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Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada

El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, fue una dictadura


militar instaurada en Perú tras el golpe de Estado del 3 de octubre de 1968.

La Junta Militar, liderada por el general Juan Velasco Alvarado, nombró a


Velasco como presidente de facto de la dictadura, promoviendo reformas de
carácter nacionalista y de izquierda que dieron un impacto profundo en la
sociedad del país, como la promulgación de la reforma agraria, la declaración
del quechua como idioma oficial a nivel nacional, el incremento de los derechos
laborales y la empoderarían de los sindicatos y de los pueblos indígenas del país.
Sin embargo, otras medidas, como la nacionalización de los recursos naturales
y la expropiación de empresas y medios de comunicación, generaron una fuerte
crisis económica y provocaron el aislamiento internacional del país.

Como respuesta a esta situación, se dio el Tacnazo, un golpe de Estado


promovido por el general de división Francisco Morales Bermúdez quien tomó el
poder para deshacer las medidas tomadas por Velasco. En 1978, el nuevo
gobierno convocó a una Asamblea Constituyente, la cual promulgó una nueva
constitución en 1979, así como también fueron convocadas elecciones
democráticas en 1980. De esta manera, concluyó el docenio militar, con la
segunda llegada de Fernando Belaúnde Terry al poder de forma democrática.

Antecedentes
En la década de 1950, varios gobiernos de tinte nacionalista en América Latina
iniciaron procesos de modernización social y económica, promoviendo la teoría
económica del desarrollismo, la cual promovía reformas agrarias, la
industrialización por medio de la sustitución de importaciones y el
aprovechamiento de los ingresos producto de la explotación de recursos
naturales. Tal es el caso del Nuevo Ideario Nacional en Venezuela,
la Revolución Boliviana de 1952, el segundo gobierno de Carlos Ibáñez del
Campo en Chile, el Plan de Desarrollo Nacional de Juscelino Kubitschek en
Brasil, entre otros.

En Perú, la victoria electoral en 1962 de Víctor Raúl Haya de la Torre, jefe del
Partido Aprista Peruano, fue anulada por un golpe de Estado. El programa de
gobierno del aprismo planteaba una transformación del país, apostaba por la
reforma agraria para acabar con el régimen de servidumbre sobre los indígenas
que todavía existía en las haciendas. La Junta Militar de 1962 convocó a nuevas
elecciones para el año siguiente, en las cuales resultó victorioso Fernando
Belaúnde Terry, quien derrotó a Haya, con un plan de gobierno que también
planteaba reformar el país y establecer nuevos contratos sobre la explotación de
recursos naturales, sobre todo el petróleo.

A pesar del apoyo decidido de las Fuerzas Armadas a las reformas prometidas
por el nuevo gobierno, Belaúnde no pudo cumplir con la promesa de reforma
agraria ni la de resolver el conflicto sobre la propiedad del petróleo peruano, entre
otras razones, por la férrea oposición parlamentaria del APRA y del partido de
derechas UNO, liderado por Manuel Odría, antiguo perseguidor de Haya.

Además, Belaúnde tuvo que hacer frente a la movilización campesina en Cusco


liderada por Hugo Blanco y la irrupción de dos fuerzas guerrilleras en el país
inspiradas por la victoria de la Revolución Cubana, el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) comandado por Héctor Béjar y Javier Heraud y el Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR), liderado por un militante del APRA Luis de la
Puente Uceda y Guillermo Lobatón.

Las Fuerzas Armadas, sobre todo el Ejército peruano, derrotaron rápida y


contundentemente los focos guerrilleros del ELN y el MIR. Sin embargo, se
percataron de la urgencia de reformas sociales y económicas en un país donde
todavía existía una élite oligárquica e inmensos grupos marginados de pobres y
de indígenas. Frente al fracaso del reformismo belaundista en democracia, los
militares decidieron hacer los cambios ellos mismos con la idea de "hacer la
revolución desde arriba para evitar que la hagan desde abajo

Primera etapa
Gobierno de Juan Velasco Alvarado
La primera fase de la dictadura, autodenominada Gobierno Revolucionario de la
Fuerza Armada, se inició con la presidencia de facto del comandante general del
Ejército, general de división Juan Velasco Alvarado, quien derrocó al
presidente Fernando Belaúnde Terry tras el escándalo del Acta de Talara y
la Página 11 mediante un golpe de Estado, el 3 de octubre de 1968.

Objetivos del régimen


De acuerdo con el Estatuto del Gobierno Revolucionario, se fijaban los
siguientes objetivos:

1. Transformar la estructura del Estado, haciéndola más dinámica y


eficiente para una mejor acción de gobierno.
2. Promover superiores niveles de vida, compatibles con la dignidad
de la persona humana, a los sectores menos favorecidos de la
población, realizando la transformación de las estructuras
económicas, sociales y culturales del país.
3. Imprimir a los actos de gobierno un sentido nacionalista e
independiente sustentado en la firme defensa de la soberanía y
dignidad nacionales.
4. Moralizar el país en todos los campos de la actividad nacional y
restablecer plenamente el principio de autoridad, el respeto a la
Ley y el imperio de la Justicia.
5. Promover la unión, concordia e integración de los peruanos,
fortaleciendo la conciencia nacional.
Reformas de Velasco Alvarado

El gobierno de Juan Velasco Alvarado, a diferencia de otras dictaduras militares


de la región, asumió un carácter claramente de izquierda y nacionalista, y realizó
una serie de reformas que originaron un gran impacto en el desarrollo social y
económico peruano, en todo caso una «revolución desde arriba».

También se creó el SINAMOS, entidad estatal creada «para crear una


democracia social de participación plena» pero que sirvió como el partido político
del régimen.

Entre las principales acciones de este gobierno estuvieron:

• La nacionalización y expropiación de los yacimientos petrolíferos de


la IPC el 9 de octubre de 1968. Se organizó Petroperú, una empresa
estatal ligada, por entonces, a todos los procesos de la explotación,
refinación y distribución del petróleo.
• La reforma agraria (1969) que tuvo como objetivo frenar el
movimiento campesino, crear un mercado interno y acabar con el
poder de la oligarquía.
• La nacionalización de sectores estratégicos de la economía como
las minas, el petróleo y el acero y de los servicios públicos.
• El incremento de los derechos laborales, la creación de las
Comunidades Industriales, con lo que se consolidaron los sindicatos.
Se les asignó a los trabajadores acciones de los negocios y poder real
y efectivo en la toma de decisiones de las empresas, un pilar
del socialismo autogestionario, basado en la experiencia yugoslava.
Este hecho fue posible porque el régimen contó con la participación
de un núcleo de socialistas libertarios y cooperativistas como Jaime
Llosa Larrabure, Gerardo Cárdenas, entre otros. Estos habían
formado el Instituto de Estudios e Investigación de Cooperativas y
Comunidades (Indeicoc), un instituto de carácter socialista libertario.7
• La expropiación de los medios de comunicación en 1974, medida que,
a pesar de ser anunciada como una manera de entregar los medios
de prensa a las fuerzas vivas del país, solo devino en una manera de
violentar y suprimir el derecho a la libertad de prensa.
• La reforma educativa (1972), dirigida por el general Alfredo Carpio
Becerra. Esta reforma cuestionó la enseñanza oficial (basada en la
imposición de los puntos de vista de la élite) y la rigidez del sistema
escolar imperante, se pretendía la reducción de las diferencias
sociales en la educación, contribuyendo en cambio, a largo plazo, a la
disminución de las calificaciones de los maestros (que en los años
siguientes exigirían crecientes privilegios al organizarse en
sindicatos). Por otro lado, esta reforma creó la educación inicial y
especial, así como también el bachillerato público y la enseñanza
bilingüe para los quechua hablantes, promoviendo la construcción de
escuelas en varias zonas del país. Los planteamientos de la Reforma
Educativa fueron premiados en su oportunidad por la Unesco.
• En 1973 se dio el Reglamento de Educación Bilingüe y, el 27 de mayo
de 1975, por Decreto ley 21156, «se reconoció al quechua, al igual
que el castellano, como lengua oficial de la República». Se aprobó el
Alfabeto básico general del Quechua por R.M. N.º 4023 del 16 de
octubre de 1975.
Otro aspecto importante de estas reformas fue la dignificación de la población
humilde e indígena, que comenzó a tener mayor participación en la vida política
y social mediante las reformas realizadas.

En el campo económico, la dictadura, además de imponer un mayor control


estatal sobre las actividades productivas, alentó el desarrollo de la industria
nacional mediante la restricción de las importaciones de manufacturas, lo cual
produjo que en el país se crearan fábricas y se ensamblaran autos de distintas y
prestigiosas marcas.

Relevo institucional de 1975


El 5 de febrero de 1975, se produjo una huelga policial que generó revueltas y
saqueos en el centro histórico de Lima, lo que creó malestar y precipitaría la
caída de Velasco. Meses después, ocurrió el Tacnazo, un golpe de Estado
mediante el cual se convirtió en presidente de facto el general Francisco Morales
Bermúdez el 29 de agosto en 1975.

Segunda etapa
Gobierno de Francisco Morales Bermúdez
Durante la segunda fase del gobierno militar, el presidente Francisco Morales
Bermúdez se dedicó a revertir las reformas velasquistas, sometiéndose a los
requisitos del Fondo Monetario Internacional. Aplicó paquetazos y reprimió las
protestas sociales que se incrementaron producto de la inflación.

Morales Bermúdez asumió un país en una grave crisis económica tras las
reformas velasquistas. La economía no llegó a mejorar en medio de una
creciente inflación y recesión, así como el incremento del desempleo. Esta
situación indujo a un alto descontento social, donde muchas personas de la clase
obrera, particularmente las más cercanas a los gremios obreros, llegaron a ver
en cada acción del gobierno una reversión de la revolución militar hacia una
sumisión frente a las indicaciones del FMI. Hacia 1977, ya se reportaban
poblaciones que recurrieron a alimentos de aves como medio de subsistencia
ante la crisis

Fruto del descontento social fueron dos paros generales convocados por
sindicatos como la CGTP. El primer paro se realizó el 19 de julio de 1977 cuyo
objetivo era reclamar una mejora de la situación laboral y salarial, y el segundo
en mayo del año siguiente, con un pliego de reclamos más amplio.

Plan Túpac Amaru


Era un programa similar al "Plan Inca"1 que tenía por objetivo consolidar el
proceso revolucionario mediante importantes reformas postulando que en 1981
el poder retornaría a los civiles. El plan Túpac Amaru fue un plan económico
empleado durante el gobierno del presidente Morales Bermúdez, como intento
para acabar con la crisis económica. Se modifico la comunidad industrial del
modelo implantado por el Gobierno de la Fuerza Armada que tanto problema le
había traído al sector industrial. Estas medidas económicas-políticas fueron
acompañadas por las limitaciones a la movilización de la masa trabajadora.

Solución electoral
Ante esta presión, es convocada una Asamblea Constituyente en 1978,
presidida por Víctor Raúl Haya de la Torre, líder histórico del APRA, la cual
elaboró la Constitución de 1979, que fue el punto culminante y el reflejo de las
reformas y procesos de cambio ocurridos a lo largo de estos años.

La dictadura finalizó con la convocatoria de las elecciones generales de 1980,


en las que salió vencedor Fernando Belaúnde Terry, quien asumió el mando el
28 de julio de ese año, con lo que se concretó el regreso de la democracia y el
fin de este período.

A fines de la dictadura militar, los crecientes problemas con el pago de la deuda


externa y la ineficacia de la administración del Estado llevaron a la aparición de
síntomas de crisis económica y a incubar problemas sociales que en años
posteriores irían en aumento.

Arte y cultura durante el régimen


Durante el gobierno de Velasco Alvarado, se realizó un fuerte impulso tanto al
cine y como a la literatura de producción nacional. En este periodo alcanzaron
prestigio internacional jóvenes escritores peruanos como Mario Vargas
Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Julio Ramón Ribeyro, quienes tienen como
temática la realidad social del país. Además, aparecieron importantes iniciativas
que masificaron la lectura en el Perú como la colección Populibros Peruanos, la
cual publicó más de setenta títulos de literatura nacional e internacional, o la
Biblioteca Peruana de PEISA, que reeditó libros de historia y análisis de la
realidad del país.

Por otro lado, el cine de producción nacional tuvo un auge con temática
indigenista gracias al financiamiento por parte de la dictadura a través
del Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (Sinamos). Destacan
películas como Runan Caycu (1973) de Nora de Izcue, que relata la lucha del
líder indígena Saturnino Huillca y el docudrama Kuntur Wachana (1977)
de Federico García Hurtado.

Las artes plásticas peruanas también fueron influenciadas por el régimen de


facto. La Dirección de Promoción y Difusión de la Reforma Agraria, organismo
del Estado, auspició el nacimiento del denominado pop achorado, diseñado por
el artista Jesús Ruiz Durand. Esta corriente artística estuvo presnete en afiches,
logotipos y hasta cómics en donde figuraba al campesino, al obrero y al indígena
como protagonistas, tomando la estética del pop art y representando al indio
peruano «achorado» (atrevido) como sinónimo de desafío e insolencia.12

Consecuencias
La gestión de Velasco en los primeros años del Gobierno Revolucionario
transformó profundamente las estructuras sociales del Perú, constituyendo su
principal legado. La extensa y radical reforma agraria acabó con el régimen de
servidumbre que sufrían muchos indígenas en las haciendas peruanas. Así
mismo, se reivindicó la identidad cultural indígena del país, el quechua se
convirtió en lengua oficial del Perú y se hizo un esfuerzo para evitar la
desaparición de lenguas indígenas.

En el plano económico, el gobierno militar acabó en una seria crisis económica,


la estatización de las empresas petroleras, mineras, pesqueras, de los bancos y
los medios de comunicación, crearon un inmenso aparato estatal que no pudo
ser gestionado adecuadamente.

En el plano militar, se priorizó un fuerte gasto armamentístico, el Ejército y la


Fuerza Aérea fueron modernizadas con la adquisición de fusiles, aviones,
tanques y más material bélico proveniente de la Unión Soviética. Perú obtuvo
una de las fuerzas armadas mejor equipadas de la región para finales de la
dictadura.

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