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Sócrates 2425

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SÓCRATES: CONTRA EL RELATIVISMO Y ESCEPTICISMO SOFISTA

La figura de Sócrates (470-399) está llena de misterio. Nunca escribió


nada y los testimonios que nos han llegado son bastante contradictorios: Aristófanes
nos lo muestra en su comedia "Las nubes" como un sofista disparatado; Platón lo exalta
como a un hombre bueno y sabio.

Su frase más conocida: Sólo se que no sé nada, tiene el siguiente origen. Un amigo suyo
fue al oráculo de Delfos a preguntarle a la pitonisa quién era más sabio que Sócrates, a
lo cual contestó: NADIE. Sócrates lo interpretó así: sólo la divinidad es sabia y frente al
saber divino nada vale el saber humano. El hombre que, como él, afirma que no sabe
nada está más cerca de la sabiduría que aquellos que dicen saberlo todo. Es clara
la alusión a los sofistas. Aunque no es de extrañar que a Sócrates se le pudiera confundir
con un sofista, al menos en algunos aspectos: era un gran retórico y constantemente
usaba la ironía y argumentos engañosos para mostrar la falta de conocimiento a sus
adversarios. No compartía con ellos ni el relativismo ni el escepticismo.
Fue injustamente condenado tras el gobierno de los Treinta Tiranos a la pena de muerte
por impiedad, y por ser un ejemplo nocivo para la juventud. La verdadera razón de la
condena era política.
El objetivo de su filosofía era el hombre, y muy especialmente la ética y la política.

MÉTODO SOCRÁTICO: MAYEUTICA (μαιευτικη)


Su actividad filosófica gira en torno a la polémica contra los sofistas: en contra del
relativismo moral de Protágoras, la crítica al lenguaje y el consiguiente escepticismo de
Gorgias. Sócrates que cree en la existencia de la verdad, considera necesario restaurar
el valor comunicativo del lenguaje, con el fin de acabar con el caos moral y político, cuyos
principales teóricos eran los sofistas.
En contra de Gorgias mantiene que el hecho de que no nos pongamos de acuerdo sobre
ciertas cuestiones, no significa que no podamos llegar a descubrir una definición
verdadera: por ejemplo, que no sepamos en qué consista la justicia, no significa que no
exista la justicia o que ese concepto sea relativo. Solo a través de una investigación
minuciosa en diálogo, mayéutica, con nuestros semejantes podremos ir desvelando la
verdad poco a poco. De hecho, Sócrates concebía la filosofía, no como una labor
individual, sino como una búsqueda colectiva ejercida a través del diálogo, en eso
precisamente consiste la mayéutica o arte dialéctica.

La mayéutica, arte de sacar a la luz (como hace la comadrona ayudando a dar a luz niños,
decía hacer Sócrates ayudando a dar a luz ideas), tiene como finalidad "sacar a la luz"
mediante el diálogo las verdades que, según Sócrates, tenemos en nuestro interior, en
nuestra alma. Consiste en un diálogo entre dos o más interlocutores, en el que el mismo
Sócrates, usando la ironía como primera parte del método, fingiendo no saber nada, va
haciendo preguntas del tipo: "¿qué es la justicia?", "¿qué es lo bueno en sí?", etc. Los
otros van contestando con casos particulares (lo justo es devolver el dinero a quien nos
lo ha prestado”) . Sócrates va dirigiendo el diálogo usando la reducción al absurdo hasta
que tras un proceso inductivo por fin llegan a una definición de lo que andaban
buscando: qué es la justicia, lo bueno, lo bello, etc. La definición corresponde a
lo esencial, a lo que se llega después de despojar el asunto del que se trata de los rasgos
superficiales, y quedarse con lo que es común a todos los casos, es decir, con el concepto
o definición universal. A la definición se llega a través de un proceso inductivo. En
definitiva, la mayéutica se basa en el principio según el cual la aplicación de un
predicado general, por ejemplo: "árbol", a una pluralidad de objetos, casos o individuos,
supone la presencia en estos de ciertos rasgos idénticos. En el caso del concepto "árbol"
lo esencial sería decir que pertenece al reino vegetal, que tiene raíces, tronco, ramas, y
hojas y fruto en determinadas épocas del año algunos, y otros, siempre.
Según Aristóteles, Sócrates es el inventor de la definición y del procedimiento inductivo.

La mayor parte de los diálogos socráticos, tal como nos han sido relatados por Platón
(Sócrates no escribió nada) suelen terminar sin que se alcance una definición
absolutamente satisfactoria. El interlocutor de Sócrates ve refutadas una a una todas
sus definiciones y Sócrates tampoco ofrece una definición alternativa. El proceder
resulta desconcertante y se debe precisamente a su confesión irónica de ignorancia, un
reconocimiento implícito de la limitación y provisionalidad de su propio saber, siempre
susceptible de ser someterlo a revisión. Lo anterior no significa que Sócrates sea un
escéptico al estilo del sofista Gorgias, simplemente cree que la verdad no es algo que
se dé de una vez para siempre, sino que es algo progresivo que requiere de constante
revisión.

Además hay que tner muy en cuenta que el objetivo socrático era regenerar la política,
luego ese conocimiento expresado en forma de definiciones debía servir de modelo de
conducta moral. Esto es lo que conocemos como intelectualismo moral socrático. A
continuación lo explicaremos un poco más.

INTELECTUALISMO MORAL: SABER =VIRTUD =FELICIDAD


Es muy importante para Sócrates salvar la moral del relativismo y escepticismo a los que
la habían relegado los sofistas. Era casi una cuestión de "salud pública". Si nadie se
interesa por conocer lo que es bueno o malo, justo o injusto, entonces reinará el caos
personal y social. La vida moral y política necesitan de criterios claros sobre estos
valores para poder desarrollarse adecuadamente. La posición de Sócrates en lo
referente a la moral suele ser calificada como un intelectualismo moral. Según dicha
teoría, nadie obra mal a sabiendas. Quien conoce el bien, actuará correctamente. El saber
es así idéntico a la virtud. Desde el punto de vista del intelectualismo moral, no existe la
culpa, sino la ignorancia, que consiste en valorar falsamente las cosas. La virtud no es
algo externo, social, sino fruto de una indagación interior. La virtud es, esencialmente,
conocimiento. Para saber si una persona es virtuosa sería preciso primero definir qué
sea la virtud, el bien, la justicia, para evitar el particularismo. Todo lo particular es relativo
y Sócrates pretende un conocimiento universal, útil para todo el mundo, válido para todas
las situaciones, propio, exclusivamente, de la Razón. Sócrates "sólo sabe que nada
sabe", porque aún no ha llegado al conocimiento definitivo de la verdad. Y por este
reconocimiento de su ignorancia se convierte en el más sabio de los hombres, según el
oráculo de Delfos.
Al igual que los filósofos jonios pretendieron descubrir la ley de la naturaleza que rige el
cosmos, Sócrates descubre en el alma, por medio del razonamiento (logos) la ley moral.
El que lucha por seguir el logos descubre en qué consiste la virtud, y aún más, se puede
considerar un hombre feliz.

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