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Nulidad Electoral: Causales y Principios

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CAUSAL GENÉRICA DE NULIDAD DE VOTACIÓN RECIBIDA EN CASILLA

Lic. Víctor Manuel Rosas Leal

Al respecto el inciso k) del artículo 75 de la Ley General del Sistema de Medios de


Impugnación en Materia Electoral señala:

ARTÍCULO 75

1. La votación recibida en una casilla será nula cuando se acredite cualesquiera de las
siguientes causales:

...

k) Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la


jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan
en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma.

La causal prevista en el inciso de referencia consiste en anular la votación recibida en


una casilla cuando existan irregularidades graves, plenamente acreditadas y no
reparables durante la jornada electoral o en el acta de escrutinio y computo que, en
forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para su
resultado.

1 Irregularidades graves

Por irregularidad, para efectos de la causal genérica en estudio, debe entenderse como
una transgresión a las normas y procedimientos constitucionales y legales.

Por regla general y normal, los actos electorales tienen el propósito de ser eficaces y
producir plenamente sus efectos, siendo la excepción lo contrario, por lo tanto, debe
privilegiarse, en la medida que lo permitan las circunstancias particulares del caso
concreto, la eficacia total del acto. Esto es, opera la presunción de validez, iuris tantum,
de los actos electorales.1

En este sentido, en virtud de proteger la voluntad del cuerpo electoral, siempre que
aparezca la duda respecto de la validez del acto electoral (por ejemplo, votación recibida
en casilla), debe resolverse a favor de la conservación del acto y no de su nulidad,
puesto que ésta debe verse como un remedio excepcional y último. Esto es así, porque la

1
Cfr. DE LA PEZA, José Luis. De las obligaciones. McGraw-Hill. México 1997, p. 135.
nulidad electoral no se establece a fin de garantizar la observacia de las formas (por
ejemplo, la inobservancia de la prelación en la sustitución de funcionarios de la mesa
directiva de casilla, cuando se invoca la causal de nulidad prevista en el inciso e) del
artículo 75 de la ley procesal electoral), sino el cumplimiento de los fines buscados
con ellas.

Una consecuencia de las causales específicas de nulidad de votación consiste en que la


interpretación de cada uno de los supuestos normativos que las contienen debe llevarse
a cabo de manera restrictiva, sin admitirse una aplicación analógica, con el objetivo de
preservar su eficacia frente a su anulación. Lo cual no implica que los únicos casos de
nulidad sean los previstos en la ley secundaria, ya que cualquier hecho que no encuadre
en cualquiera de los supuestos previstos en los incisos a) al j) del artículo 75 de la ley,
podrá ser impugnado a través de la causal genérica.

En materia electoral, la nulidad debe ser declarada en vicios o defectos que afecten
sustancialmente el ejercicio del voto, respecto de alguna de sus características, o alguno
de los principios rectores, lo cual constituye, por sí mismo, un perjuicio irreparable y la
existencia de una irregularidad grave y trascendente.

También, deben quedar fehacientemente acreditados los extremos de la causal de


nulidad prevista en la ley y, además, debe ser determinante para el resultado de la
votación o de la elección, conforme a los criterios ya mencionados.

De esta forma, en vista la importancia de los valores protegidos por la materia electoral,
los actos electorales están revestidos de una fuerte presunción de validez, la cual admite
prueba en contrario, por lo que el principio que aplica es el de su conservación, pues el
objetivo es la preservación del fin, aun cuando hubiese irregularidades en las formas de
su realización. Esto lo ha sostenido la Sala Superior de este Tribunal Electoral en la
siguiente jurisprudencia:

PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN DE LOS ACTOS PÚBLICOS VÁLIDAMENTE


CELEBRADOS. SU APLICACIÓN EN LA DETERMINACIÓN DE LA NULIDAD DE
CIERTA VOTACIÓN, CÓMPUTO O ELECCIÓN.—Con fundamento en los artículos 2o.,
párrafo 1 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral,
y 3o., párrafo 2 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales,

2
atendiendo a una interpretación sistemática y funcional de lo dispuesto en los artículos
41, base tercera, párrafo primero y base cuarta, párrafo primero y 99 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 69, párrafo 2 del Código de la materia; 71,
párrafo 2 y 78, párrafo 1 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en
Materia Electoral; 184 y 185 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, el
principio general de derecho de conservación de los actos válidamente celebrados,
recogido en el aforismo latino lo útil no debe ser viciado por lo inútil, tiene especial
relevancia en el derecho electoral mexicano, de manera similar a lo que ocurre en otros
sistemas jurídicos, caracterizándose por los siguientes aspectos fundamentales: a) La
nulidad de la votación recibida en alguna casilla y/o de determinado cómputo y, en su
caso, de cierta elección, sólo puede actualizarse cuando se hayan acreditado plenamente
los extremos o supuestos de alguna causal prevista taxativamente en la respectiva
legislación, siempre y cuando los errores, inconsistencias, vicios de procedimiento o
irregularidades detectados sean determinantes para el resultado de la votación o
elección, y b) La nulidad respectiva no debe extender sus efectos más allá de la votación,
cómputo o elección en que se actualice la causal, a fin de evitar que se dañen los
derechos de terceros, en este caso, el ejercicio del derecho de voto activo de la mayoría
de los electores que expresaron válidamente su voto, el cual no debe ser viciado por las
irregularidades e imperfecciones menores que sean cometidas por un órgano electoral no
especializado ni profesional, conformado por ciudadanos escogidos al azar y que,
después de ser capacitados, son seleccionados como funcionarios a través de una nueva
insaculación, a fin de integrar las mesas directivas de casilla; máxime cuando tales
irregularidades o imperfecciones menores, al no ser determinantes para el resultado de la
votación o elección, efectivamente son insuficientes para acarrear la sanción anulatoria
correspondiente. En efecto, pretender que cualquier infracción de la normatividad jurídico-
electoral diera lugar a la nulidad de la votación o elección, haría nugatorio el ejercicio de
la prerrogativa ciudadana de votar en las elecciones populares y propiciaría la comisión
de todo tipo de faltas a la ley dirigidas, a impedir la participación efectiva del pueblo en la
vida democrática, la integración de la representación nacional y el acceso de los
ciudadanos al ejercicio del poder público.

Tercera Época:

Recurso de inconformidad. SC-I-RIN-073/94 y acumulados.—Partido Revolucionario


Institucional.—21 de septiembre de 1994.—Unanimidad de votos.

Recurso de inconformidad. SC-I-RIN-029/94 y acumulado.—Partido de la Revolución


Democrática.—29 de septiembre de 1994.—Unanimidad de votos.

Recurso de inconformidad. SC-I-RIN-050/94.—Partido de la Revolución Democrática.—


29 de septiembre de 1994.—Unanimidad de votos.

Nota: En sesión privada celebrada el diecisiete de noviembre de mil novecientos noventa


y ocho, los Magistrados que integran la Sala Superior del Tribunal Electoral aprobaron,
por unanimidad de votos y declararon formalmente obligatoria la tesis de jurisprudencia
número JD 01/98, en materia electoral, por así haberlo establecido al resolver el 11 de
septiembre de 1998, por unanimidad de votos, el juicio de revisión constitucional
electoral, SUP-JRC-066/98, promovido por el Partido Revolucionario Institucional.

Revista Justicia Electoral 1998, suplemento 2, páginas 19-20, Sala Superior, tesis
S3ELJD 01/98.

Compilación Oficial de Jurisprudencia y Tesis Relevantes 1997-2002, páginas 170-172.

3
En este sentido, se entiende como irregularidades graves aquellas violaciones a las
normas y procedimientos que vulneren los principios rectores de la materia electoral o
las características constitucionales del voto, de tal forma que se ponga en duda la
certeza de la votación, o en otras palabras, no es clara la decisión de esa parte del
cuerpo electoral de quien quiere como su representante en los actos de soberanía.

Al efecto, resulta orientadora la siguiente tesis relevante de la Sala Superior:

SISTEMA DE NULIDADES. SOLAMENTE COMPRENDE CONDUCTAS CALIFICADAS


COMO GRAVES.—En el sistema de nulidades de los actos electorales, sólo están
comprendidas determinadas conductas, de las cuales se exige, tácita o expresamente, y
de manera invariable, que sean graves, y a la vez que sean determinantes para el
desarrollo del proceso electoral o para el resultado de la votación en la casilla en que
ocurran; y aunque se tiene presente la imposibilidad de prever en forma específica un
catálogo limitativo de todos los supuestos en que se puedan dar esas situaciones, en
algunas legislaciones se contempla un tipo conocido como causal genérica. En ésta,
también se exige que las irregularidades de que se trate, diferentes a las tipificadas en las
causales expresamente señaladas, resulten también de especial gravedad y sean
determinantes para el resultado de la votación en la casilla.

Juicio de revisión constitucional electoral. SUP-JRC-200/2001 y acumulado.—Partido


Verde Ecologista de México.—8 de octubre de 2001.—Unanimidad de votos.—Ponente:
Eloy Fuentes Cerda.—Secretario: Antonio Rico Ibarra.

Revista Justicia Electoral 2002, Tercera Época, suplemento 5, páginas 143-144, Sala
Superior, tesis S3EL 070/2001.

Compilación Oficial de Jurisprudencia y Tesis Relevantes 1997-2002, página 763.

1.1 Características del voto

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece una serie de


principios relacionados con el voto y la organización de las elecciones. Así, el sufragio
debe ser:2

a) Universal. Significa que toda persona que cumpla con determinados requisitos
constitucionales y legales (ciudadanía, pleno ejercicio de los derechos políticos,
inscripción en el padrón electoral) puede ser su titular y ejercerlo, sin que pueda
obstaculizarse por cuestiones de raza, sexo, religión, ingresos, educación, clase social,
entre otras limitaciones.

2
PÉREZ ROYO, Javier. Curso de derecho constitucional. Marcial Pons. España 1998. pp 388 y 398.
4
b) Libre. Identificado con el principio de la libertad de elección, implica la prohibición de
cualquier tipo de presión o coacción en el proceso de formación de la voluntad y emisión
del voto por el ciudadano.3

c) Secreto. Este principio exige que la decisión del elector, en forma de emisión del voto
(por lo general, mediante una marca en una boleta electoral), no sea conocido por otros.
Por tanto, tutela las garantías materiales en las que debe ejercerse el sufragio,
procurando evitar la publicidad del voto.4

d) Directo. Supone que el cuerpo electoral sea el que elija a los representantes de
elección popular. Implica la prohibición de los sistemas de elección indirecta, en los
cuales el votante no elegía a sus representantes, sino a intermediarios, que formando
colegios electorales, designaban a aquéllos.

e) Igual. Esta característica del sufragio se encuentra implícitamente contenida en la


Constitución General de la República y es principio universalmente aceptado, y se
expresa comúnmente con la fórmula un ciudadano, un voto. Entonces, todo sufragio
debería tener el mismo valor y efecto en el sistema electoral (igualdad cuantitativa del
voto), salvo las desviaciones técnicas que se aprecian en su elemento denominado
fórmula electoral, lo cual no constituye una vulneración a este principio.

1.2 Principios rectores de la materia electoral

En términos del artículo 41 constitucional, la organización de las elecciones es una


función estatal a cargo del Instituto Federal Electoral, y sus principios rectores son:

a) Certeza. Según el Diccionario de la Lengua Española es un sustantivo femenino que


alude al conocimiento seguro y claro de un hecho conocible. Entonces, la certeza implica
que tanto la actuación de la autoridad electoral como los procedimientos electorales
deben ser "verificables, fidedignos y confiables",5 de tal modo que los ciudadanos y entes
políticos no tengan duda sobre estos aspectos.

3
Idem.
4
Idem.
5
Citado por GALVÁN RIVERA, Flavio. Derecho Procesal Electoral Mexicano. McGraw-Hill. México 1997,
p. 71.
5
b) Legalidad. La legalidad implica que todo acto de la autoridad electoral, administrativa
o jurisdiccional, debe encontrarse fundado y motivado en una norma en sentido material
(general, abstracta e impersonal) expedida con anterioridad a los hechos sujetos a
estudio. En este sentido, para el ejercicio de las atribuciones y el desempeño de las
funciones que tiene encomendadas las autoridades electorales, se deben observar
escrupulosamente el mandato constitucional que las delimita, los tratados internacionales
aplicables a la materia y las disposiciones legales que las reglamentan.

Dicho principio consiste en que "los actos de las autoridades necesariamente deben estar
apegados a derecho, pero entendido este último concepto no de manera restrictiva, en
sentido formal, sino entendiendo el concepto de manera más amplia, apreciándolo
únicamente desde el punto de vista material, esto es, simplemente como norma general,
abstracta e impersonal, quedando comprendido en él, las leyes, su interpretación e
integración, los reglamentos, los principios generales del derecho, los acuerdos de
observancia general, y específicamente los demás principios rectores de la materia de
que se trate... El principio de legalidad hace referencia a que los actos de las
autoridades tengan apoyo no sólo en la literalidad de las leyes positivas vigentes,
sino también en los demás elementos con que se forma el sistema jurídico rector
de la función pública de que se trate, como es la interpretación e integración de
leyes, en los reglamentos administrativos, en los acuerdos generales de los
organismos facultados para hacerlos, en los principios generales del derecho,
siempre que no contraríen una disposición legal expresa, y en los principios
rectores del área de que se trate, en el caso de la materia electoral. En este punto
debe precisarse qué se entiende por facultad expresa, y su diferenciación de la
literalidad. `Expresa y literalmente no son palabras sinónimas; pues la primera significa
sólo que existe la intención manifiesta del legislador, mientras que la segunda exige que
esa intención se consigne en la fórmula literal determinada. Expresa es la exclusión de la
ambigüedad en la voluntad del legislador que puede ser reconocida no sólo en las
palabras de un artículo de la ley, sino por el sentido dominante de ella, sus motivos y
propósitos. Mientras que literal es la exclusión de la ambigüedad en las palabras'. Por
tanto, las facultades expresas de las autoridades se pueden advertir de la pura literalidad

6
de las normas, o bien, a través de la interpretación de éstas, mediante el uso de los
métodos jurídicos autorizados a ese efecto, o en los principios generales del derecho o
específicos del área de que se trate, que estén admitidos en el sistema, los cuales
también forman parte de la normatividad".6

c) Independencia. Según la Real Academia Española independencia significa libertad o


autonomía, en el sentido de ausencia de subordinación. Entonces, la autoridad electoral
debe conducir todos sus actos de manera autónoma. Sin aceptar ningún tipo de
injerencia en la toma de sus decisiones o funcionamiento, sea de poderes públicos o de
cualquier tipo de personas, organizaciones, entes políticos, entre otros.

d) Imparcialidad. Este principio entraña que en la realización de sus actividades todos


los integrantes de la autoridad electoral deben brindar trato igual a los distintos actores
políticos, excluyendo privilegios y, en general, conduciéndose con desinterés en el marco
de la competencia electoral. "No debe reducirse exclusivamente a la ausencia de
inclinaciones predeterminadas o buena intención. El concepto en este campo debe
entenderse también como la voluntad de decidir y juzgar rectamente, con base en la
experiencia, en la capacidad profesional, y conocimiento sobre lo que está resolviendo".7

e) Objetividad. "La objetividad se traduce en un hacer institucional y personal fundado


en el reconocimiento global, coherente y razonado de la realidad sobre la que se actúa y,
consecuentemente, la obligación de interpretar y asumir los hechos por encima de
visiones y opiniones parciales o unilaterales" (Instituto Federal Electoral). A su vez el
maestro José de Jesús Orozco Henríquez8 señala que, acorde con este principio, "los
actos y procedimientos electorales deben ser veraces, reales y ajustados a los hechos
(no sólo a las normas jurídicas)". En otras palabras, "implica que todas las apreciaciones
y criterios de los organismos electorales deben sujetarse a las circunstancias actuales de

6
Voto particular que formulan los Magistrados Leonel Castillo González, Eloy Fuentes Cerda y Mauro
Miguel Reyes Zapata, en el expediente SUP-RAP-009/97, visible en Justicia Electoral, suplemento
especial No. 1. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1999, pp. 45-47.
7
José Fernando Franco González Salas, citado por GALVÁN RIVERA, Flavio. Derecho Procesal
Electoral Mexicano. McGraw-Hill. México 1997, p. 74.
8
Consideraciones sobre los principios y valores tutelados por el derecho electoral federal mexicano en
Justicia Electoral, No. 9. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1997,
p. 105.
7
los acontecimientos y no a interpretaciones subjetivas ni inducidas de los hechos, a lo
que quisieran que fueran".9

Ahora bien, el inciso k) del artículo 75 de la ley general, establece las causas por las
cuales debe dejarse sin efectos la votación recibida en una casilla, por considerarse que
existe una irregularidad de tal magnitud que pone en duda el sentido de la decisión del
electorado, ya que se ha violentado alguna de las características del voto o cualquiera de
los principios rectores de la materia electoral, bienes jurídicos constitucionalmente
tutelados.

En conclusión, los valores tutelados en el sistema de nulidades de votación recibida en


casilla, principalmente por la causal genérica, son las características de sufragio o voto,
entendido como el acto de soberanía más relevante, pues es el único que ejerce
directamente el pueblo, en la figura de sus ciudadanos (cuerpo electoral); así como la
observancia irrestricta a los principios rectores mencionados, por parte de la autoridad
electoral competente.

2 No reparables

Otro de los requisitos para que proceda la nulidad de votación recibida en casilla por la
causal prevista en el inciso k) del artículo 75 de la ley procesal electoral, es necesario
que las irregularidades no hubiesen sido subsanadas en la misma jornada electoral o
en las actas de escrutinio y cómputo.

El Título Tercero del Libro Quinto en relación con el articulo 174, párrafo 4 del Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece como jornada electoral,
aquella que inicia a las 8:00 horas del primer domingo de julio del año de la elección y
concluye con la clausura de la casilla.

En dicho lapso se desarrollan todas las actividades tendentes a la recepción, al escrutinio


y cómputo de la votación recibida en cada una de las casillas del distrito que corresponda.

9
Voto particular que formulan los Magistrados Leonel Castillo González, Eloy Fuentes Cerda y Mauro
Miguel Reyes Zapata, en el expediente SUP-RAP-009/97, visible en Justicia Electoral, suplemento
especial No. 1. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. México 1999, pp. 45-47.
8
Tal y como lo señala el artículo 227 el escrutinio y cómputo es el procedimiento por el cual
se determina:

a) El número de electores que votó en la casilla;

b) El número de votos emitidos en favor de cada uno de los partidos políticos o


candidatos;

c) El número de votos anulados por la mesa directiva de la casilla; y

d) El número de boletas sobrantes de cada elección.

La clausura de la casilla se realiza una vez concluidas las operaciones de escrutinio y


cómputo, de la cual se debe expedir por el secretario constancia de la hora en que se
realiza y el nombre de los funcionarios y representantes que harán entrega del paquete
que contenga los expedientes; la cual es firmada por los funcionarios de casilla y de los
representantes de los partidos políticos que desearen hacerlo.

Si la finalidad de la causal es la salvaguarda de los principios del voto y rectores de la


materia, principalmente el de la certeza de la votación, con la causal genérica de
nulidad de votación recibida en casilla, a diferencia de la causal genérica de nulidad de
elección, pueden hacerse valer irregularidades acontecidas antes, durante o después
de la jornada electoral, pero cuyos efectos inciden en el resultado y, por ende, ponen en
duda la certeza de la votación.

3 Determinancia y certeza de la votación

Un concepto relacionado con la gravedad de las irregularidades hechas valer, es que los
mismos sean determinantes para el resultado de la votación que se pretende sea
anulada. En este sentido, el concepto de determinancia puede ser analizado desde dos
puntos de vista:

a) Cuantitativo. Este criterio se aplica cuando, por la naturaleza de la irregularidad


invocada y los elementos materiales y objetivos así lo permitan, sea posible traducir en
votos viciados los hechos que constituyen una causal de nulidad de votación recibida en

9
casilla. Este parámetro sirve para compararlo con la diferencia existente, también en
votos, entre las posiciones primera y segunda que ocuparon los partidos políticos o
coaliciones en la votación de la casilla impugnada; y

b) Cualitativo. Este juicio se aplica cuando existen irregularidades, vicios o


inconsistencias en relación con la causal invocada por el enjuiciante, que por su magnitud
vulneren los principios rectores o las características del voto, principios y valores
democráticos aceptados en cualquier Estado democrático de derecho, siempre y cuando
los hechos constitutivos no se puedan estudiar conforme al criterio anterior.

En este punto resulta interesante el criterio de la Sala Superior adoptado en la sentencia


recaída al juicio de revisión constitucional electoral SUP-JRC-200/2002, según el cual
una irregularidad es determinante, para la votación en casilla, cuando “tenga como
consecuencia un cambio de ganador en la elección municipal, aún cuando
aparentemente aquella no acarreara un cambio de ganador en la casilla respectiva”

Para llegar a la conclusión anterior se realiza una interpretación sistemática, funcional y


por mayoría de razón, y resultado de ellas debe entenderse que la DETERMINANCIA
“no se circunscribe a que produzca un cambio de ganador en la propia casilla
sino que... también puede serlo cuando la irregularidad en esa única casilla
acarreé un cambio de ganador en la elección que se impugne”

En consecuencia:

a) No se trate de irregularidades o imperfecciones menores, en tanto que si una


anomalía o ilicitud trasciende el todo, también trasciende la parte .

b) Únicamente se produce la nulidad exclusivamente de la votación recibida en la


propia casilla .

Como ya quedó establecido en el apartado correspondiente del presente escrito, si el


valor primordial es garantizar el pleno ejercicio del voto, las normas deben interpretarse
en el sentido de salvaguardarlo, y sólo en el caso de que se ponga en duda la certeza de
la preferencia del electorado, la violación a las características del sufragio, o la

10
vulneración a los principios rectores de la materia, y siempre que la irregularidad
invocada sea manifiesta y fehacientemente acreditada, debe anularse la votación.

Por otro lado, debe considerarse que la mayoría de los actos que generan la irregularidad
o inconsistencia son realizados por la mesa directiva de casilla, la cual se forma por
ciudadanos seleccionados al azar y que, después de ser capacitados, son designados
como funcionarios, por lo que puede decirse que no se trata de un órgano profesional, ni
especializado, cuya actuación se presume de buena fe, pero por su inexperiencia llega a
cometer irregularidades menores.

Por otro lado, debe tenerse en cuenta que el código electoral establece procedimientos
que requieren de un conocimiento especializado de la materia, además de complicados,
que no pueden entenderse y aplicarse de manera estricta. Por lo tanto, razonar en el
sentido de que cualquier infracción a la normatividad aplicable trae como consecuencia la
nulidad de la votación, y en su caso de la elección, cuando existe la convicción en el
órgano jurisdiccional de cuál fue el sentido de la decisión del electorado, en cuanto a
quien escogen como su representante en los actos de soberanía, es decir, en la certeza
de la votación, podría llevar al extremo de que el derecho político-electoral de votar se
haga nugatorio en su ejercicio, pues sería suficiente cualquier falta por pequeña que ésta
fuera para dejar sin efectos dicha decisión o, en su caso, la votación recibida en una
casilla.

4 Diferencia con las causales específicas

La causal prevista en el inciso de referencia consiste en anular la votación recibida en


una casilla cuando existan irregularidades graves, plenamente acreditadas y no
reparables durante la jornada electoral o en el acta de escrutinio y computo que, en
forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para su
resultado.

Es importante dejar claro que los hechos que se hagan valer para actualizar esta causal
de nulidad, tienen de ser de naturaleza diversa a los que podrían encuadrar en las
causales específicas previstas en el mismo artículo 75 de la Ley General del Sistema

11
de Medios de Impugnación en Materia Electoral. La causal genérica está conformada
por elementos, circunstancias y requisitos específicos que la distinguen de las demás.

De igual manera, si no se actualizan las causales específicas, principalmente por la


determinancia, no se pueden hacer valer en la genérica, pues como ya se mencionó,
únicamente se pueden hacer valer hechos que no encuadran en dichas causales.

Al respecto la Sala Superior ha emitido la siguiente tesis de jurisprudencia:

NULIDAD DE VOTACIÓN RECIBIDA EN CASILLA. DIFERENCIA ENTRE LAS


CAUSALES ESPECÍFICAS Y LA GENÉRICA.—Las causas específicas de nulidad de
votación recibida en una casilla, previstas en los incisos a) al j), del párrafo 1, del artículo
75 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, son
diferentes a la causa de nulidad que se ha identificado como genérica, establecida en el
inciso k) del mismo precepto legal, en virtud de que esta última se integra por elementos
distintos a los enunciados en los incisos que preceden. La mencionada causa de nulidad
genérica, pese a que guarda identidad con el elemento normativo de eficacia que califica
a ciertas causas específicas, como es el que la irregularidad de que se trate sea
determinante para el resultado de la votación a fin de que se justifique la anulación de la
votación recibida en casilla, es completamente distinta, porque establece que la
existencia de la causa de referencia depende de circunstancias diferentes, en esencia, de
que se presenten irregularidades graves y que concurran los requisitos restantes, lo que
automáticamente descarta la posibilidad de que dicha causa de nulidad se integre con
hechos que pueden llegar a estimarse inmersos en las hipótesis para la actualización de
alguna o algunas de las causas de nulidad identificadas en los incisos que le preceden;
es decir, en algunas de las causas específicas de nulidad, cuyo ámbito material de
validez es distinto al de la llamada causa genérica.

Tercera Época:

Recurso de reconsideración. SUP-REC-046/97.—Partido Revolucionario Institucional.—


19 de agosto de 1997.—Unanimidad de votos.

Recurso de reconsideración. SUP-REC-006/2000.—Coalición Alianza por México.—16 de


agosto de 2000.—Unanimidad de votos.

Recurso de reconsideración. SUP-REC-021/2000 y acumulado.—Coalición Alianza por


México.—16 de agosto de 2000.—Unanimidad de votos.

Sala Superior, tesis S3ELJ 40/2002.

Compilación Oficial de Jurisprudencia y Tesis Relevantes 1997-2002, página 150.

Ahora bien, como su naturaleza es la protección de los elementos constitutivos del voto
y de los principios rectores de la materia, como ya se observo, abarca violaciones
ocurridas antes, durante o después de la jornada electoral, pero cuyos efectos inciden
de tal forma que impidieron que la voluntad del electorado de la casilla se manifestara

12
viciada. Por ende, para declararla es posible que se tomen en cuenta hechos que por si
solo no son suficientes para acreditarla, pero que en su conjunto pudiesen crear la
convicción de la vulneración de la certeza de la votación.

5 Medios de prueba

De entrada, los principales medios de prueba son las documentales públicas, en


especial:

1. Acta de jornada electoral;

2. Hojas de incidentes;

3. Actas de escrutinio y cómputo;

4. Acta de sesión de la jornada electoral del consejo distrital correspondiente.

Igualmente, deben tomarse en consideración los siguientes elementos probatorios:

1. Escritos de protesta e incidentes de los partidos políticos;

2. Confesionales y testimoniales;

3. En su caso, las inspecciones ordenadas.

Como se acaba de señalar, si existiesen varios hechos que por sí solos no son
suficientes para acreditar la violación a la certeza de la elección, que no es otra cosa
que la vulneración de la voluntad del electorado, pero que en su conjunto permiten
configurar la prueba presuncional debe de anularse la votación. En efecto, cada uno de
los hechos alegados son indicios de que existieron una serie de irregularidades que al
ser contrarias a las características del voto o a los principios rectores de la materia,
vician la emisión de la voluntad popular.

Lo anterior, partiendo de la base que el indicio es un hecho plenamente comprobado


que, adminiculado con otros elementos probatorios e indicios, permite conocer o inferir

13
la existencia de otro no percibido. La doctrina señala a los indicios como pruebas
simiplenas, toda vez que ellas no son el hecho jurídico relevante, pero permiten inferirlo.

Los requisitos para que procediese la nulidad bajo este tenor son:

a) Cada uno de los hechos que constituyen los indicios, estén plenamente acreditados;

b) Esos hechos no deben encuadrar en ninguna de las diez causales específicas de


nulidad de votación;

c) El conjunto de indicios, adminiculados entre sí, son suficientes para crear la


convicción en el juzgador de la existencia de irregularidades que viciaron la certeza
de la votación, por ser contrarias a las características del voto o a los principios
rectores de la materia.

14

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