Tema1
El sistema sanitario y los primeros auxilios
1.1 EL sistema sanitario y Ia atención de emergencias.
El sistema sanitario es el conjunto de recursos sanitarios que una comunidad organiza para
atender los problemas de salud de la población.
El sistema sanitario español o Sistema Nacional de Salud se configura como el conjunto
coordinado de los servicios de salud que prestan la Administración del Estado y los servicios de
salud de las comunidades autónomas.
En virtud de las competencias transferidas. los servicios de salud de las comunidades
autónomas:
• Gestionan las prestaciones sanitarias que se ofrecen a la ciudadanía y que aparecen
organizadas en la cartera de servicios sanitarios.
• Establecen la organización administrativa y de gestión en su ámbito territorial, que integra
todos los centros, servicios y establecimientos sanitarios existentes en su zona.
Para garantizar una atención eficaz, el sistema sanitario se organiza en varios niveles de
atención y establece diferentes vías de acceso.
1.1.1. Los niveles de atención sanitaria
La prestación de los servicios sanitarios sigue un circuito organizado en dos niveles, un
primero de atención primaria y otro de atención especializada.
La atención primaria:
La atención primaria es el punto natural de acceso de las personas al sistema sanitario, en la
que se atienden los servicios sanitarios básicos. Se lleva a cabo en los centros de salud o
consultorios locales en localidades pequeñas.
El conjunto de los profesionales que trabajan en el centro de salud constituye el equipo de
atención primaria, integrado por equipos multidisciplinares de médicos de familia, pediatras,
personal de enfermería, etc.
La atención especializada
El segundo nivel de atención es la atención especializada, que se ocupa de los motivos de
consulta más graves o complejos y que requieren conocimientos más profundos de la
especialidad y recursos técnicos superiores.
Se accede por derivación desde la atención primaria o desde los servicios de urgencias
hospitalarias. Se lleva a cabo tanto en los centros de especialidades como en los hospitales.
• En los centros de especialidades se atiende a los pacientes que deben ser visitados por
especialistas —por ejemplo, de cardiología, oftalmología, neurología, etc.—, o que requieren
pruebas complementarias específicas, cómo ecocardiografías.
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• Los hospitales son los centros en que se atiende a las personas enfermas en régimen de
internamiento. Se organizan en varios niveles de complejidad, según los recursos de que
dispongan.
1.2.2 EI acceso al sistema sanitario
La vía ordinaria de acceso al sistema sanitario es la atención primaria mediante una visita
programada con el médico que cada persona tiene asignado en el centro de salud. Para
acceder, la persona debe identificarse con la tarjeta sanitaria individual (TSI).
Cuando se requiera una atención médica que no puede prestarse siguiendo los procesos
ordinarios, se puede acceder al sistema sanitario por otras vías
Hay diferentes recursos disponibles, según que se trate de una urgencia o de una emergencia.
• Las urgencias. Son situaciones que deben atenderse en poco tiempo pero que no ponen en
peligro la vida de la persona: un dolor de muelas, una herida poco profunda, una insolación,
etc. En estos casos hay que:
• Ir directamente al centro de salud, si ocurre dentro de su horario de atención, o a centros de
atención continuada son centros de salud que están abiertos más horas para atender este tipo
de incidentes, si la comunidad autónoma cuenta con estos servicios.
• Llamar al teléfono de urgencias sanitarias —normalmente el 061— donde asesoran sobre lo
que se puede hacer y, si es necesario, envían un médico a domicilio o una ambulancia.
• Conviene evitar ir directamente a los servicios de urgencias de los hospitales, pues estos
están reservados a la atención de emergencias y problemas graves de salud.
• Las emergencias. Se trata de situaciones que deben atenderse en pocos minutos porque la
vida de la persona está en peligro. En estas ocasiones es necesario llamar al teléfono de
emergencias 112 para movilizar los equipos de emergencias sanitarias, tal como veremos a
continuación.
1.1.3. Los servicios de emergencias
La atención de las situaciones de emergencia fuera del hospital corre por cuenta de los
servicios de emergencias médicas.
Los servicios de emergencias médicas son los dispositivos encarga dos de atender las
demandas de asistencia médica de emergencia que se presenten fuera de los
establecimientos hospitalarios.
Estos servicios forman parte integral de todo el sistema público de salud y cada comunidad
autónoma establece su propio modelo de gestión y respuesta a las demandas de asistencia.
La solicitud de asistencia se recibe a través del teléfono único de emergencias 112, que
atienden 24 horas al día, 365 días al año. De todas maneras la mayoría de las comunidades
autónomas disponen también del 061 como número específico de urgencias médicas, aunque
cada vez se publicite menos.
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Los servicios de emergencias en nuestro país siguen el siguen el siguiente modelo
El proceso de atención en emergencias aplica el siguiente procedimiento:
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1.2. La atención sanitaria y los primeros auxilios.
Los primeros auxilios son el conjunto de las medidas sanitarias urgentes que deben adoptarse
para ayudar a una persona que haya sufrido un accidente o enfermedad repentina.
La prestación de primeros auxilios es el primer escalón de la cadena de asistencia. Unas veces
será suficiente y otras se precederá con la atención sanitaria profesional.
Tras valorar el estado de la víctima y sus necesidades de atención, le daremos alguno de estos
tres niveles de atención urgente:
El primer nivel es el de primeros auxilios, es decir, la atención por personal no sanitario en el
lugar de los hechos con los medios que tengamos a nuestro alcance. Tiene tres posibles finales:
• Los problemas leves se podrán solucionar en un momento, por ejemplo, aplicando pequeñas
curas. Será suficiente si tienes bastante confianza en los resultados obtenidos. Sin embargo, en
muchos casos es recomendable Ia visita de seguimiento en el centro de salud.
• Si el problema no es grave, pero nuestra atención no puede dar una respuesta suficiente,
habrá que trasladar a la víctima al centro sanita rio o llamar al 061 u otro teléfono de urgencias
sanitarias y seguir las instrucciones que nos den.
• En caso de problemas que amenacen la vida de la víctima, hay que llamar al 112 solicitando
atención especializada. Mientras llega nos instruirán telefónicamente sobre los
procedimientos de primeros auxilios que hay que seguir para mantener a la víctima en el mejor
estado.
El segundo nivel es la atención sanitaria profesional, llevada a cabo por los equipos de
emergencias en el mismo lugar de los hechos, pero con los medios adecuados.
El tercer nivel es la atención por personal sanitario especializado en el centro hospitalario ,
con todos los recursos necesarios a su alcance.
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1.3 El marco legal y ético de Ia prestación de los primeros auxilios
Antes de la prestación de primeros auxilios es común preguntarse: ¿qué pasa si no atiendo a
una persona que necesita asistencia urgente? ¿Tengo que pedir permiso a la víctima antes de
ayudarla? ¿Qué pasa si la persona a la que atiendo sufre una lesión grave o si se muere
mientras la estoy asistiendo?
Las tres son cuestiones importantes, que configuran las repercusiones legales de tus
actuaciones y tus omisiones en la prestación de Ia asistencia. Por ello nos centraremos en
estos tres aspectos:
• La obligación de actuar.
• La necesidad de obtener el consentimiento de la persona atendida.
• La responsabilidad legal de tus actuaciones asistenciales.
1.3.1. La obligación ética y legal de actuar
Todos tenemos el deber ético de hacer el bien y ayudar a la gente que lo necesita, porque
todos quisiéramos recibir ayuda si algún día fuera necesario. Este deber es especialmente
exigible cuando la persona ha sufrido un accidente o padece una enfermedad grave, que la
puede matar o le puede dejar secuelas importantes. Y más exigible es cuando tienes la
formación suficiente para ofrecer esta asistencia.
La obligación ética se corresponde con una obligación legal de atender a las personas que lo
necesitan y, por ello, la ley castiga a las personas que no ayudan a quienes están en grave
peligro.
La ley exige que ayudes a las personas que se encuentran en un peligro grave y claro, pero no
ordena actuaciones heroicas: si por ayudar has de ponerte en peligro, esta exigencia legal
decae. Pero, también dice, si tú no puedes dar ayuda es imprescindible que pidas auxilio, bien
a otras personas de la calle, bien a los cuerpos de seguridad o a los profesionales sanitarios.
El castigo que menciona el Código Penal es una multa, de un importe que varía según la
capacidad económica de la persona implicada. (Articulo 195.1.y 195.2. del código penal)
1.3.2. La necesidad de obtener el consentimiento de Ia persona atendida
Tú tienes la de ayudar a una persona en peligro grave, pero esta no está obligada a aceptar tu
ayuda. Puede preferir esperar a ser atendida por profesionales que tengan la titulación
correspondiente o los medios adecuados, o simplemente que le merezcan más confianza.
Por ello la ley exige que pidas permiso a la víctima antes de tocarla o manipularla, en
particular si tu actuación de primeros auxilios le puede lesiones o agravar las que ya sufre. En
palabras técnicas, le tienes que pedir el consentimiento.
En cuanto a los requisitos legales para declinar esta asistencia de primeros auxilios, la víctima
debe ser mayor de edad y estar en posesión de sus facultades mentales para entender qué le
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puede pasar si no recibe asistencia urgente, Para que el rechazo de la víctima sea válido
legalmente y puedas dejar de ofrecer tu socorro evitando implicaciones posteriores, es
importante que Ia persona haga esta declaración en presencia de testigos o, si la situación
puede tener repercusiones muy graves, incluso mediante un documento firmado, De lo que
decimos se desprende que las víctimas inconscientes, las menores de edad y aquellas que
padecen trastornos que afectan a su razonamiento, no pueden dar un rechazo válido
legalmente, En estos casos se entiende que debes actuar y darles los primeros auxilios.
1.3.3. La responsabilidad legal de tus actuaciones
Ahora hay que describir qué responsabilidad legal puedes tener por tus actuaciones, por
ejemplo, qué puede pasar si la victima muere o si le quedan secuelas más o menos graves, a
pesar de tu actuación o incluso como consecuencia directa de esta.
Lo que la ley y la ética piden a los ciudadanos y ciudadanas es que ayuden a los que lo
necesitan y que lo hagan tan bien como sepan y puedan y con los conocimientos y los medios
que tienen a su alcance. Por ejemplo, si atiendes en la calle un parto complicado, nadie puede
exigirte que el bebé nazca sin alteraciones; si una persona ha sufrido un paro
cardiorrespiratorio, nadie te exigirá que consigas que el corazón vuelva a latir y que vuelva a
respirar.
Con todo, hay casos en los que se podrán tener responsabilidades legales, y serán aquellos en
los que tomes decisiones muy equivocadas respecto a lo que se podía esperar de tu formación.
En este sentido la ley es más exigente con un médico que con un auxiliar de enfermería, más
con este que con un técnico en educación infantil que ha cursado primeros auxilios, y más con
este que con una persona que no tiene ninguna formación al respecto y que hace lo que
buenamente puede en una situación urgente.
Así pues, la regla de oro es no hacer daño: haz solo lo que sepas hacer y que sabes que puede
ayudar a la víctima. No asumas riesgos que no hay que asumir, como trasladar a una víctima
cuando podían venir los profesionales a buscarla sin que la espera la perjudicara.
Nadie te exigirá que salves la vida de la persona atendida. Lo que la ética y la ley te exigirán
es que te acerques tanto como sea posible al cumplimiento de los siguientes puntos:
• Que evalúes la situación con rapidez y seguridad y que pidas la ayuda apropiada.
• Que protejas de los posibles peligros a las víctimas y a las otras personas presentes.
• Que identifiques tanto como puedas la lesión o enfermedad que afecta a la persona.
• Si hay varias víctimas, que apliques a cada una el tratamiento precoz y apropiado, y que
trates primero la lesión que se pueda beneficiar más de tu acción.
• Que, según proceda, dispongas el traslado de la víctima a un centro sanitario, la dejes en
manos de un profesional sanitario o la lleves a casa.
• Que te quedes con la víctima hasta que reciba la atención adecuada.
• Que informes de tus observaciones y actuaciones a los profesionales que se hagan cargo de
la víctima, y que les ofrezcas ayuda.
• Que impidas tanto como puedas la infección de la víctima y la de las personas que la
atienden.
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Vídeo de Centro Coordinador de Emergencias de la Junta de Castilla y León:
[Link]
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1.4. Fases en la prestación de primeros auxilios
Aunque las actuaciones y protocolos deben seguirse en cada situación, el criterio general es
una cadena de tres eslabones. llamada PAS, por las iniciales de sus actuaciones:
• Proteger P
• Alertar A
• Socorrer S
Debes entender que la secuencia puede variar ligeramente según las circunstancias, no se
hará lo mismo en un accidente de tráfico en una carretera muy transitada, que si la víctima se
está intoxicando con gas. SI hay una o más víctimas.
1.4.1. Proteger
• Priorizar las medidas de protección propia
Cuando prestes primeros auxilios a alguien, lo primero que tienes que hacer es cuidar de tu
seguridad y adoptar las medidas de protección que cada situación requiera, para evitar
convertirse en víctima. Por ello, hay que analizar el entorno, valorar los posibles riesgos y
tomar las medidas adecuadas para evitarlo y trabajar en un entorno seguro.
En cada caso las medidas de protección varían y, por ello, la única consideración general es
que antes de empezar a asistir dediquemos un tiempo a valorar la seguridad de la situación.
El riesgo de infección en primeros auxilios.
Prestar ayuda a una persona enferma o herida conlleva un riesgo de infección. Por ello es
conveniente seguir estos consejos:
Si puedes, lávate las manos con agua y jabón antes e inmediatamente después de cada
prestación de primeros auxilios.
Si tienes guantes protectores al alcance, utilízalos. Mejor unos guantes de fregar que
nada.
Evita e contacto directo con la sangre u otros líquidos corporales. En especial procura
no herirte con cristales, bordes metálicos cortantes o punzantes, etc. …
Si no tienes más remedio que tocar sangre o líquidos corporales, lávate con agua y
jabón las manos y áreas manchadas tan a menudo como sea necesario, sin descuidar la
atención a la víctima.
Ten cuidado con las salpicaduras. Si te han salpicado los ojos, lávatelos con mucha
agua.
Si te cortas con un objeto manchado de sangre, lávate la herida cuidadosamente con
agua y jabón y pon un vendaje limpio y seco.
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Proteger a la víctima y a otras personas.
Si la víctima se encuentra en una zona peligrosa es conveniente llevarla a una zona segura
usando las técnicas de movilización adecuadas que veremos más adelante.
Las medidas de seguridad deben seguirlas todas las personas que se encuentran en el lugar
del siniestro tanto si están implicadas en el siniestro, como si no lo están.
1.4.2. Alertar.
La segunda actuación de la cadena PAS es alertar, que consiste en avisar a los Servicios de
Atención Urgente y darles la información necesaria.
¿Dónde llamar?
Al teléfono 112. Es un teléfono gratuito al que se puede llamar, aunque no se tenga ni
saldo ni cobertura. Funciona a nivel europeo y atiende tanto demandas sanitarias como
policiales, de salvamento, y de extinción de incendios que surjan en cualquier lugar y a
cualquier hora del día.
¿Qué información hay que dar?
No es la misma si se trata de una enfermedad repentina o de un accidente.
¿en caso de enfermedad repentina?
En estos casos, antes de llamar a cualquier profesional sanitario para pedir consejo o una
intervención urgente, conviene recoger la información necesaria.
La obtendrás de la misma persona afectada, de las que estaban con ella en el momento de
manifestarse la enfermedad, de sus familiares o conocidos que puedan informar sobre
antecedentes médicos de interés, etc. En la tabla siguiente dispones de orientaciones
sobre la información que debes recoger:
Información que hay que tener para transmitir un aviso de urgencia en caso de enfermedad repentina
¿Qué? Qué ha pasado, con los detalles suficientes.
¿Quién? La edad, el sexo y los antecedentes médicos de la víctima.
¿Cuándo? A qué hora ha empezado.
¿Cómo? Cómo ha ido evolucionando la situación.
¿Dónde? La dirección del lugar en que se está o su ubicación exacta.
En caso de accidente.
Por otra parte, cuando avises a los profesionales alertándolos de que hay una víctima de
un accidente, habrá que darles todos los datos necesarios para que la ayuda llegue con
rapidez y con los medios humanos y materiales adecuados.
Antes de transmitir el aviso deberás disponer de la información adecuada, que esponemos
en la tabla siguiente. Como antes, buena parte de ella la obtendrás preguntando a la
víctima o a los testigos de los hechos.
Información que hay que tener para transmitir un aviso de urgencia en caso de accidente
¿Qué? Qué ha pasado, con los detalles suficientes.
¿Dónde? El lugar donde ha pasado, con los detalles suficientes.
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Si ha ocurrido en una autovía o autopista, hay que decirles en cuál de los dos sentidos de
la marcha.
¿Cuándo? En qué momento. Cuanto tiempo hace ….
¿Qué víctimas? Cuantas personas lesionadas hay, qué edad tienen, si hay gente con enfermedades
previas
¿Cómo están? Qué lesiones sufren, cómo tienen la respiración y el pulso, si están conscientes ….
¿Se necesita Por ejemplo, de los bomberos, porque hay gente atrapada. Hay que confirmar si los has
ayuda técnica? avisado o no.
¿Cómo hay que dar la información?
Debes tener suficiente tranquilidad para obtener la información necesaria y ordenarla. Tan
solo con información precisa y real se podrán movilizar los recursos adecuados.
1.4.3 Socorrer.
La última parte de la cadena PAS consiste en socorrer a la víctima, y es el momento de
hacer una evaluación más precisa a la víctima.
Si tiene un riesgo vita será necesario seguir los protocolos establecidos como: abrir la
vía aérea, iniciar las maniobras de resucitación o detener la hemorragia.
Si no tienen riesgo vital, es necesario identificar las lesiones que pueda tener, valorar
su gravedad y prestar las ayudas necesarias o dejar a la persona en una posición
cómoda y segura, esperando que llegue la ayuda.
Para actuar en primeros auxilios se necesita decisión y responsabilidad, y más cuando se actúa
sin ninguna supervisión. Nuestra actuación puede ser de vital importancia para la persona, por
ello, creemos que te ayudará este decálogo de consejos.
Decálogo para la actuación en primeros auxilios.
1. Mantén la serenidad y podrás actuar de manera rápida y coordinada. La
ansiedad y el pánico se extienden rápidamente entre la víctima y las personas
del entorno, pero la serenidad y la habilidad técnica del socorrista los
contrarrestan y dan confianza a la una y a las otras,
2. Empieza por una evaluación general. Aclara cuántas personas accidentadas
hay, cuál es la gravedad de cada una y si hay elementos peligrosos en el área,
tales como tubos de gas, corriente eléctrica, humos tóxicos, personas heridas
bajo los escombros, circulación de vehículos, etc.
3. Cuida de tu seguridad. No confundas socorrismo con heroísmo. Tan solo las
personas física y mentalmente pueden intentar heroicos en circunstancias de
riesgo. Si tomas riesgos innecesarios y sufres un accidente, los otros socorristas
deberán ayudar a dos personas heridas y no a una sola. Además, no podrás
ayudar a nadie si te lesionas.
4. Explora bien a la persona lesionada. No te des por satisfecho al encontrar una
lesión, porque puede haber más. Haz un cálculo sobre la afectación general que
le producirán las lesiones.
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5. Muévela con mucho cuidado, para no agravar las lesiones.
6. Tranquiliza a la víctima. Sé amable con ella, evitando los comentarios negativos
sobre su estado y, en general, impidiendo que vea sus lesiones. Da trabajo a las
personas que miran, especialmente a aquella que agobia más que ayuda.
7. Mantenla caliente. A las personas heridas les cuesta regular la temperatura, y
les irá bien una prenda por encima. Si es posible, una manta; si no, una toalla o
una americana pueden valer.
8. No les des comida ni bebida. si tiene una disminución de la conciencia (hay un
riesgo de aspiración en las vías respiratorias), si tiene heridas abdominales o si
debe ser operada en las próximas horas. No le des bebidas alcohólicas ni
tampoco, en principio, medicamentos.
9. Procura que reciba atención médica. Todas las lesiones graves deben de ser
evaluadas por un médico. Procura estar presente cuando reciba esta atención,
o al menos, deja bien clara tu actuación: qué has hecho y qué no has hecho.
10. Acepta tus límites. Los resultados de tu ayuda estarán limitados por el tiempo
de que dispongas, por los medios a tu alcance, por tu conocimiento y por tu
habilidad. Y no siempre obtendrás el resultado que habrías querido.
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