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Positive emotion

1. Positive emotion
Es importante destacar que las emociones no se aprenden académicamente, sino que se
experimentan, y de alguna manera lo que hacemos en la academia es explicarlas para
comprender su fenómeno.

Sin lugar a dudas, hemos desarrollado, a lo largo de la vida del ser humano que somos, una
evolución biológica que nos ha permitido alcanzar muchas cosas, crear nuevas condiciones para
la vida, mejorando nuestra calidad y longevidad. Pero no necesariamente hemos desarrollado
nuestro cerebro emocional en igual grado que otras evoluciones biológicas.

Para remitirnos al mundo de las emociones, podemos afirmar que estas son inherentes a la
propia condición humana y que, en gran medida, su existencia está marcada por nuestros
estados emocionales. Al igual que el concepto de la felicidad, las emociones también fueron
abordadas por grandes filósofos como Aristóteles, Sócrates, Descartes, Spinoza, Heidegger,
Sartre, entre otros, que sin duda dejaron un legado que ha nutrido a múltiples disciplinas, entre
ellas, la psicología de las emociones. A pesar de todo este legado, aun así, resulta complejo
contar con una definición precisa de un fenómeno tan complejo como son las emociones.
Las diversas definiciones han dependido fundamentalmente de la posición teórica de los
investigadores. Los neurocientíficos han indicado la importancia de los mecanismos hormonales,
como los neurotransmisores, implicados en la emoción o las funciones cerebrales en distintas
áreas de nuestro cerebro. Desde la perspectiva cognitiva, se ha enfatizado en la importancia de
los procesos cognitivos, atención, valoración, etc. Otros han puesto foco en la expresión de las
emociones y sus aspectos comunicativos, así como también en los aspectos fisiológicos
periféricos (tensión muscular, taquicardias, etc.). Pese a todas estas miradas, todas confluyen en
la existencia de al menos tres sistemas a los cuales afecta la emoción y a su vez la retroalimenta:
fisiológico, motor o conductual y cognitivo o experiencial.

Podemos decir que las emociones son un proceso altamente adaptativo al dar prioridad a
la información relevante para la supervivencia. Este proceso se activa cuando detectamos
algún cambio psíquicamente significativo. Por lo tanto, las emociones poseen un carácter
subjetivo.

La emoción implica un sistema de procesamiento de la información altamente jerarquizado cuya


principal función es la organización de toda nuestra actividad, poniendo a disposición los
restantes procesos psicológicos, tanto la percepción, la atención, la memoria, el pensamiento, la
comunicación verbal y la no verbal, como también la motivación (Pérez, Gordillo Leon y Grau
Olivares, 2016).

A lo largo de la evolución humana hemos adquirido un escurridizo método para configurar


nuestras vidas emocionales, creando así la comparación entre la emoción positiva y la negativa.
En este sentido, emociones negativas, como el temor, la tristeza, la ira, las hemos colocado como
los primeros alfiles de defensa, usándolas para afrontar ofensivas o amenazas y hemos sido
creativos en la medida en que las condiciones de vida en comunidad fueron cambiando. Es
posible que esto nos resultara una herencia de nuestros antepasados como medio para asegurar
la supervivencia humana. Las emociones negativas suelen ser un repertorio mejor conocido y
usado que las que denominamos positivas. De hecho, si nos preguntáramos cuántos tipos de
emociones negativas conocemos y cuántas positivas, el listado en una gran mayoría de personas
sería rápidamente completado con las negativas.

Lo cierto es que todas las emociones tienen un componente sentimental, uno sensorial, uno
reflexivo y uno de acción (Seligman, 2011).
También las emociones positivas tienen un objetivo fabuloso en nuestra evolución, porque
aumentan nuestros recursos intelectuales, físicos, sociales y los hacen perdurables, generando
reservas para afrontar amenazas o peligros (Fredrickson, 2009).

Finalmente, vale la pena indicar que no existen emociones buenas o malas, todas son necesarias
para danzar con la vida. De alguna manera son como los colores o la música. Cuando hablamos
de emociones negativas, nos referimos a aquellas cuya experimentación en nuestro cuerpo,
nuestros pensamientos, suele restringirnos en nuestra capacidad para hacer algo; las emociones
positivas, por el contrario, son aquellas a partir de las que experimentamos expansión, ampliando
nuestro repertorio de acciones.
Rol de las emociones positivas

Las emociones positivas refieren a un conjunto de emociones que tienen la característica de


generar estados subjetivos agradables.

Hoy sabemos que las emociones positivas nos ayudan a transformarnos para mejor. La ciencia
nos revela que las emociones modifican nuestro esquema celular, y con esto también la escritura
de nuestro ADN (Fredrickson, 2009).

En 1998, Bárbara Fredickson publica un artículo sobre la importancia del rol de las emociones
positivas, valiéndose de grandes aportes como los de Paul Ekman y otros. Allí, básicamente
postula que nuestro foco de atención se centra fundamentalmente en aquello que nos permite
asegurar nuestra supervivencia. Sin embargo, lo que las emociones positivas nos traen es un
complemento, ampliando nuestra atención, en opción a lo que nos traen las emociones negativas,
como el miedo, por ejemplo. Las emociones positivas suelen tener una atracción menor, se
experimentan como más cortas o de menor duración en comparación con las emociones
negativas. La tendencia a prestar mayor atención a situaciones menos agradables está más
presente en nosotros que aquellas más agradables. Si por ejemplo estuviéramos en una sala de
espera de un consultorio médico, con música de fondo agradable, en un momento, esta dejará de
experimentarse como agradable porque perdió la novedad, pero si de pronto en un consultorio se
escucha a una persona expresar dolor, tendremos mayor tendencia a enfocarnos en aquella
situación. Será más sencillo que algo molesto logre captar nuestra atención con potencia y mayor
actividad de alerta que algo agradable. Aunque las emociones positivas están ligeramente más
presentes que las negativas, no son tan intensas en su experimentación. Se postula así la teoría
de la ampliación y construcción emocional.

La ampliación significa que en el momento en el que se experimenta una emoción positiva, se


amplía nuestra capacidad de atención, se amplían recursos cognitivos, solemos observar más
cosas, ya que establecen mayores conexiones de alto nivel, incorporando más conceptos, ideas,
etc., y percibiendo cosas positivas similares. En el ámbito de la conducta, se amplía el repertorio
de cosas prosociales que podemos hacer. El efecto inmediato que provoca una experiencia
agradable hace que se disuelvan los efectos fisiológicos experimentados de una emoción
negativa (Fredrickson, 2009).
La construcción a largo plazo: experimentar emociones positivas permite experimentar
expansión de nuestra conciencia, lo que nos ayuda a modificar quiénes seremos en el futuro
próximo. Vale distinguir aquí que no es lo mismo que reducir emociones negativas.
Lo que nos sugiere esta última acotación es que claramente si aumentamos nuestra dieta de
experiencias positivas, nuestros hábitos tenderán a cambiar. Esto equivale al esfuerzo de
modificar un estilo de vida, en igual dimensión que cuando incorporamos a nuestra vida el
ejercicio o el cambio de una dieta saludable. Implica esfuerzo y continuidad. Tanto como modificar
los hábitos para bajar el colesterol, por ejemplo.

Supone aumentar la cantidad de emociones positivas, no a costa del intercambio o transposición


con las negativas, sino como herramienta para lidiar con ellas.

Las emociones positivas nos permiten experimentar bienestar en nuestras vidas, ejemplos de
ellas pueden ser la paz, la gratitud, la satisfacción, el placer, la alegría, la esperanza, la curiosidad
o el amor.
Figura 1: Ejemplo sobre meditación y cultivación de la compasión

Fuente: Fredrickson citado en Aguirre, s. f.

Personas que fueron evaluadas antes de aprender ejercicios de meditación y hasta 3 meses
posteriores. Se observa un incremento de positive emotion.

Tal como podemos observar en el gráfico, en la medida en que cada día incorporamos emociones
positivas, nuestro día es más positivo y, por lo tanto, constituye un reservorio disponible para
afrontar momentos desagradables. Un estudio realizado en personas que iniciaron aprendizaje de
meditación con ejercicios de cultivación de emoción como la compasión, al cabo de tres meses
reportaban aumento significativo de experiencias de emociones positivas, que podían expandirse
a sus relaciones interpersonales. También se observaron disminución de dolores de cabeza, de
estómago, incluyendo cambios en el músculo cardíaco a nivel del ritmo.

Al incorporar una dieta de emociones positivas, luego de tres meses, experimentaremos cambios
en nuestro bienestar, a niveles físicos, interpersonales e intrapersonales.
No se trata de levantarnos por las mañanas y de declarar que pensaremos en positivo o seremos
personas florecientes, sino de generar micromomentos positivos cada vez más frecuentes; esta
acumulación de micromomentos nos darán como resultado macromomentos positivos y con ello
la sensación de bienestar.
Las emociones positivas permiten el desarrollo de recursos físicos

Diversos estudios indican que las personas felices o que experimentan mayormente estados
agradables subjetivos poseen mejores hábitos de salud, padecen menos trastornos funcionales
como presión arterial, mejoran su sistema inmunológico, prolongan la vida.

Productividad

Tal vez la productividad sea considerada el rasgo más importante en tanto considerado una
habilidad para el trabajo. Difícil de saber qué es primero, el huevo o la gallina, si las personas que
poseen mayor satisfacción laboral, experimentan mayores emociones positivas y son más felices,
o son más felices y experimentan mayormente emociones positivas, y por ello son productivas.

Lo que no podemos desconocer es que las personas que son más felices claramente están más
satisfechas con sus trabajos que aquellas que no lo son.

Las investigaciones sugieren que cuanto mayor es la felicidad, se registra mayor productividad y
mayores ingresos.

Cuando la gente feliz se halla amenazada, no solo soporta mejor la presión, y toman mayores
precauciones sobre su salud y seguridad, sino que sus emociones positivas anulan las negativas.

Lo interesante a explorar es que todos poseemos una serie de cosas que podemos controlar y
otras no, y solo podemos intervenir en aquellas en las que existe posibilidad de intervención.

Como diría Platón, “la felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es
una conquista”.
Referencias
Aguirre, M. [Marcelo Aguirre - Psicodestino]. (s. f.). LAS EMOCIONES POSITIVAS NOS
TRANSFORMAN Barbara Fredrickson [YouTube]. https://www.youtube.com/watch?
v=jRMyE5ibIuQ

Fredrickson, B. (2009). Positivity. Crown Publishers/Random House.

Pérez López, R. M., Gordillo León, F. y Grau Olivares, M. (2016). Comportamiento no verbal:
Más allá de la comunicación y el lenguaje. Ediciones Pirámide.

Seligman, M. (2011). Florecer. Editorial Océano.

Seligman, M. (2011). La auténtica felicidad. Editorial Random house.

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