El fideicomiso es una institución sucesoria que permite al testador encargar a una
persona la administración o conservación de determinados bienes para entregarlos a
otro en un momento dado.
De ahí que también se conozca como sustitución fideicomisaria, ya que permite al
testador designar a un heredero directo y otro indirecto, que se sucederán en la posesión
de su herencia.
Una vez se acepta un fideicomiso en España, se deben pagar los impuestos
asociados a los bienes, que incluyen el impuesto de sucesiones y las plusvalías
Mediante un fideicomiso el testador entrega a una persona la herencia para que la conserve y la
transmita a una tercera persona tras el fallecimiento.
En resumidas cuentas, el fideicomiso es una figura de control de la herencia. El
heredero directo (fiduciario) obtendrá el patrimonio en nombre del indirecto (fideicomisario)
a la muerte del testador. Custodiará, y puede que administre, este patrimonio que entregará
al segundo heredero cuando llegue el momento.
Por eso se suele emplear para proteger la masa hereditaria. Al recurrir a él, el testador se
asegura de que sus bienes serán custodiados y administrados por una persona de
confianza antes de pasar a la persona por él designada.
¿Qué es el fideicomiso?
El fideicomiso es una herramienta de sustitución hereditaria. Por eso, conforme se ha
señalado, también se designa como sustitución fideicomisaria. En él intervienen tres
personas:
1. El causante o fideicomitente. Se trata del testador. Es, por tanto, el propietario inicial del
patrimonio legado. También es el encargado de determinar el funcionamiento del
fideicomiso en su testamento.
2. El heredero fiduciario. Se trata de aquel que recibe el patrimonio no para sí, sino para un
tercero (fideicomisario). Dicho de otro modo, es el primer heredero (el directo). Su deber,
en principio, es conservar los bienes y derechos y transmitirlos en su momento.
3. El heredero fideicomisario. Se trata del heredero final o indirecto. Llegado el momento
recibirá el patrimonio de manos del heredero fiduciario. Como se verá más adelante,
cabe la posibilidad de que el patrimonio se consuma antes de que le corresponda tomarlo.
Hay que tener en cuenta que nuestro ordenamiento jurídico solo reconoce el
fideicomiso como institución hereditaria. Esto difiere del planteamiento de otros
ordenamientos, como los de corte anglosajón, que extienden la figura en forma de trust.
El objetivo del trust, como el del fideicomiso, es reservar una masa patrimonial en favor de
una causa o un beneficiario. Por tanto, hasta que se cumpla la condición que hará que los
bienes y derechos sean del beneficiario, la masa no forma parte de ningún patrimonio
personal.
Sin embargo, el trust anglosajón es ajeno a nuestro ordenamiento, que limita el alcance
del fideicomiso a la figura sucesoria y destina otras figuras a la protección patrimonial
(como las sociedades patrimoniales o instrumentales) y a la afectación de fondos a fines
determinados (como las fundaciones).
Características del fideicomiso
El fideicomiso, en definitiva, se trata de una obligación compuesta.
Al aceptar la herencia, el heredero fiduciario adquiere el compromiso de entregarla
posteriormente, en las condiciones ordenadas por el causante, al heredero
fideicomisario. Por tanto, se compone:
De una obligación de conservar el patrimonio.
Que posteriormente se convierte en obligación de transmitir tal patrimonio.
En definitiva, mediante el fideicomiso se puede designar a herederos sucesivos. Primero
heredará el fiduciario y luego el fideicomitente.
Tipos de fideicomiso
El fideicomiso puede ser condicional o a plazo. En el primer caso, el testador impondrá
una condición que, en caso de concurrir, activará la obligación de transmisión del fiduciario
al fideicomisario. Y en el segundo caso, tal condición será el transcurso del tiempo
determinado en el testamento.
Además, el causante puede determinar si la obligación del fiduciario es de mera
conservación y entrega o incluye la administración patrimonial. En este sentido
también puede permitir al fiduciario disfrutar del patrimonio.
A este modo de fideicomiso se le conoce como fideicomiso de residuo. En estos casos, el
causante puede reservar a favor del heredero final una parte del patrimonio transmitido o
no. Es decir, cabría la posibilidad de que el segundo heredero no recibiera nada del
fiduciario porque este hubiera consumido todo el patrimonio.
Por último, el causante puede establecer las cargas que desee sobre el fideicomiso. El
fiduciario estará obligado a respetarlas, aunque no deberá reponerlas.
Por ejemplo, el causante puede determinar que se destine anualmente un 1% de la masa
transmitida a financiar una fundación familiar. El fiduciario tendrá que encargarse de
realizar el abono y, aunque cuando transmita el patrimonio al fideicomisario este se habrá
minorado, no tendrá que reponer el dinero abonado, al tratarse de una carga impuesta por
el causante.
Ventajas del fideicomiso
El fideicomiso suele emplearse porque permite un mayor control sobre el destino de los
bienes integrantes del caudal hereditario. Así, el causante puede designar como
herederos a personas que inicialmente no podrían serlo, gracias al sucesor intermedio.
Además puede determinar los fines a los que puede aplicarse el patrimonio legado.
Son de aplicación las particularidades civiles regionales porque esta institución se ha
utilizado tradicionalmente para evitar que el patrimonio hereditario escape de la línea
familiar. Al designar sucesivos herederos, el causante puede evitar que personas ajenas al
clan terminen heredando u obteniendo sus bienes.
En definitiva, el fideicomiso es una herramienta útil para flexibilizar el régimen sucesorio,
al tiempo que se garantiza el destino al que servirá el patrimonio legado. Sin embargo, sus
particularidades regionales hacen que sea fundamental contar con asesoramiento de un
letrado especializado a la hora de recurrir a él.
Un fideicomiso o fidecomiso1 (del latín fideicommissum, a su vez de fides, "fe",
y commissus, "comisión") es un contrato en virtud del cual una o más personas
(fideicomitente/s o fiduciante/s) transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos,
presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (fiduciaria, que puede ser una persona
física o jurídica) para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en
beneficio de un tercero, llamado beneficiario, y se transmita su propiedad, al cumplimiento
de un plazo o condición, al administrador de ese fideicomiso, que puede ser el fiduciante, el
beneficiario u otra persona.
Una vez que el fideicomiso ha sido perfeccionado, ninguna de las partes es propietaria del
bien objeto del fideicomiso.2
El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una persona llamada fideicomitente
destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la realización de ese fin a
una institución fiduciaria que en determinado tiempo o una vez cumplida la condición
impuesta por el otorgante del patrimonio, deberá entregar al beneficiario o fideicomisario
determinado los frutos o productos que haya generado la actividad.
Los bienes afectados al fideicomiso no corren el riesgo comercial del fiduciante (el que
transmite la propiedad de los bienes) ni del fideicomisario (el propietario de los bienes
fideicomitidos luego del vencimiento del plazo del contrato), puesto que el patrimonio que
es objeto del fideicomiso no puede ser perseguido por los acreedores de ninguno de ellos,
ni afectado por la quiebra de ambos o de alguno de ellos.
Historia del fideicomiso[editar]
Artículo principal: Fiducia (derecho romano)
El origen del fideicomiso moderno se encuentra en la fiducia o fidecommissum del Derecho
romano, una institución creada en el marco del derecho sucesorio y al amparo de una
pieza clave del modelo, la relación de confianza. Así, el fideicomitente encargaba al
fiduciario la entrega de un patrimonio hereditario concreto a una persona, esto es, al
fideicomisario. Para constituir un fideicomiso no existió, en principio, requisito alguno de
forma: bastaba la voluntad del fideicomitente y la aceptación del fiduciario. Si la relación de
confianza se quebraba, el fideicomitente podía revocar el fideicomiso en cualquier
momento. Como inconveniente, si el fiduciario hacía mal uso sobre el patrimonio, resultaba
muy difícil a las partes reclamar. Con la llegada del Imperio, se trató de solventar este
último problema creando una jurisdicción especial de pretores fideicomisarios encargados
de velar por el cumplimiento preciso de la voluntad de los fideicomitentes. Con el tiempo, la
figura del fideicomiso decayó y prácticamente se asimiló a los legados, aunque los
fideicomisos siguieron ajenos al testamento, mientras que el legado debía constar en él.
Cómo y para qué sirve el fideicomiso[editar]
El fideicomiso sirve de marco y sustento jurídico para la asignación de beneficios
económicos derivados de la propiedad de ciertos bienes, conforme a la voluntad de su
dueño y con efectos hacia el futuro. Es un modo de disposición de la propiedad que "ata"
los bienes a un destino determinado, en interés de personas distintas de aquella que recibe
la propiedad. Su interés práctico deriva precisamente de tres atributos:
1. Los bienes en cuestión son enajenados por su dueño, quien los transfiere "a título
fiduciario". No es lo mismo que la transmisión de la propiedad a título oneroso o
gratuito, pero se trata de un acto de disposición del titular. La transferencia "a título
fiduciario" rodea a los bienes de inmunidad respecto de los acreedores de quien los
recibe, así como de los acreedores del dueño original y de los destinatarios finales
de los bienes. Los bienes quedan amparados por un régimen de administración
conforme a su naturaleza y al destino previsto.
2. El fideicomiso sirve para instrumentar donaciones en vida del instituyente y también
para establecer disposiciones de última voluntad o a instituciones de beneficencia y
entidades de bien público que aprovechan el beneficio para su objeto específico.
3. El fideicomiso sirve para articular las relaciones de índole comercial que deseen
crear entre sí, el dueño original de los bienes y sus contrapartes en un negocio; el
fideicomiso cobija con igual facilidad tanto operaciones individuales promovidas por
empresas constructoras de edificios y viviendas, como grandes fondos de inversión
con multitud de participantes.
El contrato de fideicomiso puede ser esquematizado como un triángulo equilátero donde la
base es la relación entre el dueño de los bienes (fiduciante) y las personas a las cuales ha
elegido como destinatarias de los mismos (beneficiarios).
Partes[editar]
Técnicamente, el contrato de fideicomiso se da entre dos partes (llamadas partes stricto
sensu): 'fideicomitente/fiduciante' - 'fideicomitido/fiduciario'; aunque la relación fiduciaria se
da entre cuatro sujetos: los antes mencionados más el beneficiario (que puede o no existir)
y el fideicomisario. El fiduciante decide disponer de ellos a favor de un fiduciario, para
cumplir un fin determinado, el primer paso generalmente es dado por el fiduciante, quien
busca o elige un fiduciario en vista a pactar con él las condiciones de un acuerdo que
puede tener extensas proyecciones en el tiempo. El rol del fiduciante, como impulsor de los
actos que han de llevar a la constitución del fideicomiso, consiste en:
La designación del fiduciario, en virtud de la confianza que se deposita en él
La decisión de desposeerse de ciertos bienes de su propiedad y transferirlos al
fiduciario
La especificación de los fines para los cuales es instituido el fideicomiso y, en particular,
el nombramiento de los beneficiarios en interés de quienes habrá de actuar el fiduciario.
El fiduciante o fideicomitente es la parte que transfiere a otra bienes determinados, es el
promotor e impulsor del fideicomiso y aporta la dotación de bienes que le confieren
sustancia. Tiene que poseer el dominio pleno de los bienes dados en fideicomiso.
El fiduciario es la parte a quien se transfieren los bienes, y que está obligada a
administrarlos con la prudencia y diligencia propias de una buena persona de negocios
(administrar lo ajeno como propio), que actúa sobre la base de la confianza depositada en
él. Puede ser cualquier persona física o jurídica. En México el fiduciario debe ser una
persona moral autorizada para ser fiduciaria en los términos de la Ley de Instituciones de
Crédito dictada en 1932. Es importante destacar la presencia de entes de existencia ideal,
generalmente organizados como sociedades anónimas, que se dedican a la tarea de
fiduciarios con carácter profesional, cuentan con personal capacitado, sistemas
administrativos, resguardos de confidencialidad y mecanismos de control interno que les
permiten asumir la tarea del fiduciario en múltiples casos simultáneamente y por periodos
de extensa duración.
El beneficiario es la persona en cuyo beneficio se ha instituido el fideicomiso (puede o no
existir), sin ser el destinatario final de los bienes. Pueden ser una o varias personas físicas
o jurídicas. El concepto de "determinabilidad" de los beneficiarios es suficientemente
elástico como para servir los propósitos del fiduciante, aun si los objetivos del contrato
abarcan un grupo o una clase de personas. La aceptación del beneficiario se explica
porque nadie está obligado a conformar una situación jurídica contra su voluntad; la
aceptación del beneficiario es el elemento que cierra el circuito del fideicomiso entre aquel
y el fiduciario, a tenor de las disposiciones del fiduciante.
El fideicomisario es el destinatario final o natural de los bienes fideicomitidos. Normalmente,
el beneficiario y el fideicomisario son una misma persona. Pero puede ocurrir que no sea la
misma persona, puede ser un tercero o el propio fiduciante.
Concepto legal[editar]
Siguiendo la doctrina del doctor Lacruz Verdejo:3
"Entre nosotros, la doctrina es dominante y define la sustitución fideicomisaria repitiendo la
letra del art. 781 CC español, como aquella 'en cuya virtud el testador encarga al heredero
que conserve y transmita a un tercero el todo o la parte de la herencia.'"
Mas el citado texto comete la impropiedad de hablar de encargo cuando se trata de un
gravamen impuesto al fiduciario de modo absoluto, y también emplea inexactamente la
expresión transmitir, porque el fiduciario no transmite los bienes al fideicomisario, sino que
es la misma ley la que resuelve la titularidad y la atribuye automáticamente al segundo
heredero, y queda al primero (o a sus sucesores) el deber de entregar materialmente
bienes que pertenecen ya a otra persona, al menos en la mayor parte de los casos.
Estas impropiedades del artículo 781 son recuerdo de un instituto romano que se halla en
el origen de la sustitución: el fideicomiso, encargo que hace un testador al nombrado
heredero de que entregue enseguida la herencia a un tercero, que no es llamado como
sucesor pero que va a recibir el beneficio. El heredero (fiduciario) es una especie de
pantalla o monitor, un simple intermediario entre el causante y aquel a quien favorece
realmente la libertad (fideicomisario).
Fideicomiso Mercantil: El fideicomitente transmite a una institución fiduciaria la propiedad o
la titularidad de uno o más bienes o derechos según sea el caso para ser destinados a
fines lícitos y determinados encomendados la creación de dichos fines a la propia
institución fiduciaria.
Tipos de fideicomiso[editar]
Fideicomisos en garantía: Es el fideicomiso que se constituye como garantía del
cumplimiento de obligaciones del fideicomitente o de una tercera persona. Por ejemplo,
el fideicomitente transfiere un bien inmueble de su propiedad a un patrimonio
fideicometido para garantizar el cumplimiento de su obligación de pagar las cuotas de
un préstamo frente a un banco (fideicomisario). En caso de que el fideicomitente
incumpla dichas obligaciones de pago, el banco podría solicitar al fiduciario que ejecute
el patrimonio fideicometido. Esto significa que el fiduciario, por instrucción del banco,
puede iniciar un proceso de venta del bien inmueble a fin de obtener el dinero necesario
para cubrir la deuda impaga del fideicomitente. Si luego de cubrir la deuda frente al
banco, existiera un monto restante, este sería entregado al fideicomitente. 4
Fideicomisos de titulización: La particularidad de este tipo de fideicomiso es que sirve
de respaldo de los derechos subyacentes a valores mobiliarios. El fideicomitente
transfiere ciertos bienes y derechos a un patrimonio fideicometido y, con cargo a tales
bienes y derechos, el fiduciario emite valores mobiliarios (por ejemplo, bonos). En este
caso, el fiduciario es denominado “sociedad titulizadora” y es una sociedad
especializada en constituir este tipo de fideicomisos. Los fideicomisarios son las
personas que suscriben los valores mobiliarios emitidos por la sociedad titulizadora (por
ejemplo, los bonistas), pues en caso el fideicomitente incumpla con las obligaciones de
pago frente a ellos, pueden solicitar que se vendan los bienes fideicometidos y de este
modo cobrarse los importes no pagados.4
Fideicomisos para encargos específicos: para un contrato específico
Fideicomisos de fomento: para el fomento de la garantía
Fidecomisos en que los fideicomisarios no están específicamente designados: sino que
son grupos sociales en los que el Estado cree tener el deber de intervenir para resolver
problemas de desarrollo.
Fideicomisos de Caridad
Los fideicomisos en que los fideicomisarios son otras entidades del gobierno federal.
Fideicomisos en los que los fideicomisarios es el propio fideicomitente
Fines[editar]
Los fines más comunes de los fideicomisos son:
Propiedad de los empleados: Las acciones de una empresa pueden ser mantenidas por
el fideicomisario de un fideicomiso de empleados, a menudo indefinidamente, como
parte de la propiedad de los empleados de esa empresa.5
Tenencia de acciones por parte de los empleados: Las acciones de una empresa
pueden estar en manos del fideicomisario de un fideicomiso de empleados como parte
de un plan de acciones u opciones sobre acciones para empleados.
Privacidad: Los fideicomisos pueden crearse exclusivamente para proteger la intimidad.
Los términos de un testamento son públicos en ciertas jurisdicciones, mientras que los
términos de un fideicomiso no lo son.
Cláusulas de despilfarro: Los fideicomisos pueden utilizarse para proteger a los
beneficiarios (por ejemplo, los hijos) de su propia incapacidad para manejar el dinero.
Son especialmente atractivos para contener a los despilfarradores. Los tribunales
suelen reconocer las cláusulas de despilfarro contra los beneficiarios del fideicomiso y
sus acreedores, pero no contra los acreedores de un fideicomitente.
Testamentos y planificación patrimonial: Los fideicomisos aparecen con frecuencia en
los testamentos (de hecho, técnicamente, la administración de la herencia de todo
difunto es una forma de fideicomiso). Los testamentos convencionales suelen dejar los
bienes al cónyuge del fallecido (si lo hubiera) y luego a los hijos a partes iguales. Si los
hijos son menores de 18 años, o menores de alguna otra edad mencionada en el
testamento (21 y 25 años son comunes), debe crearse un fideicomiso hasta que se
alcance la "edad de contingencia". El albacea testamentario es (normalmente) el
fideicomisario, y los hijos son los beneficiarios. El fiduciario tendrá poderes para asistir a
los beneficiarios durante su minoría de edad.6
Organizaciones benéficas: En algunas jurisdicciones de derecho consuetudinario, todas
las organizaciones benéficas deben adoptar la forma de fideicomisos. En otras,
las corporations también pueden ser organizaciones benéficas. En la mayoría de las
jurisdicciones, las organizaciones benéficas están estrictamente reguladas para el
beneficio público (en Inglaterra, por ejemplo, por la Charity Commission).
Unit trusts: El trust ha demostrado ser un concepto tan flexible que ha demostrado ser
capaz de funcionar como vehículo de inversión: el unit trust.
Planes de pensiones: suelen constituirse en forma de fideicomiso, con el empleador
como fideicomitente y los empleados y las personas a su cargo como beneficiarios.
Fideicomisos de remuneración: en beneficio de directores y empleados de empresas o
de sus familias o dependientes. Esta forma de fideicomiso fue desarrollada por Paul
Baxendale-Walker y desde entonces se ha generalizado su uso.7
Estructuras empresariales: Los acuerdos empresariales complejos, con mayor
frecuencia en los sectores de las finanzas y los seguros, a veces utilizan fideicomisos
entre varias otras entidades (por ejemplo, corporaciones) en su estructura.
Protección de activos: Los fideicomisos pueden permitir a los beneficiarios proteger los
activos de los acreedores, ya que el fideicomiso puede ser bankruptcy remote. Por
ejemplo, un fideicomiso discrecional, del que el fideicomitente puede ser el protector y
un beneficiario, pero no el fideicomisario ni el único beneficiario. En un acuerdo de este
tipo, el fideicomitente puede estar en posición de beneficiarse de los activos del
fideicomiso, sin ser su propietario, y por lo tanto, en teoría, protegido de los acreedores.
Además, el fideicomiso puede intentar preservar el anonimato con un nombre
completamente ajeno (por ejemplo, "The Teddy Bear Trust"). Estas estrategias son
ética y legalmente controvertidas.
Planificación fiscal: Las consecuencias fiscales de hacer algo utilizando un fideicomiso
suelen ser diferentes de las consecuencias fiscales de lograr el mismo efecto por otra
vía (si, de hecho, fuera posible hacerlo). En muchos casos, las consecuencias fiscales
de utilizar el fideicomiso son mejores que la alternativa, por lo que los fideicomisos se
utilizan con frecuencia para la elusión fiscal legal.
Copropiedad: La propiedad de bienes por más de una persona se facilita mediante un
fideicomiso. En particular, la propiedad de una vivienda conyugal se efectúa
comúnmente mediante un fideicomiso en el que ambos cónyuges son beneficiarios y
uno, o ambos, poseen el título legal como fideicomisario.
Derecho de la construcción: En Canadá8 y los importes adeudados por los empresarios
a los contratistas o por los contratistas a los subcontratistas en los proyectos de
construcción deben, por ley, mantenerse en fideicomiso. En caso de insolvencia del
contratista, esto hace que sea mucho más probable que los subcontratistas reciban el
pago por el trabajo realizado.
Retención legal - Los abogados de ciertos países suelen exigir que se pague una
retención legal por adelantado y que se mantenga en fideicomiso hasta el momento en
que se realice el trabajo legal y se facture al cliente, esto sirve como garantía mínima de
remuneración en caso de que el cliente se declare insolvente.9 Sin embargo, se aplican
estrictos códigos éticos legales al uso de fideicomisos de retención legal.10
Terminación del fideicomiso[editar]
Una considera la realización de sus objetivos al vencimiento del plazo o al cumplirse la
condición según el contrato. La otra enfrenta la disolución anticipada por obra de las
circunstancias, lo cual puede significar la frustración de dichos objetivos.
Producido el hecho que configuraba la condición, trascurrido el tiempo previsto, el
fideicomiso ha servido a los propósitos de las partes y debe entrar en liquidación.
Liquidación del fideicomiso: consistirá en realizar aquellos bienes que cubran los
desembolsos previstos del modo más ventajoso posible.
Entrega de los bienes: conforme al contrato de fideicomiso, después de transcurrido
cierto tiempo o cumplida una condición, el titular del dominio fiduciario ha de "entregar
la cosa a quien corresponda".
El fideicomiso se puede realizar entre familiares de hasta segundo
grado o entre personas que, no teniendo esa relación, estén vivas
cuando fallezca el testador. “Por ejemplo: dejo mi piso a mi sobrina para
que, fallecida esta, lo transmita a su hermano”, indica Miguel Vieito,
abogado e investigador jurídico y maldito que nos ha cedido sus
superpoderes. Haciendo un fideicomiso en vez de dejarlo en herencia, el
apartamento no llegaría a manos de otras personas, como la pareja de la
sobrina, sino que saltaría, tras la muerte de la sobrina, al hermano.
Los expertos consultados explican a [Link] que en un fideicomiso
hay tres personas a tener en cuenta:
1. La persona que encarga a otra que conserve o administre una cosa
(por ejemplo, una casa) al fallecer. Recibe el nombre
de fideicomitente.
2. La persona que recibe el bien para gestionarlo durante un tiempo y,
llegado el momento, transmitirlo a otra persona. Es el fiduciario.
3. La persona que recibe al final de la cadena el bien tras cumplirse
las condiciones o el plazo del fideicomiso. Es el fideicomisario.
El fideicomiso sí paga impuestos en España
Los mensajes desinformadores aseguran que estableciendo un
fideicomiso no hay que pagar impuestos o que hay que pagar menos. El
Reglamento del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones indica que en
las sustituciones fideicomisarias se exigirá el impuesto teniendo en
cuenta el patrimonio preexistente (artículo 53). Otros tributos, como las
plusvalías municipales, también deben pagarse en el momento en el que
el fiduciario acepte un inmueble.
Ejemplos de vídeos desinformadores que aseguran que se pagarán menos
impuestos realizando un fideicomiso en España.
Miguel Vieito indica que se paga el impuesto cuando se crea el
fideicomiso (paga el fiduciario) y después en la transmisión (paga el
fideicomisario). “Liquidarán de un modo u otro en función de su
patrimonio, grado de parentesco y si tenían facultad o no de disponer”.
Disponer un bien es poder vender o ceder su uso con libertad. José
Mateo resume en tres tipos la forma de pagar:
1. Si el fideicomisario no es conocido al tiempo de tener que liquidar el
impuesto, el fiduciario tributará como un extraño, lo que implica
un gran incremento de la cuantía.
2. Si el fideicomisario es conocido al tiempo de liquidar el impuesto y
el fiduciario puede usar los bienes, el fiduciario tributará como
usufructuario. El fideicomisario no pagará nada en ese momento,
pero cuando pase a disponer de los bienes, entonces pagará por
todos los bienes según su relación con el causante.
3. Si el fideicomisario es conocido al tiempo de liquidar y además el
fiduciario no puede usar los bienes, pagará impuestos como si
los heredara del fallecido y según su relación fiscal de parentesco.
Esta es la situación conforme al régimen común. Muchas
comunidades autónomas tienen leyes propias que regulan aspectos
específicos del derecho civil. “Los sistemas hereditarios, incluso en sus
aspectos tributarios, en ocasiones tienen variantes muy relevantes en los
diferentes territorios”, indica Miguel Vieito.
¿Qué tipos de fideicomiso hay?
El fideicomiso no puede ser aplicado sucesivamente para que los
bienes vayan cambiando de manos constantemente, sino que se realiza
en dos saltos: del testador al fiduciario y de este al destinatario final.
“Con ese límite se asegura que se pueda dar esas órdenes, pero sin
perpetuar la sucesión ‘hasta el infinito’, ya que está prohibido porque
supondría una vinculación perpetua de los bienes”, indica María
Teresa Barea.
El fideicomiso puede ser puro o de residuo. En el primer caso, el
fiduciario no puede disponer de los bienes (venderlos o cederlos),
mientras que en el segundo puede usarlos con normalidad y transmitir
después lo que quede de ellos (el residuo). “Por ejemplo, el testador deja
sus bienes a Sara y después han de pasar a Ana. Pero puede añadir:
‘Por si acaso, permito a Sara que los venda o que los enajene a título
oneroso (que los intercambie por otros bienes)’. Y puede ampliar esa
autorización: ‘le autorizo a que los done, a que los regale’”, señala María
Teresa Barea.
El fideicomiso no puede cubrir toda la herencia
Los mensajes que circulan plantean escenarios como el de un hijo que,
en vez de recibir una herencia, se beneficia de un fideicomiso. El Código
Civil establece que una herencia se debe dividir en varias partes. Una de
estas partes es la legítima, que la ley reserva para herederos
forzosos (como los hijos). Otra porción de la herencia es la parte de
mejora (si la herencia es para hijos). Esta parte se divide entre los hijos
como el progenitor quiera y no debe guardar la misma proporción.
Estas dos partes de la herencia, la legítima y la de mejora, no pueden
usarse libremente para realizar fideicomisos. El fideicomiso no puede
perjudicar a la parte legítima de una herencia, excepto que se tenga
un hijo con discapacidad. Miguel Vieito señala que sólo en este caso se
puede “lesionar” la legítima para favorecer a un descendiente con
discapacidad. José Mateo indica que, si el fideicomiso recae sobre la
parte de mejora de una herencia, sólo podrá establecerse sobre los
descendientes.
El fideicomiso y el usufructo no son lo mismo
Mientras que el fideicomiso es una forma de sustitución de la
herencia, el usufructo es un derecho con limitaciones que permite
usar los bienes y recibir las ganancias. “Permite el uso y disfrute de los
bienes así como el derecho a percibir los rendimientos”, señala José
Mateo. Al fallecimiento del usufructuario o finalización del plazo, la
titularidad pasa al dueño de los bienes que utiliza el usufructuario, lo que
se conoce como nudo propietario.
Ambas figuras pueden confundirse, aunque tienen diferencias claras.
“En el usufructo no hay transmisión, pues el usufructuario no tiene
obligación de transmitir, ya que la cosa nunca ha sido suya, pues el
usufructo no es propiedad”, indica Miguel Vieito. José Mateo señala que
parte de la confusión se debe a que en determinados casos el fiduciario
tributa como un usufructuario. Sin embargo, advierte de que son
conceptos jurídicos y fiscales diferentes aunque con resultados
similares.
En este artículo han colaborado con sus superpoderes el maldito Miguel
Vieito, abogado e investigador jurídico.
Gracias a vuestros superpoderes, conocimientos y experiencia podemos
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