Goethe – Werther (1774)
“Un destino fracasado, un desarrollo obstaculizado, deseos insatisfechos no son defectos de una época
determinada sino de todo individuo, y sería triste si cada uno de nosotros no tuviera alguna vez en su
vida una época en la que le pareciera que el Werther fue escrito expresamente para él”. Goethe.
El gran subjetivismo de Goethe
STURM UND DRANG – TEMPESTAD E ÍMPETU (emociones subjetivas típicas del movimiento)
Respuesta al excesivo celo del cultivo de la razón y de las reglas.
El Werther vuelve popular a la novela en Alemania, donde no lo era.
Acabará con el carácter receptivo de la literatura alemana, que había subsistido hasta entonces a base
de modelos y módulos vecinos, de preceptistas o autores franceses e ingleses.
La ausencia de contenido estaba motivada por la falta de orgullo en los ideales propios de su país,
desmenuzado en principados y ducados. Era desconocido el término nacional. Y el concepto de
Vaterland se aplicaba a cada uno de esos reinecillos.
El Werther será un espejo de la sociedad de la época.
Se rompe con el drama y la poética clásicos.
Esta literatura sentimental se alza sobre una base ilustradora de denuncia y protesta contra unas
circunstancias y una moral instituida, lo que la convertía, además de en una revolución literaria, en una
literatura nacional.
Forma epistolar: Goethe perfeccionará la senda marcada por sus maestros Richardson (muy didáctica) y
Rousseau con la Nueva Eloísa (que era muy artificial al intervenir numerosos destinatarios).
El subjetivismo alcanza en el Werther su grado máximo. La carta como medio de comunicación de
noticias, sentimientos y vivencias íntimas adquiere ese aire místico de vehículo de confidencias y
confesión de secretos recónditos.
Pone en consideración del lector las trágicas consecuencias de la epidemia, síndrome tóxico, tan
extendido entre la juventud de su tiempo, del toedium vitae.
Espíritu juvenil revolucionario inconformista en las actitudes rebeldes de Werther contra las normas
institucionalizadas, en el pacto con la naturaleza, fiel compañera y confidente (ecologismo
roussoniano), y, sobre todo, en el enfrentamiento del individuo contra una sociedad que busca
moldearlo a su capricho. Se rebelan contra la convención.
Goethe, Werther y la juventud intelectual del segundo tercio del siglo XVIII propugnan una nueva escala
de valores asentada sobre las bases del corazón—que aparece docenas de veces en la novela—y de
los sentimientos que nunca nos engañan, una moral natural, liberada de la engañosa razón.
La legitimidad del suicidio es el telón de fondo del idilio amoroso de un agraciado joven burgués,
corroído por un morboso sentimentalismo y una indomable pasión.
-
Primera clase
“¡Qué feliz soy de no estar ahí! Mi buen amigo, ¡cómo es el corazón del hombre!”
“Los sufrimientos serían menores entre los humanos si éstos dedicasen su fantasía con menos ahínco en
evocar el recuerdo de males pretéritos, antes que en hacer soportable un presente anodino”
“La soledad que se respira en esta paradisiaca comarca es bálsamo delicioso para mi corazón y esta
juvenil época del año inflama de lleno este tan a menudo zozobrante corazón. Cada árbol, cada seto es
un ramillete de flores y uno quisiera volverse mariposa para revolotear en este mar de perfumes y poder
encontrar en él todo su alimento”.
“La ciudad en sí es desagradable, pero en cambio la naturaleza de sus alrededores es de una belleza
indescriptible”.
“El jardín es sencillo, y nada más entrar en él se adivina que el plano no fue trazado por un versado
jardinero sino por un corazón delicado que buscaba allí su propio regocijo”.
“Se ha adueñado de todo mi ser una admirable serenidad parecida a esas dulces mañanas de primavera
que disfruto con toda mi alma”.
“Quien no se haya recreado en la frescura de una fuente tras una pesada marcha de un día de verano,
no podrá compartir conmigo esta sensación”. Subjetividad y naturaleza.
“Me preguntas que si has de enviarme los libros. Querido, por el amor de Dios, te lo suplico, ¡quítalos de
en medio! No quiero ya que me guíen, animen y espoleen; harto hierve ya de por sí este corazón”
“Y, sin embargo, nuestro destino es ser incomprendidos”.
“Cuando contemplo la limitación a que se hallan reducidas las fuerzas activas e inquisitivas del hombre;
cuando veo que toda actividad tiende a la satisfacción de necesidades, que a su vez no tienen más
objeto que la de prolongar nuestra pobre existencia, y que toda tranquilidad sobre ciertos puntos de la
investigación no es más que una resignación fundada en los sueños, como cuando se pintan los muros
donde estamos encarcelados con figuras multicolores y perspectivas luminosas”. Frase incompleta,
demuestra la rebeldía gramatical de Goethe y el irracionalismo del Sturm und Drang.
“ése forma su mundo a su manera y se siente también feliz porque es hombre. Y además, por limitado
que esté, siempre conservará, sin embargo, en su corazón el dulce sentimiento de la libertad y podrá
dejar esta prisión cuando le plazca”. El pensamiento romántico.
“Conseguí un dibujo, creo que bien compuesto y muy interesante, sin necesidad de poner nada de mi
parte. Esto me reafirmó en mi propósito de, en lo sucesivo, atenerme únicamente a la naturaleza. Sólo
ella es enormemente rica y solamente ella forma a los grandes artistas. Mucho podrá decirse en pro de
las reglas… Quien se forma con arreglo a ellas nunca producirá algo malo o de mal gusto, lo mismo que
el que se deja guiar por las leyes y los buenos modales nunca podrá ser un vecino inaguantable ni un
singular malvado, pero, dígase lo que se diga, ¡también las reglas destruyen el verdadero sentimiento de
la naturaleza y la auténtica expresión!”.
“¿Es necesario andar siempre con normas si queremos participar de un fenómeno de la naturaleza?”
“Al evocar tal inocencia y sinceridad me arde lo más profundo del alma y me acosa por todas partes la
imagen de esta fidelidad y ternura y que por ella inflamado me consumo y languidezco”.
Sentimentalismo del romanticismo.
“Voy a tratar de ver a esa mujer lo antes posible, o mejor dicho, si lo pienso bien, voy a evitarlo. Es mejor
que la vea en los ojos de su amante; tal vez mis ojos la verían de distinto modo a como ahora está ante
mí y ¿por qué desfigurar tan hermosa imagen?” subjetividad
subjetivismo de goethe: “Me despedí rogándole me permitiese volver a verla aquel mismo día; accedió,
volví aquí y, desde entonces, el sol, la luna y las estrellas pueden tranquilamente seguir su curso, ya no
sé cuándo es de día, ni cuándo de noche, y el universo ha desaparecido a mi alrededor”.
“Me fue reprendiendo durante el camino por el ardor que ponía en todo, y que iba a ser mi perdición”.
Exacerbación de los sentimientos
Sentimientos: “Mi corazón en aquel momento estaba a rebosar; el recuerdo de tantas vivencias pasadas
se agolpaba en mi alma y las lágrimas acudieron a mis ojos”
“Yo busqué los ojos de Lotte. ¡Ay!, ¡vi que iban de uno a otro! ¡Pero en mí, que estaba allí
completamente solo, pendiente de ella!, ¡en mí!, ¡en mí!, ¡en mí!, ¡no se fijaban!
“No sé nunca lo que me pasa cuando estoy a su lado” – razón reemplazada
Segunda clase
“¡Que vosotros los hombres empecéis inmediatamente sentenciando al hablar de cualquier cosa: esto
es ridículo, esto es sensato, esto es bueno, eso es malo! ¿Qué significa todo eso? ¿Habéis indagado, para
poder hacerlo, las relaciones internas de una acción? ¿Sabéis con certeza las causas que la producen,
por qué ocurrió, por qué tuvo que ocurrir? Si tal hicisteis no juzgaríais con tanta ligereza”. Subjetividad.
“¡Ay de vosotros los hombres razonables! ¡Pasión!, ¡embriaguez!, ¡demencia! Estáis ahí tan tranquilos,
tan impasibles, vosotros los virtuosos reprobáis al borracho, despreciáis al insensato, pasáis de largo
como el sacerdote y dais gracias a Dios como los fariseos, porque no os ha hecho como a uno de ésos.
Yo me embriagué más de una vez, mis pasiones rayaron en la locura y ninguna de ambas me pesa: pues
he aprendido a comprender en su medida que todos los hombres extraordinarios que han realizado
cosas grandiosas, algo que parecía imposible, han sido siempre tildados de locos y borrachos”.
“De nuevo me vienes con tus chifladuras. Todo lo exageras”
“Es una desgracia, Wilhelm; mis facultades activas se han destemplado en una inquieta laxitud, no
puedo estar ocioso y tampoco puedo emprender nada. Ya no tengo imaginación, la naturaleza me deja
insensible, y los libros me hastían”. Sentimientos
“¡Ah, Wilhelm!, ¡adónde me arrastra con tanta frecuencia mi corazón!”
“¡Lotte—exclamé arrojándome a sus plantas, tomando sus manos y humedeciéndolas con miles de
lágrimas—, ¡Lotte!, la bendición de Dios y el espíritu de vuestra madre reposen en vos”. “Si la hubierais
conocido—dijo apretándome la mano--; era digna de que la hubierais conocido”. Creí morir. Jamás me
habían dicho palabras tan sublimes.
- Segunda parte. Un mes después. Werther ha aceptado un cargo en una ciudad del sur de
Alemania.
“Por la noche propongo disfrutar de la salida del sol, pero después soy incapaz de levantarme; por el día
espero recrearme con el fulgor de la luna y no salgo de mi habitación. No sé propiamente por qué me
levanto ni por qué me acuesto”.
Rousseau – Confesiones (1770, 1782)
Capítulo 4
“No es cuando se acaba de cometer una acción vil cuando ésta nos atormenta, sino cuando, mucho
tiempo después, se recuerda; porque su recuerdo no se apaga”
“Siempre prefería a la menos hermosa con tal que tuviese todo esto. Semejante preferencia me parece
ridícula a mí mismo; pero mi corazón la otorga a pesar mío”.
“La incertidumbre del porvenir siempre me ha hecho considerar los proyectos de larga ejecución como
señuelos de engaño”. Intuición.
“En ese viaje a Vevey, siguiendo aquella hermosa ribera me entregaba a la más dulce de las melancolías.
Mi corazón se lanzaba con ardor a mil inocentes dichas; me enternecía, suspiraba y lloraba como un
niño. ¡Cuántas veces, parándome para llorar a gusto y sentado en una gran piedra, no me habré
entretenido viendo caer mis lágrimas al agua!” emoción
Segunda clase
“Cuanto más mundo he visto, menos he podido acostumbrarme a sus hábitos”.
“Una continua necesidad de expansión me pone en todo momento el corazón en los labios”.
“Mis dulces quimeras me servían de compañía y nunca el calor de mi imaginación dio a luz ninguna más
magnífica”.
“Sin embargo, cuando pasaba por aquellas agradables campiñas y veía boscajes y riachuelos, ese
conmovedor panorama me hacía suspirar de pena; en medio de mi gloria sentía que mi corazón no
estaba hecho para tanto fragor, y pronto volví a encontrarme, sin saber cómo, en medio de mis queridas
pastoradas, renunciando por siempre a los trabajos de Marte”. Naturaleza
“he ahí el fruto de una imaginación demasiado activa que exagera incluso la exageración de los
hombres, y siempre ve más de lo que le dicen”. Imaginación.
“Tal fue el germen de ese odio inextinguible que luego se desarrolló en mi corazón contra las vejaciones
que sufre el desventurado pueblo y contra sus opresores”.
“Hacía mucho calor aquel día; la noche era deliciosa, el rocío humedecía la hierba marchita, no había
viento, la noche estaba tranquila, el aire era fresco sin ser frío y el sol, tras su puesta, había dejado en el
cielo unos vapores rojos cuyo reflejo volvía el agua de color rosa; los árboles de las terrazas estaban
cargados de ruiseñores que se respondían unos a otros. Yo paseaba en una especie de éxtasis,
entregando mis sentidos y mi corazón al disfrute de todo aquello y suspirando únicamente por la
pesadumbre de disfrutarlo solo. Absorto en mi dulce ensoñación, prolongué hasta muy avanzada la
noche mi paseo sin darme cuenta de que estaba cansado. Por fin lo noté. Me tumbé voluptuosamente
sobre el antepecho de una especie de nicho o de falsa puerta hundida en un muro de terraza: el cielo de
mi cama estaba formado por las cabezas de los árboles, encima de mí había precisamente un ruiseñor a
cuyo canto me dormí: si dulce fue mi sueño más lo fue mi despertar. Era pleno día: al abrirse mis ojos
vieron el agua, el verdor, un paisaje admirable”. Naturaleza
“Las conversaciones interesantes y sensatas de una mujer de mérito son más útiles para formar a un
joven que toda la pedantesca filosofía de los libros”. Anti razón.
“No he prometió ofrecer al público un gran personaje; he prometido pintarme tal como soy”
autobiografía
“En cierto modo quisiera poder volver transparente mi alma a ojos del lector”
“detallándole con sencillez cuanto me ha ocurrido, cuanto he hecho, cuanto he pensado, cuanto he
sentido, no puedo inducirle a error a menos que yo lo quiera, e incluso queriéndolo no lo conseguiría
fácilmente de esa forma”
“No me toca a mí juzgar la importancia de los hechos, debo decirlos todos, y dejarle el cuidado de
elegir”
“Sólo debo temer una cosa en esta empresa: y no es decir demasiado o decir mentiras, sino no decir
todo y callar verdades”.
Werther – tercera clase
“También estimula mi inteligencia y talento, más que este corazón que es, sin embargo, mi único
orgulloso y solamente él es manantial de todo: de toda fuerza, toda dicha y toda miseria. ¡Ah!, lo que yo
sé puede saberlo cualquiera—mi corazón no es más que mío”. USAR. INDIVIDUALISMO. Sentimientos
por sobre la razón.
“El príncipe tiene sensibilidad artística, y ésta sería aún mayor si no estuviese supeditado al formalismo
científico y la ordinariez de la terminología”. Contra la razón.
“Me río de mi propio corazón… y sigo su voluntad”.
“¡Ella sería más feliz conmigo que con él! ¡Oh! Él no es el hombre capaz de colmar todos los deseos de
ese corazón” esto es así?
“Escribió una esquela a su marido que se encontraba fuera donde le retenían algunos negocios. ‘Mi
querido, queridísimo, vuelve klo antes que puedas, te espero con infinita alegría’”. La carta quedó
abandonada y por la noche cayó en mis manos. La leí y me sonreí. Ella me preguntó el motivo. ‘¡Qué don
tan celestial es la fantasía!, por un momento me imaginé que estaba escrita para mí’. Cortó la
conversación, parecía que le había disgustado, y yo callé”.
“Hoy mismo he estado sentado en el sitio donde el otro día os apeasteis del coche… Ella habló de otra
cosa para no dejarme profundizar en el tema”.
“¡Oh, destino! ¡Oh humanidad!”
“¡Dios del cielo!, ¡has hecho tú que tal sea el destino de los hombres, que no sean felices sino antes de
tener uso de razón y después de perderla!” la razón ya no es idealizada
“El decaimiento y la desgana habían ido arraigando más y más en el alma de Werther, entrelazándose
fuertemente entre sí hasta llegar a invadir todo su ser”.
“¿No ve en mis atenciones para con ella un tácito reproche? Lo sé muy bien, siento que le disgusta
verme, que quisiera tenerme más lejos, que mi presencia le es incómoda” “El mayor de los niños le dijo
que acababa de ocurrir una desgracia en Wahlheilm, que habían matado a un campesino. La noticia no
le causó la menor impresión”. Estado mental cuando menos alterado
El criado que ama a la novia
“El amor que siento por ella, ¿no es el más santo, el más puro, el más fraternal?” pues no
“Estaba resuelta a hacer todo lo posible por alejar a Werther, y si vacilaba, su vacilación era debido a
una cordial y amigable consideración, porque sabía cuánto iba a costarle a él, y que iba a ser casi
superior a sus fuerzas. Sin embargo, ahora se veía mucho más obligada a tomar en serio el asunto; su
marido seguía guardando el más completo silencio sobre la situación, igual que lo había venido haciendo
ella, y por eso estaba tanto más interesada en mostrarle con hechos que sus sentimientos eran dignos
de los suyos”
“Él sonrió, fue a buscar los cantos, al tomarlos en sus manos se estremeció y los ojos se le llenaron de
lágrimas al hojearlos”. Sentimentalismo
El héroe sentimental nada tiene que ver con el héroe trágico
Rousseau - Capítulo 11
Éxito de la Eloísa. Críticas de Voltaire en nombre de la moralidad.
“Enemigo de cuanto lleva el nombre de partido, facción o cábala, nunca he esperado nada bueno de las
gentes que pertenecen a ellos”
“¡Maldita política de cortesano, que hasta domina la amistad en los mejores corazones!”
“Nunca la he releído, nunca la releeré sin sentir dentro de mí el aplauso de un corazón fiel que lejos de
amargarse por sus desgracias se consuela de ellas consigo mismo y encuentra dentro de sí
compensación”