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Rev Francesa

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La Revolución Francesa: Causas, Desarrollo y Legado

Introducción: El Fin de la Monarquía Absoluta y el Nacimiento de la República

La Revolución Francesa, que tuvo lugar entre 1789 y 1799, fue uno de los eventos más significativos de la
historia moderna, marcando el colapso de la monarquía absoluta en Francia y dando inicio a una serie de
cambios políticos, sociales y económicos que transformaron profundamente la estructura de la sociedad
francesa y del mundo occidental. No solo cambió la política de Francia, sino que también dejó una
profunda huella en la historia mundial, pues sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad inspiraron
movimientos revolucionarios en otras partes de Europa y el mundo.

La Revolución Francesa no fue un evento aislado, sino el resultado de una serie de factores que se
acumularon durante décadas. Su impacto fue tan grande que sus repercusiones se extendieron mucho
más allá de los límites de Francia, influyendo en la guerra civil estadounidense, la expansión de los
derechos humanos y el cambio de la naturaleza del poder político en Europa y América. Sin embargo,
también generó violencia, radicalización y conflictos internos que dificultaron la creación de un nuevo
orden.

Causas de la Revolución Francesa

Causas Sociales: Desigualdades en la Sociedad Francesa

Francia en el siglo XVIII estaba dividida en tres estamentos sociales claramente diferenciados, conocidos
como los Tres Estados:

El Primer Estado: El clero, que gozaba de grandes privilegios. Representaba aproximadamente el 1% de la


población y poseía tierras que estaban exentas de impuestos.

El Segundo Estado: La nobleza, que también tenía privilegios, como la exención de impuestos directos.
Aunque la nobleza representaba solo el 2% de la población, controlaba la mayor parte de las tierras y
tenía una gran influencia política.

El Tercer Estado: Este grupo representaba aproximadamente el 97% de la población y estaba compuesto
por una diversidad de clases sociales. La mayoría eran campesinos, pero también incluía a los burgueses,
que eran comerciantes, artesanos, abogados y otros profesionales. A pesar de ser el grupo más grande,
el Tercer Estado soportaba la mayor parte de los impuestos, mientras que los otros dos estados gozaban
de privilegios fiscales.
El descontento de los miembros del Tercer Estado, especialmente de la burguesía (que se veía excluida
del poder político a pesar de su creciente riqueza), fue una de las principales fuentes de tensión social
que condujo a la Revolución. La estructura de la sociedad estaba claramente desbalanceada, lo que creó
un clima de descontento generalizado.

Causas Económicas: La Crisis Financiera del Antiguo Régimen

Francia atravesaba una profunda crisis económica en las últimas décadas del siglo XVIII. Las causas de
esta crisis fueron múltiples:

Gastos militares excesivos: Francia estuvo involucrada en guerras costosas durante gran parte del siglo
XVIII, incluidas la guerra de los siete años (1756-1763) y su apoyo a las colonias americanas durante la
Revolución Americana (1775-1783). Estos conflictos drenaron las arcas del Estado.

Deuda estatal: La deuda acumulada del gobierno francés era abrumadora. Los reyes Luis XV y Luis XVI no
pudieron resolver el problema de la deuda, y la monarquía seguía tomando más préstamos, lo que
agravaba aún más la situación económica.

Falta de reformas fiscales: La nobleza y el clero estaban exentos de muchos impuestos, lo que recaía
principalmente sobre el Tercer Estado. A pesar de los intentos de Turgot y Necker, ministros financieros,
de implementar reformas fiscales, estos fueron bloqueados por los privilegiados que defendían sus
intereses.

Mala cosecha y hambre: A finales de la década de 1780, una serie de malas cosechas (debido a un clima
frío y lluvioso) causaron una escasez de alimentos y el aumento de los precios del pan, lo que exacerbó la
miseria de los campesinos y las clases populares. El hambre y la pobreza fueron factores determinantes
en la creciente insatisfacción popular.

Causas Políticas: El Fin del Absolutismo y la Influencia de las Ideas Ilustradas

Desconfianza en la monarquía: El despotismo ilustrado de Luis XV y Luis XVI generó desconfianza entre
las clases medias y bajas. Luis XVI, a pesar de su buena voluntad, no era un monarca fuerte ni capaz de
manejar los problemas financieros de su país. Su incapacidad para tomar decisiones importantes y la
falta de una reforma efectiva generaron un vacío de liderazgo.

La Ilustración: Las ideas del siglo de las luces tuvieron un impacto profundo en la Revolución. Filósofos
como Voltaire, Rousseau, Montesquieu y Diderot cuestionaron las bases del absolutismo monárquico y
promovieron ideas como la separación de poderes, la soberanía popular, los derechos naturales y la
igualdad ante la ley. Estas ideas se difundieron ampliamente entre los intelectuales, la burguesía y los
sectores urbanos más educados, que abogaban por un cambio en la estructura política y social de
Francia.

El Desarrollo de la Revolución Francesa: Los Eventos Clave

Convocatoria de los Estados Generales (1789)

El rey Luis XVI, frente a la crisis financiera y las protestas generalizadas, convocó a los Estados Generales
en mayo de 1789 para intentar resolver la situación fiscal. Estos Estados Generales reunían a
representantes de los Tres Estados, pero el sistema de votación era profundamente desigual: cada
estado tenía un solo voto, lo que le otorgaba a la nobleza y al clero la capacidad de bloquear cualquier
reforma que beneficiara al Tercer Estado.

Ante esta inequidad, los miembros del Tercer Estado (principalmente la burguesía) se autoproclamaron
Asamblea Nacional el 17 de junio de 1789, exigiendo un sistema político más justo y representativo. La
Asamblea Nacional comenzó a redactar una nueva constitución que limitara los poderes del monarca y
estableciera una monarquía constitucional.

El Juramento del Juego de la Pelota (20 de junio de 1789)

Ante el cierre de la sala en la que se reunían los representantes del Tercer Estado, los diputados se
dirigieron a una cancha de tenis (el Juego de la Pelota) y juraron no disolverse hasta que se hubiera
establecido una nueva constitución. Este acto simbolizó la determinación del pueblo francés por lograr
una reforma política radical.

La Toma de la Bastilla (14 de julio de 1789)

El 14 de julio de 1789, las tensiones alcanzaron su punto máximo cuando una multitud enfurecida de
parisinos, temiendo que el rey enviara tropas para disolver la Asamblea Nacional, atacó la Bastilla, una
prisión estatal que se convirtió en símbolo del despotismo real. La toma de la Bastilla es uno de los
eventos más emblemáticos de la Revolución Francesa y marcó el comienzo de la insurrección popular.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1789)

El 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional adoptó la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano, que proclamaba principios fundamentales como la igualdad ante la ley, libertad de expresión
y derechos universales. Este documento sentó las bases ideológicas de la Revolución Francesa,
inspirando a generaciones posteriores en todo el mundo.

La Marcha sobre Versalles (5-6 de octubre de 1789)

La Revolución se convirtió en un movimiento popular masivo, y en octubre de 1789, miles de mujeres


marcharon desde París hasta el Palacio de Versalles, exigiendo pan y mejores condiciones de vida. Este
evento obligó al rey y a la reina María Antonieta a regresar a París, donde vivieron bajo vigilancia de los
revolucionarios.

La Fuga de Varennes y la Abolición de la Monarquía (1791-1792)

En junio de 1791, Luis XVI y su familia intentaron escapar de París para buscar apoyo extranjero, pero
fueron capturados en la localidad de Varennes y regresaron a la capital. Este intento de huir minó la
confianza popular en la monarquía. En 1792, tras la presión de las fuerzas republicanas y las amenazas
externas, la Convención Nacional abolió la monarquía y proclamó la Primera República Francesa.

El Reinado del Terror (1793-1794)

En 1793, la Revolución tomó un giro aún más radical con la llegada de los jacobinos, liderados por
Maximilien Robespierre. Durante el período conocido como el Reinado del Terror, el gobierno
revolucionario llevó a cabo miles de ejecuciones, incluidas las de Luis XVI y María Antonieta, bajo la
acusación de conspirar contra la Revolución. La Guillotina se convirtió en el símbolo de este período
violento, que culminó con la caída de Robespierre en 1794.

El Directorio y el Ascenso de Napoleón (1795-1799)

Tras el Reinado del Terror, el poder fue asumido por un Directorio moderado, pero las luchas internas y la
inestabilidad continuaron. En 1799, el general Napoleón Bonaparte aprovechó el caos y dio un golpe de
Estado, poniendo fin a la Revolución y estableciendo el Consulado, que lo llevaría a convertirse en
emperador de Francia.

Consecuencias de la Revolución Francesa


Transformación política: La Revolución Francesa derribó el sistema feudal y absolutista, creando la
Primera República Francesa. Se sentaron las bases para el desarrollo de un Estado moderno y
democrático.

Derechos Humanos: La Revolución promovió la idea de que todos los hombres nacen libres e iguales, lo
que inspiró movimientos de derechos humanos en todo el mundo.

Nacionalismo: La Revolución Francesa fomentó un fuerte sentimiento de identidad nacional y la idea de


la soberanía popular, que sería clave en la política mundial en los siglos posteriores.

Desarrollo de la democracia: Aunque la Revolución pasó por fases de violencia y radicalización, sus
ideales de libertad, igualdad y fraternidad se convertirían en principios fundamentales en la lucha por la
democracia a nivel global.

Conclusión: El Legado de la Revolución Francesa

La Revolución Francesa no solo cambió Francia, sino que tuvo repercusiones en todo el mundo. Fue un
proceso complejo, con altibajos y momentos de violencia, pero también una lucha por los ideales de
libertad y justicia. Sus legados han perdurado a lo largo de los siglos y continúan influyendo en la política
mundial y en las ideas sobre los derechos humanos y la democracia.

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