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Educación como Inversión Económica

ensayo sobre la educación
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ECONOMIA Y POBLACIÓN

La economía y su objeto de estudio.

- La economía como una ciencia social.

SISTEMAS ECONÓMICOS

constan de dos elementos: FACTORES DE PRODUCCION: (tierra, capital y


trabajo) y las relaciones que se dan entre los hombres durante el proceso
de producción.

ENSAYO

Ensayo: La Educación como Inversión Social y su Papel en el Desarrollo


Económico

La relación entre educación y economía ha sido objeto de amplio debate a lo largo de la


historia. A pesar de que la educación es reconocida principalmente como un derecho
humano fundamental y un mecanismo para el desarrollo personal, el análisis económico
ha tratado de entender su valor en términos de inversión y su impacto en el desarrollo
económico y social. Este ensayo explora la educación desde una perspectiva económica,
priorizando un enfoque centrado en la educación como inversión social para el bienestar
colectivo, basándonos en la reseña presentada.

La Educación como Inversión en Capital Humano


El concepto de capital humano, ampliamente desarrollado por Theodore W. Schultz,
redefine la educación como una inversión, no solo como un gasto. Schultz propuso que la
educación y la capacitación dotan a los individuos de conocimientos y habilidades que
aumentan su capacidad de producción y, en consecuencia, sus ingresos futuros. Desde esta
perspectiva, cada decisión de invertir en educación es una elección racional para mejorar
las perspectivas económicas a largo plazo, tanto para los individuos como para la sociedad.

La educación como inversión en capital humano.

El término acuñado a capital humano selo debemos en gran medida a Theodore W. Schultz,
quien lo señala como la “teoría del capital humano” en donde se prioriza a la educación
como una inversión que genera verdaderos activos, superando a la inversión de capital
tangible, al contar con hombres capacitados para desarrollar funciones acordes a la
demanda laboral y generar mayores ingresos, permitiéndole decidir racionalmente en que
utilizar los recursos con que dispone tanto en corto y largo plazo generando beneficios
tanto de forma individual como social.

Recordemos que la educación y capacitación para el desarrollo de habilidades vistas como


formas de inversión tanto de forma económica como social, no representa una receta
precisa para alcanzar el éxito como nación o país en vías de desarrollo (país capitalista
dependiente y atrasado) ya que lo acontecido en algunos países no resulta favorable para
otros, ejemplo de ello fue cuando numerosos países invierten grandes cantidades de
recursos en planes y programas de estudio obteniendo resultados inconvenientes, por ello la
asignación de recursos resulta una labor compleja de realizar.

Sin embargo, este enfoque tiene limitaciones, ya que simplifica el fenómeno educativo al
restringir su valor a los beneficios económicos futuros que puede generar. La educación no
solo tiene un valor de mercado; también tiene beneficios sociales más amplios que
contribuyen al bienestar colectivo, tales como la cohesión social, la participación cívica y la
reducción de la desigualdad. Por tanto, es crucial entender que, si bien el concepto de
capital humano es útil para abordar el rol de la educación en el desarrollo económico, no
debe ser el único criterio para la asignación de recursos.

Impacto de la Educación en el Crecimiento Económico

Los estudios empíricos han demostrado que la educación tiene un impacto positivo en el
crecimiento económico. En los trabajos de Edward F. Denison, se estima que casi una
cuarta parte del crecimiento del Producto Nacional Bruto (PNB) en Estados Unidos entre
1910 y 1960 puede atribuirse a la mejora en el nivel educativo de la fuerza laboral. Esto
implica que las inversiones en educación generan un aumento en la productividad de los
trabajadores, lo que a su vez se refleja en el crecimiento económico.

La importancia de la educación en la economía se manifiesta en diversas formas, por


ejemplo: la eficiencia interna en la educación a través del uso de recurso y sus beneficios, el
acceso, permanencia y promoción en la escuela como un elemento socialmente necesario,
pero en la vida poco útil, la transformación de las comunidades con la educación, la
igualdad de oportunidad (sin equidad) y los efectos de la educación en conductas
económicas al establecer prioridades personales.

Partiendo de lo antes señalado para Edward F. Denison toma forma al visualizar a la


educación bajo el concepto de función de producción multivariada en donde se alcanza una
capacidad productiva mediante la erogación en educación generando mayores índices del
PIB. Al existir un factor residual que considera a mayor nivel de educación de la fuerza
laboral, se obtiene hasta un 25% mayor del PNB, esto reflejado en su capital físico, lo antes
analizado en el periodo de 1964 a 1981.

Sin embargo, los resultados no han sido homogéneos en todos los contextos. En muchos
países en desarrollo, a pesar de haber realizado importantes inversiones en educación, los
resultados en términos de crecimiento económico han sido limitados. Esto se debe a que la
educación, por sí sola, no puede impulsar el crecimiento económico sin la inversión
complementaria en infraestructura, tecnología y capital fijo. La investigación posterior ha
señalado la importancia de un enfoque integral, que incluya no solo la mejora de los
sistemas educativos, sino también la creación de condiciones favorables para que la fuerza
laboral educada pueda contribuir efectivamente al crecimiento económico.

La economía por sí sola no puede resolver los problemas de la sociedad, es por ello que los
estudia y analiza, para determinar la asignación de recursos, que casi siempre son escasos,
con la finalidad de maximizar su eficiencia o de alcanzar un cierto nivel óptimo. Por ello
las macroeconomías distribuyen los niveles de ingreso y el producto nacional entre los
factores de producción y así equilibrar la distribución de recursos, ya que la educación
contribuye al bienestar colectivo, tales como la cohesión social, la participación cívica y la
reducción de la desigualdad.

Es por ello que la economía debe estar preparada para enfrentar diversos obstáculos, entre
sus herramientas encontramos la eficiencia de la misma, para Wilfredo Pareto, creador de la
“eficiencia de Pareto” nos dice que asignar un recurso para generar bienes seria lo idóneo,
pero en algunas circunstancias no basta y que en ocasiones se deben asignar nuevos bienes
para subsanar y lograr una economía del bienestar, todo ello sin reducir el bienestar general
de la sociedad. Para ello el bienestar tiene una condicionante en la cual NO es posible
incrementar la utilidad social total reasignando recurso.

El Desafío de la Equidad en la Educación

Uno de los principales debates en la economía de la educación es cómo lograr un equilibrio


entre eficiencia y equidad. Mientras que la eficiencia se refiere a la asignación óptima de
recursos para maximizar los beneficios económicos, la equidad se enfoca en garantizar que
todos los individuos, independientemente de su origen socioeconómico, tengan acceso
igualitario a las oportunidades educativas.

Numerosos estudios han mostrado que las desigualdades socioeconómicas influyen de


manera significativa en el acceso a la educación de calidad. En muchos países, los niños de
familias de bajos ingresos tienen menos oportunidades de acceder a una educación de
calidad en comparación con sus contrapartes de familias más acomodadas. A nivel
universitario, esta desigualdad es aún más evidente, con tasas de matrícula mucho más
bajas entre estudiantes de clase baja en comparación con estudiantes de clase alta.

Se entiende que, al asignar recursos en la educación, se considera desde las modalidades,


los niveles educativos, entre otros aspectos con la intensión de encontrar una mayor tasa de
rendimiento, que ofrezca un costo-beneficio asequible. Los costos de la educación en
México parten del conocer la totalidad de recursos con que se cuentan, una vez analizado se
asigna un recurso a la educación, entendido como el costo de oportunidad y así llegar a los
costos reales de aplicación de los recursos y así encontrar el valor económico del tiempo;
en donde juegan un papel importante tanto el personal docente, directivos, PAAE,
infraestructura, y el valor agregado sería el tiempo de los estudiantes.

Todo ello para alcanzar las bondades de la educación y generar ingresos o utilidades
adicionales, tanto mano de obra capacitada que les permita obtener una retribución más
elevada, situación contraria al obtener menores niveles de instrucción y formar una fuerza
de trabajo menos capacitada o analfabeta, quienes están por caer en el circulo vicioso de las
desigualdades.

La educación, en lugar de ser un mecanismo de movilidad social, se convierte a menudo


en un factor de perpetuación de las desigualdades existentes. En este sentido, los
estudios sugieren que las políticas de financiamiento educativo deben reformarse para
asegurar que los subsidios públicos lleguen a los más necesitados, en lugar de beneficiar
desproporcionadamente a las clases más altas. Esto pone de relieve la necesidad de que la
economía de la educación aborde no solo la eficiencia en la asignación de recursos, sino
también la equidad en el acceso a los servicios educativos.

La equidad brinda una esperanza de solución y oportunidad para la sociedad y su mercado


laboral, recordar que la mayor asignación de recursos se realiza en el nivel de primaria en
comparación con secundaria y nivel superior, sin embargo a quien se le tiene mayor
exigencia es al superior por ser la puerta de comunicación con el campo laboral, y este se
encuentra en constante demanda por una mejor fuerza de trabajo capacitada, por ello surge
la confusión al ser la educación de carácter social y no económico.

La solución más viable hasta el momento va de la mano con la equidad, ya que esta sugiere
plantear nuevas políticas e incrementar el bienestar social de la población, debido a las
problemáticas que imperan, ejemplo de ello; al existir niños con mismas condiciones
intelectuales, tienen diferentes probabilidades de beneficiarse del sistema educativo, ya que
este dependerá directamente del estatus socioeconómico familiar, generando una brecha
cada vez más grande entre las clases sociales y perdiendo sentido a la educación como el
medio para alcanzar una movilidad social. Otro ejemplo de ello es la ubicación geográfica
de servicios educativos, priorizando las grandes ciudades dotándolos de centros escolares
marginando al campo una vez más.

El Rol de la Planeación Educativa

Para enfrentar los desafíos de la eficiencia y la equidad, muchos países han adoptado la
planeación educativa como herramienta para alinear las políticas educativas con las
necesidades económicas y sociales. Países de Europa y América Latina han experimentado
con modelos de planeación que intentan prever las futuras demandas del mercado laboral y
adaptar el sistema educativo para satisfacer dichas necesidades.

Sin embargo, estos enfoques han sido criticados por su falta de flexibilidad y su
incapacidad para prever adecuadamente los cambios tecnológicos y las transformaciones
del mercado. La realidad ha mostrado que los sistemas educativos necesitan ser más
dinámicos y adaptativos para responder a las condiciones socioeconómicas en constante
evolución. Por lo tanto, un modelo de planeación educativa más flexible, que incluya
múltiples escenarios y se ajuste a las necesidades emergentes, podría ser más efectivo para
enfrentar los desafíos actuales y futuros.

Cada país enfrenta problemáticas diversas, por ello es necesario la planeación educativa,
como una alternativa de solución que permita comprender las necesidades del mercado
laboral y las exigencias de la sociedad, para modelar un sistema educativo flexible apto
para enfrentar los retos del futuro, teniendo como principal responsable al Estado.

Conclusión

El asignar un % del PIB para educación en México representa un reto, entendiendo que
dicha cantidad debe ser vista como una inversión en capital humano, y que esto a su vez
debe proyectarse en una planeación educativa flexible que genere plan y programas de
estudio, infraestructura, personal que labora entre otros elementos de igual importancia, con
la finalidad de alcanzar un “producto” apto para integrarse a la fuerza laboral que se
encuentra en constante demanda. Por ello la creación de nuevas políticas educativas
requieren considerar cambios en la reglamentación del financiamiento.

La educación vista desde un enfoque económico reside en la cantidad que asignan como
inversión en capital humano, acción que le corresponde al Estado y así poder crear los
medios para asegurar este derecho humano fundamental y alcanzar el valor de la educación
en la economía del país. Recordar que la educación proporciona beneficios sociales y estos
deben estar sujetos a la equidad e igualdad de oportunidades buscando eliminando las
barreras de acceso para toda la población.

El enfoque económico de la educación como inversión en capital humano ha aportado una


nueva forma de entender el valor de la educación en el desarrollo económico. Sin embargo,
este enfoque debe complementarse con un entendimiento más amplio que considere los
beneficios sociales de la educación y que aborde los desafíos de equidad que persisten en
muchos sistemas educativos. La planeación educativa debe ajustarse a estas realidades y
adoptar enfoques más flexibles que permitan una asignación eficiente y equitativa de los
recursos.

En última instancia, la educación no solo debe ser vista como una inversión económica,
sino como un derecho humano fundamental que tiene el potencial de transformar
sociedades y reducir desigualdades. Para lograr estos objetivos, es crucial que las políticas
educativas se basen en principios de equidad y que se asignen recursos de manera que
maximicen los beneficios tanto económicos como sociales para toda la población.

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