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Texto Final - ¿Qué Es La Pedagogía

En el texto se presenta un recorrido conceptual de lo que es la pedagogía según autores importantes en el campo.

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¿Qué es la pedagogía?

Gabriela María Lemus Vanegas


Evelyn Solanyelht Velásquez Contreras

Liliana Saavedra Rey

Universidad Pedagógica Nacional


Facultad De Educación
Pregrado En Pedagogía
Introducción a la pedagogía
Bogotá D.C
1

La pedagogía, ha sido frecuentemente malinterpretada y reducida a concepciones limitantes,


como el arte de enseñar a los niños, ser un animador educativo o tener paciencia infinita.
Estas visiones simplistas, la confunden con la pedagogía infantil o la asocian exclusivamente
con métodos divertidos y estrategias de enseñanza. Sin embargo, la pedagogía es mucho más
que eso; es una ciencia compleja que estudia la educación y la formación integral del ser
humano. Para comprender mejor su verdadero alcance y evolución, es necesario explorar y
definir este concepto desde diferentes perspectivas teóricas, considerando los aportes de
autores influyentes, como: Francine Best, Alexander Hincapié, Diego Cossío, Laura Giraldo,
Friedrich Herbart, Emmanuel Kant, Ricardo Nassif, Bernard Charlot, Philippe Meirieu y
Liliana Saavedra y Sneider Saavedra.

A lo largo de la historia, la pedagogía ha evolucionado y se ha adaptado a los cambios


sociales, culturales y educativos. En sus orígenes, la pedagogía está profundamente
influenciada por la tradición germana y se encuentra intrínsecamente ligada al concepto de
“Bildung” (formación), la pedagogía no sólo instruye, sino que también forma, guiando al
individuo hacia una comprensión profunda de sí mismo y del mundo. Este enfoque se
complementa con la didáctica, entendida como la disciplina encargada de estudiar los
procesos de enseñanza. Está tradición, se contrasta con la tradición francófona que ha
contribuido significativamente al establecimiento de las ciencias de la educación, como la
sociología, la filosofía, la historia, la psicología y la antropología de la educación. Estas
ciencias se ocupan de estudiar los fenómenos educativos desde perspectivas
interdisciplinarias, buscando entender no sólo cómo se enseña, sino también por qué y para
qué se educa.

Este contraste se amplía aún más con la tradición anglosajona, que se enfoca principalmente
en el diseño curricular como una forma de organizar los contenidos educativos. No solo
busca instruir, sino también influir en la formación ideológica de los sujetos, preparando a los
individuos para desempeñarse de manera más eficiente en la sociedad. Mientras que está
tradición busca optimizar la funcionalidad educativa, la tradición latinoamericana, se destaca
por la influencia de la pedagogía crítica de Paulo Freire, quien propone una educación
popular orientada a la liberación y al empoderamiento de los oprimidos. Freire, plantea que la
educación debe ser un acto de transformación social, donde el diálogo y la concientización
son herramientas fundamentales para cuestionar y cambiar las estructuras de poder existentes.
2

Explorando más a fondo estás transformaciones, Francine Best, una destacada teórica en el
campo de la educación, analiza en su obra “los avatares de la palabra pedagogía”, cómo ha
cambiado el concepto de pedagogía a lo largo del tiempo. Best, sostiene que la pedagogía
puede ser comprendida como "la ciencia y el arte de la educación" (Best, 1988, pág 163).
Esta matización es crucial, ya que, sugiere que la pedagogía no debe entenderse únicamente
como la aplicación de métodos educativos, sino como una disciplina teórica con fundamentos
sólidos que guían la práctica educativa.

En la antigüedad, el término hacía referencia al arte de guiar al niño hacia el saber y la


ciudadanía adulta. Sin embargo, con la institucionalización de las ciencias de la educación, la
pedagogía comenzó a ser vista como una disciplina subordinada a estas ciencias, perdiendo
su autonomía y campo de acción. La autora sostiene, que esta subordinación llevó a una
confusión sobre el papel del pedagogo, quien quedó atrapado entre la práctica educativa y las
teorías provenientes de otras disciplinas. La interrupción de la psicología en el campo de la
pedagogía, desvió la atención, lo que condujo a la popularización del término
"psicopedagogía", que según Best, está mal constituido y fundamentado, ya que no considera
que la educación deba basarse en los resultados de una psicología. La pedagogía, entonces,
debe reclamar su lugar como una ciencia que no se subordina a la psicología ni a otras
disciplinas, sino que las integra en un diálogo constante para mejorar la práctica educativa.

Complementando está perspectiva, Ricardo Nassif, explora en su obra “Pedagogía General”


en el capítulo III “Naturaleza y concepto de la pedagogía”. La evolución histórica y
conceptual de la pedagogía, comenzando por su etimología. El término, que proviene del
griego, significa "conducción del niño," y el "pedagogo" originalmente era el esclavo
encargado de cuidar y guiar a los niños. Con el paso del tiempo, la pedagogía dejó de
entenderse como un acto de simple conducción, para convertirse en un ámbito de estudio y en
un sistema para regular el proceso educativo.

Aunque hubo intentos de suplantar el término por “agología” (que significa ciencia o tratado
de la conducción), Nassif, sostiene que el término “pedagogía” es irremplazable, pues integra
todos los aspectos de la educación, tanto en su forma teórica como en su aplicación práctica.
Así, la pedagogía es una ciencia que, a través de su teoría y práctica, orienta de manera
consciente el desarrollo de los seres humanos en todas sus formas y manifestaciones.
3

La educación, no es un fenómeno aislado ni limitado a ciertas etapas de la vida, forma parte


de la totalidad de la vida humana, existiendo desde el nacimiento hasta la muerte y
manifestándose como una influencia intencionada que, además, está arraigada en una realidad
social, cultural e histórica. En este contexto, Nassif establece una relación entre la educación
y el arte. Define el arte como toda actividad humana que genera algo, así como también un
conjunto de reglas y procedimientos que permiten alcanzar un resultado estético o funcional.
Además, considera que el arte puede entenderse como expresión, como ciencia de lo bello o
como la producción de una obra bella que invita a ser comprendida y contemplada. Sin
embargo, aclara que, aunque el arte tiene un papel relevante en el ámbito educativo, la
pedagogía misma no es un arte, ya que esta disciplina no se limita a crear, sino a estudiar y
orientar el proceso educativo en su totalidad.

La educación sí puede entenderse como un arte, pues implica un acto creativo que busca
formar al individuo. A diferencia del artista, cuyo propósito es crear y reflejar belleza en su
obra, el educador trabaja con seres vivos dotados de personalidad y espiritualidad. Además,
su labor no se limita a la estética, sino que busca incorporar valores culturales, políticos,
filosóficos y científicos en sus estudiantes, quienes desarrollan su identidad y valores a partir
de sus experiencias educativas. De esta manera, la educación es un arte, en el sentido de que
requiere una intención y una técnica específica para moldear el carácter y el espíritu del
individuo.

El autor describe tres etapas en la evolución de la pedagogía. La primera es la etapa


precientífica, en la que la pedagogía no existía aún como un conocimiento independiente y
unificado. Le sigue la etapa científico-natural, que comienza en el siglo XVII y se consolida
con autores como Herbart y Comenio que se enfocaron en la didáctica y en los métodos de
instrucción. La tercera y última etapa es la científico-espiritual, en la que la pedagogía
adquiere autonomía y se orienta hacia las ciencias del espíritu, desarrollando un enfoque
basado en principios humanistas. Además infiere, en que la pedagogía no debe entenderse
únicamente como una técnica, sino como una teoría, una reflexión profunda y un
conocimiento sistemático sobre los hechos y procesos educativos.
4

En el capítulo IV titulado "La Pedagogía y las otras ciencias", Nassif explora, cómo la
pedagogía se relaciona con distintas disciplinas científicas y defiende que, aunque esta
relación es fundamental para su desarrollo, la pedagogía mantiene una identidad autónoma.
No existe de manera aislada y mantiene relaciones estrechas con diversas disciplinas que le
brindan perspectivas y conocimientos para entender y explicar la vida educativa. Estas
relaciones son esenciales para que la pedagogía se nutra de los conocimientos de otras
disciplinas sin perder su propósito y enfoques únicos.

Entre estas ciencias auxiliares, Nassif, menciona primero la biología, señalando que es la
primera ciencia con la que se relaciona la pedagogía. La biología proporciona información
crucial sobre el desarrollo físico y las etapas de crecimiento humano, lo que permite a los
educadores diseñar prácticas pedagógicas acordes con las características biológicas de cada
etapa. La psicología es otra ciencia, clave, pues permite a la pedagogía diseñar métodos que
respondan a las necesidades mentales y emocionales de los estudiantes, optimizando su
aprendizaje y favoreciendo un desarrollo integral. Esta ciencia proporciona una comprensión
más profunda del individuo, ayudando a construir una educación que no solo atienda las
capacidades intelectuales, sino también las afectivas y emocionales.

La sociología, que se encarga del estudio de la realidad social, es la tercera ciencia que se
conecta con la pedagogía. Esta relación permite a la pedagogía tener en cuenta el contexto
social y cultural en el que se desarrollan los estudiantes. La filosofía, por último, brinda a la
pedagogía la reflexión sobre el sentido y los valores que orientan su práctica, proporcionando
una guía para que el educador defina los objetivos y principios morales que desea promover
en los estudiantes. La filosofía invita a la pedagogía a cuestionarse sobre la naturaleza
humana y el ideal de formación que persigue, guiando sus prácticas hacia el desarrollo
integral y ético de los individuos.

Nassif advierte, sobre los peligros de enfoques reduccionistas, que intentan explicar la
pedagogía desde una sola disciplina. Los llama "biologismo", "psicologismo",
"sociologismo" y "filosofismo". Cada uno de estos "ismos" representa una tendencia a reducir
la pedagogía a una sola dimensión: el biologismo pedagógico reduce la educación a un
proceso de configuración biológica y, por consiguiente, hace de la pedagogía una rama de la
biología. De forma similar, el psicologismo, el sociologismo y el filosofismo subordinan la
pedagogía a sus respectivos campos. El autor, afirma que la pedagogía no tiene contenido
propio, pero tiene un objeto propio, que es el acto educativo, lo que le otorga un carácter
5

único que la distingue de otras ciencias. Aunque se enriquece de conocimientos externos, la


pedagogía los adapta a sus propósitos de guiar y formar integralmente al ser humano. Su
misión, entonces, es integrar de manera equilibrada estas perspectivas, manteniéndose
autónoma y fiel a sus objetivos de formación y desarrollo integral.

Otro capítulo importante es el VIII “Los problemas previos de la pedagogía” ya que, Nassif,
aborda cuestiones esenciales para la pedagogía, fundamentales para comprender y aplicar
eficazmente esta disciplina. Examina temas cruciales que todo educador y teórico deben
considerar al analizar el fenómeno educativo, tales como el concepto de educación, su
posibilidad, límites, legitimidad y necesidad.

La pedagogía no puede desarrollarse sin un concepto claro de educación que establezca su


sentido y objetivos. Este concepto enfrenta un conflicto entre dos perspectivas: la corriente
normativista, que define la educación como una actividad con fines morales y sociales
específicos, y la corriente descriptivista, que la percibe como un fenómeno cultural y social
sin una finalidad predeterminada. El problema de la posibilidad de la educación, explora la
capacidad del ser humano para recibir y transformarse a través de ella, introduciendo el
concepto de "educatividad": la disposición natural para ser educado y la capacidad de
construir nuevas estructuras mentales. La educatividad, se presenta de dos formas principales:
la individual, vinculada a las características propias del individuo, y la histórica, influenciada
por el contexto social y temporal del proceso educativo.

Sobre los límites de la educación, se indaga hasta dónde puede la educación transformar al
individuo. Existen tres posiciones al respecto: el pesimismo educativo, que considera limitada
la capacidad de la educación para cambiar al individuo debido a factores inherentes al ser
humano; el optimismo ocasional, que sugiere que, en condiciones favorables, la educación
puede tener un gran impacto en el desarrollo del educando; y el optimismo moderado, que
reconoce un equilibrio entre los límites impuestos por la subjetividad del educando y los
objetivos específicos del proceso educativo. La legitimidad de la educación aborda el derecho
y deber de educar, considerando aspectos científicos, morales y legales. La legitimidad se
basa en la autoridad del educador y en la autonomía del educando, de manera que el proceso
educativo no solo implica la transmisión de conocimientos, sino también el respeto por la
autodeterminación y las aspiraciones personales del educando.
6

Finalmente, la necesidad de la educación se vincula con su función vital y social. La


educación no sólo es legítima, sino también indispensable para el desarrollo del individuo y
la cohesión social. Se concibe como un poder que permite a cada persona integrarse y
contribuir al desarrollo colectivo, sin perder su individualidad. La necesidad educativa
supone reconocer que cada individuo tiene el derecho y la capacidad de formarse a sí mismo
en sintonía con los valores sociales. Los problemas fundamentales de la educación revelan la
complejidad inherente al proceso educativo y la necesidad de un enfoque teórico sólido para
abordarlos. Cada uno de estos problemas, el concepto de educación, su posibilidad, límites,
legitimidad y necesidad, plantean interrogantes profundas sobre el rol de la educación en la
formación del individuo y su impacto en la sociedad. La resolución de estas cuestiones dota a
la pedagogía de una base teórica sólida, desde la cual definir su campo de acción y su
impacto social.

Desde la perspectiva de Hincapié, Cossío y Giraldo, en su obra "Fundamentación preliminar


de la pedagogía como campo disciplinar y profesional". La pedagogía no puede ser
comprendida sin hacer referencia a su historicidad, ya que su desarrollo ha estado marcado
por el contexto social y cultural en el que ha sido practicada. Los autores identifican tres
corrientes principales en la historia de la pedagogía alemana: la pedagogía de la ciencia del
espíritu, la pedagogía empírica o experimental y la pedagogía crítica. La pedagogía de la
ciencia del espíritu, se origina en la década de 1920, busca comprender la educación y la
formación desde una perspectiva humanista e histórica, alejándose del método de las ciencias
naturales.

La pedagogía empírica o experimental, consolidada en 1969, intenta llenar los vacíos de la


pedagogía de la ciencia del espíritu aplicando métodos de las ciencias naturales a la
enseñanza. Este enfoque promueve una visión más objetiva y cuantificable de la educación,
basada en la experimentación y la medición de resultados. Finalmente, la pedagogía crítica,
que surge en la década de 1960, se orienta hacia la emancipación y la libertad del ser
humano. Esta corriente cuestiona las estructuras de poder y las prácticas educativas
tradicionales, proponiendo una educación que fomente la autonomía y la capacidad crítica del
individuo. Los autores destacan que la pedagogía es una disciplina que abarca teorías y
conceptos relacionados con la educación y la formación, y que adquiere un carácter
profesional cuando formaliza las prácticas educativas en los sistemas nacionales de
educación.
7

Dentro de este recorrido histórico, la influencia de pensadores como Kant y Herbart han sido
fundamentales en la consolidación de la pedagogía como disciplina científica. Kant, concibe
la pedagogía como el estudio de la educación, “La educación tiene que ver con los cuidados,
la disciplina, la instrucción y la civilidad”. (Hincapie, Cossío y Giraldo, 2023. P.11). Estos
elementos son fundamentales para el desarrollo de un ser humano autónomo y ético.
Entendiendo que la educación debe formar individuos capaces de vivir en libertad y
gobernarse a sí mismos.

Kant argumentó que la educación debía basarse en la razón y no en la mera costumbre o


tradición. Dividió la educación en la disciplina, un componente "negativo" para controlar los
impulsos animales, y la parte "positiva" la cultura, que abarca la instrucción y la enseñanza.
Abogó por una educación que fomentara la autonomía de juicio, enseñando a pensar en vez
de inculcar pensamientos preestablecidos. Consideraba esencial cultivar la moralidad desde
temprana edad, enseñando a los niños a actuar por deber y no por interés o recompensa.
Criticó la educación centrada en la prosperidad material y abogó por una formación que
preparara para un futuro mejor, un "estado mejor" de la especie humana.

El propósito de la educación es guiar al ser humano desde su estado de inmadurez hacia la


autonomía, permitiéndole ser capaz de regirse por principios racionales y no por impulsos o
deseos. Este enfoque resalta la importancia de la disciplina, el cultivo, la civilización y, sobre
todo, la moralización, como etapas esenciales del proceso educativo. “El hombre no es
naturalmente un ser moral sólo lo será cuando le dé su razón a los conceptos del deber y de la
ley”(Kant, 2003, p.88). La educación debe estar basada en la experiencia y la práctica
constante, permitiendo a los estudiantes desarrollar sus habilidades y conocimientos a través
de la reflexión sobre la acción.

Herbart, por su parte considera que la pedagogía es una ciencia que debe ser sistematizada,
vinculando la filosofía práctica y la psicología en la formación del ser humano. Su enfoque
se centra en la formabilidad, es decir, en la capacidad de formar y moldear el carácter del ser
humano. La pedagogía científica, según Herbart se ocupa del arte de la educación,
entendiendo “arte” como la suma de determinadas destrezas para alcanzar un fin” (Hincapie,
Cossío y Giraldo, 2023. p.11). Ambos autores resaltan la necesidad de un enfoque más
amplio y profundo, que combine la instrucción con la formación ética y moral del individuo.
8

Así mismo, los autores abordan el propósito de la pedagogía, su campo disciplinar y


profesional. La pedagogía busca orientar el proceso educativo a partir de la comprensión de
la realidad, tiene un impacto transformador en el educador, fomentando su desarrollo
personal y profesional de manera integral. Al enfrentarse a la diversidad de contextos y
necesidades educativas, los educadores son impulsados a revisar sus propios prejuicios y a
desarrollar una mayor empatía y comprensión hacia las realidades de sus estudiantes. Esta
idea se relaciona con la afirmación de Hincapié, Cossío y Giraldo (2023), quienes señalan
que el propósito de la pedagogía es aportar bases teóricas al educador para que lleve a cabo
una práctica reflexiva, donde las técnicas empleadas solo sean medios para el cumplimiento
de un fin. Por esta razón, el estudio de la pedagogía es una acción formadora del educador
mismo. No es que el educador se instruye en unos contenidos determinados para luego
transmitirlos, sino que el proceso mismo de instrucción deviene en formador de su
personalidad, por decirlo de alguna manera (P.14). Así la pedagogía impulsa al educador a
evolucionar, reflexionar, crecer y perfeccionar su práctica.

El campo disciplinar de la pedagogía, se caracteriza por la integración de múltiples discursos,


perspectivas, disciplinas y conocimientos que convergen para reflexionar y cuestionar la
práctica educativa. Este campo no se limita únicamente al acto de enseñar, sino que abarca un
análisis crítico sobre los fundamentos, metodologías y finalidades de la educación. A través
de la incorporación de enfoques de diversas disciplinas como la psicología, la sociología, la
filosofía y la historia, la pedagogía se configura como un campo complejo y dinámico, en
constante diálogo con las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas. Cómo lo
mencionan los autores “El campo disciplinar alude entonces a la interacción entre diversas
disciplinas que aportan a la fundamentación de la pedagogía. Por su parte, el campo
profesional de la pedagogía materializa el alcance científico de esta a través de instituciones,
agentes y profesionales, dado que el desarrollo de teorías, ideas, conceptos, proposiciones,
además de la clarificación de principios de la praxis, coadyuva a la actividad autorreflexiva
del educador” (Hincapie, Cossío y Giraldo, 2023. p.16-17).

En este mismo contexto, Philippe Meirieu, un reconocido pedagogo Francés, en la


conferencia “¿Qué pedagogía para este tiempo?”, propone una reflexión sobre la necesidad
de una pedagogía adaptada a los desafíos contemporáneos. Meirieu sostiene, que la
pedagogía debe ser vista como un proceso integral que fomente el desarrollo humano en
todas sus dimensiones, no solo en el ámbito académico, sino también en el emocional, social
y ético. Su enfoque pone énfasis en la relación asimétrica pero temporal entre el educador y
9

el educando, una relación que debe facilitar el crecimiento del individuo a través de la
autonomía y la experimentación.

Meirieu, critica la excesiva centralización del aprendizaje en la memorización de contenidos,


abogando por un enfoque en el que los estudiantes puedan descubrir y experimentar por sí
mismos. Este enfoque, destaca la importancia de la reflexión crítica, tanto por parte de los
estudiantes como de los educadores, para enfrentar los desafíos del mundo moderno. En línea
con esto, propone que los estudiantes, al final de cada secuencia de aprendizaje, escriban un
"cuaderno de descubrimientos", donde plasman con sus propias palabras lo aprendido,
fortaleciendo así su capacidad de reflexión y síntesis.

En la actualidad, la pedagogía enfrenta nuevos desafíos, en un mundo caracterizado por la


cultura de consumo y la satisfacción inmediata de deseos. Bernard Charlot, en su obra "El ser
humano es una aventura. Por una antropopedagogía contemporánea", plantea que la
pedagogía ha sido históricamente una respuesta a la representación que la sociedad tiene del
ser humano. Afirma que "la pedagogía, a lo largo de la historia, ha ofrecido diversas
respuestas basadas en una representación determinada del ser humano" (Charlot, 2023, p.3).
Esta reflexión implica que la pedagogía no puede desvincularse de los contextos culturales y
sociales en los que se desarrolla, ya que sus objetivos y métodos varían en función de las
expectativas que una sociedad tiene sobre la educación y la formación del individuo.

Un concepto clave en el pensamiento de Charlot es la idea de la "ecuación pedagógica


fundamental: Aprender = Actividad intelectual + Sentido + Placer" (Charlot,2023, pág 7).
Con ello, destaca la importancia de que el aprendizaje no sea percibido únicamente como un
proceso intelectual, sino también como una experiencia significativa que debe estar ligada al
placer de aprender. Desde su perspectiva, uno de los problemas de la pedagogía
contemporánea, es que muchas veces se centra en la obtención de resultados académicos y la
preparación para el mercado laboral, dejando de lado aspectos esenciales como el sentido de
la vida y la formación integral del ser humano.

En la actualidad no existe una pedagogía contemporánea única, sino más bien una
multiplicidad de enfoques que buscan responder a los desafíos del mundo moderno. Por ello,
la educación debe replantear sus métodos y objetivos para formar no solo individuos aptos
para el mercado laboral, sino también ciudadanos conscientes y críticos, que se autogobiernan
así mismos y no queden inmersos en el plano de lo neoliberal. Además, Charlot introduce la
idea de la pedagogía como una disciplina dialéctica, en la que la regulación del deseo por
10

medio de la norma juega un papel fundamental. En su análisis, el deseo ha ganado


legitimidad en la sociedad contemporánea, lo que ha disminuido la capacidad de la pedagogía
para regularlo de manera efectiva. Esto ha generado una tensión entre el aprendizaje
significativo y las demandas utilitarias del sistema educativo actual, lo cual constituye uno de
los mayores desafíos para la pedagogía en la actualidad.

Saavedra, Saavedra en el texto titulado “Antropología pedagógica: de las imágenes del


hombre a la búsqueda de sentido” señalan que la educación, es un proceso permanente de
formación y de crecimiento de las personas en un contexto determinado. Desde esta
perspectiva, la pedagogía se erige como el ámbito donde la educación adquiere su plena
dimensión significativa y epistemológica, estructurando su discurso con una lógica
profesional. Los autores, sitúan en su texto a otros pensadores para ampliar sus postulados.
En palabras de Durkheim, mantener despierta la educación mediante la reflexión evita que
esta se reduzca a un automatismo inmutable. Runge, advierte que, sin reflexión pedagógica,
los métodos didácticos se tornan acríticos y susceptibles de reproducir las urgencias sesgadas
de una época. Por tanto, la pedagogía reflexiona sobre los procesos educativos, interroga su
naturaleza y funciones para fortalecer la identidad profesional de los maestros, su acción
formativa y la pertinencia cultural, científica y filosófica del conocimiento que transmiten.

Zuluaga, alerta sobre la instrumentalización del saber pedagógico, señalando cómo los
discursos pedagógicos pueden volverse superficiales, moldeados según las demandas de
consumo. Noguera, identifica la proliferación de pedagogías temáticas (de la paz, el cuerpo,
la infancia, entre otras). En este panorama, la pedagogía se presenta como un campo reflexivo
sobre la educación y la cultura, con una perspectiva antropológica derivada de las ciencias del
espíritu en la tradición pedagógica alemana.

Esta tradición, ha desarrollado conceptos fundamentales como Bildung (formación) y


Erziehung (educación). Bildung enfatiza la formación como proceso de auto-realización. Por
su parte, Erziehung alude al proceso educativo en términos de socialización y adquisición
cultural. En este marco, la pedagogía alemana considera la educación una praxis que vincula
lo humano con su cultura y su imperfectibilidad intrínseca, reconociendo la formabilidad
como condición esencial del hombre.
11

La antropología pedagógica, formaliza la relación entre pensamiento pedagógico y


antropológico, enfocándose en el homo educandus, caracterizado por su apertura,
indeterminada y capacidad para configurarse. Las imágenes del hombre, como modelos
ideales o descripciones antropológicas, guían las acciones educativas, según Roth y Bollnow,
la antropología pedagógica, crítica la idealización y opta por estudiar al ser humano en su
experiencia concreta. Nohl, señala que la verdadera humanidad, se revela en la comprensión
ideal, mientras que Dienelt, describe la formación, como una necesidad espiritual para
encontrar sentido en la existencia.

La antropología pedagógica, al reflexionar sobre las mediaciones del hombre, problematiza la


formación como construcción de sentido. Esta formación, implica un proceso transformador
en el que el hombre se desborda hacia sus posibilidades existenciales a través del lenguaje,
proyectando su devenir. Según Saavedra, el sentido de la vida es dinámico y varía según las
circunstancias individuales.

Así, la antropología pedagógica actualiza de forma constante los valores humanos en relación
con las imágenes del hombre, abordando la educación y la formación como herramientas
esenciales para el desarrollo del homo educandus en su interacción con el mundo y consigo
mismo. La antropología pedagógica estudia lo que un hombre es y lo que ha de llegar a ser
entre su imagen predeterminada y su existencia particular entre su ser y sentido. Esta
disciplina consolida su carácter integrador entre pedagogía, filosofía y cultura, destacando la
capacidad del ser humano para encontrar y crear sentido en su existencia.
12

Conclusión

Estos autores ofrecen una variedad de perspectivas sobre la pedagogía, desde la teoría y la
ciencia hasta cómo se puede usar en contextos sociales y culturales particulares. La
pedagogía, es un campo en constante transformación que requiere una reflexión crítica y
fundamentada para abordar los desafíos de la educación contemporánea. No solo es una
disciplina teórica, sino también una disciplina que se enfoca en la acción, con el objetivo de
mejorar la educación y empoderar a los estudiantes para que sean artífices de su propio
futuro.

La pedagogía, es un campo dinámico que ha cambiado a lo largo del tiempo y refleja las
tensiones entre el deseo y la norma. En la actualidad, enfrenta el desafío de adaptarse a un
mundo en constante cambio donde la educación debe ser vista como un proceso integral que
fomente el desarrollo humano en todas sus dimensiones, en lugar de limitarse a obtener
buenos resultados académicos. Por lo tanto, la pedagogía moderna requiere una reflexión
profunda sobre lo que significa ser humano y cómo la educación puede contribuir a un futuro
en el que todos tengan la oportunidad de participar plenamente en la aventura de la vida.

En definitiva, la Pedagogía es la ciencia que estudia la educación y la formación del ser


humano, produciendo en él efectos significativos como el desarrollo del carácter y la
autonomía, permitiéndole alcanzar lo que aún no es. El pedagogo, como teórico, se dedica a
reflexionar sobre las teorías de la enseñanza, la educación, la formación y la misma
pedagogía, así como sobre su campo de acción. Este concepto ha recorrido un largo camino
de transformación y adaptación a lo largo de la historia. Su esencia “no reside en los métodos
que emplea, sino más bien en las razones teóricas mediante las cuales encuentra esos
métodos, los juzga y los coordina” (Best, 1988. p.163). A través de su evolución, la
pedagogía ha integrado enfoques humanistas, científicos y críticos, buscando no solo la
transmisión de conocimientos, sino también la formación de individuos éticos, autónomos y
comprometidos con la sociedad. La pedagogía, en última instancia, es un proceso continuo de
humanización, que busca moldear al ser humano no solo para ser competente si es lo que se
requiere, sino para ser mejor y ser más consciente de su papel en el mundo.
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Bibliografía

● Best, F. (1988). “Los avatares de la palabra «pedagogía”. Perspectivas: Revista


Trimestral de Educación Comparada, 2, 163-172.
● Bernard, C. (S/f). “El Ser Humano Es una Aventura. Por una antropopedagogía
contemporánea”
● Hincapié-García, A., Cossio-Sepúlveda, D. L., y Giraldo-Urrego, L. M. (2023).
“Fundamentación preliminar de la pedagogía como campo disciplinar y profesional”.
Pedagogía y saberes, 59, 7–19.
● Meirieu, P. (2018). Conferencia ¿Qué pedagogía para este tiempo?
https://www.youtube.com/watch?v=FRuGKYV2NTY
● NASSIF, R (1975). Pedagogía General. Madrid: Editorial cincel
● Saavedra, L y Saavedra S (2020). Antropología Pedagógica: de las imágenes del
hombre a la búsqueda de sentido. Pedagogía Saberes (53)
● Kant, I (2003). Pedagogía. Madrid. Ediciones Akal S.A.

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