Nulidad Electoral: Causales y Principios
Nulidad Electoral: Causales y Principios
ARTÍCULO 75
1. La votación recibida en una casilla será nula cuando se acredite cualesquiera de las
siguientes causales:
...
1 Irregularidades graves
Por irregularidad, para efectos de la causal genérica en estudio, debe entenderse como
una transgresión a las normas y procedimientos constitucionales y legales.
Por regla general y normal, los actos electorales tienen el propósito de ser eficaces y
producir plenamente sus efectos, siendo la excepción lo contrario, por lo tanto, debe
privilegiarse, en la medida que lo permitan las circunstancias particulares del caso
concreto, la eficacia total del acto. Esto es, opera la presunción de validez, iuris tantum,
de los actos electorales.1
En este sentido, en virtud de proteger la voluntad del cuerpo electoral, siempre que
aparezca la duda respecto de la validez del acto electoral (por ejemplo, votación recibida
en casilla), debe resolverse a favor de la conservación del acto y no de su nulidad,
puesto que ésta debe verse como un remedio excepcional y último. Esto es así, porque la
1
Cfr. DE LA PEZA, José Luis. De las obligaciones. McGraw-Hill. México 1997, p. 135.
nulidad electoral no se establece a fin de garantizar la observacia de las formas (por
ejemplo, la inobservancia de la prelación en la sustitución de funcionarios de la mesa
directiva de casilla, cuando se invoca la causal de nulidad prevista en el inciso e) del
artículo 75 de la ley procesal electoral), sino el cumplimiento de los fines buscados
con ellas.
En materia electoral, la nulidad debe ser declarada en vicios o defectos que afecten
sustancialmente el ejercicio del voto, respecto de alguna de sus características, o alguno
de los principios rectores, lo cual constituye, por sí mismo, un perjuicio irreparable y la
existencia de una irregularidad grave y trascendente.
De esta forma, en vista la importancia de los valores protegidos por la materia electoral,
los actos electorales están revestidos de una fuerte presunción de validez, la cual admite
prueba en contrario, por lo que el principio que aplica es el de su conservación, pues el
objetivo es la preservación del fin, aun cuando hubiese irregularidades en las formas de
su realización. Esto lo ha sostenido la Sala Superior de este Tribunal Electoral en la
siguiente jurisprudencia:
2
atendiendo a una interpretación sistemática y funcional de lo dispuesto en los artículos
41, base tercera, párrafo primero y base cuarta, párrafo primero y 99 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 69, párrafo 2 del Código de la materia; 71,
párrafo 2 y 78, párrafo 1 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en
Materia Electoral; 184 y 185 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, el
principio general de derecho de conservación de los actos válidamente celebrados,
recogido en el aforismo latino lo útil no debe ser viciado por lo inútil, tiene especial
relevancia en el derecho electoral mexicano, de manera similar a lo que ocurre en otros
sistemas jurídicos, caracterizándose por los siguientes aspectos fundamentales: a) La
nulidad de la votación recibida en alguna casilla y/o de determinado cómputo y, en su
caso, de cierta elección, sólo puede actualizarse cuando se hayan acreditado plenamente
los extremos o supuestos de alguna causal prevista taxativamente en la respectiva
legislación, siempre y cuando los errores, inconsistencias, vicios de procedimiento o
irregularidades detectados sean determinantes para el resultado de la votación o
elección, y b) La nulidad respectiva no debe extender sus efectos más allá de la votación,
cómputo o elección en que se actualice la causal, a fin de evitar que se dañen los
derechos de terceros, en este caso, el ejercicio del derecho de voto activo de la mayoría
de los electores que expresaron válidamente su voto, el cual no debe ser viciado por las
irregularidades e imperfecciones menores que sean cometidas por un órgano electoral no
especializado ni profesional, conformado por ciudadanos escogidos al azar y que,
después de ser capacitados, son seleccionados como funcionarios a través de una nueva
insaculación, a fin de integrar las mesas directivas de casilla; máxime cuando tales
irregularidades o imperfecciones menores, al no ser determinantes para el resultado de la
votación o elección, efectivamente son insuficientes para acarrear la sanción anulatoria
correspondiente. En efecto, pretender que cualquier infracción de la normatividad jurídico-
electoral diera lugar a la nulidad de la votación o elección, haría nugatorio el ejercicio de
la prerrogativa ciudadana de votar en las elecciones populares y propiciaría la comisión
de todo tipo de faltas a la ley dirigidas, a impedir la participación efectiva del pueblo en la
vida democrática, la integración de la representación nacional y el acceso de los
ciudadanos al ejercicio del poder público.
Tercera Época:
Revista Justicia Electoral 1998, suplemento 2, páginas 19-20, Sala Superior, tesis
S3ELJD 01/98.
3
En este sentido, se entiende como irregularidades graves aquellas violaciones a las
normas y procedimientos que vulneren los principios rectores de la materia electoral o
las características constitucionales del voto, de tal forma que se ponga en duda la
certeza de la votación, o en otras palabras, no es clara la decisión de esa parte del
cuerpo electoral de quien quiere como su representante en los actos de soberanía.
Revista Justicia Electoral 2002, Tercera Época, suplemento 5, páginas 143-144, Sala
Superior, tesis S3EL 070/2001.
a) Universal. Significa que toda persona que cumpla con determinados requisitos
constitucionales y legales (ciudadanía, pleno ejercicio de los derechos políticos,
inscripción en el padrón electoral) puede ser su titular y ejercerlo, sin que pueda
obstaculizarse por cuestiones de raza, sexo, religión, ingresos, educación, clase social,
entre otras limitaciones.
2
PÉREZ ROYO, Javier. Curso de derecho constitucional. Marcial Pons. España 1998. pp 388 y 398.
4
b) Libre. Identificado con el principio de la libertad de elección, implica la prohibición de
cualquier tipo de presión o coacción en el proceso de formación de la voluntad y emisión
del voto por el ciudadano.3
c) Secreto. Este principio exige que la decisión del elector, en forma de emisión del voto
(por lo general, mediante una marca en una boleta electoral), no sea conocido por otros.
Por tanto, tutela las garantías materiales en las que debe ejercerse el sufragio,
procurando evitar la publicidad del voto.4
d) Directo. Supone que el cuerpo electoral sea el que elija a los representantes de
elección popular. Implica la prohibición de los sistemas de elección indirecta, en los
cuales el votante no elegía a sus representantes, sino a intermediarios, que formando
colegios electorales, designaban a aquéllos.
3
Idem.
4
Idem.
5
Citado por GALVÁN RIVERA, Flavio. Derecho Procesal Electoral Mexicano. McGraw-Hill. México 1997,
p. 71.
5
b) Legalidad. La legalidad implica que todo acto de la autoridad electoral, administrativa
o jurisdiccional, debe encontrarse fundado y motivado en una norma en sentido material
(general, abstracta e impersonal) expedida con anterioridad a los hechos sujetos a
estudio. En este sentido, para el ejercicio de las atribuciones y el desempeño de las
funciones que tiene encomendadas las autoridades electorales, se deben observar
escrupulosamente el mandato constitucional que las delimita, los tratados internacionales
aplicables a la materia y las disposiciones legales que las reglamentan.
Dicho principio consiste en que "los actos de las autoridades necesariamente deben estar
apegados a derecho, pero entendido este último concepto no de manera restrictiva, en
sentido formal, sino entendiendo el concepto de manera más amplia, apreciándolo
únicamente desde el punto de vista material, esto es, simplemente como norma general,
abstracta e impersonal, quedando comprendido en él, las leyes, su interpretación e
integración, los reglamentos, los principios generales del derecho, los acuerdos de
observancia general, y específicamente los demás principios rectores de la materia de
que se trate... El principio de legalidad hace referencia a que los actos de las
autoridades tengan apoyo no sólo en la literalidad de las leyes positivas vigentes,
sino también en los demás elementos con que se forma el sistema jurídico rector
de la función pública de que se trate, como es la interpretación e integración de
leyes, en los reglamentos administrativos, en los acuerdos generales de los
organismos facultados para hacerlos, en los principios generales del derecho,
siempre que no contraríen una disposición legal expresa, y en los principios
rectores del área de que se trate, en el caso de la materia electoral. En este punto
debe precisarse qué se entiende por facultad expresa, y su diferenciación de la
literalidad. `Expresa y literalmente no son palabras sinónimas; pues la primera significa
sólo que existe la intención manifiesta del legislador, mientras que la segunda exige que
esa intención se consigne en la fórmula literal determinada. Expresa es la exclusión de la
ambigüedad en la voluntad del legislador que puede ser reconocida no sólo en las
palabras de un artículo de la ley, sino por el sentido dominante de ella, sus motivos y
propósitos. Mientras que literal es la exclusión de la ambigüedad en las palabras'. Por
tanto, las facultades expresas de las autoridades se pueden advertir de la pura literalidad
6
de las normas, o bien, a través de la interpretación de éstas, mediante el uso de los
métodos jurídicos autorizados a ese efecto, o en los principios generales del derecho o
específicos del área de que se trate, que estén admitidos en el sistema, los cuales
también forman parte de la normatividad".6
6
Voto particular que formulan los Magistrados Leonel Castillo González, Eloy Fuentes Cerda y Mauro
Miguel Reyes Zapata, en el expediente SUP-RAP-009/97, visible en Justicia Electoral, suplemento
especial No. 1. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1999, pp. 45-47.
7
José Fernando Franco González Salas, citado por GALVÁN RIVERA, Flavio. Derecho Procesal
Electoral Mexicano. McGraw-Hill. México 1997, p. 74.
8
Consideraciones sobre los principios y valores tutelados por el derecho electoral federal mexicano en
Justicia Electoral, No. 9. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1997,
p. 105.
7
los acontecimientos y no a interpretaciones subjetivas ni inducidas de los hechos, a lo
que quisieran que fueran".9
Ahora bien, el inciso k) del artículo 75 de la ley general, establece las causas por las
cuales debe dejarse sin efectos la votación recibida en una casilla, por considerarse que
existe una irregularidad de tal magnitud que pone en duda el sentido de la decisión del
electorado, ya que se ha violentado alguna de las características del voto o cualquiera de
los principios rectores de la materia electoral, bienes jurídicos constitucionalmente
tutelados.
2 No reparables
Otro de los requisitos para que proceda la nulidad de votación recibida en casilla por la
causal prevista en el inciso k) del artículo 75 de la ley procesal electoral, es necesario
que las irregularidades no hubiesen sido subsanadas en la misma jornada electoral o
en las actas de escrutinio y cómputo.
El Título Tercero del Libro Quinto en relación con el articulo 174, párrafo 4 del Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece como jornada electoral,
aquella que inicia a las 8:00 horas del primer domingo de julio del año de la elección y
concluye con la clausura de la casilla.
9
Voto particular que formulan los Magistrados Leonel Castillo González, Eloy Fuentes Cerda y Mauro
Miguel Reyes Zapata, en el expediente SUP-RAP-009/97, visible en Justicia Electoral, suplemento
especial No. 1. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1999, pp. 45-47.
8
Tal y como lo señala el artículo 227 el escrutinio y cómputo es el procedimiento por el cual
se determina:
Un concepto relacionado con la gravedad de las irregularidades hechas valer, es que los
mismos sean determinantes para el resultado de la votación que se pretende sea
anulada. En este sentido, el concepto de determinancia puede ser analizado desde dos
puntos de vista:
9
casilla. Este parámetro sirve para compararlo con la diferencia existente, también en
votos, entre las posiciones primera y segunda que ocuparon los partidos políticos o
coaliciones en la votación de la casilla impugnada; y
En consecuencia:
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vulneración a los principios rectores de la materia, y siempre que la irregularidad
invocada sea manifiesta y fehacientemente acreditada, debe anularse la votación.
Por otro lado, debe considerarse que la mayoría de los actos que generan la irregularidad
o inconsistencia son realizados por la mesa directiva de casilla, la cual se forma por
ciudadanos seleccionados al azar y que, después de ser capacitados, son designados
como funcionarios, por lo que puede decirse que no se trata de un órgano profesional, ni
especializado, cuya actuación se presume de buena fe, pero por su inexperiencia llega a
cometer irregularidades menores.
Por otro lado, debe tenerse en cuenta que el código electoral establece procedimientos
que requieren de un conocimiento especializado de la materia, además de complicados,
que no pueden entenderse y aplicarse de manera estricta. Por lo tanto, razonar en el
sentido de que cualquier infracción a la normatividad aplicable trae como consecuencia la
nulidad de la votación, y en su caso de la elección, cuando existe la convicción en el
órgano jurisdiccional de cuál fue el sentido de la decisión del electorado, en cuanto a
quien escogen como su representante en los actos de soberanía, es decir, en la certeza
de la votación, podría llevar al extremo de que el derecho político-electoral de votar se
haga nugatorio en su ejercicio, pues sería suficiente cualquier falta por pequeña que ésta
fuera para dejar sin efectos dicha decisión o, en su caso, la votación recibida en una
casilla.
Es importante dejar claro que los hechos que se hagan valer para actualizar esta causal
de nulidad, tienen de ser de naturaleza diversa a los que podrían encuadrar en las
causales específicas previstas en el mismo artículo 75 de la Ley General del Sistema
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de Medios de Impugnación en Materia Electoral. La causal genérica está conformada
por elementos, circunstancias y requisitos específicos que la distinguen de las demás.
Tercera Época:
Ahora bien, como su naturaleza es la protección de los elementos constitutivos del voto
y de los principios rectores de la materia, como ya se observo, abarca violaciones
ocurridas antes, durante o después de la jornada electoral, pero cuyos efectos inciden
de tal forma que impidieron que la voluntad del electorado de la casilla se manifestara
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viciada. Por ende, para declararla es posible que se tomen en cuenta hechos que por si
solo no son suficientes para acreditarla, pero que en su conjunto pudiesen crear la
convicción de la vulneración de la certeza de la votación.
5 Medios de prueba
2. Hojas de incidentes;
2. Confesionales y testimoniales;
Como se acaba de señalar, si existiesen varios hechos que por sí solos no son
suficientes para acreditar la violación a la certeza de la elección, que no es otra cosa
que la vulneración de la voluntad del electorado, pero que en su conjunto permiten
configurar la prueba presuncional debe de anularse la votación. En efecto, cada uno de
los hechos alegados son indicios de que existieron una serie de irregularidades que al
ser contrarias a las características del voto o a los principios rectores de la materia,
vician la emisión de la voluntad popular.
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la existencia de otro no percibido. La doctrina señala a los indicios como pruebas
simiplenas, toda vez que ellas no son el hecho jurídico relevante, pero permiten inferirlo.
Los requisitos para que procediese la nulidad bajo este tenor son:
a) Cada uno de los hechos que constituyen los indicios, estén plenamente acreditados;
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