AUTORIDAD ESPIRITUAL.
Discernir la autoridad espiritual adecuadamente a fin de seguir al Señor
correctamente
Introducción
El asunto de la autoridad es un gran tema en la Biblia. La palabra de la autoridad
de Dios sostiene al universo mismo (He. 1:3). La obra de Dios en esta era
consiste en establecer Su reino como la esfera en la cual Dios ejerce Su autoridad
y es expresado (Mt. 6:13). Por lo tanto, el reino es una parte crucial del
cumplimiento del propósito que Dios tuvo al crear al hombre (Gn. 1:26).
Hoy, la iglesia es el reino de Dios (Ro. 14:17; Mt. 16:18-19). Ella [la iglesia] toma
la delantera en cuanto a estar bajo Cristo como cabeza (Ef. 1:10). En una vida de
iglesia apropiada es de vital importancia establecer la autoridad de Dios. Debido a
que algunos dentro del recobro del Señor, así como otros de afuera, han usado
incorrectamente el tema de la autoridad espiritual, comprender la autoridad
espiritual apropiadamente es una gran necesidad. Este documento no intenta
abarcar exhaustivamente el tema de la autoridad espiritual y la sumisión. En
cambio, busca encarar algunas de las maneras en las que se ha abusado de la
"autoridad". Para obtener una comprensión más amplia del tema de la autoridad,
por favor consulte la Lectura recomendada al final de este artículo. En este
artículo examinaremos:
Algunas interpretaciones básicas en cuanto a la autoridad y su importancia;
Cómo discernir quién tiene autoridad espiritual y quién no; y
Qué hacer cuando la autoridad oficial se desvía de la verdad.
Recientemente algunos hermanos han usado su "posición" como obreros o
ancianos para exigir obediencia de parte de los santos. Estos hermanos se han
atrevido a imponer su autoridad personal, haciendo de ello un problema, y al
hacerlo han demostrado su falta de autoridad espiritual genuina. La autoridad en
el Cuerpo de Cristo no es por posición ni organización, sino que es espiritual. De
la misma manera, su aplicación debe ser espiritual.
La autoridad espiritual es posesión única de la Cabeza, Cristo (Mt. 28:18; Ef. 1:22-
23). Esta autoridad es transmitida al Cuerpo y a través del Cuerpo en su unión
orgánica en vida con la Cabeza. Los seres humanos, sean éstos apóstoles,
profetas, ancianos o diáconos, no tienen autoridad espiritual alguna en ellos
mismos. Los hombres sólo pueden actuar como la autoridad delegada de Cristo al
grado en que estén en la unión orgánica con Cristo en el espíritu mezclado y se
relacionen correctamente con el Cuerpo. Además, esta autoridad delegada se
debe ejercer dentro de las restricciones de la enseñanza de los apóstoles. La
enseñanza de los apóstoles es el liderazgo único en el Nuevo Testamento. La
autoridad de los hermanos dotados no se ejerce directamente por medio de dar
órdenes ni controlar las acciones de los santos y las iglesias, sino más bien, se
ejerce indirectamente por medio de ministrar vida al enseñar conforme a la
economía neotesta-mentaria de Dios. De hecho, no seguimos personas tanto
como seguimos la visión de la economía neotestamentaria de Dios.
Algunos han dicho que los santos en las iglesias deben obedecer a su autoridad
sin preocuparse de si tal autoridad es apropiada o no. Esta es una enseñanza
incorrecta y peligrosa, conforme a lo que vamos a demostrar con numerosos
ejemplos de la Biblia. Es de vital importancia que los santos tengan una
comprensión apropiada de la autoridad conforme a la verdad de la Biblia y un
discernimiento apropiado de la autoridad, es decir, qué es genuino y qué se alega
con presunción.
La autoridad espiritual genuina se puede discernir al observar tanto a la persona
como a la manera en que esa persona ejerce la autoridad. La autoridad la
produce la vida de resurrección de Cristo. Surge comorevelación, que es, revelar
la economía neotestamentaria de Dios. Por lo tanto, cuando tocamos a una
persona que tiene autoridad espiritual, debemos recibir vida y revelación que
iguala a la enseñanza de los apóstoles de la economía neotestamentaria de Dios.
Además, cuando tocamos a una persona que tiene autoridad espiritual, somos
introducidos en la luz, y el resultado es gozo y brota el fruto de la vida divina para
alimentar a otros.
Más aun, una persona que ejerce autoridad tiene que ser una persona quien
está bajo autoridad. En el Nuevo Testamento, la autoridad es un asunto del
Cuerpo. Nadie puede colocarse por encima de la autoridad del Cuerpo y alegar
que representa la autoridad de Dios. Si un hermano no está dispuesto a que su
obra se mezcle con otros y no está dispuesto a traer su obra a la oración en
común y a la comunión de los colaboradores, la obra de tal hermano no está bajo
la autoridad de la Cabeza. La autoridad del trono está con aquellos que tienen
un cielo despejado (Ez. 1:26). Cuando una persona que tiene autoridad espiritual
tiene contacto con otros, él no necesita vindicarse ni hacer valer su propia
autoridad porque la presencia y el testimonio del Espíritu están ahí. Debido a que
el Espíritu mismo está ahí, la autoridad del Espíritu también está ahí.
También podemos discernir la autoridad espiritual genuina al ver cómo una
persona ejerce autoridad. La autoridad espiritual no se ejerce de manera natural,
humana. No es asunto de organización ni administración. De hecho, en nada
parece ser autoridad. Más bien, la autoridad espiritual es un asunto de servir al
pueblo de Dios como un esclavo, suministrándole en amor mediante el fluir de la
vida de resurrección al pastorear, alimentar y proteger, el rebaño. Quienes exigen
obediencia hacia ellos o hacia otros están en la esfera equivocada y están
violando lo que Dios les ha repartido (2 Co. 10:13).
De la misma manera que existen señales que muestran que una persona tiene
autoridad espiritual, también hay señales que muestran que la autoridad espiritual
que una persona alega tener no es genuina. Por ejemplo, si una persona impone
su propia autoridad, lo haga él directamente o indirectamente por medio de sus
partidarios, está descalificado para representar la autoridad de Dios. Si él se
justifica sí mismo, su autoridad no es genuina. Si él menosprecia la
verdad o recalca el "éxito" en la obra en lugar de la economía de Dios, se ha
desviado de la enseñanza de los apóstoles, que es el verdadero liderazgo en la
era del Nuevo Testamento. Si él lleva a cabo o dirige a otros a llevar a cabo una
obra en competencia, él está violando el principio del Cuerpo y por ende, está en
rebelión contra la Cabeza. Sí él busca establecer o agrandar un dominio o región
para su obra personal dentro del recobro del Señor, él le está sirviendo a sus
propios intereses y no a los intereses del Señor.
Además, si una persona ejerce autoridad de manera incorrecta, esto indica que la
autoridad de tal persona no es genuina. Si una persona se comporta como si
fuera la autoridad si intenta ejercer control sobre otros, si "golpea" a sus
consiervos al dominar o criticar, si desvía a los santos por medio de enseñanzas
diferentes o si hace que su propia "autoridad" sea la base para recibir a otros en
comunión, estas son señales de que él no tiene autoridad espiritual genuina. Una
persona nunca puede ser una autoridad si ella misma está en rebelión en contra
de la autoridad. Las señales claras que muestran que una persona está en
rebelión son: palabras injuriosas, razonamientos y pensamientos rebeldes. Tales
cosas son características del tipo de persona contenciosa y divisiva que el apóstol
Pablo nos encarga que rechacemos y de quien debemos apartarnos (Tit. 3:10;
Ro. 16:17).
Debido a que la base para la autoridad espiritual es la relación que una persona
tiene con Cristo momento a momento, la autoridad espiritual no sólo puede
aumentar por el crecimiento en vida, también se puede perder a causa de no
mantenerse al día con el Señor en Su mover, por no ser fiel a la verdad presente,
y por tocar la autoridad de Dios de manera incorrecta.
Cuando una persona que está en una posición de autoridad se desvía de la
verdad, no debemos seguirlo, tampoco debemos injuriarlo. Cuando observemos
tal desviación, tenemos la responsabilidad de cooperarcon el Señor para buscar
un remedio para la situación por medio de procurar restaurar a nuestros
compañeros creyentes a una condición apropiada. No podemos hacer esto por
medio de nuestra propia habilidad. Debemos orar al Señor que Él nos infunda con
vida de manera que podamos ser un factor de vida para los santos. En algunos
casos, necesitamos cuidar de los intereses del Señor por medio de buscar a Sus
representantes para darles a conocer la situación en el principio de dar aviso al
sacerdote de la aparición de un brote de lepra (Lv. 14:35). La casa de Cloé hizo
esto en el Nuevo Testamento cuando informaron al apóstol Pablo en cuanto a la
situación en Corinto (1 Co. 1:11). En algunos casos donde la desviación es grave,
puede ser que necesitemos separarnos de los vasos de deshonra a fin de
preservar el testimonio del Señor (2 Ti. 2:20-21). No debemos dejar que quienes
alegan que tal preocupación es una expresión de rebelión nos hagan desistir de
expresar una preocupación genuina por la condición de la iglesia o por su desvío
de la verdad. En realidad, abrir tal preocupación apropiadamente al Señor y a Sus
representantes es nuestro deber como un servicio al Señor, a los santos y a la
iglesia.
Finalmente, debemos echar a un lado la ambición de tener una posición. En el
libro de Apocalipsis no se menciona la posición de anciano, pero sí se mencionan
a aquellos que son "estrellas que brillan", mensajeros que son uno con el hablar
del Señor dentro y para las iglesias. Esto debe ser una aspiración en todos
nosotros. El resto de este corto libro examina y desarrolla los puntos que se han
esbozado brevemente aquí al presentar tanto su base bíblica y gran comunión
iluminadora del ministerio de Watchman Nee y Witness Lee.
Comprensión básica acerca de la autoridad y su importancia
A fin de comprender los asuntos relacionados con la autoridad que enfrentamos
en el recobro del Señor hoy en día, necesitamos alguna comprensión básica en
cuanto a:
La autoridad en la administración gubernamental de Dios;
Dos distinciones cruciales en cuanto a la autoridad; y
La importancia de estar en lo correcto al seguir a otros.
La autoridad en la administración gubernamental de Dios
Hay varios puntos cruciales que necesitamos comprender a fin de conocer la
autoridad de Dios en Su administración guberna-mental. Entre estos puntos
están:
Cristo, la Cabeza: la fuente única de autoridad;
La autoridad de la Cabeza en el Cuerpo;
La función de la autoridad delegada en el Cuerpo de Cristo; y
La enseñanza de los apóstoles.
Si comprendemos estos puntos apropiadamente, fácilmente percibiremos que
algunos dentro y fuera del recobro del Señor han usado incorrectamente la
comunión del hermano Nee en el libro Autoridad y sumisión.
La fuente única de autoridad
Cualquier consideración que se haga en cuanto a la autoridad tiene que comenzar
con una declaración de la autoridad absoluta de Cristo como la Cabeza. (Ef. 1:22;
4:15; 5:23; Col. 1:18; 2:10; 1 Co. 11:3). Toda potestad, en el cielo y en la tierra, le
ha sido dada al Cristo resucitado (Mt. 28:18). Él es Señor de todo (Hch. 2:36;
10:36), y es el Ungido por Dios como el Cristo para llevar a cabo la economía de
Dios (Hch. 2:36 y la npdp. 2).
Col. 1:18 - Y Él es a Cabeza del Cuerpo que es la iglesia; Él es el principio, el
Primogénito de entre los muertos, para que en todo Él tenga la preeminencia.
Mt. 28:18 - Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me ha sido dada
en el cielo y en la tierra.
Hch. 2:36 - Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a
quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Un miembro por sí solo no tiene autoridad alguna; la autoridad está en la
Cabeza. No es correcto que cualquier miembro diga que tiene autoridad. Un
miembro no tiene autoridad directa; sólo puede obtener autoridad de la Cabeza.
( The Collected Works of Watchman Nee[Recopilación de las obras de Watchman
Nee], tomo 38, pág. 487)
Nunca se puede ejercer la autoridad de Dios independientemente de Él.
Separados de Él, nadie tiene autoridad alguna en el Cuerpo, y aparte de Él, nadie
tiene rango alguno. Toda la autoridad se obtiene de Su posición como la Cabeza.
Todos los creyentes son simplemente hermanos en vida (Mt. 23:8; Ap. 1:9) y
compañeros esclavos en su servicio al Señor (Mt. 20:27; 2 Co. 4:5).
Mt. 23:8 - Pero vosotros no seáis llamados Rabí; porque uno es vuestro Maestro, y
todos vosotros sois hermanos.
Mt. 20:27 - Y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo.
La caída de Satanás fue resultado de su rebelión en contra de la autoridad de
Dios (Is. 14:12-15). De la misma manera, el hombre se unió a Satanás en la
rebelión contra la autoridad de Dios, resultando en la caída de hombre (Gn. 3:1-
6). Cuando Cristo vino, vino el reino, porque en Su humanidad, Él llevó una vida
de sumisión y obediencia absoluta a la autoridad y voluntad del Padre (Mt. 26:39;
Jn. 8:29; Fil. 2:6-8). Él fue exaltado al trono de Dios en Su humanidad con Su
divinidad basándose en que llevó esta vida de sumisión y obediencia a Dios (Fil.
2:9).
Jn. 8:29b -...porque Yo hago siempre lo que le agrada.
Fil. 2:8-9 - [8] Y hallado en Su porte exterior como hombre, se humilló a Sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. [9] Por lo cual Dios
también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre.
La autoridad en el Cuerpo
Dios está obrando en esta era para restaurar el orden en el universo por medio de
reunir bajo Cristo como cabeza todas las cosas (Ef. 1:10). La manera en que Él
hace esto es primeramente ganar un grupo de personas y constituirlos con la vida
divina y hacer de ellos miembros del Cuerpo de Cristo unidos a Cristo, la Cabeza
(Ef. 1:22-23; 5:23; Col. 1:18). La autoridad de la Cabeza sobre el Cuerpo es un
asunto de unión en vida. La Cabeza es la vida del Cuerpo y al ser la vida del
Cuerpo, la Cabeza ejerce autoridad en, sobre y a través del Cuerpo. Además,
debido a que el Cuerpo está unido a la Cabeza, el Cuerpo se convierte en la
autoridad que gobierna el vivir y la obra de los miembros de Cristo.
Después de que hemos creído en el Señor, el primer principio espiritual que
debemos tomar en cuenta es que el Cuerpo es la autoridad establecida por Dios
aquí en la tierra. El Cuerpo es la autoridad. La ley de Dios opera en el Cuerpo y
nosotros no podemos violar dicha ley. No podemos actuar descuidadamente y
según nuestra voluntad. Si actuamos según nuestra propia voluntad, nos
convertiremos en células malignas sin restricciones en el Cuerpo, células que
hacen sus propias cosas y que dañan por completo la unidad del Cuerpo.
( Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo tres, pág. 997)
Toda la autoridad que se ejerce en la iglesia tiene que llevar este testimonio:
representa la vida y la autoridad de la Cabeza en el principio del Cuerpo. Por lo
tanto, no puede haber autoridad, local ni regional, separado del Cuerpo. Ningún
hermano puede ser una autoridad que representa a Dios si no está bien con el
Cuerpo. En cuanto a la práctica, esto significa que ningún hermano entre nosotros
puede ser la autoridad que representa a Dios si no está bien en cuanto a las
manifestaciones prácticas del Cuerpo de Cristo, las iglesias locales.
La Cabeza ejerce autoridad sobre los miembros del Cuerpo y a través de ellos en
vida y como vida (Ef. 4:15-16; Col. 2:19).
El Cuerpo está bajo la autoridad de la Cabeza, no puede proponer algo por su
propia iniciativa. La Cabeza tiene el poder para dirigir al Cuerpo. Allí donde hay
vida, hay autoridad. (The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de las
obras de Watchman Nee], tomo 38, pág. 414)]
Hablando con propiedad, no existe autoridad en el Cuerpo, la autoridad yace
en la Cabeza. La debilidad de la así llamada iglesia de hoy es que la autoridad se
ha convertido en un asunto de posición, y no de vida. En el Cuerpo de Cristo, la
autoridad es un asunto de vida, no de posición ( The Collected Works of
Watchman Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 44, pág.
825)
Autoridad delegada
Además de la autoridad directa de Cristo, la Biblia muestra más a fondo que al
llevar a cabo Su propósito, Dios ejerce Su autoridad a través de hombres. La
Biblia está llena de ejemplos de estas autoridades delegadas. Por ejemplo, en el
Antiguo Testamento están José, Moisés, Samuel, David y muchos otros. En el
Nuevo Testamento están los apóstoles en la iglesia universal (Ef. 4:11; 1 Co.
12:28 y npdp. 2) y los ancianos en las iglesias locales (Hch. 14:23; Tit. 1:5). En la
era del Nuevo Testamento, sin embargo, esta autoridad no es una autoridad
gobernante (1 P. 5:3) sino la autoridad para predicar el evangelio para que se
salven los pecadores (Mt. 28:19; Hch. 1:8) y engendrarlos como hijos de Dios (1
Co. 4:15), para nutrir a los creyentes (Jn. 21:15; 1 Ts. 2:7; 1 Co. 3:2), para
enseñar a verdad (Mt. 28:20; 1 Ti. 2:7; 1 Co. 4:17), para pastorear a las ovejas
(Jn. 21:16; 1 P. 5:2; 1 Ts. 2:11) y para perfeccionar a los santos para la edificación
del Cuerpo de Cristo (Ef. 4:11-16). 1 Todas estas funciones tienen como base el
ministrar del suministro de vida por medio de la función orgánica de los miembros
dotados. Ninguno implica ninguna clase de autoridad que controle ni jerarquía
organizacional que domine.
La enseñanza de los apóstoles
La enseñanza de los apóstoles, que le transmite su revelación de Cristo a los
creyentes, es la autoridad en la iglesia hoy (Hch. 2:42; 1 Ti. 1:3-4; Tit. 2:15; cfr. 1
Ti. 2:12). El primer asunto que se encuentra en la Epístola de Pablo a Tito, cuyo
tema es mantener el orden en la iglesia, es: "retenedor de la palabra fiel, la cual
es conforme a la enseñanza de los apóstoles" (Tit. 1:9). Mantener el orden es un
asunto de autoridad, y esta autoridad depende de la enseñanza de los apóstoles.
En los Evangelios, el liderazgo propio del Nuevo Testamento era una persona:
el Señor Jesús. Pero desde Hechos hasta Apocalipsis, el único liderazgo propio
del Nuevo Testamento se convirtió en la enseñanza de los apóstoles. Por tanto, ni
Pablo ni Pedro ejercían control sobre iglesia alguna, sino que su enseñanza era la
que ejercía control. Podemos ver esto en 1 Timoteo, donde Pablo exhortó a
Timoteo a permanecer en Éfeso a fin de que mandara a ciertas personas a no
enseñar cosas que diferían de la economía de Dios (1:3-4). Tal enseñanza de
cosas diferentes es una enseñanza que difiere de la enseñanza de los apóstoles
con respecto a la economía de Dios. La enseñanza de los apóstoles es el único
liderazgo.
La enseñanza de los apóstoles es nuestra constitución, la cual nos gobierna.
Pedro y Pablo no gobernaron las iglesias. Es la enseñanza de los apóstoles, la
enseñanza concerniente a la economía de Dios, la cual nos gobierna....
( Entrenamiento para ancianos, libro 9: El ancianato y la manera ordenada por
Dios (1), pág. 93)
El liderazgo de los apóstoles en el Nuevo Testamento se ejerció por medio de su
enseñanza, no mediante algún tipo de control.
Pero el liderazgo que se halla en el ministerio neotestamentario no es el
liderazgo mundano que consiste en ejercer control. En el recobro del Señor no
tenemos una junta directiva con un director o presidente.
Además, dicho liderazgo no reside en las acciones de los ministros sino en
sus enseñanzas para restringirles a fin de que no causen divisiones.... El
liderazgo del Nuevo Testamento se halla principalmente en las enseñanzas de los
ministros, y no en las acciones de los colaboradores. ( El liderazgo en el Nuevo
Testamento, pág. 17)
El uso incorrecto del libro Autoridad y sumisión escrito por el hermano Nee
El hermano Nee presentó estos asuntos minuciosamente en su libro
clásico Autoridad y sumisión. De manera global, la comunión del hermano Nee es
muy balanceada. Sin embargo, un número de personas han usado
incorrectamente algunas partes de su libro para imponer autoridad y exigir
obediencia de otros.
Lamento mucho que algunos cristianos utilizan el libro Autoridad
espiritual, 2 escrito por el hermano Nee, para imponer la autoridad de ellos sobre
los demás. Esta clase de autoridad es auto-impuesta. ( Estudio-vida de
Apocalipsis, pág. 724)
El hermano Lee demostró específicamente cómo algunos, tanto fuera como
dentro del recobro del Señor, usaron indebidamente la comunión del hermano
Nee para ejercer autoridad humana en la forma de la organización y jerarquía.
Si recibimos cualquier enseñanza de manera descuidada, esto siempre podrá
causar algún error ulterior. Muchos de los de afuera usan la enseñanza del
hermano Nee con respecto al tema de la autoridad espiritual como base para
ejercer no la autoridad espiritual, sino su propia autoridad en términos humanos.
Ellos no ejercen autoridad alguna en términos de la vida divina, sino una autoridad
basada en la organización. También entre nosotros hemos visto productos de tal
error ulterior, pues en nuestro medio existe el pensamiento de que cierto hermano
es el primero entre los colaboradores, o de que otro hermano es el primero entre
los ancianos. ( Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con
respecto a la práctica del recobro del Señor, pág. 117)
Una encomienda engañosa
Algunos le han encomendado a quienes están bajo su "autoridad" que lean sólo la
primera parte del libro del hermano Nee que abarca el tema de la sumisión, y que
no lean la segunda parte, que abarca el tema de la autoridad, alegando que la
segunda parte del libro no les aplica a ellos. Esto es engañoso porque la segunda
parte del libro muestra cómo reconocer la autoridad espiritual genuina y también
pone los límites para la obediencia a la autoridad.
El verdadero motivo detrás de esta encomienda engañosa es que al leer la
comunión del hermano Nee acerca de qué significa tener autoridad espiritual
dejaría manifiesta la falta de autoridad genuina en quienes se exaltan a sí
mismos. En realidad, es crucial tener un conocimiento apropiado de la naturaleza
de la autoridad espiritual y cómo esta se manifiesta para discernir quién realmente
tiene tal autoridad y quién simplemente alega tenerla.
Dos distinciones cruciales
A fin de tener una comprensión apropiada de la autoridad, necesitamos hacer dos
distinciones básicas—distinguir entre la autoridad oficial y la autoridad espiritual y
distinguir entre la sumisión y la obediencia.
La distinción entre la autoridad oficial y la autoridad espiritual
Al considerar la autoridad, es crucial distinguir entre la autoridad oficial y la
autoridad espiritual. La autoridad oficial proviene de la posición oficial reconocida
de una persona en una organización. En la sociedad humana, los jueces y los
policías tienen cierta autoridad basada en su posición. En la iglesia, sin embargo,
la autoridad genuina no proviene de una posición. Más bien, la autoridad en la
iglesia es espiritual en su origen y aplicación. No hay autoridad oficial en la iglesia
ni en la obra.
Ef. 4:15-16 - [15] Sino que asidos a la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel
que es la Cabeza, Cristo, [16] de quien todo el Cuerpo, bien unido y entrelazado
por todas las coyunturas del rico suministro y por la función de cada miembro en
su medida, causa el crecimiento del Cuerpo para la edificación de sí mismo en
amor.
Col. 2:19 - y no asiéndose a la Cabeza, en virtud de quien todo el Cuerpo,
recibiendo el rico suministro y siendo entrelazado por medio de las coyunturas y
ligamentos, crece con el crecimiento de Dios.
...¿Cuál es el significado de la autoridad oficial? Significa que una persona
ejerce autoridad basada en que ocupa un oficio. Se ejerce la autoridad sólo
debido al oficio que él ocupa. Entretanto que el funcionario mantiene su puesto,
puede ejercitar su autoridad; en cuanto renuncie a su posición cesa su autoridad.
Tal autoridad es completamente objetiva; no es inherente al hombre en sí...
Pero en un grupo de obreros constituido divinamente, no hay organización
alguna. Se ejerce autoridad entre ellos, pero dicha autoridad es espiritual, no
oficial. Es una autoridad basada en espiritualidad, una autoridad que resulta de un
conocimiento profundo del Señor, y de una comunión íntima con Él. La vida
espiritual es la fuente de tal autoridad. La razón por la cual Pablo podía dirigir a
otros no era su posición superior sino su mayor espiritualidad. Si hubiera perdido
su espiritualidad, hubiera perdido su autoridad.... ( La vida cristiana normal de la
iglesia, págs. 156-157)
Efesios 4:15-16 muestra que la Cabeza ejerce autoridad sobre el Cuerpo por
medio del suplir de vida suministrado en y por los miembros. El Cuerpo está unido
a la Cabeza. A medida que los miembros crecen hacia Cristo, la Cabeza, el
suministro de vida fluye de la Cabeza a través de los miembros para edificar el
Cuerpo. Este fluir de vida es la administración de Dios para poner todas las cosas
bajo Cristo como Cabeza. La autoridad de la Cabeza se lleva a cabo por todos los
miembros del Cuerpo mediante la comunión de la vida. Por lo tanto, la autoridad
en el Nuevo Testamento no es sólo un asunto objetivo, que requiera meramente
una obediencia externa a alguien que tenga cierta posición en la iglesia.
Anteriormente la autoridad y la sumisión para muchos de nosotros era algo
objetivo o teórico. Tratamos de aplicar una sumisión objetiva a un cuerpo
subjetivo. Pero ahora la autoridad ha llegado a ser un asunto de vida. En otras
palabras, se ha hecho subjetiva y personal. En el Cuerpo de Cristo la autoridad y
la sumisión están juntas en un sólo Cuerpo, y ambas han llegado a ser aplicables,
vivientes y unidas. Esta es la expresión más elevada de la autoridad de Dios....
( La autoridad y la sumisión, págs. 76-77)
La manera para ir adelante hoy es por medio de vivir la vida del Cuerpo,
donde la autoridad se complementa con amor y coordinación en mutualidad. Una
vez se solucione este problema, todos los demás se solucionarán. En el pasado,
la verdad en cuanto a la autoridad y la sumisión era de carácter objetivo e
impersonal. La autoridad era objetiva y también la sumisión. La autoridad era
impersonal y también la sumisión. Nos sometíamos a cosas externas de una
manera externa. Hoy, la autoridad y la sumisión tienen que llegar a ser orgánicas;
tienen que llegar a ser internas y subjetivas. En el Cuerpo de Cristo, es decir, en
la iglesia, la autoridad y la sumisión coinciden en el mismo lugar. Las dos llegan a
ser un todo subjetivo y viviente. La autoridad y la sumisión llegan a ser una
entidad viviente, una unidad en vida. ( The Collected Works of Watchman
Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 59, págs. 176-177)
El hermano Lee enseñó enérgicamente que no se debe considerar a nadie como
el líder del recobro del Señor.
Estuve con el hermano Nee por años. Nunca lo consideramos el líder oficial y
él nunca pensó de esta manera de sí mismo. Siempre que alguien pensaba que el
hermano Nee era el líder y venía a él pidiendo instrucciones, el hermano Nee
nunca decía una palabra. Sólo se abría a compartir algo cuando alguien venía a él
buscando comunión. Nunca suponía que él era el líder oficial. De la misma
manera, no me considero el líder oficial en el recobro del Señor hoy. ( Truth
Messages [Mensajes acerca de la verdad], pág. 32)
El liderazgo está relacionado con la condición de la relación que un miembro tiene
con Cristo la Cabeza, lo que significa que tampoco es permanente.
Hch. 13:2 - Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
Hch. 13:9 - Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando
en él los ojos.
En la economía neostestamentaria de Dios ser dirigente entre Sus hijos no es
algo oficial, permanente ni organizado. Ser dirigente, más bien, depende de la
capacidad espiritual. El que posee capacidad mayor es el que dirige. En un
momento dado, es posible que cierto hermano tenga dicha capacidad, y en otro
momento, tal vez la tenga otro. En el día de Pentecostés Pedro era el más
capacitado, pero en Hechos 15 era Jacobo.
La relación entre Bernabé y Pablo muestra más a fondo este principio. Hechos
13:2 dice: "Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado". Aquí vemos
que se mencionó a Bernabé antes que a Pablo (Saulo). Sin embargo, cuando
estaban en su viaje, Pablo espontáneamente tomó el mando (Hch. 13:9), porque
tenía mayor capacidad espiritual.... ( El liderazgo en el Nuevo Testamento, págs.
9-10)
De la misma manera que se puede obtener autoridad espiritual al crecer en talla
espiritual, también se puede perder si disminuye la capacidad espiritual de uno.
Hch. 15:13 - Y cuando ellos terminaron de hablar, Jacobo respondió diciendo:
Varones hermanos, oídme.
Gá. 2:9a - Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan,
que eran considerados como columnas...
Cuando comenzó la vida de iglesia, quien llevaba la delantera era Pedro.
Tomó la delantera en predicar el evangelio. Luego, Pedro y Juan bajaron a
Samaria (8:14). Pedro también fue a la casa de Cornelio. Después del relato de la
casa de Cornelio parece que Pedro perdió gradualmente su posición como el que
llevaba la delantera en la iglesia. En Hechos 12 la iglesia sufrió una gran
persecución. Mataron a uno de los apóstoles, otro de nombre Jacobo.
Encarcelaron a Pedro. En este momento fue que se levantó Jacobo y Pedro
perdió su posición en la delantera. ( The Collected Works of Watchman
Nee [Recopilación de obras de las Watchman Nee], tomo 62, pág. 398)
Cuando Pedro se levantó con los once, en el día de Pentecostés, era fuerte
como un león. Sin embargo, en Gálatas 2 actuó cobardemente, pues cuando
vinieron los hermanos de parte de Jacobo, Pedro rehusó comer con los gentiles...
Cuando Pablo vio que Pedro y los demás no andaban rectamente en cuanto a la
verdad del evangelio, él reprendió a Pedro delante de todos (Gá. 2:14). Pedro, por
su debilidad, le estaba causando daño a la verdad del evangelio, la verdad de que
tanto los creyentes gentiles como los judíos son iguales. Esto indica que en
Gálatas 2 la capacidad espiritual de Pedro había disminuido. ( Truth
Messages [Mensajes acerca de la verdad], pág. 29)
La autoridad en el Cuerpo de Cristo no es asunto de organización. No existe un
organigrama en el que Dios está en la cima, luego Cristo, después "el apóstol",
después los ancianos y en la parte de abajo están los santos. Este es el concepto
y la práctica natural, humana, caída y organizacional del hombre. Este concepto
es herético cuando se introduce en la iglesia o en la obra.
La distinción entre la sumisión y la obediencia
Si hemos de comprender apropiadamente la autoridad espiritual y cómo ésta se
aplica en el Cuerpo de Cristo, también tenemos que distinguir la sumisión de la
obediencia. La sumisión y la obediencia son dos asuntos distintos. La sumisión es
un asunto de actitud, mientras que la obediencia es un asunto de
comportamiento.
¿Qué significa someterse? La sumisión es un asunto de actitud, un asunto del
espíritu. ¿Qué significa obedecer? La obediencia es un asunto de la conciencia,
un asunto de comportamiento externo. La sumisión es interna, mientras que la
obediencia es externa. ( The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de
las obras de Watchman Nee], tomo 38, pág. 526)
Cuando un "líder" nos pide algo que está en contra de la verdad, no podemos
obedecer, pero todavía debemos mantener una actitud sumisa.
Debemos diferenciar entre la sumisión y la obediencia. La sumisión es un
asunto de motivación y actitud internas, mientras que la obediencia es un asunto
de actuación y movimiento externos. Conforme a la Palabra de Dios, en cuanto a
nuestra sumisión debemos ser cabales e incondicionales, pero nuestra obediencia
debe ser relativa y condicional. En Hechos 5:29 Pedro dijo: "Es necesario
obedecer a Dios antes que a los hombres". Si una persona en posición de
autoridad quiere que pequemos, debemos ser sumisos en actitud, pero no
debemos obedecer. ( The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de las
obras de Watchman Nee], tomo 59, pág. 231)
En ocasiones, puede ser que la autoridad delegada choque con la autoridad
directa de Dios. Cuando esto sucede, tenemos que obedecer a Dios en lugar de
al hombre, pero aún debemos mantener una actitud de sumisión. Como dice el
hermano Nee:
Cuando la autoridad delegada (la persona que representa la autoridad de
Dios) choca con la autoridad directa (Dios), uno debe ser sumiso ante la autoridad
delegada, pero no debe obedecerla. Resumiremos este asunto en tres puntos:
1. La obediencia es un asunto de conducta; es relativa. La sumisión es
un asunto de actitud, es una entrega incondicional.
2. Sólo Dios es propio de recibir una sumisión ilimitada. El hombre,
quien es menos que Dios, sólo debe recibir una sumisión limitada.
3. Si la autoridad delegada da una orden que obviamente es contraria
a la orden de Dios, sólo podemos someternos; no podemos
obedecer. Tenemos que someternos a la autoridad de Dios
solamente. No obedecemos las órdenes que son contrarias a Dios.
( The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de las obras
de Watchman Nee], tomo 47, pág. 200)
La importancia de estar en lo correcto al seguir a otros
A quién seguimos y cómo lo seguimos es un asunto serio delante del Señor. Por
esto el hermano Lee le rogó enérgicamente a los santos que estuvieran en lo
correcto al seguir a otros.
Si siguen a la persona equivocada, se harán daño a ustedes mismos y
perjudicarán a esa persona. Seguir a una persona de manera equivocada la
destruirá. ( Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que
aman y buscan al Señor, pág. 59)
No debemos procurar que otros nos sigan, pues esa es la naturaleza de la
serpiente. No ayudamos a quien seguimos, sino que lo perjudicamos. Esto
también significa que no debemos seguir a ninguna persona; simplemente
sigamos al Señor según Su Palabra y la visión celestial. ( Una exhortación
amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, pág.
67)
Ejemplos espirituales
La Biblia está repleta de ejemplos que muestran que si la persona a quien
seguimos es apropiada o no delante del Señor, es una influencia grande en
nuestro futuro con el Señor. A quién seguimos es nuestra responsabilidad. No es
cierto que sólo se juzga responsable a la autoridad delegada por su error. A
continuación hay algunos ejemplos destacados del Antiguo Testamento:
Cuando Coré se levantó a injuriar a Moisés, no lo hizo solo. Se erigió
portavoz, el líder, de cualquiera que le siguiera. Los 250 líderes que le
siguieron fueron destruidos de la misma manera que Coré (Nm. 16:32-35).
Nm. 16:35 - También salió fuego de delante de Jehová y consumió a
los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
El caso de Saúl y David también es relevante al punto que estamos
considerando. Saúl había sido nombrado rey de Israel por Dios, pero fue
impropio en su conducta delante del Señor y el Señor lo abandonó. Si bien
es cierto que David no injurió a Saúl y rehusó luchar en contra de él,
también es cierto que quienes siguieron a Saúl, incluyendo su hijo Jonatán,
quien le siguió por lealtad y afecto personal, sufrieron gran pérdida.
1 S. 31:6 - Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres
hijos, y su escudero, y todos sus varones.
Jonatán, el hijo de Saúl, sabía que Dios estaba con David, pero a causa de su
relación natural y afecto por Saúl, al final se quedó con Saúl y participó de
su destino.
Jeroboam abandonó el mandamiento del Señor de que Jerusalén fuera el
lugar único donde los hijos de Israel se reunieran para adorar al Señor y le
celebraran fiesta (Dt. 16:16; 1 R. 12:25-33). Este mandamiento se dio para
mantener la unidad del pueblo de Dios, pero Jeroboam dividió la nación de
Israel para hacerse de un pueblo para sí mismo. Quienes siguieron a
Jeroboam se unieron a él respecto a abandonar la posición apropiada
como nación de Israel y se convirtieron en una división entre el pueblo de
Dios. Esto introdujo una gran degradación entre los seguidores de
Jeroboam.
De la misma manera, el Nuevo Testamento provee ejemplos serios del resultado
de seguir a una persona de manera incorrecta:
En cierto momento el ministerio de Juan el Bautista era el mover actual de
Dios, pero el ministerio de Juan debió terminar cuando el Señor Jesús
comenzó Su ministerio. Juan continuó su ministerio en rivalidad con el del
Señor. No solo Juan fue ejecutado, también sus seguidores carecieron
seriamente en cuanto a conocer la economía neotestamentaria de Dios
(Hch. 19:2-3).
Los millares en la iglesia en Jerusalén que siguieron a Jacobo en cuanto a
ser celosos por la ley (Hch. 21:20) causaron daño al testimonio de la
iglesia, inquietaron a las iglesias gentiles (Hch. 15:24; Gá. 2:12) y
finalmente sufrieron tremendamente con la destrucción de Jerusalén (Hch.
21:26, npdp. 1).
Las iglesias en Asia que siguieron a los perversos (Hch. 20:30) que
enseñaban otras cosas aparte de la economía de Dios (1 Ti. 1:3-4) y se
desviaron del ministerio de Pablo (2 Ti. 1:15) cayeron en seria degradación
y cayeron bajo la reprensión del Señor (Ap. 2—3).
Hch 20:30 - Y de vosotros mismo se levantarán hombres que hablen
cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
1 Ti. 1:3-4 - [3] Como te exhorté, al irme a Macedonia a que te
quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen
cosas diferentes [4] ni presten atención a mitos y genealogías
interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de
Dios que se funda en la fe.
2 Ti. 1:15a - Ya sabes esto que me han vuelto la espalda todos los
que están en Asia.
Ap. 2:5 - Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y
has las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te has arrepentido.
Los errores de un líder no son tan serios como lo es el desviarse
Varios hermanos, incluyendo algunos en las iglesias en el recobro del Señor, han
usado mal la declaración hecha por el hermano Nee en cuanto a Moisés:
...Debemos someternos a la autoridad con la misma confianza con que Dios la
establece. Si hay algún error, no será nuestro, sino de la autoridad. ( La autoridad
y la sumisión, pág. 63)
A menudo, quienes imponen la autoridad abusan de esta declaración para anular
las conciencias de los creyentes o de su sentir interno de la unción. Lo que dijo
Watchman Nee es cierto. Moisés cometió un error, pero este error no afectó su
posición de autoridad delegada. Moisés no se desvió de la verdad en su error y no
se rebeló en contra de Dios. Si hubiese hecho cualquiera de estas cosas, hubiese
perdido su posición como representante de Dios. Conforme a lo que muestran los
ejemplos de la sección anterior, la Biblia es más que clara en que si seguimos a
alguien que se desvía de la verdad, seremos dañados y sufriremos pérdida.
Considere la historia del enemigo de Dios, Satanás. A él le fue dada autoridad de
parte de Dios, pero se rebeló. Esta rebelión causó que él perdiera su posición
como quien representaba la autoridad de Dios en el universo (Ez. 28:14, 17). La
Biblia nos muestra claramente que quienes le siguen compartirán su destino (Mt.
25:41; Ap. 20:10, 15).
Mt. 25:41 - Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al
fuego eterno2preparado para el diablo y sus ángeles.
Nota 25:41 2 - El lago de fuego fue preparado para el diablo y sus ángeles, y no
para el hombre. Sin embargo, si un hombre sigue al diablo y se opone al Señor,
tal hombre tendrá su parte en el lago de fuego con el diablo y los ángeles caídos.
Seguir a aquellos que se rebelan buscando establecer su propia autoridad es una
gran pérdida. Si la exigencia de obediencia se cumple a los extremos (como se ha
hecho en algunos lugares), nunca nadie se sentiría libre de dejar una secta,
porque los que están en "autoridad" lo prohibirían. Al dejar las sectas, seguimos a
Cristo, no al hombre. Debemos seguir el mismo principio al dejar el sectarismo de
aquellos entre nosotros que se han apartado de la verdad.
Seguir conforme a la visión
A menudo, el hermano Lee hacía referencia a una conversación que tuvo con
Watchman Nee en una época de confusión. Esta conversación presenta un
modelo de cómo debemos seguir el ministerio:
En 1934 hubo un conflicto en la iglesia en Shanghái dirigido principalmente
contra el hermano Nee. En aquellos tiempos le aseguré que yo le seguía
incondicionalmente, no por quién era él, sino por la enseñanza y la revelación que
había traído al recobro del Señor. El hermano Nee y yo no nos habíamos
conocido antes; no nos unía ningún afecto personal. Él dirigía, y yo le seguía
porque él tenía la revelación en su enseñanza y guardaba la revelación. También
le dije que si un día se desviaba de la revelación que nos había presentado, yo
seguiría la revelación, mas no a él. ( El liderazgo en el Nuevo Testamento, pág.
49)
Conforme al Nuevo Testamento, la manera apropiada de seguir no es seguir a un
hombre, sino seguir a la enseñanza de los apóstoles, que se revela en todo el
Nuevo Testamento. Esto es seguir la visión celestial (Hch. 26:19).
Hch 26:19 - Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial.
Discernir la autoridad espiritual
Si queremos seguir al Señor conforme a la visión celestial, debemos ser capaces
de discernir quiénes representan a Dios apropiadamente en su persona y su
ejercicio de autoridad. Esto requiere que comprendamos:
La naturaleza de la autoridad espiritual;
Señales de la autoridad espiritual y la manera apropiada de ser una
persona con autoridad;
Señales de la falta de autoridad y del ejercicio impropio de la autoridad;
Cómo se manifiesta la rebelión; y
Cómo se puede perder la autoridad espiritual.
La naturaleza de la autoridad espiritual
A fin de comprender la naturaleza de la autoridad espiritual, debemos comprender
los siguientes cuatros principios:
La fuente de la autoridad es la vida de resurrección de Cristo;
La base de la autoridad es la revelación;
La evidencia de que hay autoridad es la luz; y
El resultado de la autoridad es gozo y "florecimiento".
La fuente de la autoridad: la vida de resurrección
La fuente de la autoridad espiritual es la vida. En la primera vez que se hace
mención del hombre en Génesis 1:26 se habla primero de que el hombre fue
creado a imagen de Dios, luego se habla de dominio. La imagen de Dios es un
asunto de vida, mientras que el dominio es un asunto de autoridad. La vida es
primero, luego la autoridad. Primero tenemos la vida de Dios. Esta vida nos
capacita para expresar a Dios y representar a Dios con Su autoridad.
Gn. 1:26 - Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en
las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
¿Qué es la autoridad? Hablando superficialmente, la autoridad se basa en la
posición; quien tiene una posición tiene autoridad. Conforme a la Biblia, pareciera
que es lo mismo, pero en realidad no lo es. La autoridad no es principalmente un
asunto de posición, fundamentalmente, es un asunto de vida. Cuando el pueblo
de Israel vio que la vara de Aarón reverdeció, reconocieron su autoridad. La
autoridad es inútil sin la vida de resurrección. La autoridad en la iglesia no es
principalmente un asunto de posición, sino un asunto de vida. Nadie puede llegar
a tener autoridad al ser elegido por otros y nadie puede reclamar la autoridad
basado solamente en su posición en la iglesia. ( The Collected Works of
Watchman Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 38, pág.
429)
La expresión de la autoridad en vida es la resurrección. Después de que Dios
juzgó la rebelión de Coré, Dios le ordenó al jefe de cada tribu que llevara una vara
y la dejara en tabernáculo toda la noche, diciéndoles: "Y florecerá la vara del
varón que yo escoja" (Nm. 17:5a). La prueba de que Aarón era el escogido por
Dios fue que su vara, un palo muerto como todos los demás, floreció. Por lo tanto,
la autoridad no está en la vara, sino en que florezca con la vida de resurrección.
Todo aquel que está en una posición de autoridad debe tener esto presente y
no debe equivocarse jamás al respecto. No debe haber ningún malentendido
acerca de la autoridad, pues ésta procede de Dios y no de nosotros; somos
solamente guardianes de ella. Sólo quienes han visto esto, son aptos para recibir
la autoridad delegada. Hermanos y hermanas, cuando nos preparamos para la
obra, no debemos ser necios pensando que tenemos alguna autoridad innata.
Tan pronto como violemos el principio de la resurrección, perdemos la autoridad;
y cuando tratemos de exhibir la autoridad, la perderemos. Una vara seca sólo
puede exhibir muerte; pero cuando uno está en resurrección, tiene autoridad, ya
que ésta descansa en la resurrección y no en la vida natural. Todo lo nuestro es
natural. Por lo tanto, la autoridad no reposa sobre nosotros, sino sobre el Señor.
( La autoridad y la sumisión, pág. 150)
La relación que hay entre la vida y la autoridad aún estará vigente en la Nueva
Jerusalén.
Apocalipsis 20:4 revela que la vida vencedora de resurrección introduce a los
creyentes en el reino con Cristo durante el milenio. La vida de resurrección nos
introduce en el reinado con Cristo porque procede del trono de Dios. El trono de
Dios representa la autoridad. Vemos un cuadro de eso en Apocalipsis 22:1, donde
el agua de vida sale del trono de Dios. Por tanto, la autoridad y la vida están
relacionadas. El río de vida está relacionado con el trono de Dios. Si tenemos este
trono como nuestra fuente, estaremos en el agua de vida. Si estamos en el agua
de vida, ésta nos llevará al trono de Dios, dándonos la autoridad que procede de
Su trono. La vida trae autoridad. Todos debemos ver que se requiere la vida de
Dios para representarlo a Él. ( Estudio-vida de Génesis, pág. 127)
La base de la autoridad: la revelación
En tanto que la vida de resurrección es la fuente de la autoridad, la base de la
autoridad es la revelación.
Ro. 16:25 - Al que puede confirmaros según mi evangelio, es decir, la proclamación
de Jesucristo, según la revelación del misterio, mantenido en silencio desde
tiempos eternos.
Ef. 3:3 - que por revelación me fue dado a conocer el misterio, como antes lo he
escrito brevemente.
...[E]l valor del hombre delante de Dios no se basa en la evaluación que otros
tengan de él ni en su propia evaluación. El valor de un hombre delante del Señor
se basa en la revelación. La revelación es la medida de la evaluación de Dios. Él
establece una autoridad basado en la revelación que la persona tiene de Él y la
evalúa según esa revelación.... ( La autoridad y la sumisión, pág. 128)
...La revelación es la base de la autoridad; por lo cual debemos aprender a no
defendernos ni vindicarnos. No debemos ser como Aarón ni como María, que
reclamaban autoridad, pues esto pondrá en evidencia el hecho de que uno está
en la carne y en tinieblas. Además mostrará que uno no vio nada en el monte.
( La autoridad y la sumisión, pág. 129)
La autoridad del Señor mismo se comprobó en Su enseñanza (Mr. 1:22). La
revelación que los apóstoles recibieron de la economía de Dios fue la fuente de su
autoridad (Ro. 16:25; Ef. 3:3). Los obreros en el Nuevo Testamento tienen
autoridad sólo en la medida que han recibido revelación de la economía
neotestamentaria de Dios conforme a la enseñanza de los apóstoles.
La evidencia de que hay autoridad: entra la luz
La evidencia que muestra que hemos tocado autoridad en una persona es que
somos traídos a la luz. Esto se debe a que cuando tocamos a una persona que
está bajo la autoridad de Dios, tocamos a una persona que vive en la presencia
de Dios y Dios mismo es luz (1 Jn. 1:5).
1 Jn. 1:5 - Y éste es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es
luz, y en Él no hay ningunas tinieblas.
En cualquier lugar donde Dios está en autoridad, también hay luz. Por un lado,
donde hay confusión, hay tinieblas. Cuando se ejerce la autoridad de Dios en una
iglesia local, esa iglesia estará llena de luz divina. Si Dios no está en el trono, si
no está en autoridad, Él no puede brillar y no habrá luz. Si todos le damos lugar a
Dios en Cristo de manera que Él pueda ejercer Su autoridad, si todos estamos
dispuestos a someternos a Él, todo en medio nuestro estará lleno de luz. ( The
Vision of God's Building [La visión del edificio de Dios], pág. 196)
El apóstol Pablo fue tal persona. Fue comisionado por el Señor para convertir a
las personas de las tinieblas a la luz y de la autoridad de Satanás a Dios (Hch.
26:18).
Hch. 26:18 - Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la
luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y
herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí.
Los apóstoles se condujeron de tal manera que de ellos irradiaba el evangelio
mediante la manifestación de la verdad en su vivir (2 Co. 4:2). Debido a que ellos
mismos estaban en la luz, podían traer a otros a la comunión con Dios (1 Jn. 1:3,
5; 2 Co. 4:6) y traer la economía del misterio a la luz (Ef. 3:9).
2 Co. 4:2 - Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con
astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad
recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
2 Co. 4:6 - Porque el mismo Dios que dijo: De las tinieblas resplandecerá la luz, es
el que resplandeció en nuestros corazones, para la iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
1 Jn. 1:3 - Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para
que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.
1 Jn. 1:5 - Y éste es el mensaje que hemos oído de Él, y os lo anunciamos: Dios es
luz, y en Él no hay ningunas tinieblas.
Ef. 3:9 - Y de alumbrar a todos para que vean cuál es la economía del misterio
escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.
La autoridad en el Antiguo Testamento no es un asunto de gobernar sobre otros,
sino de irradiar a Dios en forma de luz. Aun en la Nueva Jerusalén, Dios reina al
brillar como luz.
Ap. 21:23-24 - [23] La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en
ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. [24] Y las
naciones andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria a ella.
Ap. 22:1 - Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que
salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle.
Ap. 22:5 - No habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz
del sol, porque el Señor Dios los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
Dios en Cristo es el centro de la Nueva Jerusalén como el vaso divino.
También podemos decir que Cristo como la expresión de Dios es el centro de
este vaso corporativo divino. En el cuadro de la Nueva Jerusalén, el Dios invisible
se asemeja a la luz que brilla con gloria (21:11, 23; 22:5). Cuando la luz brilla,
hace una labor. La luz es un poder que rige; rige cuando brilla. (The Central
Thought of God [El pensamiento central de Dios], pág. 115)
Este cuadro es muy significativo. Dios como luz está en Cristo como el
Redentor, y el trono de Dios en Cristo es el ejercicio de Su autoridad. De estas
tres—luz, redención y autoridad—proceden todas las cosas. Si tenemos a Dios
como luz en el Cristo redentor para que ejerza Su autoridad hoy entre nosotros en
la iglesia, entonces lo tenemos todo. Tenemos el árbol de vida, tenemos el río
fluyendo con el agua viva, tenemos la calle de vida y tenemos la ciudad de oro,
las perlas como las puertas y las piedras preciosas como el fundamento. Lo
tenemos todo. Todos los aspectos de la iglesia y todas las riquezas de la iglesia
proceden de Dios siendo luz en el Cristo redentor que ejerce Su autoridad. ( The
Central Thought of God [El pensamiento central de Dios], págs. 117-118)
La autoridad espiritual genuina nos introduce dentro de la luz de la presencia de
Dios. Una persona que tiene autoridad espiritual no regula directamente a las
personas al decirles qué hacer. La autoridad gobernante procede del resplandor
interno del Dios mismo en presencia de quien hemos sido llevados.
El resultado de la autoridad: gozo y florecimiento
La autoridad genuina produce una clase de fruto en particular: gozo y
florecimiento. En 2 Corintios 1:24 Pablo dice que la autoridad que los apóstoles
tenían sobre la iglesia no era asunto de enseñorearse de la fe de ellos, sino de
ser colaboradores con ellos para su gozo. Esto muestra que el resultado
apropiado del ejercicio de la autoridad no es control, sino el gozo de los creyentes
en su fe.
2 Co. 1:24 - No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos con
vosotros para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.
Además, el relato de la vara de Aarón muestra que la expresión de su autoridad
estaba en que su vara muerta reverdeció, floreció y produjo almendras.
Nm. 17:8 - Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del
testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y
echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.
El liderato entre el pueblo de Dios es diferente de aquél que se encuentra
entre los gentiles. Todos los reyes gentiles usan sus varas para gobernar.
Ninguna vara de entre los líderes gentiles es útil para alimentar, porque ninguna
de sus varas está viva. Toda vara es sólo un pedazo de madera muerta.
Solamente en el liderato correcto entre el pueblo de Dios, hay una vara brotando
con la vida de resurrección y produciendo fruto para nutrir a otros.
El almendro es el primer árbol en florecer en el año, floreciendo en enero o en
febrero. El primer fruto que sale de un árbol es la almendra. Esto significa
resurrección. Por esto, la vara brotando, floreciendo y produciendo fruto, significa
la vida de resurrección de Cristo. El liderato entre los hijos de Dios debe ser Cristo
mismo como la vida de resurrección que brota, florece y produce almendras para
alimentar al pueblo de Dios. ( Estudio-vida de Hebreos, págs. 721-722)
Tener autoridad no es un asunto de qué podemos hacer; es un asunto de
cuánto brotamos. Tú puedes hacer mucho, pero no hay florecimiento. En vez de
brotar, mueres; en vez de florecer, matas a otros; y en vez de producir fruto,
amorteces a cada uno que te contacta. Esto prueba que no tienes la autoridad.
Sin embargo, si tienes la vara brotando y un muerto te contacta, él será revivido y
llegará a estar vivo. Esto prueba que tienes la autoridad. La autoridad no está en
nuestra capacidad ni habilidad. La vindicación real está en nuestra brotadura, no
en nuestra acción. La acción nada significa, pero la brotadura significa todo. En
nuestra vida de la iglesia y en el servicio de la iglesia todos debemos brotar,
florecer y producir almendras. Hoy día ésta es nuestra necesidad. ( Estudio-vida
de Hebreos, pág. 738)
En el mundo, la autoridad hace demandas. Coloca cargas y obligaciones pesadas
sobre las personas. La autoridad espiritual nos pone en contacto con Dios quien
es vida y luz. Este contacto produce el fruto de gozo y florecimiento.
Señales de autoridad espiritual
No debemos suponer que quienes están en una posición de autoridad en las
iglesias son aquellos que tienen autoridad espiritual, aunque esto sería lo normal
y de seguro es nuestra esperanza y deseo que así fuera. Si hemos de seguir al
Señor, es importante saber cómo discernir apropiadamente la autoridad espiritual.
Debido a esto debemos considerar algunos puntos que indican si una persona
tiene autoridad espiritual o no. Estas señales son:
La obediencia a la autoridad;
Estar bajo un cielo claro; y
La presencia y testimonio del Espíritu.
La obediencia es un prerrequisito para tener autoridad
Un requisito básico para ser una autoridad delegada es la obediencia a la
autoridad.
Todo lo relacionado a la autoridad delegada gira alrededor de la clase de
obediencia que la persona le rinde a otros que están en autoridad por encima de
él. No debemos ansiar ser una persona con autoridad delegada y esperar que
otros nos obedezcan. Sólo debemos esperar que obedezcamos a otros; la
obediencia debe ser nuestra naturaleza misma. ( The Collected Works of
Watchman Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 59, pág.
205)
Si hoy alguien dijera que no tiene que responder a nadie, sino sólo a Dios
directamente, tal persona no está bajo autoridad. En la era del Nuevo
Testamento, la autoridad es un asunto del Cuerpo.
Ningún hijo de Dios debe violar la ley del Cuerpo de Cristo y actuar de manera
individual. Todos los actos independientes son expresiones de rebeldía. Un
sinónimo de rebeldía es la acción independiente. Actuar de manera individualista
equivale a actuar en contra de la autoridad. Eso significa no someterse a la
autoridad de la Cabeza, no sujetarse al principio de unidad que Dios estableció
para el Cuerpo, así como no sujetarse a la ley de unidad que Dios estableció en la
Biblia. El individualismo es rebeldía, no solamente contra el Cuerpo, sino también
contra el Señor. ( Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo tres, pág.
994)
No confiamos en aquellos que actúan de manera individualista, los que no
están restringidos por el Cuerpo, que actúan según su propia voluntad y que
nunca han aprendido a sujetarse a la autoridad de la Cabeza. Después de que
hemos creído en el Señor, el primer principio espiritual que debemos tomar en
cuenta es que el Cuerpo es la autoridad establecida por Dios aquí en la tierra. El
Cuerpo es la autoridad. ( Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo
tres, pág. 997)
Si un hermano rechaza toda comunión de parte de otros y se establece como "la
autoridad", ya sea en una iglesia local o en una "región de la obra" o en la iglesia
universal, tal hermano no está bajo la autoridad de Cristo como la Cabeza en Su
Cuerpo. Si se exalta a un hermano como "el apóstol" de tal manera que tenga
libertad para llevar a cabo una obra independiente fuera de la comunión junto con
los colaboradores, su obra en realidad está en rebelión contra la autoridad de
Cristo como Cabeza.
Menciono esto ahora porque hace unos pocos años alguien se atribuyó la
posición de líder del recobro del Señor no sólo en este país, sino en toda la tierra.
Si los santos hubiesen entendido claramente el asunto del liderazgo y hubiesen
practicado la verdad, nadie hubiese aceptado tal reclamo. Si vemos claramente la
verdad y practicamos la verdad, de ahora en adelante nadie se atreverá decir que
él es el líder. ( Truth Messages [Mensajes acerca de la verdad], pág. 31)
Un cielo claro
Una segunda señal de que los que llevan el liderazgo tienen autoridad espiritual
es que ellos están bajo un cielo claro. Esto significa que ellos mismos tienen una
conciencia pura y libre de ofensa y que están viviendo bajo el gobierno del trono
del Señor.
Ez. 1:22 - Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a
manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
Ez. 1:26 - Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un
trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una
semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.
No debemos hablar de la autoridad de una manera humana y natural. En la
iglesia no hay autoridad humana. La autoridad en la iglesia es el trono sobre el
cielo claro.
Supongamos que los hermanos responsables o los ancianos en una iglesia
local no se encuentren bajo un cielo claro, y que ejerzan una autoridad basada en
su posición. Esta clase de ejercicio de autoridad no funciona porque no tiene
ningún peso ni autoridad; no poseen ningún trono en un cielo claro. Supongamos
por otra parte que los responsables y los ancianos estén continuamente bajo un
cielo claro, con una conciencia pura y libre de ofensas. En esta situación, estarán
bajo el trono celestial, y con ellos habrá algo serio y algo de autoridad. Por tanto,
no reclamarán autoridad sobre los santos.
El que reclama autoridad sobre los santos demuestra que carece totalmente
de autoridad. Mientras estamos bajo un cielo claro con un trono sobre él, no
necesitamos reclamar autoridad: la autoridad está allí simplemente. Jamás
deberíamos traer a otros bajo nuestra autoridad. Eso se llama jerarquía; es algo
de organización. No intentemos gobernar a los santos. Por el contrario, debemos
humillarnos y permanecer bajo el trono en el cielo claro.
Es vergonzoso que alguien reclame autoridad en una iglesia local. ¡No existe
tal cosa! En la iglesia, no hay autoridad humana. El Señor Jesús declaró: "Sabéis
que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y los que son
grandes ejercen sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el
que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera
ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo" (Mt. 20:25-27). En Mateo
23:11, Él declara: "El más grande de vosotros, será vuestro servidor". Ésta es la
manera de tener autoridad. La autoridad no es mía ni de usted ni de los demás.
La única autoridad es el trono sobre un cielo claro. ( Life-study of Ezekiel [Estudio-
vida de Ezequiel], págs. 116-117)
La presencia y testimonio del Espíritu
En el Cuerpo de Cristo, sólo el Señor como la Cabeza es la autoridad. La
autoridad de Cristo como Cabeza se transmite a y por el Cuerpo mediante el
Espíritu. Solamente una persona que es uno con el Señor en el espíritu mezclado
tiene autoridad porque sólo tal persona puede transmitir la presencia del Espíritu,
y el Espíritu dará testimonio de tal persona.
Mt. 12:28 - Pero si Yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, entonces ha
llegado a vosotros el reino de Dios.
No existe autoridad humana en la iglesia; sólo está la autoridad del Espíritu
Santo. La iglesia ha estado aquí en la tierra por mucho tiempo, pero Dios nunca le
ha confiado su servicio a ningún individuo humano. Ni siquiera los ancianos son la
autoridad en la iglesia. Usted no es la autoridad. ( The Collected Works of
Watchman Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 62, pág.
285)
Sin embargo, la Cabeza gobierna al Cuerpo a través del Espíritu Santo. El
ejercicio práctico de la autoridad hoy descansa sobre el Espíritu Santo. El Señor
está dirigiendo Su Cuerpo por medio del Espíritu Santo. La autoridad no es una
cosa; el Señor no le dio un bulto de autoridad a Pedro ni le dijo que regresara por
más cuando ese se le acabara. La autoridad es el Señor mismo. La autoridad que
se manifestó en Pablo, Juan y Pedro fue algo dado por el Espíritu Santo. El
Espíritu Santo coordinó a estos hombres, juntos en diferentes lugares. La
autoridad es un asunto de ser uno con el Señor. El principio subyacente en la
autoridad es la unidad con el Señor. ( The Collected Works of Watchman
Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 57, pág. 126)
...En otras palabras, la única autoridad en la iglesia es la del Espíritu Santo.
No hay autoridad que provenga de ciertos individuos. Los ancianos no tienen
autoridad, los hermanos mayores no tienen autoridad y los hermanos espirituales
tampoco tienen autoridad. Solamente el Espíritu Santo tiene autoridad. Esto se
llama el Cuerpo de Cristo. ( Pláticas adicionales sobre la vida de la iglesia, pág.
13)
Quisiera decirles unas palabras a los ancianos en cuanto a su autoridad:
Tenemos el entendimiento básico de que no existe autoridad en nosotros mismos.
La autoridad en el Cuerpo de Cristo está en Cristo quien es la Cabeza. El Espíritu
Santo es quien está operando en el Cuerpo. Por lo tanto, sólo el Espíritu Santo es
la autoridad. El Espíritu Santo es la autoridad de Cristo en Su Cuerpo. ¿De dónde
reciben su autoridad los hermanos responsables? No piense que siempre que una
persona sea un anciano tiene autoridad. Debemos conocer y entender la
autoridad. Sólo quienes entienden la autoridad tienen autoridad. Si los ancianos
no entienden la autoridad, no están calificados para ser ancianos, y no son
adecuados para ser una persona en autoridad. No tenemos autoridad alguna en
nosotros mismos. ( The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de las
obras de Watchman Nee], tomo 61, pág. 215)
Estar en espíritu es estar en la presencia de Dios. Es permitirle a Dios que rija
dentro de nosotros. Ya que estamos en espíritu, no hay más necesidad de ser
autoridad, llegamos a ser autoridad automáticamente. Donde está la presencia de
Dios, allí está la autoridad. No olviden nunca que la autoridad es simplemente
Dios mismo. Sin la presencia de Dios, perderemos esta autoridad. Por
consiguiente tenemos que aprender a vivir en el espíritu, tocar el sentir del
espíritu, actuar en el espíritu y hablar en el espíritu. ( The Elders' Management of
the Church[La administración de la iglesia efectuada por los ancianos], pág. 93)
Cuando una persona nos toca, no deben tocar la autoridad como si tocaran una
cosa. Más bien, debe estar la presencia del Señor testificando que somos uno con
Él. Cualquier declaración de tener autoridad separada de la unidad con el Señor
como el Espíritu es falsa y se debe rechazar.
La manera apropiada de ser una persona que está en autoridad
De la misma manera que la naturaleza de la autoridad espiritual y las señales de
la autoridad no son de acuerdo al concepto natural del hombre, la manera de ser
una persona que está en autoridad es totalmente diferente a cómo se ejerce la
autoridad en la sociedad humana. La manera de ser una persona en autoridad en
el Cuerpo de Cristo y en su expresión práctica como las iglesias locales es no
ejercer autoridad, sino servir a los santos como un esclavo en amor en el fluir de
vida al pastorear, alimentar yproteger al rebaño.
No ejercer autoridad
En una porción excepcional de The Elders' Management of the Church [La
administración de la iglesia efectuada por los ancianos], el hermano Lee explica
que la manera apropiada de ser una persona que está en autoridad es no ejercer
autoridad:
Es igualmente lamentable y vergonzoso que en algunas iglesias locales haya
ancianos que aparentemente no son la autoridad. Pero en realidad ejercen
muchísimo la autoridad. Externamente actúan muy democráticamente, pero de
hecho sostienen la autoridad en sus propias manos. Esto es algo muy
vergonzoso. Si ustedes y yo vamos a ser los ancianos y estamos para supervisar
la iglesia, tenemos que aprender, por un lado, a someternos a la autoridad, y por
el otro, a ser la autoridad delegada de Dios. Al mismo tiempo, no debemos ejercer
la autoridad. Uno no debe decir que como es un anciano, lo que dice es lo que
cuenta y lo que decide debe hacerse. Si uno no ejerce su autoridad, uno es en
realidad la autoridad allí. Esto parece ser una palabra contradictoria. ¿Cómo
puede una persona no ejercer su autoridad mientras que al mismo tiempo es la
autoridad? No obstante, creo que los hermanos y hermanas saben lo que esto
quiere decir en su experiencia práctica. No hay nada contradictorio acerca de
esto. Si usted no está claro acerca de esto lea la historia de Moisés otra vez. Él
era una autoridad delegada. Él se sometió a la autoridad y estaba actuando
también como la autoridad. Sin embargo, muchas veces cuando llegaba la
dificultad, él se sometía a Dios y no ejercía su autoridad. El que no ejerciera la
autoridad era su manera más dignificada de ejercer la autoridad. Solamente
cuando uno se somete a la autoridad de la iglesia, e igualmente cuando está
siendo una autoridad, es que puede aplicar su autoridad al refrenarse de ejercer
la autoridad. Creo que los hermanos y hermanas entienden lo que quiero decir.
Esta es la condición apropiada de un anciano. ( The Elders' Management of the
Church [La administración de la iglesia efectuada por los ancianos], págs. 84-85)
El hermano Lee repitió esto enfáticamente en sus mensajes acerca de Ezequiel:
Quisiera recordar a todos los santos queridos que llevan responsabilidades en
las iglesias locales a que no ejerzan jamás su autoridad. Debemos darnos cuenta
de que ninguno de nosotros tiene autoridad. ( Life-study of Ezekiel [Estudio-vida
de Ezequiel], pág. 118)
Ejercer autoridad sobre los demás en la iglesia constituye un grave error. No
hay nada más vergonzoso. Ejercer autoridad sobre los santos no es algo glorioso,
sino vergonzoso. ( Life-study of Ezekiel [Estudio-vida de Ezequiel], pág. 119)
La obediencia de nuestra parte es lo que le da al Señor el terreno para establecer
Su autoridad (2 Co. 10:6).
Como un esclavo
La posición de una persona que está en autoridad en el Cuerpo de Cristo no es
una elevada, sino la de ser un esclavo.
Mt. 20:25-27 - [25] Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes
de los gentiles se enseñorean de ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos
potestad. [26] Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse
grande entre vosotros será vuestro servidor, [27] y el que quiera ser el primero
entre vosotros será vuestro esclavo.
Ro. 1:1 - Pablo esclavo de Cristo Jesús, apóstol llamado, apartado para el
evangelio de Dios.
Algunos ancianos se sienten orgullosos de su posición y esperan ser
honrados por los santos. Otros hermanos ambicionan ser ancianos. Pero en la
vida de iglesia no hay lugar para la ambición. Si conocemos la Biblia,
comprenderemos que un anciano es un esclavo. El concepto de rangos debe ser
arrancado de nosotros. Los apóstoles y los ancianos no son altos funcionarios;
por el contrario, son personas que sirven a Cristo a las iglesias y a los santos.
(Estudio-vida de Efesios, pág. 366)
Ejercer control, reprender, condenar y criticar son actividades propias de una
organización. Todavía recuerdo lo que compartí en 1976 cuando di los mensajes
que corresponden al Estudio-vida de Mateo. Al hablar sobre Mateo 20 al 23,
exhorté a los ancianos a no ejercer control sobre las iglesias. El Señor Jesús nos
dijo que todos nosotros somos hermanos que están en un mismo nivel (23:8). Él
es el único Señor y Maestro entre nosotros (v. 10). Una vez que un hermano llega
a ser un anciano, se convierte en esclavo de los santos en la iglesia, y su esposa
se convierte en la esposa de un esclavo. El cargo de anciano no es una posición
en el sentido jerárquico de la palabra; ello correspondería completamente al
ámbito propio de una organización. ( Entrenamiento para ancianos, libro 9: El
ancianato y la manera ordenada por Dios (1), pág. 85)
Los ancianos en las iglesias deben estar conscientes de que si no están
dispuestos a ser esclavos, no pueden ser ancianos apropiados. Cada anciano
debe ser un esclavo. Esta fue la razón por la cual el Señor Jesús le enseñó a Sus
discípulos que no procuraran ser superiores a los demás, sino más bien colocarse
a sí mismos por debajo de los demás y ser sus esclavos. En la vida de iglesia no
existen rangos. Todos somos hermanos, y todos debemos servir como esclavos.
( Estudio-vida de Éxodo, págs. 794-795)
En amor
Ef. 5:25 - Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a Sí mismo por ella.
Col. 1:24 - Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y de mi parte completo
en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por Su Cuerpo, que es la
iglesia.
En Efesios 5, Pablo le dice a las esposas que se sometan a sus maridos y a los
maridos que amen a sus esposas. En ningún lugar les dice Pablo a los maridos
que ejerzan autoridad sobre sus esposas. Más bien, al decirle a los maridos que
amen a sus esposas, Pablo alude al ejemplo de Cristo que ama a la iglesia y se
da a Sí mismo por ella. Cristo no llegó a ser la Cabeza de la iglesia por ejercer Su
autoridad sobre ella, sino por amar a la iglesia y por darse a Sí mismo por ella.
Asimismo, la autoridad espiritual genuina le pertenece a aquellos que siguen a
Cristo al participar en las aflicciones de Cristo al amar a la iglesia y darse a sí
mismos por los santos (Col. 1:24).
En Efesios 5 se le dice a la esposa que se someta a su esposo, pero,
además, se le dice al esposo que ame a su esposa y no que gobierne sobre ella.
Los ancianos deben cuidar de los santos según este mismo principio. En 1934 yo
era muy joven, pero debido a que el hermano Watchman Nee estuvo ausente
durante mucho tiempo, el Señor puso en mis manos la responsabilidad de la
iglesia y de la obra en Shanghái. Un día, los ancianos vinieron a mí y me contaron
algunos problemas relacionados con los hermanos y las hermanas. Comprendí
que estos ancianos estaban intentando ejercer su autoridad como ancianos y
estaban pasando por alto demostrar su amor a los santos. Llevé este asunto al
Señor. Mientras estaba delante del Señor un día, Él me reveló en Su Palabra que
el marido es la cabeza, pero la Palabra no le dice al marido que gobierne o rija
sobre su esposa, sino que la ame. Los ancianos tienen autoridad, pero no deben
imponerla; más bien, deben expresar su amor hacia todos y extender su amor a
todos. Esto es simplemente someterse a la autoridad del Señor como Cabeza.
( Principios básicos para poner en práctica la vida de iglesia, pág. 38)
Nunca funciona que un anciano trate de asumir la autoridad en la iglesia por la
fuerza. Esto no solamente no será agradable a los ojos de los hombres, sino que
no tendrá confirmación del Espíritu Santo. Puede asumir su autoridad, pero el
Espíritu Santo no estará allí. Sólo puede ser una autoridad sobre una base, y esta
es en amor. Si uno ama genuinamente a los hermanos y hermanas, el amor
mismo se volverá el control, y llegará a ser la autoridad sobre los demás. (The
Elders' Management of the Church [La administración de la iglesia efectuada por
los ancianos], pág. 89)
Por lo mismo, los ancianos deben darse cuenta que, aunque existe la
necesidad de la autoridad apropiada en el manejo de la iglesia, y que sin ella no
puede haber un manejo apropiado de la iglesia, pero al ser la autoridad, los
ancianos deben tornar su autoridad en amor. Debe parecer a otros que la
autoridad se fue completamente y que todo es amor. El amor es la autoridad
transformada, así como, de la misma manera el cuerpo del Señor Jesús fue Dios
transformado. Él nunca obligó a otros a que sintieran que Él era Dios. Por el
contrario, Él hizo que otros sintieran que Él era plenamente hombre. En el mismo
principio, aquellos que son la autoridad no deben obligar a otros a sentir que ellos
son la autoridad. Por el contrario, deben hacer sentir a otros que todo es
absolutamente un asunto de amor. Si los hermanos y hermanas no pueden sentir
el amor en uno, no puede tener ni la posición, ni la base, ni la manera para ser
una autoridad. Para ser una autoridad uno necesita tener amor. ( The Elders'
Management of the Church La administración de la iglesia efectuada por los
ancianos], pág. 91)
En el fluir de vida
La autoridad en la iglesia no se lleva a cabo principalmente en la administración,
sino en el fluir de vida.
Ap. 22:1 - Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que
salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle.
El trono de Dios y del Cordero, que se halla en el centro de la Nueva
Jerusalén, simboliza la autoridad de Dios, quien es la Cabeza en Cristo. El
suministro de vida brota de dicha autoridad, y cuando lo disfrutamos, somos
conducidos a someternos a ella. La corriente del agua de vida no solamente nos
suministra la vida, sino que también nos trae la autoridad divina. En el fluir del
agua de vida están el suministro de vida y la autoridad divina con la comunión en
vida. Cuando participamos del suministro de vida, somos sometidos a la autoridad
de Dios en la comunión de la vida. ( Estudio-vida de Apocalipsis, págs. 723-724)
Nunca debemos separar la autoridad de la gracia ni la gracia de la autoridad.
La gracia y la autoridad van unidas. Si tenemos la gracia, estamos bajo la
autoridad, y si estamos bajo autoridad, sin duda, participamos de la gracia. Si bien
es cierto que como cristianos debemos reinar, no debemos hacerlo con autoridad,
sino por medio del fluir de la vida. Los ancianos no deben ejercer su función
valiéndose de la autoridad. El oficio de anciano, es decir, la representación de la
autoridad, debe ejercerse mediante el fluir de la vida. Aunque el trono consta de
autoridad, de él brota el río de agua de vida. Cuando usted mira el trono, ve
autoridad, pero cuando mira el río, ve el agua de vida y el árbol de vida. Esto
significa que la función apropiada del anciano no consiste en ejercer autoridad
sobre los demás, sino en infundirles vida. Reinamos, mas no con autoridad, sino
por el fluir de la vida interior. ( Estudio-vida de Apocalipsis, págs. 740-741)
Al pastorear
En la iglesia, la autoridad no se ejerce gobernando sobre otros, sino al pastorear
el rebaño.
1 P. 5:2a - Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él,
no por fuerza, sino voluntariamente.
Hch. 20:28 - Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio del cual
el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la iglesia de
Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre.
En Hechos 20:28, Pablo les encarga a los ancianos de la iglesia en Éfeso que
pastoreen la iglesia de Dios. La responsabilidad principal de los ancianos como
quienes vigilan no es gobernar, sino pastorear, cuidar de manera tierna y todo-
inclusiva al rebaño, la iglesia de Dios...
Conforme a 1 Pedro 5:2, los ancianos no son gobernantes, sino pastores. El
pastoreo es el cuidado apropiado que se ejerce sobre el rebaño. El rebaño
necesita ser cuidado, protegido, guiado en la dirección correcta y llevado a un
lugar donde pueda comer y beber. Esto es pastoreo.
En el [versículo] 5:2 Pedro no les dice a los ancianos que pastoreen su propio
rebaño; él les encarga que pastoreen el rebaño de Dios. El rebaño no le
pertenece a los ancianos, sino que es posesión de Dios. Por lo tanto, los ancianos
no deben considerar que la iglesia en la cual llevan la delantera les pertenece a
ellos. En el Nuevo Testamento se nos dice que la iglesia es de Cristo, de Dios y
de los santos. A la iglesia se le llama la iglesia de Cristo, la iglesia de Dios y la
iglesia de los santos (Ro. 16:16; 1 Co. 1:2; 14:33). Pero la iglesia no es la iglesia
de los apóstoles ni la iglesia de los ancianos. Debido a que la iglesia está
compuesta por los santos, es la iglesia de los santos. Debido a que la iglesia ha
sido redimida por Cristo, es la iglesia de Cristo. Debido a que la iglesia ha sido
regenerada por Dios, es la iglesia de Dios. Sin embargo, Pedro hace claro que los
ancianos no deben creer que porque ellos están tomando la delantera en la
iglesia, la iglesia es de ellos. Los ancianos pastorean el rebaño de Dios, no su
propio rebaño. ( The Conclusion of the New Testament, Messages 189-204 [La
conclusión del Nuevo Testamento, mensajes 189-204], págs. 2163-2164)
El pastoreo que aplican los ancianos a la iglesia, la grey de Dios, es la mejor
manera de confrontar a "los lobos rapaces" y a los que hablan perversidades en
medio de las iglesias (Hch. 20:28-30). Muchas veces los ancianos me han
preguntado qué deben hacer con los que hablan perversidades en la iglesia. La
manera en la cual los ancianos pueden confrontar esta situación es pastorear la
iglesia. Muchos años de historia comprueban que el pastoreo de los ancianos
protegerá a los santos de "los lobos rapaces" y de los que hablan perversidades.
( El secreto de la salvación orgánica que Dios efectúa: "El Espíritu mismo con
nuestro espíritu", pág. 29)
Al alimentar
El concepto de reinar que se encuentra en la Biblia es contrario a nuestro
concepto natural, humano. Una persona que está reinando en vida no gobierna
sobre otros, sino que suministra las inescrutables riquezas de Cristo como
alimento.
Ef. 3:8 - A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue
dada esta gracia de anunciar a los gentiles el evangelio de las inescrutables
riquezas de Cristo.
Gn. 41:56-57 - [56] Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces
abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había
crecido el hambre en la tierra de Egipto. [57] Y de toda la tierra venían a Egipto
para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.
Mt. 24:45-46 - [45] ¿Quién es, pues, el esclavo fiel y prudente, al cual puso su señor
sobre su casa para que les dé el alimento a su debido tiempo? [46]
Bienaventurado aquel esclavo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo
así.
El aspecto reinante es primeramente el aspecto que pastorea. Si usted no
siente la carga de pastorear a los demás ni de alimentarlos, nunca podrá reinar.
La autoridad reinante proviene de la vida que pastorea. Con el tiempo, José reinó
sobre sus hermanos. Nótese que él no reinó sobre ellos antes de pastorearlos. Él
fue enviado por su padre para pastorear a sus hermanos y alimentarlos. Del
mismo modo, Jesús no vino como rey para gobernar a los demás, sino como
pastor. ( Estudio-vida de Génesis, pág. 1453)
José reinó en la madurez en vida por la sabiduría y autoridad que le fue dada
por Dios. Él no sólo reinó sobre la tierra de Egipto, sino que también bendijo a
toda la tierra al ministrarles comida a la gente para su existencia. Génesis 41:56-
57 dice: "Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José
todo granero [...] Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José". Esto
significa que todos los que han sido escogidos, llamados, redimidos y
transformados por el Dios Triuno y, por lo tanto, han madurado, reinarán para
Dios con el rico suministro de vida de Cristo para satisfacer las necesidades de
las personas. ( Truth Lessons, Level 3, Vol. 1 [Lecciones de la Verdad] , Nivel 3,
Tomo 1, págs. 111-112)
José gobernó la tierra al ser la fuente de alimento en medio del hambre. Él
distribuyó las riquezas del alimento que estaban en los graneros de Egipto para
satisfacer el hambre de la gente.
Al proteger el rebaño
Los ancianos también tienen la responsabilidad de proteger al rebaño de los lobos
rapaces que entran en medio del rebaño desde afuera y de aquellos que se
levantan desde dentro de la iglesia hablando cosas perversas.
Hch. 20:28-31a - [28] Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio
del cual el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la
iglesia de Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre. [29] Porque yo sé que
después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no
perdonarán al rebaño. [30] Y de vosotros mismos se levantarán hombres que
hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. [31] Por tanto,
velad...
El pastoreo que aplican los ancianos a la iglesia, la grey de Dios, es la mejor
manera de confrontar a "los lobos rapaces" y a los que hablan perversidades en
medio de las iglesias (Hch. 20:28-30). Muchas veces los ancianos me han
preguntado qué deben hacer con los que hablan perversidades en la iglesia. La
manera en la cual los ancianos pueden confrontar esta situación es pastorear la
iglesia. Muchos años de historia comprueban que el pastoreo de los ancianos
protegerá a los santos de "los lobos rapaces" y de los que hablan perversidades.
( El secreto de la salvación orgánica que Dios efectúa: "El Espíritu mismo con
nuestro espíritu", pág. 29)
Sin embargo, al ejercer esta responsabilidad, los ancianos deben cuidar de
permanecer bajo la autoridad de Cristo, la Cabeza, y de no desviarse de la
enseñanza de los apóstoles. No deben comprometer la posición de la iglesia en
su localidad como el testimonio del Cuerpo de Cristo sobre el terreno de la
unidad, sino que tienen que cuidar de preservar la unidad genuina tanto
localmente como con todas las iglesias en el Cuerpo de Cristo.
Señales de que una persona no tiene autoridad espiritual
De la misma manera en que existen señales que una persona está en autoridad,
existen señales que indican que una persona no está en autoridad. Entre estas
están:
Afirmar su propia autoridad;
Practicar el justificarse a sí mismo;
Menospreciar la verdad;
Recalcar el "éxito" en vez de la economía de Dios en fe;
Llevar a cabo la obra en rivalidad; y
Buscar establecer su propio reino.
Afirmar su propia autoridad
Siempre que alguien afirma su propia autoridad, eso es señal de la falta de
autoridad genuina.
3 Jn. 9 - Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, el cual quiere ser el primero entre
ellos, no nos recibe.
Una autoridad delegada no debe tratar de confirmar su propia autoridad. Si
usted cree que puede exigir obediencia, que su posición, don o poder justifica tal
exigencia, no está calificado para ser una persona en autoridad. Si su manera de
ser es una que quiere que otros le obedezcan, no está calificado para ser una
persona en autoridad; no es la clase de persona que pueda recibir la sumisión de
parte de otros. ( The Collected Works of Watchman Nee[Recopilación de las
obras de Watchman Nee], tomo 59, pág. 203)
El hermano Nee fue muy firme en cuanto a que nadie debe afirmar su propia
autoridad.
...No hay nada más desagradable que ver a alguien tratando de establecer su
propia autoridad. ( La autoridad y la sumisión, pág. 120)
...Me parece terrible cuando algunos afirman: "Yo soy la autoridad delegada
por Dios". ( La autoridad y la sumisión, pág. 121)
Espero que nadie se levante para reclamar su autoridad. ( La autoridad y la
sumisión, pág. 130)
...Nada es tan desagradable como la lucha de una persona por ser la
autoridad, ni nada es más horrible que el control que la persona ejerce cuando
trata de controlar a otros. La ambición por la autoridad o el deseo de ser una
persona grande es algo que pertenece a los paganos. Debemos erradicar este
espíritu de la iglesia.... ( La autoridad y la sumisión, pág. 183)
El hermano Lee habló lo mismo en cuanto al ejercicio de la autoridad por los
ancianos en la iglesia.
Si los ancianos en la iglesia tienen la actitud de que ellos son los ancianos, y
que ellos tienen la autoridad y que están allí para ejercer su autoridad, ¡eso sería
una de las cosas más feas que existen! ( The Elders' Management of the
Church [La administración de la iglesia efectuada por los ancianos], pág. 83)
¡Cualquiera que ejerce la autoridad para proclamar que es un anciano, que él
tiene la autoridad para tratar con tal y tal asunto, y que él ejercerá esta autoridad,
está usando su autoridad en la forma equivocada! ( The Elders' Management of
the Church [La administración de la iglesia efectuada por los ancianos], pág. 83)
En algunas iglesias locales, he visto a hermanos que actúan como ancianos
poniendo una fachada. Dicen: "¡Oh, soy un anciano!" Asumen el porte de un
anciano y hablan con el tono de un anciano. Les digo que no hay nada más feo en
la iglesia que ver tal cosa. ( The Elders' Management of the Church [La
administración de la iglesia efectuada por los ancianos], pág. 88)
Nunca funciona que un anciano trate de asumir la autoridad en la iglesia por la
fuerza. Esto no solamente no será agradable a los ojos de los hombres, sino que
no tendrá confirmación del Espíritu Santo. Puede asumir su autoridad, pero el
Espíritu Santo no estará allí. ( The Elders' Management of the Church [La
administración de la iglesia efectuada por los ancianos], pág. 89)
Practicar el justificarse a sí mismo
Siempre que una persona se justifica a sí mismo, tal persona demuestra que él no
está en autoridad. 3
...No debemos decir ni una sola palabra para vindicar nuestra autoridad; más
bien, debemos dar a otros plena libertad. Permitamos que otros vengan a
nosotros de la manera más espontánea posible. Si ellos no quieren que seamos
su autoridad, y si se alejan de nosotros, no debemos forzarlos a aceptarnos. Si
hay autoridad en nosotros, todo el que desee seguir al Señor, vendrá gustoso a
nosotros. No hay nada más desagradable que ver a alguien tratando de
establecer su propia autoridad. Nadie puede hacer tal cosa.... ( La autoridad y la
sumisión, págs. 119-120)
Moisés no trató de vindicarse cuando murmuraron de él, ya que toda
vindicación y toda reacción deben provenir de Dios y no del hombre. Los que
procuran vindicarse no conocen a Dios. Ningún hombre que haya vivido sobre la
tierra tiene más autoridad que Cristo; pero cuando Él estuvo en la tierra, nunca se
vindicó. Él es la única persona que jamás hizo tal cosa. La autoridad y la
vindicación son incompatibles.... Quienes se vindican no tienen ninguna autoridad.
Cada vez que una persona se trata de vindicar, pierde autoridad. ( La autoridad y
la sumisión, pág. 125)
Menospreciar la verdad
Si una persona menosprecia la verdad, esa persona no conoce la autoridad y no
está en autoridad. Se ha dicho en algunos lugares que la verdad es simplemente
conocimiento muerto y que lo único que se necesita es el espíritu y la vida. Esto
es buscar el desastre. Algunos han dicho que otros sólo se preocupan por el
conocimiento muerto, pero que ellos se preocupan por el espíritu y la vida. Esta
clase de hablar causa que los santos desprecien a otros y es divisivo. Es una gran
desviación que sólo puede llevar a la degradación.
De hecho, la verdad es un asunto grande en el Nuevo Testamento. El Señor
mismo dijo que las palabras del Padre que Él habló no eran sólo espíritu y vida
(Jn. 6:63) sino verdad también (17:17). La verdad es la revelación de la economía
neotestamentaria de Dios en la enseñanza de los apóstoles (Hch. 2:42; Tit. 1:9).
Las sanas palabras de esta enseñanza son "las de nuestro Señor Jesucristo" (1
Ti. 6:3)—nada menos que las palabras habladas por el Señor mientras estuvo en
la tierra. Dios nos suministra espíritu y vida hoy mediante las sanas palabras de la
enseñanza de los apóstoles como la verdad única en la era del Nuevo
Testamento.
La verdad es fundamental para nuestra experiencia de Cristo en la salvación que
Él efectúa. La "palabra de la verdad" es "el evangelio de vuestra salvación" (Ef.
1:13). La salvación completa que Dios efectúa se lleva a cabo por la santificación
del Espíritu y en la fe en la verdad (2 Ts. 2:13; cfr. Jn. 17:17). Al asirnos a la
verdad en amor podemos crecer en todo en Cristo para que Él pueda edificarnos
juntos como Su Cuerpo en el suministro de vida (Ef. 4:15-16).
La necesidad de tener la verdad es un tema específico en Primera y Segunda de
Timoteo, epístolas escritas por Pablo para equipar a su joven colaborador
Timoteo para enfrentar la desviación de la verdad de algunas de las iglesias. La
exhortación que Pablo le hizo a Timoteo de que le encargara a algunos que no
enseñasen cosas diferentes a la economía de Dios se fundamenta en la
revelación de los apóstoles y el entendimiento de la economía de Dios como la
verdad única que se enseña en el ministerio neotestamentario. Pablo escribe que
Dios desea que todos los hombres no sólo sean salvos, sino que también lleguen
al pleno conocimiento de la verdad (1 Ti. 2:3-4). En 2 Timoteo 2:15 Pablo le
encarga a Timoteo: "Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como
obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad".
Desde el principio del recobro del Señor, se ha hecho un énfasis doble en la
verdad y la vida.
...Le damos gracias al Señor porque casi todos los santos del recobro del
Señor han sido preservados por la verdad. Desde el comienzo el recobro ha sido
edificado sobre la verdad y la vida.... ( El ministerio del Nuevo Testamento y la
enseñanza y comunión de los apóstoles, pág. 17)
Conocer la verdad es la mayor salvaguarda contra la desviación. Quienes
menosprecian la verdad están echando a un lado la autoridad de la Biblia y de la
enseñanza y comunión de los apóstoles con el fin de establecer su propia
autoridad. Históricamente, quienes han reemplazado la función de Cristo como
Cabeza han producido un sistema jerárquico de autoridad.
¡Cuán importante es que todos aprendamos a ir al Señor y recibir las órdenes
directamente de Él! Dios le atribuyó la autoridad como Cabeza a Él solamente. La
verdad es una garantía en la vida de iglesia. Una vez se estableció una jerarquía
en la cristiandad, entraron todo tipo de cosas malignas y diabólicas. Si tomamos a
Cristo como el contenido de la iglesia y la unidad genuina como su terreno, y
somos prudentes en practicar la verdad, la iglesia será firme y será guardada de
maldad. ( Life Messages, #1-41 [Mensajes de vida], pág. 148)
Recalcar el "éxito" en vez de la economía de Dios en fe
En algunos lugares se ha reemplazado la enseñanza de la economía de Dios con
recalcar el "éxito" en la obra (levantar un gran número de iglesias y añadir
grandes números a la iglesia). Tanto el "éxito" en la obra como buscar el
"aumento" en la iglesia se pueden convertir en ídolos que reemplazan a Cristo
mismo como el único objeto de nuestra búsqueda. Mientras nos regocijamos en el
aumento en número de iglesias en toda la tierra y en el número de santos en el
recobro del Señor, debemos siempre recordar que lo que edificamos tiene que ser
una constitución corporativa de la vida divina (1 Co. 3:12-13). Números
solamente, sean éstos de iglesias o de creyentes, no pueden satisfacer el deseo
del corazón de Dios. Es más, ir en pos de tales metas puede causar que nos
desviemos del camino angosto de la cruz. La manera de servir al Señor a la
manera de Su recobro es siendo un espíritu con Él para ministrar Cristo como
vida por medio de la cruz para la edificación del Cuerpo de Cristo (2 Co. 4:11-12).
El hermano Nee se dio cuenta de que debemos preocuparnos por que la manera
en que hagamos la obra sea espiritual y no sólo preocuparnos por el resultado a
fin de que Dios apruebe nuestra obra.
La sabiduría del mundo declara que "el fin justifica los medios", pero no es así
en la esfera espiritual. Nuestro fin debe ser espiritual, pero también nuestro medio
debe ser espiritual. La cruz no es meramente un símbolo; es un hecho y un
principio que debe gobernar toda la obra de Dios. ( La vida cristiana normal de la
iglesia, pág. 193)
También vio en su ministerio temprano que la ambición de tener éxito es una
trampa que puede desviar a los obreros de tomar el camino de la cruz.
...No debemos desear éxito ni grandeza; solamente debemos observar si
nuestra vieja creación, todo lo que poseemos por nacimiento, ha pasado por la
cruz. Si la carne no pasa por la muerte de la cruz, el poder que tenemos no es el
poder del Espíritu Santo. Todos los creyentes que tienen visión espiritual y han
traspasado el velo, saben que el éxito que se tiene sin pasar por la cruz no tiene
valor espiritual. ( El hombre espiritual, vol. 2, págs. 252-253)
Por lo tanto, la meta de su obra no era el éxito, sino ser uno con el Señor para
tomar Su manera.
Nuestros ojos no se fijan en la puerta abierta, sino en nuestro Líder y el
camino que tomamos. Si el éxito se convierte en la medida de nuestro trabajo,
entonces seremos engañados. El mayor éxito sólo se podrá determinar en el
futuro, no en el presente. La norma es la eternidad, no la era del tiempo. Si los
creyentes consideran que el éxito es la norma, puede ser que no puedan
escuchar la voz del Señor aquí. La tentación del éxito podría ser la trampa más
grande que el enemigo le ha puesto a los siervos de Cristo. Muchas veces el éxito
determina la dirección del trabajo de una persona, por encima de la palabra de
Dios. Puede ser que esta situación siga hasta que, de hecho, la dirección se torne
contraria a la palabra de Dios. Aun el éxito que provenga de una obediencia
verdadera puede resultar en jactancia, derrocando así la serenidad espiritual de la
persona misma. ( The Collected Works of Watchman Nee[Recopilación de las
obras de Watchman Nee], tomo 5, pág. 553)
Ir en pos del éxito y el aumento ha llevado a algunos obreros a abandonar el
camino angosto de vida y a introducir métodos mundanos como la música rock y
obras de drama para atraer a la gente. 4
Otros grupos de cristianos usan métodos mundanos y naturales para atraer a
la gente. Siguen el camino de ser sociables, de usar música rock, y de tener coros
con túnicas vistosas. Ellos usan estos métodos para ganar gente, pero nosotros
no podemos. Cuando las personas son salvas y vienen a nuestras reuniones,
oyen la palabra pura de Dios. ( The Christian Life [La vida cristiana], pág. 58)
Todos estamos contentos de estar en el recobro del Señor y apreciamos
mucho el recobro. Pero le hago a usted esta pregunta: Como una persona que
está en recobro del Señor, ¿está usted andando por el camino angosto? Todos
debemos decir que no andamos por el camino del cristianismo, sino por el camino
de restricción. Estamos limitados en todo aspecto por todos lados. Los que están
en el cristianismo usan la música de rock u otros métodos mundanos en sus
reuniones, pero nosotros no podemos hacer lo mismo porque nuestro camino es
angosto... (Estudio-vida de Mateo, pág. 300)
Al Señor le preocupa la pureza de Su recobro más que las obras prevalecientes,
conforme a cómo las mide el hombre. Usar métodos mundanos para ganar el
aumento y hacer del éxito en la obra una medida de la autoridad espiritual de uno
mismo, son ambas señales de haberse desviado al no ser uno con y estar bajo la
autoridad de la Cabeza para tomar la manera estrecha de la vida. Si no tomamos
el camino angosto, el Señor declarará que aun las obras que hicimos en Su
nombre son realmente obras de iniquidad.
Mt. 7:14 - Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y
pocos son los que la hallan.
Mt. 7:22-23 - [22] Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos
en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos
muchas obras poderosas? [23] Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de Mí, hacedores de iniquidad.
Llevar a cabo la obra en rivalidad
Llevar a cabo la obra en rivalidad con otros es una señal marcada de que alguien
se ha salido de estar bajo Cristo como la Cabeza. En el Cuerpo de Cristo no debe
haber rivalidad alguna. La rivalidad es una señal de que alguien se rige por su
alma y busca lo suyo propio.
Fil. 1:17 - Pero aquellos que anuncian a Cristo por 1ambición egoísta, no con
intenciones puras, pensando añadir más aflicción a mis prisiones.
Nota 1:17 1 - Interés personal, rivalidad, sectarismo.
Fil. 2:3 - Nada hagáis por ambición egoísta o por vanagloria; antes bien con una
mentalidad humilde, estimando cada uno a los demás como superiores a sí
mismo.
Los creyentes que son anímicos son muy ambiciosos y desean siempre
sobresalir entre los demás. En la obra del Señor, tienen un notable sentido de
vanagloria. Aspiran a ser obreros poderosos, usados en gran manera por el
Señor. ¿Cuál es la razón? Quieren ganar una posición para ellos mismos, es
decir, buscan la gloria.... ( El hombre espiritual, vol. 1, pág. 164)
El servicio del evangelio se debe llevar a cabo en comunión. Estar en rivalidad
dentro de la obra del Señor es una señal de que tal persona no está en el Espíritu
de Jesús. Estar fuera del Espíritu de Jesús equivale a no estar bajo la autoridad
de Cristo; esto incapacita a una persona para tener autoridad en el Cuerpo de
Cristo.
Fil. 1:5 - Por vuestra 1comunión en el progreso del evangelio, desde el primer día
hasta ahora.
Nota 1:5 1 - ... La vida en la cual se experimenta a Cristo y se le disfruta es una vida
en el progreso del evangelio, una vida caracterizada por la predicación del
evangelio, no individual sino corporativa. Así que, tenemos la comunión en el
progreso del evangelio. Cuanto más comunión tenemos en el progreso del
evangelio, más de Cristo experimentamos y disfrutamos. Esto mata nuestro yo y
nuestra ambición, preferencia y elección.
Pero mientras exista la mínima pizca de rivalidad, no podremos estar en el
Espíritu de Jesús. Por otra parte, si no estamos en el Espíritu de Jesús, no
estamos en la comunión del evangelio y no hemos terminado de experimentar a
Cristo. Para experimentar a Cristo necesitamos la comunión en el evangelio por el
Espíritu de Jesús sin envidia, contienda ni rivalidad. ( The Experience of Christ [La
experiencia que tenemos de Cristo], pág. 16)
Algunos están enviando obreros a levantar iglesias con el fin de vigilar su propio
territorio, en rivalidad con la única obra del ministerio en el recobro del Señor.
Esto está conforme al principio de la rebelión de Coré. La rebelión de Coré fue
motivada por la rivalidad en el servicio del Señor.
Estas dos señales, de las cuales una era negativa y la otra positiva, fueron
establecidas a raíz de la rebelión de Coré y su séquito. La señal negativa era la
cubierta que se hizo para el altar con los incensarios de los doscientos cincuenta
hombres que fueron juzgados (16:36-40). Ese altar, en el que se ofrecían los
sacrificios, es un tipo de la cruz de Cristo. El juicio que Dios ejerció sobre esos
doscientos cincuenta hombres representa el juicio de la cruz ejercido sobre todo
el servicio que el hombre le rinde a Dios conforme a sus opiniones, en virtud de su
carne y en rivalidad con otros. Los doscientos cincuenta hombres quemaron
incienso en el servicio de Dios, algo que era conforme a su propia iniciativa. Así
que, el servicio de ellos fue juzgado por Dios, y como resultado de ese juicio se
mandó a hacer una señal negativa, a saber, la cubierta del altar. La señal positiva
era la vara de Aarón, la vara que reverdeció, la cual representa a Cristo en
resurrección, al Cristo que reverdece.
Estas dos señales, que representan a Cristo en resurrección y Su cruz que
juzga, continúan vigentes hoy como un recordatorio y una advertencia para
nosotros en relación con el servicio que le rendimos a Dios. La señal negativa nos
advierte que no debemos servir a Dios conforme a nuestras opiniones, en virtud
de nuestra carne ni en rivalidad con otros, pues debemos recordar que esta clase
de servicio fue juzgada hace tres mil quinientos años. Por el lado positivo, la vara
que reverdece—el Cristo que reverdece en Su resurrección, quien no sólo
reverdece sino que también florece y da fruto maduro—está con todo aquel que
verdaderamente está por Dios y es uno con Él. ( Life-study of Numbers [Estudio-
vida de Números], pág. 187)
Buscar establecer su propio reino
Algunos hermanos han caído en el error de Saúl, al buscar establecer su propia
monarquía dentro del reino Dios. Esto también es una señal de que alguien ya no
está bajo la autoridad de Cristo como la Cabeza.
El recobro del Señor hoy es el reino de Dios. No obstante, algunos han
intentado edificar su propia obra y establecer una monarquía dentro del mismo. El
hermano Nee hizo énfasis en esto mismo. Dijo que algunos que se denominaban
a sí mismos colaboradores, edificaban dentro del recobro sus propios imperios.
Recientemente se estableció una monarquía en cierta área del país, pero los
santos no se sometieron a ella. Ellos me escribieron, y en su carta me dijeron que
las iglesias de esa área no fueron levantadas por la persona que quería
establecer su monarquía, sino por el nutrimiento y la esencia del recobro del
Señor. Estos santos expresaron que amaban el recobro, el cual es el actual reino
de Dios.
Sólo hay un recobro en todo el mundo. La esencia intrínseca del reino de Dios
es el Cuerpo de Cristo, la iglesia de Dios. Durante muchas décadas, algunos
hermanos han laborado mucho, y valoramos lo que han hecho; no obstante,
algunos de ellos han establecido una obra dentro del recobro del Señor,
apoderándose del mismo. Incluso en ciertos lugares tienen la tendencia a
aprovecharse de los beneficios del recobro, y usan los materiales del ministerio, y
bajo el nombre del recobro, edifican algo diferente. En estos lugares se puede
percibir que la obra allí no es pura, es decir, no es una obra cuyo objetivo sea
edificar el Cuerpo de Cristo, el cual es el reino de Dios, sino obtener beneficios
personales. ( Estudio-vida de 1 y 2 Samuel, pág. 68)
Algunos han reclamado ciertas regiones como su territorio y han fomentado
agresivamente que se extienda su tipo de trabajo y vida de iglesia a fin de
aumentar el ámbito de su influencia. Esto es divisivo.
Otro factor divisivo que estaba escondido fue la tendencia a mantener
territorios separados. La obra del Señor y Su mover, que tiene como objetivo el
cumplimiento de la economía eterna de Dios, es una sola y única. Si
consideramos como nuestro propio territorio particular cualquier región en la que
tomamos parte de la única obra del Señor, esto será una causa de división, un
factor causante de división. Incluso la tendencia a mantener territorios separados
deberá ser erradicada. Debemos laborar para el Señor dentro de lo que Él ha
medido para nosotros (2 Co. 10:13-16), pero no debemos considerar aquello que
el Señor haya medido para nosotros como nuestro territorio particular. Nuestra
obra local en nuestra región deberá beneficiar al Cuerpo universal del Señor. En
el Nuevo Testamento no vemos cosas tales como una jurisdicción dentro de la
obra del Señor. Entrenamiento para ancianos, libro 10: El ancianato y la manera
ordenada por Dios (2), pág. 21)
Una persona que participa de tales actividades no conoce el Cuerpo ni la
autoridad de la Cabeza.
El ejercicio inapropiado de la autoridad
El ejercicio inapropiado de la autoridad daña a otros. Algunos ejemplos del
ejercicio inapropiado de la autoridad son:
Comportarse como la "autoridad";
Ejercer control;
Golpear a los consiervos;
Extraviar a los creyentes al enseñar cosas diferentes; y
Hacer que su autoridad sea la base para recibir a otros en comunión.
Comportarse como la "autoridad"
Una persona que tiene autoridad espiritual ni hace valer (afirma) su autoridad ni
se comporta como si fuera una persona que tiene autoridad.
Un anciano debe ser la autoridad, pero nunca debe ejercer la autoridad.
Cuando uno ejercita su autoridad como anciano; ya está descalificado para ser un
anciano. Déjenme relatarles de nuevo la historia de Moisés. Él era en verdad la
autoridad entre el pueblo de Dios, pero él nunca ejerció la autoridad. Cada vez
que los problemas, dificultades o asuntos de negocios se levantaron, tenía un sólo
lugar a donde ir, el cual era inclinarse delante de Dios. Nadie jamás le oyó decir
que él era la autoridad establecida de Dios, ni que él iba a tratar con los asuntos o
a cuidar de los asuntos con autoridad. Él nunca dijo algo así. Pero todo el tiempo,
estuvo llevando la autoridad allí. Él estaba actuando como una autoridad en amor,
en paciencia y con discernimiento. Al ser la autoridad de esta manera, él ejercía
su autoridad.
De la misma manera, ustedes y yo necesitamos aprender a ser la autoridad
en amor, en espíritu, en resurrección, en paciencia, en discernimiento y en
coordinación. Al mismo tiempo, no debemos ejercer nuestra autoridad como
ancianos. Nunca digan: "Yo soy un anciano, y me siento en el asiento como tal.
Yo estoy haciendo esto en la posición de un anciano." Esto está mal. Que el título
de anciano y la posición sea reducido a cero entre nosotros. Entre nosotros sólo
debemos tener la persona, el ministerio, la responsabilidad y la carga de un
anciano. ( The Elders' Management of the Church La administración de la iglesia
efectuada por los ancianos], págs. 99-100)
Ejercer control
Ejercer control es una señal de que una persona no tiene autoridad espiritual
genuina. Una persona que tiene autoridad espiritual no ejerce control sobre otros.
1 P. 5:3 - No como teniendo señorío sobre lo que se os ha asignado, sino siendo
ejemplos del rebaño.
Además, según lo que dijo el Señor en los evangelios y lo que expresó Pedro
en su epístola, la Palabra santa no permite que el anciano ejerza ningún control.
El Señor Jesús fue muy enfático acerca de esto. Los que están en el liderazgo no
deben ser gobernantes, sino esclavos, siervos, personas que sirven y no ejercen
control sobre otros. Luego, Pedro les dice a los ancianos que no se enseñoreen
de los creyentes. La iglesia no pertenece a los ancianos; la iglesia es el rebano de
Dios. Un anciano es un pastor y un siervo y, como tal, ha de cuidar el rebano del
dueño, y el dueño es Dios mismo. En 1 Pedro 5:3, Pedro les dice a los ancianos
que no se enseñoreen de "lo que se os ha asignado". Esta expresión en el griego
alude a lotes o porciones asignadas. Las iglesias son posesión de Dios, y Él las
asigna a los ancianos como heredad o porción; se las encomienda para que las
cuiden. Dios es el Dueño y el Amo, y los ancianos son Sus siervos, como tales,
deben servirle a Dios y encargarse de lo que Él les ha asignado. El Amo le ha
asignado la iglesia local a los ancianos; ellos deben cuidar del rebaño, no
gobernándolo, sino sirviéndole como esclavos al establecerse como ejemplos
vivos.
Conforme a la enseñanza del Nuevo Testamento, los ancianos no tienen
rango ni posición. Tampoco deben ejercer control sobre nadie, pues no tienen
rango ni posición para hacerlo. No tienen ningún derecho a ejercer control. La
clara enseñanza del Nuevo Testamento no permite ni otorga ninguna base para
que los ancianos se adjudiquen rango, posición o poder para ejercer control sobre
otros. ( Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con
respecto a la práctica del recobro del Señor, págs. 104-105)
Por lo tanto, los ancianos no son nombrados para que sean gobernantes que
ejercen autoridad sobre otros. Reinar sobre otros es feo y vil. Los ancianos nunca
deben reinar sobre nadie. En el Evangelio de Mateo el Señor Jesús dijo que Él
era el único Señor y Maestro (23:8, 10). Esto significa que los ancianos, los que
vigilan, no son más que hermanos. ( The Conclusion of the New Testament,
Messages 189-204[La conclusión del Nuevo Testamento, mensajes 189-204], p.
2161)
Tener señorío sobre los miembros de la iglesia que está bajo su pastoreo es
una evidencia de su orgullo. Con frecuencia los ancianos tienen el problema de
considerar que "yo soy un anciano, y usted debe escucharme". Debido a esto
Pedro dijo firmemente: "... los ancianos que están entre vosotros [...] no como
teniendo señorío sobre lo que se os ha asignado, sino siendo ejemplos del
rebaño" (1 P. 5:1-3). ( Cómo ser un colaborador y un anciano y cómo cumplir con
sus deberes, pág. 69)
Aun el tomar decisiones es un insulto a la autoridad de Cristo como la Cabeza.
...Si un anciano toma una decisión de parte de un creyente nuevo, no importa
si lo hace de buen corazón o con una actitud de crítica, él insulta la autoridad de
Cristo como Cabeza. Muchos hermanos inconscientemente insultan la autoridad
de Cristo como Cabeza. Que un anciano haga la función de señor al decirle a un
santo qué hacer es un asunto serio. Debemos comportarnos apropiadamente en
la casa de Dios ayudando a nuestros compañeros creyentes de una manera que
honre la autoridad de Cristo como Cabeza y ayudando a los más jóvenes
queridos a que aprendan cómo tener contacto con el Señor. Esto hará una gran
diferencia. ( Crucial Principles for the Christian Life and the Church Life [Principios
cruciales para la vida cristiana y para la vida de iglesia], pág. 91)
Golpear a los consiervos
El Señor les advirtió a Sus discípulos que no golpearan a sus consiervos. Las
personas que creen que son mejores que otros a menudo son crueles en su trato
con los demás. Ya que una persona que tiene autoridad espiritual no se considera
mejor que otros, no maltrata a otros.
Mt. 24:48-49a - [48] Pero si aquel esclavo malo dice en su corazón: Mi señor tarda
en venir; [49] y comienza a golpear a sus consiervos...
Mateo 24 nos habla acerca del esclavo malo que "dice en su corazón: Mi
señor tarda en venir; y comienza a golpear a sus consiervos..." (vs. 48-49a).
Cuando maltratamos a otros creyentes al criticarlos, al oponernos a ellos o al
menos-preciarlos, a los ojos del Señor esto equivale a golpearlos. Aquí, debemos
hacer una seria advertencia. Es fácil caer en este peligro sin tener conciencia de
ello en absoluto. Puede ser que caigamos en el peligro de criticar a los hermanos
y hermanas, o a veces tal vez hablemos en contra de algunos santos o los
menospreciemos. Quizás hasta disputemos con ellos. Esto equivale a golpear a
los siervos del Señor quienes son nuestros consiervos. ( Basic Lessons on
Service [Lecciones básicas en cuanto al servicio], pág. 109)
Algunos hermanos han golpeado a los santos al someterlos a crítica pública
severa, justificando su despliegue de humor con la excusa de "perfeccionar" a los
santos.
Extraviar a los creyentes al enseñar cosas diferentes
Extraviar a los creyentes al enseñar cosas diferentes es un uso incorrecto serio de
la autoridad.
Hch. 20:30 - Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas
perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
1 Ti. 1:3 - Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para
que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes.
...El Nuevo Testamento nos muestra que la edificación del Cuerpo de Cristo,
incluyendo a todas las iglesias locales, involucra a las personas dotadas: los
apóstoles, profetas, evangelistas, y pastores y maestros (Ef. 4:11-12). Éstas son
las personas que imparten la enseñanza de los apóstoles. La edificación del
Cuerpo de Cristo también involucra a los ancianos. Son los ancianos quienes
ponen en práctica la enseñanza de los apóstoles. Los apóstoles no solamente
enseñan a los santos en las iglesias, sino también a los ancianos de las iglesias.
Después, los ancianos ponen en práctica la enseñanza de los apóstoles. Los
ancianos jamás deberían apartarse de la enseñanza de los apóstoles. Para la
edificación de la iglesia, se requiere tanto de la enseñanza de los apóstoles como
del ancianato que ponga en práctica dicha enseñanza. ( Entrenamiento para
ancianos, libro 10: El ancianato y la manera ordenada por Dios (2),> pág. 175)
No debemos ser ingenuos al pensar que hoy día en la vida de iglesia no pueden
haber problemas como los asuntos de los que les advirtió el apóstol Pablo a los
ancianos en Éfeso y que le encargó a Timoteo que cuidara de ellos.
Hacer que su autoridad sea la base para recibir a otros en comunión
Algunos cambian la base de la unidad de los creyentes al afirmar su propia
autoridad a tal punto que hacen que el terreno de unidad en realidad sea la
aceptación y la obediencia a su autoridad. En otras palabras, al hacer de su
autoridad un asunto en el que se insiste, ser uno con sus reclamos de autoridad
viene a ser un prerrequisito para la participación en la iglesia.
¿Cuál es la causa de la división? Principalmente es la rivalidad por el
liderazgo. "Quiero ser la cabeza. No estaré por debajo de ti. Si no soy el número
uno, estableceré otro grupo de manera que yo esté al mando". Por supuesto,
nadie hará tal declaración abiertamente. Se pondrá un manto precioso y se
esconderá detrás de ella. Pero si somos una iglesia llena de vida, podremos ver a
través de su fachada. Por lo tanto, rechazamos tanto al anticristo como a
Diótrefes. Si rehusamos seguir a los líderes nombrados por ellos mismos, no
habrá división. Cristo es nuestra única Cabeza. ( Seven Mysteries in the First
Epistle of John [Siete misterios en la primera Epístola de Juan, pág. 79)
... "Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe".
Los hermanos locales no tenían claridad en cuanto a Diótrefes, y pensaban que
era de veras una persona con autoridad. A él le gustaba tener "el primer lugar
entre ellos". Él no estaba dispuesto a recibir gente, ni estaba dispuesto a que
otros lo hiciesen. Por lo tanto, Juan dijo: "Si yo fuere, recordaré las obras que
hace".... ( Los asuntos de la iglesia, pág. 241)
Tales personas han abandonado el terreno de la unidad, que es la unidad del
Cuerpo universal de Cristo, manifestado en tiempo y espacio como la iglesia en
una localidad. Han hecho de su supuesta autoridad personal la prueba decisiva
para recibir a otros creyentes, y excomulgan a aquellos que no les obedecen.
Todo cuanto hagamos, tenemos que hacerlo en amor. Siempre es correcto
amar. Sin embargo, si usted expulsa a las personas a fin de mantener su propia
posición y rango como anciano de la iglesia, esto de ninguna manera es realizado
en amor. Usted simplemente se vale de tales expulsiones para generar una
"cortina de humo" que proteja su posición y su rango como anciano. Esto no es
correcto. Tenemos que poner en práctica la vida de iglesia conforme a la justicia y
en amor. ( Entrenamiento para ancianos, libro 4: Otros asuntos cruciales con
respecto a la práctica del recobro del Señor, pág. 89)
Aunque sí es cierto que ocasionalmente los ancianos deben poner en cuarentena
a miembros divisivos para proteger a los santos, debemos tener un discernimiento
claro a fin de reconocer si tal autoridad se está ejerciendo para proteger a la
iglesia o por los intereses personales del anciano. De seguro, cuando se
excomulga en masa haciendo una denuncia pública rencorosa, en lugar de con
gravedad y pesar, esa no es una representación apropiada de la autoridad de
Cristo en Su cuidado por todos los miembros de Su Cuerpo.
Manifestaciones de rebelión
Los hombres a menudo ejercen su propia autoridad en el nombre de Dios y aún
estando en rebelión contra Él. Esto puede ser cierto hasta en la iglesia. Por lo
tanto, es importante que conozcamos las manifestaciones de la rebelión. Estas
incluyen palabras injuriosas, razonamientos y pensamientos rebeldes.
¿Dónde se manifiesta la rebelión del hombre en la práctica? Primero, se
expresa en las palabras; en segundo lugar, se percibe en los razonamientos; y en
tercer lugar, se deja ver en los pensamientos. A fin de ser librados de la rebelión,
debemos confrontar estas tres cosas. De lo contrario, no podremos eliminarla por
completo. ( La autoridad y la sumisión, pág. 179)
Para discernir si un hombre ha tenido un encuentro con la autoridad, debemos
observar si ha sido disciplinado en su modo de hablar, en sus razonamientos y en
sus opiniones. Cuando uno es confrontado por la autoridad, la lengua no vuelve a
hablar descuidadamente, los razonamientos no serán tan atrevidos y las
opiniones no serán defendidas. El hombre común tiene muchas opiniones. Pero el
día llegará cuando la autoridad de Dios vendrá a destruir las fortalezas que
Satanás había levantado por medio de los razonamientos, de tal manera que Dios
capture los pensamientos del hombre y lo haga un siervo Suyo que se somete a
Cristo sin opinar. Solamente así, podrá haber una salvación completa. ( La
autoridad y la sumisión, pág. 93)
Palabras injuriosas
Las palabras injuriosas son siempre una señal de rebelión.
...Las palabras injuriosas que salen de la boca son la señal más grande de la
rebelión. Es imposible que una fuente eche agua dulce y amarga por una misma
abertura (Jac. 3:11). Una vez echemos agua amarga, la dulce se irá. La misma
boca no puede hablar palabras injuriosas y palabras de amor a la misma vez.
( The Collected Works of Watchman Nee [Recopilación de las obras de
Watchman Nee], tomo 59, pág. 158)
...Pedro dijo que algunos no son sumisos, que desprecian el señorío. Las
injurias que salen de la boca son una manifestación externa de esta condición
interna. Cuando lo injurioso se expresa con palabras se convierte en un hablar
maligno. La primera huella de rebelión la deja el hablar, el hablar maligno de la
persona. La lengua es el miembro del cuerpo más difícil de domar. Es el más
pequeño de todos los miembros, sin embargo puede jactarse de grandes cosas y
es inflamada por la Gehena (Jac. 3:5-6). Ejercitar la lengua es la señal externa
más rápida de desafío a la autoridad. ( The Collected Works of Watchman
Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 59, págs. 155-156)
Conocer a Dios produce la conciencia de pecado. Asimismo, conocer el
Cuerpo produce que uno esté conciente de las palabras injuriosas. Las palabras
injuriosas se oponen al testimonio del Cuerpo. ( The Collected Works of
Watchman Nee [Recopilación de las obras de Watchman Nee], tomo 57, pág.
240)
Con razón no se les permitió a estos hijos de Israel entrar a la tierra
prometida. En su rebelión, ellos habían ido demasiado lejos. Algunos de los
rebeldes habían dicho a Moisés y Aarón: "¡Basta ya de vosotros!" (16:3), y luego
Moisés les respondió con las mismas palabras: "Basta ya de vosotros, hijos de
Leví" (16:7). Aunque en realidad eran los rebeldes quienes habían ido demasiado
lejos, fueron ellos quienes acusaron a Moisés y Aarón de haber ido demasiado
lejos. Ellos condenaron a Moisés y a Aarón de hacer lo que ellos mismos estaban
haciendo. Cosas similares han ocurrido a lo largo de las generaciones, en las que
los ambiciosos han acusado falsamente a otros de ser ambiciosos. En Números
16 y 17 el juicio y la vindicación por parte de Dios mostraron claramente quienes
eran los rebeldes, no Moisés ni Aarón, quienes habían ido demasiado lejos. ( Life-
study of Numbers [Estudio-vida de Números], págs. 184-185)
Las palabras injuriosas son una característica distintiva de lo que hablan y
escriben quienes se oponen al liderazgo del ministerio en el recobro del Señor
hoy en día. Tales palabras muestran claramente que aquellos de quienes se
originan se han desviado de la posición apropiada bajo la autoridad de Cristo
como Cabeza y en el Cuerpo de Cristo.
Razonamientos y pensamientos rebeldes
Las palabras injuriosas se basan en los razonamientos y pensamientos rebeldes
del hombre.
2 Co. 10:4-5 - [4] Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino
poderosas ante Dios para derribar fortalezas, [5] al derribar argumentos y toda
altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y al llevar cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo.
Fil. 2:14 - Haced todo sin murmuraciones y argumentos.
En la Biblia, Dios nunca razona con el hombre. La autoridad está ausente
donde abundan los razonamientos. Las decisiones tomadas por Dios están más
allá del consentimiento o la disensión producidos por la mentalidad humana o los
razonamientos.
La rebelión del hombre en contra de la autoridad se manifiesta tanto en su
hablar como en sus razonamientos. Quienes no conocen la autoridad practican la
injuria, esta injuria se origina en los razonamientos. El hombre injuria porque
razona dentro de sí. Por ejemplo: Aarón y Miriam injuriaron a Moisés porque
Moisés se casó con una mujer cusita. Ellos dijeron: "¿Solamente por Moisés ha
hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?" (Nm. 12:2). Nuestras
palabras siempre van después que nuestros razonamientos.
Aarón y Miriam razonaron en su mente primero. Tal vez pensaron: "Nosotros
tres somos siervos de Dios, y Dios nos ha hablado a todos. Miriam es la primera
profetisa y Aarón es el sumo sacerdote. Todos fuimos designados por Dios. ¿Le
habla Dios a Moisés solamente y no también a nosotros?" Aparentemente no
había nada malo en tal pensamiento, parecería suficientemente razonable.
Las razones se esconden en el corazón y las palabras se pronuncian con la
boca. Las palabras que se pronuncian a causa de la rebelión tienen lugar porque
existen razones dentro del corazón de la persona. Lo primero que causa rebelión
es que hay razonamientos en el corazón de la persona. A menos que la persona
le haga frente a sus razonamientos cabalmente, no podrá detener su hablar.
Segunda de Corintios 10:4-5 nos dice que los argumentos son una clase de
fortaleza. A fin de obedecer a Cristo, un hombre tiene que llevar cautivo todos sus
pensamientos y derribar la fortaleza de los razonamientos. El versículo 5 dice: "Al
derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios,
y al llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo".
La frase toda altivez se refiere a todo lo que impide que un hombre llegue al
conocimiento de Dios. Los razonamientos son el mayor de estas cosas. Una vez
un hombre razone con Dios, este argumento llega a ser una cosa alta a los ojos
de Dios. Pablo dijo que estas fortalezas se tienen que derribar. Son levantadas
por Satanás y están relacionadas con los razonamientos.
Los escritos de los disidentes transmiten un espíritu rebelde y están llenos de
razonamientos y de injurias.
Cómo se puede perder la autoridad espiritual
En el Nuevo Testamento, la autoridad espiritual es condicional. Así como se
obtiene por el crecimiento en vida y aumento de visión, también se puede perder
por:
No permanecer en la revelación y el mover al día del Señor;
No ser fiel a la verdad; y
Tocar la autoridad de Dios de una manera inapropiada.
No permanecer en el mover y revelación actuales del Señor
Dios usó el ministerio de Juan el Bautista para inaugurar la era del Nuevo
Testamento e introducir el ministerio del Señor Jesús. Sin embargo, cuando se
manifestó el ministerio mayor de Jesús, Juan siguió teniendo sus propios
discípulos y llevando a cabo su propia obra aparte del Señor Jesús. En ese
momento, el ministerio de Juan ya no era el mover actual del Señor, y quienes le
seguían sufrieron un retraso significante para entrar en la realidad de la economía
neotestamentaria de Dios.
Jn. 3:26 - Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira Aquel que estaba contigo al otro
lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a Él.
Hch. 19:2-3 [2] Les dijo: ¿Recibisteis al Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le
dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. [3] Entonces dijo: ¿En qué,
pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
Juan el Bautista fue el precursor del Señor Jesús, la voz de uno que clamaba
en el desierto (Jn. 1:23). Después que Cristo salió a ministrar, Juan debería haber
terminado su obra y haberse retirado de la escena para que Cristo fuera el Único.
Y todos los que le seguían deberían haber ido a Cristo. Pero debido a que Juan
no se retiró inmediatamente, sus discípulos, viendo que toda la gente acudía al
Señor Jesús para ser bautizada, querían hacer justicia a su maestro. Esto causó
que la obra de Juan estuviera en rivalidad con Cristo. Si Juan ya no hubiera
bautizado a la gente, y si les hubiera dicho a sus discípulos que debían seguir a
Jesús, no permitiendo que la gente lo siguiera a él, no hubiera habido dificultad.
Al fin Juan el Bautista fue encarcelado por Herodes el tetrarca y fue
decapitado. Por una parte, este fin habla del mal, de la corrupción y de lo oscuro
de la política romana; por otra, también muestra el resultado de no cesar Juan el
Bautista de su obra. Una vez, testificó fuertemente que él no era el Cristo sino un
mensajero enviado delante de Cristo. También anunció agresivamente que Cristo
era el Novio que venía para casarse con la esposa (la iglesia compuesta de todos
los creyentes en Cristo), que él era solamente amigo del Novio, y que era
necesario que Cristo creciera y que él menguara (Jn. 3:28-30). Ya que éste era el
caso, él debería haberse retirado y dejado de bautizar a la gente, porque Aquel de
quien él testificaba ya estaba bautizando a la gente. Pero todavía siguió allí
bautizando a la gente, y haciendo que sus discípulos estuvieran en rivalidad con
Cristo. Por consiguiente, Dios tuvo que levantar el ambiente para quitarlo y
terminar su ministerio. Sin embargo, el bautismo de arrepentimiento dejado por él
todavía estaba siendo recibido por la gente, aunque había llegado a ser la verdad
anticuada, y así llegó a ser un estorbo a la economía neotestamentaria de Dios
(Hch. 18:25; 19:1-5). (Hch. 18:25; 19:1-5). ( Lecciones de la Verdad, nivel uno,
tomo 2, págs. 79-80)
El hermano Nee le aplicó el mismo principio a Jonatán, el hijo de Saúl. Jonatán se
enfrentó con la necesidad de escoger entre uno de dos ministerios: el de Saúl o el
de David.
Jonatán estaba entre Saúl y David. Él era un hombre que se encontraba entre
dos ministerios. Él debió haber seguido al segundo ministerio. Sin embargo,
debido a que su relación con el primer ministerio era muy profunda, él no pudo
desenredarse. Existe la necesidad de que veamos la visión a fin de ponernos al
día con el ministerio de la era.
Este principio también es el principio subyacente en el hablar del hermano Nee en
su ministerio temprano en cuanto a la "verdad presente" en 2 Pedro 1:12:
2 P. 1:12 - Por esto siempre estaré recordándoos estas cosas, aunque vosotros las
sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.
Segunda de Pedro 1:12 menciona las palabras: "confirmados en la verdad
presente". La "verdad presente" también se puede interpretar como la "verdad
actualizada". ¿Qué es la verdad actualizada? En realidad, todas las verdades
están en la Biblia, no existe una verdad que no esté en la Biblia. Aunque todas
están en la Biblia, muchas de estas verdades se perdieron y estaban ocultas a
causa de la insensatez, la infidelidad, la negligencia y la desobediencia del
hombre. Las verdades estaban ahí, pero el hombre no las podía ver ni tocar. No
fue sino hasta la plenitud de los tiempos que Dios liberó ciertas verdades durante
algunos periodos de tiempo en particular y causó que fuesen reveladas otra vez.
Estas verdades que se han revelado recientemente no son inventos nuevos
de Dios. Más bien, son descubrimientos nuevos que el hombre ha hecho. No
existe la necesidad de inventar, pero sí la de descubrir. Dios reveló diferentes
verdades en generaciones pasadas. Durante ciertos periodos, Él hizo que algunos
hombres descubrieran estas verdades específicas.
En su ministerio posterior, el hermano Nee habló de la necesidad de mantenerse
al día en el fluir del Espíritu.
La iglesia actúa cuando actúa antes el Espíritu Santo. Tan pronto el Espíritu
obre, todos dirán "Amén" a Su acción. El Espíritu Santo está actuando delante de
nosotros, y nosotros lo estamos siguiendo en Su fluir. Nuestras palabras y
nuestros sentidos espirituales deben estar actualizados con el fluir del Espíritu.
Una de las fuentes principales de los problemas en el Nuevo Testamento fue que
algunos fallaron al no permanecer en el mover actual del Señor por medio de la
visión de la era que Él le impartió al apóstol Pablo.
Al final, Bernabé se fue. Esto muestra que incluso Bernabé no pudo
actualizarse con la visión de esa era, la visión de Pablo. Aunque él fue quién
introdujo a Pablo en el servicio, cuando Pablo obtuvo la visión actualizada de la
era, Bernabé se quedó atrás.
No sólo hombres como Gamaliel y Bernabé se quedaron atrás en cuanto a la
visión; incluso apóstoles como Pedro y Jacobo estaban en peligro de perder la
visión. Ellos eran del mismo grupo general que Pablo, pero no colaboraban juntos.
( La visión de la era, pág. 47)
Durante el tiempo en que el hermano Lee estaba laborando para introducir a las
iglesias en la manera ordenada por Dios para reunirse y servir en el Cuerpo de
Cristo, él les dijo a los ancianos:
...Tenemos que captar la visión que corresponde al presente recobro del
Señor. De otro modo, nosotros mismos quedaremos excluidos. En tal caso, nos
contentaremos con permanecer en nuestra vejez. Depende de nosotros mismos
avanzar con el Señor en Su recobro presente, o no avanzar. Pero debemos saber
que una vez que se produzca el cambio de era, nadie esperará por nosotros. Una
vez que se produzca el advenimiento de la era venidera, nosotros seremos
dejados atrás y quedaremos excluidos en cuanto concierne al mover del Señor.
Es, pues, imprescindible que veamos la visión del presente recobro del Señor y
que la pongamos en práctica.
Siempre que el Señor avanza en Su recobro de la verdad y de la práctica de la
iglesia, algunos se quedan marginados, discrepando del mover presente del
Señor. Los disidentes de hoy han criticado las verdades de la cumbre de la
revelación divina y también el concepto de que el mover del Señor es progresivo.
Esta es una señal contundente de que están fuera del fluir al día del Espíritu y que
por lo tanto, están aislados de la fuente de la autoridad genuina en el Cuerpo.
No ser fiel a la verdad
Una segunda cosa que causa que se pierda la autoridad es no ser fiel a la verdad.
El día de Pentecostés, Pedro tomó la delantera entre los discípulos para
proclamar el evangelio (Hch. 2:14). El Señor lo había comisionado personalmente
a usar las llaves del reino para abrirle la puerta tanto a los creyentes judíos como
a los gentiles (Mt. 16:19). Sin embargo, debido a que no fue fiel a ciertos asuntos
de la economía neotestamentaria de Dios, su liderazgo en el ministerio menguó.
Por esto ya no se menciona después del capítulo 15 en el libro de Hechos, y de
ahí en adelante el relato cambia al ministerio de Pablo, quien fue fiel a la visión
celestial.
Gá. 2:11-14a - [11] Pero cuando Cefas vino a Antioquía, le resistí cara a cara,
porque era de condenar. [12] Pues antes que viniesen algunos de parte de
Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se
apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. [13] Y se le unieron en
esta hipocresía también los otros judíos, de manera que aun Bernabé fue también
arrastrado por la hipocresía de ellos. [14] Pero cuando vi que no andaban
rectamente en cuanto a la verdad del evangelio...
Hch. 26:19 - Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial.
Cuando Pablo vio que Pedro y los demás no andaban rectamente en cuanto a
la verdad del evangelio, reprendió a Pedro delante de todos (Gá. 2:14). Pedro,
con su debilidad, dañaba la verdad del evangelio, la verdad de que los creyentes
gentiles y los creyentes judíos eran iguales. Esto indica que en Gálatas 2 la
capacidad espiritual de Pedro había disminuido. Pedro no se había apartado de la
fe, pero su capacidad espiritual era mucho inferior a la de Jacobo. Por esta razón,
en Gálatas 2:9 se menciona a Jacobo antes que a Pedro. Además, el hecho de
que los hermanos habían venido "de parte de Jacobo" indica que Jacobo
representaba la iglesia en Jerusalén. Pablo, quien tenía tanta revelación divina
acumulada en su ser, se enfrentó con los judíos, con los políticos romanos, e
incluso con los santos de la iglesia. Él vio la hipocresía de los judíos religiosos y la
corrupción de los políticos romanos. Además, en la vida de iglesia halló una
condición de debilidad, transigencia y carencia de luz y de revelación. Tal parece
que en la iglesia no había nadie que tuviese el valor suficiente para luchar por la
revelación y la visión que habían recibido. En esta situación, Pedro debió
levantarse con valentía y defender la revelación que había recibido del Señor,
pero no lo hizo.
En los capítulos del dos al cinco de Hechos, vimos que Pedro y Juan fueron
muy osados y valientes. Como resultado de su denuedo, comparecieron ante el
sanedrín en el capítulo cuatro, el cual los puso bajo custodia pública en el capítulo
cinco. En dichos capítulos no vemos ninguna traza de debilidad ni de transigencia
ni en Pedro ni en Juan, ni ninguna indicación de que ellos se sintieran intimidados
por los religiosos judíos, ni que trataran de complacerlos. No obstante, a partir de
Hechos 15, y en Gálatas 2, vemos que la debilidad de Pedro e incluso su
hipocresía quedaron al descubierto.
Algunos que habían sido audaces en defender la verdad en el recobro del Señor
en años recientes han perdido su posición debido a que estuvieron dispuestos a
ceder en cuanto a la verdad relacionada con la separación del mundo, que todos
profeticen, las denominaciones, la unidad, etc.
Tocar la autoridad de Dios de una manera inapropiada
Alguien que tiene alguna medida de autoridad espiritual puede perderla al tocar el
gobierno de Dios de una manera inapropiada. El hermano Lee contó lo siguiente
acerca del hermano T. Austin-Sparks:
El querido hermano que era el líder en aquel lugar había tocado el gobierno
de Dios. Estar equivocado gubernativamente con Dios es una cosa seria....
El querido que me invitó a Inglaterra primeramente había sido invitado por
nosotros para venir a Taiwán. El vino en 1955 y de nuevo en 1957. Durante su
primera visita él no tocó el asunto de la iglesia, pero en su segunda visita lo tocó a
propósito.... Cuando yo lo visité en Inglaterra dieciséis meses más tarde, en
agosto de 1958, él me dijo que cuando el avión despegó desde Taipei hacia Hong
Kong, el fluir dentro de él se había cortado y que no había sido recuperado. En el
mismo día en que él me contó esto, dijo que había llorado al Señor temprano en
la mañana, preguntándole por qué el fluir había sido cortado.
Cuando una "autoridad" se desvía de la verdad
A veces, soberanamente el Señor permite tormentas en y entre las iglesias. Estas
tormentas sirven para purificar a las iglesias y para manifestar los que son
aprobados.
1 Co. 11:19 - Porque tiene que haber entre vosotros partidos, para que se hagan
manifiestos entre vosotros los que son aprobados.
Durante la desolación de la iglesia, las diferentes clases de confusión, errores
y corrupción funcionan para que los que son aprobados por Dios sean
manifestados. Quien sea que pase por la prueba y sea aprobado por Dios será
manifestado por medio de la desolación.
Dios no desea la desolación, pero esta funciona en Su mano para poner de
manifiesto a quienes pueden pasar la prueba. Sin la desolación, la confusión, los
errores, la corrupción y las tinieblas no podríamos ser capaces de ver la condición
de cada individuo...
En nuestra historia, tales tormentas a menudo las han causado hermanos de
alguna prominencia en la obra. Esto no nos debe sorprender. Recuerden que los
250 que siguieron a Coré eran "príncipes de la congregación" (Nm. 16:2).
Entonces, ¿qué debemos hacer cuando aquellos que parecen ser las autoridades
se desvían de la verdad?
Dos principios que balancean
Cuando una persona que parece estar en autoridad se desvía de la verdad,
debemos guardar dos principios que balancean:
No podemos seguir a aquellos que se desvían de la verdad.
No debemos injuriar a los hombres.
No podemos seguir a aquellos que se desvían de la verdad
Primero, debemos entender claramente que cuando un líder se desvía de la
verdad, sea en la práctica o en su enseñanza, no lo podemos seguir. Si el camino
que tal líder ha tomado nos conduce a dividirnos del Cuerpo de Cristo o del
terreno apropiado de una iglesia local, no podemos seguir con él. En algunos
casos, el alegato de autoridad pone en riesgo la posición de una iglesia local,
convirtiéndola en una secta local. Esto se da porque el reclamo de autoridad de
parte del líder llega a ser la base para recibir a los creyentes en la comunión.
Además, si una iglesia se aparta de la misma comunión entre todas las iglesias
locales en el Cuerpo de Cristo, tal iglesia ya no es una iglesia local, sino una secta
local.
...Algunos tal vez tengan la actitud de que su iglesia local es independiente y
autónoma y que no se debe interferir con ella. Esto es localismo. Una iglesia local
independiente es en realidad una secta local....
Cada iglesia local debe tener comunión con todas las iglesias locales
genuinas en toda la tierra a fin de guardar la comunión universal del Cuerpo de
Cristo. Si alguna iglesia no guarda la comunión universal del Cuerpo de Cristo,
entonces es divisiva y se convierte en una secta local. Algunas llamadas iglesias
locales no son genuinas y se han convertido en divisiones; nosotros no tenemos
que mantener comunión con tales "iglesias". ( Una presentación breve de lo que
es el recobro del Señor, pág. 47)
...Cuando la gente dice: "No nos molesten: somos la iglesia local en esta
ciudad", a los ojos de Dios son una secta local, y no una iglesia local....
Asimismo, si un grupo implementa una forma de gobierno que no es bíblico, se
convierte en una secta.
Ya la Biblia dispuso todas las instituciones de la iglesia de una manera clara.
Nunca debemos tener decretos, sean estos credos, constituciones, reglamentos,
estatutos u ordenanzas que no están en la Biblia, no importa cuán bíblicas
parezcan ser. De otro modo, inmediatamente seremos una secta.
A fin de conservar una posición apropiada, debemos apartarnos de cualquier cosa
sectaria.
...En cuanto a nosotros, no podemos unirnos a ninguna secta ni permanecer
en alguna, porque nuestro vínculo con la iglesia sólo puede ser sobre el principio
de localidad; pero en cuanto a otros, no debemos hacer que el salirse de una
secta sea la condición de comunión con aquellos creyentes que están en una....
( La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 117)
Inevitablemente, aquellos de quienes nos separemos nos van a llamar divisivos.
Cuando algunos hermanos y hermanas desean volver al Cuerpo de Cristo,
estos grupos afirman entonces que esos que quieren dejarlos son los causantes
de división. Ellos no se dan cuenta que todos los que pertenecen a grupos
divisivos y que se niegan a dejar dichos grupos, ellos mismos son divisivos.
Sin embargo, separarse de una secta para regresar al terreno apropiado no es ser
divisivo.
Ellos mismos causan división al decir: "Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo
de Cefas; y yo de Cristo". Ellos mismos ya han creado una serie de divisiones,
pero en cuanto alguno quiere marcharse, ellos dicen: "Debes guardar la unidad
cristiana". Pero su unidad no es tan grande como el Cuerpo de Cristo.
Si uno piensa que no debe causar división, primero debe tener en cuenta qué
es lo que significa causar división. Causar división significa estar dividido del
Cuerpo. La división a la que se refiere 1 Corintios 12 es la división del Cuerpo (v.
25), no la separación de un grupo que no se conforma al Cuerpo.
Por lo tanto, salir de una secta no es un acto de rebelión.
Un hombre puede amotinarse únicamente en contra de un gobierno legítimo,
pero no se puede amotinar en contra de un gobierno que es ilegítimo. Una
rebelión consiste en separarse de un gobierno legítimo, pero si se separa de un
gobierno que no es legítimo, eso no puede ser considerado como rebelión.
Por un lado, no debemos rechazar a ningún creyente que no esté promoviendo
activamente cualquier cosa que cause división.
Si algún creyente que se reúne con cualquiera de estos grupos sectarios
asistiera a las reuniones de las iglesias locales, o tuviera contacto con los
creyentes que se reúnen en las iglesias locales, no debe ser rechazado, siempre
y cuando no promueva nada divisivo
Por otro lado, debemos rechazar a cualquiera que promueva las divisiones
sectarias.
Sin embargo, cualquier persona que insista en promover estas divisiones
sectarias se debe considerar divisiva y debe ser rechazada después de la primera
y la segunda amonestaciones (Tit. 3:10). Yo creo que ésta es la manera justa y
bíblica de tratar con las divisiones que se han separado de las iglesias locales
genuinas y que han quebrantado la comunión del Cuerpo de Cristo. En todo caso,
según la enseñanza de los apóstoles en el Nuevo Testamento, a todo aquel que
causa divisiones, que es divisivo y transmite "microbios" de división, o sea, que es
partidista, sectario, lo debemos rechazar (Tit. 3:10) y debemos apartarnos de él
No debemos injuriar a otros
Si bien es cierto que no podemos seguir a un líder ni a nadie que se desvíe de la
verdad, tampoco debemos injuriarlo:
Hch. 23:4-5 - [4] Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios
injurias? [5] Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues
escrito está: "No maldecirás a un príncipe de tu pueblo".
Jud. 8-10 - [8] No obstante, de la misma manera también estos soñadores
contaminan la carne, menosprecian el señorío e injurian a las potestades
superiores. [9] Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo,
disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de
maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. [10] Pero éstos maldicen
lo que no conocen; y en lo que por naturaleza entienden, se corrompen como
animales irracionales.
Siempre que existe un conflicto entre la autoridad delegada y la autoridad
directa, podemos escoger someternos a la autoridad delegada, pero sin
obedecerle. La respuesta a cualquier prohibición en cuanto a lo que Dios
comisionó, como prohibir predicar el evangelio, debe ser sumisión sin obediencia.
De la misma manera, se debe responder con sumisión, pero sin obediencia, a
cualquier orden de cometer actos prohibidos por Dios, tales como un
mandamiento a pecar. No debemos injuriar a los gobernantes de estado ni a
nuestros padres. No podemos organizar revoluciones ni insurrecciones. Siempre
debemos ser sumisos en actitud y corazón. Sin embargo, la predicación del
evangelio es un mandamiento directo de parte del Señor, no importa cuánto se
nos opongan los hombres, aun debemos perseverar en ello. Nabucodonosor le
ordenó a todos los hombres que adoraran su imagen, pero el pueblo de Dios no le
pudo obedecer aunque él era el rey. En todas las demás cosas, debemos
someternos y obedecer.
Debemos respetar la medida de autoridad que se le ha dado a una persona. No
debemos injuriarlo, pero tampoco debemos obedecer si nuestra conciencia,
constreñida por la Palabra de Dios, pone objeción. 5
Nuestra responsabilidad al enfrentar problemas en la iglesia
Cuando surgen problemas en la iglesia tenemos la responsabilidad de cooperar
con el Señor en beneficio de Sus intereses. Nuestra motivación debe ser el ganar
a nuestros hermanos al restaurarles a una condición apropiada en su comunión
con el Señor y con Su Cuerpo. No debemos ser presuntuosos al pensar que
somos capaces de resolver cualquier problema, pero debemos buscar al Señor en
oración para que pueda infundirnos con Él mismo de manera que podamos ser
uno con Él para darle vida a los santos. En algunos casos debemos cuidar de los
intereses del Señor por medio de informarle a Sus representantes acerca de la
situación.
Procurar ganar a nuestro hermano
Al ocuparse de los problemas en la iglesia el deseo de nuestro corazón siempre
debe ser ganar a nuestro hermano.
Mt. 18:15 - Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando a solas
tú y él; si te oye, has ganado a tu hermano.
Cuando alguien peca contra usted, el mandamiento: "ve y repréndele estando a
solas tú y él", por un lado, lo dio el Señor para evitar involucrar a otros
innecesariamente y que por ello posiblemente sean dañados, y por otro lado, para
que el hermano que causó la ofensa se pueda restaurar a una condición
apropiada delante del Señor y a la comunión del Cuerpo. Cuán dulce son las
palabras del Señor: "has ganado a tu hermano". Este debe ser el deseo de
nuestro corazón.
Pedir y dar vida
Cuando vemos problemas en la iglesia, primero debemos ir al Señor en oración.
De esta manera reconocemos Su autoridad como Cabeza y nuestra propia
insuficiencia en nosotros mismos.
1 Jn. 5:16 - Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte,
pedirá, y le dará vida; a saber, a los que cometen pecado que no sea de muerte.
Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.
Mientras oramos en unidad con el Señor, el Señor causa que seamos canales de
vida por donde el Espíritu vivificante puede impartir vida a la persona por la que
pedimos.
La esencia de este pasaje es que si queremos orar por un hermano conforme
a lo que se describe en 1 Juan 5:16, debemos ser uno con el Señor. Debemos
permanecer en el Señor y pedir siendo un solo espíritu con Él. Debido a que
somos uno con el Señor a tal grado, llegamos a ser el medio, el canal, por el cual
el Espíritu vivificante de Dios puede impartir vida a aquel por el cual pedimos.
Esta impartición de vida se lleva a cabo en la comunión de la vida divina.
Decirles a los representantes del Señor que hay lepra en la casa
En el Antiguo Testamento, si el dueño de una casa encontraba que había lepra en
ella se lo tenía que decir al sacerdote. La lepra es indicio de un pecado grave
como resultado de la rebelión. La lepra en una casa es indicio de que en la iglesia
hay rebelión en contra de la autoridad de Dios y de la economía de Dios.
Lv. 14:35 - Vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo:
Algo como plaga ha aparecido en mi casa.
El pecado de hecho es lepra. En el sentido bíblico, el pecado denota rebelión.
Así que, el pecado es rebelión contra Dios, contra el representante, delegado o
autoridad de Dios y contra el plan, arreglo, gobierno y administración de Dios. En
resumen, el pecado es rebelión contra la economía de Dios.
"Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual Yo os doy en
posesión, y pusiere Yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra
posesión, vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo:
Algo como plaga de lepra ha aparecido en mi casa" (vs. 34-35). El hecho de que
el dueño iba y daba aviso al sacerdote significa que los hermanos que presiden o
los que se preocupan por la iglesia acuden al Señor o al apóstol, el delegado del
Señor, y dan aviso al Señor o a Su delegado. Esto es lo que debemos hacer
cuando la iglesia está enferma.
Por ser creyentes neotestamentarios, nuestra casa es la iglesia. Cuando vemos
que hay lepra en la iglesia, es decir, que hay rebelión en contra de la autoridad de
Dios y desviación de la economía de Dios, debemos traer el asunto al Señor y a
los hermanos que poseen una medida de autoridad espiritual.
"He sido informado por los de la casa de Cloé"
En el capítulo uno de 1 Corintios hay un ejemplo claro de la práctica de la realidad
de Levítico 14:35. Pablo nos dice allí que él fue informado de la situación en
Corinto por los de la casa de Cloé, una hermana en el Señor.
1 Co. 1:11 - Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los
de la casa de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.
La iglesia en Corinto tenía muchos problemas. Los de la casa de Cloé estaban
conscientes de cierto problema, pero también veían que tratar con el problema
estaba por encima de su medida. Por tal razón, ellos le presentaron un cuadro
claro de la situación al apóstol Pablo, quien tenía la estatura espiritual para tratar
con el problema. Los de la casa de Cloé le rindieron un gran servicio al Señor y a
los santos y a la iglesia en Corinto.
La autoridad en la era de la revelación
El libro de Apocalipsis no habla de los ancianos en las iglesias locales, pero sí
habla de las estrellas que brillan y son mensajeros de las iglesias. Esto nos
muestra que la autoridad no es un asunto de posición (los ancianos), sino de
naturaleza (estrellas brillantes).
Ap. 1:20 - El misterio de las siete estrellas que has visto en Mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los mensajeros de las siete iglesias, y
los siete candeleros son las siete iglesias.
Estas estrellas brillantes no necesariamente son ancianos. Puede que sean, y
puede que no sean ancianos. Son los mensajeros de las iglesias, lo que significa
que son los que hablan en unidad con el Espíritu para transmitir lo que el Espíritu
le está hablando a las iglesias.
La estrella no sólo es Cristo mismo, también Sus seguidores, los que brillan
en las iglesias. En Hechos y en las Epístolas, se le llama ancianos u obispos a los
que tomaban la delantera, pero en el último libro de la Biblia son estrellas. Ahora,
no es un asunto de título o posición, sino un asunto de brillar. Todos los vivos de
las iglesias locales tienen que ser estrellas brillantes.
¿Qué significa ser una estrella? Daniel 12:3 da la respuesta: "Los inteligentes
resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que guían a muchos a la
justicia, como las estrellas a perpetua eternidad". Las estrellas son aquellos que
brillan en la oscuridad y tornan a las personas del camino equivocado al camino
recto. Ahora, durante la era de la iglesia, es el tiempo de la noche; así que
necesitamos el brillar de las estrellas. Todos los que toman la delantera en las
iglesias locales nunca deben reclamar su posición; nunca deben decir: "Soy uno
de los ancianos; me tienen que reconocer". Si dicen esto es que están en
tinieblas. Necesitamos a los hermanos y hermanas que brillan; necesitamos a las
estrellas brillantes.
En Hechos y las Epístolas, los ancianos eran los que tomaban la delantera en
la operación de las iglesias locales (Hch. 14:23; 20:17; Tit. 1:5). El ancianato es
un tanto oficial, y en el tiempo en que se escribió el libro de Apocalipsis los cargos
en las iglesias se habían deteriorado en la degradación de la iglesia. Por lo tanto,
el Señor torna nuestra atención a la realidad espiritual en este libro. Por esta
razón, Apocalipsis recalca las estrellas, los mensajeros, de las iglesias en lugar de
los ancianos. El cargo de anciano se percibe fácilmente, pero los creyentes
necesitan ver la importancia de la realidad espiritual y celestial de las estrellas
para que la vida apropiada de iglesia lleve el testimonio de Jesús en la oscuridad
de la degradación de la iglesia.
Puede que las estrellas sean ancianos y puede que no lo sean. De seguro,
son los fieles, los que son espirituales de manera genuina, los vencedores de
entre los santos en la iglesia. A los ojos de Dios, esos son las estrellas brillantes.
En el libro de Apocalipsis no hay ancianos en las iglesias; solamente hay
mensajeros. Cuando este libro se escribió, la iglesia se había degradado. Por
consiguiente, en Apocalipsis el Señor repudia todas las formalidades. Ser un
anciano puede que sea algo legalista o formal. No aspire a ser un anciano; desee
ser una estrella brillante. No procure alcanzar una posición; más bien sea una
estrella que resplandece. Tanto el candelero como las estrellas brillan en la
noche. Tanto la iglesia como los líderes de la iglesia deben brillar. Todos los que
toman la iniciativa deben ser estrellas.
Lo que el Señor desea hoy en la iglesia es que haya personas fieles, no los que
imponen su autoridad para controlar a otros. Lo que el Señor necesita son
estrellas brillantes que hablen en unidad con el Espíritu. Oh, que podamos
tornarnos de toda búsqueda matizada con intereses propios para que seamos
purificados por el Señor de manera que Él obtenga Su expresión y Su
representación por medio de la iglesia para introducir Su reino.
Lectura recomendada
Notes:
1
En todas estas cosas, los apóstoles y los ancianos se presentan como patrones
para los creyentes (1 Co. 11:1; Fil. 3:17; 1 Ts. 1:6-7; 1 Ti. 1:16; Fil. 4:9; 1 P. 5:3;
Hch. 20:18-21) para su perfeccionamiento (Ef. 4:11-12; Col. 1:28-29) y edificación
(1 Co. 3:10; 2 Co. 10:8; 13:10). En su función de pastorear y enseñar, los
apóstoles tienen la autoridad para nombrar y remover ancianos (Hch. 14:23; Tit.
1:5; 1 Ti. 5:19-20); para regular, ajustar y aun ejercer disciplina en las iglesias (1
Co. 6:1-8; 7:1-40; 11:2-34; 14:40; 4:21); y para advertir y dirigir a las iglesias (2
Co. 11:2-4; Gá. 1:9; 3:1-5; Ef. 4:14-15; Col. 2:1-2, 8, 18; 3 Jn. 9-10; 1 Co. 16:1,
10-11; Col. 4:7-9; 2 Ti. 4:9; Tit. 3:12).
2
Una traducción a inglés de Autoridad y sumisión realizada por un editor
diferente.
3
La justificación que hizo Pablo en cuanto a su ministerio apostólico no fue
justificación propia. Conforme a la verdad, Pablo se dio cuenta que la iglesia en
Corinto no podía ser restaurada a una condición apropiada mientras estuvieran
separados de su ministerio. Por lo tanto, en 2 Corintios 12:19 él dice: Todo este
tiempo habéis estado pensando que nos defendíamos ante vosotros. Delante de
Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación.
4
Vea: " Un llamado a los jóvenes en el recobro del Señor: ¡No permitan que les
sea robada su herencia!" y " La manera ordenada por Dios para obtener el
aumento esta en contraposición al proceder mundano propio del cristianismo
degradado" en este sitio web.
5
En un libro publicado recientemente, Three Aspects of the Church, Book 2: The
Course of the Church[Tres aspectos de la iglesia, libro 2, el curso de la iglesia], el
hermano Lee presenta cinco puntos en cuanto a cómo enfrentar la condición de
degradación en la iglesia. Estos son: mantener una buena conciencia (1 Ti. 1:5,
19; Hch. 24:16; 1 Ti. 3:9; 1 P. 3:16); limpiarnos de los vasos de deshonra (2 Ti.
2:21); orar con un corazón puro (2 Ti. 2:22); tener comunión en vida (1 Jn. 1:3; Fil.
2:1-2); cuidar de la unción (1 Jn. 2:27). Todos estos son requisitos para que
seamos vencedores en medio de una condición degrada. Vencer es recobrar el
primer amor (Ap. 2:4-5), ser fiel hasta la muerte (2:10), abandonar las enseñanzas
y las organizaciones que no estaban en el principio (2:14), abandonar las
enseñanzas de Jezabel que introducen mundanalidad y autoridad mundana
(2:20), rechazar la debilidad y muerte (3:1), guardar el amor por los hermanos
(3:7), y no estar satisfecho en sí mismo (3:17). Encomendamos este libro a la
lectura en oración de los santos.