BOSQUEJOS PARA GRUPOS – RED NAVARRETE
El fin de semana aprendimos cuatro verdades acerca de la
Gran Comision:
- Es un mandato que debemos obedecer.
- Es el deseo de Dios que debemos cumplir.
- Es una necesidad que debemos suplir.
- Omitir la Gran Comision es omitir la Cruz.
1. Como te calificas del 1 al 10 con respacto a la Gran
Comision?
2. Como te verias si cumplieras fielmente la Gran
Comision?
3. Que acciones concretas haras para llegar a 10?
La Gran Comisión, un Mandato de Jesús
“19Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo…”. Mateo 28.19
Hacer discípulos, es otro mandato dado por Jesús a su Iglesia,
y la manera de cumplirlo es: “ir y ganar las almas”; y después
de que sean salvas, adiestrarlas en todo lo relacionado con el
evangelio, para que puedan cumplir el propósito que Dios
tiene para sus vidas.
Jesús nos envía, pero juntamente con la comisión, nos da las
herramientas para cumplirla.
Es al ir que las herramientas espirituales se activan.
Es al ir que las señales nos seguirán.
Es al ir que empezamos a vivir en lo sobrenatural.
¿Cuáles son las herramientas que nos dio Jesús para “Ir”, y
qué ocurrirá en el camino?
1. Jesús nos dio la autoridad.
“18Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra”. Mateo 28.18
En estos dos versos, vemos que cuando Jesús resucita, recibe
toda la potestad, la autoridad, y que inmediatamente, nos las
entrega a nosotros los creyentes.
“19He aquí os doy potestad de hollar serpientes y
escorpiones…”. Lucas 10.19
Autoridad viene de la palabra griega “exousía”, que significa
derecho legal delegado para hacer lo que Él nos mandó. Jesús
nos delegó su autoridad y nos dio el derecho legal de usar su
nombre, de hablar acerca del evangelio, de echar fuera
demonios y sanar a los enfermos. Usted y yo tenemos la
autoridad.
2. Jesús nos dio el mensaje.
“46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo
padeciera y resucitara de los muertos al tercer día…”. Lucas
24.46
El mensaje que Jesús nos dio consta de dos partes:
Crucifixión, muerte y resurrección de Jesús (lo que Jesus hizo).
Arrepentimiento para el perdón de pecados (lo que el hombre
debe hacer).
Debemos decirle al impío que es pecador y que necesita
arrepentirse de todos sus pecados, que ha ofendido a Dios, y
debe cambiar su manera de pensar y de actuar.
La única manera para que la convicción del Espíritu Santo
venga sobre una persona, es decirle que es pecador. El
Espíritu Santo le traerá la convicción a su interior.
3. Jesús nos dio el poder.
“8…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros
el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” Hechos 1.8
La palabra poder en el griego es “dúnamis”, que significa la
habilidad para llevar a cabo lo que se nos envió a hacer.
El proposito de recibir su poder, es para ser sus testigos y
para cumplir la Gran Comision.
En nuestras fuerzas seria imposible porque nosotros no
tenemos poder para convencer ni para salvar. Es el Espiritu
Santo quien convence y es Cristo quien salva.
Juan 16:8 Reina Valera Actualizada “Cuando él venga,
convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.
Si miramos nuestras capacidades para hacer la Gran
Comision, nos vamos a debilitar; pero si miramos el poder de
Dios en nosotros nos vamos a envalentonar.
La Gran Comision no es en nuestras fuerzas, sino en el poder
de Dios.
4. Jesús nos dio las señales.
“17Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre
echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas…” Marcos
16.17
El Señor nos dio las señales para confirmar que su evangelio
es la verdad, y que estas verdades nos siguen para poder
demostrar su poder.
Marcos 16:20 Reina Valera Contemporánea
“Ellos salieron entonces y predicaron por todas partes, y el
Señor los ayudaba confirmando la palabra con las señales que
la acompañaban”.
Cuando hacemos la Gran Comision, Dios nos respalda con
señales.
El problema es que muchos no se atreven a orar por los
enfermos o por milagros. Debemos aprovechar toda
oportunidad para pedir a los no creyentes que nos permitan
orar por ellos.