Buenos días Martín.
Espero que dentro de todo estés bien.
En esta oportunidad me dispongo a retomar el contacto con vos. Siento la necesidad de
escribirte, con la esperanza de que al leer esta misiva podamos reflexionar entre los dos sobre
algunos aspectos de lo acontecido en este último tiempo.
Dentro de poco, puntualmente el 29 de agosto del corriente año, voy a cumplir 7 (siete) años
de tiempo sufrido ―supongo que así se denomina al tiempo que llevo cumplido privado de mi
libertad― de un total de 9 (nueve) años que la Magistratura me ha impuesto por el delito
cometido. En este andarivel, y entendiendo que ya ha pasado un año desde que entré en
término de solicitar mi libertad condicional, a sabiendas de que el acceso a este beneficio se
ejecuta a las dos terceras partes del tiempo total de condena impuesta, necesito saber dónde
estoy ubicado en caso de poder acceder a este beneficio. Alguna vez, muy superficialmente,
intentaste explicarme que todo lo que rodea a mi situación judicial está comprendido dentro
de lo que regula el tedioso artículo 100, en cuanto a la calidad de los delitos y su posterior
relevancia en el acceso a beneficios. Si bien entiendo que esto se da “de esta manera”, creo
que no es conveniente aferrarse a una situación en la que nos venimos “chocando” en vano
numerosas veces; podría ser más eficiente buscar otra/s manera/s de poder romper el
sistema, y desbloquear un poquito mi situación. ¿Se podrá expedir, quizá como remota
posibilidad, un pedido desde la Defensoría de Libertad Condicional? ¿Es muy descabellado
querer ajustarse a derecho? ¿Cuáles son las imposibiliades que se me presentan para pedir
esto?
En vías de superar esta instacia y “flexibilizar” el tránsito como persona privada de mi libertad,
te sugerí que intentemos el acceso a poder cursar presencialmente en la Facultad algunas de
las materias y talleres que a esta altura se me presentan, todo gracias al esfuerzo que he hecho
de avanzar significativamente en las carreras de Lic. en Sociología y del Profesorado de
Sociología (cuento al día de la fecha con 15 materias aprobadas). Esto se puede realizar
mediante el uso de una tobillera (Sistema de Monitoreo Electrónico), y en alguna oportunidad
te presenté de motu proprio un escrito solicitando el acceso a esta posibilidad. Aún no he
tenido una respuesta de ello, y de hecho ni siquiera sé si se ha hecho una presentación formal
del pedido desde la Defensoría ante mi Juzgado. ¿Es muy remoto o goza de imposibilidad lo
que estoy pidiendo? ¿Existe una manera de que esto podamos activarlo nuevamente, en vistas
de que va a comenzar el segundo cuatrimestre académico y tendría la posibilidad de poder
cursar algunas materias?
Por otro lado, y en el mismo contexto, en marzo de este año me han negado el acceso a un
Régimen Abierto, aún cuando los informes desde la Unidad salieron informes “favorables para
incluir al interno en dicho régimen”, según reza lo notificado a mi persona en abril. En esta
oportunidad, puse en cuestión varios puntos de los cuales tomé nota y te los expresé mediante
correo electrónico, de todos aquellos puntos que argumentan presuntivamente la sentencia
negativa del acceso a ese beneficio. Inoportunamente, tu respuesta de aquella charla por
teléfono fue que “no te ibas a dejar llevar por lo que diga un preso”, lo cual me parece fuera de
lugar. Respeto, y de hecho respeté siempre tu posición como defensor ―al igual que lo estoy
haciendo, tuviste que estudiar en una Facultad de Derecho de base para poder tener el cargo
que tenés hoy―, pero mi intención es poder acceder a beneficios, destrabar mi situación y
estar un poquito más enterado de lo que sucede judicialmente a mi alrededor, y también,
prima el pensamiento de querer que mi legajo no esté “juntando polvo en un rincón de las
oficinas”. Creo que no necesito añadir explicación de esta metáfora. En este sentido, te pedí
que me enviaras la apelación que realizaste, cosa que no sucedió. De mi parte, sólo hice una
sugerencia de puntos a tratar, que me parecen totalmente refutables, y que se arme una
apelación del asunto en la que quizá se podía llegar a incluir alguna/s de aquellas
percepciones. Simplemente eso. Pero bueno. Ya expuse tu respuesta a esta cuestión. Quizá,
por el mero hecho de ser privado de libertad gozamos de esa “falta de credibilidad” y de
“ignorancia inherente al sujeto” que no permite por ningún medio tomar la opinión de un
interno como válida. Desconozco cuál es el motivo o los preceptos en los que se maneja esta
cuestión.
Necesito que me digas cómo viene la situación hoy por hoy, qué tenés pensado o qué
presentaciones se pueden hacer. Me gustaría mucho poder salir a estudiar a la Facultad, con
una tobillera. Es muy complicado poder rendir materias (los argumentos ya los expuse: falta de
personal, falta de insumos, falta de móviles de traslado) o siquiera acceder a cursar, puesto
que la disponibilidad de profesores es escasa. Amén de ello, mi condición de estudiante
avanzado, exige que me integre en aulas con compañeros y/o profesores que acompañen,
motiven y/o me ayudan a formar una opinión crítica, tal es el currículo de las cátedras; y hasta
se puede tomar como aspecto resocializador ―si se quiere―; tal es el discurso de estas
instituciones. Igual, estamos a años luz de esa realidad.
Por eso te pido que gestionemos ‘salidas transitorias’, que en este caso quizá pueden pasar
como Salidas Educativas ―el entendido en el tema sos vos, por eso me atengo a tu criterio―.
Creo que tengo las condiciones y me he ganado la confianza para poder salir a estudiar a la
Facultad e ir integrándome de a poco en el medio libre, al que dentro de poco tendré que
volver cuando obtenga mi libertad. Se puede ver por ese lado también, supongo.
¿Qué posibilidad hay de pedir la Libertad Condicional? Me gustaria saber cómo estoy parado
frente a ello. Y según mi corto entender, creo que lo más accesible para mí es poder salir a
cursar a la Facultad, si se llegase a dificultar lo de la Lib. Condicional. Asimismo, entiendo que
son dos pedidos y cuestiones totalmente separadas y que no tienen nada que ver, pero lo de la
Facultad hace rato que estoy con ganas de encarar. Es lógico pensar que alguien en mi
situación quiera irse a su casa, estar con su familia, aunque a veces parece que desde la
opinión pública o el ideario social común no es así, y por eso expongo el pedido de la
Condicional.
No quiero marearte. Pero necesito saber algo de toda esta exposición que acabo de hacer.
Ya lo hice y lo vuelvo a hacer, te dejo mi número personal de teléfono para que por favor te
comuniques conmigo y poder charlar tranquilos de esto.
Gracias, y perdón por lo extenso. Espero que sepas comprender y entenderme por lo que paso.
Saludos cordiales.
Mauro Germán Duarte Gadea
DNI: 36528151
Causa Nro.: 3771