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Asertividad - La Culpa

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ASERTIVIDAD

LA CULPA
Muchas personas tildan de egoísta a quienes ponen límites y no
ceden ante discrepancias o desacuerdos. De hecho, esta creencia
está en muchas ocasiones muy arraigada, lo cual despierta intensos
sentimientos de culpa cuando nos disponemos a ejercer nuestros
derechos asertivos.

Como ya he dicho antes: todas las emociones tienen una función y


son adaptativas. La culpa no es menos, pues invita a evaluar
nuestros comportamientos y aprender de nuestros errores. Sin
embargo, como todas las emociones, mal regulada puede ser
disfuncional. Pero también es muy importante atender en qué
momentos surge y qué lo desencadena. Si tú experimentas culpa
cuando marcas un límite, te recomiendo volver al ejercicio anterior
del iceberg y preguntarte qué hay debajo de ese sentimiento:

¿De qué crees ser culpable?


¿Crees realmente que está mal puesta tu línea?
¿Tú aceptarías ese límite?
¿Qué pensamientos te hacen sentir culpa?
¿Es la reacción de la otra persona lo que te genera culpa?

Permitidme que hable de la culpa más detenidamente.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA
La culpa, qué sentimiento más complejo y poderoso.
La culpa, por mucho que la tachen de algo horrible que hay que
eliminar, ya he adelantado que tiene una función adaptativa y es
necesaria. Sin esta culpa, no podríamos “enmendar” las
transgresiones de normas éticas o límites, además de ser signo de
que tenemos remordimientos. La falta de culpa, de hecho, sería algo
patológico y podríamos hablar de psicopatía. Por lo tanto, la culpa es
un sentimiento válido que se debe aceptar y, como he dicho en otras
ocasiones, las emociones o sentimientos no son el problema, por
muy desagradables que sean, todo lo contrario: es la prueba de que
nuestro organismo busca lo mejor para nosotros. En este caso, la
culpa serviría de alarma de una posible rotura de límites.

Las manifestaciones del sentimiento de culpa son diversas:


irritabilidad, nerviosismo, enojo, tristeza, sensación de dolor…

Bien es cierto que también existe una culpa que es “desadaptativa”,


que ocurre cuando esa alarma de la que hablábamos es constante,
cuando existe un código implacable, y/o un castigo exagerado. Todo
esto, esta culpa disfuncional, desencadena una sensación, que se
suma a las manifestaciones anteriormente mencionadas, de no
acabar de disfrutar como si no pudieses “soltarte”, y de que algo está
mal. Cuando sentimos esto, una culpa que es un lastre demasiado
pesado, es cuando tenemos que parar y evaluar qué está pasando.

Vamos a centrarnos en este tipo de culpa.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA

Para que se dé este sentimiento debe haber una interpretación o


una valoración negativa de nuestros propios actos y, por ende, una
emoción de malestar que se desencadena. Por ejemplo: una madre
que queda con sus amigas dejando a tu bebé en casa de sus padres
o con su pareja y que se siente "mala madre" por actuar así y, por lo
tanto, se siente culpable por "abandonar" a su hijo/a y no estar a su
lado.

Es en esa interpretación negativa dónde se puede intervenir. Las


variables que van a influir en el tipo de valoración que hacemos del
hecho objetivo y/o de uno/a mismo/a son diversas: la educación que
hemos recibido en la infancia, nuestros iguales, medios de
comunicación, religión y cultura, momento social… El trabajo
psicológico estará orientado a la flexibilidad y tolerancia ante los
acontecimientos, la aceptación, incluso la empatía con nosotros
mismos o autocompasión, lo cual ayudará con ese sentimiento de
culpa.

Reitero que el objetivo no es hacer desaparecer la culpa. Una buena


opción es visualizar esta culpa como una oportunidad de mejorar, de
aprendizaje, y no como un fracaso.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA
El sentimiento de culpa es el signo de que un hecho nos está
haciendo daño (ojito con esto) o puede estar dañando a otra
persona, lo cual facilita darnos cuenta de que eso no está bien y
podemos reevaluar y buscar una solución.

Es vital poder parar y preguntarnos por qué siento eso, qué me hace
sentir así. Una vez reconozcamos el desencadenante de este
sentimiento, ya sea real o sólo esté en nuestra cabeza, podremos
analizar ese acto desencadenante de forma neutral (es
recomendable hacer esto en un contexto terapéutico que nos
permita tomar una perspectiva “objetiva”, dado que al hacerlo de
manera individual se corre el riesgo de contaminar el análisis, pero sí,
es posible llegar a hacerlo por nosotros mismos).

Otro hecho esencial es darnos permiso para sentir ese malestar,


porque, no me cansaré de decirlo, el sentimiento en sí, no es algo
malo o negativo. Por eso, escúchalo (porque las emociones siempre
tienen algo que decirnos) y dale voz, exprésalo.

Evidentemente, si es posible, el siguiente paso sería buscar y llevar a


cabo una conducta reparadora. Tal vez sea decir “perdón, lo siento”,
o quizá algo más elaborado. Hay que tener en cuenta que no
siempre dependerá de nosotros, y eso es algo que también debemos
aceptar. Súper importante también entender que, en otras
ocasiones, nos tendremos que disculpar a nosotros mismos, algo
que parece sencillo, pero no siempre lo es.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA
Aquí os voy a contar mi experiencia.

Yo, como humana (y mujer) que soy, he sido educada en la culpa.


Esto lo digo porque a todos nos han hecho sentir mal en algún
momento (y en más de uno) por, permitirme que lo diga, tonterías o,
j***r, cosas que ni siquiera eran nuestra movida. En fin. Añado a esto
que, por simplemente haber estudiado (o en ese momento estar
estudiando) psicología, parecía que no tuviese derecho a levantar la
voz, maldecir, tener orgullo y, en general, tener conductas que no
fuesen 100% correctas. Entonces, cuando las cometía, me sentía
culpable, por eso enseguida trataba de subsanar y, mientras que a
la otra persona sí le permitía no tener las mejores formas, conmigo
era súper crítica. Cuando me daba cuenta de esto, de este doble
rasero, y de que, tío, esa persona quizá se merecía un grito o que le
pusieran los puntos sobre las íes, pues, para colmo, me sentía mal
conmigo misma, culpable de estar fallándome, a mí y a mis
derechos, mi derecho a no ser asertiva, a estar harta, a defender mi
opinión, a equivocarme, incluso, por qué no decirlo, he llegado a
sentir que, de alguna manera, le estaba fallando al feminismo (o
por lo menos a mi activismo feminista) por callarme ante esa
situación. Es que el peso que se siente en la espalda es horrible. Y
confieso que esa sensación (o todas ellas), las sigo sintiendo y
continúo notando ese peso en mis hombros, pero trabajo en darle
otro significado distinto que entonces le daba.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA
También he conocido casos, y diría que es más común de lo que se
podría imaginar, en los que la culpa se convierte en un mecanismo
de defensa. Ocurre cuando, para tapar u ocultar un sentimiento
mucho más profundo, desagradable y “pesado”, aflora la culpa. Son
situaciones en las que nos sentimos culpables por actos en los que,
en realidad, poco tenemos que hacer. Creo, y aquí hablo de lo que yo
he conocido, que el sentimiento que más se suele esconder detrás
de la culpa es la tristeza o la pena. Una tristeza inmensa por una
pérdida, porque otra persona importante para nosotros está
pasando un mal momento, por un acontecimiento que ha dañado a
otras personas…, incluso pena por mí, por lo que he tenido que vivir o
con lo que he tenido que lidiar. Todos estos ejemplos tienen en
común justo eso: que no podríamos haber hecho nada porque no
está en nuestras manos. ¿Cómo podemos identificar si esta culpa
proviene de un acto del que somos responsables o no? Realizando el
análisis que hemos explicado anteriormente con neutralidad, lo cual,
en estos casos especialmente, es muy complejo.

¿En qué se diferencia ser responsables de ser culpables? La


responsabilidad da oportunidad de cambiar la situación, y da control
entendiéndolo como la capacidad de poder modificar los factores
influyentes; sin embargo, la culpabilidad, especialmente la culpa
desadaptativa, lastra y castiga.

36
ASERTIVIDAD
LA CULPA
En los momentos que se han explicado antes, esos en los que surge
la culpa como un mecanismo de defensa que esconde, por ejemplo,
pena (de mí o de otra/s persona/s), aunque parezca paradójico -
porque también es igualmente desagradable-, la culpa ayuda a
sobrellevar la situación; pues la sensación de que somos
responsables de alguna manera nos da también la sensación de
control. Esto podemos explicarlo haciendo referencia a las víctimas
de abuso sexual infantil. Uno de los sentimientos más habituales
entre estas personas, es la culpa. Quizá desde fuera parezca obvio
que esos niños y niñas no son culpables (ni responsables) de nada,
sino que fue el agresor, pero recordemos que el sentimiento de
culpa en estas ocasiones es un mecanismo de defensa. Vamos a
contextualizarlo. De alguna manera, este sentimiento les protege de
una tristeza profunda, de una pena inmensa, y de un dolor horrible,
por lo que han vivido, por lo que le han hecho, por la herida que les
ha dejado esta experiencia traumática. Sentir culpa, incluso, les
puede permite tener la creencia de que podían haber hecho algo,
que no va a volver a pasar, que quizá ellos también querían, que el
agresor (entre el 65 y 85% de las ocasiones perteneciente al círculo
social o familiar de la víctima), “no es el culpable” (esto ya es meterse
en el terreno de las “figuras referentes”), que nadie más tiene por
qué vivirlo y otras muchas creencias que para nada son ciertas
porque el culpable y responsable SIEMPRE será el agresor.

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ASERTIVIDAD
LA CULPA
Ojo, porque no siempre la culpabilidad es más llevadera que la
tristeza profunda o la pena, pero sí que de vez en cuando, según el
momento, puede protegernos de un daño mayor.

A lo mejor tras leer esto, tu mente ha hecho un “clic”, o quizá no. Tal
vez pienses que, a partir de ahora, tu culpa, por lo menos la
desadaptativa, se va a terminar, pero lamento decirte que esto no es
así. La culpa es un sentimiento muy poderoso, complicado y
arraigado en nuestro interior, especialmente en casos en los que nos
ha ayudado a protegernos. Por eso, no te frustres presionándote a
acabar con ella rápido. Ajustar y regular la culpa (que no eliminarla),
para que sea lo más funcional y adaptativa posible, requiere un
arduo trabajo, esfuerzo y compromiso, recomendablemente, como
decía, de la mano de profesionales de la salud mental.

38
ASERTIVIDAD
tipos de CULPA

IRRACIONAL
REALISTA (FUNDIONAL) Es cuando sentimos culpa aun sin
Surge al hacer algo incorrecto o haber hecho nada malo. Puede
transgredir nuestras normas éticas deberse a no alcanzar alguna
o morales. Es natural y nos ayuda a expectativa imposible o poco
aprender de nuestros errores. realista, a pensamientos trampa o
por autoexigencia.

ANTICIPADA
POR ASOCIACIÓN
Es común cuando nuestra cabeza
Es la culpa que se siente por las
se adelanta a los acontecimientos
acciones de otro al hacernos
y se pone en lo peor, lo cual
responsables de lo que hacen los
desencadena este sentimiento al
demás, bien por tener algo que ver
preocuparnos por posibles
o por ser responsable de esas
consecuencias de nuestras
personas (por ejemplo, alguien que
acciones. Esto dificultará nuestra
está a tu cargo como un hijo).
toma de decisiones.

POR OMISIÓN
del superviviente
Culpa por no haber hecho nada y
Se puede experimentar cuando
creer que podríamos haber hecho
superamos una situación difícil,
algo para cambiar el resultado.
mientras que otras personas no lo
Cuidado, porque este tipo puede
han logrado. Es común en
surgir de creer que tenemos
situaciones de desastres naturales,
control sobre lo que no tenemos
accidentes o duelos.
en realidad.

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ASERTIVIDAD
LA MOCHILA

Todos llevamos una mochila a nuestra espalda. A lo largo de la vida,


pasamos por ciertas situaciones de las que nos llevamos una piedra
que metemos en esa mochila.

Unas piedras son más pesadas que otras, pues una experiencias
son más intensas y nos dejan más marca que otras.

Otras piedras las vamos almacenando porque "bueno, no pasa


nada, son pequeñitas, no pesan, no molestan tanto". Sin
embargo, por pequeñas que sean, llenan la mochila, como las
gotitas van llenando el vaso, hasta que el agua rebosa. Esto se
entiende muy bien con la metáfora del muelle.

Pero hay unas piedras en concreto que no nos pertenecen, ni


siquiera forman parte de nuestro camino. Esas piedras las
vamos cargando en nuestro mochila con la culpa irracional. Y
cargar con nuestras experiencias (por no decir "con nuestra
mierda"), bueno, pero con algo que no nos corresponde, pues
no. Por eso: revisa qué piedras estás cargando, a ver si estás
llevando peso de más; un peso que se lastra y ancla y te impide
avanzar y crecer.

Ligero se camina mejor.

40
ASERTIVIDAD
RECORDATORIOS

La culpa es parte del proceso.


Se puede reducir y trabajar en su
aceptación, pero es natural
sentirla al poner ciertos límites.

Poner límites es como un filtro: te


ayuda a diferenciar qué personas
te respetan y quieren, y cuáles
buscan aprovecharse de ti.

Todos podemos hacer daño. Cuida


cómo hablar para proteger a las
personas que quieres de sufrir
daño por tu irresponsabilidad.

No eres un móvil.
Deja el "no molestar" y el "modo:
silencio" para el teléfono y
escucha tus notificaciones.

41
ASERTIVIDAD
RECORDATORIOS

No intentes poner todos los


límites de golpe. Ve de aquellos
que te resulten más sencillos a los
más complicados, a tu ritmo.

La culpa, como cualquier


emoción, por desagradable que
se sienta, no es mala en sí.
No quieras eliminarla.

Las emociones tienen algo que


decirnos, un mensaje que
entregarnos. Escúchala para saber
qué te quiere decir tu organismo.

A veces no hay que trazar otro


camino, si no darle otro
significado y mirar distinto el que
estamos recorriendo.

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