiene en el funcionamiento de la UMEC
darían para un análisis institucional muy interesante, pero no es el objeto de esta
exposición, solamente saber que de una forma u otra influye en todo el hospital
El servicio de Trabajo Social forma parte de la UMEC y tiene como objetivo
general atender y tratar las necesidades sociales que presente el enfermo o la
familia durante su estancia en el Hospital, con el fin de que éstas no obstaculi-
cen el tratamiento y faciliten su ubicación al alta hospitalaria.

PERFIL DE LA POBLACIÓN:
Los datos que a continuación se exponen, corresponden al perfil de la pobla-
ción atendida por la Unidad de Trabajo Social e historiadas durante el año 2005.
Para la obtención de esta información hemos utilizado la Historia Social.
Total de historias sociales: 238, de las cuales 41,5% corresponden a hombres
y 58% a mujeres, con una media de edad de 74 y 78 años, respectivamente.
- Estado Civil: Casados: el 21% H, y 13% M
- Viudos: el 9% H, y 36% M
- En cuanto al nivel de instrucción, se destaca el 41% de mujeres analfabe-
tas frente al 22% de hombres.
- Lugar de Procedencia: Rural 54%; Urbano 46%
- Convivencia: Solos 33%, solas 35%; En pareja 29,5% H y 15% M; Con hijos
o familiares 26,5%H, 37%M;
- Escala de Valoración Sociofamiliar de Gijón 8. El 22% H y 29% M presen-
tan Riesgo Social (de 10/14 puntos. El 11% H, 18% M, presentan Alto Riesgo
(más de 15 puntos).
- Cuidador Principal: El 31% H son cuidados por su pareja, frente a un 6%
de las mujeres. Son cuidados por los hijos un 36% H y 63% M, en su mayoría las
hijas. No disponen de ningún cuidador un 6%, que vivían sin apoyo formal ni fami-

113
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

liar. El cuidador principal necesariamente no vive en el mismo domicilio.


- Los días entre el alta social, hasta que el usuario tiene el alta clínica y sale
del hospital son 11 días.
- Dificultades al alta: Presentan dificultades al alta 60%. Este dato, de apre-
ciación inicial, nos sirve para priorizar las intervenciones ya que se prevee que
van a requerir más tiempo de tratamiento social, y por tanto nos anticipamos
para que la problemática social no interfiera el alta clínica.

INTERVENCIÓN EN CRISIS Y NEGOCIACIÓN FAMILIAR


Desde la Unidad de Trabajo Social intervenimos con el usuario-paciente
desde su ingreso con el programa de planificación de alta hospitalaria, que se
define como un procedimiento asistencial, interdisciplinar, eminentemente con-
creto, que se empieza a definir en el ingreso, en algunos casos incluso antes,
como cuando éste es programado. 9
Básicamente se trata de conocer la realidad sociosanitaria lo antes posible,
facilitando el soporte post-alta necesario para procurar la continuidad de los cui-
dados, que garanticen una mínima calidad de vida.
En función de la finalidad de este programa, el primer contacto con el usua-
rio se produce entre las 24-72h. desde el ingreso10. La trabajadora social cono-
ce la situación global en la que el paciente está inmerso, realiza una estimación
en la prioridad de problemas e inicia la valoración social.
Dado el perfil de nuestra población, pacientes mayores pluripatológicos, no
consideramos oportuno intervenir antes de la primera semana, ya que el ingre-
so en esta unidad provoca un “crack” con el estado anterior, y la familia nece-
sita un proceso de adaptación, al percibir las cargas de cuidado y el miedo a las
secuelas, tanto físicas como psicológicas, como básicamente insostenibles en el
momento de la hospitalización 11. Ello no implica que antes de la semana no se
tenga un primer contacto con el paciente/usuario y familiares, para su acogida.
A partir de este primer contacto, se priorizan aquellas familias que de entra-
da presentan problemáticas que requieren una intervención más profunda y con-
tinuada. Es a partir de este momento y con estas familias cuando aplicamos

114
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

nuestra adaptación del modelo de trabajo: “Intervención en crisis”.


A continuación y antes de desarrollar la intervención concreta que llevamos
a cabo en la Unidad de Trabajo Social, realizamos una aproximación teórica de
dicho modelo.
DEFINICIÓN DE CRISIS
Para Caplan (1985) la crisis consiste en “una perturbación de una situa-
ción estable, que se caracteriza porque sobreviene de forma repentina e
inesperada, provocada por una situación estresante o un acontecimiento
precipitante, afectando a una persona o grupo, que hasta entonces tenía un
adecuado nivel de funcionamiento, de manera que se le provoca un dese-
quilibrio”. 12

MODELO DE INTERVENCIÓN EN CRISIS


Para H. Parad (citado por Du Ranquet, 1996), “intervenir en una crisis
significa entrar en la situación de vida de una persona, de una familia, o
de un grupo, para reducir el shock del estrés que ha provocado dicha cri-
sis, teniendo como finalidad ayudar a movilizar las capacidades, los recur-
sos, tanto de las personas que sufren la crisis como de aquellas que forman
parte de su red social”. 13
Se trata de un modelo de ayuda dirigido a una persona o familia a soportar
un proceso traumático de modo que la probabilidad de debilitar los efectos
(estigmas emocionales, daño físico…) se aminore y aumente la posibilidad de
crecimiento en nuevas habilidades, perspectivas de vida, etc.
Para que se produzca una situación de crisis familiar intervienen varios ele-
mentos, entre ellos destacamos la significación que la familia asigna al evento y
los recursos con que cuenta para hacer frente a las exigencias de ajuste (I.
González Benitez, 2005). 14
Entre los recursos familiares más importantes, se encuentra la COHESIÓN,
que se expresa en el nivel de apoyo mutuo, afecto y confianza; la FLEXIBILI-
DAD que permite adoptar nuevos roles y reglas; y la PERMEABILIDAD o la
capacidad para abrirse hacia otras instituciones, solicitar y permitir ayuda.

115
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Objetivos de la intervención:
- Reforzar o fomentar los mecanismos adaptativos
- Ayudar a reordenar y reorganizar el funcionamiento familiar
- Reconocer sus propios recursos protectores
Ramírez de Mingo 15 (1992), a quien seguimos en este apartado, propone
que la ayuda que se puede ofrecer a una persona en crisis debe caracterizarse
por las siguientes variables:
1. Relación de apoyo: se persigue motivar a la persona para el cambio,
reduciendo sus sentimientos de impotencia, soledad e incapacidad o bloqueo
para afrontar la resolución de la situación de crisis. En esta relación de apoyo
hay que considerar varios aspectos:
La solución del problema tiene que ser compartida y contar en todo momen-
to con la participación del usuario-paciente.
El trabajador social en todo momento debe manifestar sensibilidad y respe-
to ante las reacciones anímicas y sentimientos de la persona en crisis.
Realizar apreciaciones realistas de confianza tanto de la capacidad de la per-
sona como de los recursos ambientales destinados a la resolución del problema.
Expresar sentimientos de esperanza fundamentados en cuanto a soluciones
favorables y previsibles.
El grado de dirección y protección que ofrece el profesional debe adecuar-
se al nivel de autonomía de la persona en crisis. La relación de apoyo habrá de
promover el crecimiento emocional e intelectual en la persona y no una depen-
dencia incapacitante.
2. El enfoque racional del problema. Siguiendo las propuestas de este
enfoque las actuaciones estarán dirigidas a aumentar la capacidad cognoscitiva
y afectiva de la persona, a reducir sentimientos de angustia y a incrementar la
esperanza de encontrar una solución favorable y realista al problema. Para ello
es preciso analizar de forma realista el suceso precipitante, así como otros fac-
tores que pueden haber contribuido a desencadenar un estado temporal de
desorganización en el funcionamiento social de la persona.
3. La provisión de recursos y oportunidades sociales. La provisión y movi-

116
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

lización de recursos y apoyos externos: redes sociales, servicios institucionales,


etc. contribuirán a aliviar la presión de los factores estresantes y facilitar opor-
tunidades.
La elección de un modelo es una necesidad teórica y práctica, porque “la
finalidad de toda experiencia grupal es la elaboración y la evolución; el
punto de mira es común” (Manuela Utrilla)I
No obstante la elección de este modelo no excluye la utilización de otras teo-
rías relacionadas con el trabajo con personas en la relación de ayuda 16:
Intervención en redes sociales, modelo sistémico, grupos operativos, medición,
son esquemas referenciales compatibles con el de intervención en Crisis, que
como dice también Ana María Campanini, “pueden enriquecer la práctica del
Trabajador Social, que encuentra en ellos elementos útiles para las necesi-
dades de intervención concreta”II.
Todo ello, sin llegar a un eclecticismo superficial 17 de que al trabajar com-
binando modelos en los que el Trabajador Social no tiene la formación adecua-
da, se pierda la esencia del método científico aplicado al método básico de
Trabajo Social: análisis de la situación, evaluación diagnóstica, elaboración del
plan de acción y contrato, intervención y evaluación de resultados. 18

NUESTRA INTERVENCIÓN SOCIAL


La actuación profesional que planteamos se relaciona con la ayuda que se
puede ofrecer a una persona cuando, una vez acaecida la crisis, se encuentra
en proceso de encontrar una respuesta positiva a su problema.
En la mayoría de los casos debido a las limitaciones que presenta el usua-
rio/paciente, no puede participar en el abordaje y estrategia inicial de su cuida-
do al alta hospitalaria. Depende en gran manera del estado de conciencia rela-
cionado con la patología y el síndrome confusional propios de la situación de
estar en el hospital. Por ello, nuestra intervención la hacemos extensible a la
familia que asimismo se encuentra envuelta, necesariamente, en una situación
de crisis. Abordar la red familiar desde el inicio es necesario. Este modelo meto-
dológico nos ayuda a mirar el alta hospitalaria como un proceso que el usuario

117
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

y los familiares tienen que recorrer, en el que nosotros vamos facilitando y ayu-
dando en la toma de decisiones, desde una perspectiva más real y humana.
Cuando hablamos de la familia, es necesario aclarar en qué momento del
ciclo vital estamos interviniendo. La familia nuclear ya dejó de existir (los hijos
crearon su propia familia). Nuestra actuación va dirigida a reorganizar la fami-
lia originaria ya disuelta, con el fin de crear una nueva red que proporcione la
ayuda necesaria al familiar mayor dependiente.
Al trabajar la red familiar cercana, podemos hacernos algunas hipótesis del
tipo de relaciones familiares anteriores, por ej. si algún miembro expresa que
son cuatro hermanos, pero que dos, los varones, son como si no estuvieran y
que es inútil llamarlos porque no mantienen relación alguna entre ellos, podemos
aventurarnos a diagnosticar que se trató de una unidad familiar tradicional y
escindida, y con esta realidad trabajamos.
Cuando los familiares que se pueden reagrupar, son capaces de asumir nue-
vos roles, que se producen por la nueva situación de necesidad de los progeni-
tores, o entre hermanos, cuando entre ellos se produce una situación de apren-
dizaje de la nueva realidad, podemos decir que el grupo funciona alrededor de
la tarea manifiesta, objeto del mismo, que no es otra que la de tomar decisio-
nes consensuadas, y de otra parte(como tarea latente), encajar en sus vidas la
situación de dependencia y posible muerte del ser querido, como parte del pro-
ceso evolutivo natural.
Con nuestra intervención no se trata de realizar una terapia familiar, lo que
intentamos es ser operativos en la tarea manifiesta y contener los conflictos y
rencillas del grupo primario, que van emergiendo, a veces de manera violenta,
como cuando algún hijo expresa que no piensa poner un euro para ayudar a
pagar algún recurso social, porque: “bien que la madre le cuidó los hijos al otro
hermano/a en otro tiempo, mientras él o ella se tuvo que arreglar solo”.
En estos casos, no se trata de ahondar en el conflicto, sino de ofrecer un
espacio donde pensar juntos, un tiempo donde poder expresar parte del con-
flicto y ser reconocido en su individualidad, sin perder de vista la finalidad del
grupo, lo que venimos observando que mejora la actitud de cooperación y com-

118
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

plementariedad.
La relación de ayuda que establecemos, no va dirigida solamente a la nece-
sidad concreta, visible que produce el problema de salud, sino a otras parcelas
de la vida y del ánimo que se ven afectadas por la situación.
Otros aspectos, no menos importantes, y que están presentes en el aborda-
je familiar del alta hospitalaria, son las expectativas que al ingreso hospitalario,
tienen el usuario y también sus familiares, de que pueden quedarse lo que dese-
en o el tiempo que ellos estimen necesario, incluso algunos expresan que hasta
no tener adaptada la vivienda o el recurso solicitado concedido, no se van del
hospital.
Estas situaciones pueden generarlas el propio y legítimo miedo e inseguridad
que la nueva situación de dependencia genera, y también, en ocasiones, la cre-
encia de que los servicios públicos no tienen límite, se tiene derecho, se ha coti-
zado para ello,…
También, las comparaciones entre unos pacientes y otros, en cuanto al tiem-
po de estancia media supone un marco de referencia que favorece el agravio
comparativo, y presiona a los profesionales. Estas situaciones deben aclararse
por parte del personal sanitario y social en momentos oportunos. No es compe-
tencia exclusiva del trabajador social.

PROCESO DE INTERVENCIÓN :
Realizamos un mínimo de tres entrevistas familiares en la consulta de traba-
jo social, previa citación y acuerdo en fecha y horario.
Este proceso de intervención familiar se lleva a cabo desde la relación direc-
ta con el usuario/paciente, aunque sin su presencia física, y se complementa con
otras actuaciones de seguimiento individual con los miembros de la familia, para
ayudar en la tramitación de los recursos sociales acordados y/o nuevos proble-
mas de orden social, que pueden ir surgiendo en el transcurso de la hospitaliza-
ción.

*Primera entrevista: Entre las 72 horas y primera semana del ingreso.

119
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Objetivos: - Acogida y presentación


- Conocer la percepción y estrategias de abordaje que expre-
sa cada miembro de la familia
- Aclarar objetivos
- Facilitar la comunicación
- Información de recursos de apoyo social.
- Iniciar la Historia social y Evaluación diagnóstica
En el transcurso de la entrevista, los familiares expresan sus sentimientos,
percepciones, etc. descargando de esta manera el estrés y ansiedad que pro-
voca la situación. Asímismo, se pone de manifiesto el grado de cohesión, los con-
flictos, la permeabilidad de la familia, etc. Todo esto nos permite aproximarnos
a un primer diagnóstico y plan de actuación.
Durante la primera entrevista es muy importante que perciban nuestra acep-
tación, que se está con ellos, con sus problemas. Mantener una actitud empáti-
ca con técnicos de apoyo y clarificación.
*Segunda entrevista: Entre 2ª y 3ª semana del ingreso.
Objetivos: - Profundizar en la Historia Social y Evaluación diagnóstica
- Ayudar a que perciban más correctamente la situación
-Concretar planes de acción, en función de los recursos per
sonales y sociales disponibles.
- Distribuir gestiones administrativas
En esta segunda entrevista, se continúa la valoración sociofamiliar y la selec-
ción de los problemas principales con el fin de comprobar los mecanismos de
afrontamiento a la problemática por parte de los familiares, así como informar
e ir tomando decisiones sobre los recursos disponibles, y avanzar en su gestión
y tramitación.
En esta segunda entrevista utilizamos técnicas de influencia directa: conse-
jo, negociación, confrontación.
*Tercera entrevista
Objetivos: - Evaluación.
- Revisión y seguimiento de recursos.

120
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

- Propuesta de alta social.


- Derivación a otros servicios.
- Despedida.
En la tercera entrevista, se evalúan las actuaciones planificadas con
técnicas de refuerzo positivo, se hace seguimiento de los recursos acordados,
aclarando dificultades y/o tramitación de los mismos. Planteamos la propuesta
de alta, tratando de integrar la nueva situación a los acontecimientos cotidianos
de cada miembro en su vida familiar. Se prepara la derivación a otros profesio-
nales y la separación de nuestro servicio.
Durante todo el proceso de intervención se mantiene la coordinación tanto
a nivel interno con los demás miembros de la UMEC, como a nivel externo con
los recursos sociales de atención primaria de salud, servicios sociales comunita-
rios y otros recursos sociales especializados y asociaciones.
La trabajadora social y la alumna de 3º (que realiza las prácticas durante
todo el curso escolar en el hospital), formamos un equipo, que durante un tiem-
po y un espacio determinado, constituimos un grupo, con los familiares de un
paciente. Después de cada entrevista familiar, comunicamos nuestras impresio-
nes, contrastamos sentimientos provocados por la situación, formulamos hipó-
tesis, completamos datos y tareas de gestión administrativa.
No obstante, nuestra intervención queda aislada de la propia institución,
tanto físicamente (el despacho de trabajo social está en la planta baja y los
pacientes están en la tercera), como a nivel de UMEC, ya que el único rol espe-
rado, es que los problemas de tipo sociofamiliar no interfieran el alta clínica,
dejando libertad en la metodología de la intervención y no existiendo espacios
formales de comunicación y formación conjunta, donde exponer qué hacemos,
cuestionar métodos, contener ansiedades inherentes a la práctica profesional,
aprender, reorientar objetivos institucionales, etc. etc. tareas propias de un
equipo19. III
También se carece en el ámbito sanitario de supervisión por parte de profe-
sionales cualificados, que nos cuestionen acerca de los motivos o razonamientos
por los que actuamos de una forma determinada, que ayuden a pensar en los

121
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

modelos teóricos que utilizamos, que potencien la reflexión. Pensamos como


bien dice Amaya Ituarte: “La supervisión clínica en trabajo social, es una activi-
dad profesional, cuya finalidad última es la de lograr una mejor calidad en la
práctica clínica”.
Al mismo tiempo, significarían espacios de cuidados al profesional. Nuestro
trabajo cotidiano, en el ámbito de la enfermedad y del dolor; nuestra implicación
personal y profesional, como primer recurso, puesto en juego en la relación de
ayuda, requiere no sólo de autoconocimiento y formación sino de espacios de
contención, escucha y reflexión, es decir de supervisión.
Personalmente creo que la mayoría de los trabajadores sociales, estamos
subestimados en las instituciones sanitarias. Nuestras funciones van más allá de
proporcionar recursos sociales, porque la relación de ayuda que prestamos nos
diferencia de otros profesionales del sistema sanitario, en una cualidad específi-
ca de la profesión: Trabajamos con el usuario, y no para el usuario. Esto se tra-
duce en algo tan simple, como que le damos la misma importancia a la escu-
cha, que a la intervención, y esto lleva numerosa intervenciones, que quedan sir
ser vistas ni expresadas en los registros al uso. Sólo las muestras de satisfacción
de los usuarios nos revelan “que normalmente, trabajamos bien”.

CONCLUSIONES
El perfil de usuarios de la UMEC responde a mujeres, con más edad que los
hombres, más analfabetas, viudas y con más riesgo social. Tanto hombres como
mujeres viven en su mayoría solos. Los que viven con familiares, tienen como cui-
dadora principal a una hija.
La mayoría de los usuarios presenta problemas al alta desde la primera entre-
vista, que después vamos constatando durante la estancia, y que posteriormente
coincide con las dificultades de encontrar recursos de apoyo social. Sería conve-
niente estudiar si esta sucesión de hechos desencadena en una mayor despro-
tección de los mayores dependientes en el período inmediato al alta hospitalaria.
La dependencia genera una situación de crisis familiar, que necesita un tiem-
po de asimilación – negociación y reparto de responsabilidades entre los familia-

122
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

res directos, desbordando en muchos casos las posibilidades reales de atender-


los. Pensamos que las recientes políticas sanitarias de enfocar los cuidados hacia
la mujer cuidadora, favorece que se perpetúe el modelo patriarcal, se incre-
mente la sobrecarga y se desvíe el problema central que es la falta de atención
integral a la dependencia.
En nuestra experiencia, la aplicación del modelo de intervención en crisis,
representa un valor añadido, en la planificación del alta social hospitalaria, ayu-
dando a la familia a expresarse, clarificar la situación y organizarse, lo que agili-
za la toma de decisiones para la gestión de recursos sociales, redundando en
beneficio del paciente/usuario y consiguiendo que el alta social, sea previa al alta
clínica.
Consideramos necesario formalizar la coordinación sociosanitaria, para
garantizar y agilizar la continuidad de los cuidados. Esperamos que la nueva ley,
mejore la situación actual.
Constatamos la necesidad de trabajo en equipo y de supervisión, con encua-
dres formales donde contrastar teorías y prácticas útiles para el progreso cien-
tífico de todas las profesiones, incluida la de Trabajo Social.

BIBLIOGRAFÍA
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Nueva y Asociación Psicoanalítica de Madrid, 2002, pág. 211
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123
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Fundamentos. Pág. 239


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10. Colom Masfret, Dolors. La atención sociosanitaria del futuro. Mira Editores S.A,
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17. Malcolm Payne. Teorías Contemporáneas del Trabajo Social. Editorial Paidós.
Buenos Aires, 1995, págs. 75-79.
18. De Robertis, Cristina. Intervención Colectiva en Trabajo Social. Ateneo
Buenos Aires, 1994. págs. 35-47

124
LA RELACIÓN ASISTENCIAL PACIENTE/ FAMILIA CON ENFERMOS CRÓNICOS

19. Irazabal Martín, Emilio. “Apuntes para una psicología social de los equipos”,
en La concepción operativa de grupo. VVAA. Ed. Asociación Española de
Neuropsiquiatría. Pág. 191-202
20. Puig I Gruells, Carmina. El malestar de los profesionales, el agotamiento y la
importancia de la supervisión. Revista de Trabajo Social y Salud, nº50.pág. 11-25.
Ed. Asociación Trabajo Social y Salud, Zaragoza. Marzo 2005

125
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE
CASOS. ESTRATEGIA DE
COORDINACIÓN.

Mª JESÚS BREZMES
Diplomada en Trabajo Social.
Consultora de Desarrollo Organizacional.

“ No es lo mismo mirar que ver. Mirar es volver los ojos hacia fuera para
que la luz nos traiga formas y colores. Ver es aceptar esa percepción y aco-
modarla en el interior, mezclarla con lo que somos, lo que pensamos y
recordamos, lo que estamos sintiendo en ese momento.
Tal como eres, solo así puedes ver. Cuanto mas seas mas verás. Por eso,
la libertad es una mirada cambiada y la sabiduría es el cambio de la des-
cripción del mundo que entra por los sentidos hacia una mayor compren-
sión y penetración de los significados de las cosas”.
La sonrisa de la Gioconda
Luis Racionero

Hace ya algunos años empecé a aprender a trabajar con mis modelos men-
tales1. Los modelos mentales son imágenes, supuestos, creencias sobre noso-
tros mismos, los demás, las instituciones, la vida... son nuestro “mapa de carre-
teras”. Son resultado de nuestra historia personal, tal y como la hemos intro-
yectado, modelan nuestra conducta y los aplicamos automática e involuntaria-
mente con frecuencia. Funcionan como convicciones y siguen un itinerario bas-
tante claro, que pasa por las siguientes etapas:
•Mis creencias son la verdad.
•La verdad es evidente.

Junio 2006 127


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

•Mis creencias están basadas en hechos y datos.


•Los datos que he seleccionado (los datos que conozco) son la realidad.
El resultado de este recorrido es que mis observaciones, mis datos, mis
experiencias (que siempre serán parciales) pasan a ser verdades absolutas e
irrebatibles.
Y así he tenido la tentación de presentar el tema de la ponencia con la única
base de mi experiencia en la elaboración del II Plan Sociosanitario de Castilla y
León y en la formación y desarrollo de las estructuras de coordinación sociosa-
nitaria, que también han estado especialmente presentes en el año que llevo
trabajando en el diseño del sistema de acceso unificado y gestión integral de
prestación sociales para personas en situación de dependencia en la comunidad
de Castilla y León. Para superar esa tentación, he buscado otras referencias.
Me han parecido especialmente consistentes las investigaciones y las con-
clusiones de la red “Care and Management of Servicies for Older People in
Europe Network” (CARMEN). Esta es una red temática que opera bajo los aus-
picios de EHMA (European Health Management Association). Tiene el apoyo
del programa de la Comisión Europea para la Calidad de Vida y Gestión de
Recursos Humanos y forman parte de ella 40 organizaciones de 11 países euro-
peos. Estas organizaciones miembros representan un amplio abanico de intervi-
nientes, incluyendo representantes de usuarios de servicios, cuidadores, prove-
edores de atención primaria, hospitales, residencias asistenciales, proveedores
de servicios sociales, compradores, investigadores, asesores y otros miembros.
La primera tarea de los miembros de CARMEN fue explorar los sistemas
socio-sanitarios y los sistemas regionales y locales de provisión de atención den-
tro de los estados miembros de la Unión Europea. Posteriormente estudiaron las
interfases entre atención primaria y atención secundaria de salud ( en otras
palabras, entre atención domiciliaria y hospitalaria), entre atención primaria y
residencial de servicios sociales ( servicios de atención en el hogar y residen-
cias) y entre atención secundaria social y sanitaria (residencias y hospitales).
En un tercer momento, analizaron la integración en 3 niveles: nivel cliente,
nivel organización/ nivel red asistencial y nivel político. Basaron sus análisis en

128
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

la literatura publicada, en un cuestionario hecho a los diferentes miembros,


apuntes de trabajo, análisis estructurados de buenas prácticas, aportaciones de
expertos externos, y conversaciones entre miembros de CARMEN. Uno de los
grupos ha trabajado en gestión de calidad y evaluación.2
Son muchas las conclusiones y las orientaciones que se derivan de estos aná-
lisis. Solo quiero resumir algunas de ellas, como referentes del planteamiento
sobre coordinación sociosanitaria.
Identifican como factores para organizar y asegurar la calidad de la presta-
ción integrada, una atención y unos servicios que apoyen el “entorno vital “ de
los clientes
• Combinen las tareas de profesionales, cuidadores no profesionales y volun-
tarios.
• Interconecten y combinen los servicios dentro de las organizaciones.
• Coordinen los servicios prestados por distintos proveedores.
• Se interrelacionen con un marco o sistema asistencial compartido.
Apoyo al “entorno vital” de los clientes incluye sus circunstancias y
experiencias dentro de su entorno físico y social. Apoyar esto implica ayudar a
las personas a experimentar su identidad personal y su proyecto vital, siempre
teniendo en cuenta sus competencias personales, sus recursos y su red natu-
ral. El reconocimiento y respeto a la trayectoria personal, son esenciales, sean
cuales sean sus necesidades.
Combinación de las tareas de cuidadores profesionales, no profe-
sionales y voluntarios.- Esto implica asignar adecuadamente todas las tare-
as necesarias a los servicios o profesionales, manteniendo un diálogo equilibra-
do con la persona y /o sus cuidadores no profesionales.
Conexión y combinación de servicios dentro de las organizaciones.
Esto requiere coordinación, cooperación y el uso de la información y la tecno-
logía para estructurar redes internas y valorar el volumen de trabajo entre los
servicios.
Coordinación de servicios proporcionados por diferentes provee-
dores. Los objetivos, sistemas de información, criterios de evaluación y orien-

129
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tación concernientes a la persona, tienen que estar conectados y ajustarse


mutuamente, además de llegar a los diferentes organizaciones sociales y sani-
tarias.
Interconexión con un sistema de atención o marco compartido- Es
importante trabajar dentro del mismo contexto del sistema en el cual se va a
proporcionar la prestación de servicios, esto es, un mismo sistema financiero,
normas legales y estándares de calidad de atención.

Has visto un acontecimiento ordinario,


Un acontecimiento como otros, cotidiano
Y, no obstante, te pedimos:
Bajo lo familiar, descubre lo insólito
Bajo lo cotidiano, extrae lo inexplicable,
Que todo lo llamado habitual te inquiete.
En la regla, descubre el abuso
Y allá donde el abuso se muestre,
encuentra el remedio”

Bertold Brech

¿POR QUÉ ES NECESARIA LA COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA?


La respuesta parece evidente: hay personas que necesitan prestaciones sani-
tarias y sociales al tiempo. Son usuarios de ambos sistemas y generalmente ellos
y sus familias soportan un alto nivel de sufrimiento, viven impregnados de temo-
res ... pero nuestros servicios están organizados para decirles “eso no es aquí,
vaya Ud. a ...” , de forma que son personas que tienen que peregrinar de un
lugar a otro para intentar construir el puzzle de cuidados que necesitan, reco-
giendo retales de salud y de Servicios Sociales.
Nos hemos organizado de forma que frecuentemente descargamos en el
usuario, en el mas frágil de nuestros usuarios, la tarea de coordinar las presta-
ciones. Y esa es una tarea de las organizaciones, de cada nivel de la organiza-
ción, de los profesionales de primera línea también, especialmente de los profe-
sionales de primera línea.

130
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

Y funciona: cuando los profesionales de salud y de servicios sociales se ponen


de acuerdo para prestar el mejor servicio posible a un usuario con una situación
compleja, ese usuario está mejor atendido y tiene la seguridad de que, ante cual-
quier dificultad, encontrará ayuda.
Cientos, miles de profesionales trabajan así, aunque no tengan mas respaldo
que su clara “orientación al cliente”3.
Es la primera clave para que la coordinación sociosanitaria funcione, estre-
chamente ligada a la misión de “garantizar la prestación integrada de servi-
cios sociales y sanitarios a las personas que necesitan prestaciones de
ambos sistemas para vivir con dignidad”.
Responde a la necesidades de atención de los usuarios, al enfoque integral;
tiene su base en la conciencia de interdependencia, en el reconocimiento de
que un solo sistema, o un solo profesional, o un solo equipo, carecen de la capa-
cidad de prestar los apoyos que necesita la persona para afrontar sus proble-
mas de salud y de convivencia e inclusión social.
Comprometerse con el usuario en la mejora de su calidad de vida
forma parte de las competencias esenciales para que los servicios “apoyen el
entorno vital de los clientes”. Pero uno de los cuestionamientos es ¿Desborda
los límites profesionales y laborales? Y esta es una pregunta a la que solo se
puede responder desde el “modelo mental” que se tenga sobre para qué y para
quien trabajamos los profesionales de la salud y de los servicios sociales.
En la práctica, la propuesta de coordinación es la siguiente:

“Detectar los casos que precisen de una respuesta conjunta, simultánea o sucesiva, por parte de los servicios
sanitarios y sociales y analizarlos en común y adoptar soluciones cordinadas en su ámbito de actuación profe-
sional, con una metodología de trabajo compartida”.

131
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Compromiso con las personas y sentido de interdependencia resul-


tan competencias clave en los procesos de coordinación sociosanitaria.
Tienen sin duda una dimensión individual: están ligadas a los valores con los
que cada persona orienta su vida y, por lo tanto, su trabajo. También a sus cre-
encias y su percepción de las personas y del mundo.
Y tienen una dimensión organizativa: son competencias que se desarrollan
mas y mejor, si son alentadas, reforzadas, reconocidas como propias por el con-
junto de la organización.
¿Qué te parece desto, Sancho? – dijo Don Quijote-. ¿Hay encantos que
valgan contra la verdadera valentía?. Bien podrán los encantadores quitar-
me la ventura; pero el esfuerzo y el ánimo, será imposible.
El Quijote. Miguel de Cervantes

LAS BASES DE UN PROYECTO COMUN


No son muy diferentes las palabras de D. Quijote, de los argumentos que
están el la base del pensamiento estratégico para construir la visión de futu-
ro, o del principio de “sostener la visión” 4
El esfuerzo y el ánimo de D. Quijote emergen de su convencimiento de que
es posible vencer a los malvados y socorrer a sus víctimas y se fundamenta, por
una parte, en que otros caballeros lo han logrado y, por otra en el convenci-
miento de su propia capacidad para conseguirlo.
Es, despojada de la desventura de no ver y analizar la realidad, la misma idea
y la base de la metodología para construir la visión compartida, que a su
vez alienta la construcción de un proyecto común, de una o varias orga-
nizaciones, de uno o varios servicios o equipos.
Así comienzan los procesos de cambio: con la representación mental de un
futuro distinto, junto a la conciencia de un presente que es necesario modificar,
con algunas ideas sobre el espacio en el que es posible introducir mejo-
ras y la percepción del propio papel en él. Y, si bien es cierto que en los
cambios hay individuos que tienen un papel destacado, son equipos los que rea-
lizan las transformaciones y las mantienen. De ahí la trascendencia de que la

132
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

visión de futuro, esa representación mental de un horizonte que se quiere alcan-


zar, sea compartida, porque se convertirá en la orientación y la referencia de
tod@s los que han participado y se han alineado en esa dirección.
No es fácil; tampoco es fácil el trabajo en equipo cuyo primer requisito, para
que se obtenga un alto rendimiento, es precisamente que el equipo tenga un
“propósito común”, del que a su vez han de derivase un compromiso y algunos
códigos de conducta compartidos.
Dicho esto, parece imprescindible resaltar:
• Que pequeños cambios en coordinación sociosanitaria son importantí-
simos, siempre que vayan en la dirección correcta (si no es así, es bien posi-
ble que las “soluciones” de hoy sean los problemas de mañana), especialmente
por las repercusiones que en los usuarios.
• Que la garantía para obtener buenos resultados, globales y esta-
bles, en coordinación sociosanitaria se encuentra en la implicación de todos los
niveles de la estructura, es decir exige integración en la planificación e inte-
gración en la prestación.
• Así puede entenderse el criterio de necesidad de “interconexión con un
sistema de atención o marco compartido”, que proporcione directrices
compartidas en salud y en servicios sociales y les dé soporte normativo y orga-
nizativo. En caso contrario, la prestación integrada será el proyecto de un equi-
po, ó un servicio, para un ámbito geográfico y poblacional concreto, que ten-
drá el gran valor de ser una experiencia modelo, unida al de ser mas valiosa
aún para los usuarios a los que llegue.
La aplicación de la Ley de Autonomía Personal y protección a las personas
en situación de dependencia, pese a lo indicado anteriormente, presentará opor-
tunidades para articular las prestaciones sociales y sanitarias, a favor de los
usuarios, aunque solo sea porque el sistema mas débil y con mas carencias dará
un salto en cobertura, aunque seguramente mucho mas lento de lo que tod@s
desearíamos. Es un factor de considerable importancia para los usuarios y lo es
también en la relación entre sistemas, en la que los servicios sociales podrán
aportar respuestas a las dificultades de convivencia e inclusión social mas ajus-

133
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tadas a las necesidades.


“No son las grandes cosas las que terminan llevándonos al manicomio,
sino el cordón del zapato que se rompe cuando no tenemos tiempo para
arreglarlo”
Bukowsk

METODOLOGÍA COMPARTIDA
Los profesionales de la salud y de los servicios sociales procedemos de una
formación de base diferente, y de organizaciones con una cultura tam-
bién diferente. Compartimos usuarios y podemos llegar a compartir el enfo-
que global y los criterios para la prestación integrada de servicios sociales y sani-
tarios. A partir de ahí, no es raro que encontremos dificultades para entender-
nos.
Acercarnos en terminología, adoptar instrumentos comunes para el
análisis de la realidad, tener soportes compartidos... es la mejor base
para construir y mantener estructuras de coordinación sociosanitaria. Eso siem-
pre que tengamos presente que los cimientos tienen que ser fuertes y sólidos.
¿Es necesario reiterar que la misión, los valores y la visión de futuro comparti-
dos son nuestros cimientos?
Pero aprender nuevas metodologías es también un esfuerzo considerable, y
el esfuerzo inicial es además penoso y lento, hasta adquirir habilidad. Y es un
aprendizaje muchas veces doloroso, porque pone en entredicho algunos méto-
dos, técnicas e instrumentos que en su día nos costó aprender, en los que
hemos adquirido habilidad y ahora resulta que....... ¿no sirven?
No es cierto que no sirvan: ninguna de las nuevas tecnologías ha surgido de
la nada; nacen desde el punto en que las primeras dejan de ser eficaces, y se
proponen reorientarlas, especialmente cuando han llegado a tener efectos per-
versos.
La dirección por objetivos, la estructura por funciones, por ejemplo, que
aportaron orden, claridad y orientación en su día, han llegado al tope de con-
vertir a las organizaciones en compartimentos estancos. La dirección y la ges-

134
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

135
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tión por procesos, consubstancial hoy a la metodología de calidad es una de las


respuestas, mas tarde enriquecida con una gran variedad de técnicas y herra-
mientas y con las distintas formas que ha adoptado la dirección por valores.
La planificación tradicional, que sirvió para tomar decisiones en el presente
y programar detalladamente las acciones futuras, ha tenido que complementar-
se con la planificación estratégica, mucho mas flexible y mas útil cuando el
entorno es inestable, pero no elimina, ni mucho menos la necesidad de la pro-
gramación en detalle. De ahí el surgimiento, por ejemplo del “balance score-
car”.
Ambas son, por otra parte, cuando menos parcialmente conocidas por los
profesionales de salud y de servicios sociales y compatibles con otras metodolo-
gías complementarias.
La “combinación de las tareas de cuidadores profesionales, no pro-
fesionales y voluntarios” ó la “coordinación de servicios proporciona-
dos por diferentes proveedores”, dejan de ser solo criterios orientadores
para la prestación integrada de servicios, para convertirse que en resultados
activamente perseguidos, en el proceso diseñado para la organización de cuida-
dos al usuario y su familia.
La metodología de gestión por procesos implica que el proceso de presta-
ción de servicios se diseña teniendo en cuenta los siguientes requisitos.
• Tener una misión definida y contextualizada dentro de la misión glo-
bal o una línea estratégica.
• Tener identificados a clientes y proveedores de modo que todos los
intervinientes en el proceso conozcan con claridad el valor añadido de su cola-
boración.
• Prever resultados cuantitativos y cualitativos para cumplir las expec-
tativas del cliente, así como indicadores para evaluar su cumplimiento.
• Tener asignado un responsable del proceso, de su funcionamiento,
resultados y mejora.
• Estar delimitado en todas sus fases, sobre todo en cuanto a su prin-
cipio y su fin.

136
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

• Tener asignados recursos y utilizar adecuadamente la tecnología de la


información.
• Disponer de unos puntos mínimos de control, revisión y espera.
• Tener documentados los procedimientos.
• Procurar su visualización en diagrama de flujos, especialmente donde se
producen interrelaciones con otros procesos.
En los procesos de coordinación sociosanitaria resultan evidentes algunas
características comunes con todos los procesos de prestación de servicios, por
ejemplo:
Precisamente por estas características, resulta especialmente importante
dedicar tiempo a asegurar que el proceso de prestación integrada de servicios
sanitarios y sociales sea:

“Cuando quieras darte una alegría a ti mismo, piensa en los méritos de


los que viven contigo; por ejemplo, la actividad de uno, la discreción de
otro, la generosidad de un tercero y de otro otra cosa. Pues nada contenta
tanto como las virtudes que aparecen en el carácter de los que viven con
uno y que, en lo posible, se nos ofrecen agrupados. Por ello debes tenerlos
también al alcance de la mano”.
Meditaciones de Marco Aurelio

LA COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA EN LA BASE: LA GESTIÓN


COMPARTIDA DE CASOS DE COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA
El IIº Plan Sociosanitario de Castilla y León apostó por potenciar las estruc-
turas de coordinación sociosanitaria, extendiendo las estructuras preexistentes
hasta la base asistencial, formando los Equipos de Coordinación de Base (ECB),
que no son mas, ni menos, que equipos que se reúnen periódicamente para iden-
tificar el conjunto de necesidades de un usuario, establecer un plan de cuidados
compartido y llevarlo a cabo estableciendo las mejoras que se deriven de su valo-
ración.

137
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Están integrados por profesionales de los equipos de atención primaria de


salud y de los servicios sociales básicos (comunitarios), formalmente designados
para ello.
Se dotaron de una herramienta: la guía para la gestión compartida de casos
de coordinación sociosanitaria, que no es más que un documento común en el
que se plasman los compromisos que cada parte asume en el desarrollo de un
plan de cuidados previamente consensuado

138
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

139
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

El mayor valor de la guía está en la reflexión compartida, que se traduce en


un enfoque global de las necesidades del usuario y su familia, que frecuente-
mente lleva a cambios en las valoraciones individuales (de ahí la diferencia res-
pecto a un protocolo de coordinación, o al intercambio de informes), junto al
aprendizaje compartido que implica el conocimiento progresivo de los dispositi-
vos, servicios y formas de intervención de cada sistema.
El esquema de la Guía, cuyos contenidos concretos se van modificando en
la medida que los profesionales introducen mejoras, es el siguiente:
Plan de cuidados
Prestaciones sanitarias y sociales que se aplicarán al caso concreto.
Identificar recursos idóneos y los servicios, sanitarios y sociales que realmente
se pondrán en funcionamiento, de acuerdo con las posibilidades de cada inter-
viniente, que asume directamente el compromiso de realización
• ¿Hay posibilidades de puesta en funcionamiento de los servicios idóneos?
• ¿Se han organizado los cuidados de forma que se que minimice la caren-
cia de servicios idóneos?.
• ¿El usuario y su familia están de acuerdo con el Plan de Cuidados?.
• ¿Se ha transmitido a otros niveles institucionales información precisa sobre
la carencia de los servicios considerados idóneos?
Planificación del seguimiento.
• Garantizar el seguimiento, en fechas predeterminadas y en momentos
de dificultad, Responsables, procedimientos de contacto y de comunicación
acordados, los momentos de reevaluación pactados,...
•¿Cada profesional conoce el Plan de Cuidados y sabe como contribuye su
tarea al cumplimiento global?
• ¿Cada profesional sabe con quién debe ponerse en contacto ante impre-
vistos, dudas o variaciones en su tarea?
• ¿Se ha acordado en que fechas y momentos se realizarán revisiones del
Plan?
Evolución de la situación y ajustes del plan de cuidados
Revisión de los problemas de salud, los cuidados de enfermería y la situación

140
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

sociofamiliar.
•¿Se revisa la situación en el plazo acordado?
• ¿Las variaciones en la situación (resultados de mantenimiento / mejora de
la situación inicial) son las previstas?
• ¿Qué factores no previstos están influyendo?
Evaluación del Plan de Cuidados y de las modificaciones estableci-
das
• Reflexión en el marco de reunión del ECB.
Detectar todas las oportunidades de mejora que se deducen del análisis de los
aspectos que han funcionado correctamente y de aquellos en los que se han pro-
ducido fallos.
•¿Se ha detectado necesidades de refuerzo o modificación de cuidados?
•¿Se ha actuado sobre ellas con prontitud?
•¿Se han comunicado a los profesionales que intervienen en el caso?
•¿Se ha pactado con el usuario y su familia?
•¿Se han reajustado el Plan de Cuidados.
La evaluación global de la coordinación sociosanitaria, aplicada a un caso
concreto, llevaría al equipo a preguntarse que mejoras debe introducir ante un
caso similar, a partir de los aprendizajes deducidos de los resultados obtenidos y
de la reflexión sobre las causas de los errores e incumplimientos. No se trata,
por lo tanto, de identificar “culpables”, sino por el contrario de convertir un
error en una oportunidad de aprendizaje para el equipo.
La Guía no es más que una herramienta que, como otras (análisis causal,
diagramas para toma de decisiones, parrillas de ponderación, etc..) plantea
algunas dificultades inicialmente, hasta que se adquiere habilidad en su uso;
entonces su manejo es rápido, a menos que se trate de casos de una gran com-
plejidad. Servirá para que l@s profesionales identifiquen los errores o defectos
que se producen en la coordinación y en la prestación concreta de cuidados, de
forma que puedan adoptar decisiones conjuntas para ser más eficaces en su tra-
bajo. También para tener claras las dimensiones de los problemas cuya resolu-
ción corresponde a otros niveles de organización y coordinación sociosanitaria.

141
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

En las palabras que Antonio Machado pone en boca de su personaje Juan


de Mairena:
“Cuando una cosa está mal, decía mi maestro – habla Mairena a sus
alumnos- debemos esforzarnos en imaginar otra que esté bien; si encon-
tramos, por azar, algo que esté bien, intentemos pensar algo que esté mejor.
Y partir siempre de lo imaginado, de lo supuesto, de lo apócrifo, nunca de
lo real”.

BIBLIOGRAFÍA
IIº Plan Sociosanitario de Castilla y León.
Manual de funcionamiento de las Comisiones de Coordinación
Sociosanitaria.
Manual de funcionamiento de los Equipos de Coordinación de Base
(estos documentos pueden ser consultados en la web de la Junta de Castilla
y León, Consejería de Sanidad, Dirección Gral. de Planificación y Ordenación)
Revista de la Federación de Enfermería Comunitaria
Proyecto “Carmen”. Web de EHMA (European Healt Management Association)
Atención Primaria: un modelo de coordinación sociosanitaria. SEMFYC
Senge P. “La Quinta Disciplina”.- Ed. Granica
Garcia, Dolan. “La Dirección por valores”. Ed. McGraw-Hill

NOTAS
1 SENGE, P. “La Quinta Disciplina” .- Ed. Granica
2 página web de EHMA ( www.ehma.org)
3 Seguramente es este principio mas potente de la filosofía, y de la metodo-
logía de Calidad, si se transforma en la práctica en un compromiso con el usua-
rio, dirigido a prestar los servicios inherentes a la aportación profesional pro-
pia y a la articulación de otros apoyos, imprescindibles para la mejora de la
calidad de vida del usuario y su familia. Se corresponde con la afirmación de
que las necesidades e intereses de la persona son la razón de ser de la organi-

142
LA GESTIÓN COMPARTIDA DE CASOS. ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN.

zación y, por lo tanto, toda la estructura, las actividades, procedimientos etc.


tienen que orientarse a añadir valor al resultado que se ha de obtener para el
cliente.
4 Sostener la visión de futuro, en el planteamiento de SENGE P. “La Quinta
Disciplina”. Ed. Granica, es una de las prácticas del “dominio personal” y es
un concepto estrechamente ligado con la “construcción de la visión comparti-
da”, dos de las cinco disciplinas que el autor señala como identificables en las
“organizaciones inteligentes” o abiertas al aprendizaje.

143
COSTES LIGADOS A LA
DEPENDENCIA

JESÚS ROGERO GARCÍA


Instituto de Economía y Geografía
Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

INTRODUCCIÓN
Desde los años ochenta las necesidades de las personas dependientes y sus
familias se han ido configurando como un “problema social” de primer orden en
la mayoría de países occidentales. En España, el 36,2% de los mayores de 65
años necesita la ayuda de otras personas para realizar alguna actividad de la vida
diaria. El 19,2% necesita esa ayuda para realizar las actividades del hogar y el
17% también para el cuidado personal.
El Anteproyecto de Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención
a Personas en Situación de Dependencia está generando en España en la actua-
lidad un intenso debate, tanto en la comunidad política como entre la opinión
pública. Los puntos más polémicos se sitúan en torno al grado de protagonismo
de cada uno de los servicios, las prestaciones económicas por dependencia y
cuidado, la coordinación de las diferentes administraciones y servicios públicos,
el modelo de financiación y los criterios de valoración de la dependencia.
Sólo desde un análisis global de la realidad social a la que da lugar las situa-
ciones de dependencia será posible confeccionar medidas adecuadas para su
atención. El presente texto tiene como objetivo abordar las implicaciones socia-
les y económicas más relevantes de la dependencia, para así reflejar la interre-
lación que existe entre los sistemas de atención formal y no formal. Para ello se

Junio 2006 145


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

plantean una serie de preguntas sobre las principales consecuencias de la


dependencia, a las que se trata de encontrar respuesta a través de información
empírica.

EL CONTEXTO SOCIAL DE LA DEPENDENCIA


A continuación se ofrecen unas pinceladas sobre el contexto social en que
se inscribe la dependencia. Éstas muestran cómo la realidad actual está mar-
cada por varios procesos sociales que dibujan un contexto completamente dis-
tinto al de hace escasas décadas. La estructura demográfica, los cambios en las
formas de convivencia y las transformaciones en el mundo del trabajo han obli-
gado a un replanteamiento del modo en que la sociedad española da respuesta
a las situaciones de dependencia.

El envejecimiento demográfico
El fenómeno de la dependencia por razones de salud está ligado al envejeci-
miento de la estructura demográfica, proceso que se ha intensificado en los paí-
ses desarrollados en las últimas décadas. Las proyecciones demográficas son el
punto de partida para el conocimiento de la demanda potencial de cuidados.
Según la ONU, la población mayor de 60 años habrá pasado en 2.050 de 600 a
2000 millones en tan sólo 50 años, y de constituir el 10% al 22% de la población
mundial. Esta tendencia ha sido calificada por los expertos como un “terremo-
to demográfico” que dará lugar a “un nuevo orden internacional de la población”
(ONU 2002) .
Uno de los rasgos de la futura sociedad española será, según los demógra-
fos, el protagonismo cuantitativo de la población mayor. En España, la tasa de
envejecimiento1 fue del 17% en 2001, y la tasa de dependencia demográfica de
las personas mayores2 alcanzó el 25%. Las previsiones demográficas indican que
estas cifras aumentarán progresivamente hasta alcanzar sus niveles máximos a
mediados del siglo XXI. La población en edad activa apenas crecerá en núme-
ros brutos, pero la población mayor de 65 años lo hará intensamente, especial-
mente en las edades más avanzadas (figura 1). Habrá, por tanto, un fuerte
incremento de su importancia relativa: para 2050 se prevé una tasa de enveje-

146
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

cimiento del 31% (un aumento del 14% con respecto a 2001), y la tasa de depen-
dencia de las personas mayores alcanzará el 55%, más del doble que en 2001.
No obstante, algunos investigadores presentan resultados que minimizan la
importancia del envejecimiento de la estructura demográfica en el incremento
de personas dependientes. Según un reciente estudio realizado a partir de datos
longitudinales de la Encuesta Nacional de Salud (INE), entre 1993 y 2003 las
tasas de prevalencia de discapacidad han experimentado una reducción de algo
más de dos puntos porcentuales (de 19,4% 17%) (Casado-Marín 2006). Ello ha
hecho que, a pesar del aumento de población mayor de 65 años, el número de
personas dependientes se haya mantenido estable desde 1993.

Los cambios en las formas de convivencia

La movilidad geográfica, las nuevas pautas culturales con respecto a los


mayores (Delicado 2003) y las diversificación de las formas de convivencia –nue-
vos modelos de familia- provocan que las nuevas generaciones no sean ya garan-

147
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tía de apoyo físico y afectivo durante los últimos años del ciclo vital. La pérdida
de importancia cuantitativa de la familia extensa se ve reflejada en la inestabili-
dad de la familia tradicional y en la reducción progresiva del tamaño de los hoga-
res (figura 2): una creciente proporción de hogares a lo largo de la OCDE inclu-
ye sólo una generación adulta, lo que significa que hay menos familiares dispo-
nibles para proporcionar cuidados (Casey y Yamada 2002). A medio y largo
plazo es previsible que esta situación tenga como consecuencia una reducción
del compromiso intergeneracional o, al menos, cambios significativos en las pau-
tas de apoyo en el interior de las familias.
Figura 2. Número de matrimonios y disoluciones matrimoniales.
España 1991-2002
Los cambios en el trabajo

La relación de hombres y mujeres con el trabajo se ha visto profundamente


modificada durante las últimas décadas, tanto en lo que respecta al mercado de
trabajo como al trabajo no remunerado. Los individuos en edad de trabajar, y en
especial las mujeres, están cada vez más dedicados a producir en el mercado y

148
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

el hogar queda como espacio predominantemente para el consumo y la intimi-


dad personal. Los hogares han experimentado un proceso de externalización en
el que, cada vez más, actividades que antes se realizaban de forma no remune-
rada, ahora son desarrolladas por personas ajenas al hogar a cambio de dinero.
Este fenómeno está estrechamente ligado al proceso de división internacio-
nal del trabajo. La inmigración ha tenido como resultado la llegada a España de
una importante bolsa de mano de obra, susceptible de realizar labores de aten-
ción personal en los hogares a cambio de un precio asequible para muchas fami-
lias. Paralelamente, los indicadores económicos muestran que el colectivo feme-
nino está cada vez más presente en el mercado de trabajo. La tendencia ascen-
dente en la actividad de las mujeres casadas señala el impacto de esta trans-
formación en el interior de los hogares (figura 3), en los que se están produ-
ciendo profundos cambios en las relaciones familiares y en su organización interna.
Figura 3. Tasa de actividad femenina de las mujeres casadas. España
1996-2003

La evolución demográfica, los cambios en las formas de convivencia y las


transformaciones en el mundo del trabajo forman parte de la dinámica social de
las sociedades occidentales de las últimas décadas3. Una de las consecuencias

149
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

de estas tendencias ha sido el “descubrimiento” del papel de las familias en las


situaciones de dependencia, así como un aumento de la valoración social del cui-
dado no remunerado. Paralelamente, tanto las instituciones como gran parte de
la opinión pública promueven y apoyan la permanencia de las personas depen-
dientes en su comunidad. Esto es aprovechado por algunos sectores para refor-
zar directa o indirectamente la ideología del familismo, que consiste en asumir
que la familia es el lugar apropiado para proveer cuidados a las personas depen-
dientes, y que la mujer es la persona adecuada para asumir esta tarea.

Las dimensiones del fenómeno


Se estima que en el año 2.000 había en España 1.648.907 personas depen-
dientes mayores de 6 años4, de las cuales aproximadamente el 90% vivía en su
domicilio, y el 10% en algún tipo de residencia colectiva 5 (Cabrero 2004). De
estas personas, 1.310.592 recibían cuidados por parte de familiares o amigos (el
79% de las personas dependientes)6. El sistema privado proveía ayudas a
221.484 (13%) y el sistema público a 123.145 personas (7%).
El volumen y diversidad de servicios que reciben los mayores depende de su
gravedad, de sus recursos económicos y sociales y de los recursos que les ofre-
ce el entorno. A modo de ejemplo, una persona mayor puede estar beneficián-
dose de un servicio público y además estar recibiendo cuidados por parte de sus
familiares. En otros casos, puede haber personas dependientes severas que
carecen de una red social lo suficientemente tupida como para recibir informa-
ción sobre los servicios disponibles en su comunidad. Es extremadamente difícil
realizar una estimación de las personas dependientes que reciben menos cuida-
do del que necesitan.

La atención a la dependencia
Todas las sociedades se organizan de un modo u otro para hacer frente al
fenómeno de la dependencia. En España, al igual que en la mayoría de países
europeos, coexisten dos sistemas de atención a las personas dependientes: el
formal y el no formal; es decir, aquel que se dispone desde las administraciones
públicas y aquel que es financiado o provisto por las familias. Cada uno de estos

150
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

sistemas contiene diferentes mecanismos de atención, que en ocasiones se com-


plementan y en otras se sustituyen, dependiendo del tipo de necesidad y de los
recursos disponibles (ver figura 4). Existe a su vez un segmento de población
cuyas necesidades no son cubiertas por ningún sistema y que equivale a condi-
ciones de vida deficientes y/o procesos de exclusión social.
Figura 4. Los sistemas formal y no formal en la atención a la dependencia

Fuente: elaboración propia.


Uno de los conceptos más utilizados en el campo de la investigación social
es el de coste de la dependencia. Ello equivale a hablar de lo que supone cui-
dar a otra persona. Muchos de los estudios sobre dependencia tienen como
objetivo establecer los costes monetarios derivados del cuidado. Sin embargo,
sus consecuencias no son sólo económicas, sino también de carácter social,
emocional y de salud7. En consecuencia, se propone una idea de coste en sen-
tido amplio, que incluya no sólo lo monetario, sino también otro tipo de implica-
ciones no tan visibles.

Los costes monetarios


Las personas dependientes tienen mayores necesidades que las no depen-
dientes, y por tanto requieren de un volumen mayor de gasto para satisfacerlas.
Rodríguez Cabrero y Monserrat Codorniú estimaron que el gasto medio por per-
sona en farmacia, servicios sociales y sanitarios de los mayores de 65 años

151
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

dependientes ascendía a 9.669 euros anuales8. Esta cifra supone multiplicar por
6,2 el gasto anual por persona de los mayores sin dependencia. El tipo de coste
que más se incrementa es el de servicios sociales: cuando existe dependencia
es casi 13 veces mayor.
Tabla 1. Gasto (público y privado) en recursos sanitarios y sociales de
los mayores de 65 años (euros anuales por persona). España 1998

Fuente: Rodríguez Cabrero y Monserrat (2002).


Una parte de los gastos monetarios que supone la atención a la dependen-
cia los cubre el estado y otra parte la persona dependiente y/o su entorno social,
fundamentalmente la familia. Uno de los debates más candentes en los estados
de bienestar actuales se centra en qué y cuánto debe pagar cada uno de los
agentes implicados. Por tanto, es necesario preguntarse quién sostiene los gas-
tos derivados de la dependencia en España en la actualidad.
¿Cuánto gastan las administraciones públicas en atención a la depen-
dencia?
Las administraciones públicas dedican una parte importante de sus recursos
a atención a la dependencia. El 41% de los gastos en protección social van des-
tinados a la vejez. La atención sanitaria es el otro gran pilar del gasto en pro-
tección social, con el 31%. Si a ello se suma el porcentaje destinado a invalidez
(7%), se deduce que gran parte del gasto público en protección social se desti-
na a servicios para las personas dependientes.

152
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

Figura 5. Distribución porcentual del gasto en prestaciones de protec-


ción social según tipo de prestación. España 2004

Nota: Avance de resultados.


Fuente: MTAS, Anuario de Estadísticas Laborales y de Asuntos Sociales.
El gasto total en protección social en España con respecto al PIB se ha redu-
cido ligeramente en los últimos años. Entre 1993 y 2003 este gasto ha experi-
mentado una reducción de 4,3 puntos porcentuales, lo que ha alejado a nuestro
país aún más del promedio europeo (figura 6). Ello ha provocado que algunos
autores afirmen que se está produciendo una “desconvergencia social” con
Europa (Navarro 2003). El análisis de las transformaciones acaecidas en la
mayoría de los estados del bienestar europeos trasciende el presente texto. Sin
embargo, los resultados de esta dinámica son esenciales para comprender la
situación de la población dependiente y su entorno en España.
Figura 6. Gasto en protección social (% sobre el PIB) en España y
Europa, 1992-2003
Nota: Los datos europeos de 2001 y los españoles a partir de 2001 son pro-
visionales; los datos europeos de 2002 y 2003 son estimados.

153
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Fuente: Elaboración propia sobre datos de EUROSTAT (2006), Population


and Social Conditions.
El esfuerzo presupuestario de las administraciones públicas para atender a
la dependencia se refleja en el porcentaje de gasto en protección social con res-
pecto al PIB. España dedica el 0,32% de su PIB a protección social para la
dependencia. Tal y como señala el Libro Blanco de la Dependencia (MTAS
2004), esta cifra es bastante inferior al gasto realizado por otros países de nues-
tro entorno: 0,7% en Italia, Bélgica e Irlanda, 1,2% en Alemania y Francia y
entre el 2,8 y el 3% en Holanda y los países nórdicos.
Tabla 2. Gasto en protección social para la dependencia (millones de
euros). España 2003

A la luz de los datos demográficos y epidemiológicos y de la mayor


demanda social de servicios, la evolución del gasto público en protección
social a la dependencia no responde a una reducción de las necesidades
sociosanitarias de la población española. La decisión de no extender y/o

154
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

garantizar servicios para las personas dependientes depende de las priori-


dades políticas, y no de los constreñimientos económicos y demográficos,
aunque estos condicionen el contexto.

¿Cómo abordan las administraciones públicas la atención a la depen-


dencia?
Desde hace aproximadamente tres décadas se ha producido un cambio
de rumbo en la respuesta de las instituciones públicas a la dependencia,
debido al volumen cada vez mayor de necesidades de las personas depen-
dientes. Ha habido una paulatina desinstitucionalización de la población
dependiente y la atención a las necesidades de estas personas se ha ido
orientando cada vez más hacia su comunidad. La reducción progresiva del
número de camas hospitalarias por 100.000 habitantes tanto en España
como en el resto de Europa (figura 7) puede servir como indicador de este
proceso9.
Figura 7. Camas hospitalarias por 100.000 habitantes en España y
Europa, 1993-2002

Nota: Las camas de pacientes que se admiten formalmente (u ‘hospitaliza-


dos’) en una institución para tratamiento y/o cuidados y que permanecen un
mínimo de una noche en el hospital u otra institución que proporciona atención
hospitalaria. La atención hospitalaria se lleva a cabo en hospitales, otros centros

155
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

de atención y residencias, o en establecimientos que se clasifican de acuerdo


con el tipo de cuidado bajo el sistema ambulatorio, pero que llevan a cabo cui-
dados hospitalarios como actividad secundaria.
Fuente: Elaboración propia sobre datos de EUROSTAT (2006), Population
and Social Conditions http://epp.eurostat.cec.eu.int/.
El gasto dispuesto por las administraciones públicas para atender a las per-
sonas dependientes se distribuye de manera desigual entre los diferentes servi-
cios. En la actualidad, tres de cada cuatro euros del gasto público en servicios
para las personas dependientes va destinado a residencias. El resto de la inver-
sión se dedica fundamentalmente a ayuda a domicilio y a centros de día, recur-
sos que mantienen a las personas dependientes en su entorno. La teleasistencia
y las estancias temporales son aún muy minoritarios. El debate sobre la ade-
cuación de los servicios a las necesidades de la población dependiente y sus
familias sigue abierto entre los expertos.
Tabla 3. Estimación del gasto público en servicios para personas
dependientes (miles de euros). España 2004

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Libro Blanco de la Dependencia


2004 (IMSERSO 2004).
Cada uno de los servicios difiere sustancialmente en el tipo de necesidades
que atiende. A modo de ejemplo, las residencias incorporan una diversidad
mayor de profesionales y equipamiento que otros servicios, pues han de estar
preparados para proveer una atención integral. A pesar de que el índice de

156
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

cobertura (número de usuarios/plazas) no indica la “intensidad” o el nivel de


especialización que requiere cada servicio, su evolución refleja cómo los pode-
res públicos distribuyen los recursos destinados a atender a las personas en
situación de dependencia. Como muestra la tabla 4, todos los servicios públicos
han aumentado su índice de cobertura en los últimos años. A pesar de la gran
inversión en residencias, las plazas continúan siendo muy escasas en relación al
número de mayores. El resto de servicios han aumentado su alcance de mane-
ra mucho más pronunciada.
Tabla 4. Evolución del índice de cobertura1 de los servicios sociales
públicos. España 1999-2004.

Fuente: Elaboración propia sobre datos del Informe 2004. Las personas
mayores en España. IMSERSO (2006):
¿Cuáles son las consecuencias de los cambios sociales y del papel actual
de las administraciones públicas?
Las transformaciones sociodemográficas y el limitado papel del Estado tie-
nen dos consecuencias básicas: (1) son las familias quienes soportan la mayor
parte de la atención a las necesidades de las personas dependientes; y (2) exis-
te una parte de población que continúa sin satisfacer sus necesidades de cuida-
do. Las necesidades de asistencia que las personas dependientes señalan como
más desatendidas son las de carácter personal: cuatro de cada cinco ayudas
solicitadas y no recibidas son de este tipo (tabla 5).

157
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Tabla 5. Ayudas solicitadas y no recibidas, según tipo de ayuda. España


1999

Cuando los gastos provocados por el cuidado de las personas dependientes


se reducen desde las administraciones públicas, no desaparecen, sino que se
trasladan a los propios enfermos o sus familiares, o simplemente se traducen en
situaciones de infracuidado. Este hecho suele ser minimizado, obviado o direc-
tamente omitido en muchas investigaciones sobre políticas públicas. La parte
central de la política de cuidados de larga duración en España continúa siendo
soportada por el hogar, un ámbito en el que la mayoría de costes son invisibles
a ojos de las instituciones públicas. Algunas estimaciones hablan de que las fami-
lias proveen el 88% de los cuidados a enfermos de larga duración (Durán 2002).

¿Cuál es el gasto monetario para las familias?


Según una reciente estimación (Codorniú 2004), aproximadamente un cuar-
to del gasto total de los servicios sociales, sanitarios o de farmacia que reciben
las personas mayores es financiado por ellos mismos o sus familias de forma
directa. Puesto que el sistema sanitario español es universal, la práctica totali-
dad del gasto familiar va destinado a servicios sociales.
Tabla 6. Indicadores del gasto sanitario y social1 de la población
mayor dependiente. España 2000

158
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

(1) Servicios sanitarios: hospital de agudos, unidades de media estancia o


centro de convalecencia, unidades de larga estancia o centros sociosanitarios,
hospitales de día y atención primaria (incluye atención sanitaria domiciliaria).
Servicios sociales: Residencias sociales, residencias psicogeriátricas, ayudas
domiciliarias y servicio doméstico destinado a cuidar ancianos.
Fuente: Monserrat Codorniú (2004). Base datos. Año 2000.
Los enfermos suelen pagar los desembolsos que ocasionan, pero en un 43%
de los casos no pueden cubrirlos por sí mismos. Quizá lo más llamativo sea que
en un 20% de los casos el coste es asumido en su totalidad por el cuidador y/o
por otros familiares. Con frecuencia los gastos se cubren mediante la venta de
patrimonio y el consumo de los ahorros acumulados anteriormente. La gestión
de este proceso es una fuente habitual de fricción entre los familiares del enfer-
mo, así como entre los familiares y las instituciones.
Figura 8. Persona que paga los gastos del enfermo de ictus, España
2004

Fuente: Informe ISEDIC (Durán 2004).


Las familias recurren cada vez más al cuidado remunerado para hacer fren-
te a la atención de sus miembros dependientes. El 1,5% de los mayores de 65
años
recibe algún tipo de cuidado remunerado pagado por él mismo o por sus
familiares (IMSERSO 2004). El cuidado formal es un recurso utilizado frecuen-

159
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

temente en situaciones de extrema dependencia y aislamiento social: tres de


cada cuatro mayores que reciben estos cuidados son mujeres y más del 60%
supera los 80 años. El 41% de los que reciben esta ayuda vive solo, y el 19% con
otra persona. Cuando la dependencia es severa, muchas personas mayores no
están en disposición de tomar decisiones sobre su propio cuidado. En el 58% de
los casos son los hijos quiénes deciden contratar este servicio y en el 19% veci-
nos o conocidos (IMSERSO 2004).

Los costes no monetarios


La mayor parte del impacto de la dependencia deriva de las atenciones que
se demandan a personas del entorno más inmediato. Las actividades realizadas
para otra persona y dirigidas a mantener su salud y bienestar son consideradas
como cuidado cuando van más allá de los requerimientos de la vida cotidiana
normal. Se trata de una donación interpersonal motivada por un importante
componente emocional, lo que explica que las personas que lo proveen casi
siempre forman parte del entorno más íntimo: en el 97,5% de los casos el cui-
dador principal no remunerado forma parte de la familia (IMSERSO 2004).
La función de cuidado no remunerado tiene un volumen considerable en la
sociedad española. El 6% de la población mayor de 18 años cuida a mayores
dependientes y el 17% de la población de 65 y más años recibe este tipo de aten-
ción (IMSERSO 2004). Si se compara el nivel de cobertura del cuidado familiar
con el de cualquier otro servicio, se comprueba la importancia cuantitativa de
este tipo de atención. Según una reciente estimación, el 65% de las personas
mayores dependientes satisface sus necesidades de atención exclusivamente a
través del apoyo no remunerado (Casado-Marín 2006)

¿En qué consiste el cuidado?


Las tareas para las que los mayores requieren más ayuda son los desplaza-
mientos fuera del hogar (88,8%) y la realización de las actividades del hogar
(84,2%). Buena parte de los mayores necesitan también apoyo para desplazar-
se dentro de su hogar (el 52,5%) y para el cuidado de sí mismos (46,9%). La
mayoría de las actividades en que se traduce el cuidado exige a los cuidadores

160
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

adaptar sus horarios y dedicar una importante porción de su tiempo diario a rea-
lizarlas. El cuidado también supone una serie de actividades más borrosas, algu-
nas de ellas de corte psicológico, como la supervisión, el apoyo emocional o la
compañía. Estas actividades, esenciales en la labor de cuidado, son difícilmente
mensurables por las grandes encuestas.
Figura 9. Mayores de 65 años con alguna discapacidad que reciben
ayudas de asistencia personal por grupo de discapacidad1

(1) Una misma persona puede estar en más de una categoría de discapaci-
dad.
Fuente: Elaboración propia sobre datos del servidor web del ine:
www.ine.es. Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de
Salud, 1999.

¿Quién cuida en las familias?


El perfil sociodemográfico del cuidador principal es el siguiente10: el 83,6%
son mujeres, tienen una media de edad de 53 años, tres de cada cuatro están
casadas y tres de cada cuatro son inactivos (el 44,2% realiza tareas del hogar y
el 20,2% son jubilados o pensionistas). El 85% de los cuidadores no remunera-
dos realizan esta actividad a diario y el 73% de los cuidadores comparte vivien-
da con la persona dependiente (IMSERSO 2004).
Todas las fuentes consultadas ponen de manifiesto que son las mujeres quie-

161
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

nes continúan proveyendo la mayoría cuidados en la sociedad española. Las


mayores diferencias entre géneros en el nivel de participación en esta actividad
se observan entre los 40 y los 64 años, cohorte en la que el porcentaje de muje-
res cuidadoras dobla al de los hombres (figura 10). Esta distancia esconde la
diferente relación de mujeres y hombres con la actividad económica. Éstos están
mucho más vinculados a la esfera laboral, mientras que el colectivo femenino,
además de participar en el mercado de trabajo, debe hacer frente a los reque-
rimientos no remunerados de su hogar, que provienen tanto de la generación
anterior como de la siguiente. En el momento en el que el hombre deja el mer-
cado de trabajo acerca su participación en el cuidado a la de la mujer.
Figura 10. Personas que cuidan adultos miembros de su hogar (%),
según sexo y edad. España 2002-2003

Fuente: Elaboración propia sobre los microdatos de la Encuesta de Empleo


del Tiempo 2002-2003 (Instituto Nacional de Estadística).
Tanto las personas dependientes como sus cuidadores son considerados uno
de los sectores de población más vulnerables a la exclusión social. Uno de los
factores fundamentales, junto con el estado de salud, es la situación económica

162
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

de estos hogares. Como se aprecia en la figura 11, cuantos menos ingresos per-
cibe el hogar, más cuidados se proveen. Esto va ligado a la mayor inactividad
con respecto al mercado de trabajo de sus miembros. Una importante conse-
cuencia es que, según las últimas cifras disponibles, el 50% de los cuidadores no
se puede plantear otra opción que cuidar ellos mismos a la persona mayor, debi-
do a limitaciones económicas (IMSERSO 2004).
Figura 11. Personas que cuidan adultos miembros de su hogar (%),
según ingresos per cápita del hogar. España 2002-2003

Fuente: Elaboración propia sobre los microdatos de la Encuesta de Empleo


del Tiempo 2002-2003 (Instituto Nacional de Estadística).

¿Cuánto cuidan las familias?


Puesto que el cuidado no remunerado no es directamente mensurable en
términos monetarios, la unidad a través de la que se calcula es el tiempo11.
Según los últimos datos elaborados con metodología de encuesta de actividades
–que utiliza un concepto amplio de cuidado-, la media de dedicación al cuidado
de adultos del propio hogar entre los cuidadores es de 4,10 horas diarias (CSIC
2003). La última encuesta realizada con la metodología de diario –concepto res-

163
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tringido de cuidado- estima en 1,58 horas la media diaria de dedicación a cui-


dado (INE 2002-2003). Las diferencias entre géneros residen en el grado de
participación en la actividad, y no en la cantidad de tiempo dedicado por los cui-
dadores. La desigualdad está, por tanto, en la decisión de asumir o no el rol de
cuidador, y no en la intensidad de dedicación12.
En cualquier caso, podemos situar entre las 11,1 horas –asumiendo el con-
cepto restringido de cuidado-, y las 28,7 horas -con el concepto ampliado-, el
tiempo medio semanal dedicado a cuidados en España por los cuidadores. Unas
cifras que permiten afirmar que “la principal característica de nuestro actual
modelo de atención a la dependencia sigue siendo el papel desempeñado por las
familias” (Casado-Marín 2006).
¿Cuáles son las consecuencias del cuidado?
El impacto de la atención a personas dependientes afecta a todos los ámbi-
tos de la vida de los cuidadores no remunerados: el 80,2% señala que ha tenido
incidencias en su ocio, tiempo libre o vida familiar, el 61,1% en la esfera profe-
sional o económica y el 55,6% en su estado de salud. Tan sólo el 13,2% de los
cuidadores declara que no tiene ningún problema a consecuencia del cuidado
(IMSERSO 2004). Nos encontramos así con un gran número de familiares de
personas dependientes atrapados en una situación no deseable, con consecuen-
cias muy diversas y que implica un alto grado de incertidumbre.
Expectativas de futuro
La investigación sobre opiniones y actitudes hacia la dependencia arroja más
sombras que luces. Algunos datos demuestran que las resistencias a la igualdad
social de hombres y mujeres se manifiestan con especial fuerza en el caso de
los cuidados a personas dependientes. El 37,1% de los cuidadores de ambos
sexos considera que debe ser una mujer quien cuide de los mayores. Sólo el
1,3% piensa que se trata de un papel propio de hombres (IMSERSO 2004).
Buena parte de los cuidadores justifica la situación actual y parece no desear un
cambio de tendencia en la organización social del cuidado.
Las opiniones de los individuos acerca de quién debe cuidar a las personas
dependientes varía según a quién se pregunte: la mayoría de los cuidadores con-

164
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

sideran que los servicios sociales deben tener un alto grado de participación en
el cuidado de sus familiares. Sin embargo, cuando los cuidadores se imaginan
en una situación hipotética de dependencia, la gran mayoría afirma que desea-
rían ser cuidados por alguien de su familia (tabla 7). No hay coherencia ni una-
nimidad en la opinión sobre qué agentes deben participar en el cuidado, y tam-
poco en el grado de atención que debe asumir cada uno de ellos.
Tabla 7. Opinión sobre la responsabilidad de los cuidados según
identidad de la persona dependiente, España 1995
¿Quién debe atender al mayor? ¿Quién desea que le cuide a usted en la vejez?
La familia 29 79
Los servicios sociales 37 11
Familia y servicios sociales 29 4
No sabe/no contesta 5 6
Fuente: CIS/INSERSO (1995a) “Las personas mayores en España.
Perfiles. Reciprocidad familiar”, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales,
Madrid. Extraído de IMSERSO (2005) “Cuidado a la Dependencia e
Inmigración”, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, pág. 87.

CONCLUSIONES
La dependencia es un fenómeno con muchos actores implicados (depen-
dientes, cuidadores, familias, poderes públicos y sector privado), cuyas relacio-
nes son múltiples y complejas. Las consecuencias de la dependencia están aún
insuficientemente estudiadas, especialmente aquellas que tienen lugar en los
hogares (en la economía familiar, en las relaciones sociales o en la salud). El
establecimiento de medidas ajustadas a las necesidades de las personas depen-
dientes y sus familias requiere investigaciones específicas que conecten estas
cuestiones con los servicios aplicables.
El proyecto de Ley de Dependencia ha generado grandes expectativas en las
familias y en los profesionales. Los recursos económicos deben estar a la altura
del amplio consenso social que ha reunido la ley. Si no se ponen medios sufi-
cientes, las expectativas creadas podrían sobrecargar aún más los servicios

165
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sociales y frustrar las esperanzas de miles de familias que soportan difíciles con-
diciones de vida. El contexto político actual urge poner sobre la mesa el mode-
lo que queremos para nuestro cuidado y el de los nuestros en el futuro. En esta
línea, es necesario facilitar el diálogo entre políticos, profesionales, afectados e
investigadores para abordar las cuestiones centrales del futuro Sistema Nacional
de Dependencia.
El perfil de quienes proveen el cuidado apenas ha variado en más de una
década (MTAS 2005) y no hay evidencia de que el volumen de cuidados provis-
to por las familias se haya reducido. El relativo estancamiento en la aplicación
de medidas de los últimos años mantiene un modelo injusto en la organización
de los hogares, que acuden al modelo tradicional para acometer de las tareas
no remuneradas, entre ellas el cuidado a adultos. Un aumento de la participa-
ción de las administraciones públicas en el cuidado, mediante servicios de apoyo
a las familias, permitiría a la sociedad española avanzar hacia un modelo más
igualitario en el reparto de las funciones sociales según género.
Sin embargo, no será sencillo implementar políticas públicas eficaces que
redistribuyan de manera igualitaria la función de cuidado entre los diferentes
grupos sociales. La intervención debe situarse en tres niveles: en primer lugar,
en el plano ideológico; la opinión pública española continúa justificando la desi-
gualdad en el cuidado dentro de los hogares, lo que debe combatirse con edu-
cación y sensibilización hacia todos los sectores de edad. En segundo lugar, las
políticas públicas deben tener objetivos claros y ser realistas. Para ello debe
tenerse en cuenta la experiencia de otros países con un mayor desarrollo en
atención a la dependencia. En tercer lugar, la implementación de los servicios
en el ámbito local debe realizarse con extremo cuidado y con mecanismos de
evaluación continua que cuenten con todas las partes implicadas.

BIBLIOGRAFÍA
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sus cuidadores, en “Respuestas a la dependencia. La situación en España.
Propuestas de Protección Social y Prevención”, editado por Casado, D. Madrid:
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166
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

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Codorniú, Julia Montserrat (2004). Los costes de la protección social de la


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“Respuestas a la dependencia. La situación en España. Propuestas de Protección
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Durán, María-Ángeles (2002). “Los costes invisibles de la enfermedad”. Bilbao:


Fundación BBVA.

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ictus (informe ISEDIC, 2004)”. Madrid: Merck Sharp & Dohme de España.

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MTAS (2004). “Libro Blanco de la Dependencia”. Ministerio de Trabajo y


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no familiar”. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de Mayores y
Servicios Sociales, Madrid.

Navarro, Vicenç (2003). “La protección social en España y su desconvergencia


con la Unión Europea”. Santander: Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

ONU (2002). “De claración política de la II Asamble a Mundial sobre e l


Envejecimiento”. Organización de Naciones Unidas, Madrid.

167
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

NOTAS
1 La tasa de envejecimiento es la proporción de los mayores de 65 años res-
pecto a la población total.

2 La tasa de dependencia de mayores es la razón entre los mayores de 65 años


respecto a la población en edad de trabajar (de 16 a 64 años).

3 A estos cambios se une la pretensión de la mayoría de los estados de limitar


los gastos sociales, y por tanto, también aquellos derivados del cuidado de la
salud de sus poblaciones, cada vez más envejecidas y dependientes. Ello se ejem-
plifica más adelante con el caso de España.

4 Se consideran personas dependientes aquellas que padecen tres o más dis-


capacidades de orden moderado y las personas con una y dos discapacidades
consideradas graves. El modo de realizar esa estimación no ha sido consensuado,
por lo que las cifras varían en función de la metodología elegida en cada caso.

5 Esta estimación no recoge a las personas dependientes que viven en la


calle.

6 Datos de l se rvidor we b de l ine : www.ine .e s. Encues ta s obre


Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud, 1999.

7 Conviene resaltar que el concepto de coste tiene asociada una connotación


negativa: equivale a gasto o consumo de bienes y servicios. Se trata de una idea
que pone el énfasis en el desgaste personal o material que implica la atención. Sin
embargo, cada vez son más las investigaciones que ponen de manifiesto que el
cuidado puede crear relaciones diferentes con lo que nos rodea y generar inter-
cambios positivos entre las personas.

8 Conviene aclarar que “la estructura del gasto no es paralela a la del consu-
mo ya que interviene el factor de coste de los servicios” (Rodríguez Cabrero y
Monserrat, 2002).
9 La evolución de las camas en hospitales psiquiátricos ha tenido una evolu-
ción similar al de las camas hospitalarias: en España se ha pasado de 62 a 51 camas
por 100.000 habitantes y en la Europa (15 países) de 118 a 87 camas entre 1993 y
2003.

168
LOS COSTES LIGADOS A LA DEPENDENCIA

10 Se ofrece información de la última fuente disponible. Estos datos son simi-


lares a los obtenidos en investigaciones similares.

11 Los dos métodos principales para estimar el tiempo dedicado a cuidado son
(1) la encuesta de actividades, que pregunta al entrevistado por el tiempo dedi-
cado a una lista de actividades predefinidas, y (2) la metodología de diario, que
divide el día en intervalos temporales y pide al entrevistado que señale las activi-
dades realizadas en esos periodos. Ambas encuestas suelen ir dirigidas a toda la
población. Los resultados finales serán diferentes dependiendo de la metodolo-
gía utilizada.

169
CARACTERÍSTICAS DE LOS
CUIDADORES PRINCIPALES, DE LOS
PACIENTES ATENDIDOS POR LA
UNIDAD DE TRABAJO SOCIAL DE LA
CORPORACIÓN SANITARIA

ANTONIA APOLINAR,
ANTONIO LÓPEZ,
JUANA FERREIRO,
ASCENSIÓN MARTOS,
MERCEDES PÉREZ,
MIREIA ROSELL,
MONTSERRAT CARMONA,
NATALIA RODO,
AROA TORRECABOTA.
Unidad de Trabajo Social. Corporación Sanitaria Parc Taulí. Parc Taulí.
,

PALABRAS CLAVE
Dependencia, cuidadores.

JUSTIFICACIÓN
Durante los últimos años, se ha incrementado progresivamente el número y
la proporción de personas mayores en nuestro país. Paralelamente se han pro-
ducido avances muy importantes en el tratamiento y el soporte a las personas
con enfermedades crónicas y/o incurables, se ha incrementado la supervivencia
y calidad de vida y también la dependencia física y/o psíquica, aumentando al
mismo tiempo, la demanda de soporte social.
Esta demanda de soporte social no siempre es posible atenderla en el entor-

Junio 2006 173


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

no socio-familiar. La familia continua siendo la principal fuente de soporte y de


ayuda del paciente. Este modelo de solidaridad familiar, está entrando en crisis,
debido principalmente a:
• El aumento del número de personas con dependencia, que necesitan aten-
ciones de larga duración.
• Disminución potencial del número de cuidadores familiares, asociada a los
cambios en la posición social de la mujer, incorporación progresiva al mer-
cado laboral.
•Cambios en el modelo tradicional de la familia, debido al número de fami-
lias monoparentales, familias reconstituidas, divorcios, permanencia larga de
los hijos en el domicilio familiar, etc.
En el ámbito del Trabajo Social, es muy importante identificar el cuidador
principal (CP), conocer sus capacidades, expectativas, limitaciones, etc. y tra-
bajar conjuntamente con ellos.
La prestación de asistencia informal a personas mayores y/o dependientes,
con problemas de salud, tiene un impacto muy importante en todos los aspectos
de la vida de la persona que asume los cuidados.
Por estos motivos, desde la UTS, hemos creído muy importante conocer las
características de los C.P., de los pacientes que hemos atendido durante el año.

DEFINICION DEL CUIDADOR PRINCIPAL:


Es la persona en que recae, de forma continuada, la atención del paciente
con necesidades de ayuda y/o soporte en las actividades de la vida diaria (AVD),
tanto en las básicas como en las instrumentales. Puede ser un miembro interno
o externo de la familia. Esta responsabilidad también implica la toma de deci-
siones, y, en muchas ocasiones, el soporte afectivo.

DEFINICION DE SOPORTE FORMAL:


Es el soporte que ofrece la sociedad y se caracteriza por asumir los cuida-
dos de una persona, de manera remunerada y en ejercicio de la profesión. Lo
encontramos en el ámbito privado y público.

174
CARACTERISTICAS DE LOS CUIDADORES DE LOS PACIENTES DE UNIDAD DE TRABAJO.

DEFINICION DE SOPORTE INFORMAL:


Es el soporte que da la familia, las amistades o los vecinos, y se caracteriza
por incluir afectividad en la relación y no estar burocratizada ni profesionaliza-
da. Lo encontramos en el ámbito privado doméstico.

METODOLOGIA
Se utiliza un cuestionario de elaboración propia.
El diseño de éste recoge ha implicado la recogida de información de las
siguientes variables del CP:
Variables sociodemográficas: Edad, sexo, nivel de estudios, trabajo,
parentesco, número de personas que tiene a su cargo, salud...
Características de la atención: Tiempo que lleva cuidando al paciente,
tipo de soporte familiar que recibe, o soporte formal si dispone, tipología de la
enfermedad de la persona cuidada, etc.
Variables del CP: Tiene como objetivo evaluar el estado emocional de la
persona cuidadora. Para medirlo, hemos utilizado el Caregiver Strain Index
(CSI) de Robinson (1983). Llegados a este punto, es imprescindible, diferenciar
entre el concepto de carga objetiva, que se refiere a los problemas prácticos
asociados a la administración de la atención al paciente y el concepto de carga
subjetiva, que se refiere a la reacción emocional del cuidador.
Variables sobre la persona enferma, receptora de la atención:
1.Capacidad funcional básica: Evaluada por el Indice de Barthel (1965),
que mide la independencia para las AVD.
2.Capacidad funcional instrumental: Evaluada mediante la escala de
actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) de Lawton y Brody (1969).El
objetivo de este instrumento es valorar las capacidades funcionales, según la
autonomía física e instrumental, en el ejercicio de las actividades cotidianas, que
permiten a la persona, vivir con independencia.

CRITERIOS DE INCLUSION DE LOS CP. :


Mayores de 18 años.
Convivir en el mismo domicilio, preferentemente.

175
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Ejercer el rol de cuidador previo al proceso actual que ha motivado el ingre-


so en el hospital.

CRITERIOS DE INCLUSION DE LOS PACIENTES:


Dependencia AVD y AIVD previa al ingreso actual y necesidad de ayuda y/o
supervisión del CP.
No estar ingresado, de manera definitiva, en una residencia o centro socio-
sanitario.
Vinculación a la Institución, bien por estar ingresado o por seguimiento en
Consultas Externas.

INFORMACION A LOS C.P.:


La selección de los pacientes ha sido de forma aleatoria. Todos han sido
atendidos por la Unidad de Trabajo Social.
Al CP se le informa de los objetivos del estudio, se le pide permiso para pasar
el cuestionario al paciente y su participación en el mismo, garantizando siempre
la confidencialidad de los datos. En total, han colaborado 115 pacientes y cui-
dadores.

RESULTADOS DEL ESTUDIO:


DATOS DEL CUIDADOR : Perfil del Cuidador Principal.
Edad Media de 58’80 años (rango entre 27 y 85 años)
La mayoría son mujeres (95%)
Parentesco: cónyuge (25’2%), padres (23’5%), hijo/a (39’1%), otros
parientes (9’6%) amigo /vecino (1’7%) y otras relaciones (0’9%).
Trabajan (39’1%), con jornada completa el (20’9%) .
Nivel de Estudios: sin estudios (8’7%), estudios primarios (67 %),
Estudios secundarios (16’5%) y estudios superiores (7’8 %)
Tienen otra persona a su cargo (46’1%), conviven en el mismo domicilio el
88’69 % y el 63 % reconocen tener alguna enfermedad. De éstos, el 53% nece-
sita seguir tratamiento específico y el 49’6 % afirma seguir los controles médi-
cos adecuados a su enfermedad. Sólo el 1’7 % tiene algún tipo de disminución

176
CARACTERISTICAS DE LOS CUIDADORES DE LOS PACIENTES DE UNIDAD DE TRABAJO.

física.

DATOS DE LAS CARGAS:


Tiempo que llevan cuidando: Más de 6 años (31’3%) , de 3 a 6 años
(23’5%),de 1 a 3 años (20%) y menos de 1 año (24’3%).El 70’4% cuida sólo a
una persona, y el 29’6 a más de una persona.
1. Reciben colaboración de otros miembros de la familia el 56’5 %.
2. Sólo el 23’5 % reciben soporte externo.
DATOS DE LOS PACIENTES:
1. Tipología de la enfermedad: El 38’3 % son enfermos neurológicos, el 22’6
% presentan dependencia funcional y el 19’1 % presentan enfermedad mental.
2. El 80 % son enfermos crónicos. El 18’3 % son pacientes paliativos.
3. El 64% de los pacientes son mujeres. La media de edad es de 79’62. El
servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT), es el que tiene la media
más alta (83’83%) seguido por Medicina y Psiquiatría.
4. La distribución de los pacientes por servicios ha sido del 70% Medicina, 17
% COT , el 7% de Cirugía General o Vascular y el 6% proceden de Nefrología.
5. Dependencia Física: Indice de Barthel:
. dependencia total: 21’63 %
. dependencia alta: 8’69%
. dependencia moderada: 26’08 %
. dependencia leve: 25’21 %
. Independencia: 18’26 %
6. Indice de Lawton:
. Dependencia total: 47%
. Dependencia Severa: 52%
. Dependencia moderada: 12 %
. Independencia: 4%
7. Indice de Estrés del Cuidador:
. El 21’55 % de los cuidadores, presentan nivel muy alto de estrés.

177
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

CONCLUSIONES :
- El 95% de los CP son mujeres
- La edad media es de 59 años.
- El 87.82% de los CP son familiares de primer grado (cónyuge, hijos y
padres)
- El 2.6% de los CP no tienen ningún parentesco.
- El 39.1% están en activo y trabajan una jornada completa el 29.9%.
- El 67% tienen educación primaria completa. Hay un 8.7% de CP sin estu-
dios.
- El 88.7% de los CP conviven en el mismo domicilio.
- El 63% de los CP reconocen problemas de salud.
- El 46,1% tienen otras personas a su cargo, independientemente de la per-
sona cuidada. Reciben soporte de otros familiares en un 56%.
- Incidencia muy baja de soporte formal (23.5%)
- Percepción muy alta por parte del CP de que la atención al paciente requie-
re las 24 horas del día (58.3%)
- El 31.3% de los CP llevan más de 6 años cuidando.
- Hay una relación directa entre el índice de estrés de los CP y la alta depen-
dencia física y/o psíquica del paciente.
- La edad media de los pacientes es de 79.62 años para las mujeres y de
76.62 años para los hombres,
- No se observan diferencias significativas en los CP en los diferentes ámbi-
tos donde han sido atendidos los pacientes (Medicina, Cirugía,
Traumatología, Salud Mental …) Esto ha motivado que desde la -- Unidad
de Curas Paliativas y Salud Mental, los trabajadores sociales implicados
hayan continuado con este estudio.

Como medidas de soporte a las familia (pacientes y CP) sería necesa-


rio:
Más soporte formal.
Mejorar la sensibilización social en la igualdad de sexos, también en la figu-

178
CARACTERISTICAS DE LOS CUIDADORES DE LOS PACIENTES DE UNIDAD DE TRABAJO.

ra del CP.
Más información y orientación socio - sanitaria a las familias.
Considerar las prestaciones de Servicios Sociales como un derecho consti-
tucional de primer orden.
Agilizar y ajustar las medidas de soporte en el momento que el CP las nece-
sita.
Dimensionar y unificar los diferentes programas de soporte a las familias en
los diferentes municipios.
Mejorar el confort y la calidad de vida del paciente y el CP, mediante la incor-
poración de ayudas técnicas en el domicilio.
Potenciar recursos intermedios que faciliten la permanencia en el domicilio
(catering, servicios de lavandería..) y la accesibilidad a éstos.
Mejorar la información y el acceso de las familias a los recursos sociales
existentes.
Potenciar la creación de redes de soporte organizadas (grupos de ayuda
mutua) potenciando los naturales (familia, amigos,,)
Incidir en que los ayudas procedentes de Servicios Sociales estén garantiza-
das en condiciones de igualdad y equidad.
Teniendo en cuenta que el concepto de protección sanitaria es universal
(prácticamente) el déficit en la protección de las personas con dependencia
reside en los Servicios Sociales, a pesar de que la cobertura de los servicios
sociales comunitarios y residenciales es muy baja en nuestro país. El derecho a
la protección sanitaria es efectivo, pero no sucede lo mismo con el derecho a
los servicios sociales, que es un derecho debilitado de naturaleza asistencial.
Finalmente, los Servicios Sociales son desarrollados por cada comunidad
autónoma, con competencia exclusiva en la materia, generándose desigualda-
des entre comunidades y /o Ayuntamientos.
Resumiendo, los factores que condicionan la política de protección social a
la dependencia, son: el número creciente de personas dependientes mayores de
65 años, la crisis inevitable de la familia y la escasa oferta de servicios sociales
públicos.

179
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Después de este análisis, podemos concluir que, actualmente, la cobertura


de cuidados personales recae, abrumadoramente, en la familia, sin ninguna
compensación económica, la mayoría de las veces. Dentro de la familia, las
mujeres son el grupo cuidador mayoritario, y un pequeño número de personas,
reciben ayuda de los Servicios Sociales.
Prestar asistencia informal a personas mayores, jóvenes discapacitados, con
problemas de salud, constituye una situación típicamente generadora de estrés,
en las personas encargadas de las atenciones, con importantes consecuencias
para su bienestar físico, psicológico y social.
Desde el Trabajo Social, consideramos muy importante la tarea de los cui-
dadores principales. Son personas frágiles, que asumen la carga emocional,
afectiva e instrumental que generan las atenciones de las personas con depen-
dencia.
Es necesario que tanto la administración pública, como el colectivo de pro-
fesionales del mundo sanitario y social (médicos, enfermeras, trabajadores
sociales etc.) incorporemos una nueva premisa en nuestras actuaciones: “CUI-
DAR A LOS QUE CUIDAN”

BIBLIOGRAFIA:
Borrell, C.(1996)Las desigualdades sociales en la salud. Instituto Municipal
de Salud Pública. Barcelona.
Fernández de Larrinoa, P. (2003) Medición Clínica de los trastornos psiquiá-
tricos y del comportamiento en la demencia. Instituto de Investigaciones
Psiquiátricas. Guipúzcoa.
Imserso (1996) Cuidados en la Vejez. El apoyo informal. Ministerio de
Asuntos Sociales. Madrid.
Babarro, A. y col. (2002) La atención a pacientes inmigrantes en Cuidados
Paliativos. Un problema emergente. Medicina Paliativa, volumen,9, nº 4, 161-166.
Baztan JJ. Y col.(1993) Indice de Barthel: instrumento válido para la valoración
funcional de pacientes con enfermedad cerebro-vascular. Revista Española de
Geriatría y Gerontología. Nº 28, 32-40.
Castilla, A. López, M. Chavarría, V. (1998) La carga familiar en una muestra de
pacientes esquizofrénicos en tratamiento ambulatorio. Revista Asociación
Española de Neuropsiquiatría. 621-628.
Montorio, I. Y col. (1998)La entrevista de carga del cuidador. Utilidad y validez

180
CARACTERISTICAS DE LOS CUIDADORES DE LOS PACIENTES DE UNIDAD DE TRABAJO.

del concepto de carga. Anales de Psicología, Vol. 14, nº 2, 215-227.


Roig, V. Y Abengózar M. (1998) La sobrecarga en los cuidadores principales
de enfermos de Alzheimer. Anales de Psicología. Volumen 14, nº 2, 215-227.
Valderrama, E. Y col. (1997) Una visión crítica de las escalas de valoración fun-
cional traducidas al castellano. Revista Española de Geriatría y Gerontología. Nº
32, 297 – 306.
Nogueira,C. (2003) Los Servicios Sociales sólo cuidan al 3’2 % de los mayores
dependientes. El País. Sociedad.
Campo Ladero, Mª J. Apoyo informal a las personas mayores y el papel de la
mujer cuidadora. http://www.gencat.es/benestar.
Indice de estrés del cuidador. Caregiver Strain Index.
http://www.hipocampo.org/csi.htm.

181
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL SERVICIO
DE AYUDA A DOMICILIO Y FISIOTERAPIA
POR PARTE DE LOS BENEFICIARIOS/ AS,
LOS/ AS CUIDADORES/ AS Y PERSONAL
DE AYUDA A DOMICILIO EN UNA
CORPORACIÓN MUNICIPAL.

DÑA. INMACULADA C. ARVELO PÉREZ


Coordinadora del Área de Servicios Sociales del Ilmo. Ayuntamiento de
Santa Úrsula.
D. JUAN MANUEL HERRERA HERNÁNDEZ
Profesor del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la
Universidad de La Laguna.
DÑA. BEATRIZ DÍAZ HERNÁNDEZ
Trabajadora Social de Base y responsable del Servicio de Ayuda a
Domicilio y Fisioterapia.

INTRODUCCIÓN
El Servicio de Ayuda a Domicilio (encuadrado dentro de las prestaciones
básicas de los Servicios Sociales) pretende facilitar a las personas y / o familias
en su propio entorno de convivencia, una serie de atenciones y apoyos, que pue-
den ser de carácter personal, doméstico, psicológico, social, educativo, rehabi-
litador o técnico, para la mejor realización de las actividades cotidianas, impres-
cindibles para el normal desarrollo de la vida diaria, evitando así un posible inter-
namiento, potenciando su propia autonomía y promoviendo condiciones más
favorables en la estructuración de sus respectivas relaciones de convivencia,
además de integración y acompañamiento.
El Servicio de Ayuda a Domicilio promovido por esta entidad local, atiende a
personas ancianas y / o minusválidas, así como a familias con grandes dificulta-
des para valerse por sí mismos, estableciendo, manteniendo o aumentando su
nivel físico, psicológico o social mediante prevención y asistencia, así como el
logro de un mayor apoyo por parte de los parientes más próximos del benefi-

Junio 2006 183


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

ciario/ a.
Los cuidados de los que precisa un anciano/ a llegado el momento, por parte
del sistema familiar, dependerá en todo momento de cómo hayan sido las rela-
ciones en un pasado. Las atenciones se suelen realizar dentro del ámbito fami-
liar del enfermo/ a encamado/ a
Un individuo de edad avanzada entra a un regreso de estado de dependen-
cia o semidependencia, produciéndose una “crisis” en el grupo familiar, es decir,
el funcionamiento habitual del núcleo familiar varía considerablemente.
No existe una edad puntual que designe la pérdida de autonomía de un
anciano/ a, varía de un individuo a otro según diferentes factores. Según
Camdessus, B (1995). 1, la ruptura del matrimonio anciano, infarto, hemiplejía,
fractura, enfermedad que se produce súbitamente o de manera inesperada,
producen un efecto considerable en las familias, ya que no todas van a actuar
de igual manera. Se produce un desequilibrio en las relaciones dentro del seno
familiar, teniendo como consecuencia una reorganización y reestructuración,
entre otros, de relaciones, roles, funciones, dentro de todo el sistema familiar.
La principal característica de las familias con abuelos/ as de edad avanzada,
es que en su mayoría, la asistencia de estos/ as, son responsabilidad de las muje-
res, esposas o nueras, pero con mayor frecuencia, sus hijas. El anciano/ a, se
convierte en dependiente de sus hijos/ as, siendo, por lo tanto, una inversión de
las funciones familiares: las de padre/madre – hijo/ a. El enfermo / a tiene que
soportar el hecho de convertirse en dependiente de sus hijos/ as, y éstos/as, el
acto de responsabilizarse de sus padres que pierden su autonomía
LA DEPENDENCIA es la necesidad de un individuo de ser ayudado o apo-
yado para ajustarse a su medio e interaccionar con el. 2 Se distinguen varios tipos
de dependencia:
• Dependencia económica Un individuo “activo”, se convierte en “pasivo” en
materia económica. Requiere la ayuda de otra persona, para que, por ejemplo,
lleve al día el tema de los gastos económicos.
• Dependencia física Un individuo pierde sus facultades físicas y el control
sobre éstas.

184
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO Y FISIOTERAPIA

• Dependencia social Se asocia a la pérdida de personas y relaciones socia-


les de importancia para el anciano/ a
• Dependencia mental supone una alteración de la realidad; el enfermo
pierde la capacidad de manejarse por sí mismo.
La mayoría de los cuidados que precisan los mayores dependientes, son real-
izados en el domicilio, por sus familiares (apoyo informal); con esto, se plantea
actualmente en los países desarrollados otro aspecto importante: el debilita-
miento de los/ as cuidadores/ as. Generalmente, la mayor parte del cuidado
suele recaer en una sola persona, llegando a ocasionar en muchos casos el
envejecimiento de los/ as cuidadores/ as , muchos de los cuales son “viejos/ as
jóvenes”3
En la mayoría de las ocasiones, esta carga en las personas encargadas de
los cuidados, suele repercutir en una serie de características, tanto físicas como
psicológicas, que influyen, además en el propio cuidador/a y en el ámbito fami-
liar; cabe destacar4:
• Dificultades económicas y de vivienda, cambiando los hábitos de vida.
• Sentimientos de inseguridad, ansiedad, temor, angustia, frustración...
Varían las relaciones familiares, afectando a un posible cambio de roles, res-
ponsabilidades...
• Efectos físicos (agotamiento) y psíquicos (angustia, depresión, frustración,
sensación de estrés) en los/ as cuidadores/ as , que se puede traducir en males-
tar físico, cansancio, irritabilidad...
• Posibilidad de una disminución de las actividades sociales.
• Otros. Es preciso señalar que no todos estos aspectos se dan por igual en
todas las familias y todos/ as los/ as cuidadores/ as, ya que cada sistema familiar
tiene unas necesidades y características específicas, que son imposibles de siste-
matizar.
En muchas ocasiones, ocurre lo que se llama “paciente oculto”5, es decir,
las causas anteriormente descritas suelen ser desconocidas por los/ as técnicos/
as que se ocupan de la asistencia del enfermo/ a encamado/ a ; esta “falta de
atención” por parte de los/ as profesionales, se ha intentado paliar en los últimos

185
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

años, sobre todo, al destacar la importancia que tiene el apoyo informal en el


cuidado del anciano/ a . Para ello, se ofrecen una serie de recursos formales
tanto dentro como fuera del domicilio, que consisten en unos sistemas que tra-
tan de aliviar, informar, formar, atender, etc, a cuidadores/as. Nos referimos,
grosso modo a la atención domiciliaria (SAD); Teleasistencia o Centros de día.
En general cuidamos de nuestros mayores por muchos y diversos motivos,
pero, las tendencias primordiales que llevan al cuidado del anciano por parte de
la familia y en el propio domicilio son de tipo motivacional a un nivel individual y
social.
Al referirnos a un nivel individual, entran en juego una serie de conceptos y
valores que varían considerablemente de una persona a otra, es decir, estamos
hablando de sentimientos y emociones. El cuidador/a tiene el sentimiento de
corresponder o agradecer que le deben algo a sus mayores, (como pueden ser
los años de cuidado y educación que recibieron en su infancia y juventud de
éstos); nos referimos a un acto recíproco, que se considera justo e igualitario,
siempre bajo el punto de vista único y personal del cuidador.Además de los sen-
timientos de cariño y equidad con los familiares, aparece la ética y la moral.
Aparecen, pues, las reglas sociales en las que las opiniones de los demás actú-
an sobre la necesidad de hacer lo que es apropiado o no, es decir, se expresan
una serie de conductas que juzgan lo que está bien y lo que está mal y lo que se
espera de la gente. Nos encontramos ante una combinación de palabras subje-
tivas y complicadas en las que las creencias personales y las expectativas socia-
les hacen que los individuos se adapten a las normas de la comunidad en la que
se convive.

METODO
2.1.Objetivo general:
Llevar a cabo llevar a cabo una evaluación externa sobre la calidad del ser-
vicio de ayuda a domicilio y fisioterapia según la valoración de los/ as beneficia-
rios/ as, los/ as cuidadores/ as y el personal que presta los servicios.

186
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO Y FISIOTERAPIA

2.2.Objetivos específicos:
• Entrevistar a los/ as usuarios/ as que reciben el servicio de ayuda domici-
lio y/o fisioterapia para conocer su valoración sobre el mismo
• Conocer el perfil del cuidador/ a y cómo está viviendo su rol de cuidador/
a y cómo le afecta
• Conocer la valoración del personal del servicio de ayuda a domicilio y/o
fisioterapia respecto al servicio que prestan y su valoración y mejoras sobre
el mismo

187
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

3.2. Resultados según actores ( debido a la falta de espacio en éste artí-


culo se han omitido los datos cuantitativos)
a) Referidas a los / as beneficiarios/ as del Servicio de Ayuda a
Domicilio
• La muestra estudiada es representativa del universo que recibe el Servicio
• Los preceptores son principalmente mujeres de 71 años en adelante
• Presentan dependencia de otras personas para poder realizar las activi-
dades de la vida diaria ( baño, vestido, uso del w.c, movimiento dentro del hogar,

188
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO Y FISIOTERAPIA

continencia y alimentación), al igual que para las actividades independientes de


la vida diaria ( ir de compras, preparación de la comida, cuidar la casa, lavado
de la ropa, medio de transporte, responsabilidad sobre la medicación y capaci-
dad para utilizar dinero).
• Están satisfechos / as o bastantes satisfechos / as con el servicio de ayuda
a domicilio y el horario asignado.
• La valoración global del servicio es de satisfacción o de mucha satisfac-
ción.
b) Referidas a los/ as cuidadores / as del usuarios/ as del Servicio de
Ayuda a Domicilio
• La muestra estudiada es representativa del universo que cuida a los/ as
perceptores/ as del Servicio
• Los/ as cuidadores/ as son principalmente mujeres de 41 años en adelan-
te
• La mitad de las cuidadoras manifiesta tener problemas físicos, así como
la gran mayoría dice no tener problemas mentales, ni deficiencias psíquicas.
• Respecto a su estado emocional se sitúan en bajo ( depresivo), seguido de
medio ( es decir no se perciben emocionalmente bien)
• Aceptan el papel de cuidadoras por iniciativa propia y porque no hay otra
persona según las mismas que pueda hacerlo.
• Consideran que no tienen vida social por la función de cuidadoras que les
impide ser independientes, así como no realizan actividades sociales.
• Manifiestan no tener conflictividad familiar ocasionada por su labor de cui-
dadoras
• Se sienten sobrecargadas por la labor que desarrollan y coincide con la
valoración técnica constatada mediante visita a domicilio.
• Expresan no tener posibilidades de ingresara su familiar en un Centro de
Mayores o Residencia
• La mayoría de las cuidadoras son pensionistas o desempleadas
• Realizan funciones de cuidadora principal , así como las actividades de la
vida diaria, las independientes para la vida diaria del/ la paciente y de com-

189
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

pañía.
• Los cuidados son prestados en el hogar del enfermo/ a y según las cui-
dadoras e3l mismo es adecuado, pero con barreras y con buena higiene.
Hacen uso de recursos de apoyo formales ( Servicio de Ayuda a Domicilio
que presta el Ayuntamiento y la asistencia del Centro de Atención Primaria
de Salud ), recursos informales ( la familia) y recursos materiales ( material
ortoprotésico)
c) Referidas a los/ as usuarios/ as beneficiarios/ as del servicio de
fisioterapia
• La muestra estudiada es representativa del universo de usuarios/ as que
recibe el Servicio de Masajes
• Los/ as beneficiarios/ as son principalmente mujeres de 76 años en ade-
lante.
• La mayoría de las beneficiarias del servicio están satisfechas o muy satis-
fechas tanto con la frecuencia del servicio como el tiempo dedicado al
mismo.
• La valoración global del servicio es de satisfacción o excesiva satisfacción.
d) Referidas al personal que presta el servicio de ayuda a domicilio
• La mayoría del personal ha realizado formación durante el año 2005
• Respecto a la autovaloración global de cómo creen prestar las Actividades
Básicas de la Vida Diaria ( ABVD): baño, vestido, uso del w.c, movimiento
dentro del hogar, continencia, alimentación y otras como compañía, cuida-
do personal, el personal de ayuda adomicilio, cree realizar éstas actividades
bien o muy bien .
• Respecto a la autovaloración global de cómo creen prestar las Actividades
Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD): capacidad para utilizar el teléfono,
ir de compras, preparación de la comida, cuidar la casa, lavado de la ropa,
medio de transporte, responsabilidad sobre la medicación, capacidad para
utilizar dinero, el personal de ayuda adomicilio, cree realizar éstas activida-
des bien o muy bien .
• Respecto a la autovaloración global de cómo creen facilitar las Actividades

190
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO Y FISIOTERAPIA

Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD): integración social ( asistir a actos, con-


tarle como está el mundo, facilitar el contacto, etc.. y el ocio y tiempo libre
( juegos, entretenimiento dentro o fuera del hogar, etc..), el personal de
ayuda adomicilio, cree realizar éstas actividades bien o muy bien .
• Respecto a valoración de la frecuencia de atención, horas que prestan de
Servicio y satisfacción global, el personal se autoevalúa como satisfechos/ as
• Creen que habría que mejorar del Servicio que prestan, una mayor for-
mación específica en los mismos y dedicar más horas en la atención, así
como promover una mayor implicación de los familiares en el cuidado del
usuario/a que recibe el servicio de ayuda.
e) Referidas al personal que presta el servicio de fisioterapia
• Se sientes satisfechos/ as con el servicio que prestan
• Demandan mayor formación especializada y más recursos técnicos y
materiales

CONCLUSIONES
• Se puede afirmar que la satisfacción que expresan los/ as usuarios/ as que
reciben el servicio de ayuda a domicilio y de fisioterapia es satisfactoria y coin-
cide con la autovaloración que hace el personal que presta los servicios .
• En la actualidad se cubre el 100% de la demanda existente en el munici-
pio (universalización).
• Se observa que los requisitos para adjudicar el servicio de ayuda a domi-
cilio y de fisioterapia son bastantes flexibles, lo que supone que cualquier ciuda-
dano/ a tiene derecho a los mismos.
• Se ve necesario establecer un protocolo que recoja requisitos de alto,
medio y bajo umbral para prestar los servicios, acorde con la condiciones físi-
cas, sociales y sobre todo económicas , pues es preciso impregnar dicho servi-
cio con el principio de corresponsabilidad que recoge el Plan Estratégico
Sociosanitario del Ayuntamiento.
• Es preciso hacer un estudio prospectivo de la tendencia de la demanda
del Servicio de Ayuda a Domicilio y Fisioterapia para los próximos 2 años , pues

191
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

se precisa hacer una previsión en la planificación .


• Es necesario precisar los criterios de los contratos de compromiso entre
beneficiarios/ as, familiares y la Corporación Municipal, para garantizar una
mayor implicación de las familias en el cuidado y la atención.
• Es preciso mejorar la formación del personal para prestar con mayor cali-
dad las actividades básicas, instrumentales y avanzadas de la vida diaria.

BIBLIOGRAFÍA
• Camdessus, B.; Bonjean, M.; Spector, R.( 1995): Crisis familiares y anciani-
dad. Ed. Paidós, Barcelona.
• Cohen, D, Eisdorfer, Cl (1997): Cómo cuidar de tus padres cuando enveje-
cen. Ed. Paidós, Barcelona.
• Gil De La Cruz, M: (2000) Salud y fuentes de apoyo”. Eed. CIS (S.XXI), Madrid.
• Herrera Hernández, J.M; Arvelo Pérez, I ( 2006) (Dir): Plan Estratégico
Sociosanitario del Ilmo. Ayuntamiento de Santa Úrsula( 2005-2008). (En Prensa).
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• Moruno Miralles, P y Romero Ayuso, D,M ( 2005): Actividades de la vida dia-
ria. Ed. Masson. Barcelona
• Salgado Alba, A.; González Montalvo, J.I, Alarcón Alarcón, M,T. (1996):
Fundamentos prácticos de la asistencia al anciano”. Ed. Masson, Barcelona.
• Yanguas J,J;Letuniaria, F,J,, Leturia, M., Uriarte, A. (1998): Intervención psico-
social en gerontología (manual práctico)”. Ed. Cáritas Española; Madrid.

NOTAS
1 Camdessus, B. Bonjean, M., Spector, R. Ed. Piados(1995) “Crisis familiares y
ancianidad”. Barcelona.
2 Yanguas J.J. y otros (1998)“Intervención psicosocial en Gerontología”. Ed.
Cáritas Española. Madrid.
3 Salgado Alba y otros (1996): Fundamentos prácticos de la asistencia al ancia-
no”. Ed. Masson. Barcelona.
4 Yanguas J.J. y otros (1998)“Intervención psicosocial en Gerontología”. Ed.
Cáritas Española. Madrid.
5 Salgado Alba y otros; (1996)“Fundamentos prácticos de la asistencia al ancia-
no”. Ed. Masson. Barcelona.

192
ESTUDIO PROTOCOLORIZADO DE LA
EFICACIA DE LA COORDINACIÓN DE
TRABAJO SOCIAL ENTRE NIVELES
ASISTENCIALES SANITARIOS

SUSANNA TORRES
Trabajadora social Equipo de Atención Primaria de
Salud del Eixample, Casanova. CAPSE .

MALENA CARPALLO
Trabajadora social Equipo de Atención Primaria de
Salud del Eixample, Rosselló. CAPSE.

LLÜISA SERRAT
Trabajadora social Equipo de Atención Primaria de
Salud de Les Corts. Gesclínic.

ISABEL SALTO
Trabajadora socia Hospital Clínic de Barcelona,
Instituto Clínico del Tórax .
M. ÁNGELES GRANADOS
Trabajadora socia Hospital
Clínic de Barcelona, Maternidad.
LAIA ALEMANY
Técnico de Salud del CAPSE y Gesclínic.

JUSTIFICACIÓN
Históricamente el Trabajo Social Sanitario ha sido el responsable de la coor-
dinación, tanto de los casos individuales como de temas generales, con otras ins-
tituciones, centros, servicios..., en definitiva con la comunidad.
Ya a principios del siglo pasado, el Dr. Richard Cabot, al crear la primera
plaza de “inspectora social” marcó las bases que darían lugar al Trabajo Social
Sanitario. Y, en su tesis principal, asumió que para mejorar el diagnóstico clíni-
co y garantizar el seguimiento del tratamiento, es imprescindible conocer la

Junio 2006 193


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

situación social del paciente, dado que está será uno de los ítems importantes
de la adscripción terapéutica.
Situándonos ya en nuestros días pero partiendo de la tesis del Dr. Cabot,
podemos afirmar que el Trabajo Social Sanitario no sólo valora las posibilidades
del cumplimiento terapéutico, sino que, basándonos en que la coordinación, el
Trabajo Social Sanitario, adquiere una mayor dimensión al intentar garantizar la
continuidad del plan de trabajo al alta hospitalaria.
Tomando como punto de partida el hospital, la coordinación se desdobla en
dos vertientes: Trabajamos para garantizar el continuum asistencial, coordinán-
donos con otros servicios externos, habitualmente con la Atención Primaria sani-
taria (APS) para ayudar a que las orientaciones facilitadas desde el equipo hos-
pitalario se sigan con la Planificación del Alta Hospitalaria, también optimizamos
los tiempos medios de estada en el hospital. Cuando nos coordinamos y los
pacientes y/o familiares son conocedores de que fuera del hospital existen unos
profesionales que les espera, que conocen su situación sociosanitaria y sus nece-
sidades, no muestran tanta resistencia al alta.
Entonces, las tareas de coordinación se han liderado históricamente por el
Trabajo Social Sanitario. Pero hoy en día, con la desvaloración del Trabajo Social
sanitario por parte de otros colectivos sanitarios, a menudo, se considera al
Trabajo Social Sanitario como un mero gestor de recursos, debemos luchar para
demostrar la verdadera coordinación que realiza el Trabajo Social Sanitario.

Ventajas de la coordinación liderada por el Trabajo Social


Sanitario:
• Coordinación personalizada y verbal entre los profesionales implicado.
• Se llega a pactos entre los profesionales que permiten mantener informa-
do al paciente y/o familiar de manera continuada.
• El paciente y/o familiar marchan de alta conociendo la fecha de visita del
equipo de primaria.
• Se facilita y potencia la participación del paciente y/o familiar en el plan
de trabajo y la coordinación con el resto de servicios.

194
ESTUDIO P ROTOCOLARIZADO DE LA EFICACIA DE LA COORDINACIÓN DE TRABAJO SOCIAL

• La información es ágil y continuada en caso de cambios del plan de trabajo.


• Seguimiento y evaluación de la coordinación.
• Se trabaja para una atención integral.
• Permite obtener datos objetivos que nos permiten modificar y planificar
nuevas actuaciones.

Definición de coordinación:
“Disposición armónica, funcional y eficaz del trabajo de diferentes profesio-
nales para conseguir una unidad de acción a las intervenciones hacia un objeti-
vo común”(1)

Ámbito de actuación
El estudio se está llevando a cabo entre todos los servicios de un hospital de
agudos y tres centros de atención primaria de salud de su área de influencia.
El hospital tiene una población de referencia de unos 540 mil habitantes y
cada centro de atención primaria tiene una población de referencia de unos 35
mil habitantes.

Objetivos del estudio:


Con el estudio sobre la coordinación pretendemos demostrar la eficacia de
la coordinación del Trabajo Social Sanitario:
1. como herramienta para mejorar el cumplimiento terapéutico,
2. para garantizar la continuidad del plan de trabajo al alta hospitalaria,
3 para definir el perfil de los pacientes y sus cuidadores tributarios de inter-
vención social,
4. para detectar las necesidades de atención en el domicilio al alta.

METODOLOGÍA:
El estudio se inició en septiembre de 2004 y hasta septiembre de 2005 estu-
vimos diseñando el protocolo de coordinación (documento), la base datos y el
manual de instrucciones2 para cumplimentar el protocolo, con la ayuda de la
técnico de salud de unos de los centros de atención primaria, la Dra. Ana

195
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Benavides. Así la temporalización de la metodología resultó ser la siguiente:


1. diseño del protocolo de coordinación, de la base de datos y del manual
de instrucciones: de septiembre de 2004 a septiembre de 2005.
2. cumplimentación del protocolo (inicio de la recogida de datos): de octu-
bre de 2005 a diciembre de 2006.
3. explotación y análisis de datos de los protocolos (de los datos definitivos):
enero de 2007.
4. evaluación de los resultados obtenidos: primer trimestre de 2007.

Qué datos recoge el documento de coordinación:


Como ya comentamos en los objetivos aquello que pretendemos recoger
para poder explotar es:
1. Perfil de los pacientes tributarios de intervención social en el ámbito hos-
pitalario: edad, género, dependencia funcional y cognitiva, estado cognitivo,
si se trata de pacientes conocidos por la primaria y si se encuentran en segui-
miento por el programa de atención domiciliaria, convivencia, si tiene cuida-
dor principal o no, convivencia y si tiene algún recurso de soporte en el domi-
cilio
2. Perfil de los cuidadores de dichos pacientes: dependencia funcional y cog-
nitiva, habilidades para desarrollar las funciones de cuidador, relación emo-
cional entre el cuidador y el paciente, y si dispone de soporte formal o infor-
mal para desarrollar dicho rol.
3. Perfil de la coordinación: de donde proviene la demanda de coordinación,
cual es el principal objetivo de la coordinación, cuales son los objetivos secun-
darios, cuantos contactos requiere la coordinación
4. Perfil de las altas que han precisado coordinación: destino más habitual al
alta (domicilio, centro sociosanitario, centro residencial, otros), si se han rea-
lizado visitas previas por parte de algún profesional de la atención primaria,
en caso de ser alta al domicilio, si marchan con una visita concertada con la
atención primaria y si esta se realiza en las 24 / 48 horas posteriores al alta.

196
ESTUDIO P ROTOCOLARIZADO DE LA EFICACIA DE LA COORDINACIÓN DE TRABAJO SOCIAL

RESULTADOS
Teniendo en cuenta que nos encontramos aproximadamente a la mitad de la
recogida de datos, con los datos actuales sólo hemos podido describir el perfil
de los pacientes afectados y sus cuidadores, qué tipo de coordinación realizamos
y a qué acuerdos llegamos y describir el alta y la coordinación en ésta.
Así, nos hemos encontrado que el perfil del paciente que promueve la coor-
dinación entre el hospital de agudos y la atención primaria o viceversa es el
siguiente:
En un 62% son mujeres, la edad media es de 79 años. El 46.6% son depen-
dientes funcionalmente y el 25.9% presentan deterioro cognitivo durante el
ingreso hospitalario. El 30% son casos conocidos por la atención primaria y se
encuentran en seguimiento según programa de atención domiciliaria. El 56.9%
no tienen ningún recurso de soporte en el domicilio, el 36.2% viven solos, el 31%
el cuidador principal es la pareja y el 27.6% no tienen cuidador.
Por lo que se refiere al perfil del cuidador principal, ya hemos comentado
arriba que el 31% son las parejas. El 11.9% de los cuidadores presentan depen-
dencia funcional y el 95.2% no presenta deterioro cognitivo. El 50% presenta
facilidad en las habilidades para cuidar, pero el 38.1% presenta dificultades y el
9.5% es incapaz de comprender y aceptar la enfermedad y el tratamiento y no
lo puede llevar a cabo. Haciendo referencia a la relación emocional existente
entre el cuidador y el paciente, encontramos que en el 50% de los casos la rela-
ción es satisfactoria, en el 28.6% es insatisfactoria y en el 7.1% (tres casos) exis-
ten malos tratos. El 52.4% de los cuidadores disponían de algún tipo de soporte
externo, bien fuera otro familiar o recursos sociales formales.
En la mayoría de los casos la demanda de coordinación está promovida por
la atención primaria (72.4%); el objetivo más prevalente que genera dicha coor-
dinación es “poner en conocimiento situación de riesgo” con un 39.7%, conlle-
vando otros motivos de coordinación “informar, ampliar/traspasar” con un
20.6%. El número medios de contactos que han generado las coordinaciones son
de 2.2 contactos (siendo el mínimo 1 y el máximo 5).
Normalmente el acuerdo al alta, pactado entre todos los agentes implicados

197
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

(agudos, primaria, paciente y/o cuidador –en función de sus capacidades-) es


“seguimiento desde ABS”, no teniendo que ser modificado en la mayoría de los
casos (84.3%).
Cabe destacar aquellos casos en los que durante el ingreso hospitalario, bien
el paciente bien el cuidador y/o la familia han sido atendidos también por los pro-
fesionales de la atención primaria (la mayoría por trabajo social) en el propio
hospital o en el centro de atención primaria. Eso es posible a la cercanía física
entre el hospital de agudos y el centro de atención primaria. Estas intervencio-
nes han sido valoradas muy positivamente por los pacientes y sus cuidadores y
familiares, ya que podían resolver dudas con sus profesionales de primaria (res-
ponsables del seguimiento al alta) durante el ingreso y en algunos casos cono-
cer a los profesionales de referencia en la atención primaria.
El destino al alta que más se ha dado ha sido el traslado a centro sociosani-
tario en un 49% , seguido por alta al domicilio de origen. Una vez el paciente es
dado de alta, aquellos que volvían al domicilio de origen, marchaban con una
visita concertada para el seguimiento por parte de la primaria.

CONCLUSIONES
A pesar que todavía no disponemos de los datos definitivos porque el perio-
do del estudio no ha finalizado aún, al explotar los datos para presentar el tra-
bajo, podemos empezar a concluir que, en estos casos, la coordinación:
1. No ha facilitado el alta hospitalaria.
2. Ha potenciado la participación del paciente y su familia en el plan de tra-
bajo.
3. Hemos obtenido datos objetivos que nos ha dotado de plasticidad en los
planes de trabajo, permitiéndonos modificar y planificar nuevas actuaciones
según necesidades.
4. Ha aumentado la confianza en el sistema sanitario y la satisfacción tanto
de los profesionales implicados como de los usuarios.

198
ESTUDIO P ROTOCOLARIZADO DE LA EFICACIA DE LA COORDINACIÓN DE TRABAJO SOCIAL

BIBLIOGRAFÍA
MARTÍNEZ ROMÁN, A. Et. Alt. La coordinación de los servicios sociales.
Universidad de Alicante.
NOVELLAS, A. Et Alt. (1998) Treball Social en cures pal·liatives. Servei Cátala de
la Salut. Societat Catalano Balear de Cures Pal·liatives.
GÓMEZ BATISTE, X. Et alt (1990) Atenció domiciliaría. Monografías Clínicas en
Atención Primaria, pp. 131-149. Barcelona. DOYMA.
GARCÍA, E.D. (1994) Asistencia domiciliaria. La muerte en casa. Coodinación
entre los distintos niveles asistenciales.
“Cuidados paliativos e intervención psicosocial en enfermos terminales”,
tema 12, pp. 229-251 ICEPSS, Las Palmas.
1- Ander-Egg, E. “Diccionario del Trabajo Social”. Ed. Ateneo.
2 - documento en el que se define cada concepto para que toda persona
que cumplimente el protocolo entienda lo mismo.
3 - esperamos poder presentar algunos resultados preliminares en el congreso.

199
PROGRAMA DE APOYO A
FAMILIAS CON PERSONAS
MAYORES Y / O DEPENDIENTES

ROSALÍA AGUDO GONZÁLEZ


Trabajadora Social. Asociación Socio-Cultural Adultos Cartuja. Granada.

INTRODUCCIÓN
ZNTS: Zona Norte de la ciudad de Granada.
La Zona Norte de la ciudad de Granada (barrios de Cartuja, La Paz y
Almanjáyar) constituye una de las denominadas Zonas con Necesidades de
Transformación Social, antes Barriadas de Actuación Preferente, según el
Decreto 202/89 de 3 de Octubre por el que se crea el Plan de Barriadas de
actuación Preferente.
Estas zonas se definen como “aquellos espacios urbanos claramente delimi-
tados, en cuya población concurren situaciones estructurales de pobreza grave
y marginación social, y en los que son significativamente apreciables problemas
en las siguientes materias:
- vivienda, deterioro urbanístico y déficit en infraestructura, equipamiento y
servicios públicos.
- elevados índices de absentismo y fracaso escolar.
- altas tasas de desempleo, junto a graves carencias formativas o profesio-
nales.
- significativas deficiencias higiénicas y sanitarias.
- fenómenos de desintegración social.”
Estas características son extensibles a la Zona Norte de la ciudad de
Granada, área con un alto índice de exclusión social, entendido este término no

Junio 2006 201


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sólo como la insuficiencia de recursos económicos sino ampliándolo a la falta de


participación en el mundo socio laboral y a la dificultad de acceder a bienes bási-
cos como vivienda, educación o salud. Según el Consejo de Empleo y Política
Social el fenómeno de la exclusión social tiene varias dimensiones: familias
desestructuradas, bajas rentas, alto índice de desempleo, adicciones, necesidad
de vivienda y servicios públicos.
Así frente a la exclusión social no basta luchar limitándose a una sola de sus
dimensiones sino que es necesario un abordaje integral, abordaje que debe ser
realizado de forma conjunta y coordinada desde las diferentes instituciones y
administraciones.

Envejecimiento de la población.
El envejecimiento de la población se evidencia como una expresión más de
la espectacular mejora del marco material y social de nuestra sociedad, como
resultado de las mejores condiciones de vida permitidas por la industrialización
y el desarrollo económico.
En nuestro país hay aproximadamente 7 millones de personas mayores de
65 años, lo que representa el 17% de la población total. Se sitúa así España entre
los cinco países de la Unión Europea con mayor número de personas en edad
avanzada, y entre los cinco países del mundo con población más envejecida. Nos
encontramos además ante un progresivo incremento de la proporción de los de
más edad: los octogenarios superan el millón y medio de personas, el 3’8% de
la población española total, y el 22’5% de los mayores de 65 años .
Importante me parece destacar también el desequilibrio numérico en la pro-
porción hombre / mujer, la cuál se sitúa en 89’6/100 a los 65 años y en 42/100
a los 80 años.
En cuanto al proceso de envejecimiento no podemos decir que todos enve-
jecemos de la misma forma, así el concepto de salud en la vejez está estrecha-
mente relacionado con la capacidad funcional, tanto, que el indicador clásico de
esperanza de vida tiende a sustituirse por el de esperanza de vida libre de dis-
capacidad. La tendencia de la capacidad funcional a disminuir a medida que se

202
P ROGRAMA DE APOYO A LAS FAMILIAS CON PERSONAS MAYORES Y/ O DEPENDIENTES

envejece, ya sea como consecuencia de enfermedades crónicas o del proceso


natural de pérdida de vitalidad, es el origen de los problemas de dependencia y
de la necesidad de cuidados de larga duración.
En la actualidad, el número de personas mayores de 65 años con discapaci-
dad en España asciende a 2.072.652, lo que supone el 32’2% de personas de
este grupo de edad. En Andalucía en el año 2000 la proporción era del 20% .

JUSTIFICACIÓN
El envejecimiento de la población unido a trasformaciones sociales como
cambios en la estructura familiar o la incorporación de la mujer al mercado
laboral, hace que cada vez esté siendo más necesario el apoyo en la atención a
personas con algún tipo de dependencia, lo cual pensamos , y como bien seña-
la en el III Plan Andaluz de Salud, va a suponer y ya está suponiendo un impor-
tante consumo de servicios. Nos referimos a todo el campo de servicios rela-
cionado con la atención a las dependencias: centros de estancia diurna, resi-
dencias, teleasistencia o ayuda a domicilio...
En concreto, nosotros vamos a centrarnos en el servicio de atención domi-
ciliaria y en la profesión de auxiliar de ayuda a domicilio como nuevo yacimien-
to de empleo y con unas buenas perspectivas de futuro, sobre todo si llega a
consolidarse el Sistema Nacional de la Dependencias.
Por otro lado, uno de los objetivos de la Asociación Socio Cultural Adultos
Cartuja es trabajar la inserción socio laboral de la población más desfavorecida
de la Zona Norte. Así aprovechando esta coyuntura, en el año 2003 se pone en
marcha el Programa de Apoyo a Familias con Personas Mayores y/o
Dependientes, a través del cuál se va a hacer frente a la exclusión social en
diferentes dimensiones de la misma: por un lado trabajaremos la formación e
inserción socio laboral y por otro trataremos de mejorar el bienestar de la pobla-
ción de la zona que presente algún tipo de dependencia, principalmente la pobla-
ción mayor de 65 años. Así, nuestro Programa va a consistir en capacitar a un
grupo de personas de la Zona Norte de la ciudad para ejercer posteriormente
como auxiliares de atención domiciliaria.

203
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Siguiendo las directrices del III Plan Andaluz de Salud, en concreto cuando
señala que “las dependencias van a requerir una atención integral que deberá
ser abordada no sólo por salud sino por el resto de áreas” , y como ejemplo de
la posibilidad de trabajo intersectorial, el Convenio que suscribe nuestro
Programa está firmado por diferentes entidades y Administraciones que traba-
jan en la Zona Norte de Granada, subrayando así la importancia del trabajo con-
junto y coordinado entre las diferentes entidades públicas y privadas: Asociación
Anaquerando, Asociación Trabajadoras del Hogar, Colectivo Salud Norte,
Ayuntamiento de Granada, Consejería para la Igualdad y Bienestar Social,
Consejería de Salud y Asociación Socio Cultural Adultos Cartuja, siendo esta últi-
ma la que gestiona el Programa.

OBJETIVOS
Objetivo General
El presente Programa se plantea con un doble objetivo:

1. Prestar apoyo a familias de los barrios de Cartuja, La Paz y Almanjáyar


que cuentan en su seno con personas mayores y/o dependientes, y que por sus
cargas de trabajo y/o formativas viven con angustia la presencia de éstas.
2. Procurar la inserción socio-laboral de un grupo de personas de la misma

204
P ROGRAMA DE APOYO A LAS FAMILIAS CON PERSONAS MAYORES Y/ O DEPENDIENTES

zona cuyo perfil sea similar al de los demandantes del Salario Social.

Objetivos Específicos
1. Prestar apoyo a familias de los barrios de Cartuja, La Paz y Almanjáyar
que cuentan en su seno con personas mayores y/o dependientes, y que por sus
cargas de trabajo y/o formativas viven con angustia la presencia de éstas.
a. Realizar un estudio de las necesidades de cada núcleo familiar.
b. Informar y asesorar a las familias sobre recursos a los que pueden acce-
der.
c. Gestionar los recursos necesarios para responder a las necesidades
detectadas en cada caso.
d. Realizar un seguimiento de las familias integrantes del Programa.
e. Proporcionar apoyo emocional y funcional a las personas usuarias así
como a sus cuidadores/as principales.
2. Procurar la inserción socio-laboral de un grupo de personas de la misma
zona cuyo perfil sea similar al de los demandantes del Salario Social.
a. Dotar a las participantes de los conocimientos básicos en la atención a
personas con algún tipo de dependencia.
b. Dotar a las participantes de las habilidades necesarias para el trato con
las personas mayores y/o dependientes, así como sus cuidadores/as principales.
c. Formar a las participantes en hábitos laborales y habilidades sociales.
d. Reforzar la autoestima del grupo de participantes.
e. Promover en ellas capacidades e inquietudes para insertarse, una vez ter-
minado el Programa, en el mundo laboral “normalizado”.
f. Promover el cambio en el seno de sus propias familias.

CONTENIDO DEL PROGRAMA


El Programa consta de dos fases:
Formación
La etapa formativa consiste en un curso de 125 horas de duración (50% teó-
rica, 50% práctica). Los contenidos del curso están relacionados con materias
referentes al proceso de envejecimiento así como con la atención a personas

205
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

con algún tipo de dependencia. Está impartido por personal profesional de los
Centros de Salud de Cartuja y Almanjáyar participando también profesionales de
otras entidades como los SS.SS. Comunitarios Norte, Centro de Día Polígono de
Cartuja, U.E.D. La Paz, IMFE Norte y la propia Asociación Socio Cultural
Adultos Cartuja.
La formación es continua durante todo el periodo de contratación, existien-
do una persona encargada de supervisar el trabajo de las auxiliares en cada
domicilio.
Contratación
Una vez superada la fase de formación, las participantes son contratadas
por la Asociación Socio Cultural Adultos Cartuja durante 6 meses. En este tiem-
po van a trabajar como auxiliares de ayuda a domicilio en la Zona Norte. Al
mismo tiempo se lleva a cabo un seguimiento muy de cerca del trabajo realiza-
do por ellas así como de la evolución y cambios que se van produciendo tanto a
nivel individual como familiar.

METODOLOGÍA
Selección de auxiliares de atención domiciliaria
La selección de participantes en el Programa se realiza a partir de las deri-
vaciones de las entidades firmantes del Convenio.
Selección de familias beneficiarias
La selección de las mismas se realizará por el equipo técnico. Las diferen-
tes familias serán derivadas por diferentes vías (anexo I):
- Centros de Salud de Cartuja y Almanjáyar: son las principales entidades que
derivan usuarios ya que es desde Atención Primaria en Salud desde donde se
identifica cualquier tipo de dependencia e incluso se prevé la necesidad de aten-
ción. El Centro de Salud es el primer contacto de las personas mayores o enfer-
mas. La derivación de usuarios se realiza a través de las trabajadoras sociales
de ambos centros, siendo la primera visita normalmente de forma conjunta por
ésta y la trabajadora social del Programa. En ocasiones son también derivados
usuarios directamente por el personal sanitario de las diferentes Unidades de

206
P ROGRAMA DE APOYO A LAS FAMILIAS CON PERSONAS MAYORES Y/ O DEPENDIENTES

Atención Familiar (UAF).


- Otras entidades de la zona: Centro de Día Polígono de Cartuja, SS.SS.
Comunitarios Norte, Centro de Día y U.E.D. La Paz, Parroquias...
- Cualquier vecino que conozca o padezca una situación de necesidad rela-
cionada con los objetivos de nuestro Programa.
- Desde el Programa se presta apoyo además a dos instituciones de la zona:
Residencia Inmaculada María y Pisos Tutelados de San Vicente de Paúl.
Criterios de selección:
- Situación socio-familiar
- Autonomía personal
- Situación de salud
- Apoyo de la red familiar
- Apoyo de la red social (vecinos, amigos…)
- Apoyo de la red formal (instituciones, asociaciones…)
- Ingresos económicos
- Situación de la vivienda

INTERVENCIÓN / ACTIVIDADES
Tareas realizadas por las auxiliares de ayuda a domicilio (anexos II y III)
Las tareas realizadas con cada núcleo familiar van a variar dependiendo de
la capacidad funcional de la persona atendida, entendida ésta como el grado de
autonomía que se posee para la realización de las actividades básicas de la vida
diaria (moverse dentro de la casa, vestirse, asearse, tomar un baño o ducha,
usar el WC, controlar los esfínteres, desplazarse del sillón a la cama y viceversa
o subir y bajar escaleras) o las actividades de la vida diaria instrumentales (salir
a caminar, hacer compras, realizar tareas del hogar, preparar la comida, tomar
la medicación...)
Destacar como principales trabajos realizados el acompañamiento en salidas
para realización de determinadas gestiones, fundamentalmente visitas al Centro
de Salud o al especialista, aseo personal, tareas del hogar o compras.
Como dato importante, la realización de numerosas limpiezas de choque en

207
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

domicilios detectados con unas condiciones higiénico-sanitarias totalmente defi-


cientes.

Intervención (anexo IV)


Es importante además el trabajo de seguimiento que se realiza con cada una
de las familias usuarias. Una vez realizada la valoración de la situación familiar
se establece un plan de intervención, se informa de los recursos a los que pue-
den acceder y se les incentiva a utilizarlos si le son necesarios. Así, numerosas
familias cuentan ya en su domicilio con un dispositivo de teleasistencia o tienen
comida a domicilio, a la vez que se les apoya y orienta en diferentes trámites
(minusvalías, pensiones, solicitud de determinadas prestaciones...)
Se trata de un trabajo cercano a la realidad de cada familia para realizar así
una buena valoración de la situación y aplicar los recursos convenientemente,
pensando siempre en el máximo bienestar de los usuarios.
Destacable es también la intervención referente a la salud, realizando tare-
as como citas para especialistas, recetas, curas o control de medicación.

EVALUACIÓN
Desde que dio comienzo nuestro Programa en el año 2003, se han llevado a
cabo 5 ediciones del mismo, habiendo trabajado la inserción laboral con 63 per-
sonas e intervenido en 120 domicilios (un total de 219 usuarios).
Inserción Socio Laboral
Hasta el momento se ha trabajado con un total de 63 personas (62 mujeres
y 1hombre). Se han incorporado al mundo laboral “normalizado” 30 de ellas,
teniendo en cuenta que la 5ª edición del Programa acaba de finalizar y aún se
está trabajando con este último grupo.
Intervención con familias
Se ha intervenido con 120 familias y un total de 219 usuarios.
El Programa no se ha centrado únicamente en la atención a las dependen-
cias sino que se ha realizado una intervención tanto a nivel individual como fami-
liar.
Es importante destacar el cambio producido en los núcleos familiares aten-

208
P ROGRAMA DE APOYO A LAS FAMILIAS CON PERSONAS MAYORES Y/ O DEPENDIENTES

didos de forma los usuarios manifiestan encontrarse más tranquilos a la hora de


enfrentarse a determinadas tareas o ante la realización de ciertas gestiones. En
concreto se observa:
- en el caso de cuidadores principales, disminución en el nivel de estrés ante
la disponibilidad de más tiempo para ellos al poder realizar actividades que habí-
an tenido que abandonar.
- En cuanto a personas que viven solas, aumento de la motivación para la
realización de actividades como salir a pasear o asistir a un centro de Día; mejo-
ra en su bienestar personal al compartir algunos momentos del día en compa-
ñía de las auxiliares.

CONCLUSIONES
1. Salud detectora de dependencias.
2. El trabajo coordinado entre trabajadora social del Programa y trabajado-
ras sociales de Salud y Servicios Sociales es esencial para la intervención.
3. No existe copago: gratuito. Pensamos que esto es negativo.
4. Programa novedoso: atención dependencias + inserción laboral.
5. Perfil auxiliares: mujer entre 20 y 45 años, soltera con cargas, separada
con cargas o convivencia con malos tratos o ausencia de responsabilidad por
parte de la pareja. Desestructuración familiar.
6. Perfil usuarios: personas mayores, solas, con bajos ingresos y fenómenos
de desestructuración familiar.
7. Experiencia extrapolable a cualquier Centro de Salud situado en una Zona
con Necesidades de Transformación Social.

BIBLIOGRAFÍA
III Plan Andaluz de Salud 2003-2008.
Informe SESPAS 2004. Sociedad Española de Salud Pública y Administración
Sanitaria.
Decreto 202/89 de 3 de octubre por el que se crea el Plan de Barriadas de
Actuación Preferente.
Me moria Prog rama de Apoyo a Familias con Pe rsonas Mayore s y/o

209
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Dependientes 2005.

ANEXOS

210
P ROGRAMA DE APOYO A LAS FAMILIAS CON PERSONAS MAYORES Y/ O DEPENDIENTES

211
PERSPECTIVA DE DOCE AÑOS
DE TRABAJO SOCIAL
EN UN SERVICIO
HOSPITALARIO DE GERIATRÍA
MERINO C.
MAGANTO MA.
ESPEJO M.
MORA J.
BARRENECHEA S
SILVEIRA L.
Unidad de Trabajo Social. Servicio de Geriatría. Hospital Clínico San Carlos. Madrid.

PALABRAS CLAVE:
Mayores, recursos, dependencia.

INTRODUCCIÓN
El Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid funciona como
tal desde el año 1987, si bien existía como Unidad de Geriatría a partir de 1984. La
filosofía de este Servicio es ofrecer un plan de atención integral, individualizado y con-
tinuado a los ancianos, especialmente a aquellos con mayor complejidad, con la inten-
ción de mantenerlos en la comunidad con el mayor grado de independencia posible.
Para poder llevar a cabo la atención integral del anciano, se cuenta con diversos
profesionales que trabajan en equipo entre los que se encuentra, desde la creación del
Servicio, una trabajadora social. A partir del año 2002 se amplió a dos trabajadoras
sociales.
Las diferentes Unidades Asistenciales que tiene el Servicio de Geriatría son
las siguientes:
Unidad de Agudos: atiende enfermos con las características de paciente

Junio 2006 213


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

geriátrico (“edad superior a los 75 años, presenta pluripatología relevante, el


proceso o enfermedad principal tiene carácter incapacitante, existe patología
mental acompañante o predominante, hay problemática social en relación con
su estado de salud limitaciones socio-familiares”I ) y que presentan un problema
médico agudo.
Unidad de Media Estancia: atiende pacientes procedentes de otras unidades
hospitalarias que han superado su proceso agudo, han sufrido pérdida del grado
de independencia, deben completar su recuperación y no están aún en condi-
ciones de ir al domicilio.
Hospital de Día: su finalidad es atender ambulatoriamente a pacientes que
precisen completar la recuperación física o poner en marcha algunos planes de
valoración o tratamiento específico (terapia cognitiva, actuación ante procesos
médicos complejos, intervención de enfermería, educación sanitaria).
Unidad de Consultas Externas: su función principal es realizar una valoración
integral del anciano y establecer los planes diagnósticos y terapéuticos más ade-
cuados para los procesos patológicos más específicos (demencia, caídas, incon-
tinencia, deterioro funcional, malnutrición, etc.).
Unidad de Atención a Domicilio: dirigida a pacientes con grados moderado-
severo de dependencia y que precisan una atención específica por el equipo
geriátrico (médicos, enfermera, trabajadora social). Colabora con Atención
Primaria para tratar de mantener al paciente anciano lo más estable y con el
mayor confort en su domicilio.
Además, tiene una Unidad de Interconsultas que atiende a pacientes mayo-
res frágiles o complejos ingresados en otros Servicios (fundamentalmente qui-
rúrgicos) y cuya actividad de atención social no ha sido recogida en este estu-
dio por ser llevada a cabo por los trabajadores sociales de los diferentes
Servicios a los que los geriatras prestan su apoyo.
El estudio que se presenta a continuación recoge los datos correspondientes
a la actividad asistencial de la Unidad de Trabajo Social de nuestro Servicio de
Geriatría durante los últimos doce años, en consonancia con el motivo de este
Congreso que lleva por título “seguimos trabajando”.

214
P ERSPECTIVA DE DOCE AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN UN SERVICIO HOSPITALARIO DE GERIATRIA

OBJETIVOS
Los objetivos del trabajo son:
•Dar a conocer las demandas sociales atendidas a lo largo de doce años en
un Servicio Hospitalario de Geriatría.
•Analizar la influencia en dichas demandas de diversos factores sociodemo-
gráficos, como son: el sexo, la edad, el lugar de residencia o el modo de convi-
vencia. Estudiar su evolución en el tiempo.

MATERIAL Y MÉTODO
Para realizar este trabajo descriptivo:
Se han estudiado las historias sociales abiertas desde enero de 1994 hasta
diciembre de 2005.
-Se han analizado los recursos más demandados.
-Se ha seguido la evolución en la aplicación de los recursos a lo largo de
estos doce años.
-Se han valorado los siguientes aspectos:
-Sexo.
-Edad.
-Lugar de la vivienda (zona céntrica o periferia).
-Situación de convivencia (solo, con cónyuge o persona mayor, con hijo o
persona más joven, rotando entre familiares, en centro residencial).
Se ha tenido en cuenta el nivel asistencial en el que fue atendido el paciente:
-Unidad de Agudos.
-Unidad de Media Estancia.
-Hospital de Día Geriátrico.
-Consultas Externas.
-Atención Geriátrica a Domicilio.
El análisis estadístico se lleva a cabo mediante comparación de proporciones
y medias con nivel de confianza del 95%. Se utiliza el programa estadístico SPSS
11.0

215
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

RESULTADOS
Durante los últimos doce años (enero de 1994 y diciembre de 2005) han sido
atendidos por la Unidad de Trabajo Social (UTS) de nuestro Servicio de Geriatría
un total de 2.929 pacientes. En la tabla 1 se reflejan las principales variables de
la muestra según Unidades Asistenciales.
TABLA 1. Descripción general de la muestra

EDAD: Los ancianos atendidos por la UTS tienen una edad bastante eleva-
da, ya que la media es de 84,6 años, con una desviación estandar (DE) de 7,3,
siendo los valores máximo y mínimo de 106 y 54 años respectivamente.
Entre las mujeres la edad media es de 85,3 años (DE: 7,1) y los varones tie-
nen una edad media de 83,4 (DE: 7,4 años).
Los más jóvenes corresponden a los atendidos en el Hospital de Día: su
media de edad es de 78,3 años.
Los más ancianos son los atendidos en las unidades de Atención Geriátrica
a Domicilio, Agudos y Media Estancia, cuya media supera en todos los casos los
85 años.
En el periodo estudiado la proporción de mayores de 90 años atendidos
crece a razón de un 0,5% anual.
SEXO: en cuanto a la distribución por sexos, se observa un mayor número
de mujeres (63%), lo que se hace más evidente en los mayores de 90 años
(70,1%)(p<0,001), lo que se corresponde con la situación general de la pobla-
ción de esa misma edadII.
SITUACIÓN DE CONVIVENCIA: el 23,5% de los ancianos de nuestra
muestra vive solo y un 34,7% con otra persona mayor únicamente; datos ambos

216
P ERSPECTIVA DE DOCE AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN UN SERVICIO HOSPITALARIO DE GERIATRIA

que son superiores a la media de este grupo de edad en la población españolaiii


y que llama especialmente la atención cuando estamos hablando de una mues-
tra con una situación clínica compleja y con importante dependencia funcional
y/o psíquica. Hay que aclarar que en nuestra muestra la situación de vivir solo
disminuye con la edad (el 20,7% en los mayores de 90 años) (p=0,052) fren-
te a otras formas de convivencia.
LUGAR DE RESIDENCIA: nuestro Centro es un Hospital de tercer nivel
que atiende un área urbana de algo más de medio millón de habitantes, de los
que son mayores de 65 años más de 100.000 personas. Si bien es urbano el lugar
de residencia, hay dos zonas diferenciadas: una zona céntrica ( Junta Municipal
de Centro y Junta Municipal de Chamberí) con un 36,2% de la muestra, y una
zona periférica (Alcorcón, Junta Municipal de Latina y Junta Municipal de
Carabanchel). A más edad (mayores de 90 años) hay mayor proporción de
pacientes procedentes de centro urbano frente a la periferia (p<0,001).
RECURSOS SOLICITADOS: se solicitaron un total de 6.637 recursos (en
promedio 2,27 por persona). Los mayores de 90 años solicitan menos recursos:
2,15 frente a 2,31 (p=0,003), ya que en más alta proporción viven acompaña-
dos. También se observa que los varones, quienes viven solos y quienes viven en
zona céntrica solicitan más recursos que el resto.
En la tabla 2 se reflejan los recursos más destacados por Unidad Orden de
recursos más destacados.

217
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

La Residencia Pública Asistida ha sido el recurso más demandado, requeri-


do por casi la mitad de los enfermos atendidos, lo que se hace más evidente en
la Unidad de Agudos (por el 52,2%) y en la Unidad de Atención a Domicilio
(42,5%).
La Ayuda a Domicilio Pública es solicitada también en una muy alta propor-
ción (40,6%), siendo ésta más elevada entre los enfermos ingresados (Unidad
de Agudos y UME).
La Residencia Privada Asistida (23%) se suele plantear en un intento de pro-
porcionar cobertura rápida y eficaz a los enfermos que al alta hospitalaria pre-
cisan atención residencial, en tanto que consiguen plaza en una Residencia públi-
ca de exceso y largo trámite burocráticoIV.
La Ayuda a Domicilio Privada (19,5%) también se plantea en muchos casos
mientras se consigue la ayuda a domicilio pública y para completar ésta que, en
muchos casos, no cubre las necesidades de atención de las personas mayores
dependientes aún cuando cuenten con apoyo informal.
El Centro de Día Geriátrico es el recurso que con mayor frecuencia se soli-
cita desde el Hospital de Día (para un 63,5% de los enfermos atendidos), con
el fin de continuar el tratamiento rehabilitador iniciado en el mismo. Este recur-
so aplicado desde la Unidad de Consultas suele ir dirigido a personas con dete-
rioro cognitivo, con el objetivo de mantener el mejor nivel posible de autonomía
personal y apoyar a las familias o cuidadores.
El alto porcentaje de enfermos atendidos en la Unidad de Atención a
Domicilio a los que se ha tramitado su ingreso en una ULE (Unidad Hospitalaria
de Larga Estancia) (21,3%), nos puede dar una idea de la situación de depen-
dencia y necesidades de cuidados en que se encuentran los enfermos atendidos
en esa unidad asistencial.
Precisamente, para descarga del familiar es para lo que se suele recurrir

218
P ERSPECTIVA DE DOCE AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN UN SERVICIO HOSPITALARIO DE GERIATRIA

desde Atención a Domicilio a la solicitud de Residencia Temporal Pública (15%).


En la unidad de Agudos, en UME y en Hospital de Día, la utilización de dicho
recurso suele ser como convalecencia.
Desde el Hospital de Día es desde donde se pone más en contacto a los
ancianos con Asociaciones de Autoayuda y Voluntariado (18,5%).
Teleasistencia: este recurso, dirigido a personas que viven solas o pasan
mucho tiempo solas, ha sido utilizado en mayor medida por los enfermos de
Hospital de Día (16,4%) y de UME (12,5%).
Otros importantes recursos solicitados, aunque en menor medida que los
anteriores, han sido: Asesoramiento Jurídico (que se refiere a trámites de
Incapacitación, Tutela e Ingreso Involuntario en Residencia y fue aplicado en un
5,8% de los enfermos atendidos), residencia pública de válidos (2%), residencia
privada de válidos (1,8%), ayudas económicas para arreglo de vivienda o pago
de residencias (7,1%), prestaciones de prótesis (6,1%) u otros tipos de presta-
ciones sanitarias (3,1%).
Como se puede observar, los recursos solicitados por los ancianos de esta
muestra van dirigidos en gran medida a personas en situación de dependencia
severa y gran dependencia y sólo una mínima parte precisó recursos para per-
sonas autónomas e independientes (por ejemplo: residencia de válidos).

EVOLUCIÓN DE LA DEMANDA
Con el paso de los años, y fundamentalmente a partir del año 2000, se apre-
cia una disminución en la proporción de recursos aplicados por paciente, lo que
sugiere una mejor adecuación en el proceso de valoración (fig. 1).
Figura 1. Evolución de la demanda en 12 años.

219
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

En cuanto a la evolución de los recursos más frecuentes, no parecen haber


sufrido cambios importantes en el periodo estudiado, aunque se encuentra un
ligero incremento de recursos para pacientes con grandes necesidades asisten-
ciales (ULE) (figura 2). En la misma figura se observa incluso una cierta dis-

minución en los recursos de residencias asistidas y ayudas a domicilio (tanto


públicas como privadas); probablemente esto sea debido a que se trata de
recursos conocidos e implantados en nuestra Sociedad y a los cuales ya han teni-
do acceso algunos de los enfermos antes de ser atendidos en nuestro Servicio.

ALGUNAS REFLEXIONES
El hecho de realizar un estudio transversal como el presente, además de des-
cubrir algunos aspectos de determinados sectores de población, Figura 2.
Evolución de los recursos más frecuentes puede tener también un efecto de
reflexión sobre el trabajo que realizamos a diario, a veces movidos por la rutina.
Los cambios que se van produciendo en la población en general y en los
mayores en particular son cambios muy graduales, de forma que no es fácil
detectarlos en un análisis que incluya tan sólo 12 años. Sin embargo van aflo-
rando algunas tendencias que pueden ser significativas de cambios más profun-
dos. Pero será el estudio en periodos más prolongados los que demuestren la
confirmación de dichos cambios.

220
PERSPECTIVA DE DOCE AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN UN SERVICIO HOSPITALARIO DE GERIATRÍA

El incremento de la esperanza de vida, más acusada en las mujeres, se refle-


ja en los datos demográficos de este estudio, confirmándolos, lo que poco a poco
va planteando nuevos retos, como es la atención integral al cada vez mayor
número de personas en situación de dependencia.
Al mismo tiempo la propia evolución de las expectativas de la población, la
reivindicación de una mayor calidad de vida en el tramo final de la existencia,
los avances técnicos y sociales, llevan al planteamiento de compaginar los pro-
blemas de dependencia no desde la ruptura del anciano con su entorno de vida,
sino desde la permanencia en el propio domicilio o su medio natural. En este
sentido, aunque han surgido nuevos recursos, en ocasiones se echa de menos
una cobertura socio-sanitaria que satisfaga nuevas necesidades de los mayo-
resV VI.
Sin que debamos considerarlo como la panacea o solución de todos los pro-
blemas, hay que saludar el recién aprobado proyecto de “Ley de Promoción de
la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia”,
que venía siendo demandando desde hace tiempo por gran parte de la sociedad
y de los que trabajamos con personas en situación de dependencia VII, y que supo-
nemos tendrá un impacto positivo en los ancianos atendidos en nuestro Servicio
ya que, como hemos podido constatar, se trata de ancianos en situación de
dependencia y con grandes necesidades de atención.

CONCLUSIONES:
El análisis observado en este estudio revela una demanda dirigida a una
población cada vez más anciana, lo cual, además de estar en consonancia con
la evolución demográfica de la sociedad española en general, destaca de forma
más acusada en los ancianos atendidos en las áreas de influencia de nuestro
Hospital.
Además los ancianos atendidos muestran mayores necesidades asistenciales,
quizás como consecuencia de su avanzada edad.

BIBLIOGRAFIA

221
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

INSALUD:” Criterios de ordenación de servicios para la atención sanitaria a las


personas mayores”. Ed. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid. 1995.
Observatorio de personas mayores. Informe 2002. Ministerio de Trabajo y
Asuntos Sociales
Ibid.
Maganto MA, Salinas E, Merino C. “Factores relacionados con la consecución de
residencia pública asistida tras ingreso en una unidad hospitalaria de
Geriatría”. III Congreso de Trabajo Social de Madrid. Ed. Colegio Oficial de
Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales de Madrid. 2003. Pag. 179-
188.
Defensor del pueblo. “La atención sociosanitaria en España: perspectiva geron-
tológico y otros aspectos conexos”. Recomendaciones del Defensor del
Pueblo e Informes de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y de la
Asociación Multidisciplinaria de Gerontología.. Ed. Oficina del Defensor del
Pueblo. Madrid. 2000.
Maravall, H. “Consideraciones sobre la regulación del sistema de atención a la
dependencia”. Rev. Trabajo Social Hoy. Ed. Colegio Oficial de Diplomados en
Trabajo Social y Asistentes Sociales de Madrid. 2005, segundo semestre. Pag.
159-179.
Casado D. (dir). “Respuestas a la dependencia. La situación en España.
Propuestas de Protección Social y Prevención”. Ed. CCS. Madrid. 2003.

222
CIRCUITO DE ACTUACIÓN FREN-
TE A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
EN UN EQUIPO DE ATENCIÓN
PRIMÁRIA DE SALUD URBANO.

MALENA CARPALLO NIETO


Trabajadora social equipo de atención primaria de salud del Eixample, Rosellón. CAPSE.
ZOE HERRERAS PEREZ
Médico de familia equipo de atención primaria de salud del Eixample, Rosellón. CAPSE.
SUSANNA TORRES BELMONTE
Trabajadora social equipo de atención primaria de salud del Eixample Casnova. CAPSE.

PALABRAS CLAVE
Violencia de Género ( VG), abordaje multidisciplinar, equipo de atención pri-
maria de salud. (EAP)

INTRODUCCIÓN
En este trabajo pretendemos trasmitir la experiencia del diseño e implanta-
ción de un protocolo, para la detección y soporte de la Violencia de Género
( VG) en dos Equipos de Atención Primaria de Salud (EAP).
Nuestra actividad se inició en julio del 2001. Se atiende actualmente a 65.000
habitantes, aproximadamente, distribuidos en dos EAP.
El equipo humano que los componen son:
40 médicos de familia (11 no jerarquizados y 29 jerarquizados).
22 Diplomados Universitarios en Enfermería (DUE), que se dedican exclusi-
vamente a la atención en consulta.
7 DUE que se dedican exclusivamente a la atención domiciliaria (ATDOM).
2 auxiliares de enfermería.

Junio 2006 223


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

2 diplomadas en Trabajo Social (TS), una por EAP, que reparten su dedica-
ción entre la asistencia en el centro y ATDOM.
2 odontólogos.
6 pediatras ( 4 jerarquizados y 2 no jerarquizados) y 4 DUE que configuran
el equipo de Pediatría.
20 administrativos que conforman la Unidad de Atención al Usuario (UAU).
4 profesionales en el equipo directivo.

OBJETIVO:
Aumentar la detección por parte de los profesionales sanitarios en los EAP
de los casos de violencia contra las mujeres, para hacer un diagnóstico precoz
y realizar seguimiento y tratamiento de estas mujeres, tanto médico como social,
contextualizado dentro de unos circuitos internos y externos de máxima renta-
bilidad.

JUSTIFICACIÓN:
En el año 2005 las denuncias por maltrato fueron más de 43.000, con 72
mujeres muertas a manos de sus parejas (datos del Instituto Nacional de la
Mujer).
En el ámbito de la sanidad, la atención primaria de salud, ocupamos un lugar
privilegiado para poder identificar y prevenir los daños psicológicos y físicos de
nuestros pacientes, pudiendo abordar la problemática, diferentes profesionales
dentro del equipo, para dar una atención integral a las víctimas de maltrato.
El grupo de trabajo (GT) frente a la VG se creó basándose en el proyecto
previo, elaborado por las trabajadoras sociales del centro, sobre la guía de abor-
daje y seguimiento de las mujeres maltratadas en nuestros EAP.
El GT de VG, es multidisciplinar e implica a todas las disciplinas que traba-
jan en el EAP. Está constituido por las dos TS, una DUE, una médico de familia
y una administrativa de la UAU

224
CIRCUITO DE A CTUACIÓN FRENTE A LA V IOLENCIA DE GÉNERO EN UN EQUIPO DE A TENCIÓN P RIMARIA

MATERIAL Y MÉTODOS:
Para poder asumir el objetivo principal del grupo de trabajo, se siguió un plan
estratégico de 6 puntos:
FORMACIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO. REUNIONES CON EXPERTOS
PARA L A EL ABORACIÓN DE CIRCUITOS EXTERNOS PROTOCOLO
INTERNO DE ACTUACIÓN EN EL EAP. FORMACIÓN INTERNA DE LOS
PROFESIONALES DEL EAP. FORMACIÓN EXTERNA SEGUIMIENTO Y
TRATAMIENTO ESTADÍSTICO.

FORMACIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO.


Se realizó una formación inicial de los miembros del GT en VG con la asis-
tencia a cursos y jornadas impartidas y promovidas por expertos en la materia,
realizando paralelamente revisiones bibliográficas sobre el tema de VG de mane-
ra protocolarizada.
Ésta formación continuada del GT se efectúa desde el año 2001.

REUNIONES CON EXPERTOS PARA LA ELABORACIÓN DE CIRCUITOS


EXTERNOS
Desde julio del 2002 el GT del EAP se integró en las reuniones del distrito de
la ciudad en el marco del “Plan operativo contra la violencia frente a las muje-
res” promovido por el Consorcio Sanitario de Barcelona, ente público de la
Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo objetivo es esta-
blecer una red que implique a todos los recursos que trabajan en la ciudad en
relación a la VG. Creando circuitos internos y externos de coordinación y actua-
ción de los distintos servicios, para el abordaje y seguimiento de los casos de
maltrato en la ciudad.
Una de las intenciones principales de este circuito es evitar la victimización
secundaria de las mujeres que sufren VG por parte de los estamentos y profe-
sionales implicados a los que deben dirigirse para solucionar sus problemas.
En función de los diferentes servicios a los que puede acudir una mujer mal-
tratada, se crearon los “circuitos tipo”, para discutir y mejorar las actuaciones
en cada situación. Se explicitaron las personas de referencia de cada servicio,

225
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

direcciones, correo electrónico, horarios y teléfonos a consultar en función de


la necesidad y la entrada a cada supuesto.
Éste supuesto se fue ejecutando y perfeccionando durante el invierno 2002-
2003 con el objetivo de obtener un proyecto EFICAZ.
Fue primordial a partir de entonces, no solo perfilar los circuitos interdisci-
plinares sino también adaptar cada uno de los centros su propio circuito interno
de actuación.
Actualmente estamos en una fase de nueva revisión de los circuitos debida
a los cambios de profesionales de referencia en los servicios y a la mejora de
algunas líneas de trabajo que no funcionaban.
Las reuniones siguen siendo periódicas ( mensuales) y en ellas también rea-
lizamos supervisión de casos, en los que se valora los problemas en la coordina-
ción entre servicios, la correcta actuación de los profesionales indicados, así
como la prevención del burn out de estos profesionales.
Desde hace un año una de las TS y la médico de familia son miembros del
“Grupo de trabajo sobre el abordaje de la VG en atención primaria” de la
Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC). En la cual,
entre otras actividades, se está realizando una guía y una declaración de princi-
pios de actuación desde atención primaria de salud.
Paralelamente el GT de nuestro EAP también forma parte de la “Comisión
permanente contra las agresiones sexuales y VG” del Hospital Cínico y Provincial
de Barcelona.
Nos reunimos mensualmente para coordinar la actuación hospital / atención
primaria en casos de VG, también hemos elaborado una guía específica de
actuación ante las agresiones sexuales, así como un circuito de derivación efi-
ciente de estos casos en víctimas de nuestro distrito.

PROTOCOLO INTERNO DE ACTUACIÓN EN EL EAP


El GT de nuestro EAP ha elaborado lo que hoy es nuestro protocolo interno;
y los mecanismos de actuación a seguir en el caso de detección de una posible
víctima de malos tratos en nuestras pacientes. Los miembros del GT son el per-

226
CIRCUITO DE A CTUACIÓN FRENTE A LA V IOLENCIA DE GÉNERO EN UN EQUIPO DE A TENCIÓN P RIMARIA

sonal de referencia para el resto de los profesionales del EAP.


Hemos transmitido a todos los profesionales del EAP que la atención prima-
ria es una puerta de entrada privilegiada par la detección activa , seguimiento y
resolución de caos de VG.
El profesional que detecta un caso de VG en nuestro centro, a partir de
entonces, se convierte en la persona de referencia para la víctima, y con el cir-
cuito creado tras contactar con los profesionales de referencia del GT que rea-
lizan funciones de supervisión, podrá ofrecer las ayudas y recursos oportunos en
cada caso, para tratar a esa víctima de maltrato.
Como profesionales implicados debemos evitar:
Responsabilizar a la víctima.
Diagnosticar erróneamente a estas mujeres.
Prescribir fármacos que enmascaren el proceso.
A nuestro Centro están acudiendo constantemente mujeres a las que cono-
cemos bien, y que sólo precisan que tiremos del hilo para revelarnos la situación
de horror que viven, probablemente desde hace años.
Nuestro protocolo interno se basa en los dos supuestos posibles de acceso
de las víctimas de maltrato a la Atención Primaria (AP).
La víctima acude con frecuencia a la consulta, y un día explica su
situación.
Detección activa por parte de un profesional del EAP de caso de VG
Contacto con la TS de referencia para valorar el circuito de recursos a
seguir para ese caso concreto
Registro de caso
Seguimiento y trasmisión de la información a la víctima por el profesional de
referencia al que ella se ha dirigido
Asesoramiento y supervisión por parte del GT al profesional.
Agresión aguda con solicitud por parte de la víctima de actuación
inmediata.
Contacto con la TS para organizar el circuito pertinente
Si la TS no se halla en el centro contacto directo con el referente de servi-

227
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

cio pertinente ( siguiendo el protocolo)


Elaboración del informe médico protocolarizado
El protocolo en forma de dossier está a disposición de todos los profesiona-
les del EAP en la biblioteca de Intranet del centro.

FORMACIÓN INTERNA DE LOS PROFESIONALES DEL EAP


El GT impartió en el año 2003 y 2005 un curso monográfico de 4 sesiones,
de una hora de duración, en formato Power Point y transparencias, a todos los
profesionales del EAP (UAU, DUE, médicos de familia y pediatras).
Los puntos tratados fueron :
Definición del maltrato en todas sus variantes.
Datos estadísticos de prevalencia e incidencia de la VG de los últimos años.
Detección activa : habilidades y método
Descripción de los perfiles de víctima de VG y maltratador.
Técnicas para abordar la entrevista.
Evaluación del riesgo como parte del correcto diagnóstico
Detección del maltrato infantil asociado a VG. Abordaje desde pediatría
Esquema de los circuitos de actuación
Redacción correcta de un parte de lesiones y derivación a estamentos judiciales.
Sensibilización y motivación, como actuación profesional correcta.
Registro de datos
Inclusión dentro del PAPPS.
El GT en VG creemos que la formación continuada de los profesionales es
imprescindible para una correcta actuación, por tanto, tenemos previsto reali-
zar un nuevo curso para nuestros compañeros en el año 2007 ya que el cambio
en la mentalidad de éstos - visionar la VG como un problema de salud –ayuda-
rá a abordar la detección y seguimiento de los maltratos en nuestras pacientes
de forma rutinaria y protocolarizada, como el resto de problemas de salud que
tratamos en nuestras consultas a diario.

228
CIRCUITO DE A CTUACIÓN FRENTE A LA V IOLENCIA DE GÉNERO EN UN EQUIPO DE A TENCIÓN P RIMARIA

FORMACIÓN EXTERNA
Desde el año 2003 y hasta ahora realizamos una actividad como formadoras
en cursos promovidos por el Instituto de Estudios de la Salud (IES) de la
Generalitat de Cataluña, así como monográficos para otros EAP tanto en la ciu-
dad de Barcelona como en otros municipios limítrofes.

SEGUIMIENTO Y TRATAMIENTO ESTADÍSTICO


Tenemos diseñada una base de datos para el registro y seguimiento de los
casos de VG en nuestro EAP. Las variables que se recogen son: edad de la víc-
tima, estado civil, hijos a su cargo, situación económica, red social de soporte,
profesional que ha detectado el caso, recursos que se activan, y existencia de
denuncias policiales.
Los datos de filiación están codificados para mantener la confidencialidad de
las historias.

CONCLUSIONES
La VG es un problema de salud prevalente que debe ser abordado de forma
multidisciplinar, siendo necesario la obtención de datos estadísticamente signifi-
cativos, de los cuales deriven actuaciones científicamente adecuadas.
La consultoría y supervisión por parte del GT de casos de VG, refuerza la
implicación de los profesionales en la búsqueda, detección activa, diagnóstico y
seguimiento de estas pacientes.
Así mismo, y como en otros ámbitos, es esencial la formación continuada de
todos los profesionales implicados.

229
PROPUESTA METODOLÓGICA PARA
EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE
LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA
MUERTE DEL SER QUERIDO

D. JUAN MANUEL HERRERA HERNÁNDEZ


Profesor del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de La Laguna.

DÑA. INMACULADA RODRÍGUEZ MATOS


Psicóloga Clínica.

DÑA. RUTH MARÍA HERRERA HERNÁNDEZ


Pedagoga.

RESUMEN
A la hora de la intervención, el asesoramiento en los procesos de duelo oca-
sionados por la pérdida de un ser querido, que se concibe como “cualquier daño
en los recursos personales, materiales o simbólicos con los que hemos estable-
cido un vínculo emocional”, el objetivo general de la intervención es: ayudar
al/los supervivientes a completar cualquier cuestión no resuelta con el fallecido
y a ser capaz de decir un adiós final. Los objetivos específicos de la intervención
social serían: aumentar la realidad de la pérdida, ayudar a la persona asesora-
da a tratar tanto las emociones expresadas como las latentes, ayudarla a supe-
rar los diferentes obstáculos para reajustarse después de la pérdida y ayudar a
la hora de decir un adiós apropiado y a sentirse cómodo/a volviendo otra vez a
la vida.
La intervención psicosocial en el entorno más inmediato del fallecido (fami-
lia, amigos, vecinos,...) debe cubrir los siguientes desafíos respecto al duelo:
ayudarles a reconocer la realidad de la pérdida y abrirse al dolor, ayudarles a
revisar su mundo de significados, ayudar a reconstruir la relación con lo que se

Junio 2006 231


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

ha perdido y ayudarles a reinventarse a ellos mismos.


En este artículo se desarrolla la propuesta metodológica para llevar a cabo
la intervención psicosocial desde el Trabajo Social.

PALABRAS CLAVE:
Trabajo Social Clínico, pérdida, duelo, intervención psicosocial, tratamiento,
proceso metodológico.

CONTEXTUALIZACIÓN
Partimos del concepto de duelo propuesto por Tizón,( 2004:19), que lo defi-
ne como los “procesos psicológicos y psicosociales, sociales, antropológicos y
económicos que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto en
duelo, el deudo, estaba psicológicamante vinculada”.
El mismo autor, define tres tipos generales de procesos de duelo desde el
punto de vista de su evolución y éstos pueden ser: el duelo normal, el complica-
do y el psicopatológico. En cada uno de ellos los/ as Trabajadores /as Sociales
tenemos un espacio de intervención.
Todos/ as a lo largo de nuestras vidas sufrimos diversos tipos de pérdidas
(Tizón, 2004:84):
• Pérdidas relacionales ( seres queridos, no queridos, divorcios, separacio-
nes, privación afectiva, abusos físicos, psíquicos, etc.)
• Pérdidas intrapersonales: física, cognitiva, etc.
• Pérdidas materiales: afectos dirigidos a cosa materiales y simbolismo que
se le ha dado en nuestro mundo interno
• Pérdidas evolutivas: adolescencia, jubilación, etc.
La sociedad actual y concretamente los modelos educativos de la fami-
lia, escuela, etc, no nos han preparado generalmente para afrontar dichas
pérdidas y por ello muchas personas viven estos factores psicosociales de
manera traumática o dolorosa y precisan ayuda profesional. Como comen-
ta Amaya Ituarte, (1992), los factores psicosociales por sí mismos no son
objeto de intervención, ya que se hallan presentes en la vida de todas las
personas. Sólo en la medida en que tales factores son vividos como cau-

232
P ROPUESTA PARA EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

santes de dificultades, de angustia o de insatisfacción – en cualquiera de


sus posibles y diversas manifestaciones, que pueden exteriorizarse en una
gran variedad de síntomas o de demandas – podrán ser considerados como
problemas psicosociales y, en tanto tales, ser susceptibles de diagnóstico y
tratamiento”
Los factores psicosociales existen en la vida de todos. Son factores ambien-
tales, interpersonales y familiares que nos influencian a todos, a veces en senti-
do positivo y a veces en sentido negativo. Sólo cuando un factor psicosocial nos
causa dificultades o afecta a nuestro bienestar físico, psicológico o social, es
cuando lo identificamos como un problema psicosocial. Problemas psicosociales
son factores psicosociales que causan angustia o incapacidad en alguna mane-
ra, esto es, factores que tienen influencia negativa en nuestro bienestar […]
Los problemas psicosociales que un paciente nos presenta son una indicación de
cómo él o ella se enfrenta con los factores psicosociales de su medio ambiente
(Lipkin y Kupka 1982).

2. Elementos a tener en cuenta a la hora de la valoración y diagnosti-


co psicosocial en los procesos de duelo:
Existen una serie de factores generales que pueden afectar al curso de los
procesos de duelo y que debemos considerar desde la intervención profesional.
Según Tizón (2004:186) los mismos son los que a continuación se detallan en el
siguiente cuadro 1:

• Características del objeto (el Otro, lo otro)


perdido ( quién perdemos)
• Características del sujeto ( edad, Factores protectores,
Factores
sexo, personalidad...) de contención o
adversos
• Características de la relación resiliencia
sujeto – objeto
• Circunstancias de la pérdida
• Otras circunstancias

233
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Así mismo según el mismo autor, existen una serie de variables generales
que suponen un factor de riesgo para el duelo y que a continuación se detallan:
ten una serie de variables generales que suponen un factor de riesgo para el
duelo y que a continuación se detallan:

FACTORES PREDISPONENTES
• Relación ambivalente o dependiente con el fallecido
• Múltiples duelos previos
• Trastorno mental previo ( sobre todo depresión)
• Baja autoestima
• Falta de relación y/o confianza en los demás
• Ideación o intentos suicidas previos
• Familia ausente o poco capaz de contener o ayudar
• Vinculación insegura o dependiente de los padres en la infancia
• Indefensión aprendida
• Fobias por identificación con los progenitores
• Hijos pequeños en el hogar

ALREDEDOR DEL MOMENTO DE LA MUERTE


•Tipo de muerte: A,S,H ( accidente, suicidio, homicidio)
• Muerte súbita o inesperada aunque sea N ( natural)
• Muertes múltiples ( catástrofes)
• Muerte de una persona joven
• Preparación para la muerte inadecuada
• Muerte estigmatizadora ( SIDA, suicidio...)
• Muertes culpables
• Sexo de la persona en duelo ( viudos ancianos)
• Haber cuidado a la persona fallecida más de 6 meses
• Incapaz de realizar los rituales adecuados

DESPUÉS DE LA MUERTE
• Soporte social percibido

234
P ROPUESTA PARA EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

• Falta de oportunidades para desarrollar nuevos intereses


• Estrés de otras crisis vitales
Resumiendo, podemos decir que los elementos principales a valorar para
completar el diagnóstico psicosocial y proceder al tratamiento psicosocial serían
los que se recogen el siguiente cuadro 3, y que propone Tizón (2004: 300):

ELEMENTOS BÁSICOS A VALORAR PARA EL DIAGNÓSTICO PSICOSOCIAL


• Posición funcional del enfermo/ a y el rol que ocupaba en el sistema fami-
liar
• El tipo de pérdida sufrida: natural, accidente, suicidio y homicidio
• El tipo de familia desde la perspectiva social y psicosocial ( organización:
cohesión, estructuración, conflictividad, expresividad emocional, adaptabilidad,
tipo de representaciones mentales dominantes en la mentalidad familiar)
• La integración emocional de la familia ( capacidad de contención, tipos de
relación, organización afectiva,...)
• La capacidad de expresión emocional
• El momento o fase del ciclo vital en el que se encuentran en ese momento
• La funciones emocionales que estaban y han quedado más afectadas
• La situación externa de la familia ( problemas y necesidades económicas,
dificultades sociales, relaciones sociales, culturales..)
• El apoyo social percibido ( emocional, instrumental, psicosocial...)
No queremos cerrar este sub-apartado sin hacer una mención especial a los
niños/ as dentro del sistema familiar que han sufrido una pérdida. Para ello, los
indicadores de duelo a valorar en los niños/ as que pueden hacer pensar que se
está haciendo complicado o patológico serían: (Tizón, 2004: 280). Cuadro 4:

INDICADORES A VALORAR
•Añoranza y anhelo continuado por la persona que ha fallecido.
• Reproches continuos contra la persona fallecida ( “ por qué me ha dejado,
porqué no me ha llevado con ella....), combinados con autoreproches más o
menos inconscientes.
• La dedicación al cuidado compulsivo a los objetos, de los otros ( animados o

235
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

inanimados).
• La incredulidad persistente a cerca de que la pérdida sea real o permanen-
te.

3. LA INTERVENCIÓN PROFESIONAL
Teniendo en cuenta los apartados anteriores y partiendo de las distintos
modelos que explican los momentos del proceso del duelo, hemos querido refe-
rirnos al modelo propuesto por Tizón (2004:161), por considerarlo el más sen-
cillo y el que más se acerca a nuestra experiencia:
•Impacto o crisis.
•Aflicción y turbulencia afectiva.
•Pena y desesperanza reversibles.
•Recuperación y / o desapego.
Es preciso aclarar que no todas las personas requieren ayuda profesional
para superar sus duelos y por ello es conveniente que sepamos cuando podemos
valorar que el proceso de duelo acabó en la persona. No existe un tiempo para
afirmar que el duelo acabó. Cada persona lo vive desde su particularidad, pues
el duelo puede tener un final o acabar, pero los procesos de duelo no.
Recogiendo la propuesta hecha por Tizón ( 2004: 178), podemos creer que el
proceso ha acabado cuando se dan los siguientes elementos. Cuadro 5:

ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA DAR POR CONCLUIDO EL DUELO


Han pasado los cuatro momentos o fases: Impacto o crisis, aflicción y turbu-
lencia afectiva, pena y desesperanza reversible y recuperación y / o desapego.
• Se han cumplido las tareas del duelo.
• Cuando los sentimientos están más relacionados con la vida cotidiana que
por la pérdida, dedicando emociones a la vida.
• Cuando aceptamos que no volverá y no influir demasiado en nuestra vida,
sino a través del recuerdo.
• Cuando pensamos en lo perdido sin dolor, si agridulce.
• Cuando predominan los buenos recuerdos sobre lo perdido.
• Cuando se puede decir adiós al muerto.

236
P ROPUESTA PARA EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

• El duelo tiene o puede tener un final, los proceso de duelo no.


4. La intervención desde el Trabajo Social
El objetivo general de la intervención profesional puede concretarse en: ayu-
dar al/ los supervivientes a completar cualquier cuestión no resuelta con el falle-
cido y a ser capaz de decir un adiós final. De este objetivo podemos concretar
como específicos: aumentar la realidad de la pérdida, ayudar a la persona ase-
sorada a tratar tanto las emociones expresadas como las latentes, ayudarla a
superar los diferentes obstáculos para reajustarse después de la pérdida y ayu-
dar a la hora de decir un adiós apropiado y a sentirse cómodo/ a volviendo otra
vez a la vida.
Los desafíos profesionales a la hora de la intervención profesional y estando
de acuerdo con Neymeyer ( 2002: 46), serían:
• Reconocer la realidad de la pérdida.
• Abrirse al dolor (sentir y hacer las actividades de la vida cotidiana) para
facilitar el descanso emocional.
• Revisar nuestro mundo de significados (no siempre queda tiempo para
hacer lo realmente importante).
• Reconstruir la relación con lo que se ha perdido ( la muerte transforma las
relaciones, en lugar de ponerles fin).
• Reinventarnos a nosotros mismos (todo lo que nos conmueve y nos trans-
forma se queda con nosotros).
A la hora de intervenir podemos los /as profesionales del Trabajo Social
hacer uso de múltiples técnicas y estrategias de intervención. En el ejercicio del
trabajo social las intervenciones simples y elaboradas deben formar parte del
arsenal terapéutico profesional, además de las intervenciones tradicionales. A
continuación se concretan en el siguiente cuadro 6 :
OTRAS ESTRATEGIAS PARA LA INTERVENCIÓN PODRÍAN SER
Apoyo, soporte, sostén, seguimiento, clarificación, interpretación y uso del
silencio del /la terapeuta. Orientación en las gestiones. Preguntas, reformula-
ciones, directrices. Información, escucha. Etc.
Entrenamiento en comunicación, ventilación, relajación, visualización, identi-

237
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

ficación de miedos irracionales, reestructuración sobre el sistema de creencias,


entrenamiento en comunicación, tareas preceptúales o conductuales, media-
ción, psicoeducación, directrices, asignación de tareas. Intervenciones indirec-
tas: preguntas, tareas estratégicas, connotaciones positivas, paradojas.

Estrategias para reducir el sufrimiento:


• La empatía auténtica.
• Las habilidades de comunicación y apoyo emocional (counselling).
• Adiestramiento en estrategias para afrontar el estrés.
Técnicas de relación
• Preguntar: las preguntas pueden ser cerradas, abiertas, neutras, de influen-
cia.
• La escucha y ésta puede ser: escucha pasiva, utilización de monosílabos,
comunicación no verbal, reconocimiento, abre puertas – aperturas, escucha
activa.
• Dar información: dar información útil ayuda a ser comprendido y realizar
planteamientos efectivos requiere: inspirar confianza en la otra persona, estar
en sintonía con la comunicación del otro, exponer las ideas con lógica ( razo-
nar de forma directa, descriptiva e imparcial).

Técnicas de aproximación para la relación de ayuda:


• La empatía: La comprensión de las emociones y sentimientos de otras per-
sonas poniéndose en su lugar y asumiendo su punto de vista. Es la comunica-
ción afectiva y efectiva entre personas. Consiste en ir escuchando al otro e ir
resumiendo sus ideas y sus sentimientos, pero sin añadir nada propio o perso-
nal.
• El feedback: La importancia de lo que devolvemos al otro del mensaje que
ha emitido y por ello le hacemos saber que: entendemos, sentimos, y reaccio-
namos ante él / ella.

Técnicas y estrategias de tratamiento :


• Apoyo, ventilación, clarificación, interpretación y uso del silencio del /la tera-

238
P ROPUESTA PARA EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

peuta.
• Gestiones varias: ayuda a domicilio, ayudas y prestaciones, servicio de ayuda
a domicilio, cuidados, educación sanitaria, respiro familiar, etc.
• Educación Familiar para la reestructuración.
• Entrenamiento en comunicación, tareas preceptúales o conductuales,
mediación, resolución de conflictos.
• Negociación y motivación para la implicación de familiares ausentes.
Por último, combinando las estrategias y técnicas enunciadas en los apartados
anteriores, más la utilización de las técnicas específicas para trabajar el duelo
recomendadas por Neymeyer ( 2002:180-256), podemos lograr los objetivos
terapéuticos de la intervención psicoscial. Cuadro 8:
• Biografías.
• Caracterizaciones de la pérdida.
• Cartas que no se envían.
• Diarios.
• Dibujos e imágenes.
• Entrevista de reconstrucción de significado.
• Epitafios.
• Galería de fotografías.
• Historias metafóricas.
• Huella vital.
• Imágenes metafóricas.
• Lecturas reflexivas.
• Libros de recuerdos.
• Objetos de vinculación.
• Peregrinación personal.
• Poesía de la pérdida.
• Rituales.

5. A modo de conclusión
• Debemos partir para trabajar el duelo desde el Trabajo Social de un mode-

239
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

lo alternativo basado en una teoría constructivista o narrativa de la recons-


trucción de significado tras la ocurrencia de una pérdida significativa, es decir,
ayudar a construir un significado y una oportunidad de aprendizaje vital a la
persona, así como ayudarle a buscar sus propias estrategias internas de afron-
tamiento y normalización de la pérdida.
• Es preciso resaltar que la muerte como acontecimiento puede validar o inva-
lidar las construcciones que orientan nuestras vidas o puede construir una
nueva experiencia a la que no podamos aplicar ninguna de nuestras construc-
ciones. Y por ello debemos ayudar a las familias que viven procesos de duelo
a que tras la finalización del mismo, reorienten sus vida a lo que verdadera-
mente merece la pena para cada una de ellas y a mejorar su calidad de vida.
• Hemos de entender que el duelo es un proceso personal caracterizado por
la idiosincracia e intimidad de nuestra identidad. Es decir, cada persona lo vive
de manera particular e irrepetible y por ello debemos adaptar nuestra inter-
vención a la persona y comprenderla en su magnitud: física, social psicológica,
espiritual y emocional. Recordemos que el duelo tiene o puede tener un final,
pero los procesos de duelo no.
• Debemos ayudar a las personas a entender que el duelo es algo que noso-
tros hacemos, no algo que se nos ha hecho. Por ello, la intervención del
Trabajador Social debe aportar a las personas herramientas y estrategias para
asimilar y comprender el proceso que están viviendo y hacerles comprender
que el mismo es universal en todos las personas, pero vivenciado de formas dis-
tintas.
• Podemos ayudar a las familias a que entiendan que el duelo nos da la opor-
tunidad de reafirmar o construir un mundo personal de significados que ha sido
cuestionado por la pérdida. Lo que implica un replanteamiento de la vida y los
principios y valores que la rigen.
• Hay que ayudar a comprender a las familias mediante la intervención psi-
cosocial que cada sentimiento cumple una función y que debemos respetarlo
como parte del proceso de reconstrucción de significados, en lugar de inten-
tar controlarlo, o eliminarlo como si fueran disfuncionales. El proceso de duelo

240
P ROPUESTA PARA EL TRATAMIENTO PSICOSOCIAL DE LA FAMILIA CUIDADORA TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

es normal y hablar del mismo, de la pérdida sufrida es un indicador de buen


pronóstico para la superación.
• Las personas deben aprender con ayuda de la intervención profesional que
construimos y reconstruimos nuestras identidades como supervivientes a la
pérdida negociando con los demás: el sí mismo, la familia y la sociedad
Concluir con la afirmación de creer que desde la intervención realizada por el/
la Trabajador/ a Social se puede contribuir a reducir o eliminar el sufrimiento
en las personas, así como ayudar a mejorar su bienestar social, psicológico,
emocional y espiritual.

BIBLIOGRAFÍA
Aguirre de Cárcer, A. N. (2000). Trabajo Social en Cuidados Paliativos. Madrid. Arán.
Bayés, R (2002). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Madrid. Martínez Roca.
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Diciembre de 1999, nº 34.
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Educativa. D. Legal: TF-1673/ 2004
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Ituarte, A (1992). Procedimiento y proceso en trabajo social clínico. Madrid Consejo
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241
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Midori Hanna, S. Brown, J. (1998). La práctica de la Terapia de Familia: Elementos


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Neimayer Robert A. (2002). Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo.
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William Wordem, J. (1997). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y
terapia. Barcelona. Paidos.

242
INTERVENCIÓN SOCIAL EN UN
PROYECTO DE EDUCACIÓN
PARA LA SALUD
A CUIDADORAS INFORMALES

Mª ELENA DÍAZ PALACIOS


Trabajadora Social del Centro de Salud de Contrueces y el Llano. Área Sanitaria V.

INTRODUCCIÓN
El aumento de la población mayor de 80 años, en la Comunidad Autónoma
de Asturias y en El Área Sanitaria V, igual que en el resto de España, hace que
sea prioritario implementar nuevas formas de abordaje desde el Servicio de
Salud.
Es necesario dar respuesta a la “carga” que las familias vienen soportado y
más concretamente a las mujeres de mediana edad que continúan asumiendo,
casi en solitario, la tarea de cuidar con un claro carácter de responsabilidad
familiar y social.
La experiencia y las publicaciones al respecto nos indican que los servicios
sanitarios y sociales como sistemas formales de prestación de cuidados, son un
soporte escaso para esta problemática. Siendo el sistema informal un verdade-
ro sistema de apoyo invisible, con un importante costo personal en los aspectos
de la salud, calidad de vida, acceso al empleo, relaciones personales, para la
cuidadora y por otro lado representa un beneficio no reconocido para la socie-
dad en su conjunto.
Consecuentemente con esta situación un grupo de enfermeras y una traba-
jadora social en representación de ambos colectivos del Área Sanitaria V, hemos
diseñado y puesto en marcha El Proyecto de Educación para la Salud a

Junio 2006 243


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Cuidadoras Informales.
En este trabajo se describen únicamente los aspectos psicosociales y legales
que forman parte del Proyecto y como función específica de las trabajadoras
sociales del Área Sanitaria en el mismo.

OBJETIVO GENERAL
Capacitar a la cuidadora para adoptar un estilo de vida compatible con la
atención de la persona a su cargo y el propio autocuidado.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
• Reconocer el rol de cuidadora y sus repercusiones.
• Analizar los modelos de familia y la evolución.
• Identificar necesidades básicas.
• Conocer los recursos formales y la legislación.
• Desarrollar habilidades cognitivo conductuales.
• Capacitar para la resolución de problemas.

ÁMBITO DE ACTUACIÓN
La población diana son las cuidadoras no profesionales de personas mayores
y dependientes, adscritas a los centros de salud en los que se desarrolla el
Proyecto.
En este momento el Proyecto está en fase de implementación, aunque ya se
ha desarrollado en fechas anteriores con cuidadoras usuarias de los centros de
salud y con profesionales de los Servicios Públicos del Principado de Asturias
afectadas por esta problemática.

MATERIAL Y MÉTODO
Las destinatarias del Proyecto se captan en las consultas de Atención
Primaria
(médico, enfermera, trabajadora social) y desde el Programa de
Inmovilizados y Terminales de los centros de salud del Área.
El Proyecto está estructurado en cinco sesiones, de una hora y treinta minu-
tos de duración, dos días por semana.

244
I NTERVENCIÓN SOCIAL EN UN PROYECTO DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD A CUIDADORAS INFORMALES

Los aspectos psicosociales y legales se abordan en la primera y segunda


sesión.
El grupo lo formarán de diez a doce personas.
La metodología empleada será activa participativa con técnicas expositivas y
prácticas.

EVALUACIÓN
-Se aplica un cuestionario previo y posterior a la intervención, sobre conoci-
mientos y actitudes.
-Se valora la asistencia, la participación y la adquisición de habilidades en el
taller práctico.

UNIDAD DIDÁCTICA: ASPECTOS PSICOSOCIALES Y LEGALES.


Primera sesión
Concepto de cuidadora y de “carga” de la cuidadora.
El cuidado informal.
Perfil de la cuidadora informal.
Repercusión en la familia.
Modelo de familia y tendencia.
Valoración de necesidades del paciente y del entorno.
Segunda sesión
Los apoyos formales.
Recursos sociales.
Recursos económicos.
Aspectos legales: incapacitación, tutela, letrado defensor, testamento.
Anteproyecto de Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a
las Personas en Situación de Dependencia.
Propuestas de mejora.

RESULTADOS
Están en función de las características de las personas que integran el
grupo, de experiencias y conocimientos previos. En líneas generales destacamos

245
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

los siguientes:
Enriquecimiento personal en conocimientos y habilidades mediante el deba-
te en grupo sobre el rol de “cuidadora”.
Autoconocimiento para detectar los signos de alarma y contener la desesta-
bilización personal.
Aprendizaje y enseñanza de estrategias para cuidar y cuidarse.
El conocimiento de los recursos sociales, la eficacia, eficiencia y la agilidad
de las prestaciones para cada una de las situaciones particulares que se abor-
dan.
Partiendo del conocimiento y la experiencia se pueden elevar propuestas
razonadas y razonables de mejora, a los servicios sanitarios y sociales.
Las cuestiones legales que no se abordan en tiempo muchas veces son obje-
to de conflicto en el ámbito de las familias y crean importantes barreras para la
resolución de dificultades. Aunque se sigue observando bastante resistencia para
afrontar este tema en la práctica.
Los grupos de autoapoyo o las asociaciones locales de personas afectadas
por esta problemática, son un recurso permanente al alcance de las cuidadoras
que no debe desestimar.

CONCLUSIONES
La formación en los aspectos psicosociales, legales y habilidades para cuidar,
es una actividad que debería de formar parte de la oferta permanente de
Cartera de Servicios en la Atención Primaria de Salud.
Es necesario capacitar a la cuidadora de pacientes incapacitados para
adquirir las estrategias adecuadas que le permitan asumir una tarea, que no por
voluntaria, deja de ser una función con una alta ”penosidad“ y que a su vez gene-
ra un gran beneficio para la sociedad.
Con esta actuación el Sistema Sanitario aumenta y mejora su contribución
para el cuidado a las cuidadoras. Reconoce explícitamente la función de cuidar
como un valor familiar y social, que a día de hoy se presenta como imprescindi-
ble para las personas con un alto grado de dependencia.

246
I NTERVENCIÓN SOCIAL EN UN PROYECTO DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD A CUIDADORAS INFORMALES

BIBLIOGRAFIA
www.aytogijon.es
www.monografias.com/trabajos12/latutela.com
www.notariado.prga/infjur/testamento/
www.iabogado.com
www.semfyc.es/demencias
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www.psicologia-online.comcolaboradores/delalamo/alzheimer.shtml
www.caregivermn.org/espanol/024carepage.htm
Rodríguez Rodríguez, Pilar “Apoyo informal en la provisión de cuidados a las
personas con dependencia.” IMSERSO.
Maravall Gomez-Allende, Hector “Una aproximación a la atención a la depen-
dencia en España” Secretaría Confederal de política institucional de CCOO.
Anteproyecto de Ley de la Autonomía Personal y de la Dependencia.
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 2006.

247
TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL...

TRABAJO SOCIAL CLINICO, PÉRDIDA


AMBIGUA, DUELO, INTERVENCIÓN
PSICOSOCIAL, TRATAMIENTO, PROCESO
METODOLÓGICO

JUAN MANUEL HERRERA HERNÁNDEZ


Profesor del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de La Laguna.
INMACULADA RODRÍGUEZ MATOS
Psicóloga Clínica.
RUTH MARÍA HERRERA HERNÁNDEZ
Pedagoga.

PALABRAS CLAVE:
Trabajo Social Clinico, pérdida ambigua, duelo, intervención spicosocial, tra-
tamiento, proceso metodológico.

CONTEXTUALIZACIÓN
Desde nuestra disciplina (Trabajo Social), la intervención terapéutica en los
procesos de relación de ayuda y los cuidados al final de la vida, tanto con los
afectados como con su entorno inmediato (familia, amigos, vecinos, etc.), son
posible, por ser éste un profesional, que ayuda y apoya a otras personas para
que puedan enfrentarse a sus problemas a través de la exploración, la com-
prensión y la acción.
Es cierto que los conocimientos de los que disponemos las profesiones de
ayuda respecto a la agonía, muerte y duelo son aún incompletos, pues todavía
conocemos demasiado poco sobre cómo mueren las personas; cómo desean
morir; y cómo diferentes clases de atención física, emocional, espiritual podrían

Junio 2006 249


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

ayudar mejor a los enfermos en situación terminal1


Podemos afirmar que cualquier profesión de ayuda debe seguir ampliando
horizontes en su intervención con el fin de proveer la mejor atención a los/ as
afectados/ as y su entorno más inmediato.
Desde el Trabajo Social se considera el sufrimiento en la familia como la
base para la intervención psicosocial, siendo éste, el centro y prioridad en las
actuaciones a la vez que se abordan otros problemas relacionados que pueden
incrementarlo: problemas legales, laborales, económicos, de desorganización
familiar, conflictos familiares, duelos anticipados...
Otro aspecto a considerar en la intervención son las actuaciones a llevar a
cabo con enfermos crónicos y terminales y con sus entornos más inmediatos
(familia, amigos, vecinos..). En las intervenciones con los enfermos/ as cróni-
cos será necesario conocer su calidad de vida relacionada con la salud (CVRS):
física, emocional y social y promover actuaciones para prolongar y mantener esa
calidad de vida.
Respecto a la intervención psicosocial, existen muchas técnicas y/o estra-
tegias para la misma, pero que deben adaptarse a la problemática que se pre-
senta y por ello es preciso antes de enumerarlas, identificar la problemática psi-
cosocial más frecuente que afecta a los pacientes en situación terminal y cró-
nicos y su entorno inmediato (familia, amigos, vecinos..).
Respecto a la problemática psicosocial más frecuente en pacientes crónicos
y terminales y su entorno más inmediato (familia, amigos, vecinos...) se enume-
ran en el siguiente cuadro 1:

• Desestructuración y desorganización familiar


• Problemas de adaptación
• Sufrimiento psicológico del paciente y entorno inmediato
• Problemas laborales, legales, económicos, etc.
• Falta de redes familiares y sociales
• Problemas de comunicación
• Depresión, ansiedad y conflicto familiar
• Duelo anticipado y duelos complicados y patológicos
• Pérdidas ambiguas

250
TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL

Dentro de la intervención del Trabajo Social no hemos querido dejar atrás


un campo de intervención que está relacionado con el sufrimiento: la pérdida
ambigua. La premisa en la que se fundamentan las investigaciones2 y la inter-
vención es: cuanto mayor la ambigüedad que rodea la pérdida, más difícil resul-
ta dominarla y mayores son la depresión, la ansiedad y el conflicto familiar.
Existen dos tipos básicos de pérdida ambigua: En la primera, los miembros
de la familia perciben a determinada persona como ausente físicamente pero
presente psicológicamente, pues no es seguro si está viva o muerta (desapare-
cidos, catástrofes donde no se encuentra el cuerpo, etc.) y en la segunda, se
percibe a la persona como presente físicamente, pero ausente psicológicamen-
te (demencia senil, Alzheimer, trastornos psiquiátricos que requieren institucio-
nalización, etc.)
Esta propuesta de intervención desde el Trabajo Social se centra en aquellas
familias que están sufriendo una pérdida ambigua del tipo ( la persona está pre-
sente físicamente, pero ausente psicológicamente) y desde los dispositivos y
recursos se les deja generalmente abandonadas a su propia suerte para que
encuentren una salida, porque los ritos existentes y los apoyos de la comunidad
no se dirigen más que a las pérdidas bien definidas, como la muerte. Por ello se
presenta una propuesta desde el Trabajo Social para poner en marcha un mode-
lo preventivo y de tratamiento que ayude a las familias a aprender a gestionar
u organizar sus vidas, a pesar de la pérdida ambigua que están sufriendo.

¿DESDE DONDE INTERVENIR PSICOSOCIALMENTE?


Por intervención psicosocial entendemos el “Proceso integral y permanente,
basado en la bidireccionalidad establecida entre los procesos psicológicos y los
procesos sociales, que promueve y tiende a proporcionar a los individuos, la
familia y la comunidad las herramientas para estimular su capacidad de desa-
rrollo (Bueno Abad, J, R, 2005:26)
Por ello, las intervención desde el Trabajo Social y concretamente desde el
Trabajo Social Clínico, considerado como una práctica psicoterapéutica cuyo
objetivo general es ayudar a las personas a afrontar sus conflictos psicosociales,

251
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

superar su malestar psicosocial y lograr unas relaciones interpersonales más


satisfactorias, a través de un trabajo de análisis y profundización de sus senti-
mientos, emociones, vivencias, dificultades y de la manera en que todo ello se
manifiesta en sus relaciones interpersonales en diferentes contextos significati-
vos; y que se realiza por medio de y en la relación profesional con el trabajador
social. (Ituarte, A., 2002, 2005).
Resumiendo, podemos afirmar que “la terapia psicosocial es una forma de
psicoterapia que enfatiza la interacción entre el cliente y su contexto. El tera-
peuta psicosocial se centra tanto en los problemas interpersonales y sociales
como en los aspectos intrapsíquicos. Para ello puede también movilizar los
recursos disponibles o crear los [que sean] necesarios para ayudar a las perso-
nas a modificar sus comportamientos, personalidades o situaciones y lograr un
funcionamiento satisfactorio de acuerdo con sus propios valores y metas y con
los recursos disponibles en la sociedad”. (Barker, R.L., 1991: The Social Work
Dictionary. p. 188).
CONTEXTUALIZANDO LA INTERVENCIÓN
Los estudios de investigación identifican una serie de variables modulares que
influyen en el proceso de cuidar y sobre ellas tenemos que incidir desde la inter-
vención psicosocial. Por ello, citando a Rojas González, M. ( 2006: 116), las mis-
mas son la que a continuación se detallan en el siguiente cuadro 2 Las personas
que viven una pérdida ambigua, es decir que son cuidadoras, viven emociones
como: la culpabilidad ( debido principalmente a su alto nivel de autoexigencia o
a la heteroexigencia, es decir, la suma de las exigencias de uno mismo/ a, del
entorno, del paciente y de otros familiares, la ira, el miedo y la soledad y que
desde el Trabajo Social Clínico debemos abordar.
Así mismo dentro de las recomendaciones básicas que debemos priorizar en
la intervención con el / la cuidador/ a deben ser: los cuidados de la alimenta-
ción, el sueño, entrenamiento en técnicas de relajación y visualización, el ejerci-
cio físico, la risa como expresión liberadora y buscar y cuidar las relaciones
afectivas.
Como elementos a valorar y que nos pueden permitir contextualizar la inter-

252
TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL...

vención y haciendo una adaptación de la propuesta hecha por Tizón ( 2004:300),


en los momentos de vivencia de la pérdida ambigua, queremos proponer que
se tengan en cuenta los siguientes aspectos a valorar y que se recogen el
siguiente cuadro 3:

Elementos a valorar para un buen diagnóstico psicosocial


- Posición funcional del enfermo/ a y el rol que ocupa / o ocupaba dentro
del sistema familiar.
- El tipo de enfermedad por la que se vive la pérdida ambigua.
- El tipo de familia desde la perspectiva social y psicosocial ( organización:
cohesión, estructuración, conflictividad, expresividad emocional, adaptabilidad,
tipo de representaciones mentales dominantes en la mentalidad familiar)
-La integración emocional de la familia ( capacidad de contención, tipos de
relación, organización afectiva,...).
- La capacidad de expresión emocional.
- El momento o fase del ciclo vital en el que se encuentran.
- La funciones emocionales que están quedando más afectadas o han que-
dado afectadas.
- La situación externa de la familia ( problemas y necesidades económicas,
dificultades sociales, relaciones sociales, culturales..).
- El apoyo social percibido ( emocional, instrumental, psicosocial...)
- Etc.
LA INTERVENCIÓN PROFESIONAL
En el proceso de ayuda al cuidador/ a, debemos tener en cuenta las distin-

253
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tas etapas del tiempo de cuidar y que según Rojas González, M ( 2006: 25) son:
Desde el Trabajo Social Clínico debemos considerar el sufrimiento como la
base para la intervención psicosocial, siendo éste, el centro y prioridad en las
actuaciones a la vez que se abordan otros problemas relacionados que pueden
incrementarlo: problemas legales, laborales, económicos, de desorganización
familiar, conflictos familiares, duelos anticipados...
Respecto a la intervención existen muchas técnicas y/o estrategias para la
misma, pero que deben adaptarse a la problemática que se presenta y por ello
es preciso antes de enumerarlas, identificar la problemática psicosocial más fre-
cuente que afecta a los pacientes en situación terminal y crónicos y su entorno
inmediato ( familia, amigos, vecinos..) y que puede ser abordada desde el
Trabajo Social Clínico.
Dentro del proceso de la intervención con los cuidadores/ as, debemos con-
siderar algunas claves ( Valverde Molina, J (2002:67):
• Importancia del contexto terapéutico (intimidad, espacio personalizador)
• Enseñarles a pensar (reflexionar).
• Importancia del lenguaje (enriquecimiento lingüístico).
• La historia de vida como instrumento terapéutico.
• Reelaboración del recuerdo (se puede buscar un nuevo significado al pasa-
do).
• Escenificación.
• Ayudarles a rehacer su emocionalidad ( intimidad de encuentro de persona
a persona, trabajarlo con respeto, sutileza, cercanía, compromiso).
• Ir dejando en sus manos el protagonismo del diálogo terapéutico (hablar
menos conforme hablan más).
• Aceptación del alejamiento como última etapa del diálogo terapéutico.
• Dejar una puerta abierta ( pero que no se entienda como desconfianza).

254
TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL...

La práctica integradora a la hora de intervenir y sobre todo la forma en que


él / la terapeuta se relaciona con él/ la cliente es más importante que el enfo-
que específico o la escuela de pensamiento en la que se fundamenta. Por ello
es importante resaltar que el rol o papel que jugamos los terapeutas pueden ope-
racionalizarse mediante cuatro intervenciones que se encuentran en todas las
principales escuelas terapéuticas: el uso de las preguntas, la localización de
secuencias interactivas, la reformulación y las directrices, además de otras téc-
nicas simples y elaboradas.
En el ejercicio del Trabajo Social Clínico, las intervenciones simples y ela-
boradas deben formar parte del arsenal terapéutico profesional, además de las
intervenciones tradicionales. A continuación se concretan en el siguiente
cuadro 5 :

255
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Cuadro 7: Dentro del alcance de la función Preventiva (Actuando sobre los


factores inmediatos o detección de los problemas específicos) las estrategias
o técnicas de intervención pueden ser:
• Educación y entrenamiento sobre cuidados al final de la vida en la comunidad
• Conductor de grupos de apoyo y asesoramiento
• Asesoramiento e intervención en procesos de duelo para evitar su complicación
patologización

Cuadro 8: Dentro del alcance de la función Asistencial y Promocional (faci-


litando información, orientación, asesoramiento y apoyo y promoviendo la auto-
nomía personal, la educación y la participación) las estrategias o técnicas de
intervención pueden ser:
Estrategias para reducir el sufrimiento:
• La empatía auténtica.
• Las habilidades de comunicación y apoyo emocional (counselling).
• Adiestramiento en estrategias para afrontar el estrés.
Técnicas de relación.
• Preguntar: las preguntas pueden ser cerradas, abiertas, neutras, de
influencia.
• La escucha y ésta puede ser: escucha pasiva, utilización de monosílabos,
comunicación no verbal, reconocimiento, abre puertas – aperturas, escu-
cha activa.
• Dar información: dar información útil ayuda a ser comprendido y realizar
planteamientos efectivos requiere: inspirar confianza en la otra persona,
estar en sintonía con la comunicación del otro, exponer las ideas con lógi-
ca ( razonar de forma directa, descriptiva e imparcial).
Técnicas de aproximación para la relación de ayuda:
• La empatía: La comprensión de las emociones y sentimientos de otras
personas poniéndose en su lugar y asumiendo su punto de vista. Es la
comunicación afectiva y efectiva entre personas. Consiste en ir escuchan-
do al otro e ir resumiendo sus ideas y sus sentimientos, pero sin añadir
nada propio o personal.
• El feedback: La importancia de lo que devolvemos al otro del mensaje

256
TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL...

que ha emitido y por ello le hacemos saber que: entendemos, sentimos, y


reaccionamos ante él / ella.
Técnicas y estrategias de tratamiento :
• Apoyo, ventilación, clarificación, interpretación y uso del silencio del /la
terapeuta.
• Gestiones varias: ayuda a domicilio, ayudas y prestaciones, servicio de
ayuda a domicilio, cuidados, educación sanitaria, respiro familiar, etc.
• Educación Familiar para la reestructuración.
• Entrenamiento en comunicación, tareas preceptúales o conductuales,
mediación, resolución de conflictos.
• Negociación y motivación para la implicación de familiares ausentes

A MODO DE CONCLUSIÓN
Esta propuesta de intervención desde el Trabajo Social se ha centrado en
aquellas familias que están sufriendo una pérdida ambigua del tipo ( la persona
está presente físicamente, pero ausente psicológicamente) y para ello se han
enumerado los momentos del proceso y las posibles técnicas de la intervención
El trabajador social como profesional que se encuentra dentro de todos los
ámbitos sociales y sanitarios de la comunidad, ha desarrollado a lo largo de su
historia de existencia, diferentes tareas, roles, actividades, etc., por la necesi-
dad de tenerse que adaptar al complejo mundo de los social, debido a lo cam-
biante y turbulento del mismo.
A pesar de éste proceso continuo de adaptación de la profesión, la esencia
u objeto de intervención se ha mantenido a lo largo de su historia: la persona
y su realidad biopsicosocial.
El conocimiento de la disciplina del Trabajo Social a lo largo de estos años,
se ha ido construyendo, tanto desde la práctica profesional, como la incorpora-
ción de elementos de otras disciplinas afines.
El diseño de constructos teóricos, como elaboraciones teóricas que nos ayu-
dan a entender diversos aspectos del comportamiento humano y de la sociedad
han ido aumentando en el cuerpo teórico – práctico del Trabajo Social, pero

257
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

como dijo Bertrand Russell (1984): “todo conocimiento humano es incompleto,


inexacto y parcial”, y por ello nuestra profesión, como todas las demás, precisa
seguir creciendo y ampliando el conocimiento que la fundamenta.
Esperamos que con éste artículo estemos contribuyendo al crecimiento y
cuerpo teórico de la profesión.

BIBLIOGRAFIA
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TRABAJO SOCIAL CLINICO, P ERDIDA A MBIGUA , DUELO, INTERVENCION P SICOSOCIAL...

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259
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES
HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL
PACIENTE CRÓNICO HOSPITALIZADO EN EL
HOSPITAL NUESTRA SRA. DE LA
CANDELARIA DEL SERVICIO CANARIO DE
LA SALUD

INMACULADA DEL ROSARIO MELIÁN


Trabajadora Social de de la Unidad de Acción Social del Hospital Ntra. Sra
de la Candelaria.
JUAN MANUEL HERRERA HERNÁNDEZ
Profesor del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la
Universidad de La Laguna.
ANA LUISA ROSADO ACEVEDO
Alumna de Trabajo Social.

PAL ABRAS CL AVE:


Enfermos/as crónicos/as, derivación, desarraigo, centros concertados

INTRODUCCIÓN
La enfermedad crónica 1 se define como: “Proceso incurable, con una gran
carga social tanto desde el punto de vista económico como desde la perspecti-
va de dependencia social e incapacitación. Tiene una etiología múltiple y con un
desarrollo poco predecible”.
Otra definición de enfermedad crónica sería: “trastorno orgánico funcional
que obliga a una modificación del modo de vida del paciente y que es probable
que persista durante largo tiempo”.
La enfermedad crónica dejada a su evolución natural o con una intervención
inadecuada comporta una gran repercusión sobre el estilo de vida del paciente
e incluso un alto grado de incapacitación.
Dentro de las enfermedades crónicas el trasplante, tal y como nos indica el
diccionario de la real academia española, es una intervención que consiste en
implantar a un ser vivo alguna parte orgánica procedente de otro individuo o del

Junio 261
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

mismo. Dicho así parece simple. Sin embargo, si analizamos la evolución histó-
rica del trasplante hepático que se nos reseña en “Coordinación y trasplantes”
(Sánchez Bueno, F.. 1995: 209) encontraremos que el camino no ha sido nada
fácil.
Han sido numerosos los intentos de salvar personas con enfermedades hepá-
ticas sin solución, a través del trasplante. Los primeros trasplantes hepáticos se
hicieron en EE.UU. en los años 60, obteniendo la mayor supervivencia una niña
de año y medio, que logró alargar su vida trece meses más.
Pero el verdadero hito en la historia de los trasplantes hepáticos es el des-
cubrimiento en 1976 de una nueva sustancia inmunosupresora: la ciclosporina.
La principal fuente de fracaso de la práctica de los trasplantes orgánicos es el
rechazo por parte del sistema inmunológico del individuo trasplantado. Es por
ello que los pacientes deberán ser sometidos a inmunosupresión, o sea, a la
supresión temporal de su sistema inmunológico. Es ahí donde jugará un impor-
tante papel la ciclosporina.
Pero el reconocimiento del trasplante hepático como una opción terapéuti-
ca no llegará hasta 1983, finalizando así su fase experimental y desbancando
definitivamente a los tratamientos paliativos.Sin embargo, es importante tener en
cuenta que, aunque se trate la opción más viable para el/la enfermo/a hepáti-
co/a, el trasplante no siempre garantiza el éxito. De hecho, los buenos resulta-
dos del proceso dependerán de varios factores:
• Una adecuada selección de receptores.
• La utilización de mejores soluciones de preservación.
• El perfeccionamiento de la técnica quirúrgica.
• La utilización de la ciclosporina.
• Diagnósticos precoces y tratamientos adecuados de las posibles complica-
ciones.
• La mejora de la calidad de vida del/la paciente.
El verdadero “medidor” de la calidad de vida en este tipo de pacientes sería
la comparación de ésta entre antes y después del trasplante. No se trata solo de
salvar la vida, se trata sobre todo de mejorar las condiciones físicas del indivi-

262
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

duo. Para medir la calidad de vida en personas trasplantadas se han planteado


tres objetivos como básicos: la evaluación de la eficacia del trasplante, la identi-
ficación de los factores de pronóstico y la optimización de los resultados.
La calidad de vida relacionada con la salud podemos expresarla desde un
punto de vista subjetivo como: “la valoración que realiza una persona, de acuer-
do con sus propios criterios, del estado físico, emocional y social en que se
encuentra en un momento dado” (Magaz, A. Y García Pérez, E. M.. 1995: 282).
Desde un punto de vista objetivo sería: “la valoración realizada por una persona,
distinta del propio paciente, que conoce la situación física, emocional y social del
mismo, de acuerdo con unos criterios previamente establecidos” (Magaz, A. Y
García Pérez, E. M.. 1995: 282).
Además, la calidad de vida relacionada con la salud es un concepto multidi-
mensional referido a las áreas: física, emocional y social. Los componentes a los
que se refiere pueden variar en función de las características del colectivo a que
nos refiramos (edad, tipo de trasplante, etc...). Hay componentes que pueden
evaluarse mediante la observación externa y otros que han de serlo por la per-
sona afectada.
Una vez realizado el trasplante, son numerosas las fuentes de estrés a los
que se ve sometido el paciente. Entre éstas: la preocupación por la supervivencia
del injerto, los riesgos ante una infección aguda, los efectos secundarios de la
mediación inmunosupresora, las dificultades sexuales, el agotamiento y las difi-
cultades laborales. Indudablemente, todo ello afecta directamente a la calidad
de vida del/la paciente. Pero... ¿cómo contribuir a mejorarla?. Existen algunas
estrategias que pueden ayudar:
• Recoger en la historia de los pacientes los aspectos de su vida que puedan
influir.
• Facilitar al paciente una información clara, que en el futuro favorecerá las
conductas adaptativas y le permitirá comprender lo que le ocurre.
• Favorecer las actividades de ocio, como el ejercicio físico.
• Facilitar el acercamiento del paciente a otros especialistas de su entorno
comunitario.

263
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

4.1. Objetivo general:


Obtener una visión global del Trabajo Social llevado a cabo con enfermos
crónicos y pacientes de trasplante hepático en el ámbito hospitalario.
4.2. Objetivos específicos:
Establecer un marco de referencia que ayude a aclarar la situación de tales
pacientes de acuerdo con el concepto de calidad de vida.
Sistematizar los datos recogidos por la Trabajadora Social sobre los pacien-
tes crónicos, con vistas a futuras investigaciones.
4.3. Muestra
La muestra estudiada ha sido los/ as pacientes con trasplante hepático que
ingresaron en el Hospital durante el período de enero hasta mayo de 2005; y por
otra parte, los casos de enfermos crónicos de los que se tiene información en
los archivos de la unidad de Trabajo Social del hospital, que fueron atendido
durante el año 2004.
4.4. Técnicas e instrumentos
Las técnicas utilizadas son básicamente la observación, la revisión de archi-
vos, así como la escala de evaluación de dependencia de pacientes crónicos.
Para el caso de los pacientes con o a la espera de trasplante hepático se
les pasó el Euroqol-5-D, que permite conocer su percepción sobre la calidad de
vida desde su propia situación.

5. RESULTADOS
5.1. Perfil del paciente crónico internado desde la unidad de traba-
jo social durante 2004.
Tabla 1: Población estudiada.
VARIABLES Fr %

Población objeto de estudio (universo) 100 100%

Población estudiada 100 100%

264
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

Tabla 2: Clasificación según sexo

VARIABLES Hombres Mujeres Población Total

Frecuencia 54 46 100

Porcentaje 54% 46% 100%

La evaluación de dependencia es una plantilla que mide el grado de depen-

265
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

dencia que presenta el paciente. Esta escala es utilizada en el Hospital Nuestra


Señora de Candelaria y es cumplimentada por el/ la médico/ a o enfermera/ o
e incluye distintos aspectos de la calidad de vida de los/las pacientes:
Tabla 8: Sobre alimentación, ventilación y curas en la evaluación de depen-
dencia.

ALIMENTACIÓN % VENTILACIÓN % CURAS %


Sin datos 2 Sin datos 2 Sin datos 13
Autónomo 14 Autónomo 85 No precisa 25
Precisa ayuda parcial 22 Traqueotomia 0 cura plana o protección 46
Precisa ayuda 3 o más 44 Oxigenoterapia/ 11 Cura compleja 1-2 veces/día 16
veces aerosolterapia

Alimentación por 17 Aspiración de 2 Curas complejas 3 o > 3


sonda secreciones veces / día
Alimentación 1 Ventilación asistida 0 Fístulas/drenajes/escaras 5
parenteral
TOTAL 100 TOTAL 100 TOTAL 100

266
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

Tabla 9: Sobre eliminación, relación y recogida de muestras en la evaluación de


dependencia.
ELIMINACIÓN % RELACCIÓN % RECOGIDA %
MUESTRAS
Sin datos 3 Sin datos 2 Sin datos 13

Autónomo 5 Consciente y resolutivo 17 No precisa 56

Ayuda parcial 11 Amnesia/déficit sensorial 16 Orina/heces/es 24


leve putos
Incontinencia 67 Deficiencia de comunica- 28 Venosa hasta 7
(pañales) ción moderada 3/semana,
otras diaria
Sonda vesical 14 Episodiao 21 Venosa diaria 0
desorientación/agresividad
Sonda vesical 14 Incomunicación absolu- 16 Venosa>1 día- 1
ta/demencia avanzada ria o arterial

TOTAL 100 TOTAL 100 TOTAL 100

Tabla 10: Sobre movilidad, medicación y colaboración familiar en la evaluación


de dependencia.
MOVILIDAD % MEDICACIÓN % COLABORACIÓN %
FAMILIAR
Sin datos 1 Sin datos 1 Sin datos 49
Autónomo 1 No precisa/autoadminis- 4 Eficiente 3
tación
Ayuda parcial 17 Ayuda para administra- 57 Limitada en tiempo 17
ción oral
267
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Tabla 11: Sobre higiene, medición de constantes y hogar en la evaluación de


dependencia.

Postración par- 32 Parenteral 1/mes a 3/ % Cualitativamente 17


cial semanas limitada
Postración total 39 Parenteral 1 día 4 muy escasa 47
(encamado)

Rehabilitación 10 Parenteral 2 ó 31 Nula 14


díaria (encama- más/día/citostáticos
do)
TOTAL 100 TOTAL 100 Total 100

5.3. Calidad de vida percibida por pacientes con trasplante hepáti-


co.
Tabla 12: Clasificación según sexo.

HIGIENE

268
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

269
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

270
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

CONCLUSIONES
6.1. Referidas a los/las pacientes crónicos atendidos desde la unidad
de Trabajo Social durante 2004.
La proporción en cuanto al sexo de los pacientes crónicos no reviste una
especial diferencia. Los hombres son 54 y las mujeres 46.
La gran mayoría de los enfermos crónicos se encuentran en el colectivo de
la tercera edad. Concretamente el 80%. En este 80% la mayoría se encuentran
entre 76 y 85 años de edad, o sea, el 35% de los pacientes crónicos.
La mayoría de los enfermos crónicos vienen derivados del servicio de
Medicina Interna del Hospital, el 36% de éstos. Seguidos de este están: el ser-
vicio de Neurología (17%) y el de C. Vascular (12%).
La mayoría de los pacientes crónicos son enviados a su domicilio o fallecen
durante su estancia en el Hospital. El 32% al domicilio y el 28% mueren. El resto
(el 40%) son derivados a los distintos recursos disponibles, en función de las pla-
zas existentes en cada uno de ellos y de la situación del paciente en concreto.
Se registra una mayor acogida por parte del Hospital Febles Campos, de un
14%.
El tiempo medio de espera entre la fecha de ingreso y la fecha de solicitud
de centro de crónicos es de 1.89 meses (58.8 días). Y el tiempo medio de espe-
ra entre la solicitud de traslado y la fecha de salida del hospital es de 2.22 meses
(68.93 días).
Respecto a la evaluación de dependencia:
En cuanto a la alimentación, la mayor parte de los pacientes crónicos (el
44%) precisan ayuda 3 o más veces.
En cuanto a la ventilación: la inmensa mayoría son autónomos (el 85%).

271
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Respecto de las curas: el 47% solo precisan cura plana o protección y el 24%
no precisan.
De la eliminación: la mayor parte (el 67%) presenta incontinencia y precisan
pañales.
En la variable “relación”: el 28% presenta deficiencia de comunicación
moderada y el 21% episodios de desorientación/ agresividad.
Respecto de la recogida de muestras: más de la mitad de los pacientes
(55%) no la precisan.
En cuanto a la movilidad: la mayor parte de los pacientes presentan postra-
ción. El 39% total (encamados) y el 32% parcial.
De la medicación: la mayoría de los pacientes (57%) no precisa ayuda, se
autoadministran ellos mismos las medicinas. También destaca un 31% que pre-
cisan medicación parenteral 1 vez al día.
Referente a la colaboración familiar: destaca que en el 49% de los casos no
es recogido este dato. Y en cuanto al resto, en el 17% de los casos (incluyendo
los casos sin datos) se encuentra limitada en el tiempo.
Para la higiene: el 41% necesitan que el aseo sea realizado en la cama 1
vez/día.
En la variable de medición de constantes: el 39% de los pacientes necesita
que sus constantes vitales sean tomadas 1 ó 2 veces /día.
Y por último, en cuanto al hogar: en el 69% de los casos se desconoce el
dato. Y del resto en que sí se conoce, el 10% no tiene hogar.
6.2. Referidas a la calidad de vida relacionada con la salud presen-
tada por los/las pacientes con trasplante hepático.
• La proporción entre hombres y mujeres de la muestra estudiada es de 5
hombres y 7 mujeres.
• El rango de edad que más se repite entre los miembros de la muestra es
el de 52 a 63 años, siendo un 61,54% de la misma.
• La mayoría de los/as pacientes de trasplante hepático están casados/as.
Concretamente el 53,85%.
• El 69,23% de los/as pacientes hepáticos/as no tienen estudios o solo pose-

272
CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES HEPÁTICOS Y PERFIL SOCIOSANITARIO DEL PACIENTE CRÓNICO

en la educación primaria.
• La mayor parte de los/as pacientes de la muestra están en situación de jubi-
lación o son pensionistas (el 38,46%).
• En cuanto a los datos más concernientes a la vida cotidiana: el 53,85% de
los pacientes no presentan problemas para caminar.
• Casi la totalidad de la muestra (un 92,3%) no tienen, o solo tienen algunos
problemas, para su cuidado personal.
• El 61,54% de los/as pacientes encuestados presentan malestar moderado.
• En la mayor parte (el 46,15%) también es moderado el nivel de ansie-
dad/depresión.
• Un 46,15% de los casos valoraran su situación en el día actual peor que en
los últimos 12 meses.
Podemos concluir a modo de resumen que los/ as pacientes crónicos pre-
sentan en deterioro elevado, que la mayoría vuelve as sus hogares o muerte en
el Centro Hospitalario.
Llama la atención que en la escala de dependencia que cumplimenta el per-
sonal sanitario, se desconocen aspectos referidos a la situación familiar, lo que
indica que la intervención del/ la Trabajador/ a Social debe ser primordial , para
poder identificar problemas reales y potenciales dentro de sistema familiar y de
éste en relación con el meso –sistema ( Centro de Atención Primaria de Salud,
Servicios Sociales, Organizaciones, integración comunitaria, participación
comunitaria, apoyo social en sistemas formales e informales , etc...) , con el
objetivo de prevenir reingresos y abandones de las personas crónicas. Por ello
el trabajo de planificación de alta hospitalaria debe ser una prioridad dentro de
las funciones y actividades del / la Trabajador/ a Social con los enfermos/ as cró-
nicos.

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274
LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA
UNA FORTALEZA DEL TRABAJO
SOCIAL.

ANA MARÍA MENÉNDEZ CAICOYA


Trabajadora social.

RESUMEN
Diseño: Se trata de un estudio descriptivo de los Consejos de Salud de Zona:
su nacimiento, evolución, situación actual y su relación con el trabajo social.
Ámbito del estudio: se desarrolla en el Área Sanitaria V de Asturias integra-
da por los concejos de Gijón, Carreño y Villaviciosa.
Resultados: El primero de ellos se constituyó en el año 1987 y actualmente
funcionan 8 consejos de salud de zona. En enero de este año se aprobó en
Asturias un real decreto por el que se regula la constitución y el funcionamien-
to de los Consejos de Salud de área y de zona, con lo que se abre una vía para
su consolidación y para la creación de nuevos consejos.
Conclusiones: Los Consejos de Salud de zona son el órgano de participación
ciudadana por excelencia y el producto de la intervención comunitaria.
Ha habido un aumento en la demanda de la población respecto a ser corres-
ponsable en su salud y en la participación en la toma de decisiones que les afec-
tan.
Son ya 18 años de andadura en los que siempre fuimos los trabajadores
sociales los que apostamos por los consejos de salud, como baluarte para la
intervención comunitaria en la promoción y la educación para la salud.
El movimiento vecinal cada vez incide mas en el tema sanitario y lo que es
muy importante están demandando que haya una mayor presencia de la figura
del trabajador social en los centros de salud y en los consejos.

Junio 2006 275


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

PALABRAS CLAVE:
Intervención, participación, salud.

INTRODUCCIÓN
La intervención comunitaria, desde la atención primaria de salud, es una de
las funciones del trabajador social tanto por su formación como por la expe-
riencia a lo largo de los años. Por otra parte, se están produciendo cambios en
la sociedad que reclaman un acercamiento al seno de las instituciones así como
una mayor participación. Dentro de las múltiples actuaciones en las que inter-
vienen los trabajadores sociales en sus relaciones con la comunidad voy a refe-
rirme en concreto a los consejos de salud de zona en Gijón (Área Sanitaria V de
Asturias).

ANTECEDENTES DECLARACIÓN DE ALMA-ATA DE 1978


La Conferencia Internacional de Atención Primaria de Salud, reunida en
Alma-Ata el día 12 de septiembre de 1978,expresó la necesidad de una acción
urgente por parte de todos los gobiernos, de todos los profesionales sanitarios y
los implicados en el desarrollo, y por parte de la comunidad mundial, para pro-
teger y promover la salud para todas las personas del mundo.
En el artículo IV dice que las personas tienen el derecho y el deber de par-
ticipar individual y colectivamente en la planificación e implementación de su
atención sanitaria.
En el artículo VII expresa que la atención primaria sanitaria requiere y pro-
mociona un autodesarrollo comunitario e individual al máximo posible, con par-
ticipación en la planificación, organización, desarrollo y control de la misma.
También alude a que el equipo sanitario debe estar formado social y técnica-
mente para responder a las necesidades sanitarias expresadas por la comuni-
dad.

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978.


Artículo 129.1. La ley establecerá las formas de participación de los intere-
sados en la Seguridad Social y en la actividad de los organismos públicos cuya

276
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

función afecte directamente a la calidad de la vida o al bienestar general.

LA O.M.S.
En la serie de Informes Técnicos nº 690, se refiere a la participación, como
“el proceso por el cual los individuos y comunidades se identifican con un movi-
miento y asumen la responsabilidad conjuntamente con profesionales de salud y
otras personas interesadas, de adoptar decisiones, planificar y llevar a cabo acti-
vidades”.

CARTA DE OTTAWA
La primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud reuni-
da en Ottawa el día 21 de noviembre de 1986 va dirigida a la consecución del
objetivo “Salud para todos en el año 2000”.

RD 137/1984 SOBRE ESTRUCTURAS BÁSICAS DE SALUD.


Aparece la zona básica como el nivel de participación más directo de los ciu-
dadanos. Define los Centros de Salud y establece entre las funciones de los
Equipos de Atención Primaria realizar las actividades encaminadas a la promo-
ción de la salud, la prevención de la enfermedad y a la reinserción social, y con-
tribuir a la educación sanitaria de la población.

LEY 14/1986 DE 25 DE ABRIL, GENERAL DE SANIDAD.


Artículo 5. “Los Servicios Públicos de Salud se organizarán de manera que
sea posible articular la participación comunitaria.
Artículo 53. “Con el fin de articular la participación en el ámbito de las comu-
nidades autónomas se creará el Consejo de Salud de la Comunidad Autónoma.
En cada área, la comunidad autónoma deberá constituir, asimismo, órganos de
participación en los servicios sanitarios. En ámbitos territoriales diferentes de los
referidos en el apartado anterior, la comunidad autónoma deberá garantizar una
efectiva participación.

LEY 1/92, DE 2 DE JULIO, DEL SERVICIO DE SALUD DEL PRINCIPADO


DE ASTURIAS.

277
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Artículo 27. Define los centros de salud como lugar de encuentro entre la
comunidad y los profesionales sanitarios y a los equipos de atención primaria
como aquellos profesionales de quienes depende la salud individual y colectiva de
la población de la zona, incluidos los programas comunitarios de salud pública.
Artículo 28. EL CONSEJO DE SALUD DE ZONA.
En cada zona básica de salud existirá un Consejo de Salud como órgano de
participación comunitaria, que tendrá como funciones básicas las siguientes:
Participar, junto con el equipo de atención primaria, en la elaboración del
diagnóstico de la situación de salud del área, así como en la estimación de sus
necesidades específicas.
Contribuir al desarrollo y ejecución de los programas básicos de salud y de
todas aquellas acciones tendentes a mejorar el nivel de salud de la comunidad
y, en especial, las relacionadas con la información y educación sanitaria y la pre-
vención de la enfermedad.
La composición y régimen de funcionamiento del correspondiente Consejo
de Salud de zona, se regulará atendiendo a las peculiaridades sociales y asocia-
tivas de éstas, garantizando, en todo caso, la aplicación de criterios de plurali-
dad y máxima representatividad social.

CÓMO Y CUÁNDO EMPEZARON LOS CONSEJOS DE SALUD


DECRETO 2/2006, DE 12 DE ENERO, POR EL QUE SE REGULA LA
CONSTITUCIÓN Y EL FUNCIONAMIENTO DE LOS CONSEJOS DE SALUD
DE ZONA. Consejería de Salud y Servicios Sanitarios del Principado de Asturias.
Al principio de la reforma de la atención primaria, en el año 1984, se crea-
ron los Centros de Salud y se formaron los primeros equipos de atención pri-
maria. Se emprendía una nueva forma de gestionar la atención sanitaria, mas
integral, teniendo en cuenta la salud física, psíquica y social y entendiendo al indi-
viduo como un ser inmerso en una comunidad y en un medio en constante inte-
racción. Se iniciaba una etapa de cambio con grandes ilusiones por parte de los
profesionales. Al tener una dimensión comunitaria la iniciativa en la formación
de los Consejos de Salud partía del propio EAP que veía necesaria su existencia.

278
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

En 1987 se constituyó el Consejo de Salud de Contrueces.


En el primer trimestre de 1992 desde la gerencia partió la orden a las tra-
bajadoras sociales del área para que dispusieran los cauces para la formación
del resto de los Consejos de Salud. Nos reunimos las trabajadoras sociales de los
centros de salud de La Calzada, Coto y Natahoyo y elaboramos un borrador que
se denominó Proyecto de Consejo de Salud en el que se establecían los princi-
pios y las bases de funcionamiento de este órgano de participación ciudadana en
los centros de salud. Para ello nos apoyamos en la Conferencia de Alma-Ata y
la legislación existente que pertenecía a las comunidades de Navarra, Castilla-
La Mancha, Castilla-León, Generalitat Valenciana, y Canarias que abarcaba los
años del 85 al 87.
Este Proyecto de Consejo de Salud se discutió en los equipos y se envió a la
Gerencia de Atención Primaria del Área V, que aportó algunas modificaciones.
Seguidamente se establecen reuniones en las Z.B.S. con entidades, institu-
ciones,... y se discute el borrador y la posibilidad de crear los Consejos de Salud
de Zona, quedando aprobados los Estatutos y constituidos los Consejos de Salud
del Coto, La Calzada, Natahoyo y Tremañes. En marzo del 92 también se formó
el de Perchera pero ya llevaban dos años de contactos y reuniones.
Con posterioridad se aprueba la ley 1/92 de 2 de julio, del Servicio de Salud
del Principado de Asturias en la que regula el Consejo de Salud de Zona.
En marzo del 95 se forma el Consejo de Salud del Parque-Somió, en el 98 el
del Llano y en el 2000 el de Laviada. En total 8 Consejos de Salud constituidos
hasta ahora estando a punto de formarse otros dos.
Recientemente fueron aprobados en el Principado de Asturias los Decretos
2/2006 y 3/2006, de 12 de enero, en los que se regula la constitución y el fun-
cionamiento de los Consejos de Salud de zona y de área respectivamente. Con
ellos “se pretende impulsar el protagonismo de la propia comunidad con el fin
de que la promoción y la educación de la salud sean principalmente una corres-
ponsabilidad compartida por los ciudadanos y los profesionales sanitarios que
conviven en cada una de las zonas básicas de salud”. Así pues, abren una vía
para su consolidación y para la creación de nuevos consejos.

279
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

FUNCIONES DEL CONSEJO DE SALUD DE ZONA


• Conocer y participar en la elaboración del diagnóstico de la situación de salud
de la zona.
• Colaborar en la determinación de los problemas prioritarios de salud de la
zona y el la detección de sus necesidades específicas, así como en la elabora-
ción de las correspondientes propuestas de mejora y proyectos de actuación.
•Conocer y participar en la elaboración, realización y evaluación de los progra-
mas de salud diseñados por el equipo de atención primaria.
• Participar en la elaboración , desarrollo, y ejecución de los programas de
salud y de todas aquellas acciones tendentes a mejorar el nivel de salud de la
comunidad.
• Contribuir al desarrollo y ejecución de todas aquellas acciones relacionadas
con la información sanitaria, la promoción de la salud y la prevención de la
enfermedad con un enfoque comunitario.
• Conocer la evolución de los recursos estructurales, humanos y económico-
financieros destinados a garantizar la asistencia sanitaria de la zona básica de
salud, y valorar el grado de eficiencia en su aplicación.
• Promover el desarrollo de los derechos y deberes de los usuarios de la zona
básica de salud, conociendo e informado de las reclamaciones y sugerencias que
pudieran presentarse si la naturaleza de las mismas así lo aconsejara.
• Informar el anteproyecto del Plan de Salud de área y remitirlo al Consejo de
Salud del área.
• Informar y conocer cualesquiera otros asuntos que le sean propuestos por el
Coordinador del equipo de atención primaria o por cualquier otro órgano direc-
tivo de la Consejería competente en materia de salud y servicios sanitarios o por
cualquier miembro del Consejo de Salud.
• Participar en cualquier otra actuación planteada por la Consejería competen-
te en materia de salud y servicios sanitarios o que el propio Consejo como tal
sugiera y sea autorizada previamente por la gerencia de atención primaria.
• Proponer la adopción de cuantas medidas mejoren el funcionamiento y aten-
ción prestados por los servicios sanitarios y, en su caso, la creación de otros

280
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

nuevos.

COMPOSICIÓN DEL CONSEJO DE SALUD DE ZONA


- La composición del Consejo de Salud de zona se ajustará a las peculiarida-
des sociales y asociativas de ésta, garantizando, en todo caso, la aplicación de
criterios de pluralidad y máxima representatividad social.
- A los efectos del apartado anterior, la distribución de los miembros del
Consejo se llevará a cabo según la siguiente composición:
- El coordinador o coordinadora médico del equipo de atención primaria o,
en su defecto, un facultativo médico del equipo designado por le gerencia de
atención primaria.
- Cuatro miembros del equipo de atención primaria, nominados por la geren-
cia de atención primaria, y entre los que estará un diplomado o diplomada de
trabajo social si lo hubiera.
- Un farmacéutico o farmacéutica que ejerza en la zona de salud designado
por los farmacéuticos de la zona básica de salud.
- Un representante de cada uno de los Ayuntamientos que constituyan la
zona de salud. En los casos en que la zona esté constituida por un solo
Ayuntamiento se designarán dos representantes del mismo.
- Un representante de cada una de las siguientes asociaciones o entidades,
elegido por y entre ellas mismas, cuyo ámbito de influencia se extienda a la zona
básica de salud y presente un proyecto de actuación comunitaria en salud:
Asociaciones de enfermos, asociaciones de vecinos, asociaciones de mujeres,
asociaciones de personas mayores, asociaciones juveniles, consejos escolares de
centros de enseñanza y centrales sindicales.
- El decreto recoge básicamente la estructura y composición ya existente en
la práctica, aunque con matices. El borrador previo no especificaba la presen-
cia de la figura del trabajador social como uno de sus miembros. El movimien-
to vecinal aportó alegaciones y pidió la inclusión expresa de este profesional,
viéndose materializado en el documento finalmente aprobado.

281
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

DESARROLLO DE LOS CONSEJOS DE SALUD EN GIJÓN.


(ÁREA SANITARIA V)
Forman parte del Consejo de Salud representantes de las instituciones, aso-
ciaciones y servicios sanitarios ubicados en la zona básica de salud por lo que su
composición y dinámica varía de unas zonas a otras. De acuerdo con los esta-
tutos aprobados y con la legislación que había al respecto, el Consejo de Salud
está formado por los siguientes miembros (un representante por cada entidad
existente en la zona):
Asociaciones
Asociaciones de Vecinos.
Otras asociaciones (culturales, juveniles, sociales, de consumidores,..).
Minorías étnicas (donde sean representativas).
Asociaciones de Madres y Padres.
Hogares de Tercera Edad.
Instituciones
Concejales de barrio.
Colegios.
Institutos.
Parroquias.
Otras comunidades religiosas representativas.
Centros de Servicios Sociales.
Centros Municipales.
Agentes Sociales
Centro de Salud
Coordinador del EAP.
Coordinadora de Enfermería.
Responsable de Administración.
Trabajadora Social.
Otros recursos sanitarios
Farmacias.
Salud Mental.

282
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

La nueva legislación, aprobada en la comunidad autónoma, restringe el


número de miembros aunque abre posibilidades de su ampliación. Por esta
razón, los Consejos de Salud ya existentes se están reuniendo con la misma com-
posición.
PERIODICIDAD
Aunque en un principio se fijó el número de reuniones en una por trimestre
(4 por año), a lo largo del tiempo se fueron espaciando. Se vio que era mas fac-
tible convocar al consejo en fechas que coincidieran con el calendario escolar,
lo cual ya las reducía a tres veces al año. Hubo períodos sin reuniones que se
debieron a varias causas: obras en los centros, ausencia de coordinadores de
EAP,... También hubo altibajos en el número de asistentes llegando a haber reu-
niones en que sólo había cinco personas de las cuales tres eran del centro de
salud.
TEMAS TRATADOS
A lo largo de estos casi 19 años, los temas que se trataron fueron los siguien-
tes:
•Vacunaciones (campañas de la gripe, tétanos,...)
•Programas de Salud Escolar (reconocimientos escolares, programa de
salud bucodental,...)
•Debates sobre el funcionamiento del Consejo de Salud.
•Resultados del contrato programa.
•Funcionamiento y cambios del Centro de Salud (horarios, cita previa, infor-
matización, servicio de urgencias...).
•Cartera de Servicios.
•Evolución de la afiliación y de la demanda asistencial.
•Cambios de dirección, de personal y aumentos de plantilla.
•Problemas y reclamaciones.
•Actividades (objetores de conciencia, Escala “Gijón” de valoración social,
proyectos de EpS con los colegios, ...)
•Información sobre obras y ampliaciones.
•Memoria anual.

283
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

•Nuevos programas de salud.


•Problemas del barrio (aumento de la población anciana, barreras,...).
•Información sobre actividades de miembros del Consejo de Salud.
•Indicadores de salud.
•Información sobre el gasto en sanidad.
•Temas de interés (alcohol en los jóvenes, radioterapia, minusvalías, uso de
genéricos, plan municipal sobre drogas, ...).
•Etc.
ACCIONES E INTERVENCIONES
A partir de las reuniones del Consejo de Salud se dieron informaciones pun-
tuales sobre temas de alarma social como fue en el caso de la meningitis en el
que se fue a los colegios para dar a los padres y madres una información actua-
lizada. También se dio educación sanitaria a los alumnos en los centros educati-
vos.
En algunos casos se lograron mejoras para los ciudadanos, aumento de
zonas verdes, plazas de aparcamiento para minusválidos y para los sanitarios,
ampliación y mejora de las instalaciones de los centros de salud, aumentos de
plantilla,...
En el año 98 la Junta General del P.A. citó al Consejo de Salud del Coto para
que diera su opinión sobre el Plan de Salud del Principado. Se creó un grupo de
trabajo que estudió el mismo y elaboró una serie de alegaciones que fueron pre-
sentadas por tres representantes del consejo.
En cuanto a la intervención comunitaria hubo varios intentos por parte de
tres Consejos de Salud pero que no llegaron a materializarse por falta de coo-
peración de los integrantes. En cambio, el Consejo de Salud de Contrueces cele-
bra todos los años las “Jornadas de la Salud” con mucho éxito de participación
y de difusión.
En el año 2004 por parte de la Asociación de Vecinos de La Arena surgió la
demanda de que el Consejo de Salud de Parque-Somió reiniciara su andadura,
suspendida por diversas causas desde el 99. En el ámbito de influencia de dicha
asociación está una de las zonas donde se ubica la “movida” creando problemas

284
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

de vandalismo urbano, agresiones verbales y hasta físicas, ruidos, suciedad,


abuso de alcohol en menores,...etc. Son hechos aislados pero que llegaron a
crear alarma social. Esto dio lugar a la preocupación por la promoción de la
salud que, bajo el impulso de la asociación de vecinos, se materializó en el
Programa “A PIE DE BARRIO” (ApB). Es un modelo de participación ciudada-
na en red con un enfoque multisectorial, interdisciplinar e interinstitucional.
Tiene una estructura abierta al resto de los barrios y está integrada por cinco
asociaciones de vecinos, la Fundación SILOÉ, el programa “Abierto hasta el
Amanecer”, la asociación de Educadores Sociales, el Centro de Salud Parque-
Somió y su Consejo de Salud respectivo, dos asociaciones de madres y padres,
el Centro Municipal Integrado de La Arena,...etc. Colaboran además con sus
actividades el Ayuntamiento de Gijón, la Concejalía de Cultura, la Gerencia del
Área Sanitaria V, Escuela de Trabajadores Sociales de Gijón, la Subdirección
General de Organización de Prestaciones Sanitarias de la Consejería de Salud y
Servicios Sanitarios, la Policía Municipal,...etc.
Este nuevo aire de participación en la promoción de la salud dio origen al
programa “A PIE DE BARRIO” que organizó las siguientes actividades:
Noviembre de 2004 - Jornadas “Educación, consumo y convivencia ciudada-
na”.
Mayo de 2005 - Jornadas “La promoción de la salud a través de los Consejos
de Salud y la problemática social en los jóvenes de hoy”.
Noviembre de 2005 – Jornada de presentación de “Aula Abierta”.
Mayo de 2006 - Jornadas “Salud y Medio Ambiente”.
En todas las jornadas celebradas siempre se contó con la representación del
trabajo social en salud puesto que es el nexo de unión entre el centro y la comu-
nidad (lo sanitario y lo social).
El proyecto “Aula Abierta” es una actividad para formación y acción en la
promoción de la salud en los barrios. Es un espacio de reflexión y adquisición de
conocimientos para la formación de mediadores en salud en su entorno habitual.
Va dirigido a asociaciones de vecinos, estudiantes de trabajo social y de educa-
ción social, colectivos juveniles,...etc. Está abierto a todas aquellas personas

285
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sensibilizadas en el tema de la salud. Se constituyen grupos de trabajo que se


reúnen con una periodicidad semanal o quincenal.

CONCLUSIONES
El Consejo de Salud de zona es el órgano de participación ciudadana por
excelencia en el ámbito de la salud y un instrumento de la intervención comuni-
taria.
La participación ciudadana es un derecho y un deber que la población debe-
ría ejercitar, interviniendo en las decisiones sobre actividades que afectan a su
vida cotidiana.
La participación de la comunidad puede contribuir a la movilización de recur-
sos y/o una mejor utilización de los mismos acorde con las necesidades reales
de la zona.
Es un medio para la promoción de la salud, que radica en la participación
efectiva y concreta de la comunidad en la fijación de prioridades, la toma de
decisiones y la elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación
para alcanzar un mejor nivel de salud. La fuerza motriz de este proceso provie-
ne del poder real de las comunidades, de la posesión y del control que tengan
sobre sus propios empeños y destinos.
Aumenta la posibilidad de que los programas y proyectos de salud sean apro-
piados y satisfactorios para atender las necesidades sanitarias definidas por la
población local, frente a las necesidades médicas definidas por las autoridades
sanitarias.
Rompe los lazos de dependencia en que se desenvuelven las actividades de
salud.
Es un órgano eminentemente práctico y económico que no requiere gran-
des inversiones en edificios, materiales, medicinas, ni siquiera de más profesio-
nales para poder obtener unos resultados positivos.
Parece existir un determinado repunte, ya que algunas asociaciones repre-
sentativas están solicitando su creación. Ha habido un aumento en la demanda
de la población respecto a ser corresponsable en su salud y en la participación

286
INTERVENCIÓN COMUNITARIA , UNA FORTALEZA DEL TRABAJO SOCIAL

en la toma de decisiones que les afectan.


El movimiento vecinal cada vez incide mas en el tema sanitario (reciente-
mente se ha creado una Comisión de Salud en la Federación de AA.VV.) y lo
que es muy importante para nuestra profesión, está demandando que haya una
mayor presencia de trabajadores sociales en los centros de salud y en los
Consejos de Salud.
Son ya casi 19 años de andadura en los que siempre fuimos las trabajadoras
sociales las que apostamos por los consejos de salud como baluarte para la inter-
vención comunitaria en la promoción y la educación para la salud.

CONCLUSIÓN FINAL
Desde los inicios de los Consejos de Salud las trabajadoras sociales tuvimos
una labor impulsora, ya que fuimos las responsables de poner las bases y traba-
jar con la red social para que se constituyeran. Transcurrido todo este tiempo,
a pesar de las dificultades y los altibajos y de las características especiales de
cada Consejo de Salud, se han recogido unos frutos nada desdeñables. Estamos
asistiendo a un resurgimiento de la participación de la comunidad, lo que nos
alienta y nos congratula porque, sin duda, es una vía de trabajo en la que cree-
mos, por la que hemos apostado fuerte y de la que no dudamos es un cauce váli-
do y necesario para el enfoque que, la atención primaria y otros niveles de la
sanidad, tienen que aceptar y considerar como asignatura pendiente.

BIBLIOGRAFÍA
DÍAZ PALACIOS, ELENA Y OTROS. Trabajo Social en el Sistema Sanitario
Público. Balance, análisis y perspectivas. Editorial KRK. 2002.
VARIOS AUTORES. La participación ciudadana en la gestión sanitaria. Gestión
y Evaluación de Costes Sanitarios. Fundación Signo. Vo. 6 – Monográfico 2 –
Diciembre 2005.
R.D. 137/1984 SOBRE ESTRUCTURAS BÁSICAS DE SALUD.
LEY 14/1986 de 25 de abril GENERAL DE SANIDAD.
LEY 1/92, de 2 de julio, DEL SERVICIO DE SALUD DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS.
DECRETO 2/2006, de 12 de enero, POR EL QUE REGULA LA CONSTITUCIÓN Y EL
FUNCIONAMIENTO DE LOS CONSEJOS DE SALUD DE ZONA (B.O.P.A. nº 20 de
26/01/06).

287
EXPERIENCIA DE INTERVENCIÓN
INTERSECTORIAL EN LA
PREVENCIÓN DE CAÍDAS EN
PERSONAS MAYORES

Mª LUZ BURGOS VARO


FRANCISCA MUÑOZ COBOS
CAROLINA SÁNCHEZ ZAYAS
Centro de Salud El Palo. Avda. Salvador Allende, 159 29018 MÁLAGA.

PALABRAS CLAVE:
Acción intersectorial, trabajo interprofesional, prevención de dependencias.

OBJETIVO
Reducir el riesgo de caídas en la población mayor de 65 años que tienen alto
riesgo o que ya se han caído, así como sus posibles complicaciones mediante
una intervención en equipo y en colaboración con otras entidades de la zona que
trabajan con las personas mayores desde una perspectiva comunitaria.

ÁMBITO DE ESTUDIO:
Población mayor de 65 años, adscrita al C. de Salud de El Palo

SUJETOS:
Mayores de 65 años, no dependientes, que presenten factores de riesgo de
caídas como caídas previas, inestabilidad en la marcha, problemas visuales,
medicación favorecedora y factores medioambientales.

INTERVENCIONES
Una de las principales funciones de la Atención Primaria es la prevención de

Junio 2006 289


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

la aparición de enfermedades y el fomento de la salud. En el tema que nos


ocupa, las dependencias, un factor que suele originar problemas de incapacidad
en la población mayor de 65 años son las caídas.
Según estudios consultados, cada año, un 30% de la población mayor de 65
años sufre caídas y de ellos, la mitad vuelven a caerse; un 20% requieren aten-
ción sanitaria y un 10% sufren lesiones importantes con un porcentaje de frac-
turas de un 4 al 6%. Entre el 40 y 50% sufren contusiones o hematomas.
Las fracturas en las personas mayores pueden ocasionar un grado de depen-
dencia importante y también de muerte, un 75% de muertes accidentales en
personas mayores de 75 años son consecuencia de caídas.
La mayor eficacia en la prevención de caídas es la intervención multifacto-
rial, ya que son diversos los factores que intervienen: osteoporosis, problemas
de visión, dificultades para la deambulación por diversos motivos, tratamientos
farmacológicos, problemas podológicos, barreras arquitectónicas, etc. Por otra
parte conocemos que la fuerza de las intervenciones se aumenta si se hace
desde varios frentes y desde la misma comunidad. Por ello pensamos en un dise-
ño de intervención comunitaria, interprofesional e intersectorial.
El primer paso fue la realización de una sesión de formación al equipo sobre
el tema.
Se estableció un protocolo de actuación individual con los siguientes
pasos:
* Captación:
Captación en consulta médica o de enfermería de mayores que se han caído
o que reúnen factores de riesgo.
* Valoración:
-Anamnesis de la caída identificando cómo, dónde y cuándo le ha pasado, así
como si hubo pérdida del conocimiento o notó algún otro síntoma, si pudo amor-
tiguar la caída, si pudo levantarse del suelo. Consecuencias: heridas, dolor, fac-
turas, impacto emocional, miedo de volverse a caer.
-Revisión del tratamiento
-Revisión de los fármacos que consume, especialmente: hipotensores, psico-

290
INTERVENCIÓN INTERSECTORIAL EN LA PREVENCIÓN DE CAÍDAS EN PERSONAS MAYORES

fármacos y otros de acción bradicardizante –antiarritmicos-


-Revisión de problemas visuales
-Valoración de la tensión arterial sentado y en bipedestación para descartar
el ortoestatismo.
-Valoración del equilibrio y la marcha mediante una batería de test: Test cro-
nometrado de estación unipodal, Test de alcance funcional y/o Test “levántate y
anda”
-Realización de Visita Domiciliaria para valoración del entorno:
-Accesos a la vivienda: asfaltado, aceras, desniveles, etc.
-Barreras arquitectónicas de entrada o interiores al edificio.
-Existencia o no de apoyos: barandillas, rampas, etc.
-Adaptación o no del cuarto de baño: bañera o ducha, asideros, etc.
-Existencia de elementos que provoquen riesgos de caídas como alfombras,
suelos deslizantes, etc.
- Igualmente se valorará el apoyo socio familiar:
* Personas con las que vive, autonomía para actividades instrumentales de
la vida diaria, colaboración del anciano en las tareas domésticas, uso y control
de los medicamentos, y atención que recibe de familiares o vecinos; prestacio-
nes y recursos de los que es beneficiario.
* Intervención:
Se realiza una educación sanitaria individualizada:
Recomendación del uso de apoyos a la deambulación: bastón o andador,
según grado de afectación del equilibrio y la forma adecuada de utilización, téc-
nicas para levantarse y orientaciones específicas y concretas adecuadas a su
entorno: conveniencia de colocación de barandillas o asideros, adaptación del
cuarto de baño, etc.
- Se les informa y orienta sobre prestaciones y servicios encaminados a redu-
cir el riesgo de caídas o que faciliten su atención inmediata: Prestaciones para
reducción de barreras arquitectónicas en edificio o adaptación de hogar, servi-
cio de Teleasistencia, servicio de ayuda a domicilio, etc.
Se pretende que las actuaciones se realicen por el equipo de salud: médico

291
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

de familia, enfermera de familia, enfermera de enlace y por la trabajadora


social del centro, de forma conjunta e interprofesional, de forma que las distin-
tas evaluaciones se fusionen en una valoración integral, complementando las dis-
tintas perspectivas profesionales, lo que nos permite obtener una visión más glo-
bal e integrada de cada persona y de cada situación. Siguiendo este principio,
se comenzó realizando las valoraciones por separado, pero se vimos más eficaz
la realización de la visita domiciliaria de forma conjunta por la enfermera de
enlace y la trabajadora social, de este modo podemos pasar de la visión multi-
disciplinar a la interdesdisciplinar.
Una vez valorados, a los que tienen una mejor movilidad se le propone la par-
ticipación en el Taller de Tai Chí.
Intervención comunitaria:
El Plan de Actividades Comunitarias en Atención Primaria (PACAP) promo-
vido por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, definió las
“Actividades Comunitarias” como : “Todas aquellas de intervención y participa-
ción que se realizan con grupos que presentan características, necesidades o
intereses comunes y dirigidas a promover la salud, incrementar la calidad de
vida y el bienestar social, potenciando la capacidad de las personas y grupos
para el abordaje de sus propios problemas, demandas o necesidades” Y esta-
bleció una serie de criterios de valoración de las actividades comunitarias que
en el apartado de las “conclusiones” analizaremos de qué forma se cumplen en
nuestro proyecto.
•El artículo 14 de la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de
Salud, define la “Coordinación socio-sanitaria” como el “Conjunto de cuidados a
enfermos que por sus características podrían beneficiarse de la actuación
simultánea y sinérgica de los servicios sanitarios y sociales para aumen-
tar su autonomía, paliar sus limitaciones y facilitar su reinserción social”
Nuestra zona de referencia abarca varias barriadas, en concreto El Palo,
donde está ubicado el Centro de Salud, es un barrio histórico de gran raigam-
bre, caracterizado por un gran sentido de pertenencia, un tejido social muy rico
y con recursos comerciales y ciudadanos –mercado, cementerio-; que le otor-

292
INTERVENCIÓN INTERSECTORIAL EN LA PREVENCIÓN DE CAÍDAS EN PERSONAS MAYORES

gan gran autonomía respecto al resto de la ciudad. Existe una Asociación de


Mayores que cuenta con 1.600 socios y desarrolla una gran diversidad de acti-
vidades lúdicas, culturales y artesanales, tales como conferencias, excursiones,
participación en actividades culturales, Talleres de pintura, encajes de bolillos,
pintura en vidrio, corte y confección, flecos, yoga, baile, etc.; está ubicada en
el Centro de Servicios Sociales del Distrito Municipal Este y cuenta con instala-
ciones apropiadas para la realización de estas actividades y en concreto con un
aula acondicionada para clases de baile y yoga , muy adecuada para nuestro
proyecto.
En la revisión de la bibliografía acerca de la prevención de caídas, se reco-
ge que el ejercicio suave y más concretamente el Tai Chi resulta eficaz para su
reducción; el Tai Chí es un arte de origen chino consistente en movimientos sua-
ves con respiración controlada, consta de ejercicios de apertura de articulacio-
nes y estiramiento de músculos y tendones. En concreto, en el Hospital Valle
d´Hebrón de Barcelona, la Dra. Pagès, especialista en rehabilitación osteoarti-
cular afirma que “esta disciplina reduce hasta un 48% el riesgo de caídas en per-
sonas mayores con osteoporosis ya que mejora la flexibilidad, la fuerza y el equi-
librio, así como para la prevención de fracturas y el aumento la densidad mine-
ral ósea”
La American Medical Association realizó en el 2004 una revisión de 11
estudios realizados en Inglaterra y en China sobre los efectos del Tai Chí en pro-
blemas crónicos de salud, concluyendo que el Tai Chi resulta efectivo para la
flexibilidad, para la función caridovascular y respiratoria, sistema inmunitario y
síntomas de artritis, así como beneficios psicológicos y psicosociales.
Entre los beneficios psicológicos del Tai Chí también podemos contar la
mejora de la memoria y de la concentración.
Así pues, contactamos con la Asociación de Tai Chí Taoísta en Málaga que
de forma desinteresada se prestó a organizar el grupo en nuestra zona con dos
instructores especializados en la disciplina.
Una vez reunido un grupo mínimo de 10 personas se comenzó el Taller con
una sesión semanal.

293
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

La primera sesión fue de presentación del proyecto a cargo de la enferme-


ra de enlace y la trabajadora social, en ella se abordaron los siguientes temas:
Frecuencia y consecuencias de las caídas en las personas mayores.
Prevención de caídas y de accidentes domésticos.
Prevención de caídas en la calle.
Necesidad y uso correcto de los apoyos a la deambulación: bastones, mule-
tas, andadores, etc.
Forma correcta de levantarse.
Servicios y prestaciones sociales para prevención y atención a las posibles
caídas.
Presentación de los instructores de Tai Chí
Este Taller se ha ido desarrollando con periodicidad semanal y dos horas de
duración con un par de visitas por parte del equipo para seguimiento y numero-
sos contactos telefónicos con los instructores que son los que realizan el segui-
miento de la asistencia.

RESULTADOS
La experiencia lleva 10 meses de funcionamiento durante los cuales se han
incluido en el protocolo a un total de 46 personas. Está prevista una evaluación
personal al año de su inclusión. Esta evaluación nos dará los resultados de reduc-
ción de caídas y/o mejora del equilibrio mediante el cambio significativo en los
Test de estación unipodal, Test de alcance funcional y Test “levántate y anda”.
La edad media de los ancianos incluidos en el programa es de 76 años, con
un rango que va desde los 65 a los 95 años.
En el Taller de Tai Chí, se han ido incluyendo participantes a medida que se
derivaban, comenzándose con un grupo de 10 personas que han ido aumen-
tando hasta un total de 29 actualmente, 24 mujeres y 9 hombres. La media de
asistencia cada semana al Taller es de 15 personas. La participación en algunos
casos es irregular por episodios de enfermedad, también ha habido algunos
abandonos por agravamiento de su estado de dependencia. En caso de que el
familiar próximo también sea susceptible de incluirse en el programa se implica

294
INTERVENCIÓN INTERSECTORIAL EN LA PREVENCIÓN DE CAÍDAS EN PERSONAS MAYORES

también, de forma que actualmente acuden tres matrimonios, dos parejas de


hermanos y una madre e hija.
En un seguimiento evaluativo realizado a final de marzo, los mayores afirman
haber mejorado en estabilidad, se sienten más seguros y con mejor estado de
ánimo.
Como dificultades podemos señalar las siguientes:
* Por parte del Equipo de Salud:
La participación ha sido muy desigual con mayor implicación de 3 cupos
médicos.
Seguimiento irregular del protocolo por parte del equipo.
Dificultad en compaginar horarios de enfermera de enlace y trabajadora
social para las visitas domiciliarias conjuntas.
* Por parte de los usuarios:
Las personas muy mayores declinan el ofrecimiento de los Talleres de Tai Chí
por:
desconocimiento de la disciplina.
problemas de desplazamiento en los que no viven cerca
no disponibilidad de familiares para acompañamiento hasta el Centro.
* Por parte del Centro de Servicios Sociales:
La actividad ha suscitado una gran expectativa por parte de los usuarios de
la Asociación de Mayores. La realización del taller en el Centro de Servicios
Sociales donde existen otros muchos talleres abiertos a las personas mayores y
a la población en general, creó una gran demanda de asistencia, especialmen-
te en mujeres entre 55 y 65 años que hubo que acotar.

CONCLUSIONES
Aplicando los criterios de valoración de actividades comunitarias propuestos
por el PACAP, nos encontramos con lo siguiente:
Criterios conceptuales:
1.- Participación de otros recursos de la comunidad en el proceso:
Efectivamente, no se trata de una experiencia aislada del Centro de Salud,

295
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sino que participan otros recursos comunitarios como la Asociación de mayores,


la Asociación Malagueña de Tai Chí Taoísta y el Centro de Servicios Sociales.
2.- Concepción integral de la salud (bio-psico-social)
La prevención de caídas no solo está dirigida a evitar un problema físico, las
posibles consecuencias de dependencia afecta de pleno a la esfera social y psi-
cológica del anciano. La intervención, no solo tiene en cuenta los aspectos pura-
mente mecánicos de las caídas, también se valora el hábitat y el entorno fami-
liar de la persona en riesgo de caídas. Por otro lado, la realización del Taller en
colaboración con la Asociación de Mayores y su ubicación en el Centro de
Servicios Sociales, tienen como consecuencia el acercamiento del usuario a los
las entidades y actividades comunitarias de promoción social del anciano.
3.- Potenciación de la autonomía y la capacitación personal y grupal:
Los objetivos del proyecto son precisamente aumentar la capacitación y la
autonomía del anciano y su interacción en grupo con otros.
Criterios metodológicos:
4.- Explicitación documental y definición de objetivos:
El proyecto está desarrollado documentalmente.
5.- Abordaje de los problemas de salud y prioridades de la comunidad:
Encaja totalmente en los objetivos de la futura Ley de Promoción de la
Autonomía Personal.
6.- Uso de metodologías que favorecen el proceso grupal:
El aprendizaje de habilidades se realiza en grupo.
7.- Realización de evaluación de proceso e inclusión de la comunidad
en la misma:
Se trata de una experiencia comunitaria y se realiza un seguimiento y eva-
luación continua del proyecto mediante cortes evaluativos.
8.- Continuidad en el tiempo
Está diseñado para que se integre como una actividad permanente de la
Asociación de Mayores en colaboración con el Centro de Salud.
9.- Grado de implicación de los profesionales del equipo de salud
Si bien el número de cupos que están colaborando activamente es pequeño,

296
INTERVENCIÓN INTERSECTORIAL EN LA PREVENCIÓN DE CAÍDAS EN PERSONAS MAYORES

sí podemos afirmar que la experiencia es multiprofesional, integrándose las acti-


vidades de médico, enfermera de enlace y trabajadora social.
Criterios estratégicos:
10.- Intersectorialidad:
Es un proyecto intersectorial entre el ámbito sanitario y social.
11.- Implicación del ámbito institucional:
Participación de las instituciones sanitarias: Centro de Salud; sociales: Centro
de Servicios Sociales y entidades sin ánimo de lucro: Asociación de Tai Chí y
Asociación de Mayores de El Palo.
12.- Dinamización de nuevo tejido social:
Favorece la integración de los participantes en las actividades de la
Asociación de Mayores.
13.- Creación de órganos permanentes de coordinación:
La coordinación entre los sectores implicados es continua, si bien no existe
un órgano formal de coordinación, confiamos en que el desarrollo de la nueva
Ley de Promoción de la Autonomía Personal, regule la coordinación socio-sani-
taria a nivel institucional que nos es tan necesaria y que en la práctica se reali-
za de manera no reglada.
14.- Innovación
Si bien no es una experiencia nueva, sí nos resulta novedosa, en cuanto a
experiencia concreta de coordinación intersectorial mediante la utilización del
Tai Chí para la prevención de caídas en mayores.
En definitiva podemos concluir que aún quedando pendiente la evaluación de
resultados en reducción de caídas y/o mejora del equilibrio que se realizará pró-
ximamente, podemos presentar esta actividad como intervención preventiva
multifactorial e interdisciplinar, factible desde atención primaria y adaptada para
personas mayores de riesgo de dependencia.

BIBLIOGRAFIA
Pujiula M, Quesada M “Prevalencia de caídas de ancianos que viven en la
comunidad” Atención Primaria 2003; 32 (2): 86-91
Chechen Wang, M.D, et all “ The effect of Tai Chi on health outcomes in

297
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

patients with chronic conditions” Arch Intern Med. Vol 164. Marzo 8 2004. Ed.
American medical Association
Rodriguez, A. “El Tai Chi reduce a la mitad el riesgo de caídas y fracturas por
oseteoporosis” en www.entornosocial.es. 2004
Comité Permanente del Programa de Actividades Comunitarias en Atención
Primaria.“Crite rios de valoración de actividade s comunitarias”Comunidad.
Publicación Periódica del PACAP Nº 4. Editada por SEMFYC. Noviembre 2001.
97:99
“Inestabilidad y caídas” http://web.usal.es/~acardoso/temas/caidas.html.

298
PROGRAMA DE INTERVENCIÓN
SOCIOSANITARIA EN EL
HOSPITAL EL BIERZO
(PONFERRADA)

Mª CARMEN FIDALGO VEGA


Mª NIEVES ALONSO VICENTE

PALABRAS CLAVE:
Personas Dependientes, Gestión Sociosanitaria y Planificación de Altas
Hospitalarias.

INTRODUCCIÓN
El área sanitaria de El Bierzo está situada al noroeste de la comunidad de
Castilla y León, y comprende las comarcas de El Bierzo y Laciana. Tiene una
superficie alrededor de 4.000 Km2 y una población aproximada de 150.000 habi-
tantes, que se reparte en 39 municipios.
El HOSPITAL COMARCAL “EL BIERZO” dispone de 360 camas para enfer-
mos agudos.
El departamento de TRABAJO SOCIAL está formado por dos Trabajadoras
Sociales y un apoyo administrativo compartido con el SAP.
EL HOSPITAL DE LA REINA es un centro privado dependiente de LA REAL
FUNDACIÓN HOSPITAL DE LA REINA, que fue creada en 1.498 por la reina
Isabel La Católica. En el año 1998 decidieron renovarlo y construyeron un nuevo
edificio, ubicado en el casco antiguo. Colaboran las Hnas. De La Consolación.
Mantienen un convenio de colaboración con el Hospital “El Bierzo”, mas
acuerdos para intervenciones quirúrgicas y tratamientos de rehabilitación.
Tiene 93 camas, de éstas 73 están concertadas con SACYL, de las cuales 48
son sociosanitarias, 25 para urgencias y 20 para mutuas, aseguradoras, priva-

Junio 2006 299


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

dos, etc.
Estas 48 camas sociosanitarias son gestionadas por el departamento de
Trabajo Social del Hospital “El Bierzo” mediante un programa de coordinación
y colaboración interinstitucional.

ANTECEDENTES
La necesidad de llevar a cabo este programa se planteó como resultado de
un estudio realizado por el Departamento de Trabajo Social del Hospital
“Camino de Santiago”, actual Hospital “El Bierzo”, a raíz de la problemática
sociofamiliar que se planteaba en las altas hospitalarias, con el grupo de Tercera
Edad.
No solamente queríamos dar una solución puntual a los problemas atencio-
nales, sino que además necesitábamos conocer más a fondo los problemas de
los pacientes ingresados y sus familiares, su opinión, cómo vivían ellos esta situa-
ción, qué necesidades planteaban, cómo reaccionaban las familias y qué alter-
nativas existían para llegar a la solución de los mismos. En resumen, conocer la
situación real de este colectivo, al mismo tiempo que analizar la influencia que
las enfermedades que sufrían tenían sobre su persona y entorno.

ESTUDIO PRELIMINAR:
El estudio consistió en valorar a todos los pacientes mayores de 65 años que
ingresaron durante el año 199: éstos fueron 2.266 personas que suponían el
25,27% del total de ingresados (8.964 personas).
Al analizar los datos obtenidos, nos dimos cuenta de que:
Existía un alto porcentaje del grupo de pacientes de Tercera Edad.
Había una mayor esperanza de vida.
Se observaba un incremento de la discapacidad y la dependencia.
Por otra parte, comprobamos que un porcentaje alto de familias, no asumí-
an, por distintos motivos, los cuidados atencionales que sus mayores necesita-
ban, queriendo que el Hospital se hiciera cargo de los mismos.
Este análisis nos llevaba a plantearnos un sistema de protección social y sani-
tario distinto, con una nueva filosofía asistencial y la reconversión de la institu-

300
P ROGRAMA DE INTERVENCIÓN SOCIOSANITARIA EN EL HOSPITAL EL BIERZO (P ONFERRADA )

cionalización tradicional en formas alternativas de hospitalización: unidades de


corta y media estancia, convalecencia, etc.

PROPUESTA DE SOLUCIÓN :
En este momento existía un concierto con el Hospital de la Reina; propusi-
mos entonces optimizar este recurso, estableciendo un programa de derivación
de pacientes con necesidad de cuidados, según criterios que se han ido modi-
ficando, en función de la evolución de la situación y de los objetivos de la insti-
tución en la que trabajamos.

OBJETIVOS:
Esto lo llevamos a cabo con el fin de:
1.- Mejorar la calidad de atención del paciente crónico, convaleciente y ter-
minal, teniendo en cuenta su aspecto biopsicosocial, con objetivos preventi-
vos, curativos, paliativos y de rehabilitación.
2.- Ofrecer una alternativa real adecuada a la demanda y situación del enfer-
mo crónico, terminal y convaleciente.
3.- Colaborar con la reducción de las listas de espera.
4.- Dar movilidad a las camas de las que disponemos evitando el bloqueo de
las mismas.
5.- Responder a la necesidad de reorganización de los recursos hospitalarios.

METODOLOGÍA
Los traslados que se realizan desde el Hospital de El Bierzo al Hospital de
la Reina, son valorados conjuntamente por Médicos Especialistas, ATS y
Trabajadora Social, determinando el tiempo previsto de estancia, que se refleja
en el P-10 que se envía al centro concertado.

A.- CRITERIOS DE VALORACIÓN SOCIOSANITARIA:


Se han establecido una serie de criterios de valoración para remisión de
pacientes al Hospital de la Reina.
1. - Situación Clínica:

301
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Grado de autonomía (física-psíquica) del paciente y posibilidades de recupe-


ración.
Limitaciones en el campo visual y auditivo, incontinencia, dificultad en la
movilidad, desorientación temporoespacial, incoherencia en la comunicación,
trastornos de memoria, capacidad de seguir los tratamientos, úlceras o curas
de tratamiento hospitalario, etc.
2. - Situación familiar y de convivencia:
Relaciones familiares.
Nivel atencional de las personas con las que convive, domicilio de la familia
y situación de la misma (si existen cargas familiares, trabajo fuera del domici-
lio), estado del cuidador principal.
3.- Recursos formales/informales.
Recursos sociales utilizados y posibilidades de acceso.
4.- Situación económica del paciente y unidad de convivencia (pensiones,
otras fuentes de ingresos, etc.)
Situación de la vivienda: condiciones, equipamiento de la misma, barreras
arquitectónicas, ubicación.
Relaciones sociales con el entorno, frecuencia, intensidad. Utilización del
ocio y tiempo libre.
Previsiones de futuro.
Situaciones de duelo.
La escala de medición utilizada es el VATAD (Escala Global de Valoración
Social de las personas mayores). Permite una valoración global del anciano,
base para un juicio profesional, y establecer la tipología (anciano sano/enfermo-
frágil-geriátrico).

B.- ACTIVIDADES:
En los casos que se detecta problemática atencional antes del ingreso o
intervención quirúrgica (consultas externas), planificamos el alta en coordina-
ción con el servicio de admisión y con los trabajadores sociales del CEAS, resi-
dencias de tercera edad y Gerencia de Servicios Sociales, solicitando estancia

302
P ROGRAMA DE INTERVENCIÓN SOCIOSANITARIA EN EL HOSPITAL EL BIERZO (P ONFERRADA )

temporal por convalecencia y en otros casos por intervención del cuidador prin-
cipal.
Planificamos el alta de los pacientes que salen del Hospital y van directa-
mente a residencias privadas
- Una vez realizada la valoración: - Médico, ATS
- Trabajador Social (reflejada por escrito en la Hª clínica)
Establecemos tiempos de estancia con distinto carácter:
Temporal (1-2 meses), en función de la patología, situación etc.
De media estancia, en función de la situación clínica, personal y socio-fami-
liar y en espera de concesión de plaza en Centro Residencial para la Tercera
Edad.
Informamos al paciente y a la familia, oralmente y por escrito sobre recur-
sos, alternativas, objetivos, tiempo, etc.
Coordinamos los distintos servicios que tratan al paciente. Comunicada la
fecha de alta, se realiza el traslado (tenemos establecido un horario para el
mismo).
Contactamos con el Hospital de la Reina, informamos de la situación del
paciente (si precisa habitación individual, tratamiento de RHB, etc). Enviamos
P-10 de ingreso donde se refleja la fecha prevista de alta.
- Valoramos la evolución del paciente que lo precise en coordinació con los
profesionales del Hospital de la Reina, y también realizamos contactos telefóni-
cos con pacientes y familias.
Visitamos a los pacientes en el Hospital de la Reina cuando es necesario.
-Trabajamos en coordinación con el servicio médico y de
enfermería del Hospital de la Reina, Gerencia de Servicios Sociales,
Trabajadores Sociales del servicio de ayuda a domicilio, CEAS, etc.
En resumen, planificamos las altas en el H. Reina desde el ingreso, tratan-
do de ofrecer soluciones operativas.

C.- REQUISITOS: (informados y aceptados todos por el paciente y familia)


El estudio de los casos es individualizado (paciente, cuidadores y necesida-

303
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

des) y las estancias también. Creemos que es necesaria la flexibilidad para que
las respuestas sean individuales.
Cada persona se traslada con unos objetivos.
Todos los traslados de media estancia se hacen previa solicitud de ingreso
en Residencia de Tercera Edad, para cualquier Centro de la Comunidad
Autónoma de Castilla y León (dado que hay posibilidad de traslado entre estos
Centros Residenciales). Cuando un paciente está en lista de reserva en residen-
cia concertada, primero el ingreso es a nivel privado y luego público.
- La renuncia a la plaza concedida en Residencia Pública es causa de alta
inmediata en el Hospital de la Reina.
- El ingreso en el Hospital “El Bierzo” no implica que, al alta de este Centro,
se traslade de nuevo el paciente al Hospital de la Reina.
Cuando en el Hospital de la Reina el médico considere que un paciente no
está en condiciones de alta, deberá justificarlo con el informe médico corres-
pondiente y especificando en el mismo el tiempo aproximado de ampliación de
estancia.

PACIENTES QUE DERIVAMOS:


El perfil es complejo tanto clínica como socialmente.
1.- Personas mayores en situación de dependencia:
• Por una enfermedad física (Fx cadera)
• Por una enfermedad psíquica (demencias, Alzheimer..)
• Anciano frágil con discapacidad física o psíquica.
• Enfermos en fase terminal.
• Pacientes afectados por alcoholismo.
• Pacientes afectados por SIDA.
• Personas que han sufrido malos tratos.
• Pacientes con problemas de exclusión social.
• Agotamiento del cuidador principal (claudicación familiar).
• Pacientes con una vivienda no apta para la nueva situación de dependencia.

304
P ROGRAMA DE INTERVENCIÓN SOCIOSANITARIA EN EL HOSPITAL EL BIERZO (P ONFERRADA )

COORDINACIÓN:
A NIVEL INTERNO con los distintos profesionales del centro que atienden
al paciente y hospitalización domiciliaria (este servicio remite pacientes al
Hospital de la Reina y también se desplazan a este centro cuando se les solicita
valoración).
A NIVEL EXTERNO con
• Hospital de la Reina
• Hospital de León
• Atención primaria
• Inspección médica
• CEAS - SAD
- Gerencia de Servicios Sociales (E. temporales y E. definitivas)
• Residencias públicas de tercera edad
• Residencias privadas
• Centros de Día
• Asociaciones varias.
ESTADÍSTICA DE TRASLADOS:
TRASLADOS:
Año 2004: 309 personas. Año 2005: 368 personas.
Total estancias: 14.855 Total estancias: 13.712
Estancia media: 47 días. Estancia media: 37 días
COSTE DE ESTANCIA:
H. Bierzo: 240,40 H. Reina: 65,76 €

CONCLUSIONES:
El diseño del programa ha sido progresivo.
Nos abrió una puerta para trabajar en equipo con el resto de profesionales;
esto ha sido costoso, pues en los hospitales no hay la misma cultura de equipo
que en atención primaria.
Nos encontramos con profesionales que en ocasiones transmiten falsas
expectativas a los pacientes y familiares; esto supone a veces desacuerdos en

305
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

relación con las propuestas aportadas por los Trabajadores Sociales y el resto
de profesionales que es preciso discutir y consensuar, lo que a veces puede
retrasar la solución de los problemas.
Se considera necesario:
Implicar a los familiares en los cuidados y toma de decisiones.
Romper el esquema de trabajo tradicional de algunos profesionales.
Evitar que existan abandonos.
El establecer tiempos tuvo como objetivo dar movilidad a las camas, evitar
infecciones hospitalarias, tratar que los pacientes no quedaran ingresados por
problemática atencional y utilizaran el hospital de la Reina como si se tratara de
un Centro Residencial de Tercera Edad .
Finalmente, queda destacar el apoyo incondicional por parte de los distintos
Gerentes que hemos tenido, los cuales compartían con nosotras la idea de que
el profesional responsable de este programa tenía que ser el Trabajador Social,
por la ventaja que supone ser conocedor de los recursos y alternativas sociosa-
nitarias, además de poder trabajar en la organización y apoyo psicosocial de los
pacientes y familiares.

BIBLIOGRAFÍA
Trigue ros Guardiola, Isabe l. “Manual de Prácticas de Trabajo Social e n
Ayuntamientos”. Edt. Siglo XXI. 1991.

Mondragón, Isabel; Trigueros, Isabel. “Manual de Prácticas de Trabajo Social en


el campo de la salud”. Edt. Siglo XXI. 1999.

Boada, Mercé. “Dinámica de los recursos sociosanitarios para la atención al


paciente con demencia”. Revista de Gerontología. Número monográfico. SG
Editores SA. Abril 1995.

Sangrá Moncasi, Jaume. “Trabajo Social Sociosanitario: reflexiones y propues-


tas”. Revista de Trabajo Social y Salud. Nº 38. Edt. Asociación Trabajo Social y Salud.
Marzo 2001.

Saave dra Jimé ne z, Luisa; Duarte Clime nts, Gonzalo; Pé re z Díaz, Gálata;

306
P ROGRAMA DE INTERVENCIÓN SOCIOSANITARIA EN EL HOSPITAL EL BIERZO (P ONFERRADA )

González Silva, Sabina. “Claves para la coordinación sociosanitaria en Atención pri-


maria de Salud”. Revista de Trabajo Social y Salud, nº 40. Edt. Asociación Trabajo
Social y Salud. Diciembre 2001.

307
EVALUACIÓN DE UN PROGRAMA
DE ACOMPAÑAMIENTOS
SOCIALES PARA PERSONAS CON
TRANSTORNO MENTAL GRAVE.

RAQUEL DARGALLO VITALLA


FRANCISCO GALÁN CALVO
SUSANA GIMÉNEZ ASCASO
Mª ANGELES PINILLA BUDRÍA
SERGIO SIURANA LÓPEZ
RAQUEL VICENTE VICENTE

PALABRAS CLAVE:
Evaluación, programa de seguimiento de casos, soporte de personas con
trastorno mental grave en la comunidad.

OBJETIVOS
• Evaluar la eficacia del programa de Acompañamientos Sociales para per-
sonas con trastorno mental grave en mejorar la integración comunitaria y el
soporte social.
• Reflexionar acerca de la utilidad de este tipo de programas en el nuevo
marco de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las per-
sonas en situación de Dependencia para el colectivo de usuarios afectados por
un trastorno mental grave.

DISEÑO Y AMBITO DE ESTUDIO.


Tras ocho años de andadura se realiza una evaluación del programa, que se
inicia en 1998 desde el Centro de Intervención Comunitaria de la Fundación Rey
Ardid en Zaragoza y se desarrolla hasta la fecha por trabajadores sociales con
formación específica en salud mental.

Junio 2006 309


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Enmarcado dentro de la metodología de los Programas de Seguimiento de


Casos definida en El Plan Estratégico de Salud Mental del Gobierno de
Aragón, el Programa de Acompañamientos Sociales se define como el servicio
social especializado en salud mental que proporciona a personas con trastorno
mental grave un apoyo operativo en su propio entorno, fomentando la creación
de red social de soporte del individuo, complementando los recursos sociales y
sanitarios existentes al actuar como enlace entre el equipo que garantiza la con-
tinuidad de cuidados y los servicios sociales, facilitando así su integración comu-
nitaria.

METODOLOGÍA DEL PROGRAMA:


• Valoración de discapacidades y necesidades de intervención
• Participación en el diseño del Plan Individualizado de Rehabilitación e
Integración Social en coordinación con el equipo de salud mental de referen-
cia donde se reflejan sus necesidades, recursos propios, se articulan objetivos
y planifican intervenciones dentro de la red de servicios.
• Seguimiento e intervención en el entorno.
• Evaluación continuada de los objetivos e intervenciones
• Mediación

DISEÑO DEL ESTUDIO:


Con el objetivo de valorar la eficacia del programa se diseña una tabla de
datos de interés sociodemográfico (sexo, estado civil, edad, tipo de conviven-
cia), de interés social y sanitario (niveles de integración social y laboral, si han
realizado algún programa rehabilitador, si están en seguimiento en su Unidad de
Salud Mental de referencia) y relativos al programa (derivación inicial, objetivos,
duración de la intervención, motivo de baja y derivación posterior).

SUJETOS
La población objeto de estudio engloba a todos los usuarios que se han bene-
ficiado del programa (N=62) en el periodo comprendido entre 1998 y 2005
(ambos inclusive). Se trata de personas con un diagnóstico de trastorno mental

310
EVALUACIÓN DE UN PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTOS SOCIALES PARA PERSONAS CON TRASTORNO MENTAL

grave que como consecuencia de su trastorno presentan discapacidades que


afectan a su adaptación e integración social y precisan de un soporte mayor en
su entorno que garantice la continuidad de cuidados necesaria.

DESCRIPCION DE LOS RESULTADOS


En relación con el perfil sociodemográfico de la población objeto de estudio,
nos encontramos con:
• Un índice superior de varones (65%) equiparable al frecuente en progra-
mas rehabilitadores, justificado a través de un mejor ajuste social favorecido
por los roles tradicionalmente asignados a la mujer.
• Con edades comprendidas entre los 21 y los 65 años, siendo el intervalo
comprendido entre los 31 y los 50 años el más frecuente (51%)
• del 50% son dependientes de la familia de origen y conviven con ella. Del
resto que vive de forma autónoma, un 34 % vive solo y un 15 % en vivienda
compartida. Los casos correspondientes a este 15% han podido desarrollar
este tipo de alternativa residencial gracias al apoyo desde el inicio de este pro-
grama.
• La mayoría (81%) son solteros y un 13 % separados.
En relación a las características sociosanitarias se han identificado los siguien-
tes parámetros:
• La derivación inicial al programa se ha realizado en un 79% desde unidades
ambulatorias y comunitarias (centros de salud, centros de salud mental, con-
sultas especializadas del sector privado, centros de día, programas de apoyo
a la vivienda).
• Los niveles de integración social y laboral coinciden, siendo en un 70 % defi-
citarios, correlacionando con el 61% de objetivos de integración.
• La vinculación al centro de salud mental de referencia (adscripción al segui-
miento psiquiátrico y farmacológico) es de un 55%, con lo que un 44% pre-
sentaba dificultades en esta área al inicio del programa.
• En la misma línea, un 44% no habían participado en ningún programa reha-
bilitador. Correlación con derivación al alta de un 37 % a programas rehabili-

311
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

tadores (centro de día, unidad de media estancia, unidad de larga estancia,


piso tutelado).
Los objetivos iniciales a desarrollar a través del Programa de

Acompañamientos Sociales se distribuyen según el siguiente gráfico:


El objetivo mayoritario ha sido el de Integración Social (61%) (evitar aisla-
miento a través de participación en actividades de ocio protegidas o normaliza-
das, acompañamiento a realización de gestiones y conocimiento del entorno,
apoyo en Actividades Instrumentales de Vida Diaria, creación de red social,…);
seguido por el objetivo de “mantenimiento” de hábitos y capacidades adquiridas
tras el desarrollo de programas rehabilitadores. Para un 10% de los usuarios se
planteó como objetivo a conseguir a través del programa servir de apoyo en su
entorno a los programas rehabilitadores desarrollados en unidades de media
estancia o centros de rehabilitación psicosocial y en un 3% de los casos el pro-
grama fue planteado como medio para favorecer la incorporación del usuario a
dichos programas rehabilitadores, ante el rechazo del usuario y/o del núcleo
familiar o ante la incapacidad para seguir los protocolos previos exigidos.
La duración media del programa ha sido de 2 años y medio. El intervalo
mayor se incluye en una duración inferior a un año con un 39% (refractarios y
apoyos puntuales). Entre 1 y 2 años el 20%, entre 2 y 5 el 24% y más de 5 el
18%. En general se trata de un programa a largo plazo, ya que los factores a
modificar son de carácter crónico, en un contexto de escasez de recursos de
apoyo social que favorezcan los procesos de integración.

312
EVALUACIÓN DE UN PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTOS SOCIALES PARA PERSONAS CON TRASTORNO MENTAL

Los motivos de baja que se han valorado han sido los siguientes:
Teniendo en cuenta que un 28% (18 casos) sigue en activo, destacar que el
23% (14 casos) fue dado de alta del programa por necesitar un apoyo más
intensivo, generalmente de carácter institucional (unidades de larga y media
estancia, pisos tutelados, unidades residenciales…), el 18% (11 casos) por con-
siderarse cumplidos los objetivos planteados, un 16% (10 casos) por valorarse
que el incumplimiento de los objetivos planteados a pesar de evaluaciones y ajus-
tes realizados estaba suponiendo una utilización inadecuada del programa y un
5% (3 casos) a centros específicos de rehabilitación,
Los recursos a los que se han derivado los usuarios al alta del programa se
distribuyen de la forma siguiente:
El mayor número de derivaciones al alta ha sido para las unidades o centros
de salud mental ambulatorios (47%), lo que correlaciona con la derivación ini-
cial y con la coordinación obligada con el equipo de seguimiento de referencia,
donde recae el peso de la elaboración del Plan Individualizado de Rehabilitación
y Reinserción Social del paciente y donde una vez cumplidos los objetivos solici-
tados al Programa de Acompañamientos Sociales continuará el seguimiento del
mismo, manteniéndose el usuario en su entorno.
Posteriormente, en correlación con los motivos de baja del servicio, se han
derivado a Unidades de Larga (ULE) (18%) y Media Estancia (UME) (10%), dis-
tintas alternativas residenciales 16 % (residencias, pisos tutelados) y otros recur-
sos de apoyo social (9%). La mayoría de estos usuarios (44%) han tenido que

313
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

abandonar su vivienda habitual para ser atendidos en distintos recursos residen-


ciales, a causa de la gravedad de sus discapacidades y de la imposibilidad de

ampliar los apoyos necesarios para mantenerlos en su entorno.

CONCLUSIONES
Nos encontramos entonces con una población diana caracterizada por la
cronicidad, que como concepto contiene unas implicaciones sociales muy impor-
tantes y por ello, sujeta a variaciones en función de la concepción social de la
enfermedad mental del momento, de la política asistencial imperante y de la téc-
nica, entre otros factores. Así, en la actualidad podemos agrupar a lo pacientes
crónicos en cuatro grandes grupos, que requerirán abordajes terapéuticos y
sociosanitarios diferentes:
Pacientes con riesgo de cronicidad. Personas que presentan la primera
manifestación clínica de una patología de carácter grave, con menos de seis
meses de evolución y/o corta hospitalización en Unidad de corta estancia.
Nuevos crónicos. Personas jóvenes sin historia de internamientos prolon-
gados, pero con ingresos de corta duración, frecuentes y reiterativos. Presentan
cuadros clínicos variables y mixtos con déficit severos de adaptación social y con
gran capacidad de generar estrés en los servicios por su agresividad, baja tole-
rancia a la frustración, comportamiento compulsivo, problemas legales y gran

314
EVALUACIÓN DE UN PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTOS SOCIALES PARA PERSONAS CON TRASTORNO MENTAL

movilidad en el uso de servicios (Peeper, 1980)


Crónicos de larga evolución. Pacientes con muchos años de evolución de
la enfermedad, pero que no han sido institucionalizados. Con predominio de sín-
tomas negativos por lo que precisan menos ingresos en unidades de corta estan-
cia, pero que por sus importantes déficits en su funcionamiento psicosocial son
susceptibles de ser incluidos en programas de rehabilitación y de gran soporte
asistencial.
Crónicos externalizados o desinstitucionalizados. Pacientes que fue-
ron externalizados de los hospitales psiquiátricos, que rotan por los servicios
asistenciales con dificultades de adaptación tras la institucionalización, a quienes
no se les dio respuesta de acogida en la comunidad tras la reforma psiquiátrica.
Entre la población objeto de estudio hemos encontrado usuarios pertene-
cientes a los 4 grupos, predominando más los 3 últimos , con un perfil de mayo-
ría de varones (65%), solteros, entre los 31 y los 50 años, con dificultades de
autonomía que frena su emancipación del núcleo familiar y con dificultades gra-
ves para la integración social y laboral. Este perfil correlaciona también con el
tipo de intervención demandada (mayor peso en objetivos de integración y man-
tenimiento de hábitos (85% en total) frente a un 15 % de objetivos más especí-
ficamente rehabilitadores o más clínicos que corresponderían más un perfil de
inicio de la enfermedad, con un trabajo más intensivo en apoyar al equipo sani-
tario de referencia en lograr conciencia de enfermedad y adscripción al trata-
miento rehabilitador), con características preventivas de la cronicidad.
Respecto a los objetivos del estudio (evaluación de la eficacia y de la utilidad
de este tipo de programas), hemos llegado a las siguientes conclusiones:
En relación a valorar la eficacia del programa, partimos de la evidencia de
ser un programa modesto (una media de 20 casos por año), sacado adelante
con mucho esfuerzo, con un equipo de profesionales muy reducido (2 trabaja-
dores sociales y un coordinador de programa) y en un contexto estructural defi-
citario (Plan Estratégico de Salud Mental recién iniciado, con una red de recur-
sos sanitarios y sociales incompleta e infradotada), que todavía no ha tomado
conciencia de la necesidad de este tipo de recursos ya que no se realizan ni tan

315
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

siquiera convenios para apoyar las iniciativas del tercer sector y al esfuerzo rea-
lizado por el usuario para mejorar su autonomía hay que añadirle el del pago del
servicio.
A pesar de contar con este delicado panorama, nuestra valoración respec-
to a la eficacia del programa es positiva, tanto desde una perspectiva “subjeti-
va” de la experiencia vivida día a día con los usuarios como desde una perspec-
tiva más objetiva, según reflejan algunos datos del presente estudio. Teniendo en
cuenta la dificultad intrínseca a la intervención (tanto por la gravedad psicopa-
tológica como por la gravedad de la discapacidad de los usuarios), valoramos
como positivo que solo un 8% de los usuarios atendidos en estos ocho años haya
causado baja voluntaria y un 16% lo haya sido por incumplimiento de los objeti-
vos fijados en el Plan Individualizado, lo que supone que en más de un 75% se
mantuvo en el programa el tiempo acordado y se realizó una derivación a otros
dispositivos de apoyo tras el cumplimiento de los objetivos.
Aún con todo, nos preocupa el fracaso del 16% de alta por incumplimiento
de objetivos y estamos valorando algunas variables que han podido influir, tales
como las dificultades de comprensión del programa –no ubicación del recurso
en un espacio físico, el esfuerzo del paciente en ganar autonomía muchas veces
no resuelve el “problema” en la familia y el entorno, que ante la falta de otro
tipo de recursos complementarios solicita institucionalización, la lentitud de los
progresos en procesos muy cronificados- e inestabilidad financiera del mismo
que afecta a la estabilidad de la plantilla.
Por otro lado, valoramos como significativo el hecho de que el 15% de los
casos haya podido iniciar un proyecto de vida independiente del núcleo familiar
de origen de la mano del Programa, lo que lo habilita como un recurso capaz
de fomentar la vida autónoma de este colectivo.
En esta línea, pensamos que este tipo de programas podría constituir un
recurso útil en el marco de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y
Atención a las personas en situación de dependencia porque entendemos que el
trastorno mental grave es una enfermedad que genera dependencia, y es nece-
saria la intervención tanto en el fomento de la autonomía como en la prevención

316
EVALUACIÓN DE UN PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTOS SOCIALES PARA PERSONAS CON TRASTORNO MENTAL

de la cronicidad que genera dependencia.


En este sentido, el mantenimiento del usuario en su entorno comunitario
debería de ser una prioridad y entendemos que este tipo de programas podría
ser una de las vías para conseguirlo, tal y como se desprende de algunos de los
datos obtenidos en el presente estudio. Que la derivación inicial al programa se
haya realizado en un 79% desde unidades ambulatorias apuntaría hacia una fun-
ción de prevención de la cronicidad, de mantenimiento del usuario en la comu-
nidad, de evitación de la estigmatización y de la prevención de la institucionali-
zación. En consonancia, la derivación al alta del programa ha sido en un 58% a
unidades de apoyo social y/o sanitario de tipo ambulatorio y/o comunitario.
En resumen, desde nuestra experiencia se trata de un programa valioso ya
que permite al enfermo mental grave mantenerse en la comunidad, apoyándole
en aquellas áreas que le restan autonomía y dificultan su integración social (acti-
vidades de vida diaria básicas e instrumentales, desempeño de roles sociales,
capacidad de resolución de problemas) y en garantizar la continuidad de cuida-
dos que permita la estabilidad clínica suficiente para conseguirlo.

BIBLIOGRAFIA
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nuevos patrones de cronicidad en J. Espinosa (coor), Cronicidad en Psiquiatría.
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pacientes graves y crónicos: Un modelo de case management para la reforma
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317
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

IMSERSO. I CONGRESO “LA SALUD MENTAL ES COSA DE TODOS”. El reto de la


atención comunitaria de la persona con trastorno mental grave desde los servi-
cios sociales. Colección Documentos. Serie Encuentros. 2005

318
LA COMPLICIDAD ENTRE EL COMPLEJO HOS-
PITALARIO DE TORRECARDENAS Y EL CEN-
TRO MUNICIPAL DE ACOGIDA DE ALMERIA
COMO BASE PARA MEJORAR LA ATENCIÓN
SOCIO-SANITARIA A LOS “SIN TECHO “

FRANCISCA COMPAN GONZALEZ


ANGELES CRUZ JABALERA
ENCARNA RAMOS MARTINEZ
Trabajadoras sociales de Torrecardenas y Almería.

INTRODUCCION.
Los hospitales son Centros de alta tecnología donde acuden las personas
cuando sufren una enfermedad importante o una urgencia. Es el recurso sani-
tario más caro y con tendencia a acortar los tiempos de estancia media.
Los Centros municipales de acogida son centros dispositivos específicos para
la atención a personas sin hogar de forma temporal, personas que padecen gra-
ves situaciones de vulnerabilidad, exclusión y marginalidad.
El día a día nos enfrenta a las trabajadoras sociales de ambas instituciones
a situaciones difíciles de solucionar.
En el hospital hay que dar altas a enfermos que necesitan continuar la aten-
ción sanitaria iniciada en el hospital, con enfermedades más o menos graves,a
veces con cierto nivel de dependencia, que viven en la calle y sin ninguna infra-
estructura de cuidados ni material ni humana.
En el Centro municipal de acogida no contamos con infraestructura, ni
material ni humana necesaria para atender a personas convalecientes, en situa-
ciones de dependencia o con necesidad de cierta ayuda para la realización de
sus actividades de la vida diarias.
La relación entre ambas profesionales e instituciones viene de viejo y no

Junio 2006 319


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

están exentas de tensiones y conflictos, ya que nos encontramos ante situacio-


nes límites por ambos lados.
En el caso de Almería se habían mantenido varias reuniones de coordinación
pero no se acababa de llegar a una situación aceptable para todos .En los últi-
mos años las trabajadoras sociales de ambos centro decidimos dar un paso más,
de cooperación y compromiso en la atención socio sanitaria a estas personas,
partiendo en primer lugar de objetivos comunes.

OBJETIVOS COMUNES
Priorizar mutuamente desde ambos dispositivos la atención a las personas
Sin Hogar.
Flexibilizar y diversificar las respuestas a estas personas en situaciones de
extrema de vulnerabilidad, en especial cuando están enfermas ( La convalecen-
cia, el acompañamiento, el acceso y continuidad en el sistema sanitario como
ejes de la atención.)
Adquirir el compromiso personal de llegar al límite en la utilización de los
recursos que puede ofrecer cada centro , aunque para ello haya que rozar la
excepcionalidad.
Utilizar el centro municipal de acogida como último recurso social, agotar
previamente la posibilidad de otros más adecuados..
Trabajar en las intervenciones con los usuarios con el mismo objetivo de nor-
malización e inserción social.

MÉTODO
De todas las Historias Sociales trabajadas en el 2005 hemos revisado aque-
llas del hospital, donde constaba como recurso utilizado al alta, el centro de aco-
gida y del centro de acogida en las que costaba como recurso utilizado la deri-
vación al C.H.T.

ANALISIS DE CASOS
Resultados:
Se han atendido un total de 50 personas de las que el 58 % fueron derivadas

320
BASE PARA MEJORAR LA ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA A LOS “ SIN TECHO”

del C.H.T. al Centro Municipal de Acogida y el 42% restante fuero derivados


desde el Centro de Acogida al C.H.T. Presentando las siguientes características:
1. PERFIL: Procedencia: Con respecto a la procedencia el 56 % son de
Almería seguidos de un 22% de personas inmigrantes y un 20% de desplazados
nacionales.

321
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

2. DIAGNÓSTICOS SOCIALES:
Dentro problemática social que presentan, destacar que el 38% de estas
personas padecen enfermedades transmisibles. El 40% enfermedades discapa-
citantes y que generan algún tipo de dependencia, destacando que cuando lle-
gan a nuestros servicios generalmente llegan sin cobertura sanitaria que les per-
mita el acceso y la continuidad en el sistema sanitario. El 44% presentan graves
problemas de adicción. Y el 16 % problemática grave de Salud Mental de care-
cer invalidante.
Con carácter general todas estas personas tienen en común la carencia
absoluta de alojamiento y en el mejor de los casos alojamiento inadecuados
(cocheras, coches, cuevas...) carencia de medios económicos o ingresos insu-
ficientes que nos les permite vivir de forma autónoma, en cuanto a su situación
familiar carencia de vínculos familiares, la soledad como compañera, la inexis-
tencia de cuidadores y extrema debilidad del tejido social (déficit de redes y
soportes social básico).

322
BASE PARA MEJORAR LA ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA A LOS “ SIN TECHO”

323
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

3. INTERVENCIONES:
Nos planteamos como objetivo ofrecer una primera acogida a personas que
viven en la calle en situaciones de grave crisis personal, tras el alta hospitalaria.
En situaciones de grave cronicidad: ofrecer un proceso de apoyo social que
tenga como objeto la eliminación de riesgos.
Ofrecer apoyo en situaciones de convalecencia y de ausencia de cuidador y
situación de grave necesidad.
Atender y acompañar a estas personas en situaciones de grave vulnerabili-
dad tanto en el entorno hospitalario, como tras el alta, en Centro de acogida,
ofertando atenciones para la normalización.

4. RECURSOS:
En relación a los recursos sociales que hemos estado manejando destacar:
Servicios Sociales Comunitarios: No se disponen de ayudas económicas
de emergencia social con las que poder hacer frente a situaciones de crisis:
pago de alquiler, pago de medicación o documentos personales (pasaporte,
D.N.I….)
Servicios Específicos para la atención a Personas Sin Techo:
Disponemos de un centro de acogida municipal para todo la provincia, en estos
momentos también de una unidad de calle. Destacar no obstante, la necesidad
ampliar y de diversificar los recursos para este colectivo, se hace necesaria la
atención a crónicos, baja exigencia y módulos familiares.
Sistema sanitario: Destacar la carencia absoluta de dispositivos para la
atención sociosanitaria, y carencias en la atención a crónicos, las dificultades
para poner en marcha y ejecutar los protocolos de atención a las enfermedades
transmisibles (TBC, VIH… La carencia de dispositivos específicos para la aten-
ción a enfermos mentales y los largos tiempos de espera.
La atención a paliativos y enfermos terminales la cubren las ONGs, des-
tacando su carencia y largas esperas.
Los recursos para la atención a las personas mayores: se tornan insu-
ficientes fundamentalmente para las personas mayores válidas y escasos para

324
BASE PARA MEJORAR LA ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA A LOS “ SIN TECHO”

las asistidas ( utilizamos el alta al CMA para algunos casos donde se les ofrece
una atención muy deficitaria y superando en algunos casos los 4 meses el ingre-
so en residencia).
Minusvalías: Destacar el enlentecimiento en la respuesta de los Centros de
Valoración, para la calificación de la minusvalía, el endurecimiento de los bare-
mos para el acceso a pensión no contributiva y la tardanza en la concesión de
las mismas. En personas de alta hospitalaria, sin familia, ni cuidador, con minus-
valías y necesidad de apoyo, sin ingresos económicos, sin recurso al alta, en
algunos casos sin documentación como único recurso la calle o el centro de aco-
gida donde la atención se torna muy deficitaria y en el mejor de los casos con
una horizonte muy lejano.
Recursos económicos para la cobertura de las necesidades básicas:
Una de las graves dificultades que presentan estos usuarios es la escasez de
ingresos económicos unido a discapacidades importantes y el difícil acceso al
empleo. La política de rentas para hacer frente a estas situaciones de exclusión
es simplemente inexistente. El salario Social (6 meses si 6 meses no), no cons-
tituye ningún instrumento para la normalización, la Renta Activa de Inserción (1
año si 1 años no), tampoco y la PNC cuya cuantía está en torno a los 300
euros/mes es manifiestamente insuficiente para abordar la cobertura de las
necesidades más básicas de alojamiento, vestido y alimentación.
El Centro de Acogida en muchas ocasiones da respuesta a las graves caren-
cias que plantea todo el resto del sistema de servicios sociales sociales y a la exi-
gua política social y de rentas y los hospitales se ven muchas veces forzados a
dar respuestas a problemática meramente social, no sanitaria a unos costes
humanos y materiales elevadísimos.

CONCLUSIONES
La sistematización en el trabajo y el compartir objetivos comunes mejora la
comunicación entre profesionales y centros, evita tensiones y pone freno a la
“cultura del peloteo”.
A mayor dificultad en las situaciones socio sanitarias que presentan los usua-

325
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

rios, mayor debe ser la coordinación y la cooperación interna y externa de los


profesionales.
Las personas llamadas sin hogar no suelen llegar a la unidad de trabajo social
hospitalaria a pedir ayuda por sí mismos, la mayoría de veces son derivados por
otros profesionales.
Es necesario que se creen centros para convalecencia, especialmente para
menores de 60 años .Los centros municipales de acogida, concretamente el
nuestro, no cuenta actualmente con los medios materiales y humanos necesa-
rios para cubrir muchas de las necesidades de estas personas cuando se
encuentran en situaciones de dependencia y cronicidad.
La patología psiquiátrica y de enfermedades trasmisibles están con frecuen-
cia presentes en esta población, la mejora en los procesos de coordinación se
torna indispensable si bien no en ningún caso la escasez, ya crónica, de recur-
sos sociales para este colectivo.
La población mayor de 60 años en esta situación, que viven en la calle, sólo
aceptan firmar la solicitud de residencia pública, cuando se encuentran muy mal
de salud y los plazos de espera para su ingreso muy largos.
La población inmigrante tiene que utilizar el centro municipal de acogida
para la convalecencia de enfermedades por problemas de ausencia de cuidador
y no tanto de transeuntidad o indigencia.
Las deficiencias en la política social se deja ver con fuerza en la escasez de
medios para atender a un colectivo especialmente excluido y vulnerable y en la
presión que muchas de las veces recae sobre los profesionales tanto del siste-
ma sanitario como del sistema de servicios sociales, obligados a dar respuestas
que sobrepasan con mucho nuestra capacidad.
Y finalmente destacar que la complicidad entre los profesionales de
ambas instituciones, entendida como cooperación y compromiso, mejora la
atención socio sanitaria a los llamados “sin hogar”.

326
EXPERIENCIA CON CUIDADORES
DE ENFERMOS DE ALZHEIMER Y
DEMENCIAS EN ATENCIÓN
PRIMARIA

Mª CARMEN MIGUÉLIZ BEAUMONT


Trabajadora Social.
Mª CARMEN LITAGO GIL
Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

PALABRAS CLAVE:
Comunidad, demencias, cuidadores.

OBJETIVOS
Objetivo general:
Conocimiento de las necesidades de los cuidadores formales e informales
relacionados con estos pacientes para plantear la intervención desde el Centro
de Salud.
Objetivos específicos:
• Acercamiento de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de
Navarra (AFAN), sus servicios y profesionales, a esta población.
• Formación y consolidación de un grupo de autoayuda en la zona.
• Integración del trabajo del equipo de atención primaria (EAP) con la psi-
cóloga de AFAN.
• Coordinación de las actuaciones multidisciplinares de los recursos
sociosanitarios de la zona básica relacionados con el tema: EAP, Servicio
Social de Base (SSB), AFAN, Centro de Salud Mental.
• Orientación de la formación de la red de cuidadores en función a sus nece-

Junio 2006 327


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

sidades explícitas.
• Sensibilización sobre la enfermedad en la comunidad.
• Conocimiento de la necesidad de recursos socio-sanitarios de la
zona básica.

DISEÑO
Diseño observacional, comunitario y participativo.

ÁMBITO DE ESTUDIO
Zona básica de Salud de Atención Primaria (ZBS), cabecera de una comar-
ca, localizada en la zona media de Navarra. Territorio urbano-rural con una
población aproximada de 16.000 habitantes: 80 % urbana, 20 % rural.
Pirámide poblacional envejecida, ascendiendo al 20 % las personas mayores
de 65 años.

SUJETOS
Cuidadores de enfermos de Alzheimer y demencias, tanto formales como
informales de la ZBS.

MEDICIONES E INTERVENCIONES
La metodología sigue tres pasos: investigación participativa, diagnóstico e
intervención.
La experiencia anterior en el Centro de Salud en relación con Educación
para la Salud (Eps) grupal con cuidadores y las características peculiares de la
atención de estas patologías neurodegenerativas, impulsa una nueva actuación
concreta con grupos específicos de cuidadores/as de enfermos de Alzheimer y
otras demencias. Las autoras de este trabajo diseñan una encuesta semiabierta
(tabla 1) consensuada y revisada por la psicóloga de AFAN. Tras un cribado
minucioso por cupos de pacientes con médicos y enfermeras del EAP, y siguien-
do criterios de diagnóstico, aceptación y conocimiento de la enfermedad por el
paciente y/o familia, se envían cartas personalizadas (70) junto con la encues-
ta, y se convoca a los cuidadores implicados a una reunión en el centro sanita-
rio. La reunión , con todos los profesionales implicados, se celebra en diciembre

328
EXPERIENCIA CON CUIDADORES DE ENFERMOS DE ALZHEIMER Y DEMENCIAS

2004, con una alta asistencia (71 % de los cuidadores/familiares convocados).


Se explican características de la enfermedad, disponibilidad de AFAN y futuros
talleres socio-sanitarios en función de su demanda concreta. Se recogen las
encuestas cumplimentadas y se facilitan otras a personas interesadas..
Posteriormente se analizan a nivel cuanti-cualitativo (tablas 2-6). Según los
temas solicitados (tabla 5) y los criterios profesionales, se priorizan, diseñan y
calendarizan los talleres (tabla 8), teniendo también en cuenta la disponibilidad
profesional. Estos talleres se imparten en la Casa de la Cultura de la ciudad y en
la sala de rehabilitación del Centro de Salud (mayo-junio). Están dirigidos a estos
cuidadores específicos, con reparto de material escrito complementario y hoja
evaluativa. También acuden trabajadoras familiares del Servicio Atención a
Domicilio (SAD) del SSB (Ayuntamiento). La T.S. del EAP organiza y coordina
estas actividades de Eps grupal e introduce transversalmente aspectos socia-
les (recursos, prestaciones, etc.) en todas ellas.
Paralelamente a la celebración de estos talleres, se imparte una charla-colo-
quio de carácter comunitario y abierto a toda la población por un neuropsicólo-
go relacionado con AFAN y perteneciente a la red sanitaria (SNS), titulada
“¿Cómo funciona el cerebro?” (tabla 7) con una altísima participación de la
población.
Después de la evaluación de las distintas actividades, en el 2006 se inicia el
diseño de una nueva intervención en relación con la estimulación cognitiva en
domicilio. También, se prevé una nueva charla-coloquio a nivel comunitario
con el neuropsicólogo de la red sanitaria sobre la memoria.

RESULTADOS
Se recogen y analizan 40 encuestas cumplimentadas de un total de 70 entre-
gadas. De los resultados se desprende una edad media (enfermos) de 80,9 años
(tabla 2), un grado de autonomía media y un 8,1 % de encamamiento (tabla 3).
En relación con las ayudas técnicas, resaltar un 24,3 % de utilización de bas-
tón, un 10.8 %, silla ruedas y que ningún paciente utiliza andador (tabla 3).
Respecto a la unidad de convivencia y cuidadores/as (tabla 4), los hijos (59,4 %)

329
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

se sitúan en primer lugar; el cónyuge constituye el 29,7 % de los casos.


Respecto a los temas solicitados (tabla 5), los encuestados priorizan el
manejo de las alteraciones de conducta en la demencia y la expresión de senti-
mientos en el cuidador. En último lugar se sitúan los temas legales.

CONCLUSIONES
Es necesaria la investigación y el diagnóstico previo de la situación con la
participación de las personas afectadas para conocer bien las necesidades sen-
tidas y adecuar las distintas actividades profesionales en la intervención social.
De las necesidades sentidas por los cuidadores de enfermos de
Alzheimer y demencias, cabe destacar dos:
La dificultad en el manejo de la conducta del paciente
La necesidad de apoyo emocional del cuidador/a.
El andador es un elemento muy poco utilizado (¿desconocimiento?) tanto en
domicilio como en el exterior; se puede considerar útil tanto para la prevención
de caídas como para la prevención de la pérdida de funcionalidad.
La evaluación positiva de los distintas actividades de Eps grupal, y la alta par-
ticipación a las mismas denota la aceptación del trabajo con y para la comu-
nidad de los profesionales socio-sanitarios.
La coordinación de los distintos recursos de atención primaria de la ZBS
(EAP y SSB) junto con el tejido asociativo específico (AFAN) favorece el feed-
back entre todos los actores sociales intervinientes y una atención más integral
de los protagonistas.
Existe una limitación en la combinación de horarios tanto de cuidadores
como de profesionales (mañanas). Esta experiencia de 2004-2005 se ha reto-
mado en el 2006 con el diseño de unos talleres de “estimulación cognitiva en
domicilio” a impartir por la psicóloga clínica de AFAN, con horario de tarde.

330
EXPERIENCIA CON CUIDADORES DE ENFERMOS DE ALZHEIMER Y DEMENCIAS

TABLA 1.- ENCUESTA SEMIABIERTA

Nombre del paciente _____________________________________________________


Edad paciente ___________ Médico cabecera ________________________________
¿Se viste solo/a?
__________________________________________________________________________
¿Se asea solo/a?
___________________________________________________________________________
¿Come solo/a?
___________________________________________________________________________
¿Maneja dinero para pequeños gastos?
_________________________________________________________
¿Pasea por el exterior? ¿Con quién?
___________________________________________________________
¿Utiliza bastón, andador o silla de ruedas?____________________________-
__________________________
¿Se encuentra encamado/a
__________________________________________________________________
Observaciones
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
________________________
Unidad de convivencia: familiares u otras personas que conviven con el paciente (hijos, nietos, per-
sona contratada, etc.).
___________________________________________________________________________
_________________________________________________________________
El/la principal cuidador/a, ¿qué relación de parentesco tiene con el/la paciente?
___________________________________________________________________________
_________________________________________________________________
¿De qué temas le gustaría recibir información? (Puede señalarlos e incluso plantear otros):
Alimentación y nutrición
Prevención y cuidados de escaras
Movilización del paciente
Manejo del enfermo encamado
Comunicación con el paciente
Manejo de las alteraciones de conducta
Cuidar al cuidador
Expresión y elaboración de sentimientos (cuidador)
Ayudas del Gobierno de Navarra; ingresos temporales, etc.
Temas legales: incapacitación judicial, testamentos, etc.
Otros temas
___________________________________________________________________________

331
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

___________________________________________________________________________
____________________________________________
¿Estaría interesado/a en recibir información de estos
temas?_________________________________________________________
En caso afirmativo, puede indicarnos su nombre, apellidos y un teléfono de contacto.
___________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________
______________________________________________________________
Le agradecemos su colaboración. Sus respuestas son importantes para conocer mejor su realidad. Si
no pudiera acudir a la reunión, es importante que deposite esta encuesta en Admisión del Centro
de Salud , y a nombre de la trabajadora social.

TABLA 2 .- RESULTADOS ENCUESTAS RELATIVOS A EDAD

TABLA 3 - RESULTADOS ENCUESTAS RELATIVOS A FUNCIONALIDAD

TABLA 4 .- RESULTADOS ENCUESTAS RELATIVOS A LA UNIDAD DE CONVIVEN-


CIA Y CUIDADORES/AS

332
EXPERIENCIA CON CUIDADORES DE ENFERMOS DE ALZHEIMER Y DEMENCIAS

TABLA 5 . RESULTADOS ENCUESTAS RELATIVOS A TEMAS SOLICITADO

BIBLIOGRAFÍA
Biurrun Unzué, A. Manejo de las alteraciones de conducta en enf. de
Alzheimer y demencias. AFAN 2005

Díaz Domínguez M.A., Domenech Cobo, N. at all. En casa tenemos un enfermo


de Alzheimer. Asociación de familiares de enf. Alzheimer de Vizcaya. Bilbao 2000

Echauri Ozcoidi M., Pérez Jarauta M.J., Marín Palacios P. Envejecer con salud
Instituto de Salud Pública. Gobierno de Navarra. 2002.

Hernández Aristu, J. Acción comunicativa e intervención social Ed. Popular.


Madrid 1991.

López de Ceballos, P. Un método para la investigación-acción participativa.


Ed. Popular. Madrid 1989.

Schlenker E.D. Nutrición en el envejecimiento. Ed. Doyma,. Madrid. 1994

Pérez Jarauta, M.J., Echauri Ozcoidi M. Cuidar y cuidarse. Instituto de Salud


Pública. Gobierno de Navarra.

333
PROYECTO DE INTERVENCIÓN
SOCIAL EN UNA ZONA CON
NECESIDADES DE
TRANSFORMACIÓN SOCIAL

JUANA PÉREZ VILLAR


Trabajadora Social del Distrito Sanitario de Jaén.
Mª DEL PILAR MOLINA HERNÁNDEZ
Trabajadora Social del Distrito Sanitario de Jaén.
FELIPE MANZANO BADIA
Trabajador Social de la Asociación “Sinando Kali”.

INTRODUCCIÓN
El presente proyecto de intervención, se está desarrollando en la Zona
Básica de Salud (ZBS) de “La Magdalena”, esta zona se ubica al sur de la ciu-
dad de Jaén; a los pies del cerro de Santa Catalina, sobre el que se alza el cas-
tillo del mismo nombre. Se encuentra situada dentro del casco antiguo de la ciu-
dad, y está formada por los barrios de San Juan, San Vicente de Paúl y Antonio
Díaz, San Bartolomé, San Andrés y La Magdalena.
Esta zona, forma parte del Plan URBAN de la Ciudad de Jaén. Dicho plan
nace en el seno de la Unión Europea como iniciativa encaminada a lograr un
desarrollo urbano sostenible, con el objetivo de permitir a aquellos núcleos urba-
nos con problemas económicos y sociales optar a fondos estructurales europe-
os que posibiliten la adopción de medidas orientadas al aumento de su calidad
de vida.
Según el documento sobre Atención a la Salud en las Zonas con Necesidades
de Transformación Social de Andalucía (en adelante ZNTS), elaborado por la
Dirección General de Asistencia Sanitaria (Subdirección de Coordinación de

Junio 2006 335


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Salud), se consideran ZNTS los barrios de San Vicente de Paúl y Antonio Díaz,
La Magdalena y San Juan.
No obstante, según nuestra experiencia, y los resultados del estudio socio-
económico realizado en la Zona URBAN, podemos decir que buena parte de los
barrios de San Andrés y San Bartolomé, están habitados por un número impor-
tante de familias en situación de alta vulnerabilidad social; así pues, a excepción
de las calles más céntricas, con mayor accesibilidad, y en las que se concentra
el comercio de la zona, podemos afirmar que el resto de la zona atendida por
el Centro de Salud “La Magdalena”, es una Zona con Necesidades de
Transformación Social, en la que se presentan grandes tasas de desempleo y
precariedad laboral, acompañadas de una baja cualificación profesional y nive-
les de instrucción muy bajos; en la que conviven diferentes culturas, la mayoría
de la población es castellana, pero es la parte de la ciudad donde se concentra
mayor número de población de etnia gitana, también es una zona con un núme-
ro importante de población inmigrante, ya que se trata de un barrio donde los
precios de la vivienda son más asequibles.
El sistema de calles principales sigue las líneas de nivel del monte del casti-
llo, por lo que resultan en general con poca pendiente, dejando para las calles
secundarias la misión de salvar las pendientes. Como es obvio, esta situación
refleja los grandes problemas de falta de accesibilidad a causa de las barreras
arquitectónicas, para la gran mayoría de los ciudadanos de la zona que presen-
ten algún tipo de discapacidad física. Además de que como en cualquier ciudad
antigua, circular en automóvil por ella es una tarea ingrata, puesto que existen
muchas calles inaccesibles al automóvil. En general, es un barrio que resulta
incomodo, donde cosas tan cotidianas como requerir una ambulancia, suminis-
trar una bombona de butano o retirar las bolsas de basura resultan complicadas
cuando no imposibles en las calles estrechas, escalonadas o de pronunciada pen-
diente de la zona.
En cuanto a la vivienda, en general, nos encontramos con viviendas unifami-
liares, semejantes a las de la mayoría de los pueblos de nuestra comunidad, en
las que hay que tener en cuenta que un porcentaje significativo de las mismas

336
P ROYECTO DE INTERVENCIÓN SOCIAL EN UNA ZONA CON NECESIDADES DE TRANSFORMACIÓN

se encuentra en situación bastante precaria, con problemas de infraestructura


y sobre todo, con problemas de barreras arquitectónicas, tanto en las casas
como en el entorno, debido fundamentalmente, a los grandes desniveles del
terreno, ya que todo el barrio está construido en la ladera del cerro de Santa
Catalina, lo que hace de las calles estrechas y empinadas (incluso con escaleras
para acceder a las viviendas), la tónica general de la zona.

JUSTIFICACIÓN
La ZBS de La Magdalena está compuesta por unos 12120 habitantes, según
los últimos datos disponibles del padrón municipal, de los que 6014 son hombres
y 6106 mujeres; y 2215 personas son de etnia gitana, según datos del estudio
socio-económico del Plan URBAN. Con relación al nivel cultural de los adultos,
el 8% son analfabetos, y el 45% tienen la primaria incompleta, si sumamos estas
dos cifras, vemos que el 53% de la población adulta tiene unas carencias for-
mativas evidentes.
Así mismo, en un análisis que se está llevando a cabo sobre la población
escolar, en uno de los colegios de la zona, en el que se concentra el mayor volu-
men de población en desventaja social, de 81 niñ@s estudiados, se han detec-
tado que un 47% se encuentran en situación de riesgo social, un 21% en situa-
ción de vulnerabilidad, y un 32% en situación de normalidad.
Referente a la situación de salud, según los indicadores de morbilidad del año
2002, en la zona hay una cobertura general de embarazo del 67’19%, un 74’83%
de cobertura de vacunación completa y una tasa de solicitudes de IVE del
0’23%.
Por otro lado, uno de los objetivos de intervención del trabajador social desde
hace un año es la identificación de familias en desventaja social. En los últimos
ocho meses, se han identificado 40 familias, con hijos menores, en situación de
riesgo y 24 familias, con hijos menores, en situación de vulnerabilidad; así como
otras 26 familias de adultos y ancianos en situación de riesgo y vulnerabilidad.
Pero para este proyecto nos vamos a centrar en las primeras. Algunos de los
aspectos que caracterizan este grupo son:

337
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

-Alto grado de analfabetismo.


-Hábitat deficitario, tanto en la vivienda como en el entorno próximo.
-Desempleo, economía sumergida.
-Familias que viven mayoritariamente de las prestaciones sociales.
-o utilización de los servicios sanitarios de forma normalizada, acceden al
Sistema de Salud con carácter de inmediatez, generalmente a urgencias, o al
centro de salud sin cita.
-Poca asistencia a actividades sanitarias preventivas:
-Escaso control de embarazo, fundamentalmente en mujeres de etnia gita-
na, y sobre todo en las más jóvenes (15-16 años).
-Irregularidad en la asistencia al Programa de Salud Infantil, y en la vacu-
nación infantil; lo que implica un esfuerzo añadido para los profesionales del cen-
tro de salud.
-Escaso o nulo uso del programa de salud buco-dental por parte de los
menores y las mujeres embarazadas. Esto unido a un alto consumo de bollería
y golosinas, tanto a lo largo de toda la etapa del crecimiento, como en la edad
adulta.
-Dificultades para el cumplimento terapéutico propuesto por el facultativo.
Sobre todo asistencia a consultas de especialistas, (pierden las citas, se les olvi-
da, etc.).
Problemas de absentismo escolar en los menores.
-Falta de habilidades domésticas.
-Patrones de crianza inadecuados.
Como podemos ver, la problemática presentada trasciende lo que sería
exclusivamente el ámbito de la salud, no obstante, tiene una relación directa con
la misma, pero debe ser abordada de forma coordinada por todos los agentes
implicados. En este sentido, desde el centro de salud se está trabajando coordi-
nadamente con las instituciones de la zona.
Sin embargo, para el abordaje de algunas intervenciones familiares, dadas
las costumbres y las características socio-culturales de la población, se ha valo-
rado la conveniencia de contar con mediadoras interculturales para intervenir

338
P ROYECTO DE INTERVENCIÓN SOCIAL EN UNA ZONA CON NECESIDADES DE TRANSFORMACIÓN

con familias en situación de riesgo social, con objeto de contribuir a la reduc-


ción de las desigualdades en salud que les afectan. Diseñándose un proyecto de
intervención conjunto entre el Centro de Salud y la Asociación “Sinando Kali”.

OBJETIVOS
GENERAL:
Contribuir a la reducción de las desigualdades que afectan a las zonas de
Andalucía caracterizadas por un alto índice de pobreza y marginalidad.
ESPECÍFICOS:
Incorporar estrategias basadas en el enfoque de riesgo a la atención sani-
taria dirigida a la población que reside en la ZNTS.
Identificar los factores de riesgo que inciden en cada unidad familiar.
Trabajar la falta de habilidades y costumbres saludables a través de la for-
mación, el acompañamiento y la educación para la salud.
Dar a conocer la importancia de la prevención de accidentes en l@s niñ@s
pequeñ@s.
Orientar las actuaciones hacia el núcleo familiar.
Elaborar planes de intervención específicos para cada familia, según las
necesidades detectadas.
Concienciar de la importancia de la prevención en salud, tanto personal
como familiar.
Mejorar las condiciones de salud de la familia promoviendo su participación
en los programas de salud materno-infantil.
Sensibilizar a la población sobre la importancia de la salud buco-dental.
Asesorar sobre cuidados generales.
Impulsar el trabajo interprofesional e intersectorial.
Coordinar las actuaciones individuales/familiares en materia de salud.
Dar a conocer la realidad del barrio a los agentes implicados.
Mostrar los logros y avances de la intervención conjunta entre el Centro de
Salud y las mediadoras interculturales.

339
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

METODOLOGÍA
SUJETOS
Se prevé la atención inicial a 35 familias con una media de 5 miembros por
familia, lo que supone que en el plazo descrito de intervención se va a mantener
una atención media de unos 180 usuarios como cupo general de intervención.
PERFIL USUARIOS:
• Con déficits importantes de habilidades en salud.
• Con situación socio-económica precaria.
• Con dificultades de convivencia y conflictos vecinales.
• Baja o nula formación básica.
• Sin formación profesional.
• Situación de desempleo o economía sumergida.
• Preceptoras de ayudas institucionales y/o del Ingreso Mínimo de •
Solidaridad.
• Jóvenes con abandono temprano de la escolarización.
• Mujeres embarazadas menores de 20 años sin seguimiento médico.
• Madres jóvenes con varios hijos e intervalos interginésicos inferiores a 2
años.
BENEFICIARIOS INDIRECTOS:
En general, la población de la Zona Básica de Salud.
Temporalización
Fecha de inicio: 01-06-2006
Fecha de finalización: 31-12-2006

ACTIVIDADES
DETECCIÓN DE CASOS
La trabajadora social del centro de salud a través de su consulta, visitas
domiciliarias, o por derivación del equipo de salud, detectará los casos, que estu-
diará y decidirá sobre cuales ha de intervenir la mediadora en salud.
DIAGNÓSTICO Y EVALUACIÓN
Análisis de las necesidades y capacidad de modificación de la situación.

340
P ROYECTO DE INTERVENCIÓN SOCIAL EN UNA ZONA CON NECESIDADES DE TRANSFORMACIÓN

PLAN DE INTERVENCIÓN FAMILIAR


Orientado a incidir en las necesidades detectadas, el trabajo directo con las
familias la realizará la mediadora intercultural, ya que en la comunidad gitana el
ámbito familiar en muchos casos un muro infranqueable para persona no gita-
nas.
ASESORAMIENTO E INFORMACIÓN
Programación de acciones necesarias para responder a nivel grupal sobre
las cuestiones de asesoramiento e información general en aspectos sociales y de
salud a las familias participantes, (charlas informativas, encuentros, campañas
de sensibilización en salud, etc.).
COORDINACIÓN
• Respecto a la Mediación en Salud:
• Coordinación entre trabajadora social y mediadora intercultural para segui-
miento de los casos.
• Reuniones con las familias beneficiarias para tratar los aspectos que se van
a desarrollar en la intervención.
• Respecto a la organización:
• Supervisión conjunta del proyecto de Mediación en Salud, por la trabajado-
ra social y el coordinador de la Asociación Sinando Kali.
• Con la Dirección del Centro de Salud, para formalización del proyecto.
• Con el equipo de salud para establecer las líneas de trabajo en el apoyo al
estudio, la detección de necesidades y las tareas de evaluación de la actividad.
• Con otros agentes sociales para establecer líneas de trabajo comunes, desa-
rrollar estrategias de colaboración, etc.
SEGUIMIENTO
El seguimiento del programa estará supervisado y dirigido por la trabajado-
ra social del Centro de Salud. Como herramienta para el seguimiento de los
casos, la mediadora en salud dispondrá de un modelo de registro de datos sobre
cada tipo de actuación realizada de forma que se pueda observar si el resulta-
do de las intervenciones se ajusta a los objetivos propuestos en el Plan de
Intervención Personal/Familiar.

341
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

PREMISAS
Es necesario intervenir adecuadamente con las familias en situación de ries-
go con el objeto de aumentar su nivel de conocimientos y habilidades referentes
a su salud y la de sus familias.
Los cambios en determinadas familias son lentos, pero posibles, en alguna
medida, a medio y largo plazo.
Las mediadoras interculturales son un recurso indispensable en la interven-
ción con la población gitana de nuestra zona, ya que tanto desde el punto de
vista geográfico, como a nivel social, se trata de una población muy cerrada al
exterior, interponiendo barreras importantes a la intervención de personas no
gitanas.
La coordinación intersectorial es imprescindible para el abordaje integral de
la población en situación de desventaja social.

EVALUACIÓN
Número de casos detectados.
Número de casos con plan de intervención socio-familiar.
Número de personas/familias que se incorporan a programas de salud.
Grado de cumplimiento de los objetivos propuestos en el Plan de
Intervención.
Incremento cobertura Programa de Vacunas.
Aumento de la cobertura del Programa de Control de Embarazo.

BIBLIOGRAFÍA
Atención a la salud en las Zonas con Necesidades de Transformación
Social en Andalucía. Dirección General de Asistencia Sanitaria. Servicio
Andaluz de Salud. Sevilla, 2004.
Programa de Mediación en Salud. (Documento interno).
Análisis de la Zona con Necesidades de Transformación Social de “La
Magdalena”. (Documento interno)
Intervención con familias en desventaja social. Asociación socio-cultural
adultos Cartuja. Granada. 1998.

342
TRABAJO SOCIAL EN UNA ABS.
PRINCIPAL NIVEL DE ATENCIÓN
SOCIO-SANITARIA AL PACIENTE
GERIÁTRICO Y A SU ENTORNO
(ESTUDIO DE 3 AÑOS DE TRABAJO CON PACIENTES GERIÁTRICOS)

MAITE MELLADO CABALLERO

PALABRAS CLAVE:
Paciente geriatrico. Trabajo Social. Área básica de salud (ABS)

OBJETIVOS:
Valorar el principal acceso de atención social del paciente geriátrico

MATERIAL Y MÉTODO:
Funciones de la trabajadora social. Estadísticas anuales
Definición de Geriatría : La Geriatría es la rama de la Medicina dedicada
al anciano que se ocupa, no sólo del diagnóstico y tratamiento de las enferme-
dades agudas y crónicas, sino también de su recuperación funcional y su rein-
serción en la comunidad.
El paciente geriátrico cuenta habitualmente con las siguientes características:
- Mayor de 65 años.
- Con pluripatología que requiere control simultáneo de varias enfermedades.
- Tendencia a la incapacidad o deterioro funcional.
- Cuenta con posibilidades reales de recuperación funcional.
- Con frecuencia presenta condicionamientos psíquicos o sociales.
Clasificación de pacientes
Anciano: persona mayor de 65 años.
Anciano sano: aquél que no padece patología ni presenta ningún grado de pro-
blemática funcional, mental o social.

Junio 2006 343


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Anciano enfermo: el diagnosticado de alguna patología aguda o crónica pero que


no cumple criterios de "Anciano de Alto Riesgo".
Anciano de alto riesgo en la comunidad (anciano frágil): aquél que presenta
alguno de los siguientes criterios:
- Edad muy avanzada (>85 años).
- Patología crónica invalidante, física o psíquica
- Vivir solo
- Presencia de problemas sociales con influencia grave para la salud
- Hospitalización en los últimos tres meses
- Polimedicado (mas de 5 fármacos)
- Viudedad reciente (último año)
- Cambio de domicilio frecuente (permanece menos de 4 meses seguidos en
el mismo domicilio)
- Dependencia para la realización de alguna actividad básica de la vida diaria
- ACVA
- Síndrome confusional
- Depresión
- Caídas
- Incontinencia
- Desnutrición
- Deterioro de los órganos de los sentidos
- Limitaciones para la deambulación
Anciano dependiente:
El Consejo de Europa, en su recomendación núm. 98 (9) de 1998, define
dependencia como el estado en el que se encuentram las personas que por razo-
nes ligadas a la falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intel·lectual tie-
nen la necesidad de asistencia y/o ayudas importantes para realizar las activida-
des básicas de la vida diaria.
De forma especial y particular los aspectos sociales que pueden influir en la
salud del anciano como son la soledad, el aislamiento, la dependencia..., deben
formar parte del trabajo y actuación del equipo que realice la valoración del

344
TRABAJO SOCIAL EN UNA ABS. PRINCIPAL NIVEL DE ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA AL PACIENTE

paciente geriatrico.
Especial interés tienen los individuos que dentro de este grupo que superan
los 80 años al requerir más atención médica y social.
Hay que tener en cuenta sin embargo que envejecer no es lo mismo que
enfermar, hay de ello en sujetos que consiguen "envejecer con éxito".

¿Qué es la asistencia geriátrica?


La asistencia geriatrica es el conjunto de niveles asistenciales, hospitalarios
y extrahospitalarios, que desde los puntos de vista sanitario y social están desti-
nados a prestar una atención interdisciplinar, integrada en todos sus elementos
e integral (debe estar incluida en el sistema sanitario general evitando margina-
ción en el uso de recursos) en todos sus aspectos (médicos, funcionales, psí-
quicos y sociales que intervienen directamente en el estado de salud del ancia-
no), para garantizar la calidad de vida de los ancianos que viven en un sector
asistencial. Es por tanto una organización de recursos sanitarios y sociales para
responder a las necesidades de los ancianos. Su objetivo fundamental, es man-
tener al anciano integrado en la comunidad.
Está organizada así mismo en niveles, adaptados a la necesidad de un cui-
dado progresivo y diferente en cada uno de los momentos de la enfermedad del
mayor. Desde los cuidados críticos y agudos a la convalecencia. Desde los cui-
dados continuados en el domicilio a las residencias asistidas.

¿Cuáles son esos niveles asistenciales?


• Asistencia geriátrica en atención primaria.
Dentro de la atención primaria existe un programa de gran importancia
como es la atención domiciliaria. El equipo de atención primaria (médico, enfer-
mera y trabajadora social) debe cubrir esta asistencia domiciliaria.
•Asistencia geriátrica en el hospital.
Teniendo en cuenta que el anciano por necesidad de su patología puede pre-
cisar hospitalización en cualquier especialidad médica o quirúrgica , por ejem-
plo por necesidad de intervención quirúrgica.
• Asistencia geriátrica en los socio-sanitarios

345
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Teniendo en cuenta que en ocasiones, y tras sufrir un proceso agudo el


anciano requiere de ingresos de corta-media estancia por convalescencia o de
larga estada para control de simptomas, estabilización de la enfermedad, o por
descarga familiar.
Para el manejo adecuado del paciente geriátrico es necesaria la presencia
de estos niveles que ubiquen en el nivel adecuado y en el momento adecuado a
cada paciente.

¿Qué objetivos tiene la trabajadora social de la ABS con pacientes


geriátricos?
• Prevenir la enfermedad vigilando por la salud del anciano.
•Evitar la dependencia. Cuando aparece la enfermedad hay que evitar que
evolucione a la cronicidad y en muchos casos a la invalidez. Los ancianos que lle-
guen a la dependencia total deben ser los estrictamente inevitables.
• Dar una asistencia integral. Mediante una valoración geriátrica global,
programada y exhaustiva con la colaboración multidisciplinar del equipo de aten-
ción primaria.
•Rehabilitar. Debe intentar recuperar a los pacientes que han perdido su
independencia física o social tratando de mantener al anciano en la comunidad.
•Continum asistencial. Proporcionar un cuidado progresivo del anciano.
Desde el inicio de su enfermedad hasta completar la rehabilitación de este pro-
ceso y volver a su situación basal previa, el anciano puede tener diferentes nece-
sidades de asistencia según el momento. Se debe responder a estas necesida-
des contando con diferentes niveles asistenciales: el hospital, asistencia en el
domicilio, unidades de rehabilitación o convalecencia, unidades de larga estan-
cia o centros residenciales.

¿Qué recursos tiene la DTS para cumplir estos objetivos?


Cuenta con una serie de recursos o instrumentos:
• La Valoración Geriátrica Integral. Es la esencia de la Geriatría. Es el pro-
ceso de diagnóstico en Geriatría para establecer un plan de objetivos y cuidados
en el anciano. Debe atender a todas las dimensiones que pueden influir en la

346
TRABAJO SOCIAL EN UNA ABS. PRINCIPAL NIVEL DE ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA AL PACIENTE

salud del mismo:


•Problemas médicos incluyendo aspectos de nutrición, estado de los órga-
nos de los sentidos, salud bucodental, síndromes geriátricos, etc.
• Evaluación de las capacidades funcionales.
• Valoración mental, atendiendo a los problemas cognitivos y afectivos de los
ancianos.
• Valoración social, atendiendo a la situación y necesidades sociales del indi-
viduo.
• El Equipo multidisciplinar (EBA). Debe trabajar de forma coordinada en
torno al plan de objetivos y cuidados establecido para cada anciano.
• Niveles asistenciales. Adaptados a las diferentes situaciones de enferme-
dad de los pacientes como se ha comentado
• Recursos sociales

ESTADÍSTICAS trabajadora social del CAP Mútua Rubí


Personas atendidas por la trabajadora social del CAP Mútua Rubí:
2003:
Hombres Mujeres Total
>85 años 41 129 170
80-84 años 45 98 143
75-79 años 34 74 108
65-74 años 83 116 199
0-64 años 410 602 1012

Total personas atendidas: 1632


Total personas atendidas >65 años: 620 (37.9%)
Total personas atendidas <65 años: 1012 (62.1)
Total población de sector ABS (Según padrón 2002) 37.785 personas
(atención al 4.31% del total de la población del sector)
Total población de sector ABS 75-79 a: 799 (Según padrón 2002)
(atención al 13.51% del total de la población del sector de 75-79 a)

347
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Total población de sector ABS 80-84 a: 473 (Según padrón 2002)


(atención al 30.23% del total de la población del sector de 80-84 a)
Total población de sector ABS >85 a: 389 (Según padrón 2002)
(atención al 43.70% del total de la población del sector de >85 a

2004:
Hombres Mujeres Total
>85 años 36 97 133
80-84 años 47 84 131
75-79 años 37 97 134
65-74 años 92 105 197
0-64 años 410 488 898

Total personas atendidas >65 años: 595 (39.8%)


Total personas atendidas <65 años: 898 (60.1%)
Total población de sector ABS (Según padrón 2002) 37.785 personas
Total población atendida desde la ABS 1 por DTS: 1493 personas (atención
al 3.95% del total de la población del sector)
Total población de sector ABS 75-79 a: 799 (Según padrón 2002)
(atención al 16.77% del total de la población del sector de 75-79 a)
Total población de sector ABS 80-84 a: 473 (Según padrón 2002)
(atención al 27.69% del total de la población del sector de 80-84 a)
Total población de sector ABS >85 a: 389 (Según padrón 2002)
(atención al 34.19% del total de la población del sector de >85 a)

2005:
Hombres Mujeres Total
>85 años 44 110 154
80-84 años 47 84 131
75-79 años 43 92 135
65-74 años 90 107 197

348
TRABAJO SOCIAL EN UNA ABS. PRINCIPAL NIVEL DE ATENCIÓN SOCIO- SANITARIA AL PACIENTE

0-64 años 401 475 876

Total personas atendidas: 1491


Total personas atendidas >65 años: 615 (41.24%)
Total personas atendidas <65 años: 876 (58.75%)
Total población de sector ABS (Según padrón 2002) 37.785 personas
(atención al 3.94% del total de la población del sector)
Total población de sector ABS 75-79 a: 799 (Según padrón 2002)
(atención al 16.89% del total de la población del sector de 75-79 a
Total población de sector ABS 80-84 a: 473 (Según padrón 2002)
(atención al 27.69% del total de la población del sector de 80-84 a
Total población de sector ABS >85 a: 389 (Según padrón 2002)
(atención al 39.58% del total de la población del sector de >85 a
Solicitudes realizadas a la administración autonómica

2003 2004 2005


Centros de Dia 15 29 34
Viviendas Tuteladas 4 2 0
Ayudas económicas 162 0 70
Residencias 42 34 37
Solicitudes realizadas a la administración municipal
2003 2004 2005
Auxiliares de limpieza 4 13 12
Teleasistencia 4 28 24
SAD 37 48 19

CONCLUSIONES:
Es desde las Áreas Básicas de Salud desde donde se llega con más facilidad
al paciente geriátrico y a su entorno. Dado, en el Centro, se dispone del
Programa de Atenció Domiciliaria, del que forma parte activa la Trabajadora
Social, se filtran todos los casos de fragilidad y dependencia de los ancianos, se

349
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

trabaja de manera interdisciplinar y de plantean los casos de forma integral.


No todos los ciudadanos conocen donde se hallan ubicados los Servicios
Sociales Municipales ni quien es su Trabajadora Social de referencia, pero sí
todos conocen donde se halla el Centro de Salud y la mayoría reconocen el nom-
bre de su Médico de referencia. El estar ubicadas en los CAP nos permite una
mayor detección, prevención y intervención en casos de riesgo socio-sanitario.

350
EL PLAN DE ATENCIÓN
INTEGRAL A LAS DEPENDEN-
CIAS DEL AYUNTAMIENTO DE
SANTA ÚRSULA (TENERIFE,
ISLAS CANARIAS)

JUAN OCTAVIO HERNÁNDEZ CABRERA


Coordinador del Plan.
INMACULADA C. ARVELO PÉREZ
Coordinadora del Área de Servicios Sociales del Ilmo. Ayuntamiento de Santa
Úrsula.
JUAN MANUEL ACOSTA MÉNDEZ
Médico de Atención Primaria, Concejal del Área Sociosanitaria del Ilmo.
Ayuntamiento de Santa Úrsula.

PALABRAS CLAVE:
Dependencia, Servicios, Estadística, Población, Perfil de Usuario,
Organigrama.

RESUMEN
El Servicio de Ayuda a Domicilio y Fisioterapia que se presta en el municipio
de Santa Úrsula, a las personas y/o familias que lo precisen en su propio entor-
no de convivencia, garantiza una serie de atenciones y apoyos, que son de
carácter personal, doméstico, psicológico, social, educativo, rehabilitador o téc-
nico, para la mejora de las actividades cotidianas, imprescindibles para el nor-
mal desarrollo de la vida diaria, evitando así un posible internamiento, poten-
ciando su propia autonomía y promoviendo condiciones más favorables en la
estructuración de sus respectivas relaciones de convivencia, además de inte-
gración y acompañamiento. En esta evaluación han participado el universo de
usuarios/as que recibe el servicio, sus familiares y los/as profesionales que lo

Junio 2006 351


REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

prestan y se ha hecho uso de cuestionarios (índice de Katz y de Lawton. Euro-


Qool 5-D, etc. ), entrevistas semi – estrucuturadas y grupos de discusión. Los
resultados de la evaluación son positivos y de la misma se desprende: que la
satisfacción que expresan los/ as usuarios/ as que reciben el servicio de ayuda
a domicilio y de masajes es satisfactoria y coincide con la autovaloración que
hace el personal que presta los servicios, que en la actualidad se cubre el 100%
de la demanda existente en el municipio y que los requisitos para adjudicar el
servicio de ayuda a domicilio y de fisioterapia son bastantes flexibles, lo que
supone que cualquier ciudadano/ a tiene derecho a los mismos, cumpliendo así
con el principio de universalización de los Servicios Sociales .

INTRODUCCIÓN
El municipio de Santa Úrsula, situado en el Norte de la isla de Tenerife, lleva
a cabo desde 2005 una experiencia innovadora a través de un proyecto piloto
denominado Plan de Atención Integral a la Dependencia. Esta iniciativa ha sido
seleccionada por la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de
Canarias y por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno Central
(BOE nº 18 de 21/01/06, pág. 2821), dotándola de financiación con el objetivo
de incrementar los servicios propios y concertados de terapia ocupacional y
acompañamiento, apoyar los servicios socio-sanitarios y equipos de valoración
para adecuar la infraestructura previa, e implementar servicios para la promo-
ción de la autonomía personal y de atención y cuidado a personas dependientes:
teleasistencia, servicio de ayuda a domicilio, servicio de centros.
Este Plan supone la coordinación dentro de un mismo organigrama funcio-
nal de los distintos servicios sociosanitarios orientados a la autonomía personal,
empleando tanto recursos profesionales remunerados como de voluntariado
social. A través de este organigrama se configura una cartera única/básica de
servicios que hasta ahora han permanecido incompletos o descoordinados en la
intervención municipal, y también se establecen nuevos servicios específicos a
partir de un diagnóstico sociosanitario.
El objetivo de este proyecto piloto es crear una cartera de servicios a través

352
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

de un nuevo organigrama funcional en el área sociosanitaria municipal, estable-


ciendo un modelo de buenas prácticas en el municipio de Santa Úrsula cuya
experiencia sea extensible mediante acciones de difusión.

MÉTODO
El Plan de Atención Integral a las Dependencias localizado en el municipio
de Santa Úrsula tiene como objetivo final el mantenimiento del equilibrio emo-
cional del binomio usuario-cuidador mejorando la calidad de vida de ambos a tra-
vés de estrategias de auxilio y terapéuticas de intervención directa en domicilio
y respiro familiar. El Centro de Salud y el Ayuntamiento de Santa Úrsula son las
principales entidades prestadoras de servicios de atención a las dependencias en
la localidad. Además existen como servicios descentralizados una unidad muni-
cipal de asistencia social y un consultorio en el núcleo de La Corujera.
El Centro de Salud proporciona atención sanitaria en consulta o en domici-
lio, a demanda o concertada, de la Unidad de Atención Familiar (UAF) que la
componen: médico de familia, trabajadora social, matrona.
-Programas de actuación con personas mayores.
-Programa de atención a enfermedades cardiovasculares.
-Programa de atención a la mujer.
-Programa de actividades preventivas y de promoción de la salud.
-Servicio de continuidad de cuidados en atención domiciliaria (enfermería
comunitaria de enlace).
-El Centro de Salud realiza seguimiento de 75 mayores con necesidades
sociosanitarias. Así mismo, proporciona a los usuarios/as una guía de recursos
residenciales para la tercera edad y asesora acerca de trámites de discapaci-
dad, atención a inmigrantes, demencia, etc. Además, imparte talleres de for-
mación para personas cuidadoras y educación sanitaria grupal.
-El Ayuntamiento de Santa Úrsula, a través del Área Sociosanitaria, propor-
ciona:
-Tramitación de Pensiones.
-Tramitación de ayudas económicas puntuales y bonos de alimentos.

353
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

-Ayudas para la organización de actividades de ocio y tiempo libre (comidas,


excursiones, relaciones con entidades prestadoras de servicios).
-Ayudas técnicas personales (audífonos, prótesis, sillas de ruedas, etc.) y de
dotación del hogar (electrodomésticos, utensilios).
Turismo social.
-Apoyo técnico para la coordinación de actividades y la tramitación de sub-
venciones de los Clubs de Tercera Edad.
Voluntariado con Mayores.
-Las áreas de Mujer, Cultura y Sociosanitaria financian puntualmente activi-
dades de ocio y tiempo libre para mayores (comidas, excursiones, gimnasia, bai-
les).
-Mediante Convenio específico con Cruz Roja Española, el Ayuntamiento ha
creado el servicio de Teleasistencia Domiciliaria, que actualmente atiende a 25
mayores y discapacitados del municipio. Mediante convenio con la
Mancomunidad del Norte y con recursos propios el Ayuntamiento presta tam-
bién un servicio de Auxiliares de Ayuda a Domicilio a 50 usuarios/as. Así mismo,
un servicio municipal de Fisioterapia realiza masajes en domicilio a 35 personas.
Para la prestación de estos servicios, y para la ejecución de este Plan, el
Ayuntamiento dispone de tres inmuebles específicos dedicados a la atención a la
dependencia:
-Aula-Taller para Discapacitados/as en el núcleo de La Corujera.
Centro de Formación y Fisioterapia para atención de demencias en el Casco.
-Centro de Voluntariado en el núcleo de El Farrobillo (cedido a Cruz Roja
Española).
El objetivo general es prestar servicios de atención directa a las personas
dependientes y sus familias, atendiendo a la discapacidad y características espe-
cíficas en el seno familiar, mediante Servicio de Ayuda a Domicilio y Fisioterapia,
Valoración Psicológica, Apoyo Emocional y Estimulación Cognitiva coordinados
desde el Área Sociosanitaria del Ayuntamiento de Santa Úrsula. El destinatario
básico del Plan es la familia, siendo las/los beneficiarios prioritarios:
Personas Mayores con dificultades de autonomía personal o que vivan solas

354
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

y requieren apoyo para permanecer en su hogar.


-Personas con Discapacidad, de cualquier edad, con limitaciones importan-
tes de autonomía personal.
-Menores dependientes (autismo, parálisis cerebral, etc.) cuyas familias no
pueden proporcionarles los cuidados adecuados a su situación.
-Cuidadores/as principales y miembros de familias desestructuradas o con
problemas derivados de padecimientos de enfermedades físicas o psíquicas.
-Con el fin de concretar cuantitativa y cualitativamente esta población obje-
tivo en Santa Úrsula, a continuación detallamos sucintamente un diagnóstico
demográfico para situar objetivamente el contexto local de partida y dimensio-
nar las metas del Plan.

RESULTADOS
En febrero de 2004 el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó los
resultados detallados de los Censos de Población y Viviendas elaborados en 2001.
Con un nivel de aproximación relativo, la explotación de esta información censal
nos acerca a la situación de las personas dependientes, singularmente aquellas
mayores de 65 años en el municipio de Santa Úrsula para el quinquenio trans-
currido, atendiendo a tablas de variables cruzadas.

En las tablas siguientes empleamos variables referidas a las personas mayo-


res de 65 años de Santa Úrsula, tales como sexo, edad y estado civil, cruzán-
dolas con variables relativas al hogar, cuales son la superficie útil de la vivienda,
el número de personas que viven en ella, el número de habitaciones de la misma
o la estructura del hogar según las personas que conviven. También empleare-
mos los datos de las encuestas realizadas para este Plan y por entidades exter-
nas sobre discapacidad para personas dependientes menores de 65 años.

355
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

Según el INE, en 2001 vivían en Santa Úrsula 10.803 personas de las que
1.212 eran mayores de 65 años, la mayoría con edades comprendidas entre los
65 y los 80 años y con una proporción de mujeres ligeramente superior a la de
hombres, al contrario que sucede en el conjunto del censo. En proporción a la
población total del municipio, de cada 10 habitantes de Santa Úrsula 1,1 ha
entrado en la ancianidad. Esta proporción se sitúa en torno a la existente en la
provincia (1,3) y en la comunidad autónoma (1,2).
Según el padrón actual de habitantes, esta población se ha incrementado
hasta febrero del año 2005 en 311 personas, 139 varones y 172 mujeres, aumen-
tando en una décima la proporción de ancianos en la población total (1,2). Las
cifras correspondientes a los intervalos de edad por sexos son las siguientes:

Por tanto, aunque vamos a seguir la estadística detallada del INE, debemos
advertir que las cifras del colectivo de mayores de Santa Úrsula son superio-
res a las obtenidas en el año 2001, aunque las proporciones de las varia-

356
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

bles sí se mantienen como pauta general.


El Libro Blanco sobre Dependencia ha calculado para Canarias la propor-
ción de personas afectadas por discapacidades para las distintas actividades de
la vida diaria por grado de severidad. Aplicando a la población censada en Santa
Úrsula hasta febrero de 2005 las mismas proporciones por cada mil habitantes
consideradas para el Archipiélago en 1999, obtenemos una aproximación cuan-
titativa a la realidad de las dependencias en el municipio:

El grado de incapacidad, medido a través de las “Actividades de la Vida


Diaria Básicas” (AVD-B) y de las “Actividades de la Vida Diaria Instrumentales”
(AVD-I), indica para Canarias que el 71% de las personas mayores pueden lle-
var a cabo todas las AVD-B sin ayuda, aunque sólo el 42% puede realizar sin
ayuda las AVD-I. Estos porcentajes se incrementan con la edad alcanzando valo-
res de 71% para algunas de las AVD-B y del 90% para alguna de las ASVD-I a
partir de los 85 años. La AVD-B que genera más dificultades es bañarse/duchar-
se, destacando un 8,6% de personas mayores de 65 años que necesita ayuda
para comer. La AVD-I que supone más esfuerzo es la limpieza de la casa. Esto
motiva que sean los servicios remunerados más comunes en la ayuda a domici-
lio.
Un diagnóstico realizado en 2005 por la Sociedad Insular de Promoción del
Minusválido (Sinpromi) analizó el perfil demográfico de 420 casos en Santa Úrsu-
la, que supone aproximadamente un 20% de las personas dependientes real-
mente existentes, obteniendo los siguientes resultados de campo.
Es significativo que el rango de edad con mayor presencia de discapacitados
se sitúa a partir de las 45 años, que supone un 60,7% del total. Las discapaci-
dades afectan en una proporción mayor a las mujeres, que suman un 66% del
total estudiado. La discapacidad física agrupa a más del 44% de los casos anali-

357
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

zados.
Considerando los porcentajes aceptados de prevalencia de la enfermedad de
Alzheimer (según el Cuestionario del Estado de Salud Mental de Pfeiffer) para
la población censada en el padrón mayor de 65 años, obtenemos el siguiente
cuadro:

Este dato es indicativo de la realidad de las dependencias derivadas de


demencias, ya que en Canarias un 50% de las demencias corresponde a la enfer-
medad de Alzheimer, siendo un 15% demencias multi-infartos, un 22% mixtas
(ambas) y un 13% por otras causas. La proporción puede ser indicativa de que
el número de enfermos mentales en Santa Úrsula con distinto grado de depen-
dencia podría estar en torno a las 250 personas.
La familia cuidadora de estos casos de demencia realiza el 80-90% del tra-
bajo que requiere el cuidado de los pacientes, sufriendo una importante carga
emocional y de desgaste, que se traduce en cuadros de depresión y trastornos
de ansiedad, mala salud en general y un mayor uso de asistencia sanitaria, el

358
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

abandono de aficiones y el deterioro de sus relaciones sociales. La ayuda a domi-


cilio aporta respiro familiar en un porcentaje muy pequeño de los casos en Santa
Úrsula, de manera que corresponde al voluntariado prestar servicios de acom-
pañamiento que permitieran liberar el tiempo de las/los cuidadores. Como vere-
mos a continuación, el acompañamiento voluntario también es requerido para
atender los casos de soledad en domicilio.

Observando el estado civil de las personas mayores de 65 años en 2001, la


mayoría se encuentran casadas o han enviudado, siendo mayor la proporción de
hombres casados, debido a la diferencia de edad en el matrimonio con mujeres
que en el momento de la encuesta del INE tenían menos de 65 años. Un dato
relevante es que la cantidad de mujeres viudas mayores de 65 años es superior
a la de mujeres casadas del mismo grupo de edad. Las mujeres mayores tienen
más esperanza de vida y ello conlleva un mayor riesgo de vivir en soledad su
ancianidad.
Este dato queda corroborado al cruzarlo con el número de personas que
viven en el hogar de estos mayores. La cantidad de mujeres que viven solas dupli-
ca a la de hombres y la diferencia con el número de mujeres viudas se explica
porque éstas conviven con otras personas de su familia distintas de su cónyuge,
normalmente hijos jóvenes.
Estas formas de convivencia nucleadas en torno a la figura de la madre o la
abuela, propias de las familias extensas rurales, generan hogares en Santa Úrsu-
la caracterizados por la existencia de tres a cinco o más adultos, con o sin
menores (nietos), viviendo en la misma casa, como puede verse a continuación.

359
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

No obstante, cabe resaltar de nuevo el riesgo de la soledad entre las muje-


res mayores que enviudan y viven solas (124), que multiplica por cuatro al de
hombres en la misma situación (30).
En 2001 había 159 personas de edades comprendidas entre los 70 y los 90
o más años que vivían solas en su domicilio en Santa Úrsula.
Un indicador de las condiciones de habitabilidad en que hacen su vida estas
personas es la superficie útil de las casas. En 2001, según el censo del INE, 14
ancianos de entre 70 y 90 o más años de Santa Úrsula sólo disponían de 45
metros cuadrados o menos para vivir, en tanto que 430 ancianos disponían de
entre 46 y 90 metros cuadrados, mientras que la cifra de personas que disfru-
taban de más de 90 metros se acercaba a 300 en la misma franja de edad. La
superficie útil de las viviendas de nuestros mayores es independiente del núme-
ro de personas de la unidad familiar. Las proporciones descritas por franjas de
edad se mantienen para aquellos ancianos que viven solos y para los núcleos de
convivencia con otros parientes. La mayoría de estas personas comparten entre
45 y 90 metros cuadrados, normalmente en casas de su propiedad.
Respecto al nivel cultural de los mayores de Santa Úrsula, según el INE el
56,76% son analfabetos o sin estudios (688), el 39,60 tienen estudios básicos
(480) y sólo el 3,63% ha completado estudios universitarios, cifras que duplican
la proporción para los residentes totales del municipio.
En la distribución geográfica de la población en el municipio existen tres
grandes secciones: La Corujera, Santa Úrsula y Cuesta La Villa, que albergan al
58,97% de los habitantes censados. El 41,03% restante se concentra en 6 núcle-
os de menor concentración: El Cantillo, Tosca Barrios, Tosca de Ana María, La
Quinta, El Farrobillo y La Vera. La proporción de población mayor de 65 años
en los distintos núcleos se distribuye siguiendo un patrón geográfico peculiar. En
la zona alta de medianías se aprecia un mayor envejecimiento: en La Tosquita,
Tamaide, La Corujera y El Cantillo la proporción oscila entre 13 y 17 ancianos
por cada 100 habitantes. En los barrios tradicionales mejor comunicados con la
carretera general y los servicios, la proporción disminuye ligeramente: en la
Tosca de Ana María, La Vera, El Farrobillo, Barrio Antonio Afonso, Lomo

360
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

Román, La Puntilla y Cuesta La Villa la proporción oscila entre 11 y 13 mayores


de 65 años por cada 100 habitantes. Finalmente, en aquellos núcleos de nuevo
poblamiento asociado al crecimiento urbano de los últimos años, considerados
residenciales o “dormitorio”, como Santa Úrsula, El Calvario y La Quinta, la pro-
porción varía entre 6 y 11 ancianos por cada 100 habitantes. Un número signi-
ficativo de mayores del municipio de Santa Úrsula reside y hace su vida cotidia-
na lejos del centro y debe recorrer distancias relativamente largas para acce-
der a aquellos servicios que no se encuentran descentralizados.

Perfil personal de usuario/a de servicios a la dependencia


El área sociosanitaria del Ayuntamiento y el centro de salud seleccionaron
una muestra de 92 personas de esta población como grupo de riesgo identifica-
do para la aplicación del Plan, incluyendo casos detectados por el servicio médi-
co local, por los servicios sociales en el caso de discapacitados/as, y usuarios de
los servicios de teleasistencia y ayuda a domicilio. De este grupo se realizó una
encuesta detallada a la mitad de estas personas, cuyo estado de salud las capa-
citaba para responder. De la encuesta se ha obtenido un perfil personal de este
grupo de riesgo, así como una descripción bastante aproximada de sus condi-
ciones de vida y relaciones con la comunidad y preferencias respecto al volun-
tariado.
La usuaria media del Plan es una mujer de entre 75 y 85 años, sin estudios,
viuda, que vive acompañada en su propia casa, con ingresos inferiores a 360
euros (60.000 ptas.), con problemas de salud y alguna discapacidad, que acude
regularmente al médico y consume más de tres medicamentos diarios, que no
hace ejercicio físico, que se ha caído al menos 1 vez en el último año, en el pasi-
llo o en el baño durante la mañana y tardó entre 15 y 30 minutos en levantarse.
El 50% de estas caídas motivaron que la usuaria acudiera al médico.

Características de la casa
La casa donde vive la usuaria media del Plan es de su propiedad, tiene más
de treinta años, dotada de tres o cuatro habitaciones sin contar baño y cocina.
La casa presenta bastante higiene, cuenta con las dotaciones básicas (agua

361
REVISTA DE TRABAJO SOCIAL Y SALUD • Nº 54

corriente, baño en la vivienda, ducha...) y necesarias (agua caliente, lavadora,


televisión, frigorífico...), pero carece de dotaciones de confort (calefacción,
secadora automática, lavavajillas...). La usuaria cuenta con su propia habitación
o dormitorio independiente. En un 30% de estas casas se han realizado refor-
mas en el último año. La usuaria se manifiesta bastante satisfecha con la cali-
dad de la construcción, la distribución, el tamaño y luminosidad/ventilación de la
casa, y con la comodidad de la cocina. En cambio, muestra una satisfacción
moderada con la movilidad y el aislamiento en la casa, con las dotaciones del
entorno y el acceso desde el exterior, y con la comodidad del baño. La usuaria
se muestra poco satisfecha con los gastos de mantenimiento de la casa.

Relación con el entorno


La usuaria emplea entre 10 y 20 minutos en llegar a la parroquia, los servi-
cios sanitarios, comercios y lugares de ocio o recreo más cercanos. Sin embar-
go, no suele acudir nunca al Club de la Tercera Edad, a fiestas, espectáculos,
bares, instalaciones deportivas, tampoco a actividades religiosas, ni se moviliza
por problemas del barrio. No hace ejercicio fuera de casa, excepto caminar o
pasear de vez en cuando si su discapacidad no se lo impide o cuenta con acom-
pañamiento. La usuaria tiene una consideración bastante buena acerca de sus
vecinos, a los que considera amables, iguales, dispuestos a prestar ayuda, que
no se meten en la vida privada y no causan molestias.

Preferencia de voluntariado
La usuaria manifiesta su preferencia por una mujer voluntaria joven, indife-
rente si cambia a lo largo del servicio o continúa la misma persona. El horario
de servicio voluntario preferido es por la mañana de 10:00 a 12:00 horas y la
actividad más solicitada es pasear. La disponibilidad de voluntariado, sin embar-
go, asigna más del 90% de las prestaciones por la tarde, de 16:00 a 20:00 horas,
dedicando una hora por usuario a la semana.

362
EL PLAN DE ATENCIÓN INTEGRAL A LAS DEPENDENCIAS DEL A YUNTAMIENTO DE SANTA URSULA

CONCLUSIONES
Tomando en cuenta las proporciones de discapacidad y otras dependencias
analizados más adelante en el diagnóstico, esta cobertura supone solamente la
atención directa en domicilio aproximadamente a un 5% de los casos existentes.
En conclusión, aumentar de manera significativa los servicios para la dependen-
cia en Santa Úrsula no es viable sin la conjunción de esfuerzos de las entidades
y de los particulares, es decir, sin la integración de prestaciones remuneradas y
voluntarias.
Por ello, el Plan aborda la atención a las dependencias a través de la inte-
gración de actuaciones remuneradas y voluntarias dentro de un organigrama
coordinado desde el Área Sociosanitaria del Ayuntamiento de Santa Úrsula, pro-
porcionando distintas formas de apoyo a través de personal especializado (tra-
bajadoras sociales, psicólogos, fisioterapeuta/masajista) y de ayuda a domicilio
dependiente de la Corporación, junto con la captación, formación y asignación
de voluntariado para las labores de acompañamiento y de prevención de acci-
dentes en el hogar.

BIBLIOGRAFÍA.
Fuentes electrónicas.

Libro Blanco de la Dependencia. MTAS:

http://www.seg-social.es/imserso/mayores/may_libroblanco.html

Boletín sobre el Envejecimiento: Perfiles y Tendencias. MTAS. IMSERSO.

http://www.seg-social.es/imserso/mayores/may_obs21.html#numeros

Revista Terapia Ocupacional:

http://www.terapia-ocupacional.com/articulos.shtml

Instituto Nacional de Estadística (INE). Censo De Población. Resultados


detallados definitivos 17 de Febrero de 2004:

http://atrios.ine.es/censo/es/inicio.jsp

363
IDENTIDAD DE LA REVISTA
"Trabajo Social y Salud" es una revista editada por la Asociación
Española de Trabajo Social y Salud que se publica desde 1989. Se edita en
Zaragoza. Su director desde sus inicios es el Prof. Dr. Miguel Miranda
Aranda. El Consejo editorial está formado por profesores y también por tra-
bajadores sociales que ejercen en el sistema sanitario. Además del Consejo
editorial hay un consejo de asesores colaboradores que efectúan revisión
por pares -evaluadores externos- cuando el Consejo editorial lo considera
necesario. La Revista nació para fomentar la investigación y la producción
científica en el campo del Trabajo Social y sus relaciones con la salud, la
enfermedad y el sistema sanitario así como para facilitar la comunicación
entre los profesionales del Trabajo Social y de éstos con otras disciplinas,
tales como la Medicina o las Ciencias Sociales en general. Por ello se admi-
ten también artículos elaborados desde disciplinas afines o que reflejan el
trabajo de equipos interdisciplinares. Trata de divulgar conocimientos y apor-
taciones procedentes de las Ciencias Sociales y de la Medicina, fomentan-
do el diálogo entre ambos campos.
El Consejo Editorial lo forman:
Director: Prof. Dr. D. Miguel Miranda Aranda. Universidad de Zaragoza.
Prof. Dr. D. Carlos Aibar Remon. Universidad de Zaragoza.
Profª Dña. María Jesús Ballestín Miguel. Hospital Clínico Universitario.
Universidad de Zaragoza.
Profª Dña. Eva Garcés Trullenque. Hospital Clínico Universitario.
Universidad de Zaragoza.
Dña. Dolors Colom. Institut de Serveis Sanitaris i Socials. Barcelona.
Prof. D. Armando Colomer Simón. Hospital Psiquiátrico Ntra. Sra. Del Pilar.
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Tarragona.
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Vasco.
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365
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367
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