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Comprendiendo la Historia y su Método

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La historia

Para escribir este tema, se ha consultado una amplia lista de fuentes.

LA HISTORIA
“El pasado nunca muere. Ni siquiera es pasado”.
William Faulkner (1897-1962)

“Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el


pasado”.
George Orwell (1903-1950)

“¿Qué es la historia sino una fábula apañada?”


Napoleón Bonaparte (1769-1821)

“La historia será amable conmigo, ya que voy a escribirla”.


Winston Churchill (1874-1965)

“Jamás un solo hombre escribió la completa verdad sobre ninguno de los sucesos en
los que estuvo implicado”.
T. E. Lawrence (1888-1935)

“La historia abomina del determinismo, pero no tolera el azar”.


Bernard de Voto (1897-1955)

“La historia no es sino el registro de los crímenes y barbaridades humanas”.


Voltaire (1694-1778)

“La historia del mundo no es sino la biografía de los grandes hombres”.


Robert Carlyle (1795-1881)

“Una página de historia vale más que un tomo de lógica”.


Oliver Wendell Holmes (1841-1935)

“Cualquiera puede pasar a la historia. Sólo los grandes hombres pueden escribirla”.
Oscar Wilde (1854-1900)

“Lo único que se aprende de la historia es que no se aprende nada de la historia”.


G. W. F. Hegel (1770-1831)

“Los que no estudian el pasado, están condenados a repetirlo”.


Jorge Santayana (1863-1952)

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La historia

1. Introducción
Imagina que una mañana te despiertas habiendo perdido la memoria. Tras unos
momentos de pánico en los que te das cuenta de que no sabes quién eres, empiezas a
examinar la habitación en la que estás. Encuentras una nota que dice: “cita con Alberto,
Plaza de España, 10h”. Miras el reloj. Son las 8h. No le quieres confesar a nadie tus
apuros, y te concedes dos horas para descubrir quién eres a partir de lo que te rodea, y
encontrarte después con Alberto, quienquiera que sea…

Actividad 10.1
Si te encontraras en la situación anterior, ¿hasta qué punto crees que podrías
reconstruir tu identidad examinando los objetos de tu habitación? ¿Qué
problemas tendrías al intentarlo, y en qué se parecen a los que tiene un
historiador?

Perder la memoria es terrorífico no sólo porque los recuerdos son valiosísimos por sí
mismos, sino también porque el sentido de quién eres y a dónde vas está ligado a lo que
has hecho anteriormente. Sin la brújula de la memoria para guiarte, estarías a la deriva
en un océano de tiempo sin sentido ni dirección.
Una forma de empezar a pensar sobre la historia es empezar con nuestras propias
microhistorias. En mayor o menor medida, todos intentamos dar sentido al pasado
entretejiendo los episodios de nuestras vidas en una narración con sentido. Esto suscita
cuestiones interesantes.

Actividad 10. 2
1. ¿Por qué deberías interesarte por tu pasado? ¿Qué peligros tiene estar
obsesionado por el pasado, y qué peligros tiene ignorarlo?
2. ¿Qué tal andas de memoria? ¿Crees que es fiable como guía sobre tu
pasado?
3. ¿Escribes un diario? ¿Qué determina lo que decides incluir y lo que
omites?
4. ¿En qué confiarías más, en una autobiografía o en una biografía sobre la
misma persona escrita por un historiador?

Hay paralelismos muy claros entre las preguntas anteriores y los problemas que
suscita la historia como ciencia. Sobre esta última, un buen punto de partida es la
pregunta sobre qué es la historia. ¿Por qué, después de todo, llamamos historia a los
“grandes acontecimientos”, y asumimos que los detalles de nuestras microhistorias
apenas cuentan?

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La historia

2. El marco de conocimiento de la historia

Alcance Perspectivas

-¿Qué diferencia hay entre los -¿Qué tipos de intereses pueden


hechos históricos y la alterar el conocimiento histórico?
historiografía? -¿Qué es el presentismo? ¿Hasta qué
-¿Cuándo se puede considerar punto es evitable?
histórico un acontecimiento? -¿Se puede ser imparcial a la hora de
-¿Cómo se puede conocer un pasado seleccionar las fuentes y hechos
que no es reproducible? históricos relevantes?
-¿Por qué se producen -¿Permite comprender el presente la
interpretaciones tan diferentes de historia y prevenirnos sobre el
los mismos hechos históricos? futuro?
-¿Puede hablarse de leyes -¿Permite la historia conocer la
históricas? naturaleza humana?

La historia
Métodos y herramientas Ética
--¿Cómo ser imparcial a la hora de
-¿Deben ponerse los historiadores en
interpretar vestigios o documentos
el lugar de los personajes históricos?
históricos?
¿O deben juzgarlos éticamente?
-¿Cómo evaluar la fiabilidad de una
-¿Tiene sentido aplicar a otras
fuente histórica?
épocas los valores éticos actuales?
-¿Hasta qué punto es posible
-¿Nos mejora éticamente el
rellenar los vacíos del pasado?
conocimiento histórico?
-¿Deben aplicarse esquemas o
-¿Pueden evitar los historiadores los
marcos teóricos a los hechos
usos políticamente interesados de la
históricos?
historia?
-¿Cómo interactúan la memoria, la
razón, la imaginación y la emoción?

-El alcance de la historia abarca los acontecimientos del pasado de los que queda
algún vestigio, documento, fuente primaria o fuente secundaria. La historia es un
área retrodictiva, y en algunos casos, puede ser interdictiva –investigar lo ocurrido
entre dos momentos documentados- pero en ningún caso es predictiva. Algunos
pensadores, como Hegel, han vislumbrado un sentido de la historia, como si tuviera
unas leyes propias que la dirigen en una determinada dirección: esta creencia
filosófica se denomina historicismo. Sin embargo, el historicismo ha sido
cuestionado por ser considerado una creencia supersticiosa, y además, ha servido
para justificar posicionamientos políticos autoritarios, como el comunismo marxista.

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La historia

-Las perspectivas pueden aludir a que los historiadores incurren en el error de


extrapolar al pasado los valores e ideas del presente, lo que distorsiona totalmente la
realidad del pasado, así como a la constante elaboración interesada de narrativas
sobre el pasado que se ajustan a intereses actuales. Se ha afirmado que permite
complementar el conocimiento de la naturaleza humana, y dar sentido de la
identidad a individuos y colectivos.

-El método de los historiadores consiste en recopilar y analizar toda fuente


relevante sobre el pasado. Mediante herramientas como la percepción (vestigios),
la razón, la memoria y la imaginación, se intenta rellenar los vacíos que haya sobre
el pasado. La correcta interpretación de las fuentes y su fiabilidad son las principales
dificultades del historiador, de ahí que la comparación entre distintas fuentes sea
primordial. El lenguaje de los historiadores es principalmente descriptivo, es decir,
se compone de proposiciones empíricas conjugadas en pasado. Sin embargo, es
difícilmente evitable el intento de una comprensión global de los personajes y
situaciones históricas, y eso implica un ejercicio intelectual más ambicioso que
hacer una mera descripción de lo ocurrido.

-Es un tema de discusión posible hasta qué punto deban los historiadores hacer
juicios de valor sobre los hechos y personajes históricos, lo que conduce a la
aportación ética que pueda hacer la historia.

-Las conexiones con el tema central invitan a reflexionar sobre el peso de la


historia en nuestra identidad así como a tener una visión más amplia y completa de
los problemas y conflictos del presente.

¿Hasta que punto depende nuestro presente y futuro del pasado histórico?
¿Por qué es la historia más políticamente manoseada que otras áreas?
¿Sabríamos quiénes somos sin memoria histórica?
¿Permite la historia conocer la naturaleza humana mejor que la psicología?

3. ¿Qué es la historia?

Para contestar a esta gran pregunta, podríamos decir que es el estudio del pasado.
Como siempre, las cosas son más difíciles de lo que parece.

3.1 Los indicios

Del pasado, sólo conocemos aquello de lo que tenemos indicios. Por eso,
podríamos decir que la historia no es el estudio del pasado, sino el estudio de los
indicios presentes del pasado.
Las dificultades pueden deberse tanto a que haya muy pocos indicios como a que
haya demasiados. Lo más habitual es que haya pocos. En ese caso, es probable que los
interpretemos mal, y que lleguemos a conclusiones erróneas. Un ejemplo de tener

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La historia

pocos indicios es todo lo que sabemos sobre las Guerras Médicas (entre Persia y
Grecia en el siglo V a. J.C.). La única fuente son los escritos de Herodoto (485-420 a.
J.C.).
En cuanto a la historia moderna, el problema suele ser el contrario. Hay demasiadas
fuentes. Si se nos encargara que escribiéramos la historia mundial de un solo año –por
ejemplo, el 2000- una montaña de datos en periódicos, televisión e Internet, nos
desbordaría por completo.

3.2 ¿Qué hechos son importantes?

El problema anterior, produce una dificultad añadida. La historia no es una


acumulación de todo lo que pasó en el pasado, sino de los hechos significativos del
pasado. Por ejemplo, si la muerte del General Franco el 20 de noviembre de 1975 es
un suceso importante, el hecho de que yo desayunara un chocolate con churros el 12
de marzo de 2007, no lo es.

Actividad 10.3

Clasifica –con el criterio que consideres oportuno- la importancia de los


siguientes sucesos.

a. La publicación de 1859 de El origen de las especies, de Darwin.


b. La última clase de TdC.
c. El asesinato de Ghandi en 1948.
d. La victoria de España en el mundial de 2010.
e. El nacimiento de Bill Gates en 1955.
f. El ataque terrorista al World Trade Center en 2001.
g. El caso Urdangarín.

Cuando hablamos de “hechos importantes”, se produce el problema de decidir qué


hechos son relevantes. Hay varios criterios para decidir qué hechos son históricamente
significativos. Por ejemplo, podemos considerar cuánta gente es afectada por un
suceso, y hasta qué punto es afectada. Un magnicidio puede afectar a mucha gente de
forma considerable, pero no se puede decir lo mismo de una clase de TdC. Y sin
embargo, ¿hay alguna forma de que una clase de TdC fuera una nota interesante de la
historia? Veamos un par de posibilidades:

 Varias guerras nucleares arrasan la Tierra a final del siglo XXI. Muchos siglos
después, la civilización empieza a recuperarse. Por suerte, uno de los pocos
vestigios que quedan del siglo XXI, son tus apuntes y comentarios de texto de
TdC. Los historiadores los analizan con detenimiento para comprender cómo
se vivía a principios de siglo.
 El profesor hace una observación que despierta tu interés por la medicina.
Acabas descubriendo cómo curar los males de la vejez. Haces la siguiente

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La historia

afirmación en tus memorias: “durante la fatal clase de TdC en abril de 2014,


sentí que el destino me llamaba a estudiar medicina”.

33. Explicar el pasado

Además de los indicios y de qué es importante, un tercer aspecto de la historia es que


no sólo intenta describir el pasado, sino explicarlo y comprenderlo. Después de todo,
no basta con datar hechos importantes; aunque un historiador dedica mucho tiempo a
aclarar qué pasó, esto no es más que el preludio para comprender por qué pasó. De ahí
que los historiadores hayan intentado entender por qué cayó el Imperio Romano, por
qué se desencadenó la Primera Guerra Mundial, o por qué se hundió el comunismo
soviético.

4. ¿Por qué estudiar historia?

Como la historia no tiene el valor práctico de la ciencia, podrías preguntarte por qué
tomarnos la molestia de estudiarla. Ciertamente, vivimos en una época en la que el
progreso tecnológico es tan valorado, que el conocimiento del pasado pierde relevancia.
Sin embargo, podemos justificar el interés que tiene su estudio por tres motivos: da
sentido a nuestra identidad, nos previene contra la manipulación propagandística,
y enriquece nuestra comprensión de la naturaleza humana.

4.1 La historia da sentido a nuestra identidad

Un país sin historia es como una persona sin memoria. Al principio del tema, se te
pidió que imaginaras que habías perdido la memoria. Si eso te pasara, no sólo no sabrías
quién eres, sino también el sentido de la orientación. Lo que le pasa a un individuo le
pasaría también a un país. Si la comunidad no sabe de dónde viene, será imposible dar
sentido al presente y saber qué hacer de cara al futuro.
Profundizando en la analogía entre una persona y un país, podríamos decir que
conoces a una persona cuando sabes algo de su pasado, al igual que conoces un país
cuando sabes algo de su historia. Si quieres estar informado sobre temas de actualidad,
sin que tus juicios sean meros prejuicios, es indispensable tener conocimientos
históricos. Observa, por ejemplo, los conflictos del Oriente Medio: es imprescindible
saber algo de historia para entenderlos.

Actividad 10. 4
1. ¿Te parece importante que los líderes políticos tengan conocimientos
históricos?
2. ¿Crees que algunos países están obsesionados con su historia?
3. ¿Qué peligros hay en ignorar el pasado? ¿Y en estar obsesionado con él?

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La historia

4.2 La historia nos protege de la propaganda

Los gobiernos tienen un gran interés en cómo se enseña la historia en las escuelas.
Es muy fácil despertar el orgullo de un país dando una versión sesgada de los hechos.
Basta con destacar los logros y soslayar los errores. La historia puede incluso servir para
que un gobierno corrupto legitime su papel, justifique la expansión territorial, y encubra
los crímenes del pasado. Uno de los ejemplos más conocidos de manipulación histórica
es Stalin: no contento con liquidar oponentes a gran escala, también ordenó borrarlos
de la historia.

Actividad 10. 5
Observa atentamente estas fotos:

a) ¿Ves alguna diferencia? ¿A qué puede deberse?

b) Si te interesa el tema, echa un vistazo a este enlace:


http://www.actuallynotes.com/fotografias-trucadas-en-la-historia/

Cuando Trotsky cayó en desgracia y se exilió en México, tanto él como otros


“fascistas indeseables” fueron borrados de la historia. Los casos de manipulación tan
descarada son poco habituales, pero los gobiernos pueden intentar dar la vuelta a los
hechos históricos para proteger sus intereses de forma más sutil. Un político que quiere
ser reelegido anunciará a bombo y platillo los logros de la primera legislatura, e
ignorará sus errores u omisiones. Y cuando más tarde los grandes políticos escriben sus
memorias, son condescendientes consigo mismos. Incluso algunos llegan a ser muy
imaginativos. No solo los políticos tergiversan los hechos: en el texto nº 1 podrás

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La historia

comprobar que la gente corriente incurre fácilmente en la falacia de “lo supe desde el
primer momento”.
Estudiar la historia también sirve para derribar los mitos sobre el pasado. Se
atribuye el siguiente discurso al jefe indio Seattle (1786-1866), cuando en 1854 se
reunió con el gobierno norteamericano, que compró parte importante de su territorio:

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo? ¿Y la tierra? Sólo la idea nos


resulta extraña…cada porción de esta tierra es sagrada para nosotros.
Cada pino, cada duna, la niebla en la oscuridad del bosque, cada pradera,
cada insecto. Todos son sagrados para la memoria de nuestro pueblo. ¿Les
enseñaréis a vuestros niños lo que nosotros a los nuestros? ¿Que la tierra
es nuestra madre? Lo que le suceda a la tierra les sucederá a los hijos de la
tierra. La tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo
está interconectado como la sangre que nos une. El hombre no teje el hilo
de la vida, sino que es un simple hilo de ella. Lo que le haga a la vida, se lo
hace a sí mismo.

Este precioso discurso se ha presentado como la prueba de que antes de la


llegada de los colonos europeos, los indios americanos vivían en perfecta armonía
ecológica con la naturaleza. Sin embargo, la investigación histórica reveló que
nadie sabe lo que dijo el jefe Seattle aquel día, y que el discurso fue escrito para
una serie de televisión por Ted Perry en 1971.

4.3 La historia nos permite entender la naturaleza humana

La historia enriquece nuestra comprensión de la naturaleza humana, al


mostrarnos lo que los hombres han pensado y hecho en diferentes circunstancias.
Mientras que ciencias como la psicología, la sociología y la economía intentan
descubrir principios generales, la historia se centra en casos particulares que
demuestran que la conducta humana no se puede reducir a modelos fijos.

Actividad 10.6
Lee el siguiente texto de Kant (1724-1804):

Uno no puede evitar un sentimiento de repugnancia, cuando observa los


actos del hombre en el gran escenario del mundo. La sabiduría se manifiesta
individualmente aquí y allá; pero la historia del hombre en conjunto está
entretejida de locura y vanidad infantil, y a menudo también, de maldad y afán
de destrucción: con el resultado de que al final, uno se queda perplejo sobre
qué concepto formarse de la especie que tan orgullosa está de sus virtudes.

¿Compartes la visión pesimita de Kant a partir de tus conocimientos


históricos? ¿Hay fundamentos para una visión más optimista?

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La historia

La cuestión de si hay motivos para ser optimista o pesimista a partir de lo que la


historia demuestra, es una pregunta abierta. Sin embargo, deberíamos ser precavidos
con la frase “la historia demuestra que…”, cuando se vale de ella alguien que quiere
demostrar que uno u otro rasgo caracteriza a la naturaleza humana. Se ha dicho, por
ejemplo, que la guerra es inevitable, o que la convivencia pacífica entre razas es
imposible. El peligro de estas creencias es que pueden convertirse en expectativas
autocumplidas, es decir, que si crees que algo no puede cambiar, no te molestarás en
intentar cambiarlo. La historia da razones a veces para la esperanza, porque demuestra
que el futuro no tiene por qué ser como el pasado, y que es posible cambiar las cosas.
En los últimos 200 años, ha habido enormes cambios sin precedentes, como la abolición
de la esclavitud, la emancipación de la mujer, el nacimiento de Naciones
Unidas…Todos ellos, cambios que nunca hubieran tenido lugar si los humanos se
hubieran sentido únicamente como víctimas de la historia, cuando en realidad son sus
protagonistas.

5. ¿Cómo podemos conocer el pasado?

Una dificultad evidente a la hora de conocer el pasado, es que ya no existe. Las cosas
del pasado tienen un aire de irrealidad –como sombras fugaces- hasta hacernos creer
que no ocurrieron. Si los escépticos más recalcitrantes han dudado de la existencia del
mundo externo, también se puede dudar de la existencia del pasado. En sentido
contrario, se puede argumentar que ya que el pasado no existe, ya no puede ser alterado
y que por eso es totalmente objetivo. Es la postura del historiador G.R.Elton:

En un sentido real, el estudio de la historia tiene que ver con una materia
más objetiva e independiente que la de las ciencias naturales. Precisamente
porque los hechos históricos pertenecen al pasado, y ya no están…su
realidad objetiva está garantizada; están más allá de toda alteración
posible.

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La historia

Actividad 10.7
Compara la posición de Elton con la ironía de Samuel Butler: “aunque Dios
no pueda cambiar el pasado, los historiadores sí”. ¿Cuál de las dos te parece
más cerca de la verdad?

Es cierto que el pasado ya no puede ser alterado, pero una cosa es el pasado y otra
muy distinta nuestro conocimiento del pasado. El argumento de Elton muestra que el
pasado es como es –objetivo-, pero no dice nada sobre nuestro conocimiento del
pasado. Tal conocimiento sí que es problemático porque sólo podemos conocerlo
reconstruyendo los indicios que tenemos en el presente. La memoria es falible, los
indicios ambiguos, los prejuicios están extendidos, así que bien pudiéramos tener serias
dudas sobre si la objetividad de la historia es más sólida que la de una ciencia natural.
A pesar de estas dudas, la objetividad es un valor muy importante en historia. Si la
abandonamos, no habrá forma de distinguir la historia de la propaganda o la ficción. La
cuestión es hasta qué punto un historiador experto puede aproximarse al ideal de la
objetividad. Para ello debemos analizar la naturaleza de las pruebas históricas.

5.1 Las fuentes primarias

Los historiadores distinguen entre fuentes primarias y secundarias. Grosso modo,


una fuente primaria proviene de alguien que vivió in situ un hecho o época. Una fuente
secundaria es una narración de segunda mano sobre lo que pasó. Por ejemplo, el libro de
Julio César (100-44 a. J.C) La conquista de las Galias, es una fuente primaria porque es
el relato por parte del mismo Julio César de las batallas en las que luchó. Sin embargo,
la obra Decadencia y caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon (1737-94), es una
fuente secundaria, porque es una reconstrucción mucho más tardía de la caída de Roma.

Muchos relatos de lo que pasó en el pasado se basan exclusivamente en fuentes


secundarias. Si escribes un ensayo sobre las causas de la Revolución Francesa, tu
bibliografía incluirá libros de historia, pero ningún documento original. Sin embargo,
para que esas fuentes tengan credibilidad, en última instancia deberían basarse en
fuentes primarias –el relato que los testigos hicieron de los hechos- que son
consideradas el “núcleo duro” de la historia.
Puesto que has analizado varias formas de conocimiento, estaría bien que te
preguntaras hasta qué punto es sólido ese “núcleo duro”. De hecho, hay razones para
plantearse si las fuentes primarias son totalmente fidedignas, y si en algún sentido no
están contaminadas.

Actividad 10. 8
¿Cómo pueden la percepción, el lenguaje, la razón y la emoción, distorsionar
una fuente primaria como un diario?

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La historia

5.2 La falibilidad de los testigos

Imaginemos que varios cronistas son testigos de los mismos hechos históricos.
Seguramente habrá tantas versiones como escritores. Dos personas no ven las cosas de
la misma manera, porque su percepción puede ser influida por sus intereses, emociones,
expectativas o marco teórico. Además, un cronista no solamente tiene que decidir qué
escribir, sino también cómo lo describe, para que el flujo de los hechos tenga coherencia
narrativa. Mientras que algunos hechos son descritos con términos emocionales o
exagerados, puede que otros sean ignorados.

5.3 El sesgo social

Otro defecto de las fuentes primarias es que a veces reflejan los intereses de un
determinado grupo social más que los de la sociedad en pleno, y eso nos da un cuadro
distorsionado de los hechos. Por ejemplo: tendemos a pensar que la Europa medieval
fue profundamente religiosa; pero eso puede deberse a que la gran mayoría de los
cronistas eran religiosos que daban importancia a todo lo relacionado con la religión. No
es raro sino habitual, que las personas poderosas controlen los medios impresos, de
forma que las fuentes primarias reflejan los intereses de un grupo social a expensas de
los de otros. Dado que los analfabetos no dejan huellas en la historia, nunca sabremos
mucho sobre cómo veían el mundo los esclavos griegos, o los campesinos medievales ni
los guerreros aztecas. Si bien puede haberse perdido irreversiblemente su historia,
conviene al menos que seamos conscientes de que quedan muchas páginas en blanco
que rellenar.

Actividad 10.9
Si tuvieras que llenar una cápsula que no se abriera hasta dentro de 5000 años,
¿qué objetos pondrías para dar a los historiadores un cuadro lo más objetivo
posible de la vida en el siglo XXI?

5.4 La manipulación deliberada

Una dificultad más perturbadora se produce cuando grupos de interés o los gobiernos,
manipulan deliberadamente las fuentes primarias, para cambiar los “hechos” de la
historia. George Orwell escribió en 1944:

Es muy probable que los hechos recogidos en los libros de historia hasta
el presente, tuvieran lugar. Es probable que la batalla de Hastings se
produjera en 1066, que Colón descubriera América, que Enrique VIII
tuviera seis mujeres, etc. Un cierto grado de veracidad es posible en la
medida en que aceptemos que un hecho puede ser cierto incluso aunque no

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La historia

nos guste. Incluso en la Enciclopedia Británica se recogieron datos de la


última guerra que provenían de fuentes alemanas. Algunos hechos –como el
número de bajas, por ejemplo- eran considerados tan neutralmente que
todo el mundo los aceptaba. Nada de eso sería posible ahora. Una versión
nazi y otra no nazi de la actual guerra, no se parecerían en nada, y cuál de
ellas pasará a los libros de historia se decidirá en el campo de batalla…
Durante parte de 1941 y 1942, cuando la Luftwaffe actuaba en Rusia, la
radio alemana amenizaba a su audiencia con historias de ataques
devastadores sobre Londres. Ahora sabemos que esos ataques no tuvieron
lugar. ¿Pero qué sería de nuestro conocimiento si los alemanes hubieran
conquistado Gran Bretaña? ¿Ocurrieron esos ataques o no, a efectos de lo
que interesa a un historiador? La respuesta es: si Hitler sobrevive,
ocurrieron, y si perece, no ocurrieron.

Orwell afirma que si los nazis hubieran ganado la guerra, los “hechos”
hubieran sido lo que hubiera dicho el ministro de propaganda, y que toda clase de
mentiras se hubieran convertido en verdad en los libros de historia. Como los
nazis perdieron, la libertad de expresión de las sociedades abiertas limita la
habilidad de los gobiernos para manipular la verdad. Aun así, somos víctimas sin
duda de cierta desinformación y deformación; no obstante, tras la bruma de la
propaganda, uno espera que todavía sea posible discernir el boceto de la verdad.

Actividad 10.10
Según una conocida frase, “la historia es escrita por los vencedores”. ¿Crees
que sería muy diferente si fuera escrita por los perdedores?

¿Qué podemos decir entonces del valor de las fuentes primarias? A pesar de sus
limitaciones, si se usan apropiadamente, no se puede ser totalmente escéptico
sobre su valor. Después de todo, hay formas de distinguir una fuente más fiable
que otra. Para evaluarlas, podemos preguntarnos quién la escribió, qué motivos
tenía para escribir, cuánto tiempo pasó después de los hechos… Podemos también
comparar distintas fuentes primarias entre sí. Por ejemplo, si los testigos
palestinos e israelitas coinciden en algo, es probable que sea verdad. También
podemos estudiar documentos administrativos o legales que son menos
susceptibles de ser sesgados, como los periódicos o las cartas. En conjunto, se
puede decir que algunas fuentes primarias son fiables, y que son lo único que
tenemos para distinguir la realidad de la ficción.
El hecho de que los historiadores discrepen entre sí, no debe impedir que
veamos la cantidad de hechos históricos en los que hay acuerdo. Nadie duda de
que Julio César cruzó el Rubicón en el 49 a. J.C., ni de que se lanzó la bomba
atómica sobre Hiroshima en agosto de 1945. Aunque, eso sí, hay menos acuerdo
sobre el sentido y la repercusión de tales hechos.

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La historia

6. Escribir la historia

Como ya hemos dicho, la historia no es una lista de hechos del pasado. El


principal objetivo del historiador es explicar e interpretar el pasado. El punto de
partida de la investigación histórica suele ser un asunto que conecta con alguna
preocupación de la actualidad. Por ejemplo, el interés actual por el medio
ambiente ha hecho que se preste más atención a los factores ecológicos en el
apogeo y caída de las culturas.

6.1 La historia es una selección de una selección

A la hora de escribir la historia, el historiador tendrá necesariamente que hacer


una selección de las pruebas de que disponga, ya que suele ser imposible
reflejarlas al completo. Las fuentes primarias son de por sí una interpretación
selectiva de los hechos, así que la historia es una selección de una selección de lo
que efectivamente ocurrió.
El hecho de que los testigos filtren lo que ocurrió, y a su vez el historiador filtre
lo que considere relevante, puede dificultar el conocimiento de la verdad; pero
también es cierto, que no es una empresa sin sentido. El mismo historiador que es
consciente de que las fuentes primarias pueden ser parciales, puede procurar
compensarlas. En lo que respecta a las fuentes secundarias, también habrá que
hacer una selección: la inmensa cantidad de detalles que se pueden tener sobre una
época, no debe hacer perder la perspectiva (que los árboles no te impidan ver el
bosque). De ahí que Strachey dijera que “la ignorancia es el primer requisito del
historiador, la ignorancia que simplifica y aclara, que selecciona y omite”.

6.2 Las ventajas de la mirada retrospectiva

Una de las ventajas que tiene el historiador sobre las personas cuya historia
describe, es que su mirada es retrospectiva. Es decir, que sabe lo que a fin de
cuentas resultó. Un suceso que parece insignificante en el momento, puede ser de
gran importancia al final, o viceversa. Luis XVI escribió en su diario “Rien” –
nada- el día de la toma de la Bastilla; ahora sabemos que era el principio de la
Revolución Francesa.

Ciertas formas de describir los hechos, sólo son posibles con la perspectiva del
tiempo transcurrido. Nosotros hablamos de la Primera Guerra Mundial, pero
como en los años 20 no se sabía que habría otra guerra, la llamaron la Gran
Guerra. La división de la historia en períodos también está influida por la mirada
retrospectiva. Hablamos de la Edad Media, el Renacimiento o la Ilustración, sin
que nadie un día del siglo XV dijera que esa mañana empezaba el Renacimiento.
Son términos que en retrospectiva nos permiten entender mejor el espíritu de una
época.

www.teoriadelconocimiento.es 13
La historia

Actividad 10.11
¿Qué descripción te parece que harán los futuros historiadores de
nuestra época?

La interpretación de la historia también está influida por la época en que es


escrita. El paso del tiempo añade páginas a la historia, pero también más
experiencia para evaluar lo que pasó. Esto implica también que nos falta
perspectiva para entender la importancia de los hechos recientes, ya que
evaluamos las cosas por sus consecuencias, y pueden no estar claras todavía.
Cada generación interpreta la historia según se experiencia. De ahí que E. Carr
dijera que la historia “es un diálogo infinito entre el pasado y el presente”. Así que
cuando leas Decadencia y caída del Imperio Romano –de Gibbon- aprenderás
sobre los valores de la Inglaterra del siglo XVIII, además de sobre lo que explica
el autor.

Actividad 10.12
¿Crees que en la asignatura de Historia deberías estudiar hechos de los últimos 5
años –por ser importantes para ti- o crees que deberían ser excluidos por estar tan
cerca que no los podemos analizar objetivamente?

6.3 Las desventajas de la mirada retrospectiva

La mirada retrospectiva también distorsiona la visión del pasado. Cuando vivimos los
hechos in vivo, no sabemos cómo se desarrollarán ni cuál será el desenlace. Sin
embargo, cuando el tiempo ha pasado, tenemos la sensación de que no podían haber
ocurrido de otra manera. A toro pasado –especialmente después de una catástrofe- nos
parece evidente que aquello iba a pasar, y que nosotros no hubiéramos cometido el
mismo error. Cuando estudiamos la Segunda Guerra Mundial, nos parece que Hitler
estaba destinado a perderla. No obstante, en 1940 –cuando los EEUU no habían entrado
en escena y Gran Bretaña estaba a punto de ser derrotada- parecía evidente que la
ganaría. Casi ningún analista político predijo el hundimiento del comunismo soviético
de los 80. Para comprender las situaciones históricas y a sus protagonistas, tenemos que
evitar que la mirada retrospectiva nos haga cometer el error de la falacia de “lo supe
desde el primer momento”.
La mirada retrospectiva nos permite, por una parte, comprender la importancia de los
hechos a raíz de sus consecuencias. Pero por la otra, nos impide ver lo incierto y abierto
que era el pasado para quienes lo estaban viviendo.

7. Los sesgos en la historia


La impresión generalizada es que la historia es más susceptible de ser sesgada que las
ciencias naturales, e incluso que las humanas. Ya hemos visto que las mismas fuentes

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La historia

primarias pueden ser sesgadas. Hay tres motivos por los que la historia despierta esta
sospecha:

 la elección del tema. Cuando un historiador escoge temas de investigación,


puede estar influido por intereses del presente; lo que pregunta –y lo que no-
puede ser influido por las respuestas que encuentre.
 la confirmación de la preferencia. Un historiador podría destacar lo que
confirma sus preferencias, e ignorar las contrapruebas (recuerda que este peligro
se produce también en las ciencias humanas y naturales).
 el sesgo nacional. La gente se interesa por la historia, pero se aproxima a la
misma con todo tipo de prejuicios políticos y culturales. Por ese motivo, cuesta
analizar objetivamente los temas que afectan al orgullo nacional. Ciertas
preguntas -¿Hasta qué punto los alemanes eran conscientes del holocausto?,
¿Fue el bombardeo británico de Dresden un crimen de guerra?, ¿Por qué los
norteamericanos tiraron la bomba atómica?- no se contestan sin que las
emociones tiñan la interpretación de los hechos. El peligro consiste entonces en
buscar solamente las pruebas que confirmen nuestros prejuicios.

Para contestar a estas sospechas, se puede decir que:

 La elección del tema. Aunque la elección del tema esté influida por la época o
la sociedad en que vive el historiador, eso no significa que no pueda ser
estudiado objetivamente. Lo mismo puede ocurrir en las ciencias naturales. Por
ejemplo, los científicos que durante la Segunda Guerra Mundial desarrollaron el
proyecto Manhattan para producir la bomba atómica, investigaron orientados
por intereses militares, pero lo hicieron objetivamente y con un método
científico. Así que la elección del tema no determina cómo vaya a ser
tratado.
 La confirmación de la preferencia. La historia es necesariamente selectiva,
pero un buen historiador tendrá que reconocer los datos que refuten su hipótesis
o sus preferencias.
 El sesgo nacional. A pesar de que este sesgo existe en historiadores de distinto
origen y formación, el hecho de que los historiadores se critiquen entre sí, debe
servir para rechazar los errores y prejuicios más patentes.

Actividad 10.13
¿Te parece posible que se escriba una historia del mundo en la que todos los
países estén de acuerdo?

8. Formas de entender la historia


Ya hemos dicho que la historia no sólo describe el pasado, sino que también intenta
explicarlo. Explicamos algo en relación a las causas que lo produjeron. Pero la historia
trata situaciones complejas en las que es difícil aislar una sola causa de un hecho.
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La historia

Actividad 10.14
1. El Duque de Wellington derrotó a Napoleón en la batalla de Waterloo en 1815.
¿Cuáles de los siguientes factores crees que debería tener en cuenta un historiador
para explicar la derrota de Napoleón?

a) Los generales de Napoleón no pudieron comunicarse.


b) Los padres de Napoleón no murieron cuando él era un niño.
c) Napoleón tuvo esos días hemorroides crónicas, lo que le impidió montar a
caballo.
d) La lluvia hizo que Napoleón retrasara el ataque a Wellington.
e) Napoleón subestimó la habilidad de Wellington como general.
f) Las leyes de Newton determinaron la trayectoria de los proyectiles de
artillería.
g) Los soldados franceses no tenían cuñas para desactivar las piezas de
artillería capturadas al enemigo.
h) Cinco caballos del Mariscal Ney fueron alcanzados y muertos durante la
batalla, lo que le hizo cometer errores de bulto.

2. ¿Te parece que un historiador podría identificar uno de los factores anteriores
como el decisivo para explicar la derrota de Napoleón?

Probablemente, habrás considerado que los factores b y f son totalmente irrelevantes


para el historiador. Cuando intentamos explicar la derrota de Napoleón, nos
preguntamos por el factor que marcó la diferencia. Sin embargo, una batalla es un
suceso complejo en el que influyen muchas variables, por lo que raramente
encontraremos un único factor. De ahí que el historiador H. Fisher (1856-1940) afirmara
que “el universo humano es tan complejo, que hablar de la causa de un suceso es
absurdo”. Así que habrá que hablar de un conjunto de factores para explicar la derrota
de Napoleón.
Para explicar el proceso de los cambios históricos, se puede partir de los factores
generales, pasando después a los específicos. Tales factores pueden ser:

 condiciones geográficas
 condiciones sociales y económicas
 causas individuales
 casualidades

Algunos historiadores han planteado que la historia de las culturas depende a la postre
de factores geográficos como el clima, la situación y la calidad de la tierra. Así, un país
con acceso al mar y buenos puertos naturales, se desarrollará de forma muy diferente
que uno aislado en la montaña.

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La historia

Actividad 10.15
¿Hasta qué punto crees que la historia de España ha sido influida por su
geografía?

8.1 La teoría de los grandes hombres

Como indica su nombre, la teoría de los grandes hombres mantiene que el curso de la
historia depende sobre todo de las grandes personalidades que la protagonizan. Taylor
afirmó que “la historia de la Europa moderna fue escrita por tres titanes: Napoleón,
Bismarck y Lenin”. Esto implica que, si alguno de ellos no hubiera existido, la historia
hubiera sido otra. Winston Churchill (1874-1965) –que escribió e hizo historia-
simpatizaba con esta idea.

Actividad 10.16
1. Si pudieras viajar en el tiempo y entrevistar a un gran personaje de la
historia, ¿a quién escogerías y por qué? ¿Qué le preguntarías?
2. El psicólogo Nicholas Humphrey afirmó que, si Newton no hubiera
existido, otro hubiera descubierto la ley de la gravedad. Mientras que, si
Shakespeare no hubiera existido, nadie hubiera escrito Hamlet. ¿Cómo
crees que son más bien las figuras de la historia? ¿Como Newton o
Shakespeare?

Si centramos la investigación histórica en las grandes personalidades, habrá que


profundizar en la mente de los protagonistas, más que en la narración de los hechos. El
historiador R.G. Collingwood (1889-1943) mantenía esta posición:

Cuando un historiador se pregunta por qué bruto apuñaló a César, se


pregunta “qué pensaba Bruto que le hizo acuchillar a César”. La causa del
hecho se debe a los pensamientos que había en la mente del sujeto que
realizó los hechos: y eso es algo más que conocer los hechos, es conocer las
entrañas de los mismos hechos… La historia es la historia de los
pensamientos.

Collingwood considera que sólo podremos entender los hechos históricos si


hurgamos en la mente, es decir, conociendo los motivos y pensamientos de los
protagonistas. Collingwood dio importancia a la empatía para entender una situación
de la misma forma en que la entendían los agentes históricos. Incluso ha habido quien
ha aplicado métodos e ideas del psicoanálisis para dar luz a los motivos de las
personalidades históricas.
Se han hecho muchas críticas a la visión de la historia de Collingwood. La capacidad
de empatizar por parte del historiador no está mal, pero tiene serios límites. Es difícil
empatizar con monstruos de la historia como Genghis Khan, Iván el Terrible o Adolf
Hitler. Además, no hay motivo alguno por el que empatizar solamente con el punto de
vista de los agentes que estemos estudiando. Como hemos visto, una ventaja del

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La historia

historiador es su mirada retrospectiva, lo que le capacita para dar un sentido a los


hechos muy diferente al de quien los está viviendo in vivo.

¿Son tan importantes los grandes hombres? Una importante crítica a la teoría de
los grandes hombres es que exagera el papel de los individuos en el proceso de los
cambios históricos. En Guerra y Paz, el escritor ruso León Tolstoy (1828-1910)
especula sobre la naturaleza de la historia y plantea que, en lugar de controlar los
hechos, Napoleón era el instrumento pasivo de factores más profundos:

Aunque en 1812, Napoleón creyera más que nunca que derramar o no la


sangre de su gente dependiera enteramente de su voluntad (como le dijo
Alejandro en su última carta), en realidad, no era más que nunca sino el
esclavo de unas leyes que le forzaban, por más que le pareciera que
actuaba libremente, a hacer lo que la historia le destinaba a hacer.

8.2 El determinismo económico o materialismo histórico

El extremo opuesto a la teoría de “los grandes hombres” es el determinismo


económico. Según esta teoría, la historia está determinada –causada, dirigida- por
factores económicos. Su figura más relevante es Karl Marx (1818-1883). Marx
afirmaba que había descubierto las leyes que rigen los cambios históricos, de
forma que incluso podía predecir el curso de la historia; y planteaba que había
logrado en historia lo que Newton había logrado con la física dos siglos antes.
Según Marx, los motores de la historia no son los grandes hombres, sino los
factores económicos, materiales y tecnológicos, ya que dichos cambios no sólo
determinan cómo se organiza la sociedad, sino también cómo piensan los
individuos (véase el texto nº 4). De hecho, la forma de pensar de una época,
dependería de su infraestructura material y económica. La economía rural es muy
diferente a la industrial, lo que produce sociedades diferentes con formas de
trabajar y pensar muy diferentes. Así que, en lugar de centrarse en los grandes
hombres, hay que hacerlo en las circunstancias materiales y económicas.

Actividad 10.17
1. ¿Qué invento crees que ha tenido más impacto en la historia en los
últimos 2000 años? ¿Por qué?
2. ¿Compartes la opinión de Marx de que la tecnología es más
determinante para el futuro que los actos individuales?
3. Aunque la conducta de una molécula es impredecible, el de un gas
puede ser predicho con gran precisión. ¿Te parece que podemos
hacer predicciones parecidas sobre la sociedad, aunque la conducta
de los individuos sea impredecible?

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La historia

El énfasis de Marx en la economía como el motor de la historia ha tenido


mucha influencia, pero hoy en día se rechaza su visión determinista de la historia.
Las propias profecías de Marx sobre lo que ocurriría en la historia –sobre todo, el
colapso del capitalismo- no se han cumplido.
Karl Popper (1902-94) no sólo criticó el marxismo por considerar que el futuro
histórico es predecible, sino que también consideró que el determinismo
económico es incoherente. Lo esencial de los argumentos de Popper es que si
pudiéramos predecir el futuro, podríamos predecir los cambios tecnológicos y
científicos; pero si pudiéramos predecir tales cambios, los habríamos descubierto
ahora sin esperar al futuro, lo que contradice que estemos hablando del futuro.

8.3 La escuela de los Annales

La Escuela de los Annales es una corriente historiográfica fundada por Lucien Febvre y
Marc Bloch en Francia, que ha dominado prácticamente toda la historiografía francesa
del siglo XX y ha tenido una enorme difusión en el mundo occidental.
La «Corriente de los Annales» plantea una historia que no se centra en los grandes
personajes individuales como protagonistas de la historiografía, ni en los
acontecimientos políticos o económicos principales, sino que amplía el abanico de
temas y posibilidades de mejorar el conocimiento histórico, porque incorpora
elementos populares -herramientas, prendas, materiales, etc.- para la
reconstrucción de un pasado que incluye la vida cotidiana. Si bien los documentos
escritos siguen siendo un elemento muy importante en su base empírica, se contemplan
también todos aquellos elementos que pudieran aportar algún tipo de evidencia. Así, la
hoz habla del campesino, el vestido de la dama, el acordeón del músico, y el precio del
pan afecta a todos. De ahí que se haya dicho que la escuela de los Annales
democratizó la historia.
Además, a diferencia de la historiografía clásica, estos autores toman conciencia de
que no están escribiendo sobre el pasado reproduciéndolo de modo fiel sino
interpretándolo, partiendo de sus propios conceptos y subjetividad, así como de teorías,
para escribir su versión del fenómeno histórico sobre el que trabajan. Son muy
conscientes de las limitaciones del historiador a la hora de rellenar los vacíos históricos.

Actividad 10.18
1. ¿Qué te sugiere la frase la historia la hacen los campesinos?
2. ¿A qué se refería un filósofo como Unamuno al hablar de la intrahistoria?
(Búscalo si lo desconoces).

8.4 El azar

Se ha defendido también que la historia no tiene un sentido y que está


gobernada por el azar. El filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662) escribió: “si

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La historia

Cleopatra hubiera tenido la nariz más pequeña, la historia del mundo hubiera
sido diferente”.

Si Cleopatra hubiera tenido la nariz más pequeña, Marco Antonio la hubiera


encontrado menos atractiva y no se hubiera enamorado de ella. Si Marco Antonio
no se hubiera enamorado, no se habría enfrentado a Octavio (el futuro emperador
Augusto). Si Marco Antonio y Octavio no se hubieran enfrentado, Roma podría
haber seguido siendo una república en lugar de un imperio. Si Roma hubiera
seguido siendo una república, podría haber resistido las invasiones bárbaras de los
siglos IV y V. Y si hubiera resistido las invasiones bárbaras, podría haber existido
para siempre, de forma que los europeos y los norteafricanos siguieran hoy en día
bajo la administración romana.

Los hechos impredecibles pueden jugar un papel importante en la historia. Si


Hitler hubiera muerto en un accidente de coche en 1930, la historia mundial
hubiera sido bastante diferente. No obstante, parece excesivo afirmar que la
historia en conjunto es un proceso totalmente azaroso. Así que habrá que
reconocer que la historia es resultado de una combinación de factores económicos
y tecnológicos, más el papel de los grandes hombres y casualidades
impredecibles. No hay pautas ni modelos fijos en la historia, pero un buen
historiador ayuda a dar sentido al pasado, distinguiendo sus principales hilos
conductores, e integrándolos en una narrativa llena de sentido.

Conclusión
A pesar del hecho de que el pasado ya no existe, la historia intenta reconstruirlo
sobre la base de las pruebas que se puedan encontrar en el presente. El
escepticismo sobre el pasado no se justifica más que el escepticismo sobre
cualquier otro tema, así que es posible establecer un núcleo duro de hechos
históricos generalmente reconocidos. Hay mucho menos acuerdo, sin embargo,
sobre el sentido y la importancia de tales hechos, ya que hay muchas formas
diferentes de interpretar el pasado. Ahora bien, si la historia no es pura ficción,
debemos tomar en serio la idea de que puede haber algo de verdad en lo que
sabemos del pasado, y que un buen historiador puede acercarnos a ella.
¿Por qué estudiar historia? ¡Para entender el presente! ¿Aprendemos algo de la
historia? No hay un consenso definitivo. Sin duda, habrás oído decir que
deberíamos estudiar el pasado para aprender de nuestros errores. Ahora bien,
como la historia no se repite tal cual, no hay lecciones que se puedan tomar del
pasado y aplicar mecánicamente al presente. Lo que el estudio de la historia sí nos
puede dar, es algo más esquivo: un buen juicio sobre los asuntos humanos. Si así
fuera, coincidiríamos con el historiador Jacob Burckhardt (1818-97) cuando
afirmó que “no nos hace más listos para la próxima ocasión, sino más sabios
para siempre”.

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La historia

Puntos centrales

 La historia pretende estudiar y explicar los hechos relevantes del


pasado sobre la base de las pruebas del presente.
 El estudio de la historia se justifica porque contribuye a darnos un
sentido de la identidad, corrige los efectos de la propaganda, y
enriquece nuestra comprensión de la naturaleza humana.
 La historia se basa en las fuentes primarias, pero ya que éstas son una
interpretación selectiva de los hechos, no se les puede dar plena
fiabilidad.
 Como los historiadores suelen seleccionar las evidencias disponibles,
los libros de historia son, en algún sentido, una distorsión de lo que
pasó.
 La mirada retrospectiva es una ventaja del historiador, pero también
puede perturbar el análisis histórico.
 Aunque es imposible conseguir una objetividad absoluta, nos podemos
aproximar a la verdad explorando el pasado desde distintas
perspectivas.
 Puesto que la historia trata de situaciones complejas, raramente los
hechos históricos tienen una sola causa sino que son el resultado de
una combinación de factores.
 Dos teorías opuestas de la historia son la teoría de los grandes
hombres, y el determinismo económico.
 Podemos comprender mejor el pasado y a nosotros mismos si
estudiamos historia en lugar de ignorarla.
 Hay tres grandes teorías o formas de entender la historia: los grandes
hombres, el materialismo histórico y la escuela de los Annales.

Términos que recordar

Determinismo económico, teoría de los grandes hombres, fuente primaria,


fuente secundaria, relleno de vacíos, mirada retrospectiva, expectativa
autocumplida, ciencia retrodictiva.

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La historia

TEXTOS

Texto nº1

La memoria es un palimpsesto1 . Cabría pensar (y tendemos a hacerlo) que debiera


de funcionar como un sistema de fichas que se van cumplimentando en cada momento
de la vida y archivándose cronológicamente. De este modo si quisiéramos recuperar los
recuerdos de un momento determinado (qué pensábamos, qué sabíamos, cuál era
nuestra visión del mundo en ese momento) bastaría con acudir al archivador adecuado y
localizar la ficha en cuestión. Pero no es así la cosa.

La memoria, como el resto de nuestras interpretaciones de la realidad, es reducida a


un relato simplificado con ciertas limitaciones: todos los hechos están unidos por
vínculos causales sencillos y directos, el papel de las actuaciones humanas es decisivo,
y el azar despreciable. Pero este relato de la memoria se va reescribiendo con los nuevos
hechos que conocemos. De este modo la memoria de un hecho lejano está
‘contaminada’ por nuevos sucesos ocurridos con posterioridad. La memoria es, pues,
dinámica, y por esa misma razón su fiabilidad es limitada. Estamos poco preparados
para reconstruir, de acuerdo con ella, cual era nuestro punto de vista en un momento
pasado, porque somos incapaces de obviar la información recibida con posterioridad.

El ‘sesgo retrospectivo’ de nuestra memoria fue descrito en 1972 por Baruch


Fischhoff y Ruth Beyth. Con motivo del anuncio de la visita de Richard Nixon a China,
la primera de un dirigente occidental al país comunista, Fischhoff y Beyth pidieron a sus
alumnos que rellenaran un cuestionario de quince preguntas con su predicción acerca de
asuntos relacionados con el viaje (si Mao se reuniría con Nixon, si Estados Unidos
concedería estatus diplomático a China, etc.) Finalizado el viaje volvieron a reunir al
grupo y pidieron a sus integrantes que recordaran cuáles eran las probabilidades que
habían asignando a los distintos desenlaces posibles (desconocidos inicialmente pero
conocidos en el momento de realizar el segundo test). Invariablemente en todos los
casos la memoria se había alterado al incluir los nuevos datos, y así todos ellos
modificaron inconscientemente sus predicciones previas: si un hecho había tenido
efectivamente lugar, la probabilidad que ‘recordaban’ haberle asignado era mucho
mayor, y a la inversa. Fischhoff bautizó este mecanismo como ‘lo supe desde el primer
momento’.

Este funcionamiento de la memoria es inmisericorde con los que toman decisiones,


políticos y gestores. Puesto que juzgamos las actuaciones pasadas, no con los datos que
teníamos en ese momento, sino también con los que conocemos en el momento de
emitir el juicio, tendemos a evaluarlas de acuerdo con el resultado que han producido.
De este modo minusvaloramos el mérito de las decisiones que han resultado acertadas
(porque vistas retrospectivamente nos parecen obvias), y cuando las actuaciones han
1
Un palimpsesto es una antigua tablilla o pizarra en la que se podía borrar lo escrito para volver a
escribir.

www.teoriadelconocimiento.es 22
La historia

producido malos resultados somos incapaces de reconocer que tal vez fueran la que
tenían más probabilidades de éxito (porque lo que vemos es, precisamente, que salieron
mal).

Navarro, F. (2013). Preámbulo a una (posible) historia del Prestige.

Texto nº 2

21 de abril
(…)
Una persona seria, preocupada por las cosas que realmente tienen
importancia, no siente otro deseo, al empezar a escribir, que buscar en
la memoria de las personas más próximas aquellas reminiscencias
sustanciosas que, presentadas al público, pueden hacer efecto y de ese
modo dar consideración al que las explica. He mirado por todos los
rincones familiares, he revuelto mi árbol genealógico, he interrogado a
los más viejos, y he encontrado muy poco. Evidentemente, en casa, lo que
abunda es lo gris. A ninguno de mis antepasados se le ocurrió ser un
héroe o un gran hombre. Y no tendría nada de extraño que yo padeciese
esta falta de empuje de mis abuelos. El caso es que, si hubiese
encontrado tan solo un gorro rojo o unos calzones bordados, ahora
sentiría una satisfacción que en estos momentos me sería necesaria y una
consideración que me ayudaría a ganarme las simpatías de los críticos.
(…)
Mi pariente, badulaque notorio, se encontró, en el curso de su
viaje, embarrancado por una falta crónica de dinero. Debió de ser como
una anemia de cartera, maligna y recalcitrante. De Palamós, antes de que
le fuesen presentadas las facturas habituales, se escabulló. Pero
pasaron unos años -no muchos- y un día sus acreedores recibieron
noticias del chapucero. La mayoría tuvo que hacer un esfuerzo para
recordarlo porque la memoria es una facultad muy oportunista y se adapta
admirablemente a las posibilidades. Goethe dice que la memoria llega
justo donde llega nuestro interés. Cuando se le ha puesto una cruz a una
deuda, la memoria, aunque el tiempo pasado sea irrisorio, se va volando
por el espacio y se diluye en el cielo azul. (…)

Josep Pla, El cuaderno gris

Texto nº 3

Si se sostiene que todo acto de voluntad o de elección está completamente determinado por
sus antecedentes respectivos, entonces (a pesar de todo lo que se ha dicho en contra) a mí me parece
que tal creencia es incompatible con la idea de poder elegir que sostienen los hombres corrientes, y
también los filósofos cuando no están defendiendo conscientemente una posición determinista. Más
específicamente, yo no creo que sea viable que la creencia en el determinismo disminuya el hábito

www.teoriadelconocimiento.es 23
La historia

de alabar y culpar moralmente a los hombres por sus acciones, de felicitarles y condenarles,
implicando con esto que son moralmente responsables de ellas, ya que podían haber obrado de
manera diferente; es decir, ya que no tenían necesidad de haber obrado como obraron (entendiendo
este "podían" y este "no tenían necesidad" en el sentido en que usan estos términos tanto los
historiadores como el hombre de la calle). No hay duda de que los deterministas podrían usar las
mismas palabras para expresar admiración o desagrado por las características o por los actos
humanos, y que tales funciones se pueden retrotraer a los primeros años de la sociedad humana. Sea
como sea, si no se presuponen la libertad de elección y la responsabilidad, en el sentido en que Kant
usó estos términos, se aniquila, por lo menos una de las maneras en que normalmente se usan. El
determinismo claramente priva a la vida de toda una escala de expresiones morales. Muy pocos de
sus defensores se han hecho la pregunta de qué es lo que contiene esta escala y de cuál sería el
efecto que su eliminación produciría en nuestro lenguaje. De aquí que yo crea que, sea o no sea
verdad alguna forma de determinismo, están equivocados aquellos filósofos e historiadores que
sostienen que la responsabilidad y el determinismo no son incompatibles entre sí, y que estas
posibilidades se excluyen mutuamente: ambas creencias pueden ser infundadas, pero las dos no
pueden ser verdad al mismo tiempo. No he intentado dar la razón a ninguna de estas alternativas,
sino sólo defender que los hombres siempre han presupuesto en su discurso ordinario la libertad de
elegir.

Isaiah Berlin, "Libertad y necesidad en la historia", ed. Revista de Occidente.

Vocabulario: determinismo, libertad de elección, responsabilidad, discurso ordinario.

Texto nº 4

En Bruselas proseguí mis estudios de economía política comenzados en París. El


resultado general a que llegué, puede resumirse así: en la producción social de su vida,
los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su
voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción forma la infraestructura económica de la sociedad, la base real sobre la que
se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas
formas de conciencia social. No es la conciencia del hombre la que determina su ser,
sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una
determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan
con las relaciones de producción existentes. De formas de desarrollo de las fuerzas
productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de
revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos
rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas
revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las
condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia
de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o
filosóficas, en una palabra, la ideología con la que los hombres toman conciencia de este
conflicto e intentan resolverlo. Ninguna formación social desaparece antes de que se
desarrollen las fuerzas productivas que caben en ella, y jamás aparecen nuevas y más
altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales hayan madurado
en el seno de la propia sociedad antigua.

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La historia

Marx, “Contribución a la crítica de la economía política”.

Texto nº 5

Grandes pensadores como Jakob Burckhardt y Heinrich Wölfflin intentaron


comprender la civilización europea como una sucesión de movimientos en el mundo de
las ideas, cada uno de los cuales imponía sobre su época correspondiente cierta unidad
de perspectiva, y una inspiración parecida en el arte y la literatura. Wölfflin intentó dar
sentido al arte y la arquitectura de la Europa del siglo XVII, que vivió una rápida
transformación de la gramática clásica y las formas terrenales del Renacimiento, hacia
las danzantes y dinámicas iglesias de Borromini dirigidas hacia el cielo, las
gesticulantes esculturas de Bernini, y los dramáticamente oscuros retablos de Rubens y
Caravaggio. Le parecía a Wölfflin que de semejante transición de las formas cívicas
hacia los dramas personales, podían encontrarse ejemplos en la pintura y la escultura de
la mitad del siglo XVII, y no sólo en Italia, sino también en Francia y Alemania. Del
mismo modo que Burckhardt había justificado la idea del Renacimiento mostrando
cómo sus principios fueron desplegados por todas las artes y las ciencias del siglo XV
italiano, Wölfflin se propuso apuntalar la idea del Barroco, mediante una síntesis similar
de todas las esferas relevantes de la expresión cultural.
Así fue inventada la categoría del Barroco que, por su amplitud y generalidad, nos ha
sido útil en el valioso propósito de facilitarnos, a nosotros, que miramos siempre hacia
atrás desde nuestra posición de ventaja, sabedores de lo que vino después y lo que hubo
antes, dar sentido a todo el período. Wölfflin conectó el Barroco con la Contrarreforma
religiosa, y con los grandes conflictos políticos y religiosos que estaban fragmentando la
época. Creía, influido por la filosofía de Hegel, que cada civilización avanza de un
período al siguiente en bloque, como un organismo pasa de un estadio de desarrollo al
siguiente durante su ciclo vital. Tan influyente fue este método, que el término Barroco
se aplica hoy en día a todo lo que pasó en el mundo de la cultura europea durante el
siglo XVII e inicios del XVIII.
Está muy claro que esta manera de pensar sobre el arte y la cultura resulta muy útil al
enfatizar las conexiones y unidades entre las diversas formas artísticas, pero también es
pródiga en establecer conexiones forzosas. También está claro que se trata de una forma
retrospectiva de pensamiento. Depende de la ventaja que tiene mirar el pasado a una
distancia que permite apreciar con claridad todas las alturas, profundidades y fronteras.
Así, se pueden concordar hechos diversos, y generar vínculos y teorías que hubieran
parecido incomprensibles para los habitantes de aquel pasado. Esta perspectiva histórica
de amplio espectro, sólo es accesible para estudiosos muy posteriores a sus objetos de
análisis. Para decirlo de un modo distinto: la periodización familiar que se aplica a la
historia del arte, puede ser cuestionable científicamente, aunque al dirigirse al pasado, y
subrayar su carácter histórico, sus hallazgos adquieren un aire de incuestionabilidad.

Roger Scruton, Usos del pesimismo, pp. 127-8.

Texto nº 6

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La historia

Por desgracia, los partidos y grupos políticos actuales tratan a veces de sacar partido
de los ataques posmodernos contra el mismo concepto de verdad histórica, para
promover sus propias historias chapuceras y plagadas de errores factuales. La derecha
hindú de la India se ha vuelto experta en esta práctica, tanto en su propio país como en
las controversias surgidas en Estados Unidos a propósito de la enseñanza de la historia
hindú en instituciones académicas norteamericanas. Deberíamos, por lo tanto, preparar a
nuestros estudiantes para que estén atentos al hecho de que todo relato histórico ha sido
elaborado por autores humanos, situados en algún lugar y posición, desde los que, en
muchos casos, actúan guiados por unos motivos interesados. Pero también debemos
evitar que lleguen a la conclusión de que todo vale y que la validez de los relatos
depende únicamente de la relación de fuerzas imperante, tu relato contra el mío, sin que
exista, en el fondo, aquello que podríamos llamar “lo que verdaderamente ocurrió”.
Como dijo la historiadora Tanika Sarkar, a propósito del empeño de la derecha hindú en
negar las violaciones y asesinatos de que fueron objeto los musulmanes en Guyarat en
2002,

…no puede haber implicación política ni recursos para la lucha si


negamos las pretensiones de verdad de estas historias de sadismo, si
denigramos la búsqueda de los hechos reales tachándola de mero
positivismo, de cientificismo espurio. Y es que la vida y la muerte
mismas de nuestro orden de prioridades políticas depende de que nos
mantengamos firmes en esa pretensión de verdad, en esa oposición
frontal al propósito de hacer y deshacer los hechos y las historias con
arreglo a los dictados de la convicción. Como baluarte contra esa
ofensiva, necesitamos algo más que enfrentar simplemente nuestro
relato al suyo: necesitamos el relato de lo que indudablemente
ocurrió.

Esta es una cuestión de urgente importancia. Los patriotas no suelen ser muy amigos
de la realidad, y tienden a inclinarse por alguna versión glorificada del pasado y del
presente. Temen que si se presenta la nación tal como es, se socavará el amor que
podamos sentir por ella. Pero, en el fondo, lo que dicen con esa actitud es que el corazón
humano no soporta la realidad, que el amor de los amantes no sobrevive a la visión del
cuerpo de aquellos a quienes aman, que los padres no pueden aceptar a los hijos que no
cumplen las expectativas idealizadas que se han hecho de ellos. […] La mente que se
obsesiona con la perfección está condenada a la desesperanza.

Martha Nussbaum, Emociones políticas, pp. 306-7.

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La historia

Posibles relaciones entre la historia y la TdC

La historia
Áreas de conocimiento Facultades intelectuales
Las matemáticas ¿Pueden las matemáticas La emoción ¿Influye la empatía del
aportar técnicas estadísticas historiador en su
a la historia? interpretación de la historia?
El arte ¿Hay elementos comunes El lenguaje ¿Debe evitar un historiador
entre el trabajo de un artista los juicios de valor sobre los
y un historiador? protagonistas de la historia?

El tema central ¿Hasta qué punto depende de La percepción ¿Hasta qué punto es fiable el
la historia nuestra identidad testimonio de un testigo
presente? como fuente primaria?

Las ciencias naturales ¿Cómo complementan las La razón ¿Qué falacias puede cometer
ciencias el trabajo del un historiador?
historiador?
Las ciencias humanas ¿Aplica un historiador el La imaginación ¿Puede un historiador
mismo método que en rellenar los vacíos sobre los
ciencias humanas? que no hay fuentes?

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