Rollo May es una de esas figuras de la psicología que representan un matiz
interesante de diversas corrientes. Aunque a veces se le asocia con la psicología
humanista, e incluso con el psicoanálisis, en realidad lo suyo fue haber planteado
la psicología existencialista. Se trata de un enfoque bastante llamativo en el que
se combinan filosofía y psicología.
Antecedentes Biográficos
Rollo May nació el 21 de abril de 1909 en Ada, Ohio, creció en Marine City,
Michigan, donde prevalecía una actitud de clase media estadounidense anti
intelectual donde se oponían al estudio y a la ciencia. Sus padres se separaron
cuando él cursaba los estudios de secundaria. Su hermana tuvo un colapso
mental y May tuvo que interrumpir sus estudios y volver a su casa para cuidar de
su madre, su hermana y un hermano menor. Su padre comentó varias veces que
el episodio psicótico experimentado por la hermana mayor de Rollo se debió a
demasiada educación. May sintió que el comentario fue inhumano y destructivo y
llegó a odiar el anti intelectualismo, Sin embargo, indicó que en otros aspectos su
padre era un hombre muy simpático (1983). Todo esto dejó una honda huella en la
psiquis de Rollo May, quien varias veces cayó en profundas depresiones a lo largo
de su vida. Cuando terminó sus estudios viajó a Grecia. Allí se dejó imbuir por el
espíritu filosófico y desde entonces la filosofía formó parte de sus grandes
inquietudes. También fue a Viena y estudió de manera breve con Alfred Adler,
cuyo enfoque influyó en él en forma considerable.
Al volver de Grecia, y sumergido en una de sus fases depresivas, ingresó al
Seminario Teológico Unión en Nueva York. Su propósito no era realmente el de
ser sacerdote. Simplemente vio que ese era un lugar propicio para reflexionar
acerca de temas que lo inquietaban. Particularmente el suicidio, la desesperación
y la ansiedad. En aquel entonces la psicología no prestaba mucha atención a esos
temas. En ese seminario conoció al teólogo Paul Tillich, con quien trabó una
amistad que duró toda la vida. Tuvo la mala fortuna de contraer tuberculosis y por
eso interrumpió sus estudios y fue trasladado a un sanatorio, donde permaneció
más de tres años.
Durante su convalecencia tuvo la oportunidad de realizar algunas lecturas que lo
marcaron para siempre. En particular, toda la obra de Freud y, muy
especialmente, los libros de Soren Kierkegaard, el padre del existencialismo.
Aunque apreciaba los aportes del psicoanálisis, llegó a la conclusión de que el
existencialismo expresaba mejor lo que experimentaban los seres humanos en
crisis.
De esa larga convalecencia debida a la tuberculosis, emergió un nuevo Rollo May.
Cuando estuvo curado salió del sanatorio y regresó a Nueva York para terminar
sus estudios de teología, en 1938. Luego decidió estudiar psicoanálisis y más
adelante se doctoró en psicología en la Universidad de Columbia.
Rollo May también se interesó en los psicólogos humanistas. A partir de sus
lecturas y reflexiones logró estructurar lo que sería la psicología existencialista,
que descansaba básicamente sobre cuatro pilares:
El hombre está habitado por fuerzas antagónicas y esto lo lleva a la
angustia, que también es un motor de su vida.
El sentido que cada persona le da a su vida se materializa en la decisión y
el compromiso.
El ser humano no tiene que ser de un modo u otro. Cada quien es, deviene
y se hace a sí mismo.
Una psicoterapia ayuda a mirar más allá de lo evidente, a interpretar los
signos que aparecen en la vida de un individuo.
May sirvio de consejero para estudiantes universitarios en el City College de
Nueva York, desarrolló una práctica privada en psicoanálisis y se convirtió en
miembro del Instituto White. Impartió enseñanza en la Escuela Nueva para la
Investigación Social, la Universidad de Nueva York, Harvard, Yale y Princeton.
Tiene numerosas publicaciones y fue galardonado con varios premios. Murió en
San Francisco en 1994.
La teoría de Rollo May
Como psicólogo existencialista, Rollo May tuvo como tema central de sus análisis
el sentido de la existencia y la libertad. Plantea que el ser humano se enfrenta
constantemente al dilema de ser objeto y sujeto a la vez. Objeto, porque sobre él
recaen las acciones de otros. Y sujeto, porque también es un agente activo frente
a su realidad.
Considera que el conflicto es la esencia misma de la vida. El solo hecho de existir
ya plantea una serie de conflictos, que nunca se resuelven del todo. Estos no son
algo externo, sino que están dentro de nosotros. Tampoco son negativos, sino una
condición de la existencia misma.
La psicoterapia existencial propuesta por Rollo May es un proceso en el cual se
indaga sobre la existencia de ese individuo que solicita ayuda. Lo que se busca
son las principales preocupaciones que lo aquejan, que se analizan mediante el
diálogo.
El objetivo de la psicoterapia existencial es identificar los prejuicios y detectar las
formas de proceder que generan efectos negativos. Cabe mencionar que éste
técnica no necesariamente conduce al bienestar, sino a una forma más racional de
enfrentar la vida.
Libertad y creatividad como centro de la psicoterapia
Según Rollo May (1988) la libertad es la capacidad del hombre de tomar parte en
su propio desarrollo. Es nuestra capacidad de moldearnos a nosotros mismos. Por
tanto, desde nuestra propia libertad construimos nuestro destino. En este sentido,
la psicoterapia se basa en dos ejes fundamentales:
La libertad del individuo para expresarse y ser lo que quiera ser. En la cual,
el psicólogo solo guía y aconseja desde el más absoluto respeto
Y la creatividad. Es decir, la puesta en marcha de soluciones creativas y
originales para conseguir los objetivos vitales y de cambio en el
comportamiento.
Por lo tanto, el cliente es el centro de la terapia; aquel sobre el que el psicólogo
orbita, aconsejando y fomentando la creatividad del individuo para encontrar sus
propias soluciones y respuestas a los problemas de la vida.
LA ACTITUD EXISTENCIAL
En la Psicología, la actitud esencialista se expresa en el esfuerzo por entender a
los seres humanos en términos de fuerzas, impulsos y reflejos condicionados. El
existencialismo busca salvar la brecha entre lo que es cierto de manera abstracta
y lo que es real de modo existencial. Los existencialistas no necesariamente
descartan las esencias, pero la existencia precede a la esencia. Los
existencialistas creen que la preocupación de los psicólogos por la legalidad y
predictibilidad se interpone en el camino para entender a la persona real. May
señala que la conducta de un neurótico es bastante predecible debido a que es
compulsiva, mientras que la persona saludable es predecible porque su conducta
está integrada y unificada, pero al mismo tiempo puede ser flexible y espontánea.
El enfoque existencialista no es anticientífico. Surge de un deseo de ser más
empírico y no menos, pero exhorta a una mayor amplitud de la metodología
científica. Al estudiar la estructura de la existencia humana, la misma naturaleza
del sujeto moldea a la ciencia que lo investiga. Los existencialistas han dejado
claro los límites de la objetividad en el entendimiento y la necesidad de ampliar el
panorama de la metodología. El existencialismo comienza con la existencia
personal. Se pregunta ¿Qué significa ser un yo? Cuestiona el propósito y
naturaleza de la existencia. Considera a los individuos como seres con opciones
libres que son responsables de sus acciones. De manera literal somos lo que
hacemos. La postura existencialista conduce a un énfasis en la elección y
responsabilidad y en la opinión de que una vida valiosa es aquella que es
auténtica, honesta y genuina.
May señaló (1967) que en la segunda mitad del siglo XX, el problema central que
se enfrentaría sería un sentimiento de impotencia, una convicción penetrante de
que el individuo no puede hacer algo efectivo frente a los enormes problemas
culturales, sociales y económicos. Los sentimientos de impotencia son agravados
por la ansiedad y la pérdida de los valores tradicionales.
IMPOTENCIA
El problema de la impotencia es mucho más profundo que el hecho de que ésta es
una época de incertidumbre y de agitación social. A principios de la década de
1950, May observó que muchos de los pacientes que acudían a verlo sufrían de
sentimientos internos de vacuidad o vacío. Notó que el neurótico con frecuencia
actúa aquello de lo que otros están temporalmente inconsciente. May anticipó que
la experiencia de vacuidad e impotencia que había registrado en sus pacientes
con el tiempo se volvería epidémica. La impotencia conduce a la ansiedad y a la
represión, lo que conduce a su vez a la apatía, la cual es una forma de protección.
La impotencia y la apatía, sin embargo, también fomentan la violencia y la
hostilidad, y nos enajenan más a unos de los otros, al servir sólo para incrementar
nuestro aislamiento (1972).
ANSIEDAD
El trabajo de May se distinguió por sus esfuerzos para sintetizar los
discernimientos tanto de la Psicología como de la filosofía. Desde este momento
ha aplicado su síntesis analítica a los dilemas del amor y la voluntad, el poder y la
inocencia, la creatividad, y la libertad y el destino.
Algunos psicólogos prefieren usar el término estrés en lugar de ansiedad. May
propuso la siguiente definición de ansiedad: “la ansiedad es la aprensión
caracterizada por una amenaza a algún valor que el individuo considera esencial
para su existencia corno persona (1977). La ansiedad no tiene objeto, debido a
que ataca a esa base de la estructura psicológica en la que ocurre la percepción
de uno mismo como distinto del mundo de los objetos.
El potencial para la ansiedad es innato, aunque los acontecimientos particulares
que pueden volverse amenazadores son aprendidos. El temor es la expresión de
la ansiedad en una forma objetiva específica. La ansiedad, por consiguiente, es
otro síntoma de un problema más profundo.
LA PÉRDIDA DE LOS VALORES
El origen de los problemas se ubica en la pérdida del centro de valores en la
sociedad. Junto con la pérdida del valor dominante del individualismo, se perdió un
sentido de la valía y dignidad del ser humano. Nos alejamos de la naturaleza y el
uno del otro. En la actualidad, muchas personas están más cómodas conversando
con una computadora que con otro ser humano. La soledad y el aislamiento que
fueron potenciales en la sociedad occidental se han vuelto evidentes en forma
amplia en nuestra época.
La respuesta a nuestro dilema es descubrir y afirmar una serie nueva de valores.
Existen aquellas personas que sugerirían que se necesita reafirmar los valores
tradicionales, expresados en las antiguas filosofías y religiones, a los cuales se les
ha mantenido al margen. Aquí, la postura existencial de May se vuelve evidente.
Debido a que no tenemos esencia, no hay valores dados o preestablecidos en los
que podamos apoyarnos.
La elección es nuestra, y también lo es la responsabilidad. Podemos retraemos en
la ansiedad, abandonando nuestra capacidad humana distintiva para influir en
nuestro desarrollo por medio de la propia conciencia; podemos rendirnos ante el
poder de la tecnología que hemos creado o armarnos de valor necesario para
preservar nuestra sensibilidad y responsabilidad y trabajar juntos de manera
consciente en el desarrollo de una sociedad nueva.
REDESCUBRIMIENTO DE LA IDENTIDAD
May cree que la conciencia del yo es el distintivo único de la persona humana. La
conciencia de sí mismo le permite al ser humano discernir entre él y el mundo,
aprender del pasado y planear para el futuro, percibirse a sí mismo como lo hacen
los demás y tener empatía con la gente que lo rodea. Sin embargo, tal conciencia
trae consigo el riesgo de la ansiedad y la crisis interior. Significa que debernos
sostenernos por nuestra cuenta y desarrollar una identidad aparte de la de
nuestros padres y antepasados. Incluso podemos ponernos en contra de ellos, si
es necesario. La identidad no es automática, sino que nace en un contexto social y
crece en las relaciones interpersonales.
REDESCUBRIMIENTO DE LOS SENTIMIENTOS
Al descubrir la identidad, la mayoría de las personas tiene que regresar al
comienzo y hacer lo mismo con sus sentimientos. Muchos de nosotros solo
tenernos una idea vaga de lo que sentirnos en un momento determinado.
Reaccionamos a nuestros cuerpos corno si estuviéramos separados y fueran
distintos. Mientras negamos nuestras propias emociones, atribuirnos sentimientos
a las máquinas, describiéndolas corno amistosas, afectuosas, etc.
Volverse una persona no sólo requiere estar en contacto con los sentimientos y
deseos propios, sino también luchar contra aquellas cosas que impiden sentir y
desear. A fin de avanzar y ser uno mismo, una persona debe liberarse de los
poderes dominantes y autoritarios aunque esto requiera adoptar una postura en
contra de los padres u otras autoridades. Son nuestros lazos infantiles de
dependencia los que nos impiden ser claros en cuanto a nuestros sentimientos y
deseos. La lucha temprana contra la autoridad es externa; conforme crecernos, el
problema se vuelve interno. Por tanto, como adultos, mucho de nosotros
continuarnos actuando como si todavía tuviéramos, que pelear contra las fuerzas
originales que nos sometieron cuando de hecho ahora nos esclavizamos a
nosotros mismos.
CUATRO ESTADOS DE LA CONCIENCIA DEL YO
May sugiere que hay cuatro etapas de la conciencia del yo. La primera es la etapa
de la inocencia, antes de que nazca la conciencia del yo. Esta, es característica
del infante. La segunda es la etapa de la rebelión en la que el individuo busca
establecer alguna fuerza interna. La tercera etapa es la conciencia ordinaria del
yo. Esta es la etapa a la que se refiere la mayoría de las personas cuando hablan
de una personalidad saludable. Implica ser capaz de reconocer los propios errores
y vivir en forma responsable y se refiere a la última etapa como la conciencia
creativa del yo. Implica la capacidad de observar algo afuera del punto de vista
limitado usual de la persona y vislumbrar la verdad última como existe en la
realidad. La cuarta etapa, lograda sólo rara vez, es algo análoga a la experiencia
pico de Maslow. No obstante, es el nivel que da significado a nuestras acciones y
experiencias en las etapas inferiores.
LO DEMÓNICO
May, reintroduce el concepto de lo demónico e insiste en que llegamos a
adaptamos a éste. Lo demónico es cualquier función natural que tenga el poder de
asumir el control de la persona entera. Se puede reprimir lo demónico pero no
evitar sus consecuencias. Al hacer esto nos convertimos en sus peones. Lo
demónico comienza como impersonal; al traerlos a la conciencia, hacemos
personales los impulsos demónicos. Con un entendimiento más sensible de estas
fuerzas en el cuerpo y la vida propia, lo demónico nos empuja hacia la estructura
universal de la realidad. Esto sucede de una dimensión impersonal a una personal
a una transpersonal de la conciencia.
PODER
El poder es un estado ontológico del ser. La potencialidad de experimentar y
expresar el poder está presente en todos nosotros. Nadie puede escapar a sentir
el poder en deseo o en acción. Nuestro objetivo es aprender cómo usar nuestro
poder en forma que sean apropiadas para la situación, ser asertivos en lugar de
agresivos. Debemos encontrar formas sociales de compartir y distribuir el poder de
modo que todas las personas puedan sentirse significativas.
INTENCIONALIDAD
Por intencionalidad May quiere decir la estructura que da significado a la
experiencia. Una capacidad humana distintiva; la intencionalidad es una atención
imaginativa que subyace a nuestras intenciones e informa a nuestras acciones. Es
la aptitud de participar en el conocer. La intencionalidad reduce la brecha entre
sujeto y objeto debido a que es la estructura del significado que permite a un
sujeto entender al mundo como objeto. La percepción es dirigida por la
intencionalidad.
LIBERTAD Y DESTINO
Libertad significa apertura, disposición a madurar, tolerancia y cambio en la
búsqueda de valores humanos más importantes (1953). Implica nuestra capacidad
de intervenir en nuestro propio desarrollo. La libertad es básica para el
entendimiento existencialista de la naturaleza humana debido a que subyace a
nuestra capacidad de elección Y al valor. Sin embargo, la libertad sólo puede ser
experimentada en yuxtaposición con el destino humano.
May define destino como el diseño vital del universo expresado en cada uno de
nosotros. En forma extrema, nuestro destino es la muerte, pero también se
expresa en los talentos individuales propios, nuestras historias personales y
colectivas, y en la cultura y la sociedad en la que hemos nacido. El destino nos
establece límites, pero también nos proporciona medios para ejecutar ciertas
tareas. Hacer frente a estos límites produce valores constructivos.
VALENTÍA Y CREATIVIDAD
La valentía es la capacidad para avanzar a pesar de la desesperación. En los
seres humanos, la valentía es necesaria para poder existir y volverse posible. La
valentía no es una virtud, sino un fundamento que subyace y da realidad a todos
los demás valores. La valentía creativa es el descubrimiento de formas nuevas,
símbolos y patrones sobre los que puede ser construida una sociedad nueva. Los
psicólogos con frecuencia ignoran la creatividad porque, como un acto de
encuentro entre dos polos, es muy difícil de estudiar.
UNA NECESIDAD DE MITOS
May define a los mitos como patrones narrativos que dan significado a nuestra
existencia y los considera esenciales para la salud psicológica.
Nuestros mitos actuales ya no desempeñan ese papel; en vez de esto,
incrementan nuestras frustraciones.
Los mitos que creamos son tanto conscientes como inconscientes, personales y
colectivos.
Por tanto, cada quien desarrolla su propia narrativa única en la que desempeña el
rol principal y por la cual modela su vida. Esto se debe a que los mitos son
patrones arquetípicos en la conciencia humana.
Los mitos nos motivan porque implican potencialidades e interpretaciones nuevas.
Nuestra angustia actual con el abuso sexual de los niños por sus padres es una
forma nueva del mito edípico.
PSICOTERAPIA
El objetivo central de psicoterapia es ayudar a promover el entendimiento del yo y
el propio modo de ser en el mundo. May señala que ser en el sentido humano no
es dado de una vez y para siempre. Como humanos tenemos que estar
conscientes, ser responsables de nosotros mismos y volvemos nosotros mismos.
Volverse consciente del propio ser no significa ser explicado en términos sociales.
La cuestión crucial es que el individuo mismo, en su propia conciencia y
responsabilidad de su existencia, dé con el hecho de que puede ser aceptado.
A fin de comprender lo que significa existir, se necesita entender también la opción
de no ser. La muerte es una forma obvia de la amenaza de no ser, pero el
conformismo es un modo alternativo que May encuentra muy frecuente en estos
días. Las personas abandonan su propia identidad para ser aceptadas por los
demás y evitar ser condenados al ostracismo o a la soledad, pero al hacerlo
pierden su poder y su carácter único.
Mientras que la represión y la inhibición fueron patrones neuróticos comunes en la
época de Freud, en la actualidad el conformismo es un patrón más prevaleciente.
Por tanto, la tarea central del terapeuta es buscar entender el modo de ser y de no
ser en el mundo del paciente.