1) Función de la religión en la sociedad: Según Marx, la religión cumple varias funciones
dentro de una sociedad. Es una forma de consuelo para los oprimidos, una expresión de
miseria y un mecanismo de protesta contra las condiciones reales de vida. También ofrece
una visión ilusoria de felicidad y sentido en un mundo lleno de injusticias, permitiendo a
los individuos soportar su situación sin cuestionar las estructuras que los oprimen. Sin
embargo, para Marx, la religión es un reflejo de un mundo absurdo, un sistema que aliena a
los individuos de su verdadera realidad, y es necesaria en la medida en que las condiciones
materiales y sociales la generan.
La religión se conecta con la naturaleza humana porque responde a las necesidades
emocionales y existenciales de las personas en contextos de opresión, dándoles un sentido
de esperanza o trascendencia en momentos de desesperanza. Es, en este sentido, una
proyección humana que nace de una falta de control sobre la vida material y social.
2) Posición de la filosofía ante la religión: Para Marx, la filosofía debe criticar la religión
y desenmascarar las ilusiones que ofrece, exponiendo las contradicciones de la vida real. La
crítica de la religión es vista como un primer paso para criticar las estructuras sociales y
políticas que oprimen al ser humano. De este modo, la filosofía se convierte en un
instrumento para liberar al ser humano de las cadenas de la ilusión y la opresión.
A favor:
La filosofía como herramienta crítica puede ayudar a los individuos a comprender
su situación material, eliminando las ilusiones religiosas que perpetúan la pasividad
ante la injusticia. La religión, en este sentido, distrae de los verdaderos problemas
sociales y económicos.
El enfoque de Marx resalta la importancia de cuestionar y analizar críticamente
cualquier estructura que impida la emancipación y el desarrollo pleno del ser
humano, y la religión, al estar vinculada al poder y a la opresión, debe ser objeto de
esta crítica.
En contra:
No toda religión necesariamente contribuye a la alienación; algunas tradiciones
espirituales pueden inspirar solidaridad, resistencia frente a la opresión, y promover
la justicia social. En estos casos, la religión no es una herramienta de opresión, sino
de transformación social.
La eliminación de la religión podría dejar un vacío existencial que el análisis
materialista no puede llenar completamente. Las personas buscan sentido, y la
religión puede ofrecer respuestas a preguntas que la crítica filosófica o el
materialismo no resuelven.
3) Relación entre economía, clases sociales y religión: Marx y Engels argumentan que la
religión es una ideología que refleja las condiciones materiales y las relaciones de clase en
una sociedad. Las creencias religiosas surgen y se desarrollan en función de las estructuras
económicas y las relaciones de poder de las clases dominantes. La religión, al ser una
"conciencia absurda del mundo", es una respuesta a la alienación y la explotación que
sufren las clases oprimidas, y al mismo tiempo, actúa como un mecanismo para perpetuar el
statu quo.
La religión, en este sentido, se convierte en una forma de lucha de clases. Las ideologías
religiosas justifican la posición de las clases dominantes y ayudan a mantener el control
sobre las clases explotadas, ya que les ofrecen una ilusión de justicia o recompensa en un
plano trascendental, desviando su atención de la injusticia terrenal.
4) Religión y poder: Las religiones están estrechamente ligadas al ejercicio del poder
porque históricamente han sido utilizadas como herramientas de control social. A lo largo
de la historia, muchas religiones han legitimado el poder de los gobernantes, tanto políticos
como económicos, y han servido para mantener el orden social. En muchos casos, las
instituciones religiosas han trabajado en alianza con el poder estatal o económico para
mantener la estabilidad de las estructuras sociales y evitar levantamientos populares.
Argumento a favor: Las religiones tienden a consolidar su influencia política al justificar
el poder de ciertos grupos o clases, como ocurrió en el caso del cristianismo durante el
Imperio romano y la Edad Media, donde la iglesia fue un instrumento de poder feudal. La
religión proporciona una justificación moral para las desigualdades sociales, lo que facilita
la dominación.
5) Efectos de asumir la religión como medio de poder para los feligreses: Si los
feligreses asumen una vida espiritual honesta y consciente, alejándose de las estructuras de
poder que manipulan la religión, podrían redirigir su espiritualidad hacia una búsqueda
auténtica de justicia y solidaridad. La espiritualidad podría convertirse en un espacio de
resistencia contra la opresión, ya que los feligreses se verían motivados a actuar en
consonancia con sus valores éticos y morales, desafiando estructuras injustas.