EJEMPLO MODELO DE SOLICITUD DE TUTELA
A. MODELO ACCIÓN DE TUTELA PARA PROTEGER EL DERECHO A LA
SALUD EN CONEXIDAD CON EL DERECHO A LA VIDA.
B. MODELO ACCIÓN DE TUTELA PARA PROTEGER EL DERECHO
FUNDAMENTAL DE PETICIÓN.
SEÑOR
JUEZ CIVIL MUNICIPAL (REPARTO)
E. S. D.
REF: Acción de Tutela para proteger el derecho fundamental de petición
Accionante: XXXXXXXXXXXX
Accionado: XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXX, identificado como aparece al pie de mi firma,
actuando en nombre propio, invocando el artículo 86 de la Constitución
Política, acudo ante su Despacho para instaurar ACCIÓN DE TUTELA
contra XXXXXXXXXXXXXXXX, con el objeto de que se protejan los
derechos constitucionales fundamentales que a continuación enuncio y
los cuales se fundamentan en los siguientes hechos:
1|Págin
a
HECHOS
(Presente una relación detallada y clara de los hechos, en donde se
genera la violación del derecho fundamental.)
2|Págin
a
DERECHOS VULNERADOS
Derecho fundamental de petición consagrado en el artículo 23 de la
Constitución Política de Colombia de 1991.
FUNDAMENTOS JURÍDICOS
(Se puede realizar una argumentación jurídica que explique porque se
presenta una vulneración de los derechos cuya tutela se solicita, como
por ejemplo
Acudo ante su Despacho para solicitar la protección del derecho
mencionado anteriormente.
1. Sobre el derecho de petición frente a particulares.
El Derecho de Petición es un derecho fundamental consagrado en el
artículo 23 la Constitución Política de Colombia, y en los artículos 32 y 33
del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso
Administrativo.
Con relación a la procedencia del derecho de petición frente a
particulares me permito citar la reitera jurisprudencia sobre el tema:
“Ya en el pasado, reiteradamente esta Corporación al pronunciarse
sobre la procedencia de la acción de tutela para garantizar el derecho de
petición frente a particulares, ha clarificado que el hecho de que no se
haya reglamentado el derecho de petición respecto de organizaciones
privadas, no impide que en ciertas circunstancias el derecho de petición
se aplique en el ámbito de las relaciones entre particulares:
“… Una cosa es que el derecho de petición no haya sido
reglamentado respecto de organizaciones privadas y otra muy distinta
3|Págin
a
que se admita, contra diáfanos postulados de la Constitución, que el
trabajador actual o
4|Págin
a
antiguo puede quedar sujeto al ‘sigilo’ de la entidad para la cual labora o
laboró, no respecto de asuntos reservados o privados, sino en relación
con derechos laborales suyos, salariales o prestacionales.”
Así, en la sentencia T-001 de 1998 , se precisa el alcance del derecho de
petición respecto de las organizaciones privadas, desde la óptica del
constituyente; este pronunciamiento fue reiterado por esta Sala de
Revisión en la sentencia T-111 de 2002:
“Con respecto al derecho de petición frente a organizaciones privadas la
Asamblea Nacional Constituyente expuso su criterio de la siguiente
manera:
"Se extendería el derecho de petición ante organizaciones particulares
para garantizar los derechos fundamentales. Hasta el momento los
individuos se encuentran indefensos frente a los poderes privados
organizados, pues no existen conductos regulares de petición para
dirigirse a ellos, cuando han tomado medidas que los afectan
directamente. La extensión de este derecho a los centros de poder
privado, sería una medida de protección al individuo, que le permitiría el
derecho a ser oído y a ser informado sobre decisiones que le conciernen.
El objetivo es democratizar las relaciones en el interior de las
organizaciones particulares y entre estas y quienes dependen transitoria
o permanentemente de la decisión adoptada por una organización
privada".
El alcance de la expresión "organización privada" que emplea el art. 23
de la Constitución sugiere la idea de una reunión o concurso de
elementos personales, patrimoniales e ideales, convenientemente
dispuestos para el logro de ciertos objetivos o finalidades vinculados a
5|Págin
a
intereses específicos, con la capacidad, dados los poderes que detenta,
para dirigir, condicionar o regular la conducta de los particulares, hasta
el punto de poder afectar sus derechos fundamentales.”
6|Págin
a
En sentencia T - 377 de 2000 de la Corte Constitucional:
a) El derecho de petición es fundamental y determinante para la
efectividad de los mecanismos de la democracia participativa. Además,
porque mediante él se garantizan otros derechos constitucionales, como
los derechos a la información, a la participación política y a la libertad de
expresión.
b) El núcleo esencial del derecho de petición reside en la resolución
pronta y oportuna de la cuestión, pues de nada serviría la posibilidad de
dirigirse a la autoridad si ésta no resuelve o se reserva para sí el sentido
de lo decidido.
c) La respuesta debe cumplir con estos requisitos: 1. oportunidad 2.
Debe resolverse de fondo, clara, precisa y de manera congruente con lo
solicitado 3. Ser puesta en conocimiento del peticionario. Si no se
cumple con estos requisitos se incurre en una vulneración del derecho
constitucional fundamental de petición.
d) Por lo anterior, la respuesta no implica aceptación de lo solicitado ni
tampoco se concreta siempre en una respuesta escrita.
e) Este derecho, por regla general, se aplica a entidades estatales, esto
es, a quienes ejercen autoridad. Pero, la Constitución lo extendió a las
organizaciones privadas cuando la ley así lo determine.
f) La Corte ha considerado que cuando el derecho de petición se
formula ante particulares, es necesario separar tres situaciones: 1.
Cuando el particular presta un servicio público o cuando realiza
funciones de autoridad. El derecho de petición opera igual como si se
dirigiera contra la administración. 2. Cuando el derecho de petición se
7|Págin
a
constituye en un medio para obtener la efectividad de otro derecho
fundamental, puede protegerse de manera inmediata. 3. Pero, si la
tutela se dirige contra particulares que no actúan como autoridad, este
será un derecho fundamental solamente cuando el Legislador lo
reglamente.
8|Págin
a
PRUEBAS
Ruego al Señor Juez se sirva tener en cuenta como fundamentos de los
hechos, las siguientes pruebas:
1.
2.
3.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Fundamento esta acción en el artículo 86 de la Constitución Política de
1991 y sus decretos reglamentarios 2591 y 306 de 1992.
PRETENSIONES
Con fundamento en los hechos relacionados, solicito al señor Juez
disponer y ordenar a favor mío lo siguiente:
1. Se reconozca mi derecho fundamental de petición al cual tengo
derecho en virtud del artículo 23 de la Constitución Política Nacional.
2. Que se dé respuesta satisfactoria a la peticiónhecha por mí, a
, el día ( ) de de
( )
9|Págin
a
ANEXOS
1. Copia de la tutela sus anexos (documentos relacionados en el
acápite de pruebas) de la tutela para el correspondiente traslado a la
accionada.
2. Copia de la tutela para el archivo del Juzgado.
3. Copia de los documentos relacionados en el acápite de pruebas.
CUMPLIMIENTO AL ARTÍCULO 37 DE DECRETO 2591/91: JURAMENTO
Manifiesto bajo la gravedad de juramento que no se ha presentado
ninguna otra acción de tutela por los mismos
hechos y derechos contra
NOTIFICACIONES
Dirección para recibir comunicaciones, tanto del accionante como del
accionado Dirección física:
Dirección electrónica:
Señor Juez,
10 | P á g i n
a
C.C. No.
11 | P á g i n
a
C. MODELO ACCION DE TUTELA PARA PROTEGER DERECHO A LA
IGUALDAD Y LIBRE DESARROLLO
SEÑOR
(JUEZ/TRIBUNAL REPARTO)
E. S. D.
REFERENCIA: ACCIÓN DE TUTELA
ACCIONANTE:
ACCIONADO:
, mayor de edad, identificado(a) con cédula de
ciudadanía No. expedida en , obrando
en nombre propio, en ejercicio de la ACCIÓN DE TUTELA, consagrada en
el artículo 86 de la Constitución Política y reglamentada por el Decreto
2591 de 1991, contra el , toda vez que ha vulnerado mis
derechos fundamentales a la igualdad y al libre desarrollo de la
personalidad, consagrados en el artículos 13 y 16 de la Constitución
Política Nacional respectivamente, con fundamento en los siguientes:
HECHOS
(Presente una relación detallada y clara de los hechos, en donde se
genera la violación del derecho fundamental.)
12 | P á g i n
a
DERECHO VULNERADO
La Constitución Política consagra en su artículo 13 el derecho a
la igualdad en los siguientes términos:
“ARTICULO 13. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la
misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos,
libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza,
origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.
El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y
adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados.
El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición
económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta
y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan”.
Al respecto la H. Corte Constitucional, ha dicho que se debe hacer un
estudio entre derechos para que se determine si existe realmente una
violación al Derecho de Igualdad, como en este caso ocurre. Así se
expresa en su amplia jurisprudencia del tema:
“3.El artículo 13 constitucional señala que en Colombia todas las personas son
iguales ante la ley y por lo tanto deben recibir el mismo trato y las mismas
garantías por parte de las autoridades sin ningún tipo de discriminación por
cuestiones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión
política o filosófica. Sobre el particular la Corte Constitucional ha sostenido que el
principio de igualdad es un límite a todas las decisiones que adoptan las
autoridades, y por lo general los tratos desiguales se encuentran prohibidos.
13 | P á g i n
a
4. No obstante lo anterior, cuando se trata de personas que se encuentran en
condiciones de debilidad manifiesta darles un trato diferencial y positivo, es no
solo válido sino una obligación del Estado, pues éste no debe escatimar esfuerzos
en ayudarlas a superar las barreras que encuentran al desenvolverse en sociedad,
mediante la implementación de un enfoque diferencial que disminuya sus
dificultades. Bajo este supuesto, ese trato desigual no solo es admisible sino
necesario para realizar los fines de un Estado Social de Derecho.
Así pues, la primera circunstancia en la que un trato diferente a dos personas por
parte de las autoridades no vulnera el principio de igualdad, es cuando el mismo
esté encaminado a superar la simple igualdad formal ante la ley, mediante la
eliminación de las desigualdades materiales que actualmente existen en todas las
sociedades.
Por otro lado, un trato diferente otorgado a dos personas que en principio se
encuentran en igualdad de condiciones puede ser también válido si (i) persigue un
objetivo razonable, (ii) no es producto de un acto arbitrario o discriminatorio, y (iii)
se trata de una medida proporcional que no afecta otros derechos fundamentales.
5. Con el fin de verificar lo anterior, la Corte Constitucional ha implementado el uso
de “un modelo de análisis que integra el juicio de proporcionalidad y el test de
igualdad. Lo que en este modelo se hace, básicamente, es retomar y armonizar
los elementos del test o juicio de proporcionalidad europeo con los aportes de la
tendencia estadounidense. Así, se emplean las etapas metodológicas del test
europeo, que comprende las siguientes fases de análisis: (i) se examina si la
medida es o no adecuada, es decir, si constituye o no un medio idóneo para
alcanzar un fin constitucionalmente válido; (ii) se analiza si el trato diferente es o
no necesario o indispensable; y (iii) se realiza un análisis de proporcionalidad en
estricto sentido, para determinar si el trato desigual no sacrifica valores y principios
constitucionales que tengan mayor relevancia que los alcanzados con la medida
diferencial.”
14 | P á g i n
a
6. La aplicación de dicho test ha llevado a la Corte a identificar explícitamente
cuáles son los puntos más importantes que estudia para examinar los casos en los
que un trato diferente vulnera el principio de igualdad. Sin embargo, “[p]odría la
Corte acudir a métodos de análisis constitucional diferentes o, inclusive, no definir
ni seguir ningún método. No obstante, en aras de la seguridad jurídica, del respeto
al principio democrático, y de trazar derroteros de interpretación constitucional, la
Corte ha señalado que el juicio de igualdad tiene una estructura analítica que
permite identificar violaciones al principio de igualdad.”
7. De acuerdo con las consideraciones precedentes, es posible afirmar que
formalmente todas las personas son iguales ante la ley pero para que esta
igualdad sea también material, las autoridades pueden utilizar medidas de acción
positivas que beneficien a las personas que se encuentren en especiales
condiciones de vulnerabilidad y de esta manera, lograr que lleguen al mismo punto
de partida del resto de la sociedad.
Adicionalmente, es posible que se admitan algunos tratos desiguales a personas
que inicialmente están en condiciones de igualdad, si los mismos persiguen un fin
constitucionalmente válido y no son arbitrarios. Para verificar esto, la Corte suele
utilizar un test de proporcionalidad, en el que se estudian algunos temas
específicos, tales como la idoneidad de la medida, la validez del objetivo
perseguido y la posible afectación a otros derechos fundamentales, de manera
que al final puede tenerse certeza sobre la afectación o no del principio de
igualdad.” 1
Así mismo, en el artículo 16 consagra el derecho al libre desarrollo de la
personalidad, así:
1
T-141/2013 M.P. Luis Ernesto Vargas Silva
15 | P á g i n
a
“ARTICULO 16. Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su
personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás
y el orden jurídico”.
Sobre el derecho al libre desarrollo de la personalidad, la Corte ha
dicho: “consagrado en el artículo 16 C.P., íntimamente
relacionado con la dignidad humana y con la autodeterminación,
se ha caracterizado como derecho de “estatus activo” porque
requiere el despliegue de capacidades individuales sin
restricciones ajenas no autorizadas en el ordenamiento jurídico.
Ha sido definido como la posibilidad que tiene cada persona de
escoger su propia opción de vida, limitada únicamente por los
derechos de los demás y por el ordenamiento jurídico. Según la
Corte, este derecho “se manifiesta singularmente en la definición
consciente y responsable que cada persona puede hacer frente a sus
propias opciones de vida y a su plan como ser humano, y colectivamente,
en la pretensión de respeto de esas decisiones por parte de los
demás miembros de la sociedad.” Con razón, la Corte ha precisado
que este derecho fundamental es un derecho de carácter
relacional, porque protege las decisiones de las personas frente a
algún asunto particular, es decir que, protege la autonomía para
decidir respecto de algo.
Por lo anterior, esta libertad se desconoce cuándo a una persona
se le impide “alcanzar o perseguir aspiraciones legítimas de vida o
valorar y escoger libremente las circunstancias que dan sentido a su
existencia”, de manera arbitraria, irrazonable e injustificada.
Evidentemente es un derecho que puede ser limitado en ciertas
circunstancias pero no bastan las “simples consideraciones a priori de
interés general o de bienestar colectivo, desarrolladas de manera vaga e
imprecisa.”
16 | P á g i n
a
El respeto de esta libertad en establecimientos educativos,
también ha sido ampliamente estudiado por la Corte, la cual ha
asumido posiciones diferentes a lo largo del tiempo. En principio,
la línea jurisprudencial fue más garantista del libre desarrollo de
la personalidad por encima de otros derechos; luego, la Corte
adoptó una posición más conservadora, circunscribiendo esta
libertad a los requerimientos que la formación integral que la
educación exige; y finalmente, se estableció una tercera línea en
la que se propendió un equilibrio entre del libre desarrollo de la
personalidad y la posibilidad de que las instituciones educativas
impongan ciertas obligaciones orientadas a hacer efectivos los
fines de la educación. En todo caso, ha sido una posición
unánime de la Corte, el considerar que en el proceso de
enseñanza y aprendizaje, no se pueden incluir prácticas que
vulneren el núcleo esencial del libre desarrollo de la
personalidad, ya que solo el reconocimiento del “otro”, la
tolerancia y el respeto por la diversidad en estos contextos es
capaz de promover la formación de los educandos en los valores
y principios que sustentan al Estado democrático.
Con el fin de ilustrar la posición de la Corte en relación con el
libre desarrollo de la personalidad, se resumen a continuación
algunas sentencias significativas en esta materia.
En la sentencia T-065 de 1993, la Corte amparó los derechos de
unos estudiantes que se negaban a cortarse el cabello de
acuerdo a las reglas de la institución educativa en la que
cursaban estudios, afirmando que dicha conducta no atentaba
contra los derechos de los demás ni contra el ordenamiento
jurídico, razón por la cual, si el colegio consideraba que los
alumnos debían llevar el cabello corto, debían utilizar
instrumentos más adecuados para lograr este propósito a través
17 | P á g i n
a
de la educación y no de métodos autoritarios. Asimismo en la
sentencia T-118 de 1993, protegieron los derechos de un
estudiante expulsado de una institución
18 | P á g i n
a
educativa por haber botado en ella un condón; en aquella
ocasión, la Corte señaló que la sanción era significativamente
desproporcionada frente a la falta cometida, más aun teniendo
en cuenta la edad del educando, y reiteró que la función de los
establecimientos educativos es ante todo instruir y formar.
Igualmente, en la sentencia T-377 de 1995, se ampararon los
derechos de una estudiante expulsada del plantel educativo por
haber tomado la decisión de convivir con su novio, acto que
según la institución era contrario a la moral y a la filosofía del
colegio, pero que la Corte reprochó por tratarse de una situación
que solo incumbía a la estudiante, ocasionando la vulneración de
sus derechos a la dignidad, a la educación, al debido proceso y al
libre desarrollo de la personalidad, en un establecimiento creado
para formar en el respeto y la tolerancia a la diferencia como
condición de convivencia. En la sentencia T-124 de 1998, la Corte
estudió el caso de un estudiante al que le habían negado en
varias ocasiones el acceso a clase por haberse dejado crecer el
cabello, y al que personas encargadas de la disciplina, le habían
puesto sobrenombres como “homosexual”, “drogadicto” y
“escachalandrado”; en esa ocasión la Corte llamó la atención de
la institución educativa, por considerar que la limitación legítima
de una opción personal se debe producir solamente frente a
circunstancias que generen violaciones reales a los derechos de
los demás o al ordenamiento jurídico, de modo que “las simples
invocaciones del interés general, de los deberes sociales (CP art. 15), o
de los derechos ajenos de rango legal, no son suficientes para limitar el
alcance de este derecho”; en ese orden de ideas, si bien el manual
de convivencia al que se han comprometidos los padres y el
menor es obligatorio, por la presunción legal de la Ley 115 de
1994, éste siempre debe adecuarse a los principios
constitucionales. También en la sentencia SU-641 de 1998, se
protegieron los derechos fundamentales a la educación y libre
19 | P á g i n
a
desarrollo de la personalidad de un alumno al que las directivas
de una institución educativa, querían obligar a cortarse el cabello
y quitarse un arete, ya que era lo que establecía el Manual de
20 | P á g i n
a
Convivencia, caso en que la Corte ordenó la modificación del
reglamento escolar señalando que éste no podía adoptar
patrones estéticos excluyentes como faltas disciplinarias. De otro
lado, en la sentencia SU- 642 de 1998, se amparó el derecho al
libre desarrollo de la personalidad de una menor de 4 años a la
cual se le exigía cortarse el cabello como requisito de admisión
en un jardín infantil para evitar el contagio de piojos y liendres; la
sentencia distinguió dos tipos de situaciones para determinar la
intensidad de protección de este derecho fundamental: “1) el
asunto sobre el que se produce la decisión sólo interesa a quien la adopta
y no afecta derechos de terceros ni compromete valores objetivos del
ordenamiento que otorguen competencias de intervención a las
autoridades, motivo por el cual el ámbito decisorio se encuentra incluido
dentro del núcleo esencial del derecho fundamental al libre desarrollo de
la personalidad (ejemplo, asuntos relacionados con la identidad
sexual de los individuos); y, 2) la decisión versa sobre un asunto que
compromete derechos de terceros o se relaciona con valores objetivos del
ordenamiento que autorizan la intervención de las autoridades, caso en el
cual el asunto objeto de la decisión se localiza en la zona de penumbra
del derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad, en la que,
como es sabido, son admisibles aquellas restricciones que sean
razonables y proporcionadas (cuando por ejemplo, concurren otros
derechos fundamentales de igual valor como la vida, la
integridad personal, la salud o la educación)”; así, cuando las
limitaciones se producen en la denominada “zona de penumbra”
el juez constitucional debe intervenir para realizar un juicio de
proporcionalidad que le permita determinar si en el caso
concreto la medida que afecta el libre desarrollo de la
personalidad, es proporcional y razonable, por ende ajustada a la
Constitución. En la sentencia T-516 de 1998, la Corte revisó el
caso de una estudiante que había sido considerada “mal
ejemplo” por el plantel educativo al que asistía, y que fue
21 | P á g i n
a
obligada a utilizar un uniforme diferente al de sus compañeras,
debido a que había decidido vivir en unión libre
22 | P á g i n
a
con su novio; la Corte reconoció que se habían violado sus
derechos a la educación y al libre desarrollo de la personalidad, y
que, si bien el reglamento y manual de convivencia del colegio
son importantes y deben ser acatados por los estudiantes, el
poder disciplinario que emana del mismo no puede convertirse
en un instrumento de coacción sino en un mecanismo orientado
a cumplir con los objetivos de la educación, proporcionando a los
alumnos formación en los valores morales, sociales y cívicos, que
les permitan definir y afirmar su personalidad y ejercer sus
potencialidades humanas. También en la sentencia T-243 de
1999, la Corte protegió los derechos a la igualdad, a la no
discriminación, al libre desarrollo de la personalidad y al debido
proceso de una alumna que había sido sancionada por los
directivos de su institución educativa con el castigo de
“suspensión del uniforme”, por haber sido vista fuera de las
instalaciones del plantel educativo, junto a muchachos “de
dudosa reputación”; la Corte consideró que un colegio no puede
sancionar a una estudiante, que a la salida de su actividad
académica y rumbo a su lugar de residencia, se encuentre a
jóvenes de su edad y departa con ellos durante algún tiempo, por
cuanto ello desconocería abiertamente el núcleo esencial del
derecho a la libre expresión y la naturaleza social propia del ser
humano, como tampoco se le puede imputar a la menor que esté
incurriendo en una “conducta contraria a la moral”, y menos aún
si no se le ha respetado el debido proceso. No protegió en
cambio la Corte en la sentencia T-435 de 2002, el derecho a la
intimidad y al libre desarrollo de la personalidad de una menor a
la que se le solicitó la práctica de un examen de sexología y
embriaguez por considerar que “la preponderancia del interés
colectivo de mantener el ambiente educativo sobre el derecho a la
educación de la hija de la demandante, constituye un fin justificado
constitucionalmente, ya que ella no cumplió con su correlativo deber de
23 | P á g i n
a
acatamiento de las reglas; fue proporcional, pues la actitud de la menor al
consumir bebidas alcohólicas portando el uniforme del colegio causa un
daño en la imagen del mismo y da un mal ejemplo a las demás
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a
estudiantes y, por último, fue necesaria”, pues no había otro modo de
poner fin a las faltas cometidas por la estudiante. En la sentencia
T-839 de 2007, se ampararon los derechos de una menor a la
cual se le exigió el retiro del piercing que llevaba en la cara
como requisito para iniciar sus clases en una Institución
educativa, por lo que la Corte decidió que la restricción en la
utilización de dichos accesorios, contemplada en el manual de
convivencia, violaba el artículo 16 C.P. porque la utilización del
piercing, hace parte del derecho a la propia imagen, en cuyo
ejercicio toda persona está facultada para decidir de manera
autónoma cómo desea presentarse ante los demás, lo anterior
sumado a que el uso de dicho accesorio era irrelevante para el
desarrollo integral de la menor en el plantel educativo. 2
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Fundamento esta acción en el artículo 86 de la Constitución Política de
1991 y sus decretos reglamentarios 2591 y 306 de 1992.
PETICIÓN
De manera respetuosa solicito a usted:
1. TUTELAR mis derechos fundamentales a la igualdad y al libre
desarrollo.
2. ORDENAR a la que
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a
2
Sentencia T-407/2012 M.S. Mauricio González Cuervo
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a
JURAMENTO
Bajo la gravedad de juramento afirmo que no he presentado otra acción
de tutela por los mismos hechos y derechos respecto de las peticiones
hechas en esta tutela.
PRUEBAS
Como fundamento probatorio de mi petición anexo:
1.
2.
3.
ANEXO
1. Copia de la tutela sus anexos (documentos relacionados en el acápite de
pruebas) de la tutela para el correspondiente traslado a la accionada.
2. Copia de la tutela para el archivo del Juzgado.
3. Copia de los documentos relacionados en el acápite de pruebas.
NOTIFICACIONES
Dirección para recibir comunicaciones, tanto del accionante como del
accionado. Dirección física:
Dirección electrónica:
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a
Del Señor Juez,
C.C. No.
28 | P á g i n
a