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Rosario y Novena A Maria Rosa Mística

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Como rezar el rosario de María Rosa Mística

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos


Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre del Hijo y del
Espíritu Santo, amen.

ORACION INICIAL:

Jesús crucificado, postrado a tus pies, te ofrecemos las “ lagrimas y


Sangre “ de aquella que te acompaño con tierno amor y compasión en
tu Viacrucis. Concédenos la gracia, ¡Oh buen Maestro ! de tomar a
pecho las enseñanzas contenidas en las “Lagrimas y sangre “ de tu
Santísima Madre para cumplir tu voluntad de tal manera que
seamos dignos de alabarte y glorificarte por toda la eternidad . Amen.
( En lugar del “ Padre Nuestro” se rezan siete misterios )

Oh, Jesús Mío, mira las lagrimas y sangre de aquella que te tenia el
amor mas grande en la tierra

y te ama con el amor mas fervoroso en el cielo.


( En lugar de las “aves María" se dice )

Oh, Jesús mío escucha nuestros ruegos (contesta el pueblo) Por


las lagrimas y sangre de tu Santísima Madre

“Oh. Jesús mio, mira las lagrimas y sangre de aquella


que te tenia el amor mas grande en la tierra y te ama con
el amor mas fervoroso en el cielo”.

JACULATORIA A ROSA MISTICA

Oh María, Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros


enséñanos a rezar, sufrir, y expiar para la salvación de todo el mundo
Madre de Dios, ruega por nosotros.

ORACION FINAL
Oh María, Madre del amor, de los Dolores y de Misericordia, te
suplicamos reúne tus ruegos con los nuestros para que Jesús, a quien
nos dirigimos en el nombre de tus “ Lagrimas y Sangre” maternos,
escuche nuestras súplicas concediéndonos, con las gracias que te
pedimos la corona de la vida eterna, amen.

SUPLICAS A MARIA, MADRE NUESTRA

 Dame tus ojos, madre, para saber mirar; si miro con tus ojos jamás
podré pecar .

 Dame tus labios, Madre, para poder rezar: si rezo con tus labios
Jesús me escuchara.

 Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar: es tu lengua patena de


gracia y santidad.

 Dame tus manos, Madre, que quiero trabajar: entonces mi trabajo


valdrá una eternidad.

 Dame tu manto, Madre, que cubra mi maldad: cubierta con tu


manto al cielo he de llegar.

 Dame tu cielo, Madre, para poder gozar: si tu me das el cielo ¿ qué


más puedo anhelar ?.

 Dame a Jesús, Oh Madre, para poder amar: esta será mi dicha por
una eternidad

MISTERIOS PARA EL REZO DE LA CORONILLA DE LAS LAGRIMAS Y SANGRE DE


MARÍA ROSA MÍSTICA

MISTERIOS DE LAS SIETE ALEGRÍAS O GOZOS DE MARÍA:


Las siete alegrías o gozos se rezan lunes y jueves (y sábado de mañana)

1° misterio: El ángel Gabriel anuncia a María el Nacimiento de Jesús

Oh María, Virgen de la escucha, tú eres la llena de gracia,


tú eres la humilde esclava del Señor.
Tú has dado libremente tu sí al anuncio del ángel
y te has convertido en madre del Hijo de Dios hecho hombre.
Enséñanos a decir siempre sí al Señor, aunque nos cueste

2° misterio: María visita a su pariente Isabel

Tú, María, madre del Señor, llevando a Jesús, que ha tomado cuerpo
en ti, vas a visitar con gozosa premura a la anciana prima Isabel,
para ponerte a su servicio. A tu saludo, su hijo es santificado
por la presencia del Salvador. Enséñanos, Madre de Dios,
a anunciar y llevar siempre a Jesús a los demás

3° misterio: Jesús, Hijo de Dios, nace de la Virgen María

Oh María, madre siempre Virgen, en la pobreza de una cueva


has dado a luz a Jesús, venido al mundo para nuestra salvación.
Tú adoras como Hijo de Dios al que has engendrado.
Guíanos por el camino de una fe viva en Jesús, nuestro Señor y Salvador

4° misterio: Unos magos de Oriente adoran al niño Jesús en Belén

Oh María, pobre y humilde de corazón, enséñanos a no juzgar,


sino a confiar únicamente en la misericordia de Dios,
que no hace distinción de personas. Porque, si nuestra fe
no se traduce en obras, muchos "magos" nos irán por delante
en el reino de los cielos

5° misterio: María y José encuentran al niño Jesús en el Templo

Oh María, Virgen del silencio, tú saltas de gozo al encontrar


a Jesús en el templo de Jerusalén, y adoras el misterio
del Hijo de Dios Creador, que en Nazaret vive obediente a sus criaturas.
Enséñanos a buscar siempre a Jesús y a vivir en su obediencia

6° misterio: .Jesús resucita victorioso de la muerte y se aparece a los suyos

Oh María, fuente del gozo, tú eres la madre del Señor resucitado.


Él es quien ha vencido la muerte. El es nuestra esperanza
en el camino de la vida. Enséñanos, María, a vencer la muerte del
egoísmo, para vivir en la resurrección del amor

7° misterio: María es elevada al cielo y coronada como reina y primicia de la


humanidad redimida.

Oh María, Reina de los ángeles y de los santos, coronada


de gloria y honor en el gozo sin fin del paraíso,
tú brillas delante de nosotros como estrella de la mañana.
Enséñanos, Madre, a caminar por el mundo con la mirada puesta
allá donde está el gozo auténtico y definitivo

MISTERIOS DE LOS SIETE DOLORES DE MARÍA:

Los siete dolores se rezan martes y viernes

1° misterio: Cuando al presentar a su Hijo frente al Templo, oyó una profecía del viejo
"Simeón:

"Una espada de dolor atravesará

tu alma".

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de
dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te
manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base
de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que
seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes

2° misterio: Cuando se vio obligada a huir a Egipto, escapando de la persecución de


Herodes que quería matar a su Hijo Amado.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan
lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de
nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida
eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que
sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio

3° misterio: Cuando buscó por tres días a su hijo que se había quedado en el Templo
de Jerusalén, luego de la visita en tiempo de Pascua.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu
Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una
edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este
dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos
caminos

4° misterio: Cuando encontró a su Divino Hijo cargando en hombros la pesada cruz


rumbo al Calvario para ser crucificado en ella por nuestra salvación.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo
cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su
propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir
este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de
cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero
Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido
suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del
mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor
físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan
grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado;
te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos
dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue

5° misterio: Cuando vio a su Hijo ensangrentado y agonizante durante tres horas y


luego exhalar su último suspiro.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la
crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al
verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la
muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías
morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos
del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir
los frutos de la redención

6° misterio: Cuando su Amado Hijo, traspasado el pecho por la lanza, es bajado de la


cruz y depositado en sus brazos.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada
que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio
corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a
Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías
tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían
muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros
pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que
sepamos amar a Jesús como El nos amo

7° misterio: Cuando contempló el cuerpo de su Divino Hijo acostado en el Sepulcro

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu
Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra;
llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día
resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más
injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la
suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más
ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre
nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora
te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los
méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te
pedimos.

MISTERIOS DE LAS SIETE GLORIAS DE MARÍA:

Las Siete Glorias se rezán miércoles y domingo (y sábado de tarde)


1° misterio: La preferencia que la Santísima Trinidad le concede sobre todas
criaturas.

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre; Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo; Dios
te salve María, Esposa del Espíritu Santo. Dios te Salve María, Templo y Sagrario de la
Santísima Trinidad, no permitáis, Señora, que ningún cristiano viva ni muera en
pecado mortal ni venial. Te amo y venero, oh María Santísima, Templo y Sagrario de
la Santísima Trinidad. Tú eres la Hija de Dios Padre, la Madre de Dios Hijo y la Esposa
de Dios Espíritu Santo. Nadie como tú ha penetrado en el inefable misterio del Dios
que es Uno en esencia y Trino en Personas. Nadie como tú ha amado a la Santísima
Trinidad, ni nadie ha sido tan amado como tú por el Dios Uno y Trino. Por ello te
pedimos:
- que seamos dignos hijos del Padre,
- que seamos uno con el Hijo,
- que seamos santificados por el Espíritu Santo,
- que adoremos a un solo Dios en la Trinidad Santísima y a la Trinidad en la unidad,
- que amemos con todo nuestro corazón, con todo nuestros ser, con todas nuestras
fuerzas al Dios Uno y Trino,
- y que todo cuanto hagamos de pensamiento, palabra y obra sea para la mayor gloria
y alabanza del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

2° misterio: La virginidad que la elevó por encima de los Ángeles y los Santos.

¡Oh María Santísima! Virgen purísima, espejo sin mancha, vivo reflejo de la luz de
Dios! ¡Ah! concédeme la gracia que te imploro... e inspírame el más grande amor
hacia la bella virtud de los Ángeles. Y puesto que para conservarla es vano todo
propósito sin la fuga de las ocasiones, te suplico, oh dulce Madre mía, me socorras
diariamente con tu santo auxilio para que huya de toda ocasión de pecado. Entretanto
me ofrezco todo a Ti, y Tú oh Inmaculada Auxiliadora, haz que viviendo yo en la
mortificación, en la humildad y en la oración, sea como un ángel en la tierra y goce un
día con ellos en la gloria del Paraíso. Amén.

3° misterio: El esplendor con el cual brilla en los cielos con su gloria.

¡Oh Virgen Santísima, Madre de la verdadera Sabiduría, Esposa del Espíritu Santo!,
Nacida para ser Corona de Esplendor del Altísimo, nacida para ser el Vaso de la Luz
Verdadera. María llena de Gracia, emanación pura de la Gloria de Dios Tú que eres
esplendísimo faro de luz eterna, concédeme la gracia que te imploro..., y envía a mi
alma un rayo de luz celestial. Sí; yo te pido, oh Madre, aquella ciencia divina que
edifica, y que es compañera de la caridad y maestra de la humildad; aquella ciencia
que hará que me conozca a fondo a mí mismo y que me eleva al amor de Dios;
aquella ciencia que despierta la contrición en mi corazón y me excita a detestar mis
culpas pasadas y presentes. ¡Oh María Santísima!, obtenme este don del Espíritu
Santo, para que se perfeccione en mí la fe y yo camine seguro por la senda del
Paraíso. Amén.

4° misterio: El culto que todos los elegidos le rinden como Madre de Dios.
La madre ha dado a luz al rey, cuyo nombre es eterno; la que lo ha engendrado tiene
al mismo tiempo el gozo de la maternidad y la gloria de la virginidad: un prodigio tal
no se ha visto nunca, ni se verá de nuevo. Aleluya.

Bajo tu amparo nos acogemos,


santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

5° misterio: La prontitud con la cual su Divino Hijo atiende a todos sus pedidos.

Oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han
acudido a tu protección e implorado tu ayuda ha sido desamparado por ti. Animado
con esta confianza yo también acudo a ti, Madre, Virgen de las vírgenes, me postro a
tus pies pidiéndote, Madre de Jesucristo, que no desoigas mis súplicas, antes bien
dígnate escucharlas y atenderlas benignamente. Amén.

6° misterio: Las gracias que sus servidores reciben de Jesús en este mundo, y la gloria
que le tienen preparada en el cielo.

Reina del paraíso y Madre del santo amor, ya que eres la criatura más amable, la más
amada de Dios, y quien más le ha amado, acepta que te ame también un pecador, el más
ingrato y desdichado del mundo. Viéndome, gracias a ti, libre del infierno, y tan favorecido
por ti sin merecerlo, me he prendado de tu bondad, y en ti he puesto toda mi esperanza.
Señora mía, te amo, y quisiera amarte, más de lo que te han amado los santos de ti más
enamorados.
Quisiera, si en mí estuviese, hacer conocer a todos los que te ignoran, cuán digna eres de
ser amada, para que todos te amasen y venerasen. Quisiera morir por tu amor, por
defender tu virginidad, tu dignidad de Madre de Dios, tu Inmaculada Concepción, si por
defender estos privilegios, fuera preciso dar la vida. Amada Madre mía, recibe mis afectos,
y no permitas que un siervo que te ama, vaya a ser enemigo del Dios que tanto quieres. Así
fui yo que ofendí a mi Señor. Pero entonces, María, no te amaba, y poco me importaba ser
amado de ti. Pero ahora, nada deseo tanto, después de la gracia de Dios, que amarte y ser
por ti amado. Sé, mi Señora, la más agradecida y benigna, que no desdeñas amar a quien te
ama, a la vez que no te dejas ganar en el amor. Quiero amarte en el paraíso. Allí, a tu lado,
conoceré de veras, cuán amable eres, y cuánto has hecho por salvarme; por eso te amaré
con más fervor, y mi amor será eterno, sin temor de dejar nunca de quererte. María, yo
confío salvarme por tu medio. Ruega a Jesús por mí. Yo nada más anhelo, tú eres mi
esperanza. Por eso te cantaré siempre: “María, esperanza mía, tú me tienes que salvar”.
Amé.

7° misterio: Poseer las virtudes con la mayor perfección.


Préstame Madre tus ojos para con ellos mirar
Pues si con ellos miro no volveré a pecar.
Préstame Madre tus labios para con ellos rezar
pues si con ellos rezo el Padre me ha de escuchar.
Préstame Madre tu lengua para poder comulgar
pues tu lengua materna es de amor y santidad.
Préstame Madre tus brazos para poder trabajar
Pues así el trabajo rendirá una y mil veces más.
Préstame Madre tu manto para cubrir mi maldad
Pues cubierto con tu manto al cielo he de llegar.
Préstame Madre a tu hijo para poderlo adorar
Pues si tú me das a Jesús ¿qué otra cosa puedo desear?
Y esa será mi dicha por toda la eternidad. Así sea

NOVENA A MARÍA ROSA MISTICA


Hacemos la señal de la cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo.
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús, Mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los
pecados que he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón,
porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo
firmemente no volver a pecar y confío en que por tu Infinita
Misericordia me has de conceder el Perdón de mis culpas y me
has de llevar a la Vida Eterna. Amén

DÍA PRIMERO
Bendita Tú eres, María, Rosa Mística, que nos diste a Tu Divino Hijo quien te
eligió como tesorera, administradora y dispensadora de todas las gracias,
intercede por nosotros ante Él y consuela nuestros afligidos corazones.

“El Señor te ha favorecido”


A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado
Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba
comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del
rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
-¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel
saludo. El ángel le dijo:
-María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar
encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al
que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey como su
antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su
reinado no tendrá fin. (Lc 1, 26-33)
Palabra de Dios.

Reflexión:
Dios no habla a los gritos sino en el silencio y en el corazón. María supo
escuchar a Dios y callar para que él hablara. Ella es la mejor maestra en este
arte de hacer silencio en nuestros corazones para encontrar a Dios.

Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos enseñes a hacer silencio en nuestro
corazón para escuchar a Dios. Ayúdanos a que, entre tanto ruido del mundo,
podamos distinguir su voz.
DÍA SEGUNDO
Rosa Mística, Madre nuestra, vuelve tus ojos misericordiosísimos a millones
de hombres y mujeres que acudimos a Ti, por tu intervención que podamos
alcanzar la gracia de Dios mediante los sacramentos.
“Que se cumpla en mí lo que has dicho”
María preguntó al ángel:
-¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
El ángel le contestó:
-El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altisimo se posará sobre ti.
Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu
parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no
podía tener hijos, está encinta, desde hace seis meses. Para Dios no hay nada
imposible.
Entonces María dijo:
-Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue. (Lc 1, 34-38)
Palabra de Dios.
Reflexión:
Al decir “hágase tu voluntad”, María reconoce la grandeza de Dios. A los
seres humanos nos tienta manejar las cosas a nuestro antojo. Aunque lo
hagamos con buena voluntad, no trascendemos nuestra propia realidad y no
nos abrimos a la voluntad de quien nos dio la vida.
Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos muevas a creer y a confiar en lo que
Dios anuncia y nos pide. Que consigamos imitarte para que Dios actúe en
nosotros y, entonces, de verdad nuestra voluntad sea su voluntad.

DÍA TERCERO
María, Rosa Mística, mira nuestras almas indignas y desfiguradas por el
pecado, atiende nuestras súplicas, que adquiramos un corazón generoso
como el tuyo, limpio de pecado, resentimiento y discordias. Que
propaguemos nuestro hábito en la oración.
“Feliz de ti por haber creído”
Por aquellos días, María se fue de prisa a un pueblo de la región montañosa
de Judea, y entro en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó
el saludo de María, la criatura se le estremeció en el vientre, y ella quedo llena
del Espíritu Santo. Entonces, con una voz muy fuerte, dijo:
-¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo!
¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto
como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por
haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho! (Lc 1, 39-45)
Palabra de Dios.
Reflexión:
Hay personas que contagian felicidad, ganas de “saltar” de alegría. María es
uno de esos seres especiales y el encuentro con ella nos hace sentir únicos,
cercanos al fruto de su vientre.

Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos contagies la felicidad y la plenitud de
la fe. Sé mediadora para que nos encontremos con Jesús. Y que así cada
encuentro con otra persona esté tan repleto de esa densidad de amor, que le
haga al otro vivir una experiencia de Dios.
DÍA CUARTO
Rosa Mística, Tú das a quien quieres. Nosotros confiamos en Ti. Te abrimos
nuestros corazones, para que tu luz entre en nuestras almas y tu amor
materno haga arder nuestros corazones, llenándolos con tu alegría, humildad
y paz. Y podamos nosotros también iluminar a nuestros hermanos con esa
luz.
“El Señor hizo en mí maravillas”
María dijo:
-"Mi alma alaba la grandeza del Señor; mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora siempre
me llamarán dichosa; porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
¡Santo es su nombre! Dios tiene siempre misericordia de quienes lo reverencian.
Actuó con todo su poder: deshizo los planes de los orgullosos, derribó a los reyes
de sus tronos y puso en alto a los humildes. Llenó de bienes a los hambrientos y
despidió a los ricos con las manos vacías.
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo, y no se olvidó de tratarlo con misericordia.
Así lo había prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a sus futuros
descendientes." (Lc 1, 46-55)
Palabra de Dios.

Reflexión:
Humildad es tener ojos para ver la grandeza de la creación. María tiene esos
ojos y por eso ofrece su espontáneo “gracias” al Creador. Cantar, celebrar y
agradecer con sencillez es una vía que planifica nuestro tránsito por la vida.
Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos señales siempre tu sentido de la
alabanza para que surja nuestro más humilde “gracias” por el regalo de la
vida. Y que entonces glorifiquemos a Dios desde la realidad que a cada uno le
toca vivir.
DÍA QUINTO

María, Rosa Mística, ruega por nosotros, por nuestros hijos, por nuestros
ancianos, para que podamos construir un mundo más equitativo, que
nuestros hijos vivan con esperanza, y nuestros ancianos puedan gozar de los
frutos de esta vida. Y que nosotros podamos trabajar incansablemente en la
tarea de servir a los demás.
“No había lugar para ellos en ningún lado”
Por aquel tiempo, el emperador Augusto ordenó que se hiciera un censo de
todo el mundo. Este primer censo fue hecho siendo Quirinio gobernador de
Siria. Todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo.
Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a
Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era
descendiente de David. Fue allá a inscribirse, junto con María, su esposa, que
se encontraba encinta. Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a
María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en
pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el
mesón. (Lc 2, 1 7)
Palabra de Dios.

Reflexión:
En ciertas situaciones nos preguntamos qué es tener un corazón nuevo.
Jesús nos responde que un corazón nuevo es un corazón siempre abierto a
las necesidades de los demás. Es desde esa sencillez que podremos renovar
nuestra mirada.

Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos ayudes a darles lugar a las personas
que se nos acercan. Y sobre todo ayúdanos a cultivar la virtud de abrir los
ojos y ver a los pobres, débiles y enfermos, para donarles nuestros corazones
como Jesús nos enseñó.
DÍA SEXTO
Santa María, infunde en nosotros un corazón compasivo a las necesidades de
nuestros hermanos, que no midamos conveniencias ante cualquier
necesidad, que entendamos que todo lo que le hacemos a nuestros hermanos
se lo estamos haciendo a Tu Hijo.

“María guardaba estas cosas en su corazón”


Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo:
-“Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando
llenos de angustias”.
Jesús les respondió:
-“¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo estar en la casa de mi Padre?”
Pero ellos no entendieron lo que les decía.
Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su
madre guardaba estas cosas en su corazón. (Lc 2, 48-51)
Palabra de Dios.
Reflexión:
Como le pasó a María, nuestro corazón está lleno de preguntas. La fe es
apoyarnos con confianza incondicional en Dios, con la certeza de que,
aunque los interrogantes seguirán, estaremos seguros en Él.
Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos recuerdes que no es necesario
saberlo todo cuando se trata de los asuntos de Dios. Y que, con tu ejemplo
como guía, conservemos todas las cosas en el corazón aunque a veces no las
entendamos.
DÍA SEPTIMO
María, Rosa Mística, te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas,
para que nunca queden campos sin sembradores, y siempre haya un pueblo
necesitado del alimento diario. Por nuestro Papa y nuestros Obispos, para
que siempre se alimenten con la fe de su pueblo.

“Hagan todo lo que él les diga"


Al tercer día hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús
estaba allí, y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda. Se
acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
-“Ya No tienen vino”.
Jesús le contestó:
-“Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía”.
Ella dijo a los que estaban sirviendo:
-“Hagan todo lo que él les diga”.
Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus
ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían unos cincuenta a setenta
litros. Jesús dijo a los sirvientes:
-“Llenen de agua esas tinajas”.
Las llenaron hasta arriba, y Jesús les dijo:
-“Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta.”
Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin
saber de donde había salido; sólo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían
sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio y le dijo:
-“Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando todos los invitados han
bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor
vino hasta ahora”.
Esto que hizo Jesús en Caná fue la primera señal milagrosa con la cual
mostró su gloria; y sus discípulos creyeron en Él. (Jn 2, 1-11)
Palabra de Dios.
Reflexión:
Cuando estamos atentos a los demás descubrimos cuáles son sus
necesidades. María nos mueve a sentir los problemas del otro como propios y
a ponernos en manos de Jesús para ayudar. Esa generosidad es el camino
para llegar al corazón del Padre.
Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos estimules a ser generosos y a
entregarnos al servicio de los demás. Que hagamos todo lo que Jesús nos
diga en oración para que nuestras acciones descubran su presencia.
DÍA OCTAVO
Según sea su fe, así serán las cosas que se sucederán”. María, alcánzanos la
gracia de que nunca perdamos nuestra fe ante los fracasos diarios, que
siempre podamos iluminarnos con la Luz del Amor de Tu Hijo y del Tuyo
como Madre nuestra.

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre”


Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre, y la hermana de su madre, María,
mujer de Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y junto a
ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su madre:
-“Mujer, aquí tienes a tu hijo”.
Luego le dijo al discípulo:
-“Aquí tienes a tu madre”.
Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa. (Jn 19, 25-27)
Palabra de Dios.
Reflexión:
Cuando las cosas salen bien todos solemos hacernos presentes. Sin
embargo, cuando sobreviene el dolor no es tan sencillo. Hace falta entereza
para acompañar al prójimo en sus horas de dolor, no abandonarlo en la
soledad.
Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos concedas algo de la calidez de tu
alma maternal para acompañar al que sufre. Que, desde el amor,
compartamos el dolor y la tristeza de los que nos rodean. Que podamos ser
amigos fieles cuando les toque cargar su cruz.

DÍA NOVENO
Santa María, amadísima Rosa Mística, que tengamos siempre perseverancia
en nuestras oraciones, que tengamos un espíritu compasivo a la penitencia, y
un corazón dócil a la reparación de nuestras ofensas y por las de nuestros
hermanos, que podamos construir diariamente desde aquí el Reino de los
Cielos.

“En oración, en compañía de María, la madre de Jesús”


Desde el monte llamado de los Olivos, regresaron los apóstoles a Jerusalén;
un trecho corto, precisamente lo que la ley les permitía caminar en sábado.
Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde estaban
alojados. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé,
Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago.
Todos ellos se reunían siempre para orar algunas mujeres, de María, la madre
de Jesús, y con sus hermanos. (Hch 1, 12-14).
Palabra de Dios.

Reflexión:
Rezar es buscar a Dios... y los apóstoles muestran un camino: hacerlo juntos.
Jesús nos prometió que al reunirnos en su nombre, allí estaría. Como rezar es
buscar a Dios, contamos con la compañía de María para esa búsqueda.

Oración:
María Rosa Mística: Te pedimos que nos acompañes en nuestras
comunidades para que también nosotros estemos íntimamente unidos y así
participemos en la vida de la Iglesia: que podamos servir a los demás y
celebrar juntos el misterio de la vida y de la fe.
BENDICIÓN DEL HOGAR CATÓLICO

La Bendición de Dios descienda sobre esta


casa y sobre todos los que viven en ella. Y la
gracia del Espíritu Santo santifique a todos.

El Santísimo y dulce nombre de Jesús, en el


que está toda la salvación, derrame
copiosamente salud y bendición sobre esta
casa y sobre todos los que viven en ella.

La Santísima Virgen y Madre de Dios, cuide


a todos con su materna protección y libere a ( ) todos de los males
del alma y del cuerpo.

La poderosa intercesión del bienaventurado San José, dé a nuestros


trabajos prosperidad y muchos méritos a nuestros sufrimientos.

Los ángeles de la guarda protejan a cuantos hay en esta casa de las


asechanzas del maligno enemigo y nos conduzcan a la patria eterna.

Descienda sobre nosotros la bendición de Dios, del + Padre, y del +


Hijo y del + Espíritu Santo y permanezca siempre con nosotros, Amén.
CONSAGRACIÓN DE LA VIRGEN EL 13 DE CADA MES
Y EN CADA NECESIDAD

Oh, María, llena de gracia, Inmaculada siempre Virgen María, Madre de Cristo y Madre
Nuestra, te ofrecemos nuestra humilde y filial voluntad de honrarte y celebrarte siempre,
con culto especial que reconoce las maravillas de Dios, obradas en Ti con una devoción
particular que exprese nuestros sentimientos más puros, más humanos, más generosos,
más personales y que haga resplandecer alto sobre el mundo el ejemplo atrayente de la
santidad.

Oh María, te suplicamos nos hagas comprender, desear y poseer la pureza del alma y del
cuerpo, en los pensamientos y en las palabras, en el corazón y en el amor, enséñanos el
recogimiento y la interioridad, danos la disposición para escuchar la palabra de Dios,
enséñanos la necesidad de la oración, que Dios solo ve en lo secreto.

Obtennos este Don, Oh María, la fe siempre plena, fuerte, la fe sincera y viva. Tú, Oh
bienaventurada que has creído, confórtanos con tu ejemplo, obtennos este don.

Y después, Oh María, solicítanos a tu ejemplo y tu intercesión la esperanza; También de


esperanza tenemos necesidad.

Tú resplandeces ahora ante el pueblo de Dios, como signo cierto de esperanza y de


consolidación. Oh María, Madre Nuestra. Y en fin, Oh María, enséñanos la caridad, el amor,
el amor a Cristo, el amor único, el amor mortal, el amor a los hermanos, ayúdanos a amar a
los otros, al prójimo como hiciste tú, María.
ORACIÓN POR CAMBIO DE CORAZÓN
(Rezar delante de una cruz)
Pon Santa Madre admirable, tu Corazón Inmaculado en el lugar de mi corazón manchado,
para que el Espíritu Santo obre en mí y tu Hijo Jesucristo crezca en mí. Accede a mis ruegos,
Oh Virgen fiel y mediadora de todas las gracias.

Pon, Señor mío, tu Divino Corazón herido en el lugar de mi corazón pecador, para que el
Espíritu Santo, pueda obrar en mí, haciendo crecer tu vida en mí. Accede Señor mío a mis
ruegos para que Tú reines pronto sobre el mundo como Rey de la paz.

Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, maestra de los maestros, llena mi
corazón con la sabiduría en el servicio de tu Hijo Jesucristo, Salvador y Redentor. Inflámame
con la doctrina auténtica, enseñada por la Iglesia y fortaléceme siempre y en todos los
lugares para dar testimonio de la misma. Se Tú mi Madre y Maestra. Como un niño corro y
vengo a Tí para leer las páginas más bellas de tu Corazón. Sé Tú mi magisterio, que me
oriente y conduzca a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo (Rezar 3 Avemarías). Mi alma se llena
de esplendor celestial, si Tú la tocas, Santísima Virgen María; mantén apartadas de mí todas
las tentaciones y líbrame de todo el mal, que aún se encuentra en el fondo de mi alma.
Déjame respirar la atmósfera de la pureza, bondad y virtud; ayúdame a despreciar los
placeres del mundo, para pasar todo el día según los anhelos de tu purísimo Corazón (Rezar
1 Avemaría).

Señor Jesucristo derrama sobre nosotros las lenguas del fuego del Espíritu Santo,
particularmente sobre los obispos, sacerdotes y consagrados a Tí y así mismo sobre
nuestros hermanos. Concede a todos los pueblos la gracia del retorno a Tí y a tus
mandamientos. Sálvanos a todos de las embestidas de tu adversario Satanás, del poder y
violencia de las tinieblas. Todo eso se haga según tu Voluntad, viniendo en nuestro socorro
por la intercesión y conducción de tu Santísima Madre.

Eterno Padre yo te ofrezco la Sangre Preciosísima de tu Hijo Jesucristo y las lágrimas y


sangre de la Madre de Jesús por la conversión de cuantos viven en el pecado mortal;
ofrecemos tantas veces la Sangre de tu Hijo y las lágrimas de sangre de la Madre de Jesús,
cuantas veces se ofende a tu Majestad infinita, en unión con todos los hombres que todavía
rezan, para poder aumentar el poder de la oración.

¡Oh! Señor Jesucristo, Padre bondadosísimo, por el gozo que sintió tu Santísima Madre, al
aparecerse Jesús a ella en la noche de tu gloriosa Resurrección, ilumíname con los dones
del Espíritu Santo, para que todos seamos dignos de cumplir tu Santa Voluntad en todos los
momentos de nuestra vida hasta la muerte. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la
unidad del Espíritu Santo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
(Indulgencia de 80 años cada vez que se reza esta oración)

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