I.E.
NUESTRA SEÑORA DE
FATIMA
TEMA:
● La participación de los jóvenes en los asuntos públicos y su
impacto en el Perú y la sociedad
CURSO:
● Comunicacion
ESTUDIANTE:
● Jeremy Thiago Jalixto Caviedes
DOCENTE:
● —---------
CUSCO-PERÚ
2024
INTRODUCCIÓN
La participación de los jóvenes en los asuntos públicos es un tema de vital
importancia para cualquier sociedad que aspire al desarrollo y la inclusión. En el
caso del Perú, esta participación se ha intensificado en los últimos años,
convirtiéndose en un factor clave para el fortalecimiento de la democracia y el
avance social. Los jóvenes representan un porcentaje significativo de la población
peruana: según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), cerca del
30% de los peruanos tienen entre 15 y 29 años. Esta cifra refleja no solo su
relevancia demográfica, sino también su potencial como agentes de cambio en un
país que enfrenta retos como la corrupción, las desigualdades sociales y el deterioro
ambiental.
En este contexto, los jóvenes han emergido como una generación consciente y
comprometida, que busca influir en los asuntos públicos a través de diferentes
formas de acción, desde las movilizaciones sociales hasta el uso de tecnologías
digitales para organizarse y generar cambios. Su papel en eventos recientes, como
las protestas contra la vacancia presidencial de 2020, demuestra su capacidad para
movilizarse y exigir justicia, transparencia y respeto por la democracia. Este ensayo
analizará por qué la participación juvenil en los asuntos públicos es fundamental y
los diversos impactos que genera en el Perú, tanto en el ámbito político como en el
social y cultural.En los últimos años, la participación de los jóvenes en los asuntos
públicos ha adquirido una relevancia significativa en el Perú, evidenciando un
cambio en las dinámicas tradicionales de la política y la sociedad. Sin embargo, esta
participación ha suscitado opiniones divididas: mientras algunos consideran que la
juventud carece de experiencia y madurez para abordar cuestiones complejas, otros
destacan su energía, innovación y compromiso como motores de cambio.
Personalmente, estoy de acuerdo con que los jóvenes desempeñan un papel crucial
en los asuntos públicos y generan un impacto positivo en el Perú y en nuestra
sociedad. Esta afirmación puede sustentarse desde varias perspectivas: el impulso
de nuevas ideas, el fomento de una democracia participativa y la capacidad de
movilización frente a problemas sociales y políticos, e l impacto en la política y la
democracia, los desafíos y las barreras y el impacto en la sociedad.
1.- El impulso de nuevas ideas y perspectivas
Uno de los aportes más significativos de los jóvenes en los asuntos públicos es su
capacidad para aportar ideas frescas y soluciones innovadoras. En un contexto
como el peruano, marcado por problemas estructurales como la corrupción, la
desigualdad y la crisis ambiental, los jóvenes han demostrado ser agentes de
cambio al proponer iniciativas que desafían el estado. Por ejemplo, en el ámbito
ambiental, movimientos liderados por jóvenes, como Fridays for Future Perú, han
generado conciencia sobre el cambio climático y han exigido políticas más
sostenibles. Además, en el ámbito tecnológico y social, los jóvenes han utilizado
plataformas digitales para visibilizar problemas que anteriormente pasaban
desapercibidos, como la violencia de género y la discriminación.
2.- Fomento de una democracia participativa
La participación de los jóvenes también fortalece la democracia al promover una
mayor inclusión y participación ciudadana. En el Perú, se ha visto un aumento en el
activismo juvenil, especialmente durante crisis políticas. Por ejemplo, las protestas
de noviembre de 2020 contra el gobierno de Manuel Merino fueron lideradas en
gran medida por jóvenes, quienes organizaron marchas masivas en defensa de la
democracia y la institucionalidad. Estas movilizaciones no solo lograron la renuncia
del presidente interino, sino que también demostraron la capacidad de la juventud
para articular demandas colectivas y ejercer presión sobre las autoridades.
Asimismo, los jóvenes han desempeñado un rol clave en la fiscalización ciudadana,
utilizando herramientas digitales para monitorear la gestión pública y denunciar
actos de corrupción. Plataformas como TikTok, Instagram y Twitter se han
convertido en espacios de debate político y social, donde los jóvenes analizan
críticamente las decisiones gubernamentales y promueven la transparencia.
3.- Una generación consciente y comprometida
Los jóvenes peruanos han demostrado una creciente preocupación por los
problemas que afectan al país, tales como la corrupción, la desigualdad, la crisis
climática y los derechos humanos. Esto se refleja en su participación activa en
marchas, debates públicos y plataformas digitales. Movimientos como
“#NiUnaMenos”, que busca combatir la violencia de género, y
“#ConMisHijosNoTeMetas”, que involucra un debate sobre educación y valores, han
tenido un impacto significativo en la agenda pública y en el posicionamiento de
temas que antes eran relegados.
Asimismo, temas controvertidos como el racismo estructural y la discriminación, que
afectan a comunidades indígenas y afroperuanas, han cobrado mayor relevancia
gracias a las iniciativas lideradas por jóvenes activistas. Por ejemplo, en redes
sociales y espacios comunitarios se han impulsado campañas como “El Perú tiene
piel de colores”, que buscan visibilizar las desigualdades raciales y promover una
cultura de inclusión y respeto.
Otro tema central es el de la corrupción, que ha generado indignación entre los
jóvenes, quienes perciben que este problema sistémico es uno de los mayores
impedimentos para el progreso del país. Casos como el escándalo de Lava Jato y
los continuos cambios en la Presidencia han provocado una movilización masiva de
jóvenes en busca de justicia y transparencia. En este contexto, los jóvenes no solo
han alzado la voz, sino que también han promovido iniciativas como observatorios
ciudadanos y plataformas de vigilancia para monitorear las acciones de los
representantes públicos.
Este compromiso no solo se limita a las calles o redes sociales, sino que también se
traduce en acciones concretas dentro de comunidades, universidades y espacios
públicos. Los jóvenes traen consigo una nueva perspectiva, caracterizada por la
creatividad, el uso de tecnologías y una visión global que les permite proponer
soluciones innovadoras a problemas estructurales.
En contextos rurales, donde las desigualdades son más marcadas, los jóvenes
también juegan un rol clave al impulsar iniciativas de desarrollo local y proteger los
recursos naturales frente a actividades extractivas. En regiones como Cajamarca o
Cusco, lideran movimientos que defienden los derechos de las comunidades
campesinas y la soberanía alimentaria. Esta participación demuestra que los
jóvenes peruanos no son indiferentes a los retos sociales y ambientales que
enfrenta el país.
4.- El impacto en la política y la democracia
La participación juvenil ha tenido un impacto significativo en el fortalecimiento de la
democracia peruana. Un claro ejemplo fue su papel durante las protestas contra la
vacancia presidencial de noviembre de 2020. Miles de jóvenes salieron a las calles
para manifestarse en contra de lo que percibieron como una amenaza a la
institucionalidad democrática. Este movimiento no solo generó la renuncia de
Manuel Merino, sino que también evidenció la capacidad de organización y
liderazgo de las nuevas generaciones.
Otro tema de gran controversia donde los jóvenes han tenido un papel protagónico
es el de la crisis ambiental. El Perú, como uno de los países con mayor
biodiversidad en el mundo, enfrenta graves problemas de deforestación,
contaminación de ríos y actividades mineras ilegales. Los jóvenes han liderado
movimientos como “Juventud por el Clima”, que busca generar conciencia sobre la
necesidad de adoptar políticas sostenibles y de proteger los ecosistemas. Estas
acciones han logrado presionar al gobierno para incluir temas ambientales en la
agenda pública.
Sin embargo, la participación política de los jóvenes no se limita a protestas.
También se manifiesta en su inclusión en partidos políticos, movimientos
ciudadanos y cargos de representación. Aunque el camino hacia una mayor
representatividad juvenil en el Congreso y otras instituciones públicas sigue siendo
un desafío, el hecho de que los jóvenes estén interesados en involucrarse es un
paso crucial para renovar y democratizar la política peruana.
Un ejemplo positivo es la elección de representantes juveniles en municipios y
gobiernos regionales. En estas posiciones, los jóvenes han promovido programas
de educación ambiental, tecnología para comunidades rurales y la inclusión de
mujeres y niños en el desarrollo comunitario. Estas acciones muestran que, cuando
se les otorga la oportunidad, los jóvenes pueden desempeñar un papel crucial en el
diseño e implementación de políticas públicas.
5.- Los desafíos y las barreras
A pesar de los avances, los jóvenes enfrentan múltiples obstáculos que limitan su
participación efectiva. La desconfianza hacia las instituciones públicas, la falta de
espacios formales para la expresión juvenil y el poco apoyo por parte del Estado son
factores que dificultan su empoderamiento. Además, la brecha educativa y las
desigualdades sociales también afectan la posibilidad de que todos los jóvenes,
independientemente de su contexto socioeconómico, puedan ser parte activa en los
asuntos públicos.
En el Perú, donde las instituciones enfrentan altos niveles de corrupción y
desconfianza ciudadana, los jóvenes suelen sentirse excluidos del sistema político.
Según encuestas recientes, más del 70% de los jóvenes peruanos desconfían de
los partidos políticos y consideran que estos no representan sus intereses. Esta
desconexión subraya la necesidad de reformas que permitan integrar las voces
juveniles en espacios de decisión y promuevan la transparencia en la gestión
pública.
Es necesario implementar políticas que promuevan la participación juvenil desde
edades tempranas, como la educación cívica en colegios, el apoyo a iniciativas
juveniles y la inclusión de jóvenes en espacios de decisión pública. También es
fundamental fomentar el acceso a tecnologías y recursos que permitan a los jóvenes
informarse y organizarse.
6.- El impacto en la sociedad
El impacto de la participación juvenil trasciende el ámbito político y se refleja en
transformaciones sociales y culturales. Los jóvenes son agentes de cambio que
desafían normas y estructuras tradicionales, promoviendo valores como la equidad
de género, el respeto por la diversidad y la sostenibilidad ambiental. Su influencia se
siente en el ámbito comunitario, donde lideran proyectos de desarrollo local, y en el
plano nacional, al exigir transparencia y justicia.
Un caso ejemplar es el movimiento estudiantil universitario, que ha impulsado
reformas significativas en el sistema educativo, como la Ley Universitaria. Este tipo
de iniciativas demuestran que, cuando los jóvenes se organizan y participan,
pueden generar cambios estructurales que beneficien a toda la sociedad.
Por otro lado, en el ámbito cultural, los jóvenes están liderando un resurgimiento de
las tradiciones y lenguas originarias, promoviendo la inclusión de comunidades
indígenas en el discurso nacional. A través de plataformas digitales y eventos
culturales, est
Conclusión
En conclusión, la participación de los jóvenes en los asuntos públicos es esencial
para el desarrollo del Perú y la construcción de una sociedad más equitativa,
inclusiva y democrática. Su capacidad para aportar nuevas ideas, fomentar la
participación ciudadana y movilizarse frente a las injusticias ha generado cambios
significativos en ámbitos políticos, sociales y culturales. Aunque enfrentan
numerosos desafíos, los jóvenes continúan demostrando que son agentes de
cambio con un impacto positivo en la sociedad. Por ello, es fundamental reconocer y
apoyar su rol en la transformación de nuestro país, ya que su energía y compromiso
representan una esperanza para un futuro más justo y sostenible.
El impacto que generan los jóvenes no se limita únicamente a sus aportes
individuales, sino que también se refleja en la forma en que inspiran a otras
generaciones a ser más activas y responsables en los asuntos públicos. Al
movilizarse en defensa de derechos y principios democráticos, los jóvenes
establecen un precedente de participación que refuerza los valores cívicos en la
sociedad peruana. Su involucramiento no solo genera resultados tangibles, como
reformas o renuncias políticas, sino que también transforma la percepción de lo que
significa ser ciudadano en un país con una historia marcada por la apatía y la
desconfianza hacia las instituciones.
Reconocer y potenciar la participación de los jóvenes es una tarea que debe ser
asumida tanto por el Estado como por la sociedad civil. Esto implica crear espacios
de formación, diálogo y acción donde puedan desarrollarse como líderes y
ciudadanos comprometidos. Invertir en la juventud es invertir en el futuro del Perú,
ya que su entusiasmo, creatividad y sentido de justicia son herramientas
fundamentales para enfrentar los retos que nos esperan como nación. Solo a través
de su participación activa podremos construir un país más fuerte, solidario y
resiliente, donde todos tengamos la oportunidad de contribuir al bienestar colectivo.