rase una vez una muchacha blanca como la nieve, con mejillas rosadas y pelo negro
É
azabache.
ivía en una pequeña cabaña al borde del bosque, rodeada de flores silvestres y el canto de
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los pájaros. Su nombre era Alba, y aunque su vida parecía tranquila, en su corazón sentía una
extraña melancolía, como si algo más la estuviera esperando más allá de los árboles.
n día, mientras recogía fresas cerca de un claro, encontró una caja antigua semienterrada en
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el suelo. La caja tenía inscripciones extrañas y un candado que, para su sorpresa, se abrió con
un toque de sus dedos. Dentro, había un mapa que prometía aventuras y respuestas a los
sueños que perturbaban sus noches.
in dudarlo, Alba decidió seguir el mapa, adentándose en el corazón del bosque, donde le
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esperaban secretos que cambiarían su vida para siempre.
ientras avanzaba, el bosque se volvía más denso y misterioso. Los árboles parecían susurrar
M
su nombre, y la luz del sol apenas lograba filtrarse entre las copas. En el camino, encontró un
río cristalino que bloqueaba su paso. Sobre una roca cercana, descansaba un viejo cuervo de
plumaje brillante. Para su asombro, el cuervo habló.
—Si quieres cruzar, deberás responder a mi pregunta— dijo el cuervo con voz grave.
Alba, aunque sorprendida, asintió. El cuervo formuló su pregunta:
—¿Qué es aquello que, aunque no lo puedas ver, siempre está contigo?
Alba cerró los ojos y pensó profundamente. Finalmente respondió:
—Mi esperanza.
l cuervo inclinó la cabeza, satisfecho con la respuesta, y extendió una de sus alas hacia el río.
E
En ese instante, unas piedras emergieron del agua, formando un puente que le permitió cruzar.
Alba continuó su camino, sintiéndose más segura de que el mapa la guiaba hacia un destino
extraordinario.
ras cruzar el río, llegó a un claro donde el aire olía a lavanda y las flores brillaban con una luz
T
mágica. En el centro, se alzaba una torre antigua cubierta de enredaderas. La puerta estaba
entreabierta, y al entrar, encontró una sala iluminada por velas flotantes. En una mesa,
descansaba un libro con una cubierta dorada y un espejo que reflejaba algo más que su
imagen: mostraba escenas de un reino perdido.
l libro, titulado “El Legado de Alba”, contenía historias de una antigua estirpe de guardianes
E
del bosque. Cada página que leía le revelaba que ella era la última descendiente de estos
guardianes, y que su deber era proteger la magia del bosque de una oscuridad inminente.
e repente, el espejo empezó a emitir un brillo intenso, y una figura oscura emergió de su
D
superficie. Era una sombra que había aguardado durante siglos para destruir el bosque y
apoderarse de su magia. Alba, ahora consciente de su herencia, tomó el libro y pronunció las
palabras que estaban grabadas en la última página:
—¡Por la luz de mis ancestros, regreso el equilibrio a este lugar!
na energía brillante envolvió la sala, y Alba sintió como si todo el bosque estuviera a su lado.
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La sombra intentó luchar, pero la luz la disipó hasta que no quedó nada. El bosque volvió a
llenarse de vida, y Alba, con el libro en sus manos, supo que su destino era proteger aquel
lugar sagrado.
esde entonces, Alba vivió como guardiana del bosque, asegurándose de que su magia
D
perdurara y guiando a aquellos que también buscaran respuestas en su corazón. Y así, su
historia se convirtió en una leyenda que el bosque susurraría por generaciones.